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Ensayo Por Que Nos Odia Tanto De Autor Omar Rincón

Los medios de comunicación de una manera gigantesca, hacen agitación en toda nuestra
América Latina pero a que no introduce en la obra porque nos odian tanto del autor Omar
Rincón trata de inmenso poder de la información y de que a los medios le interesa la
opinión pública. En nuestra América Latina la familiaridad entre medios de comunicación
y gobierno hay una gran distinción ya que cada uno se ven como amenazas y lo que son
espectadores de esta pelea y lucha de poder por opinión pública e información es la
ciudadanía. Pero porque se siente amenazado los estados latinoamericanos esto se debe
porque los medios de comunicación en la sociedad, tienen una importancia e influencia
que poseen en el ámbito de la política. Si aún tenemos duda respecto al poder que tienen
los medios de comunicación basta con recordar la propaganda que hace todos los entes
gubernamentales y todos los estados latinos hace para manipular a las masas. Son de tal
manera una campaña mediática increíble, todo el día éramos bombardeados de
publicidad, noticias, comunicados y demás referentes a los candidatos a la presidencia.
El medio actúa como un espejo que refleja la realidad social y al mismo tiempo, es el
lugar en el que se crea esta. Los medios de comunicación tienen el poder de hacer real lo
que no es y viceversa. Cuando se crea un acuerdo entre todos ellos es casi imposible
descubrir lo que es verdad, y por más tenebroso que suene esto es más común de lo que
parece. Definidos como el cuarto poder, los medios de comunicación tiene la influencia
necesaria para modificar las decisiones y creencias de los ciudadanos, los medios de
comunicación son el centro informativo de una sociedad cada vez más compleja.
En los procesos de polarización mediática se desintegra la credibilidad de los medios,
de los periodistas y de los analistas. La tensión política, los vientos avasallantes de las
corrientes de opinión antagónicas, nos fuerzan en forma consciente y a veces también
inconsciente a perder nuestro equilibrio. El equilibrio no es equidistancia, no es estar a la
misma distancia de los polos contendientes. Para mí, el equilibrio es juzgar con claridad
cuál es la posición justa, y nunca delegar ese juicio, y seguir recalculando esa posición
justa ante cada nueva circunstancia. El pensamiento libre no se cristaliza, cambia,
evoluciona, pero nunca para. Pero ese equilibrio deseado no es fácil. Tenemos presiones
sociales fuertes, incluso de nuestros núcleos personales e intelectuales más cercanos.
Estamos involucrados en lo que pasa, y eso nos genera dependencias afectivas sólidas.
Esas mareas de opinión también nos arrastran, y se necesita un valor personal e intelectual
especial para poder sostener nuestra personalidad intelectual como nos gustaría.
La participación de la ciudadanía en los medios es algo netamente que tiene que a
empezar a tomar fuerza porque implica un cambio de pensar la sociedad piensa que el
medio de comunicación se ve y se presta la payasadas de gobierno de tal modo es ahí
donde comienza la desconfianza de la ciudadanía sobre la información que se da y lo
periodista , porque de tal manera los ciudadano se dan cuenta de los cambios culturales y
sociales, de la nación se siente defraudado y muestra cierta hostilidad porque los medios
no ven la necesidades de la ciudadanía y han olvidado el papel de mediadores de pueblo
por eso que ahora la ciudadanía se convierte en periodista por decirlo busca informa sus
necesidades a través de los medio digitales , redes sociales e internet además en la
sociedad actual los espectadores ya no son simples receptores sino que se convierten en
transmisores de ideas y conceptos. El componente esencial es la calidad periodística, por
eso la gente como dice el autor Omar Rincón manifiesta en este libro acerca la calidad el
periodismo está en crisis. Los medios de comunicación están declive su periodismo
mercantilista adolece de credibilidad y ya no es funcional para el sostenimiento del statu
quo. Los contenidos en general le apostaron tanto a la banalización que su poder se diluyó.
El otrora “cuarto poder” se encuentra en las opresiones del fin del modelo mediático
capitalista. Nuevos procesos comunicativos y subversivos surgen para un nuevo tipo de
sociedad
El producto informativo que están ofreciendo actualmente los medios de comunicación
no responde con garantías a las exigencias que un periodismo de calidad marca lo primero
que exigen la sociedad es la veracidad, actualidad, interés público, comprobación,
contraste de fuentes, pluralismo y rigor. Los empresarios de la información alegan como
excusa que su cuenta de resultados económicos no les permite dedicar más recursos a la
calidad informativa; los periodista alegan la presión de la productividad que les imponen
los empresarios; el público masivo que no es especialista generalmente sigue digiriendo
sin remedio lo que los medios vierten como alimento informativo. Este sostén contiene
altas dosis de rutina y carece con frecuencia de vitaminas y nutrientes periodísticos. El
raquitismo informativo amenaza con vaciar de significado la estructura pública de una
sociedad en la que la información supuestamente sirve para asignar el gobierno a los
mejores gobernantes. Si ese alimento informativo va contaminado, la elección política
resultará venenosa. Por eso, el periodismo precisa con urgencia un control de calidad
efectivo. Frente al ocaso del periodismo, etiquetas de calidad, éste es el cambio social que
propone la ciudadanía.
Por otra parte, los medios de comunicación en Ecuador han sido durante décadas muchas
veces protagonistas de injurias, llevando a la ciudadanía información poco contrastada y
comprobada, lo que perjudicó a muchos funcionarios. En los últimos años, los medios de
comunicación debido al desequilibrio político que se ha vivido en el país– han estado a
la defensiva y al ataque. Como la política tenía manchado su nombre, se aprovechaban
de eso; los funcionarios del Estado siempre iban a verse perjudicados, debido a que ya se
habían hecho mala fama, lo que no les permitía ser objetivos. Muchas veces, los intereses
de los medios de comunicación se hacían explícitos; las opiniones se podían hacer
noticias, información que el pueblo recibía como fidedigna, los medios abusaban de la
situación del país, muchas veces para generar expectativa a sus lectores.
Se mancharon nombres inocentes, se ocultaron ladrones que habían robado al Estado, se
manipuló la información de tal manera que la impotencia de cierto sector los llevaba a
salir a realizar marchas a las calles para parar con esta terrible tendencia de las
comunicaciones sociales, que lo que hacían era empeorar la situación que vivía el país.
El descaro fue a tal nivel que se expandió no sólo a los diarios, sino también a la televisión
y la radio; los periodistas generalizaron muchas malas acciones. El acoso fue tan intenso
que cuando publicaban una noticia que luego se comprobaba que había sido falsa, por
medio de juicios y acciones legales, el medio de comunicación no se tomaba la molestia
de publicar la verdad corroborada, sabiendo que si aceptaban la verdad perderían la
confianza del pueblo. A tal punto fue la injusticia que algunos funcionarios tuvieron que
pagar al medio de comunicación la publicación como si fuera una publicidad.
Las publicaciones empleadas para desprestigiar se presentaban en páginas enteras, a
diferencia de cuando se decía la verdad que contradecía a su publicación anterior,
presentada en un recuadro con aspecto de información suelta y no de noticia.
Desde ese punto de vista, el presidente Rafael Correa manifestaba en su régimen que la
democracia es nada más que el equilibrio entre lo que quiere decir el medio y lo que es
cierto; de ese modo, demostró por medio de juicios que hicieron publicaciones falsas en
su contra, quitando al pueblo el derecho a la verdad, perdiendo la responsabilidad social
y nacional, comprometiendo a personas como si fueran ellos jueces del país y dueños
absolutos de la verdad. Lo que Correa imparte es una unión ciudadana, una verdadera
revolución en la que el pueblo es testigo de la realidad ecuatoriana.
Esta vez la credibilidad dio un giro radical; lo que pasaba anteriormente en los gobiernos,
con respecto a su falta de credibilidad, esta vez pasa con los medios. El pueblo se ha dado
cuenta de no es una fuente irrefutable. De este modo se va marcando la historia del país;
hay una gran brecha en el Ecuador que divide a los medios de comunicación y al gobierno,
lo que hace que no haya un punto neutro. Hay mucho temor en el pueblo a que se les
mienta; confían, porque no tienen otra opción, pero la incertidumbre está latente. Se
podría también llegar a pensar que se callará a los medios, ya que no se puede saber los
límites que se van a establecer en los filtros de información. Se teme perder las fuentes
reales de información y vivir informándose de lo que quieren que se sepa o crea.
El presidente manifestó que los medios son empresas y cuando se ven afectados
económicamente por un gobierno, manipulan la información, y cuando el gobierno
percibe que el medio no lo apoya, también se pone en su contra, mientras el pueblo sufre
las consecuencias del ruido informativo que proviene de diferentes bandos.
En conclusión los estados latinoamericano y régimen anterior el gobierno de Rafael
Correa decidió no darle tregua a la prensa en Ecuador, evidenciando la importancia de la
regulación de la información que el pueblo observa y escucha través de los medios de
comunicación. A lo largo de los años, la prensa en Ecuador se encargó de transmitir
información que generalmente no era contrastada, buscando el ruido y el escándalo y
utilizando muchas veces a los políticos de turno que manejaban el poder. Se aprovechaban
de la crisis política y la falta de credibilidad por parte de la comunidad hacia los
legisladores y funcionarios públicos.
Este cambio es de mucha trascendencia, ya que se delimitan los parámetros de la prensa
y, sobre todo, se hace prevalecer la verdad, dejando a un lado la difamación injusta que
muchas veces rompía todo tipo de límites y se perdían los escrúpulos con el único fin
económico de generar un contenido más impactante para la audiencia. De este modo se
respeta de una mejor manera la democracia del pueblo, y no se perjudica a los
representantes de la voluntad popular, que muchas veces pasan de ser promesas políticas
a desastres corruptos, en algunos casos incluso sin haber cometido ningún acto de
corrupción. Los medios han tenido su lección; Correa se mostró a quienes realizaron
injurias sobre su participación política, y aunque los perdonó, evitando que cumplieran
las sentencias o se pagaran los montos de dinero correspondientes a la demanda, asentó
un gran antecedente para el futuro del país. La prensa no tendrá siempre la última palabra,
y los políticos no le temerán, con lo cual se evitarán más chantajes por parte de la prensa.
Y los políticos tendrán la seguridad de que si no cometieron delitos o actos de corrupción,
podrán enfrentarse a los medios de comunicación.
Po eso los medios de comunicación deben ejercer responsable defender el interés público
y no el corporativo, estatal o privado, en concordancia con el principio de independencia,
algo que muchos pretenden encerrar en el museo de las ideas. Es el que ofrece una
enseñanza en deberes y derechos para la formación de públicos activos y no solo
espectadores. Un periodismo responsable se ocupa de hacer visibles otras formas de vida,
de entender el valor de la diversidad en contra de las doctrinas que buscan la uniformidad.
Con ello, facilita la participación política de los sectores sociales, su inclusión. El efecto
social de esta filosofía periodística en ningún caso es la militancia ciega en un proyecto
tutelado desde el Estado, sino todo lo contrario: es la ampliación de las condiciones para
ejercer el pensamiento crítico que permita precisamente interpelar al poder. En el Ecuador
de tal manera el periodismo responsable es el que parte de la identificación de las
demandas y necesidades sociales y está en rebusca lo que realmente quiere la gente en
ese sentido, la interpelación al poder es uno de sus deberes ineludibles.