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LOS PROGRAMAS SOCIALES NO FUNCIONAN PARA LA DISMINUCIÓN

DE LA POBREZA
Yerald Flores Ortega, Sergio Jaramillo Uribe y Tatiana Manque Orellana

1. Introducción
La condición de pobreza se ha presentado a lo largo de nuestra historia
acentuada, por ejemplo en la denominada Cuestión social, en la Gran depresión de 1929
que repercutió en nuestro país, durante la dictadura militar, en el retorno a la democracia
y está presente también en la actualidad, pues es un problema social que está lejos de ser
erradicado.
Los distintos Gobiernos que han tenido lugar en nuestro país han implementado
medidas de ayuda a las familias en condición de pobreza mediante los denominados
programas sociales, buscando de una vez por todas, suprimir tal condición de la
sociedad chilena. Pero, usar tal término -suprimir- es complejo, ya que la pobreza no
podrá ser erradicada, pero sí reducida a largo plazo. Es por eso que creemos que los
programas sociales no son la solución más adecuada para disminuir la pobreza en Chile,
debido a consecuencias que se han desarrollado a lo largo del tiempo.
A continuación, se presentarán tres argumentos que sustentan nuestra tesis
inicial. En cada uno de éstos se expondrán ciertas problemáticas que ha adquirido la
pobreza en diferentes procesos en que se ha intentado darle solución.
En primer lugar, se apunta a la idea de que las políticas sociales causan
dependencia de las personas con el Estado, lo que no da una salida concreta a la
condición de pobreza; en segundo lugar, se plantea que la pobreza también es el
resultado de las intervenciones sociales, siendo éstas las causantes de la desarticulación
del núcleo familiar y se mencionan los factores que conllevan a esto, como los vicios y
mala vida, generando graves problemas; en tercer lugar, se proyecta que los programas
sociales no cumplen con su objetivo que es disminuir la pobreza, siendo una probable
causa el actuar del individuo afectado o la poca orientación y pésima administración de
los bienes adquiridos y “soluciones” entregadas.
Finalmente, se da lugar a la conclusión, en la cual se realizará una síntesis de lo
tratado a lo largo de este ensayo; se comprobará o rechazará la tesis propuesta; se
expondrá un breve análisis de ésta y se propondrán posibles soluciones de la
problemática que se ha desarrollado.
2. Reconociendo causas e indagando soluciones
En este apartado se presentarán cada uno de los argumentos que sustentan la
tesis planteada anteriormente, basadas también en diferentes autores tales como Patricia
Minuchín, Jorge Colapinto y Salvador Minuchín quienes presentan un enfoque de rol
protector de la familia respecto a la condición de pobreza; Mauricio Olavarría que
expone una visión de la disminución de la pobreza a través del crecimiento y desarrollo
económico; Eugenio Ortega y Ernesto Tironi que hablan de la pobreza de la década de
los 80’s y de los subsidios de apoyo aplicados por los Gobiernos.
Los aportes teóricos de estos autores nos ayudaron a establecer como hecho, que
los problemas que se presentan en este ensayo son de larga data y que desde entonces
las autoridades han ideado y puesto en práctica soluciones para que la condición de
pobreza “desaparezca” de la sociedad chilena.

2.1. Las políticas sociales causan dependencia de las personas con el Gobierno y no
conllevan a ninguna solución
En las últimas seis décadas, ha sido el Estado de Chile el encargado de crear y
buscar soluciones concretas a este problema que aqueja a gran parte de la sociedad
chilena: la pobreza; formulando reformas constitucionales e implementando programas
en beneficio social. Así es como el Gobierno administra más de un centenar de
programas, con el objetivo de aliviar la pobreza extrema, disminuir la vulnerabilidad y
aumentar la equidad social. Las soluciones dadas, a pesar de ello, han formado una
dependencia crónica en los afectados, en la que ven como único ingreso fijo, por
ejemplo: el subsidio familiar o pensiones dadas por el Estado, generando en ellos la
perspectiva de única solución de aumentar o percibir la renta mensual. Esto involucra a
la población de más escasos recursos, que no tiene oportunidades de surgir. Buscan el
bien común o la superación social, sintiéndose obligados a encontrar soluciones, pero
que muchas veces las ven reflejadas en estas ayudas, conformándose en no optar a algo
mejor o resolutivo y cayendo en la caridad estatal.
Ortega y Tironi afirman que “No basta con aplicar los programas contra la
pobreza “eficientes”, en el sentido de ser focalizados con mucha precisión sobre la
población objetivo, y capaces de llegar a las familias más pobres” (1988, p. 199), esto
quiere decir, que el modelo chileno de programas sociales muestra fragilidad y ciertos
defectos respecto a la finalidad que deberían de tener. Como lo mencionan, la
focalización debería apuntar más allá de la “eficiencia”, por ejemplo, que el crecimiento
económico opere en conjunto a la superación de la pobreza, generando mayor fuente
laboral, disminuyendo la precarización del trabajo y malos tratos, mejorando
remuneraciones y estableciendo equidad en aspectos de derechos. Por parte del Estado,
dejar de crear un paternalismo estatal, fortalecer la generación de ingreso propio,
implementar programas específicos y establecer reducción de costos de servicios
básicos, y no seguir con la entrega de soluciones paliativas a través de estas ayudas
sociales como ocurre actualmente.

2.2. La pobreza también es el resultado de las intervenciones sociales y éstas llevan a la


desarticulación de la familia
Es importante que, además de que el Estado se refiera a los programas y ayudas
sociales, se centre también en la base de nuestra sociedad, la familia. Con esto se alude
a los variados problemas que éstas puedan enfrentar tales como el alcoholismo,
drogadicción, violencia, etc., problemas de los cuales urge tomar relevancia ante los
ojos de los meros espectadores de esta sociedad. Si bien, la inestabilidad ocasionada por
esos problemas “es en parte un estilo de vida, en medio de la pobreza, las drogas y la
violencia, pero también es el resultado de las intervenciones sociales (…) estas
intervenciones son a veces necesarias, pero siempre desarticulan las estructuras
familiares” (Minuchin, Colapinto y Minuchin, 2009, p. 36). Pero ¿por qué la
desarticulación familiar es una consecuencia de éstas intervenciones? Cuando el
alcohol, drogas y violencia forman parte del diario vivir de una determinada familia, la
prioridad para el Estado serán los menores de edad pertenecientes a ésta, es así como los
niños son llevados a hogares sustitutos (SENAME), mientras los miembros restantes
son arrestados y hospitalizados para una posible rehabilitación. Al llevarse a cabo
actuaciones y “mediaciones” como éstas, se desatienden los vínculos emocionales
creados por cada uno de los individuos que conforman la familia afectada.

2.3. Los programas sociales no cumplen con su objetivo: disminuir la pobreza


A través de los años la pobreza es un tema latente en nuestro país, muchas han
sido las soluciones creadas, pero ninguna hasta el momento ha dado resultado.
Los programas sociales han contribuido en la construcción de viviendas, en la
educación de los más pequeños y también de los adultos otorgando una ayuda
monetaria; realizan un acompañamiento continuo a las familias de escasos recursos, sin
embargo, los resultados no cumplen con el objetivo, porque se puede apreciar, en
algunos casos, que las personas utilizan la ayuda brindada para satisfacer necesidades de
ocio y entretenimiento, como lo son por ejemplo, los aparatos electrónicos. Así como lo
plantean Ortega y Tironi “estos arreglos domésticos van desde la modificación de los
patrones de gastos, hasta el endeudamiento y empleo de bienes. Muchas veces se
termina liquidando los instrumentos del hogar” (1988, p. 72). Lo que plantea el autor,
está estrechamente relacionado con la existencia de una cultura de consumo excesiva
que incide negativamente en las personas pobres, entorpeciendo los objetivos
primordiales para su superación.
¿Será que habrá que comenzar a cambiar la forma de pensar y de vivir de estos
individuos, en donde prioricen sus necesidades más indispensables? Ante ésta situación,
es necesario crear conciencia en las personas afectadas a través de orientaciones y
capacitaciones, con el fin de que puedan administrar los recursos otorgados de manera
más objetiva, contribuyendo a superar de esta manera la brecha de la pobreza.

2.4. Una perspectiva comparada


Llegado a este punto, se presentará el caso de un país latinoamericano -Costa
Rica- que ha logrado mediante los programas sociales una paulatina, pero eficiente
disminución de la pobreza y con quien se puede establecer una línea comparativa
respecto a la situación en Chile.
Como lo plantea Mauricio Olavarría, Costa Rica a mediados del siglo XX
presentó un fuerte crecimiento económico, lo que produjo el establecimiento de
programas sociales -por parte del Estado costarricense- debido a factores como una
democracia estable y relaciones sociales basadas en el mutuo acuerdo, respeto y
consideración, generando una mejora y avance en la sociedad de la época. Sin embargo,
a finales de ese siglo, este país presentó una disminución considerable en su desarrollo
económico, no obstante, este hecho no tuvo repercusión ni fue impedimento en el
avance de políticas de mejora social (2005, p. 109).
Se vislumbra entonces que, para el correcto funcionamiento y ejecución de los
programas sociales, es necesario que la estabilidad política, crecimiento económico y
las políticas sociales se desarrollen en conjunto. Lo que no sería aplicable en Chile, pues
no trabaja con un plan estratégico en que se complementen éstos factores, impidiendo el
avance a la superación de la pobreza ya que sólo ha encontrado una manera de mitigar
la carencia de recursos a través de estas políticas sociales a lo largo de los años.
3. Conclusión
La pobreza continuará siendo la piedra tope del Estado y éste a través de
diversas formas buscará resolver este problema, de ahí nace la necesidad de
implementar los llamados programas sociales, pero como hemos visto en el desarrollo
de este ensayo, esta herramienta por sí sola no puede superar esta brecha, pues debido a
las intervenciones sociales y a lo que las autoridades han propuesto, sólo ha producido:
dependencia de las personas que verán cómo única solución acogerse a estos subsidios;
que las intervenciones sociales no son de ayuda, pues generan una desarticulación del
núcleo familiar y que los programas sociales no están cumpliendo con su objetivo, sino
que son utilizados para otros fines en donde los individuos buscan acaparar más
recursos para posteriormente malgastarlos, se comprueba la tesis planteada
anteriormente: los programas sociales no son la solución más adecuada para disminuir
la pobreza en Chile. Entonces ¿cuál es la verdadera solución?.
No existe fórmula perfecta o solución concreta para acabar con la pobreza, sin
embargo, para lograr disminuirla se necesita de trabajo planificado, en el cual se
conectan tanto los programas sociales como otro tipo de herramientas como por ejemplo
una organización funcional paralela y objetiva, del sector público y privado, con el
propósito de ir avanzando paso a paso y en donde se verifiquen los logros y pérdidas,
además de detectar las reales carencias e imperfecciones que debilitan y hacen fallar al
sistema. Esta puede ser la manera en que se comience a superar la necesidad social que
afecta a gran parte de los habitantes de este país.
4. Referencias bibliográficas

Minuchin, P., Colapinto, J. y Minuchin, S. (2009). Pobreza, institución y familia.


Buenos Aires: Amorrortu.

Olavarría, M. (2005). Pobreza, crecimiento económico y políticas sociales. Santiago de


Chile: Editorial Universitaria.

Ortega, E. y Tironi, E. (1988). Pobreza en Chile. Santiago de Chile: CED.