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APELACIÓN DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTE 5757-2015
CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, cuatro de julio de dos mil
dieciséis.
En apelación, y con sus antecedentes, se examina la sentencia de once de
agosto de dos mil quince, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de
Amparo y Antejuicio, en la acción constitucional de amparo promovida por Mario
Eduardo Asturias Morel contra Sala Primera de la Corte de Apelaciones de
Familia del departamento de Guatemala. El postulante actuó con el patrocinio del
abogado Ricardo Leonel Rubio Parra. Es ponente en este caso el Magistrado
Vocal III, Bonerge Amilcar Mejía Orellana, quien expresa el parecer del Tribunal.
ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el uno de agosto de dos mil catorce,
en la Sección de Amparo de la Corte Suprema de Justicia. B) Acto reclamado:
sentencia de treinta de abril de dos mil catorce, dictada por la autoridad
reprochada, que confirmó el fallo emitido el diecinueve de diciembre de dos mil
trece por el Juzgado Segundo de Primera Instancia de Familia Pluripersonal, que
declaró sin lugar las excepciones perentorias opuestas por el ahora postulante y
con lugar la demanda de fijación de pensión alimenticia promovida por Lorraine
Marie Fischer Pivaral. C) Violaciones que denuncia: a los derechos de defensa,
al debido proceso y tutela judicial efectiva. D) Hechos que motivan el amparo:
de lo expuesto por el postulante, del estudio de los antecedentes y de la sentencia
apelada, se resume: D.1) Producción del acto reclamado: a) Lorraine Marie
Fischer Pivaral promovió juicio oral de fijación de pensión alimenticia contra el
ahora amparista, y solicitó a la Juez le fijara al demandado la obligación de
proporcionarle pensión alimenticia de sesenta mil quetzales mensuales; b) la Juez
Segundo de Primera Instancia de Familia Pluripersonal de Guatemala, admitió
para su trámite la demanda, decretó las prevenciones legales correspondientes,
fijó la pensión provisional de veinte mil quetzales y confirió la audiencia respectiva
a la contraparte; c) el ahora amparista compareció a contestar la demanda en
sentido negativo y opuso la excepción previa de demanda defectuosa, así como
las excepciones perentorias de insuficiencia de capacidad económica del
demandado para pagar la pensión alimenticia solicitada, falta de veracidad de los
hechos expuestos por la actora e improcedencia de fijar pensión alimenticia a
favor de la actora; d) el diecinueve de diciembre de dos mil trece, la Juez de
conocimiento dictó sentencia en la que declaró sin lugar las excepciones
interpuestas y, como consecuencia, con lugar la demanda oral de fijación de
pensión alimenticia planteada y fijó en diez mil quetzales el monto de la pensión
alimenticia que el demandado debía pagar a favor de la demandante; y e) los
sujetos activo y el pasivo en la relación jurídica procesal que subyace el amparo
apelaron tal decisión. El treinta de abril de dos mil catorce la Sala Primera de la
Corte de Apelaciones de Familia del departamento de Guatemala, dictó sentencia
-acto reclamado- por la que declaró sin lugar los recursos de apelación
interpuestos y, como consecuencia, confirmó lo resuelto en la sentencia que
conoció en grado. D.2) Agravios que se reprochan al acto reclamado:
considera el amparista que al resolver de esa forma, la Sala le vulneró sus
derechos constitucionales, porque los medios de prueba aportados en el juicio
respectivo no fueron valorados correctamente porque acreditó que en la
actualidad no percibe los ingresos como los que afirma la demandante, además
no se tomó en cuenta el monto de sus gastos personales y sus compromisos
financieros. Asegura no tener la capacidad económica para responder por el
monto de la pensión alimenticia que le ordenó la Juez a quo. Asimismo, la Sala
objetada, al confirmar el fallo emitido en primera instancia, tampoco tomó en
cuenta que la demandante posee profesión universitaria que le permite obtener
ingresos económicos suficientes para su subsistencia. D.3) Pretensión: solicitó
que se le otorgue amparo y, como consecuencia, que se deje en suspenso en
cuanto a su persona el acto reclamado. E) Uso de recursos: ninguno. F) Casos
de procedencia: invocó los contenidos en los incisos a), b), y h) del Artículo 10
de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad. G) Leyes
violadas: citó los Artículos 4, 12, 28, 29, 203 y 204 de la Constitución Política de
la República de Guatemala; 12 de la Ley de Tribunales de Familia; 111, 279, 280,
281 y 283 del Código Civil.
II. TRÁMITE DEL AMPARO
A) Amparo provisional: no se otorgó. B) Tercera interesada: Lorraine Marie
Fischer Pivaral. C) Remisión de antecedentes: copia certificada de: a)
expediente del juicio oral de fijación de pensión alimenticia 01058-2010-01180 del
Juzgado Segundo de Primera Instancia de Familia Pluripersonal del departamento
de Guatemala; y b) copia certificada de las partes conducentes del expediente de
apelación 01058-2010-01180, recurso 3, de la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones de Familia de Guatemala. D) Medios de Comprobación: los
aportados en la primera instancia constitucional. E) Sentencia de primer grado:
la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio, consideró:
“…esta Cámara al analizar lo resuelto por la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones de Familia, estima que el acto reclamado fue emitido en el ejercicio
de las atribuciones jurisdiccionales que la ley especifica le confiere al referido
órgano jurisdiccional, este hecho no evidencia violación a los derechos del señor
Mario Eduardo Asturias Morel, toda vez que el fallo se emitió con fundamento en
las normas que regulan el proceso sometido a conocimiento del tribunal
impugnado, así como de las leyes especiales que regulan la materia puesta en su
conocimiento, lo anterior por que el juzgador –en este caso un tribunal colegiado-
hizo uso del derecho aplicable al caso sometido a su conocimiento, en
cumplimiento del principio iura novit curia; de ahí que se respetó el derecho de
defensa y el debido proceso de las partes, como lo regula el artículo 16 de la Ley
del Organismo Judicial, habiendo resuelto la Sala conforme a las facultades que
le otorga la Constitución Política de la República de Guatemala en los artículos
203, 204 y 205, sin vislumbrase la parcialidad alegada. Se evidencia además, de
forma notoria, que lo que se pretende con la presente acción de amparo es
obtener la revisión de lo resuelto por la Sala mediante el acto reclamado y que en
su momento se deje sin efecto, para que se restablezca la situación jurídica que
aparentemente afecta al postulante. Tal circunstancia no se permite pues se
pretende que el amparo se constituya en una instancia revisora de lo resuelto, lo
que es improcedente como se ha sostenido en reiteradas oportunidades, ya que
en el amparo se enjuicia el acto reclamado, pero no se puede entrar a resolver
sobre las proposiciones de fondo, debido a que es a la jurisdicción ordinaria a la
que compete valorarlas, estimarlas y resolverlas como corresponde, y no es
posible trasladar al ámbito constitucional la discusión de temas que ya fueron
debatidos ante los órganos de la jurisdicción ordinaria, y sobre los cuales ya se
obtuvo pronunciamiento. Es por ello que acceder a revisar la resolución que
conforma el acto reclamado, como se pretende por parte del postulante,
equivaldría a sustituir a un juez ordinario en la función que la ley le atribuye, lo
que en el presente caso no es procedente. En cuanto a instar la garantía
constitucional de amparo, con la finalidad de que por esta vía se revise la
resolución que conforma el acto reclamado, la Corte de Constitucionalidad en
sentencia de…; (…). Con base en lo considerado, queda demostrado que la Sala
impugnada razonó adecuadamente su criterio, por que encuentra respaldo en
esta Cámara, sin vislumbrarse violación a los derechos denunciados, en tal virtud,
la protección constitucional solicitada por el señor Mario Eduardo Asturias Morel
deberá denegarse, al ser notoria su improcedencia, y así se declarará al hacerse
los demás pronunciamiento de ley…” (…). Y resolvió: “… a) Deniega por
notoriamente improcedente el amparo planteado por Mario Eduardo Asturias
Morel, contra la Sala Primera de la Corte de Apelaciones de Familia; b) Se
condena en costas al postulante; c) se impone multa de mil quetzales al abogado
patrocinador Ricardo Leonel Rubio Parra, quien deberá hacer efectiva en la
Tesorería de la Corte de Constitucionalidad dentro de los cinco días siguientes a
partir de estar firme este fallo, su cobro en caso de incumplimiento, se hará por la
vía legal correspondiente...”
III. APELACIÓN
El accionante apeló el fallo emitido por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de
Amparo y Antejuicio, haciendo resumen de las normas constitucionales y
ordinarias que considera violadas y sobre las cuales sustentó su petición de
amparo, tales como los Artículos 4º., 12, 28, 29, 203 y 204 de la Constitución
Política de la República de Guatemala; 12 de la Ley de Tribunales de Familia;
111, 279, 280, 281 y 283 del Código Civil. Enfatizó que la sentencia impugnada
viola los derechos de defensa y de debido proceso. Solicitó que se revoque el
fallo apelado y, como consecuencia, que se otorgue el amparo planteado.
IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
A) Mario Eduardo Asturias Morel -accionante- reiteró los argumentosos
expuestos en su escrito de apelación de sentencia. Solicitó que se revoque el fallo
apelado y, como consecuencia, que se otorgue el amparo solicitado. B) El
Ministerio Público, al evacuar la audiencia conferida, manifestó que comparte el
criterio sustentado por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y
Antejuicio, dado que el Tribunal cuestionado, actuó dentro del ámbito de las
atribuciones que le otorga la ley, sin que su proceder denote vulneración a las
garantías constitucionales del postulante que amerite su reparación por la
presente vía. Citó jurisprudencia emitida por esta Corte, al respecto de sentencias
emitidas en casos similares al presente. Solicitó que se declare sin lugar el
recurso de apelación y, como consecuencia, que se confirme la sentencia
impugnada, denegando el amparo. C) Lorraine Marie Fischer Pivaral -tercera
interesada-, no presentó alegato.
CONSIDERANDO
-I-
El amparo, como medio protector y garante de los derechos que la Constitución y
demás leyes reconocen a las personas, opera en materia judicial como contralor
de las actuaciones de los órganos jurisdiccionales, a efecto de que éstos se
ajusten a los preceptos constitucionales y legales, pero no los substituye en sus
respectivas jurisdicciones, como para conocer un asunto que ya agotó sus
instancias, cuando no se evidencia violación a un derecho garantizado por la
Constitución o las leyes, ya que, el amparo no puede subrogar la potestad judicial
ordinaria, porque ello implicaría crear por medio del mismo una tercera instancia
revisora de lo actuado por los tribunales de la jurisdicción ordinaria, lo cual está
expresamente prohibido de conformidad con el artículo 211 constitucional.
-II-
Al hacer el análisis respectivo, esta Corte advierte que el ahora postulante
contestó en sentido negativo la demanda incoada en su contra e interpuso las
excepciones perentorias de, insuficiente capacidad económica del demandado
para pagar la pensión alimenticia solicitada, falta de veracidad de los hechos
expuestos por la actora e improcedencia en fijar pensión alimenticia a favor de la
señora Lorraine Marie Fischer Pivaral, argumentando entre otras cosas que: i) la
demandante actuó maliciosamente dado que, a sabiendas de su situación
económica, requiere el pago de pensión alimenticia elevada, además ella es
profesional universitaria y chef profesional de alto prestigio, lo que le permite
obtener un empleo con facilidad y contar con los medios económicos necesarios
para su subsistencia personal; afirmó que la demandante también es accionista
en algunas entidades mercantiles de renombrado prestigio nacional, lo que le
permite obtener réditos económicos considerables; ii) en la demanda de pensión
alimenticia se pretende acreditar la supuesta solvencia económica de la que él
goza; sin embargo, los medios de prueba aportados evidencian la imposibilidad
de pagar la pensión alimenticia que se le demanda, porque también se acredita
que el postulante tiene compromisos financieros que debe cumplir y que no le
permiten cubrir pensión alimenticia como la pretendida; iii) Los medios de prueba
debidamente aportados y diligenciados en el juicio subyacente, no han sido
debidamente diligenciados ni valorados, con lo que se violan sus derechos y
garantías constitucionales. El Juez Segundo de Primera Instancia de Familia
Pluripersonal del departamento de Guatemala, al dictar sentencia declarando con
lugar el juicio oral que subyace el amparo, consideró: “…la Juzgadora estima que
con la pensión alimenticia en el monto ya indicado y con sus ingresos personales
provenientes de su trabajo y profesión, la actora logra satisfacer sus necesidades
indispensables, pues a pesar que en la actualidad ya no percibe ningún salario
como Chef profesional, quedó demostrado en autos con su propia confesión, que
desempeña y ejerce alto cargo ejecutivo en una empresa mercantil, que
lógicamente le genera fuertes ingresos económicos los cuales le permiten
satisfacer la mayoría de sus gastos personales, además no incurre en pago de
renta, pues la entidad de la cual es representante legal y sus hijas son
accionistas, absorbe el pago de dicho arrendamiento, por lo que de conformidad
con el artículo 281 del Código Civil, se hace imperativo fijarle una pensión
alimenticia únicamente en el monto en que sus bienes y trabajo no alcancen a
satisfacer sus necesidades …”. El postulante apeló el referido fallo y dentro de los
argumentos que esgrimió al evacuar la audiencia conferida para la vista
respectiva, señaló entre otras cosas lo siguiente: a) en la sentencia emitida se
admiten como válidas su supuesta capacidad y solvencia económica; sin
embargo, esas situaciones pretéritas las traslada al plano actual y presume que
su situación económica de ahora es la misma que en ese entonces, extremo que
demostró en el desarrollo del proceso que no es así; b) los documentos aportados
por la actora y que fueron admitidos como medios de prueba plenamente válidos
son de añeja data, por lo que no reflejan su situación económica actual, basando
su inconformidad en que para poder solventar sus compromisos tuvo que
endeudarse a niveles tan altos de los cuales le ha sido muy difícil salir, teniendo
que solicitar extensión de plazos y prórrogas a efecto de no incurrir en moras,
siendo más que evidente que su situación económica actual no le permite asumir
el compromiso de cubrir la pensión alimenticia que le fue fijada en la sentencia
emitida; c) con el abundante listado de medios de prueba que aportó la actora, se
creó la falsa expectativa que cuenta con una adecuada solvencia económica,
extremo que no es cierto, pues en su gran mayoría los documentos aportados son
muy antiguos y no reflejan la realidad de su situación económica actual; d)
asimismo, la juzgadora tuvo por acreditado que el demandado fue nombrado para
ejercer diferentes cargos en entidades mercantiles, sin embargo es importante
aclarar que ninguna persona puede trabajar de manera simultánea en dos o tres
trabajos a la vez, debiendo aclarar que esos cargos a los que hizo referencia la
actora, son cargos simbólicos y por lo que no percibe ninguna remuneración o
emolumento; e) con la realización del estudio socio económico a la persona de la
demandante quedó demostrado que no cuenta con un nivel de vida tan alto como
el pretende hacer creer a la juzgadora, por lo que para subsistir no necesita de
una pensión alimenticia tan elevada como la que se fijo en la sentencia emitida,
pues no presentó documentos que respaldaran los gastos en que dijo incurrir
constantemente, mientras que si se probó que el inmueble donde habita se
encuentra inscrito en el registro respectivo a nombre de una entidad mercantil de
la cual una de sus hijas es accionista; f) por otro lado, la actora es reconocida
chef profesional y no cuenta con limitaciones físicas o volitivas para desempeñar
su profesión con lo que podría generar los ingresos económicos necesarios para
su manutención; g) manifiesta el apelante –demandado en primera instancia- que
actualmente tiene que cumplir con una pensión alimenticia fijada a favor de sus
hijas menores de edad y que aunado a ello sus ingresos económicos actuales
ascienden a la cantidad de diez mil quetzales mensuales denotando que su
situación económica ha mejorado ostensiblemente; y h) por último manifiesta el
apelante que le ha estado pagando a la demandante una pensión alimenticia
acorde a sus ingresos y al presupuesto cierto de un hogar conformado por una
pareja. La Sala cuestionada, al emitir el acto reclamado, consideró: “…quienes
juzgamos al examen de los agravios, de los medios de prueba aplicando la sana
crítica razonada establecemos: A) La señora Lorraine Marie Fischer Pivaral está
casada con el señor Mario Eduardo Asturias Morel, que se prueba con el
certificado de matrimonio extendido por el Registro Civil del Registro Nacional de
las Personas, al que se le otorga pleno valor probatorio de conformidad con el
artículo 186 del Código Procesal Civil y Mercantil; B) En los fallos de los juzgados
de familia conforme lo prescribe el artículo 12 de la Ley de Tribunales de Familia:
“Los Tribunales de Familia tienen facultades discrecionales para investigar la
verdad… Asimismo, están obligados a investigar la verdad en las controversias
que se les planteen…” sobre ésta base los fallos atienden a la realidad social y
económica en que viven las partes. Los fallos se dictan en una actitud reflexiva
aplicando la sana crítica razonada que involucra la lógica, la psicología y la
experiencia al valorar los medios de prueba incorporados, los alimentos han de
ser proporcionados a las circunstancias personales y pecuniarias de quien los
debe y de quien los recibe y serán fijados en dinero, conforme lo establece el
artículo 279 de Código Civil; C) Como antecedente de la situación económica del
señor Mario Eduardo Asturias Morel tenemos que ha sido propietario de
inmuebles tanto dentro como fuera del país, como en el exterior, así como
accionista en entidades financieras y mercantiles dentro y fuera del país, lo que se
acreditó con los inmuebles de los que ha sido propietario, son de valores
económicos altos, específicamente la finca urbana número treinta mil novecientos
cincuenta y seis folio ochenta y cinco libro un mil trescientos nueve de Guatemala,
que fue valuada en seis millones quinientos cincuenta y ocho mil cuatrocientos
doce quetzales con catorce centavos, avalúo de tipo bancario, asimismo, de las
pruebas se desprenden obligaciones de cuantías apreciables, como el crédito del
Banco Cuscatlán del año dos mil seis con garantías hipotecarias, que ha realizado
diversas transacciones con cuantías altas en cuentas en dólares, de lo que
inferimos que su nivel socio-económicos es alto. D) El demandado tiene
obligaciones por concepto de alimentos que cumplir convenidas en el juzgado,
segundo de familia, el diez de marzo de dos mil tres a favor de su anterior relación
matrimonial con la señora Beatriz María Reguera Quiñonez y sus hijas Karina
María y Daniela María Asturias Reguera, no se le pudo actualizar el estudio socio
económico y en el anterior practicado no fue posible visitar su residencia, teniendo
información de que se habría ordenado, se sustrajo a la obligación de colaborar
para verificar su nivel socio-económico, la actitud asumida pone en evidencia que
oculta información y por el status económico que ha mantenido está en capacidad
de pagar una pensión de alimentos a favor de su esposa. E) Por su parte la
señora Lorraine Marie Fischer Pivaral está casada hasta la fecha con el
demandado, la actora solicita pensión alimenticia para ella, vive con su hija mayor
en un apartamento ubicado en la veintidós calle cuatro guión treinta y cinco de la
zona catorce Edificio Ibiza nivel once y apartamento número ciento once,
actualmente desempleada, en el estudio socioeconómico presentó un
presupuesto de gastos de cuarenta mil trescientos cincuenta y tres quetzales con
treinta y tres centavos, en el que incluyó rubros que no están incluidos en la
denominación de alimentos, como energía eléctrica, mantenimiento, teléfono,
celulares, seguros de carros, combustible, internet, empleada doméstica,
lavandería, salón de belleza, lavado de carros, artículos de escritorio, servicio de
carros, que al deducirlos del mismo, hacen un total de veinte mil ciento tres
quetzales con cincuenta y tres quetzales (sic), o sea que se reduce a la mitad
dicho presupuesto, es de considerar que los alimentos se deben solo en la parte
en que los bienes y el trabajo de la alimentista no alcancen a satisfacer sus
necesidades (artículo 281 Código Civil), la propietaria del lugar donde vive es su
hija, no paga renta, además es chef profesional actividad que le podría producirle
algunos ingresos si estuviera empleada, la actora está obligada a contribuir a su
sostenimiento, de igual manera su esposo está obligado a proporcionarle una
pensión, pero no en el monto solicitado, de tal suerte, que la pensión fijada por la
juez de primera instancia es adecuada a las constancias que obran en autos,
porque tomó en cuenta toda la documentación aportada al proceso. Al existir
vencimiento recíproco no se hará condena en costas. Debiéndose hacer las
declaraciones legales respectivas” (…) Y resolvió: “Declara: I) Sin lugar los
recursos de apelación interpuestos por los señores Mario Estuardo Asturias Morel
y Lorraine Marie Fischer Pivaral, contra la sentencia de diecinueve de diciembre
de dos mil trece, dictada por la Juez Segundo de Primera Instancia de Familia
Pluripersonal del departamento de Guatemala; II) Confirma la sentencia
impugnada; III) En esta instancia no se hace especial condena en costas…”. El
ahora amparista, al plantear la presente acción constitucional, señaló como
agravios: a) los medios de prueba aportados en el juicio respectivo no fueron
valorados correctamente pues acreditó que en la actualidad no percibe los
ingresos como los que afirma la demandante; b) no se tomó en cuenta el monto
de sus gastos personales y sus compromisos financieros. Asegura no tener la
capacidad económica para responder por el monto de la pensión alimenticia que
le ordenó la Juez a quo; y c) la Sala objetada, al confirmar el fallo emitido en
primera instancia, tampoco tomó en cuenta que la demandante posee profesión
universitaria que le permite obtener ingresos económicos suficientes para su
subsistencia, por lo que el fallo reclamado es incongruente dado que él no tiene la
capacidad económica para pagar la pensión alimenticia que se le fijó. El Tribunal
a quo denegó la protección constitucional instada por los motivos que quedaron
reseñados en las resultas del presente fallo, decisión que el accionante apeló,
reiterando lo manifestado en su escrito inicial de amparo. El relato de hechos
expuesto con anterioridad permite advertir, en primer lugar, que la Sala
reclamada, al emitir la resolución señalada como lesiva, lo hizo dentro de las
facultades que le concede la ley, cumpliendo con razonar los motivos por los
cuales, a su criterio, debía confirmarse el fallo impugnado. Además, lo que el
amparista pretende es trasladar al plano constitucional la discusión de temas que
fueron resueltos por la jurisdicción ordinaria; por lo que, el hecho que lo decidido
por la autoridad reclamada no sea coincidente con las pretensiones del
postulante, no implica vulneración a sus derechos constitucionales; pretender que
por vía del amparo se sustituya el criterio de aquella autoridad, en el sentido de
que la pensión alimenticia fijada sea modificada, equivaldría a invadir la esfera de
las facultades que por disposición legal está conferida a los jueces de la
jurisdicción ordinaria, lo que convertiría al amparo en instancia revisora de lo
resuelto en dicha jurisdicción, vulnerando los artículos 203 y 211 de la
Constitución Política de la República de Guatemala. (En similar sentido se
pronunció esta Corte en sentencias de veinticuatro de junio de dos mil once, tres
de agosto de dos mil doce y diez de octubre de dos mil doce, dictadas dentro de
los expedientes seiscientos siete - dos mil once [607-2011], dos mil ochenta y uno
- dos mil doce [2081-2012] y quinientos setenta y ocho - dos mil doce [578-2012]).
Siendo así, se concluye que la petición de tutela constitucional resulta
notoriamente improcedente pues es evidente que el amparista utiliza los mismos
argumentos tanto en la jurisdicción ordinaria como en la instancia constitucional,
con lo que pretende convertir la fase apelativa en instancia revisora de todo lo
actuado en la jurisdicción ordinaria. Aunado a ello, es menester señalar que su
apelación no se encuentra acompañada de argumentos que demuestren los
efectos agraviantes del acto reclamado sobre sus derechos y garantías
constitucionales, por lo que, habiendo resuelto en ese sentido el Tribunal de
amparo de primer grado, debe confirmarse la sentencia apelada, pero por los
motivos aquí considerados.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268 y 272 inciso c), de la Constitución Política de la
República de Guatemala; 42, 44, 45, 46, 66, 67, 149, 163 inciso c), 170, 179, 185
y 186 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad; 29, 35 y
36 del Acuerdo 1-2013 de la Corte de Constitucionalidad
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con base en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: I. Por haber cesado a la presente fecha en sus cargos los Licenciados
Carmen María Gutiérrez de Colmenares y Juan Carlos Medina Salas, por
inhibitoria presentada por la Magistrada Dina Josefina Ochoa Escribá y, por
ausencia temporal del Magistrado Henry Philip Comte Velásquez, se integra este
Tribunal con los Magistrados María Consuelo Porras Argueta, José Mynor Par
Usen y María Cristina Fernández García, respectivamente, para conocer y
resolver el presente asunto. II. Sin lugar el recurso de apelación interpuesto por
Mario Eduardo Asturias Morel y, como consecuencia, se confirma la sentencia
venida en grado, pero por los motivos aquí considerados. III. Notifíquese y, con
certificación de lo resuelto, devuélvase el antecedente al Tribunal de origen.

NEFTALY ALDANA HERRERA


PRESIDENTE

JOSÉ FRANCISCO DE MATA VELA


MAGISTRADO

BONERGE AMILCAR MEJIA ORELLANA GLORIA PATRICIA PORRAS ESCOBAR


MAGISTRADO MAGISTRADA

MARÍA CONSUELO PORRAS ARGUETA JÓSE MYNOR PAR USEN


MAGISTRADA MAGISTRADO

MARÍA CRISTINA FERNANDEZ GARCIA


MAGISTRADA

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL