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Características de la independencia

El objetivo de los primeros movimientos del proceso Independentista fue demandar a España la
autonomía local, pero al no ser otorgada tal petición los dirigentes decidieron independizarse de
una vez por todas. El proceso fue minoritario, principalmente se intensifica en los centros urbanos,
y los papeles destacados fueron desempeñados por las élites sociales y los intelectuales. Se ha
caracterizado a la Independencia como un movimiento de los criollos, ya que fueron los
verdaderos dirigentes y artífices de la misma. Para los representantes de la oligarquía capitalina la
Independencia suponía, fundamentalmente, mantener y afirmar su poder económico, obtener un
mayor dominio del sistema para percibir más ganancias, y que éstas no fueran a parar a España
sino a sus bolsillos. Además buscaban el control del poder político; específicamente querían
apoderarse del gobierno para orientarlo en beneficio propio y de acuerdo con sus propios
esquemas, dirigidos a favorecer por supuesto, su poder económico. El tomar el poder político
significaba el dominio de la aduana, del estanco, de las rentas fiscales, de los altos puestos
públicos, del ejército y del aparato estatal, del cual dependían las leyes sobre impuestos de
exportación e importación. Asimismo las provincias deseaban la autonomía tanto de España como
de la capital, ya que tanto en lo administrativo como en lo económico predominaba la oligarquía
guatemalteca. Muestra de esta inconformidad son las insurrecciones de 1811 de San Salvador y
Nicaragua.

Resultados

Han pasado 196 años de ese histórico hecho. Desde entonces, los guatemaltecos han
crecido con la idea de que aquel acontecimiento fue un grito de libertad. Sin embargo,
historiadores coinciden en que la separación política de España se debió a intereses
económicos de una elite urbana, que ignoró al resto de la población.

En la mente de los guatemaltecos está grabada la escena de doña Dolores Bedoya de


Molina que el 15 de septiembre de 1821 gritó: "¡Viva la independencia!", en medio de
cohetillos y música de marimba.

En realidad, es una leyenda polémica. "Sí quemaron cohetes, pero es probable que
exageren detalles. Ni se sabe si hubo marimba", dice Jorge Luján, historiador.

Así como este detalle, la historia oficial que enseñan en la primaria y secundaria trata
aspectos aislados y poco profundos acerca del movimiento independentista. Si bien
muchos son ciertos, porque están basados en información histórica, los expertos coinciden
en que debería ser más profundo.
Grabado que representa la firma de
independencia y que ilustra el billete de 20 quetzales. (Foto: Hemeroteca PL)"Las enseñanzas se
quedan en lo anecdótico, se destacan personajes y todo se aborda de manera simple",
comenta Gustavo Palma, historiador.
Así, se enseñan mitos y aspectos desviados de la verdad, y el 15 de septiembre se reduce a
una historia elemental.

Ideas falsas y desviadas

Un hecho falso es que el movimiento independentista hubiera sido general en toda


Centroamérica. Se pinta entonces el sentimiento de libertad como una idea colectiva, tanto
de criollos -españoles nacidos en América- como de ladinos e indígenas.

Sin embargo, los historiadores explican que la idea fue de la elite que habitaba en las
principales ciudades de la región.

"Un problema para entender la Independencia es pensar en que todos querían lo mismo,
cuando no había unanimidad", señala Luján.

"Lo acontecido fue una victoria de la oligarquía comercial guatemalteca y el sector


intelectual", asegura el historiador Horacio Cabezas.
Real Palacio de la Capitanía,
edificio en el que se firmó el acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821. Fue destruido por
el terremoto de 1917. (Foto: Hemeroteca PL)La idea de la separación fue de los criollos y
españoles que formaban el círculo importante de la sociedad. "No hay indicios de que en el
resto de la población hubiera entusiasmo", explica el historiador Oscar Peláez, coordinador
del Centro de Estudios Urbanos y Regionales, de la Universidad de San Carlos. No hubo
participación indígena ni de las mujeres, y poca representación del resto del Istmo.
Verdadera causa

Otra idea parcialmente falsa que enseñan en las aulas es que la causa principal para la
ruptura fue el odio entre españoles y criollos. El problema, explican los libros de texto, era
que los primeros no permitían a los otros obtener cargos públicos importantes.

Al respecto, Cabezas opina: "No era significativa la diferencia, y era más entre la oligarquía
del país y la del resto de Centroamérica".

No obstante, Luján admite que había cierta rivalidad. "La mayoría de cargos la tenía los
españoles, pero no porque se les prohibía a los otros, sino porque el sistema de
nombramientos en España lo propiciaba", dice.
Escena que representa la firma de
Independencia de 1821, se encuentra en el museo de Historia. (Foto: Hemeroteca PL)Más que la
causa principal, era manifestación del descontento hacia España. "No es cierto ese odio, si
eran los mismos", añade Peláez.
Además, son los españoles los que ayudan a la separación,"así como los indígenas
ayudaron en la conquista", señala Luján.

Según Cabezas, la elite guatemalteca quería romper el monopolio comercial con España y
conservar el sistema económico establecido.

El interés ni siquiera era de toda la elite centroamericana, porque buscaba otro tipo de
separación. "Ya no querían depender del monopolio de los comerciantes de Guatemala",
añade el historiador.

Por eso es que los movimientos en San Salvador y Nicaragua, entre 1811 y 1814, no están
directamente relacionados con lo sucedido diez años más tarde. "Buscaban mayor
participación y autonomía", explica Luján.

Copia del acta de Independencia de


Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)Ni estos movimientos, ni el levantamiento indígena en
Totonicapán en 1820, lidereado por Atanasio Tzul, tienen relación directa con la
Independencia. "El sector indígena tenía un sentimiento independentista contra el
sistema", agrega Cabezas.
La representación indígena influyó de forma indirecta, porque los criollos tenían miedo de
que se produjera otro levantamiento.

Y en 1821...

Ante estos hechos, los intelectuales, que ahora llaman próceres de la Independencia,
buscaron una salida. "Pidieron apoyo militar a Agustín de Iturbide y firmaron la
independencia, sin dar a conocer el plan de anexión a México. Todo con intereses
particulares de fondo", explica Cabezas.

Lo que querían era conservar sus privilegios como grupo comercial, como Iglesia, y como
sector gubernamental. En especial, los Aycinena, los más poderosos de Guatemala.

"Los intereses económicos fueron determinantes, como lo prueba el que la Independencia


no fue violenta sino negociada", enfatiza Palma.

El 15 de septiembre firmaron la independencia de Centroamérica sólo representantes de


Guatemala: el alto clero, autoridades de la Audiencia y el Ayuntamiento, claustro
universitario y algunos de la diputación provincial.

"No había representación de las provincias centroamericanas", comenta Luján.

Cuenta Cabezas que muchos capitalinos llegaron a celebrar frente a la Capitanía General
sin saber lo que estaba pasando.

Después de la firma, quedó pendiente la ratificación en un Congreso centroamericano. Sin


embargo, se suspendió porque decidieron anexarse a México.

Dos años más tarde, cuando vieron venir al ejército mexicano "ya no les gustó la idea" de
estar unidos. Así, en 1823 las provincias deciden formar una federación, que más tarde se
desintegraría.

"Lo que logró la independencia fue la desintegración de Centroamérica", subraya


Cabezas. Cada país tenía deseos diferentes de la independencia, lo cual causó la ruptura
para siempre.

Enseñar con la verdad

Al hacer un análisis más profundo de la historia, se nota la existencia de muchas páginas


en blanco. Por ello, los historiadores coinciden en que debe profundizarse en lo que se
enseña en el sistema educativo.

"Hay que enseñar con la verdad y lograr que los estudiantes tengan sentido crítico acerca
de lo sucedido", considera Cabezas.
También hay que decirle a los alumnos que la Independencia fue un movimiento urbano y
no de todos los pueblos. "Eso lo entienden los niños", agrega Luján. En general, lo
importante es explicar el hecho con un nivel de discusión diferente.

Desfile en el centro histórico de Guatemala celebrando la firma de la Independencia. (Foto:


Hemeroteca PL)Cualquier proceso independentista debe traer una reforma, pero aquí no la
hubo. "Una verdadera independencia sería si hubieran cambiado las condiciones para
desarrollar una vida plena de la población", dice Cabezas.
Luján comenta que a pesar de tanto mito es útil celebrar este día. "Es una fecha nacional,
pero más que gritar "¡viva la Independencia!" y desfilar, hay que explicar el proceso",
puntualiza.

Consecuencias
5.1.- Económicas
Las naciones iberoamericanas comenzaron la vida independiente con distintos grados de desarrollo,
sustentando en las estructuras económicas coloniales; pero presentaban el rasgo común de encontrarse en
una situación de crisis como resultado de los años de la guerra; el enorme derroche de energías y
recursos, así como incalculables destrozos a las fuentes de producción, obligaron a la paralización de las
actividades productivas. La economía estaba descapitalizada y privada, en buena medida, de los empresarios
o técnicos peninsulares que antes la habían dirigido, quienes ademas al ser expulsados por las nuevas
autoridades, se llevaron consigo sus riquezas personales. Las actividades productivas también fueron
afectadas por el descenso de la población especialmente en aquellos países mas castigados por la lucha de
independencia y por las guerras civiles que le siguieron.

La apertura al comercio exterior que pudo darse gracias al rompimiento con la metrópoli produjo el efecto
contrario al imaginado por quienes vieron en la eliminación de los monopolios español, francés y portugués un
medio de acceso al engrandecimiento económico. El libre comercio favoreció principalmente el trafico
de mercancías con Gran Bretaña que, dado su potencial industrial, podía suministrar todo tipo
de manufacturas de mejor calidad y a precios mas ventajosos de que las de los elaborados
en países iberoamericanos, lo que resultó perjudicial para los proyectos de industrialización y obligó a los
nuevos Estados a mantener sus economías en condición de agroexportación, en el ámbito de una nueva forma
de dependencia.

5.2.- Sociales
La sociedad sufrió ciertos cambios; fruto de la independencia fue la “igualdad” de todos los ciudadanos.

-Se abolieron las diferencias legales con base racial.

-Todos eran declarados ciudadanos.

-Se pasaba así de una sociedad de castas a una sociedad de clases en la que el nuevo elemento diferenciador
fue la riqueza.

-Este cambio legal no conllevó un cambio significativo para los nativos, los únicos beneficiados fueron los
criollos, pues las antiguas élites sociales y económicas mantuvieron su posición social.

Si bien, la tierra se convirtió en el elemento sustentador de las élites.


La esclavitud fue una realidad que tendió a desaparecer, cuyo proceso en algunos países, se inicia con los
procesos de independencia mientras que, en otros, tendrá que esperar hasta mediados de siglo para la
aprobación de leyes abolicionistas.

Los indios pasaron a convertirse en ciudadanos, pero sus propiedades comunales se vieron reducidas
progresivamente por el avance de las haciendas, que fueron expulsando y proletarizando a este sector social
que pasó de la protección estatal española, al abandono de los recientes estados en manos de los ricos
terratenientes.

Durante el tiempo que Rosas gobernó Argentina, este país volvió a convertirse en emporio negrero;en cambio
los gobiernos de México Uruguay, Venezuela, Colombia, Ecuador,Bolivia y Chile firmaron compromisos con
Gran Bretaña para perseguir a los comerciantes esclavistas.

5.3.- Políticas
El elemento más significativo del proceso independentista fue el surgimiento de nuevas naciones dotadas de
independencia política. Sin embargo sus sistemas políticos pronto se distanciaron del liberalismo y derivaron
hacia el autoritarismo. Un claro ejemplo de esto fue el gobierno de Agustin de Iturbide en México.

Por otro lado las élites pronto tuvieron miedo a que el proceso independentista derivase en movimientos
revolucionarios, por lo que apostaron por sistemas políticos autoritarios que protegiesen sus intereses.
Este movimiento autoritario dará origen al caudillismo(líderes carismáticos que solían acceder al poder por
procedimientos informales, gracias a la ascendencia que tenían sobre las grandes masas populares. La gente
veía al caudillo como un hombre fuera de lo común, capaz de representar y defender los intereses del conjunto
de la comunidad), Antonio López de Santa Anna fue un ejemplo de ello en México.

La independencia no aseguró el fin de las guerras civiles, y los conflictos regionales se agudizaron luego de la
guerra. Simón Bolivar convoco a un Congreso en la ciudad de Panamá con el objetivo de
crear una federación de países hispanoamericanos independientes, participaron Colombia, México, Perú,
Bolivia y Guatemala, entre los acuerdos estaban la creación de un tratado perpetuo
de unión y confederación así como la integración de un ejército latinoamericano para la defensa común sin
embargo debido a las diferencias y rivalidades entre países y a la oposición de Estados Unidos, los acuerdos
solo fueron ratificados por Colombia y debido a esto no tuvieron consecuencias efectivas. A pesar de
la cooperación mostrada de algunos países el sueño de una Confederación de Naciones de Simón Bolivar no
se hizo realidad.

Se frutaron tres ejemplos de unidad entre naciones: la de México y Centroamérica; la de la Gran Colombia y
la confederación Perú-boliviana, esta última durando sólo tres años.

El fracaso de estas pueden atribuirse a:

-Las diferencias regionales.

-Enorme extensión geográfica, escasamente comunicada.

-Ambiciones personales e inexperiencia de sus gobernantes.

-El mantenimiento de las estructuras sociales del periodo colonial.

-Falta de tradiciones democráticas.

Todo esto en conjunto contribuyeron decisivamente a la inestabilidad política que durante el silgo XIX
caracterizo la vida de los estados nacientes.

Participantes

 Gabino Gaínza.

 Mario de Beltranena.
 José Mario Calderón.

 José Marías Delgado.

 Manuel Antonio de Molina.

 Mariano de Larrave.

 Antonio de Rivera.

 José Antonio de Larrave.

 Isidro del Valle y Castriciones.

 Mariano de Aycinena.

 Pedro de Arroyave.

 Lorenzo de Romaña —secretario—.

 José Domingo Diéguez —secretario—.

 José Cecilio del Valle.

 Pedro Molina.

Movimiento liberal

La Reforma Liberal -también llamada Revolución Liberal de 1871– fue un proceso


revolucionario que tuvo lugar en Guatemala en 1871 con el derrocamiento del presidente
Vicente Cerna, tras la invasión rebelde de un grupo de personas liberales, comandadas por
Miguel Ángel García Granados y Justo Rufino Barrios, entre otros. La reforma incluyó cambios
sociales y políticos a partir de ese momento en la historia de Guatemala (Asociación de
Amigos del País, 2004).

Historia
El 2 de abril de 1871, una acción liberal, capitaneada por Miguel Ángel García Granados y
Justo Rufino Barrios invadió Guatemala desde Chiapas -México-, y sostuvo su primer
encuentro con las fuerzas oficiales del Gobierno de Vicente Cerna, en Tacaná. Los
revolucionarios eran pocos, pero traían armas más modernas que las utilizadas por las tropas
del gobierno, y fueron aumentando su número a medida que se internaban en el país
(Asociación de Amigos del País, 2004).
El 8 de mayo, García Granados publicó un manifiesto en el cual indicaba los motivos de la
rebelión. Los revolucionarios se proponían terminar con el gobierno dictatorial de Cerna,
derogar el Acta Constitutiva, dar libertad a la prensa, reorganizar el ejército y suprimir los
monopolios. El 3 de junio los alzados suscribieron en Patzicía, la famosa Acta de Patzicía, por
medio de la cual desconocían al Gobierno de Vicente Cerna y se nombraba Presidente
Provisorio a Miguel Ángel García Granados. El 30 de junio, el ejército rebelde entró victorioso
en la ciudad de Guatemala y Cerna huyó del país (Asociación de Amigos del País, 2004).
No tardó en llevarse a cabo una pugna entre el viejo patriota, García Granados, acostumbrado
a los debates parlamentarios y el joven Barrios, radical y revolucionario. Barrios fue nombrado
comandante de la zona occidental del país con sede en Quetzaltenango. En este
departamento fundó el periódico El Malacate, tribuna que exponía la necesidad de aplicar una
política anticlerical, principalmente contra los jesuitas, a quienes Barrios expulsó de
Quetzaltenango. Este hecho suscitó una confrontación entre Barrios y García Granados.
Posteriormente, Barrios reunió a todos los jesuitas en la capital, los envió al Puerto de San
José y embarcó a 73 de ellos, casi todos extranjeros, con destino a Panamá (Móbil, 2011).
Un año más tarde, cuando Barrios ocupó interinamente la presidencia de la república,
expropió sus bienes, por medio del Decreto Número 59, nacionalizando sus propiedades. Lo
mismo hizo con la Comunidad de Padres Congregantes de San Felipe Neri. El 7 de junio
emitió el decreto número 64, extinguiendo en la república las comunidades de religiosos y
declarando nacionales sus bienes (Móbil, 2011).
Debe advertirse que Barrios emitió todos estos decretos mientras desempeñó interinamente
durante menos de un mes la presidencia de la república, cargo que ostentaba en propiedad
Miguel García Granados. Este último no podía gobernar con libertad debido a la férrea
disposición de Barrios de llevar adelante una transformación radical de la sociedad. García
Granados convocó a elecciones presidenciales en abril de 1873. La Asamblea eligió a Barrios
en mayo del mismo año. Barrios tomo posesión de su cargo el 4 de junio de 1873 (Móbil,
2011).
El gobierno de Barrios se caracterizó por su dictadura férrea. Decidido a impulsar la economía
capitalista del país, emprendió una ardua y continuada batalla contra la iglesia, los grandes
terratenientes ociosos y los restos del partido político conservador, que gobernó a Guatemala
casi sin interrupciones desde los inicios de la vida independiente del país, hasta 1871, fecha
del triunfo de la Revolución Liberal (Móbil, 2011).

Resultados

El 26 de marzo de 1871, Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios comenzaron


dirigiendo 100 hombres y establecieron su cuartel general en las faldas del volcán Tacaná. El
3 de abril se dio el primer combate contra tropas del gobierno, en la cual venció la fuerza
revolucionaria.

Un documento oficializando el Movimiento Revolucionario se escribió el 8 de mayo en el


cuartel general. García Granados instaba al pueblo a unírsele y las municipalidades se
pronunciaron a favor de desalojar al Mariscal Cerna del poder.
Justo Rufino Barrios. (Foto: Hector Gaitan)
Las batallas siguieron en Guatemala contra el gobierno conservador. Para cuando
ingresaron a La Antigua Guatemala el 1 de junio de 1871, las fuerzas de García Granados y
Barrios ya contaban con 500 hombres.

El 3 de junio levantaron el Acta de Patzicía, desconociendo al gobierno de Vicente Cerna y


especificando las causas de la revolución. También se nombró presidente provisorio al
General Miguel García Granados.

Vicente Cerna encabezó un contingente de 4,000 hombres en Totonicapán el 21 de junio. Se


enfrentó a 1,000 revolucionarios en uno de los combates más fuertes del Movimiento Liberal.

A pesar de todo, Cerna y sus fuerzas retrocedieron a Chimaltenango. Eventualmente, la lucha


concluyó, la fuerza gubernamental fue derrotada y Cerna huyó.

Miguel García Granados. (Foto: Historia de Guatemala en Fotografías)


El 30 de junio, el ejército liberal entró a la ciudad capital de Guatemala a las nueve de la
mañana. La población aclamaba a los revolucionarios y el Mariscal José Victor Zavala entregó
las llaves de la ciudad a García Granados.

Logros del Movimiento Liberal


 Emisión de una nueva Constitución para la República, dividiendo los poderes del Estado en
Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

 Elecciones donde el pueblo eligió democráticamente a su gobernante.

 Se estableció la libertad de culto y la educación gratuita, laica y obligatoria.

 Impulsos en la economía por medio de la banca nacional.

Consecuencias

El atraso social, económico y político de la Guatemala de la segunda


mitad del siglo XIX provocó un estallido en el descontento entre los
sectores. La situación desembocó en el triunfo de una Revolución el 30
de junio de 1871.

Los orígenes del movimiento se enraizan en la precaria situación que las


estructuras del Estado presentaban en aquella época. Aún persistían en la
sociedad los resabios coloniales.
Después que murió el presidente Rafael Carrera, el pueblo creyó que el
nuevo gobierno iba a cambiar las cosas, pero se equivocó. Según el
historiador Victor Miguel Díaz, el presidente Vicente Cerna ofreció
claramente que iba a continuar con la política de su antecesor.
Hay que mencionar que Cerna nunca hubiera podido cambiar nada; es
cierto que él era un militar de prestigio, había demostrado su valor y pericia
en la guerra, pero no era estadista y Guatemala necesitaba un presidente
visionario que encaminara los órdenes del país hacia los nuevos rumbos del
progreso que experimentaban otras naciones.

Vicente Cerna, presidente de Guatemala de 1865 a


1871. (Foto: Hemeroteca PL)

Según el historiador Antonio Batres Jáuregui, Guatemala estaba lejos de


un despegue en todos sus aspectos. Cuenta él que en la capital prevalecía
un ambiente monacal lleno de curas, frailes, iglesias y feligreses que vivían
aterrados ante el poder divino.
"La educación primaria era nula, cita el doctor Mariano Ospina -político
colombiano-. El comercio era raquítico; en la capital apenas había actividad
comercial", agrega Batres Jáuregui.
Gobierno ciego y sordo
Por tales cosas, la sociedad quería un cambio, es decir, un paso hacia el
progreso. Con el presidente Carrera, la sociedad vivió casi 30 años de
conservadurismo y tradición a los viejos esquemas coloniales.

Pero ese clamor no fue escuchado por el presidente Cerna; lo que hizo fue
desatar una fuerte represión, amenazas y exilio hacia sus detractores. Así
surgieron los grupos que desde la clandestinidad comenzaron a
combatirlo con la fuerza de las armas y el intelecto.

Según el doctor Marco Aurelio Soto, durante la administración de Cerna


faltó la paz. Por esa razón surgieron las diversas facciones que protestaron
contra él. Sin embargo, la primera insurreción le favoreció porque el
principal cabecilla, Serapio Cruz, cayó en combate.

Tropas en el tiempo de Rafael Carrera. (Foto: Hemeroteca PL)

Ante su aparente triunfo, el gobierno mandó a cortarle la cabeza al


cadáver de Cruz y la expuso a la vista pública. Durante muchos días, la
cabeza de Tata Lapo como le llamaban, permaneció en un punto visible
de la capital.
Los hechos dieron pábulo para que las facciones guerrilleras surgieran
con más fuerzas en toda la República. No había región del país en donde
no se conspirara para encender la chispa que posteriormente prendió
formalmente el fogarón de la Revolución de 1871.

Compatriotas...
Una de las primeras acciones fue una proclama de Miguel García
Granados. Fechada el 8 de mayo de 1871, en San Salvador, la proclama
decía:

"Compatriotas: he sido perseguido ilegalmente por el tirano. Tengo 20


años de combatir en la Cámara esa administración arbitraria y
despótica. Mis esfuerzos no han logrado derrocarla, pero al menos han
contribuido a dar a conocer sus abusos y crueldades.
Como representante de la República he sido un opositor enérgico, pero
legal a los actos de arbitrariedad e injusticia del gobierno. Por mucho
tiempo este no se atrevió a intentar nada en contra de mí, pero el día que
triunfó sobre el general Cruz, creyó asegurada su dictadura, se quitó la
máscara y me encerró en una bartolina del fuerte de San José.
Por esa razón propongo el establecimiento de un gobierno cuya norma
sea la justicia, que en vez de atropellar las garantías las acate y respete;
que no gobierne según a su capricho e interés privado, simplemente que
sea fiel ejecutor de las leyes, sumiso y jamás superior a ellas.
Guatemala necesita una Asamblea que no sea como la presente, un
conjunto, con pocas exepciones, de empleados subalternos del gobierno y
de seres débiles y egoístas que no miran por el bien del país.
Queremos que haya una prensa libre; sabemos que sin esa institución no
hay gobierno bueno. También necesitamos un ejército que no esté
basado como el presente en la arbitrariedad y la injusticia.
Guatemala, necesita una Hacienda Pública adecuada y un sistema de
impuestos nuevo; existen contribuciones onerosas que pesan sobre los
pobres. Compatriotas: necesitamos un sistema eminentemente
legal", concluía la proclama de García Granados.
A la proclama siguió la acción. Miguel García Granados, sabedor de la
valentía de Justo Rufino Barrios, pensó en él y posteriormente lo contactó
en San Cristóbal Las Casas, México. Allí fue en donde nació formalmente
la revolución.
De acuerdo al historiador Antonio Batres Jáuregui, los cabecillas del
movimiento comisionaron a Francisco Andreu para que fuera a comprar a
Nueva York 300 rifles Remington y otras municiones.

Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios,


artífices de la Revolución Liberal de 1871. (Foto: Hemeroteca PL)

Para la compra, Miguel García Granados proporcionó parte del dinero; el


resto "lo consiguió entre varias personas de la capital desafectas al
presidente", cita el libro Barrios ante la posteridad, página 49. Las armas
ingresaron por Villa Hermosa, capital del Estado de Tabasco, México.
"Miguel García Granados se radicó provisionalmente en Comitán y desde
ese momento su casa fue el santuario de los revolucionarios", cita el mismo
libro.
Después, los guerrilleros se reunieron en la hacienda El Puente, Comitán,
México. El 25 de mayo de 1871 varios guerrilleros recibieron sus
despachos militares: Coronel Graduado, Justo Rufino Barrios;
Comandante Primero, Francisco Ponce, y así como ellos, la historia registra
también los nombres de capitanes graduados, subtenientes, clases y tropas.
Justo Rufino Barrios juntó 40 hombres y se fue al lugar llamado "Trampa
del Coyote", en San Pedro Sacatepequez, San Marcos, donde organizó su
famosa compañía llamada Los Duendes. Cuentan que, de súbito, Los
Duendes aparecían en pueblos y caseríos; luego escapaban entre los densos
bosques dejando un halo de misterio y miedo.
Mientras eso sucedía en el Occidente, en otras regiones del país también
estallaban cruentos combates entre facciosos y fuerzas del gobierno. Poco
a poco el ejército de la revolución se acercaba hasta los linderos de la
ciudad. El ataque final estaba cercano.
Las columnas guerrilleras llegaron a Patzicía, Chimaltenango. Su consigna
era vencer o morir por la causa. Las tropas acamparon; posteriormente, los
comandantes dieron a conocer su famosa Acta de Patzicía, en la cual
desconocían al gobierno y lo responsabilizaban de los males del país.
Además, en el artículo 2 nombraban Presidente Provisorio de la República
de Guatemala al General Miguel García Granados y lo facultaban para
reorganizar el país. Justo Rufino Barrios ostentaba el títuto de General de
Brigada.
Ese documento circuló en toda la República. La incertidumbre por la suerte
del gobierno cundía en los pueblos.
Casi para el amanecer del 29 de junio de 1871, el presidente provisorio
Miguel García Granados nombró al capitán Manuel Aguilar Quiroz para
que fuera portador de la bandera nacional cuando el ejército ingresara a la
capital. Además, le ordenó a sus capitanes que eran los responsables de
cuanto desorden pudieran cometer sus soldados.

Conmemoración del centenario


del nacimiento de Miguel García Granados en el
monumento de la Avenida La Reforma en 1909.
(Foto: Hemeroteca PL)
Al despuntar el alba
Ese mismo día, el ejército llegó a San Lucas Sacatepéquez. Justo Rufino
Barrios y Miguel García Granados discutieron el plan para el ataque
final. Su objetivo estaba cercano.

Granados avanzó hasta ver si había peligro. El presidente provisorio se


regresó por la cumbre del Manzanilla arriba de Mixco, pero de pronto
escuchó varios disparos de cañón.

En otro lado de la loma, Justo Rufino sacó su lente de larga vista,


inspeccionó la lejanía y divisó que entre los matorrales venía el propio
presidente Cerna con sus tropas. La chispa de la batalla final comenzaba a
prenderse en esas cumbres.

La refriega comenzó. El mariscal Cerna y sus tropas se enfrentaron al otro


"ejército", pero no pudo resistir el ataque. Fue imposible. El presidente y
su tropa se vio copado. Había perdido la batalla. Con semblante sereno,
llamó a su corneta y gallardamente le ordenó que ejecutara la fatal señal
de retirada. Su gobierno había caído.

Monumento a Justo Rufino


Barrios ubicado en la plaza Barrios en la zona 1
de la capital. (Foto: Hemeroteca PL)

La entrada triunfal
Después de la derrota, la noticia circuló como reguero de pólvora. La
población estaba conmocionada: algunos soldados vencidos se perdieron
en desbandada mientras el pueblo esperaba ansioso a los triunfadores.
Atrás, en lo recóndito de las montañas, habían quedado varios
cadáveres y sangre de los soldados que no tuvieron suerte. La vida es
así.

Del ingreso del ejército a la capital, existen dos versiones. El historiador


Víctor Miguel Díaz cuenta que el desfile entró encabezado por el Mariscal
José Victor Zavala y Miguel García Granados. La columna caminó por la
Calle Real y llegó al palacio de gobierno.

"Un sección de infantería se colocó cerca de la Catedral, el presidente iba a


asistir a un Te Deum que le ofrecía el arzobispo Bernardo Piñol", cita el
historiador.

Por su lado, el también historiador Antonio Batres Jáuregui, -amigo de


Barrios y posteriormente su ministro- menciona que el 30 de junio de
1871 era una mañana gris y lluviosa.

"A las 10 horas -dice- entró a la ciudad el ejército compuesto de 500


hombres. Todo fue júbilo popular. Don Miguel iba sereno, indiferente,
con alteza de espartano estoico. Fue llevado en carruaje por algunos de
sus admiradores al palacio nacional.

Don Rufino iba montado en su caballo Rocío; llevaba el sombrero


limeño hasta los ojos, la barba negra, el continente resuelto y lleno de
exube- rante juventud y brios. No atendía los vítores, cuidando
activamente del orden", concluye el historiador Batres Jáuregui.

Asi fue como en parte, entre el griterío del pueblo, las dianas de los
clarines y el sonar de los tambores, aquel 30 de junio de 1871 concluyó
una parte de la historia de Guatemala. Posteriormente, habría de
comenzar otro capítulo ,conocido como La Reforma.

Participantes
Este memorial se redactó en casa del doctor el Dr. Julio Bianchi y lo firmaron trescientas once
personas, entre quienes estaban:

 José Azmitia
 César Brañas
 Eduardo Cáceres Lehnhoff
 Manuel Galich
 Flavio Herrera
 Julio César Méndez Montenegro37
 Dr. Carlos Federico Mora
 Lic. David Vela38

Características del movimiento conservador

Resultados

Consecuencias

Participantes