You are on page 1of 3

Carolina García Giraldo

BOM

PEDAGOGÍA PARA LAS DROGAS

La diversidad de los contextos sociales y culturales del uso de drogas es un factor


complejo. Las culturas y las subculturas definen ese uso y reaccionan ante él de diferentes
maneras: aprueban y condenan el uso de ciertas sustancias, indican quiénes pueden o no
utilizar cada una de ellas y en qué condiciones. De esta manera, cada una de las culturas
dictan normas y leyes, entre éstas las que tratan de alejar las drogas del ser humano;
asignándole un papel importante a la prohibición y sanción. Por otra parte, las que
pretenden alejar al ser humano de las drogas, dándole una responsabilidad mayor a las
ciencias humanas y del comportamiento, considerando, en primer lugar, el uso como una
conducta irregular que debe tratarse y considerarse antes de llegar a ser destructiva.

Dicho de otra manera, cada uno de los modelos (ético-jurídico, médico-sanitario,


psicosocial y sociocultural) es un lente a través del cual se pueden ver las drogas, el ser
humano, la sociedad y sus interacciones, permitiendo a partir de éste establecer diferentes
recomendaciones y medidas encaminadas a modificar su uso. Por lo que se hace necesario
generar un gran debate social y político entorno a las políticas de las drogas, buscando
indagar desde aspectos sociales, históricos, ancestrales, políticos, económicos, jurídicos,
ambientales, culturales y educativos, sobre cómo abordar el uso de sustancias psicoactivas
en Colombia y el mundo, comprendiendo que es una tarea que nos corresponde a todxs
como sujetxs políticos.

En la perspectiva que aquí adoptamos, el mejor discurso que define a la educación es la


pedagogía, por eso la pedagogía de las drogas posibilita ese espacio de construcción de una
educación en drogas y crea la necesidad por entender si las drogas son un problema desde
una visión amplia que nace teniendo un conocimiento general de las sustancias como su
historia, biología, política, cultura, etc. La educación en drogas no debe respaldar, ni
estimular o normalizar el uso de las drogas pero si promover el desarrollo de la libre
personalidad de una manera autónoma y fomentar la toma de decisiones que traigan
consigo el bienestar propio y social. Las personas deben darse cuenta que pueden tomar
control de las decisiones que adoptan y esto lo debe trabajar la educación quien tendrá la
Carolina García Giraldo

responsabilidad de estimular la compilación de información de muchas fuentes a fin de


tomar sus decisiones con conocimiento de causa.

Para poder construir una educación en drogas, empecemos por construir una educación
real que posibilite al ser humano pensar críticamente y desenvolverse hábilmente al estar
frente a este tema. Las ganas de ayudar al otrx, el respeto y la tolerancia debe ser lo que
acompañe siempre nuestros procesos educativos, la educación no es solo trasmitir
conocimientos técnicos es también plantear las bases para la construcción de principios
sólidos, educar para ser pensadores y no imitadores de pensamiento.

BAJA CONCIENCIA AMBIENTAL

El problema de la conciencia respecto a nuestro entorno se refiere al conocimiento que


tenemos de éste; la existencia de pobreza y de bajos niveles de educación en nuestro país
genera un consumo intensivo de recursos naturales y no permite que la población acceda a
tecnologías que sirvan para hacer un uso adecuado del entorno. Tal es caso de ciertos
campesinos que se ven obligados a usar plaguicidas y fertilizantes para poder subsistir de
sus cosechas, trayendo desequilibrios a la fauna y la flora, destruyendo insectos,
intoxicando al ganado, las especies acuáticas e incluso al ser humano.

Por ello, la educación ambiental debe ser un proceso, democrático, dinámico y


participativo, que busque despertar en el ser humano una conciencia, que le permita
identificarse con la problemática socio ambiental, tanto a nivel general, como del medio en
el cual vive; identificar y aceptar las relaciones de interacción e interdependencia que se
dan entre los elementos naturales allí presentes y mantener una relación armónica entre los
individuos, los recursos naturales y las condiciones ambientales, con el fin de garantizar
una buena calidad de vida para las generaciones actuales y futuras. Garantizando que los
seres humanos afiancen e incorporen en su vida conocimientos, actitudes, hábitos, valores
que le permitan comprender y actuar en la conservación del medio ambiente, trabajar por la
protección de todas las formas de vida y por el valor inherente de la biodiversidad
biológica, étnica, cultural y social colombiana.
Carolina García Giraldo

Bibliografía

Maya, A. A. (1996). La cultura como sistema de adaptación al medio. Bogotá:


Anpligraficas.