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1 MODELO IDEAL: DE VIDA AGUSTINIANA Y PRESENCIA EN LAS CULTURAS

LATINOAMERICANAS
EL primer aporte a la Iglesia local es nuestro carisma de vida comunitaria, por eso es
importante que se concrete en aspectos como: número de miembros en comunidad no
inferior a tres hermanos de votos solemnes; que se asegure la participación en todos los
momentos comunes, que en las comunidades locales haya espacios de diálogo,
fraternidad y corresponsabilidad, con caridad, honestidad, amistad, servicio, compartir
los bienes materiales y nuestra espiritualidad con los laicos; que las comunidades se
abran al entorno social promoviendo los valores evangélicos y agustinianos que
muestren creíble a la sociedad nuestro carisma.
Que los hermanos tengan tiempo de estudio, oración y recreación; que se promuevan
los momentos comunitarios y se valoren los retiros y la acción pastoral. Que haya
cooperación entre los hermanos aunque cada uno tenga una responsabilidad específica,
la comunidad participa en los momentos significativos de cada servicio.

Para reflexionar:
1) Señale algunas sugerencias concretas de cómo nuestras comunidades pueden
llegar a ser núcleos proféticos que iluminen desde el evangelio y el carisma la
realidad pastoral en que servimos.
Creando pequeños grupos en los barrios o zonas pastorales, con espíritu agustiniano,
fomentando el diálogo, la fraternidad, reflexionando sobre valores cristianos y
agustinianos. Luego creando espacios de encuentro entre estos grupos. De igual manera,
por medio de celebraciones litúrgicas sacramentales o de otra índole, que favorezca la
vida espiritual.
Haciendo presencia en los establecimientos educativos por medio de pequeños talleres
o convivencias con los niños y jóvenes al menos unas dos veces por semestre.
Todo esto fortalecido por el testimonio que debemos dar como comunidad.
1.2. Modelo ideal: de presencia agustiniana en las culturas de América latina
Podemos seguir dos imágenes bíblicas como orientación: La primera es Juan Bautista
que busca menguar mientras Cristo debe crecer, así debemos aferrarnos a Cristo y hacer
visible el carisma de san Agustín; la segunda imagen es la comunidad de Jerusalén que
se nos ofrece como modelo y que Agustín ofrece en su Regla.
De ahí que un objetivo claro para la comunidad es la evangelización de las culturas por
medio del evangelio y la promoción humana. La comunidad debe promover un proceso
de inculturación, debe descubrir las necesidades del pueblo y la Iglesia a los que sirve;
las obras y los servicio deben responderá las necesidades del lugar.
Todo lo anterior debe ir de la mano con la promoción de las vocaciones: promoviendo
la vida religiosa agustiniana, promoviendo el papel de los laicos y promoviendo
vocaciones a la Iglesia. Para todo esto es necesario ser signos de unidad, tener un
espíritu de aprendizaje de la cultura donde estamos y buscando en ella los signos del
Espíritu Santo.
Así mismo hay que saber discernir lo positivo y negativo de la globalización, fomentar la
vida agustiniana, promover la formación permanente, trabajar pastoralmente en
equipo, reconocer los papeles de responsabilidad de acuerdo al nivel de vida religiosa y
pastoral.
Todo esto busca que la vida religiosa agustiniana trabaje para ser realmente signo y
fuerza en la construcción del Reino de Dios, encarnándose en la realidad cultural; que la
presencia agustiniana asuma la dirección y futuro de nuestras obras y servicios desde el
carisma propio, fomentando el rol de los laicos.
Es necesario, además, dialogar con la Iglesia diocesana para determinar las necesidades
en la evangelización y dar nuestro aporte agustiniano.
En la formación inicial es necesario e importante hacer tomar conciencia de todo esto.
PREGUNTAS
1) Si fuéramos enviados a otro país (cultura, pueblo, etnia, circunscripción…) ¿Qué
tentaciones descubro al momento de iniciar el proceso de inculturación del
Evangelio en otra realidad cultural que me resulta totalmente desconocida?
Una posible tentación es la que pretender implantar o repetir las experiencias pastorales
que he vivido en mi país. Por eso es importante primero Ver el contexto, aprender de esa
cultura, y no pretender dárselas de superior a los demás, el sabelotodo o asumiendo
actitudes autoritaristas. No pretender cambiar las costumbres de la gente de un
momento a otro o atacar esas mismas costumbres presentándolas como pasadas de
moda, como falsas, etc.
2) JUZGANDO nuestra realidad a partir del FIN y OBJETIVO ÚLTIMO de este modelo
ideal, ¿qué desafíos y deficiencias concretas descubrimos en el proceso
evangelizador que realizamos en comunidad?
Primero es importante el testimonio que nosotros demos en nuestras pastorales como
religiosos y como ministros ordenados, así como la manera en que tratamos a los laicos
y a todos los que trabajan con nosotros.
Se insiste mucho desde el Magisterio de la Iglesia (y este documento) la participación de
los laicos en nuestras diferentes obras. Es importante darle el lugar que les corresponde
como miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.