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100 juegos selectos de Akiba Rubinstein - Chess Review - Traducción Prof. J.L.

Matamoros
Capítulo I
Torneo Internacional de Karlsbad, 1907

Juego No. 2 sitiva.


Karlsbad, 1907 16. ... ¥c8
17.f4 ...
Blancas: Duras Ahora que las negras están completamente
Negras: Rubinstein desarrolladas, este ataque es menos efectivo.
Apertura de los Cuatro Caballos 17. ... exf4
18.gxf4 ¤f8
1.e4 e5 19.f5 ...
2.¤f3 ¤c6 Una continuación más agresiva era 19.c4,
3.¤c3 ¤f6 en este caso, si 19. ... ¤g6 (no 20.£g3, por
4.¥b5 ¥b4 20...¤xh4 21.£xh4 d5 22.e5 ¤e4! 23.¥xe4
5.O-O O-O dxe4 24.¦xe4 ¥f5; etc. o 23.¦xe4 dxe4 24.¥xe4
6.d3 ¥xc3 f5!) 20.¤xg6 hxg6 21.d5! (21.¥b2 d5! segui-
7.bxc3 d6 do de ¥f5 dominando la importante casilla e4)
8.¥g5 £e7 seguido de una preparación adecuada al colo-
9.¦e1 ... car el alfil c1 en la gran diagonal a1 – h8.
En la partida anterior, las blancas jugaron 19... h6
9.£e2, logrando un excelente posición. 20.¥d2 ...
9... ¤d8
10.d4 ¤e6
11.¥c1 c6
12.¥f1 ...
Los movimientos de los alfiles conducen a
una continuación de ataque que se originó con
Teichmann. Desde el punto de vista del desa-
rrollo, no se pierde mucho ya que las negras
también deben reagrupar sus piezas.
12. ... £c7
13.¤h4 ¦e8
Cuatro años después contra Spielmann en
Karlsbad, Rubinstein jugo 13...¦d8 con resul-
tados desastrosos.
14.£d3 ...
Esta casilla debe quedar disponible para el No era posible 20.¥f4 debido a 20. ... ¤h5.
alfil. La continuación más apropiada era 14.h3 Pero si la dama blanca hubiese estado en f3 y el
seguido de f4 y £f3. alfil en d3, se podría haber jugado 20.¥f4 con
14... ¥d7 un excelente juego. Esto se ejemplifica con el
15.g3 ¦ad8 juego Spielmann-Rubinstein mencionado an-
16.¥g2 ... teriormente.
Aquí el alfil no ejerce ninguna acción po- 20... ¤8h7
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100 juegos selectos de Akiba Rubinstein - Chess Review - Traducción Prof. J.L.Matamoros
21.¤f3 ¦e7 Remachando el juego.
22.h4 c5 27.£e2 ¥xe4
Amenazando c4, que sería decisivo ya que 28.£g2 d5
el peón e4 caería. No 28...¥xc2 por 29.¦xe7 ¦xe7 30.¦xe7
23.¤h2 ¦de8 £xe7 31.¥xh6 £e1+ 32.¤f1.
24.¦e3 ... 29.¥c1 ¥xf3
La amenaza de c4 todavía está en el aire. 30.¤xf3 ¦xe3
24. ... b6 31.¥xe3 ...
25.¥f3 ¥b7 Las blancas están perdidas; pero 31.¦xe3
Nuevamente amenazando jugar c4. hubiera permitido una defensa más larga.
26.¦ae1? ... 31... ¦e4
32.£h3 ¦g4+
33.¢h1 ¦g3
34.£h2 ¤g4
35.¥g1 ¤xh2
36.¥xh2 £f4
37.¤g1 £xh4
0-1
Abandonan.

Un error que lleva a un colapso rápido. La


posición de las blancas no era algo de lo que se
pudiera presumir, pero después de 26.d5, aún
se podía dar pelea. Si 26. ... c4, las blancas de-
berían jugar 27.£d4. Jugar 27.£e2 conduciría
a una pérdida, después de 27. ... £c5, con la do-
ble amenaza de 28. ... ¤xe4 y 28...¤xd5. Du-
ras siempre fue notoriamente débil en partidas
que requerían maniobras posicionales contra
Rubinstein. Tales situaciones entre maestros
de fuerza casi igual no son infrecuentes en los
registros de ajedrez. La psicología médica los
llama “complejos”. Bogoljubow, de hecho, in-
cluyó a un país entero en su debilidad. Una vez
dijo: “No puedo jugar bien en Inglaterra”, ¡y los
hechos lo demuestran!
26... c4
-6-