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UN PASANTE Y UN GENIO EN EL QUEHACER DE UN INGENIERO.

Steve Jobs es quizá una de las personas más importantes y notables del siglo XXI, el
desarrollo tecnológico que se ve hoy en día está marcado por el ingenio y perseverancia de
esta persona, además de su arduo empeño y constante búsqueda de la felicidad y
realización profesional. Esta pequeña introducción, grosso modo, describe
intrínsecamente, que el éxito de Steve Jobs fue una sucesión de eventos que giran alrededor
de las ansias de una persona por llevar al mundo una idea. En paralelo aplicar esta analogía
a cualquier sector de desarrollo resulta simple, pues como toda persona exitosa el proceso
de aprendizaje resulta arduo, hasta que al final los resultados saltan a la vista. Puntualmente
se pretende ejecutar un análisis del discurso de Steve Jobs en Stanford desde los ojos de la
ingeniería civil y cómo una película puede ser el reflejo de la vida de cualquier ingeniero civil
colombiano. ¿Es concebida realmente la ingeniería civil como un pilar de desarrollo por la
sociedad colombiana y por el ingeniero civil en su mismidad?
Para empezar, quizá la frase que más causó mella durante la lectura del discurso de Steve
Jobs en Stanford fue aquella que dicta “No es posible conectar los puntos mirando hacia el
futuro, solo pueden hacerlo mirando hacia el pasado” la explicación de esta frase es sin duda
el cúmulo de una experiencia inmensa a lo largo del tiempo y no solo el almacenamiento
del conocimiento indiscriminado, sino la selección del saber apropiado, para ponerlo en
práctica en el camino. Resulta un ejercicio complejo retratar cualquiera de las historias
narradas por Steve Jobs en el ejercicio propio de la ingeniería civil y no por ausencia de
imaginación, sino por la experiencia propia en el quehacer de la ingeniería.
La sociedad colombiana en general tiene un profundo respeto por el oficio del ingeniero
civil y lo ve como el hacedor de las ciudades, el ejecutor de grandes hitos urbanísticos que
son visibles diariamente en su cotidianidad, conservando desde luego y como debe ser una
fuerte crítica dados los últimos sucesos de corrupción e ineficiencia, si se quiere, con obras
supremamente importantes para el desarrollo del país en infraestructura; es aquí donde se
realiza el primer símil del ingeniero civil ejecutor y hacedor, con la implacable gerente de
una compañía de moda, trasladándose a la cinta Pasante de moda, donde los trabajadores
de dicha compañía sienten un profundo respeto y admiración por el oficio de su líder dada
su claridad y capacidad de orientación, sin embargo, cierto sector de su entorno conserva
dudas sobre su juicio en los procesos de operatividad de la compañía, algo completamente
normal y aterrizado a la vida de todas las personas, pero como Steve Jobs sugiere en su
discurso “Las etapas más creativos de mi vida surgieron a partir del rechazo de mi compañía,
dado que siempre mantuve mi amor por lo que hacía.” Y es precisamente eso lo que
diferencia a las personas que siguen un sueño y las personas que utilizan el medio como
beneficio, ese factor diferenciador es el amor por lo que se hace.
En la hipótesis inicial se realizó un cuestionamiento sobre la concepción de la ingeniería
como un pilar de desarrollo en la sociedad colombiana, desde el punto de vista del mismo
ingeniero que concibe la ingeniería, tal vez la respuesta sea obvia, porque no es posible que
un ingeniero en su juicio descalifique su trabajo en pro al desarrollo, pero el
cuestionamiento iba más enfocado hacia el carácter romántico de la ingeniería. La
percepción superficial de la ingeniería es que el actor de la misma, es un ejecutor, una
persona que lleva todo su conocimiento a la acción exclusiva de construir o formar parte
del equipo en la ejecución de una obra desde el campo que le ocupe, y en algunos casos, sí;
en un aparte de este texto se mencionó la dificultad para retratar en la ingeniería, unas
historias producto de la experiencia y el éxito, cuando no se ha sumergido en lo profundo
de la misma y desde luego se desconocen las vicisitudes del oficio, dicho esto el juicio que
se pretende realizar es desde la posición de un enamorado de la ingeniería civil.
El sentido social que implica crear ingeniería convierte este oficio en una epopeya, cuya
responsabilidad va más allá de construir un titán de concreto o de gerenciar una compañía
que realice edificaciones, Jobs en su discurso relata que a pesar de las adversidades,
continuó con su intuición para conseguir su felicidad y lograr cambiar al mundo con una
simple clase de caligrafía y es en ese mismo sentido que la profesión del ingeniero ha
perdido su esencia romántica, dado que las personas buscan un beneficio individual y no se
comprende que el beneficio colectivo conlleva al éxito personal, manteniendo desde luego
la misiva principal y es que el éxito no es el mismo para cada persona; la película pasante
de modo recre en una de sus escenas lo que se ha dicho con anterioridad y es que la
perseverancia y la búsqueda de la felicidad llevó a esta mujer a la cúspide y abrazar ese
sueño era lo que movía su vida.
La respuesta a la hipótesis finalmente puede ser ambigua y tener tantas variantes como se
quiera, en opinión personal la ingeniería civil es un pilar indiscutible en cualquier sociedad,
y el desarrollo de la misma depende en gran medida al avance de la infraestructura pues es
por medio de esta que se desenvuelven la mayoría de los otros campos de desarrollo, la
invitación es a amar esta profesión y a tener conciencia del sentido social que tiene la
misma, conservando la ética desde luego y siempre buscando la felicidad, pues como lo dijo
Jobs en un aparte de su discurso “ ya están desnudos, no hay razón para seguir lo que dice
su corazón.”.
“No se dejen atrapar por dogmas que es vivir con los resultados de pensamientos de otras
personas, no permitan que los ruidos de las opiniones ajenas silencien su voz interior y más
importante, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben
lo que realmente quieren llegar a hacer, todo lo demás es secundario.” Steve Jobs.