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La crisis de la monarquía hispánica y la independencia neogranadina

,
1808-1830. Periodización, problemas y perspectivas historiográficas*
The crisis of the Spanish monarchy and the independence of Nueva Granada,
1808-1830. Historiography periodization, problems and perspectives
Crise da monarquia hispânica e independência Neo-Granadina, 1808-1830. 
Periodização, problemas e perspectivas historiográficas

Óscar Almario García
Profesor Asociado de la Facultad de Ciencias Este artículo se enmarca dentro del Programa
Humanas y Económicas; director del Grupo Nacional de Investigación “Las culturas polí-
de Investigación Etnohistoria y estudio sobre ticas de la independencia, sus memorias y sus
Américas Negras, Universidad Nacional de legados: 200 años de ciudadanías”, dirigido
Colombia, sede Medellín, Colombia. por el autor y financiado por la Universidad
Ph.D. en Antropología Social y Cultural, Nacional de Colombia.
Universidad de Sevilla, España.
Correo electrónico: SICI: 0122-5197(201106)15:30<52:LCMHI
oalmario@unal.edu.co N>2.0.TX;2-7

Resumen Abstract Resumo
El presente artículo propone un posible esque- This article proposes a potential historic perio- O presente artigo propõe um possível esquema
ma de periodización histórica para el estudio dization structure for the systematic study of the de periodização histórica para o estudo siste-
sistemático de las independencias hispanoame- independence in Latin America, especially that mático das independências hispano-americanas,
ricanas, especialmente de la neogranadina. Para of Nueva Granada. For this three fundamental especialmente da neo-granadina. Para isso, faz
ello se aproxima a tres cuestiones fundamentales: issues are approached: the crisis in the Spanish abordagem de três questões fundamentais: a
la crisis de la monarquía hispánica; la irrupción monarchy, the irruption and transformation of crise da monarquia espanhola; o surgimento e
y transformación del autonomismo americano the American autonomy and the subsequent transformação do autonomismo americano e o
y el posterior independentismo insurgente, y el insurgent independence, and the emergence of subseqüente independentismo insurgente, e o
surgimiento del nacionalismo republicano. Esta the republican nationalism. This approach gives surgimento do nacionalismo republicano. Esta
aproximación presta atención a la relevancia importance to the relevance of long-term his- abordagem presta atenção para a relevância de
de antecedentes históricos de larga duración toric antecedents and grants interpretive clout to fundo histórico de longa duração e fornece peso
y otorga peso interpretativo al problema de la the issue of identity and the leadership of spe- interpretativo para o problema da identidade e
identidad y al liderazgo de individuos específicos cific individuals (Santander y Bolívar). Finally, it liderança de indivíduos específicos (Santander e
(Santander y Bolívar). Finalmente, se argumen- is suggested that the use of periodization tran- Bolívar). Finalmente, argumenta-se que o uso da
ta que el uso de la periodización trasciende lo scends methodology and that it must serve as periodização transcende o metodológico, mesmo
metodológico y que debe servir como base de la basis in the review of the nationalistic ideology deve servir como base para a crítica da ideologia
crítica de la ideología nacionalista y del paradig- and the Eurocentric paradigm which impedes nacionalista e o paradigma eurocêntrico, que
ma eurocéntrico, que impiden la construcción de the creation of a strictly Latin American history. impede a construção de uma história hispano-
una historia hispanoamericana totalizante. americana totalizante.

Palabras clave autor Key words author Palavras chaves
Monarquía, autonomismo, independentismo, Monarchy, autonomy, independence, Monarquia, autonomismo, independentismo,
periodización, identidad. periodization, identity. periodização, identidade.

Palabras clave descriptor Keywords plus Palabras descriptivas
América Latina, historia latinoamericana, Latin America, Latin American history, sov- América Latina, história latino-americana,
soberanía, cronología, historia política, siste- ereignty, chronology, political history, political soberania, cronologia, história política, sistemas
ma político, sociología histórica. systems, historical sociology. políticos, sociologia histórica.

1

* Una primera versión fue presentada como ponencia en el XV Congreso Colombiano de Historia, Bogotá, D.C., 26-30 de julio de 2010, dentro de la línea “Bi-
centenario: enfoques y problemas”, coordinada por el profesor Óscar Saldarriaga de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, en la mesa 06 “Enfoques
críticos sobre la Independencia: Fuentes, Actores, Discursos y Relatos”, coordinada por el autor. Tanto la ponencia como este artículo, se enmarcan dentro del
Programa Nacional de Investigación “Las culturas políticas de la independencia, sus memorias y sus legados: 200 años de ciudadanías”, con código Hermes
9714, financiado por la Universidad Nacional de Colombia y dirigido por Óscar Almario García. Este programa fue uno de los ganadores de la Convocatoria
Bicentenario “Programas Nacionales de Investigación” de la Vicerrectoría de Investigación - Universidad Nacional de Colombia, año 2009. Agradezco al eva-
luador anónimo por sus pertinentes comentarios y críticas, los cuales procuré atender y que contribuyeron a mejorar la primera versión.

Mem.soc / Bogotá(Colombia), issn 0122-5197, 15 (30): 53-68 / enero-junio 2011 / 53
Introducción La monarquía hispánica en la larga duración

El presente artículo propone un posible esquema de En cuanto a la periodización de larga duración con-
periodización histórica a modo de herramienta viene considerar que, por lo general, las contra-
metodológica para identificar, diferenciar, orde- dicciones estructurales del imperio español han
nar, problematizar y documentar, distintas ten- sido analizadas mediante el binomio hegemonía/
dencias, acontecimientos y sujetos dentro del decadencia y desde la llamada “paradoja espa-
proceso de las independencias hispanoamerica- ñola”. En efecto, la historia de España ha sido
nas y, particularmente, de la neogranadina. En expuesta como la historia de una espectacular
el desarrollo de la propuesta se identifican tres hegemonía establecida en el siglo XVI, seguida
cuestiones relevantes, que a su vez se relacionan por una larga decadencia ocurrida desde el siglo
con el intrincado asunto del surgimiento de las XVII, que no obstante llega hasta el XIX. Pro-
nuevas identidades americanas: la compleja crisis ceso mediado por un extraño siglo XVIII que
de la monarquía hispánica y sus consecuencias sin duda contiene buena parte de las claves para
para la América española vista en la larga dura- comprender sus elementos constitutivos y su
ción; la irrupción y transformación de dos ten- evolución en el tiempo, puesto que fue precisa-
dencias políticas decisivas para la independencia mente durante dicho período que la monarquía
de la Nueva Granada, el inicial autonomismo y el borbónica realizó sus mejores y mayores esfuer-
posterior independentismo insurgente, y finalmen- zos por reformarse a sí misma, y por conformar
te, la formación, desarrollo, éxito y contradiccio- un imperio con identidad propia, propósito en
nes del nacionalismo republicano. En la fase final el que finalmente fracasaría, lo que tuvo hondas
de este proceso, las figuras de Simón Bolívar y repercusiones en Hispanoamérica. Respecto de
Francisco de Paula Santander emergen como la paradoja española, Antonio Miguel Bernal1
representantes de tendencias históricas que in- llama la atención sobre las hasta ahora poco es-
fluyeron especialmente en el curso de los acon- tudiadas relaciones entre los costes/beneficios
tecimientos (guerra de independencia, liderazgo del imperio y su frustrado proyecto nacional de
criollo, incorporación de las castas) y en darle Estado unitario, al tiempo que expone los tres
forma a la institucionalidad naciente (República, componentes de la mencionada paradoja: Espa-
constituciones de 1819 y 1821), que fueron tanto ña, pionera de la modernidad capitalista, quedó
complementarias en un primer momento como finalmente rezagada respecto de los otros países
contradictorias después. En todo caso, el proceso del Occidente europeo; no obstante haber sido la
condujo al escenario del nacionalismo de Estado titular del mayor imperio que haya existido des-
que se mantendría como legado para el devenir de la antigüedad, no formó colonias como tales
histórico y colectivo. sino Reinos de Indias o de Ultramar y, finalmente,
aunque promovió el primer ensayo de monar-
La periodización de la crisis monárquica quía universal, dejó sin acabar la construcción de
española y sus problemas su propio proyecto nacional de Estado unitario.
En resumen, para el momento crucial de 1808,
La compresión de la compleja crisis monárquica el imperio español se encontraba más unido que
hispánica invita a combinar una doble perio- integrado y, por lo tanto, expuesto a múltiples
dización, por una parte una larga duración que presiones, tanto externas como internas.
considere su dinámica estructural y, por otra, una Con su prioridad centrada en la defensa de la cris-
coyuntural que se enfoque en el tratamiento del tiandad y su incapacidad para definir sus pose-
período que se inicia en 1808 y culmina con las siones de ultramar como colonias, la monarquía
independencias americanas. Sin embargo, entre
ambos períodos, el estructural y el coyuntural,
1 Antonio Miguel Bernal, España, proyecto inacabado. Costes/be-
habría que considerar una etapa previa, como se neficios del Imperio (Madrid: Fundación Carolina, Centro de Estu-
indica más adelante. dios Hispánicos e Iberoamericanos, Marcial Pons Historia, 2005).

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hispánica de los Austrias no sólo frustró la posibi- territoriales de base burocrática, que será muy
lidad de darle forma a un imperio que pasara de lo distinta de la que caracterizó los anteriores rei-
continental a lo ultramarino, sino que en esencia nos e imperios, en tanto obedece al desarrollo de
dejó a medio camino la construcción de su propio un sistema capitalista de alcance mundial (repre-
proyecto nacional unitario, lo cual va a tener re- sentado en ese momento por el modelo de Ho-
percusiones graves para las circunstancias internas landa). Por otra parte, la monarquía hispánica, a
y externas que se estaban incubando en el mun- diferencia de los otros poderes europeos que a
do occidental y que terminarían por conformarlo partir de Westfalia se concentraron en el proceso
como una constelación de Estados nacionales. de formación de los Estados nacionales, conti-
nuó atada a su contradicción estructural, esto es,
La etapa previa a los nacionalismos del siglo XIX seguir siendo un Estado burocrático (como In-
glaterra y Francia) al servicio de la modernidad y
Lo anterior significa que se debe relacionar la di- al tiempo definirse como un reino defensor de la
námica de la monarquía española durante los cristiandad, un ideal medieval.
siglos XVII y XVIII con un contexto que permi- Así considerado, este período previo a los nacio-
ta comprender el proceso del nacionalismo con- nalismos del siglo XIX, comprende los últimos
temporáneo, fenómeno que se inicia con el éxito cincuenta años de gobierno de la dinastía de los
obtenido por los movimientos nacionalistas a lo Austrias y el siglo largo que duraron los Bor-
largo del siglo XIX. Al respecto y con Europa bones como titulares de la monarquía española,
como referencia, se argumenta que dentro de di- tema muy importante y en el que no se detienen
cho proceso se pueden distinguir al menos siete las periodizaciones utilizadas por los historiado-
etapas temporalmente diferenciadas, precedidas res, que enfatizan sobre todo en que los Austrias
por una etapa previa que es la que nos interesa y los Borbones representan dos momentos muy
considerar particularmente2, de acuerdo con la diferentes de la experiencia social y política. Todo
perspectiva de este ensayo. parece indicar que, en el caso europeo, al hilo de
Esa etapa previa, que temporalmente comprende la forma estatal gestada en Westfalia y hasta el
desde la Paz de Westfalia en 1648 hasta el si- siglo XIX, se formó una tradición política más
glo XIX, consiste en un período muy importante en deuda con la antigua idea de “administración
para la historia política europea por cuanto en él del reino” y las estructuras burocrático-naciona-
quedó esbozado el mosaico de Estados actuales. les, que con la nueva de soberanía ciudadana de
No obstante, su trascendencia suele ser soslaya- los liberales y su ideario liberal-nacional, según
da o desconocida por el deslumbramiento que el penetrante análisis de Ugarte. En relación con
producen la Ilustración y la Revolución france- España y sus reinos, y especialmente los de In-
sa y sus consecuencias en los órdenes ideológico dias, tal vez convenga retomar la discusión acerca
y político. Adicionalmente, dicha etapa es clave de si el cambio de dinastía en 1700 representó
también para comprender la singularidad del en realidad un cambio en la cultura política for-
caso español dentro del proceso de las identida- jada en dos siglos de pactos y “constituciones no
des europeas. En efecto, para la monarquía espa- escritas”.
ñola y sus reinos de Ultramar, la Paz de Westfalia Ahora bien, España, una monarquía soportada en
representó un conjunto de factores que afectó dos pilares, la metrópoli y las Indias, ha sido
sus posibilidades como potencia y la estructura siempre difícil de clasificar en el modelo europeo
misma de su sistema imperial. Por una parte, los de los nacionalismos3, en la medida que por su
tratados derivados de la paz pusieron punto final morfología política y contradicciones internas,
a la anterior hegemonía española, al tiempo que los “españoles” tuvieron que dividir su identidad
dieron inicio a una nueva etapa de los Estados entre la idea de nación antigua (tal como la enten-

2 Javier Ugarte, “Elites”, en 10 palabras clave sobre el nacionalis- 3 Francisco Colom González, El fuste torcido de la hispanidad (Me-
mo, ed. José María Osés (Estella-Navarra: Editorial Verbo Divino, dellín: Universidad Pontificia Bolivariana - Concejo de Medellín -
2001), 151-215. Colección pensamiento político contemporáneo, no. 1, 2003).

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dían los reinos metropolitanos y de Ultramar) y otra vía explicativa acerca de la formación de una
la de una nación moderna que trataba de formarse identidad americana desde los sectores criollos.
en medio de la ambigüedad surgida de Westfa-
lia. La idea de nación antigua se soportaba en la El reformismo borbónico y las élites criollas
existencia del grupo étnico, las lealtades territo-
riales, lingüísticas y afectivas, mientras que la de Cuando la dinastía borbónica intentó transformar
nación moderna supone la invención de la ciuda- la monarquía hispánica en imperio y los reinos
danía como sustituta de la primera, de acuerdo de Indias en colonias, sobre todo durante la se-
con los postulados de la Revolución francesa4. gunda mitad del siglo XVIII, lo que suponía
En ese contexto, la monarquía hispánica durante construir una nueva identidad y otra forma de
los Austrias quedó a medio camino entre la tra- Estado (centralista y absolutista), el balance de
dición y la modernidad, ya que no podía reducir- poder mundial no la favoreció y su modelo ten-
se a darle cohesión a los reinos antiguos al tener dería a chocar con la tradición pactista anterior,
que avanzar en la construcción del Estado buro- al tiempo que se fueron erosionando los dos po-
crático, pero es evidente que tampoco se decidió derosos pilares en que se había soportado su mo-
por la formación de la unidad nacional moderna. narquía. Finalmente, con la Revolución francesa
Siguiendo a Ernest Gellner, un grupo humano se y Napoleón Bonaparte, los tiempos del naciona-
constituye en nación cuando sus miembros re- lismo liberal jugarán en su contra y será la hora
conocen tener deberes y derechos mutuos por el del nacionalismo hispanoamericano.
hecho esencial de contar con una calidad común, Las élites hispanoamericanas se vieron seriamente
independientemente de los demás atributos po- interferidas y limitadas para liderar proyectos
sibles. La nacionalidad no es, entonces, una ca- propios (autonomistas o nacionalistas) por va-
racterística innata sino una construcción social rios factores que trataremos de sintetizar. Por
que debe mucho al nacionalismo, es decir, al de- una parte, las élites locales, provinciales y vi-
seo de formar y sostener un Estado nacional, que rreinales, herederas de antiguos conquistadores,
muchas veces ha sido anterior al surgimiento de encomenderos y colonizadores, autoidentificadas
la nación, como sostiene D. L. Sills5. Lo que da como una “nobleza de Indias” y beneficiadas por
pie, en el caso europeo del siglo XIX y contem- su lugar en la sociedad colonial, solo vinieron a
poráneo, al análisis de los movimientos nacio- desarrollar un sentimiento de tensión, conflicto
nalistas y a la cuestión del papel de las élites en o abierta rebeldía durante la segunda mitad del
ellos, el cual no es otro que el de liderar y dirigir siglo XVIII como reacción a las reformas borbó-
el poder cultural y simbólico del grupo que aspira nicas, o en la primera década del siglo XIX en el
a constituirse como unidad política diferenciada momento de la reasunción de la soberanía por
(autónoma e independiente)6. los pueblos ante la vacancia real que tuvo lugar
Pero cabe preguntarse, entonces, cuáles fueron las desde 1808. En cuanto a su ideario político, las
condiciones de posibilidad para el nacionalismo élites fueron en lo sustantivo pactistas y borbóni-
hispanoamericano y sus eventuales élites duran- cas más por conveniencia que por convicción; por
te la etapa previa al nacionalismo del siglo XIX. lo general representaron a la monarquía como un
En otras palabras, ¿era posible un nacionalismo todo compuesto por distintos reinos, a modo de la
hispanoamericano entre 1648 y 1808? Mi punto imagen de un cuerpo formado por sus miembros
de vista es que ni era posible ni lo hubo, y que en (los reinos) y una cabeza (el rey), imaginario del
lugar de ello, debemos esforzarnos por encontrar cual derivaban la supuesta obligación que tenía
el soberano de establecer pactos y acuerdos con
los reinos. Existía una tradición jurídica formada
4 Para el caso mexicano ver Enrique Florescano, Etnia, Estado y Na- de un conjunto de normas legales tales como las
ción. Ensayo sobre las identidades colectivas en México (México: Leyes Nuevas, el Derecho de Gentes y el Dere-
Taurus, 2003).
cho Natural de viejo cuño o medieval, como en el
5 Citados ambos en Florescano, Etnia, Estado y Nación, 15.
6 Ugarte, “Elites”, 160. derecho consuetudinario y la costumbre política.

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El cambio dinástico de los Austrias a los Borbo- con las Indias. No obstante, algo básico y esen-
nes significó mucho más que el simple paso de cial venía viciado de origen, porque finalmente
la titularidad de la monarquía española de una esa monarquía católica ilustrada de los Borbones
familia real a otra. En efecto, se trató de un cam- no podía integrar otra cosa que el monopolio, en
bio sustantivo de propósitos: de la defensa de la tanto que no existía un comercio abierto con el
cristiandad como prioridad monárquica con los mundo, proyecto que hubiera requerido de otras
Austrias, a la construcción de un Estado moder- condiciones materiales y mentales. Por la mis-
no con los Borbones. Desde esa última perspec- ma razón, el sustrato de esa monarquía católi-
tiva se imponía también la reforma de la monar- ca, un supuesto ciudadano católico, súbdito del
quía hispánica y la redefinición del imperio con imperio comercial, no va a fructificar ni a uno
base en una relación distinta entre la metrópoli ni a otro lado del Atlántico. Adicionalmente, y
y las Indias, y una identidad diferente para sus como si fuera poco, la relación metrópoli e im-
súbditos que no se podía reducir a lo exclusiva- perio comercial concebida en unos términos tan
mente religioso. contradictorios, conduciría a que surgiera una
El cambio de relación entre monarquía y territorios distinción ilustrada entre la calidad territorial eu-
fue uno de los aspectos distintivos del despotis- ropea y la americana, cuestión que a su vez va a
mo ministerial borbónico durante el siglo XVIII, tener una enorme repercusión en el momento
lo que fue válido para España y las Indias. En más álgido de la crisis de la monarquía; preci-
América se inició en 1717 con el primer esta- samente, cuando ante el hecho del rey ausente y
blecimiento del virreinato del Nuevo Reino de la reasunción de la soberanía por el pueblo des-
Granada (el definitivo sería en 1739-40), pero se de 1808, se plantee la cuestión de la identidad
consolidó más tarde, en la década de los setenta, española como una totalidad y se expongan los
con la transformación del orden tradicional terri- argumentos americanos acerca de la autonomía
torial, cuando el virreinato del Perú fue dividido e igualdad de estos reinos frente a los reinos y
en tres partes: Perú, Nueva Granada y el Río de provincias españolas8. Se produjo entonces una
la Plata; se crearon las capitanías generales de paulatina diferenciación social de los criollos y con
Venezuela y Chile, y se introdujeron las inten- ella una creciente conciencia acerca de su lugar
dencias7. en la sociedad colonial y en el conjunto de la mo-
En realidad lo que estaba en marcha con estas dis- narquía hispánica, que era progresivamente per-
posiciones era la idea imperial, por cuanto lo que cibida como una amenaza para el lugar que estos
se pretendía era un nuevo entramado en el que ocupaban o querían seguir ocupando en el orden
se articularan la metrópoli y el imperio comercial colonial. La permanente tensión étnica y la dife-
renciación social de los criollos, expresaban tanto
la fragmentación de intereses de la sociedad co-
7 La relación entre entidades jurisdiccionales coloniales y territorios
independientes republicanos es muy importante y permite pro-
lonial9 como las posibilidades para la formación
poner una cierta geografía política de la independencia, según
la cual los territorios coloniales que fueron sometidos a mayo-
res cambios y ajustes durante el reformismo borbónico, como
el antiguo Virreinato del Perú, que dio origen a los de la Nueva 8 José M. Portillo Valdés, Crisis atlántica. Autonomía e independen-
Granada y el Río de la Plata, se convirtieron en el escenario de cia en la crisis de la monarquía hispana (Madrid: Fundación Caro-
los procesos revolucionarios más radicales, justamente desde sus lina, Centro de Estudios Hispánicos e Iberoamericanos, Marcial
extremos norte y sur; mientras que México y Centroamérica, más Pons Historia, 2006).
estables en este aspecto, fueron leales a la Constitución de Cá- 9 Alberto Flores Galindo, Los rostros de la plebe (Barcelona: Crítica,
diz hasta 1821-23; de otra parte, las posesiones españolas del 2001), 87-98, por ejemplo, recuerda a propósito del ya clásico
Caribe, como Cuba y Puerto Rico, se mantuvieron bajo el control conflicto entre españoles y criollos (pero que en la sociedad co-
del imperio español hasta finales del siglo XIX. Al respecto véase: lonial no se reducía a él), que dicho término no existe como tal en
Marco Palacios, ed., Las independencias hispanoamericanas. In- el lenguaje oficial colonial, ni en los censos ni en los documentos
terpretaciones 200 años después (Bogotá: Norma, 2009), 9-29. jurídicos; que se trata de una importación lingüística proveniente
Otro factor a considerar es el de las dimensiones de las nuevas de las Antillas, en donde se utilizaba para designar a los vástagos
Repúblicas y sus límites que por lo general siguieron las divisiones descendientes de negros y metropolitanos. No hay duda, pues, del
administrativas coloniales, posiblemente como seña de una pri- origen despectivo y discriminatorio del término criollo, que en el
mera identidad “territorial” criolla que antecede a la propiamente caso de Hispanoamérica se asocia también con el nacimiento de
moderna y republicana de control y soberanía sobre un espacio una nueva identidad, la del grupo que precisamente iba a terminar
determinado. liderando el proceso de la independencia.

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de nuevas identidades, como lo plantean estudios estuvieron dispuestas a la ruptura con su clase y
al respecto. En otras palabras, que la estrategia con el establecimiento, como parte de su proyec-
de racialización como parte del complejo impe- to de hacerse al poder del Estado y forjar desde
rial de poder y control, empezaba a producir la allí la nación.
división entre los dominados y procesos de iden- Un conjunto de materiales forma esa literatura pa-
tificación de estos a partir de la experiencia de triótica de los criollos hispanoamericanos, estu-
la discriminación. La ruptura era inminente y el diada en principio por David A. Brading a través
choque político también. de tres documentos: Historia antigua de México
Una secuencia de acontecimientos, por sus respec- del jesuita Francisco Javier Clavijero, la Carta di-
tivos impactos, da fe de la descomposición del rigida a los españoles americanos por uno de sus com-
orden colonial: la supresión de la Compañía de patriotas de Juan Pablo de Viscardo y Guzmán,
Jesús y su extrañamiento de los territorios his- y la Representación del Cabildo de México de 1771
panoamericanos en 1767, una de las primeras de Antonio Joaquín de Rivadeneira11. Como lo
grandes fracturas simbólicas entre la Corona y apunta y sugiere S. Bernabéu, entre literatura
sus dominios americanos; después vendrían las patriótica en cada virreinato (o audiencia) y los
enérgicas reacciones a la centralidad fiscal promo- vocablos empleados en la época, como pueblo,
vida por el reformismo borbónico, como las re- patria y nación, se podría diseñar un programa de
vueltas indígenas en los Andes centrales, el Mo- investigación12.
vimiento de los Comuneros en las montañas del
oriente de la Nueva Granada y, al trasladarse las La independencia en la Nueva Granada
tensiones imperiales del Mediterráneo al Caribe,
la rebelión de los esclavos en Saint Domingue y, El último período de la larga crisis monárquica
finalmente, la independencia de Haití. española que nos ocupa y que definimos como
En estas condiciones, irrumpe “el criollo como vo- coyuntural, comprende desde 1808 y llega hasta
luntad y representación”, según la afortunada ex- las guerras de independencia en la América es-
presión de Salvador Bernabéu para referirse a su pañola y el surgimiento de los nuevos Estados.
capacidad de expresar los sentimientos de pos- Sin embargo, por la complejidad de los fenóme-
tergación, la búsqueda de un autonomismo local nos implicados y para su mejor comprensión, se
y la definición de derechos de los naturales, que puede analizar como la convergencia de al menos
fueron conformando “una corriente patriótica”10. tres proyectos paralelos: la intención fracasada de
Lo que ha dado pie a considerarla como la causa reformar el imperio por parte de la monarquía
principal de la independencia, según varios his- borbónica hasta la invasión napoleónica; la frus-
toriadores. Coincidimos con S. Bernabéu en que trada revolución liberal-burguesa en España que
se trata de patriotismo, pero no de nacionalismo, propuso adoptar la monarquía constitucional,
agregamos de nuestra parte. No se puede reducir pero que termina con la restauración absolutis-
la independencia a un conflicto entre criollos y ta, y la independencia americana que conduce al
españoles, pero tampoco se trata de subestimar la republicanismo13.
formación y transformación de su pensamiento. En adelante, intentaremos analizar cómo se mani-
No es un asunto semántico sino de conceptos, festaron estos fenómenos en la Nueva Granada
el patriotismo criollo hispanoamericano es la durante el período en cuestión. En otros lugares14
expresión de unas élites que no estaban en con-
diciones de romper con su grupo social ni con
11 David A. Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (Méxi-
el conjunto institucional. Justamente en este co: Era, 1993).
punto radica la gran diferencia entre las élites 12 Bernabéu, El criollo, 59.
13 Manuel Chust, ed., 1808. La eclosión juntera en el mundo hispano
patrióticas y las nacionalistas, porque las últimas (México: FCE - Colmex, 2007).
14 Óscar Almario García, “Etnias, Regiones y Estado Nacional en Co-
lombia: las identidades en el Gran Cauca durante el siglo XIX”, en
10 Salvador Bernabéu Albert, El criollo como voluntad y representa- Relatos de nación. La construcción de las identidades nacionales
ción (Madrid: Fundación Mapfre Tavera - Ediciones Doce Calles, en el mundo hispánico, 2 vol., ed. Francisco Colom González (Ma-
2006), 15. drid, Frankfurt am Main: Iberoamericana - Vervuert, 2005), vol.

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me he ocupado del complejo proceso ideológico e excepcionales de la monarquía hispánica desde
identitario que la modernidad política plantea en 1808, sumadas a la decisión de la Junta Central
el caso de la Nueva Granada por la presión de los de España, de 22 de enero de 1809, de otorgar
grupos subalternos y la presencia de los proble- a los territorios americanos una representación
mas étnicos, que obligaron a los sectores criollos y la paridad política, como parte de la búsqueda
elitistas a imaginar alternativas para la integra- de salidas a la crisis monárquica, trajo a la are-
ción de las castas y razas consideradas inferiores, na política del momento, y de manera práctica,
lo que por otra parte condujo a la superposición el principio de la retrocesión de la soberanía al
de varios proyectos y sus respectivos agentes (na- pueblo. En esas circunstancias, dicha decisión,
cionales, provinciales y étnicos) durante el pro- como sostiene Federica Morelli15, vino a con-
ceso de la independencia. Dicha complejidad firmar el principio según el cual la soberanía se
sugiere diferenciar al menos tres momentos en hallaba repartida entre el conjunto de los reinos
la intrincada dinámica ideológica que conduce al de la Corona, lo que coincidía exactamente con
liberalismo neogranadino: primero, el ambiente las aspiraciones de los criollos quiteños en busca
ideológico y político de las Cortes de Cádiz en de su autonomía. Sin embargo, el caso quiteño es
el cual se expresaron el nacionalismo peninsular, historiográficamente relevante no sólo por lo efí-
que se definió por la monarquía constitucional, mero de su intento y el trágico final de ese primer
y el nacionalismo americano, que reivindicó el au- ensayo autonomista, sino porque su experiencia
tonomismo y la equidad política en un eventual permite identificar, tanto los argumentos que
imperio reformado; después, el independentismo sustentaron la pretensión de las élites quiteñas
insurgente, que se gestó durante la segunda fase de alterar el orden colonial y promover su propio
de las guerras de independencia, ocurrida des- proyecto, como sus contradicciones con las otras
pués de la reconquista española y, finalmente, provincias de la audiencia a las cuales pretendió
el nacionalismo de Estado, que se consolida y al subordinar y que provocaron su reacción16.
tiempo entra en nuevas contradicciones, tras el Todo parece indicar que en la experiencia autono-
triunfo de los independentistas. En síntesis, un mista quiteña se entremezclaron cosmovisiones
complejo proceso que vertiginosamente desem- forjadas en el pasado colonial con proyectos de
boca en el nacionalismo moderno como el ima- futuro que anunciaban la ruptura con el orden
ginario político más adecuado para la formación imperial. En efecto, el examen detallado de sus
de las naciones y en el republicanismo como la principales argumentos –como los expuestos
forma estatal de los nuevos países. por los juristas Juan de Dios Morales y Manuel
Rodríguez de Quiroga, sus principales líderes
Del autonomismo americano al intelectuales y políticos, en sus respectivas de-
independentismo insurgente fensas durante el juicio que se les siguió17– per-
mite constatar el despliegue de un conjunto de
Una de las primeras evidencias de la confluencia de ideas políticas, éticas y filosóficas enraizadas en
ideas y acciones por iniciativa de las élites auto- la tradición del derecho castellano, en vez de un
nomistas criollas americanas, radicó en el estable- discurso político completamente moderno como
cimiento de la primera Junta Suprema de Quito
en agosto de 1809, que depuso a las autoridades
coloniales de esa Audiencia, perteneciente al vi-
rreinato de la Nueva Granada. Las circunstancias 15 Federica Morelli, Territorio o nación. Reforma y disolución del es-
pacio imperial en Ecuador, 1765-1830 (Madrid: Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales, 2005).
16 Véase Óscar Almario García, “Dos antioqueños en la independen-
II, 801-820; La invención del suroccidente colombiano (Medellín: cia de Suramérica: Juan de Dios Morales y José María Córdova”,
Concejo Municipal de Medellín, 2005); y “Del nacionalismo ame- en Todos somos Historia, dir. acad. Eduardo Domínguez Gómez
ricano en las Cortes de Cádiz al independentismo y nacionalismo (Medellín: Canal U - Universidad de Antioquia - Universidad Nacio-
de Estado en la Nueva Granada, 1808-1821”, en Los colores de nal de Colombia - Universidad de Medellín, 2010), 229-248.
las independencias iberoamericanas. Liberalismo, etnia y raza, ed. 17 Ver Roberto M. Tisnés J., CFM, Juan de Dios Morales. Prócer Co-
Manuel Chust e Ivana Frasquet (Madrid: Consejo Superior de In- lombo-ecuatoriano (Santafé de Bogotá: Academia Colombiana de
vestigaciones Científicas - Colección América, 2009), 197-219. Historia, 1996).

La crisis de la monarquía hispánica y la independencia neogranadina, 1808-1830. / Óscar Almario García / 59
se podría suponer de una primera impresión. No contribuyó a formar un pensamiento americano
obstante, aunque dichas ideas procedían de una a propósito de la reasunción de la soberanía por
matriz ideológica tradicional, también es cierto los cuerpos políticos locales y provinciales. Lo
que empezaban a ser reinterpretadas a propósito que equivale a decir, a modo de hipótesis, que en
de la vacancia del rey y la consiguiente reasun- la coyuntura singular que nos ocupa y en el caso
ción de la soberanía por los reinos americanos, de la Nueva Granada, la tradición contractualista,
con lo cual se produjo un novedoso entramado por una parte, y los ideales de la modernidad, por
de argumentos, que alentó a su vez el cambian- otra, habrían confluido para conformar el cauce
te clima sociopolítico, tornándolo dinámico. En autonomista americano que, a su vez y ayudado
otras palabras, se puede afirmar que en medio por las circunstancias, va a dar origen al indepen-
de la crisis monárquica española parece haber dentismo y el republicanismo.
tomado forma y fuerza, tanto en España como Los “sucesos de Quito”, como fueron conocidos
en América, una especie de campo convergente desde entonces, siguieron gravitando sobre los
filosófico, ético y político con su respectivo flujo acontecimientos futuros por varias razones. Por
comunicativo, que permitió aproximar realidades identificarse con un momento de ruptura simbó-
y representaciones políticas en principio con- lica con el ordenamiento colonial, en virtud de la
trastadas y separadas como las del “Antiguo Ré- feroz represión ejercida por las autoridades de la
gimen” y la modernidad. Morales, por ejemplo, Audiencia restauradas en el poder con el apoyo
argumentó que la crisis de la monarquía, el vacío de los Virreinatos de Santafé y Lima. Y en tan-
de poder y la inoperancia de las autoridades co- to ese experimento político autonomista llevaba
loniales en América, amenazaban con conducir en su seno una contradicción fundamental, la de
a un estado de anarquía y desorden social, que tratar de establecer un centro político y al tiempo
justificaba la instauración de un gobierno au- limitar la autonomía provincial, dilema que a su
tónomo. Mientras que Quiroga expondría una vez anticipaba las tensiones que sobrevendrían
representación de la monarquía española como después de la ruptura de los lazos políticos con
una suerte de Estado mixto, en el que el rey, la España: el peligro de una atomización de las fun-
nobleza y las ciudades mantenían un equilibrio ciones del gobierno por el recobrado poder de
político perfecto a través de los pactos, contratos los municipios y la consiguiente fragmentación
y derechos, a los que había que retornar. Ambos territorial. Lo que conllevaba la pregunta acer-
argumentos partían de que las abdicaciones de ca de cuál debía ser entonces el sistema político
Bayona no sólo habían sido ilegales sino también a adoptar. Cuestión que en la Nueva Granada
ilegítimas, y deducían de toda esa trastocada e y durante la primera fase de la independencia
inédita situación jurídica y política que había (1810-1815), malinterpretada hasta hace poco
llegado la hora del autonomismo para preservar como “Patria Boba”, se manifestaría como el
la monarquía, lo que chocaba frontalmente con conflicto entre los centros urbanos jerárquicos y
el proyecto político borbónico que pretendía la los subordinados y emergentes, así como entre
transformación de la monarquía en imperio. las provincias centrales y poderosas y las que no
Para la continuidad del análisis histórico se trataría, lo eran tanto y, ya como proyectos políticos an-
entonces, de utilizar estas complejas evidencias en tagónicos, en el enfrentamiento entre el Estado
función de la construcción de modelos interpreta- de Cundinamarca, de orientación centralista y el
tivos flexibles, por lo menos en un doble sentido: Congreso de las Provincias Unidas, de orienta-
por un lado, reconocer la presencia e influencia de ción federalista.
un conjunto de doctrinas de base contractualista En ese contexto, irrumpió el indiscutible protago-
que desde la Edad Media y hasta la modernidad nismo y genio de Bolívar, al comienzo como seña
se habría opuesto al poder universal del papado del independentismo insurgente, temporalmente
y de los imperios; por el otro, establecer la ma- entre las experiencias dolorosas de la primera y
nera específica como ese cuerpo de doctrinas segunda repúblicas de Venezuela, y en términos

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de textos en los llamados Manifiestos de Cartage- no tienen cabida las circunstancias sociales, las
na (1812) y Carúpano (1814)18. contradicciones internas ni los sujetos colectivos
El Manifiesto de Cartagena, del 15 de diciembre en cuyo nombre se lucha, porque en efecto nada
de 181219, es considerado el primer documen- se dice de los indios y los negros esclavos y libres,
to doctrinario de Bolívar y en el que se anuncia ni de los “libres de todos los colores” y los blancos
su futura estatura de estadista. Se trata de una pobres, ni de sus respectivos intereses.
“Memoria” dirigida a los ciudadanos y al Gobier- Esa contradicción discursiva, de promoción de un
no Independiente de Cartagena de Indias, que independentismo insurgente pero que flotaba en
realiza un balance de lo acontecido y esboza un la indefinición acerca de quiénes eran (o debían
plan de acción futuro, después del fracaso de la ser) los sujetos combatientes y más aun acerca
Primera República de Venezuela. La clave del de cómo se transformarían en tales, se mantiene
documento se encuentra en las causas que según pero con matices, en el Manifiesto de Carúpano
Bolívar provocaron el desastre: una república de 181421. La Segunda República de Venezuela
aérea, tolerante y federal, que adicionalmente fue el resultado de lo previsto en el Manifiesto
renunció a formar un cuerpo de ejército disci- de Cartagena, pero llevado a la práctica por la
plinado, lo que condujo a un estado de anarquía “Campaña Admirable” de 1813 que, con el apoyo
e imposición de los intereses de las ciudades y de las Provincias Unidas de la Nueva Granada,
provincias sobre el bien común, que finalmente llevó a Bolívar en triunfo hasta Caracas, donde
facilitó que el clero aprovechara el terremoto que recibió por primera vez el título de Libertador.
destruyó a Caracas para exacerbar la superstición No obstante, y en contra de lo previsto, la guerra
y promover la restauración20. De todo ello y de la en Venezuela se transformó en “el año terrible
situación internacional en relación con Améri- de 1814” de guerra de independencia en guerra
ca, dedujo Bolívar que se justificaba pasar a una civil, con un ingrediente de ferocidad y violencia
decidida acción militar contra el poder español, desconocido hasta entonces. La estrategia de los
esto es, una campaña militar dirigida a liberar a ejércitos del caudillo realista José Tomás Boves
Venezuela y evitar que se convirtiera en la plaza fue precisamente convertirla en una guerra de
fuerte del enemigo contra la independencia de la razas contra el orden social de los criollos blan-
América meridional. En síntesis, tres cuestiones cos mantuanos, que habían monopolizado hasta
claves quedaban planteadas para el futuro: go- ese momento la vida social y política venezolana,
biernos fuertes y centralizados en reemplazo del al tiempo que alimentaban el resentimiento y el
poder español, con soporte en un cuerpo de ejér- odio en el corazón de los esclavos, pardos y llane-
cito disciplinado y una estrategia de independen- ros. Se produjo entonces la degradación total de
cia que tuviera en cuenta a Venezuela y la Nueva la guerra, por la respuesta igualmente violenta de
Granada. Sin embargo, Bolívar concibe todo esto los republicanos y finalmente la cruenta caída de
desde su sitial de ilustrado criollo, es decir, como la segunda república de Venezuela.
si se tratara exclusivamente de un ajedrez polí- El Manifiesto lanzado por Bolívar antes de partir
tico e institucional, y de una prueba de fuerzas para el exilio, primero a Cartagena y después a
entre la razón y la injusticia, cuadro en el que las Antillas, revela su estado de desconcierto y
preocupación por las circunstancias. No obstan-
18 Utilizamos la edición y comentarios de Nikita Harwich Vallenilla,
te, sin eludir sus responsabilidades, intenta una
“Introducción”, en Simón Bolívar, Estado ilustrado, Nación in- reflexión sobre lo que ha pasado, tan sólo pide
conclusa: la contradicción bolivariana [Estudio de Nikita Harwich un tribunal idóneo y justo que lo juzgue, como el
Vallenilla] (Madrid: Fundación Mapfre Tavera - Ediciones Doce Ca-
lles, 2004), 11-35. Congreso de la Nueva Granada, del que se sentía
19 “Manifiesto de Cartagena (Memoria dirigida a los ciudadanos de mandatario. Se lamenta de que los vencedores
Nueva Granada por un Caraqueño), Cartagena de Indias, diciem-
bre 15 de 1812”, en Bolívar, Estado ilustrado, 65-75.
“sean nuestros hermanos”; que “la masa de los
20 No obstante la firme posición de Bolívar, el dilema acerca de la
forma de gobierno, así como entre utopías y realidades, identifica
por lo general a los miembros de la “primera generación republi- 21 “Manifiesto de Carúpano, Carúpano, septiembre 7 de 1814”, en
cana”, véase Rafael Rojas, Las repúblicas de aire. Utopía y desen- Bolívar, Estado ilustrado, 77-81.
canto en la revolución de Hispanoamérica (México: Taurus, 2009).

La crisis de la monarquía hispánica y la independencia neogranadina, 1808-1830. / Óscar Almario García / 61
pueblos” se encuentre “descarriada por el fana- Desde tres grandes ámbitos de refugio y resistencia
tismo religioso, y seducida por el incentivo de la de los patriotas se empezaría a fraguar el nacio-
anarquía devoradora”; describe una patética si- nalismo republicano: el Caribe, la Guyana y los
tuación en la que unos bienintencionados hom- llanos del Apure en Venezuela, y la provincia del
bres ilustrados promueven el ideal de la libertad, Casanare en los llanos neogranadinos, que dadas
pero se enfrentan “a hombres envilecidos por las circunstancias, se expresaría indistintamente
el yugo de la servidumbre y embrutecidos por como discurso (ideario), como proyecto (política) y
la doctrina de la superstición”, a una “multitud como guerra de independencia (continuidad de la
de frenéticos que desconocen su propio interés política). De nuevo, el protagonismo de Bolívar
y honor”. Pero contra toda evidencia, Bolívar se sería decisivo.
niega a admitir que sí existía un problema so- Las primeras reflexiones que testimonian el replan-
cial y racial de fondo, que la República era un teamiento del discurso, su proyección y el nuevo
proyecto esencialmente mantuano, es decir, del papel de la guerra, se pueden rastrear desde el
grupo blanco criollo y esclavista al cual él mismo exilio de Bolívar en Jamaica en 1815 y su estadía
pertenecía, y que por lo mismo se convierte en el en Haití en adelante22. Los componentes de la
objetivo de la ira popular, hábilmente canalizada nueva estrategia se referían al menos a tres cues-
por Boves, y reforzada por las noticias acerca de tiones vitales. Primero, su vaticinio sobre cuál se-
la derrota de Napoleón y la restauración de Fer- ría el espacio futuro de la guerra, es decir, Vene-
nando VII. zuela y la Nueva Granada (incluida la audiencia
La transformación del pensamiento y proyecto bo- de Quito), pero que las circunstancias mismas
livariano en nacionalismo republicano garantizaría se encargaron de ampliar hasta el virreinato del
el cambio necesario frente a la cuestión social Perú y el Alto Perú (Bolivia). Segundo, la trans-
y racial, y crearía las condiciones de posibilidad formación de la guerra de castas promovida por
para que los criollos blancos neogranadinos reto- los realistas contra los criollos venezolanos en
maran el liderazgo del proceso independentista. guerra de independencia contra los realistas, con
base en la proclamación de la igualdad racial, y
El Nacionalismo Republicano el ofrecimiento de la libertad absoluta y la ciuda-
danía política a los esclavos, pero que se comple-
Con nacionalismo republicano nos referimos a una mentaba con el reclutamiento masivo y el control
corriente ideológica que surge del proceso de la de la población negra en el ejército, con el fin de
independencia neogranadina y se desarrolla si- prevenir cualquier posibilidad de acción propia
multáneamente a la reconquista española desde por parte de ésta. Finalmente, la necesidad de
1815 y cuyas características principales son: sin- adoptar un modelo moderno de institucionali-
tetizar diferentes ideas previas (como el autono- dad que asegurara la estabilidad política y social
mismo americano y local y el independentismo después del triunfo y que, de acuerdo con el jue-
insurgente) y la experiencia colectiva (de éxitos y go de fuerzas internacionales de ese momento,
fracasos); decantarse por un proyecto nacional de no podía ser otro que el de la República.
base republicana para legitimar la ruptura políti- Es evidente que los tres componentes de la estra-
ca con España frente al “concierto de las nacio- tegia se complementaban entre sí, pero no hay
nes” y como instrumento de transformación de duda de que la decisión política de ganar el apo-
las condiciones internas; coincidir en una visión yo de los pardos y negros esclavos para la causa
amplia de la guerra y, por lo tanto, en la necesidad patriótica tuvo efectos determinantes por varias
de un ejército fuerte; coexistir en ella tendencias
centralistas y federalistas, individualmente ex-
presadas por las figuras de Bolívar y Santander, 22 “Carta de Jamaica, Kingston, 6 de septiembre de 1815”, en Bolí-
var, Escritos Políticos, 7-40; “Carta de Simón Bolívar al Redactor
y haberse convertido en la fuerza política funda- o Editor de la Gaceta Real de Jamaica, Kingston, septiembre (?)
mental del último período que nos ocupa. de 1815”, en Bolívar, Escritos Políticos, 41-46.

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razones. Al tiempo que se evitaba que la guerra de ción de las nuevas identidades, tuvieron un giro
castas siguiera siendo usada por los realistas para crucial entre 1816 y 1819 bajo el liderazgo de
sofocar la causa de la independencia, los criollos Bolívar, quien se dio a la tarea de levantar y cons-
asumieron la cuestión social como parte de su truir un ejército centralizado y disciplinado que
proyecto. Aunque los proyectos étnicos y socia- pudiera oponerse con probabilidades de éxito al
les siguieron presentes en las distintas etapas y experimentado y numeroso ejército de la recon-
escenarios de la guerra de independencia23, en lo quista española bajo el mando del general Pablo
sucesivo estos proyectos se hicieron moleculares, Morillo. Dicho proyecto político-militar suponía
o se redujeron a sus territorios de resistencia y la formación de un mando único, y a ese respec-
ya no tuvieron la posibilidad de constituirse en to el reto decisivo consistió en la unificación de
proyecto dominante o hegemónico24. Por el con- todos los caudillos militares que habían surgido
trario, fueron los republicanos (léase criollos) con durante la lucha patriótica en Venezuela y que
su discurso de igualdad política y racial (los de- contaban con sus propias huestes y territorios de
rechos políticos, la libertad de los esclavos y la acción. La resolución de este problema no fue fá-
protección de los indios), nunca entendida como cil, pero entre consensos y actos de fuerza (como
igualdad social y económica, quienes se alzaron el fusilamiento de Manuel Piar) Bolívar lograría
con la hegemonía en el campo patriota. Tal diná- reunir a los distintos caudillos regionales hasta
mica es la que anima a un conocido historiador convertirlos en partes de un plan unificado y so-
británico a explicar la guerra de independencia meterlos a un solo mando militar. Toda esta es-
como una disputa entre criollos realistas y crio- trategia político-militar se complementó a través
llos republicanos por atraer a pardos y esclavos a de la alianza con los llaneros de Apure dirigidos
sus respectivos bandos, y el proyecto bolivariano por el caudillo José Antonio Páez y con los fo-
triunfante como una coalición de estos últimos25. cos de resistencia de los independentistas neo-
La adhesión de las castas a la causa de la inde- granadinos en Casanare dirigidos por Santander,
pendencia fue tanto un proceso argumentado gracias a lo cual se crearon las condiciones para
como forzado, como lo evidencian las proclamas trasladar el teatro de la guerra a los Andes de la
y disposiciones militares entre 1816 y 1820, el Nueva Granada, poner a la ofensiva a los repu-
temor a la pardocracia y la guerra de castas, y el blicanos, desestructurar el plan de la reconquista
reclutamiento forzoso durante ese mismo perío- española y, en últimas, modificar el curso de la
do e incluso después26. guerra de independencia (Campaña del Sur).
En efecto, tanto el curso de la guerra de indepen- Aparte de la voluntad de atraer a pardos y escla-
dencia en cuanto tal, como el proceso de forma- vos a la causa de la independencia, la decisión de
establecer un gobierno provisional en Angostura
jugó también un papel fundamental. En efecto,
23 Como por ejemplo, la participación de los indios de las provincias aunque se trataba de un gobierno casi itineran-
de Santa Marta y Pasto a favor de la causa del Rey, pero esgri- te, precario y en armas, Bolívar fue sumamente
miendo sus propios objetivos étnicos, políticos y territoriales, o la
cuidadoso frente a propios y extraños en subra-
resistencia de los negros del Valle del Patía, situado entre Popa-
yán y Pasto, al avance de los republicanos, a quienes identificaban yar la condición ilustrada, moderna y civilizada
como sus antiguos propietarios y opresores y, por tanto, como que animaba a los independentistas. De allí su
una amenaza para su proyecto libertario.
24 Ver: Jairo Gutiérrez, Los indios de Pasto contra la República (Bo- preocupación porque se establecieran órganos
gotá: ICANH, 2007); Steinar Sæther, Identidades e independen- de gobierno complementarios a su estatus como
cia en Santa Marta y Riohacha (Bogotá: ICANH, 2005); Alonso
Dictador de la Guerra, tales como un consejo
Valencia Llano, “Esclavitud y libertad: el dilema de los caucanos
republicanos”, Memoria y Sociedad 11, no. 22 (2007): 87-101; de estado y el tribunal supremo de Justicia, y
Francisco Zuluaga, Guerrilla y sociedad en el Patía (Cali: Universi- que se profundizaran los contactos con las de-
dad del Valle, 1993).
25 John Lynch, Simón Bolívar (Barcelona: Crítica, 2006). legaciones internacionales. Así mismo, se tomó
26 Véase al respecto las proclamas y discursos de Simón Bolívar des- incluso la atribución de convocar un Sínodo de
de 1816 hasta 1822. Simón Bolívar, Proclamas y Discursos [Edi-
Guyana, que buscaba atraer la influyente opinión
ción al cuidado de Gerardo Rivas Moreno; Índices: Wilson H. Rojas
y Gerardo Rivas Moreno] (Bogotá: Fica, 2001), 122-216. de la Iglesia católica en favor de los asuntos de

La crisis de la monarquía hispánica y la independencia neogranadina, 1808-1830. / Óscar Almario García / 63
Estado que estaba proyectando. Con todo, la siciones de Santander, es evidente que alentaban
decisión más importante en esta etapa de pre- los viejos ideales autonomistas de las provincias,
diseño del Estado nacional en formación, fue la que al estar contextualizados ahora por la doc-
de convocar un congreso que debía aprobar una trina republicana, finalmente se redefinirían en
constitución y designar a las autoridades civiles términos federalistas.
y militares, que se reuniría en febrero y aproba- Si fue posible una alianza decisiva entre los dos
ría la Constitución de Angostura en agosto de hombres claves de la independencia neograna-
1819. Con esta completa y compleja estrategia dina, se debió a que ambos reconocieron rápida-
política y militar, Bolívar, el futuro exponente de mente sus respectivas estaturas y posiciones po-
la tendencia centralista del republicanismo neo- líticas. Así, frente al explicable interés de Bolívar
granadino y sin duda su más caracterizado líder, de incluir a la Nueva Granada en el diseño cons-
se ubicaba en condiciones de imponerse sobre las titucional que se lideraba desde Venezuela, San-
otras tendencias políticas y demás líderes inde- tander le hizo saber que tal decisión debía contar
pendentistas. con la aprobación de los neogranadinos, posición
que Bolívar vio razonable28. Santander expuso,
Bolívar y Santander: de la Alianza Decisiva a pues, sus argumentos de autonomía e indepen-
la Ruptura Definitiva dencia respecto de las provincias neogranadinas
-las cuales requerían de un ámbito constitucional
No obstante, otra tendencia republicana, la fe- para pronunciarse sobre la forma institucional
deralista, tomaba forma en el otro extremo de que querían asumir-, sin que por ello perdiera la
las planicies que se extienden desde los Andes necesaria ponderación de las circunstancias en las
neogranadinos hasta Venezuela. En efecto, el cuales era necesario sumar fuerzas contra el ene-
historiador constitucionalista Carlos Restrepo migo común. Bolívar no sólo reconoció y respetó
Piedrahita27 llamó la atención sobre la trascen- los puntos de vista de Santander sino que con
dencia de un documento en el que se decretaba la lealtad los elevó a acuerdos políticos, lo que entre
creación de un “simbólico Estado” por iniciativa otras cosas explica por qué fue posible una serie
del jurista y general neogranadino Francisco de de eventos constitucionales en esos años decisi-
Paula Santander, el 18 de diciembre de 1818, en vos de la independencia: el Congreso Constituyen-
Pore, capital de la provincia de Casanare. Desde te de Angostura, que se instaló el 15 de febrero y
esa provincia situada en los Llanos Orientales, aprobó la Constitución el 15 de agosto de 1819;
marginal al epicentro andino y prácticamente el después de la batalla de Boyacá (7 de agosto de
único lugar libre del poder español en la Nueva 1819), la Ley Fundamental de la República de Co-
Granada y en contacto con el gobierno provisio- lombia (Angostura, 17 de diciembre de 1819) y
nal en Angostura, empezaría a fraguarse la alian- la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de
za política y militar entre Venezuela y la Nueva Colombia (18 de de julio de 1821), emanada del
Granada, entre Bolívar y Santander. Mientras Congreso de Cúcuta29. Eventos constitucionales
que la reconquista española sembraba de cadal-
sos las provincias neogranadinas, desde ese rin-
cón del territorio, Santander se dio a la tarea de 28 De todas formas, Santander opinaba que su amistad con Bolívar
formaba parte de los cálculos políticos de éste en relación con la
organizar una resistencia de guerrillas, que con el Nueva Granada: “[…] ya era antiguo en Bolívar el anhelo de ocupar
tiempo dejaría de ser de unos cuantos centenares la Nueva Granada, para reunirla a Venezuela y gobernar todo este
de hombres para conformar la base de un ejérci- vasto país. A su ojo penetrante no podía ocultarse que teniendo
a Santander de su parte contaría con un apoyo en el territorio
to, organizado y disciplinado, de varios miles de granadino, y que para granjearse su afecto era menester hala-
hombres. En la Declaración de Pore y en las po- garlo”. Francisco de Paula Santander, Mis desavenencias con el
Libertador Simón Bolívar [1829/1898] (Bogotá: Editorial Incuna-
bles, 1983), 17. Basado en esa percepción de Santander, Germán
Arciniegas sostiene que en Angostura había una pretensión de
27 “Declaración de Pore del 18 de diciembre de 1818”, en Cons- “venezolanizar a la Nueva Granada”, ver Germán Arciniegas, “San-
tituciones Políticas Nacionales de Colombia, ed. Carlos Restrepo tander”, en La libertad: el destino de América. Sus mejores escri-
Piedrahita (Bogotá: Instituto de Estudios Constitucionales, Uni- tos sobre la Independencia (Bogotá: Planeta, 2009), 178-183.
versidad Externado de Colombia, 2004), 71-73. 29 Restrepo, Constituciones Políticas.

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en los que por lo general se impuso la tendencia que se adoptara la Constitución de Bolivia en
centralista de Bolívar y se reconoció su liderazgo, 1826 (una iniciativa que no sobra recordar lleva-
en medio de expresiones de admiración por sus ba el sello personal de Bolívar), pero por el otro
ejecutorias, pragmatismo ante los imperativos de las tendencias centralista y federalista entraron
la guerra y expectativas represadas de las tenden- en una nueva relación de fuerzas que las llevaría
cias federalistas. esta vez por caminos divergentes.
La construcción conjunta de esta ruta constitucio- Por su parte, Santander procuró imponer los princi-
nal bajo el liderazgo de Bolívar y Santander, que pios e institucionalidad federalista que de fondo
empezó en Angostura en 1819 y llegaría hasta la deseaba, mientras que por la suya, Bolívar inten-
adopción de la Constitución de Cúcuta en 1821, tó deshacerse de la Constitución de Cúcuta para
se puede considerar decisiva para la suerte de la imponer los principios de la de Bolivia, mucho
independencia y como un período luminoso para más ajustados a su visión de poder y de orden
la naciente institucionalidad republicana30. Perío- político y social. Las tendencias antes coexisten-
do durante el cual ambos dirigentes compren- tes en el balbuceante ordenamiento institucional
dieron lo sustancial del momento político que empezaron entonces a diferenciarse claramente:
se vivía, así como los peligros y riesgos comunes de tal manera que Santander, quien había respe-
que se corrían, lo cual los condujo a aliarse por tado durante cinco años una constitución que no
razones políticas de fondo y a complementarse consideraba apropiada a sus ideales federalistas,
de forma extraordinaria con el fin de organizar propugnaba ahora por un cambio constitucional
y hacer funcionar el Estado naciente; y a que sus en esa perspectiva; mientras que Bolívar preveía
acuerdos en lo fundamental se extendieran a lo que, una vez asegurado el triunfo sobre los espa-
largo de cinco años más. De esta experiencia se ñoles, para los nacientes Estados se aproximaba
puede concluir que las tendencias federalista y el peligro disolvente de la anarquía y la dema-
centralista encontraron una manera de coexistir gogia de no mediar unas instituciones fuertes
en los marcos de la incipiente institucionalidad y con autoridad suficiente como para sujetar a
independiente, al tiempo que garantizaron la rea- unos pueblos socialmente heterogéneos y cultu-
lización de los dos grandes objetivos del momen- ralmente atrasados.
to para el bando republicano: el diseño y relativa Se trataba, como puede verse, de una nueva coinci-
estabilidad de la primera institucionalidad repu- dencia entre estos dos grandes líderes acerca de
blicana (liderazgo fundamental de Bolívar como la necesidad de efectuar modificaciones institu-
ideólogo y de Santander como Vicepresidente en cionales fundamentales, aunque a diferencia de la
funciones ejecutivas de la Gran Colombia) y la anterior, que resultó benéfica para la causa repu-
Guerra de independencia contra el poder español blicana, ésta resultaría fatal, por la aguda diver-
(Campaña del Sur), liderada por Bolívar. gencia política y por su efecto disolvente sobre lo
Las tensiones políticas entre las dos grandes ten- construido en común anteriormente. En efecto,
dencias republicanas se agudizaron después de ambos dirigentes coincidirían en la necesidad de
los triunfos militares decisivos de la causa pa- ajustar las instituciones de acuerdo con las nuevas
triota y con el consiguiente fortalecimiento del circunstancias que hacían posible dedicarse a la
proyecto republicano. En efecto, después de la organización de los países recién liberados, pero
batalla de Ayacucho (situado a medio camino fue en torno a las alternativas que sus caminos se
entre Cuzco y Lima) en diciembre de 1824, que apartarían irremediablemente, lo que finalmente
selló la derrota definitiva de los españoles en esta conduciría al desencuentro político entre federa-
parte de América, por un lado se propició la pro- listas y centralistas, a la ruptura definitiva de la
yección del republicanismo hasta el Alto Perú y alianza decisiva que había existido entre ellas y,
por último, a la dislocación del principal proyecto
30 Felipe Osorio Racines, ed., Decretos del General Santander, 1819-
institucional gestado en esos años luminosos de
1821 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1969). acción conjunta, la Gran Colombia.

La crisis de la monarquía hispánica y la independencia neogranadina, 1808-1830. / Óscar Almario García / 65
En el empeño por reemplazar la institucionalidad en general, y la neogranadina, en particular, como
anterior, se empezaría a andar sobre el tortuoso el resultado de la irrupción inédita y amplia de un
camino de formar las naciones imaginadas, pero conjunto de acontecimientos y fenómenos que se
a partir del referente territorial y social de las puede analizar en dos planos, el histórico procesual
audiencias coloniales, es decir, a construir unas (acontecimiento y proceso) y el histórico concep-
identidades nacionalistas a la medida de los cau- tual (devenir). Por una parte, como proceso, la
dillos territoriales y ya no con relación a un ideal ruptura del orden político-institucional colonial
hispanoamericano que se opusiera a los imperios se resolvió mediante la irreversible inscripción de
y potencias extranjeros, aunque dicha reducción estos países en la modernidad política, en virtud
de la escala de los proyectos se justificara desde de la emergencia sorprendente del sujeto mo-
una genérica reivindicación del republicanismo. derno de la nación desde lo más profundo de las
El nacionalismo hispanoamericano, en general, y el condiciones del dominio colonial. Por otra, como
neogranadino, en particular, recorrieron trayec- devenir, la experiencia iberoamericana reexami-
tos ideológicos y políticos diferentes al europeo, nada hace posible una doble acción cognitiva, la
pero comparten el hecho de que el siglo XIX es de su recuperación del contexto del relato historicista
“su” tiempo, la hora de sus realizaciones. Sin em- y la de restitución de su espacio-tiempo social como
bargo, sus desarrollos posteriores también los di- singularidad dentro de la modernidad occidental,
ferencian, porque el nacionalismo hispanoame- lo que entre otros aspectos implica reconocer su
ricano después de la independencia deviene en propia centralidad histórica y, por consiguiente,
nacionalismo de Estado, es decir que se trata de el descentramiento (pero no negación) de Euro-
una ideología que necesita del control del Estado pa en el análisis.
como instrumento clave para producir, imaginar Dicho en otras palabras, las independencias ibero-
o inventar la Nación. Lo que da inicio a otro pro- americanas nos invitan a un doble ejercicio, tan-
ceso, a otro dilema (construir el Estado o formar to de descentramiento de la historia (respecto de
la Nación) y a otras generaciones nacionalistas. Occidente) como de diferenciación del tiempo
El proceso de formar la nación será largo y tor- histórico (periodización), con el fin de revaluar
mentoso, como sabemos, dada la impresionante la condición y los motivos de los sujetos sociales
diversidad étnica y social de la que se partió y a y sus acciones, desvelar las complejas relaciones
la que había que tratar de convertir en una sola y entre una modernidad imaginada desde Euro-
homogénea unidad. pa y la realidad colonial de América en vías de
transformación, e identificar los flujos y conexio-
Conclusiones nes entre la modernidad como tal y la formación
de la modernidad política en las antiguas colo-
Como conclusiones provisionales se pueden subrayar nias europeas.
dos: la primera, la necesidad de seguir avanzando Sin embargo, hasta ahora, por lo general nos hemos
en la elaboración de un modelo comprensivo acer- privado de la posibilidad de examinar las inde-
ca del surgimiento y desarrollo del nacionalismo pendencias iberoamericanas como la constata-
hispanoamericano y neogranadino y, la segunda, ción histórica de la existencia de una contempora-
la validación de la periodización como una estra- neidad simultánea31 en estas latitudes tropicales y
tegia historiográfica que contribuye, por una parte, en condiciones coloniales, y no solamente como
a la documentación, descripción y análisis de di- el registro de acontecimientos que aparentemen-
cho fenómeno y, por otra, a la crítica de la ideo- te confirmarían el desarrollo lineal de la historia
logía nacionalista y del paradigma eurocéntrico, occidental en sus fronteras.
que obstaculizan la construcción de una historia Desde esta perspectiva, el proceso de la independen-
hispanoamericana de perspectiva totalizante e in- cia de la Nueva Granada reexaminado permite
clusiva.
En este artículo se ha pretendido comprender el 31 Dipesh Chakrabarty, Al margen de Europa ¿Estamos ante el final
proceso de las independencias iberoamericanas, del predominio cultural europeo? (Barcelona: Tusquets, 2008).

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