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Lenguajes del arte.

Entendemos por lenguaje artístico aquél que utiliza un medio específico para expresar y
representar ideas y sentimientos estéticos. La música emplea, como elemento mediador,
ciertas cualidades del mundo sonoro; la plástica emplea la imagen; las artes de la
representación, el movimiento y la dramatización.
Las artes plásticas utilizan un lenguaje esencialmente visual. El arte se expresa por medio de
la armoniosa combinación de los elementos que representan a la imagen: formas, colores y
espacios, en el caso del dibujo y la pintura; el volumen, en la escultura y arquitectura.
Las imágenes tienen múltiples posibilidades en la comunicación. Según Gombrich, la lectura
correcta de la imagen se rige por tres variables: el código, el texto y el contexto. El código
facilita y permite la interpretación; el texto es el relato, se refiere al contenido mismo de la
obra; y el contexto es la historia, el entorno y las características que complementan el
lenguaje a través de las imágenes.
En el lenguaje del arte hay tres niveles de percepción: uno en que se capta la atención, se
puede describir e informar sobre la obra. Otro en el que hay una observación reflexiva: se
establecen analogías. El tercer nivel es en el que hay una contemplación de la obra: el
observador logra entablar un diálogo con el artista. En la contemplación se ve la obra con los
ojos pero se la entiende con la mente. Se la reconoce y analiza y se establece una relación
directa y profunda entre el artista y quien la observa.
El arte es producido por la inteligencia humana. Mediante el lenguaje del arte el
hombre expresa ideas, creencias, vivencias, interpreta el ámbito que lo rodea y crea un
lenguaje artístico universal.
La plástica, la música, el teatro, la danza, el cine, la fotografía, son algunos de los lenguajes
artísticos más importantes.

Comunicación artística.
Proceso mediante el cual se transmiten y recibe información de manera intencionada. Es la
base de las relaciones humanas. Proceso por el que, en un contexto dado, un emisor, a partir
de un código elabora (construye, cifra o codifica) un mensaje y lo envía a través de un canal
a un receptor (o destinatario), el cual, por conocer ese mismo código y teniendo en cuenta la
situación en que se encuentra, es capaz de descifrar el mensaje e interpretarlo.
Distinguimos dos formas de evocación que intervienen en la comunicación artística y que
interpelan de forma diferente el imaginario del espectador y el del actor.
Evocación narrativa, caracterizada por la denotación, la precisión. Este tipo de
comunicación se interesa por el aspecto figurativo de los objetos sonoros, plásticos,
coreográficos.
Evocación poética, caracterizada por la connotación lo confuso, lo equívoco de los signos.
Permite varias interpretaciones del mensaje. Este tipo de comunicación supone un espectador
activo que se deja inicialmente llevar por los símbolos y su poder de resonancia.
Así pues, el poder de evocación del espectador va a nutrirse en un proceso de interacción
entre hechos y símbolos que tejen entre ellos uniones múltiples, flexibles y fuertes a la vez;
el espectador se encuentra comprometido en una comunicación abierta, poniendo en juego
su imaginario.
Cada espectador presenta un contexto de acogida particular ante lo que se expresa. Debe
jugar su rol de organizador activo de la comunicación refiriéndose a códigos que pueda
compartir con el creador. En efecto, la legibilidad de una obra es inseparable de la
comprensión del contexto en la cual se creó.
El espectador va a aprender a construir una mirada sensible que une diferentes modos de
aproximación a la obra.
Una aproximación impresionista: corresponde a la primera aproximación a la obra por el
sujeto. Supone dejar venir las emociones, ponerse en resonancia para inscribirse en una lógica
de la sensación.
Una aproximación por análisis: el espectador intenta comprender como ha sido elaborada
la obra, cuáles han sido los elementos puestos en práctica en el proceso de creación.
Una aproximación contextualizada: corresponde a las influencias que acompañan y
alimentan cualquier obra artística; cada época vehicula unos valores que el artista integra,
limita o cambia radicalmente. El espectador relaciona la obra con una corriente artística, con
un contexto social particular, con unas influencias interculturales y la juzga bajo la mirada
de esta abertura al mundo.