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Pese a tener metro y tranvía, Medellín sufre por la contaminación

El gran parque automotor de la capital paisa es uno de los principales factores.

A pesar de que Medellín es considerada la ciudad del país con el mejor sistema de transporte
público, sostenible con el medioambiente, en la atmósfera se advierte una nube de color plomizo,
gris, que cubre las montañas e impregna de negro las fachadas de los edificios y los pulmones de
quienes la respiran.

Este fenómeno, que causó la declaración de contingencia atmosférica por parte de la autoridad
ambiental del Área Metropolitana, por un incremento considerable de la contaminación del aire,
se debe a factores geográficos; a hábitos y costumbres sociales; a la descarga de partículas sólidas
y gases que produce la industria y, sobre todo, al uso de los automotores.

El incremento de los índices fue observado durante los últimos meses por los investigadores de la
autoridad ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, quienes lo advirtieron en sus 15
estaciones de medición del aire, situados en puntos estratégicos de la región, desde el centro de
Medellín hasta el municipio de Envigado.

“La Universidad Nacional y la Universidad Pontificia Bolivariana utilizan nuestras estaciones, así
que ellas nos entregan diariamente un informe, pero el 11 de marzo los niveles de material
particulado llegaron a 127 microgramos por metro cúbico, por lo que comenzamos el plan de
contingencia”, contó Eugenio Prieto, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

La más contaminada

Según un informe del 2015 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Medellín es la novena
ciudad más contaminada en Latinoamérica, después de Cochabamba (Bolivia), Lima (Perú), Río de
Janeiro (Brasil), Monterrey y Toluca, (México), Guatemala, Tegucigalpa (Honduras) y Belo Horizonte
(Brasil). En el décimo puesto de la lista de la OMS está Bogotá, con unos pocos puntos de
diferencia frente a Medellín.

Un estudio de la Universidad Nacional indica que la crisis ambiental se debe en gran parte a la
transición de la temporada seca a la temporada de lluvias, que produce la formación de una capa
espesa de neblina, que impide la entrada de radiación solar, lo cual hace que se acumulen las
emisiones de gases.
En condiciones normales, la radiación haría que asciendan sobre las montañas todos esos
contaminantes y allí nuevos vientos los expulsarían. En palabras de Prieto, es como si le hubiesen
puesto un tapón a una chimenea.

Sin embargo, este fenómeno climático es solo una parte de la problemática, pues según el director
del Área Metropolitana, hay responsabilidad directa de los carros y motos, que por medio de la
combustión del petróleo, el diésel y el gas natural generan el 80 por ciento de las partículas
menores, además del 74 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono, el 99 por ciento de las
emisiones de metano y el 80 por ciento de las de oxígeno nitroso.

Vehículos, un problema

Un informe del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en asocio con el Clean Air Institute de la
ciudad de Washington, señaló que en la ciudad crece anualmente un 35 por ciento el parque
automotor, el cual en la actualidad está conformado por 630.000 carros particulares, 636.000
motocicletas y cerca de 30.000 taxis y 6.000 buses.

Para Prieto, la ciudad tiene que reflexionar acerca de estos indicadores, pues “si continuamos
llenando las vías de carros y motos, el territorio que estaríamos construyendo no sería apto para la
vida de las personas”.

Al respecto, un estudio de la Universidad de Antioquia del 2013 señala que en los últimos 32 años
en la ciudad han muerto 64.948 personas por cáncer de pulmón, afecciones respiratorias y
cardiovasculares, bronquitis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y crisis asmáticas.

Según la investigación, la mortalidad por enfermedades respiratorias crónicas en Medellín muestra


un exceso de 92 por ciento en relación con Bogotá, y el informe señala que por la estrechez
geográfica y poca ventilación del territorio, el aire permanece cautivo y retiene los contaminantes,
lo cual implica una mayor exposición de sus habitantes a las emanaciones tóxicas.

“Eso no ocurre en ninguna otra ciudad del país. Por eso, todos tenemos que tomar precauciones,
pues no solo se refleja en síntomas, sino en vidas humanas”, dijo Elkin Martínez, profesor de la
facultad de Salud Pública de la Universidad Nacional.

Precisamente, para contrarrestar los efectos de la contaminación, el Área Metropolitana está


incentivando el uso de los medios de transporte masivo (metro, cable, metroplús y tranvía) y de la
bicicleta, como ocurrió el fin de semana pasado, cuando se implementaron 27 horas sin carro ni
motos.
Este experimento tuvo resultados positivos en el ambiente.

“Esta mejoría puede explicarse también por las condiciones atmosféricas que han mejorado en los
últimos días, presentando una disminución en la nubosidad, un aumento de las lluvias y una mayor
radiación que han favorecido la dispersión de los contaminantes en la superficie”, dice el informe.

A pesar de los avances en los indicadores, los Consejos Metropolitanos reunidos definieron el
martes la necesidad de mantener la contingencia ambiental.

Lo que sigue, señaló Prieto, es que las administraciones municipales, de la mano de la Policía y la
autoridad ambiental, comiencen a realizar controles exhaustivos de los vehículos que según la
norma excedan los niveles permisibles de emisión de contaminantes.

Para seguir con la campaña de mejoramiento de la Alcaldía de Medellín recordó que en 70 puntos
de la ciudad hay instaladas 70 cámaras de fotodetección que detectan si el vehículo tiene vencida
la revisión técnico-mecánica y control de gases.

Esta tecnología, permite identificar vehículos contaminantes que infrinjan estas leyes ambientales.
Incluye una cámara móvil instalada en vehículos de la secretaría de Movilidad de Medellín y un
radar portátil que detecta infractores del Soat y la revisión técnico-mecánica.

Según la Secretaría de Movilidad, las cámaras trabajan las 24 horas y se han impartido más de
17.000 infracciones en lo corrido del año. La sanción monetaria por no cumplir la norma es de $
322.170.

El Área Metropolitana comenzó este miércoles midiendo las emisiones en más de 1.000 volquetas
de la Asociación de Volqueteros de Antioquia. Simultáneamente, desplazó vehículos a los
municipios del valle de Aburrá para realizar el control a las fuentes móviles de contaminación.

PAOLA MORALES ESCOBAR

Corresponsal Medellín

OPINIÓN

Contaminación por el plástico

El plástico es un producto que contiene un alto rango de material sintético y semisintético


extremadamente maleable y moldeable hecho con polímeros de compuestos orgánicos. También
contiene sustancias derivadas de productos petroquímicos. Fue inventado en Nueva York en 1907
por Leo Backeland. Su costo de fabricación es relativamente bajo. Su proliferación es preocupante.
Las bolsas de plástico están hechas usualmente de polietileno que deriva del gas natural y del
petróleo, siendo usadas en todo el mundo desde 1961. Se estima que se fabrican al año entre 500
billones a un trillón de bolsas de plástico en el planeta. En 2009 la USITC reportó que sólo en
Estados Unidos se usan anualmente 102 billones de bolsas de plástico.

La gran desventaja es su lenta descomposición. Le lleva al poliestireno y al plástico 500 años


desintegrarse, lo cual lo convierte en un producto de desecho que afecta al medio ambiente. El
plástico no es reciclable. (El PET sí lo es). Tampoco es biodegradable. Es un material que ni la tierra
ni el mar pueden digerir. Cada objeto de plástico que existe, siempre existirá. Al no desaparecer el
plástico se va acumulando en el medio ambiente. Esa creciente acumulación durará siglos. Su
efecto ya es latente.

Existen dos estándares relacionados con el control del plástico: el ISO 15270:2008 para su
desperdicio y el ISO 14001:2004 para la protección del medio ambiente. En el proceso de
investigación para reciclarlo, por ahora se obtiene un producto contaminante.

En el mundo se tiran a la basura 280 millones de toneladas de plástico al año. En Alemania se


propone que en 2018 cada habitante del mundo consuma anualmente 90 bolsas de plástico. Ahora
su uso implica más de cuatro mil bolsas por persona por año. Todo producto industrial, doméstico,
alimenticio, medicinal, etcétera, se empaca en plástico.

Tratamos a los océanos como un gran bote de basura. Alrededor de 80 por ciento de la basura
marina se origina en la tierra y la mayoría es plástico. Sólo en el área de Los Ángeles cada día son
tiradas en el océano Pacífico diez toneladas métricas de desechos de plástico como bolsas del
súper, botellas de refrescos, agua, medicinas, detergentes, alimentos, etcétera. En el mundo casi
todo es plástico.

Salvador García Liñán

21.07.2015