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Si tocás pito te dan cumbia

(Esbozo antropológico de la violencia en Montevideo)

Ricardo Fraiman y Marcelo Rossal

Título original: Si tocás pito te dan cumbia. Esbozo antropológico
de la violencia en Montevideo

Primera edición, diciembre 2009

2008, Ricardo Fraiman y Marcelo Rossal

Fotografía: Nicolás Scafiezzo
Foto de tapa (Euskal Erría): Nicolás Scafiezzo
Arte y diseño de tapa: Meggy Martínez
Diagramación y producción gráfica: Cebra Comunicación Visual
Edición de fotografía: Armando Sartorotti y Nicolás Scafiezzo
Retoque digital: Lucía Martínez
Corrección: Soledad Menéndez

ISBN: 978 - 9974 - 7625 - 4 - 1
Depósito legal:

Impreso en Uruguay
Impreso por Cebra Comunicación

Todos los derechos reservados.

Contenido
Agradecimientos. ................................................................................................... 5

Prólogo................................................................................................................ 7

1. El Estado uruguayo y sus jóvenes.................................................................... 13
Juventud y violencia...................................................................................... 19
Los jóvenes, el delito y el trabajo.................................................................. 25
Metodología................................................................................................... 31

2. Malvín al sur................................................................................................... 37
Breve historia de la juventud de Malvín......................................................... 38
Adolescentes y jóvenes en la playa.............................................................. 40
La “6”.............................................................................................................. 46
Estudios en barrio ajeno: los planchas......................................................... 49
La violencia cotidiana..................................................................................... 54
Los “referentes locales” y la inseguridad...................................................... 57

3. Malvín Norte................................................................................................... 61
Arquitectura política....................................................................................... 62
Comunidad(es).............................................................................................. 70
Acontecimiento e intervención...................................................................... 95
Ciudadanía, comunidad y vecino................................................................ 113

4. Estigma, juventud y drogas............................................................................ 117
Estéticas y drogas........................................................................................ 124
Intercambio y consumo............................................................................... 127
Hay chorros.................................................................................................. 128

5. Leviatán y el Estado social (manos derecha e izquierda del Estado)................. 131
La Policía y el barrio..................................................................................... 131
El “222”........................................................................................................ 132
La exclusión secundaria. La violencia del Estado hacia los jóvenes......... 142

6. Conclusiones. ............................................................................................... 153

7. Bibliografía. .................................................................................................. 161

8. Acerca de las fotos....................................................................................... 166

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Aníbal Corti. Malvín Norte y Nuevo Malvín que prestaron su concurso para que la investigación fuese posible. Graciela Borrazás. Ricardo Fraiman. Cecilia Corena. Eduardo Pirotto. Edmundo Canalda. sin el cual esta investigación no habría podido lle- varse a cabo. Constanza Narancio. la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). José Seoane. Patricia Carabelli. Ana Clara Borrazás. AGRADECIMIENTOS A todos los adolescentes. Patricia Borsani. María Pita. Sonia Romero. Rafael Paternain. la Intendencia Municipal de Montevideo (Centros Comunales Zonales 6 y 7). María Esther Mancebo. Silvana Péndola. Ismael Rossal. Paulo Maia. Natalia Montealegre. el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Deborah Bronz. A Fernando Balbi. Elena Núñez. A las autoridades y funcionarios de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Nicolás Fraiman. Alejandra Rosencof. Mariana Sotelo. Jorge Varela y Virginia Varela. Aurelio Borsani. el Ministerio del Interior. Luis Rossal. Soledad Gracia. por su apoyo. 5 . Florencia Santagata. Laura Ruggiero. María Trabal. Álvaro Rico. jóvenes y vecinos de Malvín. Mauricio Boivin. Mónica Olivera. Héctor Suárez. Marcelo Castillo. el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y las organizaciones no gubernamenta- les que siempre colaboraron con la realización de este trabajo. Matías Rodríguez. Blanca Rodríguez.

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Aproximarse a la juventud y a sus inmediaciones de violencias fuera de toda referencia histórica es la mejor manera de “esencializar” un fenómeno y. sobre las determinantes estructurales de la inseguridad. o sobre aquellos de clase media que frecuentaban los recitales masivos. la criminalidad y la inseguridad. también. Nos recuerdan. la criminalidad y la inseguridad son asuntos centrales de las dinámicas sociales. en los últimos años el campo disciplinar se ha ensanchado: un repertorio de vo- ces nuevas se expande en una saludable diversidad. No hay que hacer esfuerzos desmedidos para advertir que las ciencias sociales uruguayas han mirado desde lejos —y con desdén— los asuntos de la violencia. Y la violencia. Siempre habrá exigentes dispuestos a observar que en todo esto no hay “ciencia” ni “explicación”. nuestras ciencias sociales se inhabilitan para registrar dimensio- nes trascendentes sobre el contexto presente. . sobre los rasgos más sobresalientes de los diseños institucio- nales y de las lógicas de las políticas públicas. Las demandas provienen desde lugares di- versos. La cristalización de una “modernidad líquida” demanda más que nunca una reflexión densa sobre la vida social. que durante la dictadura el subversivo a reprimir era “el joven extraviado”. renunciar al conocimiento. Acontecen 7 además en momentos de fuertes desplazamientos. Entre la arrogancia de unos y la pereza de otros. Fraiman y Rossal nos recuerdan cómo el proceso de construcción del Estado uruguayo —sobre los ejes del trabajo. se ha ido acumulando evidencias y reflexiones sobre violencias visibles e invisibles. habrá quienes reprochen hermetis- mo. Del mismo modo. y no meros epife- nómenos determinados por la economía o por las macro estructuras. y no es momento para esos balances. sobre la evolución y las causas de la criminalidad convencional. falta de claridad y exceso de tecnicismo. de explosión de significados y de disolución de viejos marcos generales. Las carencias son disimuladas con dificultad. Por eso. En ese empeño. Las razones son múltiples. Ese impulso persiste en la democracia recuperada. una mirada realista no estriba en observar las cosas tal como son sino en cómo se relacionan. Ricardo Fraiman y Marcelo Rossal han logrado la versión más “realista” sobre la inseguridad en el Uruguay contemporáneo. por lo tanto. y las violencias estatales son desatadas sobre los jóvenes drogadictos. Sin embargo. PRÓLOGO Conocimiento e interés Los señalamientos son muchos. la escuela y el espacio político— obliteró todas las diferencias cultu- rales. Sin prejuicios paralizantes y al margen de cualquier cotización de objetos prestigiosos. Memorias de las violencias No hay ninguna posibilidad de abordar el objeto en el estado actual sin incursio- nes genealógicas.

en el consumo sólo vale la satisfac- ción inmediata del deseo individual. Una explosión de evidencias Malvín es la zona elegida para la exploración etnográfica. . Los autores apuestan por un 1 La moralidad del proveedor es un imperativo simbólico. la mirada aguda de dos antropólogos revela que el nuevo monstruo es el producto silencioso de una normalidad dominante arraigada en el machismo y en la obligación de “ser” sin tener los medios para ello. Allí se condensa todo el espectro social de Montevideo. Por su parte. donde el hombre debe ser el principal proveedor. Los menores. Con la agudización de la crisis socioeconómica. Fraiman y Rossal le rinden el mejor homenaje a las ciencias sociales: sin el hallazgo de una contradicción esencial el conocimiento es pura impotencia. al tiempo que la pretensión de consumo 8 envuelve y regula los sistemas de expectativas. los autores afirman que si no se produce éxito en la provisión y en el consumo se ge- nera un malestar en vastos sectores (masculinos y jóvenes). Para abonar este aserto no hay necesidad de recurrir al análisis so- ciocéntrico o al discurso de clase. y a mediano plazo produce un aumento de la delincuencia. al punto que la desigualdad socioeconómica es confundida con diferencias culturales: muchos creen ver comuni- dades culturales particulares donde sólo hay marginación y falta de oportunidades. los discursos de la inseguridad disociarán la delincuencia de la precariedad laboral. normativo. Un neoliberalismo amortiguado fue destruyendo de a poco el tejido social. cuya elaboración sólo se entiende a través de una reflexión sobre nuestra historia reciente. que no sólo incluyen a los que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. sus procesos subyacentes y sus discursos dominantes. y hasta el día de hoy.1 En medio de una “cruzada moral” que pregona hasta el hartazgo la pérdida de valores. construida sobre re- laciones de género desiguales. menos reales) de la desigualdad: la “moralidad del proveedor” se vuelve un imperativo práctico y cor- poral para los varones jóvenes y pobres. la pasta base y los asentamientos dan vida a un “mons- truo”. relaciones de variables o modelos econométricos complejos. Con un ligero aire mertoniano. los autores trabajan sobre hipótesis tipológicas que hacen foco en los factores simbólicos e imaginarios (y no por ello. la presión consumista lleva a una forma de esclavitud simbólica diferente a la del proveedor: si en este caso existe el cuidado del otro. En un libro plagado de sutilezas teóricas. Tampoco se busca el auxilio de bases de datos. Contradicción esencial La postura de los autores no deja lugar a dudas: la precariedad laboral es una forma de la inseguridad social. los jóvenes. Los años noventa son de desmontaje y de resignificaciones. y en un mismo territorio pueden observarse las interacciones entra las distintas clases sociales.

El mejor ejemplo de eso es Euskal Erría: “nunca del todo propietarios. que es una instancia universal. complejo habitacional de origen público. las entrevistas revelan opiniones fran- camente negativas sobre la acción de la policía. La investigación de Fraiman y Rossal nos enseña que un ejercicio intelectual realista no puede fundarse en la abstracción de las variables. las prácticas y las lógicas no intencionales de las cosas que están allí. la lógica estatal introduce los principios de la vulnerabilidad y la in- certidumbre. En cualquier caso. “plancha”. Socio mayoritario de estas moles de cemento regidas por una forma contractual basada en el mercado. Por su parte. debe incluir los efectos concretos de la intervención del Estado y de los agentes paraestatales que actúan en los márgenes. Mientras que los adolescentes viven a diario la experiencia de la violencia. el mun- do adulto desarrolla miedos a partir de cosas no definidas. ni en el prisma de los formalismos jurídicos. evitando la apropiación necesaria para relacionarse como un igual en el mercado”. es un espacio abstracto. Y es desde esta comunidad política que se construyó el cooperativismo uruguayo. El efecto paradójico del recorrido de algunas cooperativas de vivienda es que se han constituido ‘comunidades’ efectivamente aparte: parcialidades”.análisis específico de discursos y prácticas sobre las violencias y las juventudes. agrupamiento urbano tradicional) no favorecen las interacciones entre los jóvenes. la coo- perativa construye una comunidad —fundada en el igualitarismo que rechaza las diferencias— para evitar el mercado. El resultado de la investigación es un esquema constructivista que ilumina so- bre el “vitalismo espontáneo” en las prácticas cotidiana de la juventud de clases medias. sobre la victimi- zación permanente de los adolescentes y sobre la centralidad del problema del consumo de la pasta base y sobre aquello que lo provoca: la falta de expectativas y la dificultad para imaginar futuros. reajustes y colgamentos que eternizan la condición de deudor. Sólo de esa forma. Por ejemplo. confusas y complejas. “polvorilla”. ni en las ingenuida- des de las subjetividades puras. tiene que arraigar en el estudio de los discursos. y queda expuesta a la siguiente paradoja: “si nos asentamos en un ideal comunitarista para realizar políticas públicas contribui- 9 remos siempre a la fragmentación. Por fuerza. el conocimiento se transforma en crítica. Fraiman y Rossal aseguran que las di- ferentes unidades habitacionales de Malvín Norte (asentamiento. y ostentan mejores referencias comprensivas del problema que los aqueja. Pero esta etnografía no se queda con el mero registro de “subjetividades”: la comprensión de los procesos de estigmatización vinculados con la pobreza en las sociedades actuales. y por distintas razones. la comunidad política. al cual restringe de hecho en base a interminables cuotas. cooperativas de viviendas. La comunidad es un espacio discreto que se diferencia claramente de un afuera y de un otro. . sino principalmente del Estado. sus habitantes viven sujetos a presiones que no provienen sólo del mercado. en cambio. integrado por ciudadanos. sobre las tipologías de “chorro”. Amparados en la noción de “arquitectura política”.

El manejo de herramientas teóricas insuficientes implica malos resultados para la gestión de las políticas. En un campo dominado por la hiperrealidad y por el quietismo conserva- dor de sus prácticas institucionales. las Mesas Locales acaban reproduciendo es- tigmas y reforzando aquello que se proponían resolver. como sí lo son los comerciantes. los proce- sos y las identidades. pasta base y pobreza es la que produce la inseguridad. Aunque resulte poco novedoso. Para el caso de las Mesas Locales de Convivencia y Seguridad Ciudadana se verifica cómo los jóvenes quedan excluidos de la participación. una pro- gramación ambiciosa de reformas tendrá que hacer pie en una acumulación de reflexividades. las amas de casa. Un conjunto de efectos no deseados nos obligan a mirar las dificultades objetivas para la inclusión de 10 los adolescentes provenientes de hogares pobres. Por ejemplo. de visión. hay que asumir que en los barrios de Montevideo y en las ciudades del interior del país poco existe de “comunidad local” concreta. los abuelos y las abuelas. No se puede confun- dir el vecinazgo reglado por el contrato entre cuasipropietarios con una comunidad que requiere de valores en común y de todo un repertorio simbólico que posibilita la identidad. En cualquier caso. Los excluidos Los autores introducen una obligación: la de modificar la comprensión de nuestro entramado social y de sus dificultades de reproducción. La violencia simbó- lica y una estructura de oportunidades restringida deberían ser la plataforma para una acción política transformadora. El mismo puede surgir de un malestar social difuso o de una incomodidad subjetiva e individual con el funcionamiento de las instituciones. de un conocimiento realista sobre los contextos. Una etnologización que hable de “hordas pe- ligrosas” (como en el discurso conservador) o de “cultura alternativa” (como en ciertas zonas de la academia o del periodismo de vanguardia) nos dejaría sin un objeto real para el conocimiento social y para la praxis política. pues existe un dispositivo que con- sidera la convivencia y la seguridad por fuera del reconocimiento de las violencias estatales. Con su acción en el territorio. Los jóvenes no son “vecinos”. Esta comprensión condiciona el alcance de las políticas públicas. Urgencias transformadoras No puede haber una auténtica transformación sin un profunda problematiza- ción. y la incapacidad generalizada para construir canales de diálogo con los jóvenes en general. de memorización y de . el cambio es hijo del conflicto. o sea. la confluencia de juventud. Para el discurso hegemónico del vecino de Malvín Norte. los esbozos antropológicos de Fraiman y Rossal fortalecen las capacidades de escucha.

que sólo pueden ser encaradas con voluntad política. la vena crítica y polémica de este texto recupera la pretensión de ver- dad sin la cual no hay empresa sociológica.problematización. prácticas y estructuras de poder. Nadie puede soslayar que esta etnografía tiene su complejidad. Pero es una complejidad nacida del rigor y de la sobriedad. son algunas de las estrategias utilizadas por los autores para dimensionar los problemas de la violencia. la criminalidad y la inseguridad. es decir. Ricardo Fraiman y Marcelo Rossal han generado un relato cargado de claves para una inteligencia sectorial. en la falta de convicciones y en el deseo obsesivo de agradar. Las políticas públicas sobre seguridad ciudadana en el Uruguay contem- poráneo exigen transformaciones institucionales de fondo. combinar la objetividad con la subjetividad. Rafael Paternain 11 . No es cierto que una política institucional deba alimentarse solamente de un conocimiento funcional y adaptativo. firmeza programática y verosimilitud científica. Romper las antinomias. La neutralidad y la estandarización son ex- pedientes para una gestión reproductora de discursos. sustituir la sustancia por las relacio- nes. otorgar precisión a partir de una realidad imprecisa. y alejada de la pedantería escolás- tica y de la especialización. Para unas ciencias sociales cada vez más confinadas en la hipersensibilidad.

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El trabajo. tras el momento de máximo salario real de la his- toria uruguaya. En el proceso de constitución del Estado social uruguayo se produciría una “sacralización de la politeia” en un marco secularizador signado fuertemente por una “religión civil” (Guigou. con sus impulsos y sus frenos (Real de Azúa. Pues el Estado social empieza a constituirse en Uruguay como parte de un proceso de crecimiento de las funciones estatales que co- mienza muy tempranamente. La crisis del modelo de sustitución de importaciones se fue . los trabajadores están protegidos contra los principales ries- gos sociales (accidente. 1980) en el campo latinoamericano. potencia im- perial de ese momento (Barrán. un enfrentamiento directo con el Imperio Británico. comienza un creciente estancamiento en todos los aspectos de la economía nacional. el Banco de Seguros del 13 Estado (1911) es producto pleno del batllismo y costó al gobierno uruguayo de aquel entonces. a diferencia de Europa occidental. 1 INTRODUCCIÓN El Estado uruguayo y sus jóvenes Desde hace más de cien años Uruguay participa de un proceso de amplia- ción del Estado. innegablemente. la escuela y el espacio político constituyeron una tríada que obliteró diferencias culturales. con un desarrollo de las leyes sociales desde el primer gobierno de José Batlle y Ordóñez que se va intensificando. Esto implica el soterramiento de las múltiples diferencias que nutrieron de ciudadanos al Estado uruguayo mediante una fuerte presencia de sus instituciones. la idea de Castel reforzaría la hipótesis de la “excepcionalidad uruguaya” (Vanger. Para Robert Castel (2004) el Estado como garante de la cohesión social es una construcción reciente en América Latina. enfermedad. 1995). a consolidar una sociabilidad con fuerte presencia estatal. A fines de los años cincuenta. una fuerte carga geopolítica. 2003) que pone en un lugar central al ciudadano como sujeto del Estado. a diferencia de los europeos. además de la profundidad histórica. que llegó. Este proceso aseguró un crecimiento de la integración social que puede medirse en su apogeo. vejez sin ingresos) y el Estado es garante de estas protecciones” (Castel. 2004: 71). precisamente el año del fracaso electoral del neobatllismo. Allí radicaría la peculiaridad de las formas de constitución de los —indudablemente más débiles— Estados sociales latinoa- mericanos. Hecho ocurrido en 1957. Si así fue- ra. De acuerdo a la propia tesis de Castel es con los seguros vinculados al trabajo que el Estado empieza a involucrarse en la regulación de las relaciones laborales: “Gracias al seguro. 1984). con un lugar central de la escuela pública (Demasi. En Uruguay. 1964). con algunos momentos de freno. a través de su principal indicador: el salario real en su máximo his- tórico. El problema parece tener.

a diferencia de lo ocurrido en otros países donde se apeló a las “desapariciones” masivas. e intelectuales y artistas hasta llegar por fin a la proscripción de los dirigentes de los partidos tradicionales que demostraban convicciones democráticas. Hacienda y Obras Públicas. a las juventudes revolucionarias y al movimiento estudiantil y luego a los sindicatos y partidos de izquierda. 1989). Común a la región es la represión a las genera- 14 ciones de jóvenes militantes. a todos sus confines— tuvo un Estado muy eficaz para llegar a encarcelar a más de 7000 militantes en una década. Un país pequeño que —controlado territorialmente por una Policía y un Ejército que llegan. que al aumentar la represión va dejando fuera de escena cualquier alternativa progresista o siquiera desarrollista. . aunque el surgimiento del Frente Amplio en febrero de 1971 y el programa del sector mayoritario del Partido Nacional recojan buena parte de los dictados del señalado Plan CIDE. los planes desarro- llistas son impugnados por la izquierda revolucionaria (Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros). en primer lugar. dando de forma lenta y segura. Véase: Garcé. se clausuró todo posible diálogo con la guerrilla urbana tupamara y se prohibió incluso mencionarlos. sin mediación por parte de los políticos —formados en el liberalismo democrático. También se incrementaron los procesos emigratorios iniciados en los años sesenta y las destitu- ciones masivas de funcionarios públicos tuvieron como resultado un casi completo 1. Por otra parte. La dictadura uruguaya fue la que apeló al encarcelamiento de los opositores como medida represiva por antonoma- sia. pero éste inauguraba años de represión que desembocarían en la más cruel dictadura que hubiere conocido jamás el país. sindical. se practicaron medidas de ex- cepción y se reprimió al movimiento estudiantil con saldos cruentos en una medida inédita para el país. pero con la anuencia de grandes estancieros y empresarios. junto a la escuela. la Comisión de Inversión y Desarrollo Econó- mico (CIDE) fue la oficina encargada de elaborar los planes desarrollistas para Uruguay que dicha “alianza” implicaba. se cerraron diarios y semanarios por ello. Hija de la Carta de Punta del Este que formalizaba la “Alianza para el Progreso” entre Estados Unidos y los países del sur y centro de América. las concepciones desarrollistas de dicho plan son derrotadas en la práctica hacia 1968 con la puesta en práctica de un liberalismo conservador2 (Rico. de los repre- sentantes directos de la clase dominante: empresarios y abogados de corporaciones pasan a ocupar los ministerios vinculados a la producción: Industrias. de prácticas dialógicas—. y hubo fuertes reacciones del Estado uruguayo a comienzos de los años sesenta con el Plan CIDE. reprimiendo. El liberalismo conservador implicó la llegada al gobierno. Casi toda la inteligentsia nacional impugnaba al liberalismo conservador. así como características propias. 2. muchas veces generaciones de recambio de varios campos sociales: político. la dictadura militar profundizaba el ciclo iniciado en 1968. La dictadura militar tuvo rasgos que son comunes a otros regímenes de la región. Al mismo tiempo.1 De todos modos. intelectual. 2002. Al margen de los intelectuales.

especialmente hacia los jóvenes. que de innombra- ble3 y extranjera. o de su subsede en La Habana. Los cuales. horarios cumplidos a rajatabla. Dispositivos como éste llevaron a una construcción del subversivo —siempre joven— como una alteridad tan radical. antes coto de los partidos tradicionales que coparticipaban del manejo de los asuntos del Estado (Rama. claro está. así como los discursos de tolerancia. Panizza (1987) habla del significante democracia enfrentado al significante dictadura. 1971). Cabellos cortos. a la que se “venía a proteger” mediante su abolición (Perelli y Rial. Rico y Rossal. se había transformado en la fábrica de subversivos. marchas cua- si-militares de liceales uniformizados. el claustro de la virtud y el saber. B y C y la obligación de firmar un “certificado de fe democrática”. Los procesos de estigmatización. 2004). terminó en monstruosa: “tupas ratas vuelvan a las cloacas”. Como ejemplo más acabado de control del aparato burocrático del Estado de parte de la dictadura se puede mencionar la categorización de sus empleados en A. se pasa al tema de la paz respecto a los peligros de 3. El recinto sacro del cono- cimiento. Las autoridades interventoras dispusieron una visita masiva y publicitada a la sede de la Universidad (Demasi. Durante once años la dictadura se aplicó a transformar a los jóvenes. Educación Física para todos. El ejemplo de subversivo a reprimir era un joven extraviado. imbuidos 15 sus gobernantes con la idea de que tal transformación obtendría un nuevo país alejado de la “amenaza del marxismo y la subversión”. uniformes limpios.control de todo el aparato burocrático. eran en su mayoría jóvenes. haciendo abdicar a los empleados públicos dudosos de cualquier posible impugnación subversiva de la sacrosanta democracia occidental. 1999) donde se expuso una suerte de museo de la subversión. centro de irradiación del marxismo internacional. En los años sesenta se configuró en Uruguay un discurso estigmatizador que criminalizó las disidencias hasta un punto nunca visto en el siglo XX: el subversivo era la alteridad monstruosa del poder y el Estado uruguayo.4 Esta “primavera democrática” se cierra con la violencia estatal nuevamente en las calles. 1987). 4. Se supo- nía que el joven era sujeto de la manipulación de una “psicopolítica” que emanaba principalmente de Moscú. Los diarios que dieron la noticia de la intervención de la Universidad de la República fueron muy expresivos de lo que habría de modificarse en el país. 1986). Luego del golpe de Estado se profundiza ese proceso de estigmatización de la disidencia política hasta que la recuperación democrática lleva a un punto de reen- cuentro en el cual la exclusión pasa a ser la dictadura y las disposiciones represivas. A finales de los años sesenta el gobierno de Pacheco Areco prohibió la mención pública de la palabra tupamaro. . siempre se realizan desde algún campo del poder. Del significante “democracia” enfrentando a “dictadura” (Panizza. llegó a proclamar alguna consigna de grupos paramilitares de la época (Demasi.

Incluso a los dominantes —en capital cultural— del amplio campo de la izquierda. En los noventa aparece una nueva configuración política. Pero en general. 1999) e implicó la asociación paulatina con un entramado de entidades no gubernamentales. desde 16 cualquier lugar de poder. Se había pasado ya de la represión al subversivo a la represión del joven y de lo que po- dría llamarse la cultura —en un sentido débil— juvenil (Regillo. con un acceso medio al capital cultural. la represión estatal se anuda a la represión cultural y vuelven las prohibiciones que tienen su cara más dura en las calles y contra los jóvenes. Este desmantelamiento se efectuó de forma “gradualista” en Uruguay (Midaglia y Robertt. los seguidores de las nuevas bandas nacionales de rock: jóvenes y drogadictos. El centro de la dimisión estatal radicó en los años noventa: crecimiento eco- nómico y discurso neoliberal en alza. 2000) montevideana. pero son derrotados en las urnas (Moreira. El campo del poder legisla: está prohibido recordar las desgracias. Rico y Rossal. 2004). Aludimos a la ley 15. Con la dimisión neoliberal del Estado (Bourdieu. económico y militar. 2004). o más bien. La violencia generalizada hacia el joven drogadicto se ejercía desde todas partes. su “mano izquierda” fue debilitada y llevada a una situación de desmantelamiento práctico y desvaloriza- ción imaginaria que abonó discursos antiestatalistas tanto por “derecha” como por “izquierda”. Razzias y apaleamien- tos en los recitales de rock dan la tónica de hacia quiénes va dirigida la represión. No se comporta así con la “intolerancia” de los sectores que esbozaban alguna disidencia. pero una cierta forma de neoliberalismo 5. que solían acceder a recitales masivos: la música rock era absolutamente dominante entre los jóvenes. se dirigía hacia muchachos de las clases medias. claro.848 de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado mediante la cual se estableció la amnistía sobre los delitos cometidos por los militares y policías durante la dictadura cívico-militar. . también se atacaba lo establecido desde el punto de vista académico y cultural. La nueva alteridad monstruosa la signaban los punks. Luego de la derrota político-generacional de abril de 1989 se entronizó en el país —aunque en forma amortiguada— una política de desmontaje del Estado. 2004: 172). Por aquellos tiempos se configuraba una actitud que no sólo era contestataria del poder político. pos- política (Demasi. En abril de 1989 los menores de 35 años votan en contra de la caducidad de la pretensión punitiva del Estado. Se desarrolla la ideología de los dos demonios. En lo concreto y cotidiano. los heavy metal. la memoria de la violencia del Estado.5 las producidas por Leviatán. 1999c). en especial en lo que a derechos humanos respecta. También hay represión estatal contra exposiciones de arte y letras de música: una generación entera es reprimida en sus espacios de expresión pública más importan- tes (Carassale y Macadar.

Si se mira con atención los preceptos de Washington. dado como producto de la realpolitik del elenco entonces gobernante: la reforma constitucional que obliga a otorgar reajustes preferenciales en los haberes de los jubilados. Ahora bien. La dimisión del Estado se focalizó entonces en los espacios pasibles de ser tercerizados: las políticas sociales. una intervención paraestatal en los márgenes del Estado (Das y Poole. Más allá del cumplimiento efectivo de las mismas. La amortiguación al neoliberalismo protegió a dos sectores sociales “incluidos” en el propio Estado: jubilados y funcionarios públicos cobran sus haberes en la ventanilla estatal. . en el período anterior. Esta categoría rinde tributo a la sociabilidad uruguaya de tramo largo ya problematizada y establecida por Carlos Real de Azúa (1984). éstos se intentaron cumplir mediante una estrategia triple: desmantelar. transferidas al “tercer sector”. Resignificar lo privado que ahora pasa a atender objetivos no lucrativos. el Estado uruguayo retorna a través de la alianza con las organizaciones no gubernamentales. Más adelante se tratará esta categoría en detalle. La amortiguación al neoliberalismo no abandonó su condición amortiguado- ra —pues la amortiguación es un proceso que comienza inmediatamente después del freno (Real de Azúa. “Apuntes para entender la crisis de la celulosa: incomprensiones del mutuo impar más semejante”. Desplazar de lo público a lo privado. Durante el neoliberalismo amortiguado del gobierno de Luis Alberto Lacalle (1990-1995) se hizo hincapié en el desarrollo de una paraestatalidad7 sustitutiva de 17 las funciones estatales. Luego de años de cierto laissez faire. como veíamos. Desmantelar aquello que se signaba como supernumerario. Hoy existe una significativa inversión social. 2004) es inevitable. Véase: Fraiman y Rossal. y la anquilosada máquina estatal requiere de las ONG que han trabajado en el terreno y poseen el conocimiento práctico de los sectores sociales hacia los cuales se aumenta dicha inversión. 7.5% del producto bruto interno (PBI) no fue aprobada en el plebiscito constitucional del año 1994. desplazar y resigni- ficar. Lo que por ahora entenderemos por un conjunto de funciones del Estado cuya ejecución se delega a la sociedad civil. iniciada. 1984 y 1964)— cuando se trató de disponer de amplios recursos para la educación. y las empresas deficitarias. y por ende. Y aquí bien vale una digresión: la propuesta para llevar la inversión en educación pública al 4. el traspié de las políticas neoliberales en cuanto a la privatización de las empresas públicas estuvo signado por otro traspié previo. En 1992. con las cuales se ensayó reducciones a expresiones mínimas de la par- ticipación estatal. en este período se dio un inmenso lugar a las organizaciones no gubernamentales que pa- saron a participar de la realización de las políticas públicas.amortiguado6 por la actividad sindical de los funcionarios estatales y los jubilados. como también lo es el financiamiento trasnacional —y 6. para los más jóvenes.

dicho “desacoplamiento”.8 De todos modos.9%. . así como el discurso de algunos agentes de las políticas públicas abona la confusión entre desigualdades socioeconómicas y diferencias culturales. en el marco del capitalismo. centrando su atención en el aumento del delito común. 3. pero no ha habido aquí una proliferación de comunidades minoritarias. Las cifras sobre pobreza presentan también un aumento en estos años: 2001. por la falta de referencias simbólicas (de autoridad) compartidas.1%.2%. 2004. El recorrido del Uruguay reciente ha contribuido a un crecimiento de la desigual- dad. Entre ellas las que atienden a los jóvenes pobres. que no deja de ser parte de un proceso mundial de valorización de lo “multicultural”.9 18 Es producto de esta reconfiguración político-económica (1990-2002) un fuerte proceso de exclusión social en Uruguay.1%. sobre todo. las diferencias se producen por la fragmentación. Efectivamente se ha producido un proceso discursivo de revalorización de las “comunidades minoritarias” en Uruguay. pero es. Efectivamente. según afirman Katzman y Filgueira (2001: 62): De un país que Germán Rama definió una vez como “hiperintegrado” a la realidad ac- tual existe una larga distancia. y las identidades políticas demuestran aún una fuerte vitalidad (Moreira. 9.1%. El problema radica menos en el incremento de la desigualdad económica que en el desaco- plamiento de importantes sectores sociales respecto de las instituciones. Los textos más recientes sobre marginalidad e integración en Uruguay destacan la presencia de fracturas visibles en el tejido social uruguayo. 6. 2002. 4. las palabras de estos investigadores. con ello. Evidentemente no se aceptan. subió el desempleo y la precariedad laboral y aumentó —con relación a la pobreza— el número de indigentes. podríamos decir— de la desigualdad económica. 19. 2003. parece ser el espacio político el factor integrador mayor. y 2004. 32. Las cifras de indigentes en el año 2001 alcanzan a un 2.1% de la población y aumentan sin desmayos hasta el 2004: 2002. y cree ver comunidades culturalmente particulares donde hay marginación y falta de oportuni- dades. sin más. 10.6%. sus discursos— de muchas de estas iniciativas de tratamiento. 2004). normas y canales de movilidad que en algún momento fueron comunes a la mayoría de la población. produce el “desacoplamiento” al que aluden los autores. 24. 32. Lamentablemente no se pueden cotejar cifras con fecha anterior al 2001 pues el Instituto Nacional de Estadística (INE) no realizaba una encuesta sobre la incidencia de la pobreza. aunque podrían horadarse si es que no se ofrecen soluciones de fondo a los problemas de una integración social que ya no se sostiene en el imaginario de los científicos so- ciales.6% (fuente: Encuesta Permanente de Hogares: Incidencia de la pobreza en 2005). Si bien creció el PBI. Es en gran medida este discurso el que disociará la delincuencia de la precariedad la- boral.10 Es también de fines de los años noventa la aparición —en la región— del discurso de la (in)seguridad (Tiscornia. Es necesario citar a estos autores porque ellos representan la hegemonía. La desigualdad. Es difícil com- partir una visión tan restringida —casi monetarista. el mainstream. 2003. Pero aun en los casos 8. de las ciencias sociales uruguayas. 2004).

en los que se reconoce la relación entre la penuria económica y el aumento de la de-
lincuencia, el discurso de la (in)seguridad construirá un otro monstruoso sirviéndose
de otros discursos. Se enuncia un sujeto, el joven; una cualidad, la delincuencia;
y una causa, la miseria. Sólo resta ponerse a urdir los discursos: el discurso de la
seguridad pública señala que debe bajarse la edad de imputabilidad: los menores
inimputables son el problema; el discurso de la corporación educativa11 proclama
que la miseria impide la educación a la que tienen derecho y con la que mejorarían
su suerte.12
En Uruguay el proceso de exclusión social ha ido generando un concomitante
proceso de estigmatización del otro. Como si se requiriera de un juicio de atribu-
ción monstruosa para proyectar las causas de la exclusión sobre las cualidades del
propio excluido. Se supone, entonces, un sujeto identificable. Ese sujeto —para el
caso del Uruguay actual— es el joven; después, en un segundo momento, se enla-
za alguna propiedad: el joven es delincuente. Y se la opone a todo término que no
tenga la propiedad: el adulto no es delincuente. Sin embargo, y para que la opera-
ción sea lógica, la propiedad delincuente debería poderse asignar a cualquier otro
sujeto. Pero el estigma carece de lógica. Alcanza con una reafirmación territorial: el
otro es joven, es delincuente y vive en los asentamientos. A esta condición habita-
cional se le suman dos hechos que se utilizan para reafirmar el estigma. Uno menos
conocido que el otro: la población de los asentamientos es en su mayoría una po-
blación muy joven, lo que produce la rápida asociación joven-marginal; el segundo
hecho es que las cárceles están pobladas mayoritariamente por jóvenes pobres, lo
que permite la comprobación —en rigor, un paralogismo— de la asociación joven-
19
marginal-delincuente.

Juventud y violencia

Es sobre la asociación juventud, pobreza y delincuencia —en tanto violencia del
Estado, en tanto concretos actos delictivos, en tanto percepción de la inseguridad y
producción de estigmas sobre jóvenes de carne y hueso— sobre la que se centrará
la atención. Es necesario discutir ahora la categoría de juventud y algunos de sus
usos más frecuentes.
La juventud, condición cultural asociada a la edad biológica del hombre, sue-
le suponerse —doxa mediante— uniforme para todas las personas y sociedades.
Toda una taxonomía etaria se despliega respecto a la juventud: los teenagers,13 los

11. Se trata del discurso hegemónico —por la multiplicidad de sus voces, y por la jerarquía de
alguna de ellas— de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
12. Véase Fraiman (2008)
13. Noción inglesa que refiere al período abarcado entre los 13 y los 19 años.

púberes,14 los liceales,15 la cohorte de edades.16 Y es en la más fácil naturalización
de la edad biológica, como período transicional, inevitable e irreversible, donde la
operación de homogeneización de la juventud se funda. Sin embargo, la juventud,
como sugieren las prácticas y nociones de distintos grupos sociales, es una cate-
goría cultural que manifiesta variedades en su rango —en sus dos acepciones: de
amplitud y jerarquía—, contenido —multiplicidad de nociones y prácticas, como de
ideas sociales con las que se asocia—, y alcance —social, territorial, demográfico
y económico.
Los estudios pioneros de Malinowski (1986) y Mead (1985) establecieron la
adolescencia como una tópica relevante en la investigación antropológica. La ado-
lescencia fue considerada una etapa de la vida y, por esta condición transicional,
asociada a una serie de temáticas recurrentes: ritos de iniciación, prácticas sexua-
les, relaciones intergeneracionales, rituales de cortejo y costumbres matrimoniales.
Los estudios de este período, sugiere Bucholtz (2002), son adultocéntricos; una
serie de aproximaciones que, desde una perspectiva adulta, subestima la produc-
ción cultural de los jóvenes-adolescentes por comprender a la adolescencia como
una mera transición hacia la adultez. Y quizás importe señalar la asociación inicial
e implícita entre la adolescencia —explicitada como etapa biológica, psicológica y
cultural— y la juventud, que no era considerada en estos estudios. Dejar los centris-
mos a un lado, sólo para comenzar a problematizarlos junto a los distintos intentos
de definir la juventud —tanto explícitos como implícitos.
20 Uno de los intentos más interesantes por salir del atolladero al que conduce
definir juventud es el de Durham (2000). Esta investigadora propone comprenderla
como un “shifter” social, como un término indexical que vincula al sujeto enunciador
con un contexto relacional. La ventaja de una estrategia de este tipo es doble: por
un lado, permite sortear los problemas de una definición a priori, pues da cuenta de
un sentido que sólo se despliega en contexto y acto; por otro, la noción de shifter
llama la atención sobre las condiciones que permiten el intercambio comunicativo,

14. La pubertad es el proceso en el cual el cuerpo del niño sufre modificaciones —hormonales,
sexuales, etcétera— que lo convertirán en un cuerpo adulto. Aunque no pueda fecharse con
precisión universalista, la categoría de pubertad implica un período de la edad biológica de
un sujeto.
15. Los liceales son aquellos que concurren al liceo (institución de educación secundaria) o se
encuentran en “edad liceal”. Si bien no existe límite de edad para concurrir al liceo, sí existen
distintos liceos a los que se concurre según la edad. La prototípica va de los 12 años (edad
de inicio) a los 17 años (edad de egreso). Después de los 21 años se habrá de completar los
estudios en un liceo para adultos.
16. En 1985 la Asamblea General de Naciones Unidas definió a la juventud como la cohorte entre
los 15 y los 24 años. Véase Monografías sobre la juventud, en: <http://www.unescoeh.org/
dokumentuak/carpeta1castellano.pdf>
La antropología también ha caracterizado a la juventud como grupo de edad. Puede verse
una descripción de la creación de cohortes de edades en sociedades africanas en Evans-
Pritchard (1977).

es decir, va más allá de las relaciones inmediatas para atender la estructura y las
categorías que posibilitan dicho intercambio.
Durham no esquiva la pregunta que se viene analizando y la explicita: si la juven-
tud es una construcción tanto relacional como cultural, e incluso, un efecto social
del poder, cómo se podría postular como una tópica general para la investigación.
Algún concepto sobre las categorías de edad —o, sobre las categorías de las eta-
pas de la vida— parecería ser útil en cualquier lugar. Así, la juventud se ha definido
con relación a etapas bio-sociales de curso universal: la infancia, la niñez, la adoles-
cencia, la juventud y la adultez. Pero, como bien señala Durham, hay culturas que
no vinculan a la juventud a ninguna etapa bio-social. Si se toma, en cambio, como
un esbozo, un conjunto de guías donde la idea de la “juventud” es, en mayor me-
dida: a) aquellos quienes que pugnan por mayor espacio en el ámbito doméstico y
mayor participación en el espacio público, b) aquellos que han conseguido cierto
nivel reconocido de autonomía y adoptan roles públicos, pero son aún dependien-
tes y no son capaces de dirigir la labor de otros desde una posición jerárquicamente
superior, c) aquellos sobre quienes se espera que actúen sobre su mundo social y
no ser meros receptáculos de la acción adulta, pero cuyas acciones suelen con-
ceptualizarse como enfrentamientos o aceptaciones de lo social, se termina con
una categoría muy indexical (shifty) que parecería incluir muchas personas en un
tiempo, pero ninguna de forma consistente.17
La estrategia de Durham, entonces, no ofrece definición. Pero no se trata de una
estrategia que disminuya la predicación de una definición cualquiera para ampliar su
extensión. La juventud será entendida como un “social shifter” (Durham, 2000: 116).
21
Gramaticalmente, un shifter, para el caso el deíctico “aquí”, adquiere significado en
el contexto de enunciación. No se duda de la existencia del significante “aquí”, sino
de la posibilidad —estructuralista— de determinar su significado.18 Pero en lo social,
la duda existe: ¿hay juventud o una categoría análoga, contigua o semejante en
todas las sociedades?, y si no la hubiera ¿cómo se determinaría una que funcionara
como shifter? Una de las posibles respuestas parece estar implícita en el texto ci-
tado de Durham: cuando se refiere a la juventud, habla de aquellos (those) y no de
aquello. De aquellos quienes parecen compartir alguna cualidad: ser subordinados
respecto algún otro grupo, conformarse como grupo de edad, etcétera. Y con esto
se produce un corrimiento interesante.
Lo joven es una cualidad o, mejor dicho, un conjunto de cualidades que constituye
una condición. Se es joven pues hay una actitud joven —prácticas, percepciones—
y un estado joven —de espíritu, de edad. Lo joven es un calificativo. La juventud,

17. Se ha decidido traducir libremente en este párrafo lo señalado por Durhman (2000: 116).
18. Para Saussure (1980) la relación entre significante y lo significado es arbitraria; producto de
una convención cultural e histórica. De aquí resulta que la relación entre el signo lingüístico y
su referente también sea arbitraria. El significado de un signo es el resultado de la diferencia
relacional con los otros signos del sistema.

. en el discurso barrial —que como se verá más adelante es hegemónicamente adulto. de no-violencia (Rousseau). sin perder más tiempo. allí donde la singularidad enuncie qua sujeto. Si se la utiliza como descentramiento para rápidamente percatarse de la “guetización generalizada de lo social” (Núñez. la violencia ha sido tópica obligada de los tratadistas del Estado moderno. 1992) —como ejemplo: “el joven roba”—. Y uno que homogeniza —otorga composición y estruc- tura uniforme— desde la propia nominación. explotación y 22 exclusión. La estrategia de Durham sirve si se la recibe como advertencia político-meto- dológica. la dinámica propia de lo social. 2008: 68) e intentar. Un deseo de creer- los “locuras o excepciones exóticas de lo social. frente a un Estado que la monopoliza como agente al servicio de la dominación de clase (Marx). también es un sustantivo. por cierto. y la violencia social será entonces el “motor de la historia”. en las políticas estatales. como formas vistosas del folclore urbano del capitalismo tardío” (Núñez. en cambio. Se analizará ahora la violencia y el delito. O la violencia era un “estado natural”. Locke). y sobre su actual subordinación. so- bre sus efectos de sentido y de fuerza. pero ese tratamiento tendió a ser discordante. Quizás sea propicio servirse de la oposición positividad/negatividad para lo que sigue. Una juventud que se embaraza: las “madres-adolescentes”. o bien ese “estado natural” era casi un estado ideal. identificar. Históricamente. sin determinaciones apriorísticas. “la juventud pasada”. pero uno plural. sobre el uso de tales discursos por sujetos concretos —de carne y hueso—. Y advertir sobre la invención de sujetos colectivos. Nada más alejado de la pluralidad y de la singu- laridad. “inexperiente”. Un deseo de transformar. clasificar. un sustantivo. Lo(s) joven(es). Allí parecen haber terminado las concesiones a los centrismos: un sustantivo plural que dé cuenta —de un modo políticamente correcto— de las pluralidades. Una illusio fundada en los medios. Más adelante se comentará esta identidad particular.19 Pero también hay una juventud con cualidades: “la juventud uruguaya”. sociologizar tales cuestiones. sobre el origen de tales invenciones. Porque si la lingüística nos enseñó a cuidarnos del singular generalizador (Jakobson. Se podría llamar negatividad a los discursos que legitiman la violencia del 19. una juventud que roba: “los planchas”. La juventud predica. Y una juventud calificada: “divino tesoro”. “imberbe”. y por ende generalizado. que debía resignarse a favor de su monopoliza- ción por el Estado para que éste garantizara a partir de tal donación-contrato la seguridad y el bienestar común (Hobbes. Pues hay una juventud de hoy día que hace tal o cual cosa. 2008). Un sustantivo plural que permita la sustantivación individual. Se ha discutido el primer término de la asociación joven-pobre-delincuente. se debe advertir sobre su contrario. culpabilizar. ordenar. el general singularizador.

Colocar a Hobbes entre ellos. El propio concepto de delito. la concesión-contrato de la soberanía al Estado y con ella del monopolio de la vio- lencia legítima (Weber) —previsible y con reglas positivas. Pero de aquí en más las violencias civiles serán ilegítimas. incluso. permitiendo por tanto la coima. Quebrantar esta violencia simbólica puede tener. . La diferencia entre ambos. entonces. radica en la defensa o la pretensión de transformar las relaciones sociales de pro- piedad. Los delitos contra la propiedad están fuertemente penalizados tanto por la ley penal como por la violencia simbólica (Bourdieu. La única salida frente al estado de violencia de todos contra todos —imprevisible. Con relación a la violencia y el delito se debe señalar que siempre en el delito existe el quiebre de una violencia simbólica. en la positividad. el delito no ocurre. de que robar a un banco puede llegar a ser admisible si no se daña la integridad de personas. Aquí la violencia es propia de la dinámica social. Por ejemplo. y legitimidad en la ejercida por los dominados contra los dominantes. ampliamente aceptada. En el otro extremo. El delito de cohe- cho deja de interpelar y la coima es una práctica social legítima y esperable frente al quebrantamiento de alguna norma de tránsito.Estado. im- plica la violencia física del quebrantamiento del orden jurídico. los delincuentes son sólo aquellos que el Estado pune. en su definición acorde al uso común: si todos coimeamos al policía 23 de tránsito y esto está naturalizado. eficaz. a modo de ejemplo. un cariz positivo. por tanto. El Estado monopolizará la violencia para defender a los domi- nantes. el motor que impulsa la historia a través de la “lucha de clases”. claro está. las prácticas ácratas expropiadoras o con la consideración. por ejemplo. El hombre es violento en su “estado natural”. con relación al robo a un trabaja- dor o a una anciana desprotegida. el otro contradijo la propiedad privada. sin amparo alguno— es. existe pues una situación anómica respecto de la norma que penaliza el cohecho. En rigor. Locke sólo propone una positividad restringida. en cambio. A cambio de tal don. pura negatividad en tanto que “acción u omisión voluntaria o imprudente penada por la ley”. una interpelación al agente social que esté interiorizada. La violencia simbólica exige. Al igual que Marx. Leviatán quedará a cargo de nuestra seguridad. 1999a) que hace que robar sea deshonroso y negativo. tal como lo consigna la Real Academia Española. Una posición inversa a la de Marx y Engels es la de Locke: que legitima la defensa privada de la propiedad o. no admite cualquier uso de la violencia. Estos son dos modelos simplificados hasta el paroxismo para este propósito: uno justificó la creación del Estado. De allí que haya cierta ilegitimidad en la violencia estatal. 20. pues. la insurrección pública contra un Estado que atente contra los derechos de propiedad privada de sus súbditos. Si el Estado no hace uso de su violencia física y no pena. a no ser que se esté frente a una situa- ción anómica.20 La normativa positiva plantea la sanción y la violencia física legítima. y sintetizar sus planteos. se podría colocar a Marx y a Engels.

En términos más estrictos. salvadoreños o habitantes de un gueto afro-norteamericano. 1995: 120). sean uruguayos. será violencia física. mediante el uso de la fuerza física. una violencia suave. Bourdieu (1995) ha estudiado estas cuestiones en investigaciones empíricas. y en situaciones límite. en el que se juega la legitimación simbólica y la reproducción social. según la clasificación técnica que los organismos estatales o paraestatales definan). por otra parte: un policía con su uniforme es pura violencia simbólica. también vivida en la cotidianidad como “sentido común”. Es que la violencia simbólica no puede desengancharse de la violencia física que está siempre latente. es decir simbólica. Violencia simbólica ha llamado Bourdieu a esas formas. Dicho esto. se debe decir que. ya empuñen un arma o simplemente gesticulen. lingüístico y socioeconómico. Bourdieu define a la violencia simbólica como: aquella forma de violencia que se ejerce sobre un agente social con la anuencia de éste. los agentes sociales son agentes conscientes que. Continuo que se expresa siempre. también con el uso de su voz o sus manos. en objetos donde puede parecer —por más que el autor intente por todos los medios 21. por su propia cuenta. aunque estén sometidos a determinismos. los aparatos ideológicos de Estado funcionan masivamente con la ideología como forma predominante. (No existe aparato puramente ideológico.)” (El subra- yado es nuestro). pero a la inversa. “hegemonía” es el concepto gramsciano que alude a la dominación sufrida por las clases domina- das. tendrá consecuencias prácticas y cotidianas que permitirán establecer un continuo entre la violencia física y la violencia simbólica. de asunción de los do- minados de su propio lugar. disimulada. 24 Parece razonable encontrar lazos de familia entre dos conceptos que apuntan a comprender por qué los dominados siguen la pauta dominante incluso cuando los perjudica. si se pone en acto. semejante formulación resulta peligrosa porque puede dar pie a discu- siones escolásticas con respecto a si el poder viene desde abajo y si el dominado desea la condición que le es impuesta. La asunción de un estigma es un caso extremo de violencia simbó- lica y para el caso de los jóvenes marginados (sean indigentes o pobres. en especial con el concepto de hegemonía. Lugar práctico y corporal. Algunos teóricos —Eagleton (1997) o García Canclini (1990) por ejemplo— han recordado el parentesco de la noción de violencia simbólica de Pierre Bourdieu con el pensamiento gramsciano. . pero utilizan secundariamente. El efecto de dominación casi siempre surge durante los ajustes entre los determinantes y las categorías de percepción que los constituyen como tales (Bourdieu y Wacquant. Althusser (1969: 17) habla de “violencia suave”21 en referencia a los fenómenos de dominación cotidiana propia de los aparatos ideológicos del Estado. etcétera. contribuyen a producir la eficacia de aquello que los determina. La cita en extenso: “De la misma manera. cotidianas y estructurales.

Pero esto no es lo que sugiere la asociación desigualdad-delito. es decir. en investigaciones como las de Bourgois (1996a. las violencias estructurales que producen la extrema pobreza. es más. el delito y el trabajo Ahora es tiempo de analizar las condiciones socioeconómicas —el término po- breza de nuestra asociación— con relación a la juventud y la delincuencia. en otro registro teórico. 2007). lo admite el propio Kessler (2006) quien critica esta explicación por el riesgo de caer en la 25 falacia ecológica. de la dominación— que la violencia simbólica se encuentre alejada. la violencia debe ser conceptualizada en sus especificidades prácticas.aclarar la naturaleza corporal. Caso de ello es la asociación entre accidentes de tránsito y precariedad laboral. En los años noventa se dio un incremento de prácticas laborales tercerizadas es- timuladas por el Estado. 2004) o como la que se intenta aquí se vuelve imposible. el aumento de su consumo. Y esto también es producto del aumento de la desigualdad. pero también las violencias cotidia- nas a las que se someten mutuamente los dominados. lo que aumenta el delito. Por precariedad laboral se alude al desempleo y a las diversas formas de subempleo motiva- das por las políticas neoliberales del Estado uruguayo en los años noventa. Sin embargo. . tanto para el cumplimiento de las funciones estatales 22. como bien señala. Pues. Es la precarie- dad. Los jóvenes. La precariedad laboral es un descaecimiento de la seguridad social. muchas veces son invisibilizadas. es directamente proporcional a la inseguridad de quienes les sirven (Fraiman y Rossal. la comodidad de unos. aumento de la tasa de ganancia. física. disociada de la violencia física. el aumento de la inseguridad social. Bourgois busca entre sus antecedentes la potencia heurística para comprender la violencia a la que están sometidos los habitantes de “el barrio” o los campesinos salvadoreños. por ende puede asociarse al aumento de la violencia social. 2006:31-32). por la hipervisibilidad de la violencia que se propinan unos a otros habitantes de los asentamientos y suburbios (Bourgois. Lo que plantean Cerro y Meloni (1999) acerca de que el aumento de la desigualdad se asocia a un crecimiento en la tasa de criminali- dad resulta sumamente razonable. La precariedad laboral22 se asocia al aumento de la desigualdad: la flexibilización laboral implica un aumento de la extracción de plusvalor o. 2004). la extrapolación de relaciones válidas en un nivel macro para utilizarlas como explicación de hechos individuales. […] En concreto el error es pasar de la correlación entre el aumento del desempleo y del delito en un período dado a la conclu- sión de que son los mismos desempleados los que delinquen (Kessler.

Katzman y Rodríguez (2007: 34) señalan que: Dada su incompatibilidad con las exigencias del rendimiento académico. Al respecto. El factor de género es básico a la hora de identificar quiénes abandonan la educa- ción cuando salen de la niñez. ya sean pobres o no. mediante una legión de destajistas tercerizados (no se trata de dependientes de empresas sino de “empresas unipersonales”). la venta a domicilio del rubro gastronó- mico. una inseguridad en el tránsito. Esta competencia los presiona para infrinjan las normativas de tránsito y a ser vistos como violentos. a su vez. Buena parte del aplazamiento edu- cativo o la desvinculación estudiantil se relacionan al ingreso al mundo del trabajo. durante los años noventa cambiaron las pautas de consumo en Uruguay. la “lógica del proveedor”. Los repartidores en moto trabajan a destajo. Uruguay se destaca en la región como uno de los países con tasas más altas de participación laboral en la población de 15 a 19 años. del cual son víctimas recurrentes. pero este proveedor es principalmente un trabajador. Muchos de los varones “incluidos” trabajan. sujeto 26 a una moralidad que presiona en modo diferencial a hombres y mujeres: el provee- dor es principalmente un hombre y será forzado por. puesto que incumplen las normas en ma- yor medida que otros usuarios del tránsito y efectivamente tienen una conducción agresiva. Ahora sí. No se trata de empleados sindicalizados y el funcionamiento mediante “empresas unipersonales” lleva a un universo más de competencia que de solidaridad entre los distintos trabajadores. Como en el caso de los obreros destajistas del siglo XIX. cobran en función del reparto y por ello también están obligados a la mayor cantidad de entregas.2% de los varones frente a un 21. . 2007).2% frente a 44. Esta precariedad laboral se aprecia claramente en las actividades de reparto. afectando ine- vitablemente la formación educativa. de las cuales dependerán sus ingresos. El aumento de la desigualdad comporta factores simbólicos e imaginarios. sujetos a una inseguridad laboral que es. siempre con relación a la sociedad de consumo. como mediante formas de “flexibilización laboral” que propiciaron una mayor precariedad. esto se aprecia con claridad con el rezago escolar que tienen respecto de las mujeres: hacia los 18 años son casi el doble las mujeres las que han terminado sus estudios (12. Al mismo tiempo. reproduciendo el rezago en el capital cultural.1% de las mujeres). el trabajo adolescente y juvenil ha sido señalado como el principal factor asociado a la deserción y al rezago. 2007: 32). se incrementaron los deliverys. hacia los 25 años el rezago de los varones se reduce considerablemente en términos relativos (36. antes que una “lógica”. so- cialmente se tensiona el imperativo del consumo y en el varón joven se funden dos presiones marcando sus “preferencias adaptativas” (Pereira. una “moralidad de proveedor” desde edades más o menos tempranas.7%). Se trata de los varones pobres (Katzman y Rodríguez.

antes bien. 2006: 41).Todo esto no explica las causas de la desvinculación estudiantil. del cual muchas veces se sirve. algunas de las cuales son directamente delictivas. ¿Y acaso el pequeño contrabando llevado a cabo por las clases medias no es delito? ¿Acaso el pequeño comercio de drogas blandas para los “amigos” con capacidad de compra no lo es también? Así vale preguntarse acerca de qué tipo de activida- des informales y delictivas ocupan a los jóvenes bajo el umbral de la pobreza y qué tipo de actividades informales no menos delictivas. Si no puede lograrse el éxito ni en la provisión ni en el consumo. lo que vendría. Al igual que los delitos cometidos por los jóvenes pobres. sino en su utilización para satisfacer necesidades” (Kessler. hasta conformar trayectorias más profesionales. Los tipos de delitos que realizan los jóvenes de clase media atañen a normas cuestionadas en general. Lógica del proveedor o lógica del consumo. nos ayuda a comprender que las presiones estructurales empujan a los varones a bus- car trabajo. Kessler (2006: 83) asocia el “delito amateur” a la “lógica de la provisión”: La lógica de la provisión legitima la alternancia entre medios legales e ilegales para obtener ingresos dentro de una racionalidad de corto plazo que no considera las condi- ciones futuras de la acción. Con el tiempo. En estos casos siempre hablamos de “delito amateur”. así como de la naturalización e invi- sibilización de estos delitos en tanto que tales. Pero está claro que existe tal moralidad de la provisión. Pues bien. . 27 pequeño tráfico de drogas. implicando una moralidad de la provisión. casi como el delito de cohecho. y que tengan valoraciones de género más igua- litarias. un cambio profundo: “…la le- gitimidad ya no se encuentra en el origen del dinero [se refiere a la “lógica del trabajador”]. pero sí tal vez menos violentas. se producirá el malestar de vastos sectores. poco cumplidas y raramente sancionadas: contrabando. y por cierto no sólo de los que están por debajo del umbral de la pobreza. La “lógica de la provisión” implica. implica pagar un tributo demasiado alto a la racionalidad de Kessler (2006: 236). principalmente masculinos y jóvenes. algunos conti- núan alternando entre trabajo y delito. donde los sujetos se verán motivados para combinar diferentes formas de actividad informal. ocupan a los jóvenes con mayor capital social y de los cuales se espera que sean menos encarcelados y procesados. Si bien hay quienes adscriben a dicha lógica durante años. en este caso. a estar de acuerdo con algún discurso de clase. Aquí se tendría la posibilidad de esquivar una interpretación sociocéntrica. por ejemplo. en cambio. Pues es en la incapaci- dad —producto de la desigualdad social— de aliviar estas dos presiones —la que proviene de la moralidad de la provisión y la presión de la sociedad de consumo—. son efecto de la desigualdad y de las dificultades de reproducción social mediante un trabajo que les sea acorde. otros dejan de delinquir y un grupo abandona esa lógica de la provisión —esa suerte de amateurismo—. ciertamente es más característica de las etapas iniciales. para Kessler.

hurtos y rapiñas. Entre ellas no hay relación de exclusión: la “moralidad de la provisión” incluye a la “moralidad del trabajo”. La legitimidad de los recursos obtenidos por “el trabajo honesto” es producto. de un proceso de modernización bien estudiado. normativo. los múltiples grises de la mendicidad callejera que pueden incluir amenazas más o menos veladas. No parece preciso utilizar el término de “lógica del proveedor” como si se tratara de una lógica del parentesco o de una lógica del mercado. En las formas delictivas de los favorecidos por la desigualdad ya no hay juventud y tampoco delito amateur. que al separarlas. Tampoco es razonable que se disocien y opongan estas dos “lógicas”: “la del proveedor” y “la del trabajador”. el del orillero de arrabal o el gaucho . 2003)—. pues permiten evitar las “racio- nalidades”. La moralidad del trabajador no es opuesta a la del proveedor. Como ejemplo pueden tomarse la disputa entre pares para conseguir la exclusividad de la cuadra en donde acomodar vehícu- los. Se prefiere las nociones de “moralidad de la provisión” y “moralidad del trabajo”. Kessler in- troduce el consumo y sus presiones en la explicación. Sí importa señalar. La “lógica de la provisión” implica una racionalidad de corto plazo cuyo propósito es satisfacer las necesidades. el imaginario del consumo implicaría la satisfacción inmediata del deseo individual. la moralidad del trabajo es una cierta forma de moralidad de la provisión. La presión consumista lleva a una forma de esclavitud simbólica diferente a la del proveedor: si este comporta la nobleza del cuidado del otro. actividad informal no delictiva. pero una se asienta en la otra y las relaciones de género son aquí centrales. Por esto quedan fuera del objeto de estudio. que realizar actividades informales o delitos que comportan una carga de violencia. al no contar con el capital social que lo exima del uso de la violencia para poder cumplir con la pauta dominante —que es siempre un imperativo 28 simbólico (Butler. Laclau y Zizek. para el caso uruguayo. O mejor. Kessler las opone por el problema de la legitimidad. más bien podría hablarse de un continuo en que prevalece la moralidad del hombre proveedor. Puede criticarse la noción misma de lógica para re- ferirse a las distintas actividades de aprovisionamiento. los arrebatos. puesto que la legitimidad de las actividades de “provisión” —delitos “amateurs”— radicaría en la mera utilización del dinero para satisfacer las necesidades de consumo. La presión que se configura cuando se asocia la moralidad del proveedor con la que impone la sociedad de consumo llevará a que en las clases pobres el varón joven —no atendido con eficacia en Uruguay ni por la seguridad social ni por programas so- ciales específicos— tenga. donde el hombre —para cumplir tal condición— debe ser el principal proveedor. éstas sí ya formas claramente delictivas que pueden concluir con la profesionalización o encarcelamiento del varón joven de clases populares devenido delincuente. En lo que Barrán (1990) ha llamado el “Uruguay bárbaro”. cons- truido sobre relaciones de género desiguales. generalmente se trata de violencias contra un Estado que tiene escasa capacidad de protegerse de ellos. La moralidad del proveedor se basa en un imperativo simbólico.

la pérdida de eficacia de la ley. Lo cual es razonable. es consistente con la lógica del mercado (Butler. Lejos de ello. a otros factores imaginarios. construida hacia el siglo XX y que llega a su cenit entre el batllismo y los años sesenta. no es dominante: el descae- cimiento simbólico. en las clases populares del campo y la ciudad. Cuando el trabajo no es eficaz ni eficiente para satisfacer al consumidor. en un universo donde el trabajo precario no provee. aunque para este caso. Si asociamos provisión a trabajo. y con ello. en el contexto actual donde ha descaecido —en términos relativos— el valor social del mismo. El trabajo etnográfico en Montevideo impide calificarla como una estrategia eficiente. De ahí en más.montaraz. el consumidor. El hijo del trabajador que no puede reproducir sus condiciones de vida. La precariedad laboral. entonces.23 Kessler quizás exagere pues presta su atención al caso argentino. y comprendiendo las salvedades que las particularidades uruguayas imponen: 23. sin embargo. transformarse en sujetos credit-card. sin dudas el más inseguro (en las múltiples acepciones que la palabra comporta). . continúa presente hoy día. o para tener para “los vicios”. por ende. la moral del hombre pro- veedor es previa a la del trabajador. Las clases medias acomodadas podrán. condenado necesariamente a los imperativos de la provisión —ya sea por el hecho de ser padre o por no querer vivir de “agregado”. Veamos lo que dice Kessler (2006): “[…] legitimidad y legalidad se desacoplan al punto que tiene mayor legitimidad una acción ilegal proveedora que una que no lo es”. pues enton- ces el delito se desdibuja en tanto que tal y puede tornarse una estrategia legítima. si el trabajo deja de asociarse a una serie de factores reales como la seguridad social o la efectiva provisión y. 2003) y su sujeto paradigmático. otorgarle una legitimidad equivalente o superior a la que emana del trabajo legal. como la identidad proletaria. se podrá convertir en uno de los sujetos más vulnerables de nuestra sociedad. en cambio. o a la provincia de Buenos Aires. pasa a ser legíti- mo cualquier medio para obtener la satisfacción: una satisfacción eficiente y eficaz. o bajo el mandato del “andá a laburar”—. el descaecimiento de los puestos de trabajo no es ajeno a un lento descaecimiento del imaginario del trabajador que. aunque la necesidad de provisión se anude a una moralidad legitimante que interpela de un modo diferencial a varones y mujeres. 29 Al proletario de otrora le era dado reflexionar sobre la situación del delincuente en tanto que lumpen o incluso del “consciente y revolucionario” expropiador del burgués. es una forma de la inseguridad social y. si ser un “lumpen” deja de ser interpelante va a primar el imperativo del consumo y. Laclau y Zizek. no debe creerse que la relación entre la desigualdad socioeconómica y la violencia social (delitos y sus moralidades) sea una relación simple y mecánica. como ha señalado Moulian (1997). a me- diano plazo. Sin embargo. se puede adhe- rir a los señalamientos de Soares —otorgando a la violencia una autonomía relativa y restringida. produce un aumento de la delincuencia.

suelen no admitir que la seguridad pública sea un problema dotado de alguna especificidad. la conclusión no justifica- ría la adopción unilateral de este abordaje para hacer frente al problema de la seguridad. es llamar la atención sobre el hecho de que incluso en la hipótesis positiva de que las políticas sociales y económicas ejerzan una reducción significativa de las tasas de criminalidad. 24. Por el contrario el delito más frecuentemente denunciado —el hurto— crece a mayor velocidad durante el tiempo en que empeoran todos los indicadores socioeco- nómicos. de naturaleza socioeconómica. La cifras más altas en los últimos cuarenta años.8% en 1995 hasta alcanzar al 17% de la población económicamente activa en el 2002)25 y la aplicación de recetas neoliberales de reducción del Estado. así como la discriminación entre las variables consideradas. El crecimiento de las rapiñas y los delitos contra la persona es previo a la recesión económica que desembocó en los años más severos de la crisis. entre los cuales se halla la criminalidad. Período 1968 a último dato disponible”. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. no justificaría la omisión de los gobiernos en el campo específico de las políticas de seguridad (Soares. Recetas. 2001: 2. aquí. en los años noventa. hasta porque mi interés. Es bien interesante constatar que en momentos de crecimiento económico. crecimiento económico. particularmente la diferenciación de los tipos de críme- nes sometidos al análisis). Período que también produce una baja considerable en la calidad del em- pleo (precarización). Esa relación es mucho más fuerte para el caso de las rapiñas que para los hurtos […] Sin embargo. un aumento inédito24 en las cifras de desempleo (que crece sin desmayos del 10. esto es. “Tasa de desempleo anual. por tanto. etcétera) constituyen todo un desafío para la interpretación sociológica […] A la luz del proceso uruguayo de los últimos 30 veinte años la complejidad se multiplica. Para el caso uruguayo se ha señalado que: Las relaciones entre los principales indicadores socioeconómicos (desempleo. los hurtos se muestran más sensibles al desempleo de determinados grupos de población (en particular. dis- tribución del ingreso. en términos generales. aunque sea controvertida (exigiendo mediaciones y contextualizaciones. 2008: 59-60). a mediano y largo plazo. 25. los hombres jóvenes) que al desempleo total (Paternain. No disputo la propiedad cognitiva de la tesis. La traducción y el subrayado son nuestros). . en la mejor de las hipótesis. existe en el Uruguay una relación estadística positiva a lo largo del tiempo entre el desempleo y las principales formas de delito contra la propiedad. […] Javier Donnangelo ha comprobado que. a restringir. sus efectos negativos. De ahí derivan las recetas que sugieren a los gobernantes. pobreza. destinadas a reducir injusticias sociales y. Esos políticos [se refiere a los políticos de izquierda] y los segmentos de opinión que representan. es que comienza el sostenido aumento de los delitos contra la propiedad. prefiriendo pensarla como síntoma de causas y determinaciones estructurales.

como se señaló. Desde esta aproximación se intenta poner en evidencia no sólo la complejidad del análisis de la exclusión social y de la violencia como proceso. así como a los adultos vinculados a ellos. Aunque parecen desdibujarse en cuanto a lo socioeconómico. Conviene. contribuyendo a esclarecer uno o varios problemas. Los lindes del barrio hacia este y oeste son significativos desde el punto de vista identitario y son indagados también en la investigación. Se trata. sino también la necesidad de abordarlos a partir del estudio de los contextos específicos en que éstos ocurren. Se realizaron entrevistas y observaciones que permitieron acercarse a los modos en que se construye el estigma joven-pobre-delincuente. La frontera territorial y socioeconómica fuerte está dada por Av. entonces. cuya estrategia de investiga- ción se sostiene sobre una intensa participación de los investigadores en el terreno en tanto que observadores participantes. Nuevo Malvín (ambos configuran lo que podemos llamar Malvín Sur) y Malvín Norte. Entrevistas grupales in situ y entrevistas individuales y grupales semiestructuradas permiten acceder a los discursos domi- nantes entre los adolescentes y jóvenes del barrio. Se dice intención. Se trata de barrios de trazado amanzanado. La zona elegida está determinada por un significante: Malvín. de un trabajo etnográfico. de estudiar el relaciona- miento social que lo produce. Esta unidad territo- rial está desagregada en tres partes con grados diferentes de discontinuidad: Malvín. Metodología El problema a investigar implica un desafío complejo y su abordaje reposa en una estrategia etnográfica que permita un análisis específico de los discursos y prácticas implicados en la(s) violencia(s) y la(s) juventud(es). Y ambicioso también porque acepta la necesidad de territorializar el estigma. . Muy ambicioso 31 para ser agotado en un breve plazo. porque se trata de un estudio exploratorio. pero propone ampliar ese punto de vista. El tema que aquí se trata es uno de los más relevantes de la sociedad uruguaya contemporánea. sin perder de vista los discursos político-ideológicos implicados. Supone que para comprender los procesos de estigmatización relacionados a la pobreza en las sociedades contemporáneas deben analizarse los efectos concretos de las inter- venciones del Estado y de los agentes paraestatales que actúan en sus márgenes en la vida diaria de los habitantes de un territorio concreto. La etnografía implica una presencia constante del investigador en un territorio y constituye la puesta en relación de las distintas voces y prácticas que construyen la sociabilidad de ese espacio. se puede establecer continuos diversos entre Nuevo Malvín y Buceo hacia el oeste y Malvín y Punta Gorda hacia el este. dejar claro que este estudio tiene una intención etnográ- fica. de apenas seis meses. en general con casas y un creciente número de edificios. la cual muestra dos sectores bien diferenciados con un límite claro. Italia.

9%. pobreza. En Malvín Norte tenemos un 35. No hay una noción consensual de clase en los tra- bajos antecedentes. respecto de otro sector (norte) con grandes espacios habitados por jóvenes pobres e incluso indigentes. Malvín. El básquetbol es el deporte que despierta las pasiones en el barrio. El segundo. “playero”. Datos desagregados y proporcionados amablemente por la doctora Ester Mancebo. cerca de la sede de la UA. La zona que compone los dos barrios para cualquier malvinense27 es considera- da como Malvín “a secas”. y en la misma pode- mos apreciar un sector (sur) donde la predominancia de los no pobres es casi total.4% de la población de Malvín. Hoy.4% de indigen- tes. pero así también son referidos por otros.1%. Los jóvenes de la “6”. En el resto de Montevideo el total de indi- gentes es del 4. aunque la representación no refleje la distribución de gente viviendo en indigencia. Las comparsas son otro de los motivos de orgullo y participación en los barrios. Malvinense puede sustituirse por cualquiera de una serie de términos relacionados con la playa: “la playa”. 27. “el equipo playero” o directamente “la playa” cuando uno de los dos equipos de básquetbol de Malvín enfrenta a un equipo de otro barrio. no existiendo ni en Malvín ni en Nuevo Malvín. “la Gozadera”. Según la Encuesta de Hogares Ampliada 2006. Existe cierta rivalidad que podría relativizar el enunciado que encabeza este párrafo.2% de pobres. En Malvín al sur hay tres: “Elumbé”. En el quintil más alto de ingresos se ubica el 74. en Nuevo Malvín un 59. El barrio que más se acerca a la media montevideana es Malvín Norte. de Malvín Norte. en cambio. ha sufrido en los últimos veinte años la proliferación de edificios caros en su rambla.1% y en Malvín Norte un 25. Ambos están situados en la región privilegiada de la costa. . señalan que la gente de la UA es mayoritariamente de otros barrios. ambos clubes están en primera división: Unión Atlética (UA) es “de” Malvín Nuevo. la zona elegida contiene todas las categorías. Malvín y Nuevo Malvín son los barrios “ricos”. oriunda 26. en sus inicios un barrio de trabajadores. mientras que en Nuevo Malvín tenemos un 4% y no hay pobres en Malvín.26 Todo el espectro social existente en Montevideo está representado en la zona. existen en Malvín Norte un 2. Término con el que los oriundos de Malvín se refieren a ellos mismos.4%. clases medias y altas. Los de Malvín. y hasta de la Cruz de Carrasco. Se seleccionó una zona de investigación que abarca tres barrios: Malvín Norte. hinchada de la Unión UA. Y así se nominan. El primero es un barrio compuesto por clases medias aco- modadas e incluso altas. recibiendo nuevos vecinos de clases medio altas. El total de pobres para Montevideo es de 40. Malvín y Nuevo Malvín. consideran a sus pares de la hinchada de Malvín como chetos. Pueden escucharse en la radio o en la televi- 32 sión términos como “los de la playa”. La zona tiene la ventaja de ser consecuente con el corte socioeconómico de diferenciación de los jóvenes: pobres respecto de no pobres. en cambio. “de” Malvín Viejo. pero ya sea en cuanto a los ingresos o en cuanto al estar abajo o no de la línea de pobreza. que sale todos los sábados por Malvín Nuevo desde la Plaza de los Olímpicos.

en la categoría máxima. la segunda.de Malvín “viejo”. Al seleccionar los tres barrios como objeto de estudio se consigue algo inédito para la ciudad de Montevideo: presenciar en un mismo territorio interacciones entre las distintas clases sociales. la Universidad del Trabajo (UTU) y una subcomisaría (sita en uno de los complejos de viviendas Euskal Erría. pero sobre todo para investigar la asociación joven-delincuente la zona ha sido metodológicamente construida por dos cuestiones: la primera se debe a la fuerte identidad barrial (y el significante reiterado de Malvín en la nominación de los tres barrios tiene efectos concretos de sentido) y la alta participación de los jóvenes en esa conformación identitaria (nos referimos. pareciera corresponderse con cierto crecimiento de Malvín Nuevo: fuerte inversión inmobiliaria que ha traído nuevos vecinos de gran poder adquisitivo. las dos primeras consiguieron el primer y tercer lugar respectivamente. aumentó considerablemente la cantidad y participación de sus hinchas. Malvín “viejo” se mantiene más estable. con jóvenes muy identificados con ese lugar. las ONG que gestionan los planes de inserción laboral. Sigue siendo en su mayoría un barrio de casas residenciales. de otros ba- rrios principalmente (Malvín Norte. Allí radican los planes de emergencia del Ministerio de Desarrollo (MIDES). depen- diente de la Seccional 15ª ubicada en el barrio lindero de la Unión). y “la Figari”. que es un desprendimiento de esta última. En las “lla- madas del carnaval” de 2007. que a partir de su ascenso a primera división. afecta cuestiones de estratificación social. El barrio cuenta con un liceo y dos escuelas públicas. las comparsas (aquí la interacción es mayor en comparsas como la Figari. Con el propósito de analizar las percepciones sobre la violencia y la inseguri- dad. la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. algunos liceos públicos (el liceo 31 es paradigmático). Esta interacción era más intensa hace un par de años atrás. el plan KNOUT a las drogas de Presidencia de la República. que amplió la participación de los vecinos —ya son cien- tos de personas de Malvín y del Buceo los que la acompañan bailando o caminando todos los domingos—. y los equipos de básquetbol (Unión Atlética). Malvín Nuevo. que transita una zona más cercana a la frontera entre sur y norte dada por Av. Italia). y la ya comentada consagración de Elumbé. Esta lista no . Malvín Norte es el barrio “pobre”. El crecimiento de Elumbé. Podría decirse que Malvín es un barrio de fuerte identidad. la expansión del club Unión Atlética. ganadora del carnaval 2008. experimenta un proceso de crecimiento y revalorización del barrio que im- plica la participación activa de sus vecinos. los centros CAIF y los SOCAT. no varió significativamente su composición social ni su cantidad de población ni su arquitectura. como se intentó mostrar con algunos ejemplos. Buceo y la Cruz de Carrasco). por tal condición recibe el grueso de las inter- venciones estatales y paraestatales de la zona. el Instituto Pasteur. sobre todo a Malvín al 33 sur). pero sigue presentándose en algunos espacios sociales: la playa (en primavera-vera- no). la Mesa Local para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana.

Por motivos de tiempo. Esto último alberga- ba un doble propósito: por un lado. independientemente de las características territoriales de la población concreta. la segregación territorial es fundamentalmente exclusión social y amplía las faltas de los sectores más ne- cesitados de la sociedad. todos los técnicos del Ministerio de Desarrollo Social reconocen en la segregación territorial el tipo fundamental. En lo privado: clubes. validez y resultados de dichas políticas. supermercados. los más pobres de los asentamientos o los jóvenes marginalizados por el consumo de pasta 34 base29. ¿quié- nes las diseñan?. UTU. y los asentamientos. nada semejante es cierto en Malvín Norte. pero hay que intervenir la definición de segregación territo- rial para incluirlos en ella. Podría considerarse a la población marginal de la Ciudad Vieja desde un punto de vista simi- lar. y la posibilidad concreta de poder evaluar políticas sociales cuyo sujeto son los jóvenes. Para los teóricos y tecnócratas de las políticas sociales.28 Pero las políticas so- ciales se aplican. Es lógico que fracasen en Malvín Norte. tanto de INVE 16 como de los Euskal Erría. Es un error suponer que todos provienen de los sectores más pobres. pa- nadería. Por último. 29. ¿quiénes las adaptan?. bares. liceo. ¿quiénes las aplican? Incluir a Malvín Norte en este territorio de tres barrios suponía tres cuestiones: la presencia del “otro monstruoso”: el joven marginal. sino de plantear una simple pregunta: ¿a qué apuntan las políticas sociales? Porque si apuntan a dismi- nuir la exclusión social. . Pero entonces se impone otra sencilla pregunta: ¿por qué se aplican políticas condenadas al fracaso?. kioscos. Los otros tres tipos de urbanización y sus habitantes son analizados en el trabajo. reconocía —como se quiso establecer a lo largo 28. En la realidad. son segregados. No se trata aquí de establecer dos tipos de marginalidad. y Malvín Norte es una de esas excepciones. la interacción entre estos cuatro tipos de “vecinos” es también objeto de nuestro estudio. agota la cantidad de instituciones y organizaciones del barrio. el trazado amanzanado de casas (a excepción de los complejos y la cooperativa no hay edificios en Malvín Norte). Malvín Norte es un lugar ideal para evaluar la pertinencia. pero da cuenta de aquellas que están directamente relacionadas con los jóvenes. cooperativas de viviendas (Vicman). los asentamientos fueron sólo investigados en su periferia. Ahora bien. no todos los excluidos están segregados territorialmente. escuelas. En general son jóvenes de los complejos. pollería. En Malvín Norte hay cuatro tipos de “urbanización” que configuran una suerte de arquitectura política: complejos habitacionales (los 3 complejos Euskal Erría. Facultad de Ciencias y subcomisaría. INVE 16 y Malvín Alto). Se podrá contra-argumentar por cierto y plantear que las políticas sociales están diseñadas para contextos de efectiva segre- gación territorial. el interés de analizar las interac- ciones entre jóvenes y adultos de distintas clases sociales. Existe una amplia oferta de servicios urbanos y públicos: hay policlínica. Los excluidos de Malvín Norte. carnicería y bibliotecas.

35 . por el otro. contenía un supuesto fuerte: las políticas sociales que fracasaran en un contexto como Malvín Norte estaban destinadas al fracaso cuando se emplearan en poblaciones segregadas territorialmente.de esta introducción— la relevancia del Estado en los procesos de estigmatización y exclusión social.

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Algunos de estos reciclajes los han transformado en lujosas residencias o en apartamentos de mediano valor inmobiliario. incluso admitiendo que la seguridad es un problema creciente. Un tipo similar de sociabilidad se puede apreciar en la cantina del club Unión Atlética y en el bar más tradicional de la zona: “El Míchigan”. pero tienen un perfil de clubes sociales visitados por un público más restringido aunque heterogé- neo en su composición etaria. la subzona sur tiene habitantes conscientes de habitar un lugar privilegiado y de poder ser incomodados por gente proveniente de zonas más pobres de la ciudad. amanzanada. Todos sus nativos lo recalcan.31 Malvín al sur es una vasta zona costera de la ciudad (el punto más lejano de la playa no tiene más de un kilómetro). canchas de tenis y estadio cerrado de básquet- bol. 2 MALVÍN AL SUR Malvín al sur comprende a dos barrios de la zona: Nuevo Malvín y Malvín. apartamentos bajos hacia el fondo en la zona menos pudiente (la más al norte) y nuevos edificios de altu- ra sobre la rambla (hacia la zona oeste). Apenas quedan unos pocos “ranchos” de la época en la cual eran modestas casas de veraneo (al este y cerca de la playa). Destaca entre ellos el club “La Isla” (frente a la playa Malvín hay un pequeño islote llamado “Isla de las Gaviotas”) que originariamente fue de pescadores y hoy es un club social y de bochas en el que siempre pueden encon- trarse parroquianos de todas las edades compartiendo copas y diálogos. Ambos clubes rivalizan en básquetbol disputándose la afición de los “mu- chachos” del barrio. A diferencia de Malvín norte. En el barrio hay otros cuatro pequeños clubes. Los clubes más importantes de la zona son el Club Malvín y el Club Unión Atlética. también destacaba la colaboración vecinal a los efectos de poner en uso una antigua garita policial que fue pintada y arreglada con fondos de los vecinos. 32. El perfil de sus socios es de clase media alta. Un oficial de policía con mando en la subzona sur se refería a las zonas de pasaje del norte hacia el sur como las más problemáticas en cuanto a la delincuencia y que el interés de los vecinos radicaba en obtener la vigilancia permanente de las mismas.000 dó- lares). Según encuesta proporcionada por Centro Comunal Zonal Nº 7 ubicado en Malvín. con tres plazas y lindero a un parque que lo limita en su zona este. 37 El Club Malvín tiene piscina cerrada. un gimnasio de aparatos y una pequeña academia de boxeo. . 31. El Club Unión Atlética tiene un estadio cerrado de básquetbol.30 Un grupo de ado- lescentes remarcaban lo “bueno de vivir en el barrio” aun cuando los habían robado esa misma mañana. En general las viviendas del barrio son casas residenciales con terrenos no menores a 400 metros cuadrados. También hay muchos chalets reciclados que tienen su origen a comienzos de la segunda mitad del siglo pasado.32 30. La fuerte presencia de la playa y los espacios verdes dan a esta subzona sur la carac- terística de poseer una excelente “calidad de vida”. que se han ido sustituyendo por casas de gran valor económico (entre 150 y 250.

El liceo principal de Malvín estuvo hasta 1983 en la rambla. El barrio fue creciendo en el sur con montevideanos de clase media que com- praban “un terrenito en la playa” e iban haciendo “el chalet” y donde muchas veces preferían quedarse todo el año. En los hoteles del barrio —había muchos en la vera del mar malvinense— recalaban familias montevideanas y porteñas de los respectivos centros de las ciudades. Empezó a importar otra infraestructura: la educativa. la más larga del mundo dicen los nativos— hasta llegar al lujoso Hotel Carrasco. zona de carros polvorientos. 33. poca gente y muchos amigos”. Italia tenemos el viejo balneario Malvín. política. sino más bien “pibas de milonga”. tanto como los festivos mu- sicantes que hacían la larga temporada carnavalera —todo febrero. Hoy la Colonia se reactivó y da gusto ver a los gurises en la playa o volviendo de los paseos por la ciudad”. 2007). de tarde duermen la siesta y de noche van al boliche. jugaban todo el día en la playa. se vino al barrio a pasarla bien: estufita a leña. Ya más al norte había que ir hasta Camino Carrasco. y. siempre mirando al este: “mi viejo era bancario. Av. entró en cierta decadencia. pensado —como casi todo lo turístico en Uruguay— para las familias ricas de Buenos Aires. Todo ello fue llevando a una mejora de la infraestruc- tura vial y a un crecimiento urbano exponencial. no muchas chicas “de familia”. Ellos son la historia viva del barrio. si bien siguió albergando a turistas. añoranzas y cultura —ya sea la “culta” o la “popular”. Esta breve historia fue construida a partir de entrevistas con vecinos del barrio. Italia fue Camino Aldea. No son ajenos a los gurises —“los muchachos somos nosotros. en el Malvín playero discuten con ellos —se puede ser gurí con más de 30 años si se juega un billar o un truco con una barra más 38 veterana— de todo lo que uno pueda imaginarse. que llevaban materiales de construcción a los aventureros nuevos malvinenses. pero principalmente de fútbol. “venían a ver el mar a Malvín. De esto hablan sin haberlo vivido muchos veteranos que de mañana van a la playa. Al sur de Av. claro está. . ganaban buen dinero y sobre todo tenían préstamos buenísimos. gurises son los más chicos que nosotros”—. buena dedicación al arte y la experimentación con maestros jóvenes formándose en la práctica (Castro. tenía mucho uso del espacio afuera del aula. La escuela “Experimental de Malvín” es heredera del impulso educativo de comienzos de siglo. un vie- jo hotel pasó a albergar una Colonia de Vacaciones para escolares del interior del país. Antiguamente Av. Sobre la rambla de Nuevo Malvín. Italia al sur y la rambla lindera al “mar” —mar es la categoría de los mal- vinenses—. andaban de parranda Gardel y otros muchachos. para llegar al balneario más “cajetilla”: Carrasco. donde dicen innumerables testimo- nios. Luego el turismo fue migrando cada vez más al este y la vieja infraestructura hotelera. Breve historia de la juventud de Malvín33 A Malvín se llega por tres viejas arterias montevideanas: Camino Carrasco al norte. y también para los festivos ranchos de Punta Gorda por.

“que tenía un cine ¡La Piojera!. se hacían “el ranchito” en amplios solares a diez o quince cuadras de la playa. papá. el que era una fiesta. atletismo y box para los jóvenes y las bochas para todas las edades. En el que “si andabas en la vía” siempre “te tiraban una piola”. llevar la guía de las cartas. pero juntaban a la muchachada y a los veteranos: fútbol. El otro cine estaba directamente en la playa Malvín. ciclismo. Más tarde. se apagaba la luz y volaban las meriendas que nos hacían las madres: manzanas. que compartían —como ocurre aún hoy— con los gurises el truco. a media cuadra de la playa. Los clubes de barrio eran cientos en el Montevideo del cincuenta y eran básica- mente centros de sociabilidad masculina. los mandaba al otro cine del barrio. Los muchachos trabajadores arranca- ban temprano para la fábrica de vidrio34 y confluían en legión a la fábrica en sus tres turnos. Que podía ser el truco: “que no es juego de azar para nada. en lo que hoy se conoce como Malvín Norte. yo le discuto a cualquier botón: el truco por plata no es delito. y reaparecían en piojos y pulgas. conocer al otro. llegando al Buceo: Rivera y Comercio. En el barrio de Las Pajas en Malvín Norte vivían los mentados Patos. vos no sabés lo que es la arena en los ojos. era divino. bás- quetbol. Los ojos empañados en la evocación de aquellas barras de otrora que anda- ban por la playa y los “clubes” del barrio. En los cines confluía todo el barrio y las diferencias de clase se zanjaban en juegos y peleas. El “muchacho” estuvo exiliado por Europa en la “época de los milicos” y recuerda con cariño al Uruguay previo. Al norte de Av. y al barrio. pero no daba”. Proliferaban tanto al norte como al sur de Av. el “Maracapulga”. que siempre se asignaban en su origen al norte obrero. pero principalmente para los veteranos. aunque se abrían a las “patronas” cuando 39 había alguna actividad diurna o algún cumpleaños de quince. pero se usaba poco. jugaban al fútbol y después volvían “haciendo relajo. “El barrio era una fiesta” dice un muchacho de entonces y queda “muchacho” al hablar. ya pasados los sesenta. La barriada trabajadora del norte mandaba a sus hijos a las escuelas de Caldas (Nuevo Malvín) a alguna de la Unión o del Buceo. . o a la Experimental. tanto del exterior como del interior del país. que se empezó 34. “mucho viento. Comenzaban en general a los doce años o menos aún como aprendices. los terrenos eran más baratos y familias trabajadoras e inmigrantes.. Italia. pedazos de pan. “comprados con dos moneditas”. querer ver la película y los chiquilines hinchando las pelotas. vos tenés que tener picardía. el Benito puso una academia de box y rivalizábamos con los del club de los canillitas”. la de piojos y pulgas que te agarrabas ahí. es habilidad”. en el que no se negaba un lugar en la mesa del asado a ningún gurí. era un relajo tremendo”. robando en las quintas o nos íbamos a la playa o a los campos a darnos unos sopapos o a jugar a la pelota. La fábrica de vidrio cerró a fines de los noventa y estuvo desde los treinta más allá de los confines del barrio.. el billar (casín) y a veces algún juego clandestino por plata. Italia y sus pocos socios a veces eran miembros de más de un club. pero era una fiesta.

tanto al norte como al sur los caceroleos llegaban a la puerta de la casa del militar que no era bien querido por los vecinos. luego de la derrota de los tupamaros. En especial los compuestos por estudiantes de bachillerato (4º. en el 84 los gurises del liceo cantaban el himno en la puerta acentuando el ‘tiranos temblad’. de un total de 25. Finalmente. hervía contra los milicos. Según el censo de 2004 tenemos.500 personas de los cuales el 24.2% pertenecen al rango de edad elegido. En los años sesenta hubo en el barrio varios hechos de violencia. el uniforme fue abolido en 1985. Adolescentes y jóvenes en la playa Malvín es un significante poderoso en la sociedad montevideana. Pero como si las balas fueran inofensivas. de mayoría relativa izquierdista y absolutamente antidic- tatorial. En los ochenta el barrio. los muchachos pensaban y ejercían una revolución que quería gastar poca pólvora y mucha imaginación.35 Pero sí se trata de un barrio con mucha 35. Los liceos de Malvín no fueron excepción. La dictadura generó una oleada migratoria que afectó a muchos en el barrio. al deporte. estudiantes y padres por igual. La asociación con la juventud no parece ser confirmada por los datos censales. En 1972 se sumaron muchos muertos (para el país modelo que se resquebrajaba) y la dictadura llegó en junio de 1973.5% de personas en nuestro rango de edad en la zona sur. Se trató de una movilización que consistió en no utilizar el uniforme oficial y frente a cualquier intento de expul- sión o sanción los estudiantes cantaban el himno nacional en la puerta del liceo. Aunque el liceo 31 perdió gran parte de su militancia gremial. balaceras y allanamientos que mantuvieron en jaque a todo el territorio malvinense. que no saludaba y sus hijos no salían a la calle”.000 habitantes. Las “jornadas de los vaqueros” en 1984 y 1985 eran llevadas adelante por los 40 estudiantes de los gremios de los liceos 20. 5º y 6º años). incluido Malvín y Nuevo Malvín. Hacia los noventa los liceos perdieron mucho de su actividad gremial. otros estuvieron presos. pero en 1996. “En el 83 nos juntábamos en la parroquia Santa Bernardita y cantábamos cancio- nes todavía prohibidas. En la zona de Malvín Nor- te hay más de 29. 31 y 10. . se ocuparon la mayor parte de los liceos públicos de Montevideo. a joder porque “muchos queríamos cambiar el mundo y en el barrio también había mucho botón”. ya no se dejaban echar por tener el pelo largo y de a poco iban rechazando el uniforme”. a la juventud. Designa a un balneario de antes y a un barrio pla- yero de hoy que tiene una fuerte identidad. Se asocia a la playa. en respuesta a una reforma educativa que disgustó a docentes. porque dicha reforma eliminó 4º. pero en los ochenta todos empezaron a volver. un 21. 5º y 6º año de secundaria de sus aulas. “En Atlántico y Rubens se caceroleaba abundante las puertas del milico (nombra al oficial que vivía en esa esquina) le rompíamos la paciencia al botón ése.

R. Sin embargo. R. R. creo que alberga a todo Malvín en su casa. R. son los que sacan los tambores y todo. Como se observó en el partido Unión Atlética-Welcome. —Yo digo “¡Mirá qué materiales! ¡Cómo está esa playa. ¿qué somos nosotros?”. llena de materiales!”. B. rock and roll total”. “material” son las mujeres o los hom- bres: “¡Qué material ese tipo!”. Malvín genial/ todo el mundo escuchando a Police. R. a la que admiro y quiero muchísi- mo. B. / el sol se las toma y da paso a la luna/ hasta que llega la noche de asado total”. con Nicolás Arce. se cumpliría el ideal de una so- ciedad integrada y policlasista. Malvín real. les digo. a la cual trata de pobres.. Tanto cuando se trata de identidades claramente asociadas a la juventud —como la identidad liceal. R. B. R.gente adulta de hábitos considerados juveniles en la pauta dominante: tenemos “jóvenes” de 40 años discutiendo sobre las nuevas tendencias del rock con chicos de 15 o de política con muchachos de 25 o veteranos de más de 60 en la mesa del bar Míchigan o en la cantina del Club La Isla. Malvín y Nuevo Malvín. —“Luego se apaga la tarde.htm> La entrevista tiene la virtud de mostrar la explicación de la canción por el propio artista.. “si Malvín es clase media. la “barra de la UA” está conformada.. que a su vez interpreta un imaginario más extendido. Sólo atentos al marcador indicado en el tablero electrónico —su disposición impedía cualquier intento de observar 36. (Rada se refiere a la familia Righi. R. —Eso es por los Ibarburu. —“Vuela la arena en la playa/ y comienza un picado entre bolsos y manyas/ y las muje- res corean por su material”. con los Ibarburu. —“Malvín sutil. grandiosa. Algunos se enojan. D. “Pobres”. R. Veamos lo que dice Rubén Rada en la glosa que hace de su canción Malvín en entrevista con Diego Bernabé en Radio El Espectador: 41 D.. —Las mujeres le dicen al hombre.com/text/clt12102.. —Vale la pena repasar la letra de Malvín: “Malvín de más. —El asado total tiene que ver con la familia Arregui.espectador. B. la hinchada de la UA ingresó pasado el primer cuarto (el básquetbol cuenta con cuatro tiempos) y se ubicó detrás de uno de los cestos. con vínculos intergeneracionales poco conflictivos. Les mando un beso grande y quiero que sepan que gran parte de esta canción tiene que ver con ellos. los jóvenes se dedicaron a pronunciar cánticos que buscaban provocar a la hinchada rival. D. Durante todo el partido.36 En la zona sur. por ejemplo— como cuando se trata de configuraciones identitarias de relación más difusa o menos obligada. B. grandes conocidos en el barrio y de la comparsa “La Gozadera”) Entrevista disponible en <http://www. no Arregui. con el Pomo. / clase media sencilla que lucha con dignidad”.. —“Material” es una frase que acuñé hace poco. Así es que la pertenencia a la hinchada de Unión Atlética no requiere la condición joven como criterio de reclutamiento. chocando contra otro: el de la enorme clase media uruguaya. en su amplía mayoría. . por menores de treinta años. Lo cual parecería mostrarse en sus espacios públicos. con Taquiri. D.. D. Malvín es el barrio de clase media por excelencia. —Porque creo que Malvín es el único barrio que mantiene aquella clase media de la época de José Batlle y Ordóñez. R. La mayoría de las nociones de juventud que se encontraron en los barrios es- tudiados se relacionan con otras prácticas identitarias.. jugado en la can- cha del equipo de Nuevo Malvín.

dodo” era la expresión francesa de aquella rutina unidimensional. “Siempre aburridos”. La secuencia juvenil de los parroquianos incluía un espectro 42 de edad de entre 15 y 45 años (con la excepción de un hombre de más de 60 y los dos hijos del mozo). . unidimensional (tildada de utilitaria por el discurso de la juventud). 2002). la veracidad de las prácticas juveniles. con toda la polisemia que encierra la palabra: en Malvín Sur se ven jóvenes de 40 años. Ningún lazo de filiación entre ellos y permanentes prácticas lúdicas. siguen diciendo adolescentes y jóvenes malvinenses del siglo XXI. 38. y de dificultad de reproducción.38 primero. Hay treinta años de diferencia entre los jóvenes más chicos y los de mayor edad del bar. Los únicos niños pre- sentes en el bar Míchigan el día del partido Uruguay-Chile por las eliminatorias eran hijos del mozo del bar. el partido— amenazaban e invitaban a pelear a la afición de Welcome. ritualidad y legalidad requieren de un mínimo de planificación para recrear el ideal de certidumbre y veracidad del mundo adulto. Las continuas bromas entre los parroquianos y la presencia constante de referencias a lo lúdico. Problema de higiene ambiental felizmente solucionado: hoy la playa Malvín. “métro. en forma de chanzas donde sólo puede advertirse la edad por el físico y por la competencia para burlarse amistosamente del otro. 37. Aunque el uso de la misma haya cam- biado con los años y los problemas de higiene ambiental. incluso a las salidas sabatinas y a la ingesta ge- neralizada de alcohol del día anterior mostraban una juventud “extendida” más allá de lo admitido por las categorizaciones sociológicas habituales (Bourdieu. sino la edad de la persona (con la falta de vitalidad y experimentación que la acompañaría) la que produ- ciría una mirada adulta simplificada. la virilidad.37 ¿Por qué se reconoce como joven a una persona de cuarenta años mirando un partido de fútbol en un bar típicamente de barrio? La juventud implica siempre una condición subordinada. No en vano es Marcuse (1968) quien expresara las críticas juveniles al capitalismo que se configuró luego de la segunda guerra mundial. cualidades como la guapeza. Si la formalidad. Quizás uno de los requisitos para entender la noción de juventud en las clases medias sea interrogarse sobre el vitalismo espontáneo de sus prácticas cotidianas. No es la verdad de las cosas la que parece —para el joven— transmutar con el tiempo. la fuerza. El lugar tiene una historia y en este caso la playa es origen y presente del barrio. Entre ellos. como todas las de esta zona de Montevideo se encuentran plenamente habilitadas. La playa es el lugar por excelencia de Malvín. se confunden anudando la condición de hincha con la condición joven. “rutinarios”. boulot. La juventud en Malvín sur parece ser una condición de mayor alcance que en el norte. que suele proclamarse como una verdad de hoy y para siempre. Nada en esos rasgos de edad supone la adultez de esos mayores. e inseguridad. radica —aunque parezca paradójico— en un vitalismo espontáneo. “pensando en la plata”. y la incondicionalidad hacia el equipo demostrada en la asistencia perfecta a todos los enfrentamientos que aquel dispute (“vayas adonde vayas”).

” Los problemas de inseguridad son reales en las playas del barrio para quien no toma en cuenta ciertas precauciones. te diría hasta Ocho de Octubre. no toman ninguna indicación que vos les des. A la tardecita. ¡pah! hoy con esto ya está. Y nosotros por experiencia ya los vemos bajar por la escalera y decimos. muchos habitantes de la zona. son los que.. ésta por ejemplo [se refiere a la playa Honda]: de mañana baja gente de la zona y entre el mediodía y la tarde bajan la juventud. o de cantegril o de padres que trabajan todo el día o gurises en situación de calle. la si- tuación cambia totalmente. Italia. se creen como que viene de un policía. Italia pa’ arriba. y en ese contexto de Av. vos ya los ves venir y ya te das cuenta. son los que menos saben nadar.más recientemente. Eso se da mucho más de tarde que de mañana. no les gusta que le digan nada. La que más baja generalmente que no tiene otro lugar a donde ir es la gente de Av. Por esto el de barrio de clase pudiente viene de mañana y de tarde se retira. Lo que también se da siempre es el tema que nosotros llamamos jodiendo “ma- juga”: bajan a la playa grupos de chiquilines de condiciones culturales bajas. la gente que baja no tiene reglas. El desarrollo de la etnografía. se trasladan al este del país. ninguna regla. El gurí que viene y hace de campana. Son hábiles.. Un guardavidas de las playas malvinenses decía: — Cada playa tiene sus propias características. como de otros barrios aco- modados de la ciudad. trata de no tener fricción. por lo general. Efectivamente. permitió observar la evolución temporal del uso de la playa. mientras que la playa se encuentra en todo .. no res- petan ninguna norma. Esto se ve reflejado en las calles malvinenses que están vacías en enero. sentado en el muro y cuando la señora se va a bañar. los jóvenes y vecinos de Malvín y Nuevo Malvín toman en cuenta los horarios para bajar a la playa en función de las consideraciones señaladas. le revisa el bolso y se va. aun- que en primavera los jóvenes y vecinos más veteranos del barrio son los que usan la playa más intensamente. se le sienta en la silla. En verano. en cambio.. toda la juventud. que se realizó entre la primavera y el verano. 1972). hombres y mujeres de mediana edad toman la rambla e incluso la playa para caminar o correr. Ante la pregunta sobre qué tipo de problemas se dan más en la playa dice: 43 — Los robos es lo que más se ve. hayan alejado a los habitantes de Malvín de la playa a ciertas horas del día y en ciertas épocas del año. son mala onda y en la convivencia en la playa de todo este tipo de gente se dan muchos roces. yo vivo justo en Euskal Erría 70. lo cual implica ciertamente a la morfología social del barrio (Mauss.

visualmente ya se está empezando. —Es que son más nuevos. Es un gru- po homogéneo de jóvenes del mismo barrio. Todos tienen alta estima por el barrio: A. taller al que asistían muchachos de Malvín Norte. la playa resultó ser un lugar muy adecuado para la conversación libre. las relaciones intergeneracionales. —. yo voy retranquila. Allí suelen asentarse antiguos y recientes surfistas: todos jóvenes aunque algunos pasen largamente los treinta años. —Se empieza a parecer a Pocitos. 44 Bajaron a la playa Malvín. — ¿Es otra gente? C. y suelen volver de tarde si las condiciones de la pesca resultan propicias. la gente de acá. qué sé yo. se encuentran en la playa con la finalidad de com- partir un mate con amigos y conversar libremente sobre los temas más variados. la marihuana y la conversación. algunos incluso con la caña de pescar. Incluso una de las chicas participó de un taller de tambores en la fa- cultad.. aunque hoy viva en Euskal Erría 70. De todos modos. . algunos de ellos grupos mixtos (varones y mujeres.. Se entrevistó a varios grupos de jóvenes de los tres barrios elegidos. A.... hay sectores de las playas que son utilizadas en gran medida por gente del barrio... a mí me encanta.. Se interviene en la charla introduciendo el tema de la vida en el barrio. B. Un grupo de jóvenes entrevistados particu- larmente interesante es el integrado por jóvenes de Nuevo Malvín. —Es un barrio. ¿no? C. por eso. E. de diferentes rangos de edad y de diferen- tes barrios de la zona) y otros muy homogéneos. —Sí. pero la gente ya tiene casa.. que por el hecho de su vinculación a la Facultad de Ciencias tienen que ir a Malvín Norte. —Antes era más barrio todavía... También dos entrevistados fueron alumnos del liceo 10 mientras que el resto fue de colegios privados. B. A la playa Honda también bajan vecinos de Malvín de toda la vida. y eso no lo sufre pero el que viene acá a comprar apar- tamentos nuevos o a alquilar. E. otros de su trabajo. pero igual sigue siendo barrio. Existen malvinenses por adhesión y malvinenses por nacimiento: el propio guardavidas entrevistado es malvinense de nacimiento. en especial el sector donde estaba la antigua pantalla de cine. en su sector oeste. sí. bueno ahora Malvín está muy caro. de Malvín Nuevo [señala los edificios] yo no las conozco. Se comparte la cerveza. — ¿Gente de clase más alta? C. —Debe ser.. dos de quienes integran el grupo son estudiantes de biología en la Facultad de Ciencias. estudiantes universitarios de entre 20 y 24 años.. algunos llegan de estudiar. su esplendor. y si hay olas alguno se mete al agua. En la actualidad no todos viven en el barrio. bien al atardecer. son caros los apartamentos.. que instalan desde temprano.. ¿entendés? A. las múltiples facetas de la violencia y el sistema educativo. por ejemplo de noche porque sé que alguien seguro me conoce o conoce a mi hermano o algo. —Acá en el barrio es perfecto..

en la esquina con Hipólito Irigoyen. —Uno flaco alto. Sus in- teracciones con los choferes. y una de las estudiantes de Ciencias participa de un taller de tambores junto a chicos de Malvín Norte. B1. —No. Italia. ¿qué movida hay en Malvín Norte? Mismo cuando resulta que dos de ellos estudian en Malvín Norte... los clubes de básquet y la playa son los atractivos principales del barrio.. A. algunas veces. que más allá de ir a “Primata”39 o al Míchigan. Todos los días pasaba unas horas “haciendo semáforos” para conseguir unos pesos. De todas ellas.. . El joven en cuestión murió atropellado en el período de la investigación de campo.. lo que tiene es que viene pila de gente. podían considerarse “persuasiones violentas”: introducir su torso dentro de los vehículos. Dicen que la playa es un espacio que se ha perdido para las actividades noctur- nas y que antes se hacían fogones y se paseaba por la playa en la noche... la playa en general bastante bien. entre comillas. no hay mucha vida nocturna y que las comparsas. los dos malvines. sí... gesticular con la intención de amedrentar al cho- fer. sucios ellos y ensucian todo. la más peligrosa. en este caso de Malvín Norte y sus límites (unos viven en Euskal Erría 70. Italia e Hipólito Irigoyen. la pasta está de más”. “Ya estuve preso. era la de “ofrecerse” como valla humana. Horrible. En la entrevista se evidencian vínculos amistosos con jóvenes de Malvín Norte.. un cuarto muchacho no es del barrio pero tiene sus amigos allí producto del liceo nocturno 45 que cursan juntos. éste es un espacio ocupado por jóvenes en su casi totalidad. C. Pero señalan algo interesante: B. —Tá. que tiene gorrita. Horrible. —Vengo bastante seguido a la playa. todos están desocupados y tienen menos de 23 años y la más chica tiene 19 años). Cuando se pregunta por la vida juvenil nocturna. “Y mirá cómo estoy yo”. porque viene el ómnibus lleno. todas distintas performances de su “repertorio persuasivo”. dicen que la playa es el lugar más disfrutable del barrio y que es ideal en esa época del año (octubre).. conocen incluso a un muchacho que limpiaba vidrios en Hipólito Irigoyen:40 C. “Primata” es un pub de moda entre los jóvenes que se instaló recientemente. A1. —Claro. comentan que la movida es más bien diurna. a diferencia de los otros bares. Se llena. A1. como piquete.... “mangueando” autos.. porque. 39.. otro vive en la zona de Av. gente que no es del barrio ¿no? . sucios. pero englobando los tres malvines digamos.. —Un día me pidió tabaco y le digo: vo. 40... Al muchacho referido en la entrevista se lo solía ver en Av. pará de fumar pasta. pendejo de mierda. me dice. —Copan la playa.. Otra barra de muchachos. interrumpir el paso. El joven vivía en Malvín Norte y era adicto a la pasta base. son 40 familiares más los 80 vecinos.

. que digas. tiene “mucha calle”: tiene los nombres. dejá esa porquería y danos una mano con la pintura”. los inadaptados de siempre. me voy a otra playa porque ya sabés que te va a pasar eso. después un par de bolsas y así fueron entusias- mando a los muchachos.. en realidad no. algunos se sumaron rápido. —Pero.. Gimnasio que se creó para intentar que los “gurises” del barrio no cayeran en el consumo de pasta base de cocaína.. Pero a vos te tienen que dar algo a cambio: “vení. tá. las “mentas”. Como dice Borges: sólo se suele transmutar aquello que nos angustia. B1. —No. E. Salvo el tema de los robos en la arena no hay mayores proble- mas. Nosotros empezamos despacito. porque ya que se vienen. pero si entraban con vino y fumando: “no. Y fue haciéndose entre todos: primero consiguieron el permiso de los directivos del club. otros se acerca- ban y miraban. no. Hoy está “limpio”. y te metés al agua y cuando volvés no están. tipo hay gente. B1. . Tipo es como todo ¿no?. Y cosas de esas. —Deterioran la playa. Es uno de los fun- dadores del gimnasio de box de Unión Atlética.. tiene 33 años y es líder de la hinchada de Unión Atlética.. tanto en esta playa como en otras.—Pero en esta época del año también. los recorridos.. la mañana es cuando baja más bien gente del barrio.. La playa es un espacio ideal para la conversación igualitaria y desinteresada. A1. dejás las cosas acá. como tema. satura. si… de repente se les complica más porque son más de venir a pasar el día. Cuando ya se veía a varios “bobeando” con el vino todo el día. pasan todo el día… A1. pero la playa en sí. la mañana está tranquilo. Hasta tuvo un pasado de alcoholismo y drogas. El Estado participó mediante el programa “Knock out a las drogas” de Presidencia de la República. Te pueden decir mil veces. y de última. —Hacen mugre y. vos lo sabés. ¿viste? Pero no es con- tinuo.. —¡Claro! B1... se agota rápidamente. Porque tampoco estás libre de que no te pase. E. gente de Malvín-Malvín Las entrevistas en la playa son de gran riqueza. por ejemplo. — Cuando vos estás en una mala no alcanza con que te digan que eso no da. 46 La “6” El “Facu” técnicamente no es joven. ya que uno de los muchachos de la “6” habló con Casada (coordinador del programa) para conseguir el apoyo consistente en parte del equipamiento del gimnasio. así no entrás tigre. —¿Pero han tenido problemas de otro tipo? A1.. —No. el Facu y dos amigos promovieron el gimnasio.

yo no sé si porque soy de otra generación. sino que es una construcción más compleja que aparece en cumbias villeras. Antiguo club de los vendedores de diarios y revistas con tradición de academia de boxeo. antichorro. en el discurso del chorro de Montevideo. Acá nosotros no queremos chorros en la hinchada. Algunos. los guachos veían a los otros pintando y se entusias- maban. sobre todo en los barrios donde “si tocás pito te dan cumbia”. esto no. nosotros no la vamos de pesados ni vamos con armas a la cancha. Y ojo. cuerdas y jardines”. yo tengo una nena chica. Además de organizar el box de la UA y ser líder de la “6” —corazón de la hinchada del club—. a modo de discurso performativo. Yo soy hincha del club desde chiquito. Esto es: robos de poco alcance realizados en las cercanías del barrio de origen consistentes en hurtos oportunistas en viviendas o a señoras ancianas o niños y adolescentes. Como se muestra. toma mema. vienen de arriba de los asentamientos de Malvín Norte o 47 de más lejos. 43. yo al chorro lo corro. antichorro!”44 Pero 41. no te puedo explicar. “se van al mazo” y el discurso se sostiene en su efica- cia. Porque a mí me pasó. dejá eso y venite”. Anticumbia. Ya los vemos y entonces: “vo. los sacamos y del barrio también. “antichorro” es un envite que se espeta en la cara de aquel que dificulta el accionar delictivo y no es directamente “botón” o “rati” (policía). Pero ¡ojo!. Hoy es un nuevo comerciante de la subzona sur. pero yo empecé en el Canillita41 y ahí el profe. Asimismo. yo soy fanático. los “rastrillos” no suelen usar armas. Y de este baile te vamo a correr. esto sí se puede. como este líder de la hinchada de la UA aceptan el envite. en la canción Cheto arrepentido del grupo argentino de cumbia villera “El empuje”: “Cheto atrevido. Si sos un cheto arrepentido vas a ver. el término no ha sido acuñado en los barrios que el autor refiere.42. pero lo tratamos de sacar de esa. 42. — Yo recién empiezo y por acá no ha pasado nada. A diferencia de las rapiñeros. sí. me fui y terminé en el Escorpión. El otro día me rompí la mano porque corrí a uno y le pegué mal.” . alguno puede fumar pasta. hay que poner reglas. En la hinchada tratamos de que no haya chorros. A diferencia de lo que señala Bogliaccini (2005). El Facu mantiene una actitud “militante” con el barrio. en el discurso tumbero y tam- bién. pelado vamos. pero no soy un tarado. yo estaba con las pesas dándole y me decía: “¿vamos a hacer uno?” Y ya se metía a fumarse un porro y así no se puede. no estoy para jugarme la vida por un partido de básquet. Pero no lo afligen las inseguridades que perciben otros. Y claro. una vez adentro. Club de boxeo del barrio Buceo. de la Cruz de Carrasco. a mí el box me salvó. soba quena en la bailanta qué querés. otros. más que elocuentemente. 44. Y ahí mismo te devuelven: “¡eh. por ejemplo. Categoría con la que se suele aludir al delincuente de “arrebatos. acá no. me vuelvo loco. resentido. pero si yo veo que se rastrillan43 a una señora. arrancá”. ha colabo- rado en la formación de la comparsa “Tezirawa Ngumba” de Malvín Norte.

Así parece expresarlo la también equivocada asignación de la seccional 16 a la zona de Malvín Norte. mp3. al contrario. Agitar refiere a las prácticas de amedrentamiento con las cuales algunos adoles- centes pretenden apropiarse de bienes ajenos. ¿quién es este sujeto que de forma descarada enuncia su identidad de chorro? Las distintas modalidades de arrebato son asignadas a este nuevo sujeto. Sin embargo. él no les teme. Entre los jóvenes indigentes. salir a agitar. Hay un chorro que se muestra. en esa interacción. o en el uso positivo del estigma. pero con eficacia coactiva. Nosotros trabajamos con los gurises de los asentamientos. Somos todos de acá. Es la jurisdicción de la seccional 15 la que incluye a Malvín Norte entre otros barrios de Montevideo. a no dejar ni una sola huella. cuando son dos o tres contra uno. antichorro!” Es con jóvenes como Facu donde ese discurso parecería perder eficacia. imaginate que una puede ser la vieja de uno de nosotros. El concepto es por demás interesante. etcétera). en cambio. Los que sí viven cotidianamente en el “cante” saben y diferencian al chorro. Un chorro que sale a rastrillar el barrio o a agitar gente para conseguir “alguna cosa”. ya que implica una gama de sutilezas que entre 48 los jóvenes son “leídas” de un modo que a la mirada adulta resulta muchas veces incomprensible. Entre jóvenes de mayor edad se sigue utilizando con este sentido. O la canción Con una nueve de “Los pibes chorros” en su estribillo: “Llegamos los pibes chorros manos en alto queremos. parece sintetizarse gran parte de los proble- mas. del cante. los sacamos. salir a divertirse. al que roba adentro del cante lo llaman “rastrillo” y al que roba afuera del cante lo llaman “chorro”. En otro tiempo. 45. En ese diálogo. . ¿con quién estamos lidiando? Si en el imaginario popular el chorro era aquel sujeto que debía su existencia —en todos los sentidos de la pa- labra— a la invisibilidad de sus actos. o la abuela. nosotros cuidamos el barrio. muchas veces debido al mayor número.” Esta misma distinción es conocida y sostenida por jóvenes de Malvín Norte y Malvín Sur. El “rastrillo” ya no tiene código alguno y está quebrando los vín- culos con su propia comunidad. o la tía. En el caso de los jóvenes de clases trabajadoras de identidad plan- cha. lo enfrenta a mano limpia. agitar45 es parte de un divertimento y de un regodeo identitario. De hecho. como se verá. que apelan como estrategia de subsis- tencia a una gama de actividades que va desde lavar parabrisas en los semáforos. como cuando un plan- cha agita a un compañero de liceo para “pedirle”. El término agitar a alguien implica amenazar al otro. si sos antichorro vas a perder…” Bogliaccini confunde “rastrillo” con “antichorro”. que enuncia y acusa: “¡eh. agitar. Como se resume en la siguiente entrevista con una trabajadora de una ONG que actúa en el barrio: “Con el tema este de los gurises que te roban tienen como un código. una moneda para la merienda o incluso un efecto personal (celular. era. si un jefe de hinchada que moviliza un promedio de 100 muchachos por partido es amenazado o injuria- do a plena luz del día. (El subrayado es nuestro). (en cuadro 1: 172). sin uso de armas. El equívoco en el que incurre Bogliaccini sólo puede dar cuenta de la magnitud de la dis- tancia que existe entre el investigador y el campo que es objeto de su pesquisa.

cuidar coches, hasta hacer malabares o directamente mendigar, el agite es parte
de sus mecanismos de obtención de los recursos. Una modalidad que procura el
miedo para conseguir su objeto. Y en el miedo parece concentrarse su eficacia sim-
bólica; para aquella gente que es más vulnerable —pues combina las situaciones
estructurales con las de riesgo, como la pasta base—, el discurso sobre la precarie-
dad de sus condiciones de vida se ha convertido en la única “arma” para conseguir
su sustento. “Ando regalado”, decía un muchacho que acababa de revisar un con-
tenedor; y así se siente cualquier señora que transita las calles del barrio en horas
de la noche: “regalada”. He allí la eficacia máxima de ese discurso: gente que se
“siente regalada” porque hay otra que “estando regalada” acecha.

Estudios en barrio ajeno: los planchas

El discurso de la visibilidad se nutre del recurso de la enálage46 y de otras figuras
retóricas como la sinécdoque.47 Ejemplo de la última sería el nombre de plancha,
aunque existen versiones distintas, el nombre provendría de la plancha con la que
se fotografía al procesado por delito penal. Esta versión del mito de origen tiene la
virtud de hacer comprensible toda la cadena de significantes asociada al discurso
plancha; al menos hace comprensible su declarada relación con la delincuencia.
Porque el plancha será reconocido por una estética bien definida y materializada
hasta el fetichismo en la ropa: la infaltable gorrita y zapatillas de “resorte” —usual-
mente Nike—, pantalones amplios o bermudas deportivas —dependiendo de la
49
estación— y remeras de algún equipo de fútbol; por el uso del cabello: rapados
a los costados de la cabeza en los hombres y en la zona de la nuca en la mujer,
algunos varones suelen decolorárselo o “hacerse mechitas”; y por el uso habitual
entre los hombres de aritos con brillantes de fantasía. Pero también será reconocido
por una ética asociada a esta estética. El plancha suele exaltar los códigos carce-
larios, de hecho, el uso del cabello —según cuenta un joven que se autodenomina
plancha— parece ser una generalización de las relaciones que se sostienen en las
cárceles de varones. Veamos lo que dice un estudiante del liceo 31 autodenomina-
do como plancha y que proviene de Malvín Norte:

— Viste los presos, viste que llevan una plaquita acá con los numeritos y eso.
Eso es plancha, el corte éste que tengo yo [usa el pelo muy corto en los cos-
tados de la cabeza, el resto largo], y lo usan las minas corto atrás así [levanta
el cabello a la altura de la nuca y nos muestra cuánto es lo que se rapan los

46. Figura retórica que consiste en utilizar una categoría gramatical con una función sintáctica
que no le es propia. Ejemplo: Los verdes cuidan del medio ambiente.
47. Tropo discursivo que consiste en designar la parte por el todo. Ejemplo: Leo a Borges. Evi-
dentemente, uno lee la obra de un autor y no lee —como el enunciado propicia— al autor.

hombres feminizados en situaciones carcelarias] para separar los que son
machos de los que son las minas, y claro, también lo usan las minas (Santiago,
14 años).

Los planchas no suelen andar solos. Se los ve de a dos o tres caminando por
el barrio. A pesar de algunos marcadores tan evidentes como el tipo de ropa, no
parece tan simple distinguirlos:

E. —¿Ese es plancha?
— Más o menos, los championes me gustaron, pero de arriba no sé.

Existe una brecha entre lo que enuncia el discurso plancha y lo que efectivamen-
te hace un joven que así se considera:
“Salís de noche a eso de las diez por Euskal Erría y no hay nadie. Y si salís, sos
un chorro, estás afanando a alguien, te empiezan a revisar. Si no tenés documentos
te llevan.”
Y no sólo la policía cree que estos jóvenes son delincuentes reales o en potencia,
son varias las voces adultas que se suman en el barrio.
El nombre polvorilla designa a un sujeto48 también reconocible. Pero aquí la iden-
tidad que intenta sujetar el nombre es menos variada —que en el caso plancha— y
es, mucho menos, aceptada. Pues el sujeto así designado es un marginal. O lo es
50 de siempre, viviendo en condiciones de pobreza extrema en los asentamientos del
barrio, o lo es de hace poco, como los jóvenes que siendo echados de sus casas
por el problema de la pasta base viven en la calle. Aquí también encontramos una
“estética” —si es que referirse así sobre esta condición no es una obscenidad—49
o al menos ciertos diacríticos50 que permiten a los demás vecinos de Malvín reco-
nocerlos: jóvenes que andan sucios, con ropas roídas, generalmente descalzos o
con algún calzado precario, con los pies macerados por las largas caminatas que
exige su subsistencia, y con el pelo con jirones empastados por la falta de higiene.
La homogeneidad del estado de sus ropas —que permite su rápida identificación—
contrasta con la variabilidad de sus discursos. Pues a menos que se trate del sujeto

48. Aquí se trata del sujeto de un discurso. Es preciso diferenciar la noción anterior de sujeto de
aquella que le atribuye la capacidad de producir enunciados. Ejemplo de ello son la variedad
de sujetos —camiones que atropellan, infantojuveniles que roban, etcétera— que enuncia
a diario el discurso periodístico. El sujeto polvorilla o poligrillo es enunciado por una jerga
adolescente y juvenil que aún no ha llegado a los medios masivos de comunicación.
49. Sería interesante indagar qué grados de libertad son necesarios para que un sujeto o un
grupo puedan conformar una estética.
50. Un diacrítico es un marcador de diferencias; aquello que permite distinguir una cosa de otra
similar. En gramática, tenemos los acentos diacríticos, por ejemplo: río, rió. El acento diacríti-
co, en este caso, permite distinguir entre el accidente geográfico y la conducta humana.

que se proclama chorro o del que se considera latero,51 es difícil encontrar recu-
rrencias que habiliten a suponer un discurso homogéneo. Estos muchachos suelen
llevar a cabo múltiples actividades. Se los suele ver solos y hurgando los contenedo-
res de basura, acomodando autos en las zonas comerciales, limpiando parabrisas
en los automóviles o haciendo malabares en los semáforos, mangueando, o “agi-
tando” a adolescentes o “viejas” para conseguir dinero o celulares. Algunos pueden
combinar actividades lícitas con las ilícitas, en otros una de ellas es la actividad
dominante.
Esa multiplicidad tampoco parece agotarse en las distintas actividades que lle-
van a cabo los jóvenes designados como polvorillas. Bajo este nombre hay otro tipo
de complejidad:

— Eso porque discriminan mucho, a uno porque es negro y tiene pinta de polvo-
rilla ya te empiezan a mirar con cara de culo (Alfonso, 14 años).

Lo muy usado de las ropas de Alfonso parece atestiguar la antigua propiedad de
un hermano mayor, o quizás de algún otro pariente. Y en esa “pinta”, en la que es
fácil reconocer a los demás y por la cual es bien difícil reconocerse, es dónde las
gradaciones se manifiestan. Pues Alfonso ni es indigente ni vive en asentamiento
alguno. Es un joven del liceo 31, un chico que se siente discriminado y atemorizado
por los vecinos de las inmediaciones:

—…tengo amigos que son así tipo se visten todo tipo poligrillo, vienen para acá
51
y los miran así con cara de asco, vos no podés decir nada porque si no te em-
piezan a putear y eso, o llaman a la policía.

Y aquí lo que hay que entender es que esta identidad no constituye sujetos.
Nadie anda proclamándose polvorilla y a lo sumo se padece resignadamente del
estigma o se aprovecha de él. Y la diferencia sólo puede darse en esos grises donde
la “alteridad monstruosa” hace muecas a sus vecinos para procurar su subsisten-
cia. En el polvorilla parece aglutinarse a toda la marginalidad joven, la que trabaja
informalmente y los que no, pero también a algunos como Alfonso que son estig-
matizados por provenir de clases bajas o populares y heredar el color de la piel y la
ropa de sus parientes.
Por último, un poco de sabiduría popular que siempre sorprende. Cuando se pre-
guntaba sobre el significado o el origen del término polvorilla, muchos entrevistados
asociaban el término a la tierra, a las condiciones materiales de los asentamientos, a
la suciedad y los hábitos de higiene, a la lumpenización y la marginalidad, a la con-
dición de busca o de oportunista. Sin embargo, si tomamos el Diccionario de la Real
Academia Española (DRAE) encontramos lo siguiente: “Persona de gran vivacidad,

51. Consumidor de pasta base de cocaína.

en la zona más costosa de Malvín. Por supuesto. Todas estas identidades refieren a los jóvenes. Sin embargo. de un estigma— se asocia a lo marginal. 1977). Lo polvorilla —y recordemos nuevamente que se trata de un marbete. en general. El liceo termina erigiéndose como un intruso. El término pro- viene de la latita —especie de pipa metálica improvisada— con la que se fuma la sustancia. cuando se trata verdaderamente de un delincuente. Las identidades —en tanto sujetos colectivos— que sí encontramos en los asentamientos son la de latero53 o la de chorro. lo plancha parece conjugar una variabilidad estética —es difícil determinar sus límites— con una homogeneidad ética en lo que a su discurso refiere. con los adolescentes de la zona integrados en él. dependerá en gran medida de la edad del sujeto con quien se trate. no el furor o el éxtasis— y que usualmente ocasionan más molestias que calamidades. los reconocimientos competentes de esas identidades y la demarcación de sus límites. a sus oportunidades. Rivera y la rambla. éste fue conformado con la multiplicidad de voces que hemos escuchado. Uno de los previsibles malentendidos que puede originar la reseña anterior. 53. cuando hasta hace pocos años atrás era un reducto central del barrio. . a sus condiciones de vida. A lo plancha debe reconocérsele su condición de- seante aunque no más sea el deseo de un sujeto consumidor. propensa al arrebato pasajero e intrascendente. a sus relaciones con el mundo adulto y el mundo del trabajo. la justeza de esas designaciones. y mucho más entre la Av. conjugaría una mul- tiplicidad ética que descansa en la división del trabajo social con una homogeneidad estética producto de las condiciones de su higiene y su vestir. el plancha. a sus gustos y deseos. En suma. Planchas y polvorillas son una clara alteridad al sur de Av. Por eso. Lo polvorilla. donde se encuentra situado el liceo 31. Y aquí la escisión sólo es analítica. Aquí utilizamos los dos sentidos del acto de suscribir: el de convenir con el dictamen de al- guien. inversa pero simétricamente. la suscripción remitiría a las trazas o a las huellas que provoca en el sujeto ser blanco de un estigma. y aquel otro sentido que refiere al acto de firmar al pie o al final de un escrito. Los jóvenes consumidores de pasta base de cocaína así se consideran: lateros. Ellos mismos. al ser más ambicioso. Si bien no era un espacio exento de conflicto. en este caso una concesión a medias con la definición de la RAE. pues los límites entre ambas condiciones son porosos y el mismo sujeto puede atravesarlos todos.52 Si comparamos ambas categorías. demuestran ser sus mejores analistas. la estigmatización o la comprensión del otro. debería esperarse que aspire a atracos más sustanciales. los conflictos tenían que ver más con importantes encrucijadas nacionales —el tramo final de la 52. Así parecen ser suscritos por mu- chos vecinos y jóvenes de Malvín: como vivos que andan para el arrebato —el acto delictivo. Los riesgos que suponen tales asuntos aumentan la peligrosidad del sujeto que se aboca a ellos. Italia. Y ellas mismas se imbrican con las demás permitiendo el pasaje de una identidad a otra o la mera acumulación de identidades (Evans-Pritchard. es 52 que se trata de un modelo.

podría encontrarse explicado por la ajenidad de los vecinos respecto de los chicos del liceo y por ser el liceo visto más como una fuente de problemas. organizado por padres y gremio es- tudiantil54 y en el cual el vecino malvinense Alfredo Zitarrosa55 fue la figura central del espectáculo. el liceo perdió su condición de liceo con bachillerato y luego fue integrado al plan piloto de la reforma educativa que comenzó a mediados de la década. dejara de ser un espacio de participación gremial y política. y no. lo que importa señalar de aquél es la vinculación con el barrio y la reacción de estudiantes-vecinos-gremialistas y vecinos-padres y vecinos. Luego de la crisis del 2002. junto al declive de la militancia estudiantil en general que se produjo como efecto de la crisis de la ASCEEP-FES56 de 1989-1990. sino que suscitó una reacción atemorizada —por parte de la institución educativa— que no hizo más que recurrir al servicio policial 222. entrevistado de 35 años de edad. de alegría. Curiosamente. la militancia contra el uniforme liceal y lo que ello representaba entre los jóvenes de los ochenta— o con pequeños problemas entre adolescentes del barrio —una pelea entre muchachos o un reclamo por el frío en las aulas. en su mayoría. entre muchos fenómenos que no viene a cuento señalar aquí. Principal cantautor popular de Uruguay entre fines de los años sesenta y hasta su muerte en 1989. un principio de incendio provocado por estudiantes. 55.lucha contra la dictadura cívico-militar. Organización gremial de los estudiantes de aquel entonces. como supo serlo. que es un doloroso relato. provocó que el liceo 31. por muchachos de la zona más inmediata. La directora del liceo también resaltaba el hecho de que los vecinos no colaboran con los estudiantes y que una campaña para la biblioteca liceal que se impulsó para obtener la donación de libros en el barrio resultó un fracaso decepcionante. ya se trate de vecinos comunes o de vecinos figuras públicas. invirtiéndose la relación histórica. Aquel incendio fue más grave que el reciente. propiciándose hasta un recital en el Club Malvín para su reparación. 56. 54. que auna- ron esfuerzos para reconstruir lo dañado de una institución querida. En los años noventa. teniendo hoy menos de un 40% de 53 adolescentes del barrio. la matrícula del liceo comenzó a caer y su población malvinense fue sustituida por adolescentes de otros barrios. Episodio recordado por Mario. Si el hecho del incendio de los años ochenta es un antecedente directo del incendio de hace dos años. el hecho señalado como más grave por las autoridades liceales. el hecho de perder a sus estudiantes de mayor edad. . como tantos otros. la recolección de firmas por el voto verde. Frente a un hoy donde más del 60% de los alumnos proviene de zonas muy alejadas del barrio (aunque principalmente de Malvín Norte) y donde el incendio fue un mero hecho de violencia anómica juvenil al cual no se le opuso el barrio en tanto que sociedad organizada. ya que los vecinos ni les abrían la puerta a los estudiantes. El relato. participación y vitalismo. informaba la directora del liceo 31. tiene un antecedente directo de la época en que el liceo estaba integrado.

Ahora bien. gente que paraba con nosotros. Un sujeto que viste y calza de determinada manera. le pidió que lo ayudara. destruido: se puso a vivir en un contenedor. De todos modos. pero el plancha no es el poligrillo o polvorilla y este último es entendido para algunos. la familia no lo quiere ver más […] y al final se fue a Brasil por un programa de internación que salió por Internet. 57. la sustancia no es el problema sino su consumo y aque- llo que lo provoca: sobre todo la falta de expectativas. principalmente en sus fronteras. El otro día vino a mi casa. pero suelen no denunciarlo a la Policía y tienen asumido el hecho de que ir con un celular caro o con ciertos “championes”57 puede implicar que les sean robados y que estos robos muchas veces no son más que el pedido del objeto por parte de otro joven configurado como “sujeto peligroso”. además los dejan salir los fines de semana y ahí… Se puede llegar a vivir como polvorilla desde diversos orígenes sociales y siem- pre terminar como un polvorilla implica una condición marginal. en ciertas circunstancias. así. Un chico de 15 años que consumidor de PBC fue echado de su casa. Uruguayismo que significa calzado deportivo. del modo menos complicado. Vino y pidió para hablar con mi padre. La violencia cotidiana Los adolescentes más chicos son robados casi cotidianamente en el barrio. Hoy día está en una clínica de recuperación en Brasil. Porque acá los internan y se escapan al toque. Pero se mandó cualquiera y terminó viviendo en la calle. lo que parece haber es un continuo donde lo que prima es el deterioro. va desde el plancha al polvorilla (o poligrillo). pero antes de eso robaba a sus padres y luego ya a sus vecinos. se enuncia sin ambigüedad: “soy chorro. la mendicidad y el pequeño delito. Evidentemente. Unos chicos del liceo Kennedy (6 varones de entre 14 y 16 años) cuentan de dos experiencias de muchachos del barrio que entraron en una deriva vinculada al con- sumo de PBC. la dificultad para proyectar un futuro. porque antes los planchas andaban en skate. como el más peligroso. El sujeto peligroso es el chorro: un chorro. que lo internara en algún lado. Si algo hay de consensual entre todos los entrevistados es que la PBC es un grave problema. y en el deterioro parece ser la pasta base de cocaína (PBC) un elemento central. vos sos antichorro”. andaba ahí en la vuelta. andaba en la onda de los skaters. Él ya se había internado. es cierto que es más probable terminar polvorilla si se parte de unas prácticas tales como el consumo de PBC. Un sujeto que. que real o imaginario. ropa de los tendederos: 54 — Hay gente del barrio que fuma pasta base. . me- diante la lógica de la oposición binaria. le robó todo al hermano.

Efectivamente. que ya está oscuro y viene la gente de trabajar más o menos. el imaginario de la violencia sigue viviendo como discurso. estética plancha. Y yo de repente estornudo y las señoras frenan y me quedan mirando con miedo y yo sigo caminando. los adultos suelen confundirse mucho a la hora de juzgar a los que ocasionan la inseguridad. cuando vuelvo de la casa de él [señala a su amigo Sebastián]. a veces andaba con una bufanda por acá y con una capucha negra. sigue teniendo una presencia permanentemente actualizada por las men- tas de otro delito ya sea en el comentario barrial o en el noticiero. a las 8 más o menos. Si el hecho real es efímero. porque si no fueras mi hijo me asustaría. contingente e inesperado. Y son estos adolescentes los que mejor identifican aquello que los amenaza: —… es que pasan dos personas en bicicleta. casi siempre. uno andando y otro en el manillar sentado. y que asumen con . La otra vez me pasó que iba caminando de noche y adelante iban dos señoras. que además parte del (re)conocimiento del chorro como identidad afirmativa y de la estética plancha: —Yo tenía un amigo del liceo 10 que robaba. los que más comprensión tienen del problema que los aqueja. decía que robaba. Los que te roban no están solos. pero él a la gente de la clase no le robaba. Él decía: “Si vos vas al baile. O si no. y ya los ves dos veces pasando por el mismo lugar. 16 años). andate de ahí porque algo te va a pasar… — En general vienen de a dos o de a tres… — O en grupo. tá. E. Son planchas o polvorillas los que provocan miedo entre los adolescentes de clase me- dia o alta. Son los adolescentes. siempre cruzan la calle… Mi madre siempre se bajaba en Av. en la que viven. Pero desde el heterogéneo lugar de los adultos la identificación del “sujeto peli- groso” es más confusa: Nicolás tiene una estética punk y ocasiona temor entre las señoras mayores: 55 — En invierno andaba todo el día encapuchado. no vayas por tal calle porque ahí te pueden robar” (Julián. real e imaginaria. — Son pibes que… ¿cómo los identificás? — ¡Planchas! [afirman con énfasis los seis adolescentes] ¿En general son planchas o tienen una estética plancha? — Ahí va. contaba cómo robaba y todo. Italia y me pedía que la fuera a buscar y siempre cuando llegaba me decía: suerte que sos mi hijo. que viven cotidianamente la experiencia de la violencia. Te das cuenta más bien por eso. Y esto es una experiencia práctica.

eran invisibles a pesar de las intensas recorridas por toda la zona: Malvín. en la zona más residencial de Malvín. Malvín Norte. a algo confuso y complejo. no una sino varias veces. — Además arriba estaban los mayores que estaban viendo cómo pasaba todo.. pensando en la cotidianidad de la experiencia de la violencia de los adolescentes y la impresión que nos provocó el hecho de que todos. Nuevo Malvín. A mí me dicen todo el tiempo. Hurtos.—¿Ustedes creen que los adultos están con miedo? —¿Los padres? A cara de perro.. . 15 años). Pero las incomprensiones adultas del fenómeno de la violencia entre adolescen- tes y jóvenes también podrían darse entre quienes trabajan con ellos. que siendo cotidianos. que los seis adolescentes tenían experiencias personales de haber sido robados. Nos acercamos a las mochilas y ahí se acercan todos (Nacho. qué te voy a lastimar” y al lado había otro pendejo con tremendo cascote en la mano. Y si yo le pegaba a ese el otro pendejo me pegaba con ese cascote en la cara y tá… (Nicolás. (Sebastián. qué hacés. Llegando al liceo 31 entrevistamos al policía que cumple el servicio 222 en la puerta del liceo y mientras se desarrolla la charla llega un chico de 12 años que recién acaba de ser robado a la vuelta del liceo. La maravillosa tranquilidad de Malvín parece serlo sólo para los adultos. en sus lindes con Punta Gorda. dame el buzo”… “que no. agarré mis cosas y tá. que no se comprende y se teme: E. Luego de la entrevista en la puerta del Colegio Kennedy nos dirigimos al liceo 31. Yo vi que todo el mundo salió corriendo. para qué salís a la calle. Y le digo: “vo. Le robaron el celular dos planchas de unos 16 ó 17 años. Veamos el relato que hacían de la violencia sufrida esa misma mañana: — Estábamos en la cancha del Playa Honda jugando al fútbol y nos entran a tirar piedras. que andaban en una bicicleta. 15 años). de actos de violencia hacia adolescentes de parte de otros adolescentes. Éramos diez nosotros. Dimos cuenta en un mismo día. yo tenía la pelota y agarré mis cosas 56 y miré para atrás y veo que viene un pendejo y agarra un buzo. 14 años). que te pueden robar… no sé cuánto. fui. Igual después me devolvieron la cédula y la boletera porque los mayores les dijeron (Nacho. claridad quién es el que puede dañarlos. y esa misma mañana habían sido robados y apedreados por unos “poligrillos” en la cancha del Club Playa Honda. 14 años). En cambio los adultos tienen miedo a algo no totalmente definido. — En realidad lo único que robaron fue un buzo de él. Aparte no sé para qué estaban.

¿Te das cuenta del cinismo de este hombre? Yo quisiera que se le hiciera un sumario. y hay cosas que no son admisibles. Estima que los jóvenes del barrio están bien. pero no puede quedarse quieto frente a lo “inaceptable”. el Ministerio de Salud Pública. Les damos todo el apoyo a nuestro alcance. Gonzalo conoce la zona a la perfección y sabe dónde hay problemas de diferente orden y también tiene ideas de cómo resolverlos. Existen instituciones que deben ser presionadas para que cumplan correctamente su cometido y los derechos de los ciudadanos a la vivienda digna deben ser vigilados en su cumpli- miento desde todos los espacios de la función estatal. Reconoce que sus prácticas no son compartidas por todos los técnicos que trabajan en su entorno. También considera que no hay derecho a que personas con problemas psiquiátricos deambulen por la calle siendo un peligro para ellos y para otras personas: — Sabías que hay un inspector de psicópatas. Pero Gonzalo también actúa así con familias enteras: — Y la compañera acá [se refiere a una trabajadora del CCZ] piensa que me extra- limito. pero que no son muchos y que salvo un pequeño espacio de la zona del liceo . que no tengo porqué hacer estas cosas. Gente que trabaja y estu- dia. Y vivir en la calle es una de las cosas que Gonzalo no acepta. su opción frente al uso del espacio pú- blico es clara: se trata de un espacio de derechos y deberes. Los “referentes locales” y la inseguridad Gonzalo tiene responsabilidades como “referente local” del Centro Comunal Zonal de la zona sur de Malvín (CCZ 7). Cuando encontré al Inspector de Psicópatas me dijo que hiciera mil trámites y que a partir de eso le iban a dar una pensión al hombre y que con eso las casas de 57 salud se iban a pelear por querer llevárselo. ético y profesional. pero yo voy y los encaro: ‘hay refugios. pero éstas no son de consenso en su entorno. pero el tipo nunca está. y no hay caso. Recorre el barrio todos los días y si detecta irregularidades actúa de inmediato. es un fantasma. ustedes tienen derechos. Nunca se lo encuentra y luego me toma el pelo. Forma parte de su práctica y la defiende en todos los planos: político. el Estado lo financia. les informo adónde pueden acudir y les aviso que tienen que dejar ese espacio. Tenemos un hombre con problemas psiquiátricos viviendo en la calle y yo he realizado mil gestiones en el Ministerio de Salud Pública para que lo atiendan. Pero si el espacio pú- blico está bajo nuestro cuidado no podemos dejarlo en banda […] yo recorro todos los días la zona y si detecto alguna irregularidad actúo de inmediato. pero no a usar un espacio público como vi- vienda.

pero considera los resultados del presupuesto participativo59 como expresivos de la identidad del barrio: el cine de la playa y la escuela experi- mental. Gonzalo comenta que la seguridad es la preocupación más importante de los vecinos y que en los últimos años ha habido un deterioro de la misma. también un cine para poner al aire libre —que trae reminiscen- cias de la vieja pantalla de cine gratuito de la playa—. pero que parten del engaño a un vecino que les paga para 58. El presupuesto participativo significa que la ciudadanía barrial plantea diferentes propuestas sobre el barrio que son sometidas a vota- ción. “mirá que los gurises trabajaron. incluso unos muchachos atacaron a un vigilante de la plaza de Virgilio y le dieron una paliza o a veces algún problema entre los hinchas de Unión Atlética y Malvín. noroeste de la subzona sur. se juntaron acá para organizarse… pero no hubo caso. Elsa (60 años). La zona es lindera a Malvín Norte. hicieron actividades en el Molino. También hay mucha actividad cultural “intergeneracional” en las comparsas y los clubes del barrio. detectó 20 bandas de rock y apoyó una propuesta de escenario móvil para que puedan mostrarse en los diferentes espacios públicos del barrio. Ya existió un cine en la escuela. 59. Pero Gonzalo no se resigna con los pocos votos que sacó el escenario móvil para mostrar la actividad de los jóvenes rockeros del barrio. Se trata de una iniciativa que retroalimenta la descentralización del poder municipal llevada a cabo a través de los centros comunales zonales. Que los que ocasionan problemas son gente que no es del barrio y que en general los jóvenes del barrio no son problemáticos: —[…] a veces alguna pelea en Red [discoteca sita en Punta Gorda a pocas 58 cuadras de Malvín a la cual concurren adolescentes y jóvenes del barrio pero también de otras zonas]. pero cosas muy ocasionales. 1058 donde sí hay problemas. en el barrio hay buena infraestructura y actividades de todo tipo. asistente social del CCZ. Pero la inseguridad de los vecinos está provocada por gente que viene de otros lugares y que tiene también otros problemas: —[…] a veces un vecino le paga a uno de un carrito para que saque las podas y el tipo en vez de llevarlas adónde debe las tira dos cuadras adelante generán- donos basurales. había señalado que los sábados eran problemáticos y que ocurrían destrozos en la calle e incluso en algunos comercios. Como parte de su actividad. Las propuestas más votadas son las que se llevan a cabo (dependiendo de los recursos asignados). se refiere a un pequeño espa- cio habitado por personas de escasos recursos. la propuesta de recomposición del escenario y cine en la escuela fue de las más votadas. Le impresionó los pocos votos que sacó la pro- puesta de los jóvenes. La vieja identidad del barrio es la que predominó”. . al que los viejos del barrio recuerdan como “La Piojera”.

esto no me gusta. Sin embargo. 60 años. Lo cierto es que la situación socioeconómica se ha deteriorado y hay muchos jóvenes de afuera del barrio (se señala en general a Malvín Norte) que vienen a trabajar informalmente. esto no significa que no existan delincuentes en Malvín al sur. Efectivamente. una sola estuvo detenida. que hagan algo que no hacen. pero un chiflado”. El único caso de un muchacho del barrio dedicado al robo fue referido por Cacho como un loco. las condiciones de ocio que las llevaron a delinquir. Vino la policía y le dijo al hijo del dueño de casa que le siguiera pegando al “chorro” ya que después iba a quedar libre de inmediato: — Ahí yo no participo. que vive en la rambla. agarrarlos y devolverle las cosas al vecino está bien. le decían los del Borro: ‘no tenés derecho a traficar. se resaltaba que las tres habían terminado viviendo en la Costa de Oro. “un buen pibe. vinculadas desde muy chicas con el consumo y el pequeño comercio de drogas. En cuanto a las mujeres. jugador profesional de básquetbol que inició su carrera en uno de los clubes del barrio) cuenta como anécdota cuando corrieron y alcanzaron a uno de dos ladrones que estaban robando unas sillas de jardín de un vecino. se refirió el caso de tres chicas que trafican drogas. el tipo está robando. Lo interesante es que en el discurso de este vecino. . Gustavo (24 años. al cual ha ido a ver a la cárcel y para el cual ha conse- guido el concurso honorario de abogados que viven en el barrio En el Centro Comunal Zonal 7 se realizó una encuesta entre vecinos. Cuando son detenidos. “referente” de Malvín y Nuevo Malvín) “mue- 59 ven” redes para protegerlos y obtener su liberación: “redes que estos muchachos no tienen en la cárcel. La misma arrojó como resultado que la principal preocupa- ción de los vecinos es precisamente la seguridad pública. es una estrategia de vida eventual de algunas mujeres en particular: “como vender productos Nuvó”. en Malvín y Nuevo Malvín. Lugar donde se radicalizarían. como Cacho (comerciante del barrio. pero hay leyes y el policía debe cumplirlas. según Gonzalo. pero pegarles a mansalva no. muy conoce- dor del barrio. También hay muchos pequeños robos en jardines. Antes esto no pasaba. En cuanto al contrabando. algunos vecinos. siempre tuviste la heladera llena’”. el grueso de quienes fueron vinculados a delitos eran pequeños o medianos trafi- cantes de drogas: jóvenes que trabajando en Europa en verano traficaban drogas ida y vuelta o pequeños suministradores de drogas para los muchachos del barrio. según este vecino. y más aún cuando caen presos. y la pasan mal: a uno de acá. Concejales. a pedir o robar al barrio y esto constituye la preocupación más señalada por los vecinos. ediles locales y vecinos colaboradores diseñaron la encuesta en base a una consulta hecha a profesionales.

aunque de todos modos los menores de 35 años no llegan al 20% del total de los encuestados. Véase Bourdieu. en términos relativos. Según los datos censales de 2004. Mientras que un 23. Todos los jóvenes entrevistados se sintieron violentados alguna vez por funcionarios policiales: desde incomodidades en un recital hasta insultos y golpes en el espacio público. con un tercio que opina que los servicios policiales son regulares (33. Mientras que las únicas opi- niones favorables de la institución policial parten de una visión comparatista. no sea castigada con una opinión tan negativa. en ninguna categoría social y en ninguna franja de edad hay opiniones favorables de la policía. 2000. El total de los entrevistados jóvenes tiene una opinión francamente negati- va de la policía. .90%). 61. un 31% consi- dera que los servicios policiales son buenos (28.96% de los vecinos del CCZ 7 considera la gestión policial negativamente. de adultos que vivieron otras épocas.60 y máxime una encuesta realizada por no profesionales. vale señalar el hecho de que el problema de la seguridad sea por lejos el principal problema de la zona y que mismo siendo así. los menores de 29 años y mayores de 14. la institución principal en el trato con el problema.70%) o deficiente (8. 60 60.47%). como bien se aclara en el informe de la misma.10%) o muy buenos (2. Salvadas las peculiaridades de una encuesta de opinión. no son muchos en el barrio61). apenas supe- ran el 20% en Malvín y Nuevo Malvín. diciendo que es mala (15.26%). Tal vez esto se explique por la escasí- sima participación de los jóvenes en la encuesta (lo cual sería una deficiencia si no tomásemos en cuenta que los jóvenes.

3 MALVÍN NORTE

La zona de Malvín Norte configura el barrio de igual nombre. Se trata de un
enorme barrio situado entre la Av. Italia (a menos de un kilómetro de la rambla de
Montevideo) y Camino Carrasco (a aproximadamente tres kilómetros de la rambla),
arquitectónicamente heterogéneo, en el cual se han sobreagregado políticas de ur-
banismo de diferentes épocas.
Todo el universo de lo posible en la ciudad de Montevideo existe en Malvín Norte.
Desde lo más regulado por el Estado con la construcción de viviendas enmarcadas
en planes nacionales (entre los años sesenta y ochenta) a la instalación de asenta-
mientos irregulares (desde 1950), y hasta alguna lujosa residencia recostada hacia
la zona más al sur del barrio.
Antes de 1950 sólo había quintas productivas en la zona y hasta 1980 y sobre la
propia Av. Italia, aunque del lado sur, existía el relicto aún productivo de una antigua
quinta de Malvín Norte anterior a la construcción de la avenida en cuestión.
La quinta de mayor tamaño pertenecía a la sociedad Euskal Erría y era el lugar de
esparcimiento por excelencia de la colectividad vasca en el país. Sobre este terreno
se instalará la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y el complejo
habitacional que lleva el nombre de la antigua sociedad vasca.
Esta quinta era bañada por la cuenca del arroyo Malvín, a cuyos costados fueron
afincándose, desde fines de los años cuarenta, pobladores pobres provenientes del
interior del país. En el sector noroeste había varias canchas de fútbol, de las cuales
61
quedan las instalaciones del viejo Club Basáñez, su estadio “La Bombonera”, que
es lindero con el barrio “Cantera de los presos” —antiguo asentamiento irregular
montevideano situado en la cantera donde comienza el arroyo Malvín—.
Entre el arroyo Malvín y Av. Italia hay unos 400 metros que están estructurados
en base al barrio amanzanado que se continúa en Malvín al sur. El asentamiento,
de cincuenta metros lineales de extensión, es lindero a las casas de la urbanización
amanzanada. Con terrenos análogos a los de Malvín, algunas casas son cómodas
residencias de clase media y otras son casas de trabajadores, que construyen varias
viviendas en el mismo predio en base a las tres generaciones del barrio: una prime-
ra casa al frente, de los años cincuenta a sesenta, y nuevas construcciones, más o
menos precarias, al fondo. En algunos predios, la casa del fondo es más grande y
mejor construida que la primera, pero en general ocurre lo contrario. Los vecinos de
allí suelen ser propietarios, al menos los de la primera casa y muchas veces, si los
hijos se mudan, alquilan las casas de atrás. La situación es similar en todo el resto
del Malvín Norte amanzanado. Esto responde a una dinámica existente en todos los
barrios de clases trabajadoras montevideanas, incluso entre las clases medias altas
suele encontrarse una casita atrás donde se alberga a un hijo no muy bien acomo-
dado económicamente. El trazado urbano variopinto del barrio habilita al análisis de

lo que se ha llamado “arquitectura política” y es objeto del próximo apartado. Esta
heterogeneidad se ve reflejada también en las variadas consideraciones de los mora-
dores sobre la vida en el barrio, que incluyen una amplia gama de enunciados: desde
el hipercrítico, “es insoportable la vida en el barrio”, hasta la ponderación acrítica, “ja-
más me mudaría de aquí”. En este aspecto también contrasta con la zona de Malvín
al sur donde a un trazado homogéneo se le corresponde un conjunto unánime de
opiniones que lo exaltan.
En el barrio hay clubes barriales, canchas de fútbol y gimnasios correspondientes
a los complejos habitacionales, pero esta infraestructura es fragmentariamente apro-
piada por los moradores, existiendo una “arquitectura política” que no favorece la
interacción entre jóvenes de las diferentes unidades habitacionales del barrio.
Por último, el valor de la propiedad es altamente variable, a excepción de las dos
cuadras hacia el norte de los lindes de Malvín al sur, que si bien son parte de Malvín
Norte se suelen postular a la venta como pertenecientes a Malvín y se proponen valores
propios de este barrio (hasta unos 100.000 dólares por una casa de 120 metros cua-
drados a dos cuadras de Av. Italia). En el otro extremo, en los complejos habitacionales,
existen formas de acceso a la vivienda por no más de 12.000 dólares.

Arquitectura política62

62 En este barrio hay cuatro órdenes de sociabilidad urbana. De acuerdo al origen
de su constitución son:
· la apropiación de terrenos públicos o privados (en general públicos) por parte
de indigentes y pobres. Se trata del asentamiento, el “cantegril”, donde el Estado
cada vez llega de un modo más paraestatal;
· las cooperativas de vivienda;
· el complejo habitacional, de origen público o con un fuerte impulso desde lo
público, pero con un resultado incierto sobre la propiedad;
· el agrupamiento urbano tradicional de Montevideo de trazado amanzanado,
constituido en su origen por el Estado y desarrollado, en gran medida, por inverso-
res privados. Donde el Estado regula en los límites entre lo público y privado, entre
la casa y la calle.

Asentamientos

Hay dos asentamientos en la zona considerada: “Aquiles Lanza” y “Candelaria”.
Ambos tienen una historia vinculada al Estado y sus bordes, en los cuales surgieron, en
un caso, al menos, a instancias mismas de su centro. Aquiles Lanza es el producto de

62. Algunas de las reflexiones de la “arquitectura política” son parte de Fraiman y Rossal, 2008.

una política de la Intendencia Municipal de Montevideo de la época de la salida de
la dictadura. Su nombre recuerda al intendente de ese momento, paradójicamente,
impulsor de la política de erradicación de asentamientos. El asentamiento Candelaria
(cuyo nombre es producto de la calle que finaliza en la rambla costanera Euskal Erría
del arroyo Malvín y que va a dar al propio asentamiento) es más antiguo y se entronca
con las casitas de migrantes venidos del interior en los años cuarenta, que poblaron
tierras fiscales a orillas de arroyos, al igual que en la Cantera de los Presos o en los
lindes de las viejas canteras del Barrio de las Pajas (también en Malvín Norte, pero
del otro lado de la calle Hipólito Irigoyen). El asentamiento de Candelaria se extiende
a lo largo de una franja flanqueada por Euskal Erría 70 y el barrio amanzanado. Su
frontera sur sólo es perceptible por sus casas; alcanzan solo tres, que como media-
dores —por su diverso grado de deterioro— van del “cante” al “barrio de casas”. Se
pasa de un lugar a otro sutilmente —puesto que casi no se percibe el paso—, pero
de forma rápida —bastan tres casas— y dramática.
Desafortunadamente, los datos censales del asentamiento irregular Aquiles
Lanza aún no han sido procesados. Las asistentes sociales entrevistadas seña-
laron que los asentamientos de la zona de estudio presentan la misma tendencia
que el asentamiento de Boix y Merino, del cual existen datos poblacionales
recientes:

La población que reside en el asentamiento, es de 1133 personas, las cuales
constituyen a la fecha 282 hogares según el censo de población realizado en el
período mayo-junio de 2005 […] El 37,6% de la población tiene menos de 12 años y
63
solo el 3,1% más de 64 años de edad […] Más de la mitad de la población (53%) tiene
entre 0 y 18 años. En el otro extremo, apenas el 13% supera los 46 años. (Diagnóstico
participativo asentamiento “Boix y Merino, mayo-junio 2005, Oficina de Planeamiento
y Presupuesto, Presidencia de la República).

En Uruguay, casi el 50% de los niños se encuentran bajo la línea de pobreza,
a diferencia de la población en general, que no pasa del 25% en esa condición
(datos del Instituto Nacional de Estadísticas).

Las cooperativas de viviendas

En 1968 se votó la ley que estableció un tipo de propiedad que se niega a ser
propiedad individual en el ámbito peculiar de la vivienda: el propio “sagrado in-
violable” puede ser de propiedad comunitaria de un modo distinto a la propiedad
horizontal, basada en la propiedad privada. Por el contrario se trata de un tipo de
propiedad comunitaria en la cual cada socio vale necesariamente un voto, a di-
ferencia del régimen de propiedad horizontal que se basa en un relacionamiento
determinado por las partes de propiedad de cada dueño.

Hacia 1984. C. En suma. Carecerán de plazo de duración. Su propósito será de servicio y no de lucro. Como se define de manera explícita en la ley: “Artículo 131. Las cooperativas de vivienda pueden ser de usuarios o de propietarios. la fórmula del cooperativismo de viviendas consagrada por la ley 13. 2003: 26-28. F. Los derechos y obligaciones de los socios se regularán con sujeción a los principios de igualdad y solidaridad cooperativa. Serán neutrales en materia religiosa y política. El capital social será variable e ilimitado.63 Las cooperativas de propietarios.org. Cada socio tendrá derecho a un solo voto. Al mismo tiempo. el cumplimiento de un contrato que asegura la imposibilidad de la acumulación capitalista y del pleno ingreso de la cooperativa a la esfera mercantil. De esta manera se establece un dispositivo que busca impedir el ingreso a la esfera mercantil de buena parte de las viviendas de los uruguayos. no admitiéndose ningún tipo de práctica especulativa. véase el sitio: <http://www. Sus excedentes se distribuirán a prorrata entre quienes contribuyan a crearlos. el derecho de uso y goce de cada vivienda es el que arroja el libre juego del mercado fuera de los límites de la cooperativa. el uso y goce pasará a un nuevo socio. 64. Con esto se habilitaba el reingreso de las cooperativas al mercado de la vivienda. I.65 Dicha comunidad garantiza. sea cual fuere el número de sus partes sociales. La fuerte predilección por el modo cooperativo de habitar el espacio urbano se de- sarrolla también como una opción política desmercantilizadora en pos de la defensa de un derecho humano consagrado constitucionalmente: el acceso a la vivienda digna. D. No podrán otorgar ningún tipo de privilegio a asociado alguno. Suministrarán viviendas al costo. el Consejo de Estado de la dictadura cívico-militar promulgó una dis- posición que pasaba el régimen de propiedad cooperativo al régimen de propiedad horizontal. en cambio. mantienen ciertas restricciones sobre el mercado a través de un régimen de propiedad “tutelado”. Para una breve reseña histórica de Fucvam. . La cooperativa suele retener la propiedad mientras dura la amortización de los créditos y obliga al propietario a residir en su vivienda por un pe- ríodo de diez años durante el cual no podrá enajenarla ni arrendarla. Si un coo- perativista no usa su casa-habitación. En las pri- meras.. En 1983. E.Las cooperativas de vivienda deberán organizarse sobre la base de los siguientes principios: A. B.” (El subrayado es nuestro). Deberán establecer en su objetivo social el fomento de la cultura en general y en especial el ideario y prácticas del cooperativismo H. Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua. véase Portillo. mediante el control cotidiano desde los socios hacia los propios socios. La ley es clara al respecto. G. Una co- 64 munidad que fundada en el igualitarismo rechaza las diferencias. Para consultar una perspectiva de la sociología urbana sobre las políticas neoliberales de vivienda. quedarán dispuestas dos comunidades: la comunidad que parte de la ayuda mutua 63. En la cooperativa se construye una comunidad para evitar al mercado. la FUCVAM64 realizó una fuerte campaña de recolección de fir- mas para defender el status cooperativo integral de las viviendas por ayuda mutua.728 restringe al mercado en términos explícitos.fucvam.uy> 65.

secretario de gestión de VICMAN. y donde ya el afuera. 67. no obstante. 1981. es un espacio abstracto. de la información previa que se le otorga a través de un curso sobre los aspectos esenciales que regulan el cooperativismo.1993. integrado por ciudadanos: instancia universal.67 la comunidad política. Podría conjeturarse una pronta transformación del sentido originario de estas formas de vivienda. donde se encuentra un claro adentro y afuera. Hasta aquí se ha señalado la existencia de una comunidad cooperativa imaginada. En general. Para una discusión sobre los límites prácticos de la comunidad véase: Wolf. aunque la propia ley 13. De un ideario cooperativista abierto a la sociedad y que se mostraba como un ejemplo a imitar. en primera instancia. y las vicisitudes vividas por ellos repercuten necesariamente en la vida de la comunidad. hacia ciertas formas de comunidad. es de todos modos importante motivar al nuevo integrante. en gene- ral desde una posición dominada. en cambio. Parte de este incen- tivo surge. para jugar un papel que tensiona la vida de la comunidad cooperativa. con los que se busca 66. que se reproduce a través de las restricciones propie- tarias ya señaladas. combinan ambos métodos. Asegurar cualquier igualitarismo de tipo económico en un marco capitalista requiere que el mercado no regule la vida cotidiana. Algunas utilizan rejas. menciona que si bien la persona que se acerca a una cooperativa de vivienda ya viene predispuesta a habitar un espacio diferente. Ronald Ampuero. 66 Se ha referido al discurso cooperativista y a la ley de Vivienda. se perciben como un otro —en algunos casos monstruoso— del que habría que cuidarse en mayor o menor medida. tanto en propios como en ajenos. el barrio. la sociedad 65 en general. El efecto paradójico del recorrido de algunas cooperativas de vivienda es que se han constituido “comunidades” efectivamente aparte: parcialidades. En clara referencia al trabajo de Benedict Anderson. .y se reproduce mediante el control cotidiano del “uso y goce” de la vivienda. Esto es. las menos. tiene sus efectos de realidad y sus efectos de sentido. Nos referimos aquí al discurso de la comunidad y a los límites imaginarios de la misma. Pero los trabajadores-socios de la cooperativa tienen sus vidas inmersas en los juegos del mercado. las cooperativas hoy intentan cerrar sus límites al barrio. Aquí se desnuda la paradoja de la comunidad: si se asienta en un ideal comunitarista para realizar políticas públicas se contribuirá siempre a la fragmentación. Es desde esta comunidad política que se construyó el cooperativismo uruguayo. y la comunidad de ahorro previo. El discurso coo- perativista. otras contratan seguridad privada o el servicio policial 222 para vigilar y controlar la circulación hacia su interior. La comunidad es un espacio discreto que se diferencia claramente de un afuera y de un otro. el mercado ingresa inevitablemente.278 ofrezca salvaguardas para los socios cooperativos con dificultades de pago de las cuotas.

html>) Aunque los criterios de membresía existan para cualquier instancia de la que se trate. Pero estas últimas transmiten creencias particulares des- de una posición explícita que admite desde el principio su condición particularista. org. por nacer dentro de una cooperativa. . el cual. tanto universal como particular. se convierte en un emprendimiento único tanto a nivel nacional como latinoamericano. por caso unos granjeros protestantes suizos. sea ésta producto de la clase alta uruguaya de origen inglés o de la clase media proveniente de la inmigración italiana. es la apertura. la membresía importa. por cierto. Pues esta contradicción sucede. Surge así la Escuela de VICMAN.neticoop. Pero cuando se trata de lo uni- versal.org. A menos que la opción sea la integración típica de las comunidades protestantes: cuando a la fragmentación particularista y comunitaria le corresponde algún segmento específico de mercado.uy/article2403. jamás podría ser una opción cooperativista. como cualquier otra escuela que responde a una moralidad comunitaria. El hecho es que lo cooperativo parece abarcar en este caso la comunidad y la integración. pues la escuela admite a sus vecinos: La escuela es abierta y recibe a niños que no necesariamente habitan en otras coo- perativas. al menos. en cambio. que fundaran una cooperativa agropecuaria. ella oculta la comunidad. Pero esta última. la forma más usual —sobre todo en lo que a la educación inicial refiere—. No obstante.68 Más revelador re- 68. sus sujetos. (Tomado del sitio <http://www. Pero entendámonos: el caso que nos ocupa es el de una cooperativa que se erige qua co- munidad. De esta manera la comunidad cooperativa queda a salvo del mercado. (Tomado del sitio <http://www. es paga.uy/article2403. cuando los mecanis- mos integradores se basan en un discurso universalista. Ahora bien.html>) La escuela. La contradicción a la que parecería conducirnos esta conjunción no es fácil de resolver. implica valores de tan alto ni- 66 vel democrático que no sólo son asimilados rápidamente sino que además se constituyen como una herramienta básica de integración. Instrumenta una serie de valores particulares. desde sus comienzos la cooperativa ha buscado un proceso más profundo. una escuela que. quedan a merced de él. En el caso de la escuela de la cooperativa. procurando que los valores coopera- tivos sean integrados de manera gradual y efectiva. según Alfie. bajo la mortaja de un discurso universalista y cooperativo. generar una comunidad más justa y democrática. Cierta forma de segregación que siempre está implicada en la conformación de una comunidad y cierta forma de disolución de las diferencias que también es inevitable en la integración a una iden- tidad mayor. Pero también podría pensarse un tipo de comunidad. Esta realidad hizo que la escuela considerara importante informar a los padres sobre qué es el movimiento cooperativo. se reproducen relaciones propias de la comunidad —una que cada día se cierra más a sus vecinos circundantes—.netico- op.

bhu. ¿cómo expresarlas? La segregación parece la respuesta. 2000.1 Modelo de Manual de Uso y Mantenimiento de la Vivienda. como son los complejos habitacionales Euskal Erría. por no tener literalmente barreras físicas (tiene rejas pero bajísimas). se comercializarían en él. Y aquí otra vez.asp?mnunot=ecos>. a través de una serie de arreglos que modificaron en el año 2005 el art. véase entre otros: Agier. Sólo sus productos. Véanse entre otros: Diario El País.pdf> 70. invita a compartir el espacio en todos sus as- pectos” [el subrayado es nuestro]. Debido a la alta morosidad en los pagos de los gastos comunes el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) ha intentado limitar. el siguiente pasaje: “Los padres establecen una relación estrecha con la escuela. Banco Hipotecario del Uruguay.70 el Estado 67 impedirá a los cuasipropietarios acumular estas viviendas. Pues los límites siempre implican vínculos —con los de adentro y los de afuera—. cualidad ésta que suele diferirse ad infinitum. El cobro de gastos comunes quedará a cargo de las comisiones y los morosos no podrán participar de las asambleas. en cambio. Realizado por SACEEM a comienzos de los años ochenta. límites —que demarcan con mayor o menor porosidad ese afuera y ese adentro—. que son los promiten- tes compradores. . disponible en: <http://www.com. que además. mientras no se consiga la propiedad “plena”. se sujetan a condiciones especiales. fuentes de trabajo —y por tanto plusvalía— median- te la inversión pública o privada. En las viviendas de cierto “carácter social”.uy/05/11/06/ecos. dependerá de cada una de estas modalidades de residencia y de sociabilidad que se está analizando. 71 y 92 con un total de 6000 apartamentos en un área de unas 25 hectáreas aproximadamente. ¿qué hacer con las fronteras?.1. el Estado otorga créditos y los cuasipropietarios. La propiedad y los complejos La propiedad horizontal no es igualitaria. 1999.sulta. basa su modelo en otros complejos realiza- dos en distintos lugares del orbe.elpais. la comunidad estaría a salvo del mercado y sus sujetos también. puesto que aquí no se trata de segregación territorial. por la tensión que muestra. que orienta siempre hacia el par bind/bond (vínculo y límite). la gran cuestión del barrio que estudiamos. la participación de los promitentes compradores en las decisiones de los com- plejos habitacionales no es universal. 18 del decreto 416/72. Sobre este tipo de complejos habitacionales mucho se ha investigado en otras latitudes. Reconoce partes económicas y pueden acumularse viviendas en términos perfectamente convertibles en moneda. Funciona aquí en su esplendor el par discursivo adentro/afuera.69 Si se evita la extracción de plusvalía en las cooperativas de ayuda mutua. No obstante. ¿dónde limitarlas?. Las consecuencias de la cuasipropiedad alcanzan de esta forma a la política. 2005. Su modalidad. en cambio. las empresas construyen. “Ecos”. En un sistema que De esta manera. 69. 3. la cantidad de veci- nos que pueden votar en las asambleas. Pero en el caso que nos convoca. disponible en: <http://www. Se trata de tres complejos de viviendas situados en Malvín Norte: Euskal Erría 70. la propiedad horizontal genera.net/profesionales/MSOd302. y los vínculos.

aque- llo que no está establecido puede prohibirse por acción performática (Bourdieu. . Y lo cierto es que hoy existen centenares de viviendas vacías en ellos. en cambio. al cual restringe de hecho en base a intermina- bles cuotas. reajustes y colgamentos que eternizan la condición de deudor. 72. que no pretenden constituirse de forma explícita en comunidades. como verdadero gran propietario de los apartamentos participa de las transacciones de un modo determinante. Esto implica un grave problema. sus habitantes viven sujetos a presiones que no provienen sólo del mercado. lo quieran o no los habitantes de los complejos habitacionales. Término de origen portugués utilizado en las zonas rurales y urbanas como sinónimo de “sociedad”. contratar 71. Euskal Erría es un ejemplo formidable: nunca del todo propietarios. determinar arbitrariamente qué actividades se permiten y cuáles no (en general las protagonizadas por jóvenes) en los espacios comunes. éstos podrán vender sus “derechos” de promitentes compradores a un precio ridículamente alejado a lo pagado. ventas también. en el marco del contrato. en base al contrato. mantiene atados a los cuasipropietarios a una “parcería”71 obligatoria con el Banco Hipotecario del Uruguay72. no son públicos y que en tanto no públicos se deben administrar como un condominio privado. entre otras cosas. pero para ellas el Banco Hipotecario. 73. Esta organización produciría compromiso común. Trasciende las connotaciones legales del término castellano “aparcería” para designar cualquier tipo de sociedad. interde- pendencia. e incluso. pero basados en relaciones de confianza interpersonal. Es interesante señalar que. en una definición ya clásica.73 68 en especial al uso de los espacios que. evitando la apropiación necesaria para relacionarse como un igual en el mercado. sus cuasipropietarios se ven obligados a inte- ractuar para dar soluciones a los problemas comunes de la vida que comparten. En épocas recientes el Banco Hipotecario ha permitido amortizaciones totales de la deuda. Socio mayoritario de estas moles de cemento regidas por una forma contractual basada en el mercado. lealtad e identidad en el grupo social así conformado. incidir en los relacionamientos de los jóvenes a través de prohibiciones de las “reuniones”. En cuanto a la administración de los complejos. no termina de realizarse más que parcial e informalmente: alquileres hay. pero en verdad éstas sólo han servido a los cuasipropietarios de cierto poder adquisitivo que no son precisamente quienes viven en los grandes complejos habitacionales de Malvín Norte. Minar y Greer (1969) plantean que la clave para la constitución de una comunidad es la concentración de personas en un terri- torio geográfico. Se trata del banco estatal ocupado de los préstamos inmobiliarios. 2001) de quienes disponen de la posibilidad de apelar a él: las comisiones adminis- tradoras pueden. sino principalmente del Estado. El mercado. cuando las medidas “leves” no son eficaces. siendo comunes. En el marco de la ley aquello que no está explícitamente prohibido es permitido. Tal convivencia localizada produciría problemas en común y perspectivas comunes que llevarían a la necesidad de organizarse en conjunto para realizar actividades que den cuenta de los problemas. incluso la que podrían tener dos jugadores de fútbol: “El ‘centrojás’ tiene una parcería con el ‘10’ que le sirve todos los goles”.

Y en esos grises.74 En suma. Y de la violencia que conlleva el re- clutamiento forzoso. Un contrato es un artificio útil para regular un negocio.guardias privados o servicio policial. en otras reglas de membresía y de reclutamiento. He aquí una sociedad vinculada fuertemente por una identidad vecinal que descansa —a diferencia de lo habitual— en otros principios de intercambio. las comisiones administradoras intentan regular el espacio común de los complejos Euskal Erría (aproximadamente 25 hectáreas). lo único que se logra es la construcción de una enorme máquina represiva. un espacio que no es público.75 mediante la producción de prohibi- ciones ad hoc. basados en la libre contratación entre las partes. 1982) de los jóvenes se las enfrenta con las reciprocidades contractuales en las que se basarían las relaciones de los 74. a esta identidad. en suma. violento— que esto acarrea. administrativo y de gestión— de los edificios. Aquí podríamos hablar —en cierta forma— de una verdadera arquitectura política. forma tradicional de la convivencia barrial. . jóvenes los que parecen basar sus relaciones en la amistad. y todo ello. o para regular las relacio- nes de co-propiedad de un edificio. De ahí la extre- ma conflictividad que rige el relacionamiento intergeneracional en estos conjuntos habitacionales. pero tampoco privado. 75. aquí. En el complejo de Euskal Erría viven miles de personas que conviven como ve- cinos por la unidad a la que obliga la administración —en tanto dispositivo jurídico. por el desposeimiento que implica. Pues por más que uno no se sienta parte. pues a las “solidaridades mecánicas” (Durkheim. Es por ella que se procesan los conflic- tos intergeneracionales. Cuando hay un enfrentamiento. las obligaciones jurídicas constituyen y son ineludibles. A menos que uno decida vender y de esa forma salir del contrato vecinal cargando con el perjuicio económico —que es siempre. El luctuoso episodio de la muerte de Santiago Yerle (22 de noviembre de 2004) a manos de un agente policial contratado por la comisión administradora de Euskal Erría 70 no puede entenderse como ajeno a los conflictos generados en el marco de la regulación contractual de un territorio de 12 hectáreas con miles de personas que lo habitan. las circunstancias suelen forzar el vínculo. es donde lo 69 eludido cumple diversas funciones. en códigos. como máquina represiva bajo el mando de la comisión administradora del complejo. con resultados muy conflictivos. en algunos casos irrenunciable. pero si con él se quiere codificar la multiplicidad que se pone en juego en las relaciones entre vecinos. situados en un espacio “imposible”. Se trata del área que ocupan los tres complejos. asegurado en la capacidad de ejercer el uso de la fuerza contratada para el cumplimiento de las decisiones. que se privatiza bajo la ley del contrato y la produc- ción de prohibiciones que son resultado de la arbitrariedad de unos pocos adultos que encuentran en la vida que llevan los jóvenes la explicación y las causas de buena parte de sus males. en cambio. Y son. Pues el contrato —como bien apunta Milner (2007)— se diferencia de la ley porque en su ámbito nada está per- mitido si no se encuentra debidamente explicitado.

76 Comunidad(es) En la actualidad. y para colmo de males. comunidades tra- dicionales. el dispositivo es puesto en funcionamiento contra otros adultos —en algunos casos padres que defienden a sus hijos— en un conflicto permanente que parece sólo esperar a que la máquina alguna vez calle. su existencia pareciera absoluta- mente abstracta en la sociedad montevideana. vecinos adultos del complejo. comunidades locales. comunidades ciudadanas. Violencias que podrían enumerarse: la obligación de conformarse a un reglamento de co- propiedad que trasciende los límites habituales de una unidad edilicia para reglar los espa- cios constituidos por el complejo de edificios. la preceptiva trasnacional es lo determinante. discontinua y múltiple parece peticionar el apoyo de la comunidad. se- guridad ¿pública?). que siendo abstractas carecen del discurso universalista e incluyente de las solidaridades contractuales ciudadanas. En la comunidad política uruguaya las instancias políticas concretas aluden —real 76. la multiplicidad de poderes estatales —y las desinteligencias que estos pudieran tener—. deben ser financiados por vecinos desposeídos (alumbrado ¿público?. re- gulados por elaboraciones legales. el concepto de comunidad ha adquirido un sinnúmero de referencias: comunidades nacionales. se impone: ¿qué tipo de comunión es la que la comunidad propicia?. los colgamentos que multiplican las cuotas y la incertidumbre sobre una propiedad que no “se deja poseer” (Banco Hipotecario del Uruguay). vecinos que además de este relacionamiento mantienen también solidaridades de las otras. vías ¿privadas?. siendo urbanos. sin embargo. comunidades minoritarias. . 70 ¿por qué se insiste en el capitalismo contemporáneo con esta identidad aun en los casos en que es evidente la inexistencia de este tipo específico de socialidad? ¿Qué dispositivo discursivo se activa cuando utilizamos la comunidad —sea cual fuere— como sujeto? La proposición ideológica la prescribe. Una serie de adjetivos extensa. Tal vez esto se relacione con una teoría del sujeto. La pre- gunta pues. con los que tratar a la hora de obtener solución a problemas que. sus actores son demasiado concretos (los vecinos. las discretas. En las comunidades estadounidenses las instancias políticas locales habilitan y obligan a participar en tanto que cristalizaciones de la gestión de la vida cotidiana. las familias). La comunidad se puede autogestionar. las que tienen por fuente la amistad y la proximidad. padecen de múltiples violencias —pues no podemos olvidar la autoría de la invención de semejante espacio gris— del Estado. Aquí tenemos un contrato de condominio regulando circunstancias de la vida de miles de vecinos que viven en edificios que ocupan decenas de hectáreas. Pero las arbitrariedades y las prohibiciones no sólo se utilizan en contra de los jóvenes. la comunidad se puede autoproducir.

Becker. la participación ciudadana de la mitopraxis (Sahlins. Hasta 1998. el gobierno neoliberal del doctor 77. El voto local en los Centros Comunales Zonales (CCZ) de Montevideo es. que no suelen implicar el sentimiento comunitario. Es en los años noventa que cristaliza esta doble confusión. en ninguna de las elecciones de los Consejos Vecinales de los Centros Comuna- les Zonales se alcanzó la participación del 12% de los vecinos habilitados. Ambos artificialmente distantes del vecino de carne y hueso. La digresión histórica es necesaria: el Frente Amplio se fundó con el concurso de buena parte de los intelectuales uruguayos que hacia los años sesenta y setenta aportaron a la configuración de una leyenda roja del artiguismo.77 Esto da por tierra el argumento de la rational choice theory —ideológico si los hay— que universaliza la particularidad esgrimiendo que el individuo participa más de la vida política en las elecciones locales porque en ellas puede incidir de un modo determinante. Se pasó de un Artigas vituperado por una . “La descentralización participativa de Montevideo. y des- concierto. Allingham. Pues es más racional invertir el tiempo y la reflexión sobre asuntos de su cotidianidad. Downs. Por un lado. Toscano y Jones.e imaginariamente— a los “grandes problemas nacionales” y la participación es altísima. Confusión en la que se incurre al aceptar —sin más— la comunidad de vecinos conformada por tal artificio. 10 años de gestión participativa” en: <http://www. Lo que inquieta de la asociación vecino-comunidad local como síntoma de un par conjugado por un término impuesto desde el campo del poder trasnacional (comunidad local) y un término local (vecino) cuya asociación al primero también se impone desde el campo trasnacional.78 De estas formas metonímicas de universalización de la particularidad es que nos llega la “comunidad local” como sujeto político —de las políticas y de la acción polí- tica. 2002. donde intervienen millones de electores y su incidencia es mínima. se requiere de un procedimiento adicional: la apelación al más concreto e individualizable vecino.montevideo. Véase entre otros: Veneziano.org/archivos/recursos/archivos/descentralizacion/desc17. a diferencia de la participación en la vida política nacional. 2007. Pero la pregunta sigue en pie: sin presencia real de la comunidad. sin embargo. El Frente Amplio asu- me el poder municipal. y el campo trasnacional. 79. escasísimo. Pues en las prácticas de la sociedad montevideana sólo encontramos relaciones de vecinazgo.pdf> En la elección del presupuesto participativo del año 2007 participó el 7% de los vecinos habilitados. no menos artificialmente a 71 otro término.gub. cuando no se logra comprender que el “vecino” de las prácticas políticas de la izquierda de los años setenta —que se asociaba. 1995). no es ni más ni menos que una doble confusión. 1957. 2002. un poder mayor que nunca en la historia humana. Montecinos. 1978.uy/descentra/pp_resultados. el de ciudadano— era otro vecino.webcinos.79 Por otro lado. ¿qué la hace necesaria en el discurso? En el caso de Uruguay. 1999). ínsito en la “leyenda roja del artiguismo” (Demasi.pdf> 78. Se pueden consultar las cifras de los propios datos oficiales de la Intendencia Municipal de Montevideo: <http://www. 1988) frenteamplista que asumía el poder en Montevideo estaba imbuida del sen- timiento comunitario del “vecino-ciudadano” (Guerra. Sobre este tópico véanse: Pereira.

Midaglia y Robertt (1999). que atendieron una función y obligación pública. La paraestatalidad (Fraiman y Rossal. el caudillo artiguista más popular y orillero. 2006) es el espacio contiguo a la estata- lidad. Cualquier Estado podrá ser definido por el recorrido de su desarrollo y su discurso adquirirá forma y contenido de la paraestatalidad singular que haya establecido. En referencia a estos centros educativos. mediando con particulares cuyo carácter ciudadano se encuentra comprometido o en un estadio disminuido. la que va a representar a la izquierda uruguaya desde entonces. pues no es ninguno de ellos. 81. a un Artigas fundador de la nacionalidad oriental en auxilio de la fundación imaginaria del Estado-nación República Oriental del Uruguay y. Lacalle tercerizaba las políticas sociales en base a los dictados del campo del poder trasnacional que enunciaba un tipo de comunidad que en Uruguay jamás podría en- contrarse: la comunidad protestante.80 La resignificación de lo privado tuvo como objeto inicial —e iniciático— a los Centros CAIF. Y es en los Centros CAIF. Para acceder a una discusión sobre los límites y los márgenes del Estado véase: Das y Poole. 80. La paraestatalidad implica una cierta indefinición de lo público y lo privado: un financiamiento estatal a una activi- dad llevada adelante por un privado cumpliendo fines de responsabilidad pública. la paraestalidad no es un espacio como los demás. 2004. para el desarrollo de una sociedad estatal. Aquí se confunden las “dos” comunidades. que abordarían integralmente a las familias cuyos niños son incluidos en los centros. Para el Estado. la figura de Artigas alimentó a una leyenda roja que hizo hincapié en la participación del vecino-ciudadano de los Cabildos abiertos y en la justicia social del reglamento de tierras de 1815. Uno de los efectos de esta operación es el desplaza- miento del ciudadano sujeto de derechos al sujeto suscripto a una “lista de espera”. nos dejan entrever la existencia de listas de espera en las guarderías del plan CAIF.1980: 235-259). Y aquí lo que sorprende no es la existencia de la lista de espera. señalando el comienzo de la asociación mixta de organizaciones del tercer sector con el Estado en los planes CAIF y señalando los aciertos en cuanto al aumento de la matrícula de educación inicial. el que dominó con mano de hierro a los oligarcas de intramuros de Montevideo. Implica tam- bién la imposibilidad del Estado de cubrir su espacio in toto y es en los bordes del territorio controlado por él donde se exige el trabajo de agentes paraestatales. el que permite discernir entre esos espacios. una deserción del Estado retomada por un emprendimiento mixto (entre el Estado y su socio privado. En el marco de esta última versión del artiguismo es que el Frente Amplio crea sus simbologías y sus marcos discursivos: es la bandera de Otorgués. De aquí en más tal 72 función pasará de las manos del Estado hacia las “manos” de la sociedad civil o de la “comunidad de referencia”. pues abundan los ejemplos de “listas de espera” de naturaleza estatal (véase entre otros: Morton. donde esta confusión se materializa por primera vez. Es un espacio anterior a los espacios público y privado. aunque atravesada por ambos los va constituyendo. . En 1988 empezaron los Centros CAIF81 a funcionar en este marco caracterizado como mixto. sino el hecho del origen paraestatal y particular de los mecanismos de confección de las mismas. a veces. desde la se- gunda mitad del siglo XX. en base a una leyenda negra en el siglo XIX. los cuales sirven al Estado —y a sí mismos—. del cual resulta una totalidad paraestatal).

los proclama “positivos” por el aumento logrado en la matrícula. una nueva alianza para la realización de las políticas sociales: La nueva unión proyectada. Efectivamente. directores de ONG. como el medio básico e insustituible de socialización de la población infantil (Midaglia y Robertt. pero donde también hay lugar para téc- nicos ocupados de políticas sociales o sindicales. 1999: 355). intenta que el Plan CAIF no se plasme como una política unilateral impuesta desde la esfera estatal.83 Por “derecha” se buscará la tercerización de las obligaciones estatales. el subrayado es nuestro). Según dice Filgueira (1997: 17): “La idea fuerza . propuesta [en la cual] se indica el plano participativo como un rasgo distintivo y esencial del programa. dan cuenta de lo contrario.84 El interés de los autores citados. Nuestra perspectiva sobre la dudosa existencia de una comunidad segmentaria y homogénea en Uruguay coincide con lo expresado por Sonia Romero (2007) en su presentación: “Cono- cimiento e irradiación de la obra de Loïc Wacquant en Antropología Social en Uruguay”. desconocien- do la diversidad de intereses y contextos a la manera de los tradicionales programas de protección universalistas (Midaglia y Robertt. En puridad. Los análisis sobre este tópico arrojan un balance sumamente positivo” (p. Pero ¿a quiénes alude esta “comunidad local”? En todas las entrevistas que citan Midaglia y Robertt no hay evidencias de la participa- ción activa que implicaría una comunidad local movilizada. La articulación “Estado-comunidad local-familia” aparece en el discurso terceri- zador junto con el ajuste del Estado (Evans. 82. sin embargo. la de ciudadanía concreta— tan ansiada. 350. sin dilucidarlos. se destaca la importancia de la familia. autoridades religiosas. nos interesaría mucho conocer “los criterios y selectividad utilizados”. es más. en la medida en que se reconoce. que confluyen y disputan en el seno de organizaciones trasnacionales. cualquiera sea su composición y situación legal. ya sean interestatales o interparaestatales. 1999: 356. por una parte. 84. el subrayado es nuestro). 1997) que es efectivamente lo que las tercerizaciones vienen a ejercer. y por otra. Bourdieu (2001) habla del campo internacional. el discurso de la comuni- 73 dad está incluido en las proposiciones ideológicas que se dictan desde el campo del poder trasnacional. por “izquierda” se creerá ver la comunidad —la de la autogestión. de un modo inequívoco. Algo similar ocurre con la descentralización. pero la investigación. Estado-comunidad local-familia. Preferimos señalar que se trata de un campo de poder donde priman los dominantes económicos. sigue otros caminos: “Interesa conocer los cri- terios de focalización y selectividad utilizados para captar a los grupos sociales en situación de riesgo. Y se muestra. en la medida en que este programa pretende facilitar el acceso a los servicios a los sectores ‘excluidos’ de las políticas sociales tradicionales. 83. que la legitimidad de la propuesta radica en la existencia de unidades locales interesadas en promover el servicio y por ende satisfacer una necesidad colectiva de la comunidad de referencia. ¿Por qué se insiste entonces con ese término?82 Las razones son plenamente ideológicas.

que siempre promovió la comunidad de fieles. . Los sectores conservadores promovie- ron e iniciaron la tercerización de las políticas sociales. la descentralización parece convencer a unos y otros. con un afuera claro donde se ejercía la ciudadanía. Comunidad y sujeto La comunidad como sujeto cristaliza en el discurso a pesar de su completa inefi- cacia heurística —tanto por su inexistencia empírica como por su incapacidad para explicar fenómenos análogos. he aquí un acto performativo fundante del ejercicio ciudadano. espacio de una sociabilidad signada por la idea de la apropiación legítima y múltiple de lo público bajo el imperio de la misma ley: “la calle es pública”. La particularidad uruguaya se manifiesta en la recepción de tal categoría por grupos políticos considerados antagónicos. Los sectores progresistas y de “izquierda” aceptan hoy la tercerización de las políticas sociales como respuesta de gobierno a la exclusión y a la desintegración social. así como es en el recorrido (Serres. Pero. Una “calle pública”. Este consenso se ha visto plasmado en transformaciones reales a nivel de las políticas públicas de las naciones latinoamericanas”. 2001). 2005). Fuertemente asociado a la idea de eficiencia y mercado en la literatura conservadora y a las nociones de democracia y participa- ción en las tradiciones de izquierda. La realpolitik producto de la inversión que debería hacerse para gestionar con exclusividad las políticas sociales. Ahora tene- mos grupos sociales que se enuncian qua comunidad. ¿se trata de la comunidad de los comunitarismos o de la comunidad protes- tante que impulsa al capitalismo? La primera pretende la disolución de los contratos y de la ley burguesa. 85. Los vecinos —más o menos propietarios— partían del ideal de la familia con su casa.85 A partir de los años sesenta las cooperativas de vivienda y la vivienda social vinieron a agregar complejidad a la arquitectura política montevideana. acabó de legitimar la alianza entre el Estado y el tercer de descentralización ha constituido hasta años recientes un punto de consenso poco común entre sectores y grupos con diferente orientación ideológica. dirigirse y desarrollar comunidades. La ciudadanía —imaginaria— retaceaba la comunidad. Debe entonces ser tratada como una preceptiva ideo- 74 lógica. ¿de cuál comunidad se trata?. Es en el ejercicio práctico de la ciudadanía donde sus contenidos abstractos asumen efectos de realidad en sujetos concretos. sumada a la propia experiencia paraestatal de importantes actores sociales y políticos del Frente Amplio —de cierto antiesta- talismo autogestionario—. privada e inviolable y de autoridad patriarcal. Muchas de las organizaciones paraestatales provienen de una matriz religiosa. 1977) del ejercicio de la ciudadanía donde se puede otear el anudamiento de sus contenidos abstractos presentes en los ciudadanos social e históricamente existentes. y no manifiestan reparos al recibir las preceptivas que obligan a considerar. El discurso autogestionario obtenía lo que el vecinazgo tradicional no podía ofre- cer. la mayoría de las veces católica. mientras la segunda escribe y produce los contratos modernos religando con otras comunidades mediante el mercado (Weber. poniendo en juego allí sus diferencias (Núñez.

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La extensa gradación de categorías raciales implicaba a la propiedad y a la posibilidad de participar de los asuntos políticos locales.. conjunto de personas con título de Don. ya sea éste de carácter es- tamental. que constituyen la sociedad. en la práctica. Las razones que se enuncian para explicar tal alianza son de orden práctico: las ONG son las organizaciones con experiencia y trabajo en lo “local”. a través de las experiencias de los Cabildos abiertos y de la mitología de la “leyenda roja del artiguismo” (Demasi. mestizos. territorial o corporativo. marginales de todo tipo. la gestión e implementación de tales políticas sociales —y su diseño.sector. 91 estar fuera de la sociedad: vagabundos.. En la comu- nidad hispánica creada en América nunca llamamos a un “joven” de Don. y la implementación puramente estatal de las políticas demandarían un gasto mucho más elevado. título dado desde el poder Real. La ciudad es uno de los cuerpos. Consagrado en dicha Constitución implica no ya a los derechos políticos comunita- rios. En el actual gobierno se creó el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Lo mismo ocurría con todos aquellos que carecían de bienes inmuebles: gauchos.86 Esta alianza absorbió el impulso de cierto recorrido mito-práctico del FA. 1808. Buenos Aires. Con la ampliación de derechos que implicaron las Juntas de Gobierno en España y América en ocasión de la prisión de Fernando VII y que desembocaron en la Constitución de Cádiz —entre otras consecuencias— aparece un novedoso con- cepto que podríamos llamar de transicional: el “vecino-ciudadano” (Guerra. sino a la existencia de una verdadera comunidad nacional imaginada desde el pensamiento liberal en su deriva hispánica. . El vecino es el sujeto político de la vieja comunidad hispánica. don dado por el poder político. 1999). tampoco de “vecino”. para lo que nos interesa. que recibió la inversión económica más importante que haya conocido la his- toria uruguaya. 1810) y tendrán como marco de funcionamiento político los ya existentes Cabildos. Sin embargo. Al Cabildo acudían los vecinos. a cargo de agentes paraestatales reclutados por el MIDES— está a cargo —previo proceso de licitación— por ONG. equi- valente a “no emancipado” y quien no estaba emancipado no era vecino. Como bien señala Guerra (1999: 42): …la ciudadanía premoderna va pareja con una concepción corporativa o comunitaria de lo social. 86. que exaltó la comunidad de vecinos- ciudadanos como la legítima y soberana expresión del pueblo. libertos y esclavos. en rigor el no emancipado —y esto dependía de cada familia y no de la edad biológica— carecía de propiedad particular. de las comunidades. No pertenecer a uno de estos grupos es. Tipo de comu- nidad que se construyó en toda la América hispánica desde la época colonial. En el Río de la Plata serán ve- cinos los que fundarán las Juntas (Montevideo. El problema radica en que “joven” es. 1995). La posibilidad de ser Don es la de tener un afincamiento que obligue a cumplir con las cargas fiscales. locales. El hombre se define por su pertenencia a un grupo. mendigos. nunca antes existió una inversión en políticas sociales orientadas a la pobreza tan alta como la del período que viene del 2005 a hoy en día.

. pueblos y naciones contraria a la libertad individual y a la lealtad del individuo con su nación. como la del Estado nación. 88. como soberanía colectiva que reem- plaza la del rey. Ambos se constituyen en relación o en oposición al monarca absoluto: la nación. no podía reconocer. es claro que la ciudadanía no podrá disociar fácilmente sus contenidos abstractos y modernos de los ciudadanos concretos existentes en las ciudades concretas (comunidades concretas). la de una ciudadanía de la ciudad.87 Sólo enunciar el concepto antiguo de ciudadanía significaría “delito de lesa soberanía”.88 quien también recogía su propia experiencia ginebrina. François-Xavier Guerra (1993: 33) sostiene una posición que parece distinta: “El ciudadano y la nación son las dos mayores novedades del mundo moderno. respecto de otras formas de so- beranía más abarcativas. como el componente elemental de ese nuevo soberano”. surgido bajo la égida del absolutismo. sin embargo.2003. tenía una concretitud que el segundo. El habitante más antiguo de la ciudad de Montevideo era el propietario de un solar en un agrupamiento amanzanado de la ciudad amurallada. véase: Rousseau. las nuevas repúblicas fueron testigos de una turbulenta conflictividad so- cial y étnica (Irurozqui. El Estado nación moderno se constituyó en contra de los fueros locales —para el caso hispánico “vecinales”— habilitando la emergencia de una ciudadanía más abstracta que pudiese trascender las fronteras de la comunidad local. Dado que tal acción implicaba también una homogeneización de la sociedad por interpretarse la anterior heterogeneidad de cuerpos. la de una comunidad política fuertemente vinculada a una comunidad de creyentes basada en el protestantismo calvinista. primera instancia de participación pública de la ciudad. baste ver cómo utiliza el concepto Rousseau en El contrato social para contrastarlo a la soberanía absolutista a la que se oponía. y agrega. sino más bien el concepto antiguo servirá de plataforma para el desarrollo del concepto moderno. 87. 2004: 46). considerando el caso hispanoamericano: [que] el proceso de ciudadanización se desarrolló sobre una población reglamentada por lógicas corporativas del antiguo régimen que bajo el principio de la soberanía popular se vio sometida a una individualización política. Dicho en El contrato social en el año 1762. El habitante de un espacio reducido como la ciudad con fueros. La dimensión local signaba la ciudadanía. el ciudadano. Irurozqui (2004: 45) señala que “lo fundamental de la ciudadanía fue y es su dimensión activa de intervención. Este vecino pro- pietario era el sujeto principal de la regulación urbana desde que se entronizó el Cabildo de Montevideo. al igual que la soberanía del monar- ca absoluto militará en pos del Estado (concreto) moderno que servirá de asiento a la nación (comunidad abstracta e imaginada) con la cual vendrá a aunarse. Es este concepto abstracto de ciudadanía el que va a dotar de contenidos al habitante moderno de los espacios públicos de los Estados nación contemporáneos. señala Rousseau. Lo que afirma Guerra es indudable. que se habían ya configurado cuando escribía Rousseau. gestión y transformación de lo públi- 92 co”. La ciudadanía tiene una dimensión de larga duración en la tradición occidental.

Pedro González de 21 años. de forma obligada. y se aplica- ban. La recreación de la ciudadanía a partir de la vecindad se caracterizó por dos movi- mientos que reflejaban universos valorativos diferentes. pudimos apreciar unos 50 niños y adolescentes de la ciudad de Las Piedras que. eran realizadas previa organización de rondas o filas para explicar la dinámica de la próxima actividad. momentos de fuerte reivindicación de lo “local”. es el ciudadano de la Constitución de Cádiz. excluye ciudadanos: un joven no es don. Aunque esto ocurre en mayor medida en los barrios más vulnerables socioeconómicamente.89 La reaparición desde un lugar estatal del concepto de vecino es una interesante novedad no exenta de consecuencias. El vecino es un ciudadano. acompañados por recreadores de una ONG católica. Y el vecino. En una de las observaciones etnográficas en la playa Malvín. No siempre una reivindicación de lo “local” implicará. Las actividades a las que se abocaban. y aquí se da una interesante inversión: ciudadano incluye. Pero cuando se elige al vecino para desarrollar la ciudadanía. entretenidamente a los juegos. la elaboración procesual del concepto de ciudada- nía a partir del referente vecinal incorporó características básicas de éste relativas al modo en que los individuos eran reconocidos en su comunidad de pertenencia como miem- bros de la misma. en el área hispánica. y salieron “disciplinadamente” de la playa. disfrutaron de la tarde en la playa. pero no por ello contradictorios. sujeto inevitable de las comunidades locales. Al terminar el día. En la Mesa de Convivencia o en las políticas municipales lo “local” tendrá como protagonista al “vecino”. sea un chapuzón colectivo o el típico juego de la mancha. en Uruguay. tampoco un vecino. Los adolescentes y niños se sometían obedientemente a las directivas. la apelación al ve- cino. Implemen- tadas todas por organizaciones no gubernamentales. Algunas ONG apelan a la infancia o a la familia. muchas veces dirigidas a canalizar las formas juveniles de apropiación del espacio público. formaron una fila por edad y estatura. La noción “premoderna” (Irurozqui. En la etnografía.90 Y 89. la posterior necesidad gubernamental de fortalecer los vínculos del nacional con la nación condujo a la negación de que las categorías de la modernidad hubieran podido ser modeladas y hacerse socialmente comprensibles y aprehensibles mediante nociones premodernas. Por un lado y en un primer momento. luego. estudiante. El joven no es un padre de familia ni tampoco un propietario. . y con ello del vecino. Es más. no es don Pedro. el proceso de pasaje a la ciudadanía reposó. Por otro y en un segundo momento. vecino. Ahora bien. siendo cualquier expresión de defensa local sospechosa de atraso corporativo (Irurozqui. aparecen políticas locales hacia los jóvenes. evidentemente. por su menor 93 extensión. 90. en la figura de la “vecindad”. Evidentemente no son estos procesos los que se viven hacia fines del siglo XX y comienzos del XXI. Con la creación del MIDES se destina- ron recursos estatales para financiar proyectos de esta naturaleza. don González es siempre un padre de familia. a vecino. 2004: 61). que quedaron sintetizadas en el principio de compromiso comunitario. 2004) de vecino hacía “comprensible y aprehensible a la ciudadanía”. Las intervenciones pioneras a este respecto fueron. gestión paraestatal. de aquí en más. no se producían distrac- ciones ni disturbios —de los típicos que pueden observarse en una escuela—. de “recreación”. mediante.

descentraliza- ción—.uy/descentra/ proyecto_alcaldias. El concepto de vecino no ha sido procesado ideológica y jurídicamente por las “políticas de lo local” generando un equívoco interesante a los efectos de su análisis. Cuando utilizamos herramientas teóricas inapro- piadas necesariamente obtenemos malos resultados. Aquí podemos observar las trazas y con- fluencias del discurso histórico de la izquierda uruguaya —cabildo. la dictadura uruguaya conformó “juntas de vecinos” (decreto 465/793) para sustituir las legítimas juntas departamentales. Si bien no es objeto de nuestro trabajo. departamental. (El subrayado es nuestro). si no se trata de “un muchacho de familia”. de malas prácticas— para obtener 91. invoca explícitamente al vecino para su proyecto: “El proyecto de descentralización municipal tiene como propósito avanzar en la democratización política con la finalidad de profundizar la par- ticipación de la ciudadanía en la gestión de gobierno. Dicho Cabildo será convocado anualmente a efectos del análisis. mucho menos representaría un afán conservador. 1995) enmascarándose las dificultades concre- tas —producto de malos diagnósticos y. por ejemplo educativa.pdf>. El discurso político actual pretende encontrar “nuevas” formas de representación de lo local a partir de la participación de los vecinos. y se especifica en los cometidos y atribuciones de los gobiernos municipales y en la relación del nivel municipal con los otros niveles de gobierno: nacional. El papel protagónico de las vecinas y vecinos en la construcción de la ciudad y la gestión de gobierno se expresa claramente en los principios que animan la propuesta. una intervención paraestatal en los márgenes del Estado (Das y Poole. en el que participarán los miembros del gobierno municipal. los representantes de las organizaciones sociales del municipio. sus dis- cursos— de muchas de estas iniciativas de tratamiento. Tras el discurso trasnacional de la comunidad acecha el discurso de la cultura otra (Bourdieu y Wacquant. vecino. El nuevo gobierno municipal. lo territorial. (Convocatoria de Cabildo) Los Gobiernos Municipales elaborarán el Plan Municipal de Desarrollo y el proyecto de Presupuesto Quinquenal así como los respectivos ajustes anuales previa realización de un Cabildo convocado por el alcalde o la alcaldesa. el subrayado es nuestro). de la exclusión social.gub. en el cuerpo del joven. 2004) es inevitable. como en aquel que no era vecino de la antigua comunidad hispánica. y del discurso de la paraestatalidad actual (“organizaciones sociales del municipio”) —lo local. la participación. empieza a otearse el “sujeto peligroso”. la convocatoria no excluiría a nadie. E incluso puede ocurrir que nuestros errores de apreciación sirvan a la producción de la exclusión. el que no lo es puede no serlo. seguimiento y propuestas sobre la gestión municipal así como la toma de decisiones sobre el Presupues- to Participativo que corresponda. En los hechos el concepto de vecino nunca dejó de poseer su dimensión política.91 Ahora bien. los miembros de los Concejos Vecinales.montevideo. que lo presidirá. vecinos y vecinas. por ello. el vecino es respetable. zonal y barrial”. Pero sí debiera modificarse la comprensión de nuestro entramado social y de sus dificultades de reproducción. . participación de los vecinos). En teoría. las políticas municipales del gobierno izquierdista son consecuentes con una mito-praxis (a la que ya se aludió como “leyenda roja del artiguismo” basada en la historiografía de los años sesenta) que tiene ya más de cuarenta años y que es constituyente de las narrativas y prácticas fren- teamplistas (Cabildos abiertos. Y vale la pena esta otra cita: “Artículo 34º.” (tomado de: <http://www. también lo es el financiamiento trasnacional —y con ello. en un in- 94 tento de profundizar su política descentralizadora (se crean “Alcaldías” por ejemplo). por ejemplo.

Utilicemos su propia presentación. la gran dife- rencia radica en que la comunidad musulmana precede al proyecto arquitectónico. Acontecimiento e intervención Veamos ahora alguno de los efectos de estos discursos y prácticas sobre la co- munidad. Ésta no es más que una rutina de encuen- tros para facilitar el dialogo sobre los “problemas de seguridad y convivencia”. de un repertorio simbólico que posibilita la identidad 95 comunitaria. En el caso de las cooperativas. policía. tiene una autoridad propia que regula parte de la vida cotidiana de sus miembros. confun- dir el vecinazgo reglado por el contrato entre cuasipropietarios —recordemos que el contrato regula un espacio de más de 20 hectáreas— con la comunidad. para definirla: Las mesas locales de convivencia y seguridad ciudadana son ámbitos de participación e intercambio entre autoridades nacionales y locales. se enuncia como tal. atendiendo las múltiples causas de la inseguridad (Tomado del folleto explicativo del Ministerio del Interior). En el barrio. lo más parecido a una comunidad es la cooperativa de viviendas. Y si los complejos Euskal Erría comparten algunas características con los complejos habitacionales sobre los que se asienta la comunidad hausa. el vecino y el ciudadano a través del análisis de la Mesa de Convivencia y Seguridad Ciudadana de Malvín Norte. y representantes de ONG. entonces. No es posible. El grueso de los barrios montevideanos y de las ciudades del interior del país poco tienen que ver con una comunidad concreta (ya sea tradicional. En el caso uruguayo al no preceder comunidad a los complejos. A diferencia de las comunidades de residentes musulmanes hausa en la ciudad de Accra que estudió Pellow (2001). por ejemplo. Pues la sola arquitectura no alcanza para constituir una comunidad. autoridades nacionales —de distintos ministerios (principalmente del Interior y del MIDES o Ministerio de Desarrollo Social)— y locales —representantes de los Centros Comunales Zonales—. vecinos y organizaciones sociales. La última requiere de valores en común. para generar medidas concretas a nivel local. No hay nada que se parezca a ello en Euskal Erría. se estaría contraviniendo a la ley que las regula. existe un grupo de personas con una moralidad en común que precede y constituye el proyecto habitacional. si quisiese establecerse en Uruguay una cooperativa de viviendas entre pentecostales. policías. . se organiza para realizar tareas comunes y posee un repertorio de valores cooperativistas en común. ésta no podrá ser encontrada.logros en el trato de la exclusión social o de obtener resultados educativos en una esencialización de las cualidades monstruosas del otro excluido. Pero su potencial particularismo se encuentra limitado por prohibiciones legales (la ley prohíbe la religión y con ella las etnicidades). protestante o cooperativista). En ella participan vecinos.

La versión progresista en el barrio corresponde —a grosso modo— a orga- nizaciones no gubernamentales y es enarbolada por SERPAJ: los problemas de 96 convivencia en la relación jóvenes-adultos generaron un conflicto cuya resolución desembocó en el acontecimiento trágico. son realmente “excepcionales”. El cuer- po de Blandengues. Expresión argentina que refiere al abuso de poder mediante el uso de armas de fuego (“gatillo”). el que origina —simbólicamente— al Ejército uruguayo. c) una tercera versión. ha ocurrido en las propias comisarías y las muertes han sido por malos tratos. que podría denominarse conservadora. de voca- ción intervencionista. que se podría denominar como progresista. En Uruguay no se registran habitualmente casos de gatillo fácil. por tanto. fue creado para combatir a los don nadie. como toda. De la convocatoria de la Mesa Local se excluye per se a los jóvenes. Por esto tal vez la mala conciencia del bienpensante ilustrado introduzca un culturalismo allí donde lo que hay es una exclusión pro- ducto de una desigualdad. de izquierda más tradicional. La versión progresista responde a la ausencia de la “mano izquierda” del Estado y. es un versión interven- cionista. La opción de trabajar en una zona con estas características está fundamentada en una propuesta de trabajo a largo plazo para abordar los problemas de convivencia desde una perspectiva del procesamiento no violento de los conflictos y de exigibi- lidad de derechos. y desentrañando las tramas de ocultamiento por parte de la institución policial. necesariamente paraestatal. En el barrio. En este marco buscamos contribuir a generalizar la perspectiva de un modelo de procesamiento no violento de conflictos como alternativa al mode- lo dominante de Seguridad Ciudadana. como lo eran los indios o los gauchos para el Cabildo. que es la estatal. donde se trata de una ac- ción que contraviene la forma legítima de uso de arma de fuego por parte del funcionario policial. Se encuentran tres interpretaciones distintas de este acontecimiento: a) una primera versión. Para el caso argentino hay estudios de Tiscornia (1998). en cambio. b) una segunda versión. a su aparato represivo. como en la comunidad en su conjunto 92. tanto en la esfera del Estado mediante una transformación de sus prácticas institucionales. d) por último. Jóvenes y habitantes de los asentamientos que configuran el otro del vecino que asiste a la Mesa Local son unos “don nadie”. históricamente construida. ya que la propia condición de joven lo excluye de la de vecino. tenemos una versión necesariamente intervencionista. La expresión se utiliza con igual sentido en Uruguay. La brutalidad policial uruguaya. analizando episodios de “brutalidad policial” y “gatillo fácil”. al otro monstruoso de la comunidad hispánica. el acontecimiento (re)fundante de los problemas de convivencia y seguridad es el episodio de “gatillo fácil”92 que culminó con la muerte de Santiago Yerle y otros jóvenes heridos. .

Son con frecuencia víctimas de abuso policial y excluidos por el mundo adulto del uso de los espacios colectivos y de la participación en los asuntos comunitarios. Lo concreto.. Esta perspectiva dialógica. Y a preguntarse en su análisis de las respuestas obtenidas en la campaña “Hacete oír”: Otras respuestas indican que sus aportes no tienen valor o que no se puede hacer nada. pero sus opiniones sobre estos asuntos no aparecen visibles en los espacios del debate público. Frente a éstas nos planteamos varias preguntas: ¿de dónde viene el sentimiento de incapacidad e impotencia?. el subrayado es nuestro). La versión progresista no elude la violencia estatal implicada en el hecho. que debe asumirse desde una nueva perspectiva de derechos y responsabilidades (SERPAJ Uruguay. Si bien son el sujeto a considerar. Recién ahí se dieron cuenta de su proceso. es una gran apatía. Es muy difícil motivarlos y que sea creída la palabra y después es muy difícil que las cosas que se van construyendo las crean que van a ser así. Los técnicos de SERPAJ se preguntan acerca de la presencia entre muchos de los jóvenes de un fuerte descrédito en sus propias energías para llevar a cabo acti- vidades de resonancia en el espacio público. su intervención se concentra en los problemas de convivencia y en los jóvenes como sujeto a considerar: Un universo de perspectivas especialmente relevante es el de las visiones e intereses de los jóvenes ya que ellos ocupan un lugar significativo en alguno de los conflictos bá- sicos. 2004. de la organización con los jóvenes tiene como fin lograr que sean escuchados por el mundo adulto. de todo lo que ellos habían estado construyendo. ¿por qué necesitar la aprobación de los adultos para que . un técnico de SERPAJ señalaba: 97 — … lo que sí vemos. el subrayado es nuestro). desde obtener un salón comunal o un gimnasio para realizar las actividades hasta la presentación de un espectáculo en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias. (SERPAJ Uruguay. por el lado de los jóvenes. como son las comisiones administradoras de los complejos habitacionales. di- jimos vamos a ir al final del proyecto a la Facultad de Ciencias. al salón de actos y no nos creyeron. No nos creyeron hasta el momento que entraron. en el marco de los “asuntos comunitarios” no constituyen sujeto ya que se precisa de un mediador paraestatal para que sean escuchados. sino también a un constante trabajo de motivación. Este descreimiento es el que obligó a los técnicos de SERPAJ a realizar no sólo un trabajo de mediación entre los jóvenes y las instituciones de los vecinos. 2004. sin embargo. salvo como transgresiones.

En suma. quieren tener un trabajo. la versión progresista. Las múltiples caras de esa no inclusión tienen que ver con la apropiación que los adultos realizan de las infraestructuras presentes en el barrio. Sin embargo. y a pesar de proponer un esquema dialógico. En este sentido. Las políticas municipales. mediará entre éste y el mundo adulto. quedan excluidos de estos discursos y de estas prácticas de política local. El sujeto de esta comunidad sería el veci- no. que será una versión intervencionista. su opinión tenga valor? ¿cuáles son las barreras culturales y subjetivas que obstaculizan la iniciativa y la creatividad? ¿qué herramientas generan o potencian una participación? (SERPAJ Uruguay. tanto en los discursos de las ONG como de parte de los agentes municipales. 2004: 15. 93. Si bien esto podría relativizarse mediante el análisis de colec- tivos como la comparsa “Tezirawa Ngumba”. Llegados a este punto tenemos a un sujeto que tiene dificultades de enunciar y crear colectivamente. que no son completamente privadas ni completamente públicas y que son adminis- tradas por este particular sujeto de la “comunidad barrial”93 que es el vecino. Se habla de “comunidad barrial”. Aunque evidentemente SERPAJ reconoce que la única comunidad capaz de ma- niatar está integrada por adultos. La responsa- bilidad del sujeto se disuelve en un mandato tan vago como el de la comunidad. Con los jóvenes lo usual es una mirada “paternalista” y de asistencia que. ni que les planifiquen el ocio. en la definición de esta oposición posiblemente esté operando muy fuertemente una serie de mandatos implícitos provenientes de la comunidad en su conjunto. lo cual se explicaría en tanto su no consideración como sujetos válidos de una “comunidad” que no los incluye. articulando distintas instancias de parti- cipación en lo público. como el caso de SERPAJ. señala que no hay sujeto victimario: La relación entre jóvenes y policías está recíprocamente estereotipada y estigmatiza- da. tomará como sujeto de la misma al joven. que como veíamos no son vecinos. busca introducirlos en el mundo adulto a través del trabajo. se puede coincidir con SERPAJ en que muchos jóvenes tienen un sentimiento de incapacidad y descreimiento. 2004: 13). los discursos más lúcidos de algunas ONG. insistimos: “pero especialmente desde el mundo adulto. muchas veces escinden al vecino del joven. generando interacciones negativas que refuerzan la oposición. no generará un espacio donde pueda darse un diálogo horizontal —sin mediación ni mediadores— entre los jóvenes y el mundo adulto. . en muy pocos casos. etcétera. el subrayado es nuestro). pero son moradores del barrio.” Por lo tanto. advierten de la condición subordinada de los jóvenes. los discursos tienen efectos de realidad y los jóvenes. (SERPAJ Uruguay. Este último es un reclamo que surgía en casi todas las entrevistas con jóvenes de clases popula- res: no pretenden ni “recrearse”. en cambio. 98 Los conflictos tienen su origen en las relaciones de convivencia. la versión progresista. pero especialmente desde el mundo adulto. “asuntos comunitarios”.

en especial en aquellos alejados del mundo del trabajo y de la juventud. —¿Eran gurises como los de cualquier esquina? — Claro. y una víctima: el vecino. tocando tamboriles. es para SERPAJ un factor de gran potencial para realizar políticas de inclu- sión y aminorar los conflictos. el joven. a manos de un policía agobiado por las continuas provocaciones de los muchachos del complejo de edificios que solían juntarse con muchachos de los asentamientos. quedaría demostrada la solidaridad de los sectores excluidos y subordinados. 41 años). pero forma parte de la base ideológica de muchos vecinos. de manera explícita la relación es considerada positivamente (SERPAJ. Esta versión explica. Y después. Se sentaban a chupar un vino y una cer- veza. pero no interviene. . muchas veces.94 — ¿El tema de dónde viene? Era que se juntaban los dos bandos. lo que tiene de malo el alcohol ese eso. La segunda versión está en el núcleo duro del pensamiento policial. el tipo estaría cansado (…) E. 2004: 12). En suma. yo pienso que se di- vidieron ellos mismos. nenes de mamá y papá con nenes de acá. del asentamiento. sobre todo aquel que vive en los asentamientos. como son. puede verse en las páginas de Rebelión o en el sitio electrónico del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP): nos enfrentamos a un caso de gatillo fácil. Antes de esto era joda las 24 horas. Es este mismo aparato represivo del Estado el que produce este acontecimiento en particular y la inseguridad en general. aunque demanda: mayor represión. pero acá cambió mucho después de eso. porque se dieron cuenta (mujer comerciante. Tú no ves a nadie. Y de la más dura: “si es posible. en la relación entre los jóve- nes de los asentamientos y de Euskal Erría. Precisamente fue una policía militarizada la que “protegió” al complejo habitacional Euskal Erría 70 luego de los sucesos posteriores a la balacera policial. para la versión conservadora existe un victimario. Para la versión de izquierda. la relación entre jóvenes de los asentamientos con jóvenes de los complejos de edificios. “gente de los asentamientos”. Sintéticamente el planteo sería el siguiente: la falta de seguridad es ocasionada por “jóvenes. Lo que para el pensamiento conservador origina el conflicto. 94. La represión surge del Estado y la historia de sus anomalías. las mujeres mayores amas de casa. los granaderos”—como decía una vecina de 73 años—. e incluso en la reacción posterior a la muerte de Santiago. El accionar de los jóvenes en Euskal Erría desencadenó el conflicto que produjo en la muerte de uno de ellos. y por tal motivo considerado negativamente. drogadictos”. estaban todos para la misma. marginales. La versión de izquierda proviene de intelectuales y medios periodísticos. como veremos. Esta versión se confirma tras los destrozos y saqueos: una “asonada” —sólo para el pensamiento conservador existe algo como la asonada— que ocasionaron 99 jóvenes de los asentamientos luego de ocurrido el hecho y de retirada la policía. eran todos muy amigos en esa época.

(Tomado de sitio del Partido por la Victoria del Pueblo citado anteriormente). y un victimario.pvp. aunque anunciaban el problema. y alerta —de manera implícita— sobre la falta de control de la institución hacia sus miembros que cometen abusos de poder. por un agente policial.30 de la noche del lunes 22 un grupo de jóvenes de entre 15 y 19 años festejaba el cumpleaños número 18 de Patricio “Pipi” Villafán en la placita ubicada en la esquina de Hipólito Yrigoyen y la rambla Euskal Erría. en cambio. A las 8. Enseguida se pasa a su caracterización: A este agente de 31 años. Se reconoce una víctima. representado. de iniciales C C. en este caso.htm>. Según testimonios recogidos después del incidente. al parecer le resultaba habitual amenazar de muerte y agredir físicamente. amenazar a chicos del complejo o meterse en los asentamientos 100 (área que no le correspondía) disparando al aire e insultando a sus habitantes. de que se tiraba en la garita con las piernas hacia arriba y dormía largas horas sin efectuar patrullajes. La versión atestigua las anomalías en la conducta de este agente policial. recuerda Ulriksen.uy/policiaasesinajovenes. Esta caracterización deja en claro que. se trataba de un hombre violento. Otros vecinos se quejan. LA EJECUCIÓN. es el aparato represivo del Estado el victimario. se explicita claramente la falla de control institucional: Los habitantes del complejo habían realizado varias denuncias contra este agente. sitio electrónico del Partido por la Victoria del Pueblo). en realidad. A pocos metros había una casilla ocupada por uno de los cinco funcionarios policiales que cumplían el servicio 222. Luego de relatar el suceso con detalles se apela a la competencia de un profesio- nal para ofrecer la explicación del acontecimiento: — El asesinato de Santiago Yerle sería un eslabón más dentro de una “cultura de la violencia” que habría tenido su momento extremo durante la dictadura y su perpetuación gracias a la crisis económica y los fuertes procesos de exclusión que generó.org. con seis años de trayectoria en el cuerpo y antecedentes en los Fusileros Navales de la Armada. el joven. y estas quejas y críticas. no fueron tomadas en cuenta por las autoridades. que contaba con más de un centenar de denuncias en su contra y que acostumbraba desenfundar su arma de reglamento para matar perros sueltos. Más adelan- te. y que ya había mantenido varios altercados con vecinos del complejo (fundamentalmente jóvenes) y también con personas de los populosos asentamientos vecinos (nota del Semanario Brecha tomado de <http://www. frente a la torre 30 del complejo del mismo nombre. Este proceso se naturaliza a través de una subjetividad construida .

Y en lo jurídico a través de la ley de impunidad y los escándalos de corrupción. Los vecinos de Euskal Erría 70 ya no tendrán que pagar por la seguridad para su complejo. No se trata de que la Mesa Local se haya creado a propósito del acontecimiento analizado. en un principio. Frente a estos hechos. Esta versión de los hechos. necesariamente intervencionista. 96. que lidiará de aquí en más con un sujeto que “perdió la cordura”. No debe olvidarse que el episodio es producto de la violencia ilegítima de un agente policial. Es sobre un dispositivo similar. que termina disociando los actos de sus consecuencias. saquearon comercios de la zona. y aquí no vale la pena calificar dicho relacionamiento. pasa a ser.96 Veamos como el luctuoso acontecimiento ha sido procesado. protegiendo al E. La versión estatal. meramente un problema de la justicia pe- nal. así definidas. mientras que jóvenes de los asentamientos quemaron garitas policiales y. este diálogo entre los vecinos y las autoridades del Ministerio del Interior desem- boca en la creación de una subcomisaría en un local perteneciente al complejo habitacional (y aquí se materializa la concesión a la versión conservadora. el Estado. con el nuevo gobierno (2005) se instauran las Mesas Locales como una política ministerial específi- ca. algunos de ellos. . pero —al igual que la posi- ción conservadora— sólo demanda: disminuir la represión. agregó García. El suceso que origina todo. Si en un primer momento se trata de la llegada 101 del Estado en tanto que máquina represiva. desapareció completamente de escena. sino como enemigo. sobre el que reposa el diseño de las Mesas Locales de Convivencia y Seguridad Ciudadana. inmediatamente después —una vez “pa- cificado” el barrio— llega el representante político del Poder Ejecutivo a tratar con las asambleas de vecinos las formas de resolver los problemas de convivencia e insegu- ridad.95 eludiendo la violencia estatal. El relacionamiento entre los jóvenes y los adultos. que considera convivencia y seguridad. ofrece una explicación. por último. Retornó con un intento de aparatización que bloquea las “interacciones peligrosas” entre el complejo habitacional y el asentamien- to que tiene un segundo momento. eludiendo el problema de “gatillo fácil” y la violencia policial que incluso siguió durante los días posteriores al suceso. liberando así 95. produjo un caso de “gatillo fácil”. Podría haberse atendido a los problemas de “seguridad” de los jóvenes frente a la violencia policial. implicó la conjun- ción de las dos primeras versiones: haciendo eje simultáneo en la Convivencia y la Seguridad.E 70 de los jóvenes del asentamiento que son la “causa de todos los problemas”). Al año siguiente. en el miedo donde se asimila la visión del otro. no como diferente o como se- mejante. pero sí que el dispositivo estatal que sintetiza parte del acontecimiento sea análogo: luego del episodio el Ministerio del Interior dialoga con los vecinos del barrio. que fueron permeando todos los espacios del imaginario social de un no pasa nada. la reacción de los vecinos del complejo habitacional fue de realizar asambleas espontáneas en las torres. quienes le reclaman soluciones. eludiendo la versión que denominamos de izquierda. a través de su policía.

es el consumo de pasta base de cocaína por los jóvenes. Aunque hacia ellos apunten los esfuerzos de todos los que la integran. además. el reclutamiento de los vecinos como protagonistas. representantes de la Red Educativa (que son los más asiduos y persistentes). Seguridad y Convivencia se entrelazan. un asistente social por el Ministerio de Desarrollo Social. Con ellos los problemas no se consideran de convivencia. dependiendo de los temas que trate ese día la Mesa o de las urgencias del barrio. de las autoridades estatales y la flamante presencia de representantes de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el barrio. gracias a eludir la violencia del Estado. la exclusión de los jóvenes de las Mesas locales de Convivencia y Seguridad ciudadana constituye su refinado epílogo. afinidades con el mecanismo dialógico anterior. Esta persona. O sea. como si las conflictivas relaciones entre los habitantes del barrio justificaran la violencia de la institución policial. como lo indica su propia vocación dialógica. Pero a la Mesa no asisten jóvenes. El procedimiento no es simple. 98. nunca se asistió a ningún tipo de debate sobre la convivencia barrial. De hecho.98 La negociación con los vecinos marca el primer paso hacia la domesticación del conflicto. La más importante fue sin dudas la realizada por las autoridades que acudieron a dialo- gar con los vecinos. a manos 102 de un policía) hubiera sido sólo una forma particular de conflicto intergeneracional y no mereciera más que subsumirse bajo alguna de las tópicas anteriores. en los meses de la etnografía. El “emergente” de la institucionalidad policial pasa por esta operación a ser chivo expiatorio. La Mesa presenta entonces. jamás asistió a la convocatoria semanal de la Mesa de Convivencia y Seguridad Ciudadana. Entre la policía militarizada utilizada para la “pacificación” del barrio y la instalación de la Mesa de Malvín Norte se ubican varias etapas intermedias. . instaladas durante la gestión del Ministerio del Interior del conservador Partido Colorado (2000-2005). Buscar su origen en relaciones ajenas a él. Existe en Uruguay un antecedente concreto a la instalación de las Mesas por el gobierno del Frente Amplio (FA): las comisiones barriales de Seguridad Ciudadana. El dispositivo dialógico que utiliza el representante del Poder Ejecutivo con relación a los vecinos cae en la misma práctica de “reclutamiento” en la que luego caerán las Mesas Locales de Convivencia y Seguridad Ciudadana: excluyen al joven y al habitante de los asen- tamientos97 —que suele ser joven. Supuestamente habría un representante de uno de los tres asentamientos de la zona. como si la violencia del Estado (la muerte de un joven de 18 años que festejaba un cumpleaños. Los asuntos siempre giraron en torno al 97. La gran pre- ocupación —anterior al problema del realojo de un asentamiento que se comentará más adelante—. el secretario del comunal de la zona con algún conce- jal. Por las tardes. sin embargo. en ella suele encontrarse un representante de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. de responsabilidad a la institución policial a la que pertenecía. representantes de la comisión vecinal de la Unión y. uno o dos policías. una vez cada siete días. algunos vecinos de la zona. se reúne la Mesa Local. desviar la atención sobre el victimario. Aquí no hubo concesiones al discurso progresista de la Convivencia.

Las Mesas estuvieron integradas por téc- nicos de Organizaciones No Gubernamentales con actividad en el barrio y por vecinos integrantes de comisiones administradoras de complejos habitacionales y comisiones 103 vecinales. es preguntarse por la propia pregunta: ¿no será acaso que un dispositivo estatal. en cambio. en última instancia es global. 100. sucede que en tanto vecinas. El discurso que prima es el de la comunidad vecinal. como el adolescente o el joven. La versión progresista. Tenemos una iden- tidad configurada en la figura de la vecina y el vecino. Otra deriva.problema de la inseguridad y sus posibles soluciones. con una identidad en la comu- nidad local. El pensamiento académico y transnacional que considera estas cuestiones se basa en el análisis de las relaciones de lo global y lo local y corresponde a una ética que desde lo global considera e intenta hace valer lo local. ¿cómo se llega a tal estado de cosas desde un dispositivo que se diseña para propiciar la pluralidad? Las dos versiones (convivencia-progresista y seguridad-conservadora) sobre las que reposa el diseño de las Mesas Locales para la Convivencia y para la Seguridad Ciudadana entran necesariamente en pugna. sino de la disputa entre discursos necesariamente distintos y la preeminencia inevitable. como alguien que no debe participar del espacio público y que. en última instancia. 2004. Véase: Ortiz. a pesar de que sus representantes trabajen en el barrio. . Triunfa la versión conservadora. no puede enunciar otra cosa? ¿No será entonces necesario integrar jóve- nes a la Mesa e integrar a su vez el tema de la violencia estatal? ¿No alcanzará sólo con invitarlos para que el tema de la violencia del Estado aparezca? Ahora bien. pues la legitimidad de lo local proviene de las relaciones de vecinazgo. ya que se trata de un asunto local en una Mesa Local.99 La retirada de los representantes de Organizaciones No Gubernamentales es menos producto de la imposibilidad de soportar a las “viejas conservadoras” (dicho por una técnica de ONG entrevistada) —pues incluso las integrantes de la Mesa Local en general no lo son—. Efectivamente las vecinas que integran la Mesa Local considerada son en su mayoría votan- tes del progresismo uruguayo. el asociado al estigma del cantegrilero y por el calamitoso estado en que los deja la “pasta base”— se dedicarían a las actividades delictivas para procurar la droga que precisan. parten de considerar al que no es un sujeto de la misma. del discurso conservador y comunitario. ¿por qué nos encontramos frente a un dispositivo que —como una máquina ventrílocua y rayada— asigna a un sujeto todas las cargas de la inseguri- dad?. Ahora bien: ¿por qué la cura de una adicción es una solución al problema de la inseguridad? Una rápida respuesta podría comentar la precariedad en la que se encuentran los jóvenes de los asentamientos —“todos los drogadictos provienen de allí”— que “fisurados” y sin contar con la posibilidad de trabajar —por un doble impedimento. Pero hoy los representantes de las ONG se ven sólo esporádicamente. corresponde a una identidad que excede lo territorial y que. que se constituye excluyendo a los jóvenes y eludiendo su propia violencia.100 Resta una última pregunta: ¿si dejaran 99. Una de ellas es la que pro- pone el programa “Knout a las Drogas” de la Presidencia de la República: clases de box para jóvenes adictos a la pasta base y otras drogas duras.

Recordemos que la versión conservadora ve en la interacción que se da en el espacio público entre jóvenes de los complejos habita- cionales y el asentamiento. Los problemas de ahí en más pasan a ser exclusivamente de seguridad.101 En la Mesa Local de Malvín Norte se expusieron elementos interesantes para comprender la dinámica societal impuesta por una asociación de factores que victi- mizan a vastos sectores de las clases populares. 102. propicia la discusión del realojo en este ámbito. He aquí una cierta forma del esencialismo. y con la exclusión de la tópica de la convivencia como resolución inevitable de la pugna de los discursos progresista y conservador. Mientras que hay cientos de viviendas vacías en los enormes complejos Euskal Erría. El asentamiento de Fray Bentos y Pernas está situado en el Barrio de la Unión. y al igual que los esencialismos más terroríficos —el nazi por caso— el mismo sujeto que construye al otro monstruoso es el que se propone exorcizarlo. El joven que se convertirá en monstruo a través de dos estigmas: el asociado a los asentamientos y la marginalidad. . Quien enuncia este discurso es el vecino y el sujeto del mismo el joven. en la Mesa Local. cómplice de la creación del “joven monstruoso”? Así queda delineado como opera el dispositivo “Mesa Local para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana”. En este caso. el origen del episodio que desembocó en la muerte de Santiago Yerle. así como la participación en la Mesa Local de autoridades del centro comunal zonal 6 y de policías de la seccional 15. pero aún así se esencializan a través del consumo de una sustancia que las produce en poco tiempo. ¿no será el propio Estado el que legitima. como también la asistencia de la asociación de comerciantes de la Unión. Las cualidades monstruosas no son innatas —ni étnicas ni racialmente hablando— al sujeto. y por ende. Aun- que la idea del realojo temporal de las familias del asentamiento se deba a la cantidad de departamentos vacíos —de propiedad estatal— que hay en los complejos habitacionales Euskal Erría. La Unión y Malvín Norte forman parte de la jurisdicción del Centro Comunal 6. A ambos barrios les corresponde la Mesa Local para la Convivencia y Seguridad Ciudadana que funciona en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. así como de la seccional policial 15. la presencia de representantes de las comisiones administradoras de los edifi- cios. Procedimiento este último que permite deshumanizar al sujeto y convertirlo en el monstruo tan temido. Una suerte de continuo en el cual la falta de expectativas positivas de los que viven en los complejos habitacionales se asocia al temor a una alteridad “monstruosa” que habita en los asentamientos. La elusión de la violencia estatal que termina de cristalizar- se con la exclusión de los jóvenes. el “discurso conservador del vecino”. 101. vecinos del EE 71 plantean que muchos de los “promitentes 104 compradores” no pagarán más sus cuotas como respuesta a la llegada de algu- nas de las 15 familias de un asentamiento desalojado en la zona de Fray Bentos y Pernas. aquella que crea sustancia a través de una “sus- tancia” que es exterior al sujeto. en última instancia. y el asociado al consumo de pasta base. de asistir a la Mesa vecinas y vecinos del barrio. las autoridades estatales responsa- bles de la Mesa se mostrarían indiferentes como en el caso del ausentismo de los representantes de las ONG?.102 es la fuente de donde surge el “sujeto peligroso”.

Versión Progresista Concesión paraestatal Síntesis Estatal (De vocación (Necesariamente intervencionista) intervencionista) Discurso de la No hay sujeto victimario convivencia n esió pr re o :n da an D em Victimario: el Estado Discurso de la inseguridad Demanda Represión Víctima: oprimido o subalterno. Víctima: Vecino Versión de Izquierdas Versión Conservadora . Victimario: joven marginal Discurso y defensa de los derechos ciudadanos especialmente jóvenes que ocupan los y drogadicto espacios públicos.

en tono firme.103 La muerte de Santiago y las heridas de bala que recibieron sus amigos a manos de un policía que cumplía el servicio 222 constituyeron un acontecimiento que no deja de tener consecuencias hoy. en el sentimiento de un doble aprisionamiento: el producido por un Estado que no les da seguridad en cuanto a su propia vivienda. de las que en el Banco Hipotecario del Uruguay. el representante municipal les señala: “vengan con un planteo fuerte de los tres Euskal Erría y vamos a hablar con el intendente que él es quien los quiere recibir y así vamos a presionar para mejorar la situación de los complejos”. se introduce dentro de las propias fronteras de su complejo. En el último año y medio se han procurado soluciones desde el BHU. pero tampoco es parte de una reflexión que vincule el suceso trágico con las condiciones presentes. y. por otro lado. Cuando se piensa en las múltiples consecuencias ocurridas por este 103. defendiendo la política responsable de un Estado que debe velar por la vivienda digna de sus ciu- dadanos. unidades reajustables y viviendas deterioradas. En cierto sentido. En el marco de ese planteo de las representantes de la comisión administradora de EE 70 se trasunta la angustia que provoca la falta de pago de los gastos comunes de muchos vecinos y la imposibilidad de regularizar múltiples situaciones vincula- das a la propiedad. cuando sus expectativas de obtención de la seguridad de la propiedad se vuelve difusa en una trama de colgamentos. El propio acontecimiento que reconfigura imaginaria y simbólicamente Malvín Norte es producto de problemas de convivencia pero también de la violencia estatal: vecinos violentados estructuralmente por un Estado que no los reconoce ni siquiera como propietarios de las viviendas que pagan cotidianamente. la respuesta de las autoridades municipales locales es esencialmente orientada a un planteo de justicia social general. Pero la actitud de las vecinas. el acontecimiento se encuentra algo desacomodado. no son tanto ellas —de la comisión administradora— sino los vecinos que plantean a diario que dejarán de pagar sus cuotas. es de sentirse desconocidas en sus reclamos y alegan que quienes tienen la mayor 106 preocupación por la instalación de las familias del asentamiento. así como en el reconocimiento de los justos planteos de los vecinos en cuanto a la situación que los victimiza. que terminan reconociendo que quienes viven en asentamientos “son personas con derechos”. Frente a esta situación. aunque aspectos de la propiedad en Euskal Erría sigan en estado de indefinición. Pues este acontecimiento no ha sido procesado por los vecinos y jóvenes de Malvín Norte y su referencia en las entrevistas parece eludir las relaciones que existen entre el acto en sí mismo y las condiciones de vida actuales. un técnico les dijo que las componían “delincuentes peligrosos”. puesto que no forma parte del discurso mítico del barrio. años más tarde. . la producida por una alteridad “monstruosa” que los rodea (los asentamien- tos irregulares de los alrededores) y que ahora a instancias del mismo Estado que los victimiza y no los protege.

de la “lentitud del Estado” para cumplir con sus propósitos y suele abundar sobre la importancia de la reforma del Estado que impulsa el gobier- no. una representan- te de la comisión vecinal se queja sistemáticamente. Desde que se empezó la observación. El lugar fue erigido en santuario por sus amigos. la declaración del barrio como zona roja. Se toman actas. al que ella apoya sin ambages. Quizás sean los propios jóvenes del barrio. Lamentablemente. . Esa construcción mítica —producida por un actor especializado o un grupo social involucrado— es un acto político performativo: otorga sentido y configura una historia social que consolida nuevos lazos sociales.105 Los problemas que se tratan en la Mesa se vinculan a la Seguridad. a escasos 250 metros del ombú donde terminó falleciendo Santiago Yerle. Pues es allí cuando ocurre lo que el acontecimiento —ya visualizado como tal y procesado simbólicamente por la sociedad— suele producir: sentido y reli- gamiento a una serie de acontecimientos concomitantes. la reacción encabezada por los jóvenes de los asentamientos —Candelaria y Aquiles Lanza— que generó una cierta forma de estado de sitio espontáneo. Acorde a lo que señala el folleto explicativo oficial de las Mesas Locales para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana. La Mesa Local para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana se reúne en Malvín 107 Norte. tienen gran dificultad para cumplir los objetivos que se proponen. no hubo reacomodo ni proceso que implicara construcción mítica alguna.hecho. policía. con el apoyo tácito de todos los integrantes de la Mesa.104 los que puedan en un mañana cercano procesar el acontecimiento de Santiago y constituir un hecho político en ese procesamiento. es difícil no otorgarle a la tragedia de Santiago el estatus pleno de acontecimiento. Pero el males- tar que se percibe cuando uno recorre las calles del barrio y los conflictos que se manifiestan cotidianamente aguardan una construcción significativa que produzca eficacia simbólica allí donde los distintos actores involucrados no han conseguido ser exitosos. la presencia de organizaciones como SERPAJ para trabajar con lo ocurrido. sus in- tegrantes son representantes de autoridades nacionales y locales. siendo así. pero este carácter de santuario fue retirado por pedido de la madre del joven. Incluso. El desacomodamiento barrial que produjo la muerte de Santiago no ha sido su- perado. las repercusiones mediáticas. tal vez prove- nientes de un grupo como el que se constituyó a través de la comparsa Tezirawa Ngumba. la firma de un convenio entre el Estado y la comisión administradora de Euskal Erría para instalar una subcomisaría. la comparsa no ha salido este año ni el anterior. la instalación de la misma en el predio del complejo de edificios. como por ejemplo Argentina. es decir. se realiza un trabajo militante que requiere gran sacrificio. 104. El hecho puede ser indicativo del modo en que se procesa la memoria colectiva en Uruguay. vecinos y organizaciones sociales. en oposición a otros países. se recorren oficinas públicas. La Mesa tiene un núcleo duro de integrantes que asiste consecuentemente. se trata con diferentes actores locales. 105.

. se reclama duramente a aquellas instituciones que no participan y que deberían hacerlo. El INAU106 es duramente castigado por no enviar representante a la Mesa. un profesor de Educación Física para tener a los niños. Esta preocupación es central y consensual: los niños. capaces de discutirlo todo con cual- quiera. sea técnico o portavoz autorizado de cualquier institución. acerca de lo inapropiado de tratar un asunto que ya se había “tratado”. atinada la elección de la Mesa Local para expresar sus quejas. Se trata del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay.107 106. También existen vecinos que no son habituales participantes de la Mesa Local. ni necesario tratar”. Otra vecina. Se trata en general de vecinos muy activos. Es más. en ese sentido. Identificado el problema de la infancia como central. que no era “oportuno. Todos estos integrantes eventuales de la Mesa fueron sumamente importantes porque fue el único hecho sobre el que se dio una verdadera discusión que permitiera enmarcar posiciones distintas. Se analizará una de estas “temáticas particulares”. hace hincapié en la necesidad de obtener. fuertemente enfrentados a vecinos de los complejos habitacionales donde se relocalizaría por parte del Estado. variando no en función de la ocupación de lugares jerárquicos en la escala estatal sino por la ocupación de un lugar en la propia Mesa. a causa de un doble problema de seguridad: desde ellos y hacia ellos. 107. adoles- centes y jóvenes más carenciados haciendo actividades que los alejen de la calle. representante de la Red Educativa. En general esta presencia ocasional se debe a las temáticas particulares que se tratan y son llamados por alguno de los participantes habituales. Las discusiones son absolutamente horizontales. que tuvo a la Mesa Local como lugar central de discusión por parte de integrantes del Centro Comunal Zonal 6 y vecinos de la Unión que apoya- ban la relocalización del asentamiento. Para la investigación fue sumamente importante ya que entraron en escena veci- nos de los complejos Euskal Erría 70. podría decirse que los vecinos que participan de la Mesa tie- nen una fuerte identidad como miembros de la misma. al menos. barrio desde el cual se relocalizaba el asentamiento. A pesar de los múltiples señalamientos que recibieron por parte de los asistentes habituales a la Mesa provenientes de la Unión. 71 e INVE 16. Los cuales dieron a conocer el núcleo duro de las creencias que asignan a los asentamientos irregulares el grueso de los males que atañen a la seguridad. En tal sentido. 108 El realojo impugnado En este caso es paradigmático el asunto de la recolocación del asentamiento de Fray Bentos y Pernas. adolescentes y jóvenes no deben estar en la calle. Y fue. El igualitarismo es absoluto. pues siempre aparece alguno distinto en cada una de las reuniones a las que se asiste.

Podría citarse múltiples referencias a este asunto: “se cuelgan de la luz”. la obscenidad de la posición se tornaba tremenda. Cuando el representante del gobierno local defendía una política particular. por otro lado. vecinos de la Unión. vinculada a las quejas constantes de vecinos de la zona de la Unión que querían el fin del asentamiento. y por el otro. tam- bién. pugnando por lo que consideraban sus derechos: el derecho de los veci- nos a la seguridad (tanto unos como otros pretendían no alojar al asentamiento) y. ya que sus consumido- res muchas veces delinquen o mendigan para obtener los recursos necesarios para obtener la droga. Ahora bien. Se los estima como lugares peligrosos desde la aparición de la pasta base de cocaína (aproximadamente en los años 2002 y 2003 se dispara el consumo de PBC en Uruguay). La Mesa Local se transformó en arena de un debate entre dos actores iguales (vecinos). “no pagan ningún impuesto”. En las sesiones de la Mesa Local en que se discutió el realojo participaron. sino que no resulta coherente que quien no quiere convivir con un grupo humano cualquiera invoque principios generales para obligar a otros vecinos a convivir con ese mismo grupo. . ya que les resolvía el problema concreto de tener un asentamiento en sus cercanías y los “peligros” que conlleva la existencia de “bocas”108 y consumidores de pasta base continuamente presentes en su barrio. Hay “gente que provoca problemas a los vecinos”. universal. y que asistieron a defender la posición gubernamental que coincidía con la de ellos. Del lugar de las autoridades locales emanaba un doble registro discursivo: por un lado la defensa de la política concreta. Es interesante observar la tensión que se presenta: el hecho de que el sujeto de la Mesa Local sea el vecino. cuando la defensa de los derechos de los habitantes del asenta- miento se hacía por parte de los vecinos que pugnaban por su relocalización. Este planteo es vecinal en el sentido duro: no es vecino quien no paga las cargas impositivas correspondientes. en- marcado en la defensa de un derecho ciudadano. como es el derecho a la vivienda digna. 109. la defensa de un marco ideológico basado en el derecho a la vivienda digna de los habitantes del asen- tamiento de Fray Bentos y Pernas. mientras que el sujeto de los derechos sea siempre el ciudadano.109 En el 109 asentamiento no hay vecinos. que tampoco eran habitués de la Mesa Local. “el gobierno les da plata y no les pide nada a cambio”. No es que exista insinceridad ideológica —en general los asistentes a la Mesa Local comparten principios democráticos—. se le oponía el planteo vecinal de que no se quiere como “vecinos” a personas provenientes de un asentamiento. pero lo haga desde un lugar insólito. más allá de la sinceridad ideológica que exista. Estos salieron muy molestos y 108. provocando una cierta incomodidad: aquella que provoca que un deter- minado sujeto de la enunciación sostenga un discurso al que se adhiere. Por “bocas” se entiende a los lugares de venta de estupefacientes ilegales. Esta misma incomodidad se veía sustancialmente incrementada entre los vecinos de los complejos habitacionales presentes. que viven en condiciones infrahumanas. el discurso del representante del Estado señalando la obligación del mismo de defender los derechos ciudadanos.

y refiriendo al gobierno actual como realizador de políticas de defensa de la igualdad de los derechos ciudadanos. la elección de las viviendas provisorias es muy cuidadosa”. La Junta Local informa que el realojo del asentamiento de Boix y Merino se realizará en los predios linderos al Club Basáñez. Con habilidad.111 A partir de ahí se revela la Mesa Local como un instrumento verdaderamente útil para la llegada de información a los vecinos.º 317 y las nuevas dificultades surgidas al respecto. algunas de las mismas voces que la integran radicalizan su voz y no dejan 110.110 Se anuncia la llegada de 100. acerca del realojo de estas familias. fuera del ámbito de la Mesa. Sin embargo. bastante que estamos rodeados por ellos”. que es claramente dominante en el Uruguay. así como se plantean nuevas soluciones: un espectáculo de carnaval para reunir fondos. “incluido el pago del equipo social que hará acompañamiento de dichas familias. B y C. . Tomado de las actas de la sesión Nº 58 de la Mesa Local del Zonal Nº 6. Pero en un ámbito dialógico como es la Mesa Local ciertas expresiones políticas abiertamente particularistas son reprimidas ante la aparición del discurso universa- lista. Frente a este planteo de los vecinos. Es la asistente social de la Unión que comunica el realojo provisorio en Euskal Erría 70. Es en la Mesa Local donde se informa. 111. aludiendo a la dictadura cívico militar de los años setenta y ochenta. sin lugar a dudas. el represen- tante del gobierno local responde que ya no hay ciudadanos A. Se continúa la conversación sobre la posibili- dad de instalar el programa “Knock Out a las Drogas” en la escuela N. Se in- forma de las gestiones de la representante de la Red Educativa frente a la directiva del Club Danubio. que en- cuentra en la Mesa Local un lugar privilegiado para expresarse. el 15 de noviembre de 2007. el representante del Comunal Zonal lleva el tema hacia la atención de los problemas reales de los vecinos de los complejos habitacionales. hablar con la Primera Dama. Expresión que se muestra descarnada: “no queremos a esa gente viviendo con nosotros. en especial los problemas de Euskal Erría a los cuales ya se refirió más arriba. “mientras el Ministerio de Vivienda reali- za las viviendas correspondientes”. enarbolado por veci- nos de los complejos habitacionales que toman el lugar que les corresponde en la Mesa Local e incluso expresan.000 dólares de fondos internacionales para cumplir con los gastos del realojo. En la sesión siguiente al anuncio de la relocalización no se toca el tema. 71 e INVE 16. Durante quince días se estuvo procesando un movimiento en contra del realojo. el malestar que les provoca que 110 no sea el tema del realojo lo central de la discusión de la Mesa en ese día. amenazaron con no pagar sus cuotas si se les relocalizaba en sus complejos a los habitantes del asentamiento. el realojamiento sería por un lapso no mayor al año y medio. Período en el cual se finalizarían las obras de las viviendas definitivas para los habitantes del asentamiento. Pero ya en la sesión siguiente el tema aparece con fuerza. En rigor.

. V1 —Los de allá de [Fray Bentos] V2 —¿Dónde es eso? Yo no se dónde es. a eso voy. es lo que yo les decía… ¿Por qué dijeron que vienen de un asentamiento? Eso es lo que me molesta. vecinos de la Unión. Los vecinos que vinieron de La Unión son vecinos… no los veci- nos del asentamiento..— Esto no es una pelea de los vecinos de Malvín Norte con los vecinos de la Unión en todo caso tiene que venir el Estado uruguayo a conversar con los vecinos de Malvín Norte… V2 —Yo no estoy en contra de ellos. En entrevista mantenida con estas vecinas señalaron: V1 — El ser pobre no quiere decir ser sucios. le digo. estamos hablando de que quieren traer un asentamiento para acá… E. —Está bien. E. expresaron su opinión. V1 —Claro quieren sacárselos de encima… E.— Es a cuatro cuadras de Ocho de Octubre. V1 —No lo van a decidir hoy. Estos muchachos [los veci- nos de la Unión] que vinieron a la mesa. E. V2 —Escuchame. V1 —Dijeron que se los querían sacar de encima… que se los lleven para allá. 111 E.. V2 —Porque ¿no viste lo que dijo el hombre? Que ellos venían a adaptarse y con normas de higiene porque no tienen normas de higiene… empezaron mal. yo no los quiero. V2 —Para ellos. pero en una cuarta parte de la manzana hay un asentamiento. La calle Fray Bentos una ca- lle preciosa angostita. —Pero los vecinos de la Unión no lo deciden. —Son vecinos. no está en sus manos. E.dudas sobre sus ideas al respecto del asentamiento. —Pero ellos no deciden. ni andá a saber cuando.

En gran medida desconfían del Estado por tal motivo. que 112 vivían en conventillos. pensiones… Lo que pasa que el barrio Borro está lejos de todo. —Ese es el tema.. el asentamiento de Candelaria y su supuesto —promesa municipal incumplida de hace muchos años— realojo. E. linderos a INVE 16. es lo que pasó en la Ciudad Vieja. los famosos palomares. como es la configurada en Uruguay. no solo están segregados socialmente. Estaba solita. mientras que el concepto de ciudadanía atiene a una identidad mayor. —En los años setenta y ochenta hicieron viviendas muy lejos. el Borro por ejemplo. . crié a mis tres hijos y lavando pisos. el Maciel cerca. la de miembro de una comunidad política de aspiración universalista. [Aquí piden que se apague el grabador y se refieren a su propio problema. Esa gente no tiene posibilidades. Lo que se quiere remarcar con este ejemplo es la necesidad de tomar en considera- ción que la moralidad política del vecino no es la moralidad política del ciudadano y que el vecino como sujeto político es necesariamente conservador y particularista. solita. siguiendo la tradición de- mocrática. con un supermercado a dos cuadras. están segregados territorialmente… V1 —Si tuvieran voluntad salen. Italia. el conocimiento de vecinos que les podían conseguir un laburo desaparecieron… En el Borro quedaron como en- terrados. que es la que se vive en este caso: la de la pretendida comunidad barrial integrada por vecinos frente a la comunidad política habitada por el ciudadano. Y llevaron un montón de familias que vivían en la Ciudad Vieja. [Comentamos el famoso realojo de los conventillos de la Ciudad Vieja] V2 —No supe eso ¿Cómo fue? E. salen… a mí no me vengas con eso. Cuando autorizan a prenderlo ya conversan sobre los asentamientos de Candelaria y Aquiles Lanza. A la ya habitual y académica tensión global/local debe- mos oponer otra. Av. el complejo donde viven]. los llevaron a la Gruta de Lourdes y sus medios de subsistencia estaban en la Ciudad Vieja y fue un desastre. V2 —¿Se van a querer ir? Están a siete cuadras de la playa.. porque eso ya lo mamé y acá me tenés. ómnibus para todos lados ¿Cómo se van a querer ir los del asentamiento? V1 —Están que el tuyo… no los mueve nadie. entonces un montón de medios de vida que tenían como cuidacoches. en hoteles antiguos. V2 —Que se van a querer mover si están regios.

El vecino- ciudadano creado a instancias de la descentralización municipal113 puede participar en las decisiones locales desde una edad más temprana a la que se le admite al ciudadano tradicional. las políticas públicas.112 La ciudadanía es un conjunto de derechos y obligaciones. Y la confianza es un asunto que se pierde. el comerciante. Del mismo entramado discursivo son los SOCAT del Ministerio de Desarrollo y las Mesas Lo- cales para la Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior. pero también. mientras que para hacerlo en las elecciones nacionales deben haberse cumplido los dieciocho años. las “mentas”: la historia y el recorrido en el barrio. tanto las relacionadas con la Mesa Local como las asociadas a la descentralización política de la Intendencia de Montevideo (los “CCZ”). Vecino. por más que se haya crecido 112. Un joven. los conocidos y amigos. la reputación (el buen nombre). vale la pena repetir. Pero la vecindad no es una categoría legal. Y las frustraciones respecto a la escasa participación. el joven es “el muchacho”. El vecino es el padre de familia. Trabajo y post-trabajo —jubilados y pensio- nistas— son marcas que en Malvín al sur definen menos. en ambas zonas. Pues como fue señalado. Paradójicamente. la participación en lo local es menos restrictiva que la partici- pación en los asuntos nacionales: puede votarse desde los dieciséis años en las elecciones de los Concejos Vecinales de los CCZ. . y al llamado municipal sólo acuden aquellos que se consideran vecinos. La condición de vecino-ciudadano le otorga al joven un lugar de privilegio. Nadie encuentra que haya contradicción alguna. ciudadano es una categoría más extensiva que vecino —al que suele incluir. Quizás por ello la participación de los jóvenes en las elecciones zonales sea ínfima. Pues aquí se da una interesante tensión: se insta a participar de forma ciudadana a vecinos que no lo son. la abuela y el abuelo. la 113 falta de voz y motivaciones de los jóvenes se repiten en todas las entrevistas con los representantes de los Centros Comunales Zonales. comunidad y vecino En el caso que nos ocupa. Ciudadanía. el vecino es aquel que reside allí (alquila. formas de ciuda- danía restringidas. pero su efectivi- zación implica la participación política. procuran desarrollar una ciudadanía concreta mediante la participación del vecino. por otra parte. no es un vecino. es propietario o cuasipropietario) y es un trabajador. Ni así se considera ni es considerado así por los adultos del barrio. en cambio. La residencia. pero jamás se escuchará a alguien tratándolo de vecino. Es el caso de los extranjeros residentes considerados vecinos por los miembros del barrio. En Malvín Norte. Pero ninguno de ellos piensa la relación vecino-joven. “los gurises”. implica moradía y proximidad. refiere al joven como un vecino. el ser confiable. O al menos. Aunque na- die. Pero la apelación a este sujeto produce una reducción —en las prácticas y los discursos— de la ciudadanía al vecinazgo. tiene referentes bien concretos. 113. el ama de casa. Existen formas de vecinazgo que no implican la ciudadanía. “los guachos”.

o incluso —en mucha menor medida— de clases acomodadas. El joven malvinense ni es peligroso ni mete . puede ser un liceal. que eligen este horario por cuestiones de seguridad. adultos y ancianos. aun siendo moradores del barrio. “amigos del liceo”. en los espacios públicos. El plancha o el polvorilla asustan a muchos adultos. Pero allí también se relacionan los jóvenes con los veteranos. Pero aquí nos vol- vemos a topar con la precariedad laboral. Las cantinas del Club Relámpago y del Club La Isla son visitadas por varones del barrio de todas las edades. fútbol. un “muchacho sano”. el plancha no lo es. como ya fue señalado. También asisten adolescentes y jóvenes mujeres. Allí se encuentran con viejos amigos y vecinos del barrio. Y en esos espacios se va produciendo nueva historia. El vecinazgo en Malvín al sur se realiza. Los bares de Malvín. en gran medida. Pero si el polvorilla es siempre un marginal. por ejemplo. Y entonces. a excepción de Primata. un observador encontrará saludos y charlas espontáneas entre vecinos. Durante la primavera y el verano. y una hermana menor trabajando de camarera en un restaurante del barrio. y la alta tasa de desocupación entre los jóvenes. El joven trabajador es un “joven de bien”. el Decano y las cantinas de Malvín y Unión Atlética tie- nen a las familias y a los grupos de amigos (de varones. un adolescente de clases medias o populares. La falta de confianza es sinónimo de extranjería peligrosa. Y estrictamente es cierto: la multiplicidad de recorridos y de lugares de encuentro atestiguan sus palabras. ya no inspira confianza”. en el barrio. Desde las ferias hasta los tabla- dos de carnaval. que cuentan “las historias del barrio”. tomando un trago y con- versando animadamente de política. “El hijo de ‘fulano’. los equívocos son más frecuentes. mujeres. Siendo así. puede vivir entre nosotros. jóvenes. En Malvín al sur el joven es conocido por todos. un hermano desocupado y “enganchado” en las drogas. en cualquier lugar de Malvín. es el trabajo. conversan y toman sol. El Míchigan. y con ello. La condición que frena en cierta medida el sinnúmero de confusiones y conflictos relacionados a ellas. Los bares y las cantinas de los clubes son espacios de relacionamiento e intercambio. “Amigos del club”. o mixtos) por sus principales habitués. puede ser un hijo. los jubilados ocupan las playas por la mañana. Todos vecinos de Malvín. o el hijo o nieto de un vecino. o un nieto. o “amigos del barrio” se juntan a tomar unas cervezas en alguno de estos bares. y la percepción de inseguridad que propician. o los asuntos del barrio. Pues plancha. juegan al tejo o a la paleta. es un bar donde se festeja la víspera de Navidad y año nuevo (en las tardes del 24 y el 31) y allí acude la comparsa “La Gozadera” para que el candombe religue invitando al baile a familias y amigos de Malvín. El bar Míchigan. Y en la misma familia uno puede encontrar a un joven promediando su carrera universitaria. Y por allí también trasuntan muchos de los malentendidos. Se puede ver por las noches a algunos 114 de estos mayores en el bar Míchigan o en el Club La Isla. la “gente acá se conoce” decía un comerciante entrevistado. son espacios intergeneracionales: allí confluyen adolescentes.

etcétera). El primer señalamiento resume bien cuál es la actitud del barrio frente a la insegu- 115 ridad: el delincuente es de afuera. El supuestamente concreto vecino es. no involucra a los barrios de Malvín y Nuevo Malvín. para el discurso hegemónico del vecino de Malvín Norte. es difícil no otorgarle el pleno estatus de vecino de Malvín. nunca de propios. las cervezas y la marihuana en las noches de verano. la segunda refiere al concepto de vecino. La confluencia de la juventud. Siendo esto así.114 Cualquier apelación al malvinense o a Malvín lograría lo que vecino no consigue: reclutar jóvenes. y sostiene una rica convivencia intergeneracional —que implica que su voz sea escu- chada—. los paseos de las parejas jóvenes. abstracto. Se señalan dos cuestiones. además. son los de afuera. el culto al cuerpo (footing. la inseguridad. la pasta base y la pobreza produciría. como en Malvín Norte. vecino remite al mundo del adulto y excluye al joven. La inseguridad es producto de ajenos. Son “los del can- te” o “los del asentamiento”. En los dos asentamientos: Candelaria y Aquiles Lanza. Y de entre estos jó- venes pobres y —en muchos casos— adictos. y pueden verse en el día y por las noches en un porcentaje bien difícil de observar en otros barrios de Montevideo. Allí. Y es parte fundamental de la identidad del barrio. los hay en Malvín Norte. radica buena parte de la inseguridad 114. en los barrios del Sur. Entre ellos está el “chorro y drogadicto”. Y allí la mayoría son jóvenes. Y si el joven malvinense participa activamente de la vida social del barrio es un ac- tor fundamental en la identidad del mismo. se apropian de las plazas que adquieren usos concretos (se cuentan relatos de barras “míticas” de las plazas de Malvín). una de orden empírico y otra de orden teórico: la Mesa Local para la Convivencia y Seguridad Ciudadana funciona en la jurisdicción del CCZ 6. La diferencia radica en que en los barrios del sur. El “nuevo” chorro es usualmente “pobre y adicto a la pasta base”. Que no son vecinos. Puede decirse que cualquier joven del barrio siente orgullo de ser malvinense. son de inseguridad propia—. Los jóvenes. bicicleta. Es menos frecuente encontrar la expresión vecino de Malvín Norte. el vecino-adulto es reconocido como vecino de Malvín. se apropia de sus espacios públicos. en el barrio del norte. El chorro no es un malvinense. y producto de cierto proceso de guetización vinculado a la arquitectura política el vecino-adulto se reconoce como “vecino de Euskal-Erría” o “vecino de Vicman”. Vecino excluye a los jóvenes en general y a los habitantes de Candelaria y Aquiles Lanza. no se comprendería porqué la apelación municipal al vecino se muestra también ineficaz en Malvín al Sur. . los “picados” de fútbol en la playa. Y en los barrios al sur. Ahora bien. participan en las actividades de los clubes del barrio. pues entienden que no tienen problemas de convi- vencia ni de seguridad. no hay pobres. La identidad “playera” se construye con la participación de los jóvenes: la práctica del surf. Los barrios al sur no demandan una Mesa donde discutir cuestiones de convivencia y de seguridad —que empieza a quedar claro.miedo.

El ciudadano siempre obliteró diferencias al “incluirlas” en una identidad mayor. el fortalecimiento de la ciudadanía —y la efectivización de los de- rechos que la definen— es una vía válida para disminuir la exclusión social. que sufre el vecino. Evidentemente. contribuye a la reproducción de un discurso de exclusión: el joven pobre —delincuente o no— es un ciudadano excluido impedido de la participación pública y sujeto a estigma. el vecino. 116 . arrojándose todas las virtu- des y certificando todos los males en aquellos que no son de su misma condición. excluye y constituye otros. En Uruguay. Sin embargo. hay chorros. en cambio. como decimos en otro lugar. aquellos intentos que con buen tino ensayen formas de “ciudadanización” a partir de la participación política de la población se verán frustrados si para ello apelan a sujetos “concretos” que por mera enunciación excluyen a vastos sectores sociales. Lo que sucede es que un dispositivo que debe promover la participación de los ciu- dadanos.

La vida de estos muchachos está marcada por una con- 117 dición cuasi nómada. de los efectos de las “políticas sociales”. 4 ESTIGMA. Podrían proponerse etapas en el proceso de deterioro de la persona. en su mayoría. y precisan eh. en los baldíos linderos al asentamiento de Aquiles Lanza. inhalantes o pasta base de cocaína. una “viñeta etnográfica” que permite reflexionar con este joven acerca de la problemática de la adicción. . e incluso. Todos consumen tabaco y marihuana en caso de ser convidados. No obstante. en otros. hacen macanas. del barrio. Los lateros más desamparados y deteriorados suelen alimentarse de lo que recogen en contenedores o reciben de una panadería.115 mendigan dinero a los transeúntes y cuidan o han cuidado coches en lugares diversos de la ciudad. de las distintas cuestiones sociales propias de la pobreza. y para ello. JUVENTUD Y DROGAS El acercamiento a los jóvenes con “consumo problemático de drogas” produjo en ellos sorpresa.. en algunos casos: vergüenza. duda y rechazo. y algo hay que darles. producto de una intoxicación notoriamen- te crónica: básicamente. ni sospecharse que el mero consumo de tal droga convierta a su consumidor en un marginal. 115. sin una continuidad que les permita un “afincamiento”. Ni debe creerse que el “consumo problemático de drogas” remita exclusivamente al consumo de pasta base de cocaína. se topó con la directa imposibilidad de comunicación. hay que tratarlos firme. se transcribe una entrevista que marca una trayectoria clara de “desafiliación”. consumo de alcohol. La encargada de una panadería del barrio hace un interesante análisis de la situación: “son chiquilines. muy chiquitos algunos. Y aquí bien vale una aclaración: la visibilidad de estos jóvenes en este trabajo responde a la estrategia metodológica que privilegia la observación de los espa- cios públicos. pero los chiquilines de acá se portan bien. porque andan tirados. sí hay casos donde tal asociación es posible. pero se portan bien. Si les das. Los jóvenes entrevistados son. por lo general en forma eventual —como en los partidos de fútbol en el Estadio Centenario—. al menos en el propio espacio público. otros que andan con ellos y son de otro lado. en la calle todo el día y si no les das tienen que sacar del contenedor”. aún no concluida. lateros que se encontraron princi- palmente en las calles del barrio. vienen y te piden bien. Es sobre estos jóvenes. con algunas referencias que los relacionan con un origen familiar y barrial al cual se adscriben. los lateros en “situación de calle” a los que se referirá de aquí en más.

Pero esto de Remar sirve.. papá”. Mirá cómo estoy. Yo fumo desde hace seis años. pero por esto [señala la lata] pierdo todo. pero Uds. [El muchacho. Levantarse a las seis de la matina.. [. Te excluyen si fumás lata.. “Así que sos del barrio.. pasta”. Remar. [se ríe con cierta sorna]. Se trata de una verdad a me- dias. a quién conocés” [tira varios nombres]. El Ministerio del Interior es un enemigo que incomoda y no genera nada a favor de Popo y la gente como él. Quedás quemado y fisurado y los vecinos se queman [pone caras de paranoico]. —Los vecinos están quemados porque fumo lata a full todo el día. E. Le preguntamos qué hace: “Fumo pasta. dice cosas interesantes.. porque de verdad nunca los vi por acá.. que te hacen pensar... recostado entre el pastito y el cordón de la vereda.. qué hacen. vos no”... de 26 años. no tiene tan mal aspecto físico e higiene si lo comparamos con otros jóvenes observados]. Decime dónde vivías. Al preguntarle su edad vemos que Popo se preocupa por eso: “tengo 16. me pongo a fumar y ahí me pierdo.. Estuve en una chacra en Paysandú. Le decimos que trabajamos para el MIDES. Pasamos a su lado y nos pregunta “¿qué hacen por acá?. en supermercados. merca. La vida entre violencias Popo se encuentra en una veredita interior de INVE 16. No mencionamos al Ministerio del Interior.. Mirá mis pies. —¿Trabajás? —A veces consigo algo. ¿qué onda con la comparsa? 118 —Con la comparsa todo mal.] ¿Te quemás si fumo? Así ves cómo quedo.— Vamos a la comparsa. Te sirve. yo conozco a todo el mundo acá”. . Leer la pala- bra de Dios. no quieren a los lateros. Esto es tremendo. —¿Conocés el “Portal Amarillo”? —De nombre nomás. trabajé en el CASMU... E. E. todo el día fumo. Aunque luego señala que los vecinos no auxilian a un intoxicado de PBC y que sí lo hace la policía. Leer la Biblia.. Pero y adónde van ahora. Estuve cinco días y me volví para acá. ¿qué están buscando? Acá hay de todo: porro. nunca los vi por acá.. puedo pasarme fumando seis días sin comer.. E. Los pibes que se fuman un porro se queman con el latero.. tiene los pies descalzos y los championes ti- rados a su costado. estoy hecho una mierda. Dice: “vos podés ser rati. mis manos. —¿Y quisiste salir alguna vez? ¿Hay algo para salir de esto? —Sí.. Si tocás pito te dan cumbia.

si aparece avisame”.. de unos 40 años. Él y mi primo me la dieron y yo le di con un palo. Los vecinos se la agarran con nosotros y no con los que traen esta porquería y los políticos la dejan traer. ¡tienen que evitar que venga esto. ya lo ves.. es cafiolo. miran a Popo con una mezcla de miedo y compasión. El 31 de diciembre terminamos mal. anda de vivo. Los muchachos le preguntan por alguien que estaría de vivo. Popo no tiene estética plancha. estuvo preso en Italia. salen a robar y las viejas tienen miedo. Él no pregunta. 119 E. bien vestido pero muy fisurado. A veces cuidamos el barrio. de 10 somos 6 que fumamos lata. —¿Qué tal los otros muchachos del barrio? [Justo llega un vecino. a las trompadas. Sigue la conversación y Popo.. cosa difícil de encontrar en un joven plancha. al minuto aparece un Volskwagen de los años setenta. Pensé varias veces en matarme: ¿Para qué vivir así? Si vivo es por mi madre y por mi hermana. para cagarlo a trom- padas. con una pulsera artesanal en una pierna. su chofer es un hombre de unos 65 años que llega a su casa.. Es mi viejo. acá somos. fumando y hablando rápido. Si vivo es por mi vieja y una de mis hermanas. más bien sería como cualquier muchacho de 26 años de clase baja. Popo nos presenta como investigadores para el MIDES. Aparecen dos muchachos. ponele. pero son otros los que hacen cagadas. consumidor de PBC. pero esos que vienen de La Cruz o del cante y sí a veces les damos entrada y hacen cagadas. Yo tengo un rencor con él. Un negro grandote. y es consistente con lo observado: no hay casi planchas mayores de 25 años. Con mi otra hermana no me hablo. según nos han informado. viene y me da de bomba. ahora anda fisurado.. gran persona. le comenta- mos a Popo sobre el estado impecable del auto y los tres lo contemplamos con efímera admiración. impecable. una señora muy bien vestida también de esa edad. que nos lo anuncia como un buen pibe. un pibe de estética plancha de unos 16 años que saluda a Popo. a veces no nos damos cuenta de nada y viene cualquiera fisurado y sale a robar a tu vieja igual. —El Tito vivió en Italia. Parece evidente que entre los mayores de 25 años el consumo de PBC es básicamen- te masculino].. Convida un cigarrillo a Popo y conversa con él sobre la transa que va a hacer en el cante. hablan con violencia: “Es para romperle la cabeza. Terminamos todos rotos. Pero el problema es el cante . El 31 le di con un palo. o tal vez ratis. qué sirvan para algo! Y se la agarran con nosotros [los vecinos] porque tienen miedo a los late- ros. Tito. Él no sabe hablar. nos habla de su padre: —Si ves a un pardo veterano avisame.. lo recibe su esposa. tal vez afectado ya por la sustancia.... Luego pasa el Mati.

una conciencia de hacer algo equivocado. El único modo de salir de esto es salir del barrio. Esto es “paco”. —¿Y cómo entrás en esto? ¿Cómo te hacés consumidor? —De chico. se picaban y muchos tienen sida… Esta droga te atrapa. Una buena droga. Yo fumé por primera vez en La Comercial. no robo. pero son una minoría que se lo gastan en drogas o en vino. te dan de bomba. Vuelve el Tito del cante. Están muy mal. viene otro muchacho de unos 35 años que nos pide un cigarro. con una sonrisa muy amable. E. para el lugar equivocado. una “porque- ría”. Pero esto es terrible… Aunque los pibes de la edad de Uds. hay una familia que se encarga de esto [venta de PBC] y que es medio cante y sí. Y es paco nomás: son químicos. pero esto es muy barato: con 25 pesos sale y hay bocas por todos lados. en Argentina le dicen “paco”. consumiendo un paco. Yo fumo lo que mangueo. Si sale la manga compro. acá me crié. pero esto es mi casa. E. pero como ido. cuando vengan por acá charlamos de nuevo. A la ‘cocinada’ había que saber hacerla. Yo había fumado “cocinada”. Pero son una minoría. me hizo pensar. Vienen y te dicen: “No podés estar acá”. como con el po- rro. Popo le da 3 pesos y se va]. me sirvió conversar con Uds. A otros no. Sacó a mucha gente de la mala. un engaño. sirve para algo? —Es algo que a mucha gente le sirve. 120 E. E. —ta luego muchachos. nos vemos por acá. pero la “cocinada” exige buen pro- ducto.. —¿Y el Plan de Emergencia. No es para cualquiera. Y las viejas tocan pito para otro lado. de ahí abajo [señala hacia Aquiles Lanza]. cuando no te importa nada. Todo lo que piden o roban va para la droga y es una droga muy barata. le da droga a Popo. . cualquier porquería. Y si tocás pito te dan cumbia. Con los amigos. se trata de un muchacho muy alto y muy delgado. y la Policía también. [Hay en Popo una fuerte conciencia de estarse dañando. que prepara más en su latita. A mucha gente le sirve. —¿Qué edades tienen los que se drogan? —He visto uno chiquito así [señala muy cerca del piso] Y los padres son del cante. atina sólo a pedirnos el cigarro. —Nos vamos con Popo hacia la comparsa: ¿Nos acompañás? —Dale vamos para allá… [En ese momento se encuentra con los muchachos que antes habían con- versado con él y decide quedarse con ellos].

El ambiente es de fiesta apenas a una cuadra y media de la esquina de Popo. p. Bajo hipótesis y en líneas generales. Esto equivale a decir que los no consumidores perciben el consumo de drogas como más peligroso. En términos generales. pedimos una bebida en la cantina. La hermosa vedette de la com- parsa está con todos sus afeites y los muchachos tienen sus zapatillas rojas en los pies. imaginaria— del consumo. y que murió atropellado mientras se consumía en su adicción. pero la alejan de la peligrosidad de las drogas legales y socialmente más aceptadas. Por un lado. Esto es consistente con la encuesta sobre drogas entre liceales:116 todos se- ñalan el consumo de PBC como muy destructivo. Aunque existe una escisión significativa entre la vindicación identitaria —por tanto. El otro consumo que revierte la tendencia antes señalada involucra a la sustancia que nos interesa: la PBC. aludiendo a los colores de Basáñez. Si uno observa la percepción del riesgo de con- sumo de drogas entre consumidores y no consumidores. . en cambio. Se trata de la III Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media. 14. Italia e Hipólito Irigoyen. p. Al cante se va para comprar drogas. cuyo caso más te- rrible —ya lo referimos— es el muchacho que limpiaba parabrisas. día y noche. al menos para el que es del barrio. El asentamiento y las vivien- das rojas (VICMAN) tienen fronteras precisas y no es fácil acceder. donde se expresa lo ínfimo del consumo de PBC. Mucha alegría del otro lado de Iguá. Las fronteras de la comparsa. consistentemente con ello. se topa con dos series con magnitudes similares. Pero hay dos casos donde la tendencia se revierte. Nos dirigimos a la comparsa. la serie de los no consumidores 121 se encuentra por encima de la serie de los consumidores. los consumidores la consideran una droga poco peligrosa y la igualan con el alcohol —la droga menos peligrosa para los no consumidores— y el cigarrillo —al que consideran incluso más peligroso. liceales malvinenses nos contaron trayectorias elocuentes de conocidos que habrían “desbarrancado” fumando la lata. En las instituciones educativas de la zona se aprecia una importante cantidad de jóvenes con marcadores de identidad plancha e incluso se registra una tendencia a mencionar en el discurso plancha a la PBC como elemento constitutivo de dicha identidad. Uruguay 2007 del OUD/JND. en los se- máforos de Av. fotos de Bob Marley fumando marihuana y mucha estética rastafari. 116. respecto de su consumo real. de Euskal Erría 70 e INVE 16 son porosas. la percepción sobre el consumo de marihuana es muy dispar. La comparsa está lista para salir para la Ciudad Vieja. la música es tropical entre cumbias y reggae. acera norte de Iguá frente al Multi Ahorro de Euskal Erría 70. Es el único caso donde el consumo es percibido como más peligroso por los propios consumidores. 117. la consideran la droga ilegal menos peligrosa. Los no consumidores.117 mientras que los que declaran su consumo real son bien pocos. efectivamente bajo. 54). Datos de percepción del daño indican que los encuestados estiman a la PBC como la más destructiva de todas las drogas (Cuarta Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas. Al cante no. La deteriorada cantina de la Tezirawa Ngumba está relucien- temente pintada de “sangre y luto”.

¿cuánto te dan por esta cartuchera?—. A nuestro parecer sólo se trataba de un juego. los que efectivamente la fuman. Así los encontramos casi todos los días que an- duvimos por ahí. Fumar de la “lata” no es un asunto complicado. Para el caso de la PBC. laboral y hasta familiar. Uno de los tres le quitaba la mochila a una de las chicas mientras los otros dos buscaban distraerla. no se ve a liceales fumando. Sin embargo. por jóvenes de distintas edades. La compra se efectúa en algún lugar del asentamiento y son consumidores también los que trasladan las pequeñas dosis de PBC para otros lateros que por algún motivo no pueden llegar a . Tampoco se reconoce el consumo. de las más diversas “ondas”. Nuestra percepción coincidió con lo expresado en diversas entrevistas con liceales. Y aquí vale la pena señalar lo siguiente: vimos jóvenes en espacios desistidos y a plena luz del día fumando pasta. Se puede confundir con el hábito más general del fumar. En la zona seleccionada se ven jóvenes lateros en los espacios desistidos por el resto de los vecinos del barrio. ni de una mínima comodidad (por las dificultades que acarrea la inhalación) como la cocaína. Las otras chicas rogaban por su devolución. yendo por “pasta al cante” es el que se encuentra entre el complejo habitacional INVE 16 y el asentamiento Aquiles Lanza. ¿no entendés cuánto fumo con esto?—. a pesar de su fuerte aroma característico. generalidad que aprovecha el consumo de ma- rihuana. que nunca son más de siete u ocho. Una vez materializado el “arreba- to” se negaban a devolver la mochila y revisando su interior aludían a la PBC —¡un celular! ¡Hoy fumamos de la lata!. podría sostenerse que la mayor peligrosidad percibida por los no consumidores responde a su menor conocimiento sobre las drogas en cuestión. tirados en el pasto. Ni requiere de la protección a la intemperie (que evita que el polvo se desperdicie). pero esto sólo entusiasmaba más a los muchachos —si son unas caretas que no fuman. Como cuando a la salida de un liceo recorrimos las paradas de ómni- bus. En los liceos de Malvín el consumo de pasta es una excepción. Sí pudi- 122 mos observar el consumo de marihuana. Del consumo experimental de la pasta base al consumo adictivo habría una gradación que implicaría a la desafiliación: educativa. Los muchachos tienen entre 16 y 30 años. la inversión representaría un caso excepcional donde los fantasmas produci- dos por la ilegalidad y el desconocimiento de los efectos que producen las drogas coinciden con el conocimiento experiencial del consumidor al percibir el consumo de la PBC como altamente peligroso. solidarizándose con la amiga “hurtada”. vo. En las situaciones observadas con liceales planchas las alusiones a la PBC eran recurrentes. En una de ellas. en las cercanías de los liceos y en distintas plazas y playas. Siempre que los recorremos somos observados hasta con temor por los lateros. y no había indicios de que efectivamente fumaran pasta. aquel donde se los puede encontrar fumando. Su lugar “pre- ferido”. En nuestra observación y nuestras entrevistas hay coincidencia con las encuestas: aunque los planchas de los liceos exalten el consumo de PBC son bien pocos. tres amigos se divertían con tres compañeras de clase jugando a que robaban sus pertenencias.

principalmente. Italia e Hipólito Irigoyen puede observarse el “trayecto” de estos muchachos por el barrio. a propósito de otro joven que había sido atropellado y muerto en esa misma esquina mientras trabajaba lavando vidrios para obtener los escasos pesos de la dosis de PBC. ocasional. el otro muchacho. Italia no es un espacio desistido. al modo de un capataz. vigilaba cómo el otro muchacho tra- bajaba en el lavado de parabrisas. por vecinos que llevan a sus niños a jugar en las hamacas. media el dinero. Es sólo usado como lugar de tránsito por el resto de las personas que van del “cante” a INVE y viceversa (“los del cante”. Este espacio tiene su única expresión en el gran baldío verde que separa —y une— al asentamiento Aquiles Lanza con el complejo habitacional INVE 16. ya que los vecinos y los otros jóvenes del barrio los evitan y los automovilistas tratan —una mayoría— de minimizar el contacto. como la placita interior de INVE 16 y las de los Euskal Erría. esperaba pacientemente en la esquina de Av. como en . papel. pero sí de otras drogas: alco- hol y marihuana. En cuanto a los espacios del barrio al norte podemos señalar que hay tres tipos claros: a) los desistidos. los intercambios como el descrito se producen a la luz del día y los muchachos que los protagonizan no tienen mucho que temer. en general. Av. es un típico lugar transicional y fronterizo. Un latero nos cuenta que el precio de cada dosis es de 25 pe- sos uruguayos. trabajadores de ONG. donde la vida barrial involucra sólo a lateros y recicladores —más o menos eventuales— de cartón. Estos espacios interiores a los complejos habitacionales son utilizados mientras no están las madres jugando con los niños. puede admitirse el intercambio por objetos o el uso de éstos como garantía —apreciamos la devolución a un joven de una cam- pera por parte de otro que se la trajo desde el “cante”—.la boca. Yo pidiendo hago esa plata en una hora y así me destruyo: me drogo todo lo que quiero”. Frontera del 123 Malvín opulento con el pobre. donde se encuentran con quienes vienen del norte más po- bre. En lugares como éstos. mientras algunas señoras dan su aporte con temor. señalándole. Utilizadas los fines de semana. en realidad. Italia e Hipólito Irigoyen que el otro juntara el dinero para saldar la deuda de la cual la campera era garante. donde se hallan los “temidos asentamientos”. Es que entre el asentamiento de Aquiles Lanza y la esquina de Av. por jóvenes no consumidores de PBC. En los intercambios. Cuando la “fisura” es grande. Mientras charlábamos con él. y lo señala como muy barato: “el problema de esto es lo barato que es. metales y cables. etcétera). el del traslado y suministro. lugar de paso obligado para quienes salen de la zona sur y este de la ciudad. El intercambio de objetos sería. b) los de utilización restringida al barrio más inmediato. representantes del Estado. que había más autos en la otra esquina pasibles de ser lavados. Sólo una minoría les ofrece conversación y algunas monedas. aunque pudimos apreciar transacciones que involucraron prendas de vestir. Esta dinámica social puede observarse en otros lugares.

Club de la zona que milita en la segunda división profesional de la Asociación Uruguaya de Fútbol y cuyo lema es “sangre y luto”. y hasta exalte. y hay. hacer ma- labares. producto del origen anarquista de algunos de sus fundadores. seguir el discurso y el recorrido de la legitimación. “Con la comparsa está todo mal: no se bancan a los que lateros” nos decía un muchacho consumidor de PBC. transitados básicamente por vehículos. “y los entiendo. Son los espacios públicos del barrio por excelencia. las relaciones entre admitir —estéticamente— un determinado consumo y su rea- lización efectiva son complejas y habría que. También son los corredores donde se producen más arrebatos y rapiñas. 118. adolescentes y jóvenes más pobres: mendicidad. las consecuencias del abuso de la propia sustancia —su real— pueden contribuir. Allí suelen ensayar diversas formas de subsistencia los niños. para un buen análisis del fenómeno. podría hablarse de una suerte de consumo simbó- lico que legitimaría el consumo concreto de una determinada sustancia. en esta expresión cultural. Italia e Hipólito Irigoyen. c) los de tránsito. somos imbancables los que consumimos esto”. 119. podría decirse— la marihuana. pero también hay otros.119 mientras asumen la estética reggae para sí y pintan su sede y centro cultural con los colores anarquistas —rojo y negro— del Basáñez120 y los propios de la cultura rastafari —rojo. en el Molino de Pérez o la Plaza de los Olímpicos. pues suelen ser espacios que concentran los comercios y son propicios para la fuga. Malvín al sur. verde y amarillo— que elogia —sacraliza. y agregaba. De todos modos. claro está. . a su vez. En ese sentido. Son espacios-frontera. aunque no tan importantes: Hipólito Irigoyen e Iguá. 120. limpiar vidrios. hasta referencias a la cocaína orillera y prostibularia.118 Estéticas y drogas Se puede apreciar entre los jóvenes del barrio distintas estéticas que admiten consumos reales de diferentes sustancias e incluso las pueden exaltar: el reggae admite o exalta la marihuana. 124 Pero no hay que confundir y propiciar con ello el estigma hacia los jóvenes de hoy: el alcohol es referido muchas veces en el tango. Av. Italia y Gallinal. como los muchachos de la comparsa barrial no admi- ten a la PBC. eran todos borrachos y cocainómanos. el consumo del alcohol y. que es una “función simbólica” por excelencia. como el que describimos en Av. Según informaciones brindadas por las seccionales 15ª y 11ª de Policía. Camino Carrasco e Hipólito Irigoyen. quién puede ser tan obtuso como para afirmar que nuestros abuelos que gustaban —como muchos de nosotros— del tango. quién duda de que la estética tanguera admita.

Los domingos es danzante. Retratado de modo muy distinto que cuando se trata de consumo recreativo: Juncal 1224 Telefoneá sin temor. De noche. papá. A media luz. cocó. Como en botica. cuantas noches bien dopado de morfina. “Qué querés que te diga. 1926). tango y champán. más bien se sien- ten poseídos y posesos por su efecto. esto es una mierda. campaneao por un botón. También hay muchachos de estética plancha —nunca mayores de 25 años. El Taita del arrabal. Los muchachos de antes no usaban gomina (tango de Manuel Romero. De tarde. al análisis franco. Y con su expresión se podrían sintetizar muchas expresiones análogas . Y el que antes causaba envidia ahora daba compasión (tango de Manuel Romero. atorraba en una esquina. E incluso con el análisis de los cambios generacionales y los nuevos consumos: Te acordás hermano que tiempos aquellos. Hay de todo en la casita: Almohadones y divanes. de lo que el consumo abusivo produce y el arte siempre ayuda a reconocer: pobre Taita. No se conocían cocó ni morfina. Los lateros entrevistados no se jactan de consumirla. alfombras que no hacen ruido y mesa puesta al amor 125 (tango de Carlos Lenzi. té con masitas. 1922). no salís más”.incluso. Así la califica y se juzga un joven que ronda los 30 años. con verdad. exaltan la PBC. los lunes desolación. más hombres los nuestros. te deja colgado. 1925).que. Tiempos viejos. pero no son quienes la exaltan aquellos que la consumen. Eran otros hombres. entre los más chicos.

121 pero no se ve a estos chiquili- nes por el lugar donde se consume y se consigue la pasta base. Veamos. se confunden y en muchas ocasiones son difíciles de 121. Las relaciones entre los fenómenos artísticos y las identidades juveniles. Y la cumbia villera. son bien complejas.. zarpale la lata. zarpale la lata saltó la ficha en el barrio todos los pibes me andan buscando ya se enteraron que anoche me ratee de la casa del zapatero una lata de PBC a la lata... sus narrativas y éticas. ocupado casi en su totalidad por los consumidores más deteriorados.. .. al latero. con sus modas y estéticas. música preferida de los planchas también pasa por los mis- mos fenómenos simbólicos que el tango. lo que dice la canción Una madre llorando.. Entre los adolescentes... en cambio. un lugar desistido.. El paco lo empezó a consumir Él creía que lo iba a ayudar Se sentía un superhéroe Y esta vez gano el mal. de los lateros de Malvín Norte. puede haber “consumo experimental” por parte de algún liceal. se la zarpe al zapatero y ahora los pibes andamos viajando y el que quiere que le convide que levante las manos y ahora los pibes andamos viajando y el que quiere que le convide 126 que levante las manos y el que quiere que le convide que levante las manos. Tal vez dentro de las ínfimas cifras que presenta la encuesta a liceales. en cambio. de Néstor el Bloque: Tres de la mañana en un hospital Una madre llorando va Por su hijo que dice encender el humo Que le costó la vida. Un verdadero himno de la PBC es el tema de Supermerk2: Si tu viejo es zapatero. Unas y otras se retroalimentan.. se se. se comunican.

Pero también hay polvorillas de los asentamientos. nunca puede confundirse con la violencia y el delito mismo. sí queda el barrio. por más elogioso y “tóxico” que sea. y con los jóvenes y el paso. Es el consumo abusivo de “pasta” y sus efectos. Entre “apocalípticos e integrados” ya se ha dispuesto el “mundo” muchas veces: con el tango. tanto desde el punto de vista económico. el que los arroja a la marginalidad. el jazz. pero también con las innovaciones tecnológicas: la escri- tura. bien podría decirse que son altamente destructivas de la sociabilidad más primaria. es marginado en un proceso que. que denuncian los efectos de los excesos. Los que no provienen de los asentamientos son en su amplia mayoría lateros. ya que esta red de reciprocidad es demasiado extensa y no hemos podido acceder a niveles donde los intercambios sean verdaderamente provechosos para alguien. elogian muchas veces el robo. Todos ellos tienen relaciones en uno o más asen- tamientos irregulares. el rock y la cumbia villera. El consumidor de pasta base. como el alcohol. En cuanto a los pequeños comerciantes de pasta base pue- de decirse que también se encuentran en el mismo marco de severo riesgo que los consumidores. Intercambio y consumo En cuanto a las relaciones de reciprocidad establecidas en el intercambio ma- terial de la pasta base por dinero u objetos. las relaciones sociales del sujeto hasta convertirlo en un paria.distinguir. Con el cambio. Internet. relatan historias de presos. por más vindicatorio y apologético que sea. La cumbia villera como el discurso plancha. jamás es consumo de droga. Puede detectarse entre jóvenes polvorillas el consumo más o menos cotidiano de alcohol y de pasta base de cocaína. algunos compañeros de adicción. en un polvorilla. de las generaciones. nunca exento de conflicto. el latero. hi- potéticamente. El discurso sobre la droga. la pasada Navidad—. en mayor o menor tiempo. señalan una moralidad del “choreo” y ensayan preceptivas éticas. una calle. Pero sí puede comprenderse algo simple: el discurso sobre la delincuen- cia. También debe entenderse la condición metafórica o figurada de alguno de sus enunciados como la resistencia de los jóvenes uruguayos a la falta de oportunidades de un mundo adulto que en general los excluye de cualquier participación protagónica. la televisión. también proponen el consumo abusivo de pasta base y de otras drogas. Pero pueden oírse voces críticas entre sus filas. y entre ellos encontramos lateros y jóvenes que nada tienen que ver con el consumo de . en definitiva. podría señalarse como de desistimiento progresivo que minaría. Sobre los grandes traficantes nada podemos decir. como desde el punto de vista social. unos amigos y unos vecinos. Las relaciones sociales elementales se van perdiendo y quedarían como evocación de un tiempo difuso en el que había 127 una familia —un cumpleaños. ya que se hallan entrampados en la misma red de reciprocidad destructiva.

Una Policía que es. en su amplísima mayoría. sobre todo. Podría decirse que también por esos malos entendidos cotidianos fue asesinado Santiago Yerle. No hay que olvidar que polvorilla es un mote: debe recordarse disociarlo de la condición de latero y. . la ineficacia del Estado a poner coto a las múltiples faltas de respeto con las que se somete a sus muy minoritarios adolescentes y jóvenes. Pero no hay ni relación necesaria ni sucesión obligada en ello. su peligrosidad: a la disminución de las posibilidades de desarrollar actividades delictivas le correspon- de un aumento en la percepción del riesgo e inseguridad que ellos representan para los vecinos y los jóvenes de menor edad del barrio. paradójicamente. la desazón general. generalmente adultos. por el conocimiento de un territorio de cuyos cambios son protagonistas más o menos conscientes. Pero también es importante disociar al latero del chorro. receptáculo de todos los pedidos de unos vecinos. las actividades de subsistencia de un con- sumidor en estado de deterioro se reducen en un grado extremo. al mismo tiempo. En el barrio no es 128 bueno equivocarse. podría decirse. al mismo tiempo son el “sujeto peligroso”: conocen el barrio. señalada habitualmente como poseedora de todos los males. Y la Policía. no son chorros. por lo general diferencias estéticas y de prácticas de esparcimiento. Hay chorros Las fronteras están bien claras para los muchachos como Popo. que siendo los más vulnerables. chorro y latero. Están en su barrio y reclaman sus derechos. Los problemas son la falta de expectativas. disminuye con ello. la consideración que algunos técnicos hacen de la cultura de estos “otros” forma parte de esos malos entendidos. de la condición de chorro. generalmente. donde hay diferen- cias. la falta de opciones. PBC. Pero los chicos de Malvín Norte. pero los errores de apreciación guían las prácticas en el es- pacio público. Un sujeto podrá ser polvorilla. asimismo. pues al disminuir sus relaciones sociales. Se trata de un sujeto particular que se enuncia sin am- bages. el más vulnerable. no es la Policía el peor de sus brazos. también de drogarse en su espacio. tras las fronteras de su asentamiento. lo cual no es ilegal. Efectivamente hay chorros. no es tampoco por “fisura” que el latero saldrá a robar. no es ajena a un Estado que “funciona mal” y del cual. se guían por las mentas. que se sienten desbordados y con miedo res- pecto a un sujeto peligroso que es. Pero las confusiones y malos entendidos circulan y configuran discursos que producen alteridades allí donde hay desigualdades o estigmas. No por polvorilla se convertirá uno en chorro. Los vecinos que quieren tranquilidad a la hora de la siesta confunden a veces a los jóvenes que viven y juegan en su barrio con los jóvenes que sobreviven como pueden y roban. La multitud de malos entendidos no con- figuran una cultura alternativa.

el adolescente de 13 años le dio la bicicleta a otros adolescentes que se la “pidieron”. si tenés plata”. le dijeron unas alumnas del liceo 31 a un compañero que fue robado a me- dia cuadra de ellas: con miedo. En Uruguay se asis- te a un discurso y un recorrido de adolescentes y jóvenes que reivindican el robo como una práctica legítima como medio de vida y hasta de esparcimiento. Incluso adentro del liceo se pide “de vivo”: “dame una moneda” y se roban celulares. “dame el celular”. Estas violencias cotidianas no suelen constar en las actas de las seccionales de Policía si bien son robos: “nos pareció que le estabas prestando la bicicleta a unos amigos”. Otros malos entendidos: “no tiene sentido denunciar. Pero. ac- tuándose de parte de la institución cuando el hecho es lo suficientemente evidente. también jóvenes que son muchas veces confundidos como el sujeto peligroso por los adultos. se afirmó: hay chorros y esto no debe mal entenderse. Las chicas entrevistadas (alumnas del liceo 31) nunca habían sido robadas. porque me tienen que dar”. son adolescentes y nunca se les va a hacer nada”: el discurso de la impunidad contribuye a la impunidad. robo no denunciado por sus víctimas. como parte de una práctica de dominio: “para qué pedís. “porque quiero tener más. cuando se rompe la naturalización. el más naturalizado es el que es producto de un pedido: “dame la bici- cleta”. Y el robo más habitual. 129 . Obviamente el hecho nunca fue denunciado. pero sí estuvieron sujetas todo el tiempo a violencias de parte de otros y otras jóvenes que piden todos los días.

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frente a esta “cultura otra” se pueden distin- guir dos posiciones complementarias. señala brillantemente que un problema exige su resolución y utiliza el ejemplo del llamado problema “judío” en la Alemania nazi. Puede llegar a hablarse de “cultura” o “subcultura” juvenil. caeríamos en una posición inconscientemente “etnocida”. Ambas posiciones se escuchan entre los diferentes agentes estatales y paraesta- tales. y en consecuencia abre la puerta de entrada a la emergente cultura de la criminalidad”. preservar y respetar. Rápidamente: una tribu. El ya citado Bogliaccini (2005: 179). 5 LEVIATÁN Y EL ESTADO SOCIAL (mano derecha e izquierda del Estado) La Policía y el barrio El Estado llega a los adolescentes y jóvenes de varias maneras. 123. Por ejemplo una “cultura de la pobreza”. Bourdieu (1999) utiliza la metáfora de la mano derecha para referirse a lo represivo y de la mano izquierda para la faceta protectora del Estado.123 o b) si entendemos a dicha “cultura”124 como una cultura a la que hay que. nos dice: “Esta diferencia entre mundo adulto y joven provoca un profundo desajuste en la capacidad de transmisión intergeneracional de las pau- tas de socialización. al igual que una cultura et- nográfica. Ambas colaboran con el desarrollo de políticas ineficaces para abatir las facetas múltiples de la desigual- dad social. 1967) 125. fascista. Frente a esta “alteridad cultural”. También suelen ser inapropiados otros etnologismos que. Lo que aparece como bastante extendido entre los agentes de la “mano izquier- da” del Estado es una consideración de la pobreza como productora de una cultura otra. Borges. diría . nos encon- traremos colaborando con la posición conservadora que confunde desigualdad 131 económica con diferencia cultural. implica la posibilidad de una reproducción completa. en “Las alarmas del doctor Américo Castro”. E incluso en el caso de algunos educadores cumple una función autojustificatoria (Rossal. 124. siempre en un sentido débil. por alguna virtud que el exotismo sigue teniendo.122 si siguiéramos las consecuencias de esto. (El subrayado es nuestro). ambas circulan ya en la prensa y en el sentido común... una cultura- problema. en confusa analogía a los Hijos de Sánchez.125 122. Un accionar disociado de ambas facetas estatales puede ser demostrativo de graves problemas a la hora de cumplir eficazmente con sus funciones. La conceptualización de “tribus ur- banas” parte del mismo error etnologista. equivocadas y de consecuencias negativas para las políticas públicas: a) Estamos frente a una cultura que encierra características negativas. (Lewis. son de rápido éxito en el sentido común. 2005). generación tras generación. meramente.

ya que lo urbano se opone por definición a lo tribal. antichorro. 2008: 32-33). en lo que refiere a delitos contra la propiedad (Paternain. Fagúndez (policía de 48 años). se pueden señalar algunos límites heurísticos de la misma. La mayoría de los poli- cías entrevistados desconfían del Ingreso Ciudadano127 y otras políticas propias de la función “protectora” del Estado. Ese debería ser el camino para aunar el accionar de un Estado ambidiestro. que es inevitablemente violento cuando se ocupa de ejercer la “violencia física legítima” (Weber). consumidor de pasta base. Pero a pesar de este registro simbólico (que contiene rasgos normativos) e imaginario (que se autoafirma identitariamente por oposiciones múltiples: otario. suele ser más débil al actuar que en su accionar repre- sivo. Exige una contraparte del beneficiario: la obligación de enviar sus hijos a la escuela. valores y registros simbólicos que exaltan virtudes que violentan al registro dominante (central) desde una periferia mutante y mutógena. 126. muchas veces es la Policía la que llega en primer lugar a ejercer la protección en situaciones no previstas que así lo exigen. Evidentemente se desarrollan. capaz de operar con fortaleza en ambas manos. de hecho Bourdieu (1999) desafía a que se encuentre una metáfora en su obra. ponderando al que consigue en una jornada delictiva lo que el trabajador gana en un mes. La Policía parece poseer un discurso más homogéneo que el que se pronuncia desde el amplio campo de la “mano izquierda” del Estado. en especial. Uno puede entender cabalmente al muchacho que considera otario al obrero que gana una miseria producto de su trabajo. Programa central del Plan de Emergencia Social del Ministerio de Desarrollo Social. se refiere al Ingreso Ciudadano: un estudioso de la filosofía.126 Tal vez con la metáfora de la mano derecha y la mano izquierda tengamos una explicación de corto alcance. pero jamás de una “tribu” urbana. . Se trata de un programa que proporciona a la población considerada como indigente (con ingresos menores a dos dólares por día) un ingreso monetario mensual. y acá tenemos una innegable metáfora. instau- rado con la creación de este ministerio por el gobierno actual en el año 2005. 127. construyendo imaginariamente su futuro inmediato. cheto). Si bien es cierto que en su funcionamiento el Estado. Uno de los entrevistados. producto de prácticas sociales que se dan en el marco de escasas oportunidades de acción. como es la defensa de la infancia y la adolescen- cia. No sin ironía. Pues parece necesario combinar la firmeza de la autori- dad junto a la protección. señalaba la importancia de la Policía: cuando un chico consumidor de pasta base se “pasa de rosca” es la Policía la que llega a él y se encarga de darle los primeros auxilios: “ya que ningún vecino se acerca a un latero”. En Uruguay los procesados por la justicia penal y detenidos son en su mayoría varones jóve- nes. en su faceta de protección social. uno no puede ser tan miope como para creer que este sujeto es un privilegiado o que está afuera de las determinantes sociales que lo reducen —estadísticamente esto es más que claro— a un futuro preso. Para seguir con la metá- 132 fora. aquí el Estado actúa con las dos manos. En consecuencia con el gran maestro francés. y que exalta al chorro.

en cambio. De hecho. gurisitos de 8 ó 10 años. Ambas jurisdicciones exceden los ba- rrios estudiados. es competencia de la seccional 15. Al INAU lo destrozó. con señalamientos idénticos a los de los policías que se entrevistaron. el límite al norte entre ellas es Av. No obstante. Al igual que su colega Pérez (policía de 40 años) avanza en conclusiones de orden ético respecto al Ingreso Ciudadano. Hoy día los muchachos te insultan sin problemas. conclusiones que podrían resumir una moralidad compartida entre los policías. — Ya no respetan al policía. ni siquiera nos llaman. La seccional 11 cubre una zona que va . tendrías que ver. sería fácil citar entrevistas a vecinos de Malvín Norte. no digo miedo. pues la mínima contrapartida que se exige. Italia. pero su sola presencia hacía que las cosas se pusieran en su cauce. acerca del trabajo y cómo ha de ganar- se uno el sustento: — No puede ser que se acceda a un beneficio sin una contraparte. Malvín Norte. principalmente comer- ciantes. teniendo entre sus preocupacio- nes principales la falta de reconocimiento a la autoridad (fenómeno eminentemente simbólico). es imposible hacerlo. “no se puede controlar. que también limita los barrios del sur con el del norte. por lo tanto. del niño y la adolescencia. ¡y a nosotros también! ¿Qué podemos hacer?. La zona que se viene estudiando se divide en dos jurisdicciones policiales. los gurises incluso. agua nada. Sin 133 embargo. Malvín y Nuevo Malvín corresponden a la jurisdicción de la seccional 11. lo dejó en banda. con sus madres. Bianchi (policía de 37 años) también estima que el Ingreso Ciudadano “ni es justo ni útil” porque no requiere contrapartidas de los beneficiarios. el policía imponía respeto. entienden que otorgar derechos sin exigir una contraparte de deberes es algo que obstaculiza el reconocimiento de la misma y. se precisaría de un ejército de gente para fis- calizarlo”. ¿qué ejemplo nos da a los que trabajamos y no nos alcanza el salario? Uno podría sentirse tentado a emparentar el discurso de la Policía con el discurso conservador del vecino. y de Malvín al sur. la que obliga mandar a los hijos a la escuela. aún más cuan- do es gente que muchas veces no paga luz. te relajan todo. — Ahora están estos que les pagan… ¿cómo se llaman estos que les pagan y no trabajan? […] hay algunas normas que fueron derogadas que nos permi- tían actuar ¿no? Con la nueva ley esta. principalmente vecinas mayores. al no estar preparados. no hay falta de sentido de común —de sentido común policial podríamos apuntar— en la afirmación de los policías cuando. cuando yo era chico. termina haciendo más difícil —y peligroso— su trabajo cotidiano.

Pero a los jóvenes —a diferencia de otros lugares como el liceo o el barrio—. la cual implica la plena responsabilidad penal de sus actos. rotar es bueno. C— No. por ende. sustrayéndosela a su tenedor. lo que habilita el juicio comparativo. sino porque tal distinción afecta al procedimiento jurídico-policial y. —de oeste a este— desde el Buceo hasta Malvín. por lo general hurtos. para aprovecharse o hacer que otro se aproveche de ella”. legitima su consideración doblemente: a su experiencia en el barrio le suma su ex- periencia en otros. Hay. La Blanqueada y Malvín Norte. muy delictivo. 134 también una rapiña importante con copamiento. De hecho hace unos días en la barraca Europa. El Código Penal. hay alguna cosita. La delincuencia que allí se daba. — Pero ahí ya no se está tratando de menores. sustrayéndosela a su tenedor. en el artículo 340. Con el menor. las rapiñas. o hacer que otro se aproveche de ella”. rapiñas o arrebatos. —Muy problemático. se los tipifica —utilizando un sistema clasificatorio de cierta complejidad— en relación con los delitos que cometen: C. — Ha habido sí. Y cobra importancia en el discurso la categoría de menor. con violencias o amenazas. acá en Av. se define como cul- pable de hurto a: “El que se apoderare de cosa ajena mueble. E. ya no por lo atemori- zante que su condición judicial tiene para el vecino. los arrebatos. no se está tratando de menores. Los problemas más graves de esta jurisdicción provienen de Santiago Rivas. El jo- ven es clasificado según el tipo de delito. en su artículo 344.128 pero la distinción principal se vincula al hecho de haber cumplido o no la mayoría de edad. Los jóvenes aparecen rápidamente asociados a los problemas de la delincuen- cia. la propia conducta de los policías. se apoderare de cosa mueble. la que produce la típica queja del “entran y salen y ya están robando de nuevo”. la seccional 15 se encarga de una zona que incluye a la Unión. pero lo mejor sería cada dos años”—. ahí en Estanislao López. define como culpable del delito de rapiña a: “El que. Los problemas con los jóvenes. pues “con un año no alcanza. los jóve- nes en las plazas. 128. que fue lo último y lo más grande. supongo. en Av. . Italia y Comercio. Después otra en Don Celular. para aprovecharse. Después tuvimos un copamiento con un menor en las calles Orinoco y Amazonas. viviendas fuera del área seleccio- nada para nuestro estudio: C. un menor de trece años. y al igual que con los adultos. La comisario de la seccional 11 refiere a Malvín al Sur como una zona “tranquila”. la rotación a la que están obligados todos los años —y de la cual se queja. Italia robaron y se llevaron electrodomésticos.

hay mucho trabajo. hay muchas leyes para ellos y para nosotros nada. Te da miedo de enfrentarlos en el sentido de decir. muchas ve- ces del uso de agentes especiales encubiertos. lo lastimo. Por último. Entonces ya vas con dos cosas. Entonces. la cuestión de la policía comunitaria. hay una queja clara sobre el mecanismo de denuncias telefónicas anónimas. y deben ajustarse al Derecho en los procedimientos que realizan. vos no sabés si son o no menores. Además. eso es muy bueno. Es la misma queja de siem- pre. como cuenta un agente que cumple servicios “222”: — Tenemos que tener un poco más de autoridad. lo toco y voy a perder mi trabajo. Estos tres problemas se interrelacionan y dificultan. pero son prácticamente iguales en el tema de la violencia. ¿no? El personal que hay es poco. en general demanda largos períodos de investigación. La droga es una tópica de tratamiento complejo para la Policía: es difícil actuar 135 con el problema.“hay que cuidarse” pues cualquier exceso se “paga caro”. El gran problema es la falta de motivación y la falta de materiales. lo toco. El principal actor es la droga en este momento. En lo admi- nistrativo. hay que cambiar un poco las leyes. pierdo mi trabajo. ¡nosotros trabajamos con una Olivetti vieja! Y el tema de la carencia de personal no le da para cumplir el tema que se empezó hace unos años. pero se terminó. no hay personal. las denuncias más frecuentes son sobre la actuación policial o sobre asuntos de convivencia vecinal. y después hay que hacer un . La zona es una boca de venta de droga. frente a un problema “tan severo” y de “gran crecimiento” en los últimos años la institución no cuenta con el personal suficiente: — ¡Destruida! La comisaría destruida. los que hacen gimnasia tienen terrible lomo ya. está desmotivado. andá a saber. [las propias estadísticas de la comisaría 15 muestran lo con- trario] lo que está influyendo más es el tema de la droga. — Si se llevan mal con un vecino. Los problemas referidos por los agentes policiales de la seccional 11 de Malvín al sur en entrevistas son tres: la falta de “efectivos y recursos”. para muchos funcionarios policiales. Viste que vos tocás a uno de ellos y no podés hacer nada. ¿y va a la cárcel?. si tiene un problema por alguna pelea con un vecino llaman anónimamente y denuncian. — Acá todas las zonas son diferentes. y te digo yo que tengo 28 años de policía. la excesiva demanda a la que son sometidos y el negocio que rodea a la droga. el “proceder efi- ciente” de la institución.

pensado en su momento como excepcional. quita “tiempo y recursos” que podrían destinarse al que se reconoce como el gran problema colectivo: el delito. la monotonía burocrática relacionada a este tipo de denuncias.000 policías [se incluyen a los aproximadamente mil bomberos] que se destinan a las tareas ejecutivas poco más de 14. permitido por el artículo 222 de la ley 13. Otro factor relevante para entender la sobredimensión de este servicio. Mediante esta forma de utilización privada de la vigilancia policial una porción mayoritaria de la policía vende su fuerza de trabajo a terceras personas —sean éstas públicas o privadas: De los aproximadamente 22. Esto quita tiempo para dedicarse a los verdaderos problemas que tene- mos. Cada denuncia hecha papel debe tener la firma del comisario y cada papel debe estar acompañado por un procedimiento de investigación que elucide el asunto denunciado.318 de 1964. Nos quita tiempo para dedicarnos a combatir la delincuencia. en suma. la insustancialidad de las mismas y el escaso interés que despierta —tanto entre ellos como entre los miembros del Poder Judicial—. es entendido como un meca- nismo doblemente pernicioso. El . procedimiento. la distribución y venta de drogas. convier- ten a este asunto en un gran factor de desmotivación policial. Vale decir que las dos terceras partes de los policías destinan parte de su tiempo libre a seguir trabajando (Paternain. es el endeudamiento generalizado de los funcio- narios policiales: los funcionarios del Estado uruguayo tienen facilidades crediticias en el Banco República así como en diversas cooperativas de ahorro y crédito. y en particu- lar. 136 El “222” Para entender la situación laboral de los efectivos policiales es necesario consi- derar al servicio de “prestación de vigilancia especial”. Estas denuncias “carentes de sustancia” son entendidas como un “entorpeci- miento” del trabajo policial porque “acumulan burocracia”. investigar y me lleno de papeles que después tengo que leer y firmar.000 se dedican a complementar la jornada a través del conocido “222”. Los jueces te dicen: “para nosotros una denuncia anónima no sirve”. ¿te das cuenta? El procedimiento de denuncia telefónico. Por otro. 146: 2008). La queja pa- rece aún más grave cuando señalan que ni siquiera es valorado por otros poderes públicos: —Para colmo al Poder Judicial no le interesa. Por un lado.

El policía. sea público o privado. Pero el carácter de esta alteridad no debe ser olvidado: de un lado tenemos un servidor público que debe comportarse ajustado a las normas de convivencia más amables al tiempo que homogéneas y esperables. pactaron el servicio 222. como usualmente se lo llama.html>) Los policías que atienden servicios 222 en las instituciones educativas conllevan en sí mismos el carácter de ser representantes de una institución con una imagen muy negativa entre la población con la que deben tratar. en algunos liceos hay caseros y en casi todos servicio 222. El “222” (dos veintidós). que debe recurrir al multiempleo o a la toma de estos servicios de vigilancia especial: Colegios. al ocupar un claro lugar dominado en la institución liceal. Mazzei explicó que. La cercanía y el contacto cotidiano pueden implicar la caída de los prejuicios y la instalación de un enfoque comprensivo entre quienes tienen la posibilidad de la experiencia de la alteridad. son algunos de los escenarios en los que se pueden encontrar los policías cumpliendo tareas de vigilancia por este mecanismo. algunas faltas de respeto relacionadas . sólo dos de los sesenta y seis liceos que hay en 137 Montevideo carecen de servicio 222. Sin lugar a dudas. esta prestación por policías sobrecargados de horas de trabajo atenta contra la calidad del servicio.bajo salario policial y el acceso fácil al crédito convierte al asalariado policial en un sobreendeudado crónico. no resultan eficaces para garantizar la seguridad tanto con relación a preservar el patrimonio del liceo como a la vigilancia de las inmediaciones del mismo. como rejas. 146-147: 2008). en la cual si se extralimita pierde de inmediato su lugar de ejercicio de “222”. liceos. todos los demás lo tienen en uno o varios turnos. alarmas. actualmente. y del otro a un conjunto necesa- riamente heterogéneo de personas que confluyen en una institución educativa. frente al incremento en la inseguridad.edu. supermercados. A los policías así contratados se les puede exigir que vigilen cualquier lugar. el que termina siendo para muchos su principal fuente de ingreso a causa del endeudamiento al que someten su salario con- vencional (Paternain. ha crecido mucho en los últimos años hasta convertirse en una práctica diaria de muchos policías. tiene con los chicos un trato en general cordial y debe soportar.anep. Las institu- ciones educativas no fueron menos: Si bien existen diversos dispositivos de seguridad en los centros educativos. Recientemente. fueron las propias empresas e instituciones del Estado quienes. (Tomado del sitio de Anep <http://www.uy/infoeducar/infoeducar070902/info- educa070902. eventos culturales y deportivos.

“buchón”. tengo un trato diferente que otros policías. a los gurises los llevo perfectamente. Les hago entrar en la cabeza. Y sino pasan ellos. que es lo que finalmente obliga a cumplir el servicio 222. no olvidemos que se trató de un policía que cumplía dicho servicio el que baleó. sumada a la precariedad del salario. Desde apelaciones irrespetuosas a su condición de policía: “botón”. hasta —como observamos en una situación de entrevista— el intento de sacarle. ¿viste? E. Por otro. “rati”. cual gracia. La particular relación laboral a la que se ve sometido el policía que cumple el servicio 222 es de mucho interés para este trabajo. . puede llegar a constituirse como una verdadera “olla de presión”. les hablo una vez sola y les hago entender las cosas. los llamo y enseguida vienen. y escuchame mirá que esto es para tu perjuicio para el día de mañana. a primera hora de la mañana. este relacio- namiento particular es propicio para desandar los innumerables prejuicios mutuos que existen entre la policía y diversas franjas de la ciudadanía uruguaya. hola ¿qué tal? ¿Estás bien? Les hago bromas y todo. no muchacho. que los policías sufrían de parte de algunos vecinos para incrementar la represión sobre los jóvenes del mismo com- plejo.129 En este sentido el policía está ajustado a una doble regulación. Pues el policía que cumple el servicio 222 tiene el apoyo de la institución a la cual pertenece. y que todas las versiones apuntan a la presión —y no olvidemos aquí 138 el reglamento-contrato de estos complejos—. no lo vuelvas a hacer. El hecho de que tengamos a un funcionario formado principalmente para la represión cumpliendo funciones en una institución educativa en la cual se le exige amabilidad y cortesía con los muchachos. les digo hola. la situación de doble regulación señalada. No debe confundirse la debilidad relacional del policía con una fragilidad similar a la de los jóvenes liceales. La comisario me ha dicho: “si preci- sás algo llamá” (Carbone. a Santiago Yerle y sus amigos. Es en el servicio 222 donde confluyen las tensiones. yo a los gurises les hablo bien. Así lo expresan los entrevistados: — La comisaría 11 de la zona. y ¿qué tal son los gurises? 129. en Euskal Erría 70. del mediodía. conlleva una faceta sociológicamente muy interesante: —Acá yo. eso está mal. 54 años). los trato bien. Por un lado. lo que pasa es que cuando llegué empecé a hablar con ellos. a su condición profesional. —Claro. la que emana de la propia institución policial y la que recibe —contin- gencialmente— de la institución que lo contrata. el arma.

las echan. pero éste queda. E. y ¿eso qué es? sos vos misma. ¿qué te paso? Y me dicen me corrió la vieja esta. porque vos lo que estás haciendo es un estudio para prepararte para el día de mañana. . No hay una hostilidad hacia el liceo ni nada. Muchas veces los conflictos por los cuales un “222” debe actuar no son producto 139 de prácticas que sostienen los estudiantes en el liceo. ¿no? El dialogo con los “gurises” es primordial a la hora de generar un vínculo de res- peto y comprensión mutua. ¿esto es muy común? Este tipo de cosas: tirar piedras a las casas. porque otro se perjudica. los fin de semana que estoy solo acá de tarde. por ejemplo. —No. E. —Son insoportables. ¿qué tal? Todo bien. escucha- me no seas mala. no. —Tranquilo. a merced de las ganas y de la personalidad del agente que cumple el servicio 222. estoy tomando mate lo más tranquilo. en general. todo bien. para el día de mañana poder ser alguien. poco les importa. — Yo las agarro… porque están corriendo están hablando. te rompen los vidrios por gusto. no seas mala. qué ganás. le digo. tá. cuando pretenden que el relacionamiento sea lo más aséptico posible. habían roto unos vi- drios no sé qué mierda en una casa. el viernes fue. E. sino de las cosas que ocurren fuera del mismo. la mujer vino como loca para acá preguntando por la directora. otras veces es reprimido por las autoridades del liceo. digo porque tenés que hacer la materia. los otros días que salieron despavoridos acá. Hay dos cosas: la joda y el laburo. está bien la joda. perdés el año. —Ahora. ¿ha habido quejas? — Sí. y les digo. mirá que la jodita no te lleva a nada. ¿se quejan?. —Y los vecinos. E. ¿y qué hiciste? —nada porque estaba conversando— y le digo. y esto lo tenés que tomar como un laburo. y le digo. ya hubo. —¿Y vienen para acá? — Vienen y se sientan ahí. no se encuentra la directora. ¿viste?. después tenés bajas. hola.

y hay de todo ¿viste?” En algunos policías que cumplen el servicio “222” vemos reproducirse lo mis- mo que ocurre con algunos vecinos de Malvín Sur cuando reconocen la distinción entre el joven delincuente y el joven liceal sólo en el discurso. ¿viste? Una avalan- cha. ahora seis y media cuando salen. y ya viene la adscripta. y le digo mirá que te llevo a pa- tadas en el culo pa’ la seccional y se terminó. pues en la práctica a muchos les es difícil distinguirlos. si no me gusta la cara. ¡no! La otra vuelta vino un guacho. la clase es de fútbol. ¿entendés? Yo acá a los gurises los llevo bien. se lo digo una vez. decime una cosa. —Y mientras está sin salida. no me importa si sos menor. —¿Y ahí achicó? —No. pero Pilar. Lo que se reproduce. ¡sí!. Le digo: “¿y vos quién sos?”. qué hacen los botones. dejás la puerta para atrás. es el estigma que pesa sobre los jóvenes de origen pobre que transitan por el barrio: la igualación del joven pobre con la delincuencia y la adicción a la pasta base. ¿la puerta está cerrada nomás? ¿Se mantiene cerrada? — Sí.. y cualquier cosa. un negrito ahí 140 [señala la esquina frente al liceo].. E. por más que yo ande por acá en la vuelta y les pare el carro. lo entra. —Y con los planchas. y tá. y me contesta: ¿y a vos qué te importa? En la vereda de enfrente o en la esquina. porque escuchame. ¿dos veces?. ¡ah!. una sola te digo. porque es como si fueran los caballos. su respuesta no parece ser consecuente con el planteo discriminatorio anterior. estrictamente. van a jugar al fútbol. ¿Hay acá adentro? . — Eso. ¿entendés? E. le encajo la fría. la segunda vez no te hablo… E. pa’ drogarte y robar una vieja pa’ eso sos menor. salen a los gritos y eso. los chicos con esta estética plancha y con estas ideas. — Yo soy uno de los principales que los saco a patadas. 17 años. alguno se escapa. ¿vos no tenés que tener clase? Sí. dice: “¿no que? Tengo que estar acá?” No.. gracias a Dios… Pero cuando al mismo entrevistado se lo enfrenta con el estigma construido al- rededor de la noción de lo plancha. ¿viste? Viene la adscripta y le dice. acá no vas a estar.

que es hijo de un diputado. participen de campos sociales distintos a los que proporciona la familia policial. acá los veo todo el rato… E. E. 1995) Siendo el habitus un principio ordenador de las prácticas que no cierra totalmente las mismas. ya las emanadas de los reglamentos y prácticas policiales habituales en el espacio público o las que se relacionan al inmediato contexto liceal. actúa más como un hermano mayor. un grupo de amigos. los junás! —Aparte te digo. se pone a conversar conmigo. Tenemos en el agente policial un agente social con un habitus fuertemente orientado a cumplir con eficacia las órdenes que se le aplican. como un padre o como un tío. permitiendo ciertas autonomías de acción y una suerte de pragmática interpretativa. aunque las mismas puedan ir a contrapelo de las prácticas más habituales de lo represivo policial. —¡Sí. Proteger al alumno poniendo al funcionario policial a las enteras órdenes de la autoridad educativa lleva a situaciones de actuación policial completamente escin- didas de su contexto habitual de actuación. desarrollando junto a los chicos estrategias prácticas alejadas de la habitual función policial. ya te digo. acordes a la competencia policial mediada por la duplicidad de órdenes de actua- 141 ción. Es que en realidad un policía debe en su actividad diaria juzgar —“a partir de lo que se debe hacer”— a otro que además —como se refiere en la entrevista— se siente —lo manifieste o no— siempre juzgado. que implica una in- mediata interpretación del sujeto de la acción policial. responde a lógicas distintas. se procede. el policía. no hay que ser chorro… [interrumpe] — No. uno anda en la calle todo el santo día. Esto explica que el plancha del liceo converse amablemente con el funcionario policial en el local educativo. se pone a leer el diario conmigo. El problema aparece cuando a través de un juicio que califica las multiplicidades y los matices de la conducta humana. a veces cuando se pelea con la profesora o algo. otro muchacho más. El hecho de que los funcionarios policiales tengan una familia. acá hay uno que se viste plancha. la verdad que no. sin embargo el loco repiola. — Hay ¡sí! ¡Pero no dan bola! Acá nomás incluso te digo más. Es interesante ver cómo el contexto de actuación. Así. forma popular de decir “crack”]. mientras que el policía actuando en el espacio público cambia su mirada interpretativa del “sujeto peligroso” en función de unas prácticas heredadas y configuradas como habitus (Bourdieu y Wacquant. —Es estética nomás. no. . es crá [sic.

Quizás convenga ahora detenerse en las “causas” y contenidos de dicha demanda. donde el agente policial se ve cuestionado en lo más profundo de su identidad?. 130. Explorar así. quizás tal asunto pueda asociarse a la balacera acaecida un año antes. A los liceos se ac- cedió para entrevistar a sus directores y a algunos profesores. por otro. El trabajo etnográfico fue realizado en los espacios públicos de los barrios. basándose en el principio rector de un aparato jerárquico: el cumplimiento de órdenes. en cambio. enteramente al mando de autoridades policiales? Ningún espacio de la actuación policial puede estar privatizado. La observación sistemática. y lo ominoso que ello conlleva lo que se pone en acto? La exclusión secundaria. y en sus consecuencias en la propia institución edu- cativa. Así se consiguió un registro de interpretación compleja que. Si se ciñen al “reglamento”. y con los vecinos del barrio. . probablemente. los largos plazos burocráticos requeridos para acceder a los centros educativos130 impidieron la observación conti- nua. ¿y no es acaso una reacción a ese cuestionamiento. y observar situaciones de “recreo”. permita delinear investigaciones futuras más que aproximarse a ideas conclusivas. Antes conviene aclarar ciertas limitaciones de orden metodológico. Si el funcionario policial que termina matando a Santiago Yerle hubiera sido un policía cumpliendo servicios normales: ¿el problema hubiese tenido el mismo desenlace?. se llevó a cabo en las “inmedia- ciones” de las instituciones educativas: por un lado. La violencia del Estado hacia los jóvenes 142 Se ha supuesto que la demanda de los liceos públicos del servicio policial “222” es uniforme: la inseguridad. otro aspecto del “ambidiestrismo” del Estado. debe señalarse que este hecho varía mucho de acuerdo a la disposición de las autoridades del centro educativo en cuestión. ¿el policía hubiese exacerbado su forma de actuar represiva si hubiese actuado en un espacio verdaderamente público. la investigación pretendía indagar en la interacción de los liceales con otros adolescentes y jóvenes. Tenemos un triste ejemplo de lo contrario en el caso de Euskal Erría 70. pues entonces. Sólo en el liceo 10 encontra- mos una “burocracia” tan estricta. los plazos burocráticos pueden demorarse hasta seis meses. que de alguna manera representan al em- pleador y un policía bajo las órdenes de ese empleador. ¿no es acaso en esa tensión entre un grupo de jóvenes. permite que encuentre registros prácticos para comportarse con los alumnos licea- les de un modo distinto. mediado por la legitimidad del uso de la fuerza física. De todos modos. ¿los jóvenes lo hubiesen provocado de la misma manera?. Estas consideraciones relativizarían el hecho de que la cercanía física con los muchachos cambie las formas de actuación policial de los funcionarios implicados.

. entrevistas.De las “inmediaciones” de los liceos nos interesa: la composición social de la ins- titución educativa en cuestión. que aúna cierta forma de autoritarismo con la disciplina propia de la moralidad del trabajo133. sobre todo. La directora refiere un episodio de público conocimien- to —que se dio a conocer en la prensa escrita— con mucho recelo. Sin embargo. En el liceo 10. éste recuerda su pasado como empleado de una fábrica y sobre la relación entre la solidaridad entre los obreros y la disciplina de la empresa. El discurso del “adentro” es homogéneo en cuanto a las quejas sobre las nuevas modalidades de violencia de los jóvenes. la directora 143 asegura que la disputa era por la chica en cuestión: entre su novio perteneciente al liceo e integrante de la “banda de Verdi” y otro muchacho ajeno a la institución y de “la banda de Miravalles”. su relato sostiene que “las bandas” eran compuestas por muchachos de “fuera del liceo. Como cuando relata un episodio que requirió de su “intervención personal”: 131.. la mayoría de los liceales se comportarían con una violencia “inédita. los de Miravalles y los de Verdi.131 y lo mejor con ellos.”. al cual asisten estudiantes trabajadores de todas las edades. que impediría la relación de respeto y autoridad necesaria para educarlos. una adolescente que se encontraba en la esquina del liceo y que fue rozada por el tiroteo. En un primer momento. nunca vista”. Desde la jerarquía de la Escuela se tiene una mirada “paternalista” sobre los estudian- tes y subalternos —entre ellos el policía que cumple el servicio de vigilancia—. Dicho por autoridad liceal de la zona. pues se trata de un liceo de bachillerato —con alumnos entre 15 y 19 años132— es de “bandas”. en algunos casos. el director de esta institución. 133. no se limpian. de “gurises problemáticos” o de “gurises que vienen de contextos donde ni siquiera se saludan. En el “adentro”. cuando el relato introduce al blanco de la bala. pero ninguno de acá”. 132. En otros. y. Incluso el liceo tiene un turno a la noche. ni desiste ni los cree imposibles de “encauzar”. La Escuela Técnica de Malvín Norte puede considerarse la institución más aje- na a los discursos y prácticas estigmatizantes que se escuchan y observan en las instituciones educativas de la zona. la directora agrega elementos nuevos al relato: “la venta de droga y la marginalización”. no comen con cubiertos.. por último. y sólo luego de nuestra insistente pregunta. En la larga entrevista mantenida con el director. las actitudes y percepciones de los vecinos sobre el liceo y sus estudiantes. como en el liceo 31. se realizaron. las relaciones de los estudiantes con otros jóvenes —del barrio o no—. se trataría de casos excepcionales. Se podría denominar a dicho contexto como el “afuera”. Cuando hay problemas de violencia con algún estudiante. las creencias y decisiones de las autoridades del liceo con relación a su contexto inmediato. Su versión es ambigua. en cam- bio. es quitárselos cuanto antes de encima. puesto que acepta la hipótesis que sostiene que el conflicto se desencadenó por una disputa entre dos bandas. ya la modalidad de violencia juvenil. Cuando se le pregunta cuáles son las razones por las que una disputa entre adolescentes por una chica culmine en una balacera. como en los liceos 33 y 42.

Salí a la calle que se te acaban las pavadas. vos sos mi amigo. […] yo le digo al milico [222]. uno gana y el otro pierde como siempre. pin pun. “¿Cómo?” Ellos ya saben que yo entro así. el segundo que se caiga el salón. tête à tête. jugando. Ahora es: —Adiós Carlitos ¿cómo te va? Me lo gané también llamando al médico. sobre el cual hace operar al “milico”: E. Bravísimo. el ambiente es duro al principio. En el discurso de una autoridad de la Escuela Técnica hay un análisis del “afue- ra” que iluminaría su tratamiento del “adentro” y también la consideración de un espacio transicional. Desde ese día se le acabaron las pavadas. allá en la otra cuadra y del otro lado de Camino Carrasco. —Claro. pero… —Yo ya te avise. —No. “llegó el lechuza”. Desde ese día. —“¿Cómo?” “¿Qué dijiste?” —“Lechuza”. mejoró. —Y ¿de afuera? Gente que venga a jorobar de afuera... Vos. el ambiente tenés que hacerlo vos. los otros ya están “hola” [. “¿Pero vos qué te creés?” —“Usted es el que manda acá porque es el director”. yo gil de goma acá no soy ¿me estás tomando el pelo? —Y no me grite. Le mostré otra cosa. estudiando. acá una falta sola y te vas. —Noté que los gurises en la puerta te saludan D. El profesor me miraba asustado. —“¿Ah sí?” Y me le puse así. D. Y ahí anda el Mario ahora. Los gurises se pelearon.] y a nosotros nos tiene a garrotazo limpio…” Yo les doy “palo” desde el primer día. acá adentro. y escucho. Llegó un poco roto.] los otros miran con los ojos así “este es flor de malandro en el barrio [. pim pum un médico. ésta es la última. Vos lo que tenés que tratar. putea a los vecinos… Bueno Mario. sí ya sabés que te queda solo una falta para perder el año. E. Al otro día viene la madre a patotear y lo sacudía al chiquilín. Cinco días suspendido. no quiero a nadie que me venga a tocar un chi- quilín […] allá en la otra cuadra. vení Mario. Si después venía la otra. ¿Qué pasó? La típica.Y ¿qué hay si te grito? ¿Sabés lo que hice con uno que iba de vivo acá? Los suspendí cinco días. . Otro día voy hasta a una clase.. Yo a perder no te quiero más. Una vez que se pegó a unas cuadras de acá con 144 otro de afuera de la UTU. en mi opinión. — […] con una directora que había antes acá. yo que sé. Pero yo me la jugué.. están suspendidos cinco días. vos y vos. a la calle. pero yo me hice el guapo. —. ¿sabés cómo cambió? Capaz que me rompe la cabeza. con los que entran.

las pro- pias oficinas administrativas y de dirección se protegen también mediante el uso de rejas. son los jóvenes de “afuera”. acá este año ni una patoteada. Pareciendo contradecir la presencia de las rejas interiores. sito en el complejo habitacional de Euskal Erría 70. En el caso de esta Escuela Técnica. La Escuela de UTU no es particular por ello. Y no moverse de allí. Hoy cree que el “problema se ha solucionado”: — Antes venían jóvenes a las puerta del liceo. Los que viven más cerca. amigos de alumnos… tenemos controlado el entorno mediante el patrullaje que hace la seccional 15 en la zona. radica en el perímetro específico del territorio que ha delimitado y la modalidad con la cual se efectiviza tal demarcación. Las fronteras del liceo 42 se expanden temporalmente. En el 31. van a pie y en grupo. padre. el agente que cumple el servicio “222” tiene la orden de mantenerse en la puerta del liceo. se extienden por las dos cuadras de Iguá donde se encuentran las paradas de ómnibus que trasladan a la mayoría de los jóvenes para sus casas. se intenta proteger el “adentro” mediante rejas. Termina el día y pron- to para sus casas. Ahora no dejamos que se acerquen: 145 ex-alumnos. Ya en el interior del liceo. sobre todo con las gurisas. Acá no se pueden quedar. robaron a un estudiante del liceo a apenas 40 metros de distancia: en la propia esquina del liceo. Acá el que venga. O . tanto a la mañana como a la tarde. en cambio. los que “venden drogas”. la pertenencia territorial y la responsabilidad institu- cional alcanzan a unas cuatro cuadras alrededor de la institución. presenta otra estrategia demarcatoria. su singularidad. a excepción de los momentos de ingreso y egreso de los alumnos. apurando el paso. Les aconsejamos que se acompañen. las fronteras parecen quererse establecer en la misma puerta del liceo. que se encuentran cerradas durante todo el transcurso de la jornada lectiva. — Nosotros somos bien claritos. Y se muestra dónde y cómo demarcar los límites y el territorio de la propia institución educativa. la directora señala que el “problema” del liceo. En el liceo 31 de Malvín al Sur. Las circunstancias son de tal forma. que en medio de la entrevista que sostuvimos con él. Así nomás. El liceo 42. Allí. Con cierta sutileza se marca la incapacidad de la anterior dirección de la Escuela Técnica para relacionarse con el “afuera”. que son más vulnerables. Y yo atrás voy a firmar la denuncia por agresión. en el horario de los cambios de turno. madre. Y aquí no debe llamar la aten- ción la apelación a la Policía para constituirlos. Por una media hora. hermano o quien sea me lo chapás del pes- cuezo y lo mandás a la quince [seccional de policía].

que expulsa a los alumnos que reputa como “problemáticos”. “una directora que se divorcia y va a vivir al liceo”135). Y la custodia se realiza de día. y con ello. en el segundo.136 134. se desiste de educarlos. “alumnos para los cuales la libreta no dice nada”. Aquellas circunstancias por las cuales el estudiante “portaba” la institución educativa a través del uso del guardapolvo. y de noche. 136. o bien es la causa de la violencia la que proviene de “afuera” —“pobreza extrema”. apelando a la actuación policial. En el primer caso. pero muchas veces nos dan celulares que nadie respon- de (autoridad del liceo 33). en los setenta y ochenta utilizaban uniforme liceal y desde mediados de los ochenta —pro- ducto de una lucha gremial anti-uniforme— se lo eliminó. confundiéndolos con marginales. implica la presencia del “sujeto problemático” como alumno de la enseñanza secundaria. 135. Como nos refirió en una entrevista. “funcionarios que no entienden a los alumnos”. cuando los jóvenes asisten al liceo. Resulta paradigmático que las fronteras de las instituciones públicas actuales deban ser definidas con la colaboración del aparato represivo del Estado. . Se analizará. entonces qué ocurre con el desistimiento liceal.134 parecen ser sólo recuerdos. la respuesta parece involucrar estrategias de demarcación territorial que. se entabla una (des)relación con suje- tos de clases populares. en su propia entrada. “abusos”. “desafiliación institucional”. 146 No hay un modelo de actuación para evitar la desvinculación liceal. la boletera (cuando vive a una distancia que exija el uso del transporte colectivo) o los libros o mochila que porte. cuando ninguno está allí. Encontramos en el barrio una educación secundaria con aspectos “disfunciona- les” (“profesores que faltan”. En los años sesenta los alumnos liceales usaban guardapolvos durante las horas de clases. alejen al “sujeto peligroso” y logren “controlar el entorno”. El tema de la inseguridad es omnipresente y afecta las prácticas educativas. a los cuales asigna todos los males asociados a la pobreza. En entrevistas a profesores. “culturas juveni- les incomprensibles”. “familias monoparentales”. Hasta aquí se vio que frente al tema de la violencia liceal hay dos posiciones con un mismo locus asignado —el “afuera”—: o bien la violencia proviene de sujetos de “afuera” —en general marginales o asociados al consumo y venta de drogas—. Los únicos rasgos que delatan la presencia de un estudiante liceal en el espacio público actual son. se manda tras los márgenes al marginado. más precisamente. puesto que el agente suele apostarse del lado de “afuera”. etcétera. éstos señalaban a los alumnos de ahora como incapaces de sujetarse a las “normas de convivencia liceal”. Si en el primer caso se concluye la exclusión del sujeto marginal. Las autorida- des de los liceos sólo pueden llamar a las casas de los muchachos que desaparecen para conversar con sus padres: — Llamamos a la casa. La segunda posición.

y los centros educativos. Un docente con cargo directriz en una institución secundaria de la zona. Muchos chiquilines tienen problemas… Algunos dicen: mirá que fulano anda en la joda: “¿vos andás en la joda?” ¡No! “Mirá que yo sé que andás en esa joda…” Uno muy bravo que viene de Euskal Erría. y la educación estatal se parece cada vez más a una educación pobre para los pobres. Vemos. autos. por problemas de conducta. casi total. repetidores por problemas de conduc- ta… yo también lo hago acá. y las prácticas concretas de los docentes que ocupan cargos de dirección liceal. Vino acá. Los niños y adolescentes experimentan el desencuentro entre sus códigos comunicacionales. res- 147 ponde sin ambages: D. Véase: <http://www. no siempre se orientan a mantener a los pocos que ingresan en la institución. carecen de herramientas. todos nos defendemos de alguna manera. sino de adolescentes que han completado sus es- tudios primarios e ingresan a la educación media.— Claro. la posición de Rubio es un tanto exagerada: aquí no se trata de niños de hogares indigentes que se integran a la educación inicial.137 El equívoco ocurre cuando se confunden pobres con indigentes. a ver si me entendés… 137. resume paradigmáticamente un falso problema que es replicado hoy constantemente por los profesores: La microcultura [sic] de los jóvenes provenientes de sectores marginados que se han incorporado a la enseñanza media no tiene puntos en común con la cultura que aspiran a transmitir los docentes. amigo de mis hijos: drogas. El entonces senador Rubio. cuando resultan “problemáticos”. tecnológicos o de la pobreza extrema. le mandé el problema para el 42. docente y actual Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. petisito así. lo saqué volando. Éstos.com. No hay buena preparación académica para trabajar en instituciones en riesgo social. quin- ce años el chiquilín. que en la matrícula de los liceos la población proveniente de los asenta- mientos continúa siendo mínima y la desvinculación de dichos estudiantes. Es muy grave suponer para los primeros una brecha en su sociabilidad respecto a los educadores que imposibilite la comunicación y por ende el proceso de aprendizaje.uy/ comunidad/250190-por-un-plan-de-impacto-en-los-liceos-publicos> . formados en la no diferenciación social de los educan- dos. en cambio. ante la pregunta sobre si expulsan de los liceos a los adolescentes “problemáticos”. Más allá de la discrepancia terminológica que se pueda tener con la categoría “microcultura”.larepublica. lo mandé para el 42 [se refiere al liceo de Euskal Erría].

ni encapuchados”. Había habido. — Por ejemplo. Entre las estrategias de la entrevistada. Y de nuevo el asunto es estéti- co: si hay jóvenes de “cierto aspecto” merodeando el liceo se llama a la policía para que los aleje. que complica cotidianamente a autoridades y docentes de la institución. pero eso lleva a una fuerte exclusión de estudiantes —en su mayoría de clases populares— que se desvinculan y ya no se volverán a vincular. o en el peor de los casos. del liceo 31 (Malvín al Sur). En el liceo 42. pero ese “algo” se mantiene en la máxima incertidumbre. El asentamiento es una invocación imaginaria que aumenta la alteridad del adolescente. ninguno de ellos provenía de la “zona roja” de Malvín Norte. hostigaban a otro. que molestaban. se refiere al joven en cuestión como un “adolescente problemático”. pudimos apreciarlo en la observación. Los estudiantes “problemáticos” que pudimos entrevistar eran habitantes de Malvín Alto. pues se lo confunde con el “otro monstruo- so”. Asimismo. con respecto a la problemática de los liceos. Pero en el caso más grave de “violencia liceal” de la zona. Y vale la pena recordar: los liceos públicos no obligan a usar uniforme. se opta por “proteger a los alumnos que aceptan las reglas y quieren estudiar”.138 D. se dio en el liceo treinta y uno un problema entre menores de segundo año de liceo. la directora admite que los alumnos provenientes de los asentamientos duran muy poco en el liceo porque suelen “desertar”. puesto que los chicos deben cumplir y cumplen con estos mandatos. Como lo señala una técnica perteneciente a una ONG: — Cuando se aleja a los gurises del liceo llamando a la policía. era un grupo de chiquilines que se dedicaban a tirarle 138. pero de cada institución liceal particular. que acabó incluso en la Seccional 11. Se busca efectivamente. Bu- ceo y Euskal Erría. . Estos adolescentes muchas veces son ex alumnos desvinculados. se los está alejan- 148 do de la posibilidad de integrarlos o reintegrarlos al liceo. está el intento de disciplinamiento estético a los alumnos: “en el liceo no se anda con gorrito. en la máxima arbitrariedad. el grueso de los alumnos involucrados pertenecían a Malvín y Nuevo Malvín. La opción de la direc- tora pasa por prohibir el acceso de la estética “plancha” a las instalaciones del liceo. librando de responsabilidades a quienes se les dificulta la tarea educativa. limitar las opciones estéticas a una urbanidad propia de la institución liceal. Pues los propios docentes entrevistados plan- tean que en otras instituciones las normas referidas al comportamiento varían acorde a la discrecionalidad con la que actúan las autoridades de cada institución. de primer año de liceo. La directora del liceo 42. ni bermudas. eso nos ente- ramos posteriormente. Muchacho con el cual “tienen que hacer algo”. que recibió al muchacho. porque al muchacho que se excluye se lo excluye también de las cercanías del liceo.

Estaban provocando un daño serio y eso acarreaba la denuncia y demás. a modo. para ellos. O sea. (Tomado de diferentes expresiones de la reunión de profesores). Las alumnas se pelean como nunca antes se vio. y la lluvia de versiones sobre la violencia de los jóvenes y la alteridad de los mismos respecto de sus docentes y profesores no se hizo esperar: — No nos respetan ni escuchan.139 En suma. aparte de insultarse continuamente con palabras que ni conocemos. a querer secuestrarlo. Este adolescente proviene del complejo de apartamentos de Malvín Alto y su madre es tra- bajadora. Nuestro ingreso a la Mesa de Profesores del liceo 31. los profesores ni me hablan. de diversión. Después fueron creciendo en sus andanzas y se metieron en los supermerca- dos a robar el chocolate. en el liceo 31. 149 Luego de esta reunión. hasta pueden insultar y pegarle a los varones. Las sanciones no son eficaces. Cuestión que es confirmada por el interminable partido de fútbol que se juega una y otra vez en la cancha del Club de Baby Fútbol Relámpago. no pa- ran de “agitarse”. a amenazarlo. una docente aclaró a solas que muchos de los profesores que se quejan de los alumnos. se pudo terminar con esos chiquilines del liceo treinta y uno. Pero esto no es lo más grave. hasta que se pudo determinar que en realidad los autores eran el resto de los chiquilines que componían la banda (oficial de policía seccional 11). la cosita de la caja. cuyos ju- gadores eran alumnos con “hora libre” producto de la falta de algún docente. tomó una magnitud importante. según ellos mismos confirmaron. no los respetan con sus continuas faltas sin aviso. como la palabra “petera”. al cual venía únicamente para visitar a sus amigos: “a mí. piedras a la Terminal de ómnibus de CUTCSA. señala que no le interesa estudiar y que no tiene sentido que su madre gaste nada de dinero en sus estudios. Hay dos incomprensiones básicas que al estar en juego contribuyen a reproducir la exclusión: a) el adolescente de familia en la 139. Hay muchachos que jamás podrán ser educados. se roban y se pegan. . En uno de esos partidos de fútbol fue que un joven de 15 años auto-considerado como plancha. implicó el rápido desahogo de los profesores: el antropólogo debe escuchar. La violencia entre ellos es tremenda. contó que fue expulsado de dos liceos y que ya había abandonado el liceo 31. tenemos un conjunto de relaciones conflictivas que violentan y mal- tratan sistemáticamente a los adolescentes producto de las muchas dificultades de buen funcionamiento del espacio público como un locus de derechos y obligacio- nes. Tres o cuatro que eran la bandita […] y después uno se separó del grupo y fue a ese que comenzaron a molestarlo. Bueno. el chicle y salían corriendo. no existo para ellos”.

Efectivamente esto ocurre con algunos profesores. como ineducables. Hoy la enseñanza pública de la zona estudiada se restringe cada vez más a los estudiantes de clase media baja o popular. 141. generalmente a los efectos del cobro del Ingreso Ciudadano en su familia. pero la incomprensión anteriormente referida los hace portadores de un estigma que los hace ver. que integra algunos muchachos mayores de treinta años en el liderazgo del gimnasio de “Knock Out a las drogas” que han organizado. al igual que en la hincha- da de la Unión Atlética. Las clases populares llegaban hasta no hace mucho a liceos donde eran mino- ritarios entre adolescentes de clases medias que aspiraban al ascenso social por la educación. La organización más importante de jóvenes de la zona Norte es la comparsa Tezirawa Ngum- ba. aunque algunos de sus miembros son mayores de treinta años.141 de todos modos sí se enuncian y pudimos interpretarlas del siguiente modo: a) el reclamo igualitarista de respeto por sus derechos. cuya perversión es el amiguismo y el nepotismo (hasta para que unos choferes de ómnibus ni siquiera les cobren a la hija de un compañero y sus amigos. pero no es posible avanzar más en este sentido. . que tiene la desventaja de expresarse individualmente. suele estar presente unos pocos días.140 Y la situación es tan grave. 140. Es en este marco que la institución educativa desiste de la educación y es capturada por un discurso de la violencia y la incomprensión. Algunos discursos y prácticas forman parte del universo simbólico de los jóvenes malvinenses (del norte y del sur) y podrían configurarse como prácticas de resisten- cia. ya que se podría sostener la hipótesis de que es la percepción de que los alumnos no podrán llegar a entender la que hace que algunos profesores no lleguen a intentar enseñar. en opinión de alumnos entrevistados. b) sí se sostiene su presencia tomando como referente al adolescente de clases populares. El caso fue referido en entrevista con jóvenes liceales del liceo 31. que las incomprensiones alcanzan hasta a las propias autoridades educativas. justamente aquellas que deberían ser las más preparadas para lidiar con los “problemas” de la educación pública. Estos adolescentes de clases populares sí acceden al liceo. aunque no han encontrado los medios de expresión para configurar acciones 150 colectivas organizadas. Sería interesante realizar un estudio más específico en los liceos. como incomprensi- bles y como violentos. cuando carece de eficacia puede derivar en la queja hipercrítica por oposición a la crítica que es dialógica y reconoce al otro. indigencia no llega al liceo. de estética “plancha” o no. Como señalamos anteriormente. 142. a los ojos de algunos profesores y autoridades. b) la moralidad de la amistad basada en la lealtad personal al amigo y al parien- te.142 pero a otros liceales ni les paren) y. la comparsa no ha vuelto a salir desde el año 2008. la “6”. hijo de trabajadores. y el liceo es incapaz de lo- grar que se cumpla con la preceptiva que hace obligatoria la enseñanza media hasta tercer año. sin embargo.

c) el asociativismo gremial. choferes de ómnibus y policías. pues entonces. le resto posibilidades de pro- gresar en la vida” (dicho por un adulto de Malvín de clase media). que sí cuentan con amparo gremial a diferencia de los adolescentes que ni cuentan con un gremialismo que les permita protegerse de los demás. y carecen de asociaciones autó- nomas. en muchos casos. sino. sino del ajeno. con las propias instituciones estatales o privadas en las cuales se desarrolla la actividad gremial. ya no es hoy una profecía autocumplida: el Estado ha colaborado con creces para ello. 151 143. cuando lo único que tienen los jóvenes es un concepto abstracto de ciudadanía de escasas implicancias prácticas. 1995). con estudiantes de clase media baja y baja sin expectativas. que permite solidaridades no sólo de los sujetos en- tre sí. ni con un corporativismo que los exima de las responsabilidades a las que debería responder todo ciudadano uruguayo cuando atropella los derechos de los demás. Al gremialismo le corresponde también un tipo de perversión. lo único que queda es una moralidad de la amistad y las relaciones sociales más inmediatas: que integran lo que Bourdieu llama el capital social143 (Bourdieu. Evidentemente la consolidación de “liceos para pobres” resta posibilidades para democrati- zar el capital social y cultural. el que hace causa común para defender los atropellos de profesores. el corporativismo: y los jóvenes sólo parecen padecer de éste último. y no del propio —producto de una posible militancia gremial desviada—. La siguiente afirmación: “Si mando a mi hijo a un liceo público. . Ahora bien.

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El Otro peligroso a encarcelar. Desde el campo del poder se mostraba una total incapacidad para debatir con los jóvenes educandos uruguayos. con la provisión concreta —becas— que permitan entender a las familias que la con- tribución concreta del joven al hogar provendrá en buena medida de sus logros escolares. a quedar fuera de él. parece razonable. entonces. mientras que otros pasaron a ser no excarcelables. Sería interesante. Pero se colocaba a su frente a un técnico incapaz de dialogar con aquellos a los que tenía como “beneficiarios”. o incluso. Sobre el primer problema creemos haber avanzado en su comprensión: las pre- siones diferenciales hacia varones y mujeres con relación al mundo del trabajo y la exigencia moral de la provisión. Los jóvenes entrevistados nos expresaron sin ambages sus dudas respec- to al futuro y. En este sentido. a separar y excluir. I En 1995 —en la propia Ley Presupuestal— se proyectaba una ambiciosa polí- tica social de atención a los más jóvenes mediante la reforma educativa. ensayar estrategias educativas que aúnen la ex- pectativa de la provisión —expectativas de ingreso al mundo del trabajo—. El discurso de la inseguridad comenzaba a rendir sus frutos. a la vez que se obtenían logros importantes en la inclusión de los niños pequeños provenientes de hogares pobres. llevan a que los adolescentes pobres deban iniciar- se tempranamente en actividades que contribuyan al sustento del hogar. 6 CONCLUSIONES A mediados de la década de 1990 se promulgó la Ley de Seguridad Ciudadana que aumentó las penas para algunos delitos. b) incapacidad de diálogo con los adolescentes y jóvenes en general. el estado de apatía de una buena parte de los muchachos es expresivo de una “estructura de . si bien puede resultar sana una cierta incertidumbre. comprender el éxito en la inclusión educativa de los preescolares en contraste a las grandes difi- cultades que aún tenemos —más allá del aumento constante de la inversión— en cuanto a la inclusión de los adolescentes pobres. entonces. Tenemos dos proble- mas anudados aún no resueltos: a) dificultades en la “inclusión” de los adolescentes 153 provenientes de hogares pobres. En un breve lapso aumentó la población carcelaria: principalmente detenidos primarios por delitos contra la propiedad. pero no así con los adolescentes —varones especialmente—. Al tiempo que se alzaban las primeras voces en pos de la baja de imputabilidad penal a dieciséis años de edad: el joven delincuente se comenzaba a configurar como la alteridad supernumeraria de la sociedad urugua- ya.

incluso la nueva Ley General de Educación contempla explícitamente la consulta a los estudiantes en todos los nive- les. hasta en las edades más tempranas. juntar fondos. edades y género. Sin embargo. su gente y su historia. reorientaría la demanda de educación técnica al nivel de bachilleratos y podría potenciar las expectativas colectivas de un porcentaje importante de los adolescentes uruguayos. y que para colmo de males. Los que sí consiguen entusiasmar gente son los organizadores de las distintas comparsas de los barrios. El modelo político económico regido desde el Consenso de Washington —aun- que amortiguado en Uruguay— se desbarrancaba en sus facetas reales e imaginarias . oportunidades” muy esquiva. ni la precariedad laboral. competir en las llamadas—. Hacia 2002 tuvo lugar en Uruguay una crisis sin precedentes: más del 20% de su PBI se esfumó en un lapso impresionantemente pequeño. Desde este punto de vista. se ha avanzado bastante en los últimos tiempos. Este asunto se relaciona directamente con las dificultades de reclutamiento que observamos en casi todos los emprendimientos paraestatales que hemos visto en la zona. justo aquellos que están en condiciones de vulnerabilidad y que no suelen ser atendidos por las políticas públicas. como nunca se había visto antes (la dictadura encarceló —en general— a jóvenes socialmente incluidos). en ella se encuentran siempre adultos que son ejemplo. muchos de los jóvenes que se entrevistaron señalaron la falta de adecuación de algunas políticas públicas respecto a sus problemas y deseos con- cretos. al encarcelamiento de jóvenes excluidos. desde edades tempranas alternativas tales como un sistema nacional de becas para la enseñanza técnica (que lejos de obturar el paso de los alumnos a la Educación Terciaria podría darles condiciones prácticas de acceso). la dificultad de diálogo con los jóvenes. Sobre el segundo término del problema. suelen ser confundidos. mejor que ningu- 154 no—. y todo ello sumado al apoyo y orgullo que siente por ellas el conjunto del barrio. Sería interesante intentar que ese apoyo sirva para lograr la colaboración de estos grupos —que conocen el barrio. ni la emigración— hasta el año 1999. en la implementación de prácticas de inclusión democrática. median- te el incremento represivo. Hubo un importante crecimiento económico —que sin embargo no evitó ni la desocupación. parece sensato estimular y apoyar estos emprendimientos desde el Estado. Ofrecer. Una comparsa es un grupo de muchachos del barrio —de todas las edades— que requiere para participar de ella un gran esfuerzo físico y disciplina e implica pertenecer a un grupo —identidad materializada hasta en los trajes y las banderas— que tiene objetivos a corto y mediano plazo —ensayar una vez por semana. por delincuentes. II A mediados de los años noventa se contribuía desde el campo del poder. Las comparsas son organizaciones que compor- tan una identidad mayor que atraviesa clases sociales.

Siendo un tema tradicional de nuestra disciplina y. Junto a ello. Como comunidad —y esta es su gran particularidad— jamás podrá ser religiosa 155 —o étnica— y/o política. Y sin su presencia. como la pasta base de cocaína y el cemento. Puesto que no están invitados. Producto del encuentro de concepciones globales (campo del poder trasnacional) y nacionales (mito-praxis frenteamplista que abreva en las fuentes hispánicas de la revolución oriental. leyenda roja del artiguismo) se establecen políticas locales que apuntan a la participación del vecino y al intento de desarrollar la ciudadanía a través de tal sujeto “concreto”. Ejemplo de ello es el análisis crítico del uso del concepto de comunidad —en un conjunto de investigaciones sociológicas. tanto educativa como laboralmente. lo prohíbe explícitamente. y la comunidad cooperativa. como en ciertas intervenciones estatales y paraestatales. Adolescentes y jóvenes “perdidos” de una periférica “zona roja” que terminaba ima- ginariamente poblada por “hordas peligrosas” —para los medios conservadores— y por “culturas alternativas” —para el bienpensante. los —tan mediáticos como casi inexistentes— saqueos de supermercados y las “hordas” provenientes de barrios periféricos. típica de las so- ciedades democráticas y cuyo sujeto es el ciudadano. que no .y ya no le era posible retener la base de apoyos que lo venía sustentando. tipo de comunidad “comunitarista” que construye espacios de moradía que busca eludir el mercado. Pero cuando se apela al vecino se produce una reducción que ex- cluye a otros sectores sociales concretos. se trata de una comunidad fundada con el concurso del Estado —mediante una ley— con el objeto de cumplir con el derecho constitucional a la vivienda digna. en el caso de los barrios. La otra comunidad de la cual se nos habla es la “comunidad local”. Sus ideas acerca de la inseguridad se enfocan hacia la incertidumbre sobre el futuro. para nuestro caso: al joven y al morador de los asentamientos irregulares. Hay dos tipos de comunidad en Montevideo: la comunidad política. así como la emergencia de drogas pe- ligrosas y monstruificantes. Ahora bien. por un sujeto bien claro: el vecino. se elude la voz de estos sujetos. nacionales y trans- nacionales que tratan sobre las políticas públicas. Esta etnologización infundada constituye para nosotros un llamado de responsabilidad para las ciencias sociales del país. Se intentó indagar a través del caso cuál es el sujeto concreto de la comunidad en Montevideo y llegar a algunas ideas preliminares. Pero tampoco asisten los más pobres. Las violencias a las que aluden están relacionadas a la faceta represiva del Estado y a los estigmas con los que muchas veces son amedrentados por los adultos (que sí son vecinos). Es un hecho que a la Mesa Local para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana del Zonal 6 no asisten jóvenes. a pesar de estar presente en casi todos los discursos estatales y paraestatales. la cual estaría integrada. ya que la ley que las posibilita. elevaban —en el discurso mediático dominante— la peligrosidad de los “infanto-juveniles”. que también son ciudadanos y que también tienen problemas concretos respecto a la inseguridad y a la violencia. no resultaba claro bien a qué o a quiénes aludía.

son considerados vecinos. estilos de vestimenta. Pues no pagan sus “cargas”. Su mera exclusión elude la posibilidad de poner en cuestión aquello que. Y en la medida que tal estigma se realice a través del tiempo por una serie de intervenciones estatales y paraestatales de diversa índole configurará un proceso de estigmatización. sean estas geopolíticas . actúa produciendo una exclusión que se (re) produce a través del discurso periodístico y político y mediante la asunción del pro- pio estigma por los jóvenes más vulnerables. por el hecho de mantenerse soterrado. “ni impuestos. confusiones y contradicciones discursivas y prácticas. a través de la participación y el diálogo. las Mesas de Convivencia y Seguridad Ciudadana deberían incluir nuevos sujetos: los jóvenes de la zona. está al margen de la norma. se acude a la policía allí donde hubiese sido impensable quince años atrás. desde cierto punto de vista. sobre el estigma hacia los jóvenes pobres. Y hay extranjerías en juego. Se trata de efectos no de- seados. la asignación a un sujeto del aumento de la violencia se realiza so- bre una serie de equívocos. a la vez que colocar en el espacio públi- co algunas propuestas. de esta manera. Puede formar parte de una sociedad con marcas de identidad. que conforme sus propias jerarquías y costumbres. previsibles. Una alteridad importante entre los jóvenes y el centro del Leviatán encarnado en el policía. ni luz. ni nada”. Dicho proceso se (re)produce por la actuación cotidiana de las instituciones del Estado y en una serie de políticas de Estado que involucran a organizaciones paraestatales y a sujetos de carne y hueso. Como se pudo apreciar. las comparsas. Hoy. aque- lla que los priva de recursos y oportunidades. actúa impensadamen- te con consecuencias directas. Proceso de estigmatización que. Y con su exclusión también se retira de la mesa la violencia estructural. pero. algunos de los cuales son impelidos por el propio estigma a comportarse como es esperado. en con- tradicción flagrante con los objetivos de tales políticas. el servicio policial “222” se contrata en buena parte de las instituciones de enseñanza secundaria. Las fronteras. la estigmatización adquiere formas inesperadas e. constituyendo un estigma. en este caso. Para ello. los clubes barriales. para basar los dispositivos dialógicos para la construcción activa de la ciudadanía. y se excluye la voz que podría aclarar muchos de los malentendidos con los que se vive a diario en el barrio. como vimos. 156 III Como se vio. delincuente y drogadicto. pero acaba reproduciendo estigmas y reforzando aquello que se proponía resolver. En este trabajo que se presenta se intentó desarmar la construcción imaginaria que anuda joven. La Mesa para la Convivencia y Seguridad Ciudadana es un ejemplo de políti- ca pública que busca solucionar los problemas de seguridad y convivencia de los ciudadanos. teóricas y prácticas. incluso. El extranjero.

pues “el cana” en la calle. Ni que hablar cuando existe un conflicto recurrente. para los jóvenes de Malvín. . Pues interponer preceptivas sólo genera un estado de tensión. Y esta máquina. de acuerdo a lo analizado. nun- ca son totales. es una alteridad extranjera. y bajo la actuación policial territorial habitual. Y es razonable. Pero no es la misma función que la de un policía actuando en su jurisdicción territorial habitual. toma atajos. Así de simple. los diálogos. los estudiantes suelen encontrar en el policía del liceo un funcio- nario más con el cual tratar y también encontrar apoyo. Basta mirar una estadística carcelaria. como todo dispositivo clasificatorio. se encuentra obligado por las instrucciones de las autoridades del liceo: si no logra ser amable con los jóvenes será removido de esa función (que le reporta buena parte de sus ingresos). La policía. el policía que trabaja como “222” en una institución educativa suele encontrar canales de diálogo con los estudiantes. los intercambios. Un anciano podrá ser muchas cosas. Pues ¿cuál es la juventud de lo joven? ¿Cómo fijar criterios para determinarlo? ¿Cómo sujetar a este sujeto? Si los criterios de ancianidad —por los cuales cual- quier anciano es uno de ellos— son de más fácil reconocimiento para un policía es porque se supone una conducta ajustada a las leyes. pero difícilmente trepe los árboles sin podar para robar los comercios de 8 de Octubre. 157 La policía es una máquina clasificatoria. porque cuando por problemas de economías se deja la fuerza de trabajo de un policía a merced del libre juego del mercado. enciende la máquina y todo parece volver a echarse a andar. Que un policía se encuentre bajo instrucciones de la directora de un liceo es algo admisible. Una extranjería dominada por los prejuicios mutuos. un policía se encuentre bajo las órdenes de la administración de un complejo de viviendas. De aquí en más. De ello depende diariamente la vida de los que la componen.o barriales —como cuando alguna comunidad cerrada se instala en un país—. Asimismo. Siempre se filtran a través de su porosidad las interacciones. ya que depende de la dirección de cada liceo y no de las autoridades policiales de la zona. Pues la vida se juega en ello: los jóvenes son peligrosos. Más inverosímil sería imaginarlo fumando pasta de la lata o haciendo malabares en un semáforo. me- diante el pago de un emolumento extra. resulta sumamente inconveniente. que. La institución sigue despertando los mismos fantasmas. represión y policía son significantes anudados para el discurso joven. Es por ello que la seguridad pública no puede ser priva- tiva ni estar privatizada por nadie. Sin embargo. Para el policía —como para la mayoría de los adultos— lo joven es difícil de de- finir. Para evitar que la máquina muestre sus dientes no deben mezclarse los me- dios prácticos de su proceder. El imaginario tracciona allí donde el descono- cimiento manda para constituir un Uno que es bien elocuente: la policía reprime. es más. lo que ocurre es simple: peligra todo juego.

Aquello que nos dio el gusto por la vida política o la literatura o la mecánica automotriz. VICMAN. Con “exclusión secundaria” se quiso ir hacia un dispositivo analítico que sirva para explicar el desistimiento de las instituciones educativas dispuestas para la educación de los jóvenes. ni a las políticas de “juventud” del Estado. y con ello. c) fuerte fragmentación dada por la desigualdad socioeco- nómica que se relaciona de modos diversos con la segregación habitacional. no retiene a los pocos alumnos provenientes de asentamientos. La zona de nuestro estudio es interesante para la investigación social en fun- ción de algunas de sus características: a) existencia de pobreza y marginación en una zona no segregada territorialmente en el contexto montevideano. ni al esparcimiento y los espacios públicos. para empezar. La etnografía de la juventud no podrá restringirse a los centros de enseñanza. pero también ha pro- ducido formas de exclusión ajenas a la nacionalidad. reforzada por procesos de estigmatización hacia diferentes sectores de exclui- dos (especialmente varones jóvenes provenientes de asentamientos o jóvenes consumidores de pasta base de cocaína. Euskal Erría. la extranjería. y desiste de enseñarle a los alumnos de clases populares. mediante dispositivos discur- 158 sivos que los confunden con “marginales”. y por otra. Por el contrario. como ser los indigentes o marginales (que en otro tiempo fueron los “vagos o mal entretenidos”). No puede avanzarse mucho más que esto. Se indaga en un Estado que. . por una parte. prácti- cas y moralidades. sostiene en el discurso la necesidad de políticas de inclusión mediante la enseñanza y la universalización de la ense- ñanza media. así como su desvinculación de los centros educativos. poniendo en relación agentes y discursos. o cuando se desestima la capacidad de interlocución de los alumnos de un liceo o cuando los adultos olvidamos aquello que nos divertía —o nos hacía sufrir— hace unos pocos años nomás. b) fuerte se- gregación interna en la zona a través de diferentes políticas públicas de vivienda llevadas a cabo en la historia reciente del país (INVE. el estigma se (re) produce cuando se malentiende una estética juvenil o un juego de adolescentes. se trata de explotar la potencia de considerar todas estas cosas en un mismo territorio y en un mismo momento histórico. En nuestro país esta forma de exclusión se aplica —en la historia reciente— a sus jóvenes: el subversivo de los sesenta y setenta. les atribuyen cualidades monstruosas que impedirían su educación. o cuando no se pone en su lugar a algo que efectivamente es un robo. Malvín Alto y Aquiles Lanza). más allá de los esfuerzos estatales. d) importante presencia de ONG que. operando en un barrio. Pero sin dudas es por este camino que deberá desarrollarse la investigación futura. Y. a través de sus instituciones concretas. La promesa de inclusión universal ínsita en la ciudadanía siempre ha generado alguna forma de exclusión. el drogadicto de los ochenta y el joven delin- cuente pobre de hoy día.

invisibilizando así la diversidad que existe entre quienes más sufren la desigualdad social. incluyendo: relaciones de orden discursivo con efec- tos de realidad en cuanto la estigmatización y la fragmentación social. que pueden y suelen ser reproducidos por algunos agentes educativos (en algunas ocasiones esta reproducción permanece velada por no tratarse de una reproducción simple. implementan políticas sociales e incluso políticas educativas (Centros CAIF). relaciones de mutua influencia entre el fracaso escolar y los discursos estigmatizantes. relaciones intergeneracionales conflictivas en diversos escena- rios y con distintos actores. Sería hipótesis de la misma la existencia de un entramado que los anudaría.asociadas al Estado. la existencia de un discurso hegemónico que homogeneiza la vulnerabilidad. Para realizar una futura investigación resulta crucial desentrañar las relaciones entre los cuatro puntos descriptos. múltiples situaciones de vulnerabilidad entre los agentes educativos y los jóvenes. prácticas estatales de producción del espacio urbano y la vivienda que se relacionan com- plejamente con lo anterior. violencias estatales insertas en la historia del barrio. literal). por último. y. 159 .

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A partir del 2001 y hasta el 2004 integra el staff de reporteros gráficos del Diario EL PAIS. Tabaré Vázquez. En 1997 es seleccionado finalista por BENETTON para participar en el proyecto “FABRICA” dirigido por el prestigioso fotógrafo italiano Oliviero Toscani. Tabaré Vázquez: “Tabaré Revelado”. En el 2003 es seleccionado finalista en la IV Convocatoria de los Premios Iberoamericanos de Comunicación por los Derechos de la Niñez 166 y la Adolescencia organizado por UNICEF y la Agencia EFE. En el año 2004 la Editorial Sudamericana publica su primer libro de fotografías sobre la figura de Dr. con textos de Mario Delgado Aparaín. ACERCA DE LAS FOTOS Sobre el autor Nicolás Scafiezzo (1973) A partir de 1992 colabora para diversos medios de prensa nacionales e internacionales. Dr. Desde el 2004 ha participado en calidad de docente y conferencista en seminarios y disertaciones en torno a la función social de la fotografía. Actualmente es subeditor de fotografía del diario El OBSERVADOR y director de la productora audiovisual f4. En 1999 comienza a registrar la campaña electoral del candidato a la Presidencia del Uruguay por el Frente Amplio. . por todo el territorio nacional.

Índice Fotográfico Malvín Sur Foto 1 (viejo y caja) Playa Malvín. Malvín Foto 6 (fútbol) Liceo n 31. cancha del Club Relámpago. Malvín . Malvín Foto 5 (U. Plaza de los Olímpicos.A) Gimnasio de Unión Atlética. Malvín Foto 7 (muro y rambla) Playa Malvín. Malvín Foto 2 (guardavidas) Playa Malvín. Malvín 167 Foto 4 (tambores) Comparse Elumbé. Malvín Foto 3 (niño y playa) Playa Malvín.

Malvín Norte Malvín Norte Foto 1 (puño) Euskal Erría. Malvín Norte Foto 4 (perro) INVE 16. Malvín Norte . Malvín Norte Foto 3 (ni olvido ni perdón) INVE 16. Malvín Norte Foto 5 (corte de pasto) Malvín Alto.Panorámica. Malvín Norte Foto 7 (cantegril) Aquiles Lanza. Malvín Norte Foto 6 (carrito) INVE 16. Malvín Norte Foto 2 (prohibido jugar a la pelota) Euskal Erría.