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MAXIMIZAR UTILIDADES EN COMPARACIÓN CON LA CREACIÓN DE VALOR

Objetivo de Gestión Empresarial

El objetivo de los directivos de una empresa debe ser la máxima creación de valor posible,
es decir, que la empresa u organización valga cada vez más.

El valor de una empresa está representado por el valor de mercado de su Activo; como es
lógico, éste debe ser igual al valor de mercado de su Pasivo que, a su vez, es igual a la
suma del valor de mercado de sus Acciones más el valor de mercado de sus Deudas.

DEUDAS

ACTIVOS CAPITAL (ACCIONES)

Si tenemos en cuenta que, en condiciones normales, el valor del endeudamiento oscilará


alrededor de su valor contable, parece lógico pensar que la creación de valor en la
empresa se reflejará básicamente en el aumento del valor de sus acciones (Capital) o
fondos propios. Éste depende de las decisiones de inversión, financiación y reparto de
dividendos que tome su equipo directivo. Por lo tanto, también se puede afirmar que el
principal objetivo de la gestión empresarial es la Maximización del Valor de la Empresa
para sus Accionistas, Socios o Dueños de ésta.

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Al aumentar el valor de la empresa el principal incremento se produce en el valor de los
fondos propios de la misma.

En términos concreto, este objetivo proporciona a los directivos y ejecutivos encargados


de la administración de la empresa, las directrices que le permitirán tomar decisiones
claras y estratégicas como también un adecuado sistema de evaluación y control. De tal
forma que favorezca la formación de capital y una correcta asignación de recursos, esto
acompañado de un eficientemente diseño organizacional, un adecuado sistema de
incentivos y una minimización del riesgo de todas las partes implicadas en la empresa.

Es importante señalar que no siempre este objetivo representa lo ideal en la asignación de


recursos en una economía de mercado. Esto se debe, entre otras razones, a la
incertidumbre y frustración que han producido los grandes despidos de personal debido a
las reestructuraciones empresariales realizadas en nombre de aquél y a las críticas a la alta
dirección por buscar, aparentemente, su propio interés y centrarse en enfoques miopes
en la cotización diaria de las acciones. Como también a una creciente tensión entre las
prácticas empresariales que persiguen este objetivo necesario en un mercado mundial
competitivo y la larga tradición establecida de mantenimiento del bienestar social.