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Hurto/robo mercancías en transporte terrestre

Jorge Selma, 21/01/2014

En el contrato de transporte terrestre de mercancías por


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carretera ( tanto nacional, como en el internacional, la
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obligación que incumbe al transportista es de resultado,
cual es entregar la mercancía sin daño alguno en el lugar
de destino y en el plazo pactado, de modo que si esto no se produce se
presume la culpa de aquél.

De manera que el transportista responde en caso de pérdida, avería o retraso,


salvo que medie causa legal para que opere una exoneración de
responsabilidad, en concreto, los supuestos de caso fortuito, fuerza mayor o
vicio propio de la mercancía. Como regla general la carga de acreditar la
concurrencia de una causa de exoneración incumbe al transportista por lo que
si no la demuestra no podrá eludir su responsabilidad.

Los casos en los que la pérdida de la mercancía se deba a la sustracción


cometida en los vehículos de los transportistas revisten especial interés.
Cuando lo que se produce es un robo con el empleo de violencia o de
intimidación sobre las personas los precedentes jurisprudenciales apuntan a la
apreciación de causa de exoneración de responsabilidad utilizando el criterio
flexible de dar cabida dentro del concepto de fuerza mayor al caso fortuito ( la
fuerza mayor, entendida en sentido amplio, además de lo inevitable, da
también cobijo a los supuestos de caso fortuito, es decir lo imprevisible en un
decurso normal de los acontecimientos).

Cuando lo acaecido es un robo cometido mediante utilización de fuerza en las


cosas deberá prestarse especial atención a la valoración de las circunstancias
concurrentes, resultando exigible que se demuestra de manera suficiente que
se adoptaron las medidas de seguridad de acuerdo con las exigencias de un
criterio de diligencia profesional, como es la exigible al transportista, pues de lo
contrario debería apreciarse la responsabilidad de este.

Por último en los supuestos de mero hurto, es decir, cuando en la sustracción


no concurre violencia o intimidación en las personas o fuerza en las cosas, no
debería, en principio, apreciarse un supuesto de fuerza mayor, pues el
delincuente habrá gozado de cierta facilidad para acceder a la mercancías
transportada, ya lo fuese por descuido del chofer o ya por insuficiencia de las
medidas de cierre del vehículo ( como hubiese sido, por ejemplo, tomarse un
descanso sin cerrar las puertas con llave o dejar el vehículo en un lugar
inadecuado sin custodia, etc) lo que denotaría una cierta falta de diligencia
profesional que impediría cuando menos , la aplicación de la referida causa de
exoneración.

Caben, no obstante, supuestos que se encuentran a caballo entre los que


hemos clasificado con anterioridad, que pueden resultar susceptibles de ser
reconducidos a la circunstancia de exoneración de responsabilidad del
transportista, como en el que el conductor del camión se enfrentó a una
operación planificada para arrebatarle el vehículo, incluso con el inicial empleo
de mecanismos intimidatorios, aunque fuera finalmente la astucia de los
delincuentes, empleada al amparo de la situación de tensión creada mediante el
previo acoso a la víctima , lo que permitió la sustracción tras una maniobra de
distracción.

Por ello, en los supuestos de fuerza en las cosas /hurto tendrá que valorarse,
caso a caso las circunstancias que concurren en los hechos, a efectos de
concretar si existe o no responsabilidad en el transportista.

Jorge Selma
Socio fundador del Gabinete Jurídico Selma & Illueca, Abogados