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ARTICULO 138.- Bienes de terceros.

Cuando existan en poder del fallido


bienes que le hubieren sido entregados por título no destinado a trasferirle el
dominio, los terceros que tuvieren derecho a la restitución pueden solicitarla,
previa acreditación de su derecho conforme con el Artículo 188. Se incluyen
en esta norma los bienes obtenidos de la transformación de productos
elaborados por los sistemas denominados 'a maquila', cuando la contratación
conste en registros públicos. (Oración "Se incluyen en esta norma los bienes
obtenidos de la transformación de productos elaborados por los sistemas
denominados 'a maquila', cuando la contratación conste en registros públicos"
incorporada por art. 8° de la Ley N° 25.113 B.O. 21/7/1999)

ARTICULO 188.- Trámite de restitución de bienes de terceros. Después de


declarada la quiebra y antes de haberse producido la enajenación del bien,
los interesados pueden requerir la restitución a que se refiere el Articulo 138.

Debe correrse vista al síndico y el fallido que se encontraba en posesión del


bien al tiempo de la quiebra, en el caso de que éste hubiese interpuesto
recurso de reposición que se halle en trámite.

Si no ha concluido el proceso de verificación de créditos el juez puede exigir,


de acuerdo con las circunstancias, que el peticionario preste caución
suficiente.

causa C. 92.156, "Rabellino, Lázaro Angel contra Folguera


S.A. Restitución".

a) Pretende el incidentista apartar de los activos propios del proceso


concursal la cantidad de cereales que oportunamente depositara en los silos
de la firma Folguera S.A., afirmando que la titularidad de dichos bienes no
pertenece a la firma fallida, por lo que es ajena a toda posible agresión de los
acreedores.

b) Sabido es que uno de los principales corolarios del


desapoderamiento a que se ve sometido el quebrado, es la inmediata
incautación de los bienes que tiene en su poder (art. 177, ley 24.522), sin que
la ley permita discriminar ab initio el título por el que aquél posee dichos
bienes.

Como contrapartida necesaria de semejante agresión material sobre


cosas que quizás no pertenecen al insolvente, la ley especial establece los
mecanismos pertinentes para asegurar que quienes resulten los titulares
dominiales de dichos bienes, o acreedores a su restitución, puedan apartarlas
de la masa activa falencial, demostrando que la tenencia de las mismas no
responde a un derecho de dominio por parte de la concursada (arts. 138 y
188, L.C.Q.).

Estas acciones de depuración de la masa pueden ser entabladas a


través de pretensiones reales reivindicatorias, que en su caso reclamarán la
verificación de los extremos propios de dichos remedios (en particular, la
titularidad del dominio por el legitimado activo) o, como estipula el art. 138 de
la ley o, falimentaria, por medio del pedido de restitución de las cosas "que
hubieran sido entregadas -a la quebrada- por título no destinado a transferirle
el dominio" (para lo cual no resulta necesario para el tercero acreditar la
propiedad de la cosa, sino que le bastará con demostrar que su entrega fue
concretada sin vocación de transferir la titularidad).

De las resultas de estas acciones queda perfilada la "masa activa de


derecho" (que es sobre la que verdaderamente se deben cobrar los
acreedores del concurso), frente a la "masa activa de hecho" -integrada
genéricamente por todos los bienes incautados- (v., en este sentido, Heredia,
Tratado exegético de derecho concursal, Bs. As., Ábaco, t. 4, pág. 968).

c) Formulada esta aclaración, reitero que corresponde rechazar la


crítica del quejoso basada en la desinteligencia que pregona respecto de la
alzada, en cuanto a la determinación de la acción incoada.

No advierto que el a quo haya confundido su reclamo con una


reivindicación del derecho común. Lo que procuró aclarar el sentenciante, es
que independientemente de las diferencias que puedan pregonarse respecto
a los diversos mecanismos de "depuración" de la masa (acciones de
separación, reivindicación), lo cierto es que todos ellos requieren el
cumplimiento de un presupuesto común: la individualización del bien cuyo
apartamiento se pretende.

Es decir, que a juicio de la Cámara resulta inviable remover un bien o


un conjunto de bienes del acervo concursal, sin especificarlos concretamente,
carga que no se ve satisfecha por la referencia a cantidades de cosas de
determinada calidad, como ocurre en autos con el cereal depositado.

ARTICULO 329.- Actos sujetos a autorización. El titular puede, previa


autorización del Registro Público de su domicilio:
a) sustituir uno o más libros, excepto el de Inventarios y Balances, o alguna
de sus formalidades, por la utilización de ordenadores u otros medios
mecánicos, magnéticos o electrónicos que permitan la individualización de las
operaciones y de las correspondientes cuentas deudoras y acreedoras y su
posterior verificación;

b) conservar la documentación en microfilm, discos ópticos u otros medios


aptos para ese fin.

La petición que se formule al Registro Público debe contener una adecuada


descripción del sistema, con dictamen técnico de Contador Público e
indicación de los antecedentes de su utilización. Una vez aprobado, el pedido
de autorización y la respectiva resolución del organismo de contralor, deben
transcribirse en el libro de Inventarios y Balances.

La autorización sólo se debe otorgar si los medios alternativos son


equivalentes, en cuanto a inviolabilidad, verosimilitud y completitud, a los
sistemas cuyo reemplazo se solicita.

ARTICULO 1656.- Efectos. Revisión de los laudos arbitrales. El convenio


arbitral obliga a las partes a cumplir lo estipulado y excluye la competencia de
los tribunales judiciales sobre las controversias sometidas a arbitraje, excepto
que el tribunal arbitral no esté aun conociendo de la controversia, y el
convenio parezca ser manifiestamente nulo o inaplicable.

En caso de duda ha de estarse a la mayor eficacia del contrato de arbitraje.

Los laudos arbitrales que se dicten en el marco de las disposiciones de este


Capítulo pueden ser revisados ante la justicia competente por la materia y el
territorio cuando se invoquen causales de nulidad, total o parcial, conforme
con las disposiciones del presente Código. En el contrato de arbitraje no se
puede renunciar a la impugnación judicial del laudo definitivo que fuera
contrario al ordenamiento jurídico.
ARTICULO 2459.- Prescripción adquisitiva. La acción de reducción no
procede contra el donatario ni contra el subadquirente que han poseído la
cosa donada durante diez años computados desde la adquisición de la
posesión. Se aplica el artículo 1901.