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2.

1 Marco Contextual

2.1.1 Generalidades del municipio de Gaspar Hernández

Sostiene Rey (2016) que Gaspar Hernández es un municipio en la provincia


Espaillat de la República Dominicana. Es turístico y lleno de playas. Es un lugar
muy típico dominicano, lleno de personas agradables, aunque de alguna
manera, depende indirectamente del turismo, su principal base de ingresos es el
ganado y la agricultura

Afirma Arvelo (1999) que el municipio fue fundado el día 5 de abril de 1907, con
el nombre de Joba en un lugar llamado Cantón, La Ermita, durante el gobierno
de Ramón Cáceres. Fue rebautizado Gaspar Hernández en honor al sacerdote
Gaspar Hernández Moral, peruano de padres españoles, quien fuera maestro de
filosofía del Padre de la Patria Juan Pablo Duarte

SOS Educativa (2016) afirma que los primeros fundadores de Gaspar Hernández
fueron: Manuel María Soto, Mercedita Núñez, Manuel Luna, Pedro Pablo Arias,
Rosenda Oviedo, Francisco Marte, Anacleto Ureña, Saba Trinidad, Vicente
Liriano, Miguel Liriano, Pedro Nevero, Felito Roger, Francisco Amaro y Leocadia
Reyes.

Además, plantea Arvelo (1999) el mismo pertenecía al Distrito denominado


Pacificador, perteneciente a San Francisco de Macorís. En 1942 pasa a
pertenecer a la provincia Espaillat hasta la actualidad. En 1956 pasó de sección
a municipio. Posteriormente, pasa a contar con tres Distritos Municipales que
son; Joba Arriba, Veragua y Villa Magante.

Según Rey (2016) el municipio está ubicado en la costa norte de la isla,


aproximadamente 60 kilómetros del municipio cabecera de Moca, dentro del
territorio de la provincia Espaillat, cerca del mar, rodeado de verdes montañas y
hermosas palmeras. De igual modo, se ubica en medio de provincias importantes
como es el caso de Puerto Plata, San Francisco de Macorís, María Trinidad
Sánchez y Espaillat.

SOS Educativa (2016) plantea que la geografía de Gaspar Hernández es muy


variada tornándose bastante montañosa en el sector de Bejuco Blanco, Barrio
Candor y Loma Esmeralda, mientras que en Joba Arriba y la parte céntrica de la
cuidad es llano. El municipio cuenta con innumerables ríos siendo uno de los
más destacados el río Joba en este río se está implementado recientemente el
ecoturismo también cuenta con varias playas, las cuales son de gran gusto
turístico.

En ese mismo tenor, las coordenadas geográficas de Gaspar Hernández


calculadas con base en el Sistema Geodésico Mundial (estándar WGS84, 2018),
indican que el municipio se encuentra en la latitud 19.6274796 y longitud -
70.2777176, en el hemisferio norte. Además, tiene una superficie territorial de
375.73 kilómetros cuadrados

Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE, 2012), Gaspar Hernández tiene


42 mil habitantes, el poblado cuenta con 12 mil habitantes, Veragua con 17 mil,
Joba Arriba con 7 mil y Villa Magante con 6 mil. La diversidad demográfica
poblacional está estructurada por 30% (Blancos) 58% (Mulatos) 12% (Negros).

El municipio de Gaspar Hernández tiene como límites, al norte el Océano


Atlántico, al sur la provincia Hermanas Mirabal, al este el municipio de Rio San
Juan, provincia María Trinidad Sánchez y al oeste la provincia de Puerto Plata
(Arvelo, 1999).
Sostiene Rey (2016) que el municipio de Gaspar Hernández tiene una economía
diversificada dividida entre la agricultura, el comercio, el turismo, la ganadería y
la pesca. En la producción agrícola se hallan el cacao, el plátano, la yuca, el
coco, entre otros.

SOS Educativa (2016) plantea que el Distrito Municipal de Veragua produce


banano, maíz, mandioca y batata. El distrito de Joba Arriba es el mayor productor
de cacao, con una de las asociaciones de productores de cacao más grandes
del país. También produce otros productos agrícolas menores. El ganado y los
cerdos son otro sector importante.

La pesca se ha desarrollado gradualmente, atendiendo a los centros turísticos


de Sosua y Cabarete. La apicultura es una nueva actividad en el municipio en la
producción de miel, polen y jalea real.

El municipio está enclavado en el eje central del denominado polo turístico No.
2 del país. Posee condiciones óptimas para el turismo de montaña y playa,
gracias a las condiciones climatológicas que lo favorecen (Arvelo, 1999).

Según SOS Educativa (2016) el ecoturismo existe principalmente en el distrito


de Ojo de Agua, con cuevas y cavernas, hermosos paisajes naturales y la fuente
de agua, sumergiéndose entre las rocas y reapareciendo como el Ojo de Agua.
Importantes proyectos hoteleros a lo largo de la costa de Gaspar Hernández
incluyen: Bahía Príncipe, Bahía Esmeralda, El Pescador y Playa Rogelio.

El Municipio de Gaspar Hernández conserva rasgos de la cultura indígena,


principalmente de los indios Ciguayos y Ciboneyes procedentes de Río San
Juan, Nagua y Samaná. En ese orden, la influencia de turismo en las últimas
décadas ha proporcionado la aparición de patrones culturales provenientes de
diferentes países y regiones del mundo, que contrastan con algunas
manifestaciones de la cultura tradicional derivadas de las migraciones del campo
a la ciudad (Rey, 2016).
Además SOS Educativa (2016) afirma que las costumbres tradicionales en el
municipio se mantienen, sin variaciones significativas, dentro de estas se
pueden señalar procesiones, cumpleaños, vía crucis, vela, fiestas patronales,
misas, curanderismo, bautizo, matrimonio y promesas. De igual modo, la religión
tradicional predominante es la Católica, aunque los últimos años han proliferado
diferentes tipos de congregaciones religiosas tales como Pentecostal,
Adventista, Testigo de Jehová, Evangélica, entre otras.

Resulta oportuno precisar que el municipio de Gaspar Hernández cuenta en


estos momentos con uno de los mejores clubes de la zona, el Club Libertad,
donde los gasparences realizan sus actividades culturales y recreativas.
Además, tiene la Casa de la Cultura, donde funciona la academia de Música.

El municipio cuenta con una Banda Municipal de Música la cual dos veces al mes
ofrece un concierto en el parque municipal, donde se reúnen niños, jóvenes y
adultos a deleitarse escuchando piezas musicales clásicas y merengues.
También, Gaspar Hernández cuenta también con dos parques, el central y el del
Barrio Candor. Además, tiene un Multiuso ubicado al lado del play municipal,
donde se realizan grandes eventos, tanto culturales como deportivos.

SOS Educativa (2016) plantea que el municipio cuenta con medios de


comunicación internos que permiten el acceso a sus diferentes comunidades
como son Bejuco Blanco, Mata de Guanábano, Joba Arriba, La Vereda y La
Piragua; y la carretera que conduce a las comunidades de las Yaguas, Tres
Ceiba, Magante, Río Piedras, La Hicotea y Los Pinos.

Otros caminos que comunican con las comunidades del Anón, La Jaguita y Palo
Colorao; un camino vecinal comunica las zonas de Ojo de Agua, El Jobo y otras
vías que enlazan las comunidades de Veragua, Batey Ginebra, Las Marías, Villa
Progreso, Las Piña, Rincón de Veragua y La Boca de Yásica.

Por otra parte plantea SOS Educativa (2016) que la educación en el municipio
de Gaspar Hernández, comienza a florecer en el 1928, cuando apenas el pueblo
poseía una sola calle y ocurre con la llegada de Don Juan, Julio Epidio Demorìzi,
siendo ellos los primeros maestros del municipio.

Actualmente, en el municipio de Gaspar Hernández, el sistema educativo está


dividido en tres nivel: Inicial, Primario, Secundario y el Subsistema de Adultos.
El Nivel Inicial está dirigido a la población infantil de cero hasta los seis (6) años
es obligatorio y se inicia a los (5) años. El Nivel Primario se inicia regularmente
a los seis (6) años de edad y tiene una duración de seis (6) años y se ofrece de
forma gratuita y obligatoria. El Nivel Secundario incluye la población entre trece
(13) y diecisiete (17) años y tiene una duración de cuatro (6) años dividido en
dos ciclos. El subsistema de Adultos se divide en tres (3) ciclos y atiende a la
población de 14 años en adelante, además cuenta con el programa de
PREPARA (MINERD, 1996, p. 20).

Una de las principales problemáticas que presenta la oferta educativa en el


municipio de Gaspar Hernández, sobre todo en el Nivel Secundario, es que no
corresponde con las exigencias y la demanda de la población debido a la falta
de preparación técnica de los alumnos/as (as) egresados (as) del Nivel para
insertarse a los distintos sectores de la producción con el propósito de elevar la
calidad de vida individual y contribuir al desarrollo de la población.

Al no corresponder la oferta educativa a la demanda exigida por la población, se


produce el abandono a temprana edad de los estudiantes del Nivel Medio y del
Nivel Básico; ya que prefieren irse e insertarse a los niveles productivos de
servicio, sin la más mínima condiciones elementales para el dominio de su oficio,
aumentándolo así el índice de analfabetismo, prostitución, tráfico y explotación
de menores, drogadicción y otros vicios no deseados por la sociedad.

2.1.2 Descripción del Distrito Educativo 06-07 Gaspar


Hernández, La Vega

Según el Distrito educativo 06-07 (2018) la educación en el municipio de Gaspar


Hernández, comienzan a florecer en el 1928, cuando a pena el pueblo poseía
una las calles y ocurre con la llegada de Don Juan, Julio Epidio Demorizi, siendo
ellos los primeros maestros del municipio.

De acuerdo al Distrito educativo 06-07 (2018) en el municipio de Gaspar


Hernández, el sistema educativo está dividido en tres niveles: Inicial, Primario,
Secundario, Subsistema de Adultos y Educación superior. El Nivel lnicial está
dirigido a la población infantil de cero hasta los seis (6) años es obligatorio y se
inicia a los (5) años (Art, 33 de la Ley 6697). El Nivel Primario se inicia
regularmente a los seis (6) años de edad y tiene una duración de seis (6) a trece
(12) años y se ofrece de forma gratuita y obligatoria. El Nivel secundario incluye
la población entre catorce (12) y diecisiete (18) años y tiene una duración de seis
(6) años dividido en dos ciclos. El subsistema de Adultos se divide en tres (3)
ciclos y atiende a la población de 14 años en adelante, además se cuenta con el
programa de PREPARA.

Afirma el Distrito educativo 06-07 (2018) que en el Nivel inicial público se ofrece
en el municipio solamente el último grado del 2do ciclo, el cual funciona en 28
Centros Educativos, con 39 secciones y una población de 588 alumnos (as), 274
varones (47%) y 314 hembras (53%) para el año 2017-2018.

Plantea el Distrito educativo 06-07 (2018) que en el Nivel primario se cuenta con
54 centros educativos aproximadamente, con una población de 3,907 de los
cuales hay 1,853 hembras (47%) y 2,054 varones (53%), para el año 2017-2018.
En cuanto al personal docente de primaria, el Distrito cuenta con 231 maestros
(as) de las cuales 125 son hembras para un (54%) y 106 varones para un 46%.

Según el Distrito educativo 06-07 (2018) en el Nivel secundario se cuenta con


(9) nueve liceos, teniendo para el año 2017-2018 una población 2,740 alumnos
(as), 1406 masculinos (51%) y 1334 femeninos (49%) y contamos con un
personal docente de 54 maestros de los cuales 40 son masculinos (74%) y 14
femeninas (26%).
Para el Distrito educativo 06-07 (2018) en la modalidad de Adultos para el año
2017-2018 hay una población estudiantil de 307 estudiantes, 232 masculinos
(40%) y 307 femeninos (60%). La modalidad prepara para el año 2017-2018
existe una población estudiantil de 635 estudiantes, 280 varones (44%) y 355
hembras (56%), (Distrito Educativo, 06’-07, 2018).

2.1.3 Descripción del objeto de estudio

El Liceo matutino Gregorio Luperón fue credo por la necesidad de que en el


1963 durante el gobierno juan Bosch por la necesidad de que una playa de
jóvenes brillantes tenían la primaria aprobada y deseo de superación fue
entonces que se dio la iniciativa de levantar un plantel de secundaria en el
municipio de Gaspar Hernández, en los últimos tres meses del gobierno de juan
Bosch se tomaron las primeras iniciativas para la contrición de este liceo, pero
con el derrocamiento del gobierno de este gobierno la construcción de este
plantel se vio aletargada viviendo así una crisis en la administración
gubernamental del país.

Conforme paso el tiempo la situación política del país se fue normalizando y


volvieron a reanudarse los trabajos de construcción de este plantel educativo,
hasta el 5 de octubre del 1964 se da por finalizado la construcción del liceo
Gregorio Luperón de Gaspar Hernández, comenzando con un director, 5
profesores y una matrícula de 23 estudiantes, nombrados en el siguiente párrafo.

El director Arcadio Sánchez, los profesores José Torres, José Alba, Rolando
Alba Mireya Pérez, Rogelio Figueroa salcedo y los alumnos Francisco Suriel,
Delmira Reyes, Luz Urbino, Leonardo Arvelo, Ramona Almonte, Milagros Parrón,
Dulce María Pérez, Genoveva Preces, José A Sehwerer, Luciano Mejía,
Heriberto Disla, Ingenio Mejía, Luz Meterte, Tirso Benítez, María Minaya, Rafael
Ceballos, Miguel Escoto, Sacarías Corniel, Andrés Corniel, Halmington Sosa ,
Guarocuya Ceballos, Ramón Emilio Merete, Julio Pérez, Esperanza Sosa,
Lesbia Valerio, Miledy Núñez, Reynaldo Polanco, Felipe Montes, Oscar
Balbuena , Emilio Almonte, Delfina Almonte

Al transcurrir el tiempo desde sus inicios en 1964 hasta la actualidad 2018, los
directores que han pasado por la gestión del Liceo Gregorio Luperón a través de
los años por la gran demografía poblacional se han visto en la necesidad de
hacerle importantes remodelaciones, para satisfacer las demandas de la
población estudiantil, ya que desde sus inicios la curva de acenso estadístico ha
ido en aumento progresivamente.

El Liceo Gregorio Luperón de Gaspar Hernández funciona como un centro de


jornada escolar extendida. Este cuenta con un director, una coordinadora, un
cuerpo de apoyo de catorce (14) conserjes, cuatro (4) porteros, cuatro (4)
secretarias, veintiuno (21) maestros y una matrícula estudiantil de 479 alumnos.

2.2 Marco teórico conceptual

2.2.1 Gestión educativa en la mejora de la calidad educativa

La Real Academia Española (RAE, 2016), presenta a la Gestión como la acción


y efecto de administrar. Es la capacidad de alcanzar lo propuesto, ejecutando
acciones y haciendo uso de recursos técnicos, financieros y humanos. En las
prácticas de gestión la característica fundamental es la transformación que hace
el sujeto, en este caso la persona humana.

La Gestión se concibe como el conjunto de procesos administrativos, educativos-


curriculares, organizativos y comunitarios, mediante los cuales, con la
participación de los diferentes actores de la educación, se determinan y
organizan las acciones a seguir, según las intencionalidades, objetivos
institucionales y las necesidades detectadas, implementando los cambios
necesarios y las estrategias para su realización, organizando los espacios, los
recursos y tiempos para el logro de los aprendizajes que sirvan para mejorar la
calidad de vida de las personas (Viceministerio de Servicios Técnicos y
Pedagógicos, 2010).

Pozner (2000, p. 8), respecto del concepto de Gestión Educativa, planteó que
ésta puede ser entendida como “el conjunto de acciones, articuladas entre sí,
que emprende el equipo directivo en una escuela, para promover y posibilitar la
consecución de la intencionalidad pedagógica en y con la comunidad educativa”.
Esta autora plantea que, aparte de la ejecución de reglamentaciones, la Gestión
Educativa debe preocuparse además de la calidad y cantidad de los aprendizajes
que se produzcan en la institución educativa.

La Gestión Educativa busca aplicar los principios generales de la Gestión que


han estado presentes en la teoría de la administración, al campo específico de
la educación. El objeto de la Gestión Educativa como disciplina, es el estudio de
la organización del trabajo en el campo de la educación. La acepción de Gestión
Educativa está estrechamente relacionada con el concepto convencional de
gestión administrativa. Como una aproximación se presenta esta definición: la
Gestión Educativa se concibe como el conjunto de procesos, de toma de
decisiones y realización de acciones que permiten llevar a cabo las prácticas
pedagógicas, su ejecución y evaluación (Botero, p. 2, 2009).

La Gestión Educativa se convierte en una disciplina necesaria para ejercer la


dirección y el liderazgo integral en las organizaciones educativas y para lograr el
cumplimiento de su función esencial: la formación integral de la persona y del
ciudadano, de manera que logre insertarse creativa y productivamente en el
mundo laboral. La gestión educativa busca desarrollar un mayor liderazgo en los
directivos, con el fin de que ejerzan una autoridad más horizontal, promuevan
mayor participación en la toma de decisiones, desarrollen nuevas competencias
en los actores educativos, nuevas formas de interacción entre sus miembros y
entre la organización y otras organizaciones.

Según Sañudo (2006), la gestión educativa se define como un proceso mediante


el cual se organizan las interacciones afectivas, sociales y académicas de los
individuos que son actores de los complejos procesos educativos y que
construyen la institución educativa para lograr la formación de los individuos y de
los colectivos.
La gestión educativa está conformada por un conjunto de procesos organizados
que permiten que las instituciones escolares logren sus objetivos y metas. Una
gestión apropiada pasa por momentos de diagnóstico, planeación, ejecución,
seguimiento y evaluación que se nutren entre sí y conducen a la obtención de
los resultados definidos por los equipos directivos. Una buena gestión es la clave
para que lo que haga cada integrante de una institución tenga sentido y
pertenencia dentro de un proyecto que es de todos. En otras palabras, es
fundamental lograr que todos remen hacia el mismo lado para lograr lo que se
quiere, y mejorar permanentemente (Ministerio de Educación Nacional, 2007).

De acuerdo con Mora (2009), la gestión educativa se encarga de estudiar las


diversas acciones, actividades, procesos y funcionamiento de los respectivos
proyectos educativos institucionales particulares o específicos, y generales o
globales, en ámbitos diversos del mundo educativo. En este sentido, en el campo
de la gestión educativa interviene no sólo el personal administrativo de una
determina institución educativa, por muy pequeña que sea, o el ministerio de
educación en su sentido amplio, sino, además, los demás entes educativos que
hacen vida de manera directa o indirecta dentro o fuera de la institución.

La gestión educativa para mejorar la calidad deberá ajustarse a las nuevas


demandas de la ciencia y la tecnología. Si se acepta que los docentes tienen la
gran responsabilidad de formar a los estudiantes en nuevos conocimientos y
técnicas, los programas de capacitación a los docentes serán otro de los retos
que tiene la calidad de la educación para cubrir los vacíos y deficiencias que se
presentan en este campo (Botero, 2009 p.6).

Este mismo autor expone que las propuestas para mejorar la calidad deben estar
relacionadas con la planificación de programas de capacitación dirigidos a la
formación docente que proporcionen al profesor elementos teóricos y prácticos,
ubicados históricamente, que le permitan entender su sociedad y brindar a los
estudiantes las herramientas conceptuales que orienten su destino en forma
racional, crítica y autónoma. Para alcanzar la calidad, la gestión educativa
deberá preocuparse por: cumplir con los reglamentos que emanan del Ministerio
de Educación; acatar las normas que se deriven desde las instancias superiores
de los Distritos Regionales y Municipales; y enfatizar sobre la necesidad de la
calidad del trabajo de los educadores, lo cual exige una alta capacitación del
docente.

El Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la UNESCO


(2000), señala que la gestión educativa es un conjunto de procesos teórico-
prácticos integrados y relacionados, tanto horizontal como verticalmente, dentro
del sistema educativo para atender y cumplir las demandas sociales realizadas
a la educación. La gestión educativa constituye las acciones desplegadas por los
gestores que dirigen amplios espacios organizacionales de un todo que integra
conocimiento y acción, ética y eficacia, política y administración de procesos que
tienden al mejoramiento continuo de las prácticas educativas, a la exploración y
explotación de todas las posibilidades, y a la innovación permanente como
proceso sistemático.

La gestión educativa del siglo XXI, deberá: trazar políticas de acción que
cualifiquen a los trabajadores cuya preparación hoy suele estar por debajo de la
tecnología empleada; reconvertir a aquellos preparados que desempeñen
funciones ya obsoletas o saturadas de personal; y afrontar el problema de los
egresados del sistema educativo que no encuentran empleo, que ocupan
puestos de nivel inferior a sus capacidades o que emigran a países más
desarrollados (Botero, 2009 p.7).
La gestión educativa se ejerce, la calidad de la educación es el resultado, van de
la mano; se gestiona para alcanzar un mejoramiento continuo de todos aquellos
aspectos que ponen en funcionamiento la institución y a través de los cuales se
llega a lograr lo visionado. En ese orden, la gestión educativa se concibe como
una actividad de actores colectivos, en constante evolución, influenciada por los
cambios producto de la globalización, cambios económicos y administrativos que
consecuentemente influyen en las entidades públicas y privadas del Estado y por
ende en las instituciones educativas, por tanto la gestión se convierte en una
disciplina que responde a los cambios y a los retos de la educación (Tafur y et
al, 2015).
Zaratiegui (1999), sostiene que el primer paso para realizar una gestión
educativa que mejore la calidad de la educación, es establecer unos macro
procesos de los que hacen parte los procesos, los subprocesos y las actividades,
los cuales son representados gráficamente bajo la denominación de Mapa de
Procesos, estos dan la oportunidad de mejorar la coordinación entre los
elementos claves de la organización, y permite distinguir los procesos claves,
estratégicos y de soporte escolar. (p.32)

El mismo autor sigue exponiendo que los procesos son cuatro: los estratégicos:
políticas y estrategias, fijación de objetivos, comunicación, disposición de
recursos necesarios y revisiones por la dirección; los Misionales, proporcionan
el resultado previsto por la entidad en el cumplimiento del objeto social o razón
de ser; los de apoyo, proveen los recursos necesarios para el desarrollo de los
procesos estratégicos, misionales y de evaluación; los de evaluación, los
necesarios para medir y recopilar datos para el análisis del desempeño y la
mejora de la eficacia y la eficiencia; los tres primeros procesos deben pasar por
este último proceso.

En ese tenor, Llanos (2016), sostiene que la gestión educativa comprende todos
los procesos de diseño, puesta en marcha y análisis de las acciones que se
llevan a cabo en la institución, por ello es fundamental conocer en qué ámbitos
se puede trabajar y sobre todo cuáles son sus principales retos hoy en día. Con
todo, lo fundamental es que cada centro tenga claro cuáles son sus objetivos, de
qué recursos dispone y cómo puede gestionarlos de forma eficaz y coherente
con su misión, visión y valores.

2.2.2 Importancia de la gestión educativa en la mejora de la


calidad educativa

Según Céspedes (2017) “La buena gestión educativa facilita la aplicación de las
políticas de aprendizajes de manera eficaz, transparente, responsable y
equitativa. La representación y la participación de todas las partes interesadas
son indispensables para garantizar que sea receptiva a las necesidades de todos
los educandos, especialmente de los más desfavorecidos” (p.5).

Explica Turbí (2017) que la gestión educativa es un aspecto de vital importancia


para lograr el éxito esperado en el centro educativo. Sin ella, sería imposible
lograr tener la calidad en los procesos vinculados a la calidad de la educación.
Sin la práctica de la misma, el centro educativo deja de ser autónomo y la parte
social y dinámica de la escuela podría desaparecer, pues la gestión convierte a
los actores en verdaderos protagonistas de su desarrollo sustentable.

La gestión educativa no es una práctica única del equipo directivo de la escuela.


En ella se deben involucrar todos los que se sientan comprometidos con obtener
resultados confiables a nivel educativo, y con poseer una educación de
verdadera calidad que permita la transformación de la sociedad, y de los seres
que todos los días buscan cambiar sus vidas por medio de una educación que
los haga competentes en todos los espacios sociales en los que ellos estén
presentes.

Además Turbí (2017) explica que tanto los directivos como los administrativos,
docentes, los alumnos, personal de apoyo, la comunidad y grupos colaboradores
deben asumir el compromiso de ser verdaderos gestores en beneficio de la
escuela que desean, ya que con las capacidades y vocación de servicio unidos
se puede lograr la descentralización y planificación de los procesos que
provoquen mejoras educativas, y la consolidación de la escuela que todos
aspiran tener.

La gestión educativa ejerce un papel esencial en los planteles escolares, ya que


articula y da sostén a gran parte de las prácticas colectivas que se promueven
en los diversos escenarios educativos; sean estos formal, no formales, públicos
o privados, de nivel inicial, medio o superior. Esta área del conocimiento
representa e integra prácticas, saberes, y competencias que condicionan e
impactan en las dinámicas educativas y en las mejoras de la calidad y equidad
(Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, 2012).
2.2.3 Los tipos de gestión implementadas para la mejora de la
calidad del proceso de enseñanza aprendizajes

La gestión democrática en la escuela debe entenderse como una práctica que


comprende la efectiva participación en las decisiones de los sectores que
componen la comunidad escolar. Esto implica, entre otras cosas, participar en la
organización, la construcción y la evaluación del proyecto político/pedagógico y
en la definición de la utilización de los recursos económicos de la escuela
(Marqués, 2015, p. 464).

La Secretaría de Estado de Educación (2000), define la participación en la


gestión educativa como el poder real de tomar parte activa en la elaboración y
desarrollo de proceso educativo, tanto a nivel micro social como macro social,
de todo los que intervienen en el proceso educativo, padres y alumnos, personal
docente, padres organizadores y de dirección, eventualmente grupos de interés
en la enseñanza.

2.2.3.1 Gestión democrática para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizajes

Para Marqués (2015) la democratización de la gestión no se establece por sus


propios medios ni como un fin en sí mismo, sino que constituye una de las
estrategias cuya finalidad es buscar la mejoría de la calidad de la educación,
entre otras maneras, por medio de la elaboración de un currículo que tome como
base la realidad local, la construcción de prácticas cotidianas que puedan
integrar a los sujetos que construyen el quehacer diario de la escuela: director,
profesores, estudiantes, coordinadores, personal técnico/administrativo,
vigilantes, auxiliares de servicio, en estrecha articulación con la comunidad en la
que se encuentra inserta. Todo esto como sujetos activos de los procesos de
escolarización que allí tienen lugar (p.464).
Es una manera de organizar el funcionamiento de la escuela pública en los
aspectos políticos, administrativos, económicos, tecnológicos, culturales,
artísticos y pedagógicos, con la finalidad de dar transparencia a sus acciones y
realizaciones y posibilitar a la comunidad escolar y local la adquisición de
conocimientos, saberes, ideas y sueños en el proceso de aprender, inventar,
crear, dialogar, transformar y enseñar (MINERD, 2006, p.22).

Expone Marqués (2015) los diferentes sectores defienden la gestión democrática


de la educación. En ese orden, la democracia en la educación se transforma en
una práctica de gestión cuyo objetivo es asegurar una más eficacia y eficiencia
en los procesos educativos.

Por su parte, Lima (2002) señala que la democratización, la participación y la


autonomía, las ideas de proyecto educativo y de comunidad educativa no
desaparecen simple y llanamente; por el contrario, son ideas que resurgen con
mayor intensidad y frecuencia, pero concentrando nuevos significados, que
resultan de la concepción de escuela como empresa educativa.

De acuerdo a Oliveira (1999) explica que en una perspectiva contraria están


aquellos que defienden la democracia en la gestión de la educación como
elemento de la propia democratización de la sociedad. En este sentido, la
democracia se extendería más allá de un sistema político, y se concretaría a
partir de la incorporación de sus principios a la vida cotidiana de individuos y
grupos que interactúan en la sociedad, particularmente en las relaciones que se
establecen en la escuela y en la educación. De esta manera, la democratización
de la escuela contribuiría a la democratización de la propia sociedad, en la
medida en que representaría la ampliación de las posibilidades individuales y
colectivas de desarrollo de una acción compatible con la libertad de actuar y de
pensar, con el respeto a la pluralidad y el reconocimiento del derecho a la
diferencia, ecualizando las posibilidades de participación en las decisiones de
interés colectivo. (p. 28)
De acuerdo con Bordignon y Gracindo (2000), la gestión democrática ha sido
defendida como una dinámica que debe hacerse efectiva en las unidades
escolares, con el objetivo de asegurar procesos de participación y de decisión
colectivos. Por ello, la gestión democrática de la educación requiere más que
simples cambios en las estructuras de la organización: requiere un cambio de
paradigmas que fundamenten la construcción de una propuesta educativa y el
desarrollo de una gestión diferente a la que experimentamos en la actualidad.
Necesita ir más allá de los estándares vigentes, comúnmente desarrollados por
las organizaciones burocráticas.

2.2.3.2 Gestión participativa para la mejora de la calidad del proceso de


enseñanza aprendizajes

Expone (Pérez, 2006) que la gestión participativa es un modelo de mejora del


centro educativo basado en el aprovechamiento de los canales de comunicación
ascendente desde los empleados a la dirección. La dirección tiene que facilitar,
evaluar y, si corresponde, aplicar las iniciativas de mejora recibidas mediante
estos canales. Esta gestión pretende aprovechar la creatividad presente en
todos los niveles de la escuela y concretarla en innovación, es decir, en una
mejora de los procesos o del rendimiento de los recursos que signifique una
ventaja competitiva. Se fundamenta en una buena política de comunicación
interna, que estructure y canalice el conjunto de mensajes que se intercambian
los diferentes agentes colectivos o individuales que forman parte del mismo
plantel escolar. (p. 2)

Martínez, (1994) plantea que la participación comunitaria como una tipo de


gestión de gran importancia en el proceso de búsqueda de la calidad de la
educación dominicana. Esta nueva estrategia está llamada a desarrollar un papel
que servirá para revitalizar el proceso e involucrar a las asociaciones de padres
y madres que tradicionalmente han actuado al margen de la gestión educativa.

El Plan Decenal ha sido un catalizador del rol de cogestión de la sociedad en


sentido amplio de los padres, madres y amigos en particular, en el proceso
educativo (Martínez, 1994). La estructura organizada de educación debe tener
como una de sus máximas filosóficas de política educativa y de acción, la de
permitir fomentar y canalizar la participación de todos los actores educativos
(alumnos, profesores y padres de familia, en todo el proceso educativo).

Según Guadamuz (1994), la organización provee la participación activa desde el


aula misma, motivando una mayor interacción. Debe permitir la participación en
la tarea educativa de la comunidad, de una manera activa, creando órganos de
participación en todos los niveles (aulas, escuelas, municipios, región e instancia
central).

La participación comunitaria se concibió como el eje que trata del compromiso


que debe asumir la comunidad con el desarrollo de la educación y de las
relaciones entre el gobierno y la comunidad con respecto a ese desarrollo. Es
decir, el Plan Decenal favoreció la participación y la corresponsabilidad así
entendida, y en particular la presencia de los padres en la vida escolar. Ello
reconoce, así mismo, la influencia que pueden y deben ejercer los padres en
especial las madres, en la educación de sus hijos, y la responsabilidad que
generalmente asume en la orientación de la vida familiar (MINERD, 1999).

En efecto las asociaciones de padres, madres y amigos de las escuelas, cuando


funcionan en forma adecuada pueden reportar beneficios a la escuela como la
descentralización creciente, mayor adaptación a la vida local, mejor
comunicación e información escuela-comunidad, desarrollo de actividades extra-
escolares como la observación del medio a la organización de actividades
culturales, el mejoramiento de las condiciones físicas de las escuelas. También
la presentación de servicios relacionados con el mantenimiento de las
edificaciones escolares o con la alimentación escolar, el apoyo a actividades
directamente vinculadas a la docencia, e incluso contribuciones especificas
orientadas a favorecer la incorporación y retención de alumnos en la escuela
(MINERD, 2000).

Expone Guadamuz (1994) que la participación comunitaria en la gestión


educativa es propugnada como una contribución a la eficiencia, podría alegarse,
ante todo, que las madres tienen ideas de acciones que podrían aumentar la
eficiencia si son comunicadas a la dirección de los centros educativos. Otro
aspecto es que los padres están dispuestos a aceptar los cambios, inclusive las
mejoras tecnológica si toman parte en las decisiones del ministerio.

Según Chantada (1998) la participación comunitaria en el proceso de


mejoramiento de la calidad de la educación puede ser promovida y aprobada a
través de diferentes mecanismos de los cuales se pueden destacar los comités
de supervisión escolar de las asociaciones de padres y de los jurados
examinadores para la aplicación de las pruebas nacionales.

Fiallo y Germán (1992), explican que para poder hacer una educación de calidad
uno de los elementos claves es la participación democrática de los sujetos y de
la comunidad en la escuela, de forma tal que ellos puedan efectivamente ser
dueños de sus propios procesos. En toda la educación y en todas las escuelas
debe darse la participación de los maestros, empleados, alumnos, familias y
comunidades, porque sin ella no puede haber calidad.

2.2.3.3 Gestión dinámica para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizajes

Gestión dinámica se enfoca en la integración articulada y oportuna de objetos de


conocimiento, propios y del entorno y en las capacidades creativas y
organizacionales del centro educativo. En ese tenor, la gestión dinamizadora
tiene como propósito fomentar de manera inteligente el desarrollo continuo de
todos sus actores, así como también desarrollar una vigilancia tecnológica y
competitiva en forma seguida del entorno. Asimismo, procura la gestión
necesaria para que todos los elementos de la estructura interna absorban
acertadamente los nuevos conocimientos incorporados, que todo conocimiento
funcional sea adecuadamente socializado, y todo nuevo conocimiento de calidad
sea preservado, así como difundido (Mirabal, 2015, p. 76).
Alama (2008), sostiene que una buena gestión se logra mediante la integración
de una plataforma dinámica y retroalimentadora de conocimiento. De esta forma,
se logrará dirigir y guiar la escuela: sustentada y vigilante en el presente y
prospectivamente exitosa, para orientar su rumbo. En ese sentido, la autora
plantea que nada se lograría sin una plataforma organizativa que facilite el
desarrollo efectivo del trabajo a través de uso de Tecnologías de Información y
Comunicación (TIC), procedimientos e infraestructura, el talento competente y
los canales que permitan establecer vínculos sólidos con los grupos de interés
con los que se relaciona la institución.

Es importantes destacar que para conformar una gestión dinámica, además de


la redefinición organizacional que permita la estructuración de tecno-
organizaciones dinamizadoras e innovadoras, en constante aprendizaje, es
necesario considerar dos marcos fundamentales y significativos para tal logro: el
marco tecno-cognitivo de soporte y el marco estratégico-táctico de sustentación.
Ambos, al interactuar sinérgicamente y de manera articulada, permiten
implementar la plataforma cognitiva que dará soporte a la gestión dinámica de
conocimiento organizacional (Mirabal, 2015, p. 74).

A tales efectos, Osorio (2003) argumenta que el desarrollo de estas acciones,


adicionalmente involucra la gestión dinámica del capital intelectual, con el
propósito de desarrollar capacidades distintivas que agreguen valor a la
organización, siendo por lo tanto un concepto dinámico.

2.2.3.4 Gestión autoritaria para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizaje

Montoya (2017), sostiene que la escuela, que durante mucho tiempo empleó una
gestión autoritaria, casi nunca contempló el aspecto emocional y la situación
psicosocial del alumno. La escuela ha sido una institución donde se aplica el
penalismo contra el más débil y se usan las calificaciones como medios de
coerción, que corresponden a un sistema de evaluación para infundir el temor y
el respeto hacia la autoridad del profesor, quien, sujeto a los atributos que le
concede su posición, decide la calificación que se merece cada alumno,
independientemente de que éste sea o no aplicado en la materia y activo en el
proceso de enseñanza/aprendizaje. si la educación quiere elevarse al nivel de
una pedagogía más humanista y democrática debe superar, en primera
instancia, los conceptos de autoritarismo integrados en la mente de algunos
gestores y educadores, quienes creen tener el derecho a usar la violencia como
un método de enseñanza y castigo ejemplarizador.

En la actualidad, existe la necesidad de erradicar el autoritarismo y forjar un


nuevo tipo de escuela donde el educando aprenda por placer, a través del juego,
de su propia actividad creativa y de la interrelación con sus compañeros; una
escuela que, además de seguir los avances de las ciencias pedagógicas, tenga
un carácter laico y científico; una escuela que no sirva para la formación de
individuos sumisos ni para la simple transmisión de conocimientos concretos,
sino que su función sea la de promover el desarrollo integral del niño, con la
perspectiva de convertirlo en ciudadano libre y autónomo dentro de una sociedad
democrática; un plantel en el cual el niño goce de una protección y tenga
posibilidades de desarrollo intelectual, que contribuya a convertir la cultura en
una palanca de transformación social; donde no haya premios ni castigos, ni
exámenes que clasifiquen a los niños en buenos y malos (Montoya, 2017).

2.2.4 Los elementos que influyen en la gestión para la mejora


de la calidad del proceso de enseñanza aprendizajes

Pozner (2000) afirma que “la gestión educativa implica y fomenta la integración
de diversos saberes, prácticas y competencias. Y, en todos los casos, supone
cuatro elementos inseparables y fundamentales: efectividad, eficiencia, calidad
e innovación”. (p.27)
Son varias los elementos que en la gestión para la mejora de la calidad del
proceso de enseñanza aprendizajes:

La equidad: entendida como la atención diversa en el acceso y el discurrir de la


escolarización de cada alumno y alumna, en función de sus necesidades, para
que todos puedan disfrutar y beneficiarse del sistema en condiciones de igualdad
(con una formación de calidad). Es decir, ejerciendo mediante la escolarización
la compensación de las desigualdades producto de la diversidad
(socioeconómica y de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión). La equidad
como factor de cohesión social debe orientar las políticas educativas.

La participación democrática: especialmente de los sectores directamente


concernidos por el sistema como son el estudiantado, profesorado y familia.
Formar personas para el ejercicio y respeto de la libertad y la participación
democrática es un requerimiento al sistema que no puede lograrse sino desde la
misma participación. La calidad de la educación se asegura a través de una
auténtica y adecuada participación.

La corresponsabilidad: entendiendo ésta como el ejercicio y la asunción


responsable de cada agente. Siendo partícipes de las decisiones, de la gestión
del proceso educativo y de los resultados corresponsables de su respectiva
formación y esfuerzo.

Inversión y uso eficaz de los recursos: una educación de calidad será aquella
que cuente con los recursos necesarios y además deberá ser gestionada con
transparencia y eficiencia.

Utilidad y relevancia social: También es una referencia de calidad cuando la


educación es útil y valiosa a lo largo de la vida y responde a las necesidades de
formación tanto personal como social.

2.2.4.1 Efectividad de la gestión para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizajes

La efectividad de la gestión escolar depende de la formación del recurso humano


como factor y promotor del cambio dentro de los procesos, dimensiones y
políticas educativas. En ese sentido, lograr una gestión institucional efectiva, es
uno de los desafíos más complejos que deben enfrentar las instituciones
educativas en la sociedad actual, entendida la gestión educativa como una
herramienta para crecer en eficacia, es decir, en la sistematización de las
acciones dirigidas al logro de objetivos, además de ser también una herramienta
para avanzar con mayor precisión hacía los fines educativos, que no pueden
darse por presupuestos (Villarreal, 2005, p.1).

Este mismo autor plantea que la importancia de la formación de los recursos


humanos en los procesos de transformación en el ámbito educativo, como
señalan los promotores de nuevos modelos económicos radica en que el
conocimiento es infinitamente ampliable y su utilización no lo desgasta, sino que,
al contrario puede producir más conocimiento. Un mismo conocimiento puede
ser utilizado por distintas personas y su producción exige creatividad, libertad de
circulación intercambios, diálogos; todas ellas características propias del
funcionamiento democrático de la sociedad.

2.2.4.2 Eficiencia de la gestión para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizajes

La eficiencia es el logro de un objetivo al menor costo unitario posible. Uso


óptimo de los recursos disponibles para lograr los objetivos desaseados. Empleo
de los medios de tal forma que satisfagan un máximo cuantitativo o cualitativo
de fines o necesidades humanas. Se basa en el buen uso de los recursos, en
lograr lo mayor posible con aquello que se posee (Lam y Hernández, 2008).

La eficiencia en los servicios pedagógicos es una de los objetos centrales de la


gestión educativa, lo que implica la necesidad de conseguir mejoras en la gestión
de los recursos, y optimizar la relación entre productividad, equidad y calidad en
la prestación de servicios; y requiere la medición de la actuación pública, siendo
los indicadores de gestión uno de los sistemas de medición. El análisis de este
servicio público implica una evaluación de la descentralización que en términos
teóricos implica mejorar la eficiencia general del sistema educativo (Aroz, 2005).

2.2.4.3 Calidad de la gestión para la mejora de la calidad del


proceso de enseñanza aprendizajes

La gestión de calidad en las escuelas es aquella que promueve el progreso de


los estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y
emocionales, teniendo en cuenta su nivel socioeconómico, su medio familiar y
su aprendizaje previo. Un sistema escolar eficaz maximiza las capacidades de
las escuelas para alcanzar estos resultados. Lo que supone adoptar la noción de
valor añadido en la eficacia escolar”. Este horizonte de calidad toma cuerpo y
encuentra una situación propicia cuando el centro sabe lo que hace y por qué lo
hace y está dispuesto a hacerlo de una forma permanente cada día mejor (Pérez
et al, 2000).

2.2.5 Dimensiones de la gestión educativa en la mejora de la


calidad educativa

Plantea (UNESCO 2011) que la gestión educativa hace referencia a una


organización sistémica y, por lo tanto, a la interacción de diversos aspectos o
elementos presentes en la vida cotidiana de la escuela. Se incluye lo que hacen
los miembros de la comunidad educativa, las relaciones que entablan entre ellos,
los asuntos que abordan y la forma como lo hacen, enmarcado en un contexto
cultural que le da sentido a la acción, y contiene normas, reglas, principios, y
todo esto para generar los ambientes y condiciones de aprendizaje de los
estudiantes. Todos estos elementos, internos y externos, coexisten, interactúan
y se articulan entre sí, de manera dinámica, en ellos se pueden distinguir
diferentes acciones, que pueden agruparse según su naturaleza. Así se pueden
ver acciones de índole pedagógica, administrativa, institucional y comunitaria.
(p.32)
Esta distinción permite observar que, al interior de la institución educativa y de
sus procesos de gestión, existen dimensiones o planos de acciones diferentes y
complementarias en el funcionamiento de la misma. Estas constituyen ventanas
para ver lo que se hace y cómo se hace al interior de la institución.

Frigerio et al (1992), sostienen que “para el análisis y fundamentación de la


práctica directiva se plantean las cuatros dimensiones de la gestión educativa
que se encuentran presentes en los sistemas de planeación y evaluación de los
proyectos educativos de los planteles escolares. Las dimensiones son:
Pedagógico-Didáctica, Organizacional, Comunitaria y Administrativa” (p.1).

Sostiene (UNESCO, 2011) que la dimensión pedagógico-didáctica: se refiere a


las actividades propias de la institución educativa que la diferencian de otras y
que son caracterizadas por los vínculos que los actores construyen con el
conocimiento y los modelos didácticos: las modalidades de enseñanza, las
teorías de la enseñanza y del aprendizaje que subyacen a las prácticas
docentes, el valor y significado otorgado a los saberes, los criterios de evaluación
de los procesos y resultados. (p.34)

La Universidad Pedagógica Nacional (2003). Afirma que el aspecto central y


relevante que orienta o debería orientar los procesos y las prácticas educativas
en el interior y exterior de los centros escolares se encuentra el currículum. A
partir de identificar, analizar, reflexionar y discutir colectivamente en las
comunidades educativas las finalidades, intencionalidades y propósitos que se
plantean desde el primer nivel de concreción del currículum, es factible arribar,
en primer lugar, al mayor número de consensos para comprender el qué, cuándo,
cómo y por qué de los aprendizajes de los alumnos y de su evaluación. (p.2)

Esta misma institución expone que es preciso partir de los planteamientos


curriculares para identificar, analizar y sistematizar las problemáticas que
requieren ser atendidas para el desarrollo y concreción de los aprendizajes en
los alumnos. Finalmente, con esta base de reflexión colectiva, discutir y arribar
a consensos sobre la pertinencia de los planteamientos curriculares preescritos
y proponer las finalidades e intencionalidades educativas bajo las cuales la
escuela y su comunidad orientará su estrategia de intervención educativa.

Wenger, (1998) expone lo siguiente “Con el fin de orientar los trabajos


colaborativos en las comunidades de práctica, durante el desarrollo de su
proyecto educativo, resulta fundamental que los directivos identifiquen y analicen
los planteamientos curriculares determinados para el nivel de educación y, a
partir de ello, ubiquen sus procesos y prácticas dentro y fuera de las escuelas.
Es importante analizar y reflexionar sobre los niveles de concreción que tiene el
currículum”. (p.2)

Este mismo autor explica que las prescripciones correspondientes pero no se


consideran las características particulares de cada escuela y, mucho menos, las
problemáticas que enfrenta para los aprendizajes de los alumnos. El segundo
nivel, es donde se concreta el diseño, desarrollo, evaluación y seguimiento del
proyecto educativo de la escuela. En este segundo nivel de concreción es donde
aparecen las interpretaciones, análisis y consensos que la comunidad educativa
debe construir sobre las intencionalidades y fines educativos planteados desde
el primer nivel de concreción.

La Universidad Pedagógica Nacional (2003) revela que la escuela, ubicada


como nivel de concreción curricular, de donde parte la necesidad de construir
una cultura colaborativa que genere una participación comprometida y
responsable en los actores del hecho educativo durante las prácticas educativas.
El tercer nivel de concreción curricular es el aula, en donde con los consensos
sobre el qué, cómo, cuándo y porqué enseñar y evaluar, los aprendizajes de los
alumnos no dependen del azar y de la arbitrariedad en el proceso de enseñanza
aprendizaje. No se trata de arribar al conocimiento exhaustivo de la teoría
curricular, en cuanto al diseño, desarrollo y evaluación, pero si a la identificación
de los elementos centrales de éstos planteamientos para estar en posibilidad de
contextualizar las problemáticas que se determinen atender. (p.3)

La dimensión organizacional: los profesores y directivos, así como los


estudiantes y los padres de familia, desarrollan su actividad educativa en el
marco de una organización, juntos con otros compañeros, bajo ciertas normas y
exigencias institucionales. Esta dimensión ofrece un marco para la
sistematización y análisis de las acciones referidas a aquellos aspectos de
estructura que en cada centro educativo dan cuenta de un estilo de
funcionamiento (Revista La Educación Dominicana, 2009).

Considera (UNESCO 2011) que entre estos aspectos se consideran tanto los
que pertenecen a la estructura formal (los organigramas, la distribución de tareas
y la división del trabajo) como los que conforman la estructura informal (vínculos
y estilos en que los actores de la institución dan cuerpo y sentido a la estructura
formal). (p.34)

Frigerio et al (1992) plantean que en ésta dimensión es pertinente valorar el


desarrollo de capacidades individuales y colectivas y la facilitación de las
condiciones estructurales y organizativas para que la escuela pueda decidir, de
manera autónoma y competente y sin perder de vista sus finalidades educativas,
las transformaciones que requiere la evolución del contexto escolar. Este
proceso implica una experiencia de aprendizaje y experimentación para quienes
participan en él. Provocando la modificación consciente y autónomamente
decidida, tanto de las prácticas y de las estructuras organizativas de la escuela
como de las percepciones de los directivos, docentes y alumnos sobre sus roles,
compromisos y responsabilidades en la compleja tarea de educar a las nuevas
generaciones. (p.3)

La Universidad Pedagógica Nacional (2003) sostiene que lo fundamental recae


en facilitar la consecución de los propósitos educativos a través del esfuerzo
sistemático y sostenido dirigido a modificar las condiciones en el aprendizaje y
otras condiciones internas, organizativas y de clima social. Por lo que es
necesario hablar de perfeccionamiento, innovación, y mejora de los procesos
educativos en las instituciones escolares, tomando como referencia el grado de
consecución y práctica de los valores educativos desde la dimensión ética y
profesional. (p.4)
Esta misma institución sostiene que en este sentido la reflexión sobre la
organización, su flexibilidad y la dinámica del cambio organizativo deben estar
situadas en primer plano. Además, las organizaciones que educan requieren
desarrollar características como la racionalidad, la colegialidad y la flexibilidad,
unas estructuras capaces de cambiar con autonomía y agilidad y más personas
con actitudes abiertas para impulsar, adaptarse y concretar las intenciones
educativas de las escuelas. Los mejores proyectos curriculares tienen en cuenta
el contexto organizativo donde se van a desarrollar y plantean las exigencias de
cambio que han de llevarse a cabo en las organizaciones, para el mejoramiento
y transformación.

La dimensión comunitaria: conjunto de actividades que promueven la


participación de los diferentes actores en la toma de decisiones y en las
actividades de cada centro. Se incluye también el modo o las perspectivas
culturales en que cada institución considera las demandas, las exigencias y los
problemas que recibe de su entorno (vínculos entre escuela y comunidad,
participación, reglas de convivencia). En esta dimensión resulta imprescindible
el análisis y reflexión sobre la cultura de cada escuela (UNESCO, 2011, p.37).

De acuerdo a la Revista de la Educación Dominicana (2009) al tener


identificadas, caracterizadas, organizadas, y jerarquizadas las problemáticas
educativas de la escuela, zona escolar o de supervisión resulta importante la
construcción colectiva de un proyecto que permita atender desde distintos
escenarios, ámbitos y niveles las causas y consecuencias de dichas
problemáticas. Para tal fin es conveniente considerar la cultura que las
comunidades han construido, desarrollado y reproducido a lo largo de su práctica
educativa en un tiempo y espacio determinado.

Frigerio et al (1992) explican que la cultura de la comunidad que va a poner en


marcha un proyecto determinado, se está en posibilidad de seleccionar
conjuntamente el tipo de estrategias a seguir durante el desarrollo, evaluación y
seguimiento del proyecto educativo en cuestión. En éste sentido, es importante
conocer las interacciones significativas, que se producen consciente e
inconscientemente entre los individuos en una determinada institución social
como lo es la escuela y que determinan sus modos de pensar, sentir y actuar.
(p.5)

Estos mismos autores explican que resulta importante decodificar la realidad


social que constituye dicha institución para encontrar colectivamente el camino
hacia el mejoramiento de los procesos educativos en la escuela. Es decir,
entender e interpretar el conjunto de significados y comportamientos que genera
la escuela como institución social para la concreción de las finalidades e
intencionalidades educativas y sociales que tiene asignada y lograr el mayor
compromiso y responsabilidad en la atención de las problemáticas educativas
diagnosticadas.

Según UNESCO (2011) que las comunidades educativas de las escuelas no


aceptan tan fácilmente la imposición de formas y estilos de trabajo distintos a sus
tradiciones, costumbres, rutinas, rituales e inercias que se esfuerzan en
conservar y reproducir como parte significativa de su identidad institucional, ya
que están fuertemente determinados por sus valores, expectativas y creencias.
Por tal razón resulta indispensable que a través de la búsqueda y experiencia
reflexiva sobre la cultura de la comunidad educativa se tienda a su
reconstrucción para generar de manera natural y espontánea la necesidad del
trabajo colaborativo en la concreción de aprendizajes significativos de los
alumnos. (p.37)

La Universidad Pedagógica Nacional (2003) explica que la escuela supone un


tratamiento interdisciplinario, ya que las múltiples dimensiones de la misma están
conectadas e interrelacionadas a través de las influencias mutuas de muy
diversa naturaleza. Estas dimensiones están caracterizadas por elementos
particulares que hacen necesario su análisis, reflexión y discusión Desde luego
que para intervenir sobre la realidad escolar es imprescindible partir de esta
visión integral y provocar el cambio en este mismo sentido. (p.6)

Dimensión administrativa: analiza las acciones de gobierno que incluyen


estrategias de manejo de recursos humanos, financieros y tiempos requeridos,
así como el manejo de la información significativa que, tanto desde el plano
retrospectivo como desde el prospectivo, contribuya con la toma de decisiones.
Esta dimensión se refiere a todos los procesos técnicos que apoyarán la
elaboración y puesta en marcha del proyecto educativo, así como la rendición de
cuentas ante el Ministerio de Educación (Revista de Educación Dominicana,
2009).

Según Frigerio (1992) que la dimensión administrativa se vincula con las tareas
que se requieren realizar para suministrar, con oportunidad, los recursos
humanos, materiales y financieros disponibles para alcanzar los objetivos de una
institución, así como con las múltiples demandas cotidianas, los conflictos y la
negociación, con el objeto de conciliar los intereses individuales con los
institucionales. En este sentido, administrar implica tomar decisiones y
ejecutarlas para concretar acciones y con ello alcanzar los objetivos. (p.7)

Plantea la Universidad Pedagógica Nacional (2003) que cuando estas tareas se


desvirtúan en prácticas rituales y mecánicas conforme a normas, sólo para
responder a controles y formalidades, como se entiende actualmente a la
burocracia actualmente, entonces, promueve efectos perniciosos que se alejan
de sus principios originales de atención, cuidado, suministro y provisión de
recursos para el adecuado funcionamiento de la organización. En este contexto,
la dimensión administrativa, es una herramienta para planear estrategias
considerando el adecuado uso de los recursos y tiempo disponibles. (p.7)

Esta misma universidad explica plantea que la educación básica existe, es la


primera vez que escuelas públicas reciben y recibirán apoyo económico de los
gobiernos estatales y del gobierno federal para operar recursos financieros, por
ello se hace necesario que el directivo de este nivel educativo se le debe apoyar
en la operación y distribución de dichos recursos. Es importante señalar que
estas dimensiones no se presentan desarticuladas en la práctica cotidiana, por
lo que las acciones o decisiones que se llevan a efecto en alguna de ellas tienen
su impacto específico en las otras; la desagregación que aquí se hace es por
razones didácticas y de sistematización.
2.2.6 Características de la gestión educativa en la mejora de la
calidad educativa

Las características de gestión educativa para la mejora de la calidad de la


educación, están en correspondencia con la necesidad de una forma de
organización que permita atender las necesidades educativas de la población
participante. La gestión se define en una perspectiva colegiada,
democratizadora, autogestionaria, que facilite el aprendizaje y que genere
procesos de cogestión. Está prevista para desarrollarse reconociendo los
aportes y potencialidades de los integrantes de la sociedad. En ese orden, el
Viceministerio de Servicios Técnicos y Pedagógicos (2010), sostiene que las
características de la gestión son las siguientes:

Descentralizada, dado que se sustenta en la democratización de los procesos


de gestión, y por tanto, reorienta la administración hacia los niveles locales.

Multisectorial, es un proyecto con diversos componentes que aglutina diferentes


sectores: educación, salud, iglesia, laboral, artístico, deportivo, entre otros.

Autogestionaria, porque propicia la participación, facilitando la intervención del


sujeto individual y social en la toma de decisiones, mediante estrategias que
posibilitan una relación horizontal y orgánica entre todos los que están
involucrados en el proceso.

Integradora, dado que estimula y desarrolla un amplio proceso de intercambio


de experiencias entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y
comunitarias, y entre todos los que de un modo u otro participan en la educación.

Abierta, puesto que da cabida a diversos intereses de la población meta y facilita


la satisfacción de las necesidades locales.

Flexible, porque permite la permanente renovación que los cambios sociales y


los adelantos de la ciencia y la tecnología le imprimen; además, porque
promueve que cada participante avance según su ritmo de aprendizaje.
Inclusiva, busca atender las necesidades de aprendizaje de todos los/as
niños/as, independientemente de su condición social, económica, racial y/o
cultural así como de sus capacidades individuales innatas o adquiridas.

2.2.7 Instrumentos de la gestión educativa

El Ministerio de Educación de la Republica Dominicana (2015), en el Manual


Operativo de Centro Educativo Publica, presenta una serie de instrumentos
formalmente instituidos para apoyar la gestión y el logro de la calidad educativa,
el Sistema Educativo Preuniversitario, como son:

El Proyecto Educativo de Centro (PEC): establece el vínculo de la gestión de los


procesos pedagógicos y administrativo del centro educativo y de estos procesos,
con la formalidad institucional establecida. El PEC, constituye una herramienta
de planificación y gestión que define la visión misión del centro educativo, así
como los valores y propósitos que guían su funcionamiento y desarrollo
institucional. Con el PEC, cada escuela construye su propio modelo de
innovación, en atención las características específicas de la comunidad en la que
está ubicado y de acuerdo al Nivel, Ciclo o Modalidad a que está referido.

El Plan Anual de Clases (PAC): constituye una estrategia eficaz para la correcta
aplicación del currículo y optimizar el logro de los aprendizajes por parte de los/as
estudiantes. El PAC debe observar aspectos relativos a actividades, estrategias,
indicadores de aprendizaje y de eficiencia interna, evaluaciones, y acogerse al
calendario escolar establecido. La realización de este plan es responsabilidad de
cada profesor/a, para cada área y su realización deberá contar con la asesoría
del Coordinador/a de Docencia del centro y con la supervisión del Director/a.

El Plan Operativo Anual (POA): planificación de las actividades del centro


educativo correspondiente a un año fiscal (enero-diciembre), en función de sus
prioridades y la asignación presupuestaria. Implica el logro de los objetivos del
centro, mediante la programación de las actividades en el tiempo, conforme las
prioridades y el presupuesto asignado. El POA debe observar actividades
administrativas, de gestión y logística y acogerse a la normativa vigente
establecida para el manejo y utilización de los recursos presupuestales. La
realización de este plan es responsabilidad del Director/a y/o Coordinador
Administrativo, con la participación del equipo administrativo y docente del
centro, y debe ser refrendado por la Junta de Centro Educativo. La formulación
del POA deberá registrarse en el Sistema de Formulación y Monitoreo del Plan
Operativo Anual (SISFORM).

El Sistema de Acompañamiento y Supervisión (SAS): tiene bajo su ámbito el


conocimiento de los niveles de desarrollo alcanzados en las diferentes
instancias, ámbitos del Sistema Educativo, y de manera muy particular en el
centro educativo y el aula. Alude al registro sistemático de información válida y
confiable de los procesos y del monitoreo de estos; a fin de conocer los niveles
de desarrollo alcanzados.

Sistema de Gestión de Centros Educativos (SGCE): sistema automatizado que


compila y organiza toda la información relativa al centro educativo. Incluye
aspectos de proceso tanto administrativo como pedagógico. Es una plataforma
para fortalecer la gestión de los centros, que permite monitorear día a día y
evaluar el desarrollo de cada año escolar en cada uno de los centros educativos,
los distritos y las regionales de educación a nivel nacional. El Sistema de Gestión
de Centros está dirigido a todos los centros educativos públicos y privados de
todos los niveles -Inicial, primario y secundario en sus modalidades General,
Técnico Profesional y Artística, así como los subsistemas de Adultos y Especial.
Apoya la gestión del centro educativo, las labores docentes y administrativas, a
partir del análisis histórico de datos. Constituye los siguientes módulos del
SGCE: planta física, servicios del centro, estudiantes, docentes, asistencia,
evaluación o calificación, informes de desarrollo, inventarios, horarios, planes de
estudios.

El Sistema de Formación Continua: se refiere a un sistema de formación y


capacitación continua, que mejore de manera permanente el desempeño de
todos los actores responsables de la gestión pedagógica y administrativa del
centro educativo y fomente el apego al marco normativo institucional vigente. El
objetivo de éste, es el desarrollo de capacidades y competencias, en
correspondencia con las funciones que desempeña cada actor educativo.

El Sistema de Acompañamiento: constituido por el/la Coordinador/a de Docencia


o Pedagógica y los Técnicos/as Distritales, quienes acompañarán y orientarán a
los profesores en el ejercicio de su labor. Para ello generará en cada centro
educativo, una dinámica de intercambio de conocimientos, experiencias y
sistematización de buenas prácticas, con el fin de lograr la calidad de resultados
esperada.

El Sistema Nacional de Evaluación de los Aprendizajes: busca proporcionar una


visión general de todo el proceso educativo, sobre la base de la política
educativa, el diseño curricular, los desarrollos curriculares, a los/as
educadores/as, a los/as estudiantes, la gestión educativa y el centro educativo.
Este busca evaluar las competencias de los/as estudiantes, de manera
equitativa, válida, confiable y transparente; y a través del análisis y comunicación
de los resultados, genera espacios de reflexión para mejorar la calidad del
producto, de los insumos, los servicios y la gestión del proceso educativo.

2.2.8 El Equipo de Gestión

De acuerdo a Oviedo (2004) que el equipo de gestión coordina y organiza los


procesos de acompañamiento y seguimiento del centro en las áreas
pedagógicas y administrativas. Permite la construcción de procesos compartidos
y la estrecha colaboración de todos y todas en las tareas de planificación,
ejecución, seguimiento y evaluación que se desarrollan en el Proyecto Educativo
de Centro (PEC). El equipo de gestión es un grupo de apoyo y colaboración a la
dirección del centro educativo que no pretende sustituir las funciones del
director/directora, más bien las apoya y enriquece. Este equipo posibilita que el
director o la directora puedan realizar sus actividades mediante un proceso
compartido, delegando funciones y tareas, pero no las responsabilidades y
funciones inherentes a su cargo. (p.8)

El mismo autor sostiene que el equipo de gestión está constituido por el/la
directora/ra del centro educativo, el/la coordinador/ra, orientador/ra, psicólogo/a
dos maestros/as seleccionados por el equipo docente, uno del primer ciclo y otro
del segundo ciclo del nivel primario. El equipo se reúne una vez a la semana o
cada quince días según las necesidades del centro.

2.2.9 Las competencias del Equipo de Gestión para la mejora de


la calidad del proceso enseñanza y aprendizaje

Según (Correa, Álvarez y Correa, 2009) las competencias constituyen


cualidades que van más allá de los conocimientos técnicos especializados para
adentrarse en motivaciones, rasgos de carácter, conceptos de sí mismo,
actitudes, valores, destrezas, capacidades cognoscitivas y de desempeño. En
este sentido, las competencias son aquellos comportamientos observables y
habituales que posibilitan el éxito de una persona en su actividad o función.
Precisamente, existen tres tipos de competencias directivas: estratégicas y de
eficacia personal.

En un centro educativo cuya gestión se basa en competencias, se estrecha la


relación entre escuela y comunidad, se disfruta de la autonomía necesaria y se
proporcionan todas las condiciones para que se aplique una gestión y
planificación del currículo con carácter gerencial y de liderazgo (OEA-MEP,
2006). En este contexto, la gestión se sustenta en el ser humano como elemento
indispensable dentro de la organización, con participación activa como miembro
de la organización, desde la planificación institucional hasta la toma de
decisiones correspondiente en cada nivel.

De manera consecuente, la gestión educativa de este inicio de siglo debe


llevarse a cabo con una orientación a largo plazo, dentro de una concepción
integral. Esta integralidad, de acuerdo con Elizondo y Mora (2011) debe
orientarse hacia el desarrollo de competencias para el mejoramiento del proceso
educativo, ya que este

Es sin duda la principal función y responsabilidad del docente, pero hoy en día
es además casi una exigencia el desarrollar las competencias de distintos
ámbitos que la institución requiera, todo esto para tener como resultado un
proceso de enseñanza- aprendizaje de calidad que responda a los
requerimientos de la sociedad actual. (p. 9)

En relación con el desempeño profesional de los administradores de la


educación, se puede afirmar que, en su calidad de gestor educativo, es
competente si está capacitado para enfrentar las demandas del medio en el que
se desenvuelve y realiza tareas en forma exitosa.

Venegas (2004) propone una conceptualización diferente para llevar a cabo el


proceso de gestión en centros educativos, acorde con la época actual,
caracterizada por constantes y súbitos cambios, se está ubicado en el contexto
de un pensamiento estratégico que caracteriza a lo que, en estos días, se
denomina organizaciones inteligentes (Martin, 2001). Esta gestión se manifiesta
en el enfoque por competencias y en los fundamentos del Proyecto Estratégico
de Centro Educativo (PECE).

Revela Martín (2001) que una gestión por competencias es requerida para
enfrentar confiadamente el cambio, pues hace del aprendizaje una práctica
continua donde la gente aprende también a adaptarse al cambio. Por esto, es
que en un centro educativo inteligente todos los miembros de la comunidad
educativa reaccionan con más agilidad ante los cambios porque saben preverlos
(no predecirlos) y así, a su vez, generan los cambios que desean, ya que las
relaciones son más importantes que las cosas y la totalidad es más importante
que las partes.
Transferibilidad: El administrador de la educación debe tener la capacidad de
resolver diferentes situaciones en contextos diferentes de manera creativa.

Multireferencialidad: El administrador de la educación debe estar preparado para


aplicar sus conocimientos en diversos contextos. Se reduce la brecha entre lo
que se enseña (y se aprende) y las situaciones reales en diferentes contextos.

Formación en alternancia: El administrador de la educación es flexible y abierto


en su desempeño profesional. Se deja atrás los conceptos tradicionales de la
educación (rigidez, control); se asumen programas y proyectos flexibles,
abiertos, se combina aprendizaje con la realidad.

Emergencia de nuevas competencias: Apertura y flexibilidad según cambios del


entorno; se dejan atrás las competencias aprendidas que ya no son útiles para
adquirir nuevas competencias. El administrador de la educación debe estar
abierto al aprendizaje.

Aprendizaje por disfunciones: El administrador de la educación enfrenta la


incertidumbre mediante la puesta en práctica de habilidades creativas y de
reflexión para enfrentar situaciones inesperadas.

Retomando los elementos anteriores, en el modelo de educación por


competencias, profesionales en la esfera de la administración de la educación,
destacan los siguientes enfoques: a) Definición de tres niveles o dimensiones:

Competencias básicas: Capacidades intelectuales indispensables para el


aprendizaje y desempeño práctico de la administración de la educación. Aquí se
ubican las competencias cognitivas, técnicas y metodológicas.

Competencias genéricas: Base común del ámbito de competencia de la


administración de la educación en relación con otras profesiones. Se refieren a
todas aquellas situaciones que requieren respuestas concretas para su gestión.
Competencias específicas: Base particular del ejercicio de la administración de
la educación, estrechamente vinculadas a condiciones específicas de ejecución.

2.2.10 Actores del Equipo de Gestión

El centro educativo visto desde la perspectiva de sus relaciones con la sociedad,


involucra a los actores tradicionalmente identificados con el desarrollo curricular
y a otros nuevos. Entre los actores principales figuran los directores, los
profesores y los profesionales de apoyo al servicio educativo Los directores de
centros, en la perspectiva de un currículo abierto y flexible, tendrán la tarea de
organizar los recursos humanos y materiales requeridos para que cada equipo
diseñe, desarrolle y evalúe los proyectos, planes, programas, estrategias de
intervención (MINERD, 2000).

El personal docente orienta su acción hacia el desarrollo de todas las


potencialidades, capacidades, talentos y competencias afectivas, cognitivas y
prácticas de los estudiantes. Un maestro asume la función orientadora que
supera la transmisión de conocimientos. El educador asume roles de
planificador, organizador, guía, dinamizador, facilitador y generador de procesos
de aprendizajes significativos.

Para el desempeño de estos roles recibe la ayuda especializada de orientadores,


psicólogos, animadores y cualquier otro agente educativo que en el centro realiza
tareas de desarrollo curricular. Los profesores guías prestarán su colaboración
en el diseño de las estrategias de intervención grupales o individuales que
permitan realizar las adecuaciones curriculares que posibilitan la integración al
currículo de todos los estudiantes. De igual modo, al plantear el nuevo currículo,
se hará necesaria la integración del personal docente de profesores de
educación especial con capacidad de diseñar metodologías, aplicar técnicas
específicas, recomendar y entrenar en el uso de recursos ajustados a las
necesidades educativas especiales que se detecten (MINERD, 2000).
Los orientadores y/o psicólogos, tendrán como función fundamental coordinar el
diseño y seguimiento, junto al personal docente y directivo, de todas las acciones
que se emprendan para atender a dichas necesidades educativas especiales
fueran fungir también de articuladores, propiciando las necesarias vinculaciones
interáreas, a partir de las cuales se lograrán los perfiles que han sido esbozados
en los diferentes niveles que conforman la estructura del sistema educativo. Para
ello deberán trabajar estrechamente con asociaciones y organizaciones de la
comunidad, organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación,
los partidos políticos, y otras organizaciones sociopolíticas, las iglesias, los
especialistas, las empresas y otros sectores de la sociedad.

Los nuevos actores establecen vínculos más estrechos y horizontales con la


escuela, con responsabilidades concretas en la búsqueda constante de la
calidad de la educación, incluyendo la selección de contenidos. En ese sentido,
la participación responsable de nuevos actores es muy conveniente por la
necesidad de vincular la educación a los problemas, a las aspiraciones, a los
intereses de la población. De esta manera, dicha participación acrecienta la
movilización de los recursos financieros y materiales necesarios para la eficacia
del sistema educativo. En otros términos, una escuela en actitud abierta de
modificar en forma permanente sus prácticas educativas (MINERD, 2000).

2.2.11 Retos y desafíos del Equipo de Gestión con relación a la


calidad del proceso enseñanza y aprendizaje

Según Castillo (2005), a través de los años, los directores de escuela eran los
únicos responsables de llevar todos los procesos administrativos y pedagógicos
de la forma tradicional. El director era la máxima autoridad en el centro, pero esta
autoridad estaba limitada por los reglamentos escolares. La responsabilidad en
la toma de decisiones estaba ubicada en el nivel central del Departamento de
Educación, siguiendo el patrón de una estructura burocrática.
Este autor plantea que en los últimos quince años han ocurrido grandes cambios
en el sistema educativo dominicano. Nuevas leyes han dado paso a
procedimientos nuevos para la descentralización, a través de un equipo de
gestión que trabaje de forma coordinada y colaborativa en los proyectos
educativos de la escuela. Este equipo debe estar preparado con las
competencias necesarias para promover e implantar los cambios que les
corresponden como líderes administrativos de la institución.

2.2.12 Manejo de conflicto

Expone Sandoval (2014) que en las relaciones sociales dentro y fuera del aula,
se encuentran mundos diversos sustentados en experiencias y vivencias
personales, alimentados por capitales culturales que interactúan
recíprocamente; en suma, se produce una amalgama entre la cultura, de las
familias y de la institución educativa. Esta interacción socioeducativa es el núcleo
de trabajo escolar. Allí interactúan personas influenciadas por experiencias
distintas, socializadas en contextos disimiles: por una parte, los educadores y
por otra, los alumnos; allí se verifica la convivencia escolar en un determinado
clima laboral. Al momento de producirse esa interacción social en el aula, pueden
darse conflictos entre la forma de enseñanza del docente y la motivación de los
estudiantes por aprender

Según Oliva, Montes y Torrellas (2009) los retos actuales a los que se enfrentan
las instituciones educativas y por ende, el equipo de gestión, son complejos,
pues hay que trabajar en varias direcciones que permitan simultáneamente
incrementar la equidad, la eficiencia de las instituciones como formadores del ser
e incrementar su calidad y pertinencia, reduciendo los conflictos.

Para Montes, Rodríguez y Serrano (2014), el conflicto es un proceso básico e


inevitable que caracteriza la dinámica interna de las relaciones humanas. Surge
cuando dos o más personas perciben una oposición de metas, objetivos o
valores y ven a la otra parte como una interferencia para satisfacer sus deseos.
De acuerdo a Nicastro (2014) el equipo de gestión interviene en la enseñanza,
organiza y coordina las reuniones de los maestros; por lo que interviene en el
clima institucional. De igual modo, realiza proyectos comunitarios, por ende,
interviene en la relación de la familia con la organización educativa. Cuando se
dan estas relaciones pueden surgir conflictos que deben ser manejados
hábilmente por el equipo de gestión del centro

Montes, Rodríguez y Serrano (2014) sostienen que para resolver la disputa y


alcanzar acuerdos, las partes deben desplegar diferentes estrategias y tácticas.
Las estrategas incorporan objetivos definidos que orientan y organizan el
enfoque general desde el que trata de resolver el conflicto, en cambio, las
tácticas representan una implementación de las estrategias en términos de
conductas específicas. De acuerdo con la perspectiva tradicional, las partes en
conflicto realizan un análisis de los posibles resultados de cada estrategia y/o
táctica antes de iniciar un curso de acción. Sin embargo, esta visión ha ido
cambiando, gracias a la acumulación de evidencias empíricas que dan apoyo a
la teoría de que los sujetos hacen frente a un conflicto influidos por su estado
emocional.

Polanco y Fernández (2009), afirman que la elección de un método de resolución


de conflicto apropiado, depende de varios factores, incluyendo las razones del
por qué el conflicto ocurrió y la relación específica entre el equipo de gestión y
los grupos conflictivos. Una de las técnicas para resolver el conflicto intergrupal
es la solución del problema que busca reducir las tensiones a través de las
reuniones de los grupos en conflicto. Según los autores, el propósito de las
reuniones es identificar los conflictos y resolverlos.

Robbins (2004), recomienda para el manejo de los conflictos, la negociación, que


el proceso en el cual dos o más partes intercambian bienes o servicios tratando
de estar de acuerdo en la tasa de intercambio para ellos. De igual modo, la
autora, afirma que la negociación es considerada como la aplicación de las
habilidades de comunicación y las transacciones para manejar conflictos
llegando a resultados satisfactorios para las partes.
Polanco y Fernández (2009), sostienen que el equipo de gestión debe esforzarse
día a día por crear un buen clima escolar que favorezca el proceso de enseñanza
aprendizaje. En este proceso es necesario implicar a toda la comunidad
educativa y hacerles conscientes de la responsabilidad que debe asumir cada
uno, con especial incidencia en la familia. Esta no puede desentenderse de a
educación de los hijos y descargarla totalmente en el centro educativo. El reto
que se le plantea al equipo de gestión es como debe afrontar y resolver los
conflictos de manera constructiva.

2.2.13 Relaciones entre los actores

Polanco y Fernández (2009), sostienen que el equipo de gestión debe esforzarse


día a día por crear un buen clima escolar que favorezca el proceso de enseñanza
aprendizaje. En este proceso es necesario implicar a toda la comunidad
educativa y hacerles conscientes de la responsabilidad que debe asumir cada
uno, con especial incidencia en la familia. Esta no puede desentenderse de a
educación de los hijos y descargarla totalmente en el centro educativo. El reto
que se le plantea al equipo de gestión es como debe afrontar y resolver los
conflictos de manera constructiva.

Para Rubio (2005), las relaciones interpersonales que en las instituciones se


emplean van dirigidas con la comunicación, como elemento que permite el
intercambio de ideas o de información, para llegar a la integración de criterios y
luego concretar en la toma de decisiones. Por ello, la comunicación se puede
generar de manera formal, como aquella que se origina en la estructura formal
de la organización y fluye a través de los canales organizacionales; o informal
siendo aquella que surge de los grupos informales de la organización y no sigue
los canales formales, este tipo de comunicación es de gran importancia, ya que
puede influir de manera más significativita que la comunicación formal.

Para (Beiza y Ramírez, 2012) la comunicación se encuentra la confianza y la


colaboración. La confianza es un proceso que se da en el tempo y se basa en
muestras relevantes pero limitadas de experiencia; en cambio, la colaboración,
es una forma de trabajo en conjunto fundamental para la auténtica cooperación,
permitiendo que al generarse la comunicación, la confianza y la colaboración
entre el grupo de docentes con el equipo de gestión u otro miembro del ámbito
educativo, se produzca un clima organizacional óptimo donde el desempeño del
personal con respecto a las funciones sea satisfactorio y positivo.

Según Yañez, Arenas y Ripoll (2012) las relaciones interpersonales en la


escuela, la confianza es un facilitador de las relaciones y las actitudes afectivas
en el centro educativo. La confianza es, en gran medida, determinada por la
confiabilidad y correspondería a la evaluación de los atributos personales en
quien se va a confiar

2.2.14 Integración de los actores

Afirman Tuesca, Girón y Navarro (2012) que la educación solo puede realzarse
de forma plena cuando la familia y en la escuela, todos los actores trabajan
juntos. La familia, como medo natural de desarrollo del hombre, y la escuela,
como institución social encargada de educar, debe cooperar en forma conjunta,
a favor siempre de los infantes. En la actualidad, las experiencias vividas en la
educación, han demostrado que el trabajo en conjunto a favor de la educación
de un niño es mucho más eficiente, y que cuando se educa en alanza
escuela/familia, docentes, directivos, acompañándolos en toda su realdad, se
logra desarrollo más armónico e integral del individuo.

(Martínez, 2011) considera que la sociedad ha sufrido una evolución que ha


repercutido en la familia y la escuela. Tanto es así que uno de los temas más
destacados respecto a la educación en estos das es la colaboración entre
ambos. La participación de los padres en la educación de los niños es importante
y la integración de los actores a las actividades escolares es fundamental.
Cuando los padres participan en su enseñanza, y se percibe integración entre
docentes y directivos, los estudiantes obtienen mejores resultados en su proceso
educativo, tienen un mejor comportamiento, y alcanzan actitudes más positivas
hacia la escuela y crecen para ser más exitosos en la vida.

Castillo (2005), sustenta que la escuela como institución formal, debe producir
cambios e innovaciones que sean producto de una planificación estratégica para
el mejoramiento de la institución. Esta gestión hace que el proceso de cambio
sea uno deseable, necesario y que permita al centro educativo mantenerse en
una función proactiva ante las exigencias de la sociedad. De esta manera, el
producto de la escuela responde también a las expectativas de la sociedad que
crea la escuela con ese propósito.