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El destete iniciado por la mamá.

Puede que decidas destetar a tu bebé porque vas a regresar a tu trabajo, o


porque simplemente piensas que ha llegado el momento. Si tú estás lista, pero tu bebé no muestra ninguna señal
de que quiera dejar el pecho, puedes ayudarlo con una transición gradual.

Cuando la idea viene de la madre, destetar al bebé puede exigir mucho tiempo y paciencia. También dependerá
de la edad de tu niño y de cómo suele adaptarse a los cambios.

Lo mejor es evitar interrumpir de golpe la lactancia. Por ejemplo, alejarte de tu niño durante todo un fin de
semana no es una buena manera de destetarlo. Los expertos dicen que negarle abruptamente el pecho a tu bebé
podría ser traumático para él, además de que podrías terminar con una obstrucción en los conductos de leche o
una infección en los senos.

Acorta el tiempo de cada toma. Comienza por reducir el tiempo en el que amamantas a tu bebé. Si lo normal
es que coma durante diez minutos, prueba con cinco.

Dependiendo de su edad, prueba darle después algo sano de comer, como un poco de puré de manzana sin
azúcar o una taza de leche o leche de fórmula. (Ten en cuenta que los bebés menores de 6 meses podrían no
estar preparados para tomar alimentos sólidos.) Las papillas serán un complemento a la alimentación con leche
materna o de fórmula hasta que tu bebé cumpla un año.

Las tomas antes de dormir pueden ser más difíciles de eliminar; normalmente son las últimas que se quitan.

Posponer y distraer. Prueba a demorar las tomas si sólo lo estás amamantando un par de veces al día.

Este método funciona bien si el niño ya es un poco mayorcito y puedes razonar con él. Si tu pequeño te pide que
lo amamantes, dile que lo harás después y trata de distraerlo con alguna actividad. En lugar de darle el pecho
por la tarde podrías decirle que espere hasta la hora de acostarse.
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Dejar de amamantar a un bebé o a un niño no es como quitar un esparadrapo de la piel, que aunque duele más si
lo haces rápido, acabas antes. No es eso porque dar el pecho es más que alimentar: es también relacionarte de
ese modo con tu hijo, darle tu piel, tu calor, tu presencia, darte tú. Y eso no es algo que pueda (o deba)
eliminarse de golpe.

Para que el bebé lo lleve bien, y en parte para que la madre también lo lleve bien (sobre todo porque ninguna
madre quiere hacer sufrir a su bebé), lo ideal es que el destete sea un proceso más o menos largo, paulatino,
de semanas. Semanas en que si el bebé se pone malo y solo quiere teta, la madre se dé una tregua y le
amamante lo que haga falta, para cuando esté bien volver al lío. Semanas de ir sustituyendo tomas por otras
comidas y, sobre todo, por otras actividades, porque no siempre que un niño mama lo hace por hambre.
Semanas de buscar otras maneras de relacionarse con él, de calmarle, de darle cariño, etc.

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"Pues si has decidido quitarle el pecho empiezas a sustituir las tomas por biberones u otras comidas y, si te pide, dile
que no, que la teta no, que lo que tiene que tomarse es el biberón, o la comida". Una de las recomendaciones a la hora
de destetar a un bebé es "no negar". Si el niño te pide pecho, que es algo que hace contigo desde el principio, decirle
que no puede ponerle "la mosca detrás de la oreja", y que se empiece a preocupar: "¿por qué me lo niega? ¿Por qué no
me da?". Que sienta que vuestra relación se está deteriorando y que quiera, en consecuencia, reparar el posible daño
que haya podido causar, dándote más amor, pasando más tiempo contigo y ¡mamando más!.
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Cosas que sepan mal, picante, lo que sea que se meta en la boca y le haga rechazar tu pecho. Así no serás tú
quien le quitas la teta, sino él que la rechaza: "pero toma hijo, si yo te doy pecho, ¿no quieres? Bueno, pues que
sepas que eres tú el que no quiere la teta, que yo te la daría". Pero es que no quiere cogerse, pero sí quiere. Y
no entiende por qué el pecho está malo, y no sabe por qué ahora mamá tiene un sabor desagradable. Querría
estar contigo, querría cogerse a tu pecho, pero de repente mamá ya no sabe igual.

En realidad deja el pecho en contra de su voluntad, y todo a costa de llevarse una imagen de ti que no es tal:
mamá no está podrida en realidad, pero él piensa que las tetis están malitas o en mal estado.

Podría funcionar, no digo que no, pero es una de esas cosas que a los niños no se les hace porque es una especie
de castigo por algo que ha sido precioso y magnífico hasta entonces: "si quiere teta que la chupe, pero le será
desagradable". ¿No es mejor que guarde siempre un recuerdo bonito de la lactancia, porque la dejó
progresivamente y sin traumas, que no que siempre recuerde que todo se acabó de manera "asquerosa"?

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Muchos de los hitos que queremos que nuestros hijos cumplan se llevan a cabo porque consideramos que ya son
mayores: quitamos el pañal porque ya eres mayor, quitamos el chupete porque ya eres mayor, quitamos la teta
porque ya eres mayor, y cuando vemos que cuesta, que no lo consigue, que está tardando en lograrlo, añadimos
"esto es de bebé, y tú ya no eres un bebé".

¿Acaso es malo ser un bebé? No lo es, así que no debería nunca ridiculizarse a un niño por hacer algo que hacen
los bebés. Si queremos que deje de hacerlo hay que buscar que sea más autónomo en general, que consiga
otras herramientas que sustituyan esa acción. ¿Queremos que deje el chupete? Pues necesitará algo que le calme
en su ausencia, quizás caricias, quizás un cuento, para que se duerma. ¿Queremos que deje el pañal? Pues
necesitará ser capaz de ir al lavabo a hacer pipí y caca. Y si no es capaz, debe poder seguir llevándole sin que
nadie le diga "no, ya no eres un bebé".

Pues con el pecho pasa lo mismo: si queremos que lo deje tenemos que lograrlo porque ya no lo necesite y no
porque alguien le diga que está haciendo algo de bebé y que eso es ridículo.

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Destete a iniciativa de la madre

Una madre puede tener diversas razones para desear que el destete tenga lugar; desde razones médicas, emocionales,
presiones familiares, sociales, etc.
El momento en que una madre empieza a desear el cese de su lactancia es también muy variable. A algunas les puede
suceder a los pocos días o meses, a otras al cabo de algunos años.
En cualquier caso es preferible un destete gradual a un destete brusco. Este último puede generar ingurgitación mamaria
(pechos hinchados, duros y doloridos) e incluso mastitis (inflamación e infección del pecho generalmente después de la
obstrucción de un conducto debido al cese del drenaje), que no ocurrirían si se permitiese la adaptación de la mama a la
disminución progresiva de la succión, como ocurre durante el destete gradual (A menor succión, menor producción hasta
que ésta cesa por completo). Desde un punto de vista emocional el destete gradual también es más fácil para el niño.
El destete supone mucho esfuerzo, y madres que han destetado activamente a sus hijos suelen decir que no les
quedaba mucho tiempo libre, ya que tenían que emplearlo en distraer a sus hijos de otro modo.
Los niños que son destetados antes de superar su necesidad de chupar pueden empezar a chuparse el dedo o incluso a
usar chupete si se le ofrece, siendo sustitutos del amamantamiento que pueden proporcionar cierto consuelo a un niño
frustrado por el destete.
La noche puede ser un momento especialmente difícil para un pequeño que espera mamar y no puede entender la
reticencia de su madre; a esa hora pocos de la familia van a estar especialmente racionales y pacientes; el padre puede
hacer que el proceso nocturno sea mejor tolerado, proporcionando los cuidados nocturnos al pequeño.

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Estrategias para el destete

Independientemente de si lo ha iniciado la madre o el bebé, el destete gradual será el más fácil para ambos. Si la madre
quiere iniciar el destete es mejor sugerirle que intente planearlo y hacerlo paulatinamente. Se puede eliminar una toma al
día durante dos o tres días, después de los cuales se puede eliminar otra durante unos días y así sucesivamente, lo que
hará que la reducción del volumen de leche se haga lentamente evitando la incomodidad de la madre.
Si el bebé tiene menos de nueve meses el destete implica la sustitución del pecho por el biberón, por lo que se le ha de
sugerir a la madre que consulte con el pediatra antes de empezar a darle leche artificial. El bebé de estos meses a veces
toma el pecho por consuelo, por lo que es posible que no tenga que tomar el biberón con tanta frecuencia.
Si el bebé tiene entre nueve y doce meses, toma líquidos por un vaso, come otros alimentos y la madre no quiere usar el
biberón, quizá pueda sustituir otros alimentos y bebidas por el pecho.
El destete planeado para el niño mayor de un año puede ser una experiencia positiva si la madre consigue encontrar
alternativas aceptables para ambos: cambios de rutinas, que la madre se anticipe a las tomas con alternativas y
distracciones.
Cuando el niño tiene más de un año la madre puede “negociar” con él o lograr que aplace alguna toma.
Cuando el destete se produce de forma natural, la madre simplemente ayuda a su bebé en su trayectoria natural hacia la
independencia y le ofrece alternativas aceptables para ambos. Quizá alguna madre sólo necesite que le aseguren que
tarde o temprano su bebé dejará el pecho.

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Estrategias

1. No ofrecer, no rechazar. No garantiza el tiempo que pueda prolongarse el destete. Es el menos doloroso para el niño.
2. Distracción. Se trata de identificar los momentos, lugares y circunstancias en los que el niño suele pedir el pecho, y
anticipar alternativas al amamantamiento, para que el niño dirija su atención hacia algo nuevo y atractivo en vez de hacia
la pérdida de algo entrañable como mamar.
3. Sustitución. Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con
golosinas para que deje el pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta que los niños
también maman por afecto hacia su madre, para sentir su cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con
miedo.
4. Aplazamiento. Con un niño que ya nos entiende se puede negociar el demorar una toma. El niño debe ser lo bastante
maduro para aceptar la espera. Se le puede ofrecer algo que le mantenga contento mientras tanto.
El destete por abandono, es decir que la madre se separe del niño por unos días, no es recomendable, ya que el niño no
solo se ve privado bruscamente de la leche de su madre, sino también de su presencia, que es vital para su salud
afectiva y emocional (3).
El destete programado de un niño puede ser una experiencia positiva si la madre toma en cuenta los sentimientos de su
hijo, el tipo de contacto que ofrece la lactancia debe ser reemplazado por otras formas de apego para que un destete
planeado se desarrolle sin problemas.
Los sentimientos que tiene la madre acerca del destete son importantes, es necesario que se muestre cariñosa, atenta y
animada con su hijo mientras dure el proceso. Si se sintiera culpable podría estar poco cariñosa con su hijo con lo que el
pequeño es posible que se volviera ansioso y que exija el pecho con mayor frecuencia.
Uno de los beneficios de un destete paulatino y programado es que la madre puede ser flexible e ir adaptándose a las
circunstancias según surjan.
Además el destete no tiene por que ser “todo o nada”, por ejemplo la madre podría optar por dar el pecho al niño sólo en
aquellos momentos más importantes para él (el momento del sueño) y esperar a que esté más dispuesto a dejarlo.
Si un bebé se enoja o llora e insiste en tomar el pecho a pesar de los intentos de distracción, es posible que el destete
vaya muy rápido para él.
Aunque el pequeño no proteste ante los métodos de destete puede que se den otras señales que indiquen que el destete
está perturbando al niño, pues este puede:
• Tartamudear.
• Despertar más por la noche cuando no lo hacía.
• Apegarse más a la madre durante el día.
• Apegarse a algún objeto.
• Mostrar un temor nuevo o mayor a la separación.
• Morder, cuando no lo había hecho antes.
Puede haber síntomas físicos como dolor de estómago y estreñimiento.
Todos estos síntomas pueden o no deberse al destete, y si la madre se siente preocupada puede aplazar el destete para
ver si desaparecen.
Otro indicador de que el destete va muy rápido son los efectos en la madre. La señal más obvia es sentir los pechos muy
llenos. Otro signo es tratar de mantener al bebé feliz sin darle pecho, lo que puede llevar a fatigarla y tener
resentimientos hacia el bebé por el esfuerzo que supone para ella. Si se siente abrumada o resentida, el destete puede
resultar aún más difícil para ella y para su hijo.
A veces la madre puede darse cuenta durante el proceso que ha cambiado de parecer, en este caso hay que animar a la
madre a hacer lo que considere mejor, pues siempre puede intentar destetar más adelante.
El destete natural. (Destete a iniciativa del niño)
Si el destete sucede a iniciativa del niño va a ser él quien marque la pauta.
Algunos niños simplemente un buen día deciden que no quieren mamar más.
Otros lo hacen más despacio, paulatinamente se van desinteresando por la lactancia materna, reduciendo la demanda
hasta que ésta cesa por completo. Los hay que primero maman solo una vez al día, luego una vez cada varios días,
hasta que simplemente dejan de pedir.
Sería interesante indagar los sentimientos de la madre, interesarse por su estado emocional, pues a veces sucede que el
niño se desteta antes de lo que la madre hubiera esperado y puede que sus expectativas respecto a la lactancia no se
hayan colmado, llegando incluso a sentirse culpable y buscar posibles causas para un destete que considera prematuro.
Un nuevo embarazo puede tener un papel en el destete del hijo anterior. Debido a los cambios de la leche durante el
embarazo (menor volumen, distinto sabor) muchos niños se destetan solos en esta época. Otros prefieren seguir
mamando, y continuar haciéndolo tras el nacimiento del nuevo hermano. A esta situación de dos niños de diferentes
edades mamando a un tiempo se la ha llamado “lactancia en tándem”.
Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a destetarse, no lo hará nunca por si mismo; sin
embargo, esta idea es errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite al niño mamar
tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo.
En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura
ocurría así hasta hace poco más de un siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo
cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no dejan de ser cuestiones culturales, que no
tienen que ver con las necesidades biológicas ni psicológicas del niño.
Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que
mama es por vicio, o de que la lactancia prolongada afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Estas
creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las personas, incluyendo médicos, psicólogos y
pedagogos.
Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la lactancia prolongada; en algunos países, como Estados
Unidos, es algo tan inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos de madres acusadas de
abusos contra sus hijos.
De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina o que va a la escuela fuerza incluso a
madres seguras de sí mismas a hacerlo en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han sido
los profesionales de la salud, dando información sin base científica real, a la vez que desalentando a las madres que han
querido prolongar la lactancia.
Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de forma natural, que probablemente esté
condicionada genéticamente. En nuestra especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico.
La antropóloga K. Dettwyler, de la Universidad de Texas, ha recogido información acerca de la edad de destete de los
primates no humanos, poniéndola en relación con variables del ciclo vital, tales como peso al nacimiento, peso del adulto,
periodo de gestación y erupción de molares permanentes; extrapolando estos datos a la especie humana, parece que el
destete natural podría ocurrir entre los 2 años y medio y los 7 años (4).
Estos datos vienen a ser apoyados por dos hechos de diversa índole:
• En sociedades actuales en las que el rechazo cultural a la lactancia prolongada no existe, las madres amamantan a sus
hijos hasta los 4 años por término medio.
• Se estima que el sistema inmunitario de los seres humanos no está maduro y plenamente operativo hasta los 6 años de
edad.
Algunas madres necesitan apoyo para manejar las presiones de los demás respecto a una lactancia prolongada. Cuanto
más íntima sea la relación con la persona que la critica, más difícil es la situación y más importante llegar a un acuerdo.
Algunas mujeres pueden estar inseguras ante un destete natural por que temen las opiniones de los demás. Si se planea
con anticipación la madre quizá pueda dar el pecho de forma discreta o evitar hacerlo fuera de casa.
Estrategias:
• Elegir la ropa con cuidado.
• Escoger una palabra clave para referirse al pecho.
• Tener preparados los sustitutos y distracciones.
• Buscar un lugar apartado para dar el pecho.
• Restringir la lactancia a ciertas horas o lugares.

¿SE PUEDE DAR PECHO EMBARAZADA?


Hoy me ha explicado una madre que, acudiendo a su primera consulta con la tocóloga se llevó una desagradable
sorpresa. Ella amamanta a su hijo de poco más de un año y pensaba continuar dando el pecho en el embarazo
y hacer "tandem", es decir, amamantar al bebé y al hermanito mayor cuando se produjera en nacimiento.

Pero su tocóloga le dijo que estaba poniendo en riesgo el embarazo y que las hormonas que produce la lactancia
podían provocarle un aborto. No, no se puede dar el pecho embarazada sin riesgo claro para el feto, insistía la
tocóloga. Es más, le exigió que rellenase un documento diciendo que continuaria con la lactancia bajo su
responsabilidad. La madre, afortunadamente, estaba muy segura de su decisión y no la había tomado de forma
irresponsable o sin conocimientos. Incluso presentó a la tocóloga los documentos de la Asociación Española de
Pediatría que avalaban su opinión. Lo cierto es que no hay contraindicaciones generales para dar el pecho
estando embarazada, excepto si se produce una amenaza de aborto. La cantidad de oxitocina y la duración de la
estimulación que se produce en una tetada no es suficiente para producir contracciones que desencaden un parto
prematuro. Solamente si la madre sintiese contracciones debería consultar para dejar la lactancia, pero desde
luego no hay motivo alguno para hacerlo de forma generalizada. La AEP lo tiene claro. No hay razones
médicas para recomendar el destete en caso de embarazo. Lo que si hay son casos particulares en los que la
madre decide destetar por motivos diversos y poderosos. Algunas mamás pueden sentir los pezones
especialmente sensibles en el embarazo, tanto que llegan a tener que destetar sin haberlo previsto y contra los
deseos del primer hijo, porque el dolor no es soportable. Esa es una razón comprensible pero que no se va a dar
en todos los casos. Hay otras madres que no sienten molestias reseñables o que pueden sobrellevarlas durante el
lapso de tiempo en el que se producen. También hay niños que notan el cambio de sabor y cantidad de leche
cuando las hormonas del embarazo hacen que se vaya modificando para prepararse para producir calostro. En
esos casos puede ser el niño el que decida destetarse el mismo, aunque en algunos casos, cuando nace el bebé,
se reenganchen en vista de la cantidad de leche tan rica disponible.

Otras madres refieren, y esto lo cuento desde la experiencia de los grupos de apoyo, que sienten una sensación
emocional desagradable cuando mama el hijo durante el embarazo. Es como si, psicológicamente, desearan
centrarse en el bebé que viene y el mayor las "invade". Suelen explicar esto como un choque enorme de
emociones y se sienten culpables de "rechazar" al mayor. Lo explican de una manera muy dolorosa y la verdad
es que, sin haber pasado la experiencia, la empatía hacia ellas es indispensable. El apoyo de otras mujeres y
sobre todo la comprensión de la pareja pueden ayudarles. Si el niño es bastante mayor puede aceptar demorar o
acortar las tomas. Pero cuando esto no da resultado o si la madre decide destetar hay que respetar su deseo,
ofreciéndole estrategias para no hacerlo de modo traumático.

Que el embarazo se produzca cuando el primer hijo es todavía un bebé con una fuerte necesidad de succión,
atención exclusiva y leche materna, suele ser muy complicado y antes de tomar una decisión así es conveniente
reflexionar sobre nuestras fuerzas para afrontar tanto trabajo y sobre lo que el bebé necesita todavía de la madre.
Aunque en el caso de hijos muy seguidos la lactancia materna es solamente una de las cuestiones a tener en
cuenta es importante valorarla en su medida adecuada.

La decisión de destetar en el embarazo o de hacer o no "tandem" no responde, excepto en contadas ocasiones, a


razones médicas, sino a la decisión de la madre. Por tanto, si, se puede dar el pecho embarazada dijera lo que
dijera esa tocóloga. Y esto me hace preguntarme si habrá otras mujeres que se han podido fiar de las
recomendaciones de médicos poco informados y abandonar la lactancia temiendo, sin razones, un aborto o un
crecimiento inadecuado del bebé. La verdad es que no he encontrado ninguna recomendación de la SEGO
(Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) al respecto. Igual me daban un disgusto (otro más) si las
encuentro.

Aproximadamente, la mitad de los niños que lactan cuando su madre está embarazada, se destetan solos
durante la gestación

El que el hijo mayor comparta el pecho, puede hacerlo sentir menos celos de su hermano.
Destétale de forma progresiva. Hacerlo bruscamente es un error que causa molestias digestivas e intestinales al
bebé y dolores en el pecho a la madre. Para ello, comienza con el destete un mes antes de que finalice tu baja
laboral. Una vez que te pongas “manos a la obra”, el primer día sustituye la toma más corta por un biberón y
mantén este cambio una semana.

Otras posibilidades

Y, de todos modos, ten en cuenta que en lugar de destetarle definitivamente, también puedes optar por darle una
alimentación mixta. ¿Cómo? Manteniendo la primera y la última tetada del día.

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Desde mi experiencia, pienso que no es aconsejable ni para el bebé ni para la mamás un destete brusco, ya que,
como casi todo en la alimentación del bebé, necesita de una progresiva y paciente adaptación. Desde el punto de
vista de los cambios físicos en la madre, si no realizamos un destete lento y progresivo, lo más seguro es que
suframos efectos indeseables en nuestros pechos como dureza y dolor; la repentina falta de drenaje de los
conductos mamarios, pueden producir infecciones y calcificaciones. Si el destete es forzoso y repentino, por
fuerza mayor, deberemos acudir a nuestro ginecólogo para poder poner medios de evitar estos efectos.

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El momento concreto en que se ha de llevar a cabo el destete es una decisión personal. En su caso, puede verse
influido por el momento en que decida reincorporarse al trabajo, por la salud de su hijo o simplemente por la
sensación de que es el momento adecuado de hacerlo. Independientemente del momento concreto en que decida
destetar a su bebé, es importante entender que el destete es un proceso gradual que exige una buena dosis de
paciencia y comprensión, tanto por parte de la madre como por parte del hijo. El destete no tiene que ser un
proceso de todo o nada. Algunas mujeres prefieren destetar al bebé durante el día y darle el pecho por la noche,
dependiendo de su situación laboral y de sus horarios. Todo depende de lo que le vaya mejor a cada par de
madre y bebé en concreto. Algunos bebés pierden el interés por el pecho materno antes de que su madre intente
destetarlos, mientras que otros no están preparados para iniciar la transición cuando se lo plantea la madre. La
mejor forma de enfocar el destete es ser flexible y prestar atención a lo que funciona con usted y su bebé en su
situación en concreto.

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Reconoce que tu bebé también se verá afectado por el destete. Puede ser muy difícil lidiar con tu niño de 2
años cuando lo estés destetando. Debes entender que tu bebé está atravesando una transición forzada que no
comprende.

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Comienza el destete de manera lenta y calculada. Un destete lento y gradual es mejor tanto para el bebé
como para la mamá. Detener de repente el amamantamiento puede ser traumático para el cuerpo de ambos e
incluso provocar que la madre tenga mayor predisposición a desarrollar una obstrucción del canal del seno, una
inflamación o una mastitis, una infección de los senos muy dolorosa.

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Reduce de manera gradual las sesiones de amamantamiento con el tiempo. Si tu bebé se ha acostumbrado a
ser amamantado todos los días después del almuerzo, elimina todas las sesiones de amamantamiento después
del almuerzo durante una semana. La semana siguiente, elimina las sesiones al caer la tarde o cualquier otra
sesión que tenga lugar de manera rutinaria. Ahora, le has quitado a tu bebé dos sesiones de amamantamiento.
Continúa reduciendo las sesiones hasta que efectivamente hayas destetado a tu niño completamente.

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La edad en que ocurre el destete por completo, es decir, que el niño abandona definitivamente la leche materna,
es variable y está influido por factores de muy diversa índole, tanto biológicos como sociales y culturales. Hoy
sabemos que no existen razones científicas por lo que se deba recomendar dejar la leche materna a una
determinada edad. Cualquier recomendación sobre una edad óptima de destete está basada en opiniones
personales, teorías no contrastadas empíricamente o simples prejuicios. Cual debe ser la duración de la
lactancia materna es una decisión libre de cada madre y de cada hijo, salvo que se produzca una situación de
emergencia que fuerce a finalizar el amamantamiento. Se debe tener en cuenta que el destete no solo es un
cambio en la dieta del niño, sino que es un asunto muy serio con gran repercusión emocional para él y para su
madre. El niño puede experimentar sentimientos de frustración y de abandono, al no entender por qué su madre
le niega algo tan importante para él; la madre, a su vez, puede experimentar sentimientos de pérdida y de
tristeza por haber tenido que cambiar esta forma de relación íntima con su hijo. Por todo ello las
recomendaciones arbitrarias sobre la limitación de la lactancia materna, que no tienen en cuenta los deseos de la
madre y de su hijo, son simplemente inaceptables.

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‘La edad normal del destete debe estar entre los dos años y medio y los siete’,
entrevista al pediatra Carlos González
Pero este camino aún no resulta fácil de emprender. “Sin duda, el mayor problema al que se enfrentan las
madres que desean prolongar la lactancia es la presión social. Si salieran todas del armario nos daríamos
cuenta de que son muchísimas. Hay que respetarlas”, reclama Carlos González. Y esta consideración hacia
la mujer, pero también hacia los hijos parece ser la máxima que guía a este pediatra. Y desde esa capacidad para
ponerse en la piel del otro, quizás el secreto que esconden las páginas de sus libros, deja en el aire una reflexión:

“nuestra sociedad nunca lo admite, pero el destete es siempre una pérdida para la madre”.
Eva Mª Gomez.
13 agosto, 2009 |

Hola amig@s:
Soy la mama de Marco,de casi dieciseis meses. Mi niño apenas come algo de pan,alguna rosquilleta y algun
potito que otro, pero tendriais que ver com mama.A todas horas.A demanda, desde que nacio. Esta
tremendo,pesa trece kilos y todo el mundo que lo ve piensa que es muy comedor,y que debe comer de
todo.pero…ah!cuando se enteran y ven que no toma casi nada mas que pecho!entonces es cuando llegan las
criticas,hacia el y hacia mi. No entiendo nada…pero no estaban diciendo que mira que muslos tiene,que fijate
que brazos..que esta hecho un toro… que parece que tenga dos años… Que pasa,que si es de teta,ya no vale?ya
no esta tan hermoso y todo eso que estaban diciendo?
Que lastima de sociedad hipocrita e ignorante!!!

NO DEJEIS DE DAR DE MAMAR SI REALMENTE


NO QUEREIS DEJARLO.NO LO HAGAIS POR LA
SOCIEDAD!CAMBIEMOS LA SOCIEDAD!!!

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Adriana
20 enero, 2013 |

Mi hijo tiene 3 años y 5 meses y todavía toma pecho. Es increible ver todos estos comentarios y como me
reconforta saber que no soy la unica madre que sigue dando pecho despues de 3 años, siempre me puse mal por
no ponerme firme y destetarlo a mi hijo,pero tambien me preguntaba si aun sigo producciendo leche porque
negarle la posibilidad de seguir amamantandose.La verdad no veo que lo perjudique todo lo contrario,el vinculo
madre e hijo es asombroso. Y por ultimo,si la lactancia fuera mala Dios no nos hubiera dado el don de producir
leche,la naturaleza es sabia, y nosotros como sociedad deberíamos aprender de ella y no ser prejuiciosos.

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Annabel
30 marzo, 2013 |

Justamente en la revisión del año, la enfermera pediátrica (que es quién hace la revisión, puesto que la pediatra
solo entra para echar un vistazo en medio minuto y firmar…) me dijo que ya podía retirar el pecho a mi hijo,
que ahora me salía “aguachirri” y que ya era más una dependencia mía que una necesidad suya, porque esa
leche ya “no llega a ningún sitio”. Palabras exactas. Lo fuerte es que hace 6 años me dijo lo mismo con mi hija
mayor, con la diferencia de que lo hizo a los 4 meses!! Ahora, por lo menos, se espera al año. Es increíble que
profesionales de la salud den esta clase de información. Tristemente con mi hija mayor cedí a la presión del
destete cuando tenía 8 meses, porque sus comentarios me hicieron sentir “mala madre”. Ella era la profesional y
era quién debía informarme debidamente, y yo entonces todavía confiaba en los profesionales. El duelo que
pasé con el destete fue tan grande y doloroso que empecé a leer sobre el tema, y descubrí entonces que lo que
me habían dicho era falso. Con mi hijo ya no tiene ese poder sobre mí, y por más que me dice no me importa, y
mi hijo se destetara cuando él lo considere.

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Analia
7 mayo, 2013 |

Soy de Mar del plata, Argentina. “Nos destetamos” con mi hija a los 4 años y 4 meses, amamanté estando
embarazada de mi segundo hijo (que hoy tiene casi 3 años) y hoy sigo amamantandolo. El problema mayor es
que gran parte de la sociedad no está acostumbrada a la lactancia y la critica. Hasta hoy, en 5 años de
experiencia, sólo tuve beneficios a cerca de la lactancia, ningún tipo de problema (ni físico ni psicológico como
muchos aluden)!. Sería bueno educar a los que no saben a cerca de los beneficios de la lactancia, a que es el
alimento más natural y perfecto del mundo.

**Euge
18 junio, 2013 |

Tengo una beba de 15 meses que sigue con lactancia materna a demanda, nunca le di biberón y la verdad que
está muy mal visto por la sociedad y hasta por mi ginecólogo que me dijo que no es bueno que siga mamando
tanto porque ya no tiene todos los nutrientes que su cuerpo necesita. Pero yo estoy más que tranquila y hago
oídos sordos a todos los comentarios y voy a seguir dándole hasta que ella quiera sin importar su edad. Si bien
come de todo lo hace cuando quiere y muchas veces muy poca cantidad así que estoy convencida que lo que
realmente la alimenta es el pecho, desde que nació se mantiene en el percentil 90 en peso y altura y los
resfriados le duran 2 días. Realmente la leche materna es lo mejor que podemos darle a nuestros hijos.