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Teníamos entonces 21 años

Llevaba saliendo con Helena hacía 2 y todo era genial entre nosotros. Ella
era una ricura de chica: 1,65, delgadita pero con curvas, unas tetas talla 95
y riquísimas, un culo bien puesto, una cara Linda…En fin, que me tenía casi
siempre excitado.

Nuestro primer polvete llegó a los 3 días de conocernos, pues ella al igual
que yo había empezado jovencita y no perdía el tiempo.

Era semana santa y decidimos ir a un camping los dos solitos a la provincia


de Málaga, y estábamos deseando que acabasen las clases para
escaparnos. Un par de días antes un amigo común, Toni, me comentó que
se había quedado colgado, pues iba a ir de viaje con sus padres y
hermanos, pero una enfermedad de una abuela hizo que todo se cancelase.
Se lo comenté a Helena y decidimos invitarle con nostros, pues a los dos
nos caía muy bien y ya habría más ocasiones para ir solos. Él aceptó
encantado y nos fuimos en una tienda que tenía un poco más grande que la
nuestra.

Ese año la Semana Santa fue calurosa y Helena llevaba siempre ropa muy
“suelta”. Solía ponerse camisetas de tirantes holgadas, con mucha abertura
por todos lados, por lo que su sujetador siempre estaba a la vista. Abajo se
ponía o pantalones cortitos o minifaldas. A ella le encantaba enseñar y a mí
no me importaba, es más, me daba morbo.

En la primera parada que hicimos con el coche me dijo que mientras dormía
(o lo intentaba), había visto a Toni más de una vez mirándola con descaro,
pues se había tumbado en el asiento de atrás y llevaba minifalda. A mí me
hizo gracia y le dije que era lo más natural del mundo mirar las delicias de
una ricura como ella.

En la tienda dormíamos ella y yo juntos en un saco que se abría con


cremallera y se hacía doble, y Toni en uno normal.

La primera noche fuimos por turnos al baño, para no dejar las cosas solas, y
la última en ir fue Helena. Cuando entró y se quitó la sudadera y el pantalón
de chándal que llevaba (por la noche refrescaba) a Toni casi se le salen los
ojos pues debajo llevaba un pijama de dos piezas: un super-mini
pantaloncito y una camiseta de tirantes bien ajustadita, y como iba a dormir
sin sujetador, se le marcaban las tetas que era una delicia. Por el frío, los
pezones los tenía superduros y se le notaba el contorno de la aureola.

Como él también estaba en pijama, se le notó una erección que fue de


escándalo, y claro, Helena se dio cuenta. Me miró y sonrió, pero no dijo
nada. Yo fui el que rompió el hielo y dije:

- Como no te metas pronto debajo del saco, Toni va a romper el pantalón


del pijama.

Nos reímos los tres y Toni se disculpó:

-Lo siento Javi –dijo mirándome-, pero es que me ha pillado de sorpresa y


hay que reconocer que Helena está cañón. Y tú Helena, haz caso a Javi y
tápate pronto, que llevo tres meses sin mojar y como tardes voy a tener
que ir al baño a “descargar adrenalina”.

Otra vez risas, pero lo que dijo Helena nos dejó callados:

-No seas tonto y mira lo que quieras, total, si no quisiera que me vieras o a
Javi no le molase, no iría así. Y no hace falta que te vayas fuera, te metes
en el saco y te la meneas, que no me voy a escandalizar, nene.

- Pues la verdad es que sí –dije yo-, y a lo mejor eso hace que nosotros
entremos en calor. Aunque viendo a Helena como está no me hace falta
mucho, jajaja.

- Por mí no os cortéis –dijo Toni- vosotros a lo vuestro que yo tampoco me


voy a escandalizar a estas alturas, y además ya que he roto la intimidad en
vuestras vacaciones no os quiero chafar los polvetes. Jajaja. Pero si queréis
me salgo fuera y ya me avisáis.

- Que no nene –dijo Helena- que lo que vas a oír ya lo has oído antes y el
saco es suficientemente grande para darnos intimidad.

Tras decir esto me dio un morreo y mirándome a los ojos me dijo:

-¿A que no te importa, cielo?

- Para nada -dije yo-


Para entonces ya la tenía algo más que morcillona...

Al poco nos metimos en nuestros respectivos sacos y Helena se quejó de


que por culpa del atasco y llegar tarde tuvimos que coger una parcela en la
que había una farola, que aunque daba una luz tenue, era suficiente como
para que no hubiese oscuridad total.

En voz baja me dijo Helena:

- Javi, ¿tan escandalosa voy como para que Toni se haya puesto así?

- Pues mira, cariño, algo influirá que lleve tiempo sin meterla en caliente,
pero te puedo asegurar que la vista que ofreces es de lo más sugerente.
Y diciendo esto empecé a arrimarme a ella y a acariciarle las tetas por
encima de la camiseta.

- Ya veo que Toni no es el único que se ha puesto “contento” al verme así.

- Es que estás muy requetebuena, nena, y sabes que con poco ya me


levantas el mástil.

- ¿Ah, si? Déjame que lo compruebe.

Dicho esto empezó a tocarme la polla por encima del pantalón. Yo miraba
de reojo a Toni y con la poca luz que entraba me pareció que miraba hacia
nosotros. Se lo comenté a mi chica y me dijo: No sé si es buena idea que
sigamos, el pobre lo va a pasar mal oyéndonos y teniéndose que conformar
con una paja.

- ¿Mala idea? Ojalá que siempre que me he tenido que hacer una paja
hubiese tenido una pareja dándose el lote a mi lado.

- ¿Te puedo confesar algo? –me decía mientras ya había metido la mano
por debajo del pantalón y del bóxer.

- Dime, preciosa –yo también tenía mi mano tocándole ya directamente sus


tetas.

- Que me da morbo la situación. Tú y yo magreándonos y a medio metro


Toni.

- Pues ya somos dos, jajaja.

Le quité la camiseta y me dediqué debajo del saco a comerme ese par de


tetas, deleitándome en esos pezones que tanto me gustaban y que tenía
durísimos. Ella me acariciaba la cabeza y con los pies me sobaba la polla.
Como toda una maestra, se las apañó para bajarme el pantalón y dejarme
solo el bóxer.

Dejé de comerle las tetazas para decirle lo bien que se le daba utilizar los
pies (con los que me daban un magreo salvaje en los huevos y en la polla
por encima del bóxer). Entonces ella me dijo: No te lo parecía, cariño, Toni
está mirando para nosotros.

- ¿Y te ha visto mirarle?

- No solo eso, sino que mientras me comías las tetas nos hemos mirado sin
apartar la vista, menos cuando me era difícil controlarme y cerraba los ojos
por lo bien que lo haces.
- ¡La leche! O sea, ¿qué te ha visto poner cara de placer?

- Pues va a ser que sí, pero es que no he podido evitarlo.

-Si no me importa; todo lo contrario, me pone a mil solo de pensarlo.

Esta vez miré con descaro a Toni y vi que, efectivamente miraba para
nosotros. Me sonrió y me hizo un expresión como diciendo: “menudo show”.
Y entonces vi unos movimientos que indicaban sin lugar a dudas que se
estaba haciendo un buen pajote.

Tanto Toni como yo usamos bóxers clásicos, de esos que te dejan suelto el
paquete. Yo ya sabía que a mi chica le ponen mucho ese tipo de ropa
interior masculina. Y encima cuando estás empalmado la cosa resulta
mucho más evidente e incontrolable.

Como Helena no dejaba de pajearme con los pies y la situación estaba


como estaba, me decidí a bajar de nuevo. Me entretuve otra vez en esas
tetas tan ricas, pero esta vez seguí bajando, y cuando le estaba chupando
el ombligo le cogí con las dos manos a la vez el pantaloncito y las braguitas
y se los quité, dejándola en pelotas, procediendo a comerle esa rajita tan
sabrosa.

Pero claro, de lo que no me di cuenta en ese momento, es de que con tanto


movimiento, el saco se había bajado, y se le quedaron las tetas al aire.
Como no dejaba de tocarla y chuparla, ella no se dio cuenta (o sí, y no le
importó) y no hizo nada por subirlo. Cuando subí un mano para tocarle las
tetas, me di cuenta, y entonces subí y se lo dije.

Ella se rió nerviosamente, pero siguió sin hacer nada. Bueno, sí hizo: giró la
cabeza y miró a Toni, que entonces dijo:

- Oye, por mí no paréis.

- No te jode –dije riéndome yo- Con la vista que tienes para que te la
quitemos.

Los tres comenzamos a reírnos. Yo sentía un cosquilleo en el estómago, a


sabiendas de que estábamos a las puertas de una noche súper morbosa.

- Sed caritativos, que estoy muy necesitado, y viéndoos, la paja que me


estoy haciendo será más inolvidable.

- Ya me parecía a mí que había un ruido sospechoso –dijo Helena que ya


tomó como normal tener las tetas al aire y que Toni no se las dejase de
mirar con deseo.

- Vamos a ayudarle entonces –dije yo- y puse a Helena de lado, mirando a


él y le empecé a magrear las tetas desde detrás pellizcándole los pezones.

Con el movimiento las tetas de Helena se quedaron a unos treinta


centímetros de Toni, al que casi se le salían los ojos de las órbitas y que
aumentó el ritmo de la paja.

De nuevo fue Helena la que dio un paso más allá:

- Toni, ¿porqué no te sales del saco y así te será más fácil meneártela?

Casi no me creía que dijera eso pero ante tal situación, no era extraño que
la cosa pudiese desmadrarse.

- Ya, ya. ¿Lo que tu quieres es verme la polla, verdad? Jajaja.

- Hombre, ¿no me estás viendo tú las tetas hace rato? Pero de verdad, que
ahí estás muy estrecho, y te será más cómodo.

No hizo falta que se lo repitiese, se salió del saco y se puso sobre él.

- Vaya, sí que estás contento, jajaja –le dijo ella- Y tú, Javi, ¿porqué no
sigues lo que estabas haciendo que me estaba encantando?

En ese momento advertí que la veda estaba levantada. Así que me bajé de
nuevo a seguir comiéndole su coñito que estaba ya inundado. Sin contar
conmigo, cogió el saco y lo echó para atrás, dejándose a la vista
completamente desnuda y a mí entre sus piernas. Ella se excusó diciendo:
anda, así mejor, que si no te vas a asfixiar.

Yo, mientras se lo comía, la miraba a ella y de reojo a Toni. Él parecía que


no daba abasto de mirarla toda y ella no dejaba de mirarle la polla y cómo
se la meneaba. Mientras le chupaba cada rincón de su coño, le había metido
ya dos dedos que la follaban frenéticamente y con la mano libre pasaba de
una teta a otra. Cuando llevaba cinco minutos con el trabajito tuvo un
orgasmo espectacular (normalmente tarda más).

Yo pensaba que con Toni al lado se iba a cortar un poco, pero nada de
nada, la muy perra gimió casi más que nunca y se arqueó tanto que parecía
que se iba a romper.

El espectáculo fue tal que Toni, con los primeros gemidos de ella, también
se corrió.

- Joder tíos. Muchas gracias, ha sido genial –dijo nuestro amigo, mientras
no dejaba de tener la polla en la mano.

- Bueno, cariño –dijo Helena- tú eres el único que falta.


Y diciendo esto me fue dando lengüetazos hasta llegar a mi polla que estaba
para reventar, y sin importarle que Toni estuviese delante, me hizo una
mamada de infarto, por lo que yo no duré creo que ni dos minutos. Como
siempre que hacía cuando estaba muy caliente, no apartó la boca cuando
me corrí, tragándose todo, y procediendo después a darme un buen repaso
hasta dejarme la polla tan limpia como recién duchado.

Toni no se perdió detalle, entre otras cosas porque Helena lo hizo de tal
forma que parecía que fuese una película y él tuviese la cámara. Su polla,
que parecía que había perdido un poco de fuerza se puso otra vez tiesa a
tope.

- Joder, Javi vaya suerte que tienes. Se ve que Helena, a parte de estar
como un queso, no le hace ascos a nada.

- ¿Qué pasa? –dijo ella- ¿qué las tías con las que has estado han sido unas
mojigatas?

- No, casi todas me la han chupado, pero no logré que ninguna me dejase
que me corriese en su boca.

- Pues a mí me encanta, jajaja.

A todo esto, ella se había puesto sentada sobre mí y poco a poco iba
moviendo su culito, por lo que el roce de su chocho todo mojado sobre mi
polla, hizo que ésta volviese a ponerse dura como una piedra.

- Vaya Javi –me dijo con cara de viciosa- veo que aquí nadie pierde fuerza.

Siguió meneándose, esta vez con movimientos más insinuantes. Yo la atraje


hacia mí y me empecé a comer de nuevo sus tetas. Ella no dejaba de frotar
su coño con mi polla, mientras miraba de vez en cuando a Toni con cara de
viciosa de peli porno. La tumbé boca arriba y le di un morreo salvaje,
mientras ahora era yo el que le restregaba mi polla en su chocho.

Toni, poco a poco se acercó más, mientras volvía a meneársela.

- Perdonad que me ponga tan cerca, pero es que no me quiero perder


detalle.

- Haces bien Toni –dije- yo tampoco perdería una oportunidad así.

Entonces, Helena dio otro paso más, y me susurró al oído con voz melosa
¿quieres que le demos una ayudita?

Y sin que yo dijese nada vi como llevaba su mano a la mano de Toni y se la


acercó a su teta izquierda. Yo aluciné, pero lejos de ponerme celoso, me
excité aún más.
Continuará cuando encuentre un hueco!

Tony me miró como pidiendo permiso, a lo que yo respondí sonriendo y


dedicándome a comerle la otra teta.

- Joder, Helena, como me gustan tus tetas, tía –dijo, mientras se ponía de
lado para magrearla mejor, y con su mano izquierda seguía pelándosela.

- Javi, por favor –me dijo ella- métemela ya, la necesito dentro.

Y no me hice mucho de rogar, y de un solo empujón se la metí hasta el


fondo. Os podéis imaginar la escena: yo bombeando a Helena, ella
moviéndose como loca, y Toni que parecía que le iba la vida en tocarle su
teta. Esta vez fue él el que fue más allá, y acercándose más se la empezó a
comer con deleite, mordiéndole el pezón. Ella empezó a gemir como loca y
se corrió por segunda vez en la noche.

Cuando se calmó un poco, se volvió hacia Toni y le dijo: ¿me dejas que te
eche una mano?. Toni dejó por un momento de babearle la teta y se quedó
otra vez mirándome. Yo no le hice caso y seguí follándome a Helena sin
parar. Entonces ella dijo que le sacase la polla un momento y se puso de
lado, dándome la espalda y mirando a Toni. Levantó un poco la pierna
derecha, me cogió la polla por detrás y la dirigió otra vez a su coño. Yo
empecé otra vez un mete-saca salvaje. Ahora ella bajó su mano derecha y
le cogió la polla a Toni, mientras que su con su mano izquierda le dirigió la
cabeza a sus tetas. Él no se hizo de rogar y comenzó a chuparle las tetas
como si fueran las primeras que se comía.

Helena movía su culo como ella sabía, mientras le hacía una paja
espectacular a Toni; ahora su mano izquierda se dedicaba a acariciarle los
huevos, por lo que la cara de nuestro amigo era todo un poema. Entre
susurros le dijo (parecía que yo ya no existiese): Helena, ¿te puedo pedir
un favor?

- Claro, nene tu pide, que ya veremos.

- ¿Me puedo correr en tus tetas?

- Claro que sí, me encantaría sentir tu leche calentita.

Y fue decirlo y Toni se puso de rodillas puso la punta del capullo rozando
una teta y otra y le lanzó varios chorros de semen, embadurnando casi por
completo sus dos tetas.
- Vaya Toni –dijo ella- y eso que te has corrido hace poco. Vaya manera de
soltar leche.

Y dicho eso le cogió la cabeza con ambas manos y le dio un señor morreo.

Yo viendo todo lo que pasó estaba a mil, y sin pensarlo, le pasé los brazos
por delante y le cogí las dos tetas, sintiendo toda la leche de Toni. Se las
masajeé como si tuviera crema hidratante. La sensación fue tan excitante
que en ese momento empecé a correrme, llenando de leche el chocho de
Helena. Ella al sentir como se ponía mi polla más gorda y notar como la
llenaba, también empezó a correrse, gritando como nunca. Estaba claro que
todo esto hizo que llegase al séptimo cielo.

Y ahí nos quedamos los tres, Toni boca arriba sin dejar de mirarnos (bueno,
más bien sin dejar de mirar a Helena), y Helena y yo de lado, siguiendo
enganchados y con un mete-saca ya muy suave, disfrutando del orgasmo
tan tremendo que tuvimos.

Esa noche dormimos los tres como benditos.

Y así empezaron unas vacaciones que fueron bien calientes, y que si les
apetece, seguiré contando.

A la mañana siguiente yo fui el primero en despertarme, y cuando recordé


lo que había pasado la noche anterior tuve como una resaca de
sensaciones. No sabía, cuando estuviésemos los tres cara a cara, como
íbamos a reaccionar. Yo por mi parte tenía una mezcla entre excitación,
medio-arrepentimiento, miedo a las consecuencias… Aunque Helena y yo
teníamos una vida sexual con muchos alicientes, nunca habíamos hecho
eso. Pero en fin, había pasado.

Helena estaba boca arriba, con la cabeza apoyada en mi hombro. Estaba


preciosa. No pude evitar acariciarle las tetas, y me di cuenta que aún se
notaba la “lechada” de Toni. Era como cuando antes de que empezase a
tomar la píldora me corría yo sobre ella: en su tripa, en sus tetas, en su
culo. Así que conocía bien el tacto (solo que esta vez el semen no era mío).

Con mis toqueteos ella se fue despertando poco a poco, y me dijo: “como
me gusta que me despiertes así, cariño”. Y me dio un beso de buenos días
que me supo a gloria.

- ¿Qué tal has dormido preciosa?

- A las mil maravillas. Sobretodo después del fiestón de anoche –dijo


sonriendo, por lo que deduje que, al menos por su parte no había
arrepentimiento.

- Claro, ¡pobrecita mía!, que tuvo que trabajar el doble –le dije mientras le
cojía su culo con ambas manos y la atraía hacia mí.

- ¡Vaya!, veo que te gusta recordarlo –esto lo dijo porque notó lo dura que
tenía la polla.

- Ya sabes que me levanto siempre así.

- Sí, pero me he levantado unas cuantas veces a tu lado como para saber
que está más dura de lo normal –dijo mientras me la cojía con una mano.

A todo esto me di cuenta de que Toni ya se había despertado y estaba


atento a lo que hablábamos.

- Buenos días –le dije.

- Buenos días, pareja –dijo, desperezándose.

Entonces Helena miró la hora y dijo:


- Joder, ya son las diez y media, estarán las duchas a tope. Me voy a dar
prisa que si no, nos dan las tantas. Y con las mismas, salió del saco
desnuda como estaba, sin importarle que Toni estuviese a dos palmos. Se
vistió deprisa y salió pitando para los aseos.

- Se te van a salir los ojos de las órbitas, Toni –le dije.

- Perdona, macho, pero es que no puedo evitar admirar el pedazo de piba


que tienes por novia.

- Ya se nota, ya.

Nos quedamos un rato en silencio; entonces Toni habló.

-Oye, Javi, no sé si será mejor o no hablar sobre lo de anoche, pero si hice


algo que te molestase, lo siento, de verdad.

- Anda ya, tío. Somos ya mayorcitos, y no pasó nada que ninguno de los
tres no quisiera que pasase.

- Eso es verdad. Me alegro que te lo tomes así, porque no quisiera malos


rollos entre nosotros.

- Tranqui, Toni. Es normal, estando los tres en un sitio tan pequeño, y con
Helena que estaba tan cachonda, es normal que pasase lo que pasó.
Además, lo pasamos genial, ¿no?
- Pues mira, ya que lo dices, hace que no me excitaba tanto hace años, y
las dos corridas que tuve fueron tremendas.

- Ya te vi, ya, jajaja. Además lo he recordado cuando le he tocado esta


mañana las tetas a Helena.

- Por cierto, Javi, espero que no te moleste lo que te voy a decir, pero tiene
unas peras deliciosas.

- A mí me lo vas a decir, que es rozarlas y tener el aparato tieso, jajaja.

- Pues como yo ahora, jajaja.

En eso que entró Helena, ya duchadita, y como siempre con una sonrisa en
la boca.

- ¿De qué os reíais, que se os oía desde afuera?

- Nada cariño –le dije- estábamos hablando del buen par de tetas que
tienes.

- ¡Seréis cochinos! –dijo con sonrisa picarona ella.

Entonces, Toni salió del saco y cogió las cosas para irse a duchar. Claro,
que salió en pelota picada, y con una erección tremenda. Helena se le
quedó mirando con descaro a la polla.

- Sois unos niñatos, veis unas tetas y os empalmáis como si no hubiese


mañana.

- Pues tu no le has quitado ojo de encima-le dije a Helena- Bueno, a su


parte de abajo mejor dicho.

- Nene (me llama así a veces cuando estamos solos) me dio mucho morbo
anoche y encima Toni la tiene como tu y sabes que eso me pone.

Ella se refería a que Toni usaba bóxers clásicos y que las medidas del rabo
eran parecidas -si no iguales- a las mías, con dos espléndidos huevos que le
colgaban y eso a mi novia la pone mucho (cuando veíamos juntos alguna
porno se fijaba mucho en los huevos de los actores y sin rebotaban en la tía
al penetrarla).

Me miró a los ojos, se puso seria y me dijo:

- Javi, ¿te molesta lo que está pasando?

- Que no, cariño –le dije riéndome y dándole un buen morreo.


- Es que una no es de piedra, y tener así de repente dos mozos bien buenos
delante hace que me desmadre, jajaja.

- Mientras no te guste más su polla que la mía.

- De eso nada; como ésta –dijo agarrándomela- no hay otra.

- Ya, pero bien que se la meneaste anoche, perra –dije yo, que ya me
estaba poniendo cardíaco, pues me hacia un sube-baja riquísimo.

- Y me encantó darle placer.

Yo quise meterle las manos por la camiseta para tocarle las tetas, pero no
me dejó.

- Quietecito, que me arrugas la ropa –dijo con cara maliciosa-. Tú quédate


tumbado y disfruta.

¡Y vaya q si disfruté! Me hizo una paja riquísima que hizo que le rebosase la
leche de sus manos.

- Ummmmm. Qué poco me has durado, nene.

Cuando se estaba limpiando las manos con unos kleenex entró Toni, que
sonrió y dijo: “creo que me he perdido algo muy interesante”.

- Imaginaciones tuyas –dijo Helena con sonrisa maliciosa.

Ella y yo salimos de la tienda. Ella para lavarse las manos y yo para


ducharme...

Por la mañana, como estaba nublado se jodieron los planes de ir a


tumbarse a la playa, por lo que fuimos de visita a Alicante, donde comimos
un arroz que estaba de muerte. Luego nos fuimos al camping a echarnos
una siesta riquísima.

Nos despertó el ruido de la lluvia sobre la tienda. Total, que la playa tendría
que seguir esperando.

- Me parece que me voy a ir tan blanca como vine –dijo Helena.

- No te preocupes cariño –dije yo- seguro que mañana sale un día


estupendo.

Nos fuimos a la zonas comunes a jugar con videojuegos y a ver la tele, pero
tras unas cuantas cervezas decidimos volver a la tienda, pues aquello
estaba insoportable de gente.
Cuando estábamos dentro Toni propuso jugar a las cartas y elegimos jugar
al tute. Helena dijo que por qué no lo hacíamos más divertido y jugábamos
al tute-prendas (se notaba que las cervezas hacían efecto). Toni y yo
pusimos cara de no entender, por lo que ella nos lo explicó:

- Es fácil, nenes; el que pierda se tiene que quitar una prenda.

- ¿Y cuando alguien se quede en pelotas? –dije yo riéndome.

- Pues el que gane le pone una penitencia al que pierda –dijo ella.

Estuvimos de acuerdo. Estábamos vestidos los tres iguales: vaqueros cortos


y camiseta. Toni bromeando decía que no era justo, pues Helena llevaba
una prenda más (el sujetador), pero ella dijo que fuésemos caballeros, que
una señorita tiene que tener ventajas. Se lo concedimos y empezamos a
jugar.

No quiero alargarlo, pero en un momento dado estábamos Toni y yo en


bóxers y Helena con pantalón y sujetador, a través del cual se le notaban
unos pezones algo duritos. Yo me la notaba morcillona, pero Toni, que no
dejaba de mirar a Helena, tenía una incipiente erección.

El siguiente en perder fui yo, por lo que me quedé totalmente desnudo y fue
hacerlo y mi polla empezó a crecer poco a poco.

- Buenas tardes señora –dijo Helena, mirándomela y haciendo como una


reverencia.

Nos reímos los tres.

- No sabía que jugabas tan bien, tía –dijo Toni- A este paso nos vamos a
quedar con las ganas de verte algo más.

- ¡Ah, se siente! –dijo ella.

Pero ella fue la siguiente y mirando para arriba con cara pensativa decía: “a
ver, ¿pantalones o sujetador? ¿pantalones o sujetador?

- Lo que quieras –dije yo- pero no nos hagas esperar.

-Bueno, pues entonces me quitaré el pantalón.

Y no lo hizo como Toni y yo, sino que se puso de rodillas y se lo quitó poco
a poco, con movimientos sugerentes. Así que cuando terminó yo ya tenía la
polla totalmente empalmada y los bóxers de Toni parecían otra tienda de
campaña más del camping. Además, al ser calzoncillos clásicos y tener las
rodillas levantadas por el hueco le observaba la polla dura y los huevos.
Helena por aquel entonces aún no era muy de usar tangas, pero las
braguitas blancas que llevaba eran muy pequeñitas, por lo que tapaban lo
justo.

De nuevo perdió ella, y otra vez espectáculo: se puso de rodillas,


mirándonos alternativamente a Toni y a mí. Se bajó con cuidado los dos
tirantes y se puso sentada sobre sus talones mirándome a mí y dándole la
espalda a Toni.

- ¿Me lo desabrochas Toni? –dijo poniendo las manos sobre su cabeza.

Y Toni saltó como un resorte y en un segundo el sujetador ya estaba en el


suelo. La vista que tenía ante mí era espectacular: ella con una postura
muy sexy y apuntándome con ese par de tetas tan preciosas con unos
pezones q estaban en todo su esplendor.

- Venga sigamos jugando –dijo ella con toda la naturalidad del mundo.

- De verdad Helena –dijo Toni- que ver unas tetas más bonitas que éstas es
difícil.

Ella se levantó y, dándole un piquito en la boca le dijo “gracias encanto”.

Cuando hizo eso, yo me di cuenta de que otra “fiestecita” se preparaba y


empecé a notar un cosquilleo en mi polla.

En la siguiente partida perdió Toni, por lo que le tocó quedarse en bolas. Se


quitó los calzoncillos mirando fijamente a Helena que, por su parte no
apartaba la mirada de la entrepierna de Toni.

- ¡Buenas tardes a Ud. también señora! –le dijo ella como si hablase con su
polla.

Toni tenía una erección de caballo e incluso me pareció ver que tenía el
capullo totalmente mojado de la excitación. El ambiente ya estaba más que
caldeado.

Otra vez perdió Toni, y Helena ganó.

- A ver que piense… -dijo ella-. Tienes que meneártela durante dos minutos.

- Venga tía, ¡qué corte! –dijo Toni.

- Las reglas son las reglas –dije yo- Total, ya te vimos anoche hacerlo.

Y se la cogió y cumplió con lo mandado por Helena (que por cierto casi ni
pestañeó mientras le miraba).
El siguiente en perder fui yo, y quien ganó Toni, quien dijo:

- A ver, quiero un poco de cine gratis. Javi cómele durante dos minutos las
tetas a Helena.

- Encantado –dije yo.

-Esta penitencia me gusta –dijo Helena riendo- Vamos a hacerlo para que
puedas verlo bien. Tú Javi, túmbate bocabajo.

Hice como me pidió y a continuación ella se sentó a horcajadas sobre mí,


inclinándose hasta que me puso las tetas en la boca. Yo me dediqué a ellas
con manos, lengua, labios, dientes…

Toni se puso a escasos 20 cm. y por la cara que ponía, su deseo se cumplía
de maravilla. Por mi parte estaba ya con unas ganas de follar tremendas, y
todas mis dudas de la mañana se fueron al carajo.

- Se acabó –dijo Toni.

- No me seas cabrón, un poquito más –dije yo.

- Cariño –me dijo Helena-, me estaba encantando, pero las reglas son para
todos, y hay que ser legales.

Nos incorporamos y seguimos con el juego, y por fin le tocó perder de


nuevo a Helena, por lo que se iba a quedar como su madre la trajo al
mundo.

Ella de nuevo se puso de rodillas, entre Toni y yo, y nos dijo: “tirad para
abajo cada uno de un lado”.

Cuando llegamos a sus rodillas ella se tumbó y alzó las piernas para arriba,
separándolas un poco para que le quitásemos las bragas más fácilmente.
Así que cuando terminamos, se le veía el coño perfectamente, y se veía que
estaba mojadito.

- ¿Y esto? –le dije mientras le pasaba la mano por su chocho.

- Pues que no sois los únicos que estáis excitados, listillo –me dijo,
quitándome la mano.

Toni estaba que no apartaba la mirada (no era para menos).

-Para que ésto sea justo –dijo Helena- ya que yo os veo perfectamente las
pollas, voy a sentarme así para que me podáis ver –y diciendo esto se sentó
al estilo “indio”, por lo que la vista era tremenda, ya que incluso (supongo
que por lo excitada que estaba) tenía ligeramente abiertos los labios
mayores.

Esta vez perdió Toni y ganó Helena. Lo que le mandó nos dejó a Toni y a mí
mirándonos alucinados:

- Para que haya justicia, esta vez serás tú quien disfrute de mis tetas, y
tienes 5 minutos para que hagas con ellas lo que quieras.

- ¡No vale! –dije yo, simulando enfado-, ¡yo sólo he tenido 2 minutos!

- Ya cariño –replicó ella- pero tú mismo has dicho que querías más. Toni,
como es más tiempo me voy a poner más cómoda.

Y se tumbó. Menos mal que por lo menos tiene las piernas juntas (pensé
para mí).

Sin esperar más instrucciones Toni se puso encima de ella, pero con el culo
levantado, procurando no tocarla con la polla. Y se puso a magrearle las
tetas a Helena. Ésta le cogió el culo con las dos manos y lo atrajo hacia ella,
por lo que pude ver claramente como rozaba su polla con el pubis de ella.

No daba abasto: se las estrujaba, le mordía los pezones, las lamía de arriba
abajo, mientras ella tenía la cabeza ladeada hacia mí, con los ojos cerrados
y con una cara señal de estar pasándolo en grande.

- ¡Tiempo! –dije yo.

Cuando se levantó Toni, se veían como las tetas de mi chica estaban


brillantes de tanta saliva y al bajar la vista en dirección a su chocho, vi que
todo su vello púbico y parte de su tripa también estaban mojadas,
seguramente por el líquido preseminal de Toni.

- Oye, chicos –dijo Helena con la respiración agitada- vamos a acabar ya el


juego.

- Joder, tía no seas mala –dijo Toni.

Yo no dije nada, porque no sabía si era una treta de ella.

- Mirad, hay dos motivos –nos dijo- Primero que tengo unas ganas locas de
que Javi me la meta ya. Y segundo, que si seguimos, a lo mejor no
sabemos parar y nos podemos arrepentir alguno.

No me esperaba ese arranque de sensatez de ella, pero a mí me encantó.


No por que Toni se quedase fuera, sino porque tenía unas ganas tremendas
de follármela ya.

Toni se quedó con la cara un poco seria y nos dijo “es verdad; me
apetecería seguir, pero vosotros decidís”. Y se dio media vuelta.

- ¡Eh, tú! –dijo Helena dirigiéndose a él- ¿Te crees que te vamos a dejar
así? – y mirándome a mí continuó- ¿a que no, cariño?

- Lo que tú quieras, nena –le contesté- yo lo único que quiero ahora es


meterla en caliente.

- ¿Seguro? –nos dijo Toni.

- Calla y ven- le respondió Helena cogíendole la mano y acercándole a


nosotros.

Me dijo que me pusiese boca-arriba, y sin pensárselo dos veces se tiró


encima de mí, y con una maestría espectacular me cogió la polla y se la
metió hasta el fondo, empezando una cabalgada alucinante.

Sin dejar de saltar con mi polla dentro, atrajo a Toni hacia ella y le dio un
morreo de los que quitan el hipo. Toni, que se estaba haciendo una paja
hacía rato, lo dejó por un momento y, sin dejar de comerle la boca, con una
mano le empezó a sobar las tetas y con la otra el culo.

- ¡Que ganas tenía de tocar este culito tan rico, Helena! –le dijo.

- ¿Y te gusta? –le preguntó ella entre jadeos.

- Lo tienes perfecto –contestó él.

-Toni -dijo ella-, cómeme las tetas como hiciste antes, que me encantó.

Y dicho y hecho, Toni empezó a comérselas, a babearlas, mientras la


sobaba por todas partes. Ella le cogió la polla y empezó a pasarle el pulgar
por el capullo, cosa que le enloqueció.

Yo que no perdía detalle de todo lo que pasaba no pude aguantar más y me


corrí dentro de ella.

Fue un placer indescriptible.

- Ufffff, Javi, como me encanta sentir tu leche dentro –dijo ella.

- Perdona cariño que me haya corrido antes de que tú lo hagas- le dije-,


pero te voy a compensar.

- Espera cielo –me dijo mientras dejaba de lado por un momento a Toni.

Y sin sacar mi polla de su coño me susurró al oído: “no voy a follar con
Toni, pero deja que acabe con él, creo que es justo”.
Y sin saber bien que se proponía le dije: “no te puedo negar nada,
preciosa”.

Se sacó mi polla, toda embadurnada de sus jugos y mi semen, y


poniéndose de frente a Toni le dijo:

“quedamos tú y yo, guapo. No quiero que me la metas, pero vamos a hacer


algo que nos guste a los dos, ¿vale?”.

- Lo que tú quieras, Helena –dijo él

- Ven, entonces.

Y diciendo esto se puso de costado dándole la espalda, y le preguntó: ¿no


has dicho que te gusta mi culito?

- Gustar es poco –le contestó-, me vuelve loco.

- Pues pon la polla entre mis dos cachetes y restriégate hasta que te corras,
nene. Pero no te olvides de mí y utiliza tus manos para magrearme las tetas
y hacerme una paja, que yo también necesito correrme.

Toni se puso bien pegado a ella, le pasó las manos por delante y empezó a
menearse como si se la estuviese follando, mientras que una mano daba
buena cuenta de sus tetas y la otra se dedicaba a acariciarle el clítoris y
meterle dos dedos.

La visión, lejos de molestarme, me volvió a excitar, y les dije: ¿Puedo


ayudar?

- Sí, cariño –dijo ella-, pero deja que Toni me masturbe.

- Por supuesto, no le voy a quitar su cometido –le dije.

Y me puse a disfrutar de sus tetas cuando la mano de Toni me dejaba.

- Toni –le dijo ella- deja que Javi me coma las tetas y tu emplea tus dos
manos en darle placer a mi coño.

Y así se hizo. Yo me dediqué a ese par de peras que tanto me gustaban, sin
importarme que se las hubiese babeado antes Toni, y éste , a juzgar por la
cara de Helena, estaba haciendo un trabajo fino, fino. Ella por su parte se
escupió en las manos y con una me hacía una paja deliciosa mientras que la
otra me acariciaba los huevos.

- Helena –le dijo Toni-, creo que no puedo aguantar más, me voy a correr
ya.
- Adelante, mi niño, embadúrname con tu leche, pero por lo que más
quieras, no dejes de mover esos dedos como lo estás haciendo, que me
está encantando, y a mí tampoco me falta mucho.

Toni se pegó aún más a ella y por los bufidos que dio me di cuenta de que
estaba descargando su semen en el culo de Helena. Pero fiel a su palabra,
no dejó de mover sus dedos, mientras le mordía el cuello, y poco después
fue ella la que empezó a gritar y a convulsionarse, señal de que su orgasmo
estaba siendo tremendo.

Yo no dejé de sobarle las tetas ni ella de meneármela, y así estuvimos un


rato hasta que de nuevo me corrí, esta vez encima de su tripa. Entonces
ella se puso encima de mí y nos empezamos a besar y a restregar el uno
con el otro, dándome cuenta de la gran cantidad de leche que había
descargado Toni.

Era curioso, pero yo, que siempre creí que me daría asco tocar el semen de
otro tío, era la segunda vez que lo hacía en dos días.

Nos quedamos un rato así, sin decir palabra, disfrutando del relax que
queda después de un buen orgasmo (dos en mi caso).

Luego, más tarde, salimos a cenar al pueblo de al lado y vimos que durante
el tiempo que habíamos estado en la tienda el tiempo había mejorado, y se
podía ver un cielo estrellado precioso, lo que indicaba que al día siguiente a
lo mejor podíamos ir a la playa.

… Pero esa es otra historia, que si me animo y os apetece, os contaré en la


última parte de este relato, que os puedo asegurar traspasa los límites de lo
contado hasta ahora.

Tal y como intuí, el día se levantó precioso. Lo supimos porque nos lo dijo
Toni, que se había despertado antes y estaba asomado de rodillas por la
puerta de la tienda.

- ¡Buena vista para despertar por la mañana! –dijo Helena que le miraba el
culo con descaro (y es que Toni seguía desnudo).

- Anda, tía, que me vas a sacar los colores –le contestó Toni riéndose.

Yo mientras tanto no dejaba pasar la ocasión y le estaba dando un buen


magreo a Helena por todo su cuerpo, mientras me arrimaba a ella.

- Bueno, pareja, yo me voy a duchar, que tenemos que aprovechar que


hace buen día para ir a la playa –nos dijo Toni.
Yo seguía a lo mío, y le metí un dedito en su chochito. Me di cuenta de que
lo tenía un poco mojado.

- Esto es porque te toco o porque te pone cachonda ver a Toni en pelotas –


le pregunté.

- Digamos que mitad y mitad. Jajajajajajajajajaja.

- Yo no sé que has comido, pero estás más salida de lo normal.

- Jo Javi, es que lo que está pasando es supermorboso y aparte ya sabes “la


primavera la sangre altera”.

- Te puedo asegurar que hubo un momento anoche en que pensé que te


follabas a Toni.

- Y yo también, Javi, por eso dije de parar el juego de cartas.

- ¿Pero te apetecía?

- No te enfades... pero sí. Por eso dije de parar y quise que me follases tú.

Hizo una pausa y continuó:

- ¿A ti que te hubiera parecido? –me dijo con cara maliciosa.

- Pues la verdad, creí que iba a pasar, y creo que tal como estaba el
ambiente no me hubiera importado. ¡Eso sí!, siempre y cuando yo también
hubiese podido meter. Jajaja.

- ¡Vaya, si lo llego a saber!

Entonces nos pusimos a besarnos y a restregarnos el uno contra el otro, y


en menos de lo que canta un gallo ya se la había metido y no dejaba de
bombearla.

Tal como estaba de excitado dije casi sin pensar:

- Pues por mi no te cortes, y si surge otra ocasión te das un homenaje.

- Uf. No me lo digas dos veces…

- Siempre que siga siendo tu chico preferido –decía yo mientras notaba


como la polla se me ponía cada vez más dura.

- Eso no lo dudes cariño –hablaba y jadeaba sin parar.

Y entonces ella se puso más tensa, apretó las paredes de su coño y nos
corrimos a la vez en un orgasmo riquísimo, tras lo cual, nos quedamos
abrazados con cara de relax.

Al poco entró Toni en la tienda y mirándonos dijo:

- Vaya, otra vez que aprovecháis que me voy a las duchas para montar una
fiestecita.

- ¿Y hay mejor manera de comenzar el día? –dije yo.

- Bueno, me voy a duchar yo ahora –dijo Helena mientras salía de dentro


del saco totalmente en pelotas.

Toni que no se perdió detalle le dijo a ella : y esmérate ahí abajo, que veo
que te sale algo (y puso cara de sátiro)

- Te acompaño, nena –le dije.

Después de ducharnos fuimos a la tienda y sin perder tiempo nos fuimos a


la playa, pues no sabíamos si iba a durar mucho el buen tiempo.

En la playa lo pasamos fenomenal. Helena, como siempre, lucía


espectacular, con un bikini que le tapaba lo justito, y que hacía que más de
uno se quedase mirando con descaro ese cuerpazo....

Mientras Helena tomaba el Sol bocabajo, Toni y yo nos pusimos a jugar a


las palas y de vez en cuando nos metíamos en el agua, que aunque estaba
un pelín fría sentaba muy bien, pues el ejercicio nos acaloraba bastante.

- ¿Quieres jugar Helena? –le dijo Toni.

- No gracias, que luego me duele la espalda –le contestó ella.

- Pero eso es porque juegas con el bruto de Javi. Verás que yo soy más
tranquilo. ¡Venga, solo un peloteo, que te vas a quemar ahí quieta!

- Venga vale pero no me la tires fuerte.

Y así entre peloteo, baños y paseos pasamos la mañana. Por la tarde


estábamos tan cansados, que después de comer nos fuimos al camping a
echarnos una siestecita, y si no hubiese sido por los de la tienda de al lado
que pusieron la música a tope, nos habríamos quedado durmiendo hasta el
día siguiente.

Nos fuimos a cenar a un pueblo de la lado y después tomamos unas copas


en un garito que nos dijeron que estaba bien.
Helena no hacía más que quejarse: Ya os dije que no tenía que haber
jugado a las putas palas, ahora me está doliendo la espalda un montón.

- Anda quejica, que solo has jugado diez minutillos –le dijo Toni.

- Sí, seguro. Me habéis tenido dando a la pelotita casi una hora.

- Eso es porque no sabes coger la raqueta y le das mal – dijo él.

- Anda éste. Ahora resulta que es entrenador de tenis –le replicó ella con
cara de cachondeo.

- No te rías, Helena –intervine yo- Que el padre de Toni es fisio del Real
Madrid y él ha dado algún cursillo de fisioterapia aplicada al deporte.

- Si es que soy un pozo de cualidades –bromeó él.

- ¿Y me puedes ayudar con el dolor de espalda?

- A ver, preciosa, ¿dónde te duele?

- Aquí atrás –dijo ella señalándose el omoplato derecho.

Entonces él empezó a palparle la zona y a continuación dijo: “tienes un


agarrotamiento que no es normal. Si quieres te puedo dar un masaje que
algo te hará”.

- Tú con tal de meterle mano no sabes que hacer –dije yo riéndome.

- Mira Javi –me dijo ella- si me quita el dolor, que toque lo que quiera, no
sabes lo que es esto. Además…, estoy muy mal de pasta y de alguna
manera le tengo que pagar, ¿no? –dijo con una cara entre inocente y
perversa que me encantaba.

- Pues nada, cuando vayamos al camping te doy ese masajito.

- Entonces arreando, que es gerundio –dijo ella cogiéndonos de la mano.

Cuando nos metimos los tres en la tienda Helena le preguntó a Toni: ¿cómo
me pongo, doctor?

- Pues bocabajo, con los brazos a lo largo del cuerpo primero.

- Pero con, o sin ropa.

- Si le preguntas ya sé lo que va a decir, jajaja –contesté.

- Como sigas así te echo de la tienda, plasta –dijo, mientras me empujaba


para atrás.

- De eso nada –le respondí- yo me quedo de carabina.

- Bueno, la mejor forma es que dejes la espalda al aire, claro –dijo Toni.

- A estas alturas no vamos a andar con timideces –dijo ella.

A continuación, con toda la naturalidad del mundo se quitó la camiseta, la


minifalda y el sujetador, poniéndose luego boca-abajo.

- Te ha dicho solo la parte de arriba –le dije-. Estás hecha una


exhibicionista, nena

- Ya lo sabes, cariño. Pero de todas formas es que así estoy más cómoda, y
quiero disfrutar del masaje.

- Es una pena no haberlo sabido, porque tengo un aceite que para estos
casos va fenomenal –dijo Toni- ¿Helena, tienes body-milk?

- Sí. Javi mira en mi neceser y dáselo, porfa.

- ¿Te importa que me ponga encima de ti, a horcajadas? –le preguntó Toni.

- Mira, nene, no preguntes y hazlo como quieras.

A continuación levantó la cabeza y con cara perversa añadió: “estoy en tus


manos”.

- Estupendo –dijo él- Para estar yo también más cómodo me voy a quedar
en gayumbos, así me moveré con más facilidad.

Yo estaba allí como si fuera invisible, y la verdad es que la escena me


estaba empezando a resultar morbosa.

Toni empezó con el masaje, y aunque a veces Helena hacía gestos de dolor,
sabía que estaba en buenas manos y que le aliviaría el dolor de espalda.

- Ahora ponte algo debajo de la cabeza y pon los brazos extendidos hacia
arriba – le dijo Toni.

Ella lo hizo y Toni siguió. Pero esta vez el masaje lo dio también por el
cuello de una forma muy suave, y cuando pasaba por los costados bajaba
algo más la mano, por lo que podía ver con toda claridad como de vez en
cuando le rozaba las tetas.

Por si acaso tenía duda me fijé en la entrepierna de Toni y vi que estaba


empalmado. Yo, sin poder evitarlo también empecé a ponerme cachondo.
- Ahora ya casi no me duele –dijo Helena-. ¡Qué buenas manos tienes Toni!

- Me alegro –respondió él-. Si quieres lo dejo.

- ¿Ahora que ya no me duele y que es súper relajante lo que haces? No me


seas malo y sigue.

- ¿Quieres que te de un masaje por las piernas también?

- ¡Sí, sí, sí! –dijo ella sin dudar.

- No, si ya sabía yo que éste se iba a aprovechar de la situación –dije yo en


tono de cachondeo.

- Que conste que lo haré de forma muy profesional – intervino Toni,


también con una sonrisa en la boca.

- Ya, por eso antes le has tocado las tetas, ¿no? –dije yo.

- Es que un desliz lo tiene cualquiera –se justificó él con cara maligna.

- Javi –se dirigió a mi Helena- ya te dije antes que de alguna forma se tiene
que cobrar sus servicios. Y como estoy un poco pelada de dinero tendré que
pagarle en especie.

Toni le echó crema en las piernas y empezó a masajear. Bueno, a veces


más que masaje era un magreo en toda regla, y cuando llegó a sus muslos,
Helena separó un poco las piernas, por lo que yo pensé que ya estaba liada
otra vez.

Y llegó un momento en que por la cara interna de los muslos le llegaba a


rozar las braguitas. Me fijé en Helena y pude ver como empezaba a poner
esa cara como cuando empezábamos a besarnos y tocarnos.

También vi que el calzoncillo de Toni mostraba que tenía la polla totalmente


tiesa. Pero claro, era normal, porque incluso yo, que solo miraba, tenía una
señora erección.

Lo siguiente que dijo Helena dejó claro que la cosa iba a terminar como las
veces anteriores: Toni, ¿los masajes también son buenos para mantener el
culito firme?

- ¡Claro, sin duda! –dijo él, que aunque no fuese verdad es lo que iba a
decir de todas formas.

- Pues ya que estás puesto házmelo, que no quiero tener de mayor el culito
caído.
- Para eso vas a tener que quitarte las braguitas –lanzó él con toda la
intención.

Y sin pensárselo dos veces, Helena se apoyó en los codos, levantó el culo y
le dijo a Toni: pues procede, anda, que a ti te pilla mejor.

En ese momento Toni me miró, pero al ver mi sonrisa y fijarse en la


erección que tenía (yo también me había quedado en bóxers “para estar
más a gusto”), le quitó suavemente las braguitas.

Lo que pasó después me lo pude haber imaginado: Toni le dio un magreo


en su culito a dos manos, y aprovechando que Helena estaba con las
piernas muy separadas de vez en cuando metía un dedo más de la cuenta.
La cara de ella era ya claramente de excitación, mordiéndose el labio
inferior y jadeando levemente.

Yo ya no aguanté más y me quité los calzoncillos, procediendo a hacerme


una soberana paja.

Teniendo a Helena como estaba, y viéndome a mí lo que hacía, Toni no se


cortó y mientras que con una mano seguía sobándole el culo, con la otra
empezó a tocarle el coño, con lo que ella se arqueó un poco y lanzó un “uf ”
que denotó que estaba gozando a tope.

Al poco, Helena abrió los ojos y me vio mientras me pajeaba: Vaya Javi,
veo que el masaje te gusta casi tanto como a mí, jajaja.

- ¿Es que tú crees que me puedo contener viendo el magreo que te está
dando? –le dije yo.

Toni, entonces se agachó y le dijo con voz sugerente a Helena: creo que te
voy a pedir el pago del que has hablado antes.

- ¿Acaso te parece poco pago? –dije yo sonriendo- Llevas un buen rato


tocándole el culo y el chocho.

- Shhhhhhhhh, Javi –intervino Helena-, es el profesional, y es el que sabe


las tarifas.

Y volviéndose hacia él le dijo: “¿cómo te puedo pagar?”

- Para empezar –dijo metiéndole la mano en el coño- me apetece darte un


masaje por delante.

Ella que gemía sin parar, se dio la vuelta inmediatamente y se tumbó boca
arriba, pero al ver los calzoncillos de Toni y su erección le dijo: “espera, así
estarás más cómodo”. Y de un tirón se los bajó saltando su polla como un
resorte. Hecho esto, se volvió a tumbar, dejando las piernas bien abiertas.

Empezó por sus hombros, moviendo los dedos despacio, y fue bajando por
su costado. Cuando estuvo a la altura de las tetas subió ambas manos y se
las cogió, dedicándoles un sobeteo alucinante. Entonces se echó sobre ella,
pegando su polla en su coño, lo que hizo que ella le abrazase con ambas
piernas.

Mientras le chupaba el cuello le dijo: “¿le está gustando a la señora el


masaje?”.

- Gustar es poco –respondió ella- Estoy en el séptimo cielo.

- Entonces continuaré, si no le parece mal.

- Por favor, no pares –dijo ella mirándole a los ojos con una cara de lascivia
que me alucinó.

Toni siguió empleando su boca, mientras no dejaba de acariciarle las tetas.


Bajó poco a poco hasta que llegó a ellas, y cuando le chupó la primera vez
un pezón, Helena empezó a jadear más profundo, y apretó más contra ella
a Toni, ayudándose con sus piernas.

Tras un buen rato babeándole sus tetas, continuó bajando, hasta que llegó
a su coño, que vi claramente que estaba empapado. Como si en ello le
fuese la vida se lo empezó a chupar, a comer, cosa que hizo que Helena
empezase arquearse como una posesa y a gemir sin parar.

Entonces, aprovechando que Toni estaba “ocupado” con su chocho, me


acerqué a ella y le di un señor morreo, tocándole a la vez las tetas, que
comprobé que tenía aún húmedas de la saliva de Toni. Me acerqué a su
oído y le dije muy bajito: “¿te acuerdas de lo que hablamos esta mañana?”

- Síiiiiiiiiiii, -dijo ella también en un susurro.

- ¿Y te apetece que te la meta?

- Lo estoy deseando Javi –dijo ella entre jadeos.

Entonces me incorporé un poco y le dije a él: “Toni, ¿está rica mi chica?”

- Joder –dijo parando un momento de comerle el coño- está riquísima y su


chocho sabe delicioso.

- ¿Te gustaría follártela?

- Sabes que estoy deseándolo, tío.


Y mirándola le dijo: “ ¿quieres que te la meta, preciosa?”

- Porfa, deja de hablar y métemela ya, joder –le respondió ella entre
jadeos.

- Espera que coja un condón.

- ¿Pero qué dices, nene? –susurró Helena- ¿Acaso no te acuerdas de que


tomo la píldora? ¿O es que no te apetece metérmela sin más?

- ¡Esto es la hostia! Por si no lo sabes nunca lo he hecho “a pelo”, y no te


puedes hacer una idea de lo que me apetece.

- Pues ya estás tardando.

Toni, entonces, fue subiendo con su boca y su lengua por el cuerpo de


Helena. Se paró un rato en sus tetas, cuyos pezones totalmente erguidos
devoró con pasión. Siguió por el cuello, empezando a rozar con su capullo la
raja de ella. Empezaron a morrearse salvajemente y él ya le puso la polla a
la entrada de su coño.

- Me gustaría oírte decir que quieres que te folle –le dijo él.

- ¡Fóllame! ¡Fóllame ya cabrón! ¡Fóllame con todas tus gana! ¡Méteme esa
polla tan dura!

Toni no se hizo de rogar y de un empujón la penetró hasta el fondo. Se


quedó así un rato y le dijo “ esto es delicioso preciosa. Me encanta sentir tu
coño por dentro, sin nada de gomitas por medio”.

- Y a mí también, mi niño – dijo ella entre jadeos- la noto súper dura y


caiente.

A continuación empezaron a follar como locos. Toni bombeando sin parar y


Helena ayudándole con ese movimiento de culo que tan bien sabía hacer.

- Helena –dijo Toni- como sigamos así me voy a correr enseguida, follas
delicioso.

- Pues no pares –le contestó ella- disfruta el momento.

- ¿Me puedo correr dentro de tu coño?

- No preguntes y hazlo, que estoy deseando sentir tu leche calentita dentro.

Yo a todo esto, no decía ni “mu”, y me dedicaba a seguir meneándomela


contemplando la escena.
- Ummmmmmm, Toni –dijo Helena- se te está poniendo más dura.

- ¡Me corro! ¡Me corro! Ufffffffff Ahhhhhhhhhhhhh

Entonces se tensó y deduje que se estaba corriendo.

- Ummmmmmm ¡qué rico! –dijo ella- noto tu leche. ¡Me encanta! ¡Pero no
pares, cielo, que me falta poco para correrme yo también!

Él, muy obediente, se la siguió follando y al poco, Helena empezó a


arquearse, a convulsionarse a gritar… En fin, tuvo que ser un orgasmo
fantástico.

- Ummmmmmmm, Toni, ¡que buen polvo! Me ha sabido delicioso.

- Me alegro, preciosa. Creo que nunca he disfrutado tanto.

Por fin repararon en mí, y Toni me dijo: “Javi, tienes una novia que es la
hostia. Aunque me lo imaginaba, no sabía lo delicioso que es follar con ella,
y encima “a pelo”.

- ¿A que sí? –fue lo único que se me ocurrió, pues estaba concentrado en


mi paja.

- Javi –intervino Helena- ¿no te apetece ocupar su lugar?

- ¡No sabes como lo deseo!

- No te importará que tenga el chocho lleno del semen de tu amigo,


¿verdad? –me dijo con cara de viciosa.

- Lo estaba pensando antes –le dije- y me excita un montón.

- Anda Toni, sácala –le dijo ella dándole un beso en la boca-, que le toca a
mi chico.

Nada más apartarse Toni, me puse encima de ella y sin ningún preámbulo
se la metí de golpe. La sensación de sentir el coño con la corrida de Toni era
extraña, pero me gustaba y, claro, mi polla entraba y salía con gran
facilidad.

Helena no dejaba de jadear y decir que no parara. Toni por su parte volvía a
tener la polla tiesa y se la meneaba tocándose a la vez los huevos.

- Mira éste –dije yo- parece que se ha vuelto a animar.

Helena miró hacia donde estaba él y le dijo: “quieres que te ayude con mi
boquita?”.
- ¿De verdad que me la chuparías? –dijo alucinando Toni.

- ¡Estoy deseando!

Toni se acercó y le puso la polla al lado de su boca. Ella se la cogió con una
mano y empezó a darle lengüetazos en el capullo. Después, mojándose los
labios se los puso despacito, y poco a poco fue bajando por todo el tronco
de la polla.

Toni estaba con una cara de estar pasándolo fenomenal, y no era para
menos. Yo, que ya estaba súper excitado, al ver la escenita, no pude resistir
más y me corrí dentro del coño de Helena. Ella lo notó y se metió de una
vez casi toda la polla de Toni en la boca, empezó a moverse como una loca
y se corrió escandalosamente (yo creo que se oyó en medio camping).

Se sacó por un momento la polla de su boca y dijo: “me estáis haciendo


gozar como nunca, cabrones. Sois la leche”.

Sin soltar con una mano la polla de Toni se puso de rodillas y le indicó que
se tumbase. Así lo hizo él, y ella procedió a seguir con la mamada.

La vista era alucinante: Toni mirando como se la comía, y Helena


haciéndole una mamada como ella sabía (y lo hacía genial). Al estar de
rodillas y con el culo en pompa vi como le chorreaba el semen de su chocho
y pensé que ahí estaban mezcladas las dos corridas: la de Toni y la mía.

- ¿Quieres que me la meta toda? –le dijo con cara de vicio puro.

-¡ Joder tía!, eres una caja de sorpresas –le contestó él-. Me encantaría,
preciosa.

Y poco a poco se fue metiendo la polla en su boca, mientras que la cara de


Toni era un poema. Se quedó así un rato y se la sacó. Hizo lo mismo varias
veces, para continuar luego con la mamada.

Toni que jadeaba y se movía sin parar le dijo: “Helena, la comes de cine,
creo que me voy a correr en breve”

- Ummmmmmmm, ¡qué bien nene! –dijo ella- ¿No nos dijiste el otro día
que nunca te habías corrido dentro de una boca?

- Ummmmmmmmm, sí, nunca me han dejado, ahhhhhhhhhh.

- Pues relájate y disfruta, que hoy lo vas a hacer, mi niño.

- Joder Helena –dije yo- estás hecha toda una guarrilla.


- Y me encanta serlo –me dijo-. Y que tú lo veas, cielo.

Se volvió a concentrar en la mamada y le fue dando velocidad. La cabeza


subía y bajaba sin parar, mientras que una mano le hacía una paja y la otra
le sobaba los huevos. Y claro, con todo eso Toni no tardó nada en correrse.
Empezó a bufar y a gemir como en la mejor peli porno, mientras le cogía la
cabeza a Helena con las dos manos. Ella no se sacó en ningún momento la
polla de la boca, disminuyendo la velocidad del “sube-baja” poco a poco.
Noté como tragaba, y al poco se la sacó y empezó a pasarle la lengua todo
a lo largo.

- Ummmmm, ¡qué leche tan rica! –dijo ella- . ¿Te ha gustado, Toni?

- Ufffffffffffffff. ¡Eres la hostia tía! Me suponía que me iba a gustar, pero ha


sido mucho mejor de lo que pensaba. Tienes una boca y una lengua
deliciosas. La sensación de notar como me salía la leche y te llenaba la boca
ha sido acojonante. ¡Y no has dejado ni una gota!

- Claro –dijo ella-. Yo hago las cosas bien hechas, y ya tienes tu pollita
limpia y reluciente, jajajajajajajajajajajaja.

Yo desde hacía rato, viendo la actuación de Helena, me estaba haciendo


una paja de campeonato, y al verme, empezó a andar de rodillas y
acercarse a mí: “¿pero qué hace mi chico? ¿Sabes, me he quedado con sed,
me darías algo para calmarla?”

Y quitándome la mano, se metió la polla en su boquita de una vez,


regalándome una señora mamada, y en poco tiempo noté como me iba a
correr. Ella lo notó, quitó su mano de mi polla y la llevó a mis huevos,
apretándolos un poco. Eso fue el detonante, y me empecé a correr en su
boca con un orgasmo aún más intenso que el anterior.

Por supuesto que a mí también me hizo una “limpieza integral” de la polla,


y cuando se apartó la tenía como recién sacada de la ducha.

Y ahí nos quedamos los tres, desnudos y con la respiración agitada después
de la sesión de sexo tan especial que tuvimos.

Supongo que el resto de las vacaciones hubiese sido un desparrame, pues


los tres estábamos salidísimos y desinhibidos, pero a la mañana siguiente,
como todos los días Toni llamó a su casa para ver que tal estaba su abuela
(si recordáis del primer relato, Toni se vino con nosotros porque su abuela
cayó mala y no se fue de viaje con su familia), y las noticias no fueron
buenas, pues estaba agonizando.

Le acompañamos a la estación de tren, y al despedirse no dejó de decirnos


lo estupendos que habían sido esos días, que había disfrutado como nunca
en su vida.
Y la verdad es que así fue para todos, y en su honor, Helena y yo seguimos
follando sin parar el resto de las vacaciones, imaginando de vez en cuando
lo que podríamos hacer si Toni siguiese con nosotros.

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