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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

UAPA

ESCUELA DE NEGOCIOS

LICENCIATURA EN ADMINISTRACION DE EMPRESAS

TEMA

TAREA II

PRESENTADO POR:

NELSON TEJEDA

MATRÍCULA: 13-3330

FACILITADOR/A

JOSE MANUEL FERNANDEZ

ASIGNATURA

ETICA

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

REPÚBLICA DOMINICANA

JULIO, 2018
Actividades

a)- Un mapa conceptual donde se verifique la relación de la ética con las demás
ciencias.
b)- Un resumen donde resalte la ética como una realidad personal y social.

Resumen

Si hablamos de la ética personal, la mayoría sabemos a qué nos referimos: todas y todos
tenemos un código de conducta, una escala de valores que podemos compartir o no con otras
personas y que nos guía a la hora de actuar.

Por ejemplo, cuando procuramos no dañar o herir a otras personas, lo hacemos por respeto, por
amor o aprecio, pero también porque sabemos que eso no está bien, que hacer algo que les
perjudique nos afectará, en muchos sentidos, a nosotras y nosotros mismos. Ser personas
sinceras y no tomar lo que no es nuestro son algunas cuestiones que debemos incluir en
ese código ético personal.

Cuando te preguntas qué es la ética social, la respuesta refleja esos mismos principios éticos
que inspiran tu ética personal, ni más ni menos.

Lo único que cambia (que sin embargo no es poco) es la apreciación de la propia


responsabilidad, que pasa de verse como algo particular a ampliarse y alcanzar una dimensión
más generosa, poniéndose al servicio de la responsabilidad social. Al fin y al cabo, la ética
social implica tomar conciencia de que todos y cada uno de tus actos tienen consecuencias
sociales, sobre los demás y sobre el medio ambiente.

O dicho de otro modo, la ética individual es la base sobre la que construimos la ética social que
se aplica en los entornos donde convivimos y nos desenvolvemos como personas. No existe la
una sin la otra.

Tan estrecha es la relación entre estos dos conceptos, que es prácticamente imposible que
pueda existir una ética personal sin una ética social. Las personas que son buenas con sí
mismas hacen lo propio cuando trasladan esos valores a la sociedad como tal. Del mismo modo,
quienes practican unos principios y acciones beneficiosas para sus semejantes, es casi seguro
que los trasladarán a nivel individual.

La ética personal, como acabamos de ver, no está en modo alguno reñido con la ética
social: son dos conceptos que se refuerzan y alimentan mutuamente. Lo único que cambia es la
perspectiva: de lo personal a lo común, de lo individual a lo solidario.
c)-Una reflexión personal donde plantee la crisis moral por la que atraviesa la
humanidad, destaca causas y consecuencias.

Está claro que la palabra crisis se utiliza de una forma repetida en nuestros días, sin embargo,
una crisis puede remitir a diferentes ámbitos y parcelas de la realidad.

Moral: es el conjunto de reglas que se aplican en la vida cotidiana y todos los ciudadanos las
utilizan continuamente. Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus
juicios sobre lo que es moral o inmoral, correcto o incorrecto, bueno o malo.

Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los
valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor
convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida
cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en
iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia,
la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

En los últimos años se ha hecho frente a una gran disminución de valores sociales y morales.
Estas conductas son antisociales y deshumanizadas pero desafortunadamente cada día que
pasa se están instalando más dentro de la sociedad actual.

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a
día. La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el
ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del stress diario y
aupado por la tecnología dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

La crisis de valores que vivimos en la actualidad, se manifiesta en todos los aspectos de la vida
humana: en el modo de hablar, de relacionarse, de vestirse, en la forma en que se quiere
acumular todo, ya sean posesiones materiales, información o hasta gente, y también en
el ambiente laboral. Sin embargo, el ser humano entre más tiene, más vacío se siente, ya que el
consumismo exagerado lo aleja de los valores y principios morales que son la base de su
existencia.
Causas y consecuencias

Entre las causas que han llevado a la pérdida de valores encontramos: la desintegración y los
conflictos familiares; los divorcios; la situación económica; deserción escolar; desobediencia;
drogadicción, entre otros tantos factores que han acabado con los valores en el país y han
dejado como consecuencia: surgimiento de bandas; prostitución; embarazos prematuros y no
deseados; robos; transculturación; abortos en jóvenes a temprana edad; relaciones sexuales
promiscuas, etc.…