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SEMANA 3

MÓDULO 4
Semana 3
modulo 4
MÓDULO 1

Derecho Constitucional

Prof. Titular: Lucas


Stegagnini.

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MÓDULO 4

UNCAUS.- “DERECHO CONSTITUCIONAL”


Desarrollo del Módulo N° 4
Bibliografía consultada:

*DERECHO POLITICO. Carlos S. Fayt Tomo I y II.-

*MANUAL DE LA CONSTITUCION REFORMADA. German J. Bidart Campos


Tomo I y II.-

* www.saij.gob.ar
*www.sjconsulta.csjn.gov.ar

MÓDULO N°4
1.- Supremacía de la Constitución
La supremacía de la Constitución es una consecuencia lógica del principio de
subordinación al Derecho que impera dentro de la organización política.
Cuando se sanciona una Constitución, dice Bielsa, se quiere establecer normas
fundamentales necesarias para la existencia del Estado y su orden jurídico.
"Esas normas, por eso mismo, están sobre todo otro poder, y, desde luego,
sobre el legislador. Si no fuere así, no tendría razón de ser un sistema básico
de normas, pues bastaría librarlo todo al legislador. Trátase, pues, de
limitaciones impuestas al poder discrecional del legislador. Y como emanan del
pueblo, que quiere asegurar con ello sus derechos primordiales, cualquiera a
quien la norma o garantía protege puede invocar la garantía y pedir al
magistrado su protección. El que recurre contra una ley inconstitucional no pide
al juez la revisión de la ley; solamente le pide que no aplique la norma
inconstitucional, sino la fundamental, que obliga tanto a los gobernados como
al gobierno y a cualquiera de sus poderes"
La supremacía constitucional supone una gradación jerárquica del orden
jurídico derivado, que se escalona en planos distintos. Los más altos
subordinan a los inferiores, y todo el conjunto se debe subordinar a la
constitución.
Cuando esa relación de coherencia se rompe, hay un vicio o defecto, que
llamamos “inconstitucionalidad” o “anti-constitucionalidad”.

Los principios que sirven de fundamento a la doctrina de la supremacía de la


constitución son los siguientes: primero, la distinción entre poder constituyente
y poderes constituidos; segundo, que la Constitución es la ley fundamental y

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qué le están subordinadas todas las leyes que en su consecuencia se dicten;


tercero, que las faculta desde los órganos ejecutivo, legislativo y judicial del
gobierno se encuentran organizadas y limitadas en su función y competencia
por la Constitución; cuarto, que los jueces son los guardianes de la
Constitución y deben mantener su imperio, rehusándose a aplicar las leyes que
estén en conflicto con ella; y quinto, que el caso de conflicto entre una ley
ordinaria y la ley suprema debe ser decidido por los jueces y tribunales de
justicia. -
La Constitución Argentina lo ha establecido en su art 31, cuando dice:"Esta
Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el
Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la
Nación; las autoridades de cada Provincia están obligadas a conformarse a
ella, no obstante cualquiera disposición en contrario que contengan las leyes o
constituciones provinciales, salvo para la Provincia de Buenos Aires, los
tratados ratificados después del pacto del 11 de noviembre de 1859".

Estado Formal de derecho y estado material. La supremacía de la


constitución tiene dos sentidos. En un sentido fáctico, propio de la constitución
material, significa que dicha constitución o derecho constitucional material es el
fundamento y la base de todo el orden jurídico-político de un estado.
Pero el sentido con que el constitucionalismo utiliza la noción de supremacía
constitucional es otro. Apunta a la noción de que la constitución formal,
revestida de super legalidad, obliga a que las normas y los actos estatales y
privados se ajusten a ella. Ello envuelve una formulación de deber-ser; todo el
orden jurídico-político del estado debe ser congruente o compatible con la
constitución formal.
Desde la óptica del estado de derecho, cualquier estado es de derecho. SE
distingue el estado puramente formal del estado material o constitucional
porque no cumple el objetivo respecto de los derechos humanos, división de
poderes, elecciones democráticas pluralismo político etc.

PRINCIPIO DE LEGALIDAD Nuestra constitución lo formula expresamente en


la parte del art. 19 donde consigna que nadie puede ser obligado a hacer lo
que la ley no manda, ni privado de lo que ella no prohíbe.

Como todo el orden jurídico se basa en la constitución, que está por encima de
la ley, la primera “ley” a tomar en cuenta es la constitución.
El principio de legalidad responde al concepto de despersonalización o
impersonalidad del poder, y al de legitimidad racional. No se trata de que el
poder no sea ejercido por hombres —lo cual es inevitable— sino de que esos
hombres que ejercen el poder lo hagan ajustándose al orden jurídico
establecido en las normas legales. De ahí, entonces, surge el adagio de que no
gobiernan los hombres sino la ley.

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La finalidad del principio de legalidad es afianzar la seguridad individual de los


gobernados. La ley predetermina las conductas debidas o prohibidas, de forma
que los hombres puedan conocer de antemano lo que tienen que hacer u
omitir, y quedar exentos de decisiones sorpresivas que dependan solamente de
la voluntad ocasional de quien manda. Este aspecto toma en cuenta, por eso,
el valor previsibilidad.

PRINCIPIO DE CONSTITUCIONALIDAD. Alcances. Caso Marbury v. Madison.

El viejo fallo de la Corte de 1927, en el caso “Compañía Azucarera Tucumán


c/Provincia de Tucumán” estampó el principio de que “la constitución es un
estatuto para regular y garantir las relaciones y los derechos de los hombres
que viven en la república, tanto en tiempo de paz como de guerra, y sus
previsiones no podrían sus-penderse en ninguna de las grandes emergencias
de carácter financiero o de otro orden en que los gobiernos pudieran
encontrarse”.
La supremacía constitucional no consiente, ni habilita, ni tolera
marginamientos, subordinaciones, condicionamientos, parálisis ni
suspensiones. La doctrina de la emergencia (que analizamos en la parte a ella
dedicada) debe subsumirse en la de la supremacía.
Por otro lado, la pretensión de futuridad y permanencia que explicamos al
comentar el preámbulo, y que surge de éste, señala la ambición constitucional
de capturar en la supremacía de la codificación todo el devenir del sistema
político que ella atrapa, regula y proyecta, dentro de su orden normológico.

El control de constitucionalidad
La doctrina de la supremacía exige, para su eficacia, la existencia de un
sistema garantista que apunte a la defensa de la constitución y al control
amplio de constitucionalidad.
En efecto, el principio de la supremacía llega a la conclusión de que las normas
y los actos infractorios de la constitución no valen, o lo que es lo mismo, que
son inconstitucionales o anticonstitucionales. Sin embargo, nos quedaríamos a
mitad de camino si después de arribar a esa conclusión, no estableciéramos un
remedio para defender y restaurar la supremacía constitucional violada.
Por eso, la doctrina de la supremacía pasa de inmediato a forjar el control o la
revisión constitucionales.
El leading case “Marbury c/Madison”, del año 1803, ha sido el antecedente
inmediato en Estados Unidos de la doctrina de la supremacía y del control
constitucionales, y con su ejemplaridad suscitó seguimiento o imitación dentro y
fuera de los Estados Unidos. De allí se trasplantó a nuestro derecho.

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En la célebre causa (Marbury v. Madison), ese tribunal supremo dijo, por boca
del juez J. Marshall, que los poderes que tienen a su cargo la fundón legislativa
son limitados y definidos y que precisamente para que esos límites no sean
confundidos ni olvidados la Constitución es escrita. "La Constitución es, o bien
una ley suprema y soberana, no susceptible de ser modificada por medios
ordinarios, o bien está al nivel de las leyes ordinarias, y como todas las otras
leyes, puede ser modificada. Si la primera parte de la alternativa es cierta, una
ley contraria a la Constitución no es una ley; si la última parte es la verdadera,
las constituciones escritas son tentativas absurdas de parte del pueblo para
limitar un poder que, por su naturaleza misma, no puede ser limitado." De este
modo, toda ley repugnante a la Constitución es nula, correspondiendo a los
tribunales y a los jueces decidir sobre el conflicto entre una ley ordinaria y la ley
suprema.

2. Sistemas de Control de Constitucionalidad. Criterios clasificatorios.

Establecido el principio de la supremacía constitucional, se hace necesario


establecer un sistema de garantías que asegure su vigencia y lo preserve de
violaciones. Llámase, por consiguiente, sistemas de garantías del orden
constitucional al conjunto de facultades y procedimientos establecidos en
defensa de la Constitución con elobjeto de asegurar no sólo su permanencia
sino su primacía, comoley fundamental de la organización política. Existen dos
sistemas de garantías: el político y el jurisdiccional. Como la cuestión se centra
en vigilar la observancia de la Constitución, se ha considerado conveniente
confiar esa función a un órgano político.
En cuanto al sistema de garantía jurisdiccional, consiste en atribuir a los jueces
el contralor de la constitucionalidad de Isa leyes.
Estos tienen la misión de aplicar las leyes y juzgar de su constitucionalidad
confrontándolas con las disposiciones de la Constitución, cuyo imperio les está
confiado. Si la Constitución es la ley fundamental y suprema, primera entre
todas las leyes, deben los jueces velar por la observancia de todas y cada una
de sus normas, principios, declaraciones y garantías contra cualquier avance
de los otros poderes y aun del pueblo mismo. Los jueces, en los casos
concretos sometidos a su decisión, pueden declarar que los actos realizados
por el Poder Ejecutivo son contrarios a la Constitución, que las leyes
formuladas por el Poder Legislativo son incompatibles con la Constitución,
rehusándose a aplicarlas. Tienen como función esencial, dentro del sistema
americano, mantener el imperio de la Constitución y como consecuencia de ello
mantener la supremacía del Poder constituyente sobre el Poder Legislativo; la
del Poder Legislativo sobre las legislaturas locales; guardar la armonía, en los
Estados federales, entre la Nación y las provincias, y, en definitiva, el
mantenimiento de la soberanía del pueblo.
El control judicial de constitucionalidad cuenta con la fórmula acuñada por la
Corte Suprema desde su fallo del 5 de diciembre de 1865, la cual, si bien se

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refiere expresamente a las leyes, se torna extensiva a normas y actos distintos


de las leyes. Dicha fórmula dice así: “Que es elemento de nuestra organización
constitucional, la atribución que tienen y el deber en que se hallan los tribunales
de justicia, de examinar las leyes en los casos concretos que se traen a su
decisión, comparándolas con el texto de la constitución para averiguar si
guardan o no su conformidad con ésta, y abstenerse de aplicarlas, si las
encuentra en oposición con ella, constituyendo esta atribución moderadora uno
de los fines supremos y fundamentales del poder judicial nacional y una de las
mayores garantías con que se ha entendido asegurar los derechos
consignados en la constitución, contra los abusos posibles e involuntarios de
los poderes públicos”.

Los sistema de control se pueden clasificar en cuanto al órgano, en cuanto a


las vías, y en cuanto a los efectos. Lo haremos en el marco de la teoría
constitucional general. A) Por el órgano que toma a su cargo el control, los dos
sistemas principales son: a) El político, en el que dicho control está a cargo de
un órgano .b) El jurisdiccional, en el que dicho control se moviliza dentro de la
administración de justicia o poder judicial. El sistema jurisdiccional puede, a su
vez, subdividirse en:
b‟) difuso, cuando cualquier órgano jurisdiccional —y todos— pueden ejercer el
control (por ej. en Estados Unidos);
b‟‟) concentrado, cuando hay un órgano jurisdiccional único y específico, al que
se reserva la competencia exclusiva de ejercer el control (por ej.: Italia,
Uruguay, España, etc.); (a veces, ese órgano jurisdiccional no forma parte del
poder judicial, sino que se considera un órgano extrapoder, como en Italia);
b‟‟‟) mixto, cuando tanto un tribunal constitucional como los jueces ordinarios
invisten competencia, cada cual mediante diversas vías procesales (por ej.:
Perú y Colombia).

B) Las vías procesales mediante las cuales puede provocarse el control


constitucional de tipo jurisdiccional son fundamentalmente las siguientes:
a) La vía directa, de acción o de demanda, en la cual el proceso se promueve
con el objeto de atacar la presunta inconstitucionalidad de una norma o un
acto.
b) La vía indirecta, incidental o de excepción, en la cual la cuestión de
constitucionalidad se articula o introduce en forma incidental dentro de un
proceso cuyo objeto principal no es la posible declaración de
inconstitucionalidad, sino otro distinto.
c) La elevación del caso efectuada por el juez que está conociendo de un
proceso, a un órgano especializado y único para que resuelva si la norma que
debe aplicar es o no inconstitucional.
Trasladando tales vías a un supuesto hipotético decimos que si —por ej.— en
un país se dicta una ley estableciendo un impuesto a los propietarios de
automotores, la

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C. Los efectos del control pueden agruparse en dos grandes rubros:


a) cuando la sentencia declarativa de inconstitucionalidad sólo implica no
aplicar la norma en el caso resuelto, el efecto es limitado, restringido o “inter-
partes” (“entre partes”), dejando subsistente la vigencia normológica de la
norma fuera de ese caso;
b) cuando la sentencia invalida la norma declarada inconstitucional más allá del
caso, el efecto es amplio, “erga omnes” (“contra todos”) o “extra-partes”. Este
efecto puede revestir dos modalidades:
b‟) que la norma inconstitucional quede automáticamente derogada; o,
b‟‟) que la sentencia irrogue la obligación de derogar la norma inconstitucional
por parte del órgano que la dictó.

Interesa también averiguar cuál es el sujeto que está legitimado para provocar
el control. Ese sujeto puede ser:
a) El titular de un derecho o un interés legítimo que padece agravio por una
norma o un acto inconstitucionales.
b) Cualquier persona (una sola o un número mínimo exigido por el régimen
vigente), en cuyo caso la vía es directa y se llama acción popular.
c) El ministerio público.
d) Un tercero que no es titular de un derecho o interés legítimo personalmente
afectados, pero que debe de algún modo cumplir la norma presuntamente
inconstitucional, que no lo daña a él pero que daña a otros relacionados con él
(por ej.: el empleador que debe retener del sueldo de su empleado una cuota
destinada como contribución sindical a una organización gremial, podría
impugnar la constitucionalidad de la norma que lo obliga a actuar como agente
de retención, aun cuando el derecho patrimonial afectado no es el del
empleador sino el del empleado).
e) El propio juez de la causa que la eleva en consulta al órgano encargado del
control para que resuelva si la norma que ese juez debe aplicar en su sentencia
es o no constitucional.
f) El defensor del pueblo u ombudsman.
g) Determinados órganos del poder o, de ser éstos colegiados, un determinado
número de sus miembros.
h) Las asociaciones cuyo fin atiende a la defensa de derechos o intereses de
personas o grupos.

3. Recurso extraordinario Federal. Tipos Requisitos.


Es un recurso de “vía de acceso a la Corte”, que implica una instancia
posterior, excepcional, de interpretación restringida (no constituye una tercera o
cuarta instancia) y de materia federal. Tiene como objeto el control de
constitucionalidad, por vía de interpretación o en razón de un conflicto
normativo que afecta la jerarquización que impone el art. 31 de la Constitución
Nacional y exige, del Poder Judicial, una sentencia que le ponga fin. Y
precisamente, la finalidad esencial del recurso extraordinario es asegurar esa

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supremacía de la Constitución, las leyes dictadas por el Congreso y los


Tratados.
Tiene una finalidad concreta o subjetiva que procura la protección de los
derechos y garantías del particular y otra finalidad institucional, que se
consagra con el consiguiente contralor.
A través del R.E. se asegura:
• La jerarquía de la “trinidad” del art.31 de la C.N. frente al derecho provincial,
en el marco del sistema federal;
• La supremacía de las autoridades federales;
• La tutela de los derechos personales frente al Estado Federal, las provincias y
los particulares;
• La casación constitucional y federal;
• El afianzamiento del valor justicia en la administración judicial
Todo análisis del Recurso Extraordinario, debe necesariamente partir de la
comprensión de los artículos 116 y 117 de la Constitución Nacional, que
determinan la competencia de la Corte Suprema y los Tribunales Inferiores de
la Nación para ejercer el contralor constitucional, y precisan la competencia de
la Suprema Corte por vía de apelación u originariamente.
La Corte Suprema es garante final de la supremacía constitucional consagrada
en el art. 31 de la ley fundamental, asegurando la eficacia y uniformidad de las
sentencias dictadas por los jueces inferiores de la República. Dicho artículo
expresa:
"Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten
por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema
de la Nación...".
El Recurso Extraordinario constituye una apelación excepcional, establecida
por la Ley 48; es una garantía, un instrumento constitucional que tiene por
objeto preservar el control de supremacía, removiendo aquellos obstáculos que
han impedido el debido proceso y la defensa en juicio.
El CPCCN, al establecer la apelación ordinaria ante la Corte Suprema, hace
una remisión a esta ley:
Art. 256 Procedencia.- “El recurso extraordinario de apelación ante la Corte
Suprema procederá en los supuestos previstos por el art. 14 de la ley 48”.
En efecto, el artículo 14 de la ley 48, prevé el recurso extraordinario en los
siguientes términos:
"Una vez radicado un juicio ante los tribunales de provincia, será sentenciado y
fenecido en la jurisdicción provincial, y sólo podrá apelarse a la Corte Suprema
de las sentencias definitivas pronunciadas por los tribunales superiores de
provincia en los casos siguientes:
1) cuando en el pleito se haya puesto en cuestión la validez de un tratado, de
una ley del Congreso, o de una autoridad ejercida en nombre de la Nación, y la
decisión haya sido contra su validez;
2) cuando la validez de una ley, decreto o autoridad de provincia se haya
puesto en cuestión bajo la pretensión de ser repugnante a la Constitución

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Nacional, a los tratados o leyes del Congreso, y la decisión haya sido en favor
de la validez de la ley o autoridad de provincia;
3) Cuando la inteligencia de alguna cláusula de la Constitución, o de un tratado
o ley del Congreso, o una comisión ejercida en nombre de la autoridad nacional
haya sido cuestionada y la decisión sea contra la validez del título, derecho,
privilegio o exención que se funda en dicha cláusula y sea materia de litigio".
La cuestión federal “Cuestión de derecho en que directa o indirectamente esta
comprometida la Constitución federal (por vía de interpretación o supremacía).
La “cuestión federal” (llamada también por algunos como “cuestión
constitucional”) puede ser: a) simple b) compleja La “cuestión Federal simple”
se refiere a la interpretación pura y simple de normas o actos de naturaleza
federal. Recae sobre la interpretación de:- Constitución Nacional; - Leyes
federales; - Tratados internacionales; - Decretos reglamentarios de leyes
federales; - Decretos del Poder Ejecutivo.
No constituye cuestión constitucional simple la interpretación de leyes
nacionales de derecho común y normas provinciales. En las cuestiones simples
es deber del interesado demostrar el agravio constitucional, porqué el derecho
común o local está fuera de la posibilidad interpretativa que puede realizar el
juez de la causa. En su lugar, la tarea de inteligencia y encuadre en el principio
de la supremacía recae sobre la propia Constitución federal, las leyes
federales, los tratados, los decretos reglamentarios de leyes federales, los
reglamentos autónomos del poder ejecutivo, y los actos federales de órganos
del gobierno nacional.
La “cuestión Federal compleja” siempre aborda un conflicto de
constitucionalidad entre normas y/o actos infra constitucionales y la cuestión
federal. Ésta muestra dos senderos:
a) Directa
b) Indirecta
La “cuestión constitucional compleja directa” delata un conflicto de
constitucionalidad entre una norma o acto infra constitucional y la Constitución
Federal.
Ejemplos: La Constitución y leyes del Congreso; La Constitución y tratado
internacional; La Constitución y actos de autoridad federal;
La Constitución y las constitucionales provinciales y de Bs. As. ; La
Constitución y una sentencia arbitraria. La “cuestión constitucional indirecta”,
surge cuando el conflicto se produce entre normas o actos de autoridades
federales y la sentencia debe privilegiar aquella que se conforma a la
constitución, desechando la que la contradice o en su defecto, deviene en una
escala jerárquica inferior. Ejemplos: Conflicto entre decreto reglamentario y ley
reglamentaria; Conflicto entre normas federales y leyes o decretos
provinciales.
Requisitos de procedencia del REF
La Ley 48 y la jurisprudencia de la Suprema Corte, han reconocido tres tipos de
requisitos que justifican la procedencia del Recurso: a) Requisitos comunes:

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• Intervención de un tribunal judicial;


• La existencia de un juicio;
• Una sentencia;
• Cuestión judiciable
• Gravamen o agravio;
• Subsistencia actual al momento de dictar sentencia la Corte; es decir, que la
causa no debe devenir abstracta cuando se dicte la sentencia por parte de la
Corte Suprema.
b) Requisitos propios:
• Cuestión federal constitucional;
• Relación directa entre la cuestión constitucional en debate y la solución que
reconoce la sentencia;
• La sentencia recurrida haya sido contraria al derecho Federal invocado por el
apelante;
• Sentencia dictada por el Superior Tribunal de la Causa
C) Requisitos formales:
• Introducción oportuna de la “cuestión federal”
• Mantenimiento en todas las instancias;
• Interposición fundada y por escrito.
El recurso extraordinario debe ser interpuesto por escrito ante el juez, tribunal u
organismo administrativo que dictó la resolución que lo motiva, dentro del plazo
de diez días contados desde la notificación. El escrito de interposición deberá
fundarse en los términos prescriptos en el art. 15 de la ley 48 (art. 257,
CPCCN).
La cuestión federal debe haber sido introducida oportunamente en el pleito.
Esto quiere decir que el planteo constitucional debe haberse efectuado en la
primera oportunidad posible. Normalmente esto sucede en los escritos iniciales
del proceso (demanda, reconvención y contestación de ambas). Si la cuestión
federal surgiera en el trámite del juicio, deberá plantearse en la primera
oportunidad procesal válida (habitualmente en los alegatos o en la expresión de
agravios contra la sentencia de primera instancia). La introducción de la misma
debe ser clara y en términos inequívocos. Debe, además, fundarse la relación
existente entre la misma y el tema en debate en el pleito. No sólo debe ser
introducida oportunamente, sino que debe ser mantenida expresamente en
todas las instancias del juicio.

4. Orden de Prelación de las leyes en el derecho positivo argentino La


jerarquía normativa.
La supremacía constitucional supone una gradación jerárquica del orden
jurídico derivado, que se escalona en planos distintos. Los más altos
subordinan a los inferiores, y todo el conjunto se debe subordinar a la
constitución.
Cuando esa relación de coherencia se rompe, hay un vicio o defecto, que
llamamos “inconstitucionalidad” o “anti-constitucionalidad”.

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El vocabulario constitucional suele usar también, como equivalente de la


palabra “inconstitucionalidad”, la voz “nulidad”. La propia constitución la emplea
en el art. 29, y la alude en el art. 36. El derecho público provincial trae ejemplos
frecuentes, ya que muchas constituciones locales declaran que son nulos las
leyes, los decretos, y las normas que contrarían a la constitución; y a menudo
agregan que los jueces así deben declararlo al desaplicarlos.
El artículo 31 de la Constitución Nacional resuelve dos cuestiones que siendo
distintas resultan afines y están estrechamente vinculadas.
Uno de ellos es el de la supremacía constitucional y el otro esta referido al
orden de prelación de leyes.
“Art. 31.- Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se
dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley
suprema de la Nación; y las autoridades de cada provincia están obligadas a
conformarse a ella, no obstante cualquiera disposición en contrario que
contengan las leyes o constituciones provinciales, salvo para la provincia de
Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre
de 1859”.
El Orden de prelación de leyes apunta a definir cual es el grado e inserción, es
decir, la ubicación concreta y jerárquica que en el ordenamiento tienen las
normas que lo integran.
El valor de un orden de prelación emerge tan pronto se advierte que sin el la
juricidad sería sinónimo de caos, pues no habría forma de resolver los
conflictos que se suscitan entre nomas.
En el derecho argentino el orden de prelación es el siguiente:

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4.1 Supremacía de la Constitución sobre todo el ordenamiento


jurídico.

En virtud de este principio, el poder en el Estado debe conformar su actividad


con la Constitución, que tiene jerarquía de ley de leyes, o ley suprema de la
Nación, La supremacía se da a la Constitución, no a los gobernantes, con lo
que sea definitiva se atribuye el gobierno a la ley y no a los hombres.
Correspondió a la Corte Suprema
de los Estados Unidos interpretar el alcance de la disposición constitucional
que establece el carácter supremo de la ley fundamental. La Corte Suprema
nacional por su parte, en distintos fallos, dejó establecido su carácter de
intérprete final de la Constitución, por cuya razón, siempre que se haya puesto
en duda la inteligencia de alguna de sus cláusulas y la decisión sea contra el
derecho que en ella se funda, aunque d pleito haya sido resuelto en un tribunal
del lucro común, la sentencia se encuentra sujeta a revisión de la Suprema
Corte. Es elemental en nuestra organización constitucional la atribución que
tienen y el deber en que se hallan los tribunales de justicia de examinar las
leyes en los casos concretos que se traen a su decisión, comparándolas con d
texto de la Constitución, para averiguar si guarda no conformidad con ésta, y
abstenerse de aplicarlas si las encuentran en oposición con ella, constituyendo
esta atribución moderadora uno de los fines supremos y fundamentales del
poder judicial nacional y una de las mayores garantías con que se ha entendido
asegurar los derechos consignados en la Constitución contra los abusos
pasibles e involuntarios de los poderes públicos. Por otra parte, la misión más
delicada de la justicia de la Nación, es la de saber mantenerse dentro de la
órbita de su jurisdicción, sin menoscabar las funciones que incumben a los
otros poderes o jurisdicciones, toda vez que es el poder judicial el llamado por
la ley para sostener la observancia de la Constitución.

CASO EKMEDJIAN C/ SOFOVICH. Tratados de integración


En cuanto a los tratados de integración a organizaciones supra-estatales, el art.
75 inc. 24 debe entenderse como remitiendo al principio general del inc. 22 que
sólo confiere a los tratados relación sobre las leyes. Este principio vuelve a
enunciarse en el inc. 24 con referencia a las normas dictadas en consecuencia
del tratado de integración (es decir, con relación al derecho comunitario
emanado de los órganos de la comunidad supraestatal).
Para tener completo el diseño de la supremacía constitucional en la relación
entre la constitución y los tratados de derechos humanos con jerarquía
constitucional, conviene transcribir los incisos 22 y 24 del art. 75.
Art. 75 inc. 22. “Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás
naciones y con las organizaciones internacionales y los concordatos con la
Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes.

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La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la


Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre
Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su
Protocolo Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la
Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la
Convención sobre los Derechos del Niño; en las condiciones de su vigencia,
tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte
de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y
garantías por ella reconocidos. Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el
Poder Ejecutivo nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de la
totalidad de los miembros de cada Cámara.
Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos, luego de ser
aprobados por el Congreso, requerirán el voto de las dos terceras partes de la
totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquía
constitucional.”
Art. 75 inc. 24. “Aprobar tratados de integración que deleguen competencias y
jurisdicción a organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e
igualdad, y que respeten el orden democrático y los derechos humanos. Las
normas dictadas en su consecuencia tienen jerarquía superior a las leyes.

EKMEKDJIAN c/ SOFOVICH
El sábado 11 de junio de 1988 el señor Dalmiro Sáenz, en el programa
televisivo de Gerardo Sofovich, expresó todo un largo discurso con palabras
verdaderamente ofensivas, irrespetuosas y blasfemas sobre Jesucristo y la
Virgen María. Miguel Ekmekdjian al sentirse profundamente lesionado en sus
sentimientos religiosos por las frases de Sáenz, interpuso una acción de
amparo dirigida al conductor del ciclo televisivo para que en el mismo programa
diera lectura a una carta documento que contestaba a los supuestos agravios
vertidos por Sáenz. Ante la negativa del conductor del programa a leer la carta
documento, Ekmekdjian inició un juicio de amparo fundado en el derecho a
réplica basándose para ello en el Art. 33 de la Constitución Nacional y en el Art.
14 del Pacto de San José de Costa Rica.

El juez de primera instancia rechazó la demanda con los mismos argumentos


empleados por la Corte Suprema al resolver en la causa Ekmekdjian c/
Neustad, “no tiene derecho a réplica por no haber mediado una afectación a la
personalidad”. “el derecho a réplica no puede considerarse derecho positivo
interno porque no ha sido aún reglamentado”. La cámara de Apelaciones
resolvió en este mismo sentido. Como consecuencia el actor dedujo recurso
extraordinario ante la Cámara el cual no fue concedido, esto motivó la queja
por denegación del recurso ante la Corte Suprema.
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La Corte hace lugar a la queja declarando procedente el recurso extraordinario,


entendió que debía pronunciarse por tratarse de una cuestión federal en cuanto
se cuestionaban cláusulas de la Constitución Nacional y del Pacto de San José
de Costa Rica.

Deja establecido que el derecho a réplica integra nuestro ordenamiento


jurídico, sobre este punto la Corte resuelve de manera opuesta a como lo había
hecho años atrás en la causa Ekmekdjian c/ Neustad. Interpretó que al
expresar el Pacto de San José de Costa Rica, Art. 14, “en las condiciones que
establece la ley” se refiere a cuestiones tales como el espacio en que se debe
responder o en qué lapso de tiempo puede ejercerse el derecho, y no como se
consideró en el caso antes mencionado, en el que el a quo interpretó que esa
frase se refería a la necesidad de que se dictara una ley que estableciera que
el derecho de réplica fuera considerado derecho positivo interno.
Por lo tanto, el derecho a réplica existe e integra nuestro ordenamiento jurídico,
sin necesidad que se dicte ley alguna.

Para ello la Corte se basó en el Art. 31 de la C.N. y en lo establecido por la


Convención de Viena sobre el derecho de los tratados, donde se confiere
primacía al derecho internacional sobre el derecho interno.

Consideró la Corte que el actor estaba legitimado para actuar por verse
afectado profundamente en sus sentimientos religiosos, el Sr. Dalmiro Sáenz
interfirió en el ámbito privado del Sr. Ekmekdjian conmoviendo sus
convicciones más profundas, lo que implica un verdadero agravio a un derecho
subjetivo.

En consecuencia la Corte resolvió hacer lugar al derecho a réplica ordenando


la aclaración inmediata y gratuita en el mismo medio, y fue así que se condenó
a Gerardo Sofovich a dar lectura a la carta documento en la primera de las
audiciones que conduzca.

Se implementa el derecho a réplica sin una ley que lo autorice. Se evitan


abusos de la libertad de expresión. Se reconoce prioridad al derecho
internacional sobre el derecho interno. Se establece que las garantías
individuales existen y protegen a los individuos

CASO SOJO

El caso Sojo fue resuelto por la Corte Suprema de la Nación el día 22 de


Septiembre de 1887, con suma prontitud por hecho ocurrido el 4 de igual mes.
Por entonces Eduardo Sojo periodista del Diario Don Quijote “fue puesto en
prisión por resolución de la Cámara de Diputados de la Nación…” y “...por el
tiempo en que durasen sus sesiones” Sojo era un díscolo cronista y editor de
aquella época, mención esta que agrego acaso para situarse en el contexto de
la decisión adoptada por aquellos representantes del pueblo en la Cámara Baja
y rescatar su valor también en orden a la libertad de prensa y a las garantías

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conexas con la libre expresión de ideas. El modo elegido por el afectado para
cuestionar la decisión del Poder Legislativo fue la vía del “habeas corpus”.

El recurso se interpuso en forma directa ante la Suprema Corte, y la


competencia del alto tribunal para entender en el caso se dejó fundamentada
en norma expresa de la ley del 14 de Septiembre de 1963, entonces
integralmente vigente; ley esta a la que, hoy por hoy, conocemos como “la ley
48”, útil casi tan solo a los fines del Recurso Extraordinario.

En 1887, en el periódico “Don Quijote” fue publicado un dibujo, y a raíz de esto,


su redactor Eduardo Sojo fue puesto en prisión en virtud de una resolución de
la Cámara de Diputados. Sojo interpuso un recurso de Habeas Corpus ante la
Corte Suprema, diciendo que ésta tenía competencia en base a una ley de
1863 sobre jurisdicción y competencia de los tribunales nacionales.

La Corte Suprema dice no tiene jurisdicción originaria para conocer en recursos


de hábeas corpus interpuestos por particulares salvo que el individuo arrestado
fuera embajador, ministro o cónsul extranjero; o el arresto hubiese sido
decretado por tribunal o juez de cuyos autos le correspondiese entender por
apelación. Y que además, la Corte no puede entender en este caso sobre un
mandamiento del poder legislativo, porque sería repugnante a la independencia
de los poderes. Y además, la citada ley no crea un nuevo caso de jurisdicción
originaria, ni se puede ir más allá de los casos que cita la constitución.

Una ley no puede ampliar la jurisdicción de la corte más allá de los Poderes
que le confiere la Constitución Nacional.

CASO MUNICIPALIDAD DE BUENOS AIRES C/ VIUDA


ELORTONDO.
Por una ley se autorizó la expropiación de terrenos para la construcción de la
Av. de Mayo entre la Plaza de Mayo hasta la calle Entre Ríos. La mencionada
ley no sólo autorizaba la expropiación de terrenos para la construcción de los
30 mts. De ancho que ocupaba la avenida sino que autorizaba a expropiar
todos los terrenos afectados, es decir que, si estaban afectados parcialmente,
se autorizaba la expropiación de la totalidad con el fin de que la Municipalidad
vendiera el sobrante. La demandada se opuso a que su terreno fuera
expropiado en toda su extensión, porque no estaba obligada sino a venderlo en
la proporción de necesaria para construcción de la Avenida de Mayo y sostuvo
que si las leyes de expropiación permitían que la Municipalidad expropiara
todos los terrenos afectados más allá de los 30 metros para después vender el
resto, serían inconstitucionales porque no hay razones de utilidad publica sino
sólo la de permitir un lucro a la Municipalidad. Así la demandada planteó la
inconstitucionalidad indirecta o subsidiariamente, primero requirió la

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interpretación de las leyes de expropiación y en segundo lugar sostuvo que


cierta interpretación que la había afectado era inconstitucional.

La Corte dice que si bien el legislativo es el encargado de calificar la utilidad


pública, al hacerlo no puede vulnerar el derecho constitucional a la propiedad
privada, y a esto se refiere el art. 28 de la CN en cuanto que “los principios,
garantías y derechos reconocidos en sus anteriores artículos no pueden ser
alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”. En este caso, la corte
dice que cuando se expropia, no se puede ir más allá de lo requerido para la
obra, porque de lo contrario se estaría vulnerando el derecho constitucional a la
propiedad privada. También es un caso de control judicial de oficio.

La calificación de utilidad pública, aunque corresponde al congreso, no puede


hacerse vulnerando derechos constitucionales como es el de la propiedad
privada. Por lo tanto, cuando se vulnera este tipo de derechos, aunque sea por
otro de los poderes Estatales, la corte es competente para ejercer el control
constitución

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