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Casas, Muchas Vidas


Herramientas Sistémicas para Almas
Nómadas
(Lola C. Belmonte) Agradecimientos

A mis padres que me miran desde arriba, a las Constelaciones con todos mis
maestros, a mis amigos que nunca me dicen la verdad, pero me animan, a
aquellos que me dijeron que no podía, porque me dieron impulso, en especial a
los clientes que han confiado en mí.

A todos los que han colaborado de algún modo. (Ver lista de colaboradores al
final del libro) ÍNDICE
Pág. 5. Prólogo Brigitte Champetier de Ribes Pág. 7. Encontrar tu lugar.
Pág. 14. De casa en casa, de vida en vida. Pág. 16. Aterrizar en Murcia. Casa 1
Pág. 20. El barrio de la Paz. Casa 2
Pág. 22. Los recién llegados. Madrid. Casa 3 Pág. 25. El cuartel de Argüelles.
Casa 4 Pág. 27. Casa de chicas. Casa 5
Pág. 29. De la crisis a la oportunidad. Casa 6 Pág. 33. La casa vigilada, estar
atenta. Casa 7 Pág. 36. Cayeron las torres y mi casa. Casa 8 Pág. 43. La casa de
lo invisible. Casa 9 Pág. 48..La casa del miedo. Casa 10
Pág. 52. RITUAL La cajita de los deseos Pág. 53. Casa de transformación. Casa
11 Pág. 58. Reconectando con el alma

Pág. 68. HERRAMIENTAS SISTEMICAS PARA ALMAS NOMADAS:


Ejercicios Brújula

Pág. 69. ¿Cuántas memorias tenemos?


Pág. 73 La brújula de la verdad.
Pág. 76. El test selección.
Pág. 88. Tu mente, tu alma.
Pág. 83. Ponerse en el lugar del otro.
Pág. 87. Cuida tus palabras, las lleva el viento. Pág. 91. Volver a nacer. El lugar
en la familia Pág. 95. RITUAL Fiesta del nacimiento.
Pág. 97 Volver al Km.0, casa cerrada. Casa 12
Pág. 100 EL LENGUAJE DE LAS CASAS C. I. Pág. 106 Otro modo de vender
y comprar. Pág. 108 Consejos para vender casa. Pág. 111 Home Staging vende
más rápido. Pág. 114 La ayuda del Feng Shui.
Pág. 117 RITUALES de “limpieza”.

Pág. 121 EJEMPLOS DE CONSTELACIONES Pág. 122 La primera casa


vendida. Pág. 126 El casado, casa quiere.
Pág. 129 Casas que atrapan.
Pág. 131 Casas enfadadas.
Pág. 133 Casas de sangre.
Pág. 135 Casas que te encuentran. Pág. 138 El local no despedido.

Pág. 141 RITUAL de despedida de casa.

Pág. 147 Viviendo la casa número 13. Pág. 150 Colaboraciones


Pág. 153 ¿Y ahora qué?
PRÓLOGO DE BRIGITTE CHAMPETIER DE
RIBES
He disfrutado mucho leyendo este nuevo libro de Lola Belmonte.

En 13 Casas Muchas Vidas, Herramientas Sistémicas para Almas Nómadas”,


Lola nos describe el viaje de la vida a través del espejo de las diferentes moradas
que nos albergan, cobijan, estimulan o despiden a lo largo del camino, relatando
la fenomenología de su propio andar en busca de su destino, para iniciarnos a la
comprensión profunda de lo que yace detrás del amor a primera vista por una
vivienda o del bloqueo inesperado de la venta de una casa.
Su relato nos adentra progresivamente hacia las claves que necesitamos saber
manejar para nadar con éxito en el terreno inmobiliario y alcanzar lo que cada
uno se haya propuesto.
Rápidamente, nos inicia a dialogar con lo invisible con ejercicios creados por
ella, y cuya eficacia ella misma ha comprobado.
Estos ejercicios son presentados de un modo muy ameno, con imágenes y
comentarios prácticos, de modo que todos, incluso los más neófitos en temas
sistémicos, o energéticos, podrán utilizarlos para enfocarse en lo esencial de su
deseo profundo y conseguir la materialización de su éxito.
Luego expone casos concretos de venta de casas y pisos, en los que nos desvela
los secretos del éxito en el mundo inmobiliario. Sus reflexiones muestran una
amplia experiencia y un gran conocimiento de la aventura de la vida.
Cada uno resonará a su modo con todas las vivencias descritas, teniendo tomas
de conciencia tras tomas de conciencia.
El hilo conductor sistémico, el de hacernos comprender y experimentar el Orden
del Amor de Bert Hellinger que defiende el cómo y el porqué de la necesidad de
encontrar nuestro lugar en el universo, se está tejiendo a lo largo de todo el libro,
uniéndose poco a poco a todos los grandes principios de las Constelaciones
familiares.
Los consteladores “inmobiliarios” encontrarán aquí una profusión de datos,
pistas y maneras de llegar a soluciones exitosas.
Lola nos presenta un enfoque diferente de lo habitual, con mucha proximidad,
gracia y ternura, para ayudar a los que se dedican al campo inmobiliario y a los
que buscan un lugar en su vida a que se encuentren. Introduce una nueva mirada,
fresca, llena de humanidad y conocimientos, ofreciendo nuevas perspectivas
para las preocupaciones cotidianas de la inmensa mayoría de la gente.
Brigitte Champetier de Ribes
Instituto de Constelaciones Familiares.
Encontrar tu lugar
Muchas personas anhelan encontrar su lugar en el mundo; ese lugar buscado se
puede materializar de muchas formas.

Para algunos se trata de cumplir su misión, haciendo lo que han venido a hacer.

Para otros es eso que llaman conseguir una “buena colocación”, una vida
tranquila y desahogada. Para los demás es encontrar unos brazos en donde
cobijarse, encontrar un amor.
Y por qué no, para algunos también es encontrar ese lugar físico: una casa con
jardín, un pueblo con mar o con montaña, ese lugar donde volver, donde
descansar. Sin embargo, para todo en la vida “hay que estar en el lugar adecuado
en el momento preciso”. Y a esos dos parámetros, algunos lo llaman suerte. Se
dice “Tuvo suerte, estaba en el lugar y en el momento adecuado…” y ganó”.

Encontrar un buen lugar en la vida es una meta primordial…Y si ese lugar está
en el “presente conocido”, pues mucho mejor.
El primer lugar: tu cuerpo.
El primer lugar en esta tierra es el cuerpo. Si tu cuerpo no te gusta, si eres de los
que hubieses querido tener un cuerpo de “modelo”, si lo maltratas
descuidándolo, si crees que naciste en el cuerpo equivocado, si crees que saliste
a tu madre, y ya no hay remedio…

Piensa solo cómo se sienten las personas que nacen o aterrizan en un cuerpo que
no corresponde con su alma.

Cuando el alma de un ser varón viene a vivir en un cuerpo de mujer, o al revés,


eso sí puede llegar a ser un destino algo más complicado.

¿Te has planteado cuánta suerte tiene tu alma de estar en el lugar adecuado?
Aunque ese lugar no te parezca perfecto, es el tuyo para toda la vida, él es el
primer reflejo de tu alma.

Algunas técnicas defienden que si tienes lo que llaman un “alma vieja”, tu


cuerpo puede reflejar signos de otras vidas. Estos signos pueden ser síntomas
raros, ya sea un cuerpo imperfecto, o tal vez deforme.
En cambio, si te tocó ser un “alma nueva”, puede corresponderte un cuerpo de
“modelo” sin defectos, también una vida más sencilla, sin “recuerdos”.
Un buen lugar en la familia
La familia, son todas esas personas que se unen a nosotros con lazos de sangre…
aunque a muchos tampoco les parezca la familia perfecta.

Conseguir la paz en la familia de destino, también es, a veces, un trabajo, ya que


al pasar por las distintas etapas de la vida, esta tiene que superar muchas y
difíciles pruebas.

Según algunas teorías, el alma elige su grupo de almas para aprender y


evolucionar.

En el grupo familiar todos tienen su lugar, y se ordenan por orden de llegada;


saltarse el orden tiene sus consecuencias.
Si te has colocado bien en tu lugar de hijo, en el lugar que te corresponde entre
los hermanos, estarás listo para lanzarte al mundo.
Pero, por el contrario, si siendo el último de la familia, te comportas como el
mayor, y aun por encima del padre, estarás en mal lugar, y la vida te lo podrá
reflejar de distintas maneras.
También estarás en mal lugar si te has convertido en el “mediador” entre tus
padres, si estás en los asuntos que no te corresponden.
Estarás en el peor lugar si crees que eres más grande o más listo que tus padres.

Y estarás en mal lugar si no eres capaz de acurrucarte en sus brazos, como un


niño, porque para ellos siempre serás su niño o su niña.

Tu familia será el laboratorio perfecto que te entrenará para tu siguiente lugar.


Padres, abuelos y bisabuelos son tres generaciones que influirán muy
directamente sobre ti, en tu árbol, en tu vida. Si estas tres generaciones están
moderadamente sanas y bien colocadas, tu vida será moderadamente buena.
Así que también es una “suerte” aterrizar en la vida, en un buen árbol familiar.
Tu buen lugar en el mundo
Dice el refrán que “a quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”; esto
igualmente se aplica en el árbol genealógico. Si nuestro árbol familiar es robusto
y bien enraizado, tendremos más facilidades en la vida. Sabemos que nacer en
un país o en otro, cuenta y mucho; hay grandes diferencias.
Antes se decía eso de una “familia bien”. Esto significaba que tendría una buena
herencia, genética, económica, relacional…Si la familia nos aporta buenos
valores y cualidades que nos ayudarán a relacionarnos bien con el mundo, lo
tendremos más fácil.
En definitiva, si el “laboratorio” de la familia funcionó bien para nosotros, será
más fácil también encontrar un buen lugar en el mundo.
Es en el mundo donde ponemos a prueba todas las cualidades, fortalezas,
habilidades, debilidades y bloqueos que nuestros antepasados nos han dejado en
nuestro ADN emocional, lo que llamo la “otra herencia”. (En mi libro "La otra
herencia", en Amazon)

Puede que, si estás leyendo esto, quizás seas de la tribu de las almas nómadas
que buscan, de los que no lo han tenido fácil, de los que no se sienten “encajar”,
de los que quizás la vida les ha dado fuerte y no comprenden la razón.

Tengo que decirte la verdad: mi vida, no ha sido de las fáciles. Algunos pasamos
mucho tiempo con el método de ensayo y error, moviéndonos de un lugar a otro,
buscando esa vida, ese lugar, esa paz…

Después que conocí el método de Constelaciones Sistémicas, él ha sido mi


mejor herramienta; y a él acudo en momentos de tormenta.

Por eso he incluido una parte práctica de ejercicios y rituales, basados en


Constelaciones Sistémicas. Estos se suelen trabajar en los talleres que realizo.

Aquí los he llamado:


La brújula de la verdad, El test de selección
Tu mente, tu alma,
Ponerte en el lugar del otro, El ritual del nacimiento.

Los ejercicios te servirán para que tú encuentres tus respuestas con un método
sencillo, conectando con tu alma.

Si eres de los que solo buscan la parte “práctica”, estos están marcados en el
índice
Puedes saltarte todo lo demás, pero te diré algo, que decimos siempre en los
talleres:

To das las constelaciones son tu constelación. Si lo trasladamos aquí, es muy


posible que todas las historias tengan parte de la tuya, porque todos somos lo
mismo. Encontrarás una gran parte autobiográfica, ya que no me dieron la
habilidad de crear personajes novelados. Hablo de experiencia propia, y la de
mis clientes. En mi camino de búsqueda interior y en ese ir de casa en casa,
descubrí que las casas también tienen su lenguaje, ellas son un símbolo y una
prolongación de nosotros mismos.
Cuando alguien debe moverse de vida; de lugar, cuando alguien muere; cuando
alguien se casa, se separa, etc... Todo debe recolocarse; y es entonces cuando
surge lo de: ¿Qué hacemos con la casa?
Es cuando los problemas se hacen casa y hay que resolverlos.
Espero y deseo, querido lector, que este libro, te sirva en ese camino de
encontrar tu mejor lugar, en tu familia, en tu trabajo, en la vida y en el mundo...
De casa en casa, de vida en vida
Cuentan que la humanidad empezó siendo nómada; las tribus se movían detrás
de la caza. Pero hoy, con internet, el lugar de residencia ya no lo marca el lugar
del trabajo, cada vez somos más nómadas. Ese es mi caso y el de muchos.

Y creo que la energía ni se crea ni se destruye, solo se trasforma, y eso vamos


haciendo en cada vida, y en cada casa: un ejercicio de transformación; y cada
vez empezamos de cero o “casi”

Lo creo porque, durante años tuve una pesadilla nocturna, en ella suelo estar
fuera en un viaje y me dispongo a “volver a casa”. Pero cuando vuelvo, el hogar
que busco, ha desaparecido. Una y otra vez me encontraba volviendo a una casa
desaparecida. Me despertaba angustiada.

También tengo sueños “vívidos” que me sitúan en ciudades con extrañas


construcciones; en ellas yo me encontraba “como en casa”.

Son esos sueños los que se viven de noche, pero que durante el día “represento”
mudándome de casa. Y de vida.
Cada vez que mudamos de casa se convierte en otra vida: Muchas casas, son
muchas vidas.
Pienso que algunos sueños son memorias de otras vidas, otra verdad que nos es
difícil recordar.
La casa “perfecta”, el trabajo perfecto, el lugar perfecto, la vida perfecta, es en la
que encuentras tu paz, alegría, prosperidad…
Termino de escribir este libro desde mi casa número 13. ¿Será la 13 la
definitiva?.
No lo creo, pero ahora es la mejor; en ella vivo con mi gato Tigre, que me ha
hecho cantar canciones inventadas para él. Mi gato es la alegría de la casa.
Aterrizar en Murcia. Casa 1

Nací en el número 54 de la calle Luis Garay, en un barrio llamado el 18 de Julio,


fecha que hace referencia al inicio de la guerra civil. En el pueblo de San Javier,
Murcia, la costumbre en esa época era que las mujeres dieran a luz en sus casas.
Se consideraba lo normal y toda la asistencia la hacían la comadrona y el
médico.

(Ver arriba foto de hombres construyendo las casas del 18 de Julio, Yo no había
nacido cuando se tomó esta foto, pero hoy, internet es el museo de todos)
La casa del 18 de julio era una casa con dos plantas. Antes no se llamaban
dúplex, pero eran igual de incómodos que ahora. Son incómodos y peligrosos
para los niños, ya que rodar por las escaleras, mientras andas en pijama y
calcetines, es muy fácil, a cualquier edad.
Las casas estaban unidas en bloques. Tenían una pared frontal de piedra muy
gruesa, no habitual en las casas de la época; parecían hacer honor a su fecha de
guerra, como si estuvieran construidas para defendernos. Como ves, en la foto,
su apariencia era la de una “muralla.

Uno de mis primeros recuerdos de infancia, es el de verme con mis dos


hermanos, sentados los tres en aquella ventana de barrotes, todos asomándonos
al mundo, mientras nuestra madre salía a comprar.

Recuerdo ver al segundo de mis hermanos meter la cabeza entre reja y pared,
para escapar, como si fuera el propio mago Houdini.

Y que yo, con solo tres años, le advertía de que eso era muy peligroso, que su
cabeza no cabía. Era mi deber de hermana mayor; ya nací con responsabilidades.

Cada hermano en la familia tiene un papel. Y el mío, al ser la mayor, era muy
claro. Curiosamente también fue mi hermano segundo el que primero escapó de
casa, ya de mayor.

En esa casa amurallada nacimos todos los que somos, los hermanos que vivimos
y también el bebé que murió antes de nacer yo.

Me gustaba mucho esta casa: estaba llena de sitios secretos, patios, balcones,
terracitas, desde arriba; las casas estaban unidas y, de niños, mis hermanos y yo,
éramos como gatos, saltábamos de terraza en terraza, solo por jugar. Nunca nos
caímos.

Para jugar con más niños, salíamos a la calle. Siempre había alguna actividad en
marcha. Pasábamos mucho tiempo fuera y solos.

La verdad, y no sé por qué, desde bien pequeña tenía inquietud por “ganarme la
vida”, por tener mi independencia y ganar mi dinerito… Y donde requerían
manos, allí iba.
En esa casa tuve mi primera “sociedad” laboral. Me enteré de que en una fábrica,
daban trabajo; y era fácil: solo había que ensobrar cartas, porque antes los
“mailings” se hacían así, sin internet.
Allí que me presenté con mis diez años. Me dieron un montón de hojas y sobres,
y me dijeron que solo había que cerrarlos bien.
Llegué a mi casa con el cargamento de papelería, y como eran muchas, así que
quise compartir. Llamé a mis vecinas más cercanas con las que jugaba y les
ofrecí trabajo. El trabajo nos duró una tarde.
Cuando acabamos, llevé los sobres bien cerrados y me dieron 100 pesetas.
Repartí a mis socias, 25 pesetas a cada una, y yo me quedé con 50 pesetas.
Mi madre me dijo que había sido tonta porque el trabajo era mío, y valía con que
les diera menos. No se puede contentar a todos; a las socias si les gustó.

Un día mi madre me avisó de que buscaban gente para coger algodón, y allí que
me apunté. Llené un saco de algodón, y cuando me pagaron, lo dejé.

Ese trabajo era insoportable. Mis brazos estaban totalmente arañados, llenos de
heridas; me dije que ya era suficiente. ¿Por qué no me avisaron de que el
algodón pinchaba tanto?

Otras veces mi madre me mandaba a hacer “trabajos de voluntariado”. En esos


no me pagaban nada, pero estaban muy agradecidos. Mi madre sabía
“ampliarme” la vista hacia otras culturas, enviándome de embajadora. ;-)

Resulta que muy cerca de nuestra casa había unos gitanos que se habían
refugiado en una obra. Vivían bajo aquellos techos y paredes sin acabar, se
calentaban con hogueras para soportar la intemperie.

Ellos no sabían leer ni escribir, sin embargo recibían cartas y las mandaban. Yo
no sabía cómo hacían eso. Sí sabía a quién le tocaba escribirlas y leerlas. Yo era
una de sus escribientes y lectoras.
Y luego nació mi último hermano. No cabíamos en la casa del 18 de Julio y nos
mudamos. Hubo algo que nunca olvidaré. Antes de irnos, mi hermano el
pequeño, se puso enfermo y mi madre, muy asustada.

Se contaba la historia de que a nuestro primer hermano le echaron “mal de ojo”


y que medio pueblo pasó para verlo cuando murió.

Una tarde encontré a mi tía Asunción, cortando pelo a mi hermano pequeño.


Me dijo, "tu calla, no le digas nada a tu madre. Vamos a salvar a tu hermanico”.
A este no le pasará.

Envolvió el pelo del bebé en un pañuelo y me dijo que me fuera con ella, y que
me callase. Así hice. Fuimos a una “curandera” y le dejó el pelo. Luego la mujer
dijo que lo había “limpiado” y el bebé se puso bueno.

Sin saberlo mi tía me hizo partícipe de algo “secreto”que hizo un clic en mi


mente de once años.

Mi tía me enseñó que había algo más; yo no sabía qué, pero era un “algo” que
nos podía ayudar, además de las medicinas de los médicos.
De hecho, la medicina de los médicos había resultado bastante ineficaz con mi
pequeño hermano, el que nació antes que yo, y murió. El hermano que vine a
sustituir. El bebé de solo tres meses acabó su vida en una mesa de quirófano
porque le diagnosticaron muy tarde, y ya estaba muy débil. Mi madre, después
de años, contaba la historia como si hubiese sido ayer. Nunca lo superó. Ese
hecho también contribuyó a mi poca afición a tomar medicinas, a no creerme los
diagnósticos y a siempre buscar más soluciones.
El barrio de la Paz. Casa 2
Y de la casa de la batalla, nos fuimos al barrio de la Paz. Recuerdo
perfectamente el plano y cómo mis padres la reformaron; le hicieron lo mismo
que a la casa anterior. Siempre reformaban las casas con el cuarto de baño y el
cuarto de pilas al final de todo.

Si nos fijamos, muchas personas repiten los mismo esquemas y que incluso lo
hacen en las casas. Además en esta casa nueva, más grande, se dejó un cuarto
para “nadie”. Se le llamaba el cuarto parado. Estuvo siempre parado y nunca se
usó.

¿Por qué la gente construye habitaciones para no usar nunca? Lugares donde
nadie duerme jamás, y que tampoco son trasteros. La habitación de invitados
cuando nunca hay invitados.

Creo que cada habitación representa algo de sus habitantes. Ese cuarto podía
representar a quien no consiguió vivir, pero que estaba siempre presente: el
hermanito que murió antes de que yo naciera.

La promesa para nosotros era que al ser más grande la casa ya podríamos tener
un perro.
Ya no había excusa de que no había sitio, como nos pasó con nuestro perro
Ringo.

Cuando Ringo creció, fue regalado a una familia que tenía patio. Una vez fuimos
a verlo. Al pobre animal lo tenían atado. Al reconocernos, se puso como loco.
Me dio mucha pena y rabia verlo así. Creo que nos pasó a todos.

Ya en la nueva casa tuvimos otro perro. En mi familia que todos repetíamos


nombre, (yo el de mi hermanito muerto; mi madre el de su hermano), también
nuestro perro tuvo su bis; se llamó Ringo II.

Ringo II vivía libre, salía a su aire, visitaba a mi padre en su trabajo, hacía


escapadas. Hasta que un día no volvió. Tanta libertad fue lo que le mató. Murió
ahogado. Supe por primera vez lo que se siente al perder un ser querido. Mi
perro era el ser que más me demostraba su cariño. A él no le importaba a qué
hora volvías; estaba allí siempre; moviendo su cola, parecía incluso que sonreía.
A esta casa del barrio de la Paz, llegué estando en primaria y en ella terminé el
bachiller. Probé distintas opciones, buscaba mi sitio, mi profesión. Perdí algún
tiempo, al final trabajé gracias al diseño gráfico y aprendí a manejar un
ordenador Macintosh.

Pasé por invernaderos, trabajé de lavaplatos, fui a la vendimia, hice de


canguro…
Y cuando el trabajo se acabó, creí que no tenía nada que hacer allí. Y un día me
fui, sin nada, a la aventura.
La residencia de recién llegados,
Madrid. C- 3
Saber manejar un Mac, fue lo que me ayudó en los primeros momentos y, a los
veinticinco me fui a “buscarme la vida”, como decían antes. Llevaba algo de
ropa de verano, casi nada de dinero, pero la maleta llena de ilusiones. Me alojé
en una residencia donde la mayoría eran estudiantes.

Pero en Madrid empezó a hacer frio. Yo llamaba a mi madre y le pedía que me


mandase mi ropa. Ella me respondía que fuera a casa y me la llevase yo.
Aguanté allí sin volver ni de visita hasta que tuve trabajo. Creía que si volvía sin
trabajo, me obligarían a quedarme. Finalmente, mi madre accedió; viendo que no
iba, me mandó ropa y una caja llena de comida que llegó hecha un desastre.

Para empezar a ver cambios, del barrio más tranquilo de mi pueblo, me encontré
en pleno centro de Madrid, la zona era un poco conflictiva, y algunos taxis no
querían ir hasta allí. Los dueños de la residencia trataban de tranquilizar a todos
los que entraban con eso de “no preocuparse, aquí no pasa nada, pero mejor que
entréis por la calle más transitada”. Y también intentaban tranquilizarnos con la
frase de “los ladrones no roban en su barrio”. Al poco tiempo pusieron una
comisaría.

Aunque las residencias son ideales cuando llegas a un sitio y no conoces a nadie.
Nunca me sentí sola en ella, compartía cuarto con una chica gallega.
Todos allí eran recién llegados, fuera de casa, estudiando o trabajando. En las
salidas, el ir a comer fuera, se incluía a todos.
Eso sí, las bromas no incluían a todos. Y como éramos pocas mujeres podíamos
ser el blanco de ellas, como cuando los ruidos de las falsas psicofonías que
inventaron, (fue la época de la noticia de los fantasmas del Palacio de Linares), y
pronto vimos que allí también había algunos fantasmas.
Pronto vi que había como dos bandos: unos que trabajaban y otros que
estudiaban. Al empezar a trabajar cambié de bando y me di cuenta que allí no se
dormía bien. Eso fue la señal para irme.
En menos de un año ya había trabajado en una agencia de publicidad, en una
editorial de revistas, y estaba trabajando en una empresa gráfica.
En la editorial dejaron de pagar. Y en la primera tuvieron que despedirme sin
motivo por saber demasiado, para algunos.

Saber “demasiado” es a veces un gran problema, aun cuando no lo demuestres, y


ese “saber” es saber lo que otros no saben, nada más. Pero mejor lo cuento.

En la agencia pasaban cosas raras que yo no entendía, hasta que un día se supo
todo. Me contrataron para manejar el Macintosh que estaba por venir, mientras
tanto hacía trabajos a mano.

El jefe y el director del estudio estaban felices conmigo, pero había alguien que
no.

Ese alguien, un día, intentó provocar un incendio. Empezó a jugar con fuego,
con un bote de pegamento y un mechero. Empezó a dispararme, “jugando”.

Todo ese “juego” sucedía en un estudio gráfico, lleno de materiales inflamables


y con suelo de moqueta, en ausencia de los jefes.

Al ver clara la situación de peligro, decidí refugiarme en el baño...

Hasta que vinieron los jefes y, muy alarmados, preguntaron qué pasaba allí.
Entonces, por fin se supo todo, el temía que le quitara su lugar, dijo que él quería
hacer un curso para aprender Mac. No era mi culpa, pero pagué yo.
Estoy segura de que aquel hombre, el mejor jefe que tuve nunca, no tenía
intención de despedirlo, y quizás sí de que yo lo enseñara, pero no podía
arriesgarse a accidentes, por celos profesionales.
Me contrataron por saber algo que no sabía el empleado más antiguo, ni nadie
allí y esto me colocó en una “mala posición”. Era el boom del Macintosh.

Me pusieron en un mal lugar; en ese entonces no comprendía nada.

AP. Hoy por fin comprendo que las leyes sistémicas actuaron. Ese empresario
tampoco las conocía. Seguramente todo se podría haber evitado, aunque en ese
momento no teníamos las Constelaciones. Yo no tenía que hacer nada para
levantar celos, solo tener conocimientos, que podían haberme puesto por encima,
de algún modo, si el ordenador hubiera venido.
En ese estudio se podría haber llegado al incendio, solo porque alguien temió por
su puesto de trabajo, y tampoco estaba en “su lugar”.
El cuartelde Argüelles. C-4
Después del estudio de diseño gráfico, me surgió trabajo en una empresa de
fotocomposición. Era la época de los Macintosh y pocos sabían.

Había que salir de la residencia; no sé ni cómo, buscando demasiado deprisa


porque era mi primera vez, llegué a una casa administrada por un matrimonio
que “realquilaba” habitaciones a chicas que trabajaban.

Éramos cuatro chicas “realquiladas” (eso que en los contratos de alquiler ahora
prohíben, pero que en la realidad hacen muchos).

Pronto todas nos dimos cuenta de que aquella casa era como un “cuartel”; era un
suplicio la persecución que nos tenía la mujer. Supongo que también debíamos
ser para ella una “condena”.

La mujer era desagradable. Iba detrás de todas, en cada movimiento que


hiciéramos, de la cocina al baño, o del baño a la cocina, toda su obsesión era que
las cosas quedasen igual que estaban, todo el tiempo.

Era muy fácil de detectar la persecución porque tosía y tosía. Así que no tenía
modo de espiarnos en paz; la escuchábamos en sus idas y venidas.

¿Y si quedaba un pelo en la ducha? ¿Y si había una tacita sin fregar? Eran


problemas graves. Luego empezó el caso de las cucharillas de café que
extrañamente desaparecían en el algún rincón.

Cuando la mujer se obsesionó con el robo de las cucharillas, tuvimos que


organizarnos, y nos fuimos todas.

No llegué a estar ni tres meses allí. Lo bueno de ser realquilada es que nadie te
obligaba a cumplir un año. Eres libre como una paloma.

Buscamos una casa muy cerca y alquilamos por nuestra cuenta.

AP. Cuando se hacen enemigos, estos se alían contra ti. Eso le pasó a la mujer:
cuando perseguía y gruñía a una de nosotras, a todas las demás nos llegaba.
Cuando una dijo: “No aguanto más”, todas nos hicimos cómplices y nos fuimos
en pleno. Esto le pasó a la mujer.
Casa de chicas. Casa 5
Encontramos un piso de estudiantes en la zona de Argüelles, de esos que
alquilaban por habitación y le llenamos el piso a la dueña.
Allí conocí a Elannia, una amiga americana a la que le encantaba salir conmigo.
Yo le ayudaba a mejorar su español y ella me hacía reír; me consideraba
fascinante y eso me divertía mucho cuando salíamos… Ella fue lo mejor de esa
casa, y su amistad duró mucho tiempo. Yo trabajaba en la empresa de
fotocomposición. Me habían dado el turno de tarde y como madrugar nunca se
me dio bien, estaba feliz.
Salía después de comer, me llevaba algo para cenar, era un horario intensivo, de
siete horas, salía a las diez de la noche, y mi trabajo era maquetar, componer
títulos, anuncios, y ver que todo llegaba bien a la imprenta. En esa empresa
aprendí todo el proceso de la imprenta, algo que me serviría y mucho para la
nueva vida que me esperaba.
Y otra vez el jefe me puso en “mal lugar”, al ser contratada y saber de Mac,
cobraba más que algunos de allí más antiguos. No sé por qué. Eso evidentemente
molestaba a algunos. En esa empresa había filtraciones de la administradora y
todos sabían cuánto cobraba cada uno.
Había tres grupos los fijos que manejaban máquinas antiguas y estaban muy
seguros de sus puestos, y los que no eran fijos. No sé por qué, cuando entré, me
pagaban más que a los no fijos.
Para estos últimos fui la enemiga sin comerlo ni beberlo, gracias a los malestares
que se crearon por los sueldos. ¿Adivina a quién no le renovaron el contrato?
Sin embargo era un despido improcedente, y me hicieron mal el finiquito.
Alguien me aconsejó que reclamara y lo hice. Me admitieron otra vez, porque
preferían hacer eso que indemnizarme.
Cuando volví, pusieron en el turno de noche a los antiguos y tuve un tiempo de
tranquilidad.

Sin embargo, la condición de mi jefe fue que nunca tendría ninguna subida
aunque las hubiera. Según el estábamos en crisis y había poco trabajo, eso era
por el año 89.

No estuve ni un año en la casa de Argüelles, porque alguien de la antigua


residencia me avisó de una casa en la calle Jaén, con mejores condiciones. La
vida iba muy deprisa y yo iba de casa en casa.
De la crisis a la oportunidad. Casa 6
La casa de la calle Jaén tenía calefacción central, y eso era muy valorado. Hoy
ya no quedan, no convenía a las eléctricas, y como muchas cosas, se fueron
prohibiendo. Además, era un primer piso en Cuatro Caminos muy bien
comunicado.

El sistema de fianza establecido era que la nueva compañera que entraba pagaba
la fianza a la persona que salía. Así se aseguraban de que quien se iba dejaba
todo pagado y en orden.

La casa era cómoda, calentita, acogedora. Y lo importante: tenía una habitación


grande toda para mí. Eso era básico, pues yo me había comprado un ordenador
Macintosh de los primeros que vinieron. Así que tener mesa de trabajo era muy
necesario.

Tengo muy buenos recuerdos de esa época. Allí tuve algunas visitas de mis
padres. Cuando estás fuera de casa y te visitan tus familiares, es un
acontecimiento muy esperado.
Esto no lo puedes valorar, ni comprender, si nunca viviste lejos, si nunca saliste
de casa, ni de tu ciudad o de tu pueblo. Era muy emocionante para mí cuando
alguno de la familia venía a verme. Cosa que sucedió muy pocas veces.
Allí, en ese cuadradito de esa casa acogedora, empezó una gran trasformación:
pasé de ser empleada a estar en el paro, después a tener trabajos intermitentes y
después a vivir por mi propia cuenta. Me lancé, me lanzó la vida, y de ahí, no
hay vuelta atrás.
Allí pude crear mi primera revista, Verdemente, allí junto a mi socio, comenzó
un periodo casi feliz de ocho años.

Me doy cuenta de cuándo los puntos se unen con otros puntos, y cómo nuestras
vidas presentes dependen de lo que fuimos, de lo que aprendimos; y además
cómo el estar atentos y preparados para accionar los puntos clave, es importante
para sobrevivir y avanzar.

La revista me permitió vivir de lo que me gustaba hacer, de lo que sabía hacer, y


me permitió aprender mucho más.
Y todo empezó por aquel trabajo nocturno en la empresa de fotocomposición
donde encontré un libro al que había que poner el sello de 7ª edición. El libro se
llamaba “ A corazón abierto” de Sondra Ray, la precursora del Rebirthing.

Yo lo leí, y tal como ponía en él, traté de contactar con la asociación de


renacedores. En esa época sin internet todo tardaba, para cuando respondieron a
mi carta, yo ya había encontrado un lugar dónde hacer Rebirthing. Llegué a él
por medio de los folletos que la gente dejaba en un Ecocentro recién abierto y
que estaba muy cerca de la calle Jaén.
Al poco tiempo de estar en la casa de calle Jaén, me quedé sin trabajo, y empezó
la peregrinación de agencia en agencia. Yo ya tenía 30 años y ya nadie
contrataba a esa edad, por la ayuda que salió para contratos a jóvenes.
Así que estuve dos años haciendo trabajos como

fr eelancer. Conocí al que sería mi socio, que había pasado por las mismas
agencias. En una de ellas, después de trabajar gratis una semana, me dijeron que
yo tenía “nivel para trabajar”. Supe después que muchas agencias sacaban
trabajos reales, abusando de los

freelancersy los días de “prueba”.


Era duro hacer cada semana una entrevista y más pruebas. Comprendí que había
que hacer algo distinto.

Entonces me acordé de cuánto había tardado yo en encontrar las clases de


Rebirthing y cuántas más personas podían tener ese problema de buscar y no
encontrar.
Tenía ya experiencia de sobra en diseño y en imprentas. Así que me pateé
Madrid en busca de clientes y arranqué mi revista guía.
Tuve que desoír todas las voces que decían: "no funcionará", "no hay clientes",
"es una locura", "durará muy poco". Tuve que desoír, sobre todo, a mis propios
miedos.
Describí mi proyecto a un amigo que guardaba de la residencia, Juan Luis, y él
me animó, confió en mí y me dio parte de un préstamo, que devolví poco a poco.
Eso serviría para imprimir los primeros números de la revista. Empecé sola y
con solo cuatro clientes, pero después con mi socio Luis, llevamos juntos la
revista durante siete años y llegamos a tener más de doscientos. Fueron duros al
inicio, pero de los mejores de mi vida. Todo empezó en esa casa, aunque no todo
fue idílico y tranquilo, también vivimos en ella, algunos sustos. Observábamos a
la recién llegada, era una chica que nunca veía la tele, solo la veía cuando en el
telediario había noticias de una banda que no quiero nombrar. Fue la época del
atentado a un político, español, todas nos asustamos un poco.
Cuando la chica invitaba a alguien, siempre venían de noche y se iban pronto.
Nunca les veíamos las caras. Nunca de día. Solo los oíamos por el pasillo. Como
si vinieran fantasmas. Así que me quedé tranquila cuando pude salir de allí.
Y esta vez decidí compartir con un nuevo amigo TX. Nos presentó alguien
común, y empezamos a buscar una casa a medias. Los dos queríamos un espacio
para trabajar.
Cuando llegamos a la casa de Pontones la revista ya empezaba a ser rentable.
Esta casa era como tener un “despacho” compartido.
Yo estaba feliz con la revista, porque al fin podía decidir mi horario de trabajo,
no debía hacer más pruebas para que me contratasen, cada dos meses la revista
salía, mi socio se ocupaba de las relaciones públicas y de atender a los clientes.
Yo me ocupaba del contenido, los artículos, las entrevistas, los reportajes, la
portada, el formato, la editorial, la maquetaba; y juntos la llevábamos a la
imprenta, como si fuera la sala de partos.
Esta sociedad duró siete años, fue una época muy buena, que para mi tuvo un
final duro. Aunque para los que me decían que estaba loca, y que eso no duraría,
tengo que decir que la revista siguió, aunque yo técnicamente la perdí.
No debió ser muy mala idea, ya que enseguida tuvo sus replicas, incluso tuvimos
alguna que era prácticamente repetida.

AP: Unos abren caminos y otros los siguen, aunque unas veces mejor y otras
peor. Abrir los caminos es más duro que seguirlos.
La casa vigilada, estar atenta. Casa 7
TX y yo llegamos muy ilusionados a la casa de la calle Pontones, una casa que
nos permitía tener cada uno su despacho, el espacio que necesitábamos.
Eran tiempos fáciles para el alquiler, cuando los dueños no pedían demasiados
requisitos. TX era experto en ganarse la confianza porque hablaba de forma muy
educada. Aunque él decía que era poco “sociable”, cuando tenía que hacerlo lo
hacía bien.

Aquella era una casa antigua, con esos suelos de madera de fichitas que se
despegaban, pero al fin, era madera, y me encanta la madera. Mi casa ideal tiene
el suelo de madera.

Era espaciosa y con mucha luz, muy tranquila. El único bullicio venía de un
colegio, y algunos pocos comercios. Bien situada y aun así con poco tráfico,
mucho verde, cerca del río y sus jardines, para mí tan necesarios.

Como la cocina era de butano, TX y yo decidimos, con permiso de los dueños,


poner el acceso a gas ciudad, entre los dos.

Yo tenía muy claro que las bombonas de butano me dan miedo y quizás el pensó
que le tocaría cargarlas, así que hubo acuerdo. Preferimos pagar un poquito los
dos y salir de eso.

De paso, teníamos a los dueños contentos, pues su casa mejoraba. No nos decían
que no a nada. Pero después supe por qué.

La casa de Pontones era una casa cuadradita y próspera, según las teorías del
Feng Shui. (Mirar el capítulo Feng Shui).

A la casa le hicimos un estudio, y durante un tiempo tuvimos peces naranjas, una


de las cosas que algunos expertos recomiendan. Nos fue bien en esa casa, pero
¡qué vida tan corta tuvieron los peces!
Tengo muy buenos recuerdos de ella, aunque con un final sorprendente. Al cabo
de un año, más o menos, TX decidió irse a vivir al norte, de donde era la mitad
de su familia, y no me dio su dirección. Aunque él propuso visitarme cuando
viniera a Madrid, yo le dije que no, que si no podía yo visitarlo, él tampoco
podía visitarme. De este modo perdimos el contacto, y eso que al principio, fue
muy triste para mí, porque habíamos vivido más de un año, resulta que fue lo
mejor.
Cuando llegó la hora de irme de la casa, había que avisar a los dueños, y ahí
descubrí la sorpresa. La dueña, muy seria, con cara de secreto y algo de miedo
en el cuerpo, me preguntó si sabía algo de TX. Yo le dije que no, que se había
ido fuera de Madrid y que perdimos el contacto.
Debió ver la verdad en mis ojos y decidió confesarse. Así me lo dijo, “como veo
que no sabes nada, yo te lo voy a decir: al poco tiempo de vivir vosotros en esta
casa, a mi marido y a mí nos llamó la policía, y nos enseñó unas fotografías que
debíamos identificar.
Eran unas fotos de TX. Nos dijeron que se parecía a alguien que ellos buscaban,
aunque no estaban seguros. Aun así, él estaba siendo vigilado.

A mí, al oír esto, me corrió por el cuerpo un escalofrío; habíamos estado


vigilados todo el tiempo. ¡Y yo de rebote!

Comprendí quizás por qué no quiso darme su nueva dirección. ¿Con quién había
vivido yo? No lo sé…

En ese momento agradecí no saber absolutamente nada de él. Esa mujer, que era
una bendita, vivió ese tiempo con un peso en su mente y estaba deseando poder
soltarlo.
Así es que, si lo miro por el lado “bueno”, viví, sin saberlo, con escolta policial.

Quizás esto estaba avisándome de estar despierta y atenta para lo que me podía
estar viniendo. A veces somos duros de oído. Y reconozco que yo lo fui.

AP: A las personas no se las conoce cuando vienen, se les conoce cuando se van:
dejando la puerta abierta, dando un portazo, destrozando el camino. TX quería
que yo dejara mi puerta abierta, pero él cerraba la suya. No me valió la idea.
Se cayeron las torres gemelas y mi
casa. Casa 8
Y como la revista parecía que iba bien, me confié, me lancé con “cero” de
experiencia a buscar casa, y a comprarla.
Si hubiese sabido lo que ahora sé, nunca habría comprado aquella casa, pero
tampoco la hubiese vendido.
Por suerte, lo que fui aprendiendo, hoy me sirve de brújula. Ya no tengo que
buscar casas, ellas aparecen.

En ese momento lo único que tenía claro es que me gustaba el centro de Madrid
y que el piso estaba en pleno Embajadores. Me enseñaron algo a buen precio y
no le vi inconvenientes. Era un cuarto sin ascensor, de construcción antigua, con
tres balcones a la calle.

Pero con mucha ilusión, cambié los suelos, lo pinté y lo puse a mi gusto.

Y cometí el mismo error que muchos cometen. Mirando hacia atrás, veo que me
sobraba casa y me sobraba hipoteca. ¿Por qué será que compramos siempre con
los ojos y sin tocar el suelo?

Pronto me di cuenta de que el barrio tenía cierto peligro que yo no había


calculado. En un año que viví en esa calle, habían asesinado a tres personas en
ella. Yo volvía como al principio, a coger taxis si llegaba a casa de noche.

Además en el edificio también había conflictos. Supe que casi ninguno de los
vecinos de la escalera eran dueños, la mayoría de vecinos vivían de alquiler…

Como los dueños nunca estaban, quisieron poner a la que si estaba como
vicepresidenta, yo era la última en llegar y accedí.

Así, cuando el suelo se derrumbó, me tocó estar pendiente de policía, Samur,


bomberos...Toda una hilera de gente que subía y bajaba las escaleras, que venían
a mi casa y me preguntaba teléfonos o información del edificio...

Y delante de mi puerta, la puerta del responsable de todo, un hombre que dejó


caer una gota de agua, durante años, sin hacer nada.

La fuerza de la gota en la estructura de madera hizo que se pudriera hasta hundir


el suelo, provocando un agujero en el techo del vecino de abajo. Por fortuna no
hubo heridos, solo un susto.

Cuando vinieron los bomberos, el vecino de la gota, se resistía a abrir su puerta,


tenía miedo. Yo lo escuchaba todo desde mi casa. Los bomberos se lo pidieron,
se lo pidió la policía y, finalmente lo amenazaron con abrirla por la fuerza, con lo
cual tuvo que rendirse.

Cuando por fin salió, pudieron hacer el trabajo, y apuntalar todos los pisos.
Después, uno de los bomberos me indicó que la comunidad debía poner
denuncia al vecino. Y como la única representante de la “comunidad” que estaba
presente era yo, me tocaba, pero no lo hice.
Yo también tenía miedo. ¿Iba a denunciar al vecino que me encontraba todos los
días en la escalera y vivía delante? No quería más problemas.
Después del Samur y los bomberos, vinieron los albañiles y los pintores. Había
que dejar todo como estaba. El vecino se fue, poco más tarde, dejándonos su
legado de la gota que goteaba.
Cuando compré la casa, me dijeron que había pasado la ITE, pero se ve que eso
no incluía la casa del vecino de enfrente goteando.
Poco después de aquello, también cayeron las torres gemelas. Recuerdo estar en
el salón de mi casa, viendo la tele y alucinando con aquella imagen…
Pero mientras mi trabajo también se caía, mi socio y yo habíamos cogido un
despacho en calle Mayor y nos turnamos. Mi socio debía ir por las mañanas y yo
por las tardes.
Esa oficina y esa decisión fue el principio del fin, porque al separar el lugar de
trabajo, me di cuenta de que mi socio faltaba a sus horarios. Algún cliente se
quejó de encontrar la oficina vacía, en su turno.

No solo en la casa había una “gota peligrosa”. En nuestra empresa también había
una gota muy peligrosa: era el roce de la relación día a día, de la diferencia de
ritmos, de la diferencia de opinión sobre lo que era necesario, urgente, o
importante.

Yo quería ir más deprisa, pero mi socio siempre frenaba, había que esperar a que
él se convenciera de hacer cada cambio. Eso nos desgastaba.
Los roces se fueron haciendo más palpables. Había cansancio y yo decidí coger
el toro por los cuernos, ya que él no quería arreglarlo, y yo no quería aguantar
así.

El decidió que ni vendíamos, ni se quedaba, que él se iba y me dejaba la revista a


mi sola. Me pedía un dinero que no tenía.

Y a mí se me vino el mundo encima. También me derrumbé. Era mucho trabajo


para mi sola y también mucho dinero. No supe reaccionar; me asusté.

Entonces, apareció CC en forma de la “solución”. Se ofreció a ser mi socia.


Compraría a mi socio su parte y yo tenía que decidir a dar el cincuenta por
ciento, o quedarme sola al frente de todo.

Esta fue una decisión tomada con el miedo, de las que te hacen perder.
El miedo no aconseja nunca bien. El mayor trabajo personal es vencer los
miedos o, mejor, llevárselos de la mano con los ojos vendados, como la carta del
tarot del loco que se lanza al vacío.

Al principio todo iba bien, pero se vio pronto que no era real. Me di cuenta de
que mi socia, que había sido secretaria en grandes empresas, había hecho un
cursillo en cinco pasos de “como quedarse con una empresa por mitad de
precio”. Pero no le salió el quinto paso.

Para ella, la revista, solo era un capricho. Me contó que una vez de niña, para su
cumpleaños, pidió a sus padres que le trajeran una osito violeta, y que ella solo
quería ver si lo conseguirían y cuánto correrían. Por supuesto, sus padres
corrieron todas las tiendas y lo encontraron.

Como hacía con sus padres, hacía con su novio, y esta vez mi revista era su
“osito violeta”.

Al principio yo no sabía por dónde venían los tiros. El portero empezó a


esconderme las cartas, había malos rollos, me empezó a discutir por cualquier
cosa, y supe que todo estaba calculado…

Ella tenía el cincuenta por ciento, pero los clientes me conocían a mí, yo la había
creado, y eso no lo soportaba ni lo respetaba.
Un día, supe claramente de qué iba todo; fue el día en que su novio le mandó un
email a la revista, pero se equivocó y me llegó a mí.
El email decía: “no te preocupes cariño, tu socia está en el limbo”. La “socia” era
yo. No dije nada. Pero desperté del limbo.
Poco después, me enviaron una carta de reunión extraordinaria de sociedad, ante
notario.
Supe que si yo no iba, podían quedarse con la revista, alegando cualquier excusa,
fuera cierta o falsa, o simplemente por no ir a esa reunión.
En medio de todo recibí una llamada fatal de mi cuñada: mi madre había muerto.
Fui a casa, enterré a mi madre y volví hecha polvo. Mi socia tuvo la desfachatez
de enviarme un mensaje de pésame, mientras me intentaba robar la empresa.
A veces las personas confían más en las buenas “formas”; “con la buena
educación se va a todos lados”, dicen. Pero yo desde entonces me fijo mucho
más en los buenos contenidos, en las acciones.
Envié a un abogado en mi lugar. No me apetecía verle la cara, ni quería darle el
gusto de ver lo mal que yo estaba...
Todo se me estaba cayendo, como las torres gemelas. Finalmente, y después de
un largo y feo proceso, ella encontró un comprador.
Yo preferí mal vender a que todo aquello acabara con mi salud. Por esos días el
ginecólogo me hizo pruebas y no encontró causa física para haber tenido varias
hemorragias seguidas.
Extrañado, me sugirió, si habría tenido algún disgusto. Pues sí, me estaban
“desangrando”, me estaban robando mi trabajo.
Y mientras todo ocurría, yo debía seguir trabajando para mantener los clientes.
Ella dejó de hacerlo porque era parte del plan. Yo debía firmar igual su cheque,
si quería que ella firmase el mío... Estábamos encadenadas legalmente.
Mi vida se derrumbaba entera. En ese año perdí a mi madre, mi empresa, y
decidí también vender mi casa, como si ella me recordara todo lo pasado.
Creía que debía comprar seguido, otra vez me equivoqué comprando. No hay
que comprar nunca con prisa ni cuando estés mal. Y es muy difícil elegir cuando
te presionan.
Empecé a ver cuántos paralelismos nos ofrece la vida, mi primera revista propia,
mi primera casa propia, era como si no estando una, no podía estar la otra. Era
como si las pérdidas tenían que ser juntas, como si tocara perderlo todo.
Una parte del edificio donde vivía se derrumbó delante de mí. Las torres gemelas
cayeron, delante de todos y yo también estaba hundida.
Quería salir de allí, todo lo que tenía se había esfumado. Alguien quería ocupar
mi lugar y yo no supe ni pude verlo.
Se aprende mucho errando, pero no es preciso aprender sufriendo, cuando hoy
hay buenas herramientas que nos ayudan. Vender, comprar, los socios, las
decisiones, todo puede ser constelado antes de ser hecho.
AP. Ojalá hubiese conocido entonces las Constelaciones para haber encontrado
una mejor solución. Para constelar si me convenía esa sociedad. Me encontraba
en un cruce de caminos, en una situación complicada de decisiones vitales.
Abrir una Constelación es llegar al conocimiento que no tiene límite, es
elevarnos y mirar desde arriba. Es conectar con el campo cuántico de la
conciencia. En ese campo cuántico de la información no existe el tiempo tal
como lo medimos los humanos. Es por esto que accediendo a él podemos
acceder a lo que llamamos pasado, pero también y más interesante, a lo que
llamamos “futuro”.

Creo que habiendo constelado la situación, hubiera sabido desde el principio lo


que había.

Normalmente, en la vida caminamos por el suelo, nos vamos metiendo en


jardines, vamos tropezando con piedras, debemos esquivar los arboles, no vemos
el camino porque está lleno de matorral.
Abrir una constelación es como subirse a un punto alto y observar todo el
bosque. Ya comprendemos mejor el mapa, y sabemos dónde están los mejores
caminos, no hace falta pisar los charcos.
La casa de lo invisible, la escuela de
energía. C-9
Cuando firmé la venta de mi primera casa, los nuevos dueños decidieron que
debía irme antes del tiempo pactado.

Cada vez la palabra tiene menos valor; por eso las personas con palabra cada vez
valen más.

Los nuevos dueños me forzaron a salir sin tener otra casa ya comprada. Así que,
tras dar la “señal” de la siguiente casa, la agencia me permitió tener las llaves
para mudarme.

Aquello fue una trampa, porque una vez ya con la mudanza hecha y viviendo en
la casa nueva, los vendedores cambiaron sus condiciones en la escritura y las
consecuencias de ese cambio me perjudicaron después.

Los dueños del edificio, y una vez “pillaron” a los nuevos dueños, decidieron
que pondrían menos del precio real en la escritura para pagar menos a hacienda.

Una jugada para ellos, pero tenía dos opciones: echarme atrás o aceptar.

Si me echaba atrás también podía perder la señal y debía meterme en juicios para
recuperarla y, además otra vez, mover todas mis cosas. Y ya no tenía casa, para
volver. Solo quería pasar el tránsito lo más rápido posible.
Así que acepté; supe que lo hicieron con todos los nuevos dueños.
Pocos meses después, el edificio se puso en obras, y empezaron las derramas.
Parecía que los nuevos llegamos a poner orden allí y arreglar todo lo de años
anteriores, de golpe.
Otra vez obra general en el edificio. Empecé a pensar que alguien se dedicaba a
falsificar las ITE. No era posible.

Pero aquella casa tenía gato encerrado por todos lados, por eso no pude aguantar
allí más de dos años. Después de los líos legales, empecé a darme cuenta de que
había más cosas.
En realidad todas las complicaciones al entrar anunciaban algo. Era como si todo
me “avisara” de no dar el paso, pero no escuché...

En solo dos años viviendo allí, tres veces tuve que llamar al cerrajero, ya que me
olvidaba las llaves dentro. Es verdad que yo estaba mal y el estrés juega malas
pasadas, es muy posible, pero no me pasó antes, en ninguna casa. Soy obsesiva
con revisar siempre que llevo todo en el bolso.
A mí me parecía como si la casa me quisiera echar...Y a veces, por las noches,
sentía como si alguien entrase en ella. Me levantaba asustada y miraba todos los
rincones, muerta de miedo, y no veía nada.
Tenía pesadillas en las que invadían mi casa, y me encontraba gritando que “esa
era mi casa”, me despertaba con palpitaciones.
Hasta que, una noche de esas, fui despertada con un bofetón en mi cara. No
había nadie, dormía sola, no fue un sueño. Había allí alguien más, pero no se
veía. Me incorporé en la cama aterrorizada. Llorando; registré la casa; no había
nadie. Y allí decidí empezar a poner el cartel de “se vende”.
Tenía miedo de irme a dormir. Empecé a buscar ayuda. En esos tiempos estaba
en la “escuela de energía”. Allí me dieron con un collar especial. Aún lo
conservo.

Así, al menos empecé a dormir mejor, pero la decisión estaba tomada.


Después de comprar la casa, me di cuenta de que muy cerca, de esa calle había
un cementerio. (Mal Feng Shui, me dije). En Madrid hay cementerios que están
en medio de barrios, rodeados de edificios, no están separados como en las
ciudades pequeñas.

Antes de comprar, antes de elegir, conviene darse unas cuantas vueltas por el
barrio, no se sabe las sorpresas que te pueden esperar, de los habitantes, tanto
visibles como invisibles.

Hoy día, si quisiera comprar, me acogería al recurso de “alquiler con opción a


compra”. Si en un año viviendo se está bien en la casa y el entorno, se compra y
si no se puede elegir otra. Y aún se es libre de hipotecas. Comprar una casa es
una decisión grande para una economía pequeña, y que se toma a veces bajo
muchas presiones y a la ligera.
Así que, ¿por qué no alquilar un tiempo, antes de hipotecarse? ¿Por qué no tomar
el control de nuestras vidas y no dejar que el banco te lo arrebate?
En otros países, vivir de alquiler es de lo más común y, como vemoss, la
movilidad en el trabajo y en las vidas de las personas vienen a indicar que es una
buena solución, con menos sustos.
Llegué hundida a esa casa, y tardé dos años para poder recuperarme de todas las
pérdidas. Mi madre, mi creación, mi vida…
Después de ochos años de dirigir mi propia revista, me encontraba descolocada,
perdida, asustada. Tenía miedo. Y aquella casa me dio experiencias, aunque
recibir un bofetón nocturno, fue la peor, hubo otras. Recuerdo que salí una noche
de paseo y sentí algo entrar en mi ojo izquierdo, me dolía.

Corrí a casa y comencé a lavarme con agua, ponerme colirio. Pero el colirio
dilata las pupilas y así estaba mi pupila dilatada al máximo. Al mirarme al espejo
me asusté aún más.

Entonces llame a Serafín, un amigo que era como mi ángel de la guarda. Le


llamé porque sabía que cuando alguien va acompañado le atienden antes.
Serafín me dio sus instrucciones básicas del acompañante: “di que te duele
mucho, mucho, mucho y tápatelo, si no nos harán caso”.
Y así lo hice, porque aunque el dolor no era tan grande, sí que lo era el susto.

Así que me atendieron rápido, me pusieron una crema y me taparon el ojo con
un apósito adhesivo. Tenía una herida en mi ojo y debía taparlo varios días.

Al principio el efecto de tener un ojo tapado hacía que perdiera un poco el


equilibrio, rozaba con las paredes en la calle. Al no ver por un ojo, no calculaba
bien las distancias. Me sentía torpe.
Pero a los tres días y a pesar de llevarlo tapado totalmente, fue como si el otro
ojo descubierto tomara más “fuerza”, y al mirar era como si viera por los dos
ojos.

Estaba sentada y empecé a notar como si se moviera el suelo, pero no es que se


moviera el suelo, se movían los remolinos de las losas. Levanté la vista, miré mi
mano, la pared, la mesa, todo se veía así. Todo se veía en forma de remolinos de
energía.

El efecto era como ver los objetos en estado líquidogaseoso, nada era sólido.
Todo se me parecía a esas imágenes del mapa del tiempo, a los remolinos del
agua, a los de las nubes, a lo dibujos que en los cursos de energía enseñaban.

El efecto tal como vino se fue. Y nunca más vi los remolinos de energía. Creo
que todos esos efectos solo vinieron para que yo buscara las explicaciones.
Primero fue la “escuela de energía”, pero más tarde conocería las
Constelaciones. Después me invitaron a organizar eventos…Un nuevo rumbo.
Y por fin puede vender esa casa donde dormir era difícil y que, en definitiva, no
me gustaba. Me conectaba con la pérdida. La compré con demasiada prisa. Y
busqué algo para alquilar.
La casa del miedo, Aprender a pedir.
Casa 10
Después de vender mi segunda casa, esta vez decidí alquilar. Era la época en que
los dueños pedían avales bancarios, años más difíciles para alquilar y además
estaba sola. Tuve que aceptar todo por no tener nómina. El precio del aval era
equivalente a seis meses de alquiler.
Entré en la casa en un mes de octubre, y al llegar el verano siguiente, pude ver
que era un piso pecera. Mucha luz, mucho fuego. Imposible.
La casa tenía cristales por todos los lados. El sol entraba al amanecer y cuando
se ponía. Nunca viví en ninguna casa así, no tenía ningún respiro.

Empezaba a temer por mi salud, ya que me era imposible dormir, esta vez por las
altas temperaturas. Los ventiladores no eran solución.

Me enteré de que había una aparatos de aire acondicionado, y pagando poco a


poco. Llamé a las dueñas y les sugerí pagarlos a medias, aunque la casa no fuese
mía, y al final se quedasen en ella.

Me dijeron que la casa se quedaría como estaba, que habérmelo pensado antes.
Me di cuenta de que era mejor no decirles nada. No iban a ocuparse de nada.
Por suerte, esa casa era robusta, bien construida, nada se rompió, casi nada pasó
en los cuatro años.

Solo los vecinos estaban luchando por un ascensor, el cual empezó a construirse
cuando ya me iba. Y aquí no me tocó pagar la obra. Ventajas de no ser dueña.

Me di cuenta de que estas mujeres no eran como los dueños de Pontones. La


casa era la herencia de una de oferta para instalar ellas, la cual vivió allí de
pequeña.

Alguna vez un vecino me preguntó si Rosa seguía igual que de pequeña. No


sabía bien a qué se refería. Después lo supe.

Viví cuatro años, en esta casa, no porque quisiera, si no porque sin darme cuenta
me venció el primer año, y debía llegar a los cuatro años, para que no me
penalizasen por no cumplir el contrato.

Y además podía perder mi aval, y no quería perderlo. Fui a mi banco para


informarme sobre cómo funcionaba. En este tipo de aval el dueño se queda con
una carta, si este puede alegar daños en la casa, puede llegar a juicio y quedarse
con todo el dinero. Además de eso había una fianza, de un mes; más garantía
imposible.

El empleado del banco, me dijo que esos avales debían renovarse cada año, pero
que si el dueño no me lo había solicitado, yo no tenía por qué hacerlo, y le hice
caso.

Pase cuatro años con miedo, de que pudieran alegar daños en la vivienda, y
quedarse con mi dinero. Era la primera vez que alquilaba una casa yo sola, y me
salieron unas dueñas muy complicadas.

Estando viviendo en ella terminé mi formación de Constelaciones Familiares, y


pude organizar talleres, de otras personas. Nunca pensé constelar yo misma.

Quise conocer distintas fuentes y maestros pero no me veía capaz; las


constelaciones eran algo muy grande para comprender, y pasarse la vida entera
aprendiendo.

Cuando pasaron los cuatro años preparé mi despedida de casa, avisé de que me
iba y las cité para vernos para cerrar el contrato, entregar las llaves y recuperar
mi aval. Inmediatamente me la retrasaron dos días, porque me dijeron que antes
de quedar, debían consultar una cosa. Yo sabía que esa cosa era el aval.
En medio de todo, el vecino me había informado de que Rosa ya no era Rosa, si
no que ahora era Fernando… Ya la temía siendo mujer, ahora me asustaba el
efecto que las hormonas podían hacer en alguien así.
Y aunque la casa estaba limpia y en perfectas condiciones, no quería que mis
sospechas se hicieran reales. Decidí contratar un abogado que me asesoró y se
vino de testigo. Pedí a una amiga que se viniese, para tener dos, yo no quería
quedarme a solas con ellas, intuía de sus intenciones...

Cuando vinieron las dueñas, mi amiga quedó más perpleja que yo. Esperábamos
que Rosa fuera Fernando, pero no esperábamos que la mujer de Fernando,
estuviese embarazada. Las dos habían pasado por un quirófano.

Ellas quedaron frustradas al no verme sola, pues traían preparado lo que querían
hacer: decir que la casa estaba muy, pero muy mal.

Empezaron a ir de habitación en habitación, llegando a uno de los dormitorios,


Fernando-Rosa profirió mi nombre a gritos, había una cama de esas que se
cerraban en “libro" y que casi nunca bajé, de ella, al bajarla, salió una pelusilla.
Eso les valió para soltar improperios sobre el estado de suciedad.

El abogado y mi amiga me decían que me tranquilizará, que la casa estaba


perfecta, que no podían hacer nada. Y ellos más calmados que yo, empezaron a
hacer fotos a todas las paredes, muebles, electrodomésticos, fotos de cada
habitación. El abogado y mi amiga también pudieron ver sus intenciones.
Por fin, se dieron cuenta de que no podían seguir con su plan, al menos al
completo. Vieron que era imposible demostrar daños, entonces me entregaron mi
carta de aval con desprecio, tirándola en la mesa, y escapándosele la frase de
“¡Toma! Esto no sirve para nada”.
Lo que significaba que no habiendo renovado el aval, la carta perdía su poder.
Lo sabían porque fueron al banco para asegurarse.
Me la dieron, pero no quisieron darme la fianza, y eso fue lo que sí me robaron,
porque la casa estaba perfecta. Podía haber reclamado, pero preferí no tener más
tratos.
Comprendí lo que el vecino me quiso dar a entender con eso de si Rosa seguía
igual…Supe que de pequeña vivía para meterse en peleas con los chicos. Era el
terror del barrio.
Respiré cuando tomé mi carta de aval, recuperé mi dinero; y pude salir de esa
casa. La casa del miedo. Al día siguiente mi coche, que estaba aparcado
enfrente, tenía las dos ruedas laterales pinchadas. ¿Casualidad? Ya aprendí a no
vivir en casas que están en el último piso, expuestas al calor, al frío y a los
miedos, y me fui a meter en el extremo opuesto.
En esta casa había terminado mi formación en Constelaciones Familiares en el
Instituto de Brigitte Champetier. Había también hecho formación con Joan
Garriga y con Swagito Livemaster.
También había pasado dos años organizando talleres para Vedanta, había
conocido a los consteladores destacados y había aprendido herramientas que me
ayudaban.

Y para buscar mi nueva casa utilicé el truco de la caja de los deseos, que me
enseñó Vedanta. Empecé a escribir lo que me gustaría de mi nueva casa.
La cajita de los deseos
Tienes una “cajita mágica”, con laurel y un objeto de oro. Escribes tu reto, tu
mayor deseo, punto por punto. Lo metes. Te olvidas. Eso hice.

Buscaba una casa moderna; estaba cansada de vivir en casas que tenían los
muebles de la abuela.
Quería que estuviera vacía, que no fuera un cuarto sin ascensor, que tuviera el
suelo de madera, que estuviera rodeada de verde, que tuviera dos habitaciones y
un salón hermoso. La veía bonita.
Lo puse todo por escrito, lo metí en la cajita de los deseos y la dejé guardada.

Al poco tiempo, el 70% de las cosas que había escritas, se cumplieron.


Emocionada ante tanta casualidad cumplida, entré en mi nueva casa.

Lo que no había pedido era una escalera de caracol, un ventanal gigante, una
cocina - salón, que fuera tan poco segura, que fuera tan bonita y tan puñetera. No
imaginaba qué me esperaba.
Casa de la transformación; adiós a los
miedos. Casa 11
La casa 11, apenas entré, ya me dio muestras de lo que sería mi vida allí.
El edificio de siete plantas, era triste y “lloraba”, lloraba por todos los rincones.
El edificio era parecido a las antiguas corralas, es decir, se entraba a un patio
central, en este desembocaban las escaleras y; alrededor, las puertas de todos los
vecinos se miraban unas a otras, como posibles testigos de viejas rencillas.
Mi casa era el bajo convertido en loft, donde antiguamente había un local.
Además de tener dos plantas, un dúplex, cuando entrabas, tenía dos escalones
que bajaban. (Mal Feng Shui).
A los pocos días de llegar se rompió una tubería y salió una riada. Como tenía
dos escalones de bajada, todo lo que caía del edificio entraba en mi casa.
En esa primera “llantera” los vecinos salieron “asombrados”, como quien no
sabe nada, intentaron ayudar, pusieron tierra, cartones, obstáculos… para que el
agua no bajase a mi casa. En esa única ocasión vino la dueña, después nunca
más se supo de ella. Una de las vecinas mayores, trató de advertirme: me dijo
que la anterior inquilina se fue huyendo, no llegó al segundo año.
También, al poco de entrar, me percaté de que el suelo de la ducha estaba como
“hinchado”, tanto que los azulejos que la rodeaban se caían. Era como si un
monstruo desde abajo levantase aquel suelo, era como un plato de ducha
poltergeist.

Y así, en el segundo mes de vivir allí, ya había tenido una inundación y una
obra... De nada sirvió, porque al poco tiempo el suelo empezó a subir otra vez. Y
hubo un segundo plato de ducha. Y un tercero.

Vinieron peritos, inspectores y demás operarios para averiguar sobre el


fenómeno “paranormal”, que sucedía en esa casa y que hacía que el suelo se
levantara. Entre las informaciones que fui uniendo de todos ellos, pude averiguar
que las obras para convertir el bajo en habitable se hicieron sin permiso.
En cuanto se supo el diagnóstico oficial del plato de ducha, tocó la tercera obra
que requirió levantamiento de losas del patio y del baño durante tres días. Entre
tanto, la pared de la entrada empezó a supurar, como si sangrara. Era alarmante
pues la mancha de agua crecía por días.
¿Diagnóstico? Se averiguó que al otro lado de esa pared, estaba el cuarto de los
jardineros. Una tubería pinchada disparaba agua a chorros hacia esa pared, y
podía haberla tirado. Pensé que, de no haber nadie allí viviendo, esa y otras
inundaciones que no se veían desde afuera, habrían arruinado la casa.

Empecé a mosquearme, y a pensar que los dueños, más bien, debían pagarme
por cuidar aquella casa tan accidentada y con tantas roturas...
Alguien incluso me sugirió poner denuncia, porque no era normal el estado del
edificio. Si ponía la denuncia, les obligaban a hacer las reformas más rápido, y
revisar todo.
Pero yo no quería meterme en esa guerra legal, pues en la “guerra” del edificio
ya estaba. Simplemente esperaba que acabara cuanto antes, y que la próxima
obra fuera la última.
Mientras tanto, aquel ritmo de roturas y obras me dificultaba la vida, me había
convertido en la cuidadora de una casa que estaba siempre en la UVI.
No solo fue el baño tres veces en dos años. Varias veces me desperté con la
planta baja inundada de aguas, que había que desalojar.

La tercera vez que vinieron los operarios de la “bomba” de extracción de aguas,


ya me veían con una mirada de "te acompaño en el sentimiento”. Ya se conocían
la casa.

El edificio triste y no se dejaba alegrar. Intenté poner macetas en mi puerta, pero


las robaron o las arrancaron. Después supe que tenían una prohibición no escrita
en ningún sitio sobre tener macetas en el patio. Una de tantas que tenían allí…
Tantas como enfados de vecinos; eso es lo que sucede en edificios antiguos.
Y así, gracias a todos, gozábamos de un enorme patio triste y vacío, cuyo único
adorno eran de vez en cuando las cacas de perro de algún vecino. .
Viví siete años en la casa 11. En ella sucedieron grandes cambios en mi vida,
(tantos como obras en la casa). Cambié de trabajo y lo que me parecía imposible
fue posible: aprendí o hablar en público, impartí yo misma, algo impensable
miedos.
creé talleres que

antes, con mis


Creé eventos para aprender, uno de ellos fue la Fiesta del Dinero.

Allí pasé también el duelo de la muerte de mi padre. Estuve a punto de


hundirme, otra vez. Me inundé de pena y de tristeza, por la indescriptible
sensación de soledad del saberse huérfana total.

Pero también allí vencí muchos miedos, rompí techos invisibles en mi mente y
en mis capacidades y no sé ni cómo empecé a constelar.

Mientras la casa 11 seguía pasando por muchos inconvenientes. Por fin los
técnicos, dieron con la causa última de tantas inundaciones y del efecto
poltergeist del plato de ducha...
Era como si la casa y el edificio entero también hubiesen hecho su constelación
para sanarse.

Se supo que la enorme cantidad de agua que circulaba debajo del edificio, era
debida a unas importantes tuberías agujereadas, y era aquel agua la que
levantaba el suelo de mi baño y el pie de ducha...

Esa agua provenía de todos los vecinos, pero era por mi baño por donde se
manifestó el síntoma.
De no haber descubierto el problema a tiempo, el edificio hubiese estado en
peligro de derrumbarse.

Tuvimos la suerte de que dichas tuberías estaban rodeadas de una capa gruesa de
cemento que impedía que el agua saliera a sus anchas. Yo ya había vivido un
derrumbe del suelo, en mi primera casa. Sabía de la fuerza del agua.

La gran obra del subsuelo del patio, duró tres meses. Empecé a pensar en irme
en serio.

Es más, supe que ya me podía ir. Que lo que había que hacer ya había sido
hecho. Pero no encontraba dónde. No me decidía.

Lo único que pedía mentalmente era un poco de tranquilidad, una casa que me
dejara descansar.

Pronto, mi gato Tigre me ayudaría a decidir. Él fue de las mejores cosas que me
pasaron en esa casa. Cuando Tigre llegó a mi vida la trastocó toda. El plan
cambió radicalmente. Ya no podía compartir con humanos, al menos no con
cualquiera.

No fue fácil. Nunca pensé en la idea de tener gato, ya que me daban miedo. Los
veía como animales traidores, peligrosos, que espalda...No era dormitorio... ¿Y si
me mordía?

Pero Tigre era capaz de abrir todas las puertas, y la son capaces de atacarte por la
capaz de dejarlo entrar en mi

gente que lo conocía se enamoraba de él...


Dicen que las personas que tiene gato son más

independientes. Que los gatos nos eligen y yo me dejé elegir. Tigre ya me había
seducido totalmente

Si buscas en internet, porqué los gatos se frotan con nosotros, verás lo que les
ocurre a los dueños de
animales; quizás los entiendas mejor, si es que aún no
eres uno de ellos.
Yo solo sé que Tigre me hizo cantar, canciones
inventadas, solo para él, que no sé de donde salen, con
música y letra…Pero ese es otro tema que algún día te
contaré.

En esa casa escribí mi primer libro, un libro que salió también como un chorro
de agua.

Y fue el libro quien me hizo volver al pueblo donde mi padre nació, San Pedro
del Pinatar. Alguien leyó el libro y, de este modo, mi primer taller de un día
entero se haría allí: Constelaciones Inmobiliarias.

Y, cuando tuve que viajar, pude ver lo complicado de hacerlo con gatos. Me
afectó mucho ver a mi animal ponerse patas arriba, los ojos en blanco, por efecto
de la pastilla tranquilizante que los veterinarios recetan para que “sufran” menos.

Tenía que tomar una decisión, en serio, ya que ahora debía de cuidar a alguien
más.
Re-Conectando con el alma, Las
constelaciones.
Y entre tanto trasiego y mudanzas, hay algo que nunca perdí: mi curiosidad por
conocer y aprender casi de cualquier tema, era lo que siempre me mantenía
arriba. Nunca me aburro, nunca me aburrí. De pequeña, yo era de esas niñas que
se entretienen solas, y con cualquier cosa.
Con las Constelaciones quedé impactada; era el juego de la realidad.
Comprendí de golpe todo lo que me habían contado en la “escuela de energía”.
Allí estaba todo, en una simple técnica.
Comprendí todo lo que muchos tratan de explicar con palabras técnicas, palabras
que gustan a la mente, como física cuántica, resonancia mórfica, ondas
electromagnéticas, campos de información. Todo eso estaba ahí, fácil de
manejar, en el fenómeno de constelaciones.
En las constelaciones conectamos con la información del infinito que nos rodea
y vemos que no hay “fronteras”. Vemos que pueden los “muertos” comunicarse
con los vivos, que podemos conocer información del pasado. Cuando se trabaja
con el árbol genealógico conectamos con el pasado para solucionar en el
presente.

Sin embargo, se sabe que los tiempos pasado, presente y futuro, son algo que no
opera en otras dimensiones. En otras dimensiones todo es un presente absoluto,
todo “está sucediendo”.
Así que hoy sabemos que no es preciso ir atrás, basta con conectar con la
información atemporal.

Entonces pienso que no podemos limitarnos a explorar el “pasado”, se puede


conectar el “futuro”.

Escribo entre comillas, ya que en la infinitud no existen esos modos.


En estos campos de información, a mi entender, también pueden incluirse otro
tipo de conceptos: relacionados con el sexto sentido, el de la intuición, al de los
cuerpos sutiles, las precogniciones, los flashes de los videntes, la telepatía.
Algunos lo explican de forma técnica y otros de forma espiritual.
Hoy se habla de Constelaciones del Espíritu, pero siempre han sido del espíritu.
En esa demostración de constelaciones a la que fui, pude ver cómo funcionaban
de un modo rápido, efectivo, conectando con el todo en un segundo. El
constelador colocó a una mujer y le preguntó cuál era el tema que deseaba tratar.
El tema era la madre. A la mujer que quiso hacer de ejemplo, el constelador le
dijo que colocara a los “representantes” de su madre y de ella misma.
Eso que llaman hacer de “representantes” es hacer de antenas receptoras de la
información que buscamos. Y las antenas se activan con una llave, esa llave es la
palabra.
El proceso, consiste en centrarse, sentir el cuerpo, la emoción, la sensación, el
impulso. El cuerpo nos reflejará la información y las respuestas.
Entonces la mujer colocó en la “escena”, a los representantes. Solo debíamos
esperar y observar. El trabajo y la filosofía de Hellinger se basan en la
observación.
A los pocos minutos, la mujer que hacía de su madre, empezó a moverse. Se le
pidió que hablara y dijera lo que sentía mirando a la representante de la
hija.Cuando la representante de la madre habló, la mujer (clienta) se impresionó
mucho y dijo:
“Eso es lo que me suele decir mi madre, con esas mismas palabras”.

Ese es el fenómeno de constelaciones sistémicas: el representante siente igual


que el representado.

Y eso funciona siempre, da igual que se conozcan o que no, que el implicado
esté allí presente o que esté en Tombuctú.
Y no solo eso, sino que en dicho trabajo de constelación se produce un cambio
de la situación: ese representado también lo va a sentir, aunque no estuviera
presente, porque la información viaja en los dos sentidos. El cambio que se
produzca en la constelación también lo sentirá el representado.

Y es que todos estamos conectados por hilos invisibles y lo que uno del grupo
hace afecta a todos.

Después de aquella demostración quise saber más. Era el año 2004 cuando las
constelaciones en España eran muy recientes. Me apunté al taller, solo para
conocer. No se me ocurría ningún tema, pero quería saber, entonces el
constelador me dijo:

"Coloca" a toda tu familia y vemos qué sucede ahí. Coloqué a mis padres y a mis
tres hermanos, en lo que creí que era “por orden”, y vi que el orden espacial era
un reflejo del orden emocional.
El orden en las configuraciones es uno de los pilares para comprender
constelaciones, el movimiento que surge refleja el inconsciente.
Cuando los miembros de mi familia fueron colocados por “orden”, aún el
constelador vio algo más, algo que yo no dije: vio que había un espacio vacío,
vio que faltaba alguien allí, al lado de mí.
Entonces me preguntó si alguien había muerto, si faltaba algún hermano. Quedé
estupefacta, le dije que sí, mi hermano mayor había muerto, siendo un bebé de
solo tres meses.
Entonces pidió salir a alguien por el hermanito y lo colocó a mi lado después de
mi madre. Sentí un escalofrió. Me preguntó cómo se llamaba, le dije que se
llamaba igual que yo.
Me preguntó si me gustaba mi nombre, le dije que no, que nunca me gustó y
muchas veces lo intenté cambiar, que una tía mía, también intentó que no me lo
pusieran. No hubo manera, no se pudo convencer a mi madre. Me pusieron el
mismo nombre del hermanito que se fue y de unos cuantos muertos más, que
tuvieron destino difícil.
En mi libro “La Otra Herencia”, hablo más en profundidad de la importancia de
los nombres, que son como las etiquetas que nos ponen al nacer.
(Aquí hago un llamamiento a los padres: por favor sed generosos con vuestros
hijos, dadles nombres nuevos, se los merecen y serán más felices, sin tener que
llevar el de otros encima. A todos nos gusta estrenar, y los nombres son gratis)
Allí aún más mi curiosidad se encendió. ¿Cómo podía saber ese hombre tanto de
mi familia y de mí, sin haberle dicho nada?
Empecé a buscar toda esa información en todos lados y empecé a formarme.
Primero fue con Joan Garriga, después con Brigitte Champetier. Poco después de
estar allí y gracias a mi trabajo, mi segunda revista, Vedanta, me invitó a
organizar sus talleres de constelaciones. Me formaba y trabajaba, ¿qué más podía
pedir?

Comprendí tantas y tantas cosas en mi vida; esa comprensión de cómo funcionan


los sistemas te facilita la vida.

Después de configurar a los representantes, en el trabajo se buscaba el orden,


incluir los que estaban excluidos, la reconciliación y la resolución de los
conflictos mediante frases sanadoras. Hoy incluso se omiten las frases.

Se considera a Bert Hellinger, el padre de las Constelaciones Familiares. Él


descubrió una serie de “leyes” o principios que hacen funcionar mejor una
familia, o un grupo, una sociedad.
Estos principios son el de pertenencia, el de orden y el de equilibrio entre el dar
y recibir.

Después, estos principios fueron incorporados también en las empresas por el


médico y psiquiatra Gunthard Weber, quien fue asesor de Hewlett Packard,
Mercedes Benz, BMW, Alcatel, Insurances, DASA, MTU.
Hoy en día, las constelaciones familiares, sistémicas, organizacionales y de la
salud son un método extendido por todo el mundo, y miles de personas
encuentran alivio y solución en ellas.
Estaba en la casa de lo invisible, cuando las descubrí, me forme mientras vivía
en la casa del miedo, pero solo pude lanzarme a trabajar en público en la casa de
la transformación.

En ella empecé a hacer charlas y perdí el miedo a hablar en público a impartir


talleres, y pude escribir mi primer libro.

Aunque esto no ocurrió de la noche a la mañana, me ocupó casi diez años y


varias casas.
Primero organicé talleres. Era un trabajo que me encantaba, atender al público,
hablar de Constelaciones y estar en los talleres. Era un trabajo agradecido y que
me resultaba fácil.
Y después de organizar esos talleres. Así que mi trabajo fue evolucionando
según las peticiones.

Aunque, a veces, no según mis propios deseos, ese era el problema.

También en la organización de talleres, alguien quiso mi lugar y se lo dieron.


Pero allí sí lo vi venir, en cuanto apareció.

Eran talleres vivenciales de dos días, nos quedábamos a comer y continuábamos.


Mi sucesora no escondía sus intenciones. Una de las veces que veníamos de
comer, en plena calle me espetó sin previo-aviso. ¿ Tú tecrees

queeres imprescindible?No dije nada.

Yo entonces era la mujer silenciosa, que veía, oía y callaba…La sucesora en


cambio no callaba nada. Y una

vez escuché a Vedanta, diciéndole: “ Sabes querida se cazan más moscas


conmiel que con hiel”…
Otra vez, me habían invitado a estar en un lugar que otros deseaban. Eran sus
amigos, no los míos.

También estaban las personas que valoraban mi trabajo y eran amables conmigo.
Recibía el cariño de ellas ya que veían el mío en los detalles.

El trabajo no lo busqué, fui invitada, y lo acepté, porque era un trabajo


agradable, que podía hacer bien. En el que aprendí mucho y también callé
mucho.

Solo pude comenzar a ejercer como facilitadora en Constelaciones ocho años


después, en la Casa de la Transformación.
Doy las gracias porque me quitasen de ese trabajo, aunque hubiese agradecido
que de otros maneras. Hoy sé que estando organizando y siendo la mujer
silenciosa habría sido imposible que venciera mis miedos. Porque no era miedo,
era pánico escénico, pánico de ser observada, de equivocarme, de quedarme en
blanco…Ya que estar en las bambalinas se me daba muy bien, estar siempre en
segundo plano y en silencio se me daba bien.

Estando en la casa de transformación, decidí dar mi primera conferencia, y


rezaba para que solo vinieran cuatro personas, pero vinieron más, y luego más.

Después siguieron viniendo. ¡Incrédula de mí!, Era capaz de hablar en público y


de que además, incluso, me aplaudieran.
Había superado mi vínculo con mi tío sordomudo, cuando alguien está
“vinculado” sistémicamente con alguien de su pasado, está repitiendo algo.
Es lo que llamo en mi libro la “Otra herencia”. Es estar en un mal lugar, en el
pasado.
Lo que algunos llaman “sanar el árbol genealógico” es la necesidad de
superación que tenemos cada uno. Supe que la prueba estaba casi “superada”
cuando, después de unas de mis conferencias una mujer me felicitó por lo bien
que me explicaba, y es que según ella, tenía “don de palabra”. ¡Cuánto me reí
por dentro con eso del don de palabra! No se imaginaba ella lo que me costó esa
conferencia gratuita, y lo que aún me faltaba.
Cuando nos invitan a un evento, cuando vemos a alguien impartir, creemos que
eso que tiene es espontáneo. Sin embargo, no solemos ver el trabajo que hay
detrás.
Uno de los genios de la comunicación y al cual admiro, y espero poder conocer
algún día, Tony Robbins, cuenta en sus libros que, mientras sus compañeros de
formación daban una charla, él decidió hacer el triple que todos, por ejercitarse,
por superarse. Algunos piensan que todo es innato, pero no todo lo es.

Después de las charlas, de algunos talleres de constelaciones y empresa, creé el


“Laboratorio de Proyectos”. Se me ocurrió como impulso de negocios.

Y vi que siempre venían casas, los problemas con las casas eran el tema de gran
frustración para muchas personas.
Yo sabía bien qué era eso de tener problemas con casas, con ventas, con
alquileres, con dueños, con compañeros, con agencias inmobiliarias.
Así que me abrí al tema que los clientes más me pedían. Empecé a unir todas las
experiencias y ver los puntos comunes, y lancé charlas como “la casa sanadora”,
y constelaciones inmobiliarias.
Las constelaciones familiares son una técnica de representación sistémica, que
permite acceder al inconsciente, a ese campo de información y así poder resolver
cualquier situación.
Se dice que es “sistémica” porque afecta a todo el sistema familiar. Basta con
que uno de los miembros quiera cambiar o mejorar algo, para que todos en el
sistema cambien.
Según Bert Hellinger, cualquier conflicto, enfermedad, problema, proviene de
romper alguno de los “tres principios sistémicos”.
El orden, observado como estar cada uno en su lugar”. La pertenencia como el
derecho de pertenecer de todos. El equilibrio entre el dar y el recibir, cualquier
desequilibro puede causar malestares, enfermedad, accidentes, ruinas, malas
relaciones.
Una vez configurada una representación del sistema (familia, trabajo o pareja) se
trabajará mediante frases sanadoras para restablecer la armonía, reconciliar, dar a
todos su buen lugar y que las relaciones puedan fluir. Lo más interesante es que,
a veces, problemas que llevan meses o años en tratamiento, con una sesión de
constelaciones, pueden quedar resueltos.
Cuando hay problemas en la familia, hijos difíciles, agresivos, inadaptación,
situaciones que se repiten. Es muy posible que el problema sea que el hijo no
está en su lugar de hijo.
Cuando algo no marcha con la pareja, seguir o no seguir, hacer un chequeo,
reconciliaciones, terceras personas, separaciones, enredos familiares...
Cuando tenemos síntomas, enfermedades, en algunos casos son de origen
sistémico y pueden trabajarse con éxito obesidad, alergias, alzhéimer,
fibromialgias, adicciones, etc…
Cuando hay conflictos en la empresa, con socios, cuando se van los clientes...
Cuando estamos en una encrucijada en la vida, que nos sobrepasa.
Cuando estamos bloqueados con un proyecto, nos ayuda a ver dónde está el
punto ciego y poder eliminar bloqueos.
Cuando nos enfrentamos a cualquier tipo de negociación.
Cuando queremos testar servicios y saber qué quieren los clientes.
Cuando las casas no se venden a pesar de recibir compradores, a pesar de estar
en precio de mercado, bien ubicadas, etc…
Cuando hay problemas con herencias, repartos, situaciones complicadas entre
hermanos que impide o bloquea cualquier solución.
HERRAMIENTAS SISTEMICAS
PARA ALMAS NOMADAS
EJERCICIOS BRUJULA
La herramienta de constelaciones es un modo de “conectar” con tu alma,
con la información que nos envuelve, con lo que llamamos “algo superior”,
la “fuente”, Dios, la “divinidad”, el inconsciente, los campos mórficos…

Estar “conectados” es estar en el mejor lugar posible, es estar en el presente


y en el lugar donde la magia puede suceder.

Llamo magia a la “conexión” con el fluir de la vida, llamo magia al poder


hacer que las cosas sucedan, al vivir en bienestar, en la alegría.

Nacemos en la “magia” pero la educación, la carga genética, la sociedad y el


sistema al que todos pertenecemos, se ocupan de desconectarnos.
Los ejercicios de constelaciones te pueden ayudar a encontrar tu mejor
lugar, el lugar de tu magia personal.
En tu cuerpo, en tu familia, en tu trabajo, en el mundo, en tu casa, en tu
vida.
¿Cuantas memorias tenemos?
Es admitido que nuestro cerebro es el portador de la “información general”, que
la información más importante está allí, que el cerebro es el impulsor de nuestro
organismo y el lugar de donde parte todo pensamiento y sentimiento.

Pero ¿Cuantas memorias tenemos?

A mi entender, (y no pretendo que me creas, hay tantas explicaciones como


personas) somos como los ordenadores.

En los ordenadores hay dos tipos de memoria, se llaman memoria RAM y la


memoria ROM.
Atención a las definiciones:

La memoria ROM es aquella memoria de almacenamiento que permite solo la


lectura de la informacióny no sudestrucción, independientemente de la
presencia o no de una fuente de energía que la alimente.

La memoria RAM es la queutilizan los programas para guardar temporalmente


los resultadosdesus procesos

Si hacemos una similitud la memoria ROM la que se almacena y permite su


lectura aunque no tenga fuente de energía que la alimente estaría en “todo el
cuerpo, sería como lo que llamamos el “alma”.
Esa es la que es imborrable; está en todas las células del cuerpo, sin omitir
ninguna.
Aunque algunos hablan de un segundo cerebro en el estómago, o de cuatro
cerebros, creo que eso es quedarse cortos, la memoria está en cualquier parte del
cuerpo sin excepción.
Y eso es lo que demuestran las constelaciones, donde cada parte del cuerpo nos
dice algo, cada parte tiene su “significado”.
Una de las claves para mí es la palabra “imborrable”, el cuerpo contienen
memorias e informaciones corporales, que pueden viajar más allá de esta vida.

Es aquí, si admitimos que nuestras almas viajan y se van reencarnando, esto


explicaría síntomas imposibles, enfermedades extrañas, señales que pueden venir
de otras supuestas vidas o dimensiones.

Solo así se explican los fenómenos que vemos en algunas terapias, como DMC,
cuando se sanan memorias corporales y síntomas de “otras posibles vidas”, que
afloran al cuerpo mediante la aplicación de la técnica.

En cambio la memoria RAM (la mente) es solo temporal. De hecho a veces se


“agota”, y se producen fallos de la “memoria”, como son el alzheimer, la
amnesia...Esa es la memoria del cerebro.

La memoria de nuestra mente, está diseñada para “borrarse” en cada nacimiento.

Imagina, cómo sería de complicado vivir recordando, mentalmente, las vidas


anteriores.
Aunque hay mentes excepcionales, se sabe de personas que son capaces de
recordar esas otras vidas, de modo natural.
Te recomiendo buscar la película, en Youtube, “Los hijos del ayer”, donde una
madre recibe en flashes de

memoria,la información que le hace reconocer a los hijos que tuvo en otra vida,
y poder buscarlos.

A veces esos flashes de información se transmiten en sueños, u otros métodos y


técnicas. Por ejemplo, en el trabajo de las regresiones, cuyo representante más
popular es el doctor Brian Weiss, con su libro Muchas

vidas, muchos maestros. (En su libro relata las experiencias consus pacientes,
muy recomendado)

También, según el método de los Registros Akhásicos, el conocimiento toda la


información está registrada en el Akhasa, (en sánscrito significa éter, espacio o
cielo) y en esto se basa esta técnica que, como indica su nombre lee los
“registros akhásicos” o el cielo.

Según la etimología, la palabra éter que viene del griego, significa “aire puro”.
También se explica como el fluido hipotético invisible, sin peso y elástico, que se
consideraquellenatodoel espacio y constituye el medio transmisor de todas las
manifestaciones dela energía

A mi modo de entender, en el trabajo en constelaciones partimos también de ese


“fenómeno”, la información está grabada en el Akhasa, en el éter.

A mí me gusta decirlo con palabras mucho más sencillas: “la información está en
el aire”, llámalo como quieras, éter, cielo, vacío, fuente, Dios, akhasa...

Y lo que se hace en constelaciones, es abrirnos del modo más sencillo que he


conocido, al campo de esa información etérica para transformarla, y resolver. Y
para “descifrar” esa información, tenemos la antena universal que es nuestro
cuerpo.

Los movimientos del cuerpo, son los “movimientos del alma”, de los que
Hellinger habla. El cuerpo es uno con el inconsciente.

Por eso, si un pie tuyo está discutiendo con tu cerebro, hazle caso al pie.

El cuerpo siempre nos habla, en unas personas las señales más expansivas y en
otras más minimalistas. Si te paras a recordar, quizás llegues al momento en que
conociste a una persona que te hizo daño, causó pérdidas, o dolor… Puede que
recuerdes que tu cuerpo te dio una “señal”, pero no le hiciste caso.
El cuerpo siempre avisa, aunque hay casos en que esas sensaciones corporales
son casi imperceptibles; eso puede significar que el cuerpo está algo bloqueado.
Se aconseja limpieza interna, alimentación sana, suficiente agua, ejercicios y
estiramientos. Por ejemplo yoga, taichí, chikung, pilates, cualquier forma de
danza, o caminatas en la naturaleza, o masajes como el lenguaje más directo a
nuestro cuerpo…
La Brújula de la Verdad

¿Qué necesitamos? Hojas de papel, bolígrafo y tijeras. O también nada, los


usamos de ayuda.

Céntrate, haz una pequeña meditación, suelta tu cuerpo con música, ejercicio si
lo deseas.
Coloca una hoja de papel delante de tus pies, escribe en ella las palabras LA
VERDAD AHORA..

Puede hacerse sin hoja, pero ponerlo nos será más fácil, así entramos, nos
colocamos y nos retiramos.
Esto que haremos será entrenarnos para reconocer muy fácilmente el lenguaje de
nuestro cuerpo.

Todos conocemos como nos avisa, o quizás no, pero así podremos afinar y ser
más conscientes de sus mensajes, ya que es en tu cuerpo donde se encuentra la
mayor parte de tu memoria, y en el que actúa el “wifi universal”.

Una vez que pongas esa hoja de la VERDAD AHORA, delante, vas a hacer
preguntas al aire.
Tu cuerpo es la mejor antena y el responderá, sin intermediarios, sin más. En
este ejercicio harás preguntas que se respondan con un Sí o con un No.

Al principio necesitamos reconocer cómo responde el cuerpo, y haremos


preguntas que ya “sabemos” que son un Sí.
Por ejemplo: ¿Soy morena? ¿Mi madre se llama X? ¿Vivo en tal sitio? ¿Tengo
cinco dedos en cada mano? También debes hacer preguntas que sepas que se
responden con un No, por ejemplo, ¿Las naranjas son azules?¿Soy rubia ahora?
¿Vivo ahora en Alemania? Entonces cada vez que haces una pregunta te subes y
te colocas encima del papel, respiras deja que tu cuerpo se mueva libre.
Observas el movimiento, la sensación, la respuesta de tu cuerpo, la información
está en el aire.

Espera unos 15 segundos al menos.


Después te sales y sacudes enérgicamente manos y pies, para hacer un borrado.
Haces otra pregunta y te colocas en ese lugar otra vez. Respiras y observas.

Y así ensayas con los Sies y los Noes hasta que reconozcas claramente el Sí y el
No en la forma en que te lo comunica tu cuerpo.

Por ejemplo, en mi caso, tengo un Si y distintos modos de Noes.


En el Sí el cuerpo está centrado, consistente.

En el No, se cae hacia atrás…Pero cada cuerpo es distinto, y se trata de conocer


sus señales, cada uno las suyas.

Cualquier tema importante o vital puede ser tratado o consultado, y nos puede
servir como una Brújula de la Verdad. Aunque recomiendo no obsesionarse con
ella.

Muchas veces al buscar una verdad, vemos que todo depende de cómo se
“enuncie”, y del contexto.

Te pongo un ejemplo de una película. En la guerra dentro de un sitio de


prisioneros, donde todos eran curas; un personaje le pregunta a otro, por cómo
están los compañeros.

El otro le responde: ellosestánbien.


El primero le dice: los han matado ayer, por eso dices queestánbien.
En ese contexto de creencias religiosas, “estar bien” era estar en el “cielo”, con
lo cual el religioso dice una “verdad”.

Pero te invito a reflexionar en los tipos de verdades: absoluta, relativa. cuántica.


El Test de Selección

La Casa más propicia


El Trabajo que más interesa
El Lugar de residencia
Los Socios que convienen o No
Los Proyectos que empezar o dejar
Los Servicios que Sacar o No

Las constelaciones, utilizadas a modo de test, a veces son una solución sencilla,
aunque no son como una constelación, hecha por un profesional.
¿Se puede uno auto constelar? Todo se puede hacer “auto” hasta un nivel, pero
para hacer algo de modo profesional se debe entrenar y estudiar, como todo en la
vida. No todo es auto-gestionable; estamos para relacionarnos y juntar las piezas
entre todos.

Aunque aprender a facilitar constelaciones es un proceso que dura toda la vida


de aprendizaje e integración. Y no todo el mundo tiene capacidad consteladora,
igual que no todo el mundo tiene capacidad para ser cirujano, acupuntor o
corredor de maratón.
Sabemos que el “fenómeno de constelaciones” es algo que sucede de forma
natural y que toda la vida es un juego de reflejos, que se nos proyectan para
hacernos aprender.

Entonces, en el trabajo de constelaciones hacemos este juego “consciente” y a


nuestro favor, en el trabajo sistémico podemos sacar partido de este fenómeno,
para poder ayudar a recolocar, solucionar, reordenar la energía de la persona y de
su sistema, para que todos tengan más paz.

El trabajo que Hellinger es un exquisito trabajo de observación de los sistemas


humanos mediante esta herramienta.

En la formación uno “toma la forma”, como su nombre indica, después también


añade su experiencia personal.
Empezamos:
Después de haber entrenado tu cuerpo con el ejercicio 1 de la Brújula de la
Verdad, este será mucho más fácil.

Supongamos que tienes ya vistas varias opciones de lo que necesites elegir:


casas, colaboraciones de trabajo, propuestas varias... A, B, C.

_ Toma varios folios de papel; en cada uno de ellos escribe el nombre de la


opción que estás testando.
– Coloca las hojas de papel, en el suelo con lo escrito hacia abajo, según la
imagen.
– Colocando delante aquello con lo que están relacionados los elementos a testar.
– Céntrate, haz unas respiraciones y sitúate encima de cada una sintiendo la
energía de cada lugar.
Ten siempre la precaución de sacudirte manos y pies después de cada hoja, para
hacer un “borrado”.

Aunque parecen “solamente” unos papeles escritos, podrás sentir la diferencia de


energía y sensaciones en cada uno de ellos. Y es la mejor muestra de que la
información está en cada palabra. Solo sintonizamos, y no lo hacemos ni con la
cabeza, ni con el estómago, sino con la memoria de todas nuestras células que
cogen la información del éter.

Naturalmente, hacer este trabajo con un profesional y en grupo nos aporta más.

Sin embrago, es un ejercicio simple, que nos puede orientar y nos ayuda para
hacer selección entre distintas opciones.

IDEAS DE USO
Imagina que lo que quieres testar son alimentos que te hacen mal a tu
enfermedad.

Puedes utilizar este test como “test de alimentación”, en el proceso de estar


mejor con tu propio cuerpo.

Puedes introducir en el test, esos alimentos sospechosos de perjudicarte o de


crear reacciones o intolerancias. En esta variante colocaremos las 3 ó 4 opciones
delante de lo que necesitamos averiguar.

Ejemplo: en un lado, pasta, harina, plátanos. Enfrente el azúcar alto o lo que sea
el síntoma.
Observamos la reacción de nuestro cuerpo en un lado y en otro.

También puedes testarlo al revés: poniendo delante del síntoma las posibles
soluciones o suplementos recomendados.

Esto sería algo parecido a lo que hacen los kinesiólogos, preguntar al cuerpo que
necesita.

Puedes chequear tus chakras, la salud de tus órganos, puedes ser creativa
creando tus propios test. Tu instrumento, solo tu cuerpo.
Tu mente y tu alma

Dicen que el alma pesa 21 gramos, que cuando un alma abandona el cuerpo que
habitaba, ese cuerpo pesa 21 gramos menos.

(Todo porque a un médico llamado Duncan McDougall en el año1907, se le


ocurrió pesar a personas antes y después de morir.)

El caso, si será verdad o no, no lo sabemos, quedó como un mito.

Lo que creo, es que eso que llaman alma es en realidad lo que somos, lo que
somos en esencia.
Y no es mi intención hacer ninguna definición del alma, creo que ese alma es lo
que nos hace buscar, lo que nos hace conectar, lo que nos mueve, es eso que sabe
más que nosotros, es la conexión con el infinito.
Cuando abrimos Constelaciones, se habla de los “movimientos del alma”. Y esos
movimientos del alma, son los movimientos del cuerpo, del alma dentro del
cuerpo. Se diría que alma y cuerpo son “uno”, hasta el día que morimos.
En Constelaciones observamos precisamente esos movimientos del cuerpo
representan el alma.
Si utilizásemos nuestra mente y nuestra alma en comunión, en conexión,
dándose la mano, podríamos utilizar todas nuestras capacidades.

Cuando escuchamos los mensajes de nuestra alma, que están escondidos en


todas las partes de nuestro cuerpo, podremos actuar más en coherencia, más
alineados con la vida.

Empezamos
Como en todos los anteriores ejercicios, prepararemos las hojas de papel.
– Nos centramos, respiramos, buscamos unos minutos para nosotros sin
interrupciones.

También es mejor trabajar en ciego con lo escrito hacia abajo sin haberlo mirado.
No tiene objeto engañarnos a nosotros mismos.
– En una parte colocamos aquello que queremos conseguir, el objetivo, proyecto,
la venta, etc... Enfrente del objetivo colocaremos dos hojas una al lado de otra.
Estas hojas van a representar una a nuestra mente, la otra a nuestra alma.
Ambas deben mirar al objetivo.
Vamos a colocarnos encima y sentir emoción, movimiento, impulso…Lo
registramos todo.
En un escenario ideal, las dos tendrían un movimiento similar, irían al objetivo,
se sienten firmes, fuertes y mirando, en movimiento abierto y adelante.

En otro escenario, quizás una no pueda mirar, no esté firme, quizás se revuelva,
sienta emociones discordantes, o tire para atrás.
Si la mente y el alma no caminan en la misma dirección a un objetivo, si no
están de acuerdo, es muy complicado que este progrese.

Es como si alguien anduviese con el cuerpo hacia un lado y vuelta su cabeza


hacia atrás. Como si dos carros tirasen en distintas direcciones.

Es en estas ocasiones es cuando no debemos continuar hacia ese objetivo, sin


pararnos primero y trabajar con esa discordancia.
Si entendemos que la hemos resuelto, y podremos hacer ajustes, quizás significa
que el objetivo o proyecto cambie de rumbo, o que deba tener alguna variación,
o pensar en ir a otro objetivo.
A veces si cambias el modo de “enunciar” el objetivo, ya la energía cambia. Ahí
es donde ves que importante son las palabras.
Imagina que tienes un “título” para un taller, curso, evento, producto, y haces el
ejercicio Alma y Mente, y hay discordia.
¿Qué hacer? Yo me pararía y reenfocaría, es quizás un cambio de nombre, de
“marco”, de formato, de temática…
Y entonces vuelves a hacer el ejercicio. Estos ejercicios nos pueden ahorrar
tiempo y disgustos, incluso enfermedades. Por supuesto si algo te sobrepasa,
mejor ve a una profesional.
Estos son ejercicios simbólicos, minimalistas, pero que sin embargo ya nos están
dando buena y útil información que para mí, son como una brújula. Sé que
algunos prefieren viajar sin brújula, ni hacer caso de las señales, y que lo llaman
aprender… Pero, creo que no hace falta hacerlo a golpes…están bien las
brújulas.
Ponerse en el Lugar del Otro

Y si ya has hecho los otros ejercicios, este será mucho más fácil. Aunque
algunos dicen que es imposible eso de ponerse en el lugar del otro, sí podremos
hacerlo al menos en el modo energético y emocional.

Imagina que con alguien tienes una relación difícil, que con alguien es
complicado, que, ya intentaste todo. Quizás no es tu caso, pero es el de muchas
personas, conozco unas cuantas.

Si llega ese caso, solo nos queda ponernos en el lugar del otro y desde otro
modo, quizás comprender. A veces comprendemos que no puede ser, o vemos
que las cosas son totalmente distintas a cómo las habíamos pensado.

Relaciones de pareja, de trabajo, de socios, de familia, cuando vemos las


dinámicas ocultas que hay, surge la solución. A veces solo observando, a veces
mirando a todos.

Mirando más allá de lo visible, más allá del ego, más allá del bosque. Como una
mirada panorámica, una mirada sistémica.
Empezamos:
Cuando ponemos el nombre de alguien en una constelación es también como si
una parte de la persona estuviera allí.
Si queremos mejorar cómo la relación, más allá de lo que sintamos, o creamos
saber, podemos utilizar este ejercicio. Puede sorprender.
Igual que en los ejercicios anteriores, utiliza hojas de papel, pon el nombre de la
persona en una hoja y el tuyo, en otra.
Hazles a las hojas una señal que marque hacía dónde miran, córtalas en forma de
flecha, hazles un pico, píntales cara…
Coloca las hojas mirándose entre sí, con los nombres escritos hacia abajo, sin
saber quién es quién para no interferir con tu mente.

Colócate encima de una y después en la otra, sacudiéndote al moverte para


borrar la información cada vez que te cambias.

Verás que si has hecho los otros ejercicios y estás más suelto, podrás tener más
información…

Cuando se representa a una persona (aunque sea en un papel) pueden surgir


emociones, movimientos, impulsos, palabras, información que quizás no
imaginábamos… Después en una Constelación se utilizarían las frases
sanadoras, estas son una de las aportaciones de Hellinger al campo de la terapia,
son frases muy cortas y a la medida, que son capaces de desbloquear o
descodificar el síntoma. Aunque como ya dije más arriba, cada vez se usan
menos.
Hay todo un entrenamiento detrás de este trabajo y; las tendencias indican que
cada vez la necesidad de intervención es menor, y que menos es más.
Pero aunque no tengas esta formación, yo te indicaría que empezaras en silencio.
He comprobado en muchos trabajos online, que con solo la observación
silenciosa del otro, se producen cambios de emoción, de energía.

Puedes decir tus propias palabras, las que surjan de tu corazón y puedan ayudar.
O solamente observar, a veces del silencio viene la mejor transformación.

Pero también puedes empezar diciéndole al otro representado: “te veo; ahora, te
veo”.

Una vez hecho, te sacudes para borrar y te colocas encima del otro papel.
Sientes, registras en tu cuerpo ese sentir, ese impulso.
Después una vez registrados esos sentimientos, impulsos, sensaciones podemos
mirar quién es quién. Y sabemos cómo se sienten. Esto habrá sido un ejercicio
“en ciego”.

Y también ahora podremos iniciar la conversación que nos gustaría tener con esa
persona, hablando las palabras en voz alta, escribiéndolas en el éter. No dudes de
que esas palabras lleguen.

Sería como empezar un ejercicio de “telepatía”. Si todo está escrito en el éter, es


el éter quien transmite la información precisa.

Recuerdas el dicho de “las palabras se las lleva el viento”: eso es lo que sucede
en el mejor de los casos. Llegan a quien corresponde.

Entonces procura elegir bien las buenas palabras que de vuelta pueden venir.
Un ejemplo: ¿Has pensado en alguien y has tenido noticias suyas, sin hacer
nada?

¿Has pedido algo y lo has encontrado “representado” delante de ti al poco


tiempo?
Todos hemos experimentado en nuestras vidas la fuerza de ese algo invisible que
a veces responde a las preguntas, incluso antes de ser formuladas.

Creo en este tipo de actos, ya que los he podido comprobar, te quiero poner una
situación vivida. Solo sé hablar de lo vivido.
Cuida tus palabras, las lleva el viento
Esto que te relato a continuación ocurrió en mi segundo año de vivir en Madrid.
Me gustaba pasear por los parques. Ellos son la mejor fuente para recargar la
energía.
Yo estaba sola y lo único que tenía era trabajo, así que simplemente paseaba y
conocía los lugares. Fue en el parque del Oeste donde lo conocí.
Era un chico joven, guapo, de mirada leonina, cuerpo esculpido, sonrisa
confiada. Iba corriendo, con sus cascos de música; cuando me miró, y vino hacia
mí.

Me dijo que me parecía a alguien. Algo tenía que decir, no lo sé. Hablaba con
acento inglés, me quiso mostrar su música, paseamos juntos y andando, y
hablando, me acompañó a la puerta de la residencia.

Era simpático, educado. El también estaba solo allí, me dijo que era estudiante y
que venía de California. Me llamaba los fines de semana y salíamos a conocer
Madrid. Aún no era habitual llevar móviles, casi nadie tenía, así que debía
llamarme a la residencia.

Yo esperaba la llamada con mucha ilusión, porque él sabía hacerme reír con sus
ocurrencias. Nada era más seductor que su sonrisa. Era deportista y vestía como
tal, tenía palabra, y eso para mí, entonces, era más que bastante. Nada me hacía
imaginar lo que vino después.

Un día me llamó en medio de la semana, fuera de lo habitual. Apareció en la


puerta con un traje de chaqueta y un maletín como complemento. No era él,
parecía su gemelo.
Me dijo que como yo era una buena persona y quería decirme “la verdad”, pero
mejor que yo no se la dijera a nadie.

Le era prohibido conocer gente. Estaba en España en un trabajo que no era real,
con un nombre que no era real, viajaba a sitios, y tendría que ser cada vez
diferente, que era su primer trabajo y que no debía hablarle a nadie de eso.

Al escuchar la historia, sentí un poco de miedo. Pero más grande que ese miedo
eran las ganas de verle, de esperar su llamada, de escuchar sus palabras
inventadas, su medio español, los dos solos y recién llegados, así que su secreto
quedó guardado.

Nadie de la residencia vió nunca su cara, (excepto el maestro de inglés que


trabajaba en la embajada americana, que me advirtió: “tu amigo es un espía”,
lleva cuidado). ¿Cuidado? ¿Y qué podía hacer?

Un día se despidió de manera especial; lo mandaban lejos. “Puede que no


vuelva, es un sitio peligroso, si me pasa algo, alguien vendrá y te avisará”, me
dijo. Volvió sano y salvo.

Yo no tenía su teléfono, no sabía dónde vivía, solo tenía su palabra. Nunca falló
a ella.

Pero un día me dijo que debía volver a su país, y no podía decirme cuándo
regresaría, solo que me llamaría como siempre. Sin fecha.

Le esperé y le esperé, y el teléfono no sonaba. Y entonces tuve que irme,


abandoné la residencia, para vivir en un piso. El primer piso en Argüelles.
Pedí en la residencia que si me llamaba, le dijeran mi nueva dirección. Y así con
esa seguridad, me fui. Cuando volviera me llamaría, como dijo.

Mientras, volví a pasear al mismo parque donde nos conocimos…Lo hice


durante semanas...Sabía que, cuando volviera, iría allí. Pero no lo vi.

Sabía que su palabra era verdad y que él no se iría de mi vida sin despedirse.
La fe es saber algo a ciegas. Sin ninguna señal. Y yo tenía esa fe entonces.

Y así, mientras esperaba, y un poco triste, una noche de sábado, entré en el cine,
daban una de esas películas románticas, que hacen algo bueno, y es que te pegas
una hincháa llorar...

Salí del cine llorando como una Magdalena. Andaba por la Gran Vía, con un
velo de lágrimas en mis ojos; apenas veía el suelo que pisaba.

Pero una palabra me vino de pronto a la cabeza, como un flash y grité en


silencio, mentalmente: “¿Dónde estás Kurt N.? ¿Dónde estás?”.

Me limpié los ojos para poder cruzar la calle hacia Plaza de España… Cuando
miré al otro lado, no podía creer lo que veía…
Fue como una aparición. Yo pregunté al cielo y ¡allí estaba él! Me hacía señales
con las manos, al lado de su coche mal aparcado. Aceleré el paso. ¿El cielo me
escuchó?
El dijo que me vio al pasar desde su coche, cuando yo salía del cine y que aparcó
en cuanto pudo, al borde de la calle Princesa.
¡Nos abrazamos! Y yo seguía llorando, pero esta vez de alegría.
Supe que él también volvió al parque, que me buscó, que llamó preguntando a la
residencia, y que no le quisieron decir.
¡Qué estúpidos! No conocían las leyes del universo. Si alguien está destinado a
encontrarse con alguien, ninguna fuerza humana lo puede impedir.
Y los dos sabíamos que no estábamos en “el lugar”, los dos solos, recién
llegados, los dos marcharíamos. Pero el destino nos abrió un momento de magia.

Dicen que explicar las cosas no es buena idea. Yo me lo explico así: puede que
mi cuerpo muy sensible captó la señal de su presencia cuando pasó cerca con su
coche.

Aunque mis ojos no le vieron, sin embargo sabía que estaba.

Y lo grité. Y como las palabras se las lleva el viento; su cuerpo también escuchó
mi grito mental y le hizo mirar a la acera.

¿Cuántas probabilidades había de que, en lo grande que es Madrid, pasásemos


los dos por la misma calle a la misma hora y nos encontrásemos otra vez? Y
después de meses…

¿Coincidencias? ¿Las matemáticas de Dios?


No lo sé… Son esos hechos que suceden en presencia de

fe absoluta, y sé que todos hemos tenido estos momentos.

Por eso hay que cuidar las palabras, que son la llave de esa magia, porque las
palabras se las lleva el viento, y alguien las escucha.
¿Volver a nacer?
Pienso que el verdadero “trabajo” de esta vida es mantenerse en ese estado de
conexión y apertura ante las sincronicidades de la vida.

No es del todo fácil; ese es el estado con el que nacemos y el cual nos hacen
perder.

Nos inculcaron lo que había que aprender, aunque no nos sirviera de nada; nos
apuntaron a la religión que había que tomar, aunque no la entendiéramos, y nos
dijeron cómo había que ganarse la vida y cómo comportarse para ser siempre
correctos.

No sé tú, pero yo no he sacado partido a eso de saberse la lista de los reyes


godos y tampoco he vuelto a hacer raíces cuadradas. Eso sí, la cabeza como un
bombo nos ponían.

Tantas cosas que nos enseñaron y la mitad de ellas inútiles para la vida diaria.

Nos llevaban a una escuela que podía ser pública y, si era privada, era católica si
naciste en España.
Y entre el estado y la iglesia decidían qué debíamos saber, las vacunas que
debíamos ponernos; estas antes también las ponían en las escuelas, así que, de
rebote también elegían nuestra salud. (Esto al menos sucedía en mi país en esa
época) Aunque hoy por suerte hay cosas que han cambiado.

Lo que no cambia; es que todos los padres lo hacen lo mejor que pueden, por el
amor a sus hijos…Y todos quieren que los hijos tengan una buena vida, o así
sería lo deseable.
¿Y si los hijos pudiesen elegir ellos mismos?

Piensa en ti mismo: ¿Y si te dieran la oportunidad de volver a nacer, aún en la


misma familia, en el mismo lugar y con los mismos padres?

¿Qué cambiarías si pudieras? Todos tenemos cosas marcadas en algún rincón del
alma.
Todos decimos que en un plano superior “todo es perfecto”, eso lo
comprendemos todo mentalmente, pero si pudieses cambiar algo…
Puedes volver a nacer, cada día, aceptando y también cocreando.
Y todos tenemos cosas que no hemos aceptado, que están ahí, si nos
preguntaran...
Sabemos que todo aquello que frena o potencia nuestra vida, se nos graba en los
primeros meses y años de la infancia…

Si tú tienes un hijo o vas a tener, puedes hacer que su experiencia sea distinta.

Puedes crear para él o ella tu propio ritual consciente y sistémico, tu propia


celebración, y si te sirve de inspiración, esta manera me salió en un sueño. ¿Qué
tal si empezásemos mejor nuestra estancia en la vida y dentro de la familia?
Cada familia o sociedad tiene sus propios rituales, pero en la gran mayoría de los
casos estos rituales son impuestos. Repetimos lo que hicieron con nosotros, hasta
repetimos los nombres de los abuelos en su honor y así vamos de repetición en
repetición. ¿Verdad? Hasta que llega alguien en la familia y cambia los hechos.
Cuando empiezas a estudiar entre los distintos rituales de nacimiento, observas
que, hay tantas tradiciones como países, pero que en la mayoría estos rituales
son hechos desde el “ámbito religioso”.
El bautismo es un ritual de nacimiento donde unos padres, siguiendo la tradición
y repitiéndola, inscriben al hijo en la religión que corresponda en cada país.
Nadie sabe si el hijo desea hacerse católico, budista o protestante, pero lo
inscriben al nacer, y nadie le da la oportunidad de elegir.
Lo que existe en todas las religiones es la celebración y los regalos. Ya en la
biblia de los cristianos veíamos que los reyes ponían oro incienso y mirra a los
pies del recién nacido.
Pero, si no eres religioso, como alternativa a los bautizos, surgen los baby
shower o fiestas del nacimiento. Existen variaciones: los que se celebran antes
de nacer, o después de nacer.
En su origen, la tradición excluye totalmente al padre y son celebrados solo entre
mujeres…Observando esto, empezaron los babyshowerpara padres.
Según la Wikipedia, el primer baby shower para hombres se realizó en 2017, en
Argentina.
Y en algún punto de la historia, alguien decidió que esa celebración solo debía
hacerse con el primer hijo. Entonces se crearon los diaper shower, para los hijos
no primogénitos, como una especie de celebración a pequeña escala.
Pero, ¿crees que alguien se merece una celebración a pequeña escala? ¿Alguien
es menos importante que su hermano? A nadie le gusta ser tratado como menos
que otros.
Si naciste en un país como España, lo más usual es que te lleven a una iglesia,
con olor a incienso y un sacerdote te eche agua por la cabeza.
Es normal que algunos bebés lloren, que otros levanten la cabecita para mirar
qué está pasando.
Lo que hacen las organizaciones religiosas es suplir a la celebración de
nacimiento familiar, y casi todos los que nacen, por inercia, son instruidos en ella
para después pasar por todos los ritos.
Es una de las primeras etiquetas que nos ponen al nacer. (Somos católicos,
budistas, musulmanes…) Creo que sería más respetuoso que cada uno eligiese si
quiere inscribirse en una religión o a otra, siendo mayor de edad.
Los padres, haciéndolo con todo su amor repiten y repiten, y ya le han puesto
una etiqueta más. Y así vamos sumando etiquetas a la vida.
Si volvieras a nacer, ¿cómo te gustaría que te recibieran? Ponte en el lugar del
niño o la niña que tú mismo has sido y aún llevas dentro.
Puedes bautizar o no bautizar, inscribirlo en una religión o esperar que él o ella
lo decida.
Pero hay algo que todos debíamos poder tener y es la “celebración del
nacimiento”.
Esto que te relato aquí abajo es un ritual que me surgió de un sueño. Si alguien
me preguntara como me gustaría que me recibieran, si volviera a nacer, esta sería
mi respuesta.
Querría tener una “fiesta del nacimiento”, Esto no significa que no agradezca a
mis padres todo lo que hicieron por mí con todo el amor que tenían para mí. Sin
embargo, soñé esta fiesta que te transmito.
Fiesta del Nacimiento. RITUAL
Imagino tres grandes módulos en esta “celebración sistémica”.
El recién nacido será colocado en el medio de la sala, en su cunita, o sillita.

Detrás se colocaran sus padres, cada uno en su lugar. Madre en la izquierda del
niño, padre en la derecha del niño, desde atrás.
Cuando todos lleguen, el padre puede alzar al bebé y decir unas palabras de
bendición, presentándolo a toda su familia. Y también la madre.
Después, todos en fila y tal como la gran ceremonia, que es, pasarán delante del
bebé, le saludarán y se presentarán, le dirán que parentesco tienen y le hablarán
cosas bonitas, buenos deseos para su vida. Si traen regalos, los irán dejando
junto a la cuna o sillita. A continuación siguiendo la fila, escribirán en el libro
blanco de su vida que se colocará al lado.
Escribirán palabras bonitas, por ejemplo, soy tu tía

paterna x y te deseo una vida feliz y alegre donde cumplas tus sueños.

Imagina que eres ese niño, y que cuando seas mayor podrás leer ese libro,
conocer los mensajes de tus abuelos, tíos, primos, en ese principio de vida. Igual
pueden leer estos mensajes y deseos en voz alta, dependiendo de las costumbres
familiares.

Al final, todos podrán posar detrás el niño y de sus padres sosteniéndolo. Hacer
esa foto.

Todos se pondrán en orden sistémico, posando detrás de él, como un gran


ejército de almas que protegen y respaldan al bebé.

Esa será también una imagen de fuerza y amor para la nueva vida.
La decoración, los manjares, bebidas, flores y demás

estarán acorde con el festejo, y de eso ya se ocupan otros.

Sería ideal que no hubiese ruidos estridentes, y fuese una dulce y tranquila
celebración, acorde con el nuevo pequeño miembro.
Esta sería una sencilla ceremonia sistémica de orden, pertenencia,
reconocimiento y celebración. Un ritual sistémico del nacimiento.

Como en otras celebraciones, se aconseja que sea alguien fuera de la familia


quien ayude, como maestro de ceremonias, y así cada uno estará en su papel en
la familia.
Volver al Km.0, la casa cerrada. Casa
12
Había decidido salir ya de la casa 11 y un día, hablé con una prima mía y salió el
tema. La casa antigua de sus padres estaba vacía, y si quería, podría utilizarla y
venirme un tiempo.
Ese “venirme” era un salto en el “espacio-tiempo”; era venirme al pueblo que
me vio nacer y donde me sentí siempre como una extra-terrestre.
Cuando me fui hace más de veinte años, solo pensaba que en él no había nada
para mí. Necesitaba salir fuera, a "buscar mi camino", a demostrar de qué era
capaz, sobre todo a mí misma.
Hoy sé por el trabajo en constelaciones sistémicas, que los que emigran, siguen a
excluidos.
El que se va fuera sigue un movimiento invisible que debe andar, una fuerza
superior. Es como estar “siguiendo” a alguien del sistema familiar, que no fue
reconocido, que tuvo que marcharse...
Después comprendí todo ese movimiento al juntar las piezas de mi historia.

Cuando escuché esa invitación buceé dentro de mí, y ya no encontré el No de


antes.

Durante años supe que era incapaz de volver. Pero ahora sentía como si ya
hubiese “cumplido con mi deber”.
Después de tanto trabajo, aprendizaje, vivencias, y mudanzas, ya estaba lista
para volver al kilómetro cero de mi vida.
Y cuando decides algo, sucede que las cosas se mueven. Empecé a darle más
fuerza a mi trabajo “online”, para hacer constelaciones y consultas en cualquier
sitio, poder hacer que mi trabajo no dependiese de la ubicación.
El mundo era ahora mi lugar de trabajo. Y así fui despidiéndome y preparando
mi vuelta a casa con mi gato amigo. Y llegué a la casa vacía de mi tía.
La casa 12 llevaba casi veinte años cerrada, no funcionaba la lavadora, ni el
frigorífico, ni la cocina. La chimenea de la cocina hacía tiempo que no echaba
humo y los pájaros la habían ocupado haciendo nidos. Era la casa que reflejaba
la vida de dos ancianos de ochenta años. La casa sobre todo era mi tía, hablaba
su lenguaje. No invitaba a ponerse cómodos.
Aunque comprobé que mi capacidad de adaptación estaba muy desarrollada
después de tantas vidas y casas vividas. La vieja frase de mi padre, “en esta vida
hay que aguantar” por desgracia había “funcionado” conmigo, y muy bien en la
casa once y en la doce. Aunque ya había sido el tope.

Como la casa estaba cerrada y sin uso, para poder vivir, cocinar y guardar
comida, me hice con una nevera y un hornillo eléctrico y no me importaba lavar
a mano. Regué las macetas secas de la terraza, le di uso a la chimenea del salón,
cubrí los sofás para que mi Tigre no los estropeara, la redecoré y la casa se
calentó un poco, hasta tuvo un aspecto habitable.
Pero en ella, yo siempre andaba de puntillas.

Cuando salía a la calle, el sentimiento antiguo volvió: era otra vez extraterrestre,
una que vuelve del espacio sideral.

Muchos me reconocían físicamente por la calle. Al principio, intentaba ser


educada y hacía como que yo también recordaba, hasta que me cansé. Después
de veintitantos años, todos cambiamos y algunos bastante más y ya dejé de
fingir.

¿ Quiéneres?le pregunté un día a un hombre camuflado con gorro, y gafas de sol


que me saludaba en el supermercado. ¿Era yo adivina? No, aún no. Y así muchos
encuentros.

Ahora mi trabajo en el modo online, sería mi centro, Allí tenía a mi gente, mis
clientes amigos, conocidos. Ellos me conocían ahora más que mi familia.

Nacer en un lugar, a veces, no te hace “ser” de ese lugar. Pero las redes nos
dieron a todos otra identidad, las redes nos hicieron nómadas otra vez. Nómadas
digitales.

En esta casa pude crear mi primer programa online “Lanzamiento Express”,


atender clientes y hacer constelaciones online, seguir escribiendo.

Y las cosas gratis siempre tienen un precio, y el precio del aislamiento y el frío
era el peor.
Comprendí que hay parcelas en la vida que quizás nunca podremos conquistar y
una de ellas era el corazón de mi tía. Me lo dejó claro al llegar. Me dijo quienes
eran sus “favoritos” y que yo no entraba en esa categoría. En todos los árboles
hay alguna rama seca. Aprender para no repetir.
Menos mal que mi Tigre me quería a su modo de gato, y el día de mi
cumpleaños me lo demostró.

Por primera vez, desde que estábamos juntos, me dejó un regalito. Con asco y
asombro pude ver en la puerta de mi habitación lo que mi amigo felino me había
obsequiado. Un pajarito muerto. Gracias, Tigre.

Poco a poco, los antiguos amigos fueron apareciendo y la vida se fue


equilibrando.
Me iba preparando para la casa número trece, donde vivo hoy, mientras escribo
esto. Es la trece y no será la última. Quiero contarte ahora cómo empecé a
estudiar el lenguaje de las casas, las constelaciones inmobiliarias, y que algunas
casas se convierten en casas sanadoras.
El lenguaje de las casas
Constelaciones Inmobiliarias
Durante algunos talleres de constelaciones las casas fueron el principal de los
temas. No era casualidad, como nada lo es.
Durante muchos años fui de casa en casa y comprendo cómo buscar, comprar,
compartir, alquilar o vender, repartir, puede ser para muchas personas un largo
camino con muchos baches.
Los problemas con las casas siguen, a mi entender, unas pautas que aquí te
intento resumir.
Las casas son lo más material y concreto de nuestras vidas, lo más terrenal. Son
una extensión energética de nosotros mismos, son nuestro reflejo. Puedes saber
mucho de una persona entrando en su casa. Por esto quiero dedicarles un gran
espacio.
Ellas nos hablan de nosotros y del alma familiar; en ellas se acumulan las
emociones o asuntos que no se han resuelto antes.
Las casas están en el medio de todo, son el lugar de todos. Si tu vida está en
orden y equilibrio, tu lugar de residencia lo va a reflejar. Y si no, habrá síntomas,
la casa nos hablará.
En el mundo de las terapias, se sabe que muchos síntomas físicos que nuestro
cuerpo manifiesta tienen su correspondencia con una emoción, creencia o un
conflicto que se precisa solucionar, y que pasa a otros niveles.

Este tema se estudiaba ya en la medicina psicosomática: Es decir, sabemos que


los conflictos después de pasar por un nivel mental y un nivel emocional si no
han podido resolverse, se manifiestan en el cuerpo físico.

Pueden convertirse en dolor, cáncer, úlceras, problemas de piel, obesidad,


alergias, fibromialgia, o en esos síntomas que los médicos son incapaces de
diagnosticar…

Afortunadamente, no todo se manifiesta en nuestro cuerpo. En las


Constelaciones Inmobiliarias vemos que, a veces, los conflictos sin resolver se
manifiestan en las casas.

Lo complicado es que en nuestros días, muchas, están incluidas dentro de un


edificio, y se suman los problemas de todos

Un edificio con muchos vecinos tenderá a dar más problemas que uno con
pocos, por lógica. Además, si los inquilinos llevan mucho tiempo viviendo, se
suman más posibilidades.

El piso que elegimos también habla de nosotros. Un tema conocido es el de los


edificios altos.

Se dice que algunos edificios son elegidos por suicidas. No sé que habrá de
verdad. Solo sé que he podido comprobarlo en dos ocasiones, los dos eran
edificios de más de 7 plantas.
En la casa de calle Jaén, un vecino se desplomó en la acera. No supimos más. Y
también en la casa número 11. Los dos eran edificios de más de siete plantas. Al
de mudarse es conveniente saber algo de historia de la casa o edificio. Puede que
estemos viendo un espejo que nos ayude. Y si en tu familia alguien sufre de
depresión, puedes evitar un piso alto.
Las casas, al igual que nuestros cuerpos, nos dan mensajes. Solo hay que saber
escucharlas para poder resolver.
Nosotros las reformamos a ellas, pero ellas vienen a “restaurar” nuestras vidas.
Algunas vienen a que hagamos un completo reinicio. Esto es lo que muchas
veces supone una mudanza.
Cambiar de casa es cambiar de vida, es pasar a otra oportunidad, es pasar a otro
nivel. Y muchos están enganchados en el anterior. Ese enganche es lo que
provoca el dolor, lo conocido que ya no nos sirve. Mientras no superemos algo,
quizás la venta se resiste; y quizás, cuando lo superamos, la venta ya no es
necesaria.

Lo que se trabaja en constelaciones es propiciar que las causas ocultas se


desbloqueen, que lo que esté oculto salga a la luz. Y así acelerar el objetivo, sea
este de venta, de alquiler, de encontrar, etc...

Esto son algunos mensajes que suelen decir las casas cuando se resisten:

- Hablan de secretos familiares, o familiares secretos.


- Son espejos de conflictos de parejas rotas.
- Reflejan traumas de sus habitantes.
- Vemos qué prejuicios y creencias causan interferencias.
- Hacen mirar a una situación en que alguien está fuera de su lugar.
A veces, en una sola sesión se puede resolver el bloqueo principal de la venta,
pero cuando el tema lleva mucho tiempo, va a necesitar más sesiones.

Hay casos de secretos de familia que claman por salir a la luz detrás de un
problema inmobiliario.

En algunos casos, como estos, no es suficiente con una sesión, son precisas más,
pero ¿Cuántos años llevas con el tema? ¿Cuánto dinero vale tu casa? ¿Cuánto
tiempo has perdido?
Nada sustituye a la observación fenomenológica que dan las constelaciones, es
un test. Si la mirada cambia, cambia la energía, cambia la situación real.
Y después de la mirada a la “solución sistémica”, se requiere actuar la solución.
Hay personas que se acercan a constelar como algo mágico. Y aunque tiene una
parte “inexplicable” para muchos, tiene una parte de responsabilidad.
Si respetas las constelaciones, ellas te darán la mejor solución. En tu mano
quedará actuarla.
Hay un mensaje que todos solemos entender: a las casas no les gusta estar
abandonadas mucho tiempo. Una casa abandonada significa energía estancada,
(miedo, dolor, limitación, pobreza, exigencias, falta de vida, duelo).

Es algo que no se quiere mirar, algo que está vacío en nuestra propia vida, y que
se irá estropeando, y aun más allá, si nosotros no lo llenamos, alguien puede
ocuparse de llenar. Las casas son como nuestros cuerpos…y abandonarlas es
dejarlas morir.

Algunos achacan la bajada de las ventas a la crisis, pero todo no es lo que


parece. Según la experta inmobiliaria Raisa Rivas, algunas de las principales
causas para que las casas no se vendan serían estas:

• El precio.
• Poca disponibilidad para enseñar la casa.
• Poca flexibilidad para negociar.
• Problemas visibles, descuido de la casa.
• Problemas de inspección, lo que se llaman vicios ocultos

Sin embargo hay muchos otros que no pueden contemplarse a simple vista. Las
constelaciones Inmobiliarias pueden ser tu “arma secreta” para desbloquear las
ventas.

Y voy examinando de causa en causa:


El precio.

El tema del precio no explica cómo casas en “precio de mercado”, totalmente


renovadas, en buena ubicación, sin daños, ni vicios ocultos y disponibles
aparentemente, pueden llevar años sin venderse, mientras que otras sin tantas
“bondades” se venden.

Poca disponibilidad para enseñar la casa:

Detrás de esta causa es donde una constelación puede ayudarte. Una vez, un
agente inmobiliario que vino a una de mis charlas, me dijo que en el sector hay
una pregunta básica que se hace al cliente:

“¿Quiere vender la casao ponerla a la venta?”

Si el cliente dice que quiere “ponerla a la venta,” hay que dudar mucho de que
de verdad quiera “vender”, y dará problemas. No gastar tiempo en ellas. Yo
tengo otra pregunta: ¿Es la mejor solución para todos?

Detrás de la poca disponibilidad de enseñar la casa puede haber causas distintas:


Ser el último vínculo con la pareja, resistencia al cambio, secretos familiares,
luchas internas, personas enfadadas o excluidas dentro del sistema de la venta,
etc…

Estas son “crisis personales“, que sí pueden ser resueltas, eliminando con ellos
una de las principales causas del bloqueo de la venta.

Poca flexibilidad para negociar.

Esta causa entra más o menos dentro del paquete anterior de motivos. Sin
embargo lo he visto sobre todo en parejas rotas. Las llamo “casas de sangre”.

Cuando alguien está tan enfadado por no sentirse visto ni reconocido que dice:
“Sí, la casa se venderá, pero al precio que yo diga”.
El enfadado puede abortar la venta en el último momento. Pero también sucede
con las casas de herencia con muchos hermanos y sus rencillas.

Problemas visibles, descuido de la casa.

Estos problemas visibles, siendo visibles, a veces reflejan alguna condición que
puede tratarse. Vemos que la energía de abandono impregna la casa, sin
embargo, no sabemos el motivo real.

La técnica de constelaciones podemos utilizarla de muchos modos, y uno de


ellos es a modo de “testaje”.

Se utiliza como un “test” donde podemos incluir infinitas variables. Esta


apariencia del abandono, del desorden, del descuido en la casa, puede ser
resuelta con una aplicación de Home Staging.
Pero yo aconsejo que, antes de hacerlo, nos aseguremos de que es realmente la
solución más importante o si falta hacer algo antes.

Problemas de inspección, lo que se llaman vicios ocultos.

Esta es otra de las cosas que la constelación nos puede revelar. Una de mis
clientas llama a las Constelaciones Inmobiliarias la otra “nota simple”, ya que
puede ayudar a saber por “anticipado” muchas otras informaciones que nos
ayuden a decidir comprar o no comprar.

Si se le pregunta a los dueños la causa principal de la “no venta” de la casa es


muy fácil que diga alguna de estas causas:

La “crisis”, “solo vienen curiosos”, “la ubicación”, “las obras de la zona”, y


muchas veces: “las agencias inmobiliarias que no hacen nada de nada”…
Si se le pregunta a un agente inmobiliario es el “precio”, la “crisis”, la
“ubicación”, los “dueños que obstaculizan”…
Otros modos de vender.
Constelaciones Inmobiliarias
Todo es energía y todo tiene vibración, ¿Qué vibración tienen las casas? La de
sus habitantes, los que han vivido o tenido algo que ver con ellas

Si sabemos que la compra y la venta se producen de modo emocional, el tema va


a depender tanto de las emociones del vendedor, como las que provoque la casa
en los posibles compradores.

Las mayores interferencias a la hora de vender una casa, muchas veces son los
propios dueños.
Hay emociones, creencias que bloquean y que impiden las acciones necesarias
para vender.

Todos hemos entrado en casas que destilan tristeza, que dan ganas de salir
corriendo, (aunque sean bonitas) y no sabemos explicar por qué…

Y es que la intuición y el sexto sentido están “operativos” siempre, aunque no


sabemos utilizarlos en la mayoría de los casos.

Todos hemos visto en las películas esos “detectores”, que saben que ahí hay algo
que se mueve.

Todos poseemos el mejor detector de información; con esta técnica podrás


utilizarlo mucho mejor… Sabrás qué pasa y cómo solucionar. Después, con esa
información podrás actuar más efectivamente, propiciar una situación deseada.

Las Constelaciones pueden ser utilizadas por los dueños de las casas y también
por las inmobiliarias. No todas las escuelas de constelaciones son abiertas a
utilizar las constelaciones para ventas de casa.

Hellinger, el padre de las constelaciones, dijo que las aplicaciones son infinitas,
tantas como deseos o temas que un cliente pueda plantear.

Por mi predilección por las casas y por la experiencia que he tenido yendo de
“mudanza en mudanza”, las Constelaciones Inmobiliarias son mi pasión.

Hay disponibles talleres para aprender las bases de las Constelaciones


Inmobiliarias, una introducción a la técnica enfocada a cualquier agencia
inmobiliaria que quiera ser más eficaz en su trabajo y vender más.

También a cualquier persona que quiera vender, comprar, alquilar, parejas que
buscan casa, personas que sienta curiosidad por el tema. Ya que, en definitiva,
las Constelaciones pueden aplicarse a cualquier situación de la vida.
Consejos para vender casa
Aunque en constelaciones no se suelen dar consejos únicos o recetas que sirvan
para todos, ya que cada caso es único, sin embargo para mí, hay pautas básicas,
según lo que he ido observando en los trabajos realizados.

PRIMERO: HACER UNA CONSTELACIÓN


Para poder observar sistémicamente si existe algún problema oculto que no
podemos ver a simple vista.

Comprobar que todos los implicados miran a la venta, si todo está a favor.
Comprobar cómo ven los posibles compradores la casa. Todo puede ser visto en
una constelación antes de colgar el cartel de se vende. A veces, en la
constelación se ve que los vendedores no miran la venta y, en algunos casos,
puede ser porque no están preparados ni decididos en la venta. En algunos casos
es útil ayudar a despedirse, trabajo que puede hacerse en Constelación. En el
trabajo de Constelación podremos ver:

Que no haya nadie enfadado con la venta:

Este alguien puede ser la ex pareja, los hijos, los hermanos, cuando provienen de
herencias. Pero también pueden ser posibles herederos que no se tuvieron en
cuenta, anteriores parejas que se excluyeron, y aunque no estén “presentes”, ni
se mencionen, ejercen su influencia…

Que todos los implicados miran a la venta

Que la miran con buenos ojos y no hay asuntos que deban arreglarse
previamente. Si es así, la venta lo reflejará cada vez.

Que las creencias no bloqueen la venta.

Conocí un caso donde la constelación reveló la necesidad de realizar un Home


Staging, y que el vendedor no “miraba” a la venta.

Poco después se vio que hizo todo lo contrario a lo que se recomendó. El


HomeStagingrecomienda neutralizar la casa. El vendedor mostró que sus
creencias estaban por encima de la venta. Creencias y acciones que hasta hoy,
que sepa, impiden la venta.

Que no tiene vicios ocultos


O alguna cuestión que los vendedores no nos han dicho. Esto puede ser mirado
en constelación.

Cómo ven los compradores a la casa.

Esto podremos verlo a través de la constelación, ya que la mayoría no suele decir


la verdadera razón de no comprar, y saberlo nos puede ser muy útil para la
negociación.

Saber lo que piensan los posibles compradores y lo que les impide decidirse,
puede darnos ventajas.
Ver si es necesaria una despedida.

Mientras la casa esté impregnada de emociones y recuerdos; mientras las


personas siguen viendo la casa como “su casa”, donde se han criado sus hijos,
que fue su nido de amor; mientras es la “casa de la familia” y los apegos están
presentes, los dueños están paralizando la venta.

A veces se aconseja, si es posible, abandonar la casa físicamente para facilitar la


despedida. Los dueños no suelen ser los mejores vendedores.

La falta de una buena despedida, del sentimiento de agradecimiento y las frases


convenientes, fueron la solución para uno de los casos en que trabajé y que se
resolvió vendiéndose en un mes.
(Ver en los ejemplos “ El local poco agradecido”)

Ver si es necesario el Home Staging

Este paso ayuda a la despedida de la casa, ya que la casa debe pasar de ser “mi
casa” a la casa del que viene a comprarla. Empieza a ser un objeto que hay que
mostrar dando su mejor cara, y con las mejores imágenes posibles.

Si quieres vender un coche, seguro que lo llevas a revisión en un taller, lo dejas a


punto, lo limpias y lo abrillantas. Debemos pensar con las casas igual. Y para
este tema también hay profesionales
(Ver capítulo Home Staging)
TRABAJA CON UNA BUENA INMOBILIARIA Algunas personas, quieren
hacerlo todo ellos solos, pero

yo siempre digo que “zapatero a tus zapatos”. Los dueños que se empeñan en no
dejar que otros operen, están muchas veces bloqueando la venta.

Ahorrarse un dinero te puede salir caro si después tienes problemas o te


boicoteas tú mismo.
Las emociones, creencias, ideas y todo tipo de filtros mentales pueden ponerse
por encima de la venta.

Hay personas que desean elegir quién será el próximo dueño, o están agarradas
al miedo, al apego. Todo esto puede boicotear la venta. Por ello, mi última
recomendación es trabajar con profesionales.

Mi consejo es confiar en un profesional, ya que igual que tú no te harías la


operación de estética, lo mejor es dejar a un profesional que se ocupe de tu casa.
Home Staging: vende rápido
El Home Staging es una de las posibles soluciones que en Constelaciones se
pueden incluir. No en todos los casos es necesario, pero sí es una herramienta
que te dará ventaja.

El Home Staging es una técnica que podría traducirse en decoración para


vender. Fue bautizada así por Bárbara
Schwarz, una agente inmobiliaria americana. La técnica
es relativamente nueva en España.

Según Caroline Jurgens, de LúminaHomeStaging, estas son algunas bases de esta


técnica:

“Lo que el Home Staging persigue es que cuando entres en una casa, puedas
decir “esta puede convertirse en mi casa”.

No es solo un “lavado de cara” ya que aquí el peligro es de que ese lavado lo


haga el propio dueño, con la misma forma de ver su casa, ya que es repetir el
problema que ya hay. Esta forma de presentar la casa no ha hecho que se venda.
Básicamente, lo que predica el Home Staging; es lo contrario a la decoración
tradicional. Es más bien una decoración despersonalizada y neutra.

Se puede comparar con la mayoría de los hoteles. En principio, una habitación


de un hotel suele ser recogida, neutra y agradable. Tiene algo para que la
mayoría de la gente se encuentre a gusto en esta habitación.

La idea es montar la mejor “escena” posible para cualquier persona, y para esto,
elegirá tonos neutros, muebles sencillos, buena iluminación, aromas suaves.

Una decisión de compra y también de alquiler, se basa por 30% en razón y por
70% en el corazón.

Es decir, después de seleccionar los parámetros básicos con nuestra mente


(ubicación, tamaño de la casa, precio etc.), uno se decide a comprar la casa a
base de los sentidos.
A menudo se decide a comprar o no comprar la casa dentro de los primeros 90
segundos de la visita. Un experto en Home Staging presta atención al orden y
limpieza en la casa, reparar lo averiado, resaltar los mejores rincones y
cualidades. Eso no significa que tu casa no está bien o que no nos gusta tu
decoración. Realmente no es la cuestión.

Pero, como uno vive en su casa no es como uno vende su casa.

Según la Asociación de Home Staging España (AHSE) el Home Staging acelera


hasta ocho veces la venta de tu casa.

Ideas básicas de Home Staging:


- Uso de colores neutros dado que los colores claros hacen la casa más grande.

- Mobiliario simple, sin estilos marcados, y que no recarguen, que no obstruyan


el paso, además se trata de poner los muebles justos.
- Iluminación relajada, que no haya rincones oscuros. Cuenta con la luz del sol
como aliada.

- Que no haya desarreglos, ni la pata de una mesa, ni un grifo que gotea…Todo


eso hará mala imagen.
- Airea y refresca la casa antes de que vengan a verla, que huela a limpio.
- Cuida todos los detalles tanto dentro como en los exteriores.

- Despersonaliza tu casa, retira fotos, recuerdos, símbolos y también objetos de


niños o mascotas.
- En resumidas cuentas, y muy importante, que la limpieza y el orden te
acompañen todos los días.
- Deja trabajar a la agencia. Es totalmente anti-venta el dueño que no deja ver la
casa, que no confía en el profesional y espanta al comprador.

Según Caroline Jurgens, un profesional de Home Staging no solo cambia la


presentación de la casa en venta pero cambia también la energía. ¡Y eso se nota
nada más al entrar!”
La ayuda del Feng Shui
Después de unas cuantas mudanzas de casa, yo utilizo algunos trucos.

Uno de ellos es elegir con la ayuda del Feng Shui, que se define como el “arte de
armonizar las casas para atraer el bienestar a sus habitantes”.

Aunque dentro de esta técnica hay muchas ramas distintas, hay algo básico que
suelen compartir y es el Mapa Bagua (abajo).

El mapa Bagua, está dividido en nueve áreas que representan las nueve áreas de
la vida, según esta filosofía oriental.
Si lo colocas “sobrepuesto” al plano de la casa, podrás utilizar sus principios
para armonizar.

Uno de los principios básicos, es elegir casas en las que ningún área esté
“mermada”, es decir casas con planos cuadrados (o lo más posible).

Si el plano de la casa tiene forma de L o de T, por ejemplo, significa que algún


área del Mapa Bagua puede ser inexistente, al no estar representada.
Si es así, tu casa debe ser curada. Todas pueden ser mejoradas, según lo que
quieras potenciar.
Cuando vivía en la casa vigilada, mi socio y yo, pedimos que nos hicieran un
estudio de Feng Shui.
La “curas” en Feng Shui se realizan según los elementos tierra, agua, fuego aire
y metal. Suelen basarse en cambios de colores, formas, disposiciones y ciertos
elementos, como espejos, cuadros, bolas, símbolos. El espacio se modifica según
el objetivo a conseguir.

Uno de los remedios que nos dieron en la casa vigilada fue colocar una pecera
con peces naranjas y negros en la entrada, que era donde se recibía a los clientes.

Fue una de las épocas más prósperas y felices en todos los sentidos. La casa era
prácticamente un cuadrado perfecto.

Además de observar la casa en su forma plana, y en el contenido de los 5


elementos, el Feng Shui también es cuidadoso con el orden, la limpieza y los
objetos que nos son beneficiosos y de ayuda.

Cuida el entorno, como es la calle, si la casa da al norte o al sur, como es la


energía circundante.

Cuida la posición de los muebles, de la cama, de tu mesa de trabajo, la posición


de la puerta de entrada. Si se suben o bajan escaleras al entrar
En resumen, el Feng Shui estudia cada elemento, color y disposición como
reflejo de los habitantes y trata de que el entorno trasmita armonía.
La ayuda de los Rituales de
“limpieza”
No quería dejar fuera las llamadas “limpiezas energéticas” que, si bien no se
suele hablar de ellas a bombo y platillo, muchas personas las utilizan o han
utilizado para las casas desde siempre.

Algunas casas las piden también.


He incluido algunos rituales de limpieza ofrecidos por mi chamana amiga
Imayna Purynki. (Ver en colaboradores).

Armonizar y sanar la casa ayuda a sanar la vida. El cambio de vibraciones de


una casa puede notarse

inmediatamente o tardar. A veces es necesario repetir la sesión o ritual como yo


suelo decir.
Lo importante es mover la energía de la casa y con ella se mueve nuestra propia
energía.

- Mantener la casa limpia y ordenada es una buena técnica.


- No acumular objetos rotos, salvos aquellos con los que pudieras hacer una obra
de arte.
- Dejar espacios para que fluya la energía y circule por toda la casa.
- Cambia de sitio los muebles si no te encuentras cómodo en esa posición.

Cuando se trata de energía, hay que recordar que también se ha de hacer una
limpieza de los pensamientos, ya que son ellos los que muchas veces atraen esas
energías discordantes.

RITUALES A ESCOGER:
Aprovecha fechas puntuales y significativas para tí, y haz tus rituales de
limpieza energética.

Coloca periódicamente un recipiente con tres dedos de sal, y cinco de agua.


Déjalo en lugares por donde no hay movimiento, la energía densa se instala allí,
y si tú no la sacas, ella se hace dueña y señora de tu vivienda.
Quema incienso, palo santo o enciende una vela aromática cuando te dispongas a
recibir tu baño. Es un modo de ritualizarlo y cargarte de vibraciones armónicas.

Siempre puedes colocar esencias, inciensos, mirra, sándalo, ciprés, etc.


Lo importante es que cambien los aromas de tu casa y con ellos cambiarán las
vibraciones.
Ritual de Limón con sal:

Coloca medio limón en la esquina de cada habitación, con una cucharada de sal
gruesa.
La sal absorbe y trasmuta las energías

Déjalo allí haciendo su trabajo durante unos días y luego retira con cuidado de
no tocar con las manos. Usa guantes en lo posible, ya que el limón ha absorbido
todas las vibraciones del lugar.

Repítelo las veces que consideres necesario.

Sahumar:
Puedes quemar incienso, de mirra, ruda, sándalo, palo

santo, o cualquier esencia purificadora de limpieza energética.


Colócalos en un recipiente y pásalo por toda la vivienda para limpiarla de las
energías densas.

Luego déjalo en el centro de la casa hasta que se consuma.

Limpieza los Elementos de la Naturaleza: En un recipiente con sal coloca


rodajas finas de limón. Le agregas agua y en ella los pétalos de flores de todos
los colores simbolizando los Elementos de la Naturaleza para invocar la energía
de cada uno:

- Fuego, coloca pétalos de color rojo.


- Agua, coloca pétalos de color azul y violeta.
- Tierra, coloca pétalos de color amarillo
- Metal, coloca pétalos de color blanco.
- Madera, coloca pétalos de color verde.

A continuación, lleva el recipiente al Sol para que se cargue de su energía, lo


dejas allí durante treinta minutos.
Ahora tienes todo lo necesario para limpiar tu casa de cualquier energía densa.

Dos opciones:
1ª Puedes limpiarla directamente colando el preparado

en un cubo de agua, limpia el suelo de la casa desde la última habitación hacia la


calle.

Esa agua, si tienes posibilidad de tirarla fuera de la casa porque hay una
alcantarilla, tírala. De lo contrario, la tiras en el inodoro y dejas correr tres veces
la cisterna. 2ª Coloca en recipientes pequeños una base de sal gruesa y tres dedos
de este preparado en todas las esquinas y rincones, que no se mueve la energía.
Si tienes algún adorno que usas como protección, también puedes limpiarlo
sumergiéndolo en el recipiente. De 7 a 21 días observa el proceso de limpieza
que se está realizando muy sutilmente.
El contenido comenzará a cambiar su frecuencia vibratoria, en algunos casos a
partir del tercer día, llegando a derramarse, formando una capa blanca, en la que
podrás percibir que se está limpiando tu casa de todas las energías densas.

(Usa guantes para retirarlos. Elige un lugar donde guardarlos, no deben


confundirse con tu vajilla.

Te deseo buenas y amorosas vibraciones que te sintonicen con la Madre Tierra,


nuestra querida PachaMama. Ella vibra contigo.
Imayna Purynki. (Ver en colaboradores)
Ejemplos de de Constelaciones
Inmobiliarias
Quiero aclarar aquí que no todas las Constelaciones inmobiliarias se realizan
para vender una casa, aunque suele ser el caso más pedido.

También pueden realizarse Constelaciones para casos como alquilar, irse de la


casa, elegir casa, problemas con inquilinos, problemas con dueños, herencias,
repartos, etc…

En las páginas que siguen relato algunos casos trabajados, cambiando los
nombres para mantener la privacidad.

Presta atención, puede que alguno se parezca al tuyo.


La primera casa vendida
Después de varios talleres me di cuenta de que llegaban muchas casas en venta,
en transformación, casas en búsqueda de solución.

Me enamoré del tema que vino a mí, quizás porque en sueños yo aún seguía
buscando mi casa.
Y por fin tenía mi primer “caso de éxito”. La mujer vino con un problema
bastante urgente: su casa no se vendía y, además, ella ya había pagado la fianza
para comprar otra.
¡Cómo la comprendía yo!, que había cometido el mismo error de precipitarme a
comprar, sin aún vender.

Le quedaban solo dos meses para que le venciera el plazo de compra, y, si no lo


conseguía, perdería el dinero entregado. Una urgencia inmobiliaria.

Con esa información empecé a constelar. Lo que me encanta de constelaciones


es que con muy pocos datos podemos trabajar. No importa cuánto sepamos, la
información que emerge, nos dirá el resto y se vislumbrará la posible solución.
Personajes que configuré: la casa, los compradores, la mujer vendedora.
Aquello estaba inmóvil, muerto, aburrido, sin interés.

Quiero decir aquí, que cuando abrimos una constelación y nada se mueve, puede
haber varias causas, falta de información, (que el cliente sabe y no nos dio), falta
algún personaje que representar, o puede ser que haya un secreto familiar y que a
veces quiere salir, o lo necesita.

Entonces le pregunté: “Aquí falta alguien ¿no? La casa ¿Pertenece a alguien


más?”.
La casa también es propiedad de mi ex-marido. Me dice. Colocamos en la
escena al ex-marido, padre de sus hijos, y entonces se empezó a mover la
constelación. Se movía de un modo insólito, ya que el representante del marido
se mostraba bailando, burlón, falto de respeto, el tono era de chirigota.

Le pregunté: “¿Tu ex-marido está de acuerdo en que se venda la casa?”

“Sí, claro. Me dice, convencida la mujer. Él prometió comprarla.”


¿Y qué pasó entonces? Después de muchos meses, el ex-marido, dijo que el
banco no le daba el crédito. ¿Y dónde está tu ex-marido ahora?

Está de vacaciones, muy lejos. (Su representante se veía de cachondeo).

De repente, la mujer, indignada ante la actitud del representante del ex marido,


recuerda un acuerdo legal en el que decía que “si la casa no se vendía, la casa la
disfrutarían seis meses ella y seis meses él”.

Y la mujer ya la había disfrutado los seis meses, pero no así el ex marido. Y


viendo la poca preocupación que él mostraba, algo le hizo clic en su mente.
Abrió los ojos: Él esperaba su turno.

Además, recordó su parte de responsabilidad en la cuestión. De golpe se dio


cuenta de que ella había perdido de enseñarla a posibles clientes por esperar a la
“supuesta compra” del ex marido.

Creo que ella vio claramente en el punto en que estaba. El marido no parecía
tener intención de comprar; y ver esto fue duro.

Para ver más posibles ayudas a la constelación, coloqué a una agencia


inmobiliaria. Tengo que decir que suelo trabajar en “ciego”, es decir ninguno de
los personajes sabe quién es.
Pero cuando incluimos al personaje de la agencia, la casa dijo, “por fin alguien
pone orden aquí”. Todo pareció ordenarse en la constelación. Los clientes
empezaron a mirar a la casa.
A veces las soluciones son muy sencillas, pero lo que no es fácil es poder verlas.
Todos tenemos como una especie de “puntos ciegos”.

Constelaciones es un método fácil y, como un láser, que nos conceden el


privilegio de ser observadores de nuestra vida y encontrarnos con la verdad.

Esta mujer se atrevió a mirar; vio el problema y vio la solución. Se llevó un


disgusto, pero en menos de dos meses la casa fue vendida.

Alquiler con opción a compra


Este de abajo fue el testimonio que me dejó una clienta con un problema
inmobiliario.

“ Hola, Lola. Decirtequedespués de constelarme, very reconciliarmeconaquello


queno veíade mi vivienda, no han pasado ni dos meses y ya tengo inquilinos y
comprador. Gracias por hacermever y moverenergías. Gracias por el
movimiento. Te deseo toda lasuerte del mundo (Araceli)”

En este caso se llegó a la mejor solución para esta familia: un alquiler con
opción a compra, ya que el valor de la hipoteca era casi similar al precio de la
venta, pero no terminaban de aparecer los clientes adecuados...

No siempre la venta es la mejor solución. Solo es la que vemos muchos en una


situación complicada, pero hay otras. Estas suceden cuando los bloqueos
emocionales también se eliminan.

Lo que permite la constelación inmobiliaria, es abrir los ojos a una mirada a algo
mayor, nuevas posibilidades en un campo cuántico infinito.

Desde luego hay casos en los que es mejor vender, y lo más rápido posible. Y
esta es solo mi opinión, después de observar algunos casos a la luz de la visión
sistémica.
El casado, casa quiere
Dice el refrán que el casado, casa quiere. Lo que no cuenta el refrán, son las
formas y maneras en que se complicará la historia cuando los casados se separan
y no saben ya qué hacer con la casa. Eso nunca viene en el cuento.

En muchos finales, lo que suele usarse es aquello de “lo tuyo es mío y lo mío es
mío”.
Muchas personas consiguen dejar al cónyuge en la más perfecta ruina.

Es el fenómeno que llamo “especulación matrimonial” y que consiste en


conseguir propiedades y ganancias a través del matrimonio.

Los límites son difusos cuando dos personas se enamoran, pero eso que algunos
llaman amor, deja estragos en algunas vidas.
Una vez que la relación se acaba, la otra realidad paralela emerge. La realidad
económica de las parejas.Este caso que cuento lo he visto varias veces repetido
en casos de constelación:
Imagina que tienes una casa y tu pareja viene a vivir a ella. Tu casa es tuya,
porque ya está pagada y la has pagado tú.
Pero después de varios años de convivencia y algún hijo, (a veces, sin hijos) tu
pareja te sugiere vender “tu casa”, para comprar otra más grande, que esta vez
será “de los dos”.
Si estáis casados, a bienes gananciales, la casa será a medias. Porque es la casa
donde convivís los dos. Sin embargo, como estás muy enamorada (me tocaron
casos de mujer), en ningún sitio haces constar que gran parte del pago de la
hipoteca sale de la venta de “tu casa” pagada por tí.
Y es que cuando hay amor no deben medirse las cosas, que está muy feo, o eso
piensa la mayoría. Pero el resultado es que a esa “sociedad” hay uno que siempre
aporta más que el otro, y que pierde.
Cuando la separación de la pareja viene, el miembro que no poseía nada a su
nombre es ahora dueño de la mitad de la casa, técnicamente.
Tiene los mismos derechos, aunque no puso lo mismo. Esta es una situación que
le ocurrió a una clienta mía. Pero con el desinflamiento de la burbuja
inmobiliaria, la casa perdió valor.
Así, además de perder la pareja y sufrir una separación traumática… no ganaba
nada vendiendo la casa. Al contrario perdía dinero y ahora la mitad era de su ex
marido.
De tener su casa pagada, pasó a estar pagando hipoteca, y alquiler. La casa de la
discordia estaba vacía... Ella se encontraba realmente enfadada y con la
sensación de haber sido estafada.
El ex marido había encontrado otro lugar, en la casa de otra mujer.
En conclusión, si el casado, casa quiere, para evitar la especulación matrimonial,
la mejor de las opciones es que desde el inicio se haga separación de bienes y
que se estrene casa en común...

SOLUCIÓN MEJOR:
Cuando hay un cambio de vida, lo mejor es que haya un cambio de casa. Y que
la casa sea de los dos.

Empezar de cero en ella, en condiciones similares. Los dos hacen un esfuerzo,


andan la mitad cada uno. Como dice Hellinger: “ Enlapareja losdos
seencuentran

en la mitad del camino.”


Aunque sabemos que el amor suele empezar siendo ciego, al final puede
recobrar toda su visión.
Casas que atrapan
No todos son casos de ventas. Pueden ocurrir otras problemáticas, como “las
casas que nos atrapan”.

V llegó a mi consulta con un tema que no resuelve: quiere irse de la casa donde
vive, quiere mudarse, pero cada vez que encuentra un piso que le gusta, pasa
algo, como si un “oscuro misterio” la mantuviese atada a donde vive.
Pregunto por qué vive dónde vive y con quién.
Resulta que V vive con su novio, una amiga y un gato. Pronto descubrimos,
después de algunos escenarios, que el novio no le tiene mucho apego a V, cosa
que ella no imaginaba.
Ella adora la casa de su novio, y ha puesto energía y dinero en ella. También
surge en la constelación, una deuda pendiente entre la pareja.
V siente mucho enredo con el tema casa y novio. Pero, tras varias imágenes
abiertas, descubrimos que lo que V desearía es quedarse con la casa de su novio,
para ella sola.
Descubrir la realidad de nuestras emociones, nos permite cambiar la realidad de
nuestra vida. No hay nada más transformador que la verdad. La verdad nos hace
libres.
Pero en este caso ella lo explica mejor. Este es un testimonio que me dio unos
dos meses después, cuando logró salir de casa y despedirse de su novio.

“Lola, tengo noticias interesantes que darte, relacionadas con la constelación


que hice: Por fin me estoy mudando a una casita muy linda, con un patio
enorme, dentro de mi presupuesto, que ha aparecido como por “arte de magia”
(a través de una amiga que es agente inmobiliariaydeprontole entró).
Pero lo mejor de todo es quehe encontrado un nuevo amor y estoyfeliz
comounaadolescente. Es como si la constelación hubiese hecho “explotar” los
bloqueos al sacarlos a la luz. Mil gracias por el trabajo que hiciste conmigo”
Casas enfadadas…
Me han contado que algunas personas acuden a videntes, para que les ayuden a
vender sus casas.

Algunos me han dicho que estos videntes le han dicho que la casa está
“enfadada”.
Destacar que desde el punto de vista de constelaciones, no son las “casas” las
que están enfadadas, son las personas enfadadas las que impiden la venta.
Y aunque se haga una “limpieza energética” de la “casa”, si la energía de enfado
es de alguien relacionado con la venta, el enfado sigue ahí.

A algunas personas los enfados les duran años, y todo eso puede alargar y
bloquear un proceso de venta.

Esto ocurre sobre todo con las casas de parejas rotas. Por esto es tan importante
la separación de bienes o el prevenir.
Una de las casas que vino a mi taller llevaba diez años en intento de venta. Al
abrir la constelación, se veía que la representante de la casa estaba “enfadada”, y
que quería agredir físicamente a la mujer vendedora, y empezó a perseguirla con
muchas ganas.
El enfado mostraba que allí faltaba alguien, había un “excluido”; hacía falta
incluirlo si queríamos que se moviera y se aplacara el “enfado” de la casa.
El corazón tiene razones que la razón no entiende y los enredos sistémicos son
enredos. Este es el tipo de casas que a las inmobiliarias no les conviene coger.
Pienso que si una inmobiliaria se enfoca en los inmuebles que están disponibles
y maduros para la venta, acelerarían sus ventas y perderían menos el tiempo
enseñando las que no lo están.
Esta es en una de las ventajas que las Constelaciones Inmobiliarias pueden dar a
una agencia, pero hay muchas otras. Si las grandes empresas, ya las han
utilizado; las agencias inmobiliarias se deberían pensar en darles una
oportunidad.
Casas de sangre
Llamo “casas de sangre” a las que provienen de relaciones tóxicas, las más
difíciles de vender.
Sin embargo, de la que hablo ahora, ya fue vendida; pertenece al primer taller
que se hizo en Mar Menor.

La mujer llevaba años queriendo venderla, pero no se conseguía. Relataba cómo


los carteles que colgaba para la venta acababan cayéndose al suelo, como si una
mano misteriosamente los retirara.

Ella sospechaba del ex marido, que se oponía a la venta con toda su energía, pero
nunca se demostró. A veces, nosotros mismos nos boicoteamos.
Las casas de sangre representan el último objeto de discusión entre una pareja y
son un cúmulo de emociones.
Cuando se presentan estas casas, el trabajo primero es cerrar esa herida,
ayudando a la despedida armoniosa de la pareja, aun en la distancia y en el
tiempo; da igual los años, ya que las emociones siguen estando. Basta con que
uno de los implicados quiera y venga a trabajarlo, porque lo bonito de esta
técnica es que, al cambiar la mirada, cambia la situación.
La emoción cambia, la energía cambia y las ondas que se emiten cambian. Y se
produce lo inesperado. Se trabajó con la mujer, en aligerar la densidad
emocional, y en despedirse de otro modo.
Todos somos víctimas y verdugos, y asumir eso es distinto a estar solo en uno de
los lados.
Me comunicaron que en ese mismo año en que trabajamos en constelación, la
mujer, ya vibrando de otro modo, dio los pasos para la venta y en unos meses
después fue vendida.
No solo eso, sino que otra casa que la mujer tenía a medias con su familia,
también se vendió.
Cuando hablé con ella, estaba feliz con su “racha de buena suerte”.
Casas que te encuentran
Existe la idea de que buscar casa es complicado. Sin embargo hay algo que
funciona muy rápido: en cuanto defines lo que quieres, la casa te encuentra y te
elige a tí. Y lo sabes porque te dan facilidades.

Entonces pasa que los planetas se alinean para que la puedas tener: está en la
zona apropiada, tiene muy buen precio, las condiciones son ideales. Y no solo
eso, la familia que no solía hacerte mucho caso, pues van y se ofrecen para que
consigas tu objetivo, casa nueva, y quieren prestarte el dinero para que tú no
pierdas la oportunidad.

Esto es lo que le pasó a G, con la casa con luz. G recuerda que la casa le entró
por los ojos y me cuenta que la inmobiliaria utilizó con ella el truco de decirte
que hay otra persona interesada y que quien antes ponga la señal pues se la
queda… (A veces es verdad.)

G me cuenta que se fue al banco a sacar el dinero. Lo hizo despacito, para ver si
la otra persona llegaba antes. Y no, no llegó; la casa era para ella.

Y es que la casa de G fue una casa que la encontró. Sin embargo G, no terminaba
de estar a gusto en esa casa que todos veían como una casa “ideal”, con una
buena distribución, mucha luz, una amplia terraza, suelo de madera, una
decoración moderna y cálida. Una casa de revista de decoración. Pero G se
sentía agobiada en esa casa... Ya había probado a hacerle un estudio de Feng
Shui. El estudio había resultado de ayuda, pero su sensación no se iba. En el
mismo ya le habían aconsejado marcharse. Así que acude a constelación. Desde
el inicio me llaman la atención detalles que no me parecían normales y, aunque
no quiero contar los detalles de la constelación, sí diré que G se había implicado
energéticamente con la anterior dueña. Era como si el alma de la antigua dueña
aún estuviera allí. Y G no podía sacar todas sus cosas, aunque se lo habían
aconsejado.

G también hizo una “limpieza” que no le funcionó. Solo sé que cuando las
personas creen que en sus casas hay “ocupas” energéticos seguramente tienen
razón; en su casa y en todas partes.
Creo que el otro plano está ahí, aunque no lo veamos. Así que, lo importante no
es tanto si en una casa hay “ocupas” o no hay “ocupas”; es que todos los que
vivan estén en paz.
Y esto es lo que se trabaja en Constelación, que todos estén en paz. Y si es
posible, que cada uno quede en su buen lugar.
Lo que pudimos ver en la Constelación fue que la antigua dueña estaba pidiendo
algo con su mano; tenía una reclamación, que tuvimos que atender, hasta que
esta quedó tranquila.
Pudimos ver que G estaba siguiéndola y, como si de un espejo se tratara, vimos
que había algunas coincidencias vitales. Es por esto que creo que algunas casas
son fáciles de encontrar, porque son ellas las que nos encuentran; quizás el alma
de sus habitantes nos elige.

En el caso de G, observamos que esa alma precisaba de alguien que la mirase y


despidiese. Al parecer no consiguió eso de su familia.
Cuando terminamos el trabajo, tanto la antigua dueña y la nueva estaban en paz.
La solución surgida, además, fue la de vender la casa y encontrar una casa de
alquiler. Como G la había comprado por un precio bajo, podía venderla y ganar
algo de dinero. Y la sensación era de satisfacción y de poder desapegarse.

Tengo la certeza de que existen personas especialmente sensibles, como G, a


todo lo que rodea, que son capaces de resonar con lo que parece inerte, con las
casas, y sobre todo, con la historia de sus habitantes, como si fuese con ellos
mismos. Es cuando la casa se convierte en una casa sanadora, revelando
procesos paralelos que hay que sanar, y que la casa ayuda a hacerlo. Fue la casa
la que hizo que G sintiera el amor y el apoyo de su familia, cuando antes no lo
había sentido. Y era lo que la antigua dueña también necesitaba.
Así, las dos pueden seguir su camino, cerrando ciclos.
El local no despedido
Se aconseja siempre cerrar los círculos en todos los ámbitos de la vida, para
poder continuar sin que el pasado nos persiga. De esto sabe mucho mi amiga
Sandra Argüelles; dejar marchar para dejar llegar.

Despedirse de una pareja, de un ser querido que se fue al otro plano o de un


trabajo no es diferente que despedirse de un lugar o una casa.

Cada círculo debe ser cerrado, pero ¿cómo sabemos que algo está bien cerrado?
Una manera en que puede observarse es en el lenguaje que utilizamos…

A veces, en Constelaciones, nos hacemos detectives de las palabras.

Cuando XL me llamó para vender un local, algo me chirriaba en todo aquello.


Eran sus palabras. Hablaba de “quitarse de encima”, “acabar con aquello”… No
me gustaba oír eso. Pero creo que tampoco le gustaba al local.

Fue una de esas Constelaciones complicadas, pero efectivas. Cuando XL salió de


allí, salió confundido. Aunque en la Constelación indicaba que había un paso
que XL no daba y que una y otra vez era adelante y atrás. También se vio que
detrás de todo el asunto estaba su madre.
Me confesó que ya había intentado solucionar el tema con algunos rituales, que
les habían indicado, limpiezas varias…
Pero lo bueno de los rituales en Constelación es que son a “medida”, como un
traje.

Dejé que se fuera con sus confusiones, porque irse confundido en una
Constelación, en contra de lo que algunos creen, puede ser una buena señal.

A veces, la Constelación permite dar un impulso; y solo la persona decide si


sigue el movimiento iniciado o no. También les comunico a mis clientes, de que,
en algunas ocasiones, recibo mensajes al día siguiente, “mensajes de la
almohada”. Y en este, caso así sucedió.

Al día siguiente del trabajo, me salen las frases justas y se las comunico.
En este caso, el local lo que pedía era poder ser reconocido, bendecido y
despedido con honores.

El local sirvió al negocio familiar toda la vida, lo trabajaron los padres; había
sido su pan de cada día, un sitio muy vivido.

Si valoras algo, si le tienes cariño a algo, no puedes pronunciar frases como


“quitártelo de encima” y cosas así. Ese lenguaje y esa “emoción” transmite al
posible comprador que lo que tiene delante tiene muy poco valor, que puede tirar
el precio y pida más descuento.

Le comuniqué al día siguiente toda la frase de despedida que el local pedía,


como un ritual sistémico de despedida de un lugar.

Un mes después recibí este mensaje de mi cliente.

“Después de muchos intentos queacababanenfracaso, apartir de


laconstelaciónsolo hubo dos visitas ylas dos queríanel local. Selo llevó
elqueantes puso el dinero. Gracias, Lola;mevino genial laconstelaciónparael
local y otrascosillas. (XL)

Despedirse es importante en cualquier situación, ya sea de pareja o de trabajo;


incluso en una mudanza física nos despedimos del lugar bendiciéndolo.

Las personas a veces toman en serio cerrar relaciones, cerrar bien el trabajo, pero
también los lugares hay que bendecirlos y darles las gracias.

Este ritual de despedida que sigue se lo agradecemos a Sandra Argüelles.


Ritual de despedida de casas
Dejar marchar es dejar llegar. No solo se aplica esto a las personas, sino a todo.
De cómo cerremos nuestros ciclos depende en gran medida cómo se abran los
nuevos tiempos.

No estamos acostumbrados a poner intención y conciencia a nuestros finales; la


mayor parte de las veces porque esperamos que otros cierren por nosotros. Sin
darnos cuenta, les dejamos a ellos un asunto que es solo nuestro.

Todos los finales son, a la vez, principios. En el caso de las casas también hay
que saber cuándo toca cerrar etapa. Nuestras casas son una extensión de nosotros
mismos; a veces no nos damos cuenta de que es así.

En el tiempo que vivimos bajo un techo compartimos con él nuestro día a día,
nuestros sueños, nuestros desvelos, nuestras alegrías, tristezas, éxitos, fracasos,
nuestro sueño y descanso, reuniones...infinidad de momentos. Nuestros secretos
más inconfesables a veces tienen nuestra casa de testigo, nuestros miedos más
profundos….

Las casas están vivas, porque hay mucha vida en ellas. Toda esa energía de lo
compartido, de lo que allí ha sucedido, se queda impregnada en sus paredes.
También una parte de ellas se queda impregnada en nosotros. Por eso es muy
habitual que, si no somos conscientes de estas cosas, nuestra casa esté enfadada
o triste y las cosas empiecen a romperse… De todo esto ya ha hablado Lola.

Yo quiero contarte que, si tomas consciencia de que tu casa está viva y guarda
memorias de lo vivido en ella, cuando decides marcharte, o venderla, o
alquilarla, o cerrarla, le debes algo.

Y es importante saldar esa deuda y cerrar esa etapa, para ser libre de lanzarte a tu
nueva vida y dejar a tu casa con lo que se merece y le corresponde.

La palabra clave, que muchas veces olvidamos los seres humanos, es


GRATITUD.

Una puerta que cierras con GRATITID, abre otras siete. Eso dice gente muy
sabia y yo te animo a que lo pongas en práctica.

Lola me ha pedido que escriba un ritual de despedida para las casas, para poder
cerrar la puerta sin dar un portazo, sin dejar nada pendiente.

Y yo te voy a sugerir algo muy sencillo, aunque tú te puedes dejar llevar por la
inspiración y por tu imaginación y adornarlo y completarlo como desees.

Las palabras claves son gratitud, amor y honrar lo vivido, lo bueno y lo malo.
El ritual sería el siguiente:

Busca un momento en el que puedas estar tranquila/o sin prisas y a solas en la


casa de la que te quieres despedir. Te recomiendo empezar por la estancia más
alejada de la puerta y allí comenzar.

Yo voy a ponerte el ejemplo de una casa con dos habitaciones.


Salón:

Pon las manos en tu corazón, haz 3 respiraciones profundas con la intención de


conectar con tu casa y con esa estancia.

En voz alta dices: Agradezco y honro todo lo vivido en este salón, todas las
celebraciones, las comidas, todos los momentos de ocio, de descanso, de juego,
de disfrute. (Puedes añadir lo que consideres).
Agradezco y honro todo lo vivido, todos los momentos tristes, de soledad, las
discusiones, las amarguras, las prisas, el estrés, el enfado, todas las emociones
que viví aquí. (Pues añadir lo que consideres).
Te doy las gracias por TODO, lo bueno y lo menos bueno, todo me ha hecho
poder llegar a este momento en que me despido de ti.
Te envío amor y gratitud y me llevo solo lo que me pertenece, deseando lo mejor
a quien venga a habitarte. Te dejo libre y yo soy libre de seguir mi camino.

Habitación principal:

De nuevo respiraciones profundas y con las manos en el corazón conectas con


ese lugar y en voz alta: Agradezco y honro todo lo vivido en esta habitación,
todo el descanso, el gozo y el disfrute, el amor, lo compartido.

Agradezco y honro todo lo vivido, el desamor las preocupaciones que me


quitaron el sueño, la tristeza, el enfado.
Te doy las gracias por TODO, lo bueno y lo menos bueno, porque todo me ha
hecho poder llegar a este momento en que me despido de ti.
Te envío amor y gratitud y me llevo solo lo que me pertenece, deseando lo mejor
a quien venga a habitarte. Te dejo libre y yo soy libre de seguir.

Habitación niños (ejemplo)


Tres respiraciones profundas y con las manos en el

corazón conectas con ese lugar y en voz alta: Agradezco y honro todo lo vivido
en esta habitación, todo el descanso de mis hijos, sus juegos, sus sueños, su
alegría.

Agradezco y honro todo lo vivido, sus enfados, las pesadillas, sus desafíos.

Te doy las gracias por TODO, lo bueno y lo menos bueno, porque todo me ha
hecho poder llegar a este momento en que me despido de ti.
Te envío amor y gratitud y me llevo solo lo que me pertenece, deseando lo mejor
a quien venga a habitarte. Te dejo libre y yo soy libre de seguir.

Baño
De nuevo tres respiraciones y con las manos en el corazón conectas con ese
lugar y en voz alta:

Agradezco y honro todo lo vivido en este lugar, mi higiene personal, mis baños
reparadores, mi relax, mi belleza contemplada en ti, mi cuidado personal.

Te doy las gracias por TODO, lo bueno y lo menos bueno, todo me ha hecho
poder llegar a este momento en que me despido de ti.

Te envío amor y gratitud y me llevo solo lo que me pertenece, deseando lo mejor


a quien venga a habitarte. Te dejo libre y yo soy libre de seguir.

Por último, frente a la puerta de entrada: Gracias por haber sido mi hogar,
por haberme cobijado, por haber sido mi refugio, por haber sido parte de mí.

Me despido de ti con el corazón lleno de amor y gratitud, y elijo que este es el


momento de ser libre para seguir mi camino. Te dejo libre a ti también para que
otros ocupen mi lugar.

Y abres la puerta y te vas.


Este ritual lo puedes hacer antes de la entrega de llaves, si ya la has vendido.
En el momento que decidas ponerla a la venta, el día que te mudes a otra casa.

Si te has separado y tu ex pareja se ha quedado en el que fue tu hogar, o


simplemente cuando decidas que un ciclo termina y es momento de empezar a
buscar otra casa.

Puedes hacerlo mentalmente también a distancia, recorriendo cada estancia, si ya


no vives allí, pero quieres cerrar ciclo y despedir tu antigua casa.

Puedes encender una velita blanca, si así lo sientes, poner una musiquita suave y
encender un incienso para acompañar el ritual, si lo haces tanto físicamente
como a distancia. A las casas les gustan estos detalles; es como una ofrenda
hacia ellas.

El ritual es una simple sugerencia, adáptalo a tus circunstancias personales y


deja que tu casa te inspire, haz equipo con ella, escúchala.

Ha sido tu compañera de viaje una parte de tu vida, el sitio al que siempre


regresabas por muy dura fuera la batalla. Se merece un reconocimiento, ¿no
crees?

La clave es despedir con amor, y gratitud y honrando lo vivido, desde ese lugar
todos los finales son grandes principios…ya lo verás.
Sandra Argüelles (Ver Colaboradores)
Viviendo la casa número 13
Escribo desde la casa número 13. Sé que no es la última, pero las cosas son más
fáciles aquí.

La casa ha sido oficialmente inaugurada. Amigos de mi juventud vinieron para


hacerlo. Todos los que vienen coinciden en que he tenido mucha suerte.

Encontrar alquiler para todo el año en una población vacacional es casi misión
imposible.
Además, tengo incluido trastero y plaza de garaje, estoy en el centro de la
población, enfrente de la parada del autobús y la avenida principal.
La planta de la casa es casi cuadrada, no le falta ninguna estancia en su plano,
según el Feng Shui. Un patio amplio y con luz cenital divide dos filas de casas
que se saludan al entrar.
Hay pequeños jardines y las plantas pueden vivir, alegrando la vista al entrar.

Qué diferencia con la casa 11, donde las plantas eran prohibidas. Era un edificio
lleno de tristezas. Aquí se ve alegría. Algunas son casas de vacaciones.

Hay 13 viviendas, en cada planta. Todas ellas suman 26, en el botonero de los
timbres están representadas todas las letras del alfabeto.
Se cuenta que el nombre del edificio, es el nombre que los antiguos romanos le
daban al Mar Menor, aunque según en qué sitio se busque el origen, ese nombre
se les atribuye a los árabes….
Cuando digo a algunos que es mi casa 13, sienten yuyu. Sin embargo fue un
número sagrado para mayas y egipcios. Es el número de la trasformación y un
número que se ha repetido mucho en mi vida.

La casa vino a mí de casualidad, no estaba previsto su alquiler, y creo que fui la


única que llamó para tal efecto.

Sin embargo, haber sido correctora de textos, cuando tenía mi primera revista,
me ayuda a ser muy detallista leyendo los textos, sobre todo de otros…

Cuando leí, en el Idealista, “alquiler 51 euros”, sabía que era un error, y solo por
curiosidad llamé.
Ciertamente era un error. El precio eran 151 euros, por día, ya que era una casa
de lujo, y vacacional, en primera línea del mar, hay muchas de esas por aquí.
Pero “casualmente” tenían otra, más pequeña y cercana a mi presupuesto de todo
el año.
Era justo lo que yo había pensado encontrar. La casa 13 es la perfecta en este
momento. Acabo este libro aquí, porque es el lugar ideal, ahora.

En ella, hoy, lanzo nuevos programas y expando la magia de Constelaciones.

Vivo con mi gato Tigre, a medio minuto de la playa y, si me doy prisa de


despertar, puedo saludar al sol, que sale desde la playa.
Hay un lugar para cada cosa, y solo los muy afortunados lo encuentran todo en el
mismo sitio. Muchos de los problemas del mundo, de las familias y de las
empresas, suceden porque alguien no está en su buen lugar. Yo encontré mi lugar
para vivir, a orillas de la playa… con amaneceres de lujo.

Pero también, doy gracias a Dios todos los días de que haya internet, porque mi
lugar de “trabajo-vida” es el mundo entero. También te doy las gracias a ti si has
llegado hasta aquí.
Colaboradores Especiales
Sandra Argüelles . Maestra y Lectora de Registros Akáshicos
Suma Sacerdotisa de la Tierra Coach y Terapeuta holística
PAGINA WEB www.sandrarguelles.com

Caroline Jurgens .de Lúmina Home Staging. Fundadora de la Asoc. de Home


Staging España y miembro de IAHSP (Asoc. Inter. de Home Staging
Profesionales de Barb. Schwarz) PAGINA WEB www.luminahomestaging.es/

Imayna Purynki. Chamana y Munay ki.


Formación en Chamanismo. En servicio a la Madre Tierra, La Pacha-Mama, al
gran Espíritu y a todo ser que vive en ella. EMAIL: imaynapurynki@gmail.com.
Colaboradores de la Confianza
Ana Ortega. Terapeuta Energética y Coach Espiritual. Radiestesia, Medicina
Cuántica, Sintergética, Reiki, Shamballa. Gemoterapia, y PNL, Cromoterapia,
Códigos Solares, Terapia Regresiva. EMAIL:
Terapiatids@gmail.com

Ana La Troje Romero . Artesana para Ocasiones Especiales. Fiestas de


Nacimiento, bodas, regalos de jabón, lana, y decoraciones en madera.
https://latrojedeanaromero.blogspot.com.es/
Bernarda Maldonado. Nuestra creatividad en acción, es parte de nuestro
lenguaje, y como tal, necesita manifestarse. Docente en artes plásticas. Talleres
creativos, LIND.(linkedin.com/in/bernyta)

Beatriz Estevez Molanes

Carmen Alonso. Te ayuda a mejorar tu salud a través del masaje y la


respiración. Dra. de Escuela de Masajes Orientales y realiza Formación de
Masaje Oriental Kobido.
https://masajesyterapiasorientales.wordpress.com/

Carmen Méndez. Psicoterapeuta y Coach


La superación personal no se trata de alimentar tu EGO, sino de ser más feliz
cada día. El coach te puede ayudar. PAGINA WEB www.aruizcoaching.com

Clara Gómez Esteban . Espacio terapéutico Inoutmovement: Shiatsu,


Constelaciones Familiares, Gestalt, Registros Akhásicos, SAAMA, PSY-K .
PAGINA WEB www.inoutmovement.wix.com/

Eva María Becerra


Coach de Ángeles
EMAIL evamariabecerra70@gmail.com

Javier Egurzegui Lorza. Psicólogo Clínico,


Terapia Gestalt y Constelaciones Familiares.
Formador Gestáltico. Autor del libro Psicología del Placer Dirige el Centro
Principio Vacio.
http://principiovacio.com/

Pilar Minguela Alonso. Terapeuta de Inner-Healer, Constelaciones Familiares,


Empoderamiento Energético, Aromaterapia Consciente T.I.P.,
PsicoBioEnergética EMAIL pilarminguela@hotmail.com
Tatiana Milous. A través de Astrología Védica Jyotish, Numerología y
Quiromancia ayudo a encontrar su propio camino a todas las personas, que
buscan sentido, salud, equilibrio y en sus vidas. WEB www.tatianamilous.es

The Thinking Makes Revista de arte y letras Servicios de redacción y


corrección de textos. Publicidad. EMAIL: criticosliterarios@outlook.es
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Y ahora ¿qué?
Querido lector espero que te haya gustado. Me encantaría que este libro te haya
sido de utilidad, de comprensión y disfrute.

Escribir es terapia para mí, pero aun así, no es nada si no sirve para quien lo lee.
Si te gustó, quiero proponerte algo: ayúdame a ayudar. El plan es el siguiente:
Primero: hazte una foto, con el libro en tus manos y que se vea la portada.

Segundo: Compártela en tus redes, al menos por 3 horas. Yo estoy


principalmente por el Facebook. Pero, como se me puede escapar, envíame un
email con tu enlace al compartir, o un pantallazo, un privado.

Tercero: Yo te regalaré un bono de regalo-descuento para el taller que elijas.


Puede ser para ti o para alguien al que desees invitar.

También, si te inspiras, te agradecería infinito, si me pones un buen comentario


en mi perfil de Amazon.eso en mi página de Facebook, que por cierto es esta

https://www.facebook.com/LolaCBelmonte/
¿Trabajamos?
ALGO DE MI
Viaje a Madrid para "buscarme la vida", eso que hoy llaman emprender. Allí por
el año 1993 fundé mi propia revista de terapias, pionera en su sector.

Un día la gente empezó a pedirme que le organizara talleres, y, así lo hice,


durante algunos años de mi vida, de forma intermitente.

Fui editora, reportera, organizadora de talleres promotora, cámara, "Angel de


Eventos", conferenciante y ahora facilitadora de Herramientas Sistémicas.

Consultas, y Talleres.

TALLERES
- Reconecta, Constelaciones para la vida diaria.
- El Lenguaje de Tu casa, Constelaciones Inmobiliarias
- Abundancia Sistémica, Dinero y Constelaciones.
- Volver a nacer (en preparación)

ORGANIZA
Si deseas organizar un taller en tu centro, sala, asociación, agencia inmobiliaria,
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contáctame.
www.LolaCBelmonte.com