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Tema 8 La Gracia Divina

Iniciamos ahora la tercera parte de este curso de Antropología cristiana.

- En primera instancia vimos la creación del hombre, como acto primero de amor
de Dios, el Creador, hacia el hombre, su criatura predilecta, quien representa el
culmen de la obra creadora por cuanto fue hecha a imagen y semejanza del
mismo Dios siguiendo el modelo de Jesucristo, el verdadero Hijo de Dios.
Recordemos que esa semejanza se manifiesta en el alma espiritual del hombre,
quien tiene la inteligencia, la voluntad y la libertad para buscar el Bien y la
Verdad absoluta.
La dignidad del hombre se basa, justamente, en que –en uso de esa libertad-
puede elegir buscar y aceptar la amistad y el amor que Dios le ofrece.
- En segundo lugar vimos cómo ese camino que nos conducía a Dios se ve
dificultado, enormemente, por el pecado, entendido como el libre rechazo del
hombre al orden impuesto por Dios. En efecto, cuando el hombre quiere ser
como Dios, otro Dios, olvidando su condición de criatura y se ensoberbece, es
cuando más se aleja de Dios.
Pero el amor del Creador es incondicional por su criatura; a pesar del pecado no lo
abandona ni lo desampara y le promete el envío de un salvador (Gn 3, 15, el
llamado Protoevangelio, el primer anuncio de la buena noticia de la
salvación)
-Pues bien, ese salvador es Jesucristo, el Hijo que se hace hombre verdadero
asumiendo la naturaleza humana menos en el pecado. Así, el acontecimiento de
Cristo en la historia marca el hecho de que Dios salva al hombre del mal, de la
muerte y del sufrimiento, y somos hechos de nuevo partícipes de la vida
divina, que constituye el proyecto original de Dios para el hombre. Por eso, la
elevación sobrenatural es, de hecho, una "nueva creación en Cristo" (2Cor 5,17;
Gal 6,15).

Tercera parte: La Gracia Divina

a) Concepto de Gracia
-La Encarnación restableció la unión entre Dios y el hombre, que el pecado
había roto; la Redención reconcilió al hombre pecador con Dios ofendido y la
muerte del Redentor, ofrecida por todos los hombres, tuvo eficacia y mérito más
que suficientes para salvarlos a todos; pero, es preciso que se nos haga
participantes de los frutos de la Encarnación y Redención y el agente de la
comunicación de los méritos de Cristo al alma –en la persona del Espíritu Santo-
es lo que se llama gracia.
-Es decir, como Jesucristo es nuestro salvador puesto que con él se hizo presente
el reino de Dios y con su muerte voluntaria y su resurrección liberó al mundo del
pecado, restableciendo el diálogo amoroso entre Dios y el hombre (Rom 6,4).
Jesús prometió enviar su Espíritu –el Espíritu que es el vínculo de amor que
une al Padre y al Hijo en la Trinidad- para acompañar al hombre hasta el fin de los
tiempos en su caminar hacia Dios.
-Fijemos la atención en esto: mientras caminamos al encuentro definitivo con
Dios y pasemos de esta vida a la otra, mientras, es Dios quien nos quiere
acompañar en nuestro interior, en nuestro corazón, habitando en nuestro ser.
Precisamente a ese “regalarse” de Dios al hombre se le llama “Gracia”.
-La Gracia, entonces, es la auto-donación de Dios, a través del Espíritu Santo,
al hombre, donde Dios se da a sí mismo y esto provoca efectos en nosotros.

La puerta que nos abre a la posibilidad de vivir en gracia es el Bautismo, el


primero de los sacramentos

b) Clasificación de la Gracia
-Sólo para efectos pedagógicos se suele distinguir entre:
 Gracia increada, designa la comunicación de Dios al alma mediante el
don del Espíritu Santo,
 gracia creada que es la consecuencia o el efecto de esa comunicación
de Dios que conlleva la transformación interior del hombre, con el que
se recibe un nuevo ser, y mediante el cual se hace presente Dios de un
modo nuevo en el alma, por la inhabitación de la Trinidad en el hombre.
 gracia actual, que es transitoria; es un momento por el cual Dios nos
ayuda a evitar el mal y obrar el bien. Es un socorro divino pero que no lo
hace todo sin nosotros: para obtener su fin, la gracia actual necesita de
nuestra cooperación. Si correspondemos fielmente a ella, adquirimos un
mérito o si la hacemos ineficaz por nuestra voluntad, somos culpables.
 gracia habitual (o santificante) es la que permanece en nuestra alma y la
hace santa y agradable a Dios; la Biblia la designa gracia con el nombre de
“vida” porque es la vida sobrenatural del alma.
 gracia suficiente es el auxilio que Dios envía al alma, pero no obtiene
resultado porque el hombre la resiste.
 gracia eficaz es el auxilio que obtiene realmente el efecto para el que Dios
le comunica. Esta eficacia deja siempre a salvo la libertad humana: el
hombre, puede, en cada instante, seguir el impulso de la gracia o
rechazarlo, consentir a las inspiraciones del Espíritu Santo o resistir a ellas.

c) Necesidad de la gracia
-La gracia es absolutamente necesaria al hombre para todos los actos
sobrenaturales: "Sin Mí no podéis hacer nada" (Jn 15,5); "No somos capaces de
formar por nosotros mismos ni un buen pensamiento: sólo Dios es quien nos da
este poder" (2Co 3, 5). Por su parte, el C. de Trento: "Sin la gracia de Jesucristo,
el hombre no podría ser justificado por las obras que ejecuta ayudado de sus
fuerzas naturales. La gracia divina no se le concede sólo como un auxilio útil, sino
como un socorro necesario. Sin la ayuda del Espíritu Santo, el hombre no podría
creer, esperar, amar, arrepentirse, como es necesario, para merecer la
santificación" (s.6 can. 1-3).
-Y si "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad" (1Tim 2, 4), Dios, en su misericordia, concede a todos los hombres los
auxilios que necesitan para obtener su fin, porque "Dios no ordena imposibles,
pero cuando manda nos advierte al mismo tiempo que hagamos lo que podemos y
que pidamos lo que no podemos y Él nos ayuda a poder" (s VI, cap. 11). Por
consiguiente, Dios jamás niega las gracias necesarias a los justos para
cumplir sus mandamientos; ni a los pecadores, para arrepentirse y salir del
estado de culpa.

d) Gracia y libertad
-Sobre el problema de la armonía entre la gracia y la libertad humana, hay que
dejar claro que la gracia no destruye para nada la libertad, sino al contrario, la
respecta y la supone. La libertad humana queda entera en todas las
circunstancias y condiciones en que la gracia puede obrar: sea que se trate
de pasar de la infidelidad a la fe, o del pecado al estado de justicia y santidad,
o bien que sea cuestión de la perseverancia del alma justa, la libertad humana
permanece intacta.
-De este modo, podemos decir que los que se pierden, se pierden libremente;
se pierden por elección, por obstinación, por efecto de una perseverancia
voluntaria en el mal; se pierden a pesar del mismo Dios, que quiere su
salvación y que les prodiga hasta el fin los medios para obrar bien.

e) Efectos de la Gracia
-La presencia de Dios en nuestra alma (inhabitación de Dios) produce una
nueva forma de vivir; el hombre, poco a poco, trata de ser mejor persona con la
ayuda del Espíritu Santo. La acción de Dios es una y total, y los diferentes
aspectos de esta acción los veremos a continuación.
1) La Justificación
-Es un término jurídico, más precisamente judicial. Se trata de determinar quién es
“justo” para exigir un derecho en un pleito. El hombre ha perdido la calidad de
“justo” ante Dios por el pecado; ha rechazado el “estado de justicia original” en que
fue creado. Sólo Cristo puede devolver esa justicia al hombre en virtud de los
méritos de su pasión, muerte y resurrección
2) El perdón de los pecados
-La justificación se puede decir que comienza siempre con el perdón de los
pecados, que significa una verdadera remisión y cancelación del pecado
original que está presente en la naturaleza humana como consecuencia de la
caída de los primeros padres, como de todo pecado personal que actualmente
tenga quien vive la justificación.
3) La Filiación divina
-Con Cristo, cada cristiano es ungido por el Espíritu Santo en el Bautismo (Rom
8,11). Esto nos permite decir que el hombre es también elegido como hijo de Dios.
-Dios, que es Padre, quiere librar al hombre del pecado, para ello envía a su Hijo
quien proclama la necesidad de conversión y enseña a los hombres a llamarle
Padre. Son las Bienaventuranzas las que señalan el camino para que el
hombre pueda llegar a ser hijo de Dios.
-Esta calidad de hijo adoptivo de Dios el hombre sólo la alcanza cuando está
unido a Cristo, iniciada en el Bautismo La obra del Espíritu Santo es hacer al
cristiano siempre más conforme a Cristo, en sus pensamientos, sentimientos,
estados de ánimo y comportamientos concretos, hasta llevarlo a ser "un espíritu
con Él" (1Co 6,17). El Espíritu realiza la transformación progresiva de las
facultades operativas del cristiano imprimiéndoles "los mismos sentimientos
que tuvo Cristo" (Flp 2,5).
-Por otro lado, quien es hijo del Padre tiene como hermano a Cristo (GS 32),
ya que la benignidad del Padre quiso que el Verbo encarnado fuese el primogénito
entre muchos hermanos (LG 7; GS 10,32). Más aún, la relación con Cristo es la
que nos proporciona la filiación divina: los que siguen a Cristo son elevados a esta
filiación. La filiación adoptiva se obtiene mediante la inserción en el Hijo natural:
nos hacemos filii in Filio gracias a la redención.
4) La inhabitación de la Stma Trinidad en el hombre en gracia
-Es la presencia real y sobrenatural de las tres Personas de la Trinidad en el
alma de los justos, y se diferencia grandemente de la presencia natural de Dios
en todo lo creado, incluyendo al hombre: "Si alguno me ama, guardará mi palabra,
y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." (Jn)
-Es, pues, una presencia especial, íntima, que nos da la posesión real y verdadera
del mismo Ser infinito de Dios. No tendemos ya, en efecto, hacia Dios como algo
que esté fuera de nosotros, sino que lo poseemos dentro de nuestra propia alma.
En efecto, la Santísima Trinidad quiere hacernos participar de su vida íntima
divina.
5) Templos del Espíritu Santo
-La convicción es que Cristo y los cristianos forman el nuevo templo de
Dios. Ya no se adorará a Dios en un templo físico sino en el corazón de cada
hombre, siendo la conciencia el Tabernáculo nuevo donde el hombre se encuentra
con su Señor (Jn 4), Por eso el Espíritu hace que los cuerpos de los cristianos
sean templo del Espíritu (1Co 6,19).
-La presencia del Espíritu está unida a la filiación adoptiva divina y sirve para
testificar el hecho de la filiación (Ga 4,6). Entre las consecuencias de la misma
(Rom 5,1-5; 8,9-16) se mencionan que por la unión con Cristo, el cristiano recibe
al Espíritu Santo; esta presencia del Espíritu hace que el hombre se adhiera al
Padre con amor filial y adquiera una prenda de la futura resurrección.
6) Miembros de la Iglesia
-El hombre nuevo está constituido por el Espíritu de Cristo según una
dimensión comunitaria, como miembro del nuevo pueblo de Dios.
-El cristiano es miembro del cuerpo del que Cristo es la Cabeza, la Iglesia, y
piedra viviente del templo espiritual construido sobre la piedra angular que es
Cristo. Ese cuerpo del que los cristianos son miembros es un cuerpo orgánico y
organizado, donde los miembros, todos los redimidos, que son los que reciben el
influjo sobrenatural de la Cabeza. El Espíritu Santo es el principio que unifica y
anima a todos los miembros y a todos los ministerios. Cristo Cabeza
comunica a todo el cuerpo la gracia: "Le vimos lleno de gracia y de verdad... y de
su plenitud recibimos todos" (Jn 1, 14-16).
7) La imitación de Cristo: el mandamiento del amor y el del servicio
-El rostro de Cristo está llamado a repetirse en cada hombre; la unción por el
Espíritu identifica interiormente al hombre con Cristo. La vida cristiana es
imitación de Cristo, pero no solo una imitación externa sino que también es una
configuración real que viene por el Espíritu Santo, y así el hombre se convierte en
hijo de Dios, se configura con Jesucristo.
-El hombre ha sido creado para hacerse conforme a la imagen del Hijo, y el
Espíritu Santo le capacita para cumplir la ley nueva del amor; imitar a Cristo en
la caridad es lo más importante en la vida del hombre cristiano. "Un
mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros; como yo os he amado,
amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
os tenéis amor entre vosotros" (Jn 13, 34-35).

- Justificación
Por el Espíritu
Santo -Perdón de pecados

- Filiación divina

- Inhabitación de Dios
Dones de la Al hombre
- Templos del E. Santo
Resurrección
- Miembros de la Iglesia

- Imitación de Cristo: el
amor