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Ensayo:

Un misterio de la vida…

Un misterio de la vida…
El amor es uno de los misterios de la vida que más nos intriga a los seres humanos, pues en
todo momento el sentido por querer de cada uno, hombre o mujer, nos ha llevado a cometer
las más grandes hazañas y a realizar las más bellas creaciones, aunque a muchos, también
los ha llevado a cometer los peores crimines con tal de estar con ese ser deseado. Toda
acción de dos seres por estar juntos ha ido, incluso en contra de lo social y lo racionalmente
aceptable, sin saber si eso llevará a la felicidad o al sufrimiento.

Desde la evolución del hombre podemos ver que su naturaleza viene dada por un sexo
determinado que ha de constituirse con el sexo contrario, así de generación en generación,
hasta nuestros días, todos buscamos la manera de estar con una mujer o un hombre
dependiendo nuestra naturaleza, esto ha permitido la permanencia de la especie humana en
el mundo. Aclarando que se exceptúa los casos especiales en que se desvía la naturaleza, es
decir, cuando un hombre o una mujer busca a un ser de su mismo sexo.

El amor se puede ver como ese deseo innato que posee el ser humano por experimentar el
máximo placer de estar, de alguna forma, con un ser contrario a su sexo, la unión de
hombre mujer parece que es el fin primordial por el que venimos al mundo y el que nos
causa la gran alegría, sin embargo, considero que la realidad del amor es extremadamente
compleja.

Algunos filósofos lo han concebido como ese estimulo exterior que hace que un ser quiera
de alguien más que de él, asimismo se ha concebido como ese deseo de tener lo que no se
tiene, el hombre busca las características y cualidades contrarias a su ser, a su vez, otros de
una manera más pasional lo han concebido como el sentimiento único y sublime que no se
compara a ningún placer.
Si tratamos de profundizar en una causa más real, veremos que no es un simple deseo,
estimulo o sentimiento, parece que al final el amor responde a una causa mayor, la unión de
dos seres que van a crear una forma única e inigualable con características, cualidades y
genes de cada uno, un hijo. Porque más allá del placer y la gratificación que genera la unión
de dos seres, vemos que casi siempre termina con la expresión máxima de ese amor, una
creación, un hijo.

Pero sucede que cuando se encuentra esa pareja deseada, ese amor para unirse y procrearse,
en la mayoría de ocasiones, si no es que siempre, no genera ese placer esperado que nos
hemos imaginado, sino todo lo contrario, causa dolor y sufrimiento, a consideración de este
autor, el amor es la fuerza máxima que impulsa a un ser a realizar todo lo posible por unirse
a otro y, luego lograr tener un hijo, pero las circunstancias en las que se realice va depender
la felicidad o la infelicidad de los dos amantes.

Durante años el amor ha sido pintado como algo sublime, como algo que representa
únicamente la felicidad, obviando las indolencias o problemas que puedan surgir, asimismo
en la actualidad el amor se ha polarizado por tanto estereotipo y prejuicio que dominan ese
deseo de tener un amor, pues la mayoría de veces existen uniones por intereses de un índole
social, económico, estético o moral, lo cual naturalmente, cuando se choca con una realidad
contraria, causa un malestar, una frustración o un desencanto por la unión establecida.

Así luego de esta inconformidad muchos seres procrean a sus hijos, a quienes luego, no les
dan una vida llena del amor que tanto proclamaban y que se esperaba, muchos hijos viven
las penas de sus padres y sufren durante el desarrollo de su vida como pagando las
consecuencias de una mala decisión amorosa, asimismo ambos padres no llegan a tener una
vida tranquila, vemos que muchos se pelean, se engañan, se traicionan con el fin de aliviar
un tanto la infelicidad o sufrimiento experimentado.

Casi siempre quien sufre esas consecuencias es el hijo, quién no tiene otro camino que
llevar una vida llena de desencanto por no tener ese amor completo de sus padres, pero lo
que sucede con los padres es en realidad la incomprensión de que el amor es una fuerza que
impulsa a actuar, a crear un hijo y por ello mismo exige de ambos una entrega total, un
compromiso, un encanto por permanecer juntos pese a los avatares de la vida y mantener un
vinculo que trascienda para que sus hijos puedan desarrollarse plenamente en el mundo.