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Cuadernos de Ruedo Ibérico: tro de nuestras fronteras no resulta tarea fácil.

Si por un lado su creación


y la mayor parte de su trayectoria se llevaron a cabo en París, lo que
representa un factor de dispersión, por otro la extensión en el tiempo,
Exilio, oposición y memoria reflejada en sesenta y seis números, así como las propias condiciones de
su desaparición, han dificultado la conservación en la continuidad, lo
que explica el estado actual con el que se encuentra el interesado en el
tema: una consulta incompleta y fragmentada en bibliotecas municipa-
les y universitarias, quedando como único recurso el de las colecciones
privadas, evidentemente escasas.
Presentación
Pero, sin duda, esta nueva edición supone valorar el papel histórico de
La obra que se recoge en la presente publicación constituye una de las Cuadernos de Ruedo Ibérico, constatando su incidencia en el panorama
colecciones más fructíferas, en lo que a pensamiento y creación se cultural de la época, resultado de un engranaje creado por la pro-
refiere, del panorama de revistas producidas durante los últi- paganda y la censura, mecanismos ambos consustanciales al
mos decenios. El investigador, pero también el interesado en régimen franquista. Por ello resulta necesario recordar su pre-
conocer la evolución política de la segunda mitad del siglo sencia durante los años de descomposición de la dictadura
XX y en comprender algunos elementos esenciales del en tanto que prueba cómo una revista publicada en el exi-
proceso de gestación de la actual democracia, encontrará lio, pero concebida y destinada al interior, pretendió esca-
en estas páginas horas de lectura y de reflexión destina- par a los parámetros del espacio para dar sentido a su
das a descifrar el día a día de una de las etapas claves de existencia. Precisamente este sentido, inherente a su con-
la historia contemporánea española. cepción, lo encontró en la resistencia y lucha contra la
versión de una cultura hipotecada, puesta al servicio de un
Su contenido, artículos de pensamiento político y de proceso de manipulación histórica destinado a buscar cual-
actualidad económica, notas sobre la realidad internacional quier indicio de legitimidad del régimen en el pasado. Pero
o sobre crítica literaria, magníficamente ilustrado por dibujos, para comprender el impacto de esta revista en la realidad cultu-
imágenes, caricaturas y otras expresiones artísticas, constituye hoy ral del país, quizá sea interesante detenernos someramente en la
el mejor reflejo de la singladura de Cuadernos de Ruedo Ibérico, y la prue- historia con objeto de comprender los orígenes de la publicación y de
ba más evidente de que nos encontramos ante un innegable tesoro cul- esbozar las diferentes etapas de su andadura.
tural. En efecto, desde su creación en el París de 1965 hasta su desapa-
rición en la Barcelona de 1979, transcurren quince años en los que la
revista protagoniza un itinerario jalonado por acontecimientos históri- Creación y trayectoria de Cuadernos de Ruedo Ibérico
cos decisivos para España, de los que se va a hacer eco.
La reafirmación internacional del régimen franquista a partir de la
La posibilidad de acceder a través de un soporte informático a la totali- década de los cincuenta coincide con el inicio de una nueva etapa en las
dad de la producción de esta revista supone un verdadero acierto ya que, relaciones intelectuales entre exilio e interior. Los primeros contactos
como toda experiencia impregnada de exilio, su consulta y estudio den- con filosofías y corrientes de pensamiento gestadas en el extranjero sien-
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tan las bases de un intento de reconstruir de propuestas ideológicas encaminadas a reforzar la lucha antifranquis-
la razón, que va adquiriendo un dinamis- ta, y marco al mismo tiempo de un dinámico mundo de la edición. La
mo progresivo hasta cristalizar en las pri- labor de publicación de libros realizada desde esta empresa indepen-
meras protestas universitarias de 1956. diente, producto de un proyecto político concebido por cinco amigos,
constituye un caldo de cultivo del pensamiento de oposición al régimen,
Sin embargo, son los años sesenta los ver- así como un paso decisivo en la tarea de recuperar la memoria histórica
daderos testigos de un intenso diálogo tan vapuleada por el franquismo.
entre ambos sectores de la oposición, des-
plazando definitivamente la llama de la José Martínez Guerricabeitia, Nicolás Sánchez-Albornoz, Ramón
lucha al interior, lo que permite llevar a Viladás, Vicente Girbau y Elena Romo son los nombres que se encuen-
cabo un proceso de comunicación con la tran detrás de ese Ruedo Ibérico sito en el número 5 de la rue Aubriot
cultura perseguida, marginada y excluida desde el régimen. En el logro pero con la mirada y el pensamiento puestos en el interior de España.
de dicho diálogo tiene una incidencia determinante la coexistencia de Se trata de un grupo cuyos componentes eran de procedencia social y
dos universos generacionales, debido a la entrada en escena de una política muy diferente, pero que compartían un espíritu opositor a la
nueva oleada de gente más joven que decide tomar el camino del exilio dictadura de la que eran víctimas, y un entusiasmo activo que les impul-
reduciendo así esa distancia geográfica e intelectual mantenida durante saba a diseñar una acción práctica coherente con las causas políticas que
casi dos oscuras décadas. les habían unido en la capital francesa.

Confusión y desapego por el presente, esperanza y confianza en el futu- Desde el primer éxito de ventas con el que inaugura su trayectoria,
ro son los dos rostros que la misma frontera ofrece a los que, forzados o La guerra civil del historiador británico Hugh Thomas que abre la
impulsados por su coraje, deciden atravesarla. En el caso de los que fue- colección España contemporánea, la editorial se convierte en referente
ron protagonistas o testigos de la guerra civil, el paso del tiempo hará del antifranquismo y de la libertad, sobre todo, para todos aquellos que
que progresiva y quizás inconscientemente den la espalda a ese país que permanecían en el interior a la espera de obras escritas desde
había decidido prescindir de ellos para relegarles al olvido más humi- parámetros que conseguían escapar a los impuestos por los mecanismos
llante; para los que optaron por descubrir nuevos horizontes más allá de censores del régimen.
la férrea frontera en pos del enriquecimiento material o de espíritu, la
existencia transcurrirá a caballo entre dos mundos, manteniendo una Pero además, el trabajo desarrollado por
actitud a la escucha de la realidad presente a este lado los Pirineos. En esta editorial permitió sentar las bases de
cualquier caso, para unos y otros, la salida del país no impedirá que la la que será en adelante su mayor arma de
mirada permanezca siempre dirigida a él, para recordarlo, modelarlo o combate, la publicación bimestral
sencillamente reinventarlo. Cuadernos de Ruedo Ibérico. Revista auspi-
ciada por el incansable José Martínez, de
Es precisamente en ese contexto de restablecida comunicación entre la marcado carácter político, rigurosa y
oposición del exilio y la del interior donde se alberga la creación en 1961 extremadamente cuidada en su presenta-
de las Editions Ruedo Ibérico, en un París convertido en foco de atrac- ción, que se va a configurar en expresión
ción de sectores de la juventud española opuestos al régimen, receptor del vínculo establecido entre la oposición
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exiliada y la del interior, aunque eso sí bajo la exigencia del pensamien- lo que se denominó Suplementos anuales de Cuadernos de Ruedo Ibérico y
to independiente. que se iniciará con los dos tomos de Horizonte español 1966 (1966) para
concluir con el volumen CNT Ser o no ser. La crisis de 1976-1979 (1979).
Una exigencia que se debe sin duda a las condiciones de su propia con-
cepción, fruto de la escasez de manuscritos inéditos y de importante Cada portada aparecía con un color diferente, con una presentación
extensión procedentes del interior, pero también del debate ideológico sobria y original. La extensión solía oscilar entre 88 y 136 páginas por
suscitado en torno a la expulsión del Partido Comunista Español de dos número simple, en función de las distintas épocas de la revista. El pre-
de sus dirigentes, Jorge Semprún y Fernando Claudín el 24 de enero de cio se mantuvo adecuado durante toda la publicación pasando de 7 a 9
1964. De esta manera, la interpretación de la realidad española del francos en el número 36 (abril/mayo 1972) y a 10 francos a partir de los
momento y la necesidad de reconsiderar la política de un partido mono- números 43-45 (enero/junio 1975). Los problemas de periodicidad le
lítico, factores que habían constituido los motivos de la disidencia en el harán pasar por tres interrupciones: entre mayo de 1969 y junio de
seno mismo del PCE, permitieron rede- 1970, la primera; entre mayo de 1973 y
finir el exilio desde la tribuna de una enero de 1975 la segunda, y entre diciem-
revista que se adscribía a la disidencia del bre de 1977 y enero de 1979 la tercera.
interior, apostando por la profundidad en Interrupciones que tienen en la cuestión
los análisis de la izquierda y por un conti- financiera su principal motivo, por lo que
nuo cuestionamiento de las posibilidades serán precedidas de continuas llamadas a
y límites de la oposición. la ayuda que pudiera procurar la suscrip-
ción, pero que encierran así mismo los
Así pues Cuadernos de Ruedo Ibérico nacía problemas internos del equipo de redac-
estableciendo una pluralidad política, ción en torno a la línea editorial que la
reflejada en la diversidad ideológica de revista debía seguir.
sus colaboradores, procedentes en un pri-
mer momento del Frente de Liberación Buena parte de estos momentos difíciles
Popular y de la disidencia comunista, y una apertura a todo lo que sig- vividos a lo largo de su existencia son causados por la ambigüedad que
nificaba conciencia crítica y avanzada. Desde sus primeros pasos fue la comporta: grupo político constituido bajo forma de empresa comercial,
expresión de un pensamiento al que se pretendía reducir a la más pura empresa comercial que asume la tareas de grupo político. Esta peculia-
heterodoxia bien desde las instancias de una cultura oficial censora y ridad hará que la empresa sea en diferentes momentos víctima de su
pacata, bien desde las esferas de poder de los partidos de una izquierda marcado carácter político y los Cuadernos de Ruedo Ibérico serán « ente-
dogmática y obtusa. rrados » en varias ocasiones -de hecho, la segunda de estas interrupcio-
nes es vivida y presentada a los lectores como una auténtica despedida y
De aparición en principio bimestral, fue concebida en sus inicios en cierre-, siempre con la crisis de la izquierda como telón de fondo.
series anuales de seis números, si bien a partir de la tercera serie inicia-
da en junio de 1967 los lectores se irán acostumbrando a la aparición de Orientados por estas desapariciones en la publicación que marcan tanto
números dobles y en ocasiones triples. Además, a los sesenta y seis el propio cuestionamiento de la revista como la percepción de sus pro-
números que integran la colección es necesario añadir la publicación de pios conceptores, y principalmente por los contenidos de los diferentes
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números, podemos establecer cuatro momentos en la vida de la revista mismo objetivo de constituirse en tribuna
que evolucionan desde la prioridad de la noción de frentepopulismo cul- plural y frente eficaz contra el franquis-
tural hacia un posicionamiento ideológico que se concretará en el estu- mo. Esta finalidad común que da cuerpo a
dio y análisis del movimiento libertario. El concepto de antifranquismo los trabajos publicados se concentra en la
que marcara el punto de partida de este proyecto irá perdiendo sentido noción de frentepopulismo cultural que
hasta convertirse en un término vacío a medida que se transformen las supone la práctica de una política de con-
circunstancias políticas españolas y se readapten las ideas de ciertos sec- trainformación destinada a debilitar la
tores de la oposición en los que se encuadraban buena parte de los cola- credibilidad de la dictadura y a fortalecer
boradores habituales de la revista. las acciones de la oposición antifranquista.

La primera etapa comprende los números 1 al 24 que se extienden en El contenido de estos primeros veinticua-
un período de cuatro años, de junio de 1965 a mayo de 1969. Se trata tro números testimonia de la urgencia por contrapesar la política infor-
de una etapa caracterizada por la homogeneidad formal y temática: por mativa de un franquismo en proceso de descomposición, al mismo
un lado, presenta un sumario que mantiene una serie de secciones fijas tiempo que alberga una pluralidad de enfoques gracias a la labor de
dedicadas a la actualidad política española o internacional, a la reflexión coordinación realizada por José Martínez, nexo de ese crisol de encuen-
y el análisis político, así como a la creación artística sea en su expresión tros en el que se constituye CRI. Representativas de los diferentes cír-
literaria o gráfica; y por otro, participa de un pensamiento marxista que culos de oposición, las páginas son puestas al servicio de una finalidad
resulta omnipresente en cada uno de los trabajos publicados. compartida, la de convertirse en motor del proceso de reconstrucción de
una izquierda opositora disgregada y dividida durante más de dos déca-
Los colaboradores de este primer período representan en sí mismo una de das. Se trata de una ardua tarea encaminada a establecer los lazos indis-
las riquezas de las páginas de la revista debido a la diferente procedencia pensables para un reencuentro entre la actividad desarrollada en el exi-
geográfica y de afiliación política. Exiliados residentes en París y disiden- lio y el impulso que despliegan las fuerzas del interior, lo que constitu-
tes del Partido Comunista, y jóvenes próximos al FLP, unos recién llega- ye paradójicamente la riqueza de su proyecto y la fragilidad del mismo.
dos a la capital parisina en los primeros sesenta en calidad de becarios y
otros desde el interior, constituyen el núcleo de la materia redaccional y Sin embargo, y a pesar de responder a las expectativas del interior, el
expositiva de estos primeros CRI. éxito cualitativo de CRI no está exento de obstáculos, pautados no sólo
por la precariedad financiera de la empresa en la que se inscribe y las
Entre los colaboradores podemos citar a difíciles condiciones de distribución y comercialización de la revista en
Manuel Castells, Ignacio Quintana, el interior, sino también por las deficiencias del funcionamiento interno
Eduardo García Rico, Luciano Rincón, del consejo de redacción, debido al regreso a España de buena parte de
Fernando Claudín, Francisco Fernández- los colaboradores, lo que provoca una primera interrupción de las publi-
Santos o Jorge Semprún, protegidos en caciones bimestrales.
su mayor parte por pseudónimos, que
representan diferentes vías de acceso y Tras una ausencia de doce meses en el mercado, entre junio de 1969 y
penetración en el movimiento de oposi- mayo de 1970, CRI sale de nuevo a la calle para retomar su ritmo de
ción al régimen, pero que comparten el apariciones, iniciando así una segunda etapa que se extiende entre el
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número 25 y el doble 41-42. El contenido de la revista durante este paña en favor de su libertad y las notas de solidaridad y apoyo al dete-
período de tres años, de junio de 1970 a mayo de 1973, responde a la nido alcanzan su mayor expresión en los números publicados en este
evolución experimentada por los sectores de oposición de izquierda, período, que hacen las veces de soporte y altavoz propio de la editorial.
inmersos en la crisis ideológica del marxismo, y que deciden ampliar el En lo que concierne a la situación de la izquierda radical, la diversidad
carácter antifranquista de su lucha a un frente más vasto dirigido contra de estrategias que comparten espacio escrito en CRI pone de manifies-
el sistema capitalista en su globalidad. to la fragmentación patente en el seno de esta oposición y ofrece una
imagen de la intensidad que adquiere la lucha opositora en el interior
Se trata de una reaparición posible gracias al impulso financiero que la del país en este final de la década de los setenta, y que se concentra en
editorial recibe procedente de individualidades integradas en la oposi- los ámbitos obrero y universitario.
ción del interior y que le permite inaugurar nuevos locales destinados a
acoger la librería en el número 6 de la rue de Latran, en pleno Barrio El ambiente de saturación de ideología que se respira en estos años
Latino. Esta operación es el reflejo del repercute directamente en la evolución de
interés que suscita la implantación de CRI, víctima asimismo de una ofensiva
Ruedo Ibérico en París y está destinada a nihilista formulada desde un sector radi-
ampliar los vínculos entre la oposición de calizado de sus colaboradores residentes
los dos lados de la frontera para configu- en París. Puesta en entredicho la utilidad
rar grupos unitarios de presión contra el y definición política de la revista, José
régimen. En este marco, la revista prosi- Martínez decide asumir en solitario el
gue su labor informativa aportando docu- ataque, reivindicando la función con la
mentos y análisis sobre la actualidad que la revista había visto la luz, es decir, el
española, dedicando una atención espe- deseo de convertirse en espacio de liber-
cial a sus manifestaciones política y eco- tad, debate y tribuna de reflexión.
nómica, dado que la dimensión del fran-
quismo es ampliada por la realidad del Reducida su capacidad de actuación debi-
capitalismo, que se constituye en referente y principal objeto de crítica. do al desgaste que producen estas críticas múltiples procedentes tanto
de los mecanismos censores y represivos del régimen franquista como de
Los aspectos más significativos de las páginas publicadas a lo largo de los círculos de la oposición, mermada en sus posiblidades de producción
esta etapa radican además de en el carácter anticapitalista del discurso a causa de la permanencia de dificultades de orden interno, y limitada
político, reflejo de la presencia de nuevas firmas como las de Juan por los imperativos financieros de la editorial, CRI experimenta una
Martínez Alier y José Manuel Naredo, en la dimensión que adquiere la progresiva lentificación de su funcionamiento hasta eclipsarse de nuevo
crítica contra el régimen y en la virulencia de los conflictos producidos en la primavera de 1973.
en el interior de la oposición de izquierdas. En efecto, la detención en
España del periodista Luciano Rincón, acusado de lanzar críticas e Los cuarenta y dos números que testimonian la trayectoria de esta revis-
insultos contra el Jefe del Estado tras el pseudónimo de Luis Ramírez, ta concebida en París pero dependiente de la actividad del interior, cie-
abre un enfrentamiento directo que convierte a Ruedo Ibérico en obje- rran una época marcada por el predominio de una lucha de carácter
to de la política represiva del ministerio de justicia franquista. La cam- antifranquista y anticapitalista. Junto a las tensiones propias de un
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proyecto colectivo, a las preocupaciones financieras de una publicación sición interior con la del exilio. En efecto,
vinculada a una empresa comercial y a las dificultades para sobrevivir en se insiste en la búsqueda de un espacio de
un contexto de control y represión, CRI transporta un bagaje repleto de expresión libre de censuras y de dogmas,
rabiosos análisis sobre la actualidad española e internacional, de ensayos se mantiene la aguda percepción de la
teóricos y de crítica política, así como de creaciones literarias y artísti- realidad circundante bañada de incerti-
cas cargadas de denuncia y de talante reivindicativo, que tienen en el dumbre, se persiste en el espíritu riguroso
escritor Juan Goytisolo una inestimable fuente de aportaciones. En y crítico, y se profundiza en el imperativo
definitiva, una obra clave para comprender la evolución de un país desde de independencia, elementos todos ellos
la reflexión, la crítica y la polémica, que da por finalizada una Primera que habían modelado la personalidad de
época en junio de 1973 para ocupar el territorio del silencio durante un la publicación periódica dependiente de
espacio de año y medio. la editorial parisina.

Tras esta significativa ausencia, CRI anuncia su Segunda época en el El origen de las discontinuidades está marcado por una circunstancia
número triple 43-45 correspondiente al primer semestre de 1975. Su determinante: el posicionamiento político que separa progresivamente a
presencia en el mercado supone ya un auténtico logro que testimonia de CRI de la oposición antifranquista a la que había servido de catapulta
su capacidad para superar un período crítico, como lo es la situación durante la década anterior. Esta actitud de desacuerdo fundamentada en
social y política que precede y sucede a la muerte de Franco. Pero esta la crítica radical a los supuestos de una izquierda que se considera ha
nueva etapa que comienza y se extiende hasta el número 54, en diciem- dejado de ser representativa por contribuir a legitimar el sistema políti-
bre de 1976, quiere ir más allá en el deseo de superar las dificultades de co en el que está inmersa, incide directamente en la configuración, fun-
orden interno que tradicionalmente habían acompañado a la publica- cionamiento y contenido de estos recién aparecidos CRI.
ción, por lo que despunta con unas exigencias de definición ideológica
que se distancian de los principios y actitudes de la denominada oposi- Los colaboradores de la revista, entre los que hay que incorporar el
ción democrática y que se constituyen en condiciones sine qua non para pseudónimo Felipe Orero que esconde la identidad del propio José
la propia supervivencia de la revista. Martínez o la firma de Francisco Carrasquer, comienzan a esculpir la
brecha de la disidencia y deciden continuar el camino de la crítica carac-
Una serie de continuidades y discontinui- terizado por conceder el protagonismo a las movilizaciones sociales no
dades se perfilan a lo largo de los núme- representadas en los encuentros de negociación y plataformas unitarias,
ros creados en el transcurso de esos dos defender los principios revolucionarios como premisas válidas de actua-
años decisivos que introducen CRI en el ción política y manifestar su interés en abrir nuevos caminos de partici-
incierto posfranquismo (1975-1976). En pación política ante una sociedad en vías de transformación.
cuanto a las primeras, podemos afirmar
que esta segunda época guarda una fide- Durante los primeros meses de postfranquismo, CRI trata de confor-
lidad a la esencia, armas y objetivos de marse en instrumento útil de oposición, por lo que número a número va
aquel primer número con el que la revista depositando los cimientos de una apuesta por la recuperación del pen-
se presentaba en sociedad en 1965 confi- samiento libertario y de su trayectoria histórica, lo que distancia la
gurándose en puente conector de la opo- publicación de los postulados de la izquierda democrática, con la que
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rompe definitivamente, por considerarla En efecto, los preparativos para la instalación en España expresan las
atrapada en el torbellino provocado por la dificultades del viaje de regreso de CRI a un país en plena transforma-
aceleración de los acontecimientos. ción que oscila entre los límites impuestos por una autocensura alimen-
Reivindicar la capacidad de oponerse al tada durante casi cuatro décadas de opresión informativa y la euforia de
proceso de configuración del sistema una reciente libertad de expresión, al mismo tiempo que combina las
político español se convierte así en esperanzas en una reinstauración democrática con un decidido recurso
el nuevo rumbo a seguir que se aleja a a la amnesia histórica. Instalada en los rincones de la marginalidad polí-
golpe de editorial del conjunto de la tica y devorada por la aceleración del tiempo histórico, la revista tantas
izquierda partícipe en el mismo, veces clandestina se presta a una última representación de apenas un
para introducirse en el camino de un año. Brevedad existencial que resulta de las exigencias de un José
progresivo aislamiento. Martínez desprovisto de referencias, de la eterna búsqueda de definición
política y de la radicalidad de un contexto con capacidad de arrastrar
La percepción de la actualidad que se está fraguando en el interior del hasta el abandono toda publicación tachada de inútil por no participar
país y que configura su propia realidad política y social, lleva a Ruedo en el valor de lo efímero e inmediato, imperante en ese tránsito hacia los
Ibérico a plantearse la posibilidad de instalarse definitivamente en ochenta.
España por lo que 1977 actúa de marco temporal en el que las decisio-
nes en favor del regreso comienzan a materializarse. Mientras tanto Estos últimos años de CRI, pautados por las firmas de José Manuel
CRI prosigue su labor a la zaga de un proyecto editorial que concentra Naredo, Juan Martínez Alier, Carlos Peregrín Otero, Agustín García
sus miras en el interior, impulsado por una doble finalidad: reducir gas- Calvo o Noam Chomsky, están protagonizados por el análisis del perí-
tos de distribución y aproximarse físicamente al que siempre había odo electoral, la reflexión en torno a los medios de participación ciuda-
representado el lector destinatario tanto de las obras publicadas como de dana, la preocupación por el medio ambiente, la valoración de las ener-
la revista. gías disponibles y el interés por las posibilidades de los nuevos movi-
mientos sociales, lo que dota a las páginas de un carácter pionero que
La cuarta y última etapa de CRI que comprende los números 55-57 al abre nuevas expectativas en el panorama del pensamiento político del
63-66 es el reflejo de las repercusiones del proceso de transición en el momento. Sin embargo, la anticipación de estos temas no consigue
recorrido vital de una revista creada durante el franquismo para hacerle garantizar la lectura de los números y mucho menos sufragar las defi-
frente al régimen desde los parámetros de la información, la crítica y la ciencias financieras que se agravan conforme la actividad de la editorial
memoria histórica. El año 1978, testigo de una nueva interrupción en se dispersa entre París, Barcelona, Valencia y Madrid. La regularidad
la trayectoria de CRI constituye la frontera temporal que separa los últi- con la que se presenta al mercado durante estos últimos años se consi-
mos números editados desde el obligado exilio de París (55-57, 58-60) gue gracias a la aparición de volúmenes que incluyen dos, tres e incluso
de los editados en España (61-62, 63-66). Unos y otros cumplen la fun- cuatro números, expresión de un esfuerzo encaminado a mantener rigor
ción de puente entre pasado, presente y futuro por lo que su escasa inci- y crítica en un marco calificado por sus propios colaboradores de polu-
dencia en la España de finales de los setenta pone en evidencia el valor ción informativa.
de unos contenidos que caminan a contracorriente, pero que se confi-
guran en elementos definidores de la publicación. En consecuencia, ni la regularidad ni la calidad logran paliar la
progresiva deserción del público que condena CRI al silencio. Se inicia
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así el estrecho camino de un adiós sin despedida: arrastrada por nuevos un sector de sus militantes. La falta de reconocimiento se convierte así
parámetros, esta vez temporales e históricos, la revista no puede escapar en la última prueba a la que editorial y editor, obra y hombre deben hacer
a una experiencia que le devuelve al exilio. El trabajoso y necesario paso frente. La ya clásica reivindicación de la memoria histórica y el ingente
de la frontera le introduce en una nueva noción del mismo, en esta oca- papel opositor desempeñado a lo largo de dos décadas ceden paso ante
sión, expoliado de todo valor colectivo y definido por las connotaciones el significado de un exilio que la sociedad de la transición impone desde
de una vivencia del pasado que le distancian de toda posibilidad de pro- el discurso del consenso como permanente y estático. Libros editados y
yectarse hacia adelante. números publicados finalizan así su camino de regreso al país al que iban
destinados para formar parte de un inmóvil y silencioso stock, huella
El proceso de normalización cultural que define la transición está lla- fosilizada de una laboriosa empresa construida a golpe de ilusiones
mado a provocar una situación contradictoria como lo es la exclusión de escépticas y consecuente ideología. La marginalidad se convierte en últi-
determinados sectores opositores, determinantes desde mediados de los mo receptáculo capaz de albergar las formas de pensamiento considera-
sesenta en el proceso de construcción de una cultura de pensamiento crí- das inviables o incómodas para la nueva etapa histórica que despunta.
tico. Acabado el franquismo la permanencia de su correlato, la oposi- Quedaban así inaugurados otros tiempos, libres de herencias y llamados
ción, no despierta ningún interés, por lo que proyectos de antaño de a adormecer el pasado más próximo para permitir mayores brillos con los
marcado talante político se pierden en la vorágine de una sociedad en que iluminar el espectáculo del seductor presente.
plena mutación cultural y tendente al pensamiento único. Preocupada en
dotar de un carácter festivo a la desmemoria reinante se provee de nue- Con la perspectiva que concede el paso del tiempo, volvamos a escuchar
vos mecanismos de autorregulación que entran en juego para acallar el las voces de los colaboradores de Cuadernos de Ruedo Ibérico. Habiendo
coro de voces llamadas a recordar la existencia de una historia pasada. ellos realizado la labor de denuncia de la práctica política del régimen
franquista y de reivindicación de libertades amputadas, corresponde
El espacio político tan ansiadamente buscado por la publicación y mate- ahora al lector aguzar el oído para apreciar la aportación y el valor his-
rializado a lo largo de la Segunda época en la recuperación de la vía tórico de esta obra. Si en un primer momento su consulta le remitirá a
libertaria y en la apuesta por las nuevas formas de movimientos socia- la actualidad de las décadas de los sesenta y setenta, una lectura más
les, deja paso a un vacío difícilmente reemplazable. La ausencia defini- atenta le permitirá reconstruir una historia interrumpida, que dejó en el
tiva de CRI a partir de 1980 arrastra consigo el progresivo declive de las camino más de un proyecto y multitud de esperanzas.
ediciones de la que es deudora y que desaparecen asimismo en pleno
proceso de crisis del libro. Las esperanzas puestas en la singladura intra- Revisitar esta publicación de referencia
muros del que fuera vehículo de transmisión de una historia colectiva supone franquear un puente encargado de
terminan siendo truncadas mientras toda posibilidad de continuidad se recorrer distancias geográficas y tempora-
revela progresivamente infructuosa. les con el objeto de recuperar las huellas
de un pasado todavía oculto. Al mismo
Conforme la energía de José Martínez se consume en las decepciones y tiempo, el conjunto de la obra rememora
derrotas propias de un regreso frustrado, Ruedo Ibérico toca a su fin la vivencia personal de José Martínez
sumido en adversidades financieras. Por su parte, la izquierda protago- convertida en expresión y símbolo del
niza una reubicación, necesaria tras los decisivos acontecimientos electo- desatinado destino de una conciencia
rales, y vital ante el estado de desencanto político y social que atraviesa colectiva. La reflexión sobre los quiebros
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Bibliografía sobre Ruedo Ibérico

A.G.R., « Un centenar de amigos despidió a José Martínez », Diario 16,


15/3/1986. p.34.
ALAMEDA, S., « José Martínez. Fundador y director de Ruedo ibérico:
Eramos parciales, no embusteros », El País Semanal n°104, 8/4/1979. pp.10-13.
ALBA, V., « Una víctima postuma de la Gauche Divine », Avui. Cultura,
15/6/2000. p. VI.
AXEITOS, X.L., « Galicia y la Editorial Ruedo Ibérico » en Alicia ALTED
VIGIL y Manuel AZNAR SOLER (Eds.), Literatura y cultura del exilio español
de 1939 en Francia, AEMIC-GEXEL, Salamanca. 1998. pp.349-359.
del exilio, el conocimiento de la evolución de la izquierda política, la BARNILS, R., « Pepe Martínez », El Temps, 24/3/1986. p.35.
búsqueda de los trazos de un intento de recuperación de la memoria his- BELTRAN, A., « Ruedo Ibérico, treinta años de antifranquismo », El País,
tórica, el disfrute de las aportaciones literarias y artísticas son algunas de 11/11/1992. p.29.
las diferentes facetas que ofrece esta colección, y que esperamos sirvan BLASCO, E., « El don de Prometeo. Visión y previsión de José Martínez desde
de alimento para mantener vigentes el espíritu crítico y la reflexión per- la atalaya de Ruedo ibérico », Riff-Raff. Revista de pensamiento y cultura, n°5,
sonal, tan necesarios en nuestros días como buscados durante toda su primavera 1995 y n°6, otoño 1995, pp. 9-12 y 11-14 respectivamente.
existencia por su infatigable director. BRÜLL, M., « De l’occultation au confusionnisme. Ruedo ibérico: commen-
taires sur une histoire falsifiée. », A contretemps, n°3, juin 2001. pp. X-XIII.
CAROL, M., « Ruedo ibérico tuvo como protagonista a Franco », El Periódico,
Una labor y una producción, dignas de ocupar un espacio en la vida cul-
9/12/1978. p. 18.
tural de los últimos decenios aunque a la espera de ser abiertamente CARRASQUER, F., « Hommage à José Martínez », A contretemps, n°3, juin
reconocidas. En nuestras manos hoy todo un tesoro forjado a base de 2001. pp. VII-IX.
esfuerzos y dificultades, y pulido desde la exigencia del pensamiento _ « El malaguanyat final de José Martínez Guerricabeitia », Avui. Cultura,
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