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La Segunda Reserva del Ejército1900-1902,

eventualidades de su implementación.

César E. Valdez
El Colegio de México
Revolución Mexicana
Javier Garciadiego

Reservistas: unidos iremos


Al combate a lidiar con valor
Y ante Dios y la Patria juremos
O vencer o morir con honor…

¡Qué gigante es el pueblo que lucha


Defendiendo a la Patria querida
Dar por ella la sangre y la vida
Es la fama y la gloria alcanzar!
Si el pueblo la Patria requiere
El acero en la ruda palestra
Que el instante lo mire en la diestra
Con fulgores de rayo brillar!
Himno Patriótico de la Segunda Reserva/ Heriberto Barrón

I Presentación

A la muerte del Gral. Felipe Berriozabal, el 8 de enero de 1900, su lugar como secretario de

Guerra y Marina fue ocupado por el Gral. Bernardo Reyes, militar jalisciense que se

destacó como “pacificador” del norte de la republica y como un gran impulsor de la

industrialización de Nuevo León, estado del que fue gobernador de 1885 a 1887 y de 1889

a 1909, salvo el breve lapso que estuvo al frente de la ya mencionada Secretaría.

Reyes estuvo en el gabinete presidencial tres años, quizá por esa razón sus biógrafos

le destinan un espacio relativamente pequeño a dicho marco temporal. 1 Sin embargo, nos

parece que esos tres años marcaron definitivamente la relación de Reyes con el gobierno,
1
NIEMEYER, E.V., El General Bernardo Reyes, le dedica 18 páginas, BENAVIDES, ARTEMIO, Bernardo
Reyes: Un liberal porfirista, le dedica 23 páginas, GONZÁLES DE ARELLANO, JOSEFINA, Bernardo
Reyes y el movimiento Reyista, le da sólo 13 páginas. Mucho mayor protagonismo dan sus contemporáneos y
amigos CASTILO, JOSÉ DE R., Historia de la Revolución social de México, y LÓPEZ PORTILLO Y
ROJAS, Elevación y caída de Porfirio Díaz, hay que destacar que los dos últimos han fungido como las
fuentes primordiales para narrar el paso del Gral. Reyes por la Secretaría de Guerra y Marina.

1
con el Gral. Díaz y con el proceso político que llevaría al desgaste final de la figura señera

de Díaz. Si bien llegó al gabinete posicionado como uno de los sujetos más cercanos al

presidente, su retirada sucedió en circunstancias no muy placenteras y por demás

incomodas, presionado por la prensa y por el grupo de los “científicos” encabezado por el

Secretario de Hacienda José Yves de Limantour.

Como encargado del ramo de la guerra, Reyes se propuso llevar a cabo una serie de

reformas dentro de las fuerzas armadas que modificaran no únicamente su estructura, sino

también la relación con la sociedad, Reyes lo expresó así, “tal es el desprestigio de este

ejército, que la gente educada se considera humillada con entrar a un cuartel para hacer vida

común con esos soldados.”2

Reyes inició un proceso de modernización que comenzó con el aumento de salarios

a Cabos y Sargentos, llamó a retiro a los oficiales más viejos, creó Cuerpo de Guardias

Presidenciales, inició un proceso de compra de nuevo material militar, desde rifles hasta

buques, las reformas se expresaron el 31 de octubre de 1900 en La Ley General de

Organización del Ejército, con la que se buscaba “aprovechar del modo más prudente los

elementos militares de que podemos disponer, para con ellos se forme un verdadero

Ejército nacional, compuesto de todas las fuerzas vivas del país.” Y por supuesto buscaba

hacer del ejército una institución bien equipada, educada, obediente y preparada para la

defensa del país.

De los proyectos emprendidos no cabe duda que el de mayor impacto político fue el

de la puesta en marcha de la llamada “Segunda Reserva”, proyecto que curiosamente no ha

gozado de la atención necesaria de los historiadores, y sólo en fechas recientes se ha

2
REYES BERNARDO, Ensayo sobre un nuevo sistema de Reclutamiento para el Ejército y organización de
la Guardia Nacional, p. 19.

2
comenzado a indagar más acerca de su funcionamiento e impacto. 3 Para quien aquí escribe,

no cuestiona que la estrepitosa caída de Reyes dentro del círculo porfirista se debe

directamente a la percepción que la Segunda Reserva tuvo entre los políticos y la sociedad,

especialmente en la emergente clase media urbana, y los distintos enemigos del régimen.

El propósito de éste trabajo es describir monográficamente los avatares del proceso

de implementación de la “Segunda Reserva”. Se utilizaron publicaciones periódicas de la

época, correspondencia del Gral. Reyes y publicaciones de sus contemporáneos. Anexo al

trabajo se encuentra una base de datos4 de Oficiales de la Segunda Reserva cuyo

nombramiento apareció en la columna “Noticias Militares” del diario “El Imparcial” entre

agosto de 1901, un mes después de que iniciaron los exámenes para obtener el grado, hasta

julio de 1902, mes en el que dejan de aparecer los nombramientos en la columna antes

mencionada. Probablemente la desaparición de las menciones se deba al perfil gobiernista

del diario y al aumento de los conflictos entre el Gral. Bernardo Reyes y el grupo de los

“Científicos”, disputa que se ventiló en los diarios que daban apoyo a cada uno de los

mencionados.

II El surgimiento

El 17 de mayo de 1813, tres meses después de la “Decena trágica” y de la muerte del Gral.

Bernardo Reyes, el Dr. Juan de Núñez y García, habitante de Lerma, Estado de México, le

escribe al Gral. Félix Díaz:

3
En 2010 se publicó el artículo de SÁNCHEZ ROJAS, LUIS IGNACIO, “La Segunda Reserva del Ejército
en Veracruz, 1900-1902”, el cual como su título lo indica se ubica en Veracruz. Sin embargo, hay ciertas
imprecisiones en dicho artículo que ahora no viene a cuento discutir.
4
La base consta de 1 029 nombres de oficiales Reservistas, los cuales representan más o menos el 40% del
total que llegó a ser de 2 679. Creo que la base podría completarse con la revisión de otras publicaciones
periódicas, mismas que servirían para cotejar algunos nombres que por el deterioro del material son difíciles
de comprender o prácticamente ilegibles.

3
Muy Sr. Mío y de mi respeto: Enterado por la prensa de que quizá va Ud. al norte a Sonora
a combatir a los antipatriotas rebeldes, y deseando servir a mi país, a mi Gobierno y en
especialidad a Ud., me ofrezco a ir a sus órdenes, si se digna a aceptar mis humildes
servicios.
Tengo hecha mi carrera de Médico-cirujano aunque sin haberme recibido por
circunstancias especiales, pero tengo certificados que presumen mis conocimientos,
aptitudes y conducta, tengo 14 años de práctica y entrenamientos militares, pues pertenecí a
la 2da Reserva que no terminé pues concluyó, como Ud. lo sabe…
Ya el Sr. Presidente tiene conocimiento de mis deseos, hoy me contesta diciéndome que
utilizará mis servicios, pero creo si Ud. me ayuda en mis deseos, podré tener la honra de ir a
sus órdenes…5

Poco más de diez años antes se extinguía la aludida Segunda Reserva, pero como podemos

ver, continuaba en el imaginario de quiénes conocieron el uso de las armas a partir de dicha

institución y estaban dispuestos a servir en nombre de quienes aseguraban defender la

patria. El Dr. Juan de Núñez de García era sólo uno de los 30 403 “Reservistas” que

formaron parte del experimento reyista.

La historiografía ha consensuado la versión dada por José López Portillo y Rojas y

por José R. Del Castillo, según la cual la idea de “Segunda Reserva” se dio en medio de una

“cariñosa e íntima fiesta” en casa de Alfonso Lancáster Jones, en la cual el general Reyes y

el abogado Antonio Ramos Pedrueza discutían sobre la posibilidad de implantar en México

un sistema de reclutamiento que emulara el alemán. Entusiasmado Reyes con la “perorata”

del licenciado Ramos Pedrueza, encargó a éste una memoria sería sobre el tema, la cual nos

dice José R. Del Castillo “sirvió de base al estudio técnico que hizo la secretaría de Guerra,

y que motivó el proyecto de ley presentado al Congreso”, 6 mismo que fue aprobado el 31

de octubre de 1900, en el artículo 236 de la Ley General de Organización del Ejército.7

5
CEHM Carso Fondo LXVIII-1 MGMWG 5. 649. Fs. 1
6
Cfr. CASTILO, JOSÉ DE R., Historia de la Revolución social de México, pp. 57-58 , y LÓPEZ PORTILLO
Y ROJAS, Elevación y caída de Porfirio Díaz, p. 313.
7
Art. 236. Habrá una clase de Oficiales Reservistas, que se constituirá por ciudadanos que, mediante
reconocimiento médico y examen, comprueben sus aptitudes para servir en la Segunda Reserva, como
subtenientes.

4
Sea completamente cierta o no la versión,8 el hecho es que Ramos Pedrueza se

convirtió en uno de los más entusiastas gestores del proyecto reyista. Igualmente los

periódicos afines al gobierno acogieron con entusiasmo la creación de tan “venerable y

patriótica institución”.

En enero de 1901 un grupo de setenta alumnos de la Escuela de Jurisprudencia

firmó lo que llamaron “un manifiesto de simpatía” para hacer mostrar su voluntad de

formar parte de la Oficialidad Reservista, deseando “sea seguido nuestro ejemplo por todas

las Escuelas de la República”.9 La apuesta por la integración de la clase media al servicio

de las armas fue bien recibida, quizá los jóvenes se sintieron seducidos por el uso del

uniforme y los derechos que ganaban como miembros de la Segunda Reserva. Un

patriotismo inusitado estaba a punto de dejarse ver.

El 5 de febrero de 1901 la “Circular 290” señaló las condiciones que habrían de

reunir las materias que deben estudiar los Oficiales Reservistas, a la cual le seguirían la del

19 de febrero previniendo que en las Academias para Oficiales se estudien las materias

contenidas en el Manual del Oficial Subalterno, mismo que constaría de 3 tomos y sería el

libro de texto de los oficiales. A los pocos días, el 2 de marzo de 1901, “El Imparcial” daba

cuenta de que se organizó:

Un grupo de 50 alumnos de la Escuela de Comercio, con objeto de propagar en ese plantel y


en los demás de esa capital, la idea de inscribirse en el Cuerpo de Oficiales Reservistas. Los
jóvenes estudiantes de Comercio, queriendo llevar a término su entusiasta y patriótico
propósito han establecido una clase voluntaria en el edificio de su Escuela, para lo cual
tienen ya el consentimiento de su director, donde se reúnen para estudiar las materias que
exige la ley relativa para llegar a sustentar su examen e inscribirse entre los primeros grupos
que en esta capital lo hagan.10
8
En REYES, RODOLFO, De mi vida: memorias políticas no hay referencia alguna a la participación del
Ramos Pedrueza. Personalmente me parece que la fuerza de la personalidad de Reyes no cedería tan
fácilmente a Ramos Pedrueza, si bien al parecer la fiesta y la plática sucedió, creo que en definitiva la base del
proyecto de la Segunda Reserva fue la propuesta de Reyes expresa en Ensayo sobre un nuevo sistema de
Reclutamiento para el Ejército y organización de la Guardia Nacional.
9
Los Oficiales Reservistas, El Imparcial, 3 de enero de 1901.
10
Futuros oficales, El Imparcial, 2 de marzo de 1901, p. 1.

5
Al siguiente día se publicó uno nueva carta, esta vez por parte de los alumnos de la Escuela

Nacional de Ingenieros cuyo contenido se encontraba igualmente lleno de loas patrióticas y

de la promesa de “adhesión incondicional a tan patriótica idea.”11

III Las críticas y la lucha por la consolidación

Pero la recepción no fue del todo positiva. El hijo del

Ahuizote se comportó siempre hostil a la inclusión del

general “Canana”, como apodaban a Reyes, en el

gabinete. Haciendo burla de la incursión de éste último en

el diseño de armas, lo dibujaron recurrentemente portando

su “pistola-sable”, la cual hacía juego con la conocidísima

“Matona” del General Díaz. Con motivo del desfile del 2

de abril, se dibujó a Reyes como un titiritero que

entretiene al presidente con sus desfiles y paradas

militares.

El 1º de julio de 1901 al expedirse la Circular núm. 303

que, en lo básico, regulaba el ingreso y el uniforme de los oficiales

de servicios de ingeniería, telegráfico, médico, farmacéutico y

veterinario, los que se sumaban a la infantería y la caballería, en El

hijo del Ahuizote se interpretó está circular como la instauración de

“La ley de Caifas, o sea, del servicio militar obligatorio”. Como la

portada lo ilustró, la percepción era que los oficiales Reservistas,

11
“Oficiales Reservistas”, El Imparcial 3 de marzo de 1901, p. 1.

6
los hombres bien vestidos de atrás estarían libres del trajín más pesado de las armas, el

servicio militar obligatorio, mientras que el pueblo, sería el que cargara con las

responsabilidades militares, en claras y deplorables condiciones.

A partir de julio de 1901,

el general Reyes comienza a

ser representado a lado de

personajes que portan una R

de reservistas en su kepi y que

la mayoría de las veces se

encuentran detrás de él,

sosteniendo alguna arma o

sujetando a un caballo. Las maniobras militares de los domingos, que en el caso de “El

Imparcial” y “El Popular” adquirían el tono de campañas patrióticas, fueron motivo de

burla para los encargados del semanario de sátira política. Una caricatura titulada

“Ejercicios de los Reservistas en los Estados” muestra a un grupo de hombres bien vestidos

saludando y obedeciendo órdenes, del lado izquierdo del general Díaz y del derecho del

general Reyes, en el texto de la parte inferior se insinúa la posibilidad de Reyes de

convertirse en el sucesor de Díaz, siendo Reyes el mañana.

Pero la crítica no era exclusiva del semanario autodenominado de “oposición feroz e

intransigente con todo lo malo”. La crítica también provino de otro semanario dirigido por

dos hermanos abogados de apellidos Flores Magón, quienes desde Regeneración, trataban

de desestimar los intentos juveniles de adherencia a la “Segunda Reserva”, aunque

reconocían que en un principio:

7
Experimentábamos una inmensa satisfacción al ver que la juventud poseída de noble
entusiasmo se preparaba a aprender lo indispensable para defender la integridad y honor
nacionales en caso de guerra extranjera. Pero esa satisfacción nuestra se ha trocado en
decepción.
… Comprendiendo el Gral. Reyes que su popularidad es la negativa popularidad de los
autócratas creada sobre el silencio forzoso de los oprimidos… El Gral Reyes quería a todo
trance crearse la popularidad que le faltaba y creó la clase de oficiales reservistas… Pero el
infortunio ha hecho que el pueblo vaya de engaño en engaño… Ahora el cálculo, el egoísmo
han dejado verse a través de una disposición que se creía patriótica. Se ha descubierto que
el Gral. Bernardo Reyes quiso tener aliados… quiere tener partidarios que le ayuden para el
triunfo de sus ambiciones políticas.12

Tres números después Regeneración siguió denunciando que:

Así que se quiere imponer el reyismo, por medio de la violencia, por eso ejercita a sus
miembros en el arte de la guerra.
¿Por qué, ya que se quiere reanimar el amor patrio en nuestra juventud, no se le educa
convenientemente para que cada varón sea un ciudadano? ¿Por qué? Porque se quiere que
en lugar de ciudadanos haya soldados; porque para los tiranos el soldado es una máquina, y
ellos quieren cosas y no hombres de voluntad firme y de indomable carácter. 13

Los grupos de oposición interpretaron, junto con “los científicos”, que el general Reyes

estaba adiestrando a su propio ejército, pero la Segunda Reserva estaba aún un poco lejos

de su mejor momento. Lo cierto es que domingo a domingo, en la ciudad de México en los

campos de Balbuena, se reunían los reservistas a realizar sus maniobras de entrenamiento,

dicho “espectáculo” se volvió habitual y se fue convirtiendo en una especie de verbena

popular en la que la sociedad capitalina compartía un creciente patriotismo. Este

espectáculo se replicaba en muchos lugares de la república.

Luis R. Del Castillo, afirma que para el 16 de septiembre de 1901, sólo en la ciudad

de México ya había 16 000 reservistas “perfectamente instruidos, que divididos en

12
“El Reyismo”, Regeneración, Año II, 1ª Época, México, julio 23 de 1901, Tomo II, Núm. 47. Pp. 12-15.
13
“A los jóvenes reservistas”, Año II 1ra Época. México agosto 15 de 1901. Tomo II Núm. 50
pp. 12-14.

8
imaginarios regimientos, compañías y secciones, desfilaron ante el Palacio Nacional con la

marcialidad de veteranos, faltos únicamente de armamento para ser soldados.”14

En el mensaje presidencial del 16 de septiembre, el presidente se ocupó de la

Segunda Reserva en un pequeño comentario para afirmar que “según datos recibidos, las

fuerzas en servicio que pertenecen a la Reserva llegan a 21 000 hombres,” se habían

expedido 259 despachos de oficiales reservistas, en infantería, caballería y servicios

especiales de ingeniería, sanidad y telegrafía, dando instrucción a cerca de 2000 aspirantes

en 46 academias establecidas. El magno acto realizado en Palacio Nacional, según reporta

“El Imparcial”, terminó con la entrega a los oficiales Reservistas de la capital, de las

patentes de grado a que les daba derecho el examen que sustentado. Los nuevos oficiales,

vestían sus uniformes de gala, y al recibir sus despachos de manos del señor presidente,

presentaban su espada, después de hacer, con marcialidad y corrección, el saludo militar.15

Los reservistas se organizaron en juntas o clubs para su instrucción, una “junta

central” que tomó el nombre de “Círculo de Propaganda de la Institución de Oficiales

Reservistas”, presidida por el abogado Ramos Pedrueza comenzó a publicar, desde abril de

1901, El boletín del Oficial Reservista, publicación auspiciada enteramente por él. Desde

dicho “Círculo” Ramos Pedrueza se encargo de hacer promoción en los demás estados de la

institución recién concebida.16

Para finales de 1901, se planeó un magno evento protagonizado por “El club de

Reservistas”, dicho evento fue una velada literaria y concierto. El evento se realizó el 25 de

noviembre, pero se planeó un mes antes con “el fin de que los que residen fuera de la

capital puedan hacer sus preparativos y estar aquí en esa fecha”. Los oradores nombrados
14
CASTILO, JOSÉ DE R., Historia de la Revolución social de México, p. 74.
15
“El 16 de septiembre el acto oficial”, El Imparcial, 17 de septiembre de 1901, p. 1.
16
Para ver un ejemplo de la fundación de los “Círculos de reservistas” en el estado de Veracruz véase
SANCHEZ ROJAS, LUIS IGNACIO, “La Segunda Reserva del Ejército en Veracruz, 1900-1902.

9
fueron el Lic. Antonio Ramos Pedrueza y el capitán Rafael Eguía Lis en prosa, y el Lic.

José Peón del Valle en verso.

Para 1902, muchos oficiales reservistas le escriben al general Reyes para

“presentarle” distintos proyectos de organización de clubs y círculos reservistas. El general

utiliza casi las mismas palabras para contestas dichas solicitudes, el 30 de mayo de 1902,

contesta al subteniente Julio G. Arce:

En carta separada a UD acuso recibo del nombramiento que la Asamblea de Reservistas


Sinaloenses, me han expedido, designándome su Vice-Presidente honorario, lo cual acepto
con agradecimiento.
He visto el acta de la sesión inaugural de esa corporación, en que se insertan las bases de la
misma, y creo que convendría aceptaran para esa institución, estatutos semejantes a los del
Club de Colima, que le enviaré en dos o tres días, y los cuales me parecen muy adecuados a
su objeto; artículo 2°, que define el fin de la agrupación, el 4° que en el inciso II exige
buena conducta para pertenecer al club, el 20 que determina el establecimiento de una
biblioteca militar, sala de armas, gimnasio y tiro al blanco, el 21° que entre las obligaciones
de los socios incluye la de dar parte de las faltas que observen entre sus conasociados o
aspirantes a la 2ª Reserva; y sobre todo, el artículo 25 que crea una especie de Junta de
honor al expresar que será motivo de expulsión el usar de negligencia en la vigilancia del
honor y prestigios militares.
Los clubs de ese Estado podrían además, organizar expediciones militares, a fin de que en
ellas se levanten itinerarios y se practique el servicio de campaña, procurar que se efectúen
carreras de caballos; que se establezcan clases de esgrima y gimnasia; tener conferencias
sobre Estrategia, Táctica, prácticas de infantería y caballería, servicio de cuartel y de
campaña, literatura militar, y otras cosas semejantes que estimulen a los Oficiales, y los
mantengan unidos, ocupando su tiempo libre en asuntos propios a la Institución
Reservista.17

Los clubs fueron construyendo una amplia red de fidelidades que aún hace falta estudiar,

una red que indudablemente fue vista de forma peligrosa para el gobierno, los opositores

liberales y “los científicos”, todos interesados en ocupar el poder.

La crítica gráfica de El hijo del Ahuizote comenzó a representar las paradas militares

y los ejercicios de los reservistas emulando el espectáculo del 16 de septiembre, el

presidente en el balcón de Palacio Nacional con sus “científicos” y el general Reyes a

caballo a pié del balcón mostrando al ejército peleando contra los Yaqui en Sonora y a los
17
CEHM Carso ABR Doc. 19230 fs 150-151

10
indios mayas en el sur, mientras los reservistas, en gran cantidad, se encuentran a su

espalda.

IV La consolidación

El punto más alto del proyecto de los reservistas comenzaría con la puesta en marcha del

Decreto núm. 259 del 12 de marzo de 1902, con el cual se permitió a los alumnos de

escuelas de artes y oficios, así como a los obreros de casas industriales, la posibilidad de

entrar a la Segunda Reserva, obviamente no en calidad de oficiales, sino en la recién creada

rama de Cabos y Sargentos.

La popularidad de la Segunda Reserva fue tal que políticos solicitaron su adhesión a

la misma, según Alfonso Tarracena, el senador de Coahuila, Venustiano Carranza, 18 solicitó

formar parte de los reservistas, siendo felicitado por el éxito en su examen. Desde La

Habana, Cuba, Antonio Zaragoza escribió al general Mena el 13 de abril de 1902, en su

carta se pidió información sobre la forma de acceder al puesto de Reservista.

El general Reyes contestó al requerimiento de Antonio Zaragoza explicándole el

mecanismo por medio del cual se aspira al grado respectivo:

Conforme a la circular que reglamentó la expedición de Despachos a los Oficiales de la


segunda Reserva, y la cual remito a UD ahora, los que pretendan tales despachos deben
presentar un examen sobre reducido número de materias, tratadas de un modo muy sintético
a el manuel que le acompaño, y que como verá ud, contiene Nociones de Topografía queno
demandan para aprenderlas más que conocimientos de aritmética y principios de geometría,
Fortificación sobre el campo de batallas, que tiene por base los mismos conocimientos,
generalidades del país, ordene hasta obligaciones del capitán, ordenes generales y saber leer
documentos cuya formación debe conocer el subteniente; y de táctica. Lo relativo a la
evolución deun escuadrón o compañía y el manejo de armas.
Respecto de estos ejerecicios netamente militares, aquí en México se han dado a los
aspirantes, lecciones prácticas, porque son las únicas con que se obtiene resultado, pero a ud
se le podría aceptar que diserta en general soblre el particular.
Ya verá UD pues que se facilita mucho presentar el examen que la ley exige para tener
derecho a Despacho de Oficial Reservista, y no faltaría medio de disponer que en la misma
18
Lamentablemente no se pudo localizar el nombre de Venustiano Carranza entre los publicados en El
Imparcial.

11
Habana se nomrbaran a UD sinodales para que el caso de que esté dispuesto a pasar por esa
prueba, más si UD prefiere dar una vuelta a México, con el fin indicado, por tratarse de
persona como UD, yo no tengo inconveniente para ayudarlo, en lo que se refiere a gastos de
transporte de ida y vuelta.19

De todas las clases sociales y en todos lugares aparecían mexicanos interesados en

integrarse, ahora el crecimiento era ciertamente exponencial y los propios reservistas

comenzaban a solicitar su integración al ejército regular. En junio de 1902, el general Luis

E. Torres solicita a Reyes considere la incorporación del oficial reservista, subteniente

Manuel Lacarra para tomar parte en campaña contra los yaquis ya que él, junto con otro

grupo de reservistas acudieron al llamado del gobernador de Sonora,. Reyes le contesta

que:

A fin de tomar en consideración los servicios del Subteniente Reservista Manuel Lacarra a
quién se refiere en su carta fecha 14 del corriente, sírvase decirme si se aceptaros sus
ofrecimientos de tomar parte enla campaña que acaba de emprenderse de nuevo contra los
indios, y en ese caso, en que forma se le ha utilizado, y dígame además los nombres de los
Reservistas que atendiendo al llamamiento del Sr. Gobernador, se presentaron para defender
la población en caso ofrecido.20

Pero la coexistencia fáctica de dos ejércitos tenía que provocar diferencias y

enfrentamientos, uno de esos enfrentamientos fue ventilado en el diario jalisciense “La

Gaceta” y fue directamente enfrentado por el general Reyes. Lo que sucedió fue que en el

número correspondiente al domingo 18 de mayo de 1902, apareció un párrafo titulado “A

última hora” en que se da cuenta de haber recibido una protesta que hacen varios oficiales

del ejército, contra una alusión injuriosa a la familia del Sr. Presidente que apareció en el

semanario “Bien Público” y que se atribuyó a un grupo de reservistas. Reyes le pide al

general Ignacio Bravo que haga lo posible para solucionar la situación con la publicación

de una rectificación oportuna ya que “la protesta de los Oficiales contra los Reservistas,
19
CEHM Carso ABR Copiador 39, Doc 19176, fjs. 85 y 86.
20
CEHM Carso ABR Copiador 39, Doc 19263, fj. 179.

12
sólo contribuirá a que empiece la desunión entre los miembros del Ejercito, y por lo mismo

recomiendo a UD procure poner remedio al mal que inició tomando las medidas que estime

apropiadas para el caso.”21

El problema llega al Lic. Antonio Pérez Verdía, subteniente reservista y redactor de

“La Gaceta”, quién al parecer se disculpa con Reyes y achaca la inserción del comentario a

una ausencia y descuido, Reyes le contesta:

Veo que se propone UD robustecer la defensa que ha escrito contra los ataques de la
publicación aludida; y convendría que se hagan sobre el particular las aclaraciones del caso,
para que la opinión pública coloque en el lugar que corresponde a los Directores de “La
Gaceta” que han pretendido lanzar un cargo a la Segunda Reserva, sin más fundamento que
el párrafo aludido, y el cual, según UD, me expresa, ni siquiera fue escrito por algún
miembro de la institución.
Le agradeceré me mande el número o números de “El bien público” en que aparezcan los
artículos que a este respecto da a la estampa, pues deseo que el nombre de UD quede bien
puesto, en todo ese embolísmo de chismes.22

Además de estos percances, publicaciones como El País y La Gaceta, publicaron

“llamamientos” a encuartelamiento a la Segunda Reserva, hechos que Reyes intentó a callar

personalmente, en la medida de que dichas publicaciones podrían “espantar” a los

aspirantes a reservistas.

Mientras tanto, los hermanos Flores

Magón arrendaron El hijo del Ahuizote y

continuaron con las críticas a Reyes y el

llamado “Ejército Reyista”, sorteando la

censura del gobierno. Para mediados de

1902, los reservistas comienzan a ser

representados como borregos que

21
ABR Copiador 39 Doc. 19214 fj 131-132
22
ABR Copiador 39 Doc 19237 fj 158

13
marchan a las órdenes del General Canana, o que corren al resguardo del mismo ante los

ataques de sus enemigos. Al mismo tiempo el renovado semanario se vuelve cada vez más

incisivo con el general Reyes.

El punto culminante llegará con la publicación del Himno Patriótico de la Segunda

Reserva, publicado a nombre de Heriberto Barrón, quién aparecía destapado como otro

colaborador cercano de Reyes. En su número

del 14 de diciembre de 1902 hacen mofa del

Himno presentando una parodia firmada por

Ravachol, tomaré únicamente las partes que

corresponderían el coro y la estrofa que utilicé

como epígrafe de este trabajo para

comparación del lector:

Reserbestias: unidos iremos


A Canana a adular con tesón.
Y a los clubs sin piedad asaltemos
Como lo hace Heriberto Burrón

Qué pequeña es la gente que lucha


Por vender a la Patria querida:
¡Explotarla y dejarla sin vida
Es un triste uniforme alcanzar!
Si ambicioso Canana requiere
El acero en la ruda palestra
No será la Reserva Siniestra
Quien la Silla le habrá de entregar.

El Himno apareció publicado en El popular el 15 de agosto de 1902, a los pocos días se

lanzó la convocatoria de un concurso para seleccionar la música patrocinado nada menos

que por la Secretaría de Hacienda. Resultó ganador el músico catalán y profesor de música

en Bellas Artes Luis G. Jordá quién se volvería famoso como compositor de zarzuelas y por

ser el ganador del concurso musical con motivo del centenario de la independencia, su

14
Cantanta “Independencia” resultó ganadora, sin embargo nunca se estrenó debido al

estallido de la Revolución. El autor le escribió al Ministro Limantour para agradecer el

premio, de forma curiosa, el músico adjuntó una fotografía propia, como un “humilde

recuerdo como sencilla prueba de respeto y gratitud de quien le admira y estima”.23

El 22 de noviembre de 1902 fue estrenado en el Teatro Orrin el famoso Himno, el

semanario El periquillo Sarniento cubrió la nota:

El domingo próximo pasado se efectuó en el Teatro Circo Orrin a las 10 de la mañana, la


inauguración del Himno Patriótico de la Segunda Reserva del Ejército, ideada por el Sr.
Ministro de Guerra Gral. D. Bernardo Reyes, Himno que fue cantado por numeroso grupo
coral. La Letra del Himno es de D. Heriberto Barrón y la música de D. Luis Jordá. La
ceremonia fue presidida por el Sr. Ministro de Hacienda José Yves de Limantour.
Consignamos este dato histórico por ser glorioso para la Patria y para el pueblo mexicano. 24

La nota fue ilustrado por José Guadalupe Posada, quién también fue autor de otra alegoría a

la Segunda Reserva, la cual fue publicada en el semanario La guacamaya acompañada del

siguiente texto de autor desconocido y que enaltece la participación de obreros como

reservistas:

La Clase obrera y la Segunda Reserva.


En las grandes fábricas, en los grandes talleres, en los centros de trabajo, desde los que
regentean poderosas compañías, hasta el humilde clanchichol de barrio, se ha visto al
obrero, no como un ser útil a la sociedad, no como el factor importantísimo de esos centros
de producción, no como el hombre que honradamente ofrece sus conocimientos, sus
energías, su trabajo material a cambio de la justa retribución, sino cómo a la bestia de carga,
como el esclavo que tras ruda labor, se le arroja un mendrugo de pan, más que por
retribución por lástima. Para muchos el obrero es el ser vicioso, que huye del taller los
lunes, que dilapida el pan de sus hijos en la taberna y que esgrime el cuchillo por vaso más
o menos de pulque, nada más exacto: el grupo que se designa con el nombre. 25

En sus memorias Rodolfo Reyes también ponía en alta estima a la clase obrera como

integrante de los reservistas:

A su llamado acudió en masa la juventud nacional, no sólo la de las cases alta y media, sino
lo que fue más extraordinario, la clase trabajadora también sin el menor recelo. Los
aristócratas y los hombres del pueblo apartados siempre aquéllos de toda acción cívica por

23
CEHM Carso AJYL, CDLIV.2a. fecha 22 de noviembre de 1902, documento, 129.
24
Citado en BARAJAS DURAN, RAFAEL, Posada: Mito y mitote, p. 462.
25
Citado en BARAJAS DURAN, RAFAEL, Posada: Mito y mitote, p. 463.

15
desdén y desinterés, y éstos por temor, se agruparon alrededor de la clase media, y los
subtenientes, sargentos y cabos reservistas se contaron casi por el número de jóvenes
mejicanos.26

V Caída y apuntes finales.

La clara tendencia de los órganos gobiernistas fue asumir el total éxito de la Reserva y el

funcionamiento de una interacción social más amplia que coadyuvaría al desarrollo del

patriotismo entre los estratos más bajos, la naciente clase media y la oligarquía. En cierto

sentido podemos asegurar que en efecto se desarrollo dicho patriotismo, los clubs se

diseminaron por toda la república y según la Memoria de Guerra correspondiente a 1901-

1902

Al terminar el año de 1902,hay establecidas 210 academias y han recibido despacho de


subtenientes en las armas tácticas y en los servicios de ingenieros, sanitario y de telégrafos,
2 674 individuos.
Al terminar el año de 1902, han sustentado examen, y recibido su nombramiento respectivo,
809 sargentos y 307 cabos.27

26
REYES, RODOLFO, De mi vida: memorias políticas, vol.1, pp. 26-28.
27
P. 7-8.

16
Con la base de datos que aún tenemos en construcción, y que se incluye como anexo,
podemos ir proyectando la presencia de los Reservistas por toda la república, si bien en
algunos Estados francamente concentrada en ciudades muy concretas, es posible que los
datos faltantes puedan arrojarnos una cierta homogenización de los datos. Siete estados
ocupan el 50% de los Oficiales Reservistas, Jalisco, San Luis Potosí, Chihuahua,
Michoacán, Guanajuato, Ciudad de México, y Puebla. La distribución de los datos
obtenidos por rama quedan como lo muestra la siguiente tabla. Destacando que los datos
dejan de aparecer justo cuando los primeros Cabos y Sargentos comienzan a recibir sus
nombramientos. Sin embargo el peso proporcional que nos sugiere la tabla permite ver la
disposición de las fuerzas en combate, dando primacía a la infantería sobre la caballería,
sería digno indagar si los oficiales seleccionaban la rama de Infantería o caballería a su
gusto o si era designada por un oficial, ya que sabemos que las ramas técnicas necesitaban
la comprobación de los conocimientos con el título respectivo. Es sin duda una serie de
datos que debe ser completada para permitir un mejor análisis que incluya las proporciones
por habitantes en las ciudades de procedencia de los reservistas. Podemos aventurar la
hipótesis de que en dichas ciudades se desarrollaron clubs reservistas en la misma
proporción que la Reserva creció.

Oficiales Reservistas por rama militar.

Subteniente de Infantería 582


Subteniente de Caballería 305
Servicio Telegráfico 59
Servicio Médico 29
Servicio Farmacéutico 16
Servicio de Ingenieros 9
Sargento de infantería 5
Sargento de caballería 4
Cabo de Infantería 12
Cabo de caballería 6
no especifica 2
TOTAL 1029

Imaginando en un mapa la distribución de los reservistas, podemos comprender la

preocupación de los adversarios políticos de Reyes, quién en poco menos de dos años tenía

a su disposición 30mil 433 reservistas, que bien podían dar batalla, en un caso hipótetico de

17
guerra, a los 23mil 426 hombres que integraban el ejército permanente. Una campaña de

desprestigio hacía Limantour desde los semanarios “La Protesta” y “La nación” fueron el

origen de las intrigas palaciegas que sacarían a Reyes del gabinete y del círculo cercano a

Díaz. Acusado por los científicos de ser el artífice de dicha campaña, se apoyaron en la

amistad entre Rodolfo Reyes, hijo del general, y los redactores para acusar al general Reyes

de orquestar el supuesto complot. Las pruebas para eliminar definitivamente a Reyes las

pondría Ramón Corral, quien había sido nombrado gobernador del Distrito Federal, y que

supuestamente descubrió varios originales de artículos publicados redactados en papel

membretado con el sello del Despacho de la secretaría de Guerra y con la letra del general

Reyes.

Rodolfo lo relata como sigue:

Cuando mi padre me enteró el 24 de diciembre de 1902 de estas ocurrencias, sentí como si


algo se quebrara para siempre dentro de mí. Nunca había sido un porfirista nato, porque no
era posible a mi edad y con mi educación libérrima, aceptar como doctrina la dictadura, que
carece totalmente de ella, ya que sólo puede ser un incidente semejante a la cirugía en la
terapéutica; pero desde ese instante comprendí que el general Díaz estaba caduco, que su
labor había terminado, que ya no entendía los problemas nacionales. Así se lo manifesté
categóricamente a mi padre, y le aconsejé vehementemente que insistiera en su separación
absoluta del porfirismo en todos sentidos y que se retirara a la vida privada. El llegó a tener
contactos para ocuparse de actividades comerciales en Monterrey, y concretamente pensó
en dirigir alguna gran industria. La idea Revolucionaria, todavía no asó siquiera por mi
mente, pues todos creíamos que el gigante árbol que había dado paz y prosperidad a la
República se secaría de por sí sin necesidad de derribarlo, y que, cumplido su término
histórico, no se transformaría de fuerza en debilidad y de monumento en ruina viviente. 28

Así el 23 de diciembre el general Reyes entregó su renuncia al Ministerio, y con ello

quedará marginado del círculo íntimo y cercano de Díaz. Regresó a Monterrey a continuar

su labor como gobernador de Nuevo León, el general Reyes quizá no imaginaba que aún

faltaban muchos sobresaltos en su vida.

28
REYES, RODOLFO, De mi vida: memorias políticas, vol.1, pp. 38-39.

18
Acusado de intentar traicionar los designios de su respetabilísimo Díaz, seguro

Reyes estuvo incrédulo a lo sucedido, Rodolfo su hijo nos cuenta que en el desfile de

septiembre de 1902 percibió en la mirada de Díaz los primeros signos inequívocos del

destino que viviría su padre, lo cierto es que en su correspondencia, Reyes siempre se

mantuvo renuente a aceptar la candidatura o siquiera la simple insinuación política de

aspirar a la presidencia. Podemos afirmar que fue el más fiel de su círculo cercano, pero

como afirmó su hijo:

Es fenómeno inevitable que en toda institución social que tiene éxito se forme, al lado del
amor a ella, el sentimiento de adhesión al autor o director de la misma, y las simpatías y el
afecto por el general Reyes se tenía conquistados en el ánimo de sus conciudadanos
tuvieron ocasión de consolidarse y generalizarse con motivo de la formación de ese ejército
de voluntarios, que fueron tras la bandera que él levantó para bien de su patria y por amor a
ella. 29

La suerte de la Segunda Reserva estuvo echada un año después de la salida de Reyes del

gabinete, el 25 de diciembre de 1903 por decreto fue disuelto el cuerpo de reservistas,

argumentando que la Constitución solamente tenía facultades para instruir a la Guardia

Nacional, a partir de las leyes que el Congreso General prescriba. Derogando así los

artículos del 234 al 242 de la Ley Orgánica del Ejército Nacional. Eso si, se anunciaba,

como desde la administración del general Berriozabal, la Ley del servicio militar

obligatorio, que sería la que determinaría quiénes y bajo que condiciones recibirían

instrucción militar.30

Finalmente basta decir que aún hay muchos recovecos por explorar en lo

concerniente a la Segunda Reserva, desde la perspectiva socio política, militar y en lo que

hoy llaman estudio de redes, quizá la pregunta que ahora me surge es si es posible estudiar

a la Segunda Reserva sin inmiscuir tanto a Reyes y su disputa con Limantour y


29
REYES, RODOLFO, De mi vida: memorias políticas, vol.1, pp.
30
Decreto publicado el 2 de enero de 1904 en el diario El Popular, p. 1.

19
concentrándose en el impacto que tuvo, y en la trascendencia de tener, 8 años antes del

estallido revolucionario a 53 859 mexicanos entrenados en el uso de las armas.

SIGLAS Y REFERENCIAS

CEHM Centro de Estudios de Historia de México, Carso


ABR Archivo Bernardo Reyes.
Archivo José Yves de Limantour

El Imparcial
El Popular
El hijo del Ahuizote

BARAJAS DURAN, Rafael


Posada: Mito y mitote, Fondo de Cultura Económica, México, 2003.

BENAVIDES, ARTEMIO,
Bernardo Reyes: Un liberal porfirista, Centenarios Tusquets editores, México, 2010

CASTILO, JOSÉ DE R.
Historia de la Revolución social de México/ Primera Etapa, INERM, México, 1985.

GONZÁLES DE ARELLANO, JOSEFINA


Bernardo Reyes y el movimiento Reyista,

HERNÁNDEZ CHAVEZ ALICIA


“Origen y ocaso del ejército porfiriano” en Historia Mexicana, Centro de Estudios
Históricos, El Colegio de México, vol. XXXIX, Núm.1 pp. 257-296.

LÓPEZ PORTILLO Y ROJAS


Elevación y caída de Porfirio Díaz, Porrúa, México, 1985.

NIEMEYER, E.V.
El General Bernardo Reyes, Gobierno del Estado de Nuevo León-Universidad Nacional
Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 1966.

REYES BERNARDO
Ensayo sobre un nuevo sistema de Reclutamiento para el Ejército y organización de la
Guardia Nacional, Imprenta Dávalos, San Luis Potosí, 1885

El ejército mexicano, Bercelona J. Ballescá y Cia, 1901

REYES, RODOLFO
De mi vida: memorias políticas, vol.1, Biblioteca Nueva, Madrid, 1929.

20
SANCHEZ ROJAS, LUIS IGNACIO
“La Segunda Reserva del Ejército en Veracruz, 1900-1902.” En ULÚA: Revista de
Historia, Sociedad y Cultura, Instituto de Investigaciones histórico Sociales, Universidad
Veracruzana, núm. 16, julio-dicembre 2010, pp. 133-159.

SECRETARÍA DE GUERRA Y MARINA

Memoria de la Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Marina , presentada al


Congreso de la Unión por el secretario del ramo, General de División Bernardo Reyes,
comprende del 1º de enero de 1900 al 30 de junio de 1901. Tipografía de la Oficina
Impresora de Estampillas, Palacio Nacional, México.

Memoria de la Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Marina , presentada al


Congreso de la Unión por el secretario del ramo, General de División Bernardo Reyes,
comprende del 1º de julio de 1901 al 31 de diciembre de 1902. Tipografía de la Oficina
Impresora de Estampillas, Palacio Nacional, México.

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