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¿Cómo disfrutar el estudio de la Biblia?

Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

¿Cómo disfrutar el estudio de la Biblia?

Escritura: Escrituras seleccionadas

Código: A178

Categoría: Artículos

John MacArthur

No hay nada que me guste más que estudiar la Biblia. Sin embargo, no siempre
ha sido así. Mi verdadera pasión por el estudio de la Escritura comenzó cuando
era estudiante universitario. Me comprometí a explorar la Biblia en serio.
Descubrí que cuanto más estudiaba, más aumentaba mi hambre por aprender
las Escrituras. Aquí están tres pautas sencillas que me han ayudado a obtener
el máximo provecho de mi tiempo de estudio.

Leer la Biblia

En primer lugar, comienzo con la lectura de la Biblia. Esto parece obvio, pero es
francamente donde muchas personas fallan. Muchos cristianos se contentan
con un conocimiento de segunda mano de las Escrituras. Leen libros acerca de
la Biblia en vez de estudiar la Biblia por sí mismos. Los libros son buenos, pero
una lectura colateral nunca puede sustituir a la Biblia misma.

Hay muchos planes de lectura bíblica disponibles que son buenos, pero aquí
está el que me ha parecido más útil. Leo el Antiguo Testamento por lo menos
una vez al año. A medida que leo, escribo en los márgenes las verdades que
quiero recordar en particular; y escribo por separado lo que no entiendo de
inmediato. A menudo veo que a medida que leo, mis preguntas son
contestadas por el propio texto. Las preguntas a las cuales no puedo encontrar
las respuestas, se convierten en los puntos de partida para un estudio más en
profundidad utilizando comentarios u otras herramientas de referencia.
Yo sigo un plan diferente para leer el Nuevo Testamento. Leo un libro a la vez
repetidamente durante un mes o más. Empecé a hacer esto cuando estaba en
el seminario, porque quería retener lo que estaba en el Nuevo Testamento y no
tener que siempre depender de una concordancia para encontrar las cosas.

Si usted quiere probar esto, comience con un libro corto -como Primera de
Juan- y léalo de un tirón todos los días durante 30 días. Al final de ese tiempo,
usted sabrá qué hay en ese libro. Escriba el tema principal de cada capítulo en
tarjetas. Al referirse a las tarjetas, mientras que hace su lectura diaria, usted
comenzará a recordar el contenido de cada capítulo. De hecho, usted
desarrollará una percepción visual del libro en su mente.

Divida los libros más largos en secciones cortas y lea cada sección diariamente
durante treinta días. Por ejemplo, el Evangelio de Juan tiene 21 capítulos.
Divídalo en 3 secciones de 7 capítulos. Al final de 90 días, terminará Juan. Para
variar, alterne los libros cortos con los largos; y en menos de 3 años usted
habrá terminado el Nuevo Testamento - ¡y realmente lo sabrá!

Interpretar la Biblia

A medida que leo las Escrituras, siempre tengo en mente una simple pregunta:
"¿Qué significa esto?" No basta con leer el texto e ir directamente a la
aplicación; primero debemos determinar qué significa; de lo contrario la
aplicación puede ser incorrecta.

Salvar las distancias

El primer paso en la interpretación de la Biblia es el reconocimiento de las


cuatro distancias que tenemos que salvar: el idioma, la cultura, la geografía y la
historia.

Idioma

La Biblia fue escrita originalmente en griego, hebreo y arameo. A menudo, la


comprensión del significado de una palabra o frase en el idioma original, puede
ser la clave para la correcta interpretación de un pasaje de la Escritura. Dos
libros que le ayudarán a cerrar la brecha de lenguaje son: Diccionario expositivo
de palabras del Nuevo Testamento, por W.E. Vine y el Diccionario Expositivo de
Nelson del Antiguo Testamento, por Merrill F. Unger y William White, Jr. No
necesita saber griego o hebreo para usar esos libros con eficacia.

Cultura

La brecha cultural puede ser complicada. Algunas personas tratan de usar las
diferencias culturales para explicar los mandamientos bíblicos más difíciles. No
caiga en esa trampa, sea consciente que primero tenemos que ver la Escritura
en el contexto de la cultura en la que fue escrita. Sin una comprensión de la
cultura judía del primer siglo, es difícil de entender los Evangelios. El libro de
Hechos y las epístolas deben leerse a la luz de las culturas griega y romana. Los
siguientes libros le ayudarán a comprender el trasfondo cultural de la
Biblia: Usos Y Costumbres De Los Judíos En Los Tiempos De Cristo, de Alfred
Edersheim, Esbozos de la vida social judía, también por Edersheim y Nuevo
manual de usos y costumbres de los tiempos bíblicos de Ralph Gower.

Geografía

Una tercera brecha que debe cerrarse es la de la geografía. La geografía bíblica


hace que la Biblia cobre vida. Un buen atlas de la Biblia es una herramienta de
referencia muy valiosa que puede ayudarle a comprender la geografía de la
Tierra Santa. Por supuesto, nada le ayuda como verla personalmente en un
viaje.

Historia

También hay que salvar la distancia de la historia. A diferencia de las escrituras


de la mayoría de otras religiones del mundo, la Biblia contiene los registros de
personas y acontecimientos históricos reales. La comprensión de la historia
bíblica nos ayudará a colocar a las personas y los eventos en su perspectiva
histórica adecuada. En este caso, es útil un buen diccionario de la Biblia o
enciclopedia de la Biblia; al igual que lo son los estudios históricos básicos.

Principios para entender

A medida que interpretamos la Biblia, deberían guiarnos cuatro principios:


literal, histórico, gramatical y síntesis.

El Principio Literal

La Escritura debe ser comprendida en su sentido literal, normal y natural. La


Biblia contiene figuras del lenguaje y símbolos, pero para transmitir una verdad
literal. En general, sin embargo, la Biblia habla en términos literales; y debemos
permitir que se hable por sí misma.

El principio histórico

Esto significa que debemos interpretar a la Escritura en su contexto histórico.


Debemos preguntarnos lo que el texto significó a las personas a las que fue
escrito por primera vez. De esta manera, podemos desarrollar una comprensión
del contexto adecuada con la intención original de la Escritura.

El principio gramatical

Para ello es necesario que comprendamos la estructura gramatical básica de


cada frase en el idioma original. ¿A quién se refieren los pronombres? ¿Cuál es
el tiempo del verbo principal? Usted encontrará que cuando hace preguntas
simples como esas, el significado del texto se vuelve más claro de inmediato.
El principio de síntesis

Esto es lo que los reformadores llamaron analogía scriptura. Esto significa que
la Biblia no se contradice a sí misma. Si llegamos a una interpretación de un
pasaje que contradice una verdad enseñada en otras partes de la Escritura,
nuestra interpretación no puede ser correcta. La Escritura debe ser comparada
con la Escritura para descubrir su significado completo.

Aplicar la Biblia

Después de leer e interpretar la Biblia, usted debe tener una comprensión


básica de lo que dice la Biblia y qué significa lo que dice. Pero mi estudio de la
Biblia no se detiene allí. Nunca estudio la Palabra de Dios sólo para obtener un
sermón. Mi objetivo final es dejar que me hable y me permita crecer
espiritualmente. Eso requiere la aplicación personal.

El estudio de la Biblia no está completo hasta que nos preguntamos: "¿Qué


significa para mi vida y cómo puedo aplicarlo de manera práctica?" Tenemos
que tomar el conocimiento que hemos obtenido de nuestra lectura e
interpretación y destacar los principios prácticos que se aplican a nuestras vidas
personales.

Si hay una orden para ser obedecida, la obedecemos. Si hay una promesa para
ser aceptada, la afirmamos. Si hay una advertencia, le prestamos atención. Este
es el paso primordial: nos sometemos a las Escrituras y dejamos que
transforme nuestras vidas. Si se salta este paso, nunca disfrutará de su estudio
de la Biblia; y la Biblia nunca cambiará su vida.

El estudio de la Biblia no es opcional en la vida cristiana. Es una obligación y un


privilegio de todos los creyentes. Si usted no está involucrado en el estudio
sistemático y periódico de la Biblia, se está perdiendo uno de los principales
medios que Dios utiliza para llevarnos a la madurez (1 Pedro 2:2).