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Ouhalla Q99$; A. Radford (1988); Real Academia Española (1923),3.4.4- 3.4.6.; R. Robins,(1979); E de Saussure (7976).

2.1. Introducción

Capíttl¡¿ 2 La morfología

La Morfología y la Sinta:<is comparten la palabra como unidad. Para la primera el análisis se detiene en ella, para la segunda se inicia con ella. La Morfología se ocupa de la estructura interna de las palabras. En este capítu-

lo nos ocuparemos de definir:

A. ¿Q¿ se entiende por "estructura interna de la palabra"?

B. ¿Qr¿ clase de unidad es la palabra?

Nuestro tratamiento de la morfología será sumamente sucinto: apuntará fundamentalmente a las cuestiones que tienen una particular relevancia p^ra la sintoris.

2.2.Laestructura interna de la palabra

2.2.1. El morfema. Clases de morfemas

El diccionario define palabra como 'sonido o conjunto de sonidos con

que se expresa una idea'. Sin embargo, no todas las palabras expresan una so- la idea. Comparemos, por ejemplo, gota con gotas, gotita, gotera o cuentagotas.

Mientras que gota parece expresar una única idea ('p"rt. de cualquier líqui-

do', según el diccionario), en gotas, gotita, gotera o cuentagotas se agregan otros

significados: 'más de una gota','gota pequeña','lugar por donde se filtran go- tas','aparato que sirve para contar gotas'. Esos significados agregados al de gotapueden aparecer, a su vez,en otras palabras. Así, el sonido -¡ de gotas,

que indica'más de una', se repite en casos, mesas o monos;la secuencia-ita,

que interpretamos como 'pequeña', se encuentra también en casita, mesita o

monita. De este modo, en una sola palabra puede combinarse rriás de un forman-

te, cada uno con un significado y un sonido (o forma fonética) asociados. Ca-

da una de estas unidades mínimas, que constan de una forma fonética y de un

significado, son denominadas morfemas. En gotas y casita reconocemos, pues, dos formantes morfológicos o morfemas distintos gota + sy cas + ita. Las pa- labras con más de un morfema, como gotas o casita, tienen estructura interna.

Gota, en cambio, consta de un solo morfema; carece, entonces, de estructura

interna: es una palabra simple.

L,,s tI),rt'li'ttuts (ltl(: l)ttc(lcrr lr¡)r¡'('('('r'('()nr(, ¡llrl:rlrr':rs irr

..

l,'¡,('n(lr(,nt(.,¡

\ort

lirt'tnrts lilrrcs. Los otros, qtte v:u.l ncccsrtriltrncntc rrdosatlos a otros nl.¡lr.¡¡¡;¡¡;,

son fcrrrnas ligadas.

Cucntagotas contiene dos morfemas que pueden aparecer cada uno corno

¡rtlabru independiente. Es una palabra compuesta.

Golas, gotita y gotera también contienen dos morGmas, pero uno de ellos (-s, -ita ,-era) nunca puede ser una palabra independiente. Son formas ligadas

que se denominan afijos. En los casos de gotas, gotita y gotera,los afijos van

pospucstos a gota: se trata de sufijos. Otras veces, en cambio, los afijos prece-

den al morfema al que se agregan, como en los prefijos que aparecen en in-

útil, des-contento, a-?olítico. Las palabras que contienen al menos un afijo se denominan palabras complejas. La distinción entre formas libres y ligadas se basa en las propiedades fo-

nológicas de ios morfemas. Otra clasificación tiene en cuenta su significado:

a. Morfemas léxicos: tienen un significado léxico o conceptual, que puede ser

definido por medio de un sinónimo o una paráfrasis. Así, por ejemplo, ga-

ta es'parte de cualquier líquido', bello significa'lindo'y qler se define como 'día anterior al presente'. Son, entonces, sustantivos (gota), adjetivos (bello), adverbios (ayer), verbos (cuenta), es decir, pertenecen a clases de palabras que constituyen conjuntos abiertos (constantemente se crean nuevos sus- tantivos, adjetivos, verbos, adverbios). Los morfemas léxicos aparecen co- mo palabras simples (gota, útil, ayer) o pueden ser parte de una palabra

compuesta, como cuentay gotas en cuentagotas. F,n las palabras complejas,

constituyenla raíz a la que se adosan los afijos (got-, politic-);pero también algunos afijos son léxicos: así, en gotera, llat,ero o taxista los sufijos -ern,

-ero e -ista de¡otan respectivamente'lugar','objeto' o'persona'.

b. Morfemas gramaticales: pueden ser palabras independientes, como prepo-

siciones (a, de, plejas (-s, -mos,

?or)

y conjuncio nes (gue, si), o bien afijos en palabras com-

in-).En ambos casos se definen por su función gramati-

cal, más que por su significado léxico o conceptual: así, la preposición ¿ se

define en el diccionario como'indica la dirección que lleva una persona o

cosa'y la conjunción gue, como nexo que incluye una oración en otra. Los morfemas gramaticales pertenecen a clases de palabras que constituyen conjuntos cerrados, a los que raramente se incorporan nuevos elementos. En algunos pocos casos, los morfemas gramaticales forman parte cle pa- labras compuestts (aun-gue, por-gue, si-no).

2.2.2. El morfema. La estructura de la palabra

Para establecer la estrucrura interna de las palabras, la morfología sc rx'rr¡r:r de:

  • a. iclcntificar los morfemas;

  • b. clcterminar las posibles variaciones que éstos presenten;

  • c. rlcscribir los procesos involucrados;

.1. r'.', , )n()('('r' lrr «rr¡¡:uriz.ltt'i«in ..

lc

l,,s tttot'f cl¡uts ctt llt ¡r:rlrrltrt.

  • u. Idcntificación de los mo(bmas

L<¡s nrorfbrnas se identifican a partir de la asociación sistemática entre r¡na secuencia de sonidos con un cierto significado. Así, en la serie de pala-

lrras so/, solar, solazo, guitasol, girasol, soltero, solaz encontramos la forma foné-

tica. sol. Sin embargo, solo en las primeras cinco palabras de 1a lista reconoce-

mos el significado 'astro luminoso'. En las dos últimas, la secuencía solno se correlaciona con ese significado, por lo que no se identifican con el mismo

morfema. Por otra parte, los morfemas son recurrentes y aparecen en diversas

palabras; así asociamos la -r con e[ significado de 'más de uno' en la serie go-

tA-s, casa-s, Fnesa-s, mono-s.

  • b. Variación alomórfica

Algunos morfemas siempre presentan la misma forma fonética, que se

mantiene en todas las palabras, complejas o compuestas, en las que aParecen,

como ocurre en el caso de sol, azul o lejos. Otros, en cambio, están represen- tados por más de una forma fonética; estos morfemas presentan variación en-

tre formas que alternan de acuerdo con el contexto. Estas formas alternantes

se denominan alomorfos. Pa¡ra saber si dos formas son dos alomorfos de un mismo morfema o dos

morfemas diferentes, hay que tener en cuenta su distribución (el conjunto de los contextos en que pueden aparecer). A su vez, los casos de alomorfia pue-

den subclasificarse de acuerdo con ciertas condiciones. Cuando a cada con- texto le corresponde un alomorfo específico, la distribución de los alomorfos

es complementaria. Así, eI plural de los nombres tiene tres alomorfos en es- pañol: -s, -es y 0 (cero), cuya distribución depende del contexto fonológico

precedente: casa-s, tirbol-es, crisis. En cambio, en el prefijo negativo in-, que también tiene tres alomorfos, es el contexto siguiente el que condiciona la se-

lección: in-útil, im-pensable, i-/egal. En otros casos, el condicionamiento no depende de factores fonológicos sino morfológicos. Así, el pretérito imperfec- to del indicativo tiene dos alomorfos: -ba e -ía; el primero se combina con verbos de la primera conjugación; el segundo, con los de la segunda y la ter- cera. En todos estos casos, a cada contexto particular le corresponde una va- riante particular: son todas variantes de un único morfema que se hallan en

distribución complementaria.

Por lo general, los alomorfos se asemejan fonéticamente en mayor o me-

nor medida.La forma extrema de alomorfia es la supleción, que consiste en

la sustitución completa de una forma por otra: por ejemplo, so-, es-, se-,ifu-

son formas supletivas del paradigma del verbo ser, que no pueden explicarse

mediante la mera adición de afijos a una base común ni tampoco por la mo-

dificación de una vocal o consonante. La supleción suele ser característica de

l¿ts t:lrrscs ccrt'¿rtlrts rlc

¡rlrlllrnts:

los ltuxilirtrcs, lllgurros vcrt)os rlc uso nruy li't:

cr.lcrltc (ir), los pr«rnr>mbrcs l)crs()nitlcs.'lirnlbiórr ¡lucde entenderse como su-

pleción la alternancia que se registra entre algunas palabras y las raíces latinas o griegas correspondientes: hermano/ fratern-, obispo/ episcop-, ciudad/ urb-, aunque no hay acuerdo entre los gramáticos acerca de si se trata de la misma unidad o de dos morfemas que coinciden en su significado.

c. Los procesos morfológicos

Para dar cuenta de la formación de palabras complejas y compuestas, se requiere considerar no solo las unidades morfológicas sino también las reglas que relacionan las formas básicas con las palabras resultantes. Las reglas que describen las modificaciones que afectan a una forma existente se denominan

procesos morfológicos.

Ya hemos visto algunos de los procesos morfológicos que aparecen en es- pañol:

i. afijación: consiste en la adición de un afijo mediante una regla. Las

reglas de afijación pueden ser aplicadas sucesivamente, tomando co- mo base una palabraya afijada. Así, dos o más afijos pueden concate- narse en una misma palabra, tanto en el caso de los sufijos (por ejem-

plo, region*al-izar, util-iza-ble) como en el de los prefijos (re-in-útil,

ex-pro-soaietico).

También es posible combinar prefijos y sufijos, como en des-leal-tad,

em-pobr-ecer. Se trata de dos casos diferentes de combinación de pre-

fijación y sufijación. En deslealtad la aplicación de cada uno de los afi-

jos da como resultado una palabra bien formada: si aplicamos sólo el prefijo se obtiene el adjetivo deslea{ si aplicamos sólo el sufijo el resul- tado será lealtad. En cambio, en empobrece6 si se aplica un solo afijo el

resultado no será una palabra existente:*empobre, *pobrecer.Por eso, re-

sulta conveniente plantear que prefijo y sufijo se aplican simultánea-

mente a ambos lados de la base léxica -pobre-, formando un único for-

mante morfológico discontinuo. Este segundo caso se denomina pa- rasíntesis o circunfijación. ii. composición: es el proceso por el cual se forma una palabra a partir de

dos o más formas libres: pelirrojo, caradura. Obsérvese que una pala- bra compuesta puede dar lugar, posteriormente, a una palabra deriva- da: rionegr-ino, paragü-ero, narco trqfic-ante, bonaer-ense.

IJn caso particular dentro de la composición está constituido por

aquellas unidades que, sin ser morfemas libres en español, lo eran en latín o en griego. Por ejemplo, en biblio-teca, reconacemos dos for- mantes distintos que se repiten en otras unidades (por ejemplo, biblio- grarta, biblió-filo; aideo-teca, aino-teca) y que se asocian con un signi-

fi cado eminentemente léxico ('libro' y'colección', respectivamente).

l¡1. cotrvcrsititt: cortsistc ctr cl cirr¡ll>it¡ rlc crtcgoría de un formante léxico

sin la adici(¡n de ningún sufijo. Por ejemplo, algunos adjetivos se con- vierten en sustantivos: aiejo, ciego, periódico, al igual que ciertos adver-

bios: mañana, alrededores, ayer. Los participios pueden convertirse en

adjetivos: agradecido, aburrido, eleaado,y los infinitivos, en sustantivos:

el deber, el poder, elfamar.

2.2.3. La estructura de la palabra

Hasta ahora hemos reconocido los formantes de las palabras y los proce- sos morfológicos que los combinan o modifican. Como hemos visto, uigr.ru, palabras se forman mediante más de un proceso morfológico. Estos procesos

siguen un ordenr por lo que hay prever más de un proceso que permita llegar

al resultado final. IJna condición que debe respetarse es que .id^,rno d. los

pasos como resultado una palabra existente. Por ejemplo, la palabra deslealtad contiene tanto un prefijo (des-) como un

sufijo (-tod). ¿Se añaden ambos simultáneamente o uno precede al otro? En

principio hay tres análisis posibles:

(1)

".

b.

[des- [leal] -tadl

[des- [[ea]l -tadl

  • c. [[des- [leal]l -tadl

El análisis de (1a) supone que ambos procesos de afijación se realizan si-

multáneamente. En los otros dos, uno precede al otro: en (1b) el prefijo se

añade al final, mientras

que en (1c) el orden es el inverso. El sufijo, q,.r. i"*-

bia la categoría de la palabra, se añade al adjetivo ya prefijado. Estoi análisis

pueden representarse también mediante diagramas arbóreos:

(1',)

des

leal

tad

des

leál

tra

dls

fá

tra

Cada uno de estos análisis, tanto los realizados mediante encorchetamien- to como los efectuados mediante árboles, son hipótesis acerca de la estructura

interna de esta palabra. Debemos seleccionar la más adecuada.

¿Cómo El análisis plano de (a), en el que todos los morfemas están al mismo ni-

hacerlo?

vel, es el menos informativo; tanto en morfología como en sintaxis conviene

tealizar cortes binarios, que reflejan más adecuadamente la organización sis-

temática de la lengua. Tanto (b) como (c) cumplen con este requisito, de ma- nera que será necesario añadir otro criterio suplementario paru elegir uno de

los dos. La mayoría de los afijos seleccionan la categoríade la base: por ejem-

1ll<>, cl prcfi.io trcg:ttivo ir¿- solo sc luuttlc:r lxrscs lttlictivirlt:s. A

r,,,/,,'l l,rr,

'.rr

l\.it» des- se aplica a bases verba.lcs o aclfctivalcs, pcr«) no a bascs hur,t.¡rrtrr,.u,,

Iilt cambio, el hecho de que la base adjetiva esté o no prefijada rr,, rt.srrltrr ¡rcrtinente para.la adición del sufijo -tad. El, análisis más adecuado es, cntor)-

ces, (c).

2.3. Flexió, y derivación

lJna palabra como reescribió contiene dos tipos de afijos: un afijo flexivo sufijo -a que transmite información de , i^rt , gramatical (ei número, persona, el tiempo, el modo y el aspecto)- y un afijo derivativo (el prefijo

, -el

la

reiterativo re-). La derivación, junto con la composición, forma parte de la

morfología léxica, que se ocupa de la formación de palabras. La morfología

Jlexiva se ocupa de la información gramatical proporcionada por las catego- rías morfológicas y de su representación morfológica. T,os afijos flexivos ma- nifiestan las informaciones correspondientes a las categorías morfológicas,

que en español son las siguienter, é1 gé.r.ro, el número, l" p.rrona, el tiernpo,

eJ-T-g_do, el aspecto y el caso.

Dado que en español tiene solo dos valores (singular y plural), la catego-

ría de número opone la noción semántica de 'uno' a Ia de 'más de uno'. Des- de el punto de vista morfológico, el único valor que se r.rrarca con un afijo en

nombres y adjetivos es el plural (no hay un afijo especial para el singular): pe- rro / perras. El número también aparece, por concordancia entre sujeto y ver- bo, en las formas verbales, como se observa particularmente en el contraste de

las terceras personas: Elperro canta,/ Los perros cantan.

En cuanto al género, tiene también dos valores básicos: masculino y fe- menino, a los cuales puede sumarse el neutro de ciertos pronombres (ello,

aguello, esto). Se expresa en forma distinta en los sustantivos, por un lado, y los

adjetivos, determinativos y pronombres, por el otro. Mientras que adjetivos, artículos y pronombres se flexionan en género (lindo/ linda, este/ esta, nosotros/ nosotras)r la mayor parte de los sustantivos pertenecen inherentemente a rrn

género, sin que ello tenga alguna repercusión en su significado (mesa, si//a, ca- .fón, aaso), si bien algunos sustantivos que designan entidades animadas pue- den flexionarse en género, en cuyo caso el sufijo aporta información sobre'se-

xo' (maestro/ maestra, gato/ gata).

V El caso es en español una categoría muy restringida, que se expresa iuri-

camente en los pronombres personales, al contrario de 1o que sucedía cn las lenguas clásicas, como el latín y el griego. El caso proporciona inforrnar:icin rlcerca de la función sintáctica del pronombre: así, el caso nominativo (.yo, rtos,

al/ ella, nosotros/ nosotras, ustedes, el/os/ el/as) indica que el pronombrc fiurt'i«rna

como sujeto; el acusativo (me, te, lo/ la, nos, los/ las), que es un objct,¡ tlircrtr>.

l,rr r¡.¡r'irirr tlc t'lts,r cx¡llit'lt ¡ror r¡ttt: scct¡cncits c()m() *tna tstoy conlento o *gol-

l,etttos

tra.r cstrin rrr¿rl f i¡rrnrttlirs cr-l csllañol.

l'll rcst«r dc las catc¡5orías morfológicas solo se aplica a los verbos, con la

rxt'c¡r:i<in tlc l¿ persona, que también se expresa (en forma inherente) en los

¡rrt,rrornbres

personales y posesivos. La persona indica si un pronombre o una

firr¡na verbal incluyen al emisor (primera persona), al receptor (segunda) o a

rringuno de los dos (tercera): así, nosotrosy yo son ambos pronombres de pri- r¡rcra persona y canto y canttís difieren únicamente en la categoría de persona (¡rri mera y segunda, respectivamente).

Se dice, ^ su vez, que tiempo, modo y aspecto son categorías verbales,

¡ruesto que no se expresan por medio de afijos flexivos en otras clases de pala- lrras. El tiempo ubica el evento con el "ahora" propio del momento de habla; puede adoptar, por lo tanto, los valores de 'pasado',/ 'presente' / 'futuro', según

el evento suceda antes, al mismo tiempo o después del momento de habla: can-

té / canto / cantaré, respectivamente. El modo, por su parte, expresa la actitud del hablante con respecto al contenido de su enunciado, distinguiendo los gra- dos de certeza que se le atribuyen. Los modos universalmente reconocidos del

español son'indicativo', que indica un grado alto de certeza (aenís), y'subjun-

tivo', que señala algún grado de irrealidad (aengas); como veremos en el capí-

tl;Jo \2, hay más discusión acerca del estatuto def imperativo'(relacionado cotr órdenes y pedidos, como en aen) y del 'condicional' (que tiene un valor tem-

poral y otro modal, que supone una posibilidad, como <tendrías). Mientras que algunos gramáticos los consideran modos independientes, otros prefieren ubi- carlos en el subjuntivo y en el indicativo, respectivamente. Por último, la cate-

goría de aspecto describe la estructura interna de los eventos. En español solo

se expresa morfológicamente en la oposición entre'perfecto'e'imperfecto'que

distingue los pretéritos simples del español: canté vs.¿antaba.

,-§f Señalaremos algunas diferencias relevantes entre flexión y derivación:

( q

Formación de palabras: la derivación permite crear nuevas palabras en el

diccionario o léxico: así, por ejemplo, se forman reescribir, rehacery recono-

cer, de escribir, hacery conocer en combinación con el prefijo re-.En cam- bio, la flexión agrega a la palabra cierta información que es relevante pa- ra las relaciones sintácticas: cantabas, canté, cantaremor son parte del para-

digma morfológico de un mismo verbo, que encontraremos en el

diccionario bajo la forma canónica del infinitivo (cantar). Significado de ambos tipos de afijos: los afijos flexivos poseen significa- do estrictamente gramatical (género, número, persona, caso, tiempo, mo-

do y aspecto) que resultará relevante para la sintaxis, ya que pone de ma- nifiesto relaciones estructurales entre palabras o frases. En las tardes tran- guilas el artículo y el adjetivo copian el género y el número del sustantivo; esta relación se denomina concordancia. La flexión se aplica de modo re-

gular y automático; así, por ejemplo, todos los verbos tienen paradigmas

tc:trt¡lorltlcs (dc prcscntc,

¡llctórito irn¡rcrfecto, firtrrtlr, r.lr.) y, ,r,lrrrr,le, rl

l rn¡r

si¡¡nificad() que se agrega a la fornra vcrbirl mccliantc cl ¡n.rlt.rrrr tlr

po es sienrpre el mismo: no haydiferencias entre el signilicutk, <¡rrr.;rp()r.

ta el morfema temporal .n ,rrto - bo, en Los afijos derivativos expresan una gama mo 'negación (in-, a*, des-), 'lugar donde

'colectivo de X' (-ojr),'acción

y efecto

(lroa -tficar), 'que puede ser x' (-ble).

llora - ba oén poro - ba. más amplia de significaclos, c9-

,.

.rp"irde X prJducto, (-ería),

de X' (-cion, -mien'to),,hacer/ dar X,

Mientras que el significado de los

derivativos .orr,"po, lo general,

objeto que ,i¡0. para reu-

,.á-.r.i".ri.

po,

ejemplo, en al-

qr.

.r-

afijos flexivos es constante y regular, los

polisémicos: así, -ero puede indicar en llaaero un

nir las llaves, p.-ro también aporta otros significadt*

macenero, aerdu.lero (donde

pende x'), camionero, balsero

puede parafrasearse por

('conductor de x') i limonero, duraznero (,árr-

algunas combinaciones de afijos

q.r" ,on teóricamente posibles no

por ejemplo,

no .xirt.

tornillero,

bol que produce x'). Por otra parte,

derivativos con ciertos morfemas libres existen, sin embargo, en la lengua. Así,

ni en zu acepción de'comerciante que expende X'ni de'receptáculo don-

de_se deposita X', pese a tratarse de-una palabrabien form

y

cuyo sig-

nificado es imaginable. En ese sentido, rá di." que la derivación .ro es au-

^i^

tomática como la flexión,_ gue se aplica, como hemos visto,

verbo con el mismo significado y sin lagunas en el paradigma.

a cualquier

  • c) Fspecializaciónde las bases: la flexión se especiali r^ pir^detlrminadas bases léxicas. Así, por ejemplo, los morfemas de tiempo y modo solo se aplican a

bases verbales y el género aparece exclusivamentl en sustantivos

y adjetivos.

I,os afijos derivativos también pueden seleccio nar lacategoría i. ,.r. bases:

el prefijo negativo in-, por ejemplo, selecciona bases

adjetlvas. Algunos afi-

jos, en cambio, se combinan con más de un tipo de bÁe léxica: lirnrpue-

de aplicarse a adjetivos (legalizar, nacionalizir) o sustantivo s (simboiizar,

caracterizar).Por su parte, los prefijos apreciativos, como su?er-, no selec-

cionan la categoría de la base: superhombre, supercontento, ,rprrooloror.
d)

Categoría léxica: los afijos flexivos no alteran la categorí" iéxica de la

pa-

labra: al añadirle el sufijo de plural a un sustantivo,.i"rer,¡ltado será siem-

Pre un

sustantivo. En cambio, los sufijos derivativos pueden preservar o

clase léxica de la base. EI siguiente diagrama representa esras po-

alterar la

sibilidades:

(2)

-á\ /\

N

r$

=J

l ,¿t sttf iilrt'irirr tlt'rivutivlt ¡rtrcrlt' o¡rt:r'ltr tos si¡4rrit:ntt:s t':rr¡lbi,rs tlc t'rrtcgoríu:

N----V

N----A

v----N

v----A

A----N

A----V

pcrí<rclo puiodQ.^i aerbalizador denominal

arena arerfósor "- .....

adjetioador denominal

ofrecer

ofrecinlienü nominalizador deverbal

envidiar envididbié adjetioador deaerbal

puro

pureza

nominalizador deadjetiaal

puro

purificar

eerbalizador deadjetioal

.(

Preservan, en cambio, la categoría léxica de la base sufijos derivativos como:

N----N

arena

arenal

A----A

blanco

blancuzco

v----v

besar

besuquear

No siempre resulta sencillo determinar si un cierto tipo de sufijos es fle- xivo o derivativo. Es 1o que sucede con la sufijación apreciativa (diminutivos,

aumentativos y peyorativos): muchacbito, casita,florcita; muchacltón, caserón; ca- sucba, feíta, feúcha, richachón Algunas de sus características son propias de la flexión: es regular, no forma nuevas palabras ni altera su categoría. Sin embar-

go, la modificación que introduce no interesa a ninguna regla sintáctica ni ex- presa ninguna propiedad flexional. De hecho, no existe acuerdo entre los gra- máticos sobre la ubicación de la sufijación apreciativa: según a qué comporta-

mientos se preeminencia, se la tratará dentro de la flexión o de la

derivación.

2.4. La palabra

Si bien la gramática tradicional se centró en la palabra, considerando

prioritariamente su clasificación y sus variaciones, no ofreció una definición

de esta unidad. En buena medida esta carencia se debe al carácter ateórico de

la perspectiva desde la que analizaba la lenguai pare-la gramática tradicional la palabra.eÍz^ una unidad operativay, desde este punto de vista, no requería una definición explícita. De todos modos, aún hoy carecemos de una defini-

ción definitiva de palabra.

La dificultad radica en la enorme diversidad que presentan las lenguas al respecto. Hay lenguas que tienden a admitir un solo formante por palabra

(como el chino o el vietnamita) y otras en las que cada palabra suele reunir un

número elevado de morfemas; entre estas últimas, cabe reconocer a su vezlas

lenguas en las que cadir morfernrl puede ser diferenciado con claridad (muchas

de las lenguas amerindias, como el suaraní o el mapuche) de aquellas en las

t¡tte l,¡s tlt,rt'lcl¡t¿ts ticttrlcn it supcrl)()ncrsc y sor) tlificilcs tlc scgnrt'rrt;rr (( o¡r(,

cl lutírr o l¡r rnorfblogía verbal del español). Incltrso resulta dificultoso dar una definición para una lengua particular ya que st' tleben tener en cuenta varios criterios que no dan necesariamente

resultados coincidentes. IJna cstrategia para reconocer las propiedades de la palabra consiste en

comParar una secuencia de palabras, es decir, una construcción sintáctica, con

una secuencia de morfemas que forman una palabra, es decir, una construc- ción morfológica.Veamos algunas de las diferencias:

a- Posibilidad de intercalación de material léxico entre dos formas adyacen-

tes. Si comParamos una construcción sintáctica como pintar descuidada- mente con una morfológica como pintarrajear,vemos que entre las dos pa- labras que forman la construcción sintáctica pod"már interponer otras:

pintar muy descuidadamente, pintar la pared descuidadamente; en

cambio,

lntre pintarr-ajear no podemos insertar
b.

otro morfema: *pintar-mu!-aJear

Posibilidad de cambiar el orden de los formantes: en una secuer,.iá d. p"-

labras puede alterarse (o permutarse) el orden de los formante s (descuída-

damente pintó la pared); en cambio, el orden de los morfemas es

fijo

(*ajear-pintar). La permutabilidad es característica, pues, de las palabras y no de los morfemas. De todos modos, esta movilidad posicional no es

igual para todas las palabras: en una secuencia como con cuidado no

pue-

de alterarse el orden: *cuidado con, aünque se admite la intercalaci¿n de

material léxico entre los dos cor-rstituyentes: con mucho cuidado. Las pala-

bras que carecen de acento propio (preposiciones, artículos, algunos pro-

nombres) están limitadas en su posibilidad de permutación ya que deben

r.i.

$,{

¡'r

,

apoyarse en la palabra que las precede o que las sigue.§e denominan clí-

" ticos, una categoría morfofonológica intermedia entre la palabra y el afi-

jo. En determinadas condiciones, el pronombre lo r. ,poyu .n el verbo que

lo precede: es un pronombre enclítico, como en (3a); cuando se apoya en el verbo que le sigue, es un pronombre proclítico, como en (3b):

(3) a. Juan puede conseguirlo. b. Juan 1o puede conseguir.

Como vemos, en (3a) el clítico

verbo que 1o precede formando

átono- lo se apoya en el

gráfica; en cambi,c, en (3b)

-pronombre

una unidad

aParece gráficamente separado del verbo que le sigue (aun cuando desde el punto de vista fonológico tarnbién aquí verbo y pronombre forman una

unidad acentual). Si nos atttviéramos ¿r ul-r criterio gráfico para el recono- cimiento de las palabras, lo serít una palabra en (3b), por lo que sería una

urlidad sintáctica, pero no en (3o), clonde sería s«ilo un forma¡te de una

paltllrir, cu)¡o análisis corresporlclería a lrr rnc,rf<rlogía. I'¿l soluci<in resulta

;t lorl¡ts tr¡,t.s ¿rr¡liilrlr¡ltiv¡¡. ('otrsitlct'¡lt'('nr()s, l)or lrt llltllo, (lttc cll lttlllr,,.

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( ..

¡rrrtit'rrl:rrcs

rlc posicirin y cltrcce clc l¿r propiedad de la permutabilidad.

Aisl.¡bilidacl: cn principi«r trna palabra puede constituir un enunciado; por

c.icrn¡rlo, puede ser respuesta a una pregunta. Esta capacidad de aislarse

dcl contexto por una pausa potencial, una vez más, está restringida en las

palabras átonas ya que necesitan el apoyo de una palabra tónica. Ya hemos

visto en (3) que del carácter átono de los clíticos depende que deban fun- cionar pospuest os (enclíticos) o antepuestos al verbo (procltticosl. Esta de-

pendencia se da en todas las palabras átouas: artículos, algunos auxiliares y la mayor parte de las preposiciones:

(4) El estudiante

lo ha leído en casa.

Ninguna de las palabras en negrita de (4) puede ser respuesta a una Pre-

gunta. Las palabras átonas cumplen, pues, con menor número de requisi-

tos que las otras: son palabras fronterizas. Sin embargo, se diferencian de los morfemas por un criterio suplementario:

d. Posibilidad de desempeñar una función sintáctica: los clíticos son pala- bras y, como tales, cumplen funciones sintácticas: en (4),la de objeto di-

recto como sustituto (o a veces duplicación) del sintagma nominal. Un

morfema no puede desempeñar esa función.

Por último, conviene despejar una posible ambigüedad con respecto al uso del térmi no palabra. ¿Cuántas palabras reconocemos en la siguiente oración?

(5) Sé que Juan no sabe 1o que nosotros sabemos.

Algunos dirán que hay nueve palabras, mientras que otros quizás sólo

cuenten siete. Estos reúnen sé, sabe y sabemos como formas de una misma pa-

labra, ya que contienen un tnismo elemento léxico.

Para mantener diferenciadas las dos acepciones del término, adoptaremos aquí la siguiente convención: usaremos palabra,para cada una de las formas di- ferentes (por 1o tanto, contaremos nueve palabras) y denominaremos lexema

(SABer) a la entidad abstracta que se reahza mediante las tres palabras. Una pa-

labra, entonces, contiene un lexema