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ESTUDIO JURIDICO DOCTRINARIO JUICIO SUMARIO

I. DEFINICIÓN

El carácter de los juicios sumarios es el de presentar una


abreviación y compendiosidad de formas (de donde procede su
denominación), en oposición a las del procedimiento ordinario,
amplio y detallado.1 En consecuencia a estos juicios, no los
distinguen los efectos que pueda producir la resolución final, sino la
celeridad y brevedad en sus trámites. En otras palabras, lo resuelto en
juicio sumario queda decidido definitivamente y no hay lugar a discutirlo
con posterioridad en otro proceso.

Nuestro código establece que se tramitarán en juicio sumario: lo.)


Los asuntos de arrendamiento y desocupación; 2o.) La entrega de bienes
muebles, que no sean dinero; 3o.) La rescisión de contratos; 4o.) La
deducción de responsabilidad civil contra funcionarios y empleados
públicos; 5o.) Los interdictos; y 6o.) Los que por disposición de la ley o
por convenio de las partes, deban seguirse en esta vía.

II. DEMANDA, CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA


E INTERPOSICIÓN DE EXCEPCIONES

Debe tenerse en cuenta que conforme lo dispone el artículo 230,


son aplicables al juicio sumario todas las disposiciones del juicio
ordinario, en cuanto no se opongan a lo preceptuado en el Código para
el juicio sumario.

Por esa razón, la demanda debe llenar los mismos requisitos


puntualizados en el artículo 106 CPCYM en cuanto a que en ella se
fijarán con claridad y precisión los hechos en que se funde, las pruebas
que van a rendirse, los fundamentos de derecho y la petición. También
deberá cumplirse con lo dispuesto en el artículo 107 de dicho código.

Antes de contestar la demanda puede el demandado interponer


las excepciones previas enumeradas en el artículo 116 del Código
Procesal Civil y Mercantil.

La excepción previa de arraigo del juicio (cautio indicatum solvi)


que está contemplada para el juicio ordinario en el artículo 117, no
puede interponerse en esta clase de procesos, ya que el artículo 232
CPCYM hace remisión expresa a las excepciones previas contempladas
en el artículo 116 del Código y silencia el artículo 117 que regula la de
arraigo del juicio. Lo que se persigue es que el juicio sumario se
desarrolle rápidamente, en cuanto a las materias que es posible discutir
por esa vía.

El artículo 232 del Código, que es el que establece que


excepciones previas pueden hacerse valer en los juicios sumarios,
remite al procedimiento de los incidentes para su trámite (párr. lo.) Sin
embargo, esta misma disposición permite que, en cualquier estado del

1
Calamandrel, Mero. Instituciones de Derecho Procesal Civil según el nuevo Código. Editorial Depalma. Buenos Aires,
1943, p. 290.
proceso, se puedan oponer las excepciones de litispendencia, falta de
capacidad legal, falta de personalidad, falta de personería, cosa juzgada,
caducidad, prescripción y transacción, las que serán resueltas en
sentencia (párr. 2o.).

Estas excepciones que pueden interponerse en cualquier estado


del proceso, también podrían resolverse por el procedimiento de los
incidentes, pero no tendría sentido permitir esta solución cuando
precisamente lo que se persigue es la abreviación de los trámites.

Según nuestro Código el término para contestar la demanda es de


tres días, a diferencia del juicio ordinario en que dicho término es de
nueve días. Aquí se presenta el mismo problema que se ha debatido en
el juicio ordinario, en relación con la falta de contestación de la demanda
en el término fijado. Como se sabe, algunos opinan que transcurrido el
término de tres días en el juicio sumario, sin que se haya producido la
contestación de la demanda, ha precluido el derecho del demandado a
hacerlo. Sin embargo, el artículo 113 del Código Procesal Civil y
Mercantil, dice que si transcurrido el término del emplazamiento, el
demandado no comparece, se tendrá por contestada la demanda en
sentido negativo y se le seguirá el juicio en rebeldía, a solicitud de
parte.2 Es decir, que para que se produzca la caducidad o decadencia
del derecho del demandado a contestar la demanda, se requiere del
«acuse de rebeldía», de la otra parte, ya que el artículo 230 del CPCYM
establece que son aplicables al juicio sumario, todas las disposiciones
del juicio ordinario en cuanto no se opongan a lo preceptuado en el
código para el juicio sumario.

Dispone también el código que al contestarse la demanda debe el


demandado interponer las excepciones perentorias que tuviere contra la
pretensión del actor (artículo 233 del CPCYM, párr. lo.) Por la naturaleza
de estas excepciones, que se refieren al fondo del asunto, su resolución
tiene lugar en la sentencia o sea cuando se ha agotado todo el trámite
del juicio.

Como es posible que hechos originantes de excepciones se


produzcan después de la contestación de la demanda, el código
preceptúa que las excepciones nacidas después de la contestación de la
demanda, se pueden proponer en cualquier instancia. Igual tratamiento
da el código a las excepciones perentorias de pago y de compensación.
Todas estas excepciones serán resueltas en sentencia (artículo 233, párr.
2o. CPCYM).

III. RECONVENCIÓN

La reconvención únicamente es admitida cuando la acción en que


se funde estuviere sujeta a juicio sumario. Debe entenderse que la
reconvención solamente podrá interponerse al contestar la demanda y
que se tramitará en la misma forma que ésta, en aplicación de los
artículos 230, que remite a las disposiciones del juicio ordinario y 119,
ambos del CPCYM. También debe tenerse presente que para que
proceda la reconvención, es necesario que la pretensión que se ejercite

2
Véase Tomo 1 de esta- obra pp. 332 a 334.
tenga conexión por razón del objeto o del título con la demanda que ha
motivado la reconvención.

IV. PRUEBA, VISTA, SENTENCIA Y EJECUCIÓN

El término de prueba en este juicio se reduce a la mitad del


correspondiente al juicio ordinario, o sea que será de quince días
(Artículo 234, párr. lo. del CPCYM).

De acuerdo con el artículo 234 del CPCYM (párr. 2o.) la vista tendrá
lugar dentro de un término no mayor de diez días, contados a partir del
vencimiento del término de prueba.

Según el mismo artículo (párr. 3o.) la sentencia debe pronunciarse


dentro de los cinco días siguientes.

Contra las resoluciones que se dicten en este juicio caben los


recursos previstos en el código, excepto el recurso de casación. En
cuanto a la apelación la ley prevé que cualquiera de las partes que
interponga apelación de una resolución que no sea la sentencia,
incurrirá en el pago de las costas y en una multa de Q.25.00 que le
impondrá el tribunal de segunda instancia, si se confirma la resolución o
se declara improcedente el recurso (artículo 235 del CPCYM).

El código establece que las personas capaces para obligarse


pueden, por convenio celebrado en escritura pública, sujetarse al
proceso sumario para resolver sus controversias. Una vez celebrado el
convenio, no podrá variarse la decisión; pero, si el proceso intentado,
por su naturaleza, debiera haberse ventilado en juicio ordinario,
entonces sí habrá lugar al recurso de casación.

La ejecución de las sentencias en esta clase de juicios no difiere de


las formas establecidas para el juicio ordinario, pero, debe tenerse
presente la naturaleza especial de cada uno de los juicios que pueden
tramitarse por la vía sumaria, ya que por esa razón existen modalidades
distintas para la ejecución de los fallos que en los mismos se pronuncian.

V. JUICIOS SUMARIOS DE ARRENDAMIENTO Y DE DESOCUPACIÓN

En el Código Procesal Civil y Mercantil anterior, en esta materia, el


juicio se denominaba de «desahucio o desalojo». En el código vigente se
empleó una expresión más genérica al indicarse, en el artículo 229
inciso lo., que se tramitarán en juicio sumario los asuntos de
«arrendamiento y de desocupación». Con esto persigue el actual código
ampliar el campo de aplicación de esta clase de juicios y es por eso que
el artículo 236 del código establece: que todas las cuestiones que se
susciten con motivo del contrato de arrendamiento, deberán ventilarse
por el procedimiento a que se refiere este título, salvo disposición
contraria de la ley. En consecuencia, todos los asuntos que se refieran al
contrato de arrendamiento, regulado en el código civil (artículos 1880 a
1941) y en la ley de inquilinato, decreto número 1468 del Congreso, 3
deben discutirse por el procedimiento del juicio sumario.
3
Publicado en el Diario Oficial número 28 del 6 de Julio de 1961, Torno CLXII.
El juicio sumario de desahucio y desalojo representa en definitiva,
uno de los medios de que se vale el legislador para proteger la
propiedad. «La ley describe Alsina protege la propiedad en sus diversos
modos de actuación en la vida jurídica, por distintos medios: el dominio,
por la acción reivindicatoria; la posesión, por las acciones posesorias; la
tenencia, por los interdictos; el uso, por el juicio de desalojo». 4

En el juicio sumario de desahucio, según la orientación doctrinaria


argentina, solamente se persigue lograr el disfrute de los bienes
inmuebles, razón por la cual no se admiten discusiones sobre la
propiedad o la posesión, lo que no quiere decir que el que haga uso de
este juicio no pueda negar la calidad de propietario o poseedor que se
invoque para fundar la acción, pero esta negativa, según expresa Alsina,
no supone una pretensión.5 Este mismo autor sostiene que la finalidad
señalada por Caravantes,6 sobre que consiste en lanzar al arrendatario,
o inquilino de la finca para que ésta quede a la libre disposición de su
dueño, es también aplicable a la regulación procesal argentina, en esta
materia.7

A) Qué clase de proceso es este juicio

Se trata de un juicio de conocimiento (proceso de cognición), cuya


naturaleza es la que debe corresponder a los juicios sumarios (según se
desprende de su tramitación común, en nuestro código), porque lo único
que los caracteriza es la brevedad en sus trámites con respecto a los
ordinarios. Naturalmente que, si la sentencia no se cumple
voluntariamente, se provocará una fase de mera ejecución (forzada).

B) A qué clase de bienes se aplica

Alsina, sin embargo, expresa: «No cabe duda que si


primitivamente el juicio de desalojo se acordaba sólo respecto a
inmuebles, fue porque la locación de muebles era sumamente rara. Hoy,
en cambio, siendo tan frecuente como aquella, principalmente en
materia de máquinas, artefactos, letreros luminosos, etc., no hay
ninguna razón para negar en estos casos los beneficios del trámite
sumario».8

En nuestro sistema, el juicio sumario de desahucio o de desalojo


sólo se aplica a bienes raíces. Para los otros casos, en que deba
reclamarse la entrega de cosas muebles, está previsto un juicio especial,
también de naturaleza sumaria, que está establecido en el artículo 244.

C) ¿Puede extenderse a otras personas el juicio


sumario de desahucio y de desocupación?

4
Alsina, Tratado, 2a. ed. T. VI, p. 55. 5 Ibid, p. 60.
5
Ibid. P. 60.
6
Caravantes, Tratado, T. M, p. 192.
7
Alsina, Tratado, 2a. ed. T. VI, pp. 60 y 61.
8
Ibid. P. 62.
De acuerdo con nuestro código, la demanda de desocupación
puede ser entablada por el propietario, por el que ha entregado un
inmueble a otro con la obligación de restituírselo o por los que
comprueben tener derecho de poseer el inmueble por cualquier título
legítimo. Se da en contra de todo simple tenedor y del intruso o en
contra del que recibió el inmueble sujeto a la obligación antes dicha
(artículo 237, párr. lo. del CPCYM). Esto ha facilitado sobremanera la
recuperación del uso de los inmuebles, en todos aquellos casos que se
originen de esas situaciones, aunque no haya contrato de
arrendamiento.

El código ha previsto que el desahucio afectará no solamente al


inquilino, sino también a los subarrendatarios y a cualesquiera otros
ocupantes del inmueble (artículo 238, párr. lo., del CPCYM). El inquilino
se considerará representante de todas las personas mencionadas en el
párrafo anterior, bastando que se hagan a él las notificaciones (artículo
238, párr. 2o. del CPCYM).

D) Cuál es la finalidad de este juicio

De acuerdo con la nueva regulación de nuestro código, el juicio


sumario de desahucio y de desocupación no solamente procede en los
casos en que se persiga desalojar a los inquilinos y subarrendatarios,
sino en cualquier situación en que el detentador tenga obligación de
restituir el inmueble o bien lo use sin ningún derecho ni título
justificativo. Pero, también se utiliza este juicio para obtener una
condena en relación con las rentas que deba el inquilino.

E) CAUSALES
En materia de arrendamiento y desahucio debemos tener
presentes, tanto las normas del Código Civil vigente (Decreto Ley No.
106) como las de la ley específica de inquilinato, o sea el decreto No.
1468 del Congreso. El Código Civil establece normas aplicables a los
contratos de arrendamiento en general y también algunas especiales
para el alquiler de casas y locales. La ley de inquilinato se refiere
concretamente al arrendamiento de viviendas y locales de carácter
urbano.

El Código Civil regula los modos de terminar el arrendamiento y


claramente dice que el arrendamiento termina por el cumplimiento del
plazo fijado en el contrato, o por la ley, o por estar satisfecho el objeto
para el que la cosa fue arrendada (art. 1928).

Establece el Código Civil en qué casos termina el contrato de


arrendamiento: lo.) Por convenio expreso; 2o.) Por nulidad o rescisión del
contrato; 3o.) Por pérdida o destrucción total de la cosa arrendada; y
4o.) Por expropiación o evicción de la cosa arrendada (art. 1929).

Todas las causales de rescisión del arrendamiento están


estipuladas en el artículo 1930 del Código Civil, existen también
disposiciones especiales por las cuales se puede pedir que se dé por
terminado el alquiler de casas y locales. Aquí es importante mencionar
que en el Código Civil (art. 1940) se establecen seis causales
adicionales.

F) Subarrendamiento:
Como consecuencia lógica, el art. 31 de la Ley de Inquilinito
establece que los subarrendatarios no tendrán más derechos que los
directamente contraídos con el subarrendante y siguen la suerte de éste
en caso de desocupación.

G) Apercibimiento con que debe citarse

En el CPCYM se establece en el art. 240 que si con los documentos


acompañados por el actor a su demanda, se comprobare la relación
jurídica afirmada por éste, el juez, al emplazar al demandado, deberá
apercibirlo de que, si no se opone dentro del término de tres días de que
dispone para contestar la demanda, se ordenará la desocupación sin
más trámite (párrafo primero).

H) Medidas precautorias

El Código Procesal permite (art. 239) que el actor pueda pedir el


embargo de bienes suficientes para cubrir las responsabilidades a que
esté sujeto el demandado según el contrato; y el juez lo decretará
preventivamente. Puede solicitarse al comienzo del proceso o durante su
desarrollo.

I) Sentencia y ejecución de la misma

En la sentencia, de proceder la pretensión sumaria de desahucio,


debe declararse que el contrato de arrendamiento deja de producir
efectos por cualquiera de los motivos establecidos en la ley para su
nulidad, rescisión, resolución o terminación; y como consecuencia de tal
declaración, se ordena la desocupación, para lo cual se fijarán los
términos establecidos en el art. 240 del CPCYM, que por mandato de esa
disposición, son irrenunciables e improrrogables.

Transcurridos los plazos fijados para la desocupación sin haberse


ésta efectuado, el juez ordenará el lanzamiento, a costa del arrendatario
(art. 241, párr. primero CPCYM). En la práctica, la resolución que ordena
el lanzamiento se acostumbra ejecutar «con noticia de la otra parte».

La misma disposición del art. 241, en su párrafo segundo,


establece que si en la finca hubiere labores, plantíos o algunas otras
cosas que reclamare el arrendatario como de su propiedad, debe
hacerse constar la clase, extensión y estado de las cosas reclamadas,
sin que esta reclamación impida el lanzamiento. Verificado el
lanzamiento, se procederá al justiprecio de las cosas reclamadas
(párrafos segundo y tercero).

El art. 242 del CPCYM también se refiere a las cosas reclamadas y


establece que el pago o entrega de éstas se regirá por lo estipulado en
el contrato y, a falta de ello, por lo dispuesto sobre mejoras en las leyes
que regulan las obligaciones y contratos (párr. primero).

J) Apelación

Establece el Código Procesal, en el art. 243, que en estos juicios


sólo son apelables los autos que resuelvan las excepciones previas y la
sentencia. Para que se conceda el recurso de apelación, el arrendatario
apelante debe acompañar a su solicitud el documento que compruebe el
pago corriente de los alquileres o haber consignado la renta dentro del
juicio.

VI. ENTREGA DE COSAS Y RESCISIÓN DE CONTRATOS

Los juicios sumarios a través de los cuales se pide la entrega de


cosas y la rescisión de contratos, fueron objeto de regulación en el
Código Procesal Civil y Mercantil vigente y la fuente de donde se
tomaron tales, disposiciones es el Proyecto Couture (arts. 211 y 212).
Con anterioridad en la legislación procesal guatemalteca no estaba
establecida la vía sumaria para discutir este tipo de situaciones.

A) Entrega de cosas

Establece el art. 244 del Código Procesal Civil y Mercantil, que


cuando no proceda la vía ejecutiva, se aplica el juicio sumario para la
entrega de cosas que no sean dinero y que se deban por virtud de la ley,
el testamento, el contrato, la resolución administrativa o la declaración
unilateral de voluntad en los casos en que ésta es jurídicamente
obligatoria (párr. primero).

Las cosas a que se refiere esta disposición comprenden también


aquellas que han sido objeto de un contrato de arrendamiento. Si se
trata de arrendamiento de bienes muebles.

La obligación de entregar la cosa puede derivar de la ley, el


testamento, el contrato, la resolución administrativa o la declaración
unilateral de voluntad, en los casos en que ésta es jurídicamente
obligatoria. La situación que más dificultad ha dado en la doctrina para
su admisión en preceptos legales es la relativa a la declaración unilateral
de voluntad.9

El mismo art. 244 del Código Procesal, en su párrafo segundo,


impone otro requisito que estriba en la circunstancia de que la
obligación de entregar la cosa debe acreditarse en forma documental.
Claro que, esta evidencia documental no debe perfilar un título
ejecutivo, puesto que, si así fuera, no tendría objeto, como antes se dijo,
seguir la vía sumaria sino directamente la ejecutiva.

B) Rescisión de contratos

9
Véase sobre el particular Aguirre Godoy Mario. La Declaración Unilateral de Voluntad como Fuente de Obligaciones. Edit.
Universitaria, Guatemala, 1960.
Establece el art. 245 del Código Procesal que procede, asimismo,
el juicio sumario en las demandas de rescisión de contratos que el
acreedor haya cumplido por su parte (párr. primero).

De acuerdo con nuestro Código Civil los contratos válidamente


celebrados, pendientes de cumplimiento, pueden rescindirse por mutuo
consentimiento o por declaración judicial en los casos que establece el
Código Procesal Civil y Mercantil (art. 1579). Quiere decir, que la
rescisión de los contratos que se encuentren en esa situación, cuando no
sea por mutuo consentimiento, forzosamente requieren de la
declaración judicial.

No obstante, el mismo art. 245 del Código Procesal, en su párrafo


segundo dispone que en estos casos también podrá optarse por la vía
ordinaria. De manera que el acreedor que desee discutir en forma más
amplia el conflicto planteado, lo cual ocurrirá, generalmente, en aquellos
casos en que no se disponga de suficiente prueba, podrá acudir al juicio
ordinario, que también le permitirá hacer uso, eventualmente, del
recurso de casación si se tratare de un juicio de mayor cuantía.

VII. RESPONSABILIDAD CIVIL DE FUNCIONARIOS


Y EMPLEADOS PÚBLICOS

Para dilucidar la responsabilidad civil de los funcionarios y


empleados públicos el Código también establece la vía sumaria. El art.
246 del Código Procesal dispone que esa responsabilidad procede en los
casos en que la ley lo establece expresamente y se deducirá ante el juez
de primera instancia por la parte perjudicada o sus sucesores.

La Constitución de la República dispone en el art. 145, párrafo


primero, que los funcionarios son depositarios de la autoridad,
responsables legalmente por su conducta oficial, sujetos a la ley y jamás
superiores a ella.

De acuerdo con las disposiciones constitucionales el funcionario o


empleado público es responsable directamente y sólo lo será
subsidiariamente el Estado. Esta situación está regulada en el párrafo
primero del art. 148 de la Constitución que dice: «Si el funcionario o
empleado público, en el ejercicio de su cargo, infringe la ley en perjuicio
de particulares, el Estado o la institución estatal a quien sirva, será
subsidiariamente responsable por los daños y perjuicios que causare».

A este respecto debemos indicar la existencia de la Ley de


Responsabilidades (Dto. leg. 1547, de fecha 25 de mayo de 1928) 10,
cuyas disposiciones por estar vigentes, deben tenerse presentes.

En materia de competencia, el art. 247 del Código Procesal


establece que la responsabilidad civil de los jueces y magistrados se
deducirá ante el tribunal inmediato superior. Si los responsables fueren

10
La Ley de Responsabilidades figura en el tomo 47 de la Recopilación de Leyes de Guatemala, pág. 34. Según datos de la
Cronología de la Legislación Guatemalteca, elaborada por don Roberto Azurdia Alfaro, este decreto fue adicionado y
reformado por el Decreto número 92 del Congreso, en tomo 64; reglamentado el 17 de abril de 1931, en tomo 50;
adicionado por los decretos números 1107 y 1467 del Congreso; reformado por el Decreto Legislativo número 1924, en
tomo 52; reformado por el Decreto número 37 de la Junta Revolucionaria, de Gobierno, en tomo 63.
magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se organizará el tribunal
que deba juzgarlos conforme a la LOJ. En la LOJ la disposición que regula
la integración del tribunal especial, para este caso se encuentra en el
art. 36.11
Finalmente, establece el art. 248 que contra la sentencia que se dicte
procede el recurso de apelación ante el tribunal superior; pero si se
tratare de la responsabilidad de los magistrados de la Corte Suprema de
Justicia, no cabrán más recursos que aclaración, ampliación y reposición.

VIII. INTERDICTOS

En el Código Procesal Civil y Mercantil, los interdictos están


regulados dentro de la categoría que corresponde a los juicios
sumarios y en consecuencia, están sujetos a la misma tramitación que
éstos. Sin embargo, los interdictos están regidos por una serie de
principios que les dan un carácter bastante especial y tienen algunas
diligencias que les son peculiares.

A la palabra interdicto se le ha dado diferente origen etimológico,


Así por ejemplo, Cuenca12 expresa que no hay acuerdo sobre el origen
de la palabra interdictum. Dice: «Para algunos proviene de inter duos
dicere (decisión entre dos contendores); para otros de inter Edictum (del
edicto del pretor) y para los más, de interdicere (prohibición), pues
generalmente contiene la prohibición de hacer o seguir haciendo alguna
cosa. Otros traducen el interdictum por entredicho, lo cual quiere decir
una resolución provisional».

A) Naturaleza jurídica de los interdictos


Son, como ya se dijo anteriormente, procesos sumarios para
proteger la posesión. Están destinados, según los autores Castillo y de
Pina, a decidir sobre el hecho de la posesión o de la necesidad de
suspender o impedir con rapidez una actuación o una situación de hecho
perjudicial a un derecho privado o a la seguridad pública, dejando a
salvo la facultad de promover un juicio ordinario posterior.13

En el Código procesal guatemalteco los interdictos son cuatro: 1)


de amparo de posesión o de tenencia; 2) de despojo; 3) de apeo y
deslinde; y 4) de obra nueva o peligrosa.

B) Competencia
En esta obra no abordamos el tema relativo a la naturaleza de la
posesión, o sea sobre si es un hecho o un derecho, bástenos decir con

11
El art. 36 se refiere a la integración del tribunal especial cuando proceda conforme a la ley el recurso de casación, contra
las resoluciones pronunciadas por una de las cámaras de la Corte Suprema de Justicia, pero ese mismo tribunal es el que
conoce de una acción de responsabilidad civil contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Conforme a esa
norma, el tribunal que deba conocer se compondrá de un Presidente y seis vocales, llamándose a los magistrados
propietarios. y suplentes en su caso de la Corte de Apelaciones, en orden de su distribución y residentes en esta Capital;
pero si se tratare de resoluciones pronunciadas por la Corte en pleno, el tribunal se compondrá de doce miembros y se
Integrará en la misma forma, pero en caso de falta se recurrirá a los magistrados propietarios y suplentes de las Salas
residentes fuera de la capital. En ambos casos el tribunal tendrá por Presidente al de la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones, en su defecto al de las otras Salas residentes en la capital, por su orden numérico, y a falta de éstos a los que
los subroguen en el orden Indicado.
12
Cuenca, Humberto. Proceso Civil Romano, E.J.E.A., Buenos Aires, 1957, pág. 324.
13
Castillo y de Fina, obra citada, pág. 387.
Alsina,14 que la más aceptada de las opiniones es la que considera que
se trata de un derecho real, ya que no difiere del dominio en cuanto a su
ejercicio y la falta de título no cambia su naturaleza.

C) Normas procesales de los interdictos

En el Código Procesal guatemalteco los principios que informan la


regulación de los interdictos son, en general, los que acepta la doctrina.
Lo resuelto en los juicios interdictales no impide la promoción de uno
ulterior, es decir que el que ha sido vencido en cualquier interdicto,
puede hacer uso después del juicio plenario de posesión, pero con la
salvedad de que una vez adquirida ésta, no se interrumpirá, aunque se
interponga demanda de propiedad, sino hasta la sentencia definitiva.
Inversamente, el que ha sido vencido en el juicio de propiedad o en el
plenario de posesión, no puede hacer uso de los interdictos, respecto de
la misma cosa (art. 250 Cód. Proc.).

También en nuestro Código los interdictos sólo proceden respecto


de bienes inmuebles y de ninguna manera afectan las cuestiones de
propiedad ni de posesión definitiva. En ellos no se resolverá cosa alguna
sobre la propiedad (art. 249, párr. lo.).

De algunos preceptos expresos del código se infiere que, mediante


los interdictos se quiere proteger la simple posesión o tenencia, incluso
el depositario, el administrador o cualquier persona que poseyere a
nombre de otro, puede pedir que se le ampare en la tenencia o posesión
(art. 253)15

Es importante señalar que en el Código se dispone que no podrá


rechazarse la demanda por la circunstancia de haberse denominado
equivocadamente el interdicto que legalmente procede, siempre que de
los hechos alegados y probados aparezca que se ha violado un derecho
de posesión. En tal caso, el juez resolverá de acuerdo con las normas del
interdicto que proceda, para restituir las cosas al estado anterior al
hecho que motivó la demanda (art. 249, párr. final).

Esta norma establece una excepción al principio de congruencia


entre la petición y el fallo, que se consagra en el artículo 26 del código.
En efecto, según esta última disposición el juez deberá dictar su fallo
congruente con la demanda y no podrá resolver de oficio sobre
excepciones que sólo puedan ser propuestas por las partes. No obstante
este precepto se introdujo la norma del art. 249 en el código vigente,
atendiendo a la naturaleza y función de los interdictos. 16 Además,
téngase presente que de conformidad con el párrafo primero del art. 251
del Código, las acciones interdíctales sólo podrán interponerse dentro
del año siguiente a la fecha en que ocurrió el hecho que las motiva.

14
Alsina, obra y tomo citados, pág. 285.
15
Sobre la tenencia véase Cerrillo Quílez, obra citada, págs. 37, 38 y 45.
16
De otra manera se presentarían situaciones como la que relata González Aguilar, citando el comentario que hace el autor
Maynar Barnolas sobre una sentencia: «Según esta doctrina, parece que si Pedro entra en el campo de Juan con los
peones, las caballerías y el arado y se pone a labrax, Juan podrá promover con éxito el interdicto de recobrar la posesión, y
no el de obra nueva.. Pero si Pedro entra en el campo de Juan con los albañiles y comienza a edificar en él una cha- bola,
podrá instar con éxito el interdicto de obra nueva; pero si Interpone el de recobrar, lo perderá con costas». Obra citada,
pág. 24.
Finalmente, por el carácter urgente que revisten los interdictos el
Código establece que el juez podrá adoptar todas las medidas
precautorias que considere necesarias en vista de las circunstancias (art.
252).

D) Clases de interdictos

1) Interdicto de amparo de posesión o de tenencia

Este interdicto procede cuando el que se halla en posesión o


tenencia de un bien inmueble es perturbado en ella, por actos que
pongan de manifiesto la intención de despojarlo (art. 253, párr. lo.)
Supone pues, un estado de posesión o de tenencia actual, que es
precisamente uno de los extremos que debe ser demostrado en juicio, y
el otro, los actos perturbadores que denoten intención de despojo. 17
Eso es lo que dispone el art. 254 del Código, que también establece los
términos de la sentencia: el juez ordenará que se mantenga al
demandante en la posesión o tenencia; condenará en las costas al
perturbador y en daños y perjuicios, que fijará prudencialmente si se
hubiere ejercido violencia, sin perjuicio de las responsabilidades penales.

2) Interdicto de despojo

Contempla dos modalidades, según que se trate propiamente de


despojo o que sea un despojo judicial. En todo caso, seda con respecto a
aquellos que teniendo la posesión o la tenencia de un bien inmueble o
derecho real, fueren desposeídos, con fuerza o sin ella, sin haber sido
citados, oídos y vencidos en juicio. En tales supuestos pueden pedir la
restitución ante el juez, exponiendo el hecho del despojo, su posesión y
el nombre del despojador. Ofrecerán la prueba de haber poseído y
dejado de poseer (art. 255).

En esta clase de interdictos encontramos una particularidad muy


importante que es necesario destacar. Ella se refiere al caso en que no
hay oposición del demandado. Cuando esta situación se presenta, el
juez sin necesidad de acuse de rebeldía, porque el Código no lo exige,
ordena la restitución con las demás consecuencias legales (art. 256). En
realidad se trata de una aplicación de la ficta confessio.

Nótese que el código da facultades al juez para que fije a su


arbitrio los daños y perjuicios cuando ha habido violencia. Esto permite
que tales daños se cobren una vez concluido el juicio, ejecutivamente,
en la vía de apremio, sin necesidad de seguir un juicio declarativo para
determinarlos. Todo ello se justifica en razón de la violencia ejercida para
el despojo.

La otra clase de despojo es el llamado judicial, que se presenta


cuando el juez ha privado a alguno de su posesión, sin previa citación y
audiencia (art. 257 párr. lo.). Las responsabilidades en que pueden
17
Pocas veces las sentencias de casación se refieren a los Interdictos, porque las sentencias dictadas en éstos no admiten
dicho recurso. Sin embargo, en algunos juicios ordinarios se hace alusión a ellos. Por ejemplo, en la Sentencia de 28 de
febrero de 1968 (Gacetas del 1er. semestre, pág. 21). En esta sentencia, en las consideraciones de la Sala de apelaciones,
se estimó probada la posesión del demandante (su mejor derecho a poseer) en un juicio de oposición a diligencias de
titulación supletoria, entre otras pruebas, por la sentencia que se dictó contra un tercero y que le fue favorable al
demandante, en un Interdicto de amparo de posesión.
incurrir consisten en la condena en las costas y en la reparación de los
daños y perjuicios que hubiesen causado, los cuales también estima
prudencialmente el tribunal que conoce, sin perjuicio de la
responsabilidad del orden penal (art. 258 párr. 1o.)18

El código establece reglas para el trámite y procedencia de las


reclamaciones atinentes al despojo judicial. Así tenemos que si las
providencias que causaron el despojo hubieren sido dictadas por un juez
que conoce en Primera Instancia, se pedirá la restitución ante el Tribunal
superior. Si no se hubiere interpuesto recurso de apelación contra la
providencia que causó el despojo, puede el despojado solicitar la
restitución ante el tribunal superior, dentro del año siguiente al despojo.
Al efecto, se pedirán los autos al inferior, para que los remita con su
informe dentro de segundo día; y la demanda se tramitará como en
primera instancia, con intervención del Ministerio Público (art. 257
párrafos 2o. y 3o.).

El código en el mismo artículo 257, párrafo final, establece la


limitación lógica de que si se hubiere interpuesto recurso de apelación
en contra de las resoluciones que causaron el despojo, no podrá usarse
de la reclamación de despojo ante el tribunal superior.

Por último, también puede ocurrir que el reclamante no probare el


despojo judicial. En ese caso el código establece que el que interpuso la
reclamación pagará las costas y sufrirá una multa de cincuenta
quetzales que se le impondrá en la sentencia (art. 258, párr. 2o.)

3) Interdicto de apeo o deslinde

En este interdicto sólo se discute una cuestión posesoria de hecho,


que se refiere a la alteración de límites entre heredades, cuando se han
removido las cercas o mojones y se han puesto en lugar distinto del que
tenían y se ha hecho un nuevo lindero en lugar que no corresponde (art.
259).

El código es muy claro al establecer los requisitos específicos que


debe contener la demanda. Ellos son: 1) el nombre, jurisdicción, linderos
y situación de la finca; 2) la parte 0 partes en que ha sido alterado el
lindero; 3) el nombre de quién o quiénes han hecho la alteración, si se
supiere; y los nombres de los colindantes que puedan tener interés en el
apeo; y 4) el lugar en que se pretenda que deban colocarse los mojones,
vallas o cercas, debiéndose acompañar los títulos y demás documentos
que sirvan para la diligencia (art. 260).

La diligencia fundamental en este interdicto es la de


reconocimiento judicial. Se practica de acuerdo con las reglas
establecidas para esta clase de prueba (art. 261, párr. 2o. y art. 174).
Las características de la diligencia están señaladas, en el art. 261 que
dispone que discernido el cargo a los peritos, se señalará día para
practicarla con prevención a los interesados y a los colindantes para que
18
Véase la interesante discusión sobre el despojo judicial en Cerrillo Quílez, obra citada, pág. 85, que se pronuncia en
contra de esta vía interdictal.
El problema relativo al posible despojo judicial de los ocupantes de un inmueble arrendado, cuyo desahucio se ha declarado
procedente, se eliminó en nuestro sistema con el art. 238 del Código Procesal.
presenten en ella sus respectivas pruebas. De la diligencia se levanta
acta, en la que se describe todo lo practicado con inclusión del dictamen
de los peritos. El acta será firmada por todos los que hubieren estado,
presentes, si pudieren hacerlo.

Finalmente, de acuerdo con lo dispuesto en el art. 262 del código,


si la alteración fuere comprobada, se ordenará la restitución a cargo del
que la hizo o la hubiere ordenado, quien será responsable de las costas
del juicio y de los daños y perjuicios, fijados prudencialmente por el juez,
sin perjuicio de las responsabilidades penales en que hubiere incurrido.

Nótese que aquí también el juez fija prudencialmente los daños y


perjuicios, lo que permite su cobro directo en forma ejecutiva por la vía
de apremio, sin necesidad de juicio declarativo posterior.

4) Interdicto de obra nueva o peligrosa

Debemos distinguir las dos clases de situaciones que pueden dar


origen al planteamiento de este interdicto. La obra puede ser nueva,
aunque no peligrosa pero susceptible de causar un daño; o. bien puede
ser no necesariamente nueva, pero sí peligrosa. Por ello se diferencian
ambos supuestos, aun cuando en los dos se persigue fundamentalmente
la suspensión de la obra, primero en forma provisional y luego
definitivamente.

a) Obra nueva

Es uno de los casos en que el código concede acción popular,


cuando la obra nueva causa un daño público. Precisamente por esta
misma consecuencia, puede ejercitarse judicialmente o ante la autoridad
administrativa. Ahora bien, cuando la obra nueva perjudica a un
particular, la legitimación se le concede únicamente a él (art. 263
párrafos lo. y 2o.)

Este mismo artículo 263 contiene una norma muy especial sobre
que la persona que tenga derecho al agua como fuerza motriz, puede
denunciar la obra nueva, cuando por ella se embarace el curso o se
disminuya el volumen o la fuerza del agua cuyo disfrute le corresponda
(párrafo final).

Se establece en el código una norma de equidad que permite al


juez, cuando lo estimare justo, que ordene la suspensión inmediata de la
obra. No se perjudica al dueño, porque también se le faculta para que la
continúe si diere garantía por las resultas del juicio y por los daños y
perjuicios. En cualquier caso, el Juez puede permitir que se lleven a cabo
las obras que sean absolutamente indispensables para la conservación
de lo edificado. Contra lo que el juez resuelva no cabe recurso alguno
(art. 264).

Los efectos de la sentencia que se dicte son los mismos que para
el caso de que la obra fuere peligrosa; es decir, el juez resuelve en ella
sobre la suspensión definitiva o la demolición de la obra, y la condena en
costas al vencido. Si procediere la suspensión definitiva, ordenará el juez
la ejecución inmediata del fallo; y si procediere la demolición, se fijará
término para llevarla a cabo a costa del demandado (art. 268).

b) Obra peligrosa

En esta situación, las consecuencias riesgosas de la obra hacen


que el juez deba actuar con prontitud. El art. 265 dispone que si la obra
fuere peligrosa, o la construcción por su mal estado pudiera causar
daño, o si existieren árboles de donde pueda éste provenir, el juez
dictará en el acto las medidas de seguridad que juzgare necesarias o el
derribo de la obra, construcción o árbol, sin ulterior recurso.

El juez no debe esperar que se le solicite la diligencia de


reconocimiento judicial, dada la especial situación de peligrosidad de la
obra. Por ello, el código dispone que al darle trámite a la demanda,
ordenará el reconocimiento judicial de la obra, señalando día y hora para
el efecto y que esta diligencia puede practicarla inmediatamente, según
las circunstancias, sin necesidad de notificación previa a la otra parte
(art. 266).

Normas especiales trae el código en lo que respecta a la


suspensión de la obra. Están contenidas en el art. 267: «Si fuere
decretada la suspensión y el propietario de la obra no concurriere al
reconocimiento judicial, el juez hará la prevención al director o
encargado de la obra y, a falta de él, a los operarios, para que en el acto
suspendan los trabajos, so pena de castigarlos como desobedientes. En
el acta respectiva se detallará el estado en que se halle la obra en el
momento de la suspensión. En cualquier momento y a petición de parte,
el juez podrá ordenar la demolición de lo construido en contra de la
orden de suspensión, a costa del infractor».

Por último, recordamos que los efectos de la sentencia, en la que


el juez se pronuncia sobre la suspensión definitiva o la demolición de la
obra, son los mismos que para el caso de obra nueva, a los cuales antes
nos hemos referido (art. 268).

EL JUICIO SUMARIO EN PRIMERA INSTANCIA

Son aplicables al juicio sumario todas DEMANDA


las disposiciones del juicio ordinario Art. 61, 63, 106, 107.
que no se opongan. Art. 230.
Presentada la demanda en debida forma El actor puede ampliar o codiciar
Efectos del emplazamiento. el Juez emplazará a los demandados, su demanda mientras no haya
Art. 112. concediéndoles audiencia por 3 días. sido contestada. Art. 110.

REBELDÍA. ALLANAMIENTO. EXCEPCIONES PREVIAS: Arts. 116, 117.


Art. 113. Art. 115. Dentro del 2do. Día del emplazamiento. Art. 232.
Trámite incidental: Arts. 135 – 140 LOJ.
Embargo de bienes del Ratificación.
demandado. Resolución en un solo auto. Art. 120, 121.

Sentencia.
Demandado puede tomar APELACIÓN: Arts. 121, 602.
proceso en el estado que
se encuentre.
Art. 113.
Pedir dejar sin efecto
declaración de
REBELDÍA y CONTESTACIÓN DE LA
EMBARGO trabado. DEMANDA.
Deberá llenar los mismos requisitos de
Solicitar sustitución de la demanda. Art. 233.
bienes embargados.

CON EXCEPCIONES PERENTORIAS. Art. 233. RECONVENCIÓN: Art. 119.


Pretensión conexa, misma vía.
Se resuelven en sentencia. Art. 233.

Trámite conforme a lo dispuesto para la demanda.


Las nacidas después de la contestación se oponen Art. 122.
en cualquier instancia y se resuelven en sentencia.
Art. 233.

PERÍODO DE PRUEBA: Art. 234.


Duración ordinaria: 15 días.
Duración extraordinaria: 120 días.

Se reciben con citación contraria. Art. 129. El período de prueba es improrrogable por la
naturaleza del juicio. Art. 230.

SON MEDIOS DE PRUEBA: Art. 128.


- Declaración de las partes; - Declaración de
testigos; - Dictamen de expertos; -
Reconocimiento Judicial; - Documentos; -
Medios científicos de prueba; - Presunciones.

VISTA: Art. 234.


Se señala de oficio dentro de 10 días.

El secretario hace constar la conclusión del período Las partes o sus abogados pueden presentar
de prueba sin necesidad de providencia. alegatos.

AUTO PARA MEJOR FALLAR: Art. 197. Estas resoluciones no


Facultad discrecional de los juzgadores antes de admiten recurso alguno.
dictar su fallo. Duración máxima 15 días.

Traer a la vista cualquier documento que crean Practicar cualquier reconocimiento o avalúo que
conveniente para esclarecer derechos de litigantes. consideren necesario o que se amplíen los que ya se
hubiesen hecho.
Traer a la vista cualquier actuación que tenga relación con
el proceso.

SENTENCIA: Art. 234 (147 L.O.J.) Dentro de 5 días.

RECURSO DE RECURSO DE RECURSO DE


ACLARACIÓN: Art. 596. AMPLIACIÓN: Art. 596. APELACIÓN. Art. 602.