You are on page 1of 5

Funciones y atribuciones[editar]

Las funciones que realiza el Congreso de la República son las siguientes:

1. Función constituyente derivada, constituida o de reforma: puede reformar la


Constitución a través iniciativas o proyectos.
2. Función de representación y dirección política: la primera es porque actúa en
representación de la sociedad en general; y la segunda, porque consiste en orientar
los objetivos principales que propone el gobierno de un país y en seleccionar los
instrumentos y acciones para hacerlos realidad, en una visión de largo plazo sobre
determinadas cuestiones.
3. Función legislativa o de creación de normativa: consiste en la capacidad para
crear, emitir y formular normas, así como reformarlas o derogarlas, en estricto apego
a las reglas constitucionales y a las que el propio organismo ha creado para su
funcionamiento. Esta función implica, además, que se presenten proyectos de
resolución, acuerdos legislativos y puntos resolutivos.

Procedimiento legislativo[editar]
Artículo principal: Procedimiento legislativo en Guatemala

El procedimiento legislativo inicia desde que los organismos del Estado, el Tribunal Supremo
Electoral o la Universidad de San Carlos de Guatemala presentan sus iniciativas de ley y
termina cuando el decreto no es aprobado por la legislatura, o bien, sí es aprobado entonces
se es mandando al Presidente de la República para su sanción y promulgación, en caso de
ser vetado, el Congreso puede aprobarlo o no en ocho días por mayoría calificada o reforzada
especial. Sí es aprobado entonces el Ejecutivo debe hacer su publicación, en caso de
negativa, la Junta Directiva lo hará.
http://www.congreso.gob.gt/noticias.php?id=7314

PLENO RECHAZA VETO PRESIDENCIAL Y SANCIONES


CONTRA FUNCIONARIOS QUE NO ACUDAN AL
LEGISLATIVO QUEDAN FIRMES
05/04/2016

El pleno del Congreso de la República rechazó el veto presidencial al Decreto13-2016, que fue
aprobado por el Congreso de la República el cuatro de febrero de este año, para sancionar a
los ministros de gobierno que no asistan a las citaciones hechas por los congresistas

“Me alegra que se haya rechazado el veto presidencia, pero también es necesario que las
comisiones de trabajo citen a los titulares de las carteras que les corresponde, para que los
titulares de cada ministerio dejen de quejarse por estar tanto tiempo en el Legislativo”, declaró
el presidente del Organismo Legislativo Mario Taracena Diaz-Sol.

El rechazo al veto quedó registrado en el Acuerdo 16-2016, el cual fue aprobado con 106
votos a favor entre aplausos y sonrisas por diputados de varias bancadas. La bancada
oficialista, FCN Nación, rechazó a la aprobación del acuerdo el cual, faculta al Congreso de la
República a publicarlo para que entre en vigencia sin el aval del Ejecutivo.

“Creo que estamos dando una herramienta para que los ministros sean encarcelados, y no creo
que al pueblo de Guatemala le guste que los jefes de cada cartera pasen más tiempo aquí en
el Congreso y no trabajando en lo que les corresponde”, aseveró el jefe de bancada del Frente
de Convergencia Nacional, FCN Nación, Javier Hernández.

Los diputados, Orlando Blanco, Amílcar Pop, Walter Félix, Nery Samayoa y Nineth
Montenegro se mostraron satisfechos por el rechazo al veto presidencia asegurando que los
ministros tienen la responsabilidad de acudir a las citaciones y dar cuenta de lo ejecutado.

Por Karla Herrera

eto presidencial

Por Mario Fuentes Destarac / mfuentes@cronica.com.gt

* Mario Fuentes Destarac

De acuerdo con nuestra Constitución, el presidente de la República, dentro de los


15 días siguientes de haber recibido un decreto aprobado por el Congreso y previo
acuerdo adoptado en Consejo de Ministros, puede abstenerse de sancionarlo
(autorizarlo con su firma) y devolverlo al Legislativo con las observaciones que
estime pertinentes, en ejercicio de la función de veto.
El veto es una potestad conferida al jefe del Organismo Ejecutivo (de gobierno),
mediante la cual este puede rechazar, denegar o desautorizar que un decreto
aprobado por el Congreso sea publicado en el Diario Oficial y entre en vigencia, es
decir que cobre validez y sea de observancia y cumplimiento obligatorio.
La potestad presidencial de vetar un decreto legislativo es una suerte de control
(vigilancia, fiscalización) interorgánico, sustentado en la concepción de los frenos y
contrapesos inherente al principio de la separación de poderes, en el marco del
proceso de formación y sanción de la ley, por medio del cual el Organismo
Ejecutivo puede examinar e impedir que el decreto aprobado por el Congreso
entre en vigencia y se convierta en ley.
El veto no es una potestad presidencial absoluta, porque, de conformidad con la
Constitución, si el Congreso no acepta las razones del veto y lo rechaza con el
voto favorable de, por lo menos, las dos terceras partes del número total de
diputados, el presidente deberá obligadamente sancionar y promulgar (ordenar su
publicación en el Diario Oficial) el respectivo decreto.
En este caso, si el presidente no sanciona ni promulga el respectivo decreto,
dentro del plazo constitucional, la Junta Directiva del Congreso ordenará la
publicación del decreto dentro de un plazo que no deberá exceder los tres días,
para que cobre vigencia y surta sus efectos.
Cabe advertir que el presidente, conforme ordena la Constitución, no puede vetar
parcialmente los decretos legislativos. Esto significa que el Organismo Ejecutivo
no puede oponerse solamente a ciertas normas o disposiciones del decreto y a las
otras no, sino que debe forzosamente rechazarlas todas, lo que supone que está
obligado a argumentar en contra de todas y cada una de las normas o
disposiciones del decreto vetado.
Por otro lado, la Constitución también dispone que en el caso de que el presidente
no devolviera al Congreso el respectivo decreto dentro de los 15 días siguientes a
la fecha de su recepción por el Ejecutivo, o sea sin que este hubiera ejercido la
potestad de veto, el decreto se deberá tener por sancionado y el Congreso lo debe
promulgar como ley dentro de los ocho días siguientes. O sea que el gobernante
debe sancionar o vetar el respectivo decreto, y en caso de que no adoptara
ninguna de las dos actitudes, el decreto se tendrá por sancionado y el Congreso
puede ordenar su publicación en el Diario Oficial.
Recuerdo un caso en que el presidente no sancionó ni vetó un decreto legislativo y
el Congreso tampoco or-denó su publicación en el Diario Oficial, y sin embargo fue
publicado en el Diario Oficial. Fue el Decreto # 57-90 del Congreso, que contenía
la Ley de Compensación Económica por Tiempo de Servicio, emitido por el
Congre-so el 2 de octubre de 1990 y publicado en la edición del Diario Oficial
correspondiente al 22 de noviembre de 1990, el cual, por cierto, fue derogado
posteriormente por el Decreto # 42-92 del Congreso. Por consiguiente, dicha ley
fue conocida como la ley fantasma.
Tanto en el Congreso como en el Ejecutivo no aparece constancia de que dicho
decreto se hubiera remitido al Diario Oficial para su publicación. Sin embargo, fue
publicado en el Diario Oficial sin la firma del presidente, porque este no lo
sancionó, y sin la orden de publicación de la Junta Directiva del Congreso.
Lo más grave del asunto es que la Corte de Constitucionalidad no declaró sin
vigencia el Decreto # 57-90 del Congreso, al resolver la respectiva impugnación, a
pesar de que no se agotaron las fases de sanción y debida promulgación, que
deben ser observadas en el marco del proceso de formación y sanción de la ley.
En cuanto a la naturaleza del veto, se ha planteado la cuestión sobre si este es de
naturaleza política o jurídi-ca. La tesis de que la naturaleza del veto es
estrictamente política se origina de que este es un control que ejerce el Ejecutivo
sobre el Legislativo en el contexto de la separación de poderes, que impide la
concentración del poder público. En ese sentido, lord Acton dice: El poder tiende a
corromper y el poder absoluto corrompe absolu-tamente.
Sin embargo, la separación de poderes es inherente al régimen republicano de
gobierno, fundamentado en el principio de supremacía de la ley; por tanto, el veto
presidencial no puede ser concebido fuera del régimen de legalidad, lo que
supone que su naturaleza también es jurídica.
De suerte que el veto presidencial no está concebido exclusivamente para
rechazar decretos legislativos por razones de conveniencia política, sino que
también para los casos en que el presidente advierta que el decreto legislativo
contiene normas o disposiciones violatorias de la Constitución o del orden público.
En este caso, el gobernante debe obligadamente vetar el respectivo decreto, toda
vez que la Constitución le impone la obligación de cumplir y hacer cumplir sus
preceptos.
* Abogado y notario (URL). Máster en Administración de Empresas (Incae).
Catedrático de Derecho Constitucional (URL). Columnista del diario elPeriódico.
Vicepresidente de Acción Ciudadana. Exdecano de Derecho (URL). Expresidente
del Centro para la Defensa de la Constitución (Cedecon). Expresidente de la Junta
Directiva de la Cámara Guatemalteca de Periodismo. Exvicepresidente del
Tribunal de Honor del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala.
http://cronica.gt/veto-presidencial/