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© Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura (MNP) 2017
Esta publicación se encuentra bajo el régimen legal de la información abierta pública de la
Constitución de la República del Paraguay de 1992 y la Ley Nº 5282/2014 De libre acceso
ciudadano a la información pública y transparencia gubernamental. Su acceso es gratuito y
libre.

Comisión Nacional de Prevención de la Tortura y otros tratos o penas crueles,


inhumanos o degradantes
Stella Maris Cacace, Dante Leguizamón, Roque Orrego, Carlos Portillo Esquivel, Diana Vargas,
Soledad Villagra

Equipo de investigación
Dante Leguizamón, Comisionado (Coordinación)
Hugo Valiente, Asesor Legal
José Galeano Monti, Director de Investigación
Oscar Balbuena Jara, Jefe del Departamento de Investigación y Estadística Social
Guillermo Sequera, colaborador externo

Edición
Natalia Ruiz Díaz Medina, Directora de Comunicación

Soporte imágenes y audiovisual


Santiago Carneri y Juan Manuel López Moreira

Generación de base de datos


Juan José Fauvety

¿Cómo citar este material?

Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (2017). “Muertes bajo custodia” Registro


Nacional de personas fallecidas en instituciones de privación de libertad 2013 – 2016 Asunción,
Paraguay: Mecanismo Nacional de Prevención de la tortura.

Hecho el depósito que marca la Ley. ISBN 978-99967-898-0-9

2
ÍNDICE
Introducción .......................................................................................................................................... 5
Marco legal ........................................................................................................................................... 8

Categorías de análisis y tipología de muertes .................................................................................... 11


1. Omisión en la posición de garante del derecho a la salud .........................................................11
2. Omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad preventiva de la violencia
entre personas privadas de libertad ..............................................................................................12

3. Omisión en la posición de garante en la prevención de siniestros ............................................13


4. Uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios .......................................................13
5. Omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga de hambre...............................14
6. Omisión en la posición de garante ante suicidios ......................................................................14

PARTE I

Análisis de los datos recolectados por el MNP sobre las muertes de personas en custodia del Estado
paraguayo

1. Distribución de las muertes por su clasificación médica............................................................18


Causas de muerte ......................................................................................................................18
2. Clasificación por categoría de responsabilidad estatal ..............................................................20
A. Omisión en la posición de garante del derecho a la salud ....................................................21
B. Omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad preventiva de la violencia
entre personas privadas de libertad ..........................................................................................21
C. Omisión en la posición de garante en la prevención de siniestros........................................21
D. Uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios...................................................22
E. Omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga de hambre ..........................22
F. Omisión en la posición de garante ante suicidios ..................................................................22

3. Muertes por establecimiento penitenciario...............................................................................23


4. Muertes por categorías y establecimientos ...............................................................................26
5. Edad ............................................................................................................................................28
Grupos de edad..........................................................................................................................28
Grupos de edad por año ............................................................................................................29
Categorías por edad ...................................................................................................................30

3
Categorías por grupos de edad ..................................................................................................31

6. Sección especial..........................................................................................................................32
Sexo e identidad de género .......................................................................................................32
Causas de acuerdo al sexo .........................................................................................................33
A. Mujeres..................................................................................................................................34
B. Adolescentes..........................................................................................................................34

C. Origen nacional y étnico ........................................................................................................35


7. Tiempo de reclusión ...................................................................................................................36
Muertes según tiempo desde ingreso y causas de las muertes ................................................37
Muertes según institución y tiempo de reclusión .....................................................................38
8. Muertes según situación procesal..............................................................................................39
Categorías de responsabilidad estatal y situación procesal ......................................................40

Muertes según situación procesal y años ..................................................................................41


9. Nivel de escolaridad de las personas muertas en custodia del Estado paraguayo ....................41
Grupos de edad y escolaridad ...................................................................................................42
10. Distrito y departamento de residencia.....................................................................................43
11. Traslados y desarraigo ..............................................................................................................45

PARTE II

Análisis de la actuación del Ministerio Público en casos de muertes de personas en custodia del
Estado paraguayo

B. Muertes en las que se abren formalmente las causas y no se investigan .................................54


C. Muertes en las que se abre una investigación penal .................................................................55

Conclusiones ....................................................................................................................................... 59
Recomendaciones ............................................................................................................................... 65

4
INTRODUCCIÓN

En el marco del trabajo de prevención de la tortura y malos tratos, y en la necesidad de


elaborar datos confiables y contrastables para pensar y elaborar políticas públicas de
prevención de la tortura y malos tratos, en este caso específico la prevención de la muerte en
contextos de encierro, que podría producirse por responsabilidades de protección y
cumplimiento de derechos del Estado, el MNP se propuso recolectar y elaborar una base de
datos de las personas fallecidas en el contexto de encierro en el periodo 2013 al 2016.

Los objetivos de la presente investigación fueron:

• Registrar todas las muertes que se produjeron en los años 2013, 2014, 2015 y 2016,
con sus respectivas causas, en los establecimientos penitenciarios y en los centros
educativos destinados a adolescentes.
• Establecer un registro unificado de muertes en contexto de encierro en los
establecimientos penitenciarios y en los centros educativos destinados a adolescentes.
• Analizar los criterios médicos utilizados por las personas profesionales encargadas de
registrar las muertes.
• Verificar las acciones administrativas y fiscales de investigación de las
responsabilidades relacionadas a las muertes en contexto de encierro.

Otro de los objetivos principales de la investigación guarda relación con la necesidad de


discutir la división dicotómica instalada en el discurso de las autoridades de las instituciones a
cargo de la custodia de las personas privadas de libertad, de “muerte natural” y “muerte
violenta”. Esta división inclusive marca la actuación del Ministerio Público a la hora de
investigar.

5
Esta división no puede ser aplicada cuando se trata de personas fallecidas que se encontraban
en custodia del Estado, debido a que esta situación coloca al Estado en una especial posición
de garante de la vida e integridad física de las personas privadas de libertad.

A raíz de esa especial posición de garante, en todos los casos de muertes de personas en
contextos de encierro se deben investigar las eventuales responsabilidades administrativas y
penales de las personas encargadas de la custodia de las mismas.

Estas responsabilidades del Estado se enmarcan en la obligación de proteger la dignidad de las


personas y todos los derechos humanos de las mismas, exceptuado los que eventualmente son
limitados, como la libertad y derechos políticos. La protección se debe dar más
específicamente frente a acciones u omisiones que pongan en peligro la vida, la salud y la
integridad física de las personas.

La investigación es de tipo descriptivo, basada en un enfoque cuantitativo. A efectos


metodológicos, el MNP ha cruzado tres fuentes de información pública sobre los registros de
personas muertas bajo custodia en establecimientos penitenciarios y en centros educativos de
adolescentes. En primer lugar, se solicitó al Ministerio de Justicia, a través de sus direcciones
pertinentes, la remisión de la lista nominal de personas privadas de libertad fallecidas en los
establecimientos penitenciarios de la República entre los años 2013 y 2016.

En segundo término, el MNP ha verificado en los registros del Departamento Judicial de cada
establecimiento penitenciario y centro educativo del país, el archivo de personas fallecidas
estando bajo custodia entre los años 2013 – 2016. De este relevamiento de campo, se
confeccionó un listado nominal de 166 casos, existiendo una diferencia de trece casos que
fueron registrados en los establecimientos, pero que no se registran en el listado nominal
confeccionado por la autoridad central de la Dirección General de Establecimientos
Penitenciarios y el Servicio Nacional de Atención al Adolescente Infractor.

En tercer lugar, fueron verificadas las causas penales abiertas por la Fiscalía en investigación de
los fallecimientos. Se solicitaron dos informes al Ministerio Público, que fueron remitidos a su
debido tiempo contestando con información parcial. Estos datos fueron verificados en las
unidades penales ordinarias regionales, competentes en cada uno de los casos. Se tiene
constancia de que en 70 casos de personas fallecidas bajo custodia del Estado en
establecimientos penales existe una carpeta fiscal abierta en investigación del hecho
correspondiente.

La unidad de análisis son los 23 establecimientos penitenciarios y centros educativos


dependientes del Ministerio de Justicia de la República del Paraguay 1.

1
Se excluyen del análisis otros centros primarios de detención, como las comisarías u otras dependencias policiales,
así como establecimientos de privación de libertad de los cuerpos militares y policiales, que tienen estatutos
especiales.

6
Los datos obtenidos son analizados a partir de ejes analíticos elaborados conforme a la
normativa vigente, y que dan un contenido efectivo al derecho de las personas privadas de
libertad a recibir un trato humano.

Desde ese lugar, el MNP ha analizado el fallecimiento de personas en custodia del Estado en
establecimientos penitenciarios y centros educativos, a partir de seis categorías según la
responsabilidad institucional asumida por el Estado en su posición de garante sobre las
personas privadas de libertad que consisten en: omisión en la posición de garante del derecho
a la salud; omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad preventiva de la
violencia entre personas privadas de libertad; omisión en la posición de garante en la
prevención de siniestros; uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios; omisión en
la posición de garante ante situaciones de huelga de hambre; y omisión en la posición de
garante ante suicidios.

Se cierra esta investigación con recomendaciones concretas que podrían ser implementadas
por las distintas instituciones, resaltando también el rol que podría cubrir el MNP en clave de
prevención y elaboración de políticas públicas destinadas a la prevención de muertes en
contexto de encierro y su posterior impunidad.

7
MARCO LEGAL

El Mecanismo de Prevención de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o


Degradantes (MNP), creado por Ley Nº 4.288/2011, tiene el fin de prevenir prácticas o
situaciones que puedan ser propicias, faciliten o puedan derivar en torturas u otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes hacia personas privadas de libertad o en situación de
encierro o custodia.

Este marco de prevención incluye, no solo velar por la integridad física de las personas
privadas de libertad, sino también lo relacionado a la vida o privación de la misma. Los Estados,
al momento que deciden privar de libertad a una persona, asumen la responsabilidad de
protegerlas en su vida, su integridad física y sus derechos, se constituyen en garante de todos
los derechos que no son restringidos por la privación de libertad.

El ámbito de intervención del MNP abarca expresamente las penitenciarías y los centros
educativos para adolescentes infractores (artículo 4º incisos 1 y 2 de la Ley Nº 4288/2011).

El artículo 10 de la Ley Nº 4288/2011 establece que el MNP deberá “hacer recomendaciones


en forma inmediata a las autoridades competentes con objeto de mejorar el trato y las
condiciones de las personas privadas de su libertad y de prevenir la tortura y otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes, tomando en consideración las normas pertinentes,
sean del sistema positivo nacional o internacional”.

Se considera de especial importancia el relevamiento y el registro de las muertes que se


produjeron en contextos de encierro, por la especial posición de garante que tiene el Estado al
momento de decidir encerrar a las personas.

El Estado tiene un deber legal de protección de la vida (art. 4 de la Constitución, art. 4 de la


convención Americana de Derechos Humanos; art. 6 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos).

8
La Constitución de la República del Paraguay consagra el derecho a la vida y la obligación de
proteger a todas las personas en su integridad física, psíquica, en su honor y reputación.
Asimismo prohíbe la utilización de torturas, penas o tratos crueles inhumanos o degradantes.

El vigente Código de Ejecución Penal de la República del Paraguay (Ley N° 5162/2014, art. 3)
establece que

La ejecución de las penas y medidas a que se refiere el artículo 1° y lo establecido en el


artículo 2°, se cumplirá teniendo en consideración los fines constitucionales de las
sanciones penales, los fines de la prisión preventiva, el reconocimiento de la dignidad
humana y, el respeto de los derechos fundamentales de los prevenidos y condenados
consagrados en instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos
aprobados y ratificados por el Paraguay.

Para el ámbito de custodia de las personas privadas de libertad en establecimientos penales, el


Código de Ejecución Penal (Ley N° 5162/2014) dispone que: “Los internos gozarán siempre, de
los siguientes derechos: (…) 2. A que la administración vele por sus vidas, su integridad
psíquica, física y su salud” (Art. 87). En virtud de la relación especial de sujeción que las
personas privadas de libertad tienen con la autoridad estatal, debida precisamente a la
situación de custodia y restricción de libertad, la protección del derecho a la vida supone que
el Estado asume una posición de garante que conlleva la obligación de no privar
arbitrariamente de la vida y la obligación positiva de proveer medios idóneos para protegerla,
incluso mediante acciones de prevención.

En este mismo sentido, la Comisión Interamericana en su Informe de Fondo No. 41/99 del caso
de los Menores Detenidos estableció que:

El Estado, al privar de libertad a una persona, se coloca en una especial posición de


garante de su vida e integridad física. Al momento de detener a un individuo, el Estado
lo introduce en una “institución total”, como es la prisión, en la cual los diversos
aspectos de su vida se someten a una regulación fija, y se produce un alejamiento de su
entorno natural y social, un control absoluto, una pérdida de intimidad, una limitación
del espacio vital y, sobre todo, una radical disminución de las posibilidades de
autoprotección. Todo ello hace que el acto de reclusión implique un compromiso
específico y material de proteger la dignidad humana del recluso mientras esté bajo su
custodia, lo que incluye su protección frente a las posibles circunstancias que puedan
poner en peligro su vida, salud e integridad personal, entre otros derechos 2.

2
Informe No. 41/99, Caso 11.491, Fondo, Menores Detenidos, Honduras, 10 de marzo de 1999, párr. 135.

9
Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas de
Mandela) 3, los Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de
Libertad en las Américas 4 y las Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los
Menores Privados de Libertad 5, contienen disposiciones relativas a las obligaciones del Estado
referidas a la protección de la vida, la integridad física de las personas privadas de libertad.

3
“Todos los reclusos serán tratados con el respeto que merecen su dignidad y valor intrínsecos en cuanto seres
humanos. Ningún recluso será sometido a tortura ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes,
contra los cuales se habrá de proteger a todos los reclusos, y no podrá invocarse ninguna circunstancia como
justificación en contrario. Se velará en todo momento por la seguridad de los reclusos, el personal, los proveedores
de servicios y los visitantes.” (Regla 1).
4
“En particular, y tomando en cuenta la posición especial de garante de los Estados frente a las personas privadas
de libertad, se les respetará y garantizará su vida e integridad personal, y se asegurarán condiciones mínimas que
sean compatibles con su dignidad.
Se les protegerá contra todo tipo de amenazas y actos de tortura, ejecución, desaparición forzada, tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes, violencia sexual, castigos corporales, castigos colectivos, intervención forzada o
tratamiento coercitivo, métodos que tengan como finalidad anular la personalidad o disminuir la capacidad física o
mental de la persona.” (Principio I, 2).
5
“El sistema de justicia de menores deberá respetar los derechos y la seguridad de los menores y fomentar su
bienestar físico y mental. El encarcelamiento deberá usarse como último recurso.” (Regla I.1).

10
CATEGORÍAS DE ANÁLISIS Y
TIPOLOGÍA DE MUERTES

1. Omisión en la posición de garante del derecho a la salud


Esta categoría incluye las muertes derivadas directamente de la atención de la salud. En este
sentido, el Estado debe garantizar el derecho al más alto nivel de salud de las personas
privadas de libertad, quienes debido a su situación de restricción de libertad, no pueden
elegir/acceder a estos servicios por otros medios, más que los que son provistos por los
centros penitenciarios o a través del contacto de éstos con otros centros asistenciales.

El MNP viene sosteniendo en sus informes de gestión que:

“En general la prevención, asistencia y rehabilitación de la salud en estos contextos es


deficiente, inoportuna, tardía y con características de abandono. Esto sobre la base de
que las personas institucionalizadas, tanto en régimen de privación de libertad, como
las que son encerradas en hogares de adultas/os mayores o en condiciones de abrigo o
guarda, provienen de sectores de la población en condiciones de desigualdad (pobreza
e indigencia) y son consideradas y estigmatizadas o criminalizadas, por tanto como
sujetos sin derechos y merecedoras de malos tratos y torturas” 6.

6
MNP, Informe de Gestión 2015. Pág. 30.

11
Asimismo sostuvo que:

“Otros aspectos que inciden en el deterioro de la salud de las personas privadas de libertad y
que ameritaron intervenciones fueron los déficit de recursos humanos profesionales de la
salud. Carencias presupuestarias con limitaciones técnicas para disponibilidad de fármacos y
elementos de diagnóstico y tratamiento adecuados. En ocasiones ausentismo y/o actitudes de
no ingresar al interior de los pabellones para detectar portadoras/es de patologías” 7.

“Las penitenciarías por lo general no cuentan con personal médico, ginecológico, pediátrico,
profesionales de psicología, personal de blanco en general, y en el caso en que cuenten, la
cantidad resulta insuficiente para atender a la población privada de libertad. El MNP pudo
constatar los dispensarios carentes de medicamentos en cantidad y variedad adecuada, y los
testimonios de las personas privadas de libertad también dan cuenta que en los penales no se
cuenta con medicamentos, por lo que en caso de dolencias físicas leves o graves, son las
mismas personas privadas de libertad y/o los familiares quienes deben proveer de dichos
medicamentos. En todas las intervenciones del MNP, se encontraron situaciones graves de
salud que estaban siendo desatendidas por las pésimas condiciones existentes en las
penitenciarías y los Centros Educativos” 8.

Ante la situación general de salud y las obligaciones especiales de protección de la vida, la


integridad física y la salud, se puede al menos inferir que en las muertes ocurridas por
cuestiones relativas a la atención a la salud se constituirían en omisiones en la posición de
garante de la salud de las personas privadas de libertad.

Debido a esto es que se insta a las autoridades correspondientes a investigar todos los casos
de muertes en estos contextos.

2. Omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad


preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad
Esta categoría recoge las muertes en contextos de encierro derivadas de acciones violentas
entre las personas privadas de libertad, siendo una de las obligaciones principales del Estado la
seguridad de las mismas dentro de los recintos penitenciarios y de adolescentes.

En este sentido, el MNP ha sostenido que el hacinamiento existente y la falta de criterios para
la clasificación de las personas privadas de libertad en los distintos espacios propician
situaciones de violencia. Específicamente sostuvo que:

“Una de las formas en que más visiblemente se materializa el hacinamiento es


la cantidad de personas privadas de libertad que habitan en las celdas. El MNP
pudo notar que en todos los establecimientos no existen criterios claros de la
distribución de la población privada de libertad, ya que existen celdas con

7
MNP, Informe de Gestión 2015. Pág. 30.
8
MNP, Informe de Gestión 2015. Pág. 89.

12
pocas personas, incluso pabellones sin ninguna persona, y por otra parte
existen celdas en las que conviven y duermen personas hasta en camas de
cuatro pisos” 9.

3. Omisión en la posición de garante en la prevención de


siniestros
En esta categoría se agrupan las personas privadas de libertad que fallecieron en accidentes
ocurridos en instituciones penitenciarias o de adolescentes: incendio, electrocución, etc. La
posición de garante del Estado en estos hechos guarda relación con medidas preventivas de
incendio o adecuación de las instalaciones para ser aptas para el alojamiento de personas en
condiciones de seguridad.

Desde un primer momento, el MNP viene advirtiendo a las autoridades del Ministerio de
Justicia sobre las deficiencias existentes de infraestructura en todos los establecimientos a su
cargo. Se han realizado recomendaciones en este sentido; sin embargo, las acciones
tendientes a tratar este tema no se han concretado o han sido sumamente ineficientes.

En el 2016, el MNP recordaba que:

“Desde sus primeras inspecciones a Tacumbú y a otras penitenciarías, el MNP había


advertido sobre la precariedad de las instalaciones eléctricas y las fallas en la
prevención de incendios” 10.

4. Uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios


Esta categoría aglutina las muertes que se produjeron por acción directa de los agentes
penitenciarios hacia las personas privadas de libertad, mediante el uso de la fuerza 11.

Esta categoría se construye a partir de las actuaciones objetivas de los agentes penitenciarios,
independientemente de la determinación de las responsabilidades penales o administrativas
que son analizadas a través de los órganos encargados de investigar estas.

9
MNP, Informe de Gestión 2015. Pág. 89, 90.
10
MNP Informe de Gestión 2016. Pág. 41
11
Las Reglas de Mandela disponen: “1. Los funcionarios penitenciarios no recurrirán a la fuerza en sus relaciones
con los reclusos salvo en caso de legítima defensa, de tentativa de evasión o de resistencia física activa o pasiva a
una orden basada en la ley o reglamento correspondientes. Los funcionarios que recurran a la fuerza se limitarán a
emplearla en la medida estrictamente necesaria e informarán de inmediato al director del establecimiento
penitenciario sobre el incidente.
2. Los funcionarios penitenciarios recibirán entrenamiento físico especial para poder dominar a los reclusos
violentos.
3. Salvo en circunstancias especiales, el personal que en el desempeño de sus funciones entre en contacto directo
con los reclusos no estará armado. Además, no se confiará jamás un arma a un miembro del personal sin que este
haya sido antes adiestrado en su manejo” (Regla 82).

13
5. Omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga
de hambre
Esta categoría agrupa las situaciones en las que el deceso se produjo por inanición u otra
circunstancia asociada o agravada por una huelga de hambre. La autoridad administrativa
penitenciaria tiene la obligación de contar con un procedimiento que asegure la atención
médica permanente en estos casos, apegándose a los lineamientos éticos y prácticos
formulados en la Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial sobre las Personas en
Huelga de Hambre (1991) 12.

Las personas que realizan huelga de hambre llegan a esta determinación cuando encuentran
agotados los recursos disponibles y posibles para la exigencia de la satisfacción de un derecho
o una necesidad. Las obligaciones del Estado se potencian en estos casos, en relación con la
viabilización del reclamo y la asistencia médica especializada requerida.

6. Omisión en la posición de garante ante suicidios


Esta categoría agrupa a las muertes ocurridas bajo circunstancias que serían suicidios o, al
menos, decesos como consecuencia de lesiones autoinfligidas. Las personas privadas de
libertad constituyen un colectivo de riesgo frente al suicidio y el Estado está obligado a prever
una serie de medidas preventivas para reducir y evitar dicho riesgo 13.

La privación de libertad, per se, afecta diferencial y potencialmente a las personas. Cuando
éstas manifiestan perfiles propensos o tendientes al suicidio, las obligaciones del Estado se
potencian sobre todo las relacionadas a la atención a la salud mental. En este sentido, por
ejemplo, nacen prohibiciones de someter a aislamientos a estas personas, la necesidad de ser
asistidos por personal de salud mental, etc.

12
Declaración de Malta de la AAM sobre las personas en huelga de hambre, aprobada en la 43º Asamblea Médica
Mundial (AMM) de Malta en noviembre de 1991, revisada en la 44º Asamblea Médica Mundial de Marbella de
septiembre de 1992 y por la 57º Asamblea General de la AMM de Pilanesberg de octubre de 2006.
13
Organización Mundial de la Salud (OMS); Asociación Internacional Para la Prevención del Suicidio (IASP) (2007):
Prevención del suicidio en cárceles y prisiones. Ginebra.

14
15
16
El total de personas fallecidas que se encontraban en custodia del Estado paraguayo, en el
sistema penitenciario y en el sistema de justicia juvenil, en el periodo 2013-2016 alcanza a 166.
En promedio, cada semana una persona falleció en el sistema penitenciario.

En el año 2013 ocurrieron 22 muertes en contexto de encierro. En los años posteriores, se


duplicó la cantidad de personas fallecidas, llegando a su pico más alto en el año 2015, durante
el cual se registró, en promedio, el fallecimiento de una persona privada de libertad cada seis
días.

17
1. Distribución de las muertes por su clasificación médica
De las 166 defunciones, llama la atención que 49 (29,5%) presenten problemas en su
codificación por el sistema del Clasificador Internacional de Enfermedades, décima versión
(CIE-10) 14. Este error en la codificación es casi tres veces mayor al que se tiene en la
codificación de las defunciones que suceden en la población general. A nivel nacional el error
ronda el 10,5% de todos los casos de muertes 15. Por lo tanto sólo 117 defunciones tienen un
diagnóstico adecuado para ser estudiadas. De los 49 registros de defunción con errores en la
codificación, 37 (75,5%) fueron realizados por médicos.

Por otro lado, se cuenta con el certificado del registro de defunción efectuado por médicos en
131 casos (78,9%).

Causas de muerte
Respecto de las causas de muerte, conforme al CIE-10, en 46 casos (27,7%) se tiene un
diagnóstico inclasificable y tres casos sin datos. Respecto de aquellos casos con diagnóstico
definido, en 41 casos (24,7% del total), se origina por agresión de terceros o violencia
intracarcelaria, que incluye la agresión de otras personas privadas de libertad así como el uso
de armas de fuego por parte de agentes penitenciarios para debelar protestas. Siguen las
causas vinculadas a enfermedades cardiovasculares (10,8% de casos), infecciosas (9,6%),
causas externas (9%), autoinfligidas (7,2%), otras causas (6%) y cáncer (3%).

Las muertes por causas externas son la principal causa de muerte en el penal, con una media
de edad muy joven. Entre ellas, las violentas lideran con 41 defunciones. Las enfermedades
crónicas (cardiovasculares, diabetes y cáncer), las cuales son las principales causas de muerte
en el país, están aquí en segundo lugar, con un rango de edad casi del doble de los valores de
las muertes por violencia y accidentes.

La tasa general de mortalidad del sistema penal tiene un promedio para los cuatro años del
estudio de 3,7 muertes por cada 1000 personas privadas de libertad. Esta es una tasa de
mortalidad similar a la tasa de la población paraguaya general 16. Pero si observamos las causas
de las muertes los patrones de mortalidad de las personas privadas de libertad y del país son
muy diferentes. La media de edad de mortalidad es muy baja, por lo tanto los años de vida
perdidos por muerte en prisión son incomparablemente altos a los de la población general.

Las tasas de mortalidad varían según el centro penitenciario. El centro penitenciario de


Tacumbú –que es el que mayor número muertes registró en el período- presenta
aproximadamente una tasa de mortalidad de 20,7 por mil personas privadas de libertad, de
esta manera la mortalidad en el penal es cinco veces más que la población general.

14
Disponible en: http://ais.paho.org/classifications/Chapters/pdf/Volume2.pdf.
15
http://www.mspbs.gov.py/digies/ Codificación R00-R99: síntomas, signos y hallazgos anormales
clínicos y de laboratorio no clasificados en otra parte (R00-R99).
16
Tasas se calcularon con el denominador poblacional del año según los partes diarios.

18
Tabla 1. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, 2013 al 2016.
Por clasificación médica conforme al CIE-10

CAUSA DE MUERTE N %

Inclasificables 46 27,7
Sin datos 3 1,8
Diagnóstico definido 117 70,5
Agresión por terceros 41 24,7
Arma blanca 35 21,1
Arma de fuego 4 2,4
No especificado 2 1,2
Cardiovasculares 18 10,8
ACV 6 3,6
IAM 3 1,8
HTA 4 2,4
Otros 5 3,0
Infecciosas 16 9,6
Tuberculosis 11 6,6
HIV 3 1,8
Otras 2 1,2
Causas externas 15 9,0
Quemaduras 1 0,6
Intoxicación drogas 3 1,8
Electrocución 11 6,6
Autoinfligidas 12 7,2
Inanición 1 0,6
Ahorcamiento 6 3,6
Lesión cortante 1 0,6
Quemaduras 1 0,6
No especifica 2 1,2
Otros 10 6,0
Diabetes Mellitus 6 3,6
EPOC 2 1,2
IRC 2 1,2
Cáncer 5 3,0
Pulmón 2 1,2
Mama 1 0,6
Otros 2 1,2

19
2. Clasificación por categoría de responsabilidad estatal

20
A. Omisión en la posición de garante del derecho a la salud
Durante el periodo estudiado, 97 de las 159 muertes se produjeron por cuestiones
relacionadas a la atención de la salud, lo que implica el 61,0% del total de las muertes en
contexto de encierro, representando esta categoría no solo la de mayor cantidad de muertes
sino más de la mitad del total de las muertes.

Se verifica un ascenso considerable de este tipo de muertes entre el 2013 y el 2016, llegando a
su pico más alto en el 2015 con 37 muertes por cuestiones relacionadas a la salud,
correspondiendo al 71,2% del total de muertes ese año.

La posición de garante del Estado lo obliga a investigar en profundidad las causales de muerte
y las eventuales responsabilidades, en casos de acción u omisión relacionada a la atención a la
salud, a los efectos de adoptar medidas tendientes a evitar que los hechos se repitan.

B. Omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad


preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad
De las 159 muertes, 35 (22,0%) se produjeron en contextos de violencia ante la carencia de
medidas preventivas de seguridad. En esta categoría se verifica también un ascenso
importante de la cantidad de muertes en el transcurso del periodo de estudio.

En el 2013 se produjeron 2 muertes por falta de medidas preventivas de seguridad, en los años
2014 y 2015 se produjeron 9 muertes, y en el 2016 se produjeron 15 muertes,
correspondiendo a una tercera parte (32,6%) del total de muertes ocurridas ese año.

Este ascenso revela la falta de implementación de medidas preventivas de seguridad. Entre el


2013 y el 2016 se multiplicaron por 8 los casos de muertes en este contexto. Este aumento
progresivo no alertó, aparentemente, a las autoridades a los efectos de implementar medidas
para evitar la reiteración de este tipo de hechos.

C. Omisión en la posición de garante en la prevención de


siniestros
En el periodo de estudio se produjeron 11 (6,9%) muertes en siniestros ante la falta de
medidas preventivas. En el 2013 no se produjeron muertes en siniestros. En el 2014 se
produjeron 3 muertes, en el 2015 2 muertes y finalmente en el 2016 se produjeron 6 muertes.
Cinco de éstas últimas se produjeron en el incendio producido en junio en la Penitenciaría
Nacional de Tacumbú.

Esta es la tercera causa con la mayor cantidad de muertes en contexto de encierro.

21
D. Uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios
Entre el 2013 y el 2016, cuatro fueron las muertes que se produjeron como consecuencia del
uso de la fuerza por parte de los agentes penitenciarios en la debelación violenta de dos
protestas llevadas a cabo por personas privadas de libertad.

En el año 2014, dos adolescentes en el Centro Educativo Itauguá fueron ejecutados por
disparos de arma de fuego por parte de un guardia de seguridad. En el año 2015 dos personas
privadas de libertad en la Penitenciaría Padre Juan de la Vega, en la ciudad de Emboscada,
corrieron la misma suerte. En ambos casos las muertes se produjeron en contextos de acciones
de protesta o exigencia de derechos.

E. Omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga


de hambre
Ante una situación de huelga de hambre, la posición de garante del Estado adquiere especial
relevancia, debido a que la acción desarrollada busca una respuesta del Estado, ya sea judicial
o del poder ejecutivo.

En 2013 y 2015 dos personas fallecieron, respectivamente, como consecuencia de sus huelgas
de hambre realizadas en demanda al Poder Judicial por cuestiones relacionadas a sus
procesos.

F. Omisión en la posición de garante ante suicidios


Diez personas fallecieron ante la omisión del Estado en su posición de garante en la prevención
de suicidios, ubicándose esta categoría como la cuarta con mayor frecuencia de muertes en
contexto de encierro.

Si bien, entre el 2014 –pico máximo con 4 muertes- y el 2015 -con 1 sola muerte-, se produce
un descenso en la cantidad de muertes, en el 2016 vuelve a subir la cantidad de personas que
fallecieron como producto de suicidios ante la falta de medidas de prevención por parte del
Estado, dando un promedio de entre dos a tres muertes por suicidio al año, para el periodo
observado.

22
3. Muertes por establecimiento penitenciario

Entre el 2013 y el 2016, las cárceles en donde se produjeron más muertes son las de Tacumbú
(69), Ciudad del Este (17), Coronel Oviedo (11) y Emboscada Antigua (10). Coincidentemente
eran las cárceles con mayor población penitenciaria, en las cuales se concentraba el 55% del
total de la población privada de libertad en el 2016.

Nueve muertes se produjeron en la Penitenciaria de San Pedro, ocho en Pedro Juan Caballero
y siete en las Penitenciarías Regionales de Concepción, Misiones y Juan Antonio de la Vega. En
el CERESO de Encarnación se produjeron seis.

23
En el Centro Educativo de Itauguá se produjeron 5 muertes, todas en el año 2014. En la
penitenciaria de Villarrica se registraron 4 muertes. Finalmente en la Penitenciaria de mujeres
Casa del Buen Pastor fueron 3 las muertes al igual que en la Unidad industrial La Esperanza,
ambas ubicadas en la ciudad de Asunción.

Tabla 2. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según institución, del
2013 al 2016

CÁRCEL/ CENTRO EDUCATIVO 2013 2014 2015 2016 TOTAL

Penitenciaría Nacional de Tacumbú 13 10 25 21 69


Penitenciaría Industrial La Esperanza 1 0 2 0 3
Centro Penitenciario de Mujeres Buen Pastor 0 1 2 0 3
Penitenciaría Regional de Emboscada Antigua 0 3 3 4 10
Penitenciaría Regional Padre Juan Antonio de la 0 2 3 2 7
Vega
Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo 2 4 3 2 11
Penitenciaría Regional de Villarrica 1 2 0 1 4
Penitenciaría Regional de Misiones 0 3 1 3 7
Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de 0 2 1 3 6
Itapúa
Penitenciaría Regional de Ciudad del Este 2 4 4 7 17
Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero 1 2 4 1 8
Penitenciaría Regional de San Pedro 2 2 3 2 9
Penitenciaría Regional de Concepción 0 3 2 2 7
Centro Educativo de Itauguá 0 5 0 0 5

TOTAL 22 43 53 48 166

Se verifica un aumento significativo en las muertes ocurridas entre el 2013 y el 2016 en las
Penitenciarías de Tacumbú –de 13 en 2013 a 21 en 2016-, de Emboscada Antigua –de ninguna
muerte en 2013 a 4 que ocurrieron en 2016-, de Ciudad del Este –de 2 en el 2013 a 7 en el
2016- y de Itapúa –de 0 en 2013 a 3 en el 2016.

En todos los años, en Tacumbú se produjo la mayor cantidad de muertes, llegando a 25 solo en
el año 2015. En el 2013, se registraron dos muertes en las penitenciarías de Coronel Oviedo,
Ciudad del Este y San Pedro, y una muerte en Pedro Juan Caballero, Villarrica y en La
Esperanza.

Con excepción del año 2014, en Tacumbú se produjeron casi la mitad de las muertes que
ocurrieron en el sistema penitenciario en los años 2013, 2015 y 2016. El otro establecimiento
penitenciario con un alto número de muertes es el ubicado en CDE: 17 muertes entre el 2013 y
el 2016.

24
En el año 2014, además de las 10 muertes de personas privadas de libertad que se
encontraban en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, se produjeron 33 muertes en otros
espacios: 5 en el Centro Educativo Itauguá; 4 en Coronel Oviedo y Ciudad del Este; 3 en
Concepción, Emboscada Antigua y Misiones; 2 en Padre de la Vega, CERESO de Encarnación,
Villarrica, PJC y San Pedro; 1 ocurrió en el Buen Pastor.

En el 2015 las muertes en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú llegaron a 25. En las otras
penitenciarias fallecieron en total 28 personas privadas de libertad: 4 en CDE y PJC; 3 en Cnel.
Oviedo, Emboscada, Padre de la Vega y San Pedro; 2 en La Esperanza, en el Buen Pastor y en
Concepción; 1 en Misiones y en el CERESO de Encarnación.

En el año 2016 en Tacumbú las muertes alcanzaron 21. Las restantes 27 se produjeron en las
otras penitenciarias: 7 en CDE; 4 en Emboscada; 3 en Misiones y el CERESO de Encarnación; 2
en Juan de la Vega, Cnel. Oviedo, Concepción y San Pedro; y 1 en Villarrica y PJC.

Tabla 3. Tasas x 10.000 habitantes de muertes en custodia del Estado en cárceles y centros
educativos, según institución, del 2013 al 2016

CÁRCEL/ CENTRO EDUCATIVO 2013 2014 2015 2016 PROMEDIO

Penitenciaría Nacional de Tacumbú 34 38 63 59 48


Penitenciaría Industrial La Esperanza 36 0 77 0 28
Centro Penitenciario de Mujeres Buen Pastor 0 21 44 0 16
Penitenciaría Regional de Emboscada Antigua 0 25 36 34 24
Penitenciaría Regional Padre Juan Antonio de la 0 18 38 23 20
Vega
Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo 32 38 29 15 29
Penitenciaría Regional de Villarrica 47 69 0 22 34
Penitenciaría Regional de Misiones 0 55 17 42 28
Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de Itapúa 0 23 11 30 16
Penitenciaría Regional de Ciudad del Este 17 35 28 56 34
Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero 23 40 62 12 34
Penitenciaría Regional de San Pedro 98 62 74 40 69
Penitenciaría Regional de Concepción 0 61 31 29 30
Centro Educativo de Itauguá 0 299 0 0 75
TOTAL 20 56 37 26 35

Analizando las tasas de muertes 17 por cada cárcel se encuentra que el Centro Educativo de
Itauguá es la que tuvo mayor tasa de muertes, 299 x 10.000 habitantes para el año 2014, y en
promedio de los 4 años, una tasa de 75 muertes x 10.000 habitantes seguido por la cárcel de
San Pedro con un promedio de 69 muertes x 10.000 habitantes en los 4 años y por Tacumbú
que tiene un promedio de 48 muertes. Las cárceles de Villarrica, Ciudad del Este y Pedro Juan
Caballero tiene en promedio 34 muertes x 10.000 habitantes en el periodo de 2013 al 2016.

17
Para realizar los cálculos de las tasas se utilizaron los partes diarios de los meses de diciembre de cada
año, y de la relación del total de muertes dividido por el total de la población de la cárcel, se multiplicó
por 10.000.

25
4. Muertes por categorías y establecimientos
En la siguiente tabla se pueden visualizar las muertes ocurridas en los centros de detención y
las categorías en las cuales se encuadran las mismas. Permite observar en cuales penitenciarías
se produjeron muertes por cada categoría.

Tabla 4. Muertes en custodia del Estado paraguayo, según institución y categoría de


responsabilidad estatal
Omisión Omisión en la Omisión Uso de la Omisión Omisión Total
en la posición de en la fuerza letal en la en la
posición garante en las posición por parte de posición posición
de medidas de de garante agentes de garante de
CÁRCEL/ CENTRO garante seguridad en la penitenciarios ante garante
EDUCATIVO del preventiva de prevención situaciones ante
derecho la violencia de de huelga suicidios
a la entre siniestros de hambre
salud personas
privadas de
libertad
Penitenciaría 44 10 9 0 1 1 65
Nacional de Tacumbú
Penitenciaría 3 0 0 0 0 0 3
Industrial La
Esperanza
Centro Penitenciario 3 0 0 0 0 0 3
de Mujeres Buen
Pastor
Penitenciaría Regional 5 2 0 0 0 0 7
de Emboscada
Antigua
Penitenciaría Regional 4 0 0 2 0 1 7
Padre Juan Antonio
de la Vega
Penitenciaría Regional 5 4 0 0 1 1 11
de Coronel Oviedo
Penitenciaría Regional 3 0 0 0 0 1 4
de Villarrica
Penitenciaría Regional 5 1 0 0 0 1 7
de Misiones
Centro de 4 2 0 0 0 0 6
Rehabilitación Social
(CERESO) de Itapúa
Penitenciaría Regional 12 4 0 0 0 1 17
de Ciudad del Este
Penitenciaría Regional 3 5 0 0 0 0 8
de Pedro Juan
Caballero
Penitenciaría Regional 3 2 0 0 0 4 9
de San Pedro
Penitenciaría Regional 3 4 0 0 0 0 7
de Concepción
Centro Educativo de 0 1 2 2 0 0 5
Itauguá

TOTAL 97 35 11 4 2 10 159

OBSERVACIÓN En siete casos no se cuenta con la información pertinente para determinar la causa de la muerte

26
Del total de las 65 muertes ocurridas en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, 44 se
produjeron por cuestiones relacionadas a la atención a la salud de las personas privadas de
libertad; diez personas fallecieron a manos de otras personas privadas de libertad debido a la
falta de medidas preventivas de seguridad; nueve murieron en siniestros; una producto de una
huelga de hambre y una se suicidó. Tacumbú es la penitenciaria donde se produjo la mayor
cantidad de muertes en todas las categorías, a excepción de las omisiones relacionadas a la
posición de garante del Estado ante suicidios. En el periodo de estudio, en promedio en
Tacumbú una persona falleció cada 22 días.

La segunda penitenciaría con más muertes es la Regional de Ciudad del Este con 17 muertes,
de las cuales doce son por cuestiones relativas a la atención a la salud; cuatro por falta de
medidas preventivas de seguridad ante situaciones de violencia entre personas privadas de
libertad; y una por suicidio.

En la Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo en total fallecieron once personas privadas de


libertad: cinco por falta de atención a la salud; cuatro por falta de medidas preventivas ante
hechos violentos entre personas privadas de libertad; una a causa de suicidio y una en el
marco de una huelga de hambre, respectivamente. En estos tres casos la mayoría de las causas
de muerte son por omisión en la posición de garante del Estado en temas de salud y seguridad,
sobre todo.

Con relación a las omisiones de atención a la salud se destacan también las penitenciarías de
Emboscada Antigua y Misiones con cinco muertes cada una; Juan Antonio de la Vega y CERESO
de Itapúa con cuatro; y con tres muertes La Esperanza, Buen Pastor, Villarrica, Pedro Juan
Caballero, San Pedro y Concepción.

Con relación a la falta de medidas preventivas de seguridad contra la violencia entre personas
privadas de libertad, además de las ya mencionadas, se destacan las Regionales de Pedro Juan
Caballero con cinco y Concepción con cuatro muertes, respectivamente. Las penitenciarías de
Emboscada Antigua, CERESO de Itapúa y San Pedro tienen registradas dos muertes en este
contexto cada una. El Centro Educativo Itauguá y Misiones registraron una muerte cada una.

En el Centro Educativo Itauguá se produjeron dos muertes debido a la falta de prevención de


siniestros (además de las mencionadas en Tacumbú) y dos muertes por acción directa de
guardias penitenciarios. Las otras dos muertes por acción directa de los guardias penitenciarios
se produjeron en Emboscada Antigua.

Entre las muertes producidas por la falta de medidas preventivas para evitar el suicidio, se
destacan las cuatro muertes producidas en San Pedro. Estas muertes se produjeron en
distintos años, por lo que se puede afirmar que en la Penitenciaria de San Pedro no se tomaron
medidas preventivas para evitar estos hechos. Además, se produjeron seis muertes por estos
mismos motivos en Tacumbú, Juan Antonio de la Vega, Cnel. Oviedo, Villarrica, Misiones y
Ciudad del Este.

27
5. Edad
Grupos de edad

Tabla 5. Las muertes ocurridas bajo custodia del Estado en las cárceles y centros educativos
sucedieron en:
GRUPOS DE EDAD FRECUENCIA PORCENTAJE
<18 4 2,6
18-24 43 27,9
25-34 28 18,2
35-44 27 17,5
45-54 23 14,9
>=55 29 18,8
Total 154 100
Sin datos 12 -

28
Grupos de edad por año
Al analizar las muertes agrupadas en las edades y de acuerdo a los años en los que ocurrieron
las mismas, se observa una tendencia de aumento del 2013 al 2015 y un descenso al 2016.

El total de las muertes ocurridas en los centros educativos ocurrieron en el año 2014, y fueron
cuatro de las 37 en dicho año.

Se observa en los primeros años un predominio de jóvenes de 18 a 24 años: cuatro de las 18


muertes en el año 2013, catorce de las 37 muertes en el año 2014 y 17 de las 53 muertes en el
año 2015, descendiendo a ocho de las 46 muertes en el año 2016.

Las personas con edades entre 25-34 años que murieron en las cárceles fueron aumentando
del 2013 al 2016: tres de las 18 muertes en el año 2013, cinco de las 37 muertes en el año
2014, ocho de las 53 muertes en el año 2015, y doce de las 46 muertes en el año 2016.

Las personas con edades entre 35-44 años que murieron en las cárceles variaron en los años:
cuatro de las 18 muertes en el año 2013, cuatro de las 37 muertes en el año 2014, doce de las
53 muertes en el año 2015 y siete de las 46 muertes en el año 2016.

El grupo de edades entre 45-54 años tuvo un aumento progresivo del 2013 al 2016, siendo una
de las 18 muertes en el 2013, cinco de las 37 en el año 2014, seis de las 53 en el año 2015 y
once de las 46 muertes en el año 2016.

Por último, las muertes correspondientes a las personas con 55 años y más, fueron variables:
seis de las 18 en el 2013, cinco de las 37 en el 2014, diez de las 53 en el año 2015 y ocho de las
46 en el año 2016.

Tabla 6. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, agrupadas por edades,
del 2013 al 2016

GRUPOS DE Año Total


EDAD 2013 2014 2015 2016
<18 0 4 0 0 4
18-24 4 14 17 8 43
25-34 3 5 8 12 28
35-44 4 4 12 7 27
45-54 1 5 6 11 23
>=55 6 5 10 8 29
Total 18 37 53 46 154
OBSERVACIÓN En 12 casos no se cuenta con la información de la
edad de la persona fallecida.

29
Categorías por edad
La edad promedio en la que las personas privadas de libertad mueren en las cárceles es de 38
años, aunque la misma varía de acuerdo a las causas de la muerte. Se encuentra que el perfil
de las personas que murieron en las cárceles se corresponde principalmente con jóvenes,
seguido de adultos jóvenes y adultos.

En los casos de omisión en la posición de garante del derecho a la salud se encuentran las
edades más altas (75 años) y un promedio de 45 años del total de las muertes de este tipo,
correspondiéndose así con personas adultas jóvenes.

Cuando la muerte se debió a circunstancias de omisión en la posición de garante en las


medidas de seguridad preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad el
promedio de edad es de 29 años, tratándose así de personas jóvenes por lo general.

Las muertes que se dieron a causa de omisión en la posición de garante en la prevención de


siniestros tienen un promedio de edad de 25 años, correspondiéndose entonces con personas
jóvenes.

Los casos en que las muertes se dieron por el uso de la fuerza letal por parte de agentes
penitenciarios son los que tienen las edades más bajas (16 años) y el promedio de edad más
baja (19 años), por lo que las víctimas fueron adolescentes y jóvenes.

Las muertes ocurridas por omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga de
hambre se corresponden con personas adultas, con un promedio de 46 años.

En los casos de muerte a causa de una omisión en la posición de garante ante suicidios, el
promedio de edad fue de 27 años, por lo que se trata de personas jóvenes.

Tabla 7. Edades de las personas muertas en custodia del Estado en cárceles y centros educativos,
según categoría de responsabilidad estatal

CATEGORÍA DE RESPONSABILIDAD ESTATAL EDAD

Recuento Media Máximo Mínimo Desviación


típica
Omisión en la posición de garante del 97 45,1 74,8 18,4 15,4
derecho a la salud
Omisión en la posición de garante en las 35 28,9 52 17,3 8,1
medidas de seguridad preventiva de la
violencia entre personas privadas de libertad
Omisión en la posición de garante en la 11 25 40,7 16,4 8,4
prevención de siniestros
Uso de la fuerza letal por parte de agentes 4 19,3 22,7 16,3 2,8
penitenciarios
Omisión en la posición de garante ante 2 46,3 55,4 37,2 12,9
situaciones de huelga de hambre
Omisión en la posición de garante ante 10 27,6 49,5 20 9,7
suicidios

30
Categorías por grupos de edad

Tabla 8. Muertas en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según categoría de
responsabilidad estatal agrupadas en edades

CATEGORÍA DE RESPONSABILIDAD GRUPOS DE EDAD TOTAL


ESTATAL <18 18-24 25-34 35-44 45-54 >=55
Omisión en la posición de garante del 0 15 12 17 20 28 92
derecho a la salud
Omisión en la posición de garante en las 1 15 11 6 2 0 35
medidas de seguridad preventiva de la
violencia entre personas privadas de
libertad
Omisión en la posición de garante en la 2 3 2 2 0 0 9
prevención de siniestros
Uso de la fuerza letal por parte de 1 3 0 0 0 0 4
agentes penitenciarios
Omisión en la posición de garante ante 0 0 0 1 0 1 2
situaciones de huelga de hambre
Omisión en la posición de garante ante 0 5 2 0 1 0 8
suicidios
TOTAL 4 41 27 26 23 29 150
OBSERVACIÓN En 16 casos no se cuenta con la información requerida
para el cruce de las variables de la tabla.

En los casos de omisión en la posición de garante del derecho a la salud predominan las
personas con las edades más altas, 28 casos de 55 años y más, 20 casos entre 45-54 años;
seguido de 17 casos entre 35-44 años, doce muertes entre 25-34 años y quince muertes entre
18-24 años.

El 52% (48 de 92 muertes) corresponden a personas mayores de 45 años. Es significativo el alto


porcentaje de las personas menores de 45 años privadas de libertad que fallecen por
cuestiones relacionadas a la salud, y todavía más preocupante que 27 personas hayan fallecido
en el sistema de privación de libertad antes de cumplir 35 años por problemas de salud.

Cuando la muerte se causó por la omisión en la posición de garante en las medidas de


seguridad preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad predominan las
edades más bajas, 15 de ellas en el grupo de 18-24 años, una muerte en una persona menor de
18 años, y once personas muertas en edades comprendidas entre 25-34 años; seguido de seis
muertes en edades de 35-44 años y dos muertes entre 45-54 años. El 77% (27 de 35) de las
personas que fallecieron ante la falta de medidas de seguridad preventiva contra la violencia,
no había cumplido siquiera 35 años. El porcentaje salta al 94% si sumamos las personas hasta
44 años de edad.

Las muertes a causa de omisión en la posición de garante en la prevención de siniestros


también se dieron en las edades más bajas: dos muertes en personas con menos de 18 años y
tres muertes en edades entre 18-24 años, seguido de dos muertes entre 25-34 años y dos
muertes entre 35-44 años.

31
Las muertes ocasionadas por el uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios
ocurrieron en los más jóvenes: una persona con menos de 18 años y tres personas entre 18-24
años.

Es especialmente revelador el hecho que el 100% de las víctimas de la violencia estatal, en


procesos de exigencia de derechos y reclamos dentro de los sistemas de privación de libertad,
sean menores de 25 años de edad.

Las muertes ocurridas por omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga de
hambre ocurrieron en una persona entre 35-44 años y una persona con más de 55 años.

Los casos de muerte a causa de una omisión en la posición de garante ante suicidios, se dieron
en cinco personas entre 18-24 años, dos personas entre 25-34 años y una persona entre 45-54
años.

De vuelta resulta significativo que 7 de 8 de las personas que fallecieron recurriendo al suicidio
y ante la falta de medidas preventivas del Estado, sean menores de 35 años.

6. Sección especial
Sexo e identidad de género
De las 166 personas que murieron bajo custodia del Estado paraguayo en las cárceles y centros
educativos, 161 fueron hombres y cinco fueron mujeres. De acuerdo a la información proveída
por dichas instituciones y a la revisión documental, no se encontró a ninguna persona trans
entre las fallecidas durante el período establecido en este informe.

32
En el año 2013 se produjo la muerte de una mujer; en el 2014 y 2015 se produjeron dos
muertes de mujeres, respectivamente. En 2016 no se registró muerte en el segmento
femenino.

Tabla 9. Sexo y género de las personas muertas en custodia del Estado en cárceles y centros
educativos, 2013 al 2016

Sexo Año Total


2013 2014 2015 2016
Hombre 21 41 51 48 161
Mujer 1 2 2 0 5
Total 22 43 53 48 166

Causas de acuerdo al sexo


La mayoría de las causas de las muertes en ambos sexos, 94 hombres y 3 mujeres, se deben a
la omisión en la posición de garante del derecho a la salud.

La segunda causa en el caso de los hombres (35 muertes) se debe a una omisión en la posición
de garante en las medidas de seguridad preventiva de la violencia entre personas privadas de
libertad, y en el caso de las mujeres (dos muertes) se da por la omisión en la posición de
garante ante suicidios.

Tabla 10. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según categoría de
responsabilidad estatal y sexo

CATEGORÍA DE RESPONSABILIDAD ESTATAL SEXO TOTAL


Hombre Mujer
Omisión en la posición de garante del derecho a la salud 94 3 97
Omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad 35 0 35
preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad
Omisión en la posición de garante en la prevención de siniestros 11 0 11
+Uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios 4 0 4
Omisión en la posición de garante ante situaciones de huelga de 2 0 2
hambre
Omisión en la posición de garante ante suicidios 8 2 10
Total 154 5 159
Sin datos 7 0 7

33
A. Mujeres
La mayoría de las muertes de las mujeres se dieron en la cárcel Buen Pastor, donde ocurrieron
tres de las cinco muertes. En las Penitenciarías Regionales de Coronel Oviedo y Villarrica se
registra la muerte de una mujer en cada una, respectivamente.

Tabla 11. Muertes de mujeres privadas de libertad en custodia del Estado en cárceles, 2013 al
2016

PENITENCIARÍA FRECUENCIA

Buen Pastor 3
Coronel Oviedo 1
Villarrica 1
Total 5

B. Adolescentes
Las cinco muertes de adolescentes en los centros educativos se produjeron en el Centro Educativo
de Itauguá, todas además en el mismo año 2014.

34
C. Origen nacional y étnico
La mayoría de las muertes, 156 de las 166, ocurrieron en personas de nacionalidad paraguaya.

En el caso de los extranjeros resalta que cinco de las 166 muertes ocurrieron en personas de
nacionalidad brasilera y 1 de nacionalidad italiana.

Además, cuatro de las 166 muertes fueron en personas integrantes de los pueblos indígenas: dos
Pai Tavytera, un Mbya guaraní y un Ava guaraní.

Tabla12. Muertes en custodia del Estado paraguayo en cárceles por origen nacional y étnico,
2013 al 2016

NACIONALIDAD/IDENTIDAD ÉTNICA FRECUENCIA


Paraguaya 156
Brasilera 5
Italiana 1
Pai Tavytera 2
Mbya guaraní 1
Ava guaraní 1
Total 166

35
7. Tiempo de reclusión

De las 166 muertes en custodia del Estado paraguayo en el período de 2013 a 2016:

• 54 muertes ocurrieron en menos de un año del tiempo de privación de libertad.


• 29 muertes sucedieron entre el primer y segundo año de privación de libertad.
• 26 muertes sucedieron entre los tres y cuatro años de privación de libertad.
• 26 muertes sucedieron entre los cuatro y cinco años de privación de libertad.
• 24 muertes sucedieron en 5 o más años de privación de libertad.
• No se cuenta con datos del tiempo de encierro de 13 personas.

Tabla 13. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según tiempo de
reclusión, 2013 al 2016

TIEMPO DE FRECUENCIA PORCENTAJE


RECLUSIÓN
< 6 meses 32 19,3
6 a 12 meses 22 13,3
1 a 2 años 29 17,5
3 a 4 años 26 15,7
4 a 5 años 20 12,0
5 a más años 24 14,5
Total 153 92,2
Sin datos 13 7,8
Total 166 100,0

36
Muertes según tiempo desde ingreso y causas de las muertes

Tabla 14. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según tiempo de
reclusión y categoría de responsabilidad estatal, 2013 al 2016

CATEGORÍA DE RESPONSABILIDAD TIEMPO DE RECLUSIÓN TOTAL


ESTATAL <6 6 a 12 1a2 3a4 4a5 5a
meses meses años años años más
años
Omisión en la posición de garante del derecho 20 7 21 16 10 19 93
a la salud
Omisión en la posición de garante en las 7 7 4 6 6 4 34
medidas de seguridad preventiva de la
violencia entre personas privadas de libertad
Omisión en la posición de garante en la 1 5 0 2 1 0 9
prevención de siniestros
Uso de la fuerza letal por parte de agentes 1 0 2 1 0 0 4
penitenciarios
Omisión en la posición de garante ante 0 0 0 1 0 1 2
situaciones de huelga de hambre
Omisión en la posición de garante ante 1 3 1 0 2 0 7
suicidios
TOTAL 30 22 28 26 19 24 149
OBSERVACIÓN En 17 casos no se cuenta con la información
requerida para el cruce de las variables de la tabla

El promedio del tiempo de reclusión que lleva la persona privada de libertad al momento de su
muerte es de dos años y seis meses, encontrándose casos de óbito el mismo día del ingreso a
la cárcel; en el otro extremo casos de doce años y once meses. Independientemente del
tiempo de reclusión, se encontró que la principal categoría de responsabilidad estatal en todos
los rangos de tiempo de reclusión se debe a la omisión en la posición de garante del derecho a
la salud.

Resulta notorio que 52 de las 149 muertes suceden antes de cumplirse un año de la privación
de libertad, 30 incluso antes de los seis meses. La mayoría de las muertes ocurridas antes de
los seis meses, 20 de las 30, ocurren en el marco de la omisión en la posición de garante del
derecho a la salud.

De esto, se podría deducir que para la aplicación de la prisión preventiva, no se analiza la


variable del estado de salud de la persona ni las posibles repercusiones que tiene en la salud
de la misma, el encierro. El hecho que una persona fallezca antes de los 6 meses, implica que
siquiera se habría cerrado el proceso de investigación relacionado al hecho punible que se le
endilgó en el momento de la imputación.

Las principales circunstancias de muerte de las personas que estaban en privación de libertad
entre seis y doce meses, son la omisión en la posición de garante del derecho a la salud y la
omisión en la posición de garante en las medidas de seguridad preventiva de la violencia entre
personas privadas de libertad. En cada una de estas categorías fallecieron siete personas.

37
Por otro lado, 14 de las 34 personas que fallecieron por falta de medidas de seguridad,
murieron antes de cumplir un año de privación de libertad.

Entre el período de encierro de uno a dos años sucedieron 28 muertes. La mayoría de estas
muertes, 21 de las 28, se dieron en el marco de la omisión en la posición de garante del
derecho a la salud. Entre los tres a cuatro años del tiempo en privación de libertad ocurrieron
26 muertes. La mayoría de estas muertes (16), ocurrió bajo la circunstancia de omisión en la
posición de garante del derecho a la salud, seguido de seis muertes en el contexto de omisión
en las medidas de seguridad. Entre los cuatro y cinco años de permanencia en las instituciones
de encierro, murieron 19 personas, diez de éstas en el marco de la omisión en la posición de
garante del derecho a la salud. Con cinco o más años de privación de libertad murieron 24
personas. La mayoría de estas muertes (19) ocurrieron en el marco de afectaciones de salud.

Muertes según institución y tiempo de reclusión


Tabla 15. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según institución y
tiempo de reclusión, 2013 al 2016

AÑOS - SEMESTRES PRIVADOS DE


Total Media
INSTITUCIÓN DE ENCIERRO LIBERTAD de años

<6 6 a 12 1a2 3a4 4a5 5a


meses meses años años años más
años
Penitenciaría Nacional de Tacumbú 14 7 13 10 13 9 66 3.42
Penitenciaría Industrial La Esperanza 0 0 0 0 1 2 3 5.67
Centro Penitenciario de Mujeres Buen 0 1 1 1 0 0 3 3.00
Pastor
Penitenciaría Regional de Emboscada 3 2 2 0 0 0 7 1.86
Antigua
Penitenciaría Regional Padre Juan 2 1 1 3 0 0 7 2.71
Antonio de la Vega
Penitenciaría Regional de Coronel 3 2 1 1 0 2 9 2.89
Oviedo
Penitenciaría Regional de Villarrica 0 1 2 0 0 1 4 3.50
Penitenciaría Regional de Misiones 1 0 0 1 1 2 5 4.40
Centro de Rehabilitación Social 1 0 0 1 0 4 6 4.83
(CERESO) de Itapúa
Penitenciaría Regional de Ciudad del 5 2 2 3 2 2 16 3.06
Este
Penitenciaría Regional de Pedro Juan 1 1 0 2 2 2 8 4.13
Caballero
Penitenciaría Regional de San Pedro 0 3 2 2 0 0 7 2.86
Penitenciaría Regional de Concepción 0 0 4 2 1 0 7 3.57
Centro Educativo de Itauguá 2 2 1 0 0 0 5 1.80
TOTAL 32 22 29 26 20 24 153 -
OBSERVACIÓN En 13 casos no se cuenta con la información requerida para
el cruce de las variables de la tabla.

38
Independientemente del tiempo de permanencia en las cárceles, Tacumbú es la principal
cárcel donde mueren las personas en privación de libertad.

De las 32 muertes ocurridas en las personas que llevaban menos de seis meses encarceladas,
la mayoría de éstas (14) sucedieron en Tacumbú; seguidas de cinco muertes en la cárcel de
Ciudad del Este.

En el segmento de seis a doce meses de reclusión, se observa que siete de las 22 muertes se
dieron en la cárcel de Tacumbú, seguidas de tres en la Penitenciaría Regional de San Pedro. De
las 54 muertes que se producen dentro de los 12 meses, 21 se produjeron en Tacumbú. En el
período de encierro de uno a dos años, trece de las 29 muertes registradas se dieron en
Tacumbú y cuatro en Concepción.

Entre los tres a cuatro años del tiempo en privación de libertad ocurrieron 26 muertes, de las
cuales diez se registraron en la cárcel de Tacumbú, tres en Juan Antonio de la Vega y tres en la
Penitenciaría Regional de Ciudad del Este. Entre los cuatro y cinco años de permanencia en las
instituciones de encierro, 13 de las 20 muertes sucedieron en Tacumbú. En el grupo de cinco o
más años de privación de libertad, nueve de 24 muertes se dieron en la cárcel de Tacumbú,
seguido de cuatro muertes en el CERESO de Itapúa.

8. Muertes según situación procesal

Tabla 16. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según institución y
situación procesal, 2013 al 2016

INSTITUCIÓN DE ENCIERRO SITUACIÓN PROCESAL Total


s/d Condenado Procesado
Penitenciaría Nacional de Tacumbú 3 25 41 69
Penitenciaría Regional de Ciudad del Este 0 5 12 17
Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo 2 3 6 11
Penitenciaría Regional de Emboscada Antigua 3 0 7 10
Penitenciaría Regional de San Pedro 1 2 6 9
Penitenciaría Regional de Pedro Juan 0 5 3 8
Caballero
Penitenciaría Regional de Misiones 1 3 3 7
Penitenciaría Padre Juan Antonio de la Vega 1 0 6 7
Penitenciaría Regional de Concepción 0 4 3 7
Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de 0 5 1 6
Itapúa
Centro Educativo de Itauguá 0 2 3 5
Penitenciaría Regional de Villarrica 0 2 2 4
Centro Penitenciario de Mujeres Buen Pastor 0 1 2 3
Penitenciaría Industrial La Esperanza 0 3 0 3
Total 11 60 95 166

39
Un 61% de los fallecimientos ocurren en personas que se encontraban sin condena. La alta
proporción de fallecidos entre personas procesadas guarda relación con el índice de presos sin
condena en el sistema penitenciario paraguayo, que alcanza al 75,7% en la población adulta
privada de libertad y al 80,9% en los adolescentes infractores en los centros educativos, a
octubre de 2017. En la siguiente tabla se exponen datos acerca de la situación procesal, con
relación a la distribución por cárceles y centros educativos.

La relación entre fallecidos según su situación procesal, por Penitenciaría, muestra en general
una tendencia similar a la relación del conjunto del sistema penitenciario, aunque con algunas
excepciones.

En las Penitenciarías Regionales de Pedro Juan Caballero, Concepción e Itapúa y en el Penal


Industrial de La Esperanza (exclusivo de condenados), la relación de fallecidos condenados es
mayor. En este sentido es importante mencionar que el Ministerio de Justicia, traslada a los
condenados a establecimientos lejanos de Asunción, superpoblando las instituciones que se
encuentran fuera de la capital, además de alejar a las personas de sus núcleos familiares.

En las Penitenciarías Regionales de Ciudad del Este, Antigua Emboscada, Padre Juan Antonio
de la Vega y Villarrica, la proporción de fallecidos procesados es superior al 2/3 del total de
fallecidos registrados en dichas instituciones.

Categorías de responsabilidad estatal y situación procesal

Tabla 17. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según categoría de
responsabilidad estatal y situación procesal, 2013 al 2016

CATEGORÍA DE RESPONSABILIDAD ESTATAL SITUACIÓN PROCESAL TOTAL

s/d Condenado Procesado


Omisión en la posición de garante del derecho a la 3 38 56 97
salud
Omisión en la posición de garante en las medidas de 1 13 21 35
seguridad preventiva de la violencia entre personas
privadas de libertad
Omisión en la posición de garante en la prevención 2 4 5 11
de siniestros
Uso de la fuerza letal por parte de agentes 0 1 3 4
penitenciarios
Omisión en la posición de garante ante situaciones 0 1 1 2
de huelga de hambre
Omisión en la posición de garante ante suicidios 2 2 6 10
Total 8 59 92 159
OBSERVACIÓN En siete muertes no se cuenta con la
información para determinar la causa.

40
La tabla da cuenta de los fallecimientos, según las categorías de responsabilidad estatal,
relacionadas a la situación procesal en que se encontraban en el momento de su fallecimiento.
En todas las categorías de responsabilidad institucional del Estado se observa que la relación
es mayor respecto de las personas privadas de libertad en condición de prevenidas.

Esta relación es particularmente significativa en las muertes de origen traumático por violencia
(ya sea institucional o intracarcelaria) y en casos de suicidios.

Muertes según situación procesal y años

Tabla 18. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según situación
procesal, 2013 al 2016

SITUACIÓN Año Total


PROCESAL 2013 2014 2015 2016
Sin datos 0 7 1 3 11
Condenado 8 13 18 21 60
Procesado 14 23 34 24 95
Total 22 43 53 48 166

Con relación a la situación procesal, se encontró que a lo largo del todo el período abarcado
por el informe no existe una variación significativa de la relación de procesados/condenados
en los años de la serie. El segmento de fallecimientos entre personas privadas de libertad en
carácter de prevenidas se ubica en todos los años en porcentajes iguales o superiores al 50%.

9. Nivel de escolaridad de las personas muertas en custodia del


Estado paraguayo

Tabla 19. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según nivel de
escolaridad, 2013 al 2016

NIVEL DE ESCOLARIDAD FRECUENCIA PORCENTAJE


Ninguna 15 9,0
Primaria 87 52,4
Secundaria 37 22,3
Universitaria 2 1,2
Sin datos 25 15,1
Total 166 100,0

41
En lo relacionado a la escolarización de las personas privadas de libertad que perdieron la vida
bajo custodia del Estado, se halló que, del total, quince personas no tuvieron acceso a la
educación, 87 curso solamente la primaria, 37 curso la secundaria, y solamente dos tenían
educación universitaria, 25 casos no contaban con datos.

Grupos de edad y escolaridad

Tabla 20. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según nivel de
escolaridad y grupos de edad, 2013 al 2016

NIVEL DE ESCOLARIDAD Total


Sin Ninguna Primaria Secundaria Universitaria
dat
os
18-24 5 2 30 8 0 45
25-34 3 4 14 7 0 28
35-44 1 3 11 12 0 27
45-54 2 2 13 3 0 20
>=55 2 4 19 7 2 34
Total 13 15 87 37 2 141
OBSERVACIÓN En 12 casos no se cuenta con la información de la edad de la persona
fallecida.

Se dividieron a las personas privadas de libertad que fallecieron bajo custodia del Estado en
grupos de edad, y se las contrastó con el nivel de escolaridad. En todos los rangos etarios el
grupo mayoritario se ubica entre quienes tuvieron una escolarización hasta la educación
básica, salvo en el segmento de 35-44 años, en el que se observa una ligera proporción
superior de quienes alcanzaron a cursar al menos algún curso de la educación secundaria. Se
observa asimismo que los dos únicos casos de estudios universitarios se ubican en el segmento
de personas mayores de 55 años. La proporción de personas fallecidas sin estudios se
distribuye en forma bastante homogénea entre cada franja etaria, aunque se destaca en el
segmento de 25-34 años.

La población privada de libertad se caracteriza por pertenecer a segmentos de la población con


trayectorias signadas por la exclusión social, visible –entre otros indicadores- por los bajos
niveles de escolarización. Se ha señalado la estrecha relación existente entre la educación y el
derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud y la incidencia negativa de la escasa
escolarización en el acceso a la información sobre los principales problemas de salud de la
comunidad, la prevención y el cuidado de los problemas de salud que guardan relación con el
comportamiento 18. Un factor a tener en cuenta en las políticas de prevención de la mortalidad

18
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (2000): Observación General N° 14. El derecho
al disfrute del más alto nivel posible de salud. Doc. ONU E/C.12/2000/4, párr. 3, 11, 16, 17, 21, 34, 35,
36, 44.d y 44.e.

42
en prisión debe hacer foco en la educación en materia de salud, subsanando la deficitaria
educación de base de la población penitenciaria, con énfasis en la prevención de las
enfermedades frecuentes detectadas.

10. Distrito y departamento de residencia

Tabla 21. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según departamento
de residencia, 2013 al 2016

DEPARTAMENTO FRECUENCIA PORCENTAJE


DE RESIDENCIA
Central 56 33,7
Capital 31 18,7
Alto Paraná 18 10,8
Amambay 6 3,6
Concepción 5 3
Itapúa 5 3
Paraguarí 5 3
Canindeyú 4 2,4
Presidente Hayes 4 2,4
Caazapá 3 1,8
Cordillera 3 1,8
San Pedro 3 1,8
Caaguazú 2 1,2
Misiones 2 1,2
Alto Paraguay 1 0,6
Brasil 1 0,6
Guairá 1 0,6
s/d 16 9,6
Total 166 100

Teniendo en cuenta el distrito y departamento de residencia de las personas privadas de


libertad fallecidas, se observa que existe una mayor frecuencia de personas que residían en la
capital, área metropolitana (Central) y Ciudad del Este. Estos datos son coincidentes con
mayores tasas de prisión en poblaciones urbanas.

Residían en Asunción 31 personas privadas de libertad/as fallecidos (18,7%). Eran residentes


del departamento Central 56 personas privadas de libertad (33,7%), provenientes de 18
municipios distintos (destacándose San Lorenzo con trece fallecidos, Lambaré con siete y
Luque con seis). En tanto que eran residentes en el departamento del Alto Paraná 18 personas
privadas de libertad fallecidas oriundas de cinco distritos diferentes, destacándose Ciudad del
Este, con doce personas privadas de libertad fallecidas (10,8%). Otras personas privadas de
libertad fallecidas provienen, en porcentajes menores, de 33 distritos de trece departamentos,
en tanto que una contaba con su residencia en el Brasil.

43
Tabla 22. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según distrito de
residencia, 2013 al 2016

DISTRITO DE RESIDENCIA FRECUENCIA PORCENTAJE


Asunción 31 18,7
San Lorenzo 13 7,8
Ciudad del Este 12 7,2
Lambaré 7 4,2
Luque 6 3,6
Capiatá 4 2,4
Mariano Roque Alonso 4 2,4
Pedro Juan Caballero 4 2,4
Fernando de la Mora 3 1,8
Presidente Franco 3 1,8
San Antonio 3 1,8
Villa Elisa 3 1,8
Villa Hayes 3 1,8
Yaguarón 3 1,8
Areguá 3 1,8
Ayolas 2 1,2
Bella Vista Norte 2 1,2
Concepción 2 1,2
Ñemby 2 1,2
San Juan Nepomuceno 2 1,2
25 de diciembre 1 ,6
Aba'i 1 ,6
Acahay 1 ,6
Arroyos y Esteros 1 ,6
Belén 1 ,6
Bella Vista 1 ,6
Caacupé 1 ,6
Caaguazú 1 ,6
Choré 1 ,6
Cnel. Martínez 1 ,6
Coronel Oviedo 1 ,6
Guarambaré 1 ,6
Hernandarias 1 ,6
Ita 1 ,6
Itakyry 1 ,6
Itauguá 1 ,6
J. Augusto Saldívar 1 ,6
José Leandro Oviedo 1 ,6
Katuete 1 ,6
Limpio 1 ,6
Loreto 1 ,6
Nueva Italia 1 ,6
Obligado 1 ,6
Pozo Colorado 1 ,6
Puente Kyjhá 1 ,6
Puerto Casado 1 ,6
Salto del Guairá 1 ,6
San Alberto 1 ,6
San Cosme y Damián 1 ,6
San Pedro 1 ,6
San Pedro del Paraná 1 ,6
Tobati 1 ,6
Villa Ygatimi 1 ,6
Villeta 1 ,6
Yby Ya'u 1 ,6
Ybycu'i 1 ,6
Ypané 1 ,6
s/d 17 10,2
Total 166 100,0

44
11. Traslados y desarraigo
Un factor a tener en cuenta en el análisis de los fallecimientos en prisión es el efecto de
desarraigo que conlleva el encierro penitenciario. La privación de libertad, en sí misma, supone
un factor de desarraigo, pérdida de relacionamiento familiar y de contacto con el mundo
exterior.

El encierro penitenciario destruye el capital social de la persona privada de libertad, entre


otras consecuencias y efectos nocivos que deben ser mitigados por las políticas de
rehabilitación social y tratamiento penitenciario. Este desarraigo produce una afectación
psicológica añadida que no puede formar parte de la sanción penal.

Además, en determinados contextos como en el sistema penitenciario paraguayo, el


desarraigo provoca un agravamiento de las condiciones de detención porque el contacto
familiar muchas veces suple el acceso a bienes que la prisión no da. Las visitas familiares, en
muchos casos, son las que proporcionan alimentos, elementos de higiene personal, ropa,
abrigo y medicamentos que no son entregados -o son entregados irregularmente- por la
administración penitenciaria.

El desarraigo que provoca el encierro penitenciario se agrava por posteriores decisiones


administrativas y judiciales. Por un lado, está el principio de territorialidad de la jurisdicción,
que implica que una persona detenida -sobre todo mientras se encuentra procesada,
esperando su acusación o el juicio- queda en la penitenciaría que corresponde a la
circunscripción judicial donde se produjo el hecho. Si la persona privada de libertad vive en un
departamento diferente o alejado de donde se produjo el delito por el cual está presa, la
espera de su juicio se producirá por regla general- en condiciones de desarraigo. Por otra
parte, la administración penitenciaria mantiene la política de efectuar traslados entre
penitenciarías como una estrategia de gobernanza del hacinamiento carcelario, y como
estrategia de “mantener el orden” con aquellas personas que muestran conductas agresivas o
transgresoras, moviendo a la población según la coyuntural disponibilidad de cupo con que
cuente en el conjunto del sistema.

Se estima que una cuarta parte de la población privada de libertad está trasladada a una
penitenciaría alejada del departamento donde se encuentra su causa judicial y, en muchos
casos, su residencia.

Los traslados, en su mayor parte, son efectuados sin autorización ni control judicial. Los
criterios para la determinación de estos traslados administrativos no siempre son claros y es
probable que se basen en las condiciones de vulnerabilidad de las personas que son
trasladadas.

A su vez, las personas trasladadas van a parar a los pabellones que se encuentran en peores
condiciones en las penitenciarías de destino, aquellos que son más violentos, donde empeoran
las penalidades y escasean los recursos básicos de subsistencia por falta de visitas familiares.

45
El traslado es un factor que coadyuva a la privación de derechos y al riesgo de sufrir tortura o
malos tratos en la penitenciaría de destino. Además, genera mayores demoras en la
tramitación de las causas debido a la falta de inmediación con los juzgados y pérdida de
contacto con la defensa.

Entre las personas privadas de libertad fallecidas, se constata que 36 de 148 (24,3%) se
encontraban siendo juzgadas en una circunscripción judicial diferente al departamento de su
residencia. Un total de 72 de 152 (47%) personas privadas de libertad fallecidas se encontraba
en una penitenciaría ubicada en un departamento diferente al del juzgado de origen de la
causa. Por otra parte, 93 personas privadas de libertad fallecidas se encontraban privadas de
libertad en penitenciarías ubicadas en departamentos diferentes al departamento de
residencia.

46
Tabla 23. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según departamento de residencia y circunscripción judicial del juzgado de origen,
2013 al 2016
Circunscripción del juzgado de origen

Concepción

Alto Paraná

Presidente
Canindeyú
Amambay
San Pedro

Boquerón
Cordillera

Caaguazú

Paraguarí
Departamento

Misiones
Caazapá

Central
Capital

Guairá

Itapúa

Hayes

Total
de residencia

Capital 28 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 0 30
Concepción 0 4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 5
San Pedro 1 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 3
Cordillera 0 0 0 2 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 3
Guairá 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1
Caaguazú 0 0 0 0 0 2 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2
Caazapá 1 0 0 0 1 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 3
Itapúa 0 0 0 0 0 0 0 5 0 0 0 0 0 0 0 0 5
Misiones 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 0 0 0 0 2
Paraguarí 1 0 0 0 0 0 0 0 0 4 0 0 0 0 0 0 5
Alto Paraná 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 15 0 0 2 0 0 18
Central 13 0 0 0 1 0 0 0 1 0 0 37 0 1 1 1 55
Amambay 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5 0 0 0 6
Canindeyú 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 4 0 0 4
Presidente
3 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 4
Hayes
Alto Paraguay 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1
Brasil 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 1
Total 48 5 1 2 3 3 1 5 3 4 16 40 5 7 4 1 148
Diferencia 20 1 0 0 2 1 0 0 1 0 1 3 0 3 3 1 36
OBSERVACIÓN En 18 casos no se cuenta con la información para cruzar esta variable.

47
Tabla 24. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según establecimiento de reclusión y circunscripción judicial del juzgado de origen,
2013 al 2016
Establecimiento de reclusión

Penitenciario de

Juan Antonio de
Regional de San

Social (CERESO)
Coronel Oviedo

Ciudad del Este


Regional Padre
Circunscripción

Rehabilitación
Mujeres Buen

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría
Educativo de
Industrial La

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de
Concepción

Emboscada

Pedro Juan
Esperanza

Centro de

de Itapúa

Caballero
Penitenciaría

Misiones
Villarrica
Antigua

Itauguá
Juzgado de

la Vega
Centro

Centro
Nacional de

Pastor

Pedro

Total
Tacumbú

Origen

Capital 31 3 3 0 1 2 3 0 2 0 0 0 2 1 48
Concepción 0 0 0 5 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5
San Pedro 0 0 0 0 2 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2
Cordillera 1 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 2
Guairá 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 1 0 0 0 3
Caaguazú 0 0 0 0 0 0 0 0 3 0 0 0 0 0 3
Caazapá 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 1
Itapúa 0 0 0 0 0 0 0 0 0 6 0 0 0 0 6
Misiones 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 3 0 0 0 3
Paraguarí 4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 4
Alto Paraná 2 0 0 0 1 0 0 0 1 0 0 13 0 0 17
Central 27 0 0 1 1 3 3 1 0 0 1 0 3 0 40
Amambay 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5 5
Canindeyú 0 0 0 0 0 0 0 0 3 0 0 3 0 2 8
Presidente Hayes 1 0 0 1 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 4
Boquerón 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1
Total 66 3 3 7 7 7 6 4 9 6 5 16 5 8 152
Diferencia 35 0 0 2 5 6 6 2 6 0 2 3 2 3 72
OBSERVACIÓN En 14 casos no se cuenta con la información para cruzar esta variable.

48
Tabla 25. Muertes en custodia del Estado en cárceles y centros educativos, según departamento de residencia y establecimiento de reclusión, 2013 al 2016
Establecimiento de reclusión

Juan Antonio de la

Regional de Pedro
Centro Educativo
Penitenciario de

Regional de San

Social (CERESO)
Coronel Oviedo

Ciudad del Este


Regional Padre

Juan Caballero
Rehabilitación
Mujeres Buen
Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría

Penitenciaría
Industrial La
Nacional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de

Regional de
Concepción

Emboscada

de Itauguá
Esperanza

Centro de

de Itapúa
Tacumbú

Misiones
Villarrica
Antigua
Residencia Departamento

Centro

Pastor

Pedro

Total
Vega
Capital 16 1 2 0 1 3 4 0 1 0 0 0 2 1 31
Concepción 1 0 0 4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5
San Pedro 2 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 3
Cordillera 1 0 0 0 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 3
Guairá 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 1
Caaguazú 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 0 0 2
Caazapá 1 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 0 0 0 3
Itapúa 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5 0 0 0 0 5
Misiones 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 2
Paraguarí 5 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5
Alto Paraná 1 0 0 0 1 0 0 0 2 0 0 14 0 0 18
Central 35 1 1 1 2 3 3 1 2 0 3 1 3 0 56
Amambay 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 5 6
Canindeyú 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 1 0 2 4
Presidente Hayes 2 1 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 4
Alto Paraguay 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1
Brasil 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1
Total 66 3 3 7 6 7 7 4 8 5 5 16 5 8 150
Diferencia 50 2 1 3 5 6 7 3 6 0 3 2 2 3 93
OBSERVACIÓN En 16 casos no se cuenta con la información para cruzar esta variable.

49
51
El objetivo de esta segunda parte guarda relación con analizar el accionar de los órganos
encargados de las investigaciones sobre las eventuales responsabilidades administrativas y/o
penales que podrían devenir de las muertes de personas que se encuentran en custodia del
Estado.
A los efectos de este análisis, se seleccionaron 28 investigaciones sobre muertes de personas
privadas de libertad para analizar las acciones estatales, tanto las de prevención, atención y las
de investigación administrativa y penal. En estas investigaciones se podría estar indagando la
muerte de una o más personas, inclusive en una de ellas se investiga la eventual
responsabilidad en el caso de 5 muertes.

Los criterios para la selección de causas se encontraban ligados a la primera parte de la


investigación; se usó como base para la selección de éstas las categorías establecidas en dicha
parte y la cantidad de muertes registradas en cada categoría. Asimismo, se seleccionaron
investigaciones de muertes ocurridas en gran parte del país, en casi todas las penitenciarías y
centros educativos a los efectos de tener la mayor cobertura territorial en el análisis. También
se consideró para esta selección la edad y el sexo de las personas fallecidas.
Con relación a las investigaciones administrativas, se solicitó información al Ministerio de
Justicia sobre los sumarios administrativos abiertos, pero en la lista proporcionada no se
detallaban investigaciones abiertas relacionadas a causas de muertes. Solo en un caso un
sumario se había abierto para investigar un caso de muerte producida aparentemente por
torturas que sufrió la persona privada de libertad.
En las distintas sedes del Ministerio Público se detectó en algunos casos que no habían sido
abiertas las investigaciones, independientemente de haber realizado el levantamiento de
cadáver, y en otros casos se identificó la causa pero no se encontró la carpeta fiscal en la
unidad correspondiente.

Los hallazgos relacionados a la no apertura de las investigaciones fiscales y el extravío de las


causas abiertas constituyen en sí un dato sustancial sobre la importancia que se presta al tema
y la magnitud del problema.

En la mayoría de los casos se accedió a la carpeta fiscal y se detectaron algunos patrones


preliminares del comportamiento del Ministerio Público a la hora de investigar muertes de
personas privadas de libertad que se encuentran bajo la custodia del Estado Paraguayo.

52
A. Muertes en las que no se abren investigaciones
En un total de 93 casos de personas privadas de libertad fallecidas no se tiene información de
que el Ministerio Público haya abierto una investigación fiscal. De acuerdo a las solicitudes de
informe respondidas por el Ministerio Público, no existirían carpetas fiscales abiertas en
relación a estas muertes ocurridas bajo custodia del Estado. En su mayor parte (76 casos), los
casos que no registran apertura de investigación alguna son aquellos vinculados a las
omisiones del Estado en su posición de garante del derecho a la salud. La totalidad de los casos
de muertes bajo custodia en situaciones de inanición en el contexto de huelga de hambre
tampoco fueron objeto de investigación por parte del Ministerio Público.

Se ha observado que, como regla general, no se abren investigaciones cuando el interno


fallece bajo el rótulo de una “muerte natural”, independientemente de la eventual
responsabilidad institucional del Estado en el óbito. Se verificó que las muertes de personas
privadas de libertad acaecidas en establecimientos del sistema de salud, por regla general, no
son investigadas. En algunos casos, ni siquiera son comunicadas al agente fiscal de turno de la
circunscripción, limitándose la notificación al juzgado de la causa, a los efectos de la extinción
de la acción penal por fallecimiento de la persona condenada/procesada. Una similar omisión
se observa en los casos de óbitos en el contexto de huelgas de hambre. Existe un generalizado
malentendido que los fallecimientos por causas médicas no deben ser informados ni
investigados.

En algunas unidades penales ordinarias se llegó a constatar incluso la existencia de una


directiva escrita que ordena que no se de ingreso como causa a notificaciones de muertes
súbitas, aunque estas hubieran ocurrido en la vía pública o en un establecimiento de privación
de libertad. Esta disposición, que podría tener sentido en el caso de fallecimientos de personas
aquejadas de enfermedades que se encuentran en libertad en centros hospitalarios, debería
ser inaplicable para quienes fallezcan estando bajo custodia del Estado. Todas las muertes
ocurridas en establecimientos penitenciarios deben ser objeto de una investigación expedita,
imparcial y efectiva llevada a cabo por una autoridad independiente de la administración
penitenciaria, sin perjuicio de las investigaciones internas 19. Asimismo, el protocolo vigente en
la materia exige que el Director de un establecimiento penitenciario efectúe la notificación a la
fiscalía de turno de forma inmediata –de manera verbal- y dentro de las 24 horas siguientes –
mediante informe escrito- de todo fallecimiento que ocurriera de una persona privada de
libertad bajo su custodia.

19
“Sin menoscabo de que se inicie una investigación interna, el director del establecimiento
penitenciario comunicará sin dilación todo fallecimiento, desaparición o lesión grave de un recluso a una
autoridad judicial u otra autoridad competente que sea independiente de la administración del
establecimiento penitenciario y esté facultada para llevar a cabo investigaciones expeditas, imparciales y
efectivas de las circunstancias y causas de ese tipo de casos. La administración del establecimiento
penitenciario cooperará plenamente con esa autoridad y garantizará la preservación de todas las
pruebas“(Reglas de Mandela, Regla 71.1).

53
En estos casos, independientemente de la responsabilidad objetiva del Estado, podrían existir
eventuales responsabilidades de las autoridades, guardias y/o personal de blanco de los
establecimientos. Deben ser investigadas y determinadas de un modo fehaciente las causas de
muerte, mediante la correspondiente intervención médico forense del Ministerio Público, en
todos los casos 20. Incluso en aquellos casos en los que el fallecimiento es certificado por un
especialista o por el médico interviniente del sistema de salud pública, una segunda revisión
de los antecedentes debería ser ordenada de oficio a través del servicio de medicina forense
del Ministerio Público. Adicionalmente a la investigación y determinación de la causa de
muerte, la intervención forense debe determinar las circunstancias del hecho, en particular los
antecedentes previos del paciente, la oportunidad y calidad de la atención primaria recibida
tanto en el establecimiento penitenciario como en las derivaciones al sistema general, la
debida diligencia en la reacción ante emergencias, etc.

B. Muertes en las que se abren formalmente las causas y no se


investigan
Existe un grupo de causas en las que investigaciones son abiertas pero al mero efecto de la
formalidad, sin que exista una real y genuina investigación exhaustiva e imparcial. Esta omisión
en la obligación de investigar ocurre principalmente en las situaciones que se presumen
ocurridas por suicidio, lesiones autoinfligidas o siniestros, en particular las electrocuciones.

En estos casos, se observa de un modo coincidente que las causas acaban en la desestimación
o el archivo de las actuaciones, luego de escasa o ninguna actividad investigativa. En estos
casos, se observa que la intervención fiscal se limita a una revisión del médico forense, sin
autopsia. Asimismo, generalmente las conclusiones de la investigación se basan en el informe
del hecho remitido por la autoridad penitenciaria a cargo o la declaración testimonial de algún
funcionario penitenciario. Estos informes tampoco son circunstanciados y no obedecen a una
investigación interna previa. Se observa que ante un informe que comunica un hecho de
suicidio, una lesión autoinfligida, un siniestro o accidente, el Ministerio Público no somete la
versión oficial a una verificación independiente que confirme o descarte la hipótesis preliminar
de la autoridad responsable.

La falta de una investigación exhaustiva y verdaderamente independiente en estos casos


también conlleva una omisión en la obligación de investigar de oficio todas las muertes
ocurridas bajo custodia y las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo.

20
Se cuenta con el registro de 44 casos en los que el certificado de defunción fue establecido por un
médico forense del Ministerio Público. En los restantes casos el certificado fue establecido por otro
facultativo del sistema de salud pública o bien no se cuenta con esa información.

54
C. Muertes en las que se abre una investigación penal
En las causas en las que efectivamente se abren las investigaciones y se realizan diligencias
pertinentes se verificaron algunas prácticas positivas y algunas prácticas preocupantes a la
hora de lograr el esclarecimiento de las muertes de personas que se encontraban en custodia
del Estado.

En general, la intervención del Ministerio Público se da, inicialmente, en los centros regionales
de salud o centros de trauma cuando se produce efectivamente la muerte de la persona
privada de libertad que fue trasladada del establecimiento penitenciario. Inclusive se ha
detectado que en algunos casos, el Ministerio Público no se constituye en el centro
penitenciario a los efectos de verificar y colectar elementos de prueba, estas acciones están
mediadas por las autoridades penitenciarias.

Se han verificado también causas penales donde el Ministerio Público se ha constituido en el


establecimiento de privación de libertad con los profesionales necesarios para la recolección
de elementos de prueba: médicos forenses, personal de criminalística, técnicos especializados.
También en varias oportunidades se tomaron fotografías del lugar y de las personas fallecidas.

Sin embargo, como regla general, los investigadores fiscales no contrastan la versión oficial
penitenciaria sobre las circunstancias en las que ocurrieron los hechos. En la mayoría de las
investigaciones analizadas no se tomaron declaraciones a las personas privadas de libertad,
que pudieron haber sido testigos importantes de los hechos. Doblemente preocupante que en
las investigaciones en las que si se logró tener una versión diferencial a la versión oficial, no se
produjeron pruebas para verificar/descartar la hipótesis diferente planteada.

En la mayoría de los casos en los que se llegó a condena, las víctimas y los victimarios son
personas privadas de libertad, y las muertes se producen en contextos de conflictos o peleas
entre ellas. Se cuenta con información de que en una sola causa, una defensora pública logró
la absolución en juicio oral de un interno acusado del homicidio de otro en la Penitenciaría
Nacional de Tacumbú, alegando la legítima defensa 21. En los otros casos analizados ni el
Ministerio Público, ni los Tribunales de Sentencia realizaron acciones para descartar o probar o
considerar la posibilidad de que la persona acusada haya ejercido la “legítima defensa”.

La versión penitenciaria con las declaraciones de guardias penitenciarios, además de los


eventuales informes técnicos –que aportan datos objetivos pero no relacionados a la autoría
del hecho-, sirven para la aplicación de largas condenas a otras personas privadas de libertad
como supuestos autores de las muertes. En otros casos, la “confesión” realizada por el autor a
los guardias penitenciarios fue suficiente para la condena.

21
Ministerio de la Defensa Pública (2017): Defensora obtiene absolución en segundo juicio oral.
Disponible en: http://www.mdp.gov.py/biblioteca/noticias/defensora-obtiene-absolucion-en-segundo-
juicio-oral (en línea) [Consultado el 20 de noviembre de 2017].

55
En algunos casos, las muertes se producen en los pabellones, celdas o patios de recreación
frente a otras personas privadas de libertad, pero éstas no son llamadas a declarar. En los
pocos casos en los que las personas privadas de libertad o sus familiares declararon, no se
tomaron en cuenta sus dichos.

En ninguno de los casos analizados se verificó que se hayan profundizado las pesquisas hacia
averiguar el contexto o las circunstancias que propiciaron el hecho. Inclusive en algunos casos,
las autoridades penitenciarias tomaron decisiones en directa relación con el desenlace del
hecho pero éstas no se consideraron, por ejemplo: el aislamiento anterior en los casos de
suicidio, en caso de muerte en sectores de aislamiento o ingreso reciente al pabellón o en caso
de imposición de una “medida de seguridad”.

En varios casos se contaba con los videos del circuito cerrado, aun así estos no fueron
determinantes a la hora de la investigación. En los casos de condena no existía circuito
cerrado.

Solo en uno de los casos analizados se investigó las eventuales responsabilidades de las
autoridades con relación a las obligaciones de proteger la vida y la integridad física de los
detenidos. Varios guardias de seguridad, el jefe de seguridad y el director fueron imputados e
inclusive fueron acusados por el Ministerio Público, pero luego de la investigación fueron
sobreseídos provisionalmente por el Juez penal de Garantías. En este caso, dos personas
privadas de libertad ejecutaron a otra persona privada de libertad e hirieron gravemente a una
tercera, con armas de fuego, ante la total inacción –o presunta complicidad- de los guardias y
autoridades del penal.

En ningún otro de los casos analizados se abrió una línea de investigación sobre las
responsabilidades de los funcionarios públicos relacionados a la obligación de proteger la vida
y la integridad física de las personas privadas de libertad.

Llama la atención que los órganos de investigación no hayan tenido en cuenta situaciones
bastante particulares que deberían haber servido para por lo menos indagar mínimamente y
verificar las eventuales responsabilidades de las autoridades. Por ejemplo:

- Una mujer de 23 años, decidió aparentemente acabar con su


vida. Hacia menos de dos días que había sido trasladada al
lugar donde estaba recluida y se encontraba en aislamiento.
Estaba detenida por Hurto hacia 7 meses. La investigación de
la muerte fue desestimada dos años después, pero la actividad
en la causa había parado un año y medio antes.
- Un hombre de 59 años muere en el hospital regional, 8 días
después de haber sido internado por haber sido víctima de una
gresca en la Penitenciaria. La médica forense del Ministerio
Público determina como causa de muerte, muerte “natural”,
no se realizó autopsia ni se profundizó la investigación con
relación a la agresión ocurrida días antes. Se archiva la causa.

56
En este mismo caso, se abrió una investigación por la agresión
sufrida por el hombre de 59 años, ésta estaba a cargo de otro
Agente Fiscal, que no se enteró de la muerte. A principios de
abril ingresa la causa, la primera diligencia fue realizada en
octubre. Esta diligencia consistió en citar a la víctima para
prestar declaración testifical, 6 meses después de que la
persona había fallecido.
- Un hombre de 41 años ingresa a una penitenciaria, 9 días
después fallece por muerte súbita. Causa de la muerte “infarto
agudo del miocardio”. La obesidad mórbida del hombre explica
la falta de controles y atención medica en la penitenciaría.
- En varios casos, en una celda donde estaban alojados más de
dos personas, se produce una pelea y muere una persona. En
todos los casos el condenado fue uno, y solo en un caso se
tomó la declaración del tercer habitante de la celda. En al
menos dos casos, no se tomó declaración de ninguna persona
privada de libertad por más que hubiera estado presente en la
misma celda. En un caso, en la celda habían 7 personas,
ninguna declaró y ninguna fue imputada casi 3 años después
del hecho.
- Dos personas privadas de libertad con armas blancas caseras
son sorprendidas por Agentes Penitenciarios. Éstos sancionan
a las personas y las confinan a una celda de aislamiento a las
dos juntas. La pelea –¿anunciada?- se reanudó en la celda de
aislamiento y murió una de ellas.
- Un hombre de 22 años, a las 18:45hs solicita el cambio de
pabellón porque consideraba que su vida corría peligro en ese
lugar. A raíz de esto es trasladado a una celda de aislamiento
en otro pabellón. A las 20:00h se constata una humareda en su
celda de aislamiento. La versión penitenciaria es que el mismo
se “inmoló” quemando colchones y frazadas. La caratula de la
investigación es “Lesión culposa por quemaduras”. En la causa
se realizaron muy pocas acciones de investigación.
- Un hombre de 22 años ingresa a una penitenciaria, es alojado
en un pabellón. Veinte minutos después es sacado muerto del
pabellón a raíz de una pelea con otra persona privada de
libertad.

Sin embargo, en las causas en las que se investigó a los agentes de seguridad, a diferencia las
causas en los que se investigan a personas privadas de libertad, se verifica un especial cuidado
para el diligenciamiento de las causas y la producción de pruebas, una sobrevaloración de la

57
versión oficial y desvalorización de la versión de las personas privadas de libertad, si es que las
mismas son llamadas a testificar.

Otra situación que se constató son los espacios de tiempo en los que no se realiza diligencia
alguna, estando la causa en plena investigación. En un caso inclusive el Ministerio Público
imputó a una persona y el Juez de Garantías le concedió 6 meses para la recolección de
elementos de prueba, durante ese periodo no se registró actividad investigativa, por lo que el
Ministerio Público solicitó un sobreseimiento provisional para diligenciar las pruebas.

En otros casos, la causa se mantuvo abierta pero se verificaron periodos de entre 4 meses a 2
años, donde no se realizó ninguna acción de investigación. En algunos casos se podría estar
esperando un informe técnico pero tampoco se registraron reiteraciones del pedido del
informe.

58
CONCLUSIONES

Como se señaló inicialmente, se corroboró con la presente investigación que se sostiene el


criterio dicotómico en la clasificación de las muertes, “naturales” o “violentas”. Esta división se
verifica en las actuaciones del Ministerio Público y del Poder Ejecutivo.

Esta clasificación marca el rumbo de las investigaciones relacionadas al fallecimiento y es


utilizada, de alguna manera, para deslindar las responsabilidades del Estado como garante de
derechos y custodio de las personas. Cuando la muerte es calificada como violenta la
investigación se centra en las personas privadas de libertad; cuando la muerte es considerada
“natural”, en general, no se abren investigaciones por tanto no se analizan las eventuales
responsabilidades administrativas y/o penales; cuando se trata de siniestros

, las investigaciones se decantan por sostener que los problemas de infraestructura de la cárcel
o centro educativo priman sobre las eventuales responsabilidades administrativas y/o penales;
y cuando se trata de suicidios no se investigan las acciones estatales en el entendimiento de
una persona es libre de decidir en qué momento y forma acabar con su vida.

Así, en cada una de las muertes de las personas que se encuentran bajo custodia del Estado en
cárceles y centros educativos, se deslinda la importantísima responsabilidad al Estado
paraguayo de proteger la vida y la integridad de las personas privadas de libertad que el mismo
decidió encerrar.

59
Este proceso histórico de clasificación de las muertes ocurridas bajo custodia del Estado
demuestra la falta de conocimiento y de internalización por parte de los y las funcionarios/as
encargados/as de las instituciones públicas intervinientes, de la efectiva responsabilidad del
Estado en lo que respecta a la custodia y los derechos de las personas privadas de libertad.

Por otro lado, un hallazgo importante es la falencia de los registros oficiales presentados por el
Ministerio de Justicia. Existe una divergencia entre las muertes en contexto de encierro
detectadas por el MNP y el registro de muertes enviado por el Ministerio de Justicia. Esta
diferencia, de por si da muestras claras de las deficiencias de registros y la falta de una política
clara y seria respecto a las muertes en contexto de encierro.

La información requerida fue remitida adjuntando un listado nominal de 148 personas


privadas de libertad adultas fallecidas en establecimientos penitenciarios entre 2013 – 2016 y
siete adolescentes fallecidos en centros educativos entre los años 2013 – 2017 22. En este
informe se aclara que no supieron aclarar la causa de muerte en numerosos casos, por más
que se realizaron varios intentos por esclarecer los datos proporcionados. Serían 13 23 las
muertes en custodia detectadas por el MNP que no se encuentran registradas por el Ministerio
de Justicia.

La inexistencia de un registro nacional de personas privadas de libertad fallecidas bajo


custodia, con criterios unificados y exhaustivos, imposibilita el monitoreo correcto del
fenómeno con perspectiva de elaboración de políticas públicas preventivas.

En este mismo sentido, se detectó una deficiente actuación de los profesionales médicos con
relación a la codificación de las muertes de personas privadas de libertad de acuerdo al
sistema del Clasificador Internacional de Enfermedades, décima versión (CIE-10). Este error en
la codificación es casi tres veces mayor al que se tiene en la codificación de las defunciones
que suceden en la población general. De los 49 registros de defunción con errores en la
codificación, 37 (75,5%) fueron realizados por médicos.

Con relación a los registros en los establecimientos penitenciarios y en el Ministerio de Justicia


se verificó también la deficiente calidad de los mismos, en distintos niveles: la calidad de la
información existente en las cárceles y centros educativos en los legajos de las personas
privadas de libertad desde el momento que ingresan bajo custodia es incompleta; la calidad de
las fichas médicas de estas instituciones es incompleta o inexistente; el registro de las causales
de las muertes y a las situaciones sobrevinientes es insuficiente ya que no se cuenta con
detalles de los motivos, las intervenciones dadas, datos de agentes fiscales, jueces y
profesionales intervinientes luego de la muerte. Tampoco existe un registro físico fidedigno ni
en las penitenciarías ni en el Ministerio de Justicia, lo cual constituye un obstáculo para el

22
En el caso de los adolescentes fallecidos en el periodo 2013 – 2016 no se encuentran divergencias: 5
adolescentes fallecieron en el año 2014. La respuesta del Servicio Nacional de Atención al Adolescente
Infractor del Ministerio de Justicia incluye 2 muertes que se produjeron en el 2017.
23
MNP: 166 muertes en custodia. MJ: 148 + 5= 153 muertes en custodia. Diferencia 13 muertes.

60
diseño, formulación y desarrollo de políticas públicas destinadas a la prevención de las
muertes en las cárceles y los centros educativos.

Las fichas de las personas fallecidas bajo custodia son archivadas con criterio dispar. En
algunos centros penitenciarios se mantienen en un archivo separado, en otros
establecimientos se encuentran dispersas con criterios arbitrarios. Los registros cuentan,
habitualmente, con las notificaciones judiciales de la causa, la ficha de la persona privada de
libertad, un informe del área de seguridad comunicando de manera sucinta la circunstancia del
óbito, un informe del director del establecimiento al juzgado a cargo de la privación de libertad
y –en ciertos casos- el certificado de defunción. No todas las fichas están completas con el
mismo tenor. En un sinnúmero de casos se carece de los antecedentes del registro médico de
la persona fallecida.

Si bien en algunos casos se tiene un diagnóstico médico previo, el registro de la atención de


salud recibida o las derivaciones hacia centros hospitalarios de referencia, esta información no
está registrada en una parte importante de los casos. Los diagnósticos preliminares y la
atención en salud mental son aún más deficitarios e incompletos en los registros.

En diez casos, no fueron encontradas las fichas de las personas privadas de libertad fallecidas
en el departamento judicial del penal respectivo. Las fichas se habrían extraviado o habrían
sido enviadas al archivo, de donde ya no pudieron ser recuperadas.

Si bien existe un protocolo de actuación institucional del Ministerio de Justicia, el mismo debe
ser revisado profundamente y se deben consignar en el mismo las siguientes obligaciones:
registrar toda la información pertinente en todos los casos de fallecimiento de personas
privadas de libertad en custodia del Estado Paraguayo, informar en todos los casos al
Ministerio de Justicia, al Ministerio Público, al Juzgado Penal interviniente y al Mecanismo
Nacional de Prevención de la Tortura.

La información suministrada debe ser pertinente, de calidad y estar estandarizada para que la
misma sirva para realizar los análisis pertinentes de las políticas públicas y elaborar políticas de
prevención de estos hechos.

La falta de registro, estadística y análisis del comportamiento de las muertes en el sistema


carcelario paraguayo hizo que durante el periodo 2013-2016 se hayan duplicado las muertes
de personas privadas de libertad en las distintas categorías, sin que esta tendencia pueda ser
analizada y sin que se hayan elaborado políticas públicas preventivas, ya que no existe un
estudio, un seguimiento ni una visión de políticas públicas en lo relacionado a estas muertes.

Por otro lado, se encontró que las muertes ocurridas por una omisión en la posición de garante
del derecho a la salud se dieron, en varios casos, en personas jóvenes que fallecen por causas
que no son propias de su rango etario, como así también en personas que recién ingresan a las
cárceles, o personas que fallecen por enfermedades crónicas que requieren de un tratamiento
y asistencia particular que no se les brinda o que no tiene la continuidad necesaria en las
instituciones penitenciarias. Estos tratamientos generalmente dependen de las posibilidades

61
de los familiares de las personas privadas de libertad, o bien se alegan razones de carencias de
recursos médicos y/o dificultades para el acceso a exámenes y tratamientos complejos
extramuros.

A partir de los hallazgos de este informe, como del trabajo sostenido del MNP, se puede
concluir que el examen médico de ingreso resulta insuficiente a los efectos de proteger la vida
y la salud de las personas. En la actualidad este examen es un mero formalismo con preguntas
básicas con una deficiencia en datos clínicos y médicos, y exámenes especializados.

En relación a las muertes ocasionadas por la omisión en la posición de garante en las medidas
de seguridad preventiva de la violencia entre personas privadas de libertad, es importante
señalar que en todas las cárceles existe un alto grado de autogobierno por parte de las
personas privadas de libertad, y un sistema paralelo a lo legalmente establecido por parte de
los funcionarios de las mismas. Se destaca la penitenciaría de Tacumbú como la cárcel en la
que ocurrieron con mayor frecuencia muertes de este tipo.

Estas muertes ocurrieron por falta de planificación y prevención por parte de las personas
encargadas de gestionar la vida intramuros y la seguridad de cada una de las personas privadas
de libertad.

No existe en las cárceles y centros educativos una adecuada clasificación y proceso de


admisión al momento de alojar a las personas en uno u otro espacio dentro del recinto. Esto es
causado sobre todo por la corrupción existente para estos procesos, lo que constituye un
factor de riesgo para la ocurrencia de este tipo de muertes, que de ser abordado de manera
adecuada podría evitar conflictos internos y su ocurrencia.

En las muertes causadas por la omisión en la posición de garante en la prevención de


siniestros, se encuentra no solamente un déficit en términos de infraestructura sino también
en la preparación del personal a cargo para la actuación en las situaciones de crisis y de
siniestros, que requiere acciones puntuales y efectivas para evitar víctimas con graves lesiones
o víctimas fatales.

Además es importante que para que no ocurran más muertes derivadas de los siniestros, que
el Ministerio de Justicia y los directores de las cárceles y centros educativos gestionen las
medidas y realicen los ajustes necesarios que son contemplados en las distintas fiscalizaciones
y estudios realizados por profesionales (bomberos, propios directores penitenciarios,
arquitectos, MNP).

Las muertes causadas por el uso de la fuerza letal por parte de agentes penitenciarios, fueron
las que tuvieron menor frecuencia durante el período de la presente investigación.

En los casos registrados las muertes ocurrieron en motines o situaciones de protestas


realizadas por las personas privadas de libertad, y frente a estas situaciones se verificó una
carencia de estrategias de prevención de conflictos, ya que el desenlace consistió en que
guardias penitenciarios utilizaron municiones de plomo contra las personas privadas de
libertad.

62
Mejorar los registros sobre el uso de armas letales y no letales podría aportar a los procesos de
investigación de las muertes. Otro de los factores de riesgo consiste en la falta de preparación
y capacitación en estrategias no violentas de intervención y manejo de conflictos.

En las muertes que sucedieron por la omisión en la posición de garante ante situaciones de
huelga de hambre se encontró que existe una falta de claridad y deficiencias en el abordaje a
situaciones de huelga de hambre, existe poca o nula capacidad de respuesta y canalización de
lo exigido por las personas privadas de libertad, y también se encontraron deficiencias en el
abordaje médico frente a estas situaciones delicadas para la salud de las personas.

En las situaciones de huelga de hambre no se propician acciones específicas que generen que
se atiendan los casos de las personas huelguistas. Si bien existe un protocolo de atención a
personas en huelga de hambre, el mismo debe ser revisado en profundidad.

Las muertes ocurridas por la omisión en la posición de garante ante suicidios se deben en
ocasiones a la aplicación de sanciones, sin que se consideren/analicen los efectos de las
sanciones ni la condición de salud y salud mental de las y los sancionados. Estas sanciones son
el aislamiento o el traslado.

De manera generalizada en las cárceles y los centros educativos existe una falta de acciones de
tratamiento, evaluación, asistencia a las personas privadas de libertad con o sin algún tipo de
trastorno mental, lo que conduce a no poder prevenir las muertes de este tipo.

También existe una falta de registro, de visión de políticas públicas, y de la magnitud del
problema, ya que existen cárceles en las que ocurren muertes de este tipo, y que se deberían a
problemas específicos a las cárceles.

Por otro lado, con relación a las actividades de investigación de las muertes, los hallazgos
marcan una importante deficiencia en las investigaciones administrativas y penales con
relación a las muertes en contexto de encierro.

El Ministerio de Justicia proveyó la información de 26 sumarios administrativos, iniciados o


concluidos, relacionados a funcionarios/as de la administración penitenciaria y una funcionaria
del Registro Civil, por presuntas faltas cometidas en el ejercicio de sus funciones. En su mayor
parte, los sumarios refieren casos de tortura y malos tratos a personas privadas de libertad, así
como otras faltas administrativas como la reclusión de una persona sin orden judicial.

Un sumario refiere el fallecimiento de una persona privada de libertad en la Penitenciaría


Regional de Itapúa por presuntos hechos de tortura. En ningún caso se proporciona
información acerca del resultado alcanzado por el sumario y otras medidas adoptadas para
sancionar las eventuales responsabilidades administrativas y/o disponer medidas de no
repetición de los hechos.

En relación a las investigaciones fiscales se verifica que el Ministerio Público abre


investigaciones en un porcentaje muy bajo con relación a las muertes de personas privadas de
libertad en custodia del Estado.

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En algunos casos se aplican los mismos criterios que en las causas que ocurren fuera de las
penitenciarías y en algunos casos se verifica una desidia diferencial hacia la investigación de las
muertes de personas privadas de libertad. En ambas situaciones, las acciones son insuficientes,
se deberían propiciar investigaciones que tengan en cuenta el contexto de privación de
libertad, las implicancias de la privación de libertad, la posición de poder que ocupan las
autoridades/guardias de las instituciones, entre otras cosas para lograr con las investigaciones
alcanzar la verdad real.

No se verificó un interés real en determinar las responsabilidades administrativas y/o penales


de las autoridades/guardias, en ninguna de las categorías de las muertes señaladas.

Se puede también concluir que, en general, el Ministerio Público subvalora la palabra de las
personas privadas de libertad cuando son testigos importantes de hechos punibles y por otro
lado, sobrevalora la versión oficial penitenciaria. Esta conclusión también puede ser aplicada a
los tribunales de sentencia.

Es necesario que en todos los casos de muertes de personas privadas de libertad en custodia
del Estado se abran efectivas investigaciones que profundicen las pesquisas sobre las
eventuales responsabilidades penales de los funcionarios públicos y abarquen todas las
posibles hipótesis, con la debida diligencia y la especial atención que se debe tener cuando se
investigan hechos que ocurren en contextos de encierro.

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RECOMENDACIONES

- Establecer un sistema de registro de datos pertinentes y completos para todos los casos de
muertes de personas privadas de libertad en custodia del Estado Paraguayo. Esta
información debe estar disponible y facilitar los procesos de investigación administrativa y
penal, y la investigación académica y/o estatal para la elaboración de políticas públicas para
la prevención de muertes en cárceles y centros educativos. La información de cada muerte
debe ser informada a las instituciones involucradas y que tengan competencia legal para la
actuación y análisis: Ministerio de Justicia, Poder Judicial, Ministerio Público, Policía
Nacional y MNP. El MNP mantendrá un registro actualizado de las muertes de personas
privadas de libertad en custodia del Estado.

- En relación a la salud de las personas privadas de libertad y las muertes ocurridas debido a
la omisión de la posición de garante del Estado frente al derecho a la salud, a partir de los
hallazgos del MNP, las investigaciones relacionadas a la temática, y el presente informe de
muertes bajo custodia del Estado, se propone la conformación de una mesa
interinstitucional de diálogo entre el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Salud y el MNP,
para el diseño de estrategias para la elaboración de políticas públicas y el cumplimiento de
las recomendaciones del MNP y de otras instituciones nacionales e internacionales.

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- El Ministerio de Justicia, en colaboración y coordinación con el Ministerio de Salud, debe
implementar un examen médico exahustivo en el momento del ingreso de la persona
privada de libertad a un establecimiento a su cargo. Este examen médico a su vez podría
servir para la detección de patologías que las personas no saben que tienen, si se considera
que gran parte de la población proviene de los sectores más marginalizados y excluidos de
la sociedad, en los que se tienen poco acceso a los servicios de salud. Son pertinentes
estudios clínicos, análisis de sangre que permitan desde el ingreso contar con un historial
médico de las personas privadas de libertad. Resulta fundamental que además del examen
se realice un monitoreo periódico de la salud y salud mental.

- Con relación a la violencia en las cárceles y centros educativos, resulta fundamental la


implementación de un registro nacional de hechos de violencia que ocurren en las
penitenciarías y centros educativos. Se recomienda al Ministerio de Justica que adopte un
registro de cada caso que consigne datos pertinentes y suficientes sobre situaciones de
peleas entre personas privadas de libertad, motines, uso de la fuerza por parte de los
agentes penitenciarios, utilización de balines de goma u otro tipo de intervención por parte
de los guardias de seguridad, entre otros hechos relevantes relacionados a la convivencia
dentro de los centros de privación de libertad. Cada situación registrada debe ser
comunicada al Ministerio de Justicia y al MNP. Estas comunicaciones servirán tanto para el
MNP como para el Ministerio de Justicia a los efectos de realizar estadísticas tendientes al
mejor dimensionamiento de la problemática, y la elaboración de políticas públicas de
prevención de hechos de este tipo, y evitar las muertes consecuentes de las mismas.

- Resulta pertinente realizar un profundo análisis de los protocolos vigentes en este sentido y
la aplicación de los mismos, de manera a que con base en las dificultades y lo que en la
realidad sucede se puedan realizar los ajustes pertinentes y establecer.

- Con relación a los siniestros se recomienda al Ministerio de Justicia que realice un análisis
de los últimos siniestros ocurridos -por qué se desataron los mismos y cuáles son las
causales-, y la verificación de los protocolos y la aplicación. El MNP se ofrece para colaborar
en este proceso de análisis.

- En relación a los suicidios resulta fundamental reacondicionar los sectores de aislamiento, y


cumplir con la normativa internacional y el Código de Ejecución sobre la obligatoriedad de
revisión diaria de médico y de salud mental sobre la pertinencia o no de un aislamiento de
acuerdo a las condiciones en las que se encuentran las personas. Se deben realizar
exámenes de salud mental y seguimiento y contención de personas con tendencias e
ideación suicidas.

- Se recomienda asimismo una detenida revisión del protocolo vigente con relación al
abordaje en casos de posibles suicidios.

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- En lo que respecta a la utilización de la fuerza por parte de los funcionarios se recomienda
realizar un análisis de protocolos, la aplicación de los mismos y los hechos ocurridos en la
práctica de manera a conocer y reflexionar acerca de la responsabilidad de la custodia y
seguridad de las personas privadas de libertad, y de ser necesario que los mismos sean
ajustados.

- Se debe incluir en el registro de hechos violentos un apartado especial sobre el uso de la


fuerza por parte de agentes penitenciarios.

- Se debe mejorar el registro de uso de armas en las penitenciarías y centros educativos.

- Se recomienda capacitar en estrategias no violentas, en coordinación con las áreas de


Psicología, Médicos, Psiquiatras, Directores y funcionarios de las cárceles y centros
educativos.

- En relación a las situaciones de huelga de hambre, se debe revisar el protocolo para estas
situaciones, y adecuar a las necesidades y dificultades que se presentan en la práctica.

- Con relación a las investigaciones administrativas de las muertes de personas privadas de


libertad en custodia del Estado, en todos los casos se deben abrir sumarios administrativos
para verificar o descartar las eventuales responsabilidades administrativas de los
funcionarios públicos intervinientes.

- Al Ministerio Público se recomienda que el Fiscal General del Estado ordene que se abran
investigaciones fiscales en todos los casos de muertes de personas privadas de libertad en
custodia del Estado, para verificar o descartar las eventuales responsabilidades penales de
personas de los funcionarios públicos intervinientes y/o de personas privadas de libertad.

- El MNP recomienda al Ministerio Público la realización de una auditoria general sobre las
causas que generaron las 166 muertes de personas privadas de libertad en custodia de
Estado.

- Se recomienda el diseño, desarrollo e implementación de cursos de sensibilización e


investigación en casos de muertes de personas privadas de libertad en custodia del Estado.
El MNP se pone a disposición para colaborar en el proceso de diseño de los planes de
capacitación.

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