La urbanización en México en el último cuarto del siglo XX Avance de investigación Marina Ariza Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM Introducción

Presentaremos a continuación las tendencias generales de la evolución del sistema urbano mexicano en las últimas décadas en términos del grado de urbanización, el volumen de la población urbana, el número, tipo y tamaño de las ciudades éstas, y el curso seguido por la primacía urbana. En el segundo apartado se exponen las tendencias recientes de los mercados de trabajo; y en el tercero y último los indicadores disponibles sobre violencia e inseguridad ciudadana en México. 1. A Tendencias generales del crecimiento urbano en el período 1970-2000 Es recién en el último cuarto del sigo XX cuando México puede considerarse una sociedad urbana. En efecto, no es sino hasta la década de 1980 cuando más de la mitad de su población pasa a residir a localidades de 15, 000 habitantes y más (cuadro 1). Para el año 2000 alcanzaba ya a 67.3% el total de mexicanos residentes en núcleos urbanos. Entre el principio y el fin del período de estudio (1970-2000), el número de ciudades se duplicó (de 174 a 350), mientras el volumen de habitantes urbanos creció en aproximadamente un 188% (22.730 millones a 65,653).1 En sentido general, los años de 1970 a 2000 representan tanto momentos de cambio como de continuidad con las tendencias precedentes del desarrollo urbano. En al menos dos aspectos clave es fácil reconocer un quiebre en las pautas previas: el ritmo de crecimiento de la población urbana y la tendencia a la superconcentración en la ciudad principal (primacía). Indudablemente, desde cualquier parámetro que se evalúe, los años de 1950 a 1970 fueron los de mayor impulso urbanizador. En ellos la población urbana creció a un ritmo anual de aproximadamente el 3.2% y, el tamaño de la ciudad principal fue -al menos en 1950- siete veces mayor que la siguiente ciudad en tamaño (Guadalajara) (cuadro 1). En esos mismos años la Ciudad de México concentraba poco menos del 40% de toda la población urbana. En las tres décadas siguientes, el ritmo de la urbanización se desaceleró notablemente al pasar de una tasa de crecimiento medio anual del 2.0 en 1970, a 0.6 % en el año 20002, al tiempo que la ciudad principal redujo también de manera significativa su participación en el conjunto de la población urbana a poco más del 27% del total. En consonancia con estos cambios, el índice de primacía de la Ciudad de México respecto de Guadalajara experimentó un descenso no despreciable al pasar de 5.83 a 4.89
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En este importante incremento incide naturalmente el efecto acumulado de las altas tasas de crecimiento poblacional. 2 Como en el caso anterior, en esta desaceleración influye también la baja en el crecimiento poblacional. 1

En contraste, la pauta de crecimiento por tamaño de las ciudades guarda en apariencia más similitudes que contrastes con las tendencias del período anterior (1950-70). En efecto, la observación del peso proporcional de cada tamaño de ciudad en el mapa urbano nacional entre 1970-2000, muestra una tendencia general y consistente a la baja en el conjunto de la jerarquía urbana, con excepción de las ciudades de entre medio millón y menos de un millón de habitantes, las que salen a relucir como las grandes ganadoras del período. En estas décadas finiseculares de 1970 a 2000, tanto las ciudades medias (de 50,000a 499,000) como las pequeñas (de 15,000 a 49,000) ven reducir sistemáticamente su representación en el entramado de la jerarquía urbana nacional: las primeras descienden de 9.2 a 2.6 su porcentaje en el universo urbano; las segundas, de 34.8 a 21.4 (cuadro 1). Los centros urbanos de 500,000 a 999,999 habitantes, por el contrario, lo incrementan de 2.8% en 1970, a 19.2% en el año 2000. En otras palabras, esto quiere decir que el número de ciudades grandes de este rango se multiplicó 19 veces en el período en cuestión (cuadro 1). Las llamadas metrópolis (de más de 1 millón de habitantes), por el contrario no muestran una tendencia tan unidireccional. Entre 1970 y 1990 se observa una inflexión de su posición relativa (de 50.0 % 43.6%), que es recuperada de nuevo en el año 2000. Así, aún cuando ocurrieron variaciones importantes en el interregno, tanto al principio como al fin del período, las métropolis de más de un millón de habitantes concentran el mismo porcentaje de población urbana: la mitad (50%), sólo que ahora éste se distribuye entre un número mayor de localidades de este rango, nueve en vez de las tres que existían en 1970, lo que quiere decir que ocurrió un cierta redistribución de la población hacia otras metrópolis de la república. Es importante tomar nota, sin embargo, de este punto de retroceso en la tendencia concentradora del crecimiento de las grandes ciudades, pues el mismo dará pie a numerosas interpretaciones sobre el curso de la urbanización en México que retomaremos en el siguiente apartado. En suma, la observación del proceso de urbanización en México en las últimas décadas del siglo XX da cuenta tanto de la desaceleración del ritmo de urbanización como de la duplicación de los centros urbanos junto a la considerable expansión del número de habitantes residiendo en estas localidades, en parte por la inercia del crecimiento demográfico y por el efecto de las migraciones internas en la conformación de las ciudades3. Esta proliferación de los asentamientos urbanos ha implicado la diversifcación del número de metropólis, y el ensanchamiento en general de la malla urbana, desde un modelo claramente unipolarizado a otro multicéntrico o, a lo sumo, con varias constelaciones centroperiferia. Sin excepción, todos los tamaños de ciudades que conforman la jerarquía urbana se han multiplicado, desde las muy pequeñas (15,000 a 19,000) que pasaron de 115 a 234, a las muy grandes (más de un millón), de tres a nueve. No obstante, en lo esencial la estructura –vista a través de la jerarquía urbana- da cuenta de una enorme continuidad al mantenerse, y aún consolidarse, la tendencia a la mayor concentración de población en las localidades grandes en detrimento de las pequeñas y medianas, a pesar de que las primeras se han diversificado contrabalanceando así la hegemonía de la ciudad principal. En este
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Ellas fueron responsables de cerca de la mitad del crecimiento urbano de las ciudades de México, Guadalajra y Monterrey antes de 1970 (Aguilar y Graizbord, s/f :157) 2

punto quiero llamar la atención sobre un problema metodológico que envuelve el análisis de la evolución de la jerarquía urbana en el tiempo, destacado ya por otros especialistas (Solís, 1997), mismo que sesga la apreciación de las tendencias. Por el modo en que se construye la información –ubicación de las ciudades según su tamaño- y dado que la urbanización es por lo general un proceso creciente- el movimiento de una posición a otra dentro del sistema (de un tamaño inferior a otro superior), favorece siempre al estrato superior. En otras palabras, el crecimiento de éste es un efecto tanto del aumento de sí mismo como del tamaño de las unidades inmediatamente inferiores a él –que no tienen otro lado hacia donde moverse que ascender al siguiente rango de la jerarquía. Este sesgo conocido como de filtración jerárquica (CONAP, s/f) hace que continuamente leamos como parte del crecimiento de un rango de ciudad lo que es en estricto sentido el efecto de la expansión de un tamaño inferior que se reclasificó –por su aumento- en el siguiente. Este sesgo es posible porque leemos la jerarquía urbana tomando en cuenta sólo el tamaño de la ciudad al final del período. Para evitarlo habría que controlar por el tamaño de la localidad al principio del período de observación, y seguir su evolución a lo largo de las tres décadas. Al corregir los datos para el período 1960-95, luego de un laborioso trabajo estadístico, Solís (1997) pudo mostrar que aun cuando todos los tamaños de ciudad venían exhibiendo tasas decrecientes de incremento anual, eran las ciudades de 100,000 a 499,000 habitantes, las llamadas ciudades medias, las que mostraban un mayor dinamismo relativo, con incrementos anuales del 3.04% entre 1990-95. Este hecho no salía a relucir cuando no se tomaba la precaución metodológica señalada. El propósito de introducir esta larga aclaración metodológica no es otro que el señalar que la apreciación de las tendencias respecto al tamaño de las ciudades y la evolución de la jerarquía urbana es preliminar, y está sujeta a poder incorporar con posterioridad las observaciones señaladas, o al menos, a dejar sentado los problemas que contienen. Para finalizar, baste resumir la evolución seguida por la Ciudad de México como centro neurálgico del sistema urbano. Como se señaló con anterioridad, entre 1970 y 2000 se ha producido una reducción paulatina y sistemática de la magnitud de la primacía urbana de la ciudad principal, ya sea que ésta se compare con la segunda ciudad o con las tres siguientes. En estricto sentido, esta reducción venía anunciándose ya desde el fin del período anterior, concretamente desde 1960. En coherencia con ello, el porcentaje de población urbana que absorbe ha descendido desde cerca del 40% a poco más de una cuarta parte (27.3%). Esta reducción ha favorecido principalmente a otras metrópolis, hecho que ha movido a algún autor a afirmar que México es hoy en día básicamente un país metropolitano (Olivera Lozano, 1997). Otros aspectos no contemplados aquí como la evolución de las tendencias migratorias internas confirman por otra vía la pérdida de importancia de este la Ciudad de México, y en particular del Distrito Federal, el que desde hace ya bastante tiempo expulsa más población de la que atrae (Ariza, 1998). 1.B ¿Concentración o desconcentración urbana? Los puntos de un debate Los aspectos antes reseñados han sido objeto de diversas interpretaciones entre los estudiosos del tema, algunas de ellas divergentes. En aras de la simplicidad,
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en especial. la multiplicación de las opciones migratorias. Corona y Tuirán. y de las ciudades medias y pequeñas. algunos de estos autores enmarcan sus reflexiones en planteamientos teóricos que visualizan el proceso de urbanización en etapas las cuales describen una curva tipo U invertida. 1984. y el hecho de que las tasas de crecimiento de algunos centros medios hayan sido en algún momento superiores a las de la ciudad capital. de la Ciudad de México. las tendencias mencionadas son expresión inequívoca de un cambio en la pauta concentradora del crecimiento urbano hacia una desconcentración. 1994. entre los que destacan: la frontera norte. la pérdida de importancia de los deplazamientos campo-ciudad. apoyándose en Alonso. lejos de obedecer a una suerte de desconcentración “espontánea”. en la que las metrópólis nacionales pierden población absoluta en sus núcleos centrales y en sus anillos circundantes o suburbanos. Los detentadores de la primera posición sostienen que tanto la disminución de la velocidad del proceso de concentración urbana. entre los que destaca Garza (1999. tal y como se había verificado antes de 1970. como apresuradamente se ha querido ver. son elementos suficientes para afirmar que el proceso concentrador. 1965). el elevado incremento demográfico de un grupo de ciudades medias. contraurbanización o inversión de la polarización. En la actualidad México habría entrado en la tercera etapa de este proceso. sino que han emergido nuevos patrones de distribución territorial. En lo esencial. En un interesante trabajo empírico en el que evalúa el proceso de desconcentración poblacional tomando en cuenta dos escalas de observación. a favor de sus hinterlands no urbanos o de las localidades urbanas de sus periferias (Graizbord. para acelerarse en el momento en que el sistema sufre un cambio. 1999). de la metrópolis a la megalópolis (solapamiento de al menos dos metrópolis). de las áreas rurales. como indistintamente se le llama. Partiendo de una crítica incisiva a la concepción del crecimiento urbano como una tendencia inelectuble hacia una concentración cada vez mayor. como el carácter crecientemente expulsor del Distrito Federal. Negrete. dichas tendencias. 1996. 1986. las que pasarían a convertirse en el destino principal de los flujos migratorios internos (Ibídem). apoyándose en la menor de estas dos 4 . 2000b. algunas zonas costeras. y las regiones petroleras del Golfo de México (Negrete. 1997.las formulaciones pueden polarizarse en dos grupos. dicho proceso se caracterizaba por la atracción casi exclusiva de las grandes zonas metropolitanas del país. Graizbord. estatal y municipal. el curso de la urbanización se mantendría estable durante un largo período. hasta alcanzar el punto más alto y volver a desacelerarse y alcanzar estabilidad de nuevo con posterioridad. responden a una acentuación de la tendencia concentradora y a un cambio en el nivel de la concentración. De acuerdo con ella. por lo que la década de 1970 marcaría un parteaguas en el curso seguido por el proceso de urbanización. no sólo ella ha cedido espacio a otras ciudades de diverso rango. Para otros. Estos cambios se manifestarían en la expansión de las regiones periféricas. Para un conjunto de investigadores (Ruiz. ha llegado a su fin. 1992. Sobrino. 1999). 2000a. 2002). Graizbord y Sánchez. 1980 y en Williamson. común por lo demás a la mayoría de los procesos de desarrollo (Graizbord. Negrete (1999) afirma. Ahora. 1992. 1992).

no figuran en el cuadro anexo. Como prueba de que la evaluación fue precipitada señala que ambas tendencias se revertieron en el lustro siguiente. las que animaron a los investigadores a proclamar no sin entusiasmo el fin del proceso concentrador. Para Garza (1999. estas aseveraciones descansan en una interpretación apresurada. lo que quiere decir que ha concentrado población. el desarrollo del complejo megapolitano es un proceso de largo plazo que podría llevar décadas o siglos. la baja en la tasa de urbanización intercensal entre 1980 y 1990. 2002). por lo demás coyunturales. producto del solapamiento de la Ciudad de México y Toluca. de 1. o una desconcentración espontánea. 1990-95: la tasa de urbanización repuntó. Estos aspectos lo llevan a enunciar que lejos de haberse producido un crecimiento urbano menos desequilibrado o uniforme. capital del Estado de México. hecho que estuvo acompañado de una expansión considerable de la superficie que comprenden. 2000ª y b. y el Noreste. de algunas variaciones observadas en la década de los 80. Hasta aquí hemos descrito los principales puntos de un debate no concluido.0. de 51. es necesario realizar un análisis más profundo de la información.aglomeraciones. a la vez que ascendió la participación porcentual de las ciudades más grandes a 47. El paso de una a varias áreas metropolitanas y su creciente papel en la jerarquía urbana serían indicios inequívocos del cambio en el modo de concentración. La autora hace además una puntualización importante respecto de la naturaleza que reviste el proceso desconcentrador en países como México. Desde su mirada. que en los años 1990-95 se generaliza y acelera la tendencia a la desconcentración urbana iniciada en la década de 19704. ambas evidencias no constituyen más que una manifestación espacial de los efectos de la llamada crisis de los ochenta. cuando no errónea. Tan sólo en este lustro. la conclusión es que efectivamente la región Centro ha crecido encima del promedio nacional.3 a 45. y ello aconteció allá por los años ochenta. Se impone también una reflexión de carácter metodológico sobre la manera en que se observa el proceso. con Monterrey como núcleo principal. En ellos. lo que ha tenido lugar es un cambio en el ámbito de la concentración hacia conglomerados megapolitanos y regiones urbanas policéntricas.3 a 0. a finales del siglo XX sólo existía en sentido estricto una megalópolis. Fueron dos evidencias empíricas. de bajo nivel de desarrollo. la ausencia de alternativas adecuadas de infraestructura urbana y económica que permitan un efectivo y exitoso crecimiento lejos de las metrópolis tradicionales. por un simple problema de economías de escala (Ibídem). cinco veces más municipios atrajeron población que en los veinte años transcurridos entre 1950 y 1970. 5 Los datos para 1995. 5 . por el contrario. Las demás regiones policéntricas hegemónicas en México en la actualidad serían el Occidente. 4 Cuando el análisis se hace sustentado en la observación en el nivel estatal. obliga a que la desconcentración se verifique en la periferia cercana a la ciudad principal. hechos con base en el Conteo Nacional de Población y Vivienda.8. que en México . y el descenso en la participación porcentual de las ciudades de más de un millón de habitantes. Es evidente que antes de tomar posición frente al mismo.es menester recordar -adquirió tintes muy severos. con vértice en la ciudad de Guadajalara. En sí mismo.25. a diferencia de los países del primer mundo. En México.

Evolución reciente de los mercados de trabajo en México (1980-2000) En este apartado se hará una breve síntesis de las tendencias más generales de la evolución reciente de los mercados de trabajo en México. en efecto. la inflación rebasó el 100 %. en la traumática devaluación monetaria. sean pocos los períodos económicos que encierren tantas y tan decisivas transformaciones en los mercados de trabajo en México como los que acotan las décadas de 1980 a 2000. con una aguda contracción económica que no fue más que la escenificación tardía en el caso mexicano de un episodio más de la llamada crisis de la deuda. la crisis no fue más que la antesala de un cambio más radical aún. Ros. la reorientación del papel del Estado en la economía. La misma resulta evidente en la pérdida de importancia de 6 El boom petrolero del período 1979-81 permitió a México retardar ficticiamente por unos años el severo impacto de la crisis. un profundo cambio en el esquema de crecimiento hacia la apertura externa. la apertura y competitividad externas. a grandes rasgos. mientras la tasa se desempleo abierto llegó al 12% a mediados de 1983 (Ros. 7 La moneda se devaluó cerca de 40 veces entre 1982-1986. la acentuada terciarización y feminización de la fuerza de trabajo. principalmente en la última década.hacia otro cuyos ejes descansan en la comercialización. 2. sea la que arroje como resultado el mayor grado desconcentración posible. la proliferación de las actividades no asalariadas. la desindustrialización y diversificación espacial del sector manufacturero. o más bien. 6 . 1996 y 1998). Es quizás la relativa desindustrialización de la economía que en esos años tomó cuerpo. No deja de ser sintómatico que la menor escala de observación. la polarización. y el deterioro en la calidad del empleo son.6 Las manifestaciones de esta crisis resultaron ostensibles en la pronunciada caída del producto per cápita y del salario real. el nivel municipal. 1985). 1985. Se prestará especial atención a la dinámica del sector informal.sobre el modo en que se construyen los datos. A continuación haremos una breve mención a los más relevantes de ellos. y en la no menos lacerante alza inflacionaria7 (Tello. el que habría de transformar el esquema de crecimiento económico desde un modelo sustentado en la protección del mercado interno y la industrialización por sustitución de importaciones -hegemónico grosso modo entre 1940 y1970. Oliveira y García. En el mediano plazo. Sería 1986 el punto de arranque de una serie de medidas decisivas que crearían la plataforma institucional necesaria para el despegue del nuevo modelo económico. tres devaluaciones monetarias. de superconcentración urbana. los eventos que resumen el período. la desprotección laboral. y que la escala megapolitana sea la que nos pinte el panorama de irrefrenable concentración. la que azotó a la mayoría de los países latinoamericanos desde los tempranos años de los 70. Tendencias generales Es probable que haciendo un ejercicio de comparación histórica. 1987. A. La década de los ochenta principia. el rostro más evidente de los decisivos cambios estructurales a que hemos hecho mención. sin embargo. una caída prácticamente irrecuperable de los salarios reales. Dos grandes crisis y sendos períodos de tímida recuperación económica.

mostraron tasas de crecimiento por encima del promedio nacional de 3. Centro Norte) las que se vieron favorecidas por el nuevo impulso industrializador vinculado ahora al mercado externo. y sólo ha sido a principios del siglo XXI cuando por efecto de la ola recesiva de la economía estadounidense han recortado la planta laboral. 2002.020 a 817.la manufactura como generadora de empleo a nivel nacional: entre 1980 y 1986. implementó un exitoso programa de reestructuración industrial logrando niveles de modernización tecnológica que le han permitido competir 8 A diferencia de la Ciudad de México.6. acero. 2001. la Ciudad de México ha acentuado su papel como productora de servicios. Fueron las empresas destinadas a la producción de bienes de capital y de consumo duradero las más severamente afectadas por la crisis. se revierte la tendencia a la rápida expansión del sector industrial iniciada en los años 50. Monterrey.982). en el lapso 1980-88. 10 Entre 1980 y 1998. En esos primeros años de los noventa. resultaron favorecidas de manera particular ciudades como Chihuahua. en el año 2000 el sector industrial manufacturero absorbía al 19. de autopartes. resultaron perdedoras netas (Ibídem)11. el porcentaje de ocupación correspondiente a este sector en los establecimientos fijos descendió de 46% a 37% (Garza. Sin embargo. en menor medida. por efecto de la recesión norteamericana se perdieron 226 mil empleos y se cerraron 253 establecimientos entre diciembre del 2000 y diciembre del 2001 (Fleck.10 El proceso de cambio económico estuvo acompañado por una reorganización espacial de la producción que terminó por conformar una nueva geografía económica en el país (Olivera Lozano. hierro. Estas experimentaron una extraordinaria expansión desde mediados de los 80 en adelante. en el año 2000 sobrepasaba el millón. Por su localización espacial. y por primera vez en la historia reciente de México.307. Oliveira y García. Pero el golpe al sector industrial fue en cierto modo contrabalanceado por el auge de las exportaciones manufactureras (maquilas). puntal decisivo del nuevo esquema de crecimiento. ubicados en la región Norte. 9 De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Empleo. industria química…). 2001). Ciudad de México) registraron la mayor contracción relativa del empleo (Olivera Lozano. maquinarias no eléctricas. e INEGI. García y Oliveira. 1991. 2001). de ahí que las ciudades donde ellas eran importantes (Monterrey. Carrillo y De la O. fueron las ciudades y regiones más vinculadas a la inversión externa y a los servicios de exportación (Norte y. 1997). En cambio. Entre 1991 y 1995 éste se crece con un ritmo inferior al del sector terciario. el número de empleados en la maquila pasó de 101. Los datos disponibles muestran una reducción de 21. 1997). 7 . Ariza y Eternod. Lozano. Así. mientras otras como Guadalajara han emprendido un proceso de diversificación de su planta industrial desde la pequeña industria artesanal a empresas de mayor tamaño y a la producción de bienes de capital e intermedios (Parnreiter. que tiende a recuperarse a finales de los 90 9 (Oliveira. 1998). Así. Monclova y Saltillo. 1997)8.3 de la fuerza de trabajo. (1. 2002. Monterrey lograría años después relanzar un proceso de reestructuración exitoso y revertir parte de la tendencia desindustrializadora (Alba. como se mencionó anteriormente. 1996). 11 De acuerdo con el autor citado (Olivera. Esta nueva geografía expresa un cambio en la especialización económica de algunas ciudades.2002).877.2 % a 17% de la PEA industrial entre 1979 y 1991. las grandes metrópolis del Noroeste (Monterrey) y Centro (Ciudad de Mëxico). los sectores líderes dentro del nuevo modelo de económico (exportadoras de vehículos.

la minería y el sector energético (García. 13 Así. sino los más heterogéneos y los que peores condiciones laborales ofrecen a la fuerza de trabajo (los personales y el comercio)15 (Oliveira. Ello resulta coherente con el incremento de las tasas de participación económica femenina las que. 2001). 1991 y 1998). 8 . Llama la atención que el llamado patrón emergente de distribución territorial de la maquila. y por primera vez en la historia reciente del país.0% a 62 % (INEGI. la progresiva ampliación del terciario ha ido de la mano de la creciente feminización de la fuerza de trabajo. no sólo porque 12 Entre 1979 y 1998 el porcentaje de industrias maquiladoras en la frontera descendió de 88. 1998. por ejemplo. de modo que ahora no son sólo las ciudades fronterizas las beneficiarias de la inversión extranjera en este dinámico sector de la actividad económica. Como sucede en otros contextos sociales. García y Oliveira. 15 Parnreiter (2002) llama la atención sobre el crecimiento reciente de los servicios al productor. por ejemplo.1). En el año 2000 el índice de feminización era de 51. 2001). el porcentaje de trabajadores en el conjunto de los servicios apenas llegaba al 34. ha tenido lugar un importante proceso de expansión territorial de la industria maquiladora por el cual las menos competitivas se han desplazado hacia el centro del país en procura de salarios más bajos y condiciones más atractivas12 (Fleck. 2000).Entre 1991 y 1995. se han más que duplicado en el período 1970-2000. Una de las tendencias que se ha afirmado con más fuerza en las décadas postreras del siglo XX . Alcanzado este nivel. 14 En el año 1979.airosamente en la arena internacional. En ese último año. aquéllas en las que al menos la mitad de la fuerza de trabajo encuentra inserción en dicho sector de la actividad económica. La ampliación del terciario favorece la inserción de las mujeres en la actividad económica extradoméstica. e incluso. En efecto. la industria textil maquiladora ubicada en municipios no fronterizos pasó de 27 establecimientos en 1985 a 783 en el 2000 (Carrillo y De la O.1996). 2001). el porcentaje de fuerza de trabajo alojada en el sector servicios no ha dejado de crecer entre 1980 y 2000 (cuadro 2. 2000)14. en particular en la Ciudad de México. México entra en el concierto de las llamadas economías terciarias. 2002)13.85 mujeres por cada cien hombres. Su impacto sobre la fuerza de trabajo es sin embargo limitado debido a la baja proporción de población que absorben. La presencia relativa de mujeres no ha dejado de aumentar desde la década de los 70. además. Ariza y Eternod. a algunas localidades rurales (Carrillo y De la O. Ariza y Eternod. 2001). una magnitud realmente importante si se considera que el porcentaje de mujeres en el conjunto de la fuerza de trabajo oscilaba alrededor del 35% (Ariza y Oliveira. En contraste con lo que fue la pauta de crecimiento del terciario durante los años de auge del modelo por sustitución de importaciones. iniciado en la década de los 90. En los últimos años. 2002). aunque ello haya sido merced a la destrucción de numerosas pequeñas empresas (Alba. el comercio fue el subsector más dinámico dentro del terciario.2% (Oliveira. la fuerza de trabajo en el comercio al por menor (o al detalle) era igual a toda la mano de obra ocupada en la industria. absorbiendo en este último año alrededor del 52% de la población ocupada (ENE. en el prolongado período de crisis y reestructuración económica abierto entre 1983 y 1995. ha sido la creciente terciarización de la economía. no son los subsectores modernos y más dinámicos de los servicios (sociales y al productor) los que liderean el crecimiento. haya tenido como principal depositario a las ciudades medias. como es sabido.

entre 1995 y 1998. esta mejoría no se tradujo en una elevación de las condiciones laborales. más la que labora más de 48 horas semanales ganando menos de dos salarios mínimos al mes.2% en 1999 (STPS.arrojan un panorama todavía menos esperanzador en cuanto a la calidad de las ocupaciones en el México finisecular. Ese mismo año. 2000). 2002). El caso del sector informal 16 La que trabaja menos de 35 horas a la semana por razones de mercado. Uno de los cambios más notables de las transformaciones económicas descritas ha sido el freno en la tendencia a la asalarización de la fuerza de trabajo. la que no alcanzó sin embargo a remontar los niveles previos a la crisis de mitad de la década (Zepeda. quedando sin efecto la frágil recuperación lograda entre 1991-1993 (Zepeda. Las transformaciones señaladas han tenido como consecuencia un incremento gradual de los trabajadores no asalariados (principalmente cuenta propias y familiares no remunerados) en el conjunto de la fuerza laboral. o de aquéllos que devengan menos de dos salarios mínimos al mes –por encima del 60% de la población trabajadora. Así. históricamente bajo en México. los que a fines de los 90 constituyen alrededor del 37% del conjunto de los ocupados. Muchos de esto aspectos resultan más inteligibles al echar una rápida mirada a la evolución reciente del sector informal. 22. pero una nueva onda recesiva en 1994 sumió al país en la crisis económica más severa de que se tiene memoria desde los años 40.186 empresas suspendieron sus cotizaciones al Instituto Mexicano del Seguro Social (García. 9 . y los correspondientes a los grandes establecimientos manufactureros en un 20%. mientras la población ocupada lo hizo al 4. Tal situación se reflejó en una reducción de la tasa de desempleo abierto hasta el 3. 2002). 2000). la economía empezó a dar visos de recuperación a principios de la década los 90. Después de la aguda contracción del lapso 1982 a 1988. la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO) que mide la proporción de población en situación precaria16. sino porque el carácter sexualmente segregado del mercado de trabajo imprime a este sector un tinte particularmente femenino: las ocupaciones que en él predominan son aquéllas concebidas como propias de su sexo.6% en agosto de ese año. magnitud sólo equiparable a los valores alcanzados en los momentos más severos de la crisis de la deuda.6%. otrora uno de los signos indiscutidos de “modernización” económica. se abre un período de breve repunte del crecimiento económico observable en la recuperación relativa de los salarios. A. la moneda se devaluó un 44%. alcanzó la cifra récord de 7. A partir de 1996 y hasta el 2000 al menos.5%. la inflación se elevó al 52%. entre 1995 y 1998 el producto interno bruto creció a una tasa media anual de 5. o que trabaja más de 33 horas semanales con ingresos inferiores al salario mínimo. 1996). se mantuvo estable en 23. No obstante. El producto bruto interno se contrajo en casi un 7%.muchas de sus actividades les permiten compatibilizar mejor las funciones productivas y reproductivas tradicionalmente asignadas a ellas.8% (STPS. De acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo. los salarios mínimos se redujeron en un 12%. Otros indicadores como el porcentaje de trabajadores sin prestaciones sociales que en México se sitúa por encima del 55%. el desempleo abierto.

2000). Dependiendo de los criterios utilizados. con todas las implicaciones que ello encierra. por un lado. considerados no informales.2). En términos absolutos estas cifras significan que 7 millones 475 mil personas.4) muestra una tendencia a la polarización de la estructura entre 1993 y 1998. a principios de los 90. De los cuenta propia y trabajadores sin pago. por otro. Si bien ya en 1993. 10 . En el comercio y en los servicios en general. De acuerdo con la distribución por sector de actividad económica las mayores tasas de informalidad se encuentran en el comercio al menudeo –un subsector. En tan sólo ese bienio. en 1993. Dos años después. como consecuencia de la severa crisis vivida desde principios de la década. obtienen su modus vivendi en el sector informal de la economía.2). se encuentra más de las dos terceras partes de todos los informales urbanos en México. durante el incierto período de recuperación económica posterior a 1995. extraordinariamente feminizado-. y a los trabajadores domésticos para evitar una doble contabilización (STPS. y los de dos a cinco trabajadores.3. los que absorbían a la mayoría de la fuerza laboral del sector informal. pero no en la magnitud de los años previos al parteaguas marcado por la mitad del decenio. que fue de apenas el 2. Pero también son elevadas en la construcción y en el transporte. una encuesta realizada en 1976 específicamente para medir informalidad en el nivel de los hogares. STPS. se excluye a los profesionistas. un 28. eran los establecimientos “sin trabajadores”. 1993). el sector informal empezó a absorber una parte importante de la fuerza de trabajo urbana. dos quintas partes de la población ocupada en actividades no agropecuarias en las áreas urbanas. tanto a principios como a finales de 1990 (cuadro 2. el sector formal. arrojó una cifra del 38% (Jusidman. En valores absolutos ello representa un millón 694 mil personas más que a inicios de la década (1993).Ya en los años 80. pues rondaba el 39% de la población ocupada. el valor se disparó hasta el 44. unos años después. De la categoría de trabajadores en empresas con hasta cinco personas se excluye a los que se encuentran en ramas que se definen como formales. en pleno momento de contracción económica. 18 El concepto de sector informal que se maneja aquí es una combinación del criterio del tamaño de establecimiento con el de situación en el empleo.3 %18.8% anual. Incluye a los empleadores. a los cuenta propia. y los servicios. ritmo considerablemente alto si se compara con el de su contraparte. asalariados y trabajadores a destajo que laboran en establecimientos con cinco o menos personas. las estimaciones más habituales oscilaban entre el 25 y el 35% de la fuerza trabajo en los últimos años de la década17 (Jusidman. La observación de la distribución del número de empleos por establecimiento (cuadro 2.5% de ellos 17 Sin embargo. a los trabajadores domésticos. La tasa de crecimiento medio anual entre 1993 y 1998 fue de 5. el porcentaje se redujo. dicho sea de paso. y los sin pago. sobre todo hoteles y restaurantes. En los 90. el porcentaje de trabajadores informales se colocó por encima del 40% de la población urbana (cuadro 2.7% anual. Resulta interesante observar las variaciones en su magnitud de acuerdo con los altibajos de los ciclos económicos (cuadro 2. En efecto. STPS.3). 1993). En la actualidad continua estando por encima del 40% del total de la población ocupada. la tasa de crecimiento del sector fue del impresionante 7. y como consecuencia de la extrema sensibilidad de este sector a las fluctuaciones económicas. el porcentaje de trabajadores en el sector informal no se distanciaba mucho del observado a fines del período más crítico de la década anterior.

La observación de la distribución del número de horas trabajadas por tipo de trabajador en los micronegocios (cuadro 2.693. Con base en la Encuesta Nacional de Micronegocios (ENAMIN). debido a que en general se requiere a un mayor número de personas para operar este tipo de negocios. 2000). entre 1993 y 1998. y apenas un 15% cuenta con la 19 La Encuesta Nacional de Micronegocios de 1998 es representativa de todas las áreas urbanas de 100. y la finalidad perseguida era casi siempre obtener un mejor ingreso que en el trabajo asalariado y/o disfrutar de flexibilidad en el horario durante la jornada laboral. y desde 1995. cuyo peso porcentual de ellos pasó de 38. Menos del 10% cuenta con seguridad social. La abrumadora mayoría de éstos. remunerados o no. o bien toma al propio domicilio o el de sus clientes como centro de operaciones (INEGI. incluyendo al dueño y a los trabajadores. a establecimientos y a los Censos Económicos. 4. Se consideraron en forma operativa a las unidades económicas de hasta seis personas en las actividades de la industria extractiva y de la construcción. este sector intermedio desaparece en favor tanto de los establecimientos sin trabajadores. con porcentajes importantes de la población en jornadas inferiores a las 35 horas o superiores a 40.19 De acuerdo con ella. 2 millones de micronegocios generan la tercera parte del empleo urbano a nivel nacional. Sólo una tercera parte lleva a cabo sus actividades en locales.4%. o incluso menos de uno. pero sobre todo de estos últimos. 2000). el 84%. En 1998. Se conforma así una encuesta mixta hogares-establecimientos.4% a 60. Visto de otro modo. c) el descenso de los trabajadores que ganan menos de dos salarios mínimos. Como era de esperarse. y no otro miembro de la familia. magnitud que en cifras absolutas envuelve a un total de 6.se encontraba ubicado en un tamaño intermedio (establecimientos con un solo trabajador). La muestra seleccionada fue de 16 mil micronegocios.6) revela un escenario mixto de subempleo y sobre trabajo. entre 1995 y 1998. Por último. En lo concerniente al sector manufacturero se tomó a las unidades de hasta 16 personas. o hace y deshace diariamente un pequeño puesto callejero. INEGI. El informante fue el patrón o trabajador por cuenta propia seleccionado. El otro móvil mayormente expresado era obtener un complemento al ingreso familiar (datos no incluidos en los cuadros. el comercio. 11 . una mirada al nivel de ingresos de los trabajadores informales revela tres aspectos relacionados (cuadro 2.6) (INEGI. un elemento de diferenciación y segmentación de la fuerza de trabajo. son unipersonales o utilizan trabajadores familiares a los que no otorgan remuneración alguna (cuadro 2. es posible incluir negocios que escapan a las encuestas. una encuesta de hogar. b)sus menores ingresos respecto de los formales. los servicios y el transporte. Estos aspectos sugieren que el sector informal sigue siendo un espacio de acentuada precariedad laboral. como de los que tienen entre dos y cinco. alrededor del 35% del total del empleo urbano tiene lugar en este tipo de negocios. el grueso de estos establecimientos carece de registro ante las autoridades correspondientes.000 habitantes y más. En un 85% de los casos el financiamiento para la realización de la actividad provino de recursos propios. la inmensa mayoría o deambula en la vía pública.5): a) el peso importante de los trabajadores sin remuneración en el conjunto de los informales. es posible conocer algunas de las características de los establecimientos de hasta 6 personas. Como la selección de los micronegocios se realiza con base en la Encuesta Nacional de Empleo Urbano. 2000). y una recurrente salida a las dificultades de empleo que confronta la estructura económica. mucho más acentuado entre los trabajadores formales que entre los informales.7 personas.

Revelan también que aún así. Así. Según lo refieren algunas estudios. 2002). Entre sus manifestaciones más elocuentes se encuentra el aumento del crimen.6 por cien mil habitantes. hombres. Se argumenta incluso que en una sociedad en proceso de transición hacia formas democráticas de gobierno. tienen hoy en día tasas de homicidio más altas. pues el nivel que alcanza su tasa de homicidios -19. El hallazgo resulta consistente con la hipótesis de que ello obedece al debilitamiento de los cacicazgos locales. 1998). el debilitamiento de las relaciones tradicionales de patronazgo y la creciente competencia electoral pueden. estas pequeñas y precarias unidades económicas constituyen una mejor opción que el trabajo asalariado. como también en México y en Brasil. por ejemplo (Arriagada. 2001). Violencia e inseguridad social en México: 1980-2000 Uno de los rasgos emergentes en las sociedades latinoamericanas en las últimas décadas ha sido la creciente violencia social. la composición étnica. En efecto. 2001). por razones eminentemente socio20 El estudio se refiere precisamente a México. 12 . en una fase inicial. Algunos estudios constatan no sin pesar un aumento de la participación de los más jóvenes en algunos países de América Latina como Chile. Si bien en las mujeres también las tasas de homicidio han sufrido alguna elevación. Villarreal (202) encuentra que las municipalidades rurales con mayor competencia electoral y fraccionamiento de los partidos. para ciertos sectores sociales.la criminalidad (Ibídem). Colombia se lleva la presea en cuanto a la violencia como causa de muerte. México no se queda rezagado en esta poco honrosa carrera. la deprivación material. En las décadas de 1980 y 1990.lo coloca según ciertos estándares internacionales como uno de los países en los que la delincuencia es un fenómeno epidémico (BID. cuya proliferación colma casi por completo el universo de los informales. sobre todo las que atañen a variables demográficas como la edad y el sexo. y a las diferencias regionales. con tasas promedio cercanas a 20 homicidios por cada cien mil habitantes (Arriagada. la delincuencia y la inseguridad ciudadana en las grandes concentraciones urbanas. Los países que se encuentran más distantes de ella son los del cono sur y los del Caribe inglés (Ibídem). uno de los rasgos aparentemente “universales” del perfil de víctimas y victimarios es que son desproporcionadamente adultos jóvenes. estimular los conflictos y –por ende. dichas tasas aumentaron en todas las subregiones del continente. podrían incidir de manera variable en el nivel de homicidios e inseguridad que una sociedad experimenta (Villareal. Entre los estudiosos de la criminalidad existe consenso acerca de la relación entre ciertos factores sociales y la mayor proclividad a la violencia social. Los aspectos reseñados rearfiman el carácter extraordinariamente precario de estas pequeñas unidades económicas. 3. la estructura familiar y las diferencia regionales. la densidad poblacional. América Latina y El Caribe figuran hoy en día entre las regiones más violentas del mundo. y además. las investigaciones disponibles confirman la veracidad de algunas de estas relaciones. la estructura por edad.estabilidad que proporciona un contrato escrito (datos no presentados en los cuadros). Como era de esperarse.20 Tanto en a México como en el resto de América Latina.

5% del total de las defunciones. han permitido que ganen relevancia las muertes por causas sociales –como las violentas. 1990). A partir de ese momento. treinta y cinco años después. cuyo episodio más dramático ha tenido lugar en el último lustro de los 90. debilitamiento de los canales tradicionales de movilidad. pero su discusión es una asignatura obligada cuando se trata de dilucidar la frecuente asociación entre vida urbana. al uso creciente de armas de fuego. en 1985 eran responsables del 15% (Ibídem). los hombres siguen siendo los innegables protagonistas de la mayoría de los hechos violentos en nuestra región. 21 Se especula así que la creciente fragmentación social que por diferentes vías promueve el modelo económico en curso (menguada ciudadanía laboral. al aumento de delitos como los secuestros. caída de los niveles de bienestar. pues ésta –si bien era alta. 2001). pérdida de centralidad de las identidades colectivas.había experimentado en el período en cuestión (1950-85) su mayor caída histórica (Bringas. sino de la modificación en la estructura general de la mortalidad producto del avance en la transición demográfica (Bringas. Sería interesante conocer en qué medida ellos explican algunos de los rasgos emergentes en el escenario delictivo de América Latina. Sirvan estos aspectos como contexto para enmarcar la exposición de los datos disponibles sobre México que a continuación hacemos. 1990).. el ascenso de la violencia en la jerarquía de las causas de muerte se explicaba más por el rápido incremento de los accidentes de transporte y vehículos de motor que por la tasa de homicidios en sí. Fuera de estos aspectos. que si a mediados del siglo XX ellas explicaban sólo el 5. no obstante. el paso del predominio de las enfermedades infecciosas a las crónico degenerativas.en la estructura general de los decesos en México. la pertinencia de factores sociales como la densidad poblacional o la deprivación de recursos han sido más difíciles de corroborar. perpetrada cada vez con más cálculo y premeditación y mayor número de agresores. Aspectos generales de la violencia en México Las muertes violentas han crecido extraordinariamente en México no sólo producto de la creciente criminalidad e inseguridad social. y a la prostitución infantil (Arriagada. Se estima así. sin embargo. 21 13 . En esas décadas (1950-85). etc. Las evidencias al respecto son mixtas y muchas veces controversiales. Algunos de estos aspectos serán retomados en la discusión de la información relativa a México en el siguiente apartado. junto al descenso considerable de las tasas brutas de mortalidad propiciados por el cambio demográfico secular. Escapa a los objetivos y posibilidades de este informe el esclarecimiento de tales relaciones.) estaría en la base de la ruptura de la solidaridad social y la espiral ascendente en la criminalidad que hoy en día enfrentan nuestras sociedades. En efecto. a la extensión del consumo de drogas. Estos refieren al carácter crecientemente organizado de la violencia. A.culturales. la historia dio un giro inesperado con el ascenso gradual pero sistemático de las defunciones por homicidio. violencia e inseguridad. del tráfico de órganos y personas.

la tendencia general del índice delictivo en el Distrito Federal ha sido la de un ascenso ininterrumpido en las dos últimas décadas del siglo XX. y visitar a parientes o amigos cuyas residencias se encuentren a una distancia considerable (27%) (ICESI. Tabasco (centro Golfo) Quintana Roo (peninsular). Casi la totalidad de los acciones delictivas resultaron del fuero común. Morelos y el estado de México (en el centro). A 22 Al 43 % le gustaría vivir en otra ciudad y al 14% en el extranjero. Colima. 2002).descendió ligeramente entre finales de los ochenta y principios de los 90 (cuadro 3. En coherencia con ello. 2002). Baja California Sur. De estos delitos. Tales nuevas pautas se reducen a: evitar salir de noche (81%). 2002). B. y Nayarit y Jalisco (en el noroccidente). siendo el arma de fuego la más frecuente (44%). son el Distrito Federal.2 millones de mexicanos.85 del PIB (49 mil millones de pesos). son los habitantes del Distrito Federal los que muestran un mayor grado de desconfianza respecto a la seguridad en su ciudad (80%). Aun cuando puede decirse que esta mayor incidencia delictiva es un rasgo que envuelve a toda la sociedad mexicana. lógicamente. Sobresalen así el noroccidente. 2002) permiten forjarse una idea de la situación actual. El perfil de la inseguridad en la ciudad principal Aunque con breves inflexiones en algunos años. en el año 2001. 2000). Zacatecas. centro-sur y el valle de México. el 47% de los mexicanos se siente inseguro en el lugar en que reside. evaluación que a nivel individual representa un costo aproximado de $13. En términos de costos. De ellos.2). utilizar o exhibir joyas (37%). llevar dinero en efectivo consigo (44%). El mismo escenario ha ocasionado además que cerca de una cuarta (23%) parte de la población haya modificado sus hábitos de vida con la finalidad de evitar un segundo (o tercer) episodio. la mayoría de los capitalinos (57%) contestara que sí22 (Termómetro Capitalino. 14 . y es el robo el que hegemoniza la mayoría de ellas (92%). que –de acuerdo con las fuentes oficiales (PGJDF e INEGI). Puebla y Tlaxcala. Guerrero. En números absolutos ello representa alrededor de 4. ICESI. 2002). como las regiones más violentas (Villareal. como las entidades de más baja incidencia (Ibídem) (cuadro3.245 pesos por víctima (ICESI.1). esto es. Chihuahua y Baja California (en el norte y noroeste). el centro norte. se estima que las pérdidas que ellos ocasionaron al país en el año 2001 equivalen al 0. la información disponible permite delinear algunas diferencias territoriales.Algunas cifras arrojadas por la Primera Encuesta Nacional sobre Inseguridad Pública en las Entidades Federativas (ICESI. En el extremo opuesto se encuentran Durango. y sólo en el 5% de los casos contra comercios establecidos. Este País.1 A. Es quizás este aspecto lo que explica el que confrontados con la pregunta “¿Si tuviera la oportunidad le gustaría vivir en otro lugar fuera de la Ciudad de México?”. poco menos de la mitad (44%) fueron cometidos con violencia. Producto del escenario que acabamos de describir. Entre 1983 y 1988 se observó un primer incremento. En los albores del siglo XX. Este se comete casi siempre contra transeúntes (61%). los diez estados que ostentaron los mayores índices delictivos en el año 2001 (ver cuadro 3. en el 14 % de los hogares mexicanos al menos uno de sus miembros ha sido víctima de un delito.

El 50% de estos crímenes tiene lugar en la delegación de residencia de la víctima.partir de ahí. más de la mitad de los homicidios dolosos cometidos fueron consecuencia de un robo.000 delitos más. es la propia colonia en que residen el lugar en que los citadinos están más expuestos a una agresión. lo que confirma que el espacio barrial se ha convertido en un entorno amenazador para sus habitantes. Obviamente existe una relación entre robo y crimen. 1998. mismo que se verificó en todos los grupos de edad y en ambos sexos. a las que siguen los robos (SEMEFO. El 84% de estos AVISA corresponde a años perdidos por muerte prematura. Se trata también en la mayoría de los casos de personas jóvenes (61%) (Ibídem). 1999. que era el responsable de la mayoría de este tipo de delitos en México. tanto víctimas como agresores son fundamentalmente hombres. En el 31% de los casos éste había sido cometido con agresión. y 10. De acuerdo con los datos de la Encuesta de Victimización realizada por el Banco Mundial y la Fundación Mexicana para la Salud en el mes de mayo de 1999 en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Si a principios de los 90 la tasa de crecimiento anual de los delitos fue de 2. Los datos elaborados por el Banco Mundial (1999) y el BID (1998). 1999). indican que en el año 1995 se perdieron en el Distrito Federal 57. pues supusieron el paso de 180. y son las armas de fuego las más empleadas para cometerlos. 673 mil años de vida saludables producto de homicidios y/o lesiones infringidas intencionalmente. esto es causa a su vez de 25.000 delitos en 1994. 1999). BID.2 a 19. al pasar de 10. En las investigaciones sobre violencia es frecuente calcular un indicador que mide simultáneamente los daños provocados por las muertes prematuras y por las secuelas de la violencia en sí (expresadas éstas como discapacidad funcional). En la mayoría de los casos los homicidios obedecen a riñas. Los niveles alcanzados ese año fueron alarmantes.000 en el año siguiente (Ibídem). En el año 1995. Entre 1981 y 1995 éstas registraron un incremento del 90%. aunque en el caso de estos últimos el porcentaje es mucho más alto (83%). de acuerdo con las estimaciones del BID (1998).2%.308 por suicidios y/o lesiones autoinfringidas. Banco Mundial. En coherencia con el perfil habitual. aunque también tienen relevancia las llamadas armas blancas.5 homicidios por cien mil habitantes. Ese indicador es conocido con el nombre de AVISA. 2002). a 252. años de vida saludable perdidos. y 15% a 15 . el robo sin agresión había sido el delito más frecuente del que habían sido víctimas las personas en los seis meses previos a la realización de la encuesta. ya citados. A juzgar por los datos. justo los años que comprenden la crisis económica de fin de siglo (Banco Mundial. el aumento ha sido constante. el homicidio intencional ha ido ganando terreno al no intencional o accidental. Por encima del 50% de los robos que se perpetran en el Distrito Federal se realizan en presencia de la víctima y. Las distintas fuentes consultadas coinciden en que esta espiral delictiva obedece principalmente a la expansión de un tipo de delito: el robo (BID. En consonancia con esta evolución. sin embargo. pues en el 43% de los casos fueron agredidos cuando se encontraban dentro de ella (Banco Mundial. ICESI. 1998).4%. Los datos muestran una inusitada elevación del indicador en el lapso de 1994 a 1997. El panorama que nos deja ver la evolución de las tasas de homicidio no es menos desconsolador. en 1995 fue de 35.

Todos estos aspectos contrastan con la baja tasa de denuncia de los habitantes de esta gran urbe (cuadro 3. Entre ellas destacan las delegaciones de Cuajimalpa. Tal es el caso del Distrito 23 Esta clasificación fue realizada por el Banco Mundial en el informe ya varias veces citado. De acuerdo con la Encuesta de Victimización señalada. y como era de esperarse. sólo el 17% de las víctimas se tomó el trabajo de denunciar el delito ante alguna autoridad competente.3) Las distintas informaciones recabadas han permitido trazar un mapa de la ciudad según el nivel que alcanzan los índices delictivos23. estrangulación.años vividos con discapacidad. Estas magnitudes varían dependiendo de la causa externa que provocara la muerte. Oscila entre dos y tres el número de personas que en promedio agreden a un individuo con la intención de robarle. Los primeros son realizados no sólo en contra de personas acaudaladas. de sexo masculino y que residen en delegaciones con alto desempleo. sumersión. 16 . En general. tanto por el descreimiento y la falta de confianza en los resultados. Al mismo tiempo. Serían los empleados con mayor escolaridad. De acuerdo con estos datos. ya citada. La abrumadora mayoría de ellos no denuncia los delitos de que son víctima. no obstante el hecho de que las denuncias no implican costo alguno (son gratis). Otras fuentes como la Primera Encuesta Nacional sobre Inseguridad Pública en las Entidades Federativas. y la discapacidad aumenta cuando son otros los medios que se emplean para infringir el delito (armas blancas. etc.). arrojan porcentajes de denuncia más altos para todo el país. Las de menor índice delictivo (menos de 1000 delitos por cada cien mil habitantes) se encuentran en el extremo opuesto y colindan con la zona sur de la ciudad Tienen un crecimiento poblacional lento y mucho menor actividad comercial que las restantes.. 2001. Las distintas fuentes consultadas coinciden en destacar el carácter crecientemente organizado de los delitos que se cometen en la Ciudad de México.4). Muestran también que son los estados con mayor índice delictivo los que menos denuncian los delitos. sino de medianos comerciantes o incluso. En ella es la delegación Cuauhtémoc la que presenta mayor peligrosidad social. De acuerdo con las estimaciones del Banco Mundial (1999). envenenamiento. la letalidad es mayor con las armas de fuego. con una tasa de 7. el hecho de vivir en una delegación con alto desempleo eleva la probabilidad de ser objeto de agresión. Se ha incrementado además el uso de estupefacientes y de armas de fuego . del orden del 34%. los desempleados tienen un riesgo de ser víctimas cuatro veces menor que los empleados. golpes. la más alta incidencia (tasas superiores a los 2000 delitos por 100000 habitantes) corresponde al centro de la ciudad. como por los enormes obstáculos burocráticos que han de salvar. (cuadro 3. de transeúntes a los que se les priva de libertad por unas horas con la finalidad de agotar las posibilidades de retiro de sus tarjetas bancarias (el llamado “secuestro express”). La probabilidad de los hombres es un tercio mayor que la de las mujeres.989 delitos por cada cien mil habitantes en 1997. Entre los delitos organizados que más asolan a la Ciudad de México figuran los secuestros y los asaltos bancarios. los que tienen una mayor probabilidad de ser víctimas de un delito en la Ciudad de México. Tláhuac y Xochimilco. y se incrementa a medida que el nivel de escolaridad aumenta.

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7 2. % Abs.2 99. % Abs. indicadores seleccionados.653 67.3 4.2 69.6 43.83 2.000-49.000 Subtotal Ciudades Medias 50.000 20.000-499.10 2.0 1.0 63.3 58.000 Subtotal Ciudades Grandes 500.3 26.4 21.0 5.3 10.730 36.0 80 124 204 39 42 81 15 4 19 304 1990 5. 1970-2000 21 .1 55 96 151 24 44 68 4 4 8 227 1980 6.3 9.5 7.3 9.8 50.04 1.7 7.4 Tasa de urbanización 2.3 0.000 1.6 70 164 234 46 42 88 19 9 28 350 2000 4.57 2.8 7. Indicadores seleccionados.1 55.0 16.0 Evolución de la Ciudad de México.000-19.3 12.10 2.000-100.6 63.57 3.3 27.5 19. % Pob.6 6.Cuadro 1 Evolución del sistema de ciudades.5 21.89 2.000.000-999. urbana (miles) 22.7 27.6 7.0 52.739 51.4 100.5 0.8 51.8 10.000 y más Subtotal Gran total 43 72 115 25 30 55 1 3 4 174 1970 Indice de primacía Dos ciudades(a) Cuatro ciudades (b) Porcentaje de la 5.8 100.0 34. México.491 Grado de urbanización 47.11 2.1 100.2 50. 1970-2000 1970 1980 1990 Abs.3 31.8 Ciudades Pequeñas 15.000 100.7 19.9 2000 Abs.1 5. % 65.

1 10.37 18.0 100.0 100.2 6.4 29.8 16. Encuesta Continua de Ocupación. Encuesta Nacional de Empleo.2 19.2 18.74 (a) Ciudad de México en relación a Guadalajara.8 25.1 Distribución porcentual de la población ocupada por sector de actividad económica.43 Cuadro 2.4 13.8 Total 100.0 5.3 37.2 Evolución del sector informal.4 35. 27.población urbana 37.9 16.5 2000 18. 1991. 1993-1998 México.0 100.9 1991 27. México 1970-2000 Sector de actividad Agropecuario Industria Construcción Servicios Comercio 1970 39.2 1979 29. (b) Ciudad de México en relación a Guadalajara. Gustavo (2000 y 2002).0 100.71 18.0 Fuentes: Rendón y Salas.88 20. 1979.4 17.94 36.4 20.1 21. 1987.0 6.0 17.0 1995 24.3 7.83 29. 1995 y 2000 Dimensión Cuadro 2. Monterrey y Puebla Fuentes: elaborado con base en Garza.5 4. áreas urbanas (100.2 33.57 Porcentaje de la población total 17.000 habitantes y más) Población ocupada Tasa de participación (en miles de personas) 1993 1995 1998 1993 1995 1998 (%) (%) (%) Tasa de crecimiento media anual 1993 1995 1998 (%) (%) (%) 22 .

5 10462.7 31.7 Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social.3 6.0 17.2 23.6 48.3 0.9 100.5 0.4 3.6 36.2 0.0 0.2 86.9 7.8 43. México. 2000.8 8.2 0.1 6715.9 0.0 70.0 100.8 7.9 38.7 61.8 5.7 44.4 58.9 29. Pública No especificado y En EUA Cuadro 2.0 15161.000 habitantes y más.2 29.formal+s.3 100.4 Distribución porcentual de la población ocupada en el sector Informal por tamaño de establecimiento.3 4.5 0.0 58.1 58.0 100.5 40.0 33.0 39.8 61.3 18.Población ocupada 14923.6 48.0 61. Cuadro 2. Transportes Comunicaciones Servicios Adm.6 55.7 0.0 Sector formal 9141. 1993-1998 Composición del sector Tasa de informalidad* 1993 1995 1998 1993 1995 1998 100.0 20.0 32.0 31.0 7.4 * Tasa de informalidad= [sector informal/ s.3 Sector informal 5781.4 0.7 2.7 43.7 5.3 Sector de actividad Total Minería Industria Comercio Al mayoreo De menudeo Servicios Hoteles y restaur.1 41.8 -3.0 28.6 8.0 41.8 7.5 7.8 30.0 0.6 3.9 8445.8 52.7 69. 2000.0 55. localidades de 100.1 0. 1993-1998 Cantidad de empleos 23 .3 12.0 0.5 0.1 18.6 9.6 60.8 0.7 7474.3 Evolución del sector informal por actividad económica Localidades de 100.6 0. 100.1 53.5 27.2 74.informal] *100 Fuente: elaborado con base en Secretaría del Trabajo y Previsión Social.9 54.7 0.8 1.3 1.3 0.8 47.3 41.4 30.0 18.0 33.000 habitantes y más México.2 2.0 38.0 0.8 30.0 42.2 17936.6 0.1 71.6 1.

3 0.3 37.3 28.5 3. Cuadro 2.3 14. 1993-1995 Nivel de ingreso Sector formal Sector informal 1993 1995 1998 1993 1995 1998 Población total 100.0 12.6 Micronegocios por posición en el trabajo y jornada laboral.7 0.0 36.8 34. Cuadro 2.0 16.9 5.0 61.7 17.0 24 .1 0.3 83. 1998 Posición en el trabajo y jornada Total negocios laboral (en miles) Posición en el trabajo Total 4218. áreas urbanas.8 5.2 Más de 3 SML 34.5 Jornada de trabajo Total Total (miles) 4218.0 100.9 17.0 100.1 Cuenta propia 3529.0 0.1 12. México.7 100.7 24.0 1995 % 100. 2000.4 24.0 1998 % 100.4 10.0 Fuente: elaborado con base en Secretaría del Trabajo y Previsión Social.0 11.4 6.4 0.0 100.0 2.1 11.0 100.0 Fuente: elaborado con base en Secretaría del Trabajo y Previsión Social.9 2. localidades de 100.1 0.9 1.9 Hasta 50% del SML 0.8 1.0 0.3 15.0 0.5 Distribución de la población ocupada en los sectores formal e informal Por nivel de ingreso.0 Sin remuneración 0.1 De más de 2 a 3 SML 24.0 38.8 Más de 50% a 1 SML 2.0 60.0 32.5 38.6 (%) 100.2 0.Por establecimiento Total Sin trabajadores 1 trabajador 2 a 5 trabajadores 6 a 50 trabajadores 51 y más trabajadores No especificado 1993 % 100.3 0.5 20.3 14.1 66.4 20.0 100.4 0.3 No especificado 4. 2000.0 0.5 34.0 1.1 0.000 habitantes y más México.7 De más de 1 a 2 SML 32.8 35.4 1.6 Patrones 689.9 0.6 35.1 0.8 0.

1998. Morelos 3.595 3. 219. Chiapas 25. 2000. Querétaro 18. Chihuahua 5.6 6.No trabajó Subtotal 1-14 horas 15-24 horas 25-34 horas 35-39 horas 40-48 horas 49-56 horas 57 y más Fuente: INEGI.727 1.423 4.071 3.272 4.1 506.8 15.316 2. Colima Delitos / 1000. Estado de México 6. Durango 27.768 2. 11.356 2. ENAMIN.8 16.9 1029.0 9. Tabasco 10.1A Incidencia delictiva a nivel estatal.0 Cuadro 3.9 24.979 4.940 1.Aguascalientes 20. San Luis Potosí 19.704 25 .6 402.1 457.148 2.044 3.Tamaulipas 15.2 680.2 94.4 3999.573 5.7 5.445 2.778 4. Quintana Roo.090 1. Sinaloa 17.745 2.1 12.Veracruz 16.531 4.642 4.988 3. Baja California Sur 26.4 10. Nayarit 7. Hidalgo 23.Guanajuato 21. México 2001 Entidad 1. Distrito Federal 2.Campeche 13.Coahuila 14. Jalisco 9.Nuevo León 12.001 2. Yucatán 22.3 631. Puebla 24.206 2. Guerrero 8.000 habitantes 17. Baja California 4.718 5.5 291.793 1.836 1.080 4.

8 16.9 Robos 10.4 Total 26.2 1. Michoacán 31.448 4.1 3.595 1. Mujeres 1995 1.3 2.412 Fuente: Encuesta Nacional sobre Inseguridad Pública en las Entidades Federativas. Zacatecas 32. Tlaxcala Total Nacional 1. Sonora 29. Oaxaca 30. 1990-1995 Motivo Hombres Mujeres Hombres 1990 1990 1995 Riñas 15.638 1. varios años.453 1. 2001.000 habitantes Fuente: SEMEFO. 1998.0 15.4 26 .1 B Tasa de homicidios* de hombres y mujeres Distrito Federal.1 1.3 0. BID.ICESI Cuadro 3.6 *Tasas por 100.3 2.9 0.0 34.3 3.28.471 1.3 Resto 0.

México.4 Porcentaje de la población que no reportó el delito por entidad federativa. 2001 Entidad Porcentaje 27 .Cuadro 3.

Baja California Sur 76 73 72 72 69 67 65 64 64 64 63 63 63 63 63 62 62 61 61 60 58 58 56 56 55 55 54 54 52 50 45 43 Fuente: Encuesta Nacional sobre Inseguridad Pública en las Entidades Federativas. Estado de México 3. Colima 28. Coahuila 17. Guerrero 4. Zacatecas 30. Chihuahua 21. Baja California 31. Morelos 5. Durango 18. 11. Yucatán 16. San Luis Potosí. Sonora 32. Quintana Roo 13. Sinaloa 14. Hidalgo 29. Querétaro 23. Tlaxcala 25. Veracruz 15. Michoacán 27. Nayarit 7. Nuevo León 12. Distrito Federal 2. Guanajuato 22. Aguascalientes 24.1. Oaxaca 9. Chiapas 19. Tabasco 8. Puebla 10. Tamaulipas 20. 2001.ICESI 28 . Jalisco 26. Campeche 6.

0 Niño maltratado 43.F.8 46.7 Total Fuente: BID.673 Cuadro 3.2 Golpes 31.1 Arma blanca 53.945 12.2 29 .302 1.6 Envenamiento 99.6 Avisa No.4 31.063 268 228 97 57. D.0 0.638 10.130 4.7 0.Cuadro 3.3 Sumersión 100.3 Años de vida perdidos por muerte prematura y años de vida con Discapacidad por causas en los homicidios y lesiones a terceros México. 28.9 31. 1998 68.7 68.3 56.3 Estrangulación 99..4 22.3 0. 1995 Causa Muerte prematura Discapacidad % % Arma de fuego 77.6 Otros medios 68.

Obregón 525 437 388 453 369 7.276 2.578 1.110 2.071 1.793 1.Cuajimalpa 302 312 270 233 392 4.Tláhuac 280 258 182 226 170 6.489 15.017 1. Carranza 837 835 838 1.196 656 734 931 889 1.420 1. Distrito Federal.830 Fuentes: PGJDF.254 1.074 878 14.122 1.798 3.474 2.043 4. 1999.467 16.Cuauthémoc 2.361 1. 1989-1997.491 1.A. Madero 734 612 541 637 591 11.738 1.G.A.257 3.440 3.273 1.280 2.831 Total 866 712 706 795 751 1.736 1.Juárez 2.Incidencia de robo por delegaciones.755 1995 400 485 698 653 811 873 1.923 4.943 2.154 1.757 1.997 2.782 2. Información Básica sobre Indices Delictivos y Procuración de Justicia.078 1994 228 324 496 354 349 556 609 1.769 1997 508 601 815 826 947 1.B.M.302 1.553 1.Milpa Alta 290 161 184 164 151 2.Hidalgo 1. V. Oficialía Mayor.076 1.506 1. Iztacalco 690 551 521 699 724 13.026 2.398 1. 1989-1997 Delegación 1989 1990 1991 1992 1993 1.Tlalpan 598 359 393 425 373 10.849 1.361 1.825 1.161 2.572 1. Xochimilco 317 248 253 216 240 5.593 1. 30 .385 1.M contreras 332 254 338 266 239 3.196 4. FUNSALUD.345 1.105 1.734 1. Iztapalapa 456 372 377 423 359 8.179 3. Azcapotzalco 776 552 611 750 866 9.Coyoacán 811 707 708 901 798 12.476 1.692 1996 539 669 764 796 892 1.186 1.352 1.

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