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24 de mayo de 2018

search Edición 4537. ISSN 1667-8487

Farándula / Noticias por tema / Notas de fondo / Una complicación judicial redonda

No lo soñé
La tragedia en el recital del Indio Solari reavivó el debate sobre la
responsabilidad civil en espectáculos públicos. Diario Judicial analiza,
punto por punto, el contrato entre la productora y la Municipalidad
de Olavarría, y repasa qué dijo la Justicia en los casos de muertes en
espectáculos. Los antecedentes de Callejeros y Bersuit Vergarabat. 

foto: Télam

+ -

Sobreventa de entradas,
fallas en la organización,
Por: Matías Werner falta de estructura de una
@matiaswerner ciudad que vio duplicada
mwerner@diariojudicial.com su población sólo por un fin
de semana. Todos estos
elementos son tomados en
cuenta a la hora de explicar las razones de los trágicos sucesos que
se experimentaron en la madrugada del último domingo en el marco
del concierto de Carlos “el Indio” Solari, ex líder de Patricio Rey y sus
Redonditos de Ricota.

Es desligue público de responsabilidades entre la productora que


organizó el show y el Municipio que cedió el predio en el que se
desarrolló el espectáculo serán, seguramente, objeto de análisis en
futuras contiendas judiciales. Ante ese escenario, Diario Judicial se
puso a analizar los acuerdos contractuales y los contrastó con la
normativa vigente.

La gran bestia pop

SHARES
El caso tiene varias aristas. “La Colmena”, el predio en dónde se llevó
adelante el concierto, es propiedad de la Cooperativa Agraria 24 de mayo de 2018
Limitada de Olavarría, actualmentesearch en concurso preventivo de
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acreedores. Para hacer usufructo de las instalaciones, el gobierno
comunal tuvo que realizar una solicitud a la jueza Civil y Comercial 2
de Azul, María Hilda Galdós, quien lleva adelante el proceso concursal.

A fines de diciembre de 2016 se presentó el convenio de “uso y goce”


del predio, suscripto entre la síndico de la quiebra –cedente-   y la
productora “En Vivo S.A.”-cesionaria- mediante el cual la Cooperativa
cede el predio –que es de sus acreedores pero sigue a su nombre- a
la productora del 1°   al 15 de marzo de 2017. Por esa cesión, la
productora abonará $300.000 “como única contraprestación en favor
de la masa y en concepto de precio total”, a pagarse en dos cuotas.

Otro de los detalles del contrato al que hay que prestarle atención es
en lo referido a que la productora garantiza al cedente “su total
indemnidad frente al uso indebido del predio, hechos de terceros y/o
cualquier otro hecho u acto que pudiera causar daño a las cosas y/o
personas que concurran” al show. El convenio insiste en que la
productora “se compromete a hacer sus mejores esfuerzos” para que
se evite relacionar a la cooperativa como organizadora o
responsable del evento.

La cláusula quinta del convenio habla de la guarda que garantiza la


productora, donde se puntualiza que “En Vivo S.A.”  se compromete
“especialmente” a “extremar los recaudos necesarios” en la zona de
galpones y silos del predio para evitar “el ingreso” o “el escalamiento”
que ponga en riesgo a los asistentes y al staff de Solari.

La atención del mundo jurídico se centra en la cláusula sexta, relativa


a la responsabilidad civil. Allí la productora asume la exclusiva
responsabilidad y mantendrá indemne al cedente por todo “daño
material o moral” en que pudiera incurrir como consecuencia del
show y que pudiera devenir de cualquier futuro reclamo judicial o
extrajudicial.

En ese Convenio también se dejó en claro que la Municipalidad de


Olavarría se constituía en fiador de la Productora, lo que fue ratificado
posteriormente en una presentación particular, donde el Municipio se
comprometió a efectuar las tareas de acondicionamiento del predio
para el espectáculo llevado a cabo el último 11 de marzo y a tales
efectos se constituyó como fiador “de las obligaciones que asume la
productora frente al cedente”, en los términos del artículo 1578 y
subsisguientes del Código Civil y Comercial.

El artículo hace referencia a la Fianza en general, y le otorga validez a


la fianza “que comprenda obligaciones actuales o futuras, incluso
indeterminadas” y en todos los casos “debe precisarse el monto
máximo al cual se obliga el fiador”. Sin embargo, en el escrito que se
presentó, suscripto por el jefe comunal, Ezequiel Galli, no hubo un
monto determinado. Es más, en el último párrafo de la presentación
Galli anuncia que el municipio “colaborará de manera que todas las
partes involucradas en el convenio celebrado, resulten indemnes a
las consecuencias que pudieren derivar del evento musical a llevarse
a cabo”.  

La Mosca y la sopa

Varios fallos judiciales determinaron las responsabilidades conjuntas


de organizadores y del Estado en casos de daños en espectáculos
públicos. El paradigma que rige desde 2007 es el del fallo Mosca, y que
fijó el nuevo estándar de responsabilidad civil al Club Atlético Lanús y
la Asociación del Fútbol Argentino por los daños sufridos por un
remisero que recibió un piedrazo en las afueras del estadio del
“Granate” en el marco del torneo de Primera División, aunque rechazó
la demanda en relación al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

El fallo detalla puntualmente que el club local, “como entidad


organizadora del espectáculo deportivo por el que obtiene un lucro
económico, y que a la vez genera riesgos para los asistentes y
terceros, tiene el deber de tomar todas las medidas necesarias para
que el evento se desarrolle normalmente, sin peligro para el público y
los participantes”, y que para ello “debe impedir el ingreso de
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inadaptados, y exigir a los concurrentes el cumplimiento de las leyes y
reglamentos, extremando las medidas de seguridad a la entrada de 24 de mayo de 2018
los estadios”. search Edición 4537. ISSN 1667-8487
La AFA, por su parte, fue responsabilizada también como
“organizadora (participante) y beneficiaria del espectáculo deportivo
que originó la lesión del actor” y la Corte le recordó que tiene el deber
“de preocuparse en grado extremo por la seguridad de las personas
que asisten al espectáculo del fútbol.

En relación al Estado, la Corte fue más puntillosa, y recordó que la


responsabilidad civil del Estado “por omisión de mandatos jurídicos
indeterminados” – que sería no haber controlado debidamente la
seguridad del espectáculo “debe ser motivo de un juicio estricto”.

“En este sentido, el servicio de seguridad no está legalmente definido


de modo expreso y determinado, y muchos menos se identifica con
una garantía absoluta de que los ciudadanos no sufran perjuicio
alguno derivado de la acción de terceros”, explica la sentencia del
Máximo Tribunal.

Según este leading case, no existe “un deber de evitar todo daño, sino
en la medida de una protección compatible con la tutela de las
libertades y la disposición de medios razonable”.

Yo, caníbal
¿Que
Con estas buscando?
relación a los shows musicales, el triste antecedente de la causa
Cromañon provocó una avalancha de demandas civiles que
tramitaron ante la Justicia Penal y ante el fuero Contencioso
Administrativo y tuvieron como demandados al Estado Nacional, al
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a los organizadores del
concierto que culminó con la muerte de 194 personas a fines de 2004. Estud
Uno de los fallos fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal n° 24, Conta
que llevó adelante el juicio contra Omar Chabán y la banda
Callejeros, entre otros, condenó al Estado Nacional a resarcir a los Asesorí
padres de una joven fallecida la trágica noche en virtud del
comportamiento del subcomisario de la Policía Federal con
Liquida
competencia en la zona del hecho, condenado por considerarlo autor Elabora
penalmente responsable del delito de cohecho pasivo en concurso
real con el delito de incendio doloso calificado. Esa sentencia fue Estudio Co
confirmada por la Corte Suprema en el año 2014.

Un reciente fallo de la jueza en lo Contencioso Administrativo Federal,


Cecilia Madariaga de Negre, precisa los fundamentos que hacen a la
responsabilidad de todos los intervinientes en el caso. Desde el Estado
Nacional – por la Policía Federal – el Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires – donde ocurrió el hecho – hasta los integrantes del grupo
“Callejeros” y su escenógrafo.

Esa sentencia, dictada en autos “N. D. M. c/ GCBA y otros s/ daños y


perjuicios “, precisa que el fundamento de la responsabilidad del
Estado Nacional por falta de servicio “reposa en la garantía
irrenunciable que pesa sobre él de amparar derechos fundamentales
de sus integrantes”, mismo argumento en relación al GCBA, por no
haber ejercido el poder de policía, poniendo de resalto que durante
2004, no realizó ninguna inspección en el local “República Cromañón”.
La responsabilidad de Callejeros tuvo su origen en la condena penal
que determinó que  “fue su decisión efectuar el recital en ese recinto
cerrado, la que los colocó en posición de garantes de evitar el delito”
por el que finalmente se los condenó.

Tarea fina

Resulta muy similar a lo ocurrido este último fin de semana el juicio


que se desarrolló en Mendoza contra la banda Bersuit Vergarabat,
iniciado por familiares de un joven que quedó en estado vegetativo
por una avalancha producida a la salida de un concertó de la banda,
realizado en el Estadio del club San Martín.

Ese antecedente amplía aún más las responsabilidades, ya que se


condenó a la institución deportiva, a la asociación que figuraba como Más not
organizadora del show, a la banda musical y a la municipalidad, de Farán
aunque el fallo final dictado por la Suprema Corte de Mendoza
excluye a la asociación.
SHARES
Mié 22 de
El fallo analiza en detalle cuál es la naturaleza jurídica de este tipo de
espectáculos y aclara qué responsabilidad compete a todas las 24 de mayo de 2018
esferas. A tal punto, explica que search
“entre el organizador del acto y los Edición 4537. ISSN 1667-8487
espectadores existe un verdadero contrato y, en consecuencia, en
caso de que alguno de estos últimos sufra algún perjuicio, le bastará
con acreditar que lo padeció durante el desarrollo del espectáculo,
sin necesidad de probar la culpa del organizador. Es a él a quien le Lun 20 de
incumbe probar la eximente”.

Para la Corte mendocina “en un contrato de espectáculo público


desde el momento en que el organizador   ofrece a un público
indeterminado la celebración del mismo, no sólo asume la obligación
de su simple ejecución, sino que se compromete también a adoptar
todas las precauciones necesarias para que el espectáculo se
Mié 28 de
 efectúe  sin peligro para los asistentes”.

Más aún, el Tribunal dejó en claro en esa oportunidad que no hay


“línea de corte” a la hora de “socializar las pérdidas”.   “La
responsabilidad puede alcanzar en forma solidaria a todo aquél que
participa y se beneficia en esta misma actividad económica
organizada del espectáculo, privilegiando así el aspecto funcional de
la organización económica empresarial global por sobre el aspecto
formal de las manifestaciones externas”, un fallo que se deberá tener
mucho en cuenta.

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