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Introducción

Parece evidente el poco interés que despiertan los libros en nuestros adolescentes y
jóvenes, la mayoría de ellos asocia la lectura al aburrimiento y al castigo, y se entrega a esta
actividad más por obligación que por voluntad propia; si es posible, tratan de evitarla, como
el caso de los alumnos que para cubrir las exigencias de los exámenes sobre obras literarias,
recurren a la solidaridad de los amigos que sí leen, para hacerse contar los argumentos. En
sus trabajos estudiantiles prefieren casi siempre recibir instrucciones verbales antes que
escritas, separatas y documentos condensados en lugar de las obras mismas, eligen los
gráficos y las operaciones para no redactar. En estos tiempos, un libro no siempre es bien
recibido como regalo, pues la lectura y el libro están asociados a deberes y evaluaciones,
de ninguna manera a la vida misma.

Pero, la poca lectura no sólo es problema de los adolescentes y jóvenes; los adultos
tampoco leen como se espera: concluidos sus estudios superiores, quienes pueden hacerlo
salvo exigencias específicas de carácter laboral con frecuencia abandonan toda iniciativa
propia de lectura. No obstante, el prestigio social de la lectura es tal que aquellos que no la
practican cargan una suerte de culpa que los lleva a excusarse permanentemente con un
"Me gusta leer, pero no tengo tiempo". Ahora bien, las causas de la enemistad con los libros
y la lectura, que afecta tanto a niños, jóvenes y adultos, deben investigarse a la luz de un
marco teórico actualizado, considerando los aportes de la sicología, la robótica, la
pedagogía, la lingüística y otras disciplinas que ofrecen cada día nuevas explicaciones acerca
de las complejidades del proceso del leer; pero, además, debe analizarse desde una
perspectiva metodológica que no esté centrada en consumos y adquisiciones, sino en los
aspectos cualitativos y las condiciones para la realización y el desarrollo de la actividad. No
es suficiente medir la cantidad de las obras leídas conforme a "listas de títulos
indispensables", temática de dichas lecturas y frecuencia con que se lee; hay que agregar a
esta información, aspectos como las experiencias vividas al iniciarse la actividad lectora, la
impronta dejada por el medio escolar, la cultura lectora en la familia, el lugar que ocupan
tanto la lectura como la escritura en la vida cotidiana, la disponibilidad de materiales
impresos así como de bibliotecas y centros de información, es decir, todo lo que forma parte
del medio afectivo y social en el que se desarrolla, o no, la lectura.

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Antecedentes:
¿Qué es la lectura?
Aunque parezca fútil, es importante referirse a la esencia del acto de leer, ya que es
bastante común asignarle la calidad de lectura a cualquier acto de decodificación de signos
escritos y a su moralización.
Leer, en el sentido riguroso es "construir por sí mismo el sentido de un mensaje", que puede
estar plasmado en un soporte físico o inmaterial. No sólo se leen libros, también imágenes,
gestos, paisajes naturales y hechos sociales. La operación cardinal de la lectura, su esencia,
es la construcción del sentido, y ésta sólo es posible en el marco de un encuentro personal
e íntimo del individuo con el cuerpo textual. Encuentro que se caracteriza por la interacción
entre el mundo afectivo y cognitivo del lector y el mundo del autor, plasmado en las
estructuras del texto y que propone los elementos de una comprensión potencial. Como
resultado de esta interacción, el lector, que asume un rol activo, descubre y elabora
respuestas, formula nuevas preguntas, acepta, disiente o simplemente ignora; esto es,
construye el sentido de los mensajes, el sentido válido para sí.
En el aspecto físico y mental, la actividad lectora supone la correcta ejecución de cuatro
procesos: el perceptivo, basado en la extracción de los signos gráficos y el reconocimiento
de las unidades lingüísticas o palabras; el proceso léxico, que aporta significado a las
palabras haciendo uso del almacén de conceptos existentes en la memoria; el proceso
sintáctico, que analiza las palabras agrupadas en frases y oraciones determinando su
función gramatical, y, el proceso semántico, que descubre y construye el mensaje y lo
incorpora a la memoria del individuo. Estos procesos están asociados a factores que
influyen de modo determinante en la calidad de la lectura. El primero, es el dominio de las
reglas y convenciones de lo escrito; el siguiente es el bagaje cultural y vivencial a partir del
cual el individuo interactúa con los mensajes del texto, denominado también conocimiento
previo. Otro factor sensorial que se localiza en los ojos, de cuyo campo perceptivo y
disciplina depende la eficiencia de la lectura; y por último, el factor afectivo hasta hace poco
negado y subestimado, de gran valor para la realización plena del individuo en esta
actividad. Comprendida así la lectura, su estudio como práctica social obliga a considerar el
contexto económico, social y cultural en el cual se da, sin que ello implique encasillarlo en
uno determinado. Ideas como que los estratos pobres no leen porque no tienen libros, o
los estratos altos leen más por las innumerables ventajas materiales con que disponen, son
insuficientes para explicar la no-lectura. Afirmar que la lectura de libros está decayendo,
que se pierde el hábito de lectura, resulta temerario si examinamos la dinámica de la
industria editorial, formal e informal, en los diversos países. Algo está cambiando en esta
práctica social, y hay que investigarlo.

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Desarrollo:
En esta fase tocaremos libros desarrollados sobre el tema: Por qué los jóvenes no leen.
Dicho tema es muy amplio ya que hay una diversidad de factores por las cuales ocurre
este fenómeno social que nos está causando consecuencias graves para el desarrollo y
evolución de la humanidad.

Jarred Amato – profesor de inglés de Estados Unidos- está convencido que, para formar
futuros lectores, estos deben reflexionar sobre sus propios hábitos de lectura. Fue así como
este profesor de inglés decidió realizar 4 preguntas para conocer los hábitos de lectura de
sus estudiantes. Las respuestas fueron sumamente honestas y muy reveladoras ¿Quieres
conocerlas?

Si quieres saber de qué se trata, tienes que leer la siguiente nota de Jarred Amato

“Como profesor de inglés, creo que hay un gran poder en tener conocimiento sobre los
hábitos que tienen los estudiantes. Después de nuestros 20 minutos de lectura
independiente, les hice algunas preguntas a mis estudiantes de noveno grado. ¿Con qué
frecuencia leen? ¿Hoy en día disfrutan más de la lectura que en el pasado? ¿Qué
desafíos enfrentan como lectores? ¿Qué puede hacer Mr. Amato para ayudarlos a tener
éxito?

Sus respuestas fueron honestas y reveladoras. Ellos también hicieron que me diera
cuenta de lo importante que es para los profesores entender por qué tantos estudiantes
no están leyendo tanto como a nosotros (o a ellos) les gustaría, así podemos trabajar con
ellos para encontrar soluciones. “

Acá están los 7 desafíos más importantes que enfrentan los estudiantes como lectores, de
acuerdo a una encuesta de aproximadamente 100 alumnos de noveno grado de la escuela
secundaria de Maplewood, una escuela de escasos recursos en Nashville, Tenn.

Adicción a los celulares: “Estoy pendiente de mi celular las 24 horas del día y toda la
semana. Cada vez que veo que tengo un mensaje en mi celular tengo que contestar”, le dijo
uno de los estudiantes a Jarred. Si los alumnos mantienen sus teléfonos al lado mientras
están leyendo, es virtualmente imposible para ellos terminar de leer alguna página sin sentir
la presión de revisar un mensaje de texto, un like de Instagram, o de Snapchat.

Un corto lapso de atención: Muchos estudiantes dicen que tuvieron problemas para
mantener la atención durante un largo período de tiempo. Uno dijo: “Me deshago rápido

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de las tareas para poder hacer algo más”; Mientras que otro señaló: “Mi lapso de atención
es muy bajo”. No hay duda de que la adicción a los aparatos celulares contribuye a la falta
de enfoque. Un reporte reciente reveló que en promedio el lapso de atención humana
disminuye después de los primeros ocho segundos (un segundo menos que la
concentración de un pez dorado).

Responsabilidades en la casa después del colegio: “Tengo que ayudar a mi hermano


pequeño a hacer su tarea y ayudar a mi madre a hacer las tareas de la casa”, le dijo un
estudiante. Muchos mencionaron que deben ayudar a sus padres con el cuidado de sus
hermanos después de llegar de la escuela. Pero un alumno logró encontrar una solución a
su problema: “Tengo que cuidar a los niños más pequeños de mi familia, así que le he estado
leyendo a mi sobrina mientras yo también leo”.

No hay lugares tranquilos para leer en el hogar: Muchos estudiantes mencionaron el hecho
de que sus hogares no propician la lectura. Uno dijo: “No hay lugares tranquilos para leer
en mi casa, por lo que no puedo hacerlo tanto como me gustaría”; otro señaló: “Hay mucho
ruido en mi casa”; y un tercero: “Nunca tengo tiempo y cuando leo nunca encuentro un
lugar tranquilo para hacerlo”.

Actividades extracurriculares: Muchos estudiantes están extremadamente ocupados


después de la escuela, eso afecta su habilidad para leer más de lo que a ellos les gustaría.
“Cuando vuelvo de practicar mi deporte generalmente ceno y luego me voy a acostar”, dijo
un alumno atleta. Y otro señaló: “Durante la temporada de pista no puedo leer mucho.
Tendré que ponerme al día durante el verano”.

Falta de interés: Jarred dice que los estudiantes señalaron que algunos pasan mucho
tiempo buscando libros que puedan ser de su interés y que no siempre han conseguido
encontrarlo.

Falta de motivación: Un estudiante escribió: “El único obstáculo que tengo soy yo
queriendo leer”; mientras que otro dijo: “No me fuerzo en tomar un libro y comenzar a
leer”.

La conclusión más grande que saco de estas reflexiones, es que los profesores podemos
ayudar a los estudiantes a superar muchos de estos desafíos.

Podemos crear ambientes de lectura tranquilos y cómodos en las salas de clases para
nuestros estudiantes quienes que no tienen otros lugares tranquilos para realizar esas
actividades. También podemos darles a nuestros estudiantes horas de lectura constantes,

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cuando saben que sus celulares deben estar guardados y ningún alumno puede sacar el
suyo. Esta práctica constante puede ayudar a los estudiantes a entrar en una rutina de
lectura, aumentar la capacidad de atención, resistencia de lectura, y la actitud que tienen
frente a la lectura.

Finalmente, para superar los últimos dos obstáculos los profesores pueden y deben ser
motivadores. Además de ser lectores activos para poder recomendar y dar pruebas a
nuestros lectores reacios que no todos los libros son aburridos. Tenemos que
demostrarles que aún no han encontrado el libro indicado.

Como podemos apreciar en esta lectura nos hace ver desde el punto de vista de un
docente el motivo por que los jóvenes no leen el cual nos da las soluciones y causas. A
continuación, reforzaremos nuestra tesis con este texto hecho por:

Damián Pascual Lacalle

Maestro. Pedagogo terapeuta

Es algo muy preocupante que los niños y jóvenes no lean, y así lo manifiestan los
educadores porque nadie sabe mejor que ellos los problemas que esto puede ocasionar.
El no resolver este problema puede acarrear un serio coste en la educación en tiempo y en
dedicación de profesionales para poder paliar el problema. Con la crisis económica que
estamos sufriendo es obligación de las autoridades el poder evitar estos gastos.

Estos niños y jóvenes no muestran interés en leer y por lo tanto están destinados al
fracaso escolar. Son alumnos con escaso vocabulario, con escasa atención y que,
generalmente, molestan en clase porque se aburren.

Este problema empezó a incrementarse en los años setenta y el número de no lectores ha


ido en aumento con el paso del tiempo. Las causas pueden ser varias, pero hay algunos
factores que pueden ser origen, si no en su totalidad, en un alto porcentaje.

1º) Norma aparecida a finales de los años sesenta: Reducir el vocabulario de los niños a
nivel de comprensión. De esta manera se potencia la memoria racional y no se considera
la memoria mecánica. Resultado escaso vocabulario en los niños que, al leer, no
reconocen gran parte de las palabras en los textos y como consecuencia no les gusta leer.

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Es muy importante el tener en cuenta que la primera memoria que de forma natural tiene
el niño es la mecánica, y posteriormente va derivando a una memoria racional; por lo
tanto deberíamos potenciar la memoria mecánica en el período de tiempo que la necesita
y la memoria de los distintos sentidos.

Cierto es que la memoria racional facilita la comprensión lectora, pero también es cierto
que la memoria mecánica produce en el niño un amplio vocabulario que, si al principio no
entiende, sin embargo, reconoce las palabras en los textos escritos y poco a poco los va
comprendiendo y se enriquece con las distintas acepciones de las palabras.

Como consecuencia de la norma de reducir el vocabulario a nivel racional no se enseña a


los niños poesías ni tampoco a declamarlas Esta actuación es un error porque al declamar
poesías el niño adquiere una mejor fluidez de vocalización, claridad de expresión y mejora
su autoestima.

¿Gracias a esas poesías, oraciones, canciones?, que se les enseña siendo muy
pequeños, se aprende a hablar y a adquirir un amplio vocabulario que nos ayudan al leer.

Quizá he podido sorprender a algún lector al mencionar la palabra oraciones, pero lo hago
conscientemente porque encierran en sí mismas un gran valor semántico que enriquecen
en gran medida el vocabulario de los niños y les ayuda para la comprensión de los textos.

¿Es digno de recordar esos mimos y carantoñas que nos hacían nuestros padres y
familiares cuando éramos muy pequeños, las historias de los abuelos sobre la familia?
Eran las primeras lecciones del lenguaje.

D. Alfonso Borragán (médico foniatra) en el prólogo del libro? ¿El oso Meloso? Método
preventivo de Logopedia, manifiesta: ¿Para muchos niños en desarrollo el aprendizaje de
un código correcto no les cuesta grandes esfuerzos? Esta es una capacidad que hay en el
niño y que tenemos la obligación de aplicar.

2º La poca relación entre padres e hijos. En esta sociedad que nos ha tocado vivir el
trabajo absorbe mucho de nuestro tiempo en cantidad e intensidad.

Los padres, unas veces por la ocupación laboral y otras por la necesidad de descansar no
atienden a sus hijos todo el tiempo que es necesario y que ellos mis-mos desearían. Por
ese motivo la relación de padres e hijos es muy escasa o casi nula; esto trae como
consecuencia que los niños no aprendan a hablar correcta-mente, sean muy distraídos,
puedan desarrollar alteraciones de aprendizaje y que muestren poco interés en aprender.

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3º Las guarderías. Ahora que el tiempo es tan escaso para poder atender a los hijos, las
guarderías pueden hacer un servicio y una labor dignos de elogio. Los padres tienen que
escoger la guardería para sus hijos con atención para poder elegir la que crean más
conveniente.

Sería lamentable la existencia de guarderías que casi se limitaran a aparcar niños y dieran
escasos conocimientos…Y tienen la gran oportunidad de tener los niños desde la edad
cero pudiendo desarrollar su inteligencia por medio de los sentidos; por esa razón las
guarderías deben hacer la labor de los padres y de desarrollar los sentidos por medio de la
estimulación, naturalmente con la asesoría de un profesional debidamente capacitado.

Por otra parte, últimamente está aumentando considerablemente el número de los niños
que hablan incorrectamente, sin anomalía aparente y sí por defecto funcional de
vocalización con lo cual se plantea un problema notable en la educa-cien infantil, en la
educación primaria y secundaria. Este problema tendría una solución importante si en las
guarderías, alrededor de los quince meses de edad de los niños, les enseñaran canciones,
poesías, etc. ¿Esta medida no sería muy costosa porque no sería necesario personal
especializado sino simplemente que al enseñarles canciones, poesías, cuentos? vocalicen
correctamente porque los niños aprenden a hablar por imitación.

En esta sociedad en la que vivimos estos niños y jóvenes no lectores tienen pocos
argumentos para defenderse y no ser manipulados. Sería muy conveniente que la
enseñanza abarcara desde los cero años convirtiendo las guarderías en centros docentes
donde les hayan estimulado los sentidos, hayan aprendido a hablar con corrección, les
evite las alteraciones de aprendizaje y hayan adquirido un vocabulario que les va a facilitar
significativamente el aprendizaje de la escuela y que no sean tan vulnerables.

Gracias a estos intelectuales tenemos la satisfacción de revelar hemos logrado juntar dos
argumentos que se correlacionan y hemos dado solución teórica a este problema global
social.

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Conclusiones

Se puede ver que la lectura tiene gran importancia en nuestras vidas, es una de las piedras
angulares para la adquisición de conocimientos ya que fortalece nuestra mente y nos
permite contemplar distintas posibilidades para la toma de decisiones; lamentablemente
muchos jóvenes no le ponen mucho interés a la lectura ya sea por falta de interés o
porque a la mayoría no se les inculco desde niños el hábito de la lectura, por tal motivo lo
que debemos de hacer nosotros es empezar a preocuparnos por que los jóvenes
empiecen a tener más interés por la lectura para que nuestra sociedad pueda tener
buenos profesionales con avanzados conocimientos, pero como logramos esto; creemos
que una alternativa y la más importante para nosotros es que los padres impulsen en sus
hijos ya desde niños a tener interés por la lectura mostrándoles con su ejemplo lo bonito
de leer; tratando de hacerlos llegar a la lectura a través de los relatos, las historias,
leyendas o las canciones, así como también desde los juegos, y así lograr que los niños
puedan llegar a disfrutar de un buen texto, tomando a la vez afición por la lectura, afición
que durara para toda la vida.

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Anexos: