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Ficha de lectura:

“Humanismo y Renacimiento
Cultural”
Luis E. Rodríguez-San Pedro
Cap. 2 en Floreistán, Alfredo: “Historia Moderna Universal”

Curso: Historia Moderna

Profesor: Marco Antonio Feleey O.

Estudiante: Cristóbal Aguilera Mena


1. Introducción

“Humanismo y Renacimiento Cultural” es un artículo escrito por Luis E. Rodríguez-San Pedro,


que se encuentra inserto en el libro coordinado por Alfredo Floreistán “Historia Moderna Universal”.
Dicho texto pretende ser un manual que de forma cronológica ayude a comprender de una manera
integral los procesos acaecidos durante los siglos XVI y XVII al que tradicionalmente se denominó
como “edad moderna”.

El libro presenta a la Edad Moderna como una etapa que constituye un cambio en la relaciones y
estructuras sociales en gran parte del mundo y que, si bien esta nace desde los procesos y dinámicas
del continente europeo, sus repercusiones a largo plazo llegarán plano mundial. Desde “el
descubrimiento de América” hispánico que abre la puerta al sistema capitalista y la economía
mundo junto a la Reforma protestante, el desarrollo de monarquías expansionistas que motivaron
ideas ilustradas por establecer nuevos regímenes y que incluso atravesaron al continente americano
son algunas de los tantos cambios que reorganizaron no solo las estructuras europeas, también
permearon en gran parte de las regiones mundo y sus propios procesos.

De esta perspectiva el siguiente articulo se hace cargo del Renacimiento y el Humanismo en cierta
medida como el marco teórico de los nuevos cambios del pensamiento que terminarán en los
procesos ya mencionados, analizando su alcance conceptual, sus transformaciones, adaptaciones y
principales actores que se desenvuelven en el desarrollo de lo que más adelante se insistirá en dejar
de denominarlos como sucesos y comenzar a entenderlos como procesos.

2. Humanismo y Renacimiento:

El autor comienza el artículo abordando el marco teórico de lo que se entiende en los estudios
académicos conceptos históricos tales como el Renacimiento y el Humanismo. Del primero dice que
su definición tradicional, que lo entiende como una corriente artística y del pensamiento que
buscaba recrear la cultura de la antigüedad clásica y proyectarla como cimiento de una nueva
sociedad cuyo origen sucede en Italia, no logra satisfacer la comprensión de una época ni del
conjunto de sus dinámicas sociales. Es por esto que desde la historiografía contemporánea se han
dado intentos por extender la definición del concepto al entendimiento de una cultura de época
que busca sacar al Renacimiento de su círculo aristocrático-urbano para y extender su impacto en
universo social europeo más amplio.

Uno de los primeros en interesarse en el Renacimiento como cultura de época es Burckhardt, que
en el siglo XIX proponía un quiebre producido en el siglo XV que rompía con los valores colectivos
del mundo medieval y revindicaba el individualismo y laicismo como la nueva moralidad moderna.
Burckhardt localizaba a Italia como el centro difusor del Renacimiento y se apoyaba en pensadores
del siglo XIV como Giorgio Vasari que inmersos en el periodo ya reconocían un cambio como un
“despertar” de su época. En el siglo XX hubo un esfuerzo por refrendar la oposición entre la Edad
Media y el Renacimiento, donde autores como Haskins plantean que más que un quiebre, la
corriente renacentista significa una cristalización de un proceso de rescate del pensamiento clásico
que se estaba dando ya desde el siglo XII.

Durante el siglo pasado se configuraron otras propuestas, como entender al Renacimiento parte de
los tiempos medievales en su etapa final que encarnaría un cambio que se venía gestando durante
un prolongado proceso, o la existencia de un Renacimiento nórdico que poseía un componente
profundamente cristiano que permitía vincular al proceso renacentista con las reformas religiosas.
Interesante es revisar la propuesta de Peter Burke, quien plantea reconsiderar la idea de un
Renacimiento con fronteras nítidas y leerla más bien como un proceso paulatino, expansivo y
dinámico que sufrió reacondicionamientos según las realidades de las regiones europeas y que se
extendió por ocho siglos, en donde los europeos encontraron entre los saberes clásicos respuestas
a las interrogantes que suponía la nueva vida urbana a la que se veían enfrentados luego del gran
receso rural que vivieron durante toda la Edad Media.

Por otro lado, al referirse al Humanismo el autor lo vincula intrínsecamente con el Renacimiento
como marco teórico de su origen. Esta corriente del pensamiento intentará desprenderse de la
hegemonía que ejercían las estructuras eclesiásticas sobre la producción intelectual desde la Edad
Media y si bien no pretenderá entrar conflictuar el rescate de los modelos clásicos con el paradigma
cristiano sin duda buscará converger estas dos aristas y lograr la unidad por medio de la revaloración
de la condición humana, de sus valores y capacidades que por sobre todo le daban una capacidad
de acción en una ciudad terrena de la que el forma parte y a la que tiene pleno acceso a diferencia
de “aquella ciudad de Dios”. Es imperativo remarcar que el autor extiende los límites del humanismo
más allá de un mero interés sobre la literatura clásica, y lo considera la base de un nuevo modo de
vida, que busca un prototipo de hombre ideal centrado en “la actitud estética, la ética y cortesía
social”. Es este componente el que sitúa al Humanismo desde una vereda con un profundo sentido
aristocrático, urbano y concentrado en una jerarquía intelectual que se distancia y no permea las
capas sociales bajas de forma directa.

Estos nuevos paradigmas del ser humano se expresan claramente expresados en el arte plástico, la
arquitectura, la literatura y la música. La sacralización de lo bello, el establecimiento de
proporciones y la monumentalidad de las construcciones serán característicos de la producción
humana de la época. En este sentido, La imprenta y su capacidad de reproducción masiva se
transformó en un gran catalizador de la nueva cosmovisión expandiéndola y ampliando su frontera
de influencia.

Es este interés por el mundo material y su potencial transformador por parte del hombre el que
llevó a un avance en las técnicas y los saberes científicos. Rescatando los escritos de los antiguos
lograron avances en las matemáticas, la biología y la medicina. Pero sin duda uno de los saberes que
transformó radicalmente el entendimiento del mundo fue la propuesta heliocéntrica del universo
que pusieron en jaque a las instituciones eclesiásticas, donde los mismos Lutero y Calvino mostraron
de rechazo. Otro eje importante son las mejoras técnicas que se venían ensayando desde la Edad
Media como el arte de la guerra y lo relacionado con la náutica y la navegación que posteriormente
les permitiría dominar el atlántico, llegando a América. O las mejoras en los regadíos y la agricultura
que permitieron superar en parte la inestabilidad de la época pasada.
3. Humanismo y cultura Renacentista en Italia:

La localización de Italia como centro de configuración del Renacimiento y el Humanismo no son


producto del azar o la mera coincidencia, su ubicación geopolítica marca sin cuestionamientos su
futuro protagonismo cultural. El afianzamiento sincrónico de las ciudades-estado con un
considerable intercambio general, su posición intermedia entre las influencias del papado y del
imperio sumado a su herencia romana directa levantaron a ciudades como Florencia, Nápoles, Roma
y Venecia en el centro del desarrollo de ambos procesos. La idea de restaurar la cultura romana sin
abandonar su dimensión cristiana sitúo a los humanistas en una constante ambigüedad que a su vez
cuestionaba la definición tradicional del Humanismo italiano como pagano. El renacimiento cultural
como podemos ver se constituyó en la ciudad y le interesó a una minoría aristocrática tales como
las oligarquías dirigentes (mecenas), intelectuales y artesano reclutados para la producción cultural,
lo que claramente movilizó al renacimiento cultural en las esferas más altas de influencia por cortes,
cenáculos y academias.

Para lograr alcanzar el ideal de comportamiento propuesto por el Humanismo es que nacen los
Studia humanitatis como una serie de disciplinas (gramática, retórica, poética, historia y filosofía
moral) que permitían alcanzar dicho objetivo. Así, se da un salto del intelectualismo abstracto a un
interés por la realidad práctica buscando perfeccionar las condiciones que separaban al hombre de
los animales, los que son el habla y la capacidad de identificar el bien y mal, en otras palabras, la
lengua y la moral. Desde este punto es que surge la importancia del latín como forma de acercarse
directamente a los saberes grecorromanos que resguardaban una serie de valores que estaban
dispuesto a revivir y que no es posible conocer por medio de las traducciones poco prolijas e incluso
a veces falsas del medioevo. Así lograron recopilar gran cantidad de textos antiguos que fueron
depositados en diversas bibliotecas creadas para su acopio.

En el ámbito filosófico, los aportes conciliadores de santo Tomas de Aquino son de suma relevancia
ya que logró armonizar la visión materialista del Humanismo y la fe intangible cristiana por medio
del conocimiento de Dios a través del descubrimiento del mundo sensible dispuesto ante nosotros
por medio de los sentidos (Ideas que sentaran la base de la Contrarreforma). Guillermo de Ockam
es un actor relevante en el debate ya que instaura la incertidumbre sobre la correspondencia del
mundo sensible con las realidades divinas ante la imposibilidad de su corroboración. Esta critica
hace instalar a la dialéctica como forma de comprender el universo desde las universidades. Pero el
protagonismo del aristotelismo no significo en ningún caso la desaparición de la corriente platónica,
es más, en esta época se revisitan los textos originales de platón y se instaura el neoplatonismo que
buscará compatibilizar las ideas de Platón y Aristóteles.

Durante los siglos XIV al XVI se produjeron importantes avances técnicos en el arte italiano, en
donde la creatividad individual y el surgimiento de individuos excepcionales como Miguel Ángel,
Donato, Da Vinci y Donatello entre otros contribuyeron al rescate y perfeccionamiento clásico de la
pintura, la arquitectura y la escultura.

La expansión del Humanismo se debió a la concepción de que el ser humano es un ser


perfeccionable y que necesitaba una formación para alcanzar su potencial, por lo que se da un
espacio a una nueva pedagogía que logre exportar estos conocimientos por el resto de Europa. Esta
instrucción no estuvo a cargo de las universidades, nacieron Academias de letras clásicas para
cumplir esa función y cada centro renacentista italiano conto con alguna. No obstante, la difusión
del Renacimiento no se dio de una manera pura, las regiones que recibían la influencia italiana se
sometieron a un proceso de discernimiento, apropiación y reacondicionamiento de estas
influencias, adaptándolas a su realidad especifica. La difusión practica de los elementos culturales
se dio principalmente producto de la ampliación de agentes viajeros, clérigos, peregrinos,
comerciantes, soldados, diplomáticos y universitarios que atravesaron Italia fueron esparciendo las
influencias por todo el territorio europeo. Así mismo como llegaban de todas partes de Europa hasta
Italia, Humanistas y artistas italianos se relocalizaban en distintos lugares del continente para formar
a las nuevas generaciones. Ya hemos menciona anteriormente que la imprenta significo un gran
aporte a la difusión cultural, que gracias a la reproducción en gran volumen facilito la circulación de
escritos de los autores clásicos.

4. Humanismo y Renacimiento en Europa:

El desarrollo del Renacimiento cultural estuvo ligado estrechamente con las monarquías
europeas, en muchas ocasiones las distintas coronas practicaron el mecenazgo (los reyes católicos,
Enrique VIII y Margarita de Navarra son algunos ejemplos) y cuyo aporte sin duda significo un ayuda
para la expansión del Humanismo y el Renacimiento en Europa. En el caso de España se ofreció
cierta resistencia, pero el humanismo fue permeando lentamente, logro hacerse un lugar en la
universidad de Salamanca, pero las presiones tradicionalistas terminaron por trasladar la sede de la
influencia cultural a Alcalá donde se desarrolló un marco verdaderamente renovador que incluyo
los saberes humanísticos dentro de las cátedras universitarias. Erasmo es un actor de primera línea
en el proceso hispano pero las controversias protestantes harían que su protagonismo y el de sus
seguidores cesara abruptamente los cuales incluso terminarían siendo perseguidos por la
Inquisición. Por otro lado, en el caso de Francia el Humanismo se desarrolló de forma tardía que, si
bien supo de los esfuerzos de la corona de Francisco I y de la corte, también sintió el recelo de los
filósofos y teólogos escolásticos de la Soborna. Sin embargo, logró cristalizarse en las figuras de
Lefèvre y Budè.

En la ínsula inglesa, la Corte tuvo una buena afinidad con los humanistas italianos que no solo se
moverán en la cúpula cortesana, además se movilizara en las universidades de Oxford y Cambridge
donde confluirán personajes relevantes como Tomás Moro, John Colet y Erasmo. El humanismo
ingles también es arraigadamente cristiano y platónico con una gran defensa del idealismo que
terminará con la condena a Tomás Moro por parte de Enrique VIII producto de su denuncia ante el
despotismo del poder. En el imperio alemán la restauración de la Antigüedad romana significó un
gran conflicto debido a la falta de identificación histórica con dicha cultura. Además, las reformas
religiosas que se desarrollaron en el periodo también obstaculizaron la difusión de los preceptos
humanistas que traían los eruditos italianos. Calvino en este sentido fue uno de los principales
opositores a las preocupaciones humanísticas. El desarrollo del Humanismo en los Países Bajos
también tuvo una relevancia ya que es uno de los territorios donde este se matizó con más claridad
y llego a configurar una nueva sensibilidad religiosa (devotio moderna). Sumado a esto en los Países
Bajos también se dio lugar a innovaciones técnicas como la pintura al óleo y la música.

En tanto a la reinterpretación cultural del Renacimiento en las distintas regiones expresado en el


arte, vemos como al igual que la hibridación entre lo romano y lo cristiano, en la producción artística
también se produce una combinación de técnicas sobre todo en la arquitectura que intenta
establecer los nuevos paradigmas modernos pero que en sus exponentes perviven resabios de las
estructuras góticas. Y si bien vemos como cada territorio se nutre con las distintas reelaboraciones
que se producen en Europa es innegable la preponderancia de los arquetipos italianos como
principal influencia a lo largo del continente.

Dentro de todas estas variantes y reconfiguraciones podemos encontrar de forma simplificada dos
corrientes de renacimiento humanista. El primero se caracteriza por la gran cercanía con las letras
sagradas y el mundo cristiano que los vinculó con las Reformas religiosas y que se relaciona con el
septentrión europeo. mientras que el segundo de un origen italiano, si bien no contrario al
cristianismo si mas enfocado al formalismo y a la estética. Dentro de la primera corriente podemos
encontrar a las figuras de Erasmo y Vives. El primero fue un erudito que se movió por las más
diversas universidades y formaciones que terminarían por transformarlo en un hombre
profundamente crítico y a la vez ambiguo en su definición entre el catolicismo y el protestantismo.
Sus esfuerzos se centraron en armonizar la fe cristiana con el mundo Antiguo. El segundo exponente
tuvo una gran producción intelectual y si bien en su vid tuvo encuentros negativos con las
instituciones religiosas eso no lo alejo de la propuesta humanística cristiana de la escuela erasmiana.
Desde su retiro en Brujas producto de su exclusión social en Sevilla y Londres, Vives observa el
decaimiento del Renacimiento producto de las persecuciones, la muerte de sus defensores y lo que
el entendía, la perdida de los valores como lo que sucedería con el divorcio de Enrique VIII.

5. Disgregación del Renacimiento.

El renacimiento que bajo el estandarte de la restauración de la Antigüedad logró difundirse y


conformar cierta unidad en una Europa intelectualmente sin fronteras comenzó un disolverse
paulatinamente. Las guerras, las divisiones entre corrientes y la anterior propagación de las lenguas
modernas provocaron una segmentación del mapa europeo, que provoca en los humanistas un
desaliento ante el fracaso de los valores del primer Humanismo que los lleva a replantearse
teóricamente y encaminarse en otros ámbitos, abriéndole nuevamente la puerta al estoicismo. Un
rechazo de la antes gloriosa influencia italiana se ve reflejada en la reafirmación de las culturas
nacionales en el Renacimiento Tardío o Manierismo que lentamente va exterminando la cosmópolis
Renacentista.

En esta decadencia es que la religión y sus instituciones ya sea en manos del calvinismo, luteranismo
o catolicismo resurge como actor protagonista y absorbe al humanismo cristiano tomándolo en
consideración, pero con un vuelco a su vez tradicionalista que en conjunto darán paso, a manos de
la monarquía hispana y la iglesia católica a la cultura barroca.
6. Comentario:

El articulo presentado en esta ficha posee una gran acuciosidad respecto al desarrollo general
del Humanismo y el Renacimiento y de cómo el ser humano en su dimensión racional de la cual
estos procesos fueron admiradores logró adaptarlos a las realidades que se vivían en las
singularidades de cada territorio. Si bien es cierto los preceptos culturales lograron un gran alcance
territorial sería incorrecto señalar que tuvo la misma incidencia en la totalidad de las esferas
sociales, tanto el Humanismo como el Renacimiento fueron corrientes profundamente
aristocráticas, que tenían la atención de un pequeño y selecto grupo urbano, y que si bien sus
consecuencias afectaron por extensión a las clases populares, estos siempre se mostraron distantes
de las costumbres del pueblo a los que consideraban de comportamientos pasionales y alejados de
la razón.

Ya de manera más crítica sería interesante cuestionarse, si bien no es un tópico abordado en el


texto, a mi entender tiene una cabida a la interpretación tal como hemos visto en clases ¿Que
vinculación podrían tener las ideas de humanistas de base aristotélicas con las revueltas populares
que estallaron en Europa durante la Edad Moderna?

Si bien ya tenemos claro que los sectores populares no fueron los protagonistas del desarrollo de la
cultura renacentista podríamos suponer que este si logro acceder a los sectores altos del tercer
estado como la burguesía quienes lideraron una gran parte de dichas revueltas. Esta hipótesis nace
de la constatación del estallido abrupto de conflictos ante el descontento de la población ante las
condiciones abusivas a las que eran sometidos por parte del sistema feudal y luego señorial
generalmente en el oriente europeo y del antiguo régimen en occidente. Esta sublevación a mi
entender no hubiese sido posible si en la población no se hubiese efectuado un cambio de
mentalidad. Por lo que asoma la posibilidad de que el Humanismo haya tenido un impacto material
más grande del supuesto, ya que este tal ves pudo sacar la mentalidad de la población de la
cooptación de la iglesia católica que, en medio del caos medieval entre pestes, guerras y hambruna
desarrolla la idea del “paraíso” (con las ideas platónicas de san Ignacio) que alejaba la vista de las
personas de su sufrimiento terrenal y las hacía concentrarse en la promesa de una vida eterna. Y
relocalizar la mirada de la población en su realidad material y de su capacidad de acción que les
permitió constatar sus malas condiciones y vislumbrar esa capacidad de interacción como una
justificación para organizarse y sublevarse.

Si bien es cierto un obstáculo sería la visión aristocrática del ideal humano presente en el
Humanismo, canon que no es cumplido por los sectores populares y mucho menos los rebeldes,
podríamos estar en presencia de una apropiación y reacondicionamiento de los preceptos culturales
por parte de los sectores más bajos de la sociedad, así como se dio en diversos territorios de Europa
pero esta vez no con una perspectiva geopolítica, sino que una reelaboración en perspectiva de
clases que sin duda nos abrirían la puerta a entender estos procesos de fulgor y rebelión desde una
perspectiva de lucha de clases que si no significa una proyección de instalación en el poder si podría
significar sin duda una estrategia de resistencia popular ante las estructuras dominante que incluso
podríamos llegar a extender o correlacionar con la Revolución francesa.