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Los procesos disyuntivos

Los procesos de interacción social negativos expresan los vicios de la sociedad, como la hostilidad,
el egoísmo, la injusticia y el odio. Se los llama disyuntivos porque separan a las personas que
interactúan y los participantes tratan de impedir que los demás logren su objetivo.
Los tres procesos sociales disyuntivos son:

1.El conflicto: Las dos partes en pugna, que pueden ser dos personas o grupos, tratan de eliminarse
mutuamente, aniquilando una parte de la otra o reduciéndola a la inacción. El conflicto nunca es
una relación unilateral; aunque los participantes no tengan el mismo grado de intervención, no hay
una parte que sea totalmente pasiva.

Comúnmente escuchamos llamar conflicto a muchas situaciones que no lo son, porque no implican
la participación activa entre los oponentes. Por ejemplo, la intención de hundir el negocio de un
competidor o de asesinar a un enemigo.

Los sociólogos consideran el conflicto como un medio antes que fin, porque los participantes no
entablan el conflicto porque les genere placer o satisfacción como tal, sino porque hay algún
objetivo por el cual se inicia la lucha.

En sus inicios, el conflicto se manifiesta con ciertas conductas inconformistas, que incluyen
gestos, insultos, desprecios, ataques personales y físicos. Las raíces de este proceso disyuntivo
de interacción social son la competencia y la oposición. Por ejemplo, el boxeo deportivo, en el
que las partes compiten por un premio y para lograrlo tratan de excluir al adversario.

2.La obstrucción: A diferencia del conflicto, en la obstrucción cada una de las partes en pugna
trata de impedir que la otra logre sus objetivos, pero no siempre porque desee obtenerlo para
sí. Algunos la consideran “la forma refinada” del conflicto, porque implica hostilidad y
antagonismo, pero los adversarios no se atacan directamente y de frente.

Aunque parezca una ironía, la obstrucción se da a veces dentro del proceso de cooperación.
Por ejemplo, cuando los parlamentarios de distintos sectores del Congreso Nacional deben
encontrar alguna forma de cooperación para el bien del país, anteponen intereses partidarios
y se empeñan en desacreditar los proyectos de otros colegas, hay un proceso de obstrucción.

Desde el punto de vista de la sociología, la obstrucción personal carece de importancia. Por


ejemplo, cuando dos vecinos intentan impedir la realización uno del otro. Pero la obstrucción
que involucra amplios sectores de la sociedad, como diferentes grupos religiosos y políticos,
son su foco de atención.

La obstrucción se manifiesta de muchas formas, como postergar, difamar, denunciar,


obstaculizar y frustrar a los demás. La nota común en ellas es el empeño que las partes ponen
en impedir que la otra alcance su meta o realización sin destruirla ni obtenerla para sí misma.

3.La competición: Tiene lugar cuando dos personas o grupos se esfuerzan por lograr un mismo
objetivo. Cuando el objeto de la competencia es de gran valor o escasea, ésta adquiere mayor
fuerza.

Se distingue de los dos procesos disyuntivos anteriores en que centra su atención en el


objetivo que pretenden alcanzar antes que en la eliminación u obstrucción de la parte
contraria. Además, cuenta con reglas más formales y se lleva adelante en forma pacífica.

Las reglas de juego en la competición pueden ser explícitas e implícitas, pero son siempre
conocidas por las partes. Aunque se la agrupa dentro de los procesos disyuntivos de
interacción, se la considera provechosa porque genera ganas de superación, progreso y
oportunidades.

Los procesos conjuntivos

Cuando las personas se atraen entre sí y se integran, hay una interacción positiva que recibe el
nombre de procesos conjuntivos. Reflejan virtudes sociales de amor, justicia y altruismo. Los
procesos sociales conjuntivos son tres:

1.La cooperación: Las personas y los grupos actúan conjuntamente en la prosecución de un


objetivo considerado beneficioso y deseable para todos. Mediante la cooperación es posible el
mantenimiento y la continuidad de los grupos y la sociedad misma.

La cooperación es una relación recíproca, es decir, exige la participación de dos o más individuos y
no puede llevarse a cabo en forma unilateral. Los participantes colaboran con sus esfuerzos en
forma conjunta y más o menos simultáneamente para alcanzar el fin deseado. A veces, una de las
partes aporta más que la otra, pero en la cooperación interesa más el proceso que el producto.

Admite diversas clases y grados. Por ejemplo, la cooperación es más intensa en los grupos
primarios, como en la familia, y tiene mayor persistencia en el tiempo. En cambio, en los
grupos secundarios, como los religiosos, políticos y económicos, es necesario animar la
cooperación entre los participantes.

Factores de la cooperación:

-El deseo de lograr un objetivo común.

-La lealtad a los grupos y sus ideales.

-El temor al ataque por parte de otros grupos.

-La mutua dependencia.

2.La acomodación: Dos o más personas actúan mutuamente con el fin de impedir, reducir o
eliminar los conflictos. Si bien es un proceso de interacción positiva, no alcanza la virtud de la
cooperación, sino que se reduce a una especie de arreglo que permite a las personas continuar
sus actividades sin estar en completo acuerdo y armonía.

La acomodación tiene lugar cuando se ha superado un conflicto y los sobrevivientes aprenden


a adaptarse y ajustarse unos a otros. Es un medio de vivir en paz y de coexistir, que puede
desembocar en la cooperación. Pero hay que considerar que en una sociedad extensa habrá
siempre miembros que cooperan y otros que se acomodan.
Existen diversos grados de acomodación: la mera tolerancia entre las personas; la
componenda, proceso en el que una de las partes hace concesiones a la otra; el arbitraje y la
conciliación. En una sociedad compleja, en donde la persona participa en varios grupos, puede
cooperar en uno y acomodarse en otro. Las formas de asimilación más comunes son el
arbitraje y la conciliación.

3.La asimilación: Cuando las personas o los grupos aceptan y realizan pautas de
comportamiento de la otra parte, hay una asimilación social. Al igual que la cooperación, no es
un proceso unilateral, sino que requiere interacción entre las partes, aunque una de ellas
resulte más afectada. Por eso, no es correcto decir que una persona o una categoría
minoritaria es asimilada por un grupo o una sociedad.

La asimilación como proceso de interacción social se observa principalmente en las sociedades


formadas por diferentes agrupaciones étnicas. Aunque las diferencias de idiomas, religión,
riqueza y educación son obstáculos importantes para la asimilación, las personas no se limitan
a un mero intercambio cultural entre sí. Las diversas formas de pensar y actuar se enfrentan y
combinan, se ajustan y se asimilan.

Epígrafe: La mezcla cultural de los nativos americanos y los españoles es un ejemplo de


asimilación sociocultural.