Honorable Senador/Diputado: Como ciudadano chileno y consciente de la realidad de mi país, quiero transmitir a usted mi preocupación por la arbitrariedad

e irresponsabilidad de agregar fluoruro a nuestra agua potable. Recientemente el tema salió a relucir por el escándalo de la utilización de ácido fluorosilícico de uso industrial para fluorizar el agua potable de la región metropolitana, variante de fluoruro cuya peligrosidad advierte la misma OMS. Sin embargo, usted debería saber que en ningún caso es seguro fluorizar el agua u otros alimentos, ni siquiera siguiendo las normas internacionales de los partidarios de la fluorización. Las directrices de la OMS para usar la fluorización como medida sanitaria son obsoletas, contradicen contundente evidencia científica que determina esta medida como perjudicial para la salud. Comprendo que no es fácil acoger esta denuncia, frente a la incomodidad política de contradecir a la OMS. Sin embargo, apelo a su sensatez para hacer un esfuerzo por informarse imparcialmente y escuchar la advertencia de la comunicad científica que realmente intenta proteger la salud de la población. Más de 3.000 profesionales (http://www.fluoridealert.org/professionals.statement.html) han firmado una declaración (http://fluoridealert.org/spanish.statement.html) para pedir el término de la fluorización del agua en todo el mundo. Entre los firmantes se incluyen un Premio Nobel, tres miembros del Consejo Nacional de Investigación Académica de EE. UU. (NRC), el Consejo Ejecutivo de la Academia Americana de Medicina Ambiental, los principales investigadores del fluoruro, y profesionales médicos, odontólogos, científicos y ambientalistas de todo el mundo. Citando a solo tres expertos, espero llamar su atención sobre la gravedad de esta denuncia: «Esto va contra todos los principios de la farmacología moderna. Es realmente obsoleto. No hay duda al respecto. Creo que los países que utilizan la fluorización deberían avergonzarse de sí mismos. Es contra la ciencia…» -- Dr. Arvid Carlsson, reconocido farmacólogo de la Universidad de Gotemburgo, laureado con el Premio Nobel en Medicina/Fisiología. «La fluorización es el caso más grande de fraude científico de este siglo, sino de todos los tiempos» -- Robert J. Carton, Ph.D., ex científico ambiental de la EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.). «Nosotros no añadiríamos a propósito arsénico al suministro de agua. Y nosotros no agregaríamos a propósito plomo. Pero nosotros agregamos fluoruro. El hecho es que el fluoruro es más tóxico que el plomo y solo un poco menos tóxico que el arsénico» - Dr. John Yiamouyiannis, Ph.D., valiente bioquímico que dedicó 30 años a estudiar la fluorización, denuncio esta como “asesino silencioso”, descubrió fraude científico en algunas investigaciones que relacionaban la fluorización con la disminución de caries. Los profesionales de la Red Acción Contra el Fluoruro (FAN) citan el informe del 2006 del NRC sobre la toxicología del fluoruro, el que determinó muchos efectos adversos sobre la salud asociados con la exposición al fluoruro. De acuerdo con los niveles de concentración que se denuncian oficialmente por ser nocivos, claramente no existe ningún margen adecuado de seguridad para proteger contra los efectos negativos a toda la población que bebe agua fluorada. Especialmente en peligro están los infantes y los niños pequeños, las personas mayores, y aquellos con consumo de agua por sobre el promedio, nutrición inadecuada, diabetes, y pobre función de la tiroides o del riñón. En chile existen estudios sobre la fluorización del agua, los cuales han sido realizados por destacados profesionales, como el profesor Otto Weinert Seyfarth, quien expuso la peligrosidad de la fluorización. Sus investigaciones permitieron excluir a la ciudad de Concepción de la fluorización del agua potable, lo que aspiran también ciudadanos de todo el país, libres e iguales en dignidad y derechos.

Yo pienso que la fluorización es anticuada, poco científica, viola la ética médica y niega la libertad de la elección. Sus graves riesgos superan con creces a sus menores (si es que existen) beneficios. Yo no quiero fluoruro en el agua potable, ni en la sal de mesa, ni en la leche de los infantes, ni en ningún otro alimento de los chilenos. Ante los fundamentados cuestionamientos científicos, la fluorización debería detenerse inmediatamente en todo el país. Antes de considerar cualquier política pro fluorización, debería acontecer un debate serio entre científicos y profesionales nacionales, para analizar objetiva e independientemente la evidencia científica internacional que se opone a la fluorización. Los burócratas que actualmente promueven la fluorización y que se nieguen a debatir con los científicos disidentes, deben justificar su posición bajo juramento y asumir la responsabilidad. Yo, así como muchos otros ciudadanos conscientes y preocupados sobre esta grave denuncia, observaré en adelante su trabajo para conocer si usted patrocina y/o apoya esta demanda ciudadana. Espero que usted, con su investidura, y la responsabilidad que tiene para con la población, tenga el valor de acoger esta demanda y pueda gestionar las acciones necesarias con la comisión de salud del Congreso, para que primen los intereses humanos y patrióticos por sobre los intereses externos, económicos y políticos, que son los que realmente sustentan la fluorización. Para terminar, quisiera recordarle algunas líneas de la constitución chilena: “Es deber del estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y las familias”, “La constitución asegura a todas las personas el derecho a la vida, integridad física y psíquica”, “Derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación”, “El estado protege el libre acceso e igualitario a las acciones, promoción, protección y recuperación de la salud”.

Sinceramente, Nombre: Profesión: (sugerencia para profesionales médicos, odontólogos, químicos, etc., abogados) Ciudad: R.U.N:

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