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Siete consejos clave para que tu empresa sobreviva a la era digital Adaptarse a la

transformación digital es vital para la supervivencia y el crecimiento de las empresas
en el mundo globalizado

En el Perú solo el 76% de las empresas utiliza Internet para enviar correos electrónicos y
chatear. (Foto: El Comercio)
15.08.2018 / 11:30 am

Adaptarse a la transformación digital es vital para la supervivencia y el
crecimiento de las empresas en el mundo globalizado e interconectado en el que
vivimos actualmente.

Josep Valor, profesor de IESE Business School, ha señalado que las empresas
deben desarrollar una estrategia de transformación digital para asegurar su
supervivencia. "Los nuevos hábitos de los clientes, la aparición de modelos de
negocio distintos propiciados por lo digital y la amenaza de la irrupción de
competidores digitales obliga a las compañías tradicionales a innovar y ser más
eficientes".

Sin embargo, en el Perú solo el 76% de las empresas utiliza Internet para enviar
correos electrónicos y chatear. Incluso, muchas pequeñas y medianas empresas
(pymes) no cuentan con página web ni redes sociales, según cifras expuestas en el
último encuentro de Iberoamérica Empresarial.

Para el gerente de soluciones de Ofisis, Martín García, la transformación digital no
es solo abastecerse de tecnología, sino también cambiar el chip de las personas, que
sean conscientes de la rapidez con que se mueve el mundo debido a la tecnología y
arriesgarse a adoptarla en favor de la productividad.
A continuación, siete recomendaciones clave para que las empresas sobrevivan a la
era digital.

DIAGNOSTICAR Y EMPEZAR DE A POCOS
Para García, no es necesario invertir mucho dinero ni comprar los productos más
tecnológicos para estar integrados a la transformación digital. Primero se debe
evaluar la situación de la empresa: los tiempos para lograr objetivos, el sobrecosto
de horas de trabajo, la rentabilidad de la empresa y la rapidez o lentitud de sus
procesos.

“También es vital mirar a la competencia: qué plataformas tecnológicas utiliza,
cuáles le dan mayor resultado de acuerdo a su nicho de mercado, cómo es su
comunicación externa con los usuarios, etc.”, dijo García.

Una vez que sepamos de qué pie “cojea” la empresa, se irán haciendo cambios
graduales. Para algunas empresas será más importante empezar por hacer
funcionar sus redes sociales y para otras el mejorar sus procesos internos con
ayuda de un software ERP, que le permita automatizar sus sistemas financieros, de
recursos humanos, entre otros.

Según el informe del International Institute For Management Development,
Competitividad digital 2017, el Perú está en el puesto 62 de 63 países.

Para García, además de que en el Perú la infraestructura del Internet no llega a
todo el país y que solo el 51.7% de los peruanos tiene acceso a la red, este resultado
también se explica por dos factores: miedo al cambio y ver la tecnología como un
gasto y no una inversión.

Cambiar esto pasa por capacitar al personal para que comprenda que la tecnología
los ayudará a ser más productivos en el trabajo. Si antes elaborar grandes
presupuestos o sistematizar las planillas demoraba siete días o más, ahora con un
software ERP se logra en minutos.

De acuerdo a un estudio de Xertica, más del 70% de empresas peruanas reconoce
que la transformación digital ha aumentado la productividad de los empleados y no
los reemplaza.

La reputación virtual de una empresa es vital en la transformación digital. Una
comunicación eficiente a través de redes sociales permite tener una relación directa
con los clientes, conocer sus dudas, mostrar los valores de la empresa, y el costo de
la publicidad es menor y de mayor alcance.

Además, para el 2020, habrá 4 veces más dispositivos conectados a Internet que
personas en el planeta, lo cual significa que la comunicación virtual se afianzará.
Para invertir en marketing digital es importante conocer el nicho de mercado al que
nos dirigimos, para saber qué redes sociales elegir, qué tipo de publicidad impulsar
o el tono de la comunicación de la empresa. También es necesario tener personal
eficiente que se haga cargo de esta tarea al 100%, según el gerente de soluciones
de Ofisis.

El uso del Big Data ha revolucionado el mundo corporativo. En las empresas
'retail', por ejemplo, esta tecnología les permite conocer el gusto de sus clientes,
saber lo que más o menos se compra y los productos que les gustaría adquirir. De
esta manera será más fácil saber qué nuevas promociones realizar o en qué
tendencias invertir para atraer a sus clientes.

“Si bien no todas las grandes empresas pueden adquirir este tipo de sistemas, se
puede empezar de a pocos. Por ejemplo, si se utiliza un software ERP para manejar
los sistemas internos de la empresa, se le puede añadir las plataformas de redes
sociales para analizar indicadores de consumo y predecir los gustos del cliente”,
señala Martín García.

La empresa de entretenimiento online Netflix compite por precio con otros
intermediarios que ofrecen lo mismo, como Amazon o Hulu. Si no quiere morir
en el intento, tiene que seguir generando activos propios con nuevas series.

Para el profesor Josep Valor, hay que apalancarse en los activos que permiten
diferenciarse de la competencia. Los productos y servicios que no lo hagan
acabarán por reducir sus márgenes.

El caso de Blackberry es emblemático: pasó de ser el gigante de los smartphones
a una empresa en decadencia. Mientras esa empresa se centraba en producir el
mejor dispositivo, Apple y los fabricantes basados en Android no solo vendían
equipos, sino que crearon un ecosistema de desarrolladores de aplicaciones que
añadían valor a su plataforma, haciéndola mucho más atractiva para los usuarios.

Debemos asegurarnos de invertir recursos para lograr que nuestro producto o
servicio sean valiosos para el cliente. A menudo el valor de nuestra plataforma
puede estar en los complementos, y no en el producto, según Valor.

El profesor de la IESE Business School dijo que es muy conveniente contar con
una estrategia de comunicación digital que permita gestionar las redes sociales y
relacionarnos de manera positiva con clientes y stakeholders, y monitorizar quién
dice qué.

Esto ayudará a evitar casos como el de Nestlé, que en 2010 sufrió una importante
crisis en las redes sociales que no supo gestionar, cuando Greenpeace denunció a
la compañía por malas prácticas en la elaboración de sus productos.