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El Papa fugitivo

Eduardo de la Serna

Cada tanto se me ocurre mirar el Diccionario dela Real Academia. No porque me importe
demasiado lo que sus altezas afirman, pero sí para saber qué se dice de determinada palabra y
ver su pertinencia de uso. Después me tomaré las libertades del caso, porque entiendo que la
lengua es viva, y poco me importan sus “leyes” si no me puedo expresar con libertad (pienso
por ejemplo en lo que dice la real academia de marras sobre el “lenguaje inclusivo”, que
seguiré usando les moleste o no a ellos y ellas). Y hoy miraba los términos fugitivo /huir.

Y me enteré que el ex Papa ha huido, es un fugitivo.

Que el ambiente vaticano ha de ser tóxico es fácil de imaginar. Él mismo habló de “estos días
difíciles” o en los que “parecía que el Señor dormía”. Y “apartarse de algo malo o perjudicial” es
simplemente “sano”. Curiosamente ayer dijo que “no me aparto de la cruz”, algo que había
insinuado el cardenal polaco (ahora sospechado de tapar pederastas), y ex secretario de Juan
Pablo II (que debemos decir, también “tapó”, como el mismo Papa saliente reconoció al
cambiar sus actitudes, y tomar riendas en el asunto, por ejemplo en el caso de Marcial Maciel…
caso por el que parece también sospechado el argentino Sandri). ¿Se trató de una respuesta al
cardenal? ¿Huyó de esa Curia o de esos “colaboradores”?

Pero además, el ex Papa mostró que el Papado puede “ser perecedero, caduco”. Sólo basta con
renunciar. Mal ejemplo parece haber dado para los enamorados del poder. De golpe nos
enteramos que no tenía fuerzas para desempeñar adecuadamente el ministerio petrino. Y
quedará para otra ocasión dar respuesta a la pregunta de qué se entiende por “ministerio
petrino”.

Con amigos y amigas (sin permiso de la R.A.E.) hemos bromeado acerca de las cosas que
podemos esperar para estos días que vienen después del helicóptero del Papa:

+ la guardia suiza golpeará con caballos a las monjas con pañuelos en la plaza san Pedro;

+ un descendiente del fugitivo se juntará con una cantante de moda a la que después
esquilmará; despechada ella, finalmente se juntará con un miembro de la "Clericus Cup";

+ seguidores del fugitivo cantarán “¡Papa, sí, Cristo no!”. Mientras del otro lado responderán,
“Paredón, paredón! A esos cardenales que vendieron al Señor!” y “Se va, se va y nunca
volverá!!!”

+ Clarín titulará que “la crisis en la Iglesia se ha cobrado una nueva víctima!”

+ es sumamente probable que algún cardenal mediocre en el Cónclave afirme “mi voto es no
positivo”

Y finalmente, el nuevo Papa en la plaza san Pedro dirá mirando al nuevo jefe de la “Banca
Vaticana”, “el que depositó denarios, recibirá denarios!”
No pretendo seguir la analogía más allá de esto. Los argentinos sabemos cómo siguió la cosa.
Mientras tanto, los engranajes de la mafi… perdón, de la Curia siguen funcionando. Hoy mismo,
pocas horas antes del helicóptero resulta que “el Papa” firmó el nombramiento de un nuevo
obispo en Argentina, “curiosamente” cercano al Opus Dei . En este clima nadie pretenderá “ver
la firma” del Papa, y una mancha más al tigre no parece molestar.

Conozco el caso –de una fuente absolutamente confiable- de un cardenal italiano que cuando
empezó a deteriorarse visiblemente la salud de Juan Pablo II empezó a estudiar inglés con un
matrimonio romano (por allí viene mi fuente). Eso aumentaría sus posibilidades de ser Papa.
Afortunadamente este cardenal tiene 81 años y no vota. Sería una “ruina” para la Iglesia si eso
ocurriera. Pero hay decenas de cardenales que están en campaña. El de Sao Paulo hizo
declaraciones propias de uno que “está en campaña”; las fuerzas sodanistas parecen
aglutinarse (¿propondrán a Sandri?), Il Capo todavía conduce. ¿Qué nos deparará el destino?
Se le atribuirá al “Espíritu Santo” la elección. Y sobre eso me permito remitir al viejo teólogo
fugitivo:

«Se le preguntó si el Espíritu Santo es responsable de la elección de una persona como Papa. Él
respondió: «Yo diría que no en el sentido de que el Espíritu Santo escoja al Papa. (...) Diría que
no es exactamente que el Espíritu tome el control del asunto, sino más bien que, como un
buen educador, por así decir, nos deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos
enteramente. Así el rol del Espíritu debería entenderse en un sentido mucho más flexible, no
como si dictara a qué candidato uno debe votar. Probablemente la única seguridad cierta que
Él ofrece es que las cosas no pueden ir totalmente a la ruina». Y agregó: «¡Hay demasiados
contraejemplos de Papas a quienes obviamente el Espíritu Santo no habría elegido!». (Card.
Joseph Ratzinger, entrevista para la televisión de Baviera, 1997)

PD los no-argentinos tendrán dificultades en entender las referencias señaladas. Se alude a la


huida del ex presidente Fernando de la Rua del gobierno y a circunstancias que sucedieron en
esos días y otros parecidos.