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Coleccion: Gaceta Civil - Tomo 38 - Numero 16 - Mes-Ano: 8_2016

RESUMEN LEGAL Y JURISPRUDENCIAL

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No hay separación de hecho si esposo se retiró del hogar por mandato judicial

(Casación Nº 1737-2015-Tacna)

El divorcio por causal de separación de hecho procede si uno de los cónyuges se retira
voluntariamente del hogar. El Código Civil exige que esta separación sea por un
periodo ininterrumpido de dos años (en caso no tener hijos menores de edad) y,
además, quien se retire lo haya hecho de forma voluntaria.

En ese sentido, no procederá dicha causal si el cónyuge salió del hogar obligado por
un mandato judicial recaído en un proceso de violencia familiar.

Este criterio fue expuesto por la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema, al
resolver la Casación Nº 1737-2015-Tacna (publicada en el diario oficial El Peruano el
30/05/2016).

Veamos el caso: una mujer interpuso demanda de divorcio por causal de separación
de hecho en contra de su cónyuge.Sostuvo que la relación sentimental con su pareja
siempre fue tormentosa ya que, por muchos años, tuvo que soportar infidelidades y
maltratos físicos, conducta que culminó con un mandato judicial que ordenó el retiro
del hogar del demandado por el motivo de violencia familiar. El demandado no
contestó a la demanda y fue declarado rebelde.

El juez del Segundo Juzgado de Familia de la Corte Superior de Justicia de Tacna


declaró fundada la demanda de divorcio y disuelto el matrimonio. Sostuvo que si bien
es cierto que el demandado no se retiró del hogar por decisión propia sino por una
orden judicial, también es cierto que, al momento que pudo optar por regresar al hogar,
no lo hizo, demostrándose así que no quería seguir viviendo con la demandante.

El demandado apeló la decisión del juez de primera instancia y afirmó que no se había
retirado del hogar por su voluntad sino por orden judicial, y que ha expresado su deseo
de regresar a vivir con su familia, pero que la demandante se niega a hacer vida en
común.

La Sala Superior de Justicia de Tacna revocó la sentencia de primera instancia y


reformándola declaró infundada la demanda de divorcio. Afirmó que el emplazado no
tuvo la voluntad de sustraerse de su obligación marital, acreditándose la ausencia del
elemento subjetivo, indispensable para la configuración de la causal de separación de
hecho.

La Corte Suprema declaró infundado el recurso de casación presentado por la


demandante. Señaló que, a pesar de la existencia de una función tuitiva en este tipo
de procesos, en el caso concreto no puede aplicarse. Sostuvo que pese a la
concurrencia de todos los supuestos de divorcio por causal de separación de hecho,
no ocurrió lo mismo con el elemento subjetivo, pues se advirtió que el retiro del hogar
conyugal del demandado fue por mandato judicial, y fue la propia demandante quien
se opuso al reingreso de su esposo a la casa conyugal.

Modifican artículo 667 del Código Civil: una sentencia por violencia familiar
basta para declarar al agresor como indigno para suceder

Ley Nº 30490 (publicación: 21/07/2016)

Quien haya recibido una condena por violencia familiar no podrá ser heredera o
legataria de la víctima. De esta manera, las personas que hayan sido sancionadas con
una sentencia firme en un proceso de violencia familiar en agravio del causante serán
excluidos de su sucesión por causal de indignidad.

Así lo dispone el nuevo texto del inciso 6 del artículo 667 del Código, conforme a la
modificación efectuada por la Ley de la persona adulta mayor, Ley N° 30490, publicada
el jueves 21 de julio de 2016 en el diario oficial. Con ello, para la configuración de la
causal de indignidad ya no será necesario que estos sujetos hayan sido sancionados
en más de una oportunidad por violencia familiar, como establecía el texto anterior de
la norma.

Por otro lado, la ley establece un marco normativo que busca garantizar el ejercicio de
los derechos de la persona adulta mayor, a fin de mejorar su calidad de vida y propiciar
su plena integración al desarrollo social, económico, político y cultural del país.
Además se precisa que se entenderá por persona adulta mayor a aquella que tiene 60
o más años de edad.

Asimismo, se declara que la persona adulta mayor es titular de derechos humanos y


libertades fundamentales y ejerce, entre otros, el derecho a una vida digna, plena,
independiente, autónoma y saludable; a la no discriminación por razones de edad y a
no ser sujeto de imagen peyorativa; a la igualdad de oportunidades; y a recibir atención
integral e integrada, cuidado y protección familiar y social, de acuerdo a sus
necesidades.

También se reconocen como derechos del adulto mayor: vivir en familia y envejecer en
el hogar y en comunidad; una vida sin ningún tipo de violencia; acceder a programas
de educación y capacitación; participar activamente en las esferas social, laboral,
económica, cultural y política del país.

Del mismo modo, tiene derecho a la atención preferente en todos los servicios
brindados en establecimientos públicos y privados; y a recibir información adecuada y
oportuna en todos los trámites que realice; a realizar labores o tareas acordes a su
capacidad física o intelectual; brindar su consentimiento previo e informado en todos
los aspectos de su vida; a la atención integral en salud y participar del proceso de
atención de su salud por parte del personal de salud, a través de una escucha activa,
proactiva y empática, que le permita expresar sus necesidades e inquietudes; así
como acceder a condiciones apropiadas de reclusión cuando se encuentre privada de
su libertad y al acceso a la justicia.

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