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El gobierno social en Colombia

La funcionalidad del gobierno colombiano se ha caracterizado por una serie de procesos marcados en aspectos como: las
transformaciones sociales, las luchas sociales y la configuración de las élites criollas en la nación, la búsqueda por
incorporar un régimen democrático – “participativo” el cual ofrezca las garantías constitucionales de un estado de
derecho mediado por un estado en donde impere la “la ley”. Es decir, una concomitancia entre los derechos sociales,
económicos, culturales y políticos y el establecimiento del orden normativo – jurídico político del Estado Colombiano.

Ya para los años 80s empieza a constituirse transformaciones encaminadas a la consolidación del nuevo modelo de
producción capitalista y la sobre-explotación a escala mundial de la economía y los bienes comunales en el país. En este
espacio del tiempo la reconfiguración política – institucional del gobierno colombiano se caracterizaba por entre-tejer
lazos entre la economía mundial, el rol de libre mercado en la sociedad y un gobierno de amplia participación pero sin
garantías pragmáticas que se reflejara en la realidad de la sociedad colombiana. Para temas como la democracia, la
participación ciudadana, los canales institucionales, los sistemas de partidos y la canalización jurídica de la constitución
política del 91, emergieron nuevos diseños organizacionales que se reflejaron en los siguientes ejemplos de
gobernabilidad:

1) la superación bipartidista a medias entre el partido conservador y el partido liberal, es de señalar que todavía no
existen condiciones concretas de participación electoral para los partidos minoritarios y aquellos de menor caudal
electoral. 2) una amplitud ideológica que enriqueció la calidad de la democracia en el país. 3) Una nueva orientación
centrípeta y de menor proclividad para estimular la participación electoral, comunitaria y ciudadana. Pero en especial, la
dinámica política que ha tenido la coexistencia de representación partidista, predominante en los órganos de
representación popular (Congreso, Asambleas, Concejos), con la corporativa, de los grupos de interés, predominante en
las concertaciones sectoriales para la definición de políticas públicas (Llanos, 2014).

En este sentido, la organización institucional se vio marcada por la división en ramas del poder público (legislativa,
ejecutiva, judicial) en donde cada una ópera de diferente manera y con principio de autonomía constitucional.
Igualmente, se gesta toda una serie de mecanismos de descentralización administrativa y centralización política, lo cual
simbolizo para la democracia colombiana en término de una apertura a los procesos democráticos y una transferencia
económica y administrativa en término de recursos, destinados a la formalización de planes de gobiernos- autónomos y
creación, ejecución y evaluación de políticas públicas por parte de los entes territoriales.

Otro de los aspectos que ha caracterizado la función del gobierno Colombiano, ha sido la construcción de la democracia
y la democratización de los procesos electorales, los cuales muestran un avance progresivo sobre la institucionalización,
la administración pública del país y las formas de eficiencia y eficacia del gobierno nacional; es por ello que dicha formas
de “modernización” es reflejo de la mercantilización del gobierno y la disfuncionalidad a la hora de hacer aplicables los
derechos constitucionales y los mecanismos de cumplimiento organizacionales en el sistema político colombiano. En
otras palabras, existe gran cantidad de leyes, sentencias y órdenes jurídicas que regulan los comportamientos del
ciudadano pero a la hora de hacerse factible se presencia grandes dificultades que engrosan la dilatación de los procesos
jurídicos fallidos en los archivos de la nación.

Tal como lo refleja, la descripción gubernamental que evidencia las estructuras del estado colombiano, por un parte se
empieza entonces a estimular la participación, con un énfasis en lo territorial y se convoca a las comunidades a participar
en la selección de sus gobernantes locales, a la planeación de su desarrollo, a la implementación de las políticas públicas,
a la evaluación y seguimiento de las mismas (Velásquez, 1994). Pero también se presencia un intento por redefinir la
participación en el ámbito de la participación sectorial: sindical, campesina, obrera, industrial entre otras. Sin embargo,
esta insistencia del discurso estatal en la necesidad de la participación social, es un importante elemento legitimador de
los sectores subordinados de la sociedad en sus demandas, movilizaciones y luchas y en esa medida debe ser valorizado,
el posible papel de función del gobierno colombiano (Llanos, 2014).