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MITOLOGIA CHINA

Lao Tse
Según cuenta la leyenda, la gestación de Lao Tse demandó 72 años y cuando por fin
nació, ya tenía el cabello blanco, arrugas en su rostro -propias de un anciano- y orejas bastante
más grandes que las normales. Nacido bajo un ciruelo en una aldea del país de Tch'u, tuvo como
primer nombre Li-Ar (orejas de ciruelo); posteriormente se lo sustituyó por Lao Tse (viejo sabio).
Luego de viajar por países de Oriente, regresó a China y fue funcionario del Estado de Tch'u.
Años después, advirtiendo la decadencia de la Casa real Lao Tse se dirigió al país de Ts'in, en el
Oeste, en un carro conducido por un buey azul. Cuando llegó al paso de Hien-ku, el guardian -al
que una fuente llama Yin-Hi y otra Luan-Yin- reconoció al ilustre filósofo. Le suplicó que se
quedase un año en su casa, antes de marcharse al destierro y escribiese un libro exponiendo su
doctrina. El maestro se dejó convencer, escribiendo el Tao-to-king, es decir, el "Libro del Principio
y de la Virtud", y después marchó más al Oeste, y se adentró en el país de los Bárbaros, allí se
pierde su rastro. Este sería el origen del Tao. La leyenda también habla de un Lao Tse prodigioso,
quien personificaría una filosofía más antigua que la fecha habitualmente referida.

Sobre Lao Tse no existe una biografía única, ya que en esos tiempos la información se
transmitía principalmete por vía oral, lo que producía constantes cambios en los relatos que
hablaban de la vida y obra del sabio chino. Por lo mismo nosotros pusimos una de las tantas que
existen, siendo ésta la más mítica que comienza de una forma poco creíble, y termina con el
autodestierro en donde nunca más se supo de su existencia.
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Doctrina
El Taoísmo establece la existencia de tres fuerzas: una positiva, otra negativa y una
tercera, conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan simultáneamente entre sí.
Son el yin (fuerza negativa, femenina, húmeda...) y el yang (fuerza positiva, masculina, seca...).
La tercera fuerza es el Tao, o fuerza superior que las contiene. La igualdad entre las dos primeras
fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto.

Por ello el taoísta no considera superior la vida sobre la muerte, no otorga supremacía a
la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo
negativo, ni a la afirmación sobre la negación. El Tao es simplemente algo que no puede ser
alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano. Para este algo no existe nombre, dado
que los nombres derivan de experiencias; finalmente y por necesidad de ser descrito o
expresado, se lo denominó Tao, que significa "camino" o "sendero" (recto o virtuoso) que
conduce a la meta. Cuando Lao Tse habla del Tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar
una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al
mundo. "Existía antes del Cielo y de la Tierra", dice, y efectivamente no es posible decir de dónde
proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres. El Tao tampoco es temporal o
limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria
cósmica de la que proviene la Creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra, la
madre de todas las cosas. Mas, si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el Tao
regresa al No-Ser, ahí donde inasible, inalcanzable y eterno.

Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y
retorna al No-Ser, con el que nunca deja de estar ligado. El Tao del No-Ser es la fuerza que
mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se
basa en el No-Ser. El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de No-Ser y el
mundo de los fenómenos con el nombre de Ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el
nombre de uno es Ser y el del otro, No-Ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un
solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios. Al encontrar el
camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del Tao.

A principios del siglo IV a.C., los filósofos chinos escribían sobre el yin y el yang en
términos relacionados con la naturaleza.

Observando de la perspectiva del Tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven
grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salir. Las fuerzas de la
mente no tienen poder sobre quien sigue el Tao. El camino del No-Ser lleva a la quietud y la
observcación y conduce de lo múltiple al Uno. Para poder recorrer ese camino hace falta
preparación interna. Mediante la práctica espiritual, la perseverancia, el recogimiento y el silencio
se llega a un estado de relajación que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del Ser
interior, el alma, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.
Cuando avanza este camino, Lao Tse ve y conoce el mecanismo del obrar mágico, mas no le
interesa sacar provecho de estos conocimientos. Para él, como para el taoísmo, lo más elevado
es llegar a penetrar la Unidad donde no existen los opuestos. Cuando en este camino se logra la
unión con lo cósmico, se llega a la posibilidad de contemplar el Ser. Así, sin salir de la casa, se
puede conocer el mundo, sin mirar por la ventana se puede apreciar el Tao del cielo. Quien
mantiene ese objetivo no precisa viajar. Alcanza sus metas. No mira nada, lo tiene todo claro. No
obra y, sin embargo, logra contemplarlo todo.
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Los diez Soles Chinos


Las personas en China creían que existían diez soles que aparecían alternándose en el
cielo durante la semana China de diez días. Cada día los diez soles viajaban con su madre, la
diosa Xi He, al Valle de la Luz en el Este. Allí, Xi He lavaba a sus hijos en el lago y los ponía en
las ramas de un enorme árbol de Morera llamado fu-sang. Desde el árbol, solamente un solo sol
se ponía en el cielo para el viaje de un día, hasta alcanzar el monte Yen-Tzu en el Oeste lejano.

Cansados de esta rutina, los diez soles decidieron aparecer todos juntos. El calor
combinado hizo la vida en la Tierra insoportable. Para prevenir la destrucción de la Tierra, el
emperador Yao le pidió a Di Jun, el padre de los diez soles, que convenciera a sus hijos a que
aparecieran uno a la vez.

Ellos no lo escuchaban, entonces Di Jun mandó al arquero Yi, armado con un arco y diez
flechas para que asustara a los soles desobedientes. Sin embargo, Yi le disparó a nueve soles,
solamente el Sol que vemos hoy permaneció en el cielo. Di Jun estaba tan enojado por la
muerte de sus nueves hijos que condenó a Yi a vivir como un mortal común en la tierra.

La imagen es un bosquejo basado en una antigua piedra frotada que muestra uno de los
diez soles cruzando el cielo.
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Heng-o y las Doce Lunas Chinas


En tiempos antiguos, la gente en China creía que había doce Lunas ya que había doce
meses en un año. Así mismo, Las personas en China creían que había diez Soles ya que había
diez días en la semana China. La madre de las doce Lunas era también la madre de los diez
soles.

Al principio de cada mes, la madre, Heng-O, lavaba a sus hijos en un lago en el lado extremo del
oeste del mundo. Entonces cada Luna, una tras otra, viajaba en una carroza por un mes hasta alcanzar el lado
este del mundo.

Allí, los Soles comenzaban su viaje. Se creía que las Lunas estaban hechas de agua, y
que una liebre o un sapo vivían dentro de ellas.

Detalle de un bordado del siglo dieciocho que es parte de


un traje del emperador. En los mitos Chinos, una liebre
blanca se pensaba que vivía en la luna.
Imagen cortesía del Museo Victoria y Albert, Londres.
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Pan-ku

La imagen anterior muestra a Pan-ku llevando en sus manos el huevo del


Caos, que está compuesto de los símbolos del Yin y Yang.
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AUGUSTO DE JADE
Divinidad suprema, patrón benéfico de los destinos de los hombres, siempre preparado
para ayudar a los oprimidos, para premiar a los merecedores y para castigar a los malvados.

Habita en el cielo, en el sector más elevado y es señor y legislador universal.

Se le llama también Yu-ti, pero su apelativo más utilizado es Lao-tien-ye (padre cielo).

Como dios del presente lleva por nombre Yu-huang-chang-ti y su esposa es Wang.

Al final de los siglos le sucederá el Venerable Celeste de la Aurora de Jade.

CANG
Antiguo príncipe chino situado entre los dioses con el nombre de "rey sabio". Su ídolo, de
una altura de treinta pies, era completamente dorado y revestido con las ropas del rey.

Sobre su cabeza resplandecía una magnífica corona de piedras preciosas.

CANG-O CHENG-O
Diosa lunar. Cuenta la leyenda que la diosa, después de haber robado el elixir de la
inmortalidad a su marido How-Yi, se refugió sobre la luna para no descender nunca más.

Según una tradición, la diosa quiso detenerse sobre la luna porque no había conseguido robar
una cantidad de bebida suficiente para alcanzar las más altas esferas celestes, pues en realidad
quería llegar hasta ellas.

Aparece representada como una mujer bella y joven con vestidos suntuosos y un disco
lunar en su mano derecha. En otras representaciones está al lado de un sapo cuyo perfil se
proyecta sobre la cara de la luna.

CU-JUNG
Dios de la llama, llamado también el "Emperador Rojo"; enseñó a los hombres el uso del fuego.
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CHANG-HUO-LAO

Venerable y bondadoso sabio.


Asociado al grupo de los ocho Pa-Hsien (inmortales).
Posee un asno velocísimo dotado de virtudes mágicas: tiene la facultad de desplegarse y
replegarse como una hoja de papel, cuando su patrono ya no tiene necesidad de sus servicios.

CHE-NIU
Diosa hija del Augusto de Jade. Es la patrona de los tejedores y habita en soledad en la
estrella "alfa" de la constelación de "La Lira", tejiendo bellísimas telas para su augusto padre. Para
hacerle llevadera la soledad, el padre la dio como esposa al pastor celeste de la constelación del
"Águila".

Pero como Che-Niu, presa en las habitaciones de las mujeres, descuidaba los trabajos del
telar, Augusto de Jade puso entre ella y su esposo el "Río Celeste" (Vía Láctea), permitiendo a los
dos cónyuges encontrarse una sola vez al año y precisamente en el séptimo dia de séptimo mes.
Como ese mes en China cae en el período de las lluvias, los chinos dicen que las gotas que caen
del cielo son la lágrimas de felicidad que la diosa Che-Niu derrama por la alegría de encontrar a
su amado esposo después de un año de separación.
LUI-SIN
Dios del rayo y del trueno. Se le representa con figura de águila
entre nubes. Llevaba el rayo y una varilla de timbales, símbolo del trueno.

PU-TZA
Diosa que representa el poder y la fecundidad de la naturaleza. Se la representa sentada
en una flor de loto, con dieciséis brazos, en cada mano lleva un cuchillo, además de flores y
frutas.
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KUAN-TI
Dios de la guerra.

No es, sin embargo, una figura como Marte,


guerrero implacable, sino más bien el dios que evita
la guerra. se le representa como un hombre de
estatura de más de dos metros y medio, con una
larga barba, una tez rubicunda con ojos de fénix
(rojo escarlata), que lleva una capa verde.

Al lado de su caballo están su hijo Kuan-


Hing y un escudero.

LUNG
El dragón del folklore chino A diferencia de la feroz y perversa criatura de la mitología del
próximo oriente y de la Europa medieval, el Lung es en esencia una divinidad benevolente y
tenida en alta consideración. Trae la lluvia y es el señor de las aguas: nubes, ríos, pantanos, lagos
y mares.

Estos dioses del agua pueden volverse tan pequeños como un gusano de seda, o son
capaces de alcanzar un tamaño como para sumir en la sombra el mundo entero. Pueden
encumbrarse a través de las nubes o penetrar en los manantiales más profundos.

Su aspecto es compuesto. cuernos de venado, cabeza de camello, ojos de demonio,


cuello de serpiente, escamas de pez, garras de águila, patas de tigre, orejas de toro y largas
vibrisas de gato. El dragón estaba estrechamente asociado con el emperador chino: el Lung de
cinco garras sirvió en otro tiempo como símbolo imperial. Existía alguna forma de antagonismo
entre los dragones y el sol, pues siempre trataban de morderlo.

Era creencia generalizada que "una perla de sabiduría" reposaba en la boca de cada
Lung. Alos sabios se les llamaba "hombres dragones".

PAN-KU
Es el creador del universo y el regulador del caos. para formar el universo emple ó 18.000 años.
Apenas hubo realizado su obra, Pan-Ku se disolvió convirtiéndose en múltiples moléculas del
universo real (planetas o constelaciones o seres humanos).
Iconográficamente aparece como un enano vestido con una piel de oso y adornado con varias
hondas, con dos cuernos en la cabeza, un martillo en la mano derecha y un cincel en la izquierda.
En otras imágenes está en compañía del unicornio, del fénix, de una tortuga gigante y de un
dragón. Otras veces tiene en la mano el sol y la luna, para indicar que ha sido su creador.
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LU-TUNG-PIN
Genio que trae buena suerte. Es uno de los ocho Pa-Hsien. Según una leyenda popular,
Lu-Tung-Pin fue durante su vida un joven estudiante que, como habría predicho para sí mismo un
futuro desastroso, imploró a los dioses que lo acogiesen en el cielo, cosa que hicieron.

Se le representa con vestidos de letrado y con una espada mágica voladora en la mano.

SIN-KUANG
Monarca del primer infierno chino. Es jefe de otros nueve monarcas
infernales.

TIEN'MU
Deidad que provoca los relámpagos. su nombre significa "madre de los relámpagos".

TAN-KUAN
Dios titular del rayo y de la lluvia.
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HO-PO
Nombre con el que los chinos veneraban al genio de las aguas.

HU-TU
Con este nombre, los antiguos chinos veneraban a la tierra, cielo y de tierra eran las mayores
divinidades de la China.

LAN-TSAI-HO
Es uno de los ocho Pa-Hsien. Legendario juglar transportado el cielo por una cigüeña.

PUT-TAI
Sonriente dios de la alegría y de la felicidad. Se le representa como un alegre anciano, calvo, mal
vestido y con la panza al aire.

TIEN-KUAI-LI
Es otro de los ocho Pa-Hsien, discípulo del gran filósofo Lao-Tse.

Según la leyenda tenía la capacidad de hacer trasmigrar su


propia alma por el espacio, a pesar de permanecer vivo en su cuerpo.

Puesto que el cuerpo quedaba inerte, un día se quemó y el


espíritu se reencarnó entonces en un mendigo.

Por esto se representa a Tien-Kuai-Li como un pobre mendicante


apoyado en un bastón.
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FENG-PO FUNG-PEH
Divinidad de la atmósfera. Gobierna los vientos y está representada por un anciano
barbudo que monta un odre, con un abanico en la mano. Se le honra con procesiones y
antorchas.
Se le reemplazó por Feng-Po-Po (vieja señora del viento), que como al dios anterior, se la
representa sobre un odre o bien con un saco a sus espaldas, montando un tigre que viaja entre
las nubes.

SHOW-SING
Dios de la longevidad. Tiene la misión de cortar el hilo fatal que liga el hombre a la vida.
En las imágenes aparece como un anciano calvo en compañía de una cigüeña y de una tortuga,
animales longevos, y con un melocotón en la mano, símbolo de inmortalidad.
Gozó de mucha popularidad entre los chinos, porque ellos consideraban una gran fortuna
vivir largo tiempo y con una sana vejez.

HO-HSIEN-KU
La muchacha inmortal. Una joven que alcanzó la inmortalidad después de comer polvo de
una madreperla.

PA-HSIEN
Nombre de los ocho inmortales, genios benéficos portadores de fortuna o protectores de
la humanidad, tal vez personajes que vivieron realmente y que por haberse distinguido con obras
meritorias, se vieron elevados al rango divino.
Sus nombres son: Lu-Tung-Pin, Siang-Tze, Han-Cung-Li, Chang-HuoLao, Lan-Tsai-Ho,
Ho-Hsien-Kú, Tien-Kuai-Li y Tsao-Kuo-Kieu.

HOW-YI
Arquero habilísimo, esposo de la diosa lunar Cang-O. Es el protagonista de una
antiquísima leyenda china que versa sobre la existencia de diez astros solares que aparecían en
el cielo chino alternativamente. Puesto que un día aparecieron todos juntos causando incendios
devastadores y daños a los hombres y a los animales, How-Yi hizo caer a nueve con sus flechas.
Desde entonces el orden cósmico se restableció y el joven arquero se vió premiado por los dioses
con el elixir de la inmortalidad. La bebida divina le fue sustraída posteriormente por su mujer que
huyó diluyéndose en el cielo.
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LEI-KONG
Dios de las manifestaciones atmosféricas. Es el dios de los Truenos y tiene la misión de
apuñalar a los culpables de los crímenes que escapan al castigo de las leyes humanas. Los
perseguidos lo imploran, así como todos aquellos que no son capaces de defenderse solos.

Se le representa con la imagen de un viejo decrépito de color azul, cuya contemplación


resulta horrible, y con alas, con zarpas de búho y el rostro satánico con mentón caprino y orejas
puntiagudas y pilosas. Lleva colgando de la cintura algunos tambores que golpea para producir el
ruido del trueno. Para esta misión recibe ayuda de su mujer Tien-Mu, diosa de los Rayos, y de
otras divinidades de la atmósfera.

KI-LIN
Animales míticos dotados de alma y de razón.
aparecen tanto en la mitología china como en la
japonesa.

A menudo se les representa como perros o


bien como ciervos unicornios o bien como dragones.
No molestan a los hombres y tienen el don de la
adivinación.