You are on page 1of 10

Miquel Bassols: Las neurociencias y el sujeto del inconsciente

http://www.youtube.com/watch?v=JcFGnqJICAM

Estado actual de las neurociencias.

Posición del Psicoanálisis con respecto a la ciencia actual.

Lacan: El Psicoanálisis no es una ciencia, es una práctica.

El Psicoanálisis tiene mucho que decir a cierta deriva de la ciencia actual. Cientificismo. (Extensión de la ciencia a
cualquier ámbito de lo humano).

Científicos, están divididos. En el campo de las neurociencias, se vé esta división. El Cognitivismo, toma como
soporte a las neurociencias para fundar su posición.

Asistimos a una expansión generalizada de los efectos de la ciencia sobre lo humano. La ciencia no puede pensar
esos efectos sobre lo humano. La ciencia no piensa cual es el sujeto sobre el que produce sus efectos.

El autoritarismo científico. Javier Peteiro Cartele. Debate actual de la ciencia, no llega a pensar los efectos sobre
el sujeto que produce.(min. 4). Cientificismo, ideología que ha pasado a los medios de comunicación y a las universidades,
y se funda en un reduccionismo mecanicista donde todo lo humano sería explicable por un mecanismo físico, genético o
neurológico. Ese presupuesto ni la física contemporánea puede sostenerlo. Esa idea de una causalidad física mecánica
está en cuestión. Igualmente pasa al dominio público y a la ideología habitual de que hay un determinismo físico que
puede explicar las conductas, las posiciones de un sujeto. Todo el ámbito subjetivo tendría su causalidad mecánica.

Hoy encontramos dos campos donde se funda esta ideología reduccionista. Una es la genética y otra es la
neurociencia.

Apareció en el diario: se ha descubierto el gen del suicidio. No hay modo de sostener algo de este tipo desde la
genética actual. Ni se puede sostener causalidad genética de la cantidad de enfermedades mentales. Hay pocas
enfermedades monogénicas, causadas por una alteración genética directa. (O poligenéticas o dependientes siempre del
medio).

Ejemplo nota del diario: causa genética del autismo, no está verificada, ni demostrada. Forman parte de
afirmaciones de lo que podemos llamar un amarillismo científico. Afirmaciones dadas sin fundamento, si uno va a las
fuentes, las cosas son muchísimo más complejas.

El autismo es cada vez más enigmático (6:46), amplía su espectro. Por eso se llama ahora el trastorno de espectro
autista. En ningún momento se ha encontrado, ni se va a encontrar una causalidad directa genética.

Las neurociencias, este gran campo donde este fisicalismo mecanicista, ha hecho su entrada. En las neurociencia
encontramos afirmaciones al estilo de se ha descubierto la zona cerebral donde se anidan los sentimientos religiosos.

Todo lo que respondería a la posición de lo humano tendría su localización en esa especie de nuevo libro de la
vida que sería lo genético y lo neuronal. Una suerte de mapping, de escaneado, de topografía de todo lo humano que
podríamos encontrar en lo real de la neurona. Es un fantasma de la época, desde el psicoanálisis lo que podríamos decir
es que este es un fantasma de la época. La idea de que habría una especie de causalidad mecánica.
1
Estamos rodeados por aparatos técnico mecánicos que nos facilitan muchas cosas y nos las complican también a
veces. Nos induce esa sugestión de que lo mecánico gobierna nuestras vidas. Por lo tanto la fascinación por reducir la
persona, el sujeto a una máquina es algo que se hace muy presente en la actualidad. Tiene su historia la idea de que el
cuerpo humano, el cerebro, sería un sistema cibernético, es uno de los presupuestos de una parte de las neurociencias
actuales. Los neurocientíficos serios, afirman, que nada que ver el cerebro con un sistema cibernético. Es algo muchísimo
más complejo que esa idea loca de reducir el sujeto a un sistema cibernético o a un ordenador.

Esa fascinación por lo mecánico viene de muy lejos. En el Siglo XVIII se escribió un libro que se llamaba el hombre
máquina, a la sombra de lo que eran los avances científicos de la época, pensaba que se podía reducir la persona, el sujeto
a una máquina. El modelo final de lo que sería una persona, sería un autómata. Este sigue siendo el sueño de muchos
científicos actuales. La idea de que se podría llegar a ser una especie de androide que ya no se distinguiera de lo que es
un sujeto conciente es un sueño ampliamente difundido en el cientificismo actual. Pero que tiene su origen en ese siglo
XVIII del hombre máquina. (10:13) Y es una fascinación esa del mecanismo del autómata que Freud mismo analizó en un
texto muy bonito que se llama “Lo Siniestro”. Se refiere a los cuentos de un autor Hoffman, donde la figura del autómata
es muy frecuente. Lo que aparece es esa fascinación y a la vez relación siniestra con una máquina de apariencia tan
humana, que podría confundirse con ella.

Es una buena pregunta por qué todavía nos produce tanta fascinación esa figura del autómata. Por qué nos
produce tanta fascinación pensar que el sentimiento religioso estaría causado por tal relación bioquímica de las neuronas
en tal área del cerebro, como afirma una parte de los neurocientíficos actuales. Es una fascinación que tiene que ver, para
eso habrá que hacer recurso al estadío del espejo Lacaniano. Tiene que ver con la fascinación por la imagen especular que
nos produce la relación con nuestro cuerpo. (11:29). Eso tiene su historia. En este principio del siglo XXI esta fascinación
está claramente sostenida y promovida por este campo designado por las neurociencias.

Alguien decía, por qué poner neurociencias y por qué incluir el término ciencia a la neurología. Es como si no
tuviera todavía una identidad claramente de ciencia. Despues de leer muchos textos uno se da cuenta de que la
neruociencia tiene dificultades para sostenerse ella misma como ciencia, fuera de la biología, fuera de la física. Tampoco
está muy claro que la neurociencia pueda constituirse como una ciencia con su objeto particular y distinguido de los otros.
Como señalaba J.A. Miller: el término “neuro” se ha convertido en un significante amo. Es un significante que explica casi
todo. Se habla no sólo de neurociencia, se habla de neuromárketing, de neuroética, de neurocultura, también de
neuropsicoanálisis. Hay que ver en que pasillo extraño se han extraviado los psicoanalistas para intentarse subsumir en
ese campo del neuropsicoanálisis. La neura está generalizada. Valga el equívoco de la palabra. El término neura, tiene una
etiqueta de garantía de una falsa ciencia. Se puede vender hoy un producto con la etiqueta de ciencia para dar una
garantía, para hacer lo que llamamos los psicoanalistas un sujeto supuesto saber. El término neuro y neura, viene hoy a
cumplir hoy esa dimensión. Es conocido, la importancia de los avances técnicos, no son tanto avances científicos, son
avances de la técnica, la técnica de imágenes por resonancia magnética, los fmri, que permiten, con esas imágenes
coloreadas, que aparecen con frecuencia en las páginas de los periódicos (14:00) que permiten detectar “tal” actividad
neuronal. Ya es demasiado decir actividad neuronal. Lo que visualizan las imágenes de la resonancia magnética es cierta
afluencia de oxígeno en las células nerviosas, que daría cuenta de una actividad neuronal, que daría cuenta de algún
pensamiento vinculado con lo que el sujeto está experimentando en ese momento. Todo ese es un rodeo enorme que el
titular del periódico se salta cuando dice: “hemos detectado el lugar donde hay sentimiento religioso en el cerebro.”

Lo importante es darse cuenta de que hay un salto enorme entre lo que se llama actividad neuronal y lo que
podemos llamar actividad psíquica. (14:43)

2
Hay cosas que parecen un poco campechanas, de las cosas que aparecen en la prensa. Un colega de Valencia me
ha enviado por correo electrónico, se los voy a leer, porque tiene toda su gracia. Es una noticia que ha aparecido en la
revista Neuroimach, Neuroimagen y que es una demostración científica, testeada, con todo tipo de pruebas, dobleciegos,
con todas las estadísticas necesarias y todas las comprobaciones. “La voz femenina agota el cerebro del hombre”. El
estudio científico detectó que la incapacidad de un caballero para mantener la atención por lo que le dice una mujer tiene
fundamentos científicos. No es una broma (15:38), es algo que se ha presentado en un congreso, un tal profesor MY de la
Universidad de Shefield, relata después de una serie de estudios hechos con muchas mujeres y después de haber
escaneado múltiples cerebros de hombres diversos, sometidos a un monólogo o diálogo de la mujer con ellos, finalmente
se ha constatado que la voz femenina agotaría el cerebro del hombre. Hay signos en el cerebro de que algo se deshace,
de la consistencia neuronal del cerebro masculino. Según este porfesional, las mujeres tienen una voz natural con sonidos
más complejos y eso influiría en esa capacidad para agotar al cerebro del hombre.

Esta noticia sencilla tiene una fascinación enorme porque toca algo del sentido de la relación entre los sexos, algo
del sentido de la relación del sujeto con el mundo. Pero que utilizan esta falsa causalidad, atribuido a un mecanismo
supuestamente demostrado supuestamente, científicamente.

Diré que es totalmente injusto este artículo, con el psicoanálisis, porque hay que recordar que el psicoanálisis se
descubrió y se originó precisamente por un hombre, Sigmund Freud, que tuvo, no sé si la paciencia, tuvo el coraje además
de dejarse enseñar por mujeres histéricas que le explicaban su sufrimiento que no era reducible a lo orgánico. Freud sería
la primera contraprueba de esta prueba científica.

Era un hombre excepcional, era un hombre en su siglo, era un hombre de deseo. Fue alguien que experimentó
con la cocaína, fue un gran neurólogo. No hay que olvidar eso. Hay que pensar que la primer teoría delirante neurológica,
fue la freudiana. Hay que saber leer ahora “El proyecto de una psicología para neurólogos”, del año 1995. Donde Freud
fue el primero, después de Ramón y Cajal en tomarse muy en serio, algo que ahora, una serie de científicos actuales,
siguen pensando en una posición prefreudiana. Y esta idea de que el lenguaje y las representaciones estarían inscriptas
en las redes neuronales. Es una idea fuerte, que Freud sostiene en el año 1995. Ese texto hay que releerlo ahora, porque
a la luz de las neurociencias actuales, tiene mucho valor. La idea de Freud era que la neurona A tenía tal representación y
que una experiencia traumática del sujeto y que se vinculaba con la neurona B, que por ejemplo representaba tal
acontecimiento de la familia de la persona, del sujeto y que era por una combinatoria neuronal que se producían ciertos
síntomas. Todo el texto de Freud del proyecto de una psicología para neurólogos, es atravesado por esa idea. Freud trabajo
mucho sobre esa idea. Y se dio cuenta además, de que a medida que iba descubriendo, iba investigando eso, iba
descubriendo leyes simbólicas, de desplazamiento, de condensación, de lo que hoy llamamos metáforas y metonimias
que explicaban ciertas producciones sintomáticas. Teniendo en cuenta en ese momento, la hipótesis freudiana de una
base neuronal. Unos años después Freud le envía una carta a su colega W. Fliess, diciendo, esto es un delirio. Se dio cuenta
Freud que era un delirio suponer que el lenguaje y las representaciones del lenguaje, estaban inscritas en las redes
neuronales.

Freud abandona esa hipótesis, deja esa hipótesis en el cajón y gracias a que dejó esa hipóteisis en el cajón,
construye su primer modelo de aparato psíquico, en La interpretación de los sueños. De una manera un poco
rudimentaria. No va a ser hasta Lacan que ese aparato psíquico va a tener su fundamento de lenguaje. Pero no hay que
olvidar que Freud partió de la idea neurocientífica actual de que lo real, que sostenía, que soportaba, los sentidos de las
experiencias subjetivas, eran las neuronas.

3
Que Freud lo abandonara, fue casi una cuestión de decepción de Freud con respecto al horizonte científico de su
época.

Freud era hijo de su época, pensaba que las ciencias naturales eran el lugar en el cual el psicoanálisis tendría su
asiento. Pero inmediatamente se dio cuenta de que había un decalage, algo que se abría entre el sujeto y el soporte
neuronal. (20:48) Y ahí descubre el sujeto del inconsciente.

Estamos ahora en un debate que tiene todo su interés, porque hay una parte del psicoanálisis, hay un autor que
se llama Mark sous que ha demostrado que todos los conceptos freudianos, el inconsciente, el preconciente, el yo, el ello,
el superyó están claramente localizados en el sistema nervioso central. Lo ha demostrado, con todo tipo de pruebas y
verificaciones y estadísticas con sujetos distintos. M. S ha creado toda una corriente, del neuropsicoanálisis. Poniendo a
Freud, demostrado por las neurociencias actuales. Esa hipótesis implica algo y es que cada representación de la vida de
un sujeto estaría inscripta en una parte del cerebro.

(22: 02) El debate actual en las neurociencias, una parte de las neurociencias se llama localizacionista, piensa que las
construcciones subjetivas están localizadas en alguna parte del cerebro. Y hay otra parte, creo que es la más interesante
y es con la que el psicoanálisis puede dialogar, que está descubriendo distintos desarrollos, que no hay posibilidad de
localizar las funciones subjetivas en el sistema nervioso central. (22:30) Por varias razones. Uno de los autores a los que
voy a hacer referencia (Telman y toroni (en realidad no entiendo lo que dice)) Un psiquiatra que ha trabajado el tema de
las neurociencias de una manera muy precisa. Plantean una primera objeción de principio y es que no hay lugar en el
cerebro para almacenar, como si fuera un disco duro, todo lo que es la experiencia subjetiva de la vida de una persona. Es
un problema, casi diríamos, físico.

Hacen algunas hipótesis interesantes, para mostrar finalmente, que la conciencia y el recuerdo son procesos que no
pueden localizarse en el cerebro. Que por supuesto el cerebro es una condición indispensable para que halla recuerdos,
pero que no puede ser condición suficiente para explicar la lógica de los recuerdos y de la conciencia del sujeto.

Libro que recomiendo a los psicoanalistas : el universo de la conciencia. Un universo de conciencia, sería la
traducción más adecuada. Donde después de un largo recorrido, vienen a afirmar cosas como las siguientes. Dicen:
nuestras respuestas al problema de la conciencia y del recuerdo se basan en la suposición de que la conciencia surge
dentro del orden material de ciertos organismos. Pero queremos dejar bien claro que no consideramos que la conciencia,
en toda su plenitud surja únicamente del cerebro. Creemos que las funciones superiores del cerebro precisan interactuar
con el mundo y con otras personas (24:41). Aparece una idea que es fundamental: nada de los procesos neuronales,
biológicos, podría funcionar, sin la interacción con el mundo y con las otras personas. Esta frase va a ser fundamental en
todo el trabajo, vamos a ver después a donde va a ir a parar. Ya introduce lo que para la Orientación Lacaniana, lo que
para el psicoanálisis de J. Lacan es la función del Otro. La función del Otro con mayúsculas. Sea el padre, sea la madre, sea
la cultura, sea el Otro social, sea la familia… va a poner en marcha o no esas funciones subjetivas en el soporte biológico
del que se trate. (25:38) Por ejemplo, actualmente en la química del autismo, verificamos que la mayor parte de los
autistas que pasan por los servicios de neuropediatría, salen en sus escáner, sus resonancias magnéticas, absolutamente
normales, un noventa porciento.

No hay modo de explicar, en la clínica del autismo, por una hipótesis neurológica o genética (26:09). En cambio,
podemos empezar a explicarla teniendo en cuenta como es el lugar del Otro, todo esto que estos autores ponen a cuenta
del mundo y de otras personas. De la interacción con el Otro que pone en marcha y deja de poner en marcha ciertos
fenómenos subjetivos fundamentales, que producen sintomatologías diversas. (26:35)

4
Lo que podemos deducir de esta idea de (X), que en el sistema nervioso central es necesario pero no suficiente
para las funciones subjetivas. La dimensión del Otro y del inconsciente en el sentido freudiano, es necesario, aunque
tampoco sea suficiente.

Por otra parte no está nada claro, ni para un neurólogo, ni para un biólogo, donde empieza el entorno, donde
empieza el mundo, donde empieza la realidad circundante y donde termina el individuo o el organismo. Ese es un gran
problema que la biología actual no tiene resuelto, como otros muchos. (27:15)

Hay dos problemas entonces que de (X), van a rodear, que son los problemas actuales de la neurociencia y que
son los problemas actuales que el psicoanálisis se está planteando y es primero, qué es la conciencia, qué es ser consciente
y segundo que es el lenguaje, dónde está el lenguaje. Hay muchas teorías localizacionistas. Desde (Brocca) se ha intentado
localizar el lenguaje en diferentes partes del sistema nervioso, ninguna de manera satisfactoria. Hay algo del lenguaje que
se resiste a ser localizado en una función orgánica. Hay un debate largo, que se extiende desde Chomsky y Lacan. Un
debate muy interesante. Lo que es cierto es que nada del lenguaje se ha podido localizar claramente en una función
orgánica o neuronal.

Son dos problemas: que es ser consciente y que es ser hablante que es ser un sujeto habitado por la palabra. Que
son dos zonas de esta topografía neuronal que están opción… (…) (28:27) oscurecida por (…) no se puede localizar
topográficamente.

Lo interesante de (…) cuando hablan de la conciencia es que la conciencia nos parece algo muy evidente, todos
sabríamos decir muy bien, de inmediato, sí sabemos muy bien que es ser consciente, pero explicar como somos
conscientes de algo, se resiste a una explicación.

La única manera que tienen de explicarlo es por la negativa: sabemos que es ser consciente cuando perdemos la
consciencia. Cuando dormimos y cuando nos despertamos. La consciencia aparece como un fenómeno intermitente.
Como algo que no está asegurado en su continuidad. Sólo se hace presente a través de sus ausencias.

Finalmente X y X van a añadir que(29:41). La idea que ellos adoptan es que la conciencia y las funciones subjetivas
no son un objeto sino un proceso y que desde este punto de vista, son un posible objeto científico, pero que no se deja
aprehender por la observación. Es un proceso, cuando hablamos de un proceso, ya no es algo que se pueda objetivar tan
fácilmente.

Paso por alto uno de los conceptos más complejos que hay en las neurociencias, que son los famosos (quaglia).
Los quaglia son las funciones subjetivas singulares, lo que hace que para una persona el dolor, sea dolor; el rojo sea rojo;
o que un recuerdo tenga tal intensidad. Es algo que no puede ser comparable de un sujeto a otro. Es algo tan singular, que
no habría manera de poderlo traducir en otro lenguaje que no sea ese término de los quaglia.

Hay un gran debate actualmente sobre el estatuto de los quaglia. La realidad o no de los quaglia en el sistema
nervioso central.

(31:01) Finalmente voy a leerles los últimos párrafos de este estudio de (Herman y Tononi), (2001), dice en los párrafos
finales: hay un punto fascinante, aquí y ahora, que atañe a la exhaustividad del empeño científico, la cuestión de si todas
las relaciones con significado al nivel de la conciencia constituyen objetos de estudio científico. Pensemos por ejemplo en
las oraciones con significado del lenguaje normal o mejor aún las manifestaciones poéticas representadas por humanos,
conscientes y sintientes. Pensemos en lo que son las producciones de sentido, en las producciones del lenguaje, en aquello

5
que finalmente es de lo que sufre una persona cuando viene a vernos a la consulta. Nuestra conjetura es que no son
objetos adecuados para el estudio científico, salvo en un sentido trivial (32:06). (Esto lo está diciendo un científico de alto
nivel). Su … descripción descansa en un gran número de pautas históricas únicas, en multitud de referencias antiguas y en
el caso que una declamación poética única, en el caso de un poema, sólo se fundan en una muestra comparable a nada.

Me gustó muchísimo esa expresión. Es decir en este punto cada sujeto es tan singular que es incomparable con
cualquier otro. Esto no lo dice un psicoanalista, que nosotros estamos continuamente afirmando esto. Lo que
encontramos en el reducto fundamental de lo subjetivo, es algo que es siempre incomparable de un sujeto a otro.

Siguen diciendo: para aprehender su significado se requiere tanto la experiencia fenoménica única, como la
cultura basada en la historia de cada individuo que participe en la manifestación.

Es decir, en cada fenómeno subjetivo es necesario el desarrollo histórico de esa experiencia. Lo que en
psicoanálisis llamaríamos su historia clínica, detallada, singular, intransferible.

Finalmente dicen: la vida sólo adquiere significado en el caldo fecundo de los intercambios con el otro. Y basta
con reconocer entonces que algunos objetos con base científica, no son objetos apropiados para el estudio científico.

Yo creo que es lo más honesto que se puede decir sobre este tema. Lo que están diciendo, es algo que las ciencias
cognitivas actuales no pueden decir, porque tampoco pueden demostrarlo. Pero es que la función subjetiva cae
claramente fuera del marco científico actual. Por lo tanto tenemos dos posibilidades: o intentamos reducir la función
subjetiva a un dato observable, biológico, aparentemente comprobable y verificable, datos como los que anteriormente
les relataba. O bien aceptamos que cuando se trata del sujeto, del sujeto que habla, del sujeto humano, algo escapa
irremisiblemente a la ciencia actual. A los parámetros de la ciencia actual.

Es por eso que podemos decir que el Psicoanálisis no tiene pretensiones de ser una ciencia en los parámetros
actuales. Porque reducir la función subjetiva a esos parámetros, sería borrar del mapa al sujeto de su experiencia. Sería
borrar del mapa al sujeto del inconsciente.

Al revés lo que propone Lacan es que el psicoanálisis y el sujeto del inconsciente se localicen siempre como un
punto de no homogeneidad al campo científico. Algo que siempre va a quedar exterior a ese campo. Lacan inventa un
término muy bonito que es el de extimidad, para indicar que algo está tan, tan en lo íntimo que finalmente se excluye de
ese universo. Y queda como exterior. (35:27). Ser tan íntimo en mí mismo, me escapa y se me hace exterior. Un poco sería
esa la localización del sujeto en este campo de la ciencia, que sería el de una profunda extimidad.

(X y X ) van a decir que la memoria y la percepción se excluyen y que no podemos pensar el aparato psíquico como
un sistema cibernético, es decir como un disco duro de ordenador. A no ser que caigamos en esa paradoja tan bien
descripta por J. L. Borges en su cuento de Funes el memorioso: un sujeto que no puede olvidar nada, que va almacenando
en su disco duro, su cerebro va almacenando todas las percepciones que han ocurrido a lo largo de su vida. Esa hoja de
ese árbol que estaba en tal posición y que el viento modificó, cada parte de esa hoja ha quedado debidamente inscripta
en su disco duro. Es un poco el ideal de lo que sería la reducción del sujeto a un sistema cibernético, que pudiera inscribir
toda la realidad en su memoria. Precisamente el inconsciente no tiene nada que ver con eso. El inconsciente no es una
memoria. Es algo que falta (…) a la memoria, algo que sólo aparece como una ausencia. Funes el Memorioso no es la figura
del inconsciente. Es la figura del inconsciente imposible. El sujeto que nunca podría olvidar y reprimir nada. Por cierto es
una tortura. Cuando Borges se entretiene en describir la figura de Funes el memorioso, escribe alguien que está
totalmente torturado por la imposibilidad de olvidar, por la imposibilidad de separar percepción y memoria. (37:37)
6
Herman y Tononi tienen esa observación muy freudiana, que apunta a esa división que para Freud fundó esa
noción de inconsciente.

Antonio Damassio, es un autor más reciente, no sé si lo conocen, sobre todo por un libro que se llama El error de
Descartes. Últimamente ha escrito un libro que ha sido muy mal traducido también. (Lo dice primero en Ingles), lo han
traducido por y el cerebro creó el hombre. No sé si autorizó esta traducción, es un mal favor. Es poner al cerebro en el
lugar del Otro absoluto que crea al hombre, dando un lugar a la ciencia actual un lugar muy parecido al de la religión.
(38:32)

Mi hipótesis es que el discurso científico tal como aparece en las tecnociencias actuales se asemeja más a un
discurso religioso que no a la ciencia verdadera. A la ciencia incluso que generó la obra de Freud.

Esta traducción: el cerebro creó al hombre. (…) una hipótesis divina, lo que sería el poder del cerebro, como
creador de todo lo que es la función humana (39:03). El título en inglés es mucho más interesante “Self comes tu mind”,
es como el Self y el Self no es el yo, como muy bien criticó Lacan a los psicoanalistas de la época. El self es la sensación de
sí mismo. Es la sensación de conciencia que uno puede tener. Como el Self llega a la mente, no al cerebro que es otro gran
problema. Es como alguien llega a hacerse consciente de sí mismo. La idea de que eso es una obra divina, religiosa, pero
no es la idea freudiana, no creo tampoco que sea la idea de la verdadera ciencia actual. Hay que poder dar otra versión
que no la que deja sugerir este título de: el cerebro creó al hombre como Dios creó al hombre. El self es ese sentimiento
del mí mismo, que finalmente se resume en la idea de yo (no es tan simple la idea de yo). Un personaje de Mafalda decía:
porque a mí y sólo a mí me ha tocado ser Yo. Ese sentimiento de individualidad de subjetividad profundo, que a veces es
torturante para el sujeto, especialmente para el sujeto obsesivo (40:20). Para el sujeto histérico es distinto, el sujeto
histérico se complace siempre en ser otro. Encuentra una satisfacción en ser otro. El sujeto obsesivo es el que sufre de su
identidad como Yo hasta la tortura obsesiva.

No es nada simple explicar como se genera esa entidad que llamamos Yo. Por ejemplo un niño autista, hasta
donde hemos llegado a saber, no tiene esa entidad, ese sentimiento de self, que por ejemplo hará posible que podrá jugar
a esconderse con otros. Para jugar al escondite tiene que tener uno, al menos una representación de sí mismo, para poder
representarse en el otro como presente o como ausente. Hay niños, los psicóticos o autistas que no pueden jugar a
escondite, simplemente porque eso no tiene ningún sentido para ellos. Porque no se ha generado de ninguna manera esa
función subjetiva del Yo, que es distinta finalmente al Self. Es por eso que Freud tuvo que dividir al yo en una parte
consciente y en una parte inconsciente.(41:27)

Damassio, va a encontrarse con muchas dificultades para localizar esa función del Yo, esa función que llama de
Self. Intentado superar un dualismo cartesiano que él critica, cae en otro dualismo, del que nunca están libres las
neurociencias actuales. Es la idea del correlato neuronal. Cualquier acontecimiento subjetivo que ocurra en un lugar
tendrá su correlato neuronal en el organismo. Pero es un correlato, no es una identidad. Estamos en una duplicidad de
fenómenos y ahí se cuela de nuevo el dualismo que es del fenómeno psíquico y el fenómeno neuronal sin poderlos
identificar.

La operación de Damassio es muy interesante, porque es intentar resolver este asunto (42:25) diciendo que el
sistema nervioso central no es una entidad aislada en el cuerpo. Sino que el sistema nervioso central se extiende en la
periferia del cuerpo de muchas maneras. Y cuerpo y sistema nervioso central no se pueden distinguir. Pero tampoco se
pueden distinguir entonces el cuerpo de su entorno. De modo que Damassio se ve llevado a una idea que es muy
psicoanalítica. Respeta a Freud. Sabe que Freud descubrió algo importante. No puede llegar a las consecuencias

7
freudianas de entender que el Yo, la constitución del Yo es una extensión de la superficie corporal a través de la imagen
especular. Hay muchos momentos de este libro, los que lo lean, desde una perspectiva psicoanalítica verán que Damassio
está a un paso de leer el estadío de espejo de J. Lacan. Es la idea de que el niño construye su yo, no a través de una función
biológica, sino a través de la relación con la imagen especular. (43:29) Y es desde fuera, desde donde se constituye la
identidad. Es desde una exterioridad que constituyo mi interioridad. Y esa exterioridad radical va a ser fundamental en
todos los procesos subjetivos. Esa exterioridad radical que Lacan llama el Otro con mayúsculas es lo que finalmente Freud
llamó el inconsciente. Es lo que vivimos como una exterioridad radical pero que habita en nuestro interior más íntimo.
Damassio, desafortunadamente, llega a una concepción del inconsciente, que es la que tienen las ciencias cognitivas, que
es lo no consciente. Que es una falsa noción de inconsciente. El incosciente freudiano no es lo no consciente, es esa
exterioridad radical que divide al sujeto (conciente mismo), en su interior y su exterior. (44:22)

Es muy importante la dificultad que tiene Damassio para localizar, no sólo el Self, sino para localizar el lenguaje en
el sistema nervioso central. Ese es un gran enigma.

He tomado muy enserio las críticas que se hacen al psicoanálisis. Este tema es fundamental, dónde está el
lenguaje. (45:01) Damassio no llega a poder localizarlo, de hecho tiene una teoría bastante ingenua, que es la teoría del
Mapping. La idea de que las representaciones de la realidad son mapeadas, escaneadas por el cerebro y son guardadas
de alguna manera por ciertos procesos y eso daría lugar a ciertas representaciones lingüísticas. Chomsky me parece más
coherente, aunque no menos verdadero cuando localiza el lenguaje, claramente en una sede orgánica.

Hay algo que los propios neurocientíficos han detectado muy bien. Hacker, habla de la falacia (meleológica?), en
toda esta serie de estudios. Estoy hablando de neurocientíficos que hacen una crítica de su propio campo. Este autor dice
algo muy interesante: en toda esta serie de afirmaciones que encontramos en la neurociencia y en el cognitivismo hay
algo que se llama la falacia meleológica. Consiste en atribuir a una parte lo que corresponde a una totalidad. Por ejemplo
cuando se dice: tal neurona respondió a tal cuestión, a tal estímulo. O el cerebro decidió por mí tal cosa. O incluso el
cerebro piensa. Es una falacia meleológica, estamos atribuyendo a una parte de la persona, algo que sólo puede explicarse
en su conjunto.

Me parece muy importante esta observación. Hay un debate muy interesante, el que fue un lingüista excelente,
ha entrado también en el estudio de las neurociencias, ha entrado también en este debate. Es algo que los psicoanalistas
conocemos bien, porque es ahí donde situamos el Sujeto supuesto Saber, a través de Lacan. Y es suponer un sujeto a
ciertas instancias, como por ejemplo una célula, una neurona, cierta parte del cerebro.

Cada vez que alguien dice la neurona respondió, no está haciendo algo muy distinto a lo que hace un religioso
cuando dice …y Dios me inspiró tal cosa. Es por eso que Lacan dijo, en realidad la Psicología es una forma de la religión
actual. Puede parecer una cosa muy aventurada, pero es verdad. (…) (47:34) exageraciones de este tipo, estamos
suponiendo una función subjetiva a algo de lo Real, que en ningún momento puede hacerse equivaler a esa función. Dicho
de una manera más simple: que una parte del cuerpo reaccione, no quiere decir que haya alguna respuesta en términos
subjetivos. Para que haya respuesta tiene que haber pregunta, palabra y sujeto que interactúen. (47:58). Que algo
reaccione no quiere decir que responda.

Hay otro estudio, que me pareció más caricaturesco, era más divertido todavía, de un autor que quiso demostrar
que la mayor parte de estudios de neuroimagen, están claramente sesgados. Hizo una experiencia muy simple, agarró un
salmón de la pescadería, le preguntó tres o cuatro cosas y escaneó sus reacciones biológicas. Pasó esto al programa con
el que actualmente se están haciendo estudios de neuroimagen y salieron falsos positivos de que el salmón estaba

8
respondiendo sentimentalmente a frases que se le estaban diciendo. (48:49) Puede parecer una locura, pero no lo es. Es
un estudio presentado por un neurocientífico diciendo, cuidado, estamos delirando. Estamos atribuyendo a ciertas partes
de lo real, funciones subjetivas, que no pueden explicarse por lo real mismo. Debemos acudir a otra dimensión.

Se ha descubierto una cosa muy interesante y es que en los estudios de neuroimagen se reacciona igual a
quemarse con una olla a presión, se reacciona igual a si a un sujeto le dicen que su pareja le es infiel. A nivel de
neuroimagen el resultado es exactamente el mismo. Todas estas pruebas se hacen con todo el armamento estadístico
necesario. Para nosotros se nos plantea un problema fundamental y es que En ningún lugar de lo biológico neuronal vamos
a atrapar el significado, el sentido de una experiencia subjetiva. Una reacción no es una respuesta subjetiva. La reacción
es necesaria para tener respuestas, pero no es condición suficiente para ellas. Hace falta el lenguaje. Y ahí voy a empezar
a concluir, porque es para mí el punto crucial de debate actual entre el psicoanálisis y la ciencia. Psicoanálisis y
cognitivismo. Ese debate se remonta al debate entre Lacan y Chomsky, pero el problema es dónde reside el lenguaje.

En el año 53 en una conferencia J. Lacan estaba hablando a un auditorio para hacer una crítica de las hipótesis
localizacionistas del lenguaje. Que el lenguaje está localizado como una función biológica o genética. Yo mismo que les
estoy hablando ahora, los significantes que estoy haciendo servir para comunicar algo dónde están localizados. Pueden
estar localizados en la serie de artilugios técnicos que están llevando esta voz mía al auditorio o dónde se está grabando
en tal aparato. En soportes muy diversos está la palabra. Pero fíjensé que todos lo que estoy considerando son exteriores
a mí. No necesariamente estoy mencionando mi función cerebral para decir que es el soporte del significante. Primer idea
freudiana…. Freud mismo entendió como un delirio. El lenguaje, y esa es la idea lacaniana, el lenguaje, el significante, los
significantes, tienen un soporte distinto al biológico. Ese es el gran salto que debemos considerar ahora para ordenar ese
debate: psicoanálisis y ciencia. El soporte de la palabra y del lenguaje introduce un nuevo real que no es el real orgánico,
ni es el real neurológico, ni es el real genético. Lacan va a ser muy claro al respecto, si leemos algo de eso en lo real, es
porque antes lo hemos introducido nosotros. Que si podemos hablar incluso de código genético, es porque antes nosotros
hemos introducido el lenguaje en lo real. Porque en lo real el lenguaje no está inscripto. Y ahí es dónde debemos distinguir
dos reales fundamentalmente distinto entre psicoanálisis y ciencia.

El real de cierta parte de la ciencia actual, que cree, porque creo que se trata de una creencia no de una
demostración, que hay un saber ya escrito en lo real. (52:52) En lo real genético y en lo real neuronal. Que hay algo que
ya está escrito allí. Quién lo ha escrito, este es otro gran problema que se plantea con frecuencia. El real de la ciencia, es
un real que tiene ya algo escrito. Lacan en los años 70 reintrodujo un debate que estamos trabajando todavía ahora.
J.A.Miller está elaborando esta otra dimensión de lo real que reintroduce el Psicoanálisis y que se define precisamente,
porque no tiene ningún saber escrito en él mismo. El real del lenguaje, el real de la palabra, el real de la letra lacaniana, el
real del síntoma. El real que anida en el síntoma, no es un real que tenga algo ya escrito, como es el real de la ciencia
neuronal o genético. Sino que es un real que Lacan definirá de una manera, aparentemente paradójica, pero que es muy
interesante. Define ese real diciendo que no cesa de no escribirse.(53:56), que es muy distinto. Es un real que no sólo no
está escrito, sino que no cesa de no escribirse.

Voy a dar una referencia clínica rápida, para no extenderme más, porque todo esto tiene consecuencias en la
clínica evidentemente. La voy a dar a partir de colegas nuestros de Madrid que trabajaron en el momento del 11 M en
Madrid en la red de asistencia a las llamadas víctimas del atentado terrorista del once. Y en los estudios clínicos que se
estuvieron haciendo respecto a los casos había algo que aparecía con una inusitada repetición y que nos llamó muchísimo
la atención y era que los sujetos que habían tenido esa experiencia brutal, decían algo idéntico, a pesar de todas las
versiones distintas. Decían: lo que ocurrió fue terrible, pero lo que retorna cada vez en mis sueños, lo que retorna cada

9
vez en mi mente de una manera insidiosa, repetitiva, que no puedo sacarme de encima es precisamente algo que no llegó
a ocurrir. Por ejemplo, no pude llegar a ayudar a la persona que estaba al lado. O si hubiera tomado el tren anterior, etc.
Etc.

En cada sujeto lo traumático no era lo que ocurrió, sino que era aquello que no dejaba de no ocurrir. Me pareció
un testimonio excelente de lo que Freud llamó trauma. El trauma no es lo que ocurrió para Freud tampoco, como piensa
una mala psicología. El trauma freudiano, precisamente es aquello que no llegó a ocurrir nunca y que no deja de no ocurrir.
A esas víctimas del 11M se les hacía presente ese real. Lo real no es algo que estuvo escrito, lo real es algo que no cesa de
no escribirse. Ese real sólo tratable por el lenguaje, no es visible por ninguna resonancia magnética. Ese real sólo es
abordable por la resonancia semántica del lenguaje mismo. Ese real sólo a través de la palabra y del lenguaje podemos
tratarlo. Y si perdemos de vista esa dimensión, perdemos de vista al sujeto mismo y perdemos de vista incluso al objeto
mismo de la ciencia.

Me gustaría citar a Javier Peteiro, tres versos que él mismo da como exordio, en su libro y que me parecen un faro
para hacer una crítica seria del cientificismo.

Cuanto saber hemos perdido en conocimiento objetivo. Cuanto conocimiento hemos perdido en información. Es
decir si reducimos el conocimiento a la información y el saber a un asunto de conocimiento objetivo perdemos lo más
esencial del sujeto humano y del tratamiento de sus síntomas

Primer versión: Irene Fuks

10