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metapolítica

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Año 22 Dr. Israel Covarrubias González Dirección de Comunicación Institucional de la
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No. 100
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58 Eros y anomia en Georges Bataille
Edgar Morales

63 Estado, venganza y justicia


en Friedrich Nietzsche
Hugo César Moreno Hernández

74 Milan Kundera: narrativa y heterodoxia


Conrado Hernández López

La huella del crimen. Imagen de la ciudad

La guerra civil, la despolitización de la


ciudad y la politización del pueblo
Imposible, sin embargo real

Bernardo Cortés Márquez


Espacios políticos

Mario Perniola
Patxi Lanceros

Palabras-claves
18

31

36 80 Confesar, psicoanalizar y testimoniar


Fernando M. González

86 Justicia y ley: violencia y locura

contenido
en la tragedia griega
Javier Edgar Tapia Navarro

90 El “verdadero obrero de nombres”:


ley, derechos y principios en
la era veroconstitucional
Rafael Estrada Michel

Heterodoxias 100 La oscura transparencia


del lenguaje jurídico
Salvador Cárdenas Gutiérrez
Miguel Abensour: el mapa del
44 mundo y el ataúd de la utopía
Patrice Vermeren
02 Interrogar al concepto de desarrollo
Christian Descamps

Pier Paolo Pasolini, un


52 intelectual “herético”
Giovanni Falaschi
De la
por Israel Covarrubias El otro y la transformación
Profesor investigador en
de la subjetividad política
la Universidad Autónoma
de la Ciudad de México.

transgre- a palabra transgresión tiene una semántica pe-


culiar. Primero, comporta el trastocamiento de
un orden, plano, secuencia o regla. Es el punto

sión y
de quiebra entre dos ángulos que curiosamen-
te están unidos por la separación a la que em-
puja el acto de transgredir. La división de dos

otras formas cuerpos o dos puntos en el interior de un


mismo cuerpo —véase la ficción del impe-
rativo categórico que registra la identidad

de fronteras
sexual anclándola a su puro carácter bio-
lógico—, suponen observar y rastrear las
huellas de esa distancia que hace diferente

y extraño al uno del otro, y que dejan ver su total incompletud en la mutua dependencia que los

de la política
exige y sofoca. La transgresión, por ende, es un desafío a la edificación de fronteras territoria-
les, inmateriales y simbólicas, pero en el sentido inicial de que la transgresión es una frontera al
tiempo que inventa nuevos muros. Por ello, el derribamiento de las fronteras al momento de ser
transgredidas supone el nacimiento de las separaciones y límites entre los Estados, los sujetos, las
experiencias y las fantasías sociales que se traslucen en ese ángulo infinito de toda frontera. Luego
recomienza la transgresión y así sucesivamente… “Las fronteras, escribe Alejandro Grimson (2003:
22), pueden desplazarse, desdibujarse, trazarse nuevamente, pero no pueden desaparecer: son
constitutivas de toda vida social”. Ergo, no hay forma de separar las fronteras de la transgresión de
las prácticas que utiliza esta última.

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las variadas expresiones que
ruptura de un orden o ley en
INTRODUCCIÓN

adoptan sus dispositivos


Segundo, si pensamos que la transgresión es una palabra de separaciones y desvíos (Legendre, 1996). Separaciones carácter incompleto de las formas organizacionales que se
esencial en cualquier concepción sobre los universos cons- y desvíos propios de la naturaleza humana, de su composi- han heredado de la época moderna para resolver los proble-
titutivos de la política, tanto en su vertiente categorial como ción social y de su invención a través del campo histórico y mas de jerarquía y exclusión, así como para la neutralización,
en su forma histórica, entonces es una frontera que divide simbólico de lo político. “En la naturaleza humana”, señala siempre relativa, del conflicto.
a la política de lo político, ya que se vuelve una condición Kant (2004: 11), “nunca se encuentran cualidades loables sin ¿Toda aspiración a la constitución del común “des-sustan-
sine qua non es posible construir opciones para ampliar las que existan, al mismo tiempo, formas degeneradas de dichas cializado” es singularmente transgresiva en el contexto del
formas que adopta el proceso gradual e históricamente de- cualidades que, en una gradación infinita, terminen en el de- hiper-liberalismo democrático? Esto es, ¿toda manera de
terminado donde a los sujetos se les permitirá habitar el es- fecto más extremo”. Por ello, el proceso que une al sujeto transgresión que involucra al común es política por el hecho
pacio político que “constituye” a la ciudad (civitas); pero ahí con su alteridad en el acto mismo de la transgresión de nues- de disolver la terrible tendencia hacia la petrificación de las
también será síntoma de ciertas maneras de participación tros universales políticos vigentes (el Estado, la democracia, identidades y la convicción unívoca de producción del lazo
del ciudadano (cive) en la decoración —por más excéntrico la ley, el orden, la libertad) es una de las causas para que se social? Parece que el problema no es la transgresión, sino
que parezca— del juego a un tiempo perverso y fascinante produzca la subjetivación de la vida política. Este proceso, el sujeto y los grupos sociales que la usan como proceso
de la articulación del lugar común. además, permite la dinamización de lo propio que la prohi- conjuntivo de ataque y defensa. Es decir, el problema no es
Para el Diccionario de la Lengua Española la transgresión bición captura en la regla con lo impropio de su vigencia a el efecto de construcción de vidas sociales “fuertes”,01 más
es la “acción o el efecto de transgredir”, y este último vo- través de la subversión que la condiciona y configura. Quien bien que un puñado de transgresores usen en nombre de esa
cablo significa: “Quebrantar, violar un precepto, ley o esta- ha señalado la enorme actualidad de este rasgo de la política posibilidad la violencia y las formas más atroces de irrupción
tuto” (DEL, 2016). Tanto en los diccionarios antiguos como es Jacques Rancière, que al preguntarse “¿Qué es un proceso espacial y política que hoy las encontramos en la base del
en los contemporáneos, la transgresión está referida al acto de subjetivación?”, responderá: “[es] la formación de un uno terrorismo que golpea a las democracias. Por ello, la tras-
o acción de ir más allá de lo que se estatuye como prohibi- que no es un yo o uno mismo sino que es la relación de un yo gresión es peculiar: funda sus causas y sus efectos, aunque
ción o negación por parte de la estructuración de un orden o de uno mismo con otro”. Más adelante continúa: lejos está de poder desarrollar con claridad su justificación
que abreva del ejercicio del poder (en sus variadas formas política o, en el peor de los casos, religiosa.
de manifestación, aunque destaca el de raigambre política), un sujeto es un in-between, un entre-dos. Proletario Para Giorgio Agamben (2006: XVI), la existencia de los
pues cumple el objetivo de representar al propio poder de la [por ejemplo] fue el nombre “propio” dado a personas “lugares sin espacio” (topos outopos) es una realidad que
política al señalizar su adentro de su afuera. Sin embargo, es que estaban juntas y que por lo tanto estaban entre: indica desde el punto de vista simbólico pero también desde
su simbiosis la que permite considerarla como un fenómeno entre varios nombres, estatutos o identidades; entre la la concreción en los campos sociales de su historicidad —la
sutil y escurridizo pero central en la vida de las democracias humanidad y la inhumanidad, la ciudadanía y la nega- desterritorialización del trabajo y la inmaterialización del
actuales. En su libro que le dedica a Georges Bataille, Mario ción de ésta; entre el estatuto de hombre útil y el del capital son ejemplos elocuentes— el hecho de que el lugar
Perniola señala sobre este dilema que “La transgresión de ser hablante y pensante. La subjetivación política es una no necesariamente inscribe a la espacialidad, ya que puede
la ley se resuelve en una confirmación de la ley que la hace puesta en práctica de la igualdad —tratamiento de un suponer una pura “diferencia” que permite la elaboración
posible” (Perniola, 1998: 44). Más adelante vuelve sobre el daño— por personas que están juntas y que por tanto de una “topología filosófica”, una “estancia” propia e impro-
particular, y sostiene que la transgresión es “[…] la ruptura están “entre”. Es un entrecruzamiento de identidades pia, que niega y afirma la relación de un “yo” con su “otro”
con la prohibición de decir la perversión, tan es así que la que reposa sobre un entrecruzamiento de nombre: (como en el caso del fetichista y el objeto de su deseo, tema
decisión de decir todo conlleva la afirmación incondicional nombres que conectan el nombre de lo que está fuera- al que dedica precisamente un capítulo central de su libro
del discurso” (Perniola, 1998: 87). de-la-cuenta, que conectan un ser a un no-ser o a un Estancias). Tal vez la transgresión tenga que ser pensada
El objetivo principal de este número especial es el de pro- ser-por-venir (Rancière, 2004: 30). desde la topología filosófica que convoca en el lugar donde
blematizar el fenómeno de la transgresión desde y a través desarrolla la diferencia radical de la alteridad que oculta,
de su relación con la vida política y el poder que se desarrolla En este sentido, podemos comprender la fuerza contenida al grado de cubrir una parcela del proceso de subjetivación
en su interior como palanca de movilización frente a la pro- en la lógica de la yuxtaposición de identidades, de poderes política que supone el encuentro con el otro. Por ello, es po-
ducción de normativización y normalización de las relaciones “otros” que surgen del espectáculo de la pluralización de las sible la relación entre el dispositivo de la ley que reproduce
y las entidades que son separadas por el rebasamiento de las sociedades actuales y que lo propio de su pretensión univer- los universales de la política tanto en la dimensión de la es-
fronteras que funda los lugares específicos de la política. En salizante fecunda la aspiración social “fuerte” de sustanciali- critura, así como en la actividad persuasiva, y las reglas de
este sentido, es un libro colectivo que intenta aproximarse al zación de la comunidad (Nancy, 2010: 151); aspiración que es la transgresión, y menos con la transgresión misma, lo que
fenómeno de la subjetivación de la política, ya que no es posi- en sí misma una forma de transgresión a la regla mínima de
ble la experiencia de comunidad y, por ende, de la formación la ausencia de centro de la vida pública contemporánea, so- 01 . Si podemos suponer que son fuertes en sus expectativas no en sus
recursos mucho menos en sus raíces.
de un lugar “común”, sin pluralismo y sin el establecimiento bre todo en sociedades donde existe una clara conciencia del

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INTRODUCCIÓN ISRAEL COVARRUBIAS

sugeriría que la transgresión es el elemento diferencial en- polis en el mundo antiguo, del principado o del Estado en la no sólo una real independencia frente al hombre, sino por una fuerte dosis de liberalización social y relajamiento
tre la ley que funda el ordenamiento político y las reglas que época moderna. Por ejemplo, si atendemos a la genealogía también un nuevo modo de concebirse a sí misma y a su de las normas legales, morales y culturales que pueden ter-
definirán el adentro del afuera de la estructuración de ese semántica de la categoría de anomia, observaremos que la participación en las relaciones sexuales, la cuestión se- minar en el incremento significativo de la criminalidad (y de
“común”, donde precisamente la transgresión queda como palabra en el origen griego estaba adherida totalmente al fe- xual seguirá siendo rica de rasgos morbosos y será nece- fenómenos contiguos) en variadas formas: pandillerismo,
elemento excluido, ya que “La ley —sugiere Nancy (2010: nómeno de la transgresión del gobierno de la ley, es decir la sario ser prudentes con cualquier innovación legislativa. nacimiento de la figura del pequeño infractor, alcoholismo,
149)—, conoce únicamente los lazos formales y externos”. anomia suponía estar “fuera” de la ley. Pero esta concepción Cada crisis de coerción unilateral en el campo sexual drogadicción, salud precaria, ausentismo y alta rotación en el
Así, la transgresión pareciera no tener espacio en el juego se amplía a partir de las contribuciones de la sociología en lleva en sí a un desenfreno “romántico” que puede agra- trabajo, auge de los cabarets y los salones de prostitución, in-
de la política, salvo que la subjetivación de ésta reproduzca el siglo XIX, cuando se agregó el rebasamiento de los límites varse por la abolición de la prostitución legal y organiza- digencia, los fenómeno de la nocturnidad relacionada al sexo
ciertas estancias o lugares del poder. que suponían las leyes morales o sociales como fenómenos da. Todos estos elementos complican y hacen muy difícil y al travestismo de los cuerpos que no se conforman con la
Por consiguiente, la transgresión es un proceso que cubre sociales desviados (Atria, 2011: 81-83). En este sentido, la toda reglamentación del hecho sexual y cualquier inten- relativa calma de la moral capitalista, etcétera. En la misma
la exigencia de tener lugares sin espacialidad para que se le transgresión ocupaba un lugar relevante en los ritos de paso to por crear una nueva ética sexual que esté conforme línea de análisis, Brunon Holyst (1994: 252-253) advierte que:
pueda reducir a la prohibición de la ley y las normas escritas que se configuraron como fenómenos intersticiales que van a los nuevos métodos de producción y trabajo. Por su “Si el desarrollo económico se produce de modo repentino
que son configuradas a través de los diversos dispositivos jurí- del orden al desorden y viceversa, y que las comunidades parte, es necesario proceder a dicha reglamentación y a y espontáneo, sin tener en cuenta las características de las
dicos, y que terminaron por ser los ámbitos privilegiados para ponen en acción para el desarrollo de las prácticas sociales, la creación de una nueva ética. Es importante subrayar llamadas estructuras sociales atrasadas, entonces se produce
capturarla en la época moderna. Desde esta óptica, la trans- uniendo a los sujetos que las componen por medio de la pro- cómo los industriales (especialmente Ford) se han inte- un verdadero ‘genocidio cultural’, al que acompañan muchos
gresión tiene un signo negativo para el campo jurídico-institu- ducción de sentido en el corazón de la sociedad, esto es, en resado en las relaciones sexuales de sus dependientes fenómenos de la patología social”.
cional, aunque se vuelva totalmente contrario a este carácter los estratos más invisibles de conjugación (Gasparini, 1998). y en general en el cuidado de sus familias; la apariencia Luego entonces, el fenómeno del prohibicionismo, tan
(sin que por ello logre un valor positivo) cuando se identifica De los muchos ejemplos sociológicos, citemos el apunte de “puritanismo” que ha asumido este interés (como en caro para la nueva normativización estatal de impronta deci-
en la mudanza de lo viejo a lo nuevo, de lo tradicional a lo en “Americanismo y fordismo” de Gramsci (1997: 414-431). el caso de la prohibición) no debe llevarnos al error; la monónica, y que surge como respuesta a los efectos sociales
moderno, y de éste a lo contemporáneo. Volverse el opuesto En este texto, el teórico italiano trabajó una serie de anota- verdad es que no se puede desarrollar el nuevo tipo de de los procesos de industrialización y transformación del
de esa negatividad institucional que infiere la construcción ciones sobre las figuras de la transgresión que acompañaron hombre exigido por la racionalización de la producción espacio político,02 actúa como amortiguador de la disolución
de reglas escritas para la garantía de la vida en común es las dinámicas del cambio social en el pasaje cultural, políti- y del trabajo, hasta que el instinto sexual no haya sido de los lazos que desaparecen en momentos de moderniza-
análogo al proceso que en la primera modernidad operó a co y económico del siglo XIX al XX. Obviamente la atención regulado, incluso racionalizado (Gramsci, 1997: 418-419). ción social. Recordemos que el tiempo que levanta un muro
través del fenómeno de la “censura” y la reglamentación por estaba puesta en Estados Unidos, aunque no se detenía a la imaginación de los “perversos” es el resultado de las
medio de “censos” de la vida moral de las sociedades; así lo sólo en ese país. Gramsci intuía que la aparición intempes- La derivación de esto es que la transgresión puede ser inter- grandes codificaciones de la vida pública de la modernidad
advierte Bianchin (2005: 11): “la tarea de la censura es la de tiva de nuevas moralidades por el cambio del régimen de la pretada como un fenómeno de entrada y de salida. en las diversas artes clasificatorias que acompañaron al siglo
llegar ahí donde no llegan las leyes: la censura no es el poder economía, que pasaba del individualismo liberal clásico a la Es un fenómeno de entrada porque rompe lazos, o por XIX casi desde sus comienzos; artes disciplinarias como la
de la fuerza que obliga, ni de la voluntad que obliga, antes economía programada del fordismo, transformaba los códi- lo menos los desgasta, con el mundo social “tradicional”, demografía, la criminología, la psicología, la medicina legal,
bien, el de la mirada que registra […], que distingue, clasifica, gos sociales de las comunidades, los grupos y las familias, al “premoderno”, “familiar” “primitivo”, previo a la época de la antropología, etcétera. Es decir, paralelo al incremento
vigila, reprime y enjuicia; un poder diferente a la violencia y a grado de permitir el nacimiento y el desarrollo de fenóme- las grandes transformaciones sucedidas mediante el proceso de los ritmos de la industrialización y la transformación del
la ley, y que consiste esencialmente en el disciplinamiento de nos de transgresión en el campo de lo que definía como “la de industrialización avanzada que marcó los inicios del siglo espacio político en el siglo XIX, se imprimirá un cambio de
las costumbres”. Este mecanismo explicaría (o por lo menos cuestión sexual”, y que se expresaban en formas particulares XX, aunque como se sabe el proceso ya estaba en marcha subjetivación de lo político donde se confina a la vida privada
están en condiciones de ofrecer un conjunto de elementos de bestialismo y pederastia en la frontera entre el ambiente desde el siglo XIX. Sobre el particular, Gramsci (1997: 419) la liberalización de los cuerpos y sus perversidades, dado su
explicativos) la relación directamente proporcional entre pro- del campo (mundo rural) frente a la embestida “racional” afirma que: “La historia del industrialismo ha sido siempre carácter transgresivo y mimético:
hibición, tanto moral como legal, con el transgresor en ciertas de la ciudad (mundo urbano). También advertía la aparición una continua lucha contra el elemento de ‘animalidad’ del
épocas (la moderna no se escapa) que hacen del uso obsesivo de nuevas funciones sociales que cubría lo femenino y que hombre, un proceso ininterrumpido, con frecuencia doloro- A partir de 1810 el Código Penal francés, surgido de la
de las leyes contra quien transgrede la aniquilación de cual- obligaba al despliegue de maneras innovadoras de regla- so y sangriento, de subyugación de los instintos (naturales, Revolución y del Imperio, transforma de arriba abajo la
quier promesa de conjunción y subjetivación en el terreno de mentación pública (análogas a la de la censura de la primera es decir, animalescos y primitivos) a las siempre nuevas, más legislación sobre las costumbres, a tal punto que sirvió
la política como juego diferencial entre lo uno y lo múltiple. modernidad) de la vida sexual y de expresiones considera- complejas y rígidas normas y hábitos del orden, de la exacti- de modelo de referencia, en grados diversos y durante
La derivación sociológica está a la vista y nos lleva a uno das “obscenas”, “perversas”, “innaturales”. La inferencia de tud, de la precisión que hacen posible las formas más gene- todo el siglo, al conjunto de los países de Europa. […]
de los capítulos centrales de la historia de la ciencia social: la Gramsci es sugerente. Me permito citar en extenso: rales de la vida colectiva que son la consecuencia necesaria
transgresión es el acontecimiento vinculado con la conducta del desarrollo del industrialismo”. 02 . Véase la reflexión de James Bryce, Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca
y Robert Michels, hasta llegar a la de Max Weber, que desde diversas
desviada, cuyo desenlace es la anomia como forma disrupti- La cuestión ético-cívica más importante vinculada a la Es un fenómeno de salida porque la falta de control de
perspectivas señalaron el elemento disruptivo de los efectos no
va de la vida en sociedad. Por lo tanto, supone una expresión cuestión sexual es la de la formación de una nueva per- las estructuras sociales que nacen cuando se “abandona” el esperados de la modernización del paisaje político y social de finales del
transgresiva al ordenamiento general de la ley de la civitas o sonalidad femenina: a fin de que la mujer logre alcanzar mundo social tradicional, difícilmente se consolidan sin pasar siglo XIX y comienzos del siglo XX.

10 11
INTRODUCCIÓN ISRAEL COVARRUBIAS

Desde esta perspectiva, todas las prácticas sexuales propia) devienen en “extranjeros del interior”, al grado de sus órganos: pueblo versus oligarquía; razón versus deseo […] los nobles, los poderosos, los hombres de posición
son laicizadas y ninguna puede ser ya objeto de delito ser pensados y “comprendidos” en concordancia con esta (cabeza versus órganos sexuales); soberanía versus sumisión; superior y elevados sentimientos quienes se sintieron
o de crimen, desde el momento en que son privatizadas categorización. Aquí, el “otro” bajo la máscara del salvaje, público versus privado. Por ejemplo, en (dis)continuidad con y se valoraron a sí mismos, y a su obrar como buenos,
y consentidas por parejas adultas. La ley sólo interviene el “monstruo” o el “bárbaro”, deviene la frontera que funda las formas de categorización del cuerpo que se le imponen a o sea como algo de primer rango, en contraposición a
para proteger a los menores, castigar el escándalo —es los orígenes de la ciudad misma. Al respecto, Luis Goytiso- las sociedades decimonónicas, en nuestros días dos figuras todo lo bajo, abyecto, vulgar y plebeyo […] el derecho
decir, los ultrajes cometidos en la vía pública— y sancio- lo (2006: 28) sentencia: “La historia de los pueblos empieza cubren una parte significativa del espectro público de los del señor a dar nombres llega tan lejos que deberíamos
nar los abusos y las violencias perpetrados en personas siempre por un conflicto con el bárbaro”. Y adelanta: “Está transgresores: el pederasta y el terrorista, que hacen del uso permitirnos el concebir también el origen del lenguaje
no consintientes. […] En consecuencia, las singularida- también en el origen de las religiones, cuando determinado de sus cuerpos un “arma de destrucción”; el primero, del me- como una exteriorización de poder de los que dominan:
des sexuales consideradas más perversas —bestialis- pueblo elegido lucha contra los otros, que no poseen la reli- nor que ultraja, y el segundo, del lugar que hace desaparecer dicen “esto es esto y aquello”, imprimen a cada cosa y
mo, sodomía, inversión, fetichismo, felación, flagelación, gión verdadera” (Goytisolo, 2006: 28). con su espectáculo (Roudinesco, 2009: 233). a cada acontecimiento el sello de un sonido y con esto
masturbación, violencias consentidas, etc.— ya no son Segunda estancia: la transgresión como problema de lo se lo apropian, por así decirlo (Nietzsche, 1996: 32-33).
objeto de condena, puesto que la ley deja de intervenir religioso en la forma clásica de lo sagrado versus profano;
en la manera como los ciudadanos prefieren alcanzar Cinco estancias para la transgresión pecado versus permisión; lo visible versus lo invisible. Un Segundo, la transgresión como apertura radical del espacio
el orgasmo en su vida íntima. Desprovistos de su furor caso ejemplar para este campo es la obra El erotismo de público para que se logre la diferenciación entre ciudada-
pornográfico, se rebautizan al capricho de una termino- Estas líneas de trabajo son algunas dentro de las muchas que Georges Bataille (1997), recurso indispensable para estudiar nos y no ciudadanos. Su corolario más violento es la pérdi-
logía sofisticada (Roudinesco, 2009: 86-87). redundan la categoría de transgresión en la historia de las la relación entre profanación (transgresión) y conjunción con da gradual del derecho de poder hacer acto de aparición en
ideas y del pensamiento político y social moderno, así como el universo de lo sagrado. Recientemente Giorgio Agamben la ciudad como ciudadano. Piénsese, por ejemplo, en el de-
Observemos cómo se consolida un núcleo nominativo que en la historia del pensamiento político contemporáneo. En (2005) ha desarrollado un ensayo titulado Profanaciones que sarrollo de la figura del “desaparecido” en las democracias
producirá uno de los episodios más intensos de categorización este campo es posible encontrar una tradición de estudios se aproxima a las coordenadas de esta estancia. latinoamericanas. Paul Virilio desarrolló una tesis provoca-
unidireccional de la modernidad, ya que al establecer las nor- sobre las funciones sociales y simbólicas de los mitos y de Tercera estancia: la transgresión como potencialidad en dora al respecto. Para este autor, en la concepción clásica
mas y las pautas generales de coordinación social a través del la iconología de la otredad que dan cuenta del amplio cam- dos sentidos. Primero como forma de cimentación de los de la política, cuando la forma de la ciudad (civitas) apare-
aparato jurídico del Estado, logrará desplegar con éxito el de- po de investigación en el interior de las ciencias del hombre lugares de segregación entre élite política y clases menos ce, al mismo tiempo aparece “la figura del ciudadano”. Así,
sarrollo de la universalización de la política (y una “reducción” con relación a ciertos temas y problemas que pasan por las favorecidas, lo que termina por organizar un sistema de se- al hacer una reflexión sobre las “locas” de la Plaza de Mayo
o auténtica “prohibición” de lo político) en la centralidad de semánticas y los fenómenos de la transgresión, al menos a paración que puede encontrar en el odio al “otro” un carbu- de Argentina, indica que los “desaparecidos” cumplen una
sus semánticas: la ley, el orden, la libertad, la igualdad, lo puro, partir del Renacimiento (Bartra, 1993: 35-50). rante poderoso (véase la cuarta estancia). En este sentido, es función central en el proceso a través del cual se “puede
lo propio, entre otras nomenclaturas, reduciendo el proceso Ahora bien, uno de los propósitos específicos de este nú- sintomático el pathos de la distancia que advirtió Nietzsche: hacer desaparecer” la ciudadanía para transformar a los
de subjetivación política a la construcción de identidades “só- mero es la de incidir en la construcción de un léxico contempo-
lidas” y excluyentes unas de otras. Así, no sólo es aplicar la ley ráneo de la teoría política a través de las dos rutas de análisis
al territorio definido políticamente, sino además normalizar citadas al comienzo de la introducción. Es decir, los distintos
las conductas y las acciones de los sujetos que están en ese autores hacen un esfuerzo por comprender a la transgresión

división de dos pun-


territorio, corroborando el “continuum que va de la legalidad como forma de ruptura de un orden o ley en las variadas ex-
a la normalidad” y viceversa (Boltansky, 2016: 77). presiones que adoptan sus dispositivos, así como potencia
Caso análogo sucede con la lectura fundada en el eje “ci- que resulta fundamental para la subjetivación de lo político.
vilización-barbarie” que enmarca la ficción del salvaje como En síntesis, la transgresión supone una serie de figuras analíti-
figura de “extranjeridad”, de otredad “agreste y cruel”, pro- cas que podríamos reunir a través de la pareja “arriba-abajo”,

tos en el interior de
pia del halo modernizador de conquistadores, colonizado- o como lo indica Roger Bartra, en el eje “norte-sur”, con lo
res y demás bichos señoriales, para los cuales “los salvajes que estaríamos en posibilidades de esbozar algunas variacio-
adoptan a veces la forma de bárbaros que descienden en nes sugerentes para un discurso de teoría política que pueda
hordas destructoras desde el norte o de indígenas primitivos relacionarse con la filosofía y la ciencia política, pero también
que invaden desde el sur” (Bartra, 2002: 119 [cursivas mías]). con el campo de la teoría social y la teoría crítica.

un mismo cuerpo
La transgresión en esta vertiente discriminadora imagina De tal modo, podríamos dividir en cinco estancias de re-
mundos habitables frente a mundos inhóspitos; identifica flexión el marco de categorización sobre la transgresión, el
al transgresor como un habitante de los márgenes (por ello poder y la subjetivación política que aquí se desarrollará.
la espacialización norte-sur) de la ciudad, pero que sin ser Primera estancia: la transgresión como problema de la
extranjero (pues en muchos casos se encontraba en tierra relación histórica entre el cuerpo (sobre todo político) con

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INTRODUCCIÓN ISRAEL COVARRUBIAS

ciudadanos en “extranjeros en el interior” de un Estado ¿Un nuevo prefacio para la transgresión? subjetivación política, así como del proceso de gubernamen- la guerra civil y el efecto radical de despolitización que im-
—interpretable como una forma de supresión del otro—, talización del otro. El hecho cobra relevancia en nuestros días porta para la ciudad y para la vida de los ciudadanos a partir
lo que significa la pérdida de identificación y el descrédito Tomando prestado el título (“Prefacio a la transgresión”) de si pensamos que las múltiples maneras de relacionar al yo con del libro que Giorgio Agamben publicó sobre el tema en 2015.
progresivo de todo derecho estatuido por el gobierno de un artículo de Michel Foucault para nombrar este parágrafo, su alteridad en el concierto de las democracias colindan con En la segunda sección, contamos con cinco contribucio-
la ley. Al desaparecerlos como ciudadanos, el orden estatal y que publicó en 1963 en la revista Critique, en un número uno de los desafíos más intensos de la política: la consolida- nes sobre un número igual de figuras que sin duda hicieron
los hará reaparecer pero como “muertos vivos” y no preci- dedicado a Georges Bataille (Foucault, 1996: 123-142), in- ción de la biopolitización de la sociedad y del desarrollo de de la transgresión un modo de existencia y crítica social. La
samente como ciudadanos (Virilio, 1981: 9-18). terrogarse sobre la posibilidad de un “nuevo prefacio a la las instituciones que identifican todavía hoy a la democracia sección abre con una aguda reflexión de Patrice Vermeren
Cuarta estancia: la transgresión como relación de movili- transgresión” no es un ejercicio equivocado, ya que se puede con una forma de gobierno, y en muchos casos, con una for- sobre el recientemente fallecido Miguel Abensour y la ac-
dad social y económica, como factor que permite el pasaje volver (y de hecho, el tema en sí lo es hoy) relevante en la me- ma de sociedad. Todo ello en un ambiente donde los Estados tualidad de estudiar y discutir sobre las utopías y su seduc-
de la exclusión hacia la inclusión, sobre todo en contextos de dida en que el lector se encontrará frente a una serie de de- han “evolucionado” rápidamente hacia una forma estatal de tora “(in)actualidad”, en concordancia con las directrices
cambio político rápido, donde puede suceder que nos encon- bates que introducen desde diversas filiaciones disciplinarias seguridad, fundados en la “necesidad” y el “miedo” de los desarrolladas en esta introducción del topos outopos. Lue-
tremos ante la evidencia de la consolidación de una fuerte como la filosofía, la sociología, la ciencia política, la historia, ciudadanos, que son espoloneados a partir de la aparición go, tenemos una lectura sobre algunos de los aspectos más
“naturalización” del desprecio por la igualación público-polí- el derecho y el psicoanálisis, tópicos y procesos políticos que de un otro absoluto que se manifiesta de manera relativa, polémicos de la biografía y la obra del escritor y cineasta
tica (estigmatización) que ocasionaría un bloqueo institucio- componen y agregan entendimiento al circuito histórico que por ejemplo, en el problema del terrorismo que azota a las italiano Pier Paolo Pasolini, por parte de Giovanni Falaschi,
nal y moral del cambio, y por extensión, de la transgresión relaciona la transgresión con los cambios en la subjetivación democracias (Agamben, 2015). Uno de los efectos de este quién subraya la obsesión de Pasolini por transgredir nor-
como forma de dinamización social (Grignon, 1993: 23-25). de la política y del poder; circuito que en el caso particular problema ha sido la despolitización del ciudadano, lo que mas políticas, morales y culturales para advertir los efectos
El odio como forma de “naturalización” del desprecio al de la modernidad aparece cuando en el mundo social ya no supone una nueva configuración del “extranjero del interior” perniciosos de la espectacularización de la sociedad italiana
otro ha cobrado vida en las sociedades democráticas a par- se “reconoce un sentido positivo a lo sagrado” (Foucault, al transgredirse las garantías individuales cada vez que se re- y europea en una época que va de los años cincuenta del
tir de los problemas derivados por las fuertes oleadas mi- 1996: 124). La constatación de este vacío, o como el propio curre a la declaración del estado de emergencia o excepción: siglo XX hasta mediados de los años setenta, momento del
gratorias de países pobres a los países ricos, principalmente Foucault subraya, de esta “ausencia centellante”, pudiera ser reducción de la apropiación del espacio público, la sospecha asesinato del escritor italiano. Asimismo, contamos con la
hacia Estados Unidos y Europa occidental. Si bien el odio un potencial comienzo de la variante antropológica y filosó- como norma, y la posibilidad de entrar en el espacio privado contribución de Edgar Morales Flores, quién se detiene en
cruza totalmente el fenómeno de la diferencia racial, será fica de la des-universalización de la política y la democracia sin orden judicial (Agamben, 2015). Quizá este momento re- algunos pasajes de la obra de Georges Bataille, figura de la
con el miedo al otro, al extraño, que cobrará inusitada fuer- contemporánea, que al esfuerzo de reproducción de sus uni- vela uno de los atisbos de la democracia, de la historia de lo transgresión por excelencia. Asimismo, tenemos una inda-
za a través del fenómeno de la xenofobia. Cabe agregar que versales, termina por confinar sus formas en significantes to- político por venir y que dibuja su estancia menos apacible en gación puntual por algunos juegos de derribamiento-erec-
hay una diferencia fundamental entre racismo y xenofobia, talmente vacíos, con el riesgo de “llenarlos” o “alimentarlos” la intermitencia de la violencia y el “retorno” de la religión. ción de la ley en el pensamiento de Friedrich Nietzsche a
pues se puede ser xenófobo sin ser racista y ser racista sin en los límites de su capacidad de integración social. cargo de Hugo César Moreno Hernández. Por su parte, Con-
ser xenófobo (Revelli, 1996: 141-143). En esta antología de Metapolítica que hemos preparado rado Hernández López hace un esfuerzo de categorizar el
Quinta estancia: la transgresión como dispositivo de para festejar su número cien, la noción de transgresión se des- En busca de una “obra ausente” carácter abiertamente heterodoxo de la figura del escritor
confrontación entre el poder político y las zonas de contra- dobla por diversas estancias topográficas, pero sobre todo to- Milan Kundera, quizá uno de los escritores contemporáneos
poder, es decir, como proceso de “des-naturalización” del pológicas; desarrolla su “biografía” a través de sus “cultores”, El número está estructurada en tres grandes apartados: más audaces en el panorama de las narrativas que hemos
desprecio hacia el otro que operará en esta dirección como es decir, de algunos de sus personajes, que junto a las obras ex- “Espacios políticos”, “Heterodoxias” y “Palabras-claves”, y a heredado de la segunda mitad del siglo XX.
lugar que constantemente obliga a la transformación del cepcionales que producen, terminan por construir un conjunto partir de ellos desarrolla las diversas claves de lectura que En la tercera sección, Fernando M. González trabaja tres
aparato de producción normativa, cultural y moral de las de categorizaciones que deben ser pensadas como herramien- hasta este momento se han comentado. En la primera sec- planos categoriales que están supeditados a la lógica de las
sociedades contemporáneas. tas útiles (por su significación en ciertas palabras-clave) para ción aparecen tres artículos que trabajan múltiples direccio- fronteras de lo político, pero también en ciertas formas de
Como se puede observar, en las cinco direcciones la dife- nuestras tareas de enseñanza y transmisión del conocimiento. nes filosóficas y políticas de la transgresión: Patxi Lanceros transgresión: los dispositivos de la confesión, el análisis y el
rencia entre oikos y polis se hace presente, incluso sugiere Pero también hemos pensado en la posibilidad de contribuir aborda la fundamentación de la ciudad (civitas) a partir del testimoniar. Por su parte, Javier Edgar Tapia Navarro desarro-
que la transgresión es una potencia contenida en el fondo a la construcción de diversas “rutas de navegación” por los concepto de crimen que está en su origen y junto a la posibili- lla una reflexión sobre el papel que juega la violencia en el
de la relación entre lo doméstico y lo público, en espera de claroscuros de la política, sea definida como fenómeno histó- dad de instituir la espacialidad para el sujeto-ciudadano (cive) interior de las diversas narrativas de las tragedias en la Grecia
generar oportunidades de exposición desde la vida privada rico, sea trabajada como fenómeno filosófico, sea igualmente en el juego inclusión-exclusión. Mario Perniola desarrolla clásica a partir de la siguiente oración: “No hay forma de vol-
y que irá más allá, por ejemplo, de las reglas morales de señalada como fenómeno teórico, y que tiene en la categoría un alegato crítico sobre la sociedad del consumo actual y su verse loco si no es en el seno de la ley”. Rafael Estrada Michel
cada familia, de cada tribu, de toda sociedad, como en la de transgresión una semántica aún por hacerse. Este volumen relación con el terrorismo a partir de los ataques en 2001 a desarrolla una crítica puntual a los usos perversos de la lengua
vida pública: la búsqueda de un suelo común que encuentra colectivo intenta ser un primer paso en esta dirección. las Torres Gemelas de Nueva York, advirtiendo la entrada de del derecho y la justicia por parte de los llamados “expertos”
en las leyes de la polis su cimiento, pueden ser señaladas La compilación tiene su punto de partida en la heterogé- las sociedades actuales a un nuevo régimen de historicidad que literalmente expulsan la materia de elucubración de toda
como antídoto a la transgresión que el universo de lo priva- nesis del fenómeno de la transgresión, en el sentido de que (presentismo) caracterizado por el ascenso de nuevas fobias norma: la vida, sobre todo aquello que potencialmente es de
do genera cotidianamente. se esfuerza por comunicar el espacio de ciertas formas de y prejuicios. Bernardo Córtes Márquez discute la categoría de todos. Salvador Cárdenas Gutiérrez juega con el oxímoron

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INTRODUCCIÓN ISRAEL COVARRUBIAS

acto de ir más allá


formas políticas, tanto clásicas como contemporáneas, que la presente entrega, ofrecida sobre todo al lector de “obras
pueden conjugarse en el título que lleva: La vida política al ausentes” del mercado editorial actual de nuestro país. m
límite. Transgresión, subjetividad y poder. Incluso se puede
agregar que el título juega con las dos narrativas intrínsecas a

de lo que se estatu-
la gramática de la transgresión: “la vida política al límite”, que
puede desplegarse en una “vida política en el límite”. ¿Cuá-
les son sus divergencias?, ¿qué cambia conceptual, filosófica
y políticamente? Es una tarea que necesita otro número de Bibliografía
nuestra revista para poder ser desarrollada. Asimismo, la afi-

ye como prohibición
Agamben, G. (2005), Profanaciones, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora.
nidad que expresan todos los materiales de esta obra sugiere _____, (2006), Stanze. La parola e il fantasma nella cultura occidentale,
un recorrido por diversas maneras de narrar y contradecir las Turín, Einaudi.
_____, (2011), Infancia e historia. Destrucción de la experiencia y origen de
figuras de la ley y del orden político en los lugares, materiales la historia, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora.
o inmateriales, de la democracia en el mundo antiguo y en _____, (2015), “De l’Etat de droit à l’Etat de sécurité”, Le monde, 24 de
el moderno. En este sentido, los artículos pueden ser leídos diciembre.

o negación por parte


Atria, Raúl, “Anomia”, en B. Badie, D. Berg-Schlosser y L. Morlino (eds.),
como “fragmentos” que atisban nuevos significantes en tor- International Encyclopedia of Political Science, vol. 1, Thousdand
no a lo político. O como lo sugiere Giorgio Agamben, quién Oaks, Calif., Sage-International Political Science Association.
Bartra, R. (1993), “Salvajismo, civilización y modernidad: la etnografía
ha vuelto a proponer en el campo de las ciencias humanas el
frente al mito”, Alteridades, año 3, núm. 5.
juego de la escritura de un libro imposible, _____, (2002), “El Otro y la amenaza de la transgresión”, Desacatos. Revis-
ta de antropología social, núm. 9, primavera-verano.

de la estructuración
Bataille, G. (1997), El erotismo, México, Tusquets.
Cada obra escrita puede ser considerada como el pró- Bianchin, L. (2005), Dove non arriva la legge. Dottrine della censura nella
logo (o más bien como la tablilla perdida) de una obra prima età moderna, Boloña, Il Mulino.
jamás escrita y que permanece necesariamente así, Diccionario de la Lengua Española (2016), “Transgredir”, Madrid, Real
Academia Española, disponible en: dle.rae.es/?id=aK1FmOQ
puesto que, con respecto a ésta, las obras sucesivas (a Foucault, M. (1996), “Prefacio a la transgresión”, en M. Foucault, De len-
su vez preludios o moldes de otras obras ausentes) no guaje y literatura, Barcelona, Paidós.
Gasparini G. (1998), Sociologia degli interstizi. Viaggio, attesa, silenzio,
representan más que estacas o máscaras mortuorias.
sorpresa, dono, Milán, Bruno Mondadori.
La obra ausente, que no puede ser exactamente situa- Goytisolo, L. (2006), “Diferentes sin fronteras”, Letra internacional, núm.
da dentro de una cronología, se transforma así en las 91, verano.
Gramsci, A. (1997), Le opere, Roma, Riuniti.
obras escritas como prolegomena o paralipomena de Grignon, C. (1993), “Racismo y etnocentrismo de clase”, Archipiélago.
un texto inexistente o, en general, como parerga que Cuadernos de crítica de la cultura, núm. 12.
encuentra su sentido verdadero sólo al lado de un er- Grimson, A. (2003), “Disputas sobre las fronteras”, en S. Michaelsen y D.
E. Johnson (comps.), Teoría de la frontera. Los límites de la política
gon ilegible. Según la bella imagen de Montaigne, son el cultural, Barcelona, Gedisa.
“claroscuros” para discutir dos de los elementos que están en la transgresión es un gesto que concierne al límite; es marco grotesco para un retrato inconcluso o, según la Holyst, B. (1994), Criminología. Concepto de sistema, México, BUAP.
Kant, I. (2004), Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime,
la base de todo acto de justicia, el uso del tiempo y los usos allí, en la delgadez de la línea, donde se manifiesta el sentencia de una carta pseudoplatónica, la contracara
edición bilingüe, Ciudad de México, FCE/UNAM/UAM-Iztapala.
del lenguaje. Por último, Christina Descamps trabaja a partir relámpago de su paso, pero quizás también su trayec- de un escrito imposible (Agamben, 2011: 209). Legendre, P. (1996), Lecciones IV. El inestimable objeto de la transmisión.
de una lectura sobre la desmesura del desarrollo económi- toria total, su origen mismo. La raya que ella cruza po- Estudio sobre el principio genealógico en Occidente, México, Siglo
XXI Editores.
co y las formas políticas de poder contrarrestarlo mediante dría ser efectivamente todo su espacio. El juego de los Quizá esta coincidencia sea la que permita aventurarnos en Nancy, J-L. (2010), “Comunismo, la palabra”, en A. Hounie (comp.), Sobre
una serie de ejemplos históricos que son acompañados de límites y de la transgresión parece estar regido por una una propuesta de desmantelamiento de las “convenciones” la idea de comunismo, Buenos Aires, Paidós.
la lectura de Amartya Sen, Martha Nussbaum, Aristóteles, y sencilla obstinación: la transgresión salta y no deja de editoriales, para comenzar una ruta crítica hacia un esfuerzo Nietzsche, F. (1996), La genealogía de la moral, Madrid, Alianza.
Perniola, M. (1998), Philosophia sexualis. Scritti su Georges Bataille, Ve-
que ponen en predicamento las maneras más recurrentes de volver a empezar otra vez a saltar por encima de una colectivo de pensar la transgresión y su relación con la vida rona, Ombre corte.
observar el desarrollo del mundo económico con relación a línea que de inmediato, tras ella, se cierra en una ola política a través de indagaciones que se presentan simple- Rancière, J. (2004), “Política, identificación, subjetivación”, Metapolítica,
vol. 8, núm. 36, julio-agosto.
su despliegue en la vida en sociedad. de escasa memoria, retrocediendo así de nuevo hasta mente como historias del singular, entendiendo con esta
Revelli, M. (1996), “Il razzismo lato oscuro dell’ideologia moderna”, en
Así, esta compilación parte de una exigencia por encontrar el horizonte de lo infranqueable (Foucault, 1996: 127). acepción “[…] la minucia de una historia, por así decir, en es- M. Revelli, Le due destre. Le derive politiche del postfordismo, Turín,
un nuevo lugar que cobije las inquietudes y proposiciones que tado naciente donde todo es astilla y jirón aislado, pero don- Bollati Boringhieri.
Roudinesco, E. (2009), Nuestro lado oscuro. Una historia de la perversión,
los distintos autores tienen sobre el tema de la transgresión y Luego entonces, este número especial de Metapolítica quiere de cada fracción es inmediata e históricamente completa” México, Anagrama.
sus fronteras. Michel Foucault conocía bien este desafío: mostrar una intencionalidad reflexiva “secreta” por ciertas (Agamben, 2011: 189). He aquí, entonces, la pertinencia de Virilio, P. (1981), “Les folles de la place de mai”, Traverses, núms., 21-22, mayo.

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E S PA C I O S P O L Í T I C O S

La huella del crimen.


Imagen de la ciudad

No obstante, la vida humana es bendecida


en imagen y maldecida en imagen; sólo en
imágenes puede comprenderse a sí misma;
las imágenes son indesterrables, están en
nosotros desde el comienzo del rebaño, son
más antiguas y más poderosas que nuestro
pensamiento, están fuera del tiempo, abar-
can pasado y futuro, son doble recuerdo del
ensueño y tienen más poder que nosotros.

Herman Broch, La muerte de Virgilio.

De espacio

C
oncebido en la modernidad, junto al tiempo y en relación con él,
como condición a priori de la sensibilidad (con el concurso y la venia
de Kant, evidentemente), el espacio no se ha beneficiado —sí, por
el contrario, el tiempo— de una suficiente reflexión filosófica hasta
hace muy pocos años. Si a lo largo del siglo XX el concepto de espacio ha sido
habitual en las obras de arquitectos y urbanistas, de geógrafos y sociólogos,
parece que su carácter “condicionante”, acaso equivalente al del tiempo, no in-
citó a la filosofía tanto como el de este último. Tal vez porque la modernidad ha
vivido bajo el patrocinio de la historia (o ha consistido en el pre-dominio de la
historia) y esta se extiende y se distiende en el tiempo, el espacio, inmóvil y fijo,
paciente y subyacente, no ha requerido atención adecuada. O tal vez porque
parece que la humana existencia se halla afectada por el tiempo y por el tiempo
infectada, mientras que “solamente” se soporta en el espacio.
Sin embargo, en el espacio se sostiene y se contiene la existencia humana.
por Patxi Lanceros En el Espacio máximo de desconocidos límites que, más o menos, equivale al
Universo y en los espacios mínimos, inframicroscópicos, infraatómicos o infra-
Profesor investigador celulares; y también, más próximos a la experiencia habitual, en esos “mesoes-
en la Universidad de pacios” que se sitúan entre las magnitudes macroscópicas y microscópicas, que
Deusto, Bilbao, España.
van desde el habitáculo hasta el Globo terrestre pasando por lugares, ciudades,
regiones, naciones, continentes… Todos ellos son condición —inmanente— de
la sensibilidad; y aun parecería que también del entendimiento y de la razón.
Todos ellos son condiciones de la existencia y de la co-existencia.
Espacios Políticos — Patxi Lanceros Patxi Lanceros — Espacios Políticos

En ausencia de confirmación de una base en caos. Pero orden delata la gruta prehistórica, o segregados. Como no se discute que el orden Caos es el “espacio” infinito, no demarcado o no humana y plenamente humana. Y orfandad de
el griego spadion-stadion,01 la palabra espacio el claro abierto en el bosque a efectos de culto y la medida se experimenten también en el trazado. Caos es el bostezo informe que, según una estirpe que se revela delincuente, que habita
(espace, space, spazio) procede del latín semi- o reunión, o la ciudad antigua, cruzada por sus decurso del tiempo: en la alternancia del día Hesíodo, era en el principio, o era el principio. La lí- en el inmenso territorio de la falta, de la falta de
culto spatium que designa un terreno abierto, dos principales avenidas, o la Roma quadrata. y la noche, en los ciclos solares o lunares, en nea o el trazo, la separación en cualquier caso, dan fundamento: fuga del origen con el que sólo (y
un campo hábil para correr o para pasear (sen- Determinadas y determinantes, esas expe- el devenir y retornar de las estaciones. Lo que lugar (tópos) o espacio propiamente dicho, el que siempre) se entabla relación a través del relato.
tido que se mantiene en el alemán spazieren, riencias de orden son el resultado de una inter- ocurre es que la ley —férrea ley— del tiempo puede ser, con trabajo, violencia o astucia, habili- Estirpe, la de Caín, que gestionará la herencia,
también semiculto), un terreno, por ello que se vención técnica; una intervención en la que la se conjura y se conjuga con la ley del espacio. tado y habitado (jóra): recipientes y contenedores acaso sin testamento, de una fundación distante
entiende “exterior” y “público”, y que podría técnica todavía conserva y guarda la presencia Y ambas, de común acuerdo, son condición de hospitalarios en los que se cursa la experiencia y del Paraíso, o en permanente exilio: organizado
considerarse como dato inicial, o como mera del arte. Esas experiencias son, también —o orden, condición de existencia; o condiciones que cobijan la existencia. Pues espacio y lugar son y ordenado. Orfandad de Rómulo y Remo que,
naturaleza. En alemán, sin embargo, el término sobre todo— sustracción al espacio in-finito, de toda experiencia posible. cercos o límites sagrados de protección (el lugar, amamantados por una loba, se yerguen de su es-
que cabe traducir por espacio (Raum) procede in-menso; son acto —violento, si se quiere— de Pues la ley de la posibilidad y la posibilidad dice Aristóteles, es el primer límite inmóvil de lo tado salvaje (agrios) para proyectar otro estado
del teutónico ruun, que da room en inglés o apropiación: o verdadera violencia fundadora, de la ley implican pro-posiciones, condiciones abarcante: tou periéjontos péras akíneton proton). de cultura, tal vez —la expresión es conocida—
ruimte en holandés. Derivado del adjetivo co- que antecede a la estudiada por Benjamin o De- pro-puestas de(l) poder. Del poder ser, del po- Inmóvil y, frecuentemente, impasible, el lugar, otro estado de barbarie.
mún altogermánico ruuma relacionado a su vez rrida. Del espacio in-finito se hace lugar al esta- der estar. Despejar una estancia o promover apertura de hospitalidad, es también clausura que Y tras el abandono, el crimen: el de Rómulo
con el avéstico ravah y con el latino rus (ruris) blecer límite, valla o cercado, al talar o despejar un intervalo, es la genuina actividad creadora, proyecta hostilidad. No ambigüedad sino intrínse- mismo, el de Caín. Y tras el crimen (no se olvide:
designa espacio, sí, pero un espacio que ha sido el bosque o el matorral. El espacio continuo se previa a cualquier edificación. Bien lo sabía el ca duplicidad de toda línea, de cada trazo. doméstico, familiar, “entrañable”), la ciudad.
previamente “abierto” o despejado, un espacio ve así fracturado, cortado por discontinuidades cronista de la creación en el mito semita (Gen. Quizá todo el drama del humano, el drama Roma, o aquella que fundó Caín en la región de
que se ha conseguido o ganado; delata el térmi- que establecen diferencias cualitativas, niveles y 1, 1-18), que narra el episodio como una suce- de su existencia, se proyecta desde la primera Nod; y a la que puso el nombre de su hijo, He-
no Raum la actividad humana en la elaboración jerarquías: un ámbito sagrado, por ejemplo, un sión de separaciones y reuniones, de delimita- línea que se traza, desde esa línea que crea noc. Otra vez la familia.
y en la “conquista del espacio” (Duque, 2001, espacio separado y protegido, un espacio segre- ciones y demarcaciones que abren espacio y espacio y da lugar: también al horror. Quizá el Muchas cuestiones se acumulan sobre la
pp. 8 y ss., 2005, 2008). gado del bosque o la llanura, un espacio captura- tiempo, escenarios en los que tendrá lugar la drama humano se haya escenificado preferen- línea: línea de fuga, de fractura, pronto de pro- “En el espacio se
Encontrarse en el espacio abierto o provocar do, captado y conceptualizado. completa aventura de la vida (vegetal, animal temente —y hoy más que nunca— en ese con- tección. Cuestiones relativas al origen —eludido
sostiene y se contiene la
la apertura, saberse en el espacio o conquistar- Así el temenos griego, o incluso anterior, y, finalmente, humana); o en los que tendrán junto de líneas, superficies, volúmenes, en esa o elidido— y aun al “suplemento del origen” (De-
lo. Esa parece ser la alternativa que la historia y el templum romano son el producto de un lugar la producción (vv. 11 y 24), la expansión y organización del espacio (y) del poder que es la rrida, 1985, pp. 149 y ss.),03 cuestiones referidas existencia humana”.
de las palabras descubre y describe. O, más que corte, de una segregación. Y se alzan como el dominio (vv. 26 y 28). ciudad (Cfr. van de Ven, 1981). a la diferencia y a la presencia, o a la violencia,
la alternativa, la alternancia que indica la posi- territorio sagrado en la medida (y por la me- El imperativo “fiat” del Dios bíblico es el La línea, trazo o traza, es establecimiento e tanto fundadora como (in)fundada. A esa violen-
ción del humano y su trabajo creador: desde el dida) en que representan una intervención, o arquetipo, efectivamente, de la creación, de institución de un principio de orden. De un prin- cia que dispersa a la familia (y altera el estatuto
espacio, sobre el espacio. Que puede aparecer, una sustracción fundadora de culto y cultura. una “tecnopoiética” que delimita y separa: la cipio que sucede, sin embargo, a otro: a un ori- de las génesis y las genealogías, la lógica del es-
a la vez, como ilimitado y susceptible de delimi- Lo mismo que la tierra de labor; también ella, luz de las tinieblas, las aguas superiores de las gen, si se quiere, que queda retraído o rezagado, tirpe o del clan) al explotar en y desde su inte-
tación, como indeterminado y susceptible de en este sentido, sagrada, ha sido separada, inferiores, la tierra de los mares, el día de la a un origen separado (sagrado) del que el huma- rior: y que re-produce (de forma difer(i)ente) sus
determinación. sustraída para el cultivo. noche. El arte de la separación crea espacio y no ha sido expelido, expulsado. Y del cual queda, arcaicos y arcanos prestigios en otro lugar.
Determinación y delimitación son condi- Cultivo, culto y cultura, ámbitos de actividad da lugar (y tiempo). resiste, memoria narrada, leyenda: mito. Origen En el espacio in-menso o des-medido, en el
ciones del orden, de todo orden. Y orden, u y contemplación, de acción y pensamiento, es- Trazar una línea es circunscribir un habitat, paradisíaco, roto por la desobediencia: que abre espacio infinito o meramente indefinido, la lí-
órdenes, es lo que descubre la mirada en los cenarios en los que se gesta —y se gestiona— la y prefigurar hábitos y habitantes, divisiones y otro espacio, de nomadismo y exilio, en el que se nea abre otro espacio (que se quiere definido y
diferentes hábitats que la condición humana se experiencia humana y que aparecen inicialmen- decisiones normativas que presuponen el gesto hace la experiencia de la orfandad, del abando- acaso definitivo) al cerrarse sobre sí misma, al
ha dado, los que ha elaborado en su existencia y te como dibujo, diseño y designio en el espacio: creador inicial e iniciático, gesto que se repite no. El abandono y la orfandad de Adán y Eva, que instituirse como clausura autorreferencial: con-
con su experiencia. Órdenes que, a una percep- en un espacio que una vez cultivado y culturi- en la fundación de ciudades, en ese acto in-au- dan paso a su condición humana:02 demasiado dición de posibilidad de la hetero-referencia,
ción no entrenada, o excesivamente compla- zado, se expone como condición de existencia. gural que invoca cielo y tierra y se consuma con de la comunicación y el dominio. En el mundo
ciente con el propio entramado de relaciones, No se discute aquí si el humano ha trabado un trazo, con una marca de limitación. 02. Puede ser, como afirma Georg Simmel, que la fruta infinito —por pervertir un famoso título de Ko-
que degustaron (y por la que padecieron) Adán y Eva en el
con las disposiciones habituales de sus palabras combate —singular y plural, individual y co- Ocurre también que el espacio que así se yré— abre, al clausurarse, un cosmos cerrado.
Paraíso no estuviera suficientemente madura: obliga, en
y sus cosas, le puede frecuentemente parecer lectivo— en, con y contra el tiempo. Y que la abre, o el lugar que se augura y se inaugura, cualquier caso a un nacimiento para siempre pre-matu-
intervención, también de-marcadora, delimi- tiende rápidamente a cerrarse, que el trazo de ro. Escenifica, sin duda, la caída, y la intemperie a la que 03 No se olvide, por cierto, que crimen en latín (de cerno,
la caída condena. Pero apenas sugiere nada a efectos de relacionado a su vez con el kríno griego) significa, precisa-
01 . La hipótesis fue tempranamente sugerida por Mom- tadora, en el flujo temporal ha propiciado rit- apertura puede ser también trazo de clausura; elevación alternativa. Esta última se proyecta desde otro mente, signo. Resultará evidente que esa equivalencia —y
msen y no cuenta, hasta donde me consta, con muchos par- mos de actividad o labor, de celebración, culto y que la demarcación se prolonga en líneas de signo, otro crimen. Una excelente filosofía de la caída (y de lo que propone pensar—, fácilmente comprobable en cual-
tidarios, aunque resulte atractiva por muchos conceptos.
y guerra, días fastos y nefastos, también ellos fractura: de exilio, hostilidad y combate. la caída en la filosofía) puede encontrarse en Fabris (2008). quier diccionario, es la guía retórica del presente ensayo.

20 21
Espacios Políticos — Patxi Lanceros Patxi Lanceros — Espacios Políticos

Ese cosmos es la ciudad, artefacto principal de Pues la ciudad no se instala en un espacio indi- interior.06 Al pensar la región estamos, una vez imagen del cielo en la tierra, imagen de la gloria y reproduce la multisecular alianza o el verdadero aunque establezca con aquella y con estos un
la conquista del espacio. ferente: crea, por el contrario, un espacio dife- más, sobre la línea. Ya no tan naturalmente. del poder. Desde ese centro, convenientemente matrimonio (no ajeno a desavenencias y conatos, diálogo no exento de fricciones y conflictos. La
La línea es la gran hazaña técnica; la gran rente. Y un espacio que quiere —puede querer y ¿Qué línea o líneas? La regio, no visible para señalado, se medirán el espacio y el tiempo. nunca definitivamente consumados, de divorcio) huella del crimen.
hazaña artística, vale decir. Y su producto genui- quiere poder— diferirse en el tiempo. La ciudad todos o para cualquiera es, efectivamente, una Desde ese centro, convenientemente edificado entre la arquitectura y el poder. La historia de la ciudad puede narrarse
no es la ciudad. La línea es signo, es crimen. Es crea región. Cuestión, nuevamente, de líneas: composición de líneas: las que traza el augur —construido, habitado, pensado— se proyectan Espacio y tiempo, y todos los modos y todos como una historia de las normas, lo que daría
efecto de una discriminación o un discernimien- de crímenes o signos. en el cielo con su lituo (lituus). Se trata de la el orden, la ley y el nombre: edificio singular y los aspectos. Ab urbe condita. lugar al despliegue de una ética y de una polí-
to y causa de muchos otros, es efecto de una La región puede pasar por ser el continente fundación de la ciudad, se trata de la imagen ordenación total, organización y normalización tica urbana; también puede narrarse como una
decisión, de una occisión. De una violencia que espacial más cercano a la mera naturaleza. La de la ciudad, de sus límites imaginarios que, desde lo que se contempla, se percibe y se historia de las formas: cuestión de percepción
amenaza con extender el desorden, de prolon- nostalgia de ella, de la naturaleza, que hoy nos a través de un rito complejo al que más tarde consiente como excepcional. Esquema repetido De la ciudad y estética. Creo que separar ambas historias es
gar el abandono. Habrá que seguir interrogando afecta de forma particularmente acuciante, aludiremos, se trasladan a la tierra. La regio, la y conservado en sus muchas metamorfosis, una operación falaz, ya que la norma se refleja
sobre el mensaje que emiten esas metáforas parece imponer esa “naturalidad” a las regio- zona, el espacio, se definen y se trazan desde para ese edificio modelo que la imaginación y Si no una estricta necesidad, es una vieja con- en la forma, se incorpora a la forma. Y esto es
—familiares— del abandono o de la orfandad. nes, frente a la artificialidad de las provincias la ciudad, desde la fundación de la ciudad. No la pluma de Julio Verne ubican en el centro de vención la de comparar la ciudad real —en detri- lo que nos está ocupando aquí: el relato, nece-
Vayamos, sin embargo, al crimen, al signo: de o de los Estados. se instala, no se instituye o se funda la ciudad Stahlstadt —la Ciudad del Acero—, gobernada mento de ella— con una imagen o modelo que sariamente esquemático, de una estética de la
Rómulo o de Caín. Vayamos a la ciudad (Zarone, Conviene no olvidar algún dato que ilustra al en una región (sea la de Nod, la del Ática o la con mano de hierro por Herr Schultze: “Sabía presume del valor añadido de la perfección y de ciudad. Pero de una estética integral, de una
1993; Lanceros, 2006). respecto del estatuto de la región, desde el prin- del Lacio) sino que es la ciudad la que proyecta que el centro de la tela de araña formada por la trascendencia. Sea la ciudad ideal (Platón es, estética que considere los compromisos nor-
Pues sin línea, sin discriminación o discer- cipio. Y en el principio, lo sabemos, era el verbo: y domina un espacio que queda de-finido, de- Stahlstadt era la Torre del Toro, especie de obviamente, el aludido), sea la Ciudad de Dios mativos y normalizadores de la forma. Si se pre-
nimiento, sin crimen, sin signo, no hay ciudad. en este caso el verbo rego (conducir o guiar, di- limitado o de-marcado como región, como construcción ciclópea que dominaba todos (San Agustín, esta vez) o la larga serie de utopías tendiera exhaustivo, este relato tendría que dar
Y no hay región. No hay espacio abierto sin el rigir en línea recta). Un verbo que delata un evi- territorio ceñido, dirigido y dominado por la los edificios próximos” (Verne, 1970, p. 81). que, a lo largo de los siglos, han proyectado el cuenta de las continuidades y discontinuidades
cierre de líneas. dente uso político, o ya prepolítico; una íntima ciudad: regio. Desde cada Torre del Toro se proyecta(rá) una pensamiento, la literatura y el arte. en la composición urbana, en el trazado y en la
Coincido con Edward Soja (1996, 1989) en relación con el orden y la organización. Que de él Toma de tierra, como diría Carl Schmitt, imagen que concentra y promueve todo ese La ciudad real, aquella que, de diversas for- trama, tendría que recordar modelos y pautas
que no se puede entender la ciudad sin refe- procedan las palabras que enuncian lo recto y lo que implica capturar, partir o repartir, traer complejo, todo ese síndrome —enfermedad mas se ha ido real-izando desde sus lejanos co- de crecimiento, también modelos y pautas de
rencia —fundamental— al espacio. Tampoco se correcto, la rectitud y la corrección, o las que di- o sustraer, y habilitar un terreno nutritivo y de repetición— de dominio. Y que ejerce como mienzos (acaso Jericó, acaso Uruk, o Ur, o Çatal colapso. Más modesto en sus pretensiones, el
puede entender el espacio como espacio polí- cen el derecho y lo derecho (también la derecha), seguro, zona de paz y zona en la que pacer, zona condición de la sensibilidad: cierto es que ser es Huyuk...) hasta las actuales megalópolis tiene presente ensayo propone algunos motivos para
tico, o espacio estético, o espacio ético, sin re- las que aluden al régimen y al regimiento, o a toda de pastoreo y de pasto (no sólo para animales percibir y ser percibido. que justificarse; y tiene que defenderse, todavía pensar la ciudad desde el punto de vista estéti-
ferencia a la ciudad.04 Que muchos estudios de suerte de dirección, rección y erección, es algo no racionales): Nehmen, Teilen, Weiden. Trazado Desde la ciudad, desde la fundación de la hoy, de su pecado original. Que, según el mito co. Para volver a pensarla. Para volver a empe-
geografía urbana, sociología y urbanismo ava- interesante que no puede ser explorado aquí.05 de líneas, partición o reparto, que precedería ciudad, desde la imagen que la ciudad encarna bíblico, consiste en haber nacido al margen del zar a pensarla.07
len hoy ambos asertos, no es óbice para ensayar Región: un territorio, acaso un país, una a la ley y al nombre: Nomos-Nahme-Name o pretende, desde el Zigurat o la acrópolis, plan y del cobijo divino, y como consecuencia Doblemente im-pertinente, por cuanto no
una interpretación del compromiso princip(i)al zona, una comarca, una extensión de terreno (Schmitt, 1953, 1959, 1979). el palacio o el templo se habilitan espacio y del crimen. Pues fue Caín —se sabe— el que perteneciente a la ecología natural ni a la eco-
entre espacio y ciudad. delimitada. Naturalmente. Pero, ¿delimitada Se trata de líneas, se trata de signos (Azara, tiempo habitables, se instituyen hábitos, se fundó y construyó la primera ciudad; y cainitas nomía divina, el artificio urbano construye sus
por quién?, ¿delimitada por qué?, ¿por qué, por 2005, pp. 56 y ss.). Y de imagen, poder o producen habitantes. serían, desde sus infames comienzos, las rela- normas y sus formas según pautas y lógicas que
04 Pues de ese espacio se trata, efectivamente: un quién y dónde se traza la línea que de-limita, dominio. El lituo, el instrumento con el que En un verso célebre del primer estásimo de ciones y la convivencia en la inicua ciudad real. han de ser producidas e inventadas. Se propone
espacio producido o proyectado cuyo estudio requiere el que de-fine la región?, ¿qué marca (es) la co- esas líneas se trazan (en el cielo, no se olvide) Antígona, se refiere Sófocles a tres dominios Signo del crimen y crimen del signo: la ciudad. y progresivamente se impone como una nueva
análisis de ámbitos diversos, que no van a ser explorados
aquí. Una invitación a considerar la complejidad del marca?, ¿qué signo, qué crimen, qué acto de dis- es, efectivamente, el bastón o el báculo del que el hombre, que poco antes ha sido calificado Quizá por ello, por esa necesidad de justifica- presencia, como una nueva representación.
espacio en perspectiva urbana se puede encontrar ya criminación, de discernimiento o demarcación? augur, pero también la trompeta o el clarín de como “lo más formidable” (to deinotaton), ción, por esa permanente necesidad de indem- Hoy, cuando más de la mitad de la humani-
en los clásicos trabajos de Castells (1974, p. 424): “Tan
En principio, regio no significa sólo zona o guerra, y también el signo, la señal: y el que ha aprendido por sí mismo: el lenguaje, el nización, o de expiación de la falta cometida en dad habita en ciudades, cuando son las ciuda-
imposible es hacer un análisis del espacio ‘en sí’ como
hacerlo del tiempo... El espacio, como producto social, territorio delimitado, sino que alude, sobre de-signa y da la señal. pensamiento y las pasiones que ordenan el principio, la ciudad se impone por principio la des las que imponen modos, modas y estilos, las
es especificado siempre por una relación definida todo en plural, a la misma línea o al límite, a Desde el cielo y sobre la tierra se funda la ciudades (astynómous orgás). Hemos de tarea de mostrarse digna, de proyectarse como que gestionan la necesidad y el deseo, el trabajo
entre las diferentes instancias de la estructura social:
la económica, la política, la ideológica y la coyuntura de la frontera que define la zona: y que zona, a su ciudad, se traza la línea, la región. Se cierra lo que prescindir aquí, no por su menor importancia, de orden. Pero se trata de una dignidad y un orden y el ocio; hoy, cuando las grandes urbes se ex-
las relaciones sociales que resulta de ello. El espacio vez designa el ceñidor o la faja, el cinturón que (se) abre y abre lo que (se) cierra: la línea. Y se las dos primeras para centrarnos en la tercera. que no son prolongación de la naturaleza o don hiben como hipérbole, acaso atroz, de aquella
es, pues, siempre coyuntura histórica y forma social ciñe, y así limita o demarca, lo que queda en su ha señalado, de signo se trata, un centro que es Considerando, además, que esas pasiones gratuito de los dioses. La imagen de la ciudad (Ly- “elefantiasis megalopolitana” a la que aludía
que recibe su sentido de los procesos sociales que se
expresan a través suyo. El espacio es susceptible de ordenadoras de ciudades se vierten en dos nch, 1984), la dignidad y el orden que esa imagen Lewis Mumford refiriéndose a la Roma clásica,
producir, recíprocamente, efectos específicos sobre los 05. Sí el hecho de que región (regio) sea un derivado, a su 06. Zona, en latín, deriva a su vez de la palabra griega cursos de acción, obviamente relacionados, persigue tiene un carácter artificial: arte y técni-
otros campos de la coyuntura social, debido a la forma vez, de ese verbo impositivo (rego) que estaba —ya— en zóne, forma sustantiva del verbo zónnymi, que significa como sugiere, desde el principio: la instauración ca se alían, desde el principio y por principio, para 07 . Cfr. Simmel (1986). Sobre los tópicos simmelianos y
particular de articulación de las instancias estructurales el principio: alejado del origen, con el que sin embargo, ceñir o ceñirse. De ahí procede también la palabra zoster, otras cuestiones presentes en este ensayo, véase Frisby
que constituye”. Véase también Castells (1981), Borja y prolonga o difiere una cita permanentemente aplazada, ese herpes con apariencia de cordel o cinturón, y que de normas y la construcción de formas. Entre construir una imagen que no consta en el catálo-
(2001, 1992), y Cunningham (2005).
Castells (1997), y Lezama (2002). permanentemente desplazada. ciñe con dolor y sin piedad. ambas, en el nudo que las ata, se produce y se go de la naturaleza ni en el legado de los dioses,

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quizá sea más urgente e importante que nunca integral mientras multiplica gestos retóricos, a A lo largo de sus muy venerables historias tanto Se pueden consultar, por ejemplo en el libro diferente, ciudad diferida).10 Desde el centro se
estudiar la plural norma urbana, la múltiple for- menudo superfluos, a menudo esperpénticos, la ciudad monumental como la ciudad documen- de Charles Delfante (2006), cientos de planos proyectan las avenidas que, en el interior de
ma de la ciudad. Una y otra en el cruce entre del “star system” arquitectónico, o se dedica tal han padecido el síndrome de la representación de ciudades que se han ido produciendo y su- la empalizada, y acaso del terraplén defensivo
presencia y representación. a restauraciones y conservaciones de dudoso y han producido el efecto de la represión. Por de- cediendo en el tiempo y en diversos espacios; (agger), dividen la ciudad en cuatro cuadrados,
¿Por qué en ese cruce, en esa encrucijada valor artístico y nulo valor funcional mientras cirlo, sin total consentimiento, con los términos se puede leer esa historia urbana en el texto de quartiers o barrios. El espacio ha quedado insti-
entre presencia y representación? Tal vez por la se incrementan los problemas de habitabili- que ahora utiliza la antropología, la ciudad ha Lewis Mumford (1966, 1945). Se puede repasar tuido, ordenado y dominado. Y el futuro augu-
costumbre, propiciada por la historia y la teoría, dad, movilidad, etcétera; de todo aquello que reprimido a lo urbano (Cfr. Lefevre, 1968, 1971, la filosofía desde sus comienzos, por ejemplo rado. La in-auguración se ha cumplido.
fomentada por ciertas “estéticas de lo bello” y la ciudad como presencia ha de proporcionar 1972, 1974, 1976; Hannerz, 1993; Joseph, 1999; en la Carta VII de Platón, donde se impone el A partir de aquí, la institución se impone, na-
acentuada por el turismo masivo, que sólo per- (Tarufi, 1976, 1980; Benevolo, 1985). Delgado, 1999, 2002). Dicho de otro modo, el cometido de “salvar la polis”, y en todos los ca- turalmente. La institución, preciso es recordar-
cibe la ciudad en tanto representación: y repre- Podría decirse que desde el mismo comienzo teatro de la ciudad —representación del poder— sos, tanto en los miles de ejemplos de ciudad lo, es, más por antonomasia que por ejemplo,
sentación enucleada en unos cuantos puntos de de la forma urbana, la ciudad ha aparecido como ha excluido, sometido y reprimido la dramaturgia monumental como en los miles de páginas que Roma: la ciudad eterna, caput mundi. Roma,
referencia. Puntos, se dice, significativos, que “teatro del poder”, como escenografía para la urbana —presencia de una potencia siempre in- exponen la ciudad documental, se descubren que multiplicará señales de su poder y de su
expresan la identidad y la diferencia de la ciu- producción, multiplicación y exhibición del poder cómoda y acaso peligrosa. dispositivos, artes y técnicas de representación gloria, que fundará otras ciudades, que será
dad, fragmentos de pasado o visiones de futuro, político, o de los poderes religioso y económico, a La imagen de la ciudad es una cierta organi- que imponen norma y forma a la ciudad. modelo obviamente envidiado.
reliquias o piezas de vanguardia que consienten menudo con-fundidos (Cfr. Giedion, 1955, 1981; zación del espacio que se proyecta en el tiempo. Rykwert (2002) ha reconstruido el complejo Contemplada en el cielo, la norma se proyec-
ser fácilmente percibidos y consumidos. Mo- Soja, 2008; Davis, 2003, 2007; Kotkin, 2006; Ibe- Uno y otro —espacio y tiempo— son, pervir- rito de fundación de la ciudad antigua, aquella a ta idealmente sobre la tierra. Proyección ideal o
numento u ornamento del que hoy, apenas se lings, 1998; Morris, 1984; Benevolo, 1999). La es- tiendo levemente a Kant en la Crítica de la razón la que Numa Fustel de Coulanges (1984) dedica- representación que genera una arquitectura y
cuestiona su lugar, su sentido y su función en el tética de la representación ha dominado siempre pura, condiciones de toda sensibilidad, de toda ra un libro. Ese rito, del que entre nosotros Trías segrega una estructura. Una estructura, ya que
conjunto de la ciudad. Y de una ciudad de la que sobre la estética de la presencia. Cierto es, si de percepción, condiciones estéticas en todos los (2001, 1991) ha hecho reiteradas lecturas y ha las avenidas de la ciudad, el cardo y el decuma-
“El artificio urbano se olvida o ignora que no sólo es representación dominio se trata. Cierto que la exhibición del po- sentidos del término. extraído sutiles conclusiones, ejemplifica per- nus, separan y excluyen, dibujan espacios habi-
construye sus normas y sino presencia; o que no sólo es arquitectura, der ha dado —en todos los momentos de la his- Pero la percepción humana dista de ser na- fectamente la constante histórica a la que me tables de distinta densidad económica y política,
sino estructura.08 toria— forma a la imagen de la ciudad; cierto que tural; es más bien un proceso —habitual, a ve- estoy refiriendo: la incorporación de la norma también artística. Y una arquitectura. La que,
sus formas según pautas Quizá en el momento actual más que en los edificios y monumentos que cobijan y exaltan ces instantáneo, a menudo inconsciente, pero en la forma, la prioridad de la representación en elocuente, se alzará, con vocación de perenni-
y lógicas que han de ser ningún otro, bajo la instrucción de una eco- los poderes se destacan en el espacio y se prolon- siempre complejo— informado por condiciones la organización de la presencia. dad, con ambición de eternidad, flanqueando las
nomía, una política y una cultura de la imagen gan en el tiempo. Aquí y allá podemos admirar de organización y orden, producidas por la in- Previa a su plasmación en la tierra, la ciudad avenidas: signo de la ciudad como representa-
producidas e inventadas”. y del espectáculo, se tienda a cercenar la es- restos: la calzada de los muertos de Teotihuacán vención, consolidadas por la tradición y reitera- se halla dibujada en el cielo. Augures pacientes ción del poder y de la gloria. Crimen de la ciudad,
tética de la ciudad, a prescindir de las com- o las pirámides de Egipto, acrópolis, arcos de dis- das como costumbre. No es un exceso, afirmar y arúspices tenaces contemplaban (cumtempla- poder y gloria de la representación.
plejas relaciones de estructura a favor de las tintas fechas, de distintos triunfos, iglesias y cate- que la mera percepción, es un acto moral. E in- tio) cielo y tierra hasta encontrar las señales pro- La norma ideal, aquella que a lo largo de los
impresiones ópticas, de la seducción visual que drales, castillos y palacios de diferentes culturas cluso el acto moral por excelencia, ya que pres- picias para garantizar el éxito de la proyección siglos ha estado custodiada en distintos cielos
producen el monumento y el ornamento (Cfr. y estilos. Arquitectura altiva, más sobrecogedora cinde de cautelas reflexivas o reservas críticas, de aquel sobre esta. Hasta hallar, en el cielo, el —el de los múltiples dioses, el del Dios único,
Loos, 1993, en particular “Ornamento y deli- que acogedora, que un día dominó el espacio y ya que no impone corrección ética, o política, al lugar exacto en el que trazar las líneas, el lugar el cielo del Estado o el cielo del capital— dis-
to” y “Ornamento y educación”; también Kra- ahora resiste en el tiempo y al tiempo. Arquitec- (in)flujo moral. exacto desde el que delimitar o definir la regio, puesta, sin embargo, a revelarse en el momen-
cauer, 1999). Y esa misma cultura de la imagen tura altiva que, muda, llama la atención sobre lo Y es la ciudad la que ordena y organiza ese o marcar la comarca: dibujar la zona y ceñirla. to oportuno, se plasma en la forma urbana:
(con sus corolarios o fundamentos, económi- que no resiste, sobre lo que no existe: sobre la (in)flujo moral, la que, al medir y distribuir el Y desentrañaban —literalmente, como señala horizontalmente distribuye los espacios (y los
cos y políticos) dicta la pauta de intervención ciudad precisamente, que antaño se rendía —casi espacio y el tiempo, pro-pone las condicio- Trías en el prólogo a la edición española del ci- tiempos: de trabajo, fiesta, etcétera) y atribuye
en las ciudades. Una pauta que apenas se pre- literalmente— a sus pies.09 nes, a la vez trascendentales y empíricas, de tado texto de Rykwert— el secreto de la ciudad. a esos mismos espacios diferentes valores: pro-
ocupa de la producción de una estética urbana Representación sin presencia, memoria llena toda sensibilidad, de toda y cada percepción. En el cielo aguardaba la norma; y ojos atentos duce estructura; verticalmente erige signos del
de olvidos, de una estética de la ciudad ligada O es la ciudad la que —utilizando pro domo de sacerdotal o hierática dignidad la incorporan poder, hieráticos y dominantes, visibles desde
08. La oposición, drástica y deliberadamente forzada, a la representación, sacrificada a ella. De un famosas categorías de Reinhart Koselleck a, y en, la forma: las dos avenidas principales de la lejanía: produce arquitectura. Lo importante,
entre arquitectura y estructura ha de ser brevemente estética que sigue informando los modos de (1993)— organiza tanto el espacio de expe- la ciudad, el cardo y el decumanus que al cruzar- lo sabía y lo dice Lewis Carroll, es saber quién
justificada: entiendo aquí por arquitectura únicamente la
que, con independencia de su supuesta o superpuesta construir y percibir la ciudad. riencia como el horizonte de expectativa. Es, se ubican el centro, y las murallas que habrán
funcionalidad, se produce según la lógica del monumen- en cualquier caso y en todos, la que incorpo- de proteger el espacio urbano. Rito, ceremonia 10 Usual es que campamentos militares devengan
to; por estructura, todo tipo de relación, flujo o estanca- ciudades. En España, León conserva, en su nombre, el
09. Dice Giorgio Piccinato (2003, p. 82): “La arquitectura ra a la forma la norma del orden público, de o institución del vallum: genuina “cuadratura”
miento, que compone la aventura urbana: por más que recuerdo de su origen (legio): aunque ahora se dude
persigue sorprender antes que expresar”; véase tam-
(a)parezca desestructurada. la jerárquica convivencia. Desde el principio válida tanto para la fundación de la ciudad como de si era la séptima o la sexta gemela la que estuvo
bién, de las Rivas (1992).
(Cfr. Park, 1999). para la erección del campamento militar (ciudad asentada allí.

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manda. Y el lenguaje de la ciudad expresa el organizar lo sensible, dominar la sensibilidad o romanas,14 que horrorizaban a Marcial, Terencio, —y consiguiente guetificación— del suburbio. —a veces difuso, a veces bien definido— en el
mensaje del que manda. producirla según pautas precisas. O según pau- Juvenal o Petronio no han dejado de proliferar, Ya Walter Benjamin en Passagen-Werk había que cesa la forma, también la norma se eclipsa.
Ese mensaje, más que en ningún otro sitio, tas difusas: otra modalidad. Operación a la que no han dejado de degradarse. Quizá sorprenda identificado esas dinámicas de ocupación y Sobra decir que sólo la imagen habla, sólo la
más que en órdenes precisas, en códigos o en Jacques Ranciére denomina, acertadamente, su presencia humillada y humillante, su presen- rechazo. Y había señalado a un cierto urbanis- forma y la norma se expresan. También, o sobre
libros de intención y contenido legal, político o “división de lo sensible”: irrupción en —más que cia sometida al mito de la representación. mo, a una cierta arquitectura, como operación todo, para mejor resguardarse de la intromisión.
moral se escribe en la ciudad:11 se plasma vio- interrupción de, como afirma el filósofo fran- No he transitado las barriadas asiáticas; sí destinada a asegurar la extrañeza. En los márgenes (aunque estos penetren en
lentamente en la estructura y se exhibe obsce- cés— “las coordenadas normales de la expe- las europeas y las americanas: allí donde se El suburbio no pertenece a la imagen de la “el centro”) y al margen de la ciudad, crece lo in-
namente en la arquitectura. Porque la forma riencia sensorial”,13 ordenación y normalización presenta —que no se representa— el drama ciudad. No pertenece a su arquitectura. La hóspito, lo siniestro, lo que produce una radical
de la ciudad, traducción real de la (presunta) que tiene su principio en la mera percepción, urbano, el drama humano de la presencia ex- imagen de la ciudad se tramita estética y po- inseguridad (unheimlich). Aquello, oprimido y
norma ideal, es un artificio pedagógico: cosmos en la pura sensibilidad. Y que acaso no tenga cluida y sometida. líticamente, se ofrece a la contemplación. La reprimido, que amenaza con el eterno retorno.
“bien ordenado” que regula espacios, tiempos fin, aunque sí fines (Harvey, 1990, pp. 260-308, Suburbios o arrabales, bidonvilles o favelas. contemplación que requiere el suburbio es de Espacios en relación problemática con la ciudad
y movimientos, enseña a percibir el orden es- 1997, 2003, 1999). No sólo recuerdo y presente sino promesa. Se otra índole: despojo infrapolítico, desierto eco- de la imagen y la ecología del espectáculo, en
tablecido como orden necesario, en el extremo Así pues, la ciudad real —refugio para siem- calcula que en el inminente futuro, esos lugares nómico, que puede interesar como documento los que se ensayan alternativas de socialización,
como único orden. Educación estética, en el pre de la estirpe de Caín— paga permanente- de asentamiento, en África, Asia y América La- sociológico o demográfico, que puede atraer al con otros códigos, con otros ritmos y tiempos
sentido más radical del término, pues nacer en mente la deuda infinita contraída en el momen- tina, albergarán a más del 90 por ciento de la cine documental. Y que sin duda llamó la aten- (rag-time): desaforadas por estar fuera, inquie-
la ciudad —o integrarse en ella— obliga a adap- to de su pecado original. Expulsada del Paraíso nueva población urbana. Pero también en las ción de la novela y de determinada poesía, de la tantes por estar próximas. Sobre ellos, delin-
tarse a sus espacios, a sus tiempos y a sus mo- —incluso de la Promesa—, hija del crimen y he- ciudades europeas y norteamericanas, el incre- pintura, ya desde el expresionismo. cuentes a natura por estar permanentemente
dos, obliga a insertarse en las rutinas y en el (in) redera del signo, se somete al más violento de mento de la suburbialización se impone como Cinturón alrededor de la ciudad, archipiéla- en falta, no se inclina la política sino la policía. Y “La ciudad ordena y
flujo moral que produce el uso de su estructura. los mitos: aquel del orden alógeno y del orden tendencia: las banlieues francesas han dado, go que penetra en su interior, que medra y se si gozan de atención política es, frecuentemen-
organiza el (in)flujo
Y la arquitectura —no pensada ni realizada para necesario. El mito de la representación. Con su desde el otoño de 2005, nombre a ese proceso; expande como infección, o como metástasis. te, la de una política penal y punitiva. “Toleran-
intimar sino para intimidar— puede y debe ser corolario: la represión. y han mostrado una parte de su complejidad. En él —verdadero Ground Zero dibujado tras cia cero”: consigna del otrora alcalde de Nueva moral, mide y distribuye
contemplada: para recordar quién manda.12 Nuestras ciudades —modernas o posmo- Fuera de la imagen de la ciudad, incluidos como una explosión demográfica, o tras la imparable York, Rudolf Giuliani, y de su jefe de policía, emi- el espacio y el tiempo,
De este modo, se convierte en asistente dernas, en el caso de que hubiera diferencia excluidos (o viceversa) en la ciudad de la ima- atracción de la inalcanzable ciudad— se locali- nente asesor internacional, William Bratton. En
óptimo de esa operación estético-política fun- apreciable— guardan (o inventan) memoria gen, esos paisajes —con su política, su estética, zan todas las especies del peligro y desde él se el Manhattan de Dos Passos. Y en todo el mundo
pro-pone las condiciones,
damental que consiste en ordenar la sensación, de esos mitos, de esas violencias. Los edificios su economía y su ecología— hablan y gritan so- proyectan todas las figuras —desfiguradas— del (Wacquant, 2000). Urbanismo y arquitectura, de toda sensibilidad, de
que se yerguen, que se elevan intimidatorios bre la hegemonía de la forma, sobre su alianza miedo (Davis, 1992, 1998; Bauman, 2007, 2005). policía y derecho, blindan o acorazan, muchos toda y cada percepción.”
11 . No es la única forma de referir ni a la una ni a la otra, exhibiendo orgullosos toda la envergadura que con la norma. Y sobre la capacidad de ambas En esos lugares dimite la forma, en esos es- pasos obstruidos. Y garantizan uno permanen-
no es la única palabra sobre una y sobre otra, pero con- la técnica en cada periodo histórico ha podido —forma y norma— de imponer significado, de pacios se altera la norma. Lugares y espacios temente abierto, franco: el que va del gueto a la
viene recordar el vínculo que establece Platón (1971)
entre la escritura y la ciudad. La pregunta es sobre la jus- lograr, son recuerdo —y, desgraciadamente, crear discurso. de alteración y alteridad, de impertinencia: cárcel y viceversa. Y es que, pervirtiendo la in-
ticia (y sobre la siempre probable injusticia). Indagación promesa— de otros tantos órdenes, de otras Obviamente esos asentamientos ejercitan la ciudad ni los tiene del todo ni los contiene, tención de una certera idea de Leibniz, “El Dios
delicada: “La investigación que hemos de acometer no es
tantas violencias. lo urbano; obviamente mantienen con “la no los alcanza (teneo); tampoco se extiende arquitecto satisface plenamente al Dios jurista”.
nada fácil, y requiere, a mi entender, una vista penetran-
te. Pero como no estamos nosotros dotados de ella, me Antaño la ciudad elevada —la acrópolis—, ciudad” una relación extraña: de extrañeza y hacia ellos, no se prolonga y apenas los toca La inversa también suele ser cierta.
parece -les dije- que podríamos llevar a cabo esta pes- después palacios, catedrales, luego los edificios extrañamiento. En ellos se cursa una genuina (pertineo). Cuando lo hace, lo hace con temor o Esos espacios omitidos, borrados de la ima-
quisa como lo haría un hombre de vista no muy aguda, a
quien se le ordenase leer de lejos unas letras pequeñas repres(entat)ivos del Estado-nación, ahora las Ent-fremdung, una auténtica Ent-äusserung. asco. Varios grados por debajo de la ciudad, de gen, anicónicos y acaso iconoclastas, revelan
(grámmata smikrà), y que luego se diese cuenta de que estilizadas torres de empresas y bancos que di- Extraños y ajenos a la lógica de la ciudad y, su forma y de su norma, son espacios de-gra- una proliferación del fragmento y llaman la
las mismas letras están reproducidas en otra parte en ta- bujan el horizonte: skyline del capital globalizado. sin embargo, atados a ella. Extraños y ajenos dados (y la caracterización, habitual, falsa atención sobre otros tipos de (auto)segrega-
maño mayor y en un espacio también mayor (aùtà grám-
mata ésti pou kaì állothi meízo te kaì en meízoni). Sería para Y siempre, sometida, una estructura en la que no porque en ellos se cobije —que también— inferioridad económica y ecológica, política, ción. A la suburbialización amorfa y anómala
él una suerte, a lo que pienso, el poder leer primero las sangran las heridas de mil violencias. Las insulae una masa creciente de población inmigrante y estética y moral). replica una suburbanización —esta sí, formal
letras grandes, y fijarse luego en las pequeñas, para ver si
alógena: no sólo por la ascendente etnificación Son lugares in-formes, amorfos, desfigura- y normal— que busca y encuentra seguridad
resultan ser las mismas. [...] Pero la ciudad, ¿no es mayor
que el individuo? (Oukoún meízon pólis enòs andrós)”. 13 . La definición de esa operación por parte de Jacques dos. Por ello, a-nómicos y anómalos. Poblados y confort. Lo que desaparece en el proceso es
Ranciére sirve a un muy interesante concepto de política 14 . Debe verse, una vez más, el impecable e implacable por masas humanas que comparten la misma el espacio público y el sentido pleno de lo que
cuyo análisis no podemos acometer aquí. La versión que “descenso al reino de las madres” que narra Herman
12 . Se hará más adelante, con base en Walter Benjamin, he propuesto parte de una más (que) desencantada in- anomalía, la misma condición amorfa o anamór- un día quiso ser la ciudad. Suburbialización y
Broch (1979, pp. 39-47): el asombro ante las casas de la
algún comentario al respecto de la contemplación. Con- terpretación de la rutina estético-política, de su insisten- ciudad, el ascenso, peldaño a peldaño, por la calle de la fica. En el extremo, verdaderos anacronismos suburbanización: ¿promesa o amenaza de una
viene, sin embargo, retener la invectiva de Debord (1992) cia pertinaz. Véase, entre otros trabajos, Ranciére (2005, miseria, la locura elevada hasta la verdad; locura de la humanos. Fuera de la norma y de la forma, del futura, o acaso ya presente, subpolitización
contra la imagen autónoma y la contemplación que suscita. p. 19, 2002, 1998, 2006, 1996). verdad o verdad de la locura.
espacio y del tiempo. Fuera de la ley. En el límite y subcivilización?, ¿qué hay de la ciudad, qué

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Espacios Políticos — Patxi Lanceros Patxi Lanceros — Espacios Políticos

de lo urbano?, ¿y de la imagen de la ciudad, su “lo ya siempre sido”. Y se complica la relación y da lugar a la arquitectura representativa del en la forma se expresa. Orden de la imagen. Y Bibliografía
signo, su crimen? —fundamental sin embargo— entre percepción poder. Incorpora a la forma la norma ideal de la —cómo no— imagen de orden.
“Los edificios acompañan a la ciudad desde táctil y percepción óptica, entre distracción y polis. No es el peor ejemplo. Vitrubio en su —frag- La imagen y el orden del capital, y aun del A.A.V.V. (1997), “Dossier: Nueva York”, Sileno, núm. 3.
su lejana prehistoria. Son muchas las formas ar- sobrecogimiento en ausencia de recogimiento mentariamente conservada— instrucción escrita, capital financiero, dominan la imagen, dominan Amendola, G. (2000), La ciudad postmoderna, Madrid,
Celeste Ediciones.
tísticas que, desde entonces, han nacido y des- o acogida. Antonio Averlino (Filarete) o Palladio, el barón desde la imagen en una sociedad del espectácu- Azara, P. (2005), Castillos en el aire. Mito y arquitectura en
aparecido [...] Pero la necesidad de alojamiento Lo que re-cita ese “ya siempre sido” en el que Hausmann o Albert Speer. Todos ellos, augures lo y de la especulación: organizan los espacios y Occidente, Barcelona, Gustavo Gili.
Bauman, Z. (2005), Vidas desperdiciadas. La modernidad
en el hombre es constante. La arquitectura y por el que la atención se dirige rendida, a la y arúspices, contemplaron la ciudad en distintos los tiempos trazando sus líneas horizontal y ver-
y sus parias, Barcelona, Paidós.
nunca se interrumpe. Su historia es más larga instancia que impone y garantiza la costumbre, cielos. Y, seguramente, no dudaron a la hora de ticalmente. Rigen y crean región. O regiones. Ex- _____, (2007), Miedo líquido. La sociedad y sus temores,
que cualquier otro arte y hacerse cargo de su a la que gestiona el (in)flujo moral que se vierte someter la ciudad real, la ciudad de la presencia, panden, hoy a escala global, la norma y la forma: Barcelona, Paidós.
Benjamin, W. (1982), Das Passagen-Werk, Frankfurt, Su-
influencia resulta de importancia capital para como orden necesario. Como orden obligatorio. al infierno de la representación. a través de reiteradas, incesantes y sobrecoge- hrkamp Verlag.
cualquier intento de comprender la relación de Por eso, la perspectiva, un punto optimista, que Hoy, en este mismo momento, arquitectos doras re-formas (o, más radicalmente, re-gene- _____, (2008), “La obra de arte en la época de su repro-
las masas con el arte. Los edificios son recibidos Benjamin deriva de la percepción —mediada por aúlicos han observado, quizá pacientemen- raciones). Y dejan, como residuo o como excre- ductibilidad técnica (tercera redacción)”, en W. Ben-
jamin, Obras. Libro I, vol. 2, Madrid, Abada.
de una doble manera: por el uso y por la per- la costumbre— formada en la arquitectura (y te, el vuelo de otras aves. David Childs, Frank mento16 zonas asoladas y desoladas: enormes y Benevolo, L. (1985), La ciudad y el arquitecto, Barcelona,
cepción. O también, mejor dicho: táctil y óptica- que traslada al cine) ha de ser atendida. Y tal vez Ghery, Cesar Pelli, Renzo Piano, Norman Fos- a-normales, informes. Fuera de la imagen, fuera Paidós.
_____, (1999), Historia de la arquitectura moderna, Barce-
mente [...] En el lado táctil no existe, en efecto, matizada: “También ella se da originariamente ter y tantos otros compiten, o siempre habrán de la norma y la forma, fuera de la ley.
lona, Gustavo Gili.
ningún equivalente a lo que es la contemplación mucho menos en una atención tensa que en competido ya —hablamos de Manhattan, otra La historia de la ciudad, la que narra su estruc- Borja, J. y M. Castells (1997), Local y global. La gestión de
en el lado óptico, ya que no se produce tanto una observación ocasional. Pero esa recepción, Roma— por dibujar, desde el cielo y hasta el tura y de la que alardea su arquitectura, es una las ciudades en la era de la información, Madrid,
Taurus.
“Nacer en la ciudad obliga por la vía de la atención como por la costumbre, formada en la arquitectura, tiene bajo ciertas cielo, el perfil del horizonte. Y por imponer una historia de dominación. Es una historia de pode- Broch, H. (1979), La muerte de Virgilio, Madrid, Alianza.

a adaptarse a sus espacios, a la cual determina en gran manera la recepción circunstancias un valor canónico, pues las tareas arquitectura intimidatoria a la que cualquier res despóticos, tiránicos, absolutos. Los edificios Buck-Morss, S. (1996), Dialéctica de la mirada. Walter
Benjamin y el proyecto de los Pasajes, Madrid, An-
óptica respecto a la arquitectura”. Walter Ben- que en las épocas de cambio se le plantean al estructura se somete (Cfr. entre otros, Framp- ante los que nos inclinamos —como debe ser,
sus tiempos y a sus modos, jamin (2008, p. 82). aparato perceptor humano no cabe en absoluto ton, 1981; Rossi, 1971; Leach, 2001; Amendola, con rendida admiración, con sumiso sobrecogi-
tonio Machado.
Castells, M. (1974), La cuestión urbana, Madrid, Siglo XXI.
obliga a insertarse en las Recepción táctil, recepción distraída, afirma resolverlas por la vía de la mera óptica, es decir, 2000; Foster, 2002; Sudjic, 2007; Montaner, miento— narran esa historia. No hay otra. _ _ _ _ _, (1981), Crisis urbana y cambio social, Madrid,
Siglo X XI.
Benjamin, recepción que se forja en el uso y se de la contemplación. Poco a poco irán siendo 1997; Norberg-Schulz, 1979, 2005; Chambers, Y esto no constituye problema. Es una mera
rutinas y en el (in)flujo consolida en la costumbre.15 O exposición per- cumplidas, bajo la guía de la recepción táctil, 1990). No ya en nombre del emperador o del constatación. El problema es el de nuestras
Chambers, I. (1990), Border Dialogues: Journeys in Post-
modernity, Londres, Routledge.
moral que produce el manente, señalo, a un (in)flujo moral que tran- por la repetición y por la costumbre” (Benjamin, papa sino en nombre de Time Warner, New York actuales ciudades, que repiten acaso irreflexi- Coulanges, N. F. de (1984), La ciudad antigua, Barcelona,
Península.
uso de su estructura.” sita por las calles. Exposición a una moral que, 2008 [cursivas del autor]; véase también, del Times, World Trade Center 7 (WTC7), Reuters o vamente la pauta de una construcción obsesio- Cunningham, D. (2005), “The Concept of Metropolis: Philo-
a fuerza precisamente de costumbre, acomoda mismo Benjamin [1982]; además, Buck-Morss, el Banco de América, en Bryant Park. Manhat- nada por la representación —del capital, en este sophy and Urban Form”, Radical Philosophy, núm. 133.
y no incomoda, que domestica la percepción 1996). La dialéctica —y aun la imagen dialéc- tan, precisamente (A.A.V.V., 1997; Frampton, caso— y represora de la presencia. O definen Davis, M. (1992), Beyond Blade Runner: Urban Control
and the Ecology of Fear, Westfield, Open Magazine
(y tras ella el entendimiento y la mera razón). tica— adquiere otros compromisos, sanciona 2004; Koolhaas, 2007, 2001). Manhattan, que una imagen de ciudad que es, cada vez de forma Pamphlet Series.
Por otro lado, por el lado de la contemplación, otros presentes y vaticina otros futuros (para el re-produce la memoria alterada de la célebre más decidida, la ciudad de la imagen. Imagen de _____, (1998), Ecology of Fear; Los Angeles and the Ima-
gination of Disaster, Nueva York, Metropolitan
percepción atenta, percepción recogida, dice aparato perceptor humano) cuando la óptica, la cuadrícula de Hipodamo. Sin ágora. dominio y dominio a través de la imagen. Una
Books-Henry Holt.
Benjamin. No tanto recogida, corregimos aquí, contemplación sobrecogida, impone sus diseños Hacer imagen, hacerse con una imagen, dar ciudad cuyo signo, cuyo crimen emite plurales _____, (2003), Ciudad de cuarzo, Toledo, Lengua de trapo.
cuanto sobrecogida. Y sobrecogedora. En el y designios a la recepción táctil, a la costumbre imagen. Obsesión de una sociedad de consu- mensajes en grandes letras. Acaso en ninguna se _____, (2007), Ciudades muertas, Madrid, Traficantes de
sueños.
enésimo eón del arte y de la técnica, en el mo- y a toda repetición. Dialéctica negativa, en un mo y de espectáculo que se alza, literalmente, lea la justicia. Acaso no haya imagen de la justicia. Debord, G. (1992), La société du espectacle, París, Gallimard.
mento en que uno y otra vuelven a co-incidir en sentido decisivo del término, y fácil de entender. como obstáculo insalvable para la genuina ex- Sólo otros signos, sólo otras huellas. Del crimen. de las Rivas, J. L. (1992), El espacio como lugar. Sobre la na-
una determinada (y determinante) arquitectura, Dialéctica congelada, en la repetición y en la va- periencia urbana. Arquitectura monumental La ciudad posmoderna carece por completo turaleza de la forma urbana, Valladolid, Universidad
de Valladolid.
se complica la “imagen dialéctica” de la ciudad. riación, en la cita de lo “ya siempre sido”. En la que lleva en su interior el ADN del palacio o de forma democrática. ¿Puede alguien pensar Delfante, C. (2006), Gran historia de la ciudad. De Mesopo-
Esa imagen en la que se dan cita el presente y re-citación implacable. de la catedral, como representación del poder, que sea democrática la norma que la inspira? m tamia a Estados Unidos, Madrid, Abada.
Delgado, M. (1999), Ciudad líquida, ciudad interrumpida,
Esa es la dialéctica inscrita en la imagen y en como poder de la representación. Arquitectura
Medellín, Universidad Nacional de Colombia.
15 . La relación entre percepción distraída y percepción el lenguaje de la ciudad, en su estética, siempre altiva, sobrecogedora, al servicio de un urba- 16 . La palabra excremento procede, obviamente, de los _____, (2002), Disoluciones urbanas, Medellín, Universidad
atenta es crucial a la hora de trazar cualquier tipo de conocidos verbos kríno y cerno. Está relacionada, pues, Nacional de Colombia.
trascendental, siempre empírica. La cuadrícula de nismo que tramita gramáticas de exclusión. O
consideración sobre la imagen. Apuntada eficazmente con la discriminación y el discernimiento, con el criterio Derrida, J. (1985), La voz y el fenómeno. Introducción al
por Benjamin, creo que solicita mayor estudio. Al res- Hipodamo de Mileto —celebrado por Aristóteles, arquitectura selectiva que elige su público y y la criba. Con el crimen. Con todos y cada uno de sus problema del signo en la fenomenología de Husserl,
pecto ha de considerarse, de nuevo, el viejo artículo (de ridiculizado por Aristófanes— deja sitio a distintas que se ejercita en rechazos y desprecios. Elo- signos; en la forma de ex: exclusión, expulsión… Sobre Valencia, Pre-Textos.
1926) de Kracauer (2006, pp. 215-223); véase también capital y arquitectura, además de la bibliografía citada, Duque, F. (2001), Arte público y espacio político, Ma-
—jerarquizadas— formas de habitar, formas de cuente: dice y muestra lo que hay. Un orden
Osborne (2008). véase Jameson (1999). drid, Akal.
uso y costumbre, de educación estética y moral; (¿hay otros?) atado a la forma y a la norma que

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Espacios Políticos — Patxi Lanceros Mario Perniola — Espacios Políticos

“La ciudad posmoderna


carece por completo de
forma democrática.”

por Mario Perniola

Profesor investigador en
la Universidad de Roma
II-Tor Vergata, Italia.

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* Traducción de Israel Covarrubias

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Espacios Políticos — Mario Perniola Mario Perniola — Espacios Políticos

Quien, para explicar lo que aparece como una en los mínimos detalles que elimina cualquier todos estamos obligados a respetar, de algunos la muerte no constituya más la quiebra decisi- acción militar de tipo tradicional, mientras que
increíble regresión de la civilidad occidental, ha experiencia poética, que no deja espacio a la principios lógicos fundamentales y la existencia va entre la acción histórica y la comunicación, el saudita, que se movía a su antojo en el mundo
recuperado y reelaborado el concepto de Esta- meditación y elaboración de las experiencias, de una entidad por valorar distinta a las otras. que la idea de valoración fuese, por decirlo de de las altas finanzas y había asimilado la menta-
do de excepción inventado por el politólogo ale- sumergidos en un cúmulo de idioteces y por Aquellos han combatido obviamente el mundo alguna manera, “revalorada” e impuesta según lidad de la comunicación euro-americana, pen-
mán Carl Schmitt, según el cual cualquier ley es una publicidad asfixiante. de la comunicación, no sólo porque ésta es efí- programas informáticos, proyectados según saba según una perspectiva global y tenía a su
suspendida cuando el Estado está amenazado, ¿Cómo ha sido posible todo ello?, ¿cómo mera e instantánea, sino también porque está criterios incongruentes y que, sin embargo, se disposición un ejército de voluntarios interna-
no ha entendido que lo esencial de la cuestión ha sido posible que poblaciones con un altísi- organizada pretenciosamente para confundir presentan como categorías y normas? cionales, de dimensiones desconocidas, pero de
en la actualidad es comunicativa y metapolí- mo nivel de instrucción, herederas de grandes todo con todo, sumergiendo cualquier conoci- Para afrontar el enigma de este último “im- fuerte impacto imaginativo. En otras palabras,
tica, no política en el sentido tradicional de la tradiciones culturales, dotadas de un espíritu miento en un popurrí, en una “noche en la cual posible, sin embargo real”, es necesario sobre se confrontaban dos distintos regímenes de his-
palabra: es decir, pertenece a un régimen de excesivamente crítico, incluso manifestado por todos los gatos son pardos” (según la famosa todo entender el significado histórico del ata- toricidad: el tradicional de al-Zawāhirī, centrado
historicidad esencialmente diferente de aquel una rebeldía sediciosa, que confunde la autori- expresión de Hegel), así como anulando, en que a las Torres Gemelas del 11-S, el abismo en- sobre la idea de la acción local eficaz, y el comu-
de la acción histórica, hacia el cual a la socie- dad con autoritarismo, hayan aceptado servil- nombre de una concepción aberrante de la de- tre su mínima relevancia desde el punto de vista nicativo de Bin Laden, centrado sobre el efec-
dad occidental le parece imposible regresar, no mente el programa inaudito y contradictorio de mocracia y la igualdad, la posibilidad de algún de la acción militar y su inmanente importancia to global de un evento-matriz de dimensiones
obstante el milagro y el trauma (según sea el una guerra infinita, reconocido como insensato tipo de excelencia, mérito, calidad. En efecto, el desde el punto de vista comunicativo. Como se inauditas dirigido contra Estados Unidos. En el
punto de vista), de una guerra infinita con todos por todos los que de auténticas guerras saben mundo de la comunicación se ha caracterizado sabe, el renacimiento islámico sunita tiene una transcurso de los años noventa, según Lawren-
los desastres, carnicerías, masacres y oprobios mucho?, ¿que todas las protestas en contra de hasta nuestros días por aquella actitud que el larga historia que comienza con el nacimiento ce Wright, la estrategia del egipcio se manifestó
de cualquier tipo que ello conlleva. Con el 11-S la guerra infinita se han resuelto en amenos poeta italiano Giacomo Leopardi atribuía a los de la “Sociedad de los Hermanos Musulma- como causa perdida: su organización se frag-
no entramos en un Estado de excepción, antes paseos colectivos con niños e incapacitados en italianos de su tiempo (en las primeras décadas nes” en Egipto en 1928. En el interior de esta mentó en bandas rabiosas y promovidas por los
bien, en un Estado de valoración arbitraria y sillas de ruedas, de cuya inutilidad y vacuidad del siglo XIX), en la cual nadie era reconocido organización, han estado presentes distintas servicios secretos de Egipto y Sudán. Él mismo, “El presente finalmente
tendenciosa, inicua y sectaria, que completa todos los participantes, así como las fuerzas por un mérito más alto que otro. Por tanto, dice estrategias políticas. Para algunos el medio más después de muchas peregrinaciones en Europa
ha logrado la apropiación
el trabajo de desreglamentación y desestabili- del orden, eran perfectamente conscientes? Si Leopardi, cada uno “es poco más o menos igual- eficaz para alcanzar el poder, eliminando a los y Asia bajo un nombre falso, terminó arrestado
zación de la civilidad occidental construido en en las décadas anteriores ha sido posible hacer mente honrado y deshonrado”, o como dice un demoniacos gobernantes de las ideologías oc- por los rusos en Chechenia y condenado a seis del pasado y del futuro.”
el 68 y continuado en las décadas posteriores. creer casi cualquier cosa, ahora es posible la- proverbio romano: er più pulito c’ha la rogna cidentales, ha sido por mucho tiempo el golpe meses de prisión. Fue hasta 1998 que la Jihad
En otras palabras, para nada hemos salido del mentarse por cualquier cosa. La comunicación (¡el más limpio tiene roña!). de Estado. El clamoroso asesinato del jefe del egipcia y Al-Qaeda se unieron, y el médico egip-
mundo fútil y efímero de la comunicación. ha cumplido un salto ulterior, englobando y Al contrario, la educación, la cultura, el sa- Estado egipcio Anwar al-Sādāt durante una cio, con los pocos secuaces que le habían que-
Es “imposible, sin embargo real” que pue- recuperando también lo opuesto: el infinito, lo ber, el progreso material y moral se fundan parada militar en 1981, representó la máxima dado, decidió seguir la estrategia comunicativa
blos notoriamente celosos de las libertades permanente, lo valorativo. sobre la idea de que no sólo todo ser humano realización de esta estrategia. A pesar del éxi- planetaria de Bin Laden, la cual, como reveló
individuales, de la privacy, de los derechos del Una vida que vale la pena ser vivida es la es perfectible en cualquier momento de su to de la acción, el régimen no cayó y a ella le Stockhausen, presenta más afinidad con el arte
ciudadano y del hombre, de las singularidades de la lucha por cualquier cosa que va más allá vida, sino que este mejoramiento puede ser siguió una feroz represión, de la cual surgió la contemporáneo que con cualquier estrategia
y de los particularismos, se hayan transformado de nuestra particular existencia, como la anti- también transmitido a las generaciones futu- figura del doctor Ayman al-Zawāhirī, que devino política conspirativa y revolucionaria.
en muy poco tiempo en una masa de borregos, güedad clásica —no menos que la modernidad ras. Las personas que han combatido la comu- líder de la “Jihad islámica egipcia”, y que tuvo El “imposible, sin embargo real” del 11-S re-
controlados, vigilados, espiados, monitoreados occidental— nos ha enseñado. Del 68 al día de nicación han sido las víctimas del 68, del 79 y ocasión de encontrar al millonario saudita Osa- sulta, no menos de los otros tres eventos-ma-
en todas sus actividades mediante una tecno- hoy muchos han dedicado todo su tiempo y del 89. En efecto, ¿cómo podían imaginar que ma Bin Laden. Según Lawrence Wright, autor de trices que le han precedido (el Mayo francés de
logía invasora y lesiva de la privacidad y de la sus energías para mantener la existencia de un incluso la duración, el “mañana aún mejor” y la un muy documentado libro sobre el argumento, 1968, la revolución islámica de 1979, la caída
delicadeza, tratados como malhechores y te- mundo común, que comprende —como dice valoración podrían ser absorbidos por la comu- este encuentro (que se ubicaría hacia finales del Muro de Berlín de 1989 y la consiguiente
rroristas potenciales, asesinados en medios de Hannah Arendt— a los que han vivido antes nicación?, ¿que aun lo que es lo más importante de los años ochenta, en la época del retiro de disolución de la Unión Soviética), algo esencial-
transporte convertidos casi en carretas de bes- que nosotros y a los que vivirán después. De la de la vida, y que implica una lucha por la vida y las tropas soviéticas de Afganistán) puso en mente enigmático, milagroso y traumático, se-
tias, frustrados, maleados y encanallados por la existencia de un mundo común surge la posibi- por la muerte, se volviese un horizonte nuevo contacto a dos personalidades profundamente gún los puntos de vista: los 19 actores suicidas
mala educación generalizada, vejados por la pa- lidad de una valoración, la cual es obviamente de la comunicación, con el cual se ha abierto distintas: el egipcio era un cirujano que hasta de la operación para nada estaban desespera-
quetería computacional que no contempla las relativa y está siempre sujeta a cambios; sin el segundo milenio? En otras palabras, ¿que lo ese momento se preocupaba sobre todo por dos o exaltados, sino que eran adultos cultos,
excepciones, obligados a una vida programada embargo, presupone compartir un método que serio se volviese indistinguible de lo chusco, que derrocar al gobierno de su país mediante una acaudalados, con capacidades de coordinación

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Espacios Políticos — Mario Perniola Mario Perniola — Espacios Políticos

excelentes, en los parámetros de las sociedades comunicación. Regresa bajo la forma aberrante como una ruptura, caracterizada por una for- opuesto, el diferente, el otro y la dificultad de con los pies sobre la tierra a la dialéctica que
occidentales. De estos, 15 eran de nacionalidad de la necesidad de una “lucha por la vida y la tísima carga polémica contra el pasado, y de encontrar instrumentos conceptuales (antes Hegel hacía caminar con los pies en el aire. Sin
saudita, dos de los Emiratos Árabes Unidos, uno muerte”, que para Hegel constituía la base del la cual negaba no sólo los valores, sino la mis- que políticos) para oponerse a una situación de embargo, al mismo tiempo dicha comunicación
egipcio (el líder de toda la operación, Moham- reconocimiento y la relación entre el amo y el ma idea de valorización que, a su vez, estaba opresión en la cual estamos atrapados y de la pretende gozar de las mismas prerrogativas
med Atta) y uno libanés. ¿Qué fue lo que pudo esclavo. Pero esta vez la lucha no es, como en sellada con el término entonces considerado cual nos sentimos al mismo tiempo cómplices; otorgadas a sus enemigos, frente a los cuales se
haber empujado a éstas 19 personas para em- Hegel, por la condición de la acción histórica se- en modo despreciativo de “meritocracia”. En si no es así, ¿para qué usar, como en la época de presenta como el heredero natural, amaman-
barcarse en una empresa de la cual era absolu- ria y efectiva, ya que las cartas están trucadas. cambio, ahora se nos expropia con un ultraje la decadencia del Imperio romano, tropas mer- tándose de una solemnidad que no le compete,
tamente imposible salir con vida? La explicación Los criterios de la valoración son arbitrarios y desconsiderado de la idea de valorización y de cenarias (con la excepción de gran relevancia sino que se impone con la fuerza de los hechos.
más plausible es la frustración, común a muchos muchas veces no públicos, los evaluadores son meritocracia, haciendo un uso aberrante por del Estado de Israel)? Lo real coincide con lo racional, el trauma con
islámicos, entre la enorme riqueza acumulada a secretos y las pruebas contrahechas. Lo que el cual es suficiente ser un asesino suicida para Sin embargo, más que el mártir islámico o el el milagro, la “verdad efectual de las cosas” con
través de la explotación de los pozos petroleros más valor tiene en la vida no es lo que puede volverse mártir, o bien entender el funciona- ciudadano israelita, que creen generalmente “repúblicas y principados que jamás han tenido
y la total irrelevancia política de sus países. Pero ser transmitido a las generaciones futuras, ya miento del logaritmo de los motores de bús- vivir aún en la época de la acción, el auténtico lugar ni se han conocido verdaderamente”, el
esta explicación psicológica, que puede hacer que el régimen histórico es el mismo: estamos queda para ser digno de pasar a la posteridad. protagonista de nuestra época es el periodista “cómo se vive” con el “cómo se debería vivir”,
suya Bin Laden, no basta para entender un acto siempre en el cuadro del “efecto que actúa”, no En el primer caso, el nudo hecho toma el lugar de investigación, ya que sabe perfectamente para emplear las palabras del capítulo XV de El
cuyo sentido está enraizado profundamente en sus premisas ni en sus consecuencias. de la larga experiencia en la cual se madura el poner en peligro su vida por alguna cosa fútil: Príncipe de Maquiavelo. De este modo se vuel-
“Se vuelven visibles al en la sensibilidad occidental basada sobre la La respuesta que Estados Unidos ha dado al punto de llegada del martirio: en el atentado con él, la comunicación encierra a su contra- ven visibles al mismo tiempo tanto el realismo
mismo tiempo tanto el comunicación, en un régimen de historicidad 11-S se encuentra sobre el mismo plano comu- suicida el milagro y el trauma combaten perfec- rio, se vuelve una metacomunicación, compite político como el idealismo político, ya que am-
que ha vuelto imposible la acción, en una men- nicativo del ataque a las Torres Gemelas, pero tamente el uno con el otro, pero ello no tiene con el despotismo tecnológico adoptando sus bos llegan a la misma conclusión en cuanto re-
realismo político como talidad que ha destruido la tradición cultural presenta un paralelismo invertido respecto de ya nada que ver con el claustro de los sabios mismas armas, está en perfecta consonancia conocen la distancia entre el ser y el deber ser,
el idealismo político, europea. Hay algo paradójico e incomprensible la estrategia de Bin Laden: es en la pertenencia que, una larga tradición, comparaba a la sha- con el mundo del simulacro, es decir, con el a pesar de que extraigan deducciones opues-
en el hecho de que la tradición cultural del otro autoafirmativa y en la sustancia autodestruc- hāda. En el segundo caso, se establecen clasi- pasaje de lo verdadero a lo falso, de lo bueno tas. La comunicación pretende hacer creer, con
ya que ambos llegan a Occidente, el Islam, se alce contra el Occidente tiva. Se dirige más contra los propios ciudada- ficaciones y cánones demenciales, hábilmente a lo malo, de lo bello a lo feo, de lo magnífico la violencia incontrovertible de los hechos, que
la misma conclusión, a euro-americano, adoptando sus mismas armas nos que en contra los enemigos, con los cuales manipulados que a través de la introducción de a lo abyecto. En las tres formas precedentes de no existen alternativas a los atentados suicidas
pesar de que extraigan mediante un proceso de rivalidad mimética que mantiene una especie de secreta complicidad, toda una serie de viejas palabras rehabilitadas comunicación, existía algo que quedaba fuera: y al control universal. El discurso de la comu-
en apariencia es autodestructivo y en sustancia ya que tiene necesidad de que continúen exis- pero adoptadas en modo tendencioso e inicuo, en los años sesenta era el prestigio del pasa- nicación en esta última fase de su desarrollo
deducciones opuestas.” autoafirmativo. tiendo. Por ello toma objetivos que nada tienen como reputation, authority, pertinency, rele- do, en los años ochenta era la alteridad de la suena para los islámicos como sigue: la “resu-
El regreso al régimen histórico de la acción que ver con Al-Qaeda, como Irak de Saddam vance, rank, impact, scrutiny, etcétera, pueden diferencia, en los noventa la cripta inatendible rrección” islámica no pasa a través de los gol-
queda impedido, pero la comunicación, para ser Hussein, inaugurando un belicismo desenfrena- ser etiquetadas y valoradas por todos los ha- de un duelo que no puede ser elaborado. En pes de Estado, las organizaciones asistenciales,
creíble, debe alejar de sí la sospecha de ser úni- do e insólito que no se dirige hacia una efectiva bitantes del globo en todos los aspectos de su cambio, en la actualidad la comunicación ha la guerra tradicional y las conspiraciones, sino
camente publicidad. Por lo tanto, está obligada victoria militar, concebida en los términos clá- vida cotidiana, económica, recreativa, turística, logrado apropiarse de todos estos enemigos a través del “imposible, sin embargo real” que
a reintroducir la necesidad de una valoración, sicos, sino únicamente para obtener resultados intelectual, espiritual, incluso íntima. Si en su suyos: ha superado de un golpe la última fron- hizo caer en pocos minutos el símbolo del po-
caminando en dirección opuesta a la desregla- comunicativos de igual modo milagrosos y trau- momento no hubiera sido posible la existencia tera y puede hablar en nombre del prestigio, der norteamericano la mañana del 11-S. A las
mentación de los años ochenta: naturalmente, máticos: poner, gracias a la ayuda de las tecno- de Bin Laden sería necesario inventarlo, para de la alteridad y el luto. El 11-S y el despotismo sociedades euro-americanas, en cambio, la co-
los criterios de la valoración no pueden ser logías de la información, a todos los habitantes que todos aceptasen servilmente, sin la míni- tecnológico se sostienen el uno con el otro y municación le reserva un discurso complemen-
aquellos del 68, considerados en términos filo- del mundo bajo la propia vigilancia y valoración. ma protesta, la seguridad de ser registrados hablan en nombre de algo que va más allá de la tario con relación al anterior: la “seguridad” de
sóficos como “metafísicos” y “esencialistas”, ni Así, se confrontan dos estrategias comuni- y detenidos en modo incuestionable. En reali- vida de todos nosotros: el presente finalmente Occidente ya no puede ser garantizada por el
pueden ser abiertamente autopromocionales y cativas de ambiciones desenfrenadas, que es- dad, Bin Laden forma parte del mismo mundo ha logrado la apropiación, incluso, del pasado derecho internacional, las Naciones Unidas, el
narcisistas. Es necesario reclamarse a algo que tán sobre la misma frecuencia del 68 y realizan de la comunicación euro-americano que dice y del futuro, quitándoles su trascendencia y pacifismo o los derechos del hombre, sino por
valga más que las vidas individuales: en esta el eslogan de aquella época: “seamos realistas, combatir. Y ello en virtud de que la arrogancia transportándolos sobre la tierra. Tendrá lugar el “imposible, sin embargo real” del control
nueva edad de la comunicación está la puesta pidamos lo imposible”. Entre el 68 y hoy exis- comunicativa y el despotismo tecnológico pro- en modo decisivo y subrepticio el proyecto de capilar y total del planeta, asegurado por las
en juego de la propia vida que hace eficaz la te todavía una diferencia: el 68 se presentaba vocan un extraño efecto: la desaparición del Marx, que quería poner a caminar nuevamente nuevas tecnologías informáticas. m

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La guerra civil, la
despolitización de la ciudad por Bernardo
Cortés Márquez

y la politización del pueblo Doctorando en la Facultad


de Filosofía y Letras-UNAM,
Ciudad de México.

E
n febrero del 2015 apareció en Italia una peque- Stasis (de istemi) designa según la etimología el acto de le- en el que aparece una lógica donde lo político muestra dos Esta ambigüedad es lo que ocurre en la stasis: la irrupción del
ña obra que se agrega al polémico e interesante vantarse, de estar firmemente en pie (stasimos)” (Agamben, propiedades que conviven: la destituyente y la constituyente. oikos en lo público y de lo público en lo privado. Es ambiguo el
proyecto Homo Sacer del filósofo romano Giorgio 2015: 22), es el término griego que designa un levantamiento A partir del primer locus griego, Agamben indica, siguien- paradigma que Agamben trata de comprender en esta obra,
Agamben, que se pensaba ya terminado con el intestino dentro de lo propio, una guerra interna (guerra en do a Loraux, que la guerra civil revoca la concepción común pues intenta referir que la compresión griega de la guerra ci-
volumen L’uso dei corpi (El uso de los cuerpos) aparecido casa) que se ubica (según el locus griego) en las relaciones de la política griega, donde ésta se piensa como la superación vil es la fuente de la constitución de la polis y, al mismo tiem-
en 2014. Stasis (Agamben, 2015) es resultado de dos semi- entre la familia y la ciudad. La guerra civil, que se distingue del oikos (la casa) en la polis. La stasis no es nunca una guerra po, la fuente de su disolución. Tornarse enemigo de la ciudad,
narios sobre la guerra civil dictados en la Universidad de de la guerra entre Estados, se sitúa dentro de un Estado, es la que provenga del exterior, sino una guerra totalmente fami- abandonar la fraternidad política y exiliarse de ella, implica
Princeton en octubre de 2001, y se coloca como la segunda discordia entre pertenecientes a la ciudad, una guerra entre liar (oikeios polemos), cuyos orígenes son provenientes del oi- realizar a la ciudad una expropiación de lo político desde una
parte de la obra Estado de excepción de 2003. En esta última familiares políticos (la familia postiza en la fraternidad de la kos. El campo familiar, del hogar, no quedan simplemente su- comunidad o un oikos. Igualmente, en dicha expropiación, el
se mostraba que al estado de excepción (la atribución del nación). La stasis es, según Agamben, el gran antecedente perados por el campo político, ya que gracias a la pertenencia oikos se politiza al situarse más allá de la política institucional.
poder soberano de suspender el derecho para conservarse del concepto de revolución que sustituye el uso de la catego- a las entrañas de la polis, la guerra civil es una presencia inevi- Ocurriendo también lo contrario, la ciudad puede despoliti-
a sí mismo frente a la aparición de una anomalía o amena- ría “guerra civil” a partir de los años setenta y con ello margi- table que la ciudad guarda. El oikos constituye el espacio de zarse y convertirse en administración económica, familiar, en
za) como paradigma de gobierno. Denunciando el desplie- na los estudios y la reflexión sobre dicha figura. un dispositivo que porta una ambigua operación. Por un lado, un mero oikos.
gue planetario que ha alcanzado la aplicación del estado Agamben parte de dos ejemplos fundamentales de la fi- es el factor que produce la fractura de la polis y, por el otro, el Dos caras son las que contiene la stasis, bien puede poli-
de excepción por parte de los gobiernos del mundo, cuya gura de la guerra civil: la Grecia clásica y la teoría política de elemento que reconstruye la armonía y la concordia de lo que tizar lo impolítico (la familia y la casa) y despolitizar la polis,
expresión más radical es la guerra internacional o las “in- Thomas Hobbes. En el primero, la stasis aparece como una ne- ella ha separado. La casa es retomada como metáfora de la es decir, economizarla, volverla una administración familiar:
tervenciones” armadas para la “conservación de los dere- cesidad política y, en el segundo, como aquello que debe ser ciudad, cuando ocurre la discordia (la guerra civil) dentro de “[…] la stasis constituye una puerta, a través de cuyo trán-
chos humanos o la democracia”, ahora Agamben completa excluido, lo que Agamben denomina “las dos caras de un mis- la gran casa-ciudad que contiene a las familias, apelando a un sito, la pertenencia doméstica se politiza en ciudadanía e,
su análisis de los conceptos y la política de Occidente con mo paradigma político”. Esto significa que existe una secreta parentesco artificial (la fraternidad de los ciudadanos) donde inversamente, la ciudadanía se despolitiza en solidaridad
la presentación de una categoría que se contempla como copulación entre las dos oposiciones afirmación-exclusión, en se vuelve indistinguible el adentro y el afuera, el amigo y el familiar” (Agamben, 2015: 27). Si lo político se economiza y
inherente al tiempo que contraria a la ciudad política, a la tanto que la guerra civil se da dentro de la ciudad política y enemigo. La exterioridad de la polis (el oikos) se adentra en lo domestico se politiza, estamos en un paseo permanente
republica, a la democracia: la stasis (la guerra civil). del Estado, teniendo así una extraña relación con un ámbito la totalidad y los lugares de estos parecen ya no clarificarse. y confuso entre el oikos y la polis, donde una oikonomia se

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extiende a la ciudad, convirtiéndola en gran quedando recluido en su casa o simplemente entre el antiguo lugar de la política, la ciudad metropolitana, un mesianismo doméstico que concentra la posibilidad de la revuelta. El hijo
casa. Así, lo político no es una sustancia que se eliminado. Curiosamente, en el caso mexicano, y la casa. Esto significa que el éxodo del otrora intentaba transformar desde dentro la estruc- significa la sedición contra un dios fetichizado,
encuentre ya sea en la polis o en el oikos, sino cuando el oikos del crimen organizado escala en habitante del ámbito doméstico (dispositivo en tura social de la ciudad. Pero el hecho de que que pierde o intenta prescindir de la relación
en una consistencia muy particular que se da las estructuras del Estado para hacer del “sica- que la capacidad política del viviente es neu- el mesianismo se haya establecido en el dispo- con el hijo. Un poder de un Dios que permanece
entre esos dos polos, el espacio que se inaugura riato” (un particular oikos) una forma de gobier- tralizada) dentro de la ciudad, toma la forma de sitivo del oikos no significaba un intento de neu- en sí mismo, establece una concentración de
cuando una comunidad se torna sediciosa. no, el terror se instala en la ciudad recluyendo una potencia rebelde que el Estado comenzó a tralizar su radiación política, sino que pretendía poder y dominio con sus creaturas, mientras
Que la familia se politice y la política se vuel- a la población en su casa, neutralizando su ca- llamar terrorismo; ésta es la acción política por politizar el ámbito de la casa y la familia para que cuando es adjuntada una filiación de un
va la administración de una familia y una casa, rácter político: la ciudad queda despolitizada. excelencia. La guerra civil parece responder al infiltrar en ella el elemento revolucionario del hijo que no perpetúa al padre, sino que redime
significa que lo político no es sino el conflicto Pero cuando frente a esto la población responde terror de Estado (estado de excepción) que los mesías y minar a la ciudad a través del elemento y salva su creación, ocurre un quiebre de ese
que en mayor grado se produce en la guerra ci- con la autodefensa armada de su oikos, contra diversos gobiernos aplican en todo instante con- constituyente de la polis que es el oikos, de una poder; es la escisión que deriva de lo que an-
vil. La stasis, entonces, es un levantamiento de la gran oikonomización de la política (las familias tra las revueltas que emergen a su interior. Los politización alternativa. Si es posible insertar en tes permanecía sí mismo, que sería un aspecto
sedición política contra lo que antes se ubicaba en el poder, la policía y sus sicarios), alcanza una oprimidos lo rinden inoperante de manera efec- el oikos, en la interioridad, el elemento revolu- teológico originario de la stasis. De este modo,
aún en el ámbito de la fraternidad. El campo del hiperpolitización que rápidamente se caracteriza tiva en la defensa legitima. La guerra civil no sólo cionario de la stasis, puede darse un aconteci- el hecho de que se genere en la persona divina
hogar familiar invade el de la ciudad, desplazan- por el Estado como terrorismo. funciona como el dispositivo de politización de miento político auténtico. del padre (sospechosa de autoritarismo, como
do el sitio de lo político de su centralidad cita- Sin embargo, si como refiere Agamben, “el la vida confinada a la privacidad de la oikonomia, Por su parte, Carl Schmitt alguna vez sugirió, refiere Schmitt siguiendo la consideración de
dina, atravesándolo desde las intimidades de terrorismo mundial es la forma que la guerra sino como el elemento que revela el aspecto ori- en la respuesta a la declaración hecha por Erik Eusebio) una filiación, un hijo, podía significar
lo privado. Esto es, la guerra civil no debe sólo civil asume cuando la vida como tal se convierte ginario de lo político: el oikos en rebelión. Peterson en su obra El monoteísmo como pro- que el poder del uno adquiere una escisión que “La stasis constituye
comprenderse como una guerra familiar, entre en la apuesta del juego de la política (Agamben, blema político, que no era posible plantear una se levanta contra su propio poder a través de
una puerta, a través
hermanos, sino como el dispositivo de politiza- 2015: 32)”, entonces el “terrorismo” tiene, en teología política cristina, pues en la idea de un su elemento redentor. Análogamente a este
ción de la familia y despolitización de la ciudad. este sentido, la forma de la “autodefensa”. Por El mesías como paradigma de la Dios trinitario, que ya no es una sola persona, dogma teológico de la trinidad, podría pensarse de cuyo tránsito, la
Lo que era antes una parte atrapada dentro de ello, habría que llevar a cabo una distinción que discordia civil y la politización del oikos sino uno y trino, se encuentra un aspecto que políticamente un Dios-padre-uno correspon- pertenencia doméstica
la polis, en el ámbito impolítico de la oikonomia, el filósofo italiano no realiza, pues el “el terro- cuestiona la unidad del poder soberano y por diente a un poder absoluto, sin más relación
ahora arranca a la polis de lo político, entrando rismo” como autodefensa es la manera de in- En la constitución de las primeras comunidades tanto es un elemento que sugiere un paradigma con los hombres y súbditos que la dominación
se politiza en ciudadanía
en una politización, pues ha llevado a la plaza la sertarse políticamente en la ciudad, que ahora cristianas asistimos al pasaje de una religión po- de la rebelión, de la stasis: despótica; mientras que pensar el poder a partir e, inversamente, la
disidencia, aquella potencia que estaba recluida funciona como la casa-Estado de unos cuantos lítica (el mensaje del fundador) que se convertía de un Dios que es padre e hijo, permite sugerir ciudadanía se despolitiza
y capturada en la casa. que amenazan la vida de la comunidad de los oi- en una ruptura de la casa, hacia su inserción en Peterson apela en relación con la doctrina un poder que se entrega, a partir del hijo, a los
Es la eliminación de lo político donde se ha kos, en una forma de guerra civil, donde lo antes otro ámbito que en su origen abandonaba el de la Trinidad cristiana a un pasaje de Gre- hombres. Así, el mesías, pensado desde la su- en solidaridad familiar.”
reducido a una forma privada, una familia o gru- impolítico deviene ahora hiperpolítico, ya que oikos e insertaba en él la discordia. La discordia gorio Nacianceno (Oratio theol., III, 2), en gerencia de la trinidad como el dispositivo por
po en el poder, la que de alguna manera produce entra a la polis, se politiza, tomando medidas que plantea la opción por el mesías comienza cuyo núcleo se halla esta formulación: “Lo el cual se introduce un elemento estasiológico,
el escenario en el que aquello impolítico (lo fa- excepcionales en la rebelión. La autodefensa es a fisurar el ámbito fraterno del oikos, como se uno (to Hen) está siempre en rebelión (sta- expropia y disuelve el poder de la monarquía
miliar) se politiza en el conflicto de la guerrea ci- un término y una experiencia diferente a la del refiere en Mt. 10: 35-36: “Porque he venido a siatson) contra sí mismo (pros heautón)… En divina a las creaturas mediante la redención.
vil: “En el curso de la historia política sucesiva de terrorismo fundamentalista, y refiere una vida poner en disensión al hombre contra su padre… medio de la formulación más irreprochable La figura del mesías, antes de fungir como pa-
Occidente, la tendencia a despolitizar la ciudad que responde cuando el poder de las potesta- y los enemigos del hombre serán los de su mis- del difícil dogma nos encontramos con la radigma de una monarquía, es paradigma de la
transformándola en una casa o en una familia, des dominantes se vuelven contra la vida y sus ma casa”. El mesías es, y tal como comprende el palabra stasis, en el sentido de “rebelión” (…) acción política, y nada menos que de la acción
dirigida por relaciones de sangre y de operacio- formas. Entonces, el paradigma de la guerra civil fundador del cristianismo, su actividad política, Aquí nos encontramos con una verdadera hiperpolítica de la revuelta, de la stasis.
nes meramente económicas, se alternará, en no puede colocarse sólo en el umbral entre el el elemento de toda discordia en la normalidad stasiología político-teológica en el núcleo
cambio, al hecho simétricamente opuesto, en oikos y la polis, sino que deviene la figura, en pa- de la casa y lo es porque su llegada y proclama- de la doctrina de la trinidad. Por tanto, no se
el cual todo lo impolítico debe ser movilizado y labras de Agamben, de todo conflicto que toma ción mesiánica no puede sino tener la forma de puede ignorar el problema de la hostilidad y De la multitud al pueblo. Sobre
politizado” (Agamben, 2015: 31). Cuando el Es- la forma del terror. la rebelión contra la religión política del templo. del enemigo (Schmitt, 2009: 127-128). el cuerpo político del mesías
tado establece su oikonomización particular y, La hipótesis de Agamben, que da a la guerra En este sentido, Pablo de Tarso tuvo el ingenio
así, su despolitización, comienza una inevitable civil la función de una puerta de politización del de convertir al mesianismo, un movimiento Si Dios ya no es unidad absoluta sino que impli- En la segunda parte de Stasis, Agamben, ocu-
lógica en la que el ciudadano asciende a la cate- oikos y una despolitización de la ciudad, nos lleva religioso de dimensiones totalmente políti- ca en el desarrollo de su economía al hijo como pándose de Hobbes, intenta precisar la consis-
goría de enemigo y a una exposición a la muerte, a romper el cerco entre lo público y lo privado, cas y periféricas, en una religión oikonomica y el mesías redentor, entonces esto significa que tencia de la multitud y el pueblo en el instante

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de una revuelta civil, que lo lleva a afirmar que conjunto de cuerpos que han pactado en torno no se adquiere en el hecho de una unidad que potencia es aquella que retorna al poder a su la reducción de lo político a la representación.
el momento de la revuelta le pertenece única- a él y su voluntad. se ha alcanzado entre ellos, como consenso di- indeterminación. Ahí donde hay rebelión no Sin embargo, tenemos el hecho de que la mul-
mente a una multitudo y no a un pueblo. Para La concepción de pueblo en Hobbes es in- sidente de los oprimidos, sino en virtud de que hay sino pueblo: “cuando ese ‘pueblo’ (dicho titud que se separa del pacto contra el Leviatán
Hobbes (tal como muestra el ícono que preten- separable de la persona-soberano. El populus una multitud se transfiere a la voluntad de una bloque de los oprimidos) se torna ‘pueblo pa- (moltitudine dissolta) no parece reencontrar su
día caracterizar su obra el Leviatán, en el que reina en toda la ciudad, pero no puede, en la maquinaria que ilusoriamente es un gigantesco ra-sí’ o toma ‘conciencia de ser pueblo’, aban- forma originaria acéfala sin representación al-
muchos pequeños hombres forman el enorme interpretación de Agamben, habitarla políti- cuerpo soberano. dona la pasividad de la obediencia (…) y entra guna. Lo que existe, en cambio, es una cierta co-
cuerpo del soberano) la multitud construye el camente. Quien habita la ciudad nunca es un Si pensamos desde la misma figura teológica en un ‘estado de rebelión’” (Dussel, 2012: 184). hesión mesiánica, el consenso de los disidentes y
pacto en torno a un soberano que es la cabeza pueblo (pues éste habita y existe únicamente de Hobbes, a saber la del cuerpo que conforma De este modo, cuando el pueblo (potentia o el comienzo de una organización alterna desde
del cuerpo político o Leviatán (el common-weal- en su abandono al cuerpo de la maquinaria del la comunidad cristina (el paradigma de la iglesia multitud) se transfigura en “pueblo para-sí”, se la rebelión que contiene una re-presentación,
th o Dios mortal) cuyos miembros son el pueblo soberano), sino una multitud (multitudo) en su paulina que Hobbes vacía secularizadamente), encuentra cerca de su levantamiento (la stasis), es decir, una presentación extrema del pueblo
que ha dejado de ser multitud sin unidad polí- dimensión impolítica, sin representación y sin pero restituyéndole su carácter mesiánico y a una rebelión que trae consigo una fractura en la stasis. Esta otra dimensión, desde un as-
tica (multitudine desunita). Con esto, el filósofo referencia a un soberano: “La multitud no tiene rebelde, podríamos redescubrir cómo es que se de lo político (la comunidad integral política) y pecto popular del cual surge y que evoluciona
inglés no hace más que llevar a cabo una secu- un significado político, ella es el elemento im- constituye pueblo fuera del poder soberano y, una escisión popular de la multitud, genera una a la organización de los militantes en torno al
larización del paradigma de la iglesia paulina, político sobre cuya exclusión se funda la ciudad: así, se accede a la fuente misma de lo político. Si nueva dimensión de lo político en la rebelión y mesías, constituye una ekklessia lejos de una
donde el mesías (Cristo) es la cabeza del cuerpo y, todavía más, en la ciudad existe solamente la le restituimos a la figura del Cristo-soberano (la en la disidencia. monarquía y más cercana a la construcción de
de la comunidad: multitud, porque el pueblo es ya siempre aban- función de la cabeza en Hobbes) su sentido me- Cuando Agamben refiere que la moltitudine un oikos comunitario que se politiza desde la
“«El terrorismo » como donado en el soberano” (Agamben, 2015: 55). siánico, tenemos una especie de representación dissolta es la única presencia humana en la ciu- interioridad. Es paradigma de la constitución de
Pero esta imagen deriva directamente de
autodefensa es la manera Pueblo es, en el sistema hobbesiano, multitud fuera de la maquinaria política, la cual consis- dad y que ésta es el sujeto de la guerra civil, es un espacio inédito entre la multitud y la repre-
la concepción paulina, presente en varios representada que no es más una multitud con- te en ser el capo de una comunidad, pero sólo posible observar que le concede a Hobbes el he- sentación soberana.
de insertarse políticamente pasajes de sus cartas, según la cual Cristo fusa (multitudine desunita), y que no habita la como sujeto liberador de los oprimidos, que cho de que no hay existencia política fuera de la La aparición política del pueblo ha avanzado
en la ciudad, que ahora es el capo (kephalē, la “cabeza” ) de la igle- ciudad, sino que la gobierna por mediación de genera una cierta unidad entre los cuerpos en la representación de la persona del soberano. Sin a niveles que pueden signarse como un enfren-
sia, es decir, de la asamblea de los creyen- un cuerpo soberano. solidaridad y la amorosidad del cuerpo a cuer- embargo, al aceptar el hecho de que es la mul- tamiento entre dos monstruos: Leviatán y Behe-
funciona como la casa- tes: “Aquel [Cristo] es la cabeza del cuerpo En este sentido, bien podemos declarar, a po, pues el mesías es paradigma de la entrega titud la que al separarse del pacto con el sobe- moth, conflicto en el que el pueblo se enfrenta
Estado de unos cuantos de la asamblea [hē kephalē tou sōmatos tēs partir de la sugerencia de Agamben, que vivi- del cuerpo al común, es una potencia dentro de rano puede habitar la ciudad, no podemos dejar en una pequeña guerra con la policía y el ejército
ekklēsias]” (Col., I, 18); “Cristo es la cabeza,
que amenazan la vida mos en una era de ilegitimidad política en la que los cuerpos que generan cohesión en su entrega de precisar que sólo en la guerra civil ocurre la regular en las ciudades. Al respecto, Agamben se
del cual todo el cuerpo, constituido en con- los Estados padecen una “des-populización”, a la comunidad. En este sentido, Dussel refiere única y más alta vía en la que una multitud en- cuestiona por qué Hobbes adoptaría una figura
de la comunidad.” junto y unido mediante toda articulación una ausencia de pueblo, una ademia, ya que no una posibilidad distinta a la indicada por Agam- carna un pueblo fuera de toda representación relacionada con el Anticristo, el hombre contra-
según la actividad de todo miembro, reci- concentran ni van hacia un pueblo, pero pre- ben en su análisis sobre el pueblo en Hobbes, y alcanza su sentido político. Un levantamiento rio al mesías, para dar nombre al Estado, así que
be crecimiento y edificación” (Ef., a, 15-16) tenden representar lo irrepresentable. Pueblo no situándose ni en la multitud ni en el pueblo contra el Leviatán (del cual es sujeto la multitud recurre a la tercera parte del Leviatán que versa
(Agamben, 2015: 70). es sólo una consistencia virtual, presente en la representado, sino desde una tercera vía que disuelta), ¿no supone una división de la multi- sobre el “Estado cristiano”, para señalar que el
representación soberana que en Hobbes no tie- abarca lo popular, como bloque social de los tud informe en la que ésta deviene ya un pue- reino de Dios en Hobbes, como la escatología
El soberano-Leviatán es la versión profana y ne existencia alguna: “El pueblo es, así, lo abso- oprimidos, el cual surge en el tiempo de la crisis blo y, además, una cierta unificación en torno misma, tiene un sentido literalmente político. El
monárquica de la relación de Cristo con la igle- lutamente presente que, en cuanto tal, no puede y aunque es él la sede o el portador del poder a la proyección de la rebelión misma?, ¿no es a reino de Dios se realizará en la tierra histórica-
sia, en torno a la cual una multitud des-unida, jamás ser presente y puede, por tanto, sólo ser político (potentia), se hace efectivo al convertir- partir de ciertas demandas o en torno al mesías mente en el tiempo final, con la segunda llegada
antes del pacto político, transfiere su poder a representado. Si, del termino griego para pue- se en hiper-potencia, potencia que se salva en el que Pablo convoca a formar parte una nueva de Cristo, lo que supone en Hobbes que lo políti-
una sola persona, adquiriendo su dimensión blo, dēmos, llamamos ‘ademia’ a la ausencia estado de rebelión. Hiper-potencia es la poten- institucionalización mesiánica? Si lo que Hobbes co alcanza una dimensión mesiánica en la forma
política y convirtiéndose en un pueblo, es decir, de un pueblo, entonces el Estado hobbesiano, cia de liberación del acto (la determinación en pretende en el Leviatán es la superación de la de una monarquía mesiánica (monarchia mes-
en un cuerpo con “identidad” y “unidad” políti- como todo Estado, vive en condiciones de una la representación), pero esta vez como algo más stasis, el abandono del “estado de naturaleza” siae). Para Hobbes existe una distinción entre el
ca. Acontece una soberanía y es del pueblo en permanente ademia” (Agamben, 2015: 59 [cur- que dissoluta multitudo, es decir, una potencia en una persona a la cual se le abandona la capa- Estado-Leviatán y el reino de Dios, al punto que
un sentido particular: al abandonarse a dicha sivas del autor]). que no pasa simplemente al acto, sino a la se- cidad de autodefensa, entonces lo que hace es en el fin de los tiempos el cuerpo político rendirá
cabeza. El pueblo es el soberano, pero sólo Es curioso que para Hobbes no pueda cons- gunda potencia, pero en ese uso de su potencia, intentar anular el surgimiento de un actor polí- cuentas frente al reino de Dios y los justos, que
porque se ha entregado en el pacto al repre- tituirse un pueblo de manera orgánica sin re- ésta se ha acrecentado a una segunda poten- tico y de la constitución de existencias políticas como refiere una leyenda judía, comerán el ban-
sentante y él es ahora el pueblo, ya que porta el presentación institucional. En él el ser pueblo ciación, a una hiperpotencia, una rebelión. Esa fuera del soberano, lo cual no es otra cosa que quete constituido por la carne del Leviatán.

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Espacios Políticos — Bernardo Cortés Bernardo Cortés — Espacios Políticos

A partir de una concepción donde el com- la stasis que establece una crítica al templo-Es- refleja ya en la lógica profético-revolucionaria.02 en los días de la segunda venida del mesías, toda a una segunda potencia, donde se adscribe a
mon-wealth o Leviatán es distinto del reino de tado, al sumo sacerdote (el virrey del reinado de En este sentido el pueblo, en su asunción de potestad será destruida, todo será sometido a él: su ser pueblo al circundarse en torno al cuerpo
Dios, se hace presente la implicación de que este Dios, en términos de Hobbes [2014: 340]), sino centinela, es el único habitante en la ciudad y “Cuando hayan sido sometidas a él todas la cosas, del agente liberador (el mesías), y hace de los
último es un Estado provisorio y que su paradig- la figura de un cristo monarca, cuya versión pro- un actor mesiánico del día del juicio, contrapeso entonces también el hijo se someterá a aquel miembros de la multitud un cuerpo conjunto
ma no es el reino sino la iglesia. El common-weal- fana se transforma en una máquina que provee del Estado y Estado alternativo. que ha sometido a él todas las cosas, para que que parecía fragmentado al abandonar la ca-
th tiene que difuminarse frente a la monarquía de seguridad (sobre todo al reprimir la guerra Dios sea todo en todo” (1Cor. 15:28). Al respecto, beza del antiguo soberano. La multitud informe
divina: “el Leviatán deberá necesariamente civil). El common-wealth no se parece a un cuer- Agamben declara que en el fin de los tiempos, y disuelta no es el aspecto originario que el
desaparecer cuando el reino de Dios se realizara po solidario popular y de los oprimidos, como Epílogo como indica Pablo, el mesías cesa de ser jefe de mesías devuelve al pueblo en el instante de la
políticamente en el mundo” (Agamben, 2015: pretendía Pablo de Tarso; al contrario, es un frío la comunidad y llega a término toda representa- rebelión en que se des-inscribe del viejo sobe-
69). El Estado en Hobbes es una potencia profa- depósito de sumisión y miedo. Es en este punto La guerra civil, no es, como parece sugerir ción. De esta manera, ya que la función cefálica rano. Toda disolución implica que el pueblo (en
na que sustituye y emula a la ekklesia mesiánica cuando la función policial del Estado revela su Agamben, el retorno a una simple indetermina- de Cristo es paradigma del Estado-Leviatán, el so- una conservación de su potencia) exista hacia
y la persona soberana a cristo (únicamente en vinculación con la escatología apocalíptica y, ción política en la que deja de existir un pueblo berano igualmente deberá disolverse y el pueblo sí mismo, produciendo-se una presentación
tanto es presentado como jefe de un cuerpo de como sugiere Agamben a partir de la carta a los al liberarse de toda determinación del poder hallará su cuerpo: “En el estado actual, Cristo es la extrema del pueblo, su segunda potencia. El
cuerpos como en Pablo), y que pretende poner Tesalonicenses, “precipita el fin de los tiempos” político (siendo multitud disuelta que coincide cabeza (capo) del cuerpo de la asamblea, pero en mesías es la mediación por la cual se produce,
en orden y regular tanto lo civil como la religión (Agamben, 2015: 76): “Vosotros mismos sabéis con el mítico estado de naturaleza), sino es el el fin de los tiempos, en el reino de los cielos no en su llegada, que la multitud se encuentre
cristiana y la iglesia católica (es decir, tiene una perfectamente que el Día del Señor ha de ve- momento en que el pueblo en sedición adquie- habrá más distinción entre la cabeza y el cuerpo, consigo misma, con su ser pueblo, pues lo que
función civil y eclesiástica). La función de un nir como un ladrón en la noche. Cuando digan re una participación absoluta en lo político. Esta porque Dios será todo en todo […] esto significa hace es llevar a cabo una populización (en tanto
Estado, de un common-wealth cristiano, no su- ‘Paz y seguridad’, entonces, de repente, vendrá figura del mesías es el “dispositivo” en el que el que al final de los tiempos la ficción cefálica del acrecienta lo popular) y por eso es que lo rodea
pone traer el reino de los cielos a la tierra, sino sobre ellos la ruina’ (1 Tes. 5: 2-3)”. Estos versí- pueblo se captura en torno a sí y su liberación, Leviatán podría ser cancelada y el pueblo encon- una turba, porque es sujeto de congregación y
resguardar y ordenar el lapso de tiempo entre culos, referentes a la inesperada llegada del día porque además se trata de un “liderazgo” no trar su cuerpo” (Agamben, 2015: 71). no se encuentra sumergido en la masa informe. “Vivimos en una era de
el tiempo presente y el tiempo final, que le per- final, indican que ese tiempo y el mesías tienen representativo sino presentativo, que retorna Al paradigma hobbesiano del soberano-cris- Sólo ahora la figura del mesías, la mediación
ilegitimidad política en la
tenece al reino de Dios. Al respecto, Agamben la forma de un ladrón que irrumpe en la noche, a cada uno de los cuerpos de los miembros del tiano que concentra todo el poder (un mesia- en la que el pueblo se constituye a la segunda
refiere que Hobbes era consciente al llamar Le- propicio a llegar cuando “paz y seguridad” son cuerpo comunitario; es el momento en que la nismo invertido) se le opone otro mesianismo potencia, hacia sí mismo, puede comprenderse que los Estados padecen
viatán al cuerpo soberano, y que tenía la inten- las condiciones que brinda el Estado. El asal- figura de los pequeños cuerpos de la multitud como paradigma político en el que el mesías es como paradigma de la rebelión y sugerir, me- una « des-populización».”
sión de situarlo en una dimensión escatológica, to del día de la segunda llegada del mesías, al que conforman el cuerpo político que sustenta figura del retorno del poder al pueblo (la cabeza diante su oficio al pueblo un nuevo paradigma
de la parusía que cumple con el final; lo concebía que está expectante la comunidad mesiánica, la inconexa cabeza del Estado-Leviatán, con la que regresa a los miembros), mediante el oficio de la forma institucional. m
como la máquina que usurpa (el Dios falso como corresponde a un estado de particular y perma- figura del mesías pensado como elemento de lo mesiánico del poder obediencial. Y esta imagen
lugarteniente que pone en orden al pueblo y nente sedición en el que emerge la existencia popular comienza a disolverse. de una posible nueva re-presentación mesiáni-
reprime constantemente la stasis) el reino por política de la ekklesia: un pueblo al que el após- Resulta interesante la interpretación de Agam- ca parece comenzar a diluir la representación
venir. Es ese usurpamiento, ese establecimiento tol llama a situarse en “estado de vigilancia”: ben con relación al hecho de que el Leviatán ope- misma para ceder su lugar a la presencia extre-
provisorio del reinado divino, la única potencia “no vivan en la oscuridad para que ese día os re como cabeza de un cuerpo político basado en ma del pueblo. Bibliografía
profana que, según Hobbes, puede existir y debe sorprenda como ladrón […] Así pues, no durma- la relación entre cristo y la iglesia, pero aún más El mesías es la figura de la stasis, de la re-
parecerse o tener la forma de la poderosa bestia mos como los demás, sino velemos y seamos interesante es el hecho de que esta hipótesis no belión, pero su función no es la que le da el Agamben, G. (2013), Stato di eccezione. Homo sacer II, 1,
Leviatán, con vías al día del juicio.01 sobrios” (1Tes, 5: 4-5). Este “estado de vigilan- pueda separarse de escatología paulina en la que, filósofo italiano, al pensar el evento mesiánico Turín, Bollati Boringhieri.
_____, (2015), Stasis. La guerra civile come paradigma poli-
Se puede afirmar que Hobbes no conoce un cia” incumbe a una actitud mesiánica, como se como la disolución de un pueblo en una mul- tico. Homo sacer, II, 2, Turín, Bollati Boringhieri.
mesías (cristo) en rebelión, como elemento de 02 . Algunos indicios de esta imagen, pueden verse en Is. titud o masa informe: “en los Evangelios, la Dussel, E. (2012), Pablo de Tarso en la filosofía política ac-
62: 6: “sobre tus Muros he apostado centinelas” o en Ez. tual y otros ensayos, México, San Pablo.
multitud que circunda a Jesús no se presenta
3:17: “Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de _____, (2006), 20 tesis de política, México, Siglo XXI Editores.
la Casa de Israel”. Alguna vez, Lévinas en sus lecturas tal- jamás como una entidad política —un pueblo— Hobbes, T. (2014), Leviatán o la materia, forma y poder de
ficado como anzuelo. Precisamente, Dussel ha pensado
01. El Leviatán, como figura del Estado, es la bestia que múdicas captó cómo el gesto de una institución mesiáni- sino siempre en términos de una masa o una una república eclesiástica y civil, México, FCE.
la compresión positiva del poder, un poder obediencial,
puede montar el Anticristo, pero también aquella que el ca puede comenzar en la forma de la atención y vigilancia Lévinas, E. (1996), Nouvelles lectures talmudiques, París,
curiosamente, desde lo que podríamos designar como ‘turba’ […] el evento mesiánico transforma ya
Mesías, como un anzuelo, puede pescar para domarlo y de la justicia y del Estado: “Estado equivale a anarquía. Minuit.
un mesianismo como paradigma del Estado: “La repre-
hacerlo un obediente, como sugería un icono medieval Esta querría decir que el orden político aceptable no siempre el pueblo en una multitudo o en una Schmitt, C. (2013), Teoría del partisano. Acotación al con-
sentación […] como poder obediencial (del que “manda
del S. XII. Me refiero al Hortus delicarum de la Abadesa puede venir a lo humano más que a partir de la Thorá, masa informe” (Agamben, 2015: 72). El mesías, cepto de lo político, Madrid, Trotta.
obedeciendo”), que en un conocido texto indica: ‘El que
Herrade von Landsberg al cual se refiere Schmitt (2008: de su justicia, de sus jueces y de sus sabios maestros. _____, (2009), Teología política, Madrid, Trotta.
quiera ser autoridad hágase servidor (en griego diakonós, si se piensa su función estasiológica, descubre
58-62) en el que Dios pesca al Leviatán usando al cruci- Política mesiánica. Espera, extrema atención e historia _____, (2008), El Leviatán en la doctrina del Estado de Tho-
en hebreo hebed) (Mr. 10: 43-44)’” (Dussel, 2006: 38-39).
en la forma de velar” (Lévinas, 1996: 63). un pueblo y convierte lo que antes era multitud mas Hobbes, México, Fontamara.

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HETERODOXIAS

Miguel Abensour
el mapa del mundo y el
ataúd de la utopía*

¿ Han leído a Miguel Abensour? En la filosofía política crítico-utópica de Mi-


guel Abensour, los conceptos van siempre en pares: “utopía y democracia”,
“democracia salvaje y principio de anarquía”, “la conversión utópica: la uto-
pía y el despertar”, “utopía: futuro y/o alteridad”, “los pasajes Blanqui entre
melancolía y revolución”, “filosofía política y socialismo”. Pero el uso de la conjun-
ción (y) no indica la ambigüedad ni la opacidad filosófica de lo político, como en
Merleau-Ponty (Humanismo y terror), ni su transparencia, como en Kojève (Tiranía
y sabiduría). Más bien, se trata de la expresión del enigma de lo político, entre domi-
nación y emancipación. Otra singularidad sería el complemento sistemático, a estas
categorías de la tradición política, de un adjetivo calificativo paradójico que señalaría
la intempestividad: en Abensour la utopía es persistente; el heroísmo, revoluciona-
rio; la emancipación, auto-emancipación; la democracia, salvaje o insurgente; y la
filosofía política, utópica o utópico-crítica. Ser intempestivo, después de Nietzsche
y Françoise Proust, puede querer decir dos cosas. O pensar y actuar, no contra, sino
a la inversa del propio tiempo. O afrontar el propio tiempo a contrapelo, por su re-
verso: cuando la mirada, el pensamiento, la acción se dirigen hacia el presente con
la finalidad de asirlo, no son sus contemporáneos. Es lo que signa la inactualidad del
presente (Proust, 1995; Riba, 2002: 215-224). Es lo que Walter Benjamin traduciría,
según Françoise Proust, como el porvenir considerado, a la vez, como aquello a lo que
el pasado convoca y aquello que convoca al pasado, y lo intempestivo considerado
no como una tarea, ni una obligación, sino como una propiedad del tiempo presente.
La cuestión se vuelve entonces la de los efectos que lo intempestivo produce, y la
de los inéditos poderes de resistencia que puede liberar. Horacio González habla del
proceso de liberación de los textos desplegado por Miguel Abensour, al leer a Leroux
o a Tomas Moro, a quienes ya no se lee, a Marx, Saint Just o Strauss, a quienes ya no
habría que leer, a Clastres, Levinas, Lefort, relegados al estatuto de pensadores de
segundo orden (González, 2006: 29). ¿Cuál es el estatuto filosófico de esta empresa
crítico-salvadora de revelación de las potencialidades emancipadoras de los textos,
que exige leer un escrito contra sí mismo, y dar forma al tipo de lector emancipado?

* Traducción de Tuillang Yuing con la colaboración de Elena Donato

por Patrice Vermeren

Director del Departamento de Filosofía,


Universidad de París-VIII, Francia.
Heterodoxias — Patrice Vermeren Patrice Vermeren — Heterodoxias

La ambigüedad de la palabra Utopía ha sido /Proyecto imaginario”. Que el resultado del elevado sobre los hombros de Saint-Simon, de nombre de la utopía, después del fracaso (de (crecimiento superado) de la utopía socialista-
pensada por Tomás Moro, al forjar ese neolo- plan del gobierno imaginario pueda ir contra Fourier y de Owen, tres hombres que, pese a 1848), George Sand se refugia en la utopía, comunista o comunista crítica. Marx no es el
gismo en 1516: la utopía es o bien el eu-topos, las esperanzas de felicidad de aquel o de aque- toda la fantasía del utopismo de su doctrina, se una utopía cada vez más vaga, desprovista de sepulturero de la utopía, ha retomado y llevado
el lugar del bienestar perfecto, o bien el ou-to- llos que lo han concebido, y perseguir el riesgo cuentan entre los más grandes espíritus de to- toda verdad social, de la cual no quedaba más su energía a un nivel más alto, proyectándola
pos, el lugar que no existe en ninguna parte, o del peligro social, es lo que bien quisieran de- dos los tiempos y han anticipado genialmente que la piedad suprema cara a Hugo y a Tolstoi, en el movimiento real del comunismo, principio
bien ambos a la vez (Baczko, 1984: 84). Inme- mostrar todos aquellos que, en el siglo XIX, se innumerables ideas cuya exactitud demostra- que obliga a asumir automáticamente el energético del futuro próximo” (Abensour, 1973,
diatamente, la palabra designa todo texto que oponen a los utopistas socialistas o humanita- remos hoy científicamente” (Engels, 1962). Que partido del más débil, sin considerar la justicia, tomo 2: 201). A partir de entonces, Abensour
toma por modelo al del autor del “verdadero li- rios (Saint-Simon y los sansimoneamos Bazard y por su irrealismo la utopía esté consagrada a la y que desde luego implica, en quien a ello se retomará varias veces esa hipótesis para volver
bro de oro”, y también comienza a calificar todo Enfantin, Charles Fourier y Victor Considérant, impotencia (lo que se revelaría singularmente libra, la pertenencia a la clase aristocrática, la a trabajar sobre ella, y singularmente veinte
proyecto de legislación ideal, como la República Robert Owen, Etienne Cabet, Pierre Leroux). con el fracaso de la Revolución de 1848) o que creencia en la superioridad del patricio sobre años después, en 1993, momento privilegiado
de Platón (Diccionario de Trévoux, 1771): utopía Tal y como Louis Reybaud, autor de una serie triunfe por incorporación en la historia como el plebeyo, la negativa a creer en la posibilidad del “realismo”, del retorno del derecho y del
se escribe entonces sin mayúscula y puede em- de artículos célebres en la Revue de Deux Mon- momento precientífico, correspondiente a de una inversión de las clases o en su supresión Estado de derecho. La reformulará bajo la
plearse en plural. Desde entonces y por largo des, sobre los Réformateurs contemporains et un estado precoz del proceso revolucionario, […] Cuando un ‘comunista’ no tiene en la boca forma de una cuestión intempestiva, que exige
tiempo, el adjetivo utopista proviene de la boca les socialistes modernes (1842) [Reformadores consistiría en volver a proclamar el fin de las más que las palabras de San Juan: ‘Hermanos, la presencia de Marx en tanto pensador vivo y
del otro, para descalificar al soñador, creador contemporáneos y los socialistas modernos], utopías en nombre del realismo del liberalismo ámense los unos a los otros’, es un comunista la permanencia de la utopía (Abensour, 1993:
de quimeras que no mira de frente la carto- de Jérôme Paturot à la recherche d’une position y del triunfo del capitalismo generalizado, o de extenuado, un comunista que ya no espera nada 28). La crítica marxiana de la utopía procede
grafía de lo real del mundo y se refugia en un sociale (1843) [Jérôme Paturot en busca de una la cientificidad del marxismo y de la revolución más que el cielo” (Larnac, 1947: 231). Después de dos momentos: la pregunta por el sentido
imaginario presentado como realización impo- posición social] y de Jérôme Paturot à la re- comunista anunciada (Abensour, 1973, tomo de Maximilien Rubel, Abensour ataca la manía de esa crítica y la pregunta por las relaciones
sible. Gueudeville, el traductor de Tomás Moro cherche de la meilleure des Républiques (1848) 1: 31). Es sin dudas contra el presente, un siglo de las rupturas del dogmatismo estalinista: del comunismo crítico con la utopía. La oposi-
al francés, escribe en su prefacio a Utopía: “Lo [Jérôme Paturot en busca de la mejor de las Re- más tarde, de esa doble herencia del mapa del ruptura entre Marx y sus predecesores, entre ción socialismo científico/socialismo utópico
“Lo que engaña a los real no se utopizará jamás”. Bronislaw Baczko públicas], que escribe —en el prefacio a la se- mundo y del ataúd de la utopía, que nace el Marx y los filósofos, entre Marx y los utopistas, adquiere el estatuto de una instancia de censu-
innovadores y los mantiene también cita a Louis-Sébastien Mercier, autor gunda edición del primer libro citado— que “lo proyecto filosófico de Miguel Abensour de un entre el joven Marx hegeliano y el Marx vuelto ra que tiene por objetivo la invalidación de todo
de Año dos mil cuatrocientos cuarenta 01 (1771): que engaña sobre todo a los innovadores y los nuevo espíritu utópico, dirigido contra dos es- marxista, que inventa el materialismo histórico perjuicio al dogma de la separación, y requiere
en una ilusión funesta es “Ficcionalizar un plan de gobierno en una isla mantiene en una ilusión funesta es su punto de collos: 1) el escollo de la degeneración tiránica y establece los fundamentos del materialismo una relectura del Manifiesto comunista y de
su punto de partida.” lejana y en un pueblo imaginario, para el de- partida. Con aspiraciones matemáticas, quie- de la utopía totalitaria, en el que ésta realiza dialéctico. Pero es sobre todo el corte Socialismo Utópico y Socialismo Científico que
sarrollo de diversas ideas políticas, es lo que ren alcanzar lo absoluto: imaginan para el hom- la unidad integradora y totalizante del todos epistemológico ciencia/utopía, retomado por restituya esos dos textos canónicos al conjunto
han hecho diversos autores que han escrito, en bre una felicidad absoluta, una moral absoluta. Uno, que convierte en su contrario a la utopía el althusserismo, el blanco de Miguel Abensour. de los textos marxianos relativos a la utopía, y
términos ficcionales, a favor de la ciencia que Ahora bien, el absoluto escapa a nuestra na- emancipadora del todos unos; 2) y el escollo Distinguir a Marx de los marxistas, tal es para que invalide la oposición utopía/ciencia no por
abraza la economía general y la felicidad de los turaleza contingente y limitada, el absoluto es de la degeneración autárquica de la utopía de él la virtud del trabajo de Maximilien Rubel,02 no-marxista, sino por positivista (fruto de una
pueblos”. El Diccionario de la lengua francesa el secreto de los dioses. Un hombre absolu- los sabios, donde una pequeña élite se encierra para devolver a la utopía toda la extensión que controversia entre Augusto Comte y los sansi-
de Littré (segunda edición, 1873-74) propone tamente virtuoso, absolutamente feliz, ya no sobre sí misma para construir sólo para ella, ocupaba en Marx (Abensour y Janover, 2008: monianos). Así, es en nombre de su falta de ra-
estas dos definiciones: “UTOPIA, s, f.// 1) País sería un hombre […] Persigamos lo mejor], sea. aquí y ahora, la libertad —que los utopistas re- 37). La tesis doctoral de Miguel Abensour se dicalidad —como revolución parcial y sumisión
imaginario donde todo está regulado por lo me- Pero busquémoslo en la esfera de lo posible y volucionarios continúan reivindicando para el cierra con la demostración de que “la teoría de a lo real—, y no por su exceso y su irrealismo,
jor, descripto en un libro de Tomás Moro que sin soñar en los destinos humanos una solución género humano— que así ha pasado del todos Marx no es el lugar donde la energía utópica que Marx critica las utopías. Su crítica no podría
lleva ese título. Cada soñador imagina su Utopía de continuidad, una metamorfosis súbita, un unos al todo uno. viene a extinguirse para dar lugar a la ciencia, ser unificada, y el comunismo crítico debe ser
(con mayúscula). 2) // Figurado. Plan de gobier- cambio a la vista”. A ese realismo de lo posible, Si se quiere situar la coyuntura en la que sino donde se opera un trans-crecimiento juzgado en función de la pluralidad del espacio
no imaginario, donde todo está perfectamente puede oponerse la célebre fórmula de Alfonso Miguel Abensour reactiva, a finales de los años utópico, que comprende al socialismo utópico,
ordenado para la felicidad de cada uno, y que, de Lamartine, que presupone que la utopía po- sesenta del siglo XX, la cuestión de la utopía, en 02 . Maximilien Rubel (1905-1996) consagró su vida al al neo-utopismo y al nuevo espíritu utópico.
estudio de Marx y publicó sus Obras en la colección La
en la práctica, produce con frecuencia resulta- dría tener un rol de previsión histórica: si “las primer lugar debe evocarse toda la literatura Contra la utopía eterna, que está en el fun-
Pléiade; postula que “Marx no es el fundador de una
dos contrarios a aquello que se esperaba (con utopías no son a menudo más que verdades oficial y oficiosa del Partido Comunista Francés, ciencia económica constituida, sino el autor de una crí- damento del odio a la utopía, atestiguado desde
minúscula). Crearse una utopía. Vanas utopías. prematuras”, ¿no corren el riesgo de abdicar de que transporta como una perogrullada el juicio tica que vuelve nula la economía política”. Según Aben- los años 1840 y hasta los “nuevos filósofos”,
sour, Rubel reemplaza a un Marx monolítico “padre
su pretensión de transformar radicalmente lo de Engels sobre su carácter pre-científico y que asimilan en 1980 utopía, revolución y
del movimiento obrero” por un Marx viviente, abierto,
01 . Hay traducción al castellano: Año dos mil cuatrocientos real? Que la utopía pueda prefigurar la ciencia anti-revolucionario. A modo de prueba, elijo al inconcluso, fiel a su inspiración crítica, oponiéndose a gulag, la pluralidad de la tradición utópica viene
cuarenta, México, Instituto Nacional de Bellas Artes, 1987, Louis Althusser, para quien “El Capital es la obra por la
también es uno de los temas privilegiados por azar la acusación a George Sand realizada por a garantizar la persistencia de la utopía, y la
traducción de Joaquina Rodríguez Plaza. cual Marx debe ser juzgado”.
Marx y Engels: “El socialismo científico se ha Jean Larnac en 1947: “Arribada a la acción en visibilidad de su relación con la emancipación.

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Heterodoxias — Patrice Vermeren Patrice Vermeren — Heterodoxias

Según Abensour (1974: 55-81), se distinguirá 1) y las relaciones con la utopía y la democracia su cuestionamiento y sus referencias filosóficas, sabe que habrá otros—, consagra el uso del ataúd de la historia. Abensour insiste en ello:
el socialismo utópico, sea éste “la Aurora del (Abensour, 2010a [2006]: 172). Podría entonces, en la fidelidad a la relectura de los textos ante- concepto de conversión utópica. Término el efecto de la conversión utópica no sería el
socialismo” según Leroux, o “desde muchos junto a Ernst Bloch, verse en el incumplimiento riormente estudiados, y en el recurso a aquellos que deberá ser entendido por afuera de toda desplazamiento de un lugar a otro, un reem-
puntos de vista revolucionario” según Marx y del Ser, en su distancia con respecto a la que (re)descubre en el presente. Es evidente que connotación religiosa, pues permite iluminar plazo que sustituiría un espacio antiguo por
Engels, cuyos representantes más autorizados esencia, el secreto de la persistencia de la los años sesenta privilegian la referencia a Marx, “el movimiento (el desplazamiento) por el un espacio nuevo, una transferencia de lugar
son Saint-Simon, Fourier y Owen, y que utopía, desde el momento en que la intención puesto que en ese momento el blanco a decons- cual el hombre o el colectivo se desvía del que opera en el tiempo, sino, en la suspensión
preconiza la asociación contra toda forma de utópica estaría completamente en la distancia truir es el par establecido socialismo utópico/ orden existente para dirigirse hacia un mundo de un espacio y de un tiempo determinados,
dominación; 2) el Neo-utopismo, resultado de que la separa de su realización, arriesgándose al socialismo científico. La utopía no es el primer nuevo”, de una topía a una utopía, según Gustav el movimiento de desviarse de una topía hacia
una conciliación entre el socialismo utópico y cumplimiento del Ser que tendría como efecto bosquejo de la ciencia sino además su migración Landauer citado por Abensour, “el desapego la utopía, lugar de ninguna parte y tiempo de
las ideas dominantes, o entre el movimiento el fin de la utopía: “Sólo si un Ser semejante a hacia la historicidad o la previsión que no es su respecto del orden seguido inmediatamente ningún tiempo, experimentación de un nuevo
comunista y las ideas de la clase dominante, la utopía se apoderara del contenido que activa verdad advenida. La utopía tiene más bien esta por la investidura de una nueva forma de ser (conjunto) en el mundo, exploración de la
cuyo objetivo es suprimir la separación que el hic et nunc, el sentimiento fundamental función de vigilancia incansable para conjurar lazo entre los hombres, de lazo humano” posibilidad de relaciones humanas que jamás
supone la utopía (Marx y Engels lo toman como de la situación de esta agitación pulsional (la toda coincidencia del ideal y de lo real. Algunos (Abensour, 2010b: 11). Abensour intenta existieron. “La conversión utópica es, pues, la
blanco bajo la triple forma de los fourieristas esperanza) sería también y al mismo tiempo años más tarde, la tenacidad del odio a la utopía pensar el cómo de esa conversión a través de salida de un sueño dogmático, y al mismo tiem-
de la democracia pacífica, del socialismo absorbido por la realidad lograda” (Ernst Bloch, se manifiesta en la voluntad de sus sepultureros dos paradigmas, el de la epojé fenomenológica po el aprendizaje del conocimiento del desper-
verdadero, y de las soluciones de la “cuestión Le principe Espérance, París, Gallimard, 1976, de asociarla al leninismo, al estalinismo, incluso (que provoca el despertar de la subjetividad, tar o del despertarse”.
social”); 3) el Nuevo Espíritu utópico, posterior a tomo 1, p. 228, citado en Abensour, 2010a al fascismo y nazismo, como prefiguración de su desarraigo del sueño dogmático del orden Contra la utopía eterna, la utopía persistente,
1848, ya sea de desarrollo autónomo (Déjacque, [2006]: 176). Un modo distinto al de la onto- un totalitarismo al cual no habría dejado de ser establecido, y la aparición de lo humano en lugar y desplazados del mapa del mundo es- “Connota la idea de una
Coeurderoy) o crítico (William Morris, Ernst logía, para dar cuenta de la persistencia de la asociada: como si el concepto de totalitarismo utópico) y el de la imagen dialéctica que tablecido, la conversión al no lugar de la utopía.
búsqueda asintótica,
Bloch, Walter Benjamin). La hipótesis del utopía, sería el de Emmanuel Lévinas, del lado fuese tan simple de pensar como su concepto de proyecta al soñador fuera del sueño, hacia el Quedaría por mostrarse cómo de esta posición
nuevo espíritu utópico permite revitalizar de la relación con el otro y en la irreductibilidad utopía. Abensour demuestra que el totalitarismo despertar, el centinela del sueño cuya función se deduce una concepción de la democracia voluntarista y siempre
la utopía hasta hoy, en un espacio plural de del encuentro, donde la utopía sería el surgi- es un fenómeno complejo y nuevo, inasimilable es construir técnicamente la constelación del como insurgente, pues, aún si pertenecen a lógi- renovada para terminar
confrontación, que invalida a la vez el discurso miento de lo humano bajo una forma distinta e irreductible a la tiranía, al despotismo, al despertar (Walter Benjamin, Paris, capitale cas heterogéneas —unitaria la utopía, conflictiva
neoliberal y el discurso marxista sobre la utopía a la del ser, descubrimiento de un no-lugar que Estado absoluto, a la dictadura y al Estado du XIX° siècle, París, Éditions de Cerf, 2000, la democracia—, y si cada una está expuesta a
con la dominación, la
ya que son discursos globalizantes, así como duplicaría todo lugar: “Al utopismo como re- autoritario, cuyo concepto recubre 1) una citado en Abensour, 2010b: 33) tomada de dos formas de degeneración posible (tiránica servidumbre voluntaria
interrogar el movimiento paradójico por el cual proche, este libro escapa recordando que lo que hipertrofia del Estado que tiende a asimilarse Walter Benjamin. Dos paradigmas que, aun si por transformación del todos unos en todos Uno, y la explotación.”
la emancipación moderna se transforma en su tuvo humanamente lugar no ha podido jamás con la sociedad civil y a producir un universo emanan de fuentes diferentes, la política por o autárquica por transformación de todos unos
contrario, bajo la experiencia de la repetición, permanecer encerrado en su lugar” (Emmanuel social casi homogéneo; 2) un partido único como un lado y la ética por el otro, remiten a una en todos solos, en cuanto concierne a la utopía;
para preservar la utopía de la regresión que la Lévinas, Autrement qu’être ou au-delà de l’es- vector de esa unificación de la sociedad civil y postura filosófica que liga indisociablemente transformación de la conflictividad política en
amenaza, cual una espada de Damocles. El tema sence, La Haya, Martinus Nijhoff-Fata Morgana, el Estado; 3) una separación tal del Estado y de utopía y filosofía. Miguel Abensour regresó guerra civil, o de la acción política en pura dis-
conservador de la utopía eterna postularía que 1976, p. 63, citado en Abensour, 2010a [2006]: la sociedad civil que el poder se concentra en la sobre esta postura en una entrevista con Da- cursividad, en cuanto concierne a la democracia),
bajo la forma de un texto siempre idéntico, el 179; véase también Abensour, 2008: 78). Y si la persona del Gran Hermano; 4) la afirmación del niel Cohen-Levinas, al elaborar esta definición: conviene democratizar la utopía y utopianizar
discurso de la utopía aparece, desde Platón relación con el otro no es ontología, sino utopía pueblo-Uno, de una sociedad reconciliada, de “La utopía es esa disposición que, gracias a un la democracia. La democracia no es un simple
hasta los filósofos de mayo del 68, para más allá de la utopía, el hombre sería entonces la cual el conflicto —es decir, la condición de la ejercicio de la imaginación, no teme, en una Estado de derecho, un régimen político entre
legitimar una sociedad cerrada, autoritaria y un animal utópico. Abensour llega incluso a política democrática— son excluidos. A lo cual sociedad dada, trascender sus límites e inven- otros, sino una institución política conflictiva de
estática, negadora de toda temporalidad y de dudar de que la posición ética de Lévinas y la hay que añadir que, aun si el mito de la sociedad tar algo que es diferente” (Abensour, 2013). lo social y una modalidad de la acción política que
la pluralidad y singularidad de los individuos. posición ontológica de Bloch puedan realmente reconciliada y del buen gobierno transportado La conversión es pasaje de un estado a otro, se reinventa sin cesar para luchar contra toda
El de la persistencia de la utopía, al contrario, presentarse como una alternativa. por la tradición utópica puede ser interrogado en de un lugar a otro, o más bien a un no-lugar. lógica de dominación, totalización, mediación o
connota la idea de una búsqueda asintótica, Como a todo gran filósofo, puede leerse a Mi- su relación con la genealogía del totalitarismo, El mapa del mundo nos asigna un lugar dado integración propia del Estado, y para preservar el
voluntarista y siempre renovada para terminar guel Abensour tomando como punto de partida la tradición utópica es demasiado compleja y, y un tiempo determinado como naturales, que poder de acción del pueblo (Grelet, Lèbre y Wah-
con la dominación, la servidumbre voluntaria una intuición primera que no habría hecho más sobre todo, plural (Abensour, 2011 [1978]: 72). parecerían imponérsenos como una evidencia, nich, 2009: 11). Esta concepción de la política y
y la explotación. Miguel Abensour ve su que conceptualizar y desarrollar, sin olvidar su ne- Habría que escrutar con atención la un orden establecido que condenaría la sub- de la democracia radical, salvaje o insurgente,
actualidad en la reelaboración incesante del gativa a producir un sistema filosófico. Podemos escansión, hecha por Miguel Abensour, de jetividad a la pasividad, a la servidumbre y a que se propone preservar la distancia respecto
concepto de utopía, el nuevo espíritu utópico en también interrogar la forma con la cual dirige su cada momento de la inactualidad de esta la resignación, y conduciría la eterna utopía, de sus formas degeneradas, va a la par con la
su relación con la dialéctica de la emancipación atención a la coyuntura, y según la cual desplaza utopía persistente. El último —pero se como un destino al cual no podría escapar, al reivindicación de una filosofía política crítica o

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Heterodoxias — Patrice Vermeren Patrice Vermeren — Heterodoxias

crítico-utópica, contra la restauración académica nueva: la utopía instaura un no-lugar que es fundaría una política de los filósofos, también de un sentimiento utópico. Si hay utopía, es por- Rencontres autour de Pierre Fougeyrollas, París,
o reaccionaria de la filosofía política, y al punto la negación del no-lugar democrático. Lo que encuentra en él los elementos constitutivos de que hay una lectura de los textos que apela a L’Harmattan.
Abensour, M. (1974), “L’histoire de l’utopie et le destin de
nodal de la crítica de la dominación y del pensa- así resume Rancière: el utopista no es aquel una filosofía política crítica, por cuanto sitúa sus líneas de fuga, a sus nudos indefinidamente sa critique”, Textures, núms., 8-9.
miento de la emancipación (Abensour, 2007). que propone rehuir la realidad, sino aquel que la política en la interrupción de la dominación irresueltos” (González, 2006: 31). Lo que bien Abensour, M. (2007), Para una filosofía política critica.
Ensayos, Barcelona, Anthropos.
No es indiferente confrontar esta posición reclama que se termine con las palabras, las y, por lo tanto, separada de ella, el común de percibe Horacio González es que el objetivo de
Abensour, M., y L. Janover (2008), Maximilien Rubel, pour
con la adoptada por Jacques Rancière. En quimeras, las ideologías de los utopistas, y con- la comunidad política está condicionado por Abensour es menos la propuesta de una teoría redécouvrir Marx, París, Sens et Tonka.
cuanto concierne a la utopía, Rancière (2001: sagrarse a las cosas reales. la división, y hay una especificidad irreduc- de la utopía que la provocación en el lector de Abensour, M. (2008), “L’utopie du libre”, en M. Abensour y
A. Kupiec (dirs.), Emmanuel Lévinas. La question du
43-57) propuso este análisis de la novela de Jacques Rancière habla de la utopía del tible de la política. ¿No habría entonces que sentimientos que revelan pensamientos que son livre, París, IMEC.
Balzac: Le curé de village [El cura de pueblo]: siglo XIX como de la idea o esperanza de una reconocer en el desacuerdo una pieza esencial el fruto de actos de la imaginación utópica, así Abensour, M. (2009), Pour une philosophie politique criti-
la utopía no es una negación simple, sino una palabra que se habría vuelto carne viva de la de una filosofía política crítica? (Abensour, como de sentimientos que van a inducir al lector que, París, Sens et Tonka.
Abensour, M. (2010a), “Persistante utopie”, en M. Aben-
doble negación. No es solamente el no-lugar comunidad, sueño de una palabra que se en- 2009: 43) ¿Leer a Rancière contra Rancière? en acto a retomar su lectura, a liberar los textos sour, L’homme est un animal utopique, Arles, Édi-
de un lugar, sino el no-lugar de un no-lugar. 1) carnaría en un territorio, en una comunidad. ¿Rancière haría una filosofía utópico-crítica de sí mismos, a rescatarlos, a veces, de sí mis- tions de la nuit [edición original en: Mortibus, núm.
1, primavera de 2006].
El lugar sería la disposición “normal” de los lu- Explica, por otra parte, que siempre desconfió sin saberlo, como el señor Jourdain de Molière mos. Leer Abensour al leer textos olvidados, o
Abensour, M. (2010b), “La conversion utopique”, en
gares y las funciones, de las maneras de hacer del discurso que constituye la utopía como su- hacía prosa sin saberlo? al encontrar el hilo conceptual perdido de otros L’homme est un animal utopique, Arles, Éditions
y hablar en armonía con la manera de ocupar plemento del alma. Ahora bien, no es porque Leer Abensour es leer Abensour leyendo o textos, sería aceptar entrar en la piel de ese per- de la nuit.
Abensour, M. (2011), “Le procès des maîtres-rêveurs”, en
su lugar y de ejercer su función en el espacio haya que salir de los límites declarados como releyendo otros textos. Textos seleccionados, sonaje utópico que es el lector de excepción. Y M. Abensour, Utopiques 1, Arles, Éditions de la nuit
común: todo enunciado emitido por un cuerpo campo de lo posible, del orden declarado cuya selección queda, a la vez, abierta a nuevos es esto lo que también constituye la dificultad [edición original en: Libre, núm. 4, 1978].
tiene un destino preciso —tal cuerpo otro— y “natural” por aquello que denomina policía, añadidos y cerrada —en el sentido en que, una de escribir o hablar sobre la obra de Abensour, Abensour, M. (2013), Emmanuel Lévinas. L’intrigue de l’hu-
main, conversación con Danielle Cohen-Lévinas, Pa-
una función precisa —tal acto a realizar. A la que habría que apelar a los utopistas, quienes vez elegido, cada texto es objeto de una relec- a riesgo de quebrar el impulso emancipador que rís, Hermann.
“La utopía tiene más bien gestión de ese lugar, Rancière asigna el nombre postulan con frecuencia que no hay necesidad tura persistente, en cuanto respecta a su inac- es el efecto de textos filosóficos escritos para no Baczko, B. (1984), Les imaginaires sociaux, mémoires et
espoirs collectifs, París, Payot.
esta función de vigilancia de policía, el orden de la dominación, el repar- de conflictos políticos. Pero al mismo tiempo tualidad. Es evidente que hay un corpus de las cercar el horizonte del debate, evitar el impasse
Cervera-Marzal, M. (2013), Miguel Abensour. Critique de
to de lo sensible que designa a aquellos que los utopistas producen la distancia, y si los lecturas de Abensour, que llegó a publicar en su de la solución definitiva dada. Más bien pensar la domination, pensée de l’émancipation, París, Sens
incansable para conjurar obedecen y aquellos que mandan, a aquellos proletarios los invocan para confortar sus colección “Crítica de la política”, de la editorial con Miguel Abensour, como lo escribiera uno de et Tonka.
Engels, F. (1962), Socialisme utopique et socialisme scien-
toda coincidencia del que están consagrados al trabajo intelectual y sueños de perturbación del campo de los po- Payot, para tenerlos a su disposición, los libros quienes a ello se aventuraron, para mejor “ali- tifique [1880], París, Éditions sociales.
aquellos que tienen derecho al pensamiento. sibles, no lo hacen para entrar en las formas que faltaban en la biblioteca por no estar tra- mentar una inquietud susceptible de conducir al González, H. (2006), “Le processus de libération des
ideal y de lo real.” 2) La democracia interviene para perturbar esa de organización que los utopistas les propo- ducidos al francés, como aquellos de la Escuela lector a pensar por sí mismo” (Cervera-Marzal, textes”, en A. Kupiec y E. Tassin (dirs.), Critique de
la politique. Autour de Miguel Abensour, París, Sens
distribución ordenada de los lugares en tanto nen (Rancière, 2009: 116). Sostiene además de Frankfurt, o como aquellos que redescrubrió 2013: 13). Pensar por sí mismo sería también et Tonka.
no es un régimen de gobierno o un estado de que no es la utopía la que pone en marcha la y que estaban olvidados, o aquellos cuya exis- permanecer lo más cerca posible de la literali- Grelet, S., J. Lèbre y S. Wahnich, (2009), “Puissance de la
démocratie”, conversación con Miguel Abensour,
lo social, sino un lugar sin lugar donde surge el acción democrática, sino la acción utópica la tencia descubrió como manuscritos inéditos, o dad de las lecturas de Abensour, ya que en una
Jean-Luc Nancy, Jacques Rancière, Vacarme, núm.
sujeto político que reivindica ser contado en que crea su horizonte utópico. La capacidad aun aquellos cuya escritura suscitó, para mejor misma frase dice con frecuencia al menos dos 48, verano.
igualdad entre las partes de la comunidad: “hay de las luchas del presente y la acción colectiva revisitarlos. Es lo que Horacio González ha deno- cosas a la vez, desplazando, por ejemplo, el enig- Larnac, J. (1947), Georges Sand révolutionnaire, ParÍs, Édi-
tions hier et aujourd’hui.
política porque hay una parte de los sin-parte, son quienes inventan el porvenir (im)posible. minado un proceso de liberación de los textos: ma de lo político a la paradoja de la utopía. m Proust, F. (1995), “Nouvelles considérations intempesti-
una cuenta como total de la gente insignifican- En fin, en cuanto respecta a la filosofía política “Los textos de M. Abensour se escriben para sal- ves”, Futur antérieur, núm. 28.
te que viene a superponerse a la cuenta real de como división natural de la filosofía que acom- var otros textos aparentemente insignificantes o Rancière, J. (2001), “Sens et usage de l’utopie”, en M.
Riot-Sarcey (dir.), L’Utopie en question, París, Presses
las partes de la sociedad o al desmembramien- paña a la política de su reflexión, aun cuando anómalos”, escribe Horacio González a propósi- Universitaires de Vincennes.
to de sus funciones”. 3) Ese no-lugar vacío de ésta fuera crítica, Rancière plantea que, pues- to de aquellos que Abensour consagró a la Críti- Rancière, J. (2009), “La politique n’est-elle que la police?”,
en J. Rancière, Et tant pis pour les gens qui sont fati-
la democracia, suspendido en una confusión de to que no hay fundamento propio de la polí- ca de la filosofía del derecho de Hegel de Marx,
gués! Entretiens, París, Éditions Amsterdam.
la escritura susceptible de ser tomada por cual- tica, la filosofía política no existe. La política y a la obra de Saint-Just, de Blanqui y de Pierre Riba, J. (2002), “Miguel Abensour: Pensar la política de
quiera para hacer cualquier cosa, es sustituido no existe más que por la prueba de la igualdad Leroux. Y añade otro caso de esta figura, el de Bibliografía otro modo”, en L. Llevadot y J. Riba (coords.), Filo-
sofías postmetafísicas. 20 años de filosofía francesa
por el no-lugar del no-lugar que es la utopía de cualquiera con cualquiera, en la interrup- otros textos, como el escrito que Abensour con- Abensour, M. (1973), Les formes de l’utopie socialis- contemporánea, Barcelona, UOC.
(aquella propuesta por la comunidad sansimo- ción del orden del reparto de lo sensible dado sagra al ensayo de Lévinas sobre la filosofía del te-communiste. Essai sur le communisme critique et Vermeren, P. (2008), “Le déplacement de la philosophie,
l’utopie, Tesis para el Doctorat d’Etat [jurado: Char- le non-lieu de la démocratie et la langue de l’éman-
niana, o por el pueblo de la novela de Balzac), por natural entre dominantes y dominados hitlerismo, y que se propone revelar el procedi-
les Eisenmann, Gilles Deleuze, Georges Lavau], Pa- cipation (Arendt/Platon/Kant) – (Abensour/Badiou/
una escritura otra en las cosas, que colma el (Vermeren, 2008: 176). Si Miguel Abensour miento retórico de Lévinas para dar cuenta del rís, Université Paris I Panthéon-Sorbonne, 2 tomos. Rancière)”, Cuaderno del seminario, Revista del se-
vacío y propone un orden donde los cuerpos reconoce a Rancière por luchar, como él mis- error de Heidegger a partir de Heidegger mismo. Abensour, M. (1993), “Marx: quelle critique de l’uto- minario del espacio, Universidad Católica de Valpa-
pie?”, en P. Ansart (textos reunidos y presentados), raíso, vol. 3, semestre 1.
estén en su verdadero lugar en la comunidad mo, contra una filosofía política que definiría o “Para Abensour, los textos son pruebas ‘en acto’

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Heterodoxias — Giovanni Falaschi Giovanni Falaschi — Heterodoxias

Pier Paolo Pasolini, un


por Giovanni Falaschi

intelectual “herético” Profesor investigador


en la Universidad
de Perugia, Italia.

E
l 2 de noviembre de 1975, pocas horas después de que el gran abogado Carnelutti (su defensor) ha sido acusado Odiado ferozmente por la derecha, fue mirado con respe- por el control de la ENI,01 información que utilizó, sin duda,
que la televisión había difundido la noticia del homi- por los conservadores de siempre de ser su amante: ¿qué to, pero también con sospecha, por la izquierda. En 1949 para el libro Petrolio (el título confirmaría “de alguna mane-
cidio de Pasolini a las afueras de Roma, en una colo- otra cosa lo habría empujado a arrojarse con Pasolini si no inscrito al Partido Comunista Italiano (PCI), se descubre ra” la hipótesis), no terminado y publicado póstumamente
nia de clase acomodada de Florencia donde hay un un amor inconfesable, siendo un abogado famosísimo y por que era homosexual, lo que a los ojos de su comunidad en 1992. Para la crónica: el senador Marcello Dell’Utri —se
alto porcentaje de votantes de derecha, apareció una pinta si fuera poco demócrata cristiano? friuliana le pareció que encarnaba lo “negativo”: su par- nombra dada la notoriedad del personaje— declaró que
que glorificaba el delito. Qué leyeron de la obra de Pasolini Más allá del odio contra Pasolini por parte de sus enemi- tido lo expulsa, mientras pierde el cargo de maestro en vio el texto mecanografiado del capítulo que se supone
los jóvenes fascistas, que presumiblemente eran los autores, gos individuales, había también atraído el odio de muchos la escuela. Una vez transferido a Roma, fue Calvino quien fue escrito pero misteriosamente desapareció, que hacía
o qué películas habían visto, no se sabe. Pero pienso que de los exponentes de las instituciones, como lo muestra el propusó Le ceneri di Gramsci (1957) a Il Contemporaneo, referencia a este episodio (sin embargo, ya Dell’Utri hizo
nada de nada. Su odio estaba determinado por la figura com- hecho de que algunos magistrados dieron curso a muchas periódico dirigido por Carlo Salinari y voz oficial de la polí- en su momento revelaciones infundadas sobre los Diari de
pleta del escritor: un ídolo negativo, un blanco que se ne- denuncias, a pesar de que nunca lo condenaron. En particu- tica cultural del PCI, quien hasta ese entonces no lo había Mussolini). En la evaluación del “caso Pasolini”, no es impor-
cesitaba destruir para liberarse del agitador. Quizá algo más lar, sus escritos estuvieron en la mira de querellas periódicas, tomado en cuenta. Después comenzaría a colaborar con el tante que esta hipótesis se revele sin fundamento, sino que
sabía del escritor el jesuita Arturo Dalla Vedova, que a las comenzando con su primera novela Ragazzi di vita (1955), semanario comunista Vie nuove que le confió una sección haya sido formulada: ello significa que el escritor suscita la
6:30 del 6 de noviembre fue sorprendido en Roma mientras por la que fue acusado de obscenidad, como después sucede del periódico (1960-1965) —los llamados Dialoghi— en el atención de los medios de comunicación, y que su persona-
alteraba al cortejo fúnebre de Pasolini arrojándole palabras con algunas de sus películas, en particular aquellas elabora- cual respondía a los lectores tocando en modo anticon- lidad sigue apareciendo completamente fuera de los esque-
como “puerco”, “marica”, “blasfemo”, “pig”, etcétera. A es- das a partir de obras literarias, como Decameron, Los cuen- formista las instituciones italianas: iglesia, escuela, y ante mas y de las normas donde todo se le puede atribuir, y su
tas dos reacciones de “perros sueltos” de la derecha, deben tos de Canterbury, Las mil y una noches y finalmente Salò; todo la familia. Esto paralelamente a (o antes de) la cola- importancia les resulta de tal envergadura para algunos que
agregársele los provocadores romanos, viejos conocidos de incluso pero de algún modo otras de sus películas habían boración en otras revistas y periódicos, como Il Giorno o Il incluso puede ser verosímil que haya sido asesinado por lo
la policía, quienes lo agredieron y a los que no denunció por golpeado la mojigatería del conservador de turno. Pasolini Corriere della Sera en los años extraordinarios de la direc- que sabía. Así pues, todo aquello que parece sorprendente
las amenazas que le dirigieron, y las denuncias en las con- coleccionó treinta denuncias, es así que en un sólo día de- ción de Piero Ottone. e increíble para otros, se vuelve plausible en él, y eso por-
frontaciones donde lo señalaban muchos ciudadanos por los bía comparecer en la Procuraduría General y sucesivamente Tras casi cuatro décadas, se sigue hablando de su asesi- que en la memoria colectiva Pasolini queda como una per-
motivos más disparatados: incluso hubo una por robo en la en el juzgado de primera instancia. Con relación a la prensa nato después de las confesiones de Pino Pelosi (ya auto-acu- sonalidad excepcional, en torno a la cual se ha construido
que participó un semanario popular reaccionario que publi- moderada y de derecha, sabemos que esta fue la columna de sado del delito y, una vez que salió de la cárcel, se exoneró un mito, aquel del artista rebelde y anticonformista que de-
có una foto de él armado que fue extraída de la secuencia las maldiciones que se arrojaban sobre este escritor, incluso culpando a otros), para que luego se asomará la hipótesis safió a la sociedad burguesa y que fue víctima de la misma:
de una película en la cual había actuado de extra (esto para L’Osservatore Romano lo tuvo constantemente bajo la mira que sugiere que la muerte fue ejecutada por el hampa diri-
hacer la acusación más creíble). Leo sobre una página web golpeándolo cruelmente en cada ocasión (ha sido, sin duda, gida por alguien de las instituciones, ya que el escritor tenía 01 . La ENI italiana era el acrónimo del Ente Nazionale Idrocarburi priva-
tizado en 1995 y que a pesar de la transformación de sus productos,
el intelectual italiano que más acosó la curía romana). en su posesión información reservada alrededor de la lucha
conserva las iniciales (nota del traductor).
* Traducción de Israel Covarrubias

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Heterodoxias — Giovanni Falaschi Giovanni Falaschi — Heterodoxias

la mitologización y el culto al héroe en cuanto con la cual no se puede no hacer las cuentas por se deduce la red de sus relaciones personales que debo confesar que el poema epónimo de el lenguaje —incluso para su publicación en
personaje han caminado en paralelo. parte de aquellos que estuvieron en posibilida- con poetas y escritores. Le ceneri di Gramsci no alcanzo a hacerle una el periódico— es más claro y el discurso más
A la creación y/o mantenimiento de este des de leerlo y que fueron al cine, en una época El grueso de sus cartas se encuentra en 1) el buena evaluación: intriga la métrica tradicional, organizado, con mayor precisión tanto del estilo
mito popular han contribuido cantautores y en que los italianos realmente iban al cine. Para Centro de Estudios y Archivo Pier Paolo Pasoli- la estructura narrativa, la confesión pública del como del aspecto ideológico de los autores
músicos, asi como directores de cine. Entre hablar de confrontaciones cuantitativas: los crí- ni de la Biblioteca de la Cineteca del Municipio autor, el ambiente romano popular; todo eso, reseñados. Estos son los juicios sobre su obra
los primeros, hay que citar a Giovanna Marini ticos han contribuido y todavía en la actualidad de Boloña; 2) el Archivo Contemporáneo del y el tomar a pecho cuestiones ideológicas y o sobre el conjunto de ella que se pueden dar a
(“Lamento per la morte di Pasolini”, diciembre lo hacen a la consolidación de este mito, por el Gabinete Vieusseux en Florencia; 3) La Biblio- querer hacer poesía eran paradójicamente una casi cuarenta años de su muerte. Sin embargo,
de 1955), Fabrizio de André (“Una storia sba- cual se puede decir que la obra de monumen- teca Pública y Centro de Estudios y Archivo novedad a causa de su brillo “de viejo”; pero no creo en los inventarios de tipo positivista
gliata”, 1980), Francesco De Gregori (“A Pà”) y talización del personaje y del autor no permite Pier Paolo Pasolini de Casarsa de la Delicia; y también un libro desigual como resulta ser su darwinianos que determinan “eso que está vivo
Roberto De Simone (“Requiem in memoria di su disminución (esto no significa que los críticos otras cartas están en 4) con su sobrina Graziela autor tomado in toto. Algo bueno, más allá de de lo que está muerto” de un escritor. Es un
Pier Paolo Pasolini”), ambas de 1985, evidente- hayan sido y sean siempre admiradores de su Chiarcorsi; y 5) en los archivos de los editores las poesías juveniles, se encuentra en L’usignolo catálogo necesario, que indica la aceptación de
mente por los diez años de su muerte. Entre los trabajo, ¡al contrario!). He aquí algunos datos: con los cuales Pasolini tuvo que ver, sobre todo della Chiesa cattolica (1958) y en La religione del cierta responsabilidad por parte del crítico, que
autores extranjeros debe ser citada la obra Pier en 2009 fueron publicados alrededor de quin- Garzanti y Einaudi, pero también Mondadori y mio tempo (1961); todo esto para decir que Pa- establece una especie de cotización en la bolsa
Paolo, montada en Kassel en 1987, y los Songs ce libros y ensayos sobre él, tanto breves como Bompiani, sin contar a los privados. solini poeta sale mejor librado si es compilado, de valores de sus obras, pero que necesita ir más
for a Child, una compilación de varios artistas trabajos de mayor empeño. En 2010 fueron seis, Una pregunta por hacerse es la siguiente: cosa que sus editores han entendido. allá esforzándose en la definición de la sustancia
alternativos europeos. Entre los directores de y se dejaron de lado los estudios breves publica- ¿qué queda efectivamente de este poeta-escri- No me pronunciaré sobre el autor de teatro, de su mensaje y de la naturaleza de su lección.
cine hay que recordar a Nanni Moretti que en dos en revistas al menos en estos mismos años, tor-crítico-periodista-director de cine-autor de que conozco poco, puedo decir que su cine tie- Si consideramos algunos aspectos de su
el final del primer episodio de Caro diario (1993) que de todos modos son numerosos. Su fama es teatro?, ¿cuáles son las páginas vivas hoy de las ne cosas bellas, como Il Vangelo secondo Mat- sociología es fácil acusarlo de tradicionalista,
llega en una “Vespa” al lugar del homicidio; un tal que ha sido traducido y estudiado en muchí- miles que publicó cuando vivía e integradas con teo (1964) y Edipo re (1967), al lado a obras per- de nostalgia por la sociedad campesina y
“Todo aquello que recuerdo de Sergio Citti en Magi randagi (1996); simas lenguas, y se le dedican congresos no sólo las publicaciones póstumas? Es una pregunta didas en el alegorismo intelectual y en el exceso por aquella pre-industrial —como por su
parece sorprendente e la película de Marco Tullio Giordana (Pasolini, un en Italia: en 2009 fueron publicadas las Actas de banal pero que nos pone de tú a tú con el autor, de los sobre-sentidos. Una obra maestra es La parte muchos hicieron— pero es limitarse
delito italiano, 1995), y el documental de Giuse- dos congresos franceses (con el editor Serra que incluso si es difícil para cualquiera dominar com- ricotta (1963), secuestrado por “vilipendio a la a la apariencia y, por consiguiente, casi una
increíble para otros, se ppe Bertolucci, Pasolini prossimo nostro (2006). tiene en su catálogo muchos libros de Pasolini); pletamente todo su trabajo. En pocas palabras: religión” con su consecuente condena de cuatro equivocación, ya que la sociedad no consumista
vuelve plausible en él.” Se declara inspirado por Pasolini el director Au- ni se puede dejar de lado el número dedicado en como novelista no me parece que haya escrito meses de cárcel para el director. y campesina se vuelven en Pasolini piedras de
relio Grimaldi. Esto sólo por citar los resultados 2010 de la revista Aut-Aut bajo el título de la In- una obra literaria de la cual se pueda decir que El Pasolini enorme es el crítico literario y el comparación para un diagnóstico despiadado
más interesantes. actualidad de Pasolini. También desde 2007 hay seguramente queda como una gran herencia periodista; dos caras de este intelectual de del presente en cuanto expresan su búsqueda
¿Y que hay de los estudiosos, expertos de una revista internacional anual de alrededor de para la posteridad. Sus novelas más aclamadas muchas caras. Como crítico era extraordina- de la autenticidad de la vida, la propuesta de
cine y/o literatura? Antes de responder es nece- 200 páginas dedicada sólo a él, llamada Estudios y discutidas, la primera y la última, Ragazzi di rio incluso desde joven; eso es evidente desde una sociedad en la cual las relaciones humanas
sario hacer una observación preliminar: sus Ope- Pasolinianos, sobre la que salió una reseña de vita (1955) y Petrolio (1992), son novelas muy su tesis de licenciatura sobre Pascoli (poeta no sean sustituidas por la absurdidad de las
re fueron publicadas en la colección “Meridiani” estudios japoneses en torno su obra y figura. Los diferentes, y a la vez no tanto: la primera tiene muy ligado a él), a la cual se había dedicado en relaciones mercantilizadas. La imposibilidad de
de Mondadori en diez volúmenes (no me ocupo críticos literarios italianos más importantes, de algún interés sociológico, de la segunda se sal- 1944-1945 —¡no era una tesis para el tiempo reducir los valores a cosas: esto era lo que le
en este trabajo de distinguir entre volumen y diversa manera y con evaluaciones opuestas, van las páginas de los encuentros homosexuales de la guerra!— y que fue publicada de manera afectaba y que denunciaba en su actividad de
tomo), y tomando en cuenta de que cada volu- se ocuparon de él (en primer lugar, y uno de los sobre las “praderas” y algunas descripciones (a póstuma en 1993. Además son notables las dos moralista. Porque Pasolini, en efecto, no fue un
men supera por mucho las mil páginas, se tiene más ilustrados, Gianfranco Contini, que enten- pesar de que técnicamente no son) anti-líricas colecciones antológicas, la primera de 1952 periodista sino un moralista que escribe sobre
de inmediato una idea de cuánto produjo Paso- dió rápidamente el valor del poeta dialectal re- del ambiente. Esto no quita que al momento sobre la poesía dialectal italiana del siglo XX los periódicos, que es distinto. Es verdad que
lini. A esto se le debe agregar que lo publicado señando su obra Poesie a Casarsa, cuando Paso- en que parece suscitar un gran debate, a to- que tuvo una reseña de Montale; la segunda, el en sus inicios había hecho análisis periodísticos,
en la colección “Meridiani” no comprende todos lini era completamente desconocido). Entre los dos les parece algo oportuno no discutir. Era Canzoniere italiano, de 1955. De cualquier modo, pero poca cosa con relación a la mole de su
sus escritos, en particular aquellos periodísticos más constantes cito a Gian Carlo Ferreti y, por el la presencia mítica del escritor que arrastraba sus primeras intervenciones fueron siempre perenne debate con la sociedad desde las
y además está el hecho de que el escritor conce- tamaño del trabajo desarrollado en la edición de consigo al libro. Si hay una prosa aún legible es agudas e innovadoras: en Passione e ideologia columnas de los periódicos y semanarios.
dió muchísimas entrevistas, también editadas en las Opere, Walter Siti. Dieron su juicio de algún aquella de los textos juveniles Amado mio y Atti (1960), con ensayos muy diversos, incluso Por lo tanto, un moralista. Para intentar una
libro. Estos datos puramente cuantitativos dan modo los escritores, de Montale a Ungaretti, impuri, sobre los amores del joven Pasolini: un caóticos como el muy osado “La confusione mejor definición de él, recientemente se ha
una idea de cómo la presencia de este escritor Fortini, Calvino y Moravia; de su corresponden- cuaderno secreto que quiso mantener inédito y degli stili”, se percibe mucho la lección, altísima, tomado una dirección equivocada, oponiéndolo
es tan viva en nuestra sociedad que continua y cia, que no es de un nivel sobresaliente (pero que el editor Garzanti publicaría póstumamente de Contini, mientras que en Descrizioni di claramente a Calvino: este último habría sido
no puede descuidarse, reforzada por su activi- intrigante en las ambiguas cartas juveniles dirigi- en 1982. Incluso como poeta algo extraordi- descrizioni (1979), breves reseñas realmente ultra controlado, cerebral y estratégicamente
dad de director de cine. En suma: una presencia das a mujeres donde cubre su homosexualidad), nario hay en su primera producción, mientras magistrales publicadas después de su muerte, volcado a construir sus obras para obtener

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Heterodoxias — Giovanni Falaschi Giovanni Falaschi — Heterodoxias

el favor del público; en cambio Pasolini Guido. Este elemento exhibicionista, visceral, también es necesario reparar la defensa de los problemas no políticos pero de lenguaje (una insistencia anafórica de su famoso artículo “Yo
visceralmente se exponía sin cálculos. Entre está en el fondo de la tragedia personal de este “sexualmente diversos” que terminaron en el disculpa absurda, obviamente, en noviembre sé. / Yo sé los nombres de los responsables de
paréntesis, el juicio sobre Calvino es equívoco intelectual, pero también de su escritura por lager, y aún más: la invitación a luchar contra la de 1972 Pasolini retomaba su colaboración aquello que es llamado golpe”, que es una obra
ya que su racionalismo era típico de quien no momentos profética, de su apacible crueldad y sociedad “sobre el plano de la causa del aborto, con el semanario con una columna de crítica maestra de retórica en la cual la serie de los
tiene certeza epistemológica, es decir, de quien despiadado agnosticismo. No hay duda de que es decir, sobre el plano del coito”. Como sea, literaria, por consiguiente, “más difícil”). Y no enunciados cognitivos se concluye con el famoso
sabe que los resultados de la razón presuponen el Cristo que habla con dureza y sin piedad en su posición pasó a la historia, ya que percibida es que Pasolini acertará siempre: de un texto pasaje: “Yo sé. / Pero no tengo las pruebas. No
siempre el límite de ésta, y que cualquier el Vangelo tienen la connotación que Pasolini como anti-abortista en absoluto por los mecanografiado que encontré hace años y tengo ni siquiera indicios. / Yo sé porque soy
sistematización racional del caos de las cosas quería atribuir a sí mismo como maestro y conservadores y por los católicos reaccionarios que luego no fue publicado parece que él, en un intelectual, un escritor, que intenta seguir
es siempre provisional. Además semejantes guía negando al mismo tiempo —por su íntima interesados, en realidad fue la misma posición una reacción apurada, estaba convencido en todo aquello que está pasando”. Obra maestra
contraposiciones son poco fructíferas. A su contradicción como persona que se definía del PCI: en el artículo sucesivo (del 30 de junio), el involucramiento de Valpreda en la matanza de retórica pero también de inteligencia y de
modo, Pasolini fue un gran estratega que absolutamente excepcional y único pero en efecto, escribe: “Mi posición sobre este de Milán de diciembre de 1969. 02 Pero este es aquello que una vez se llamaba “compromiso
había moldeado su trabajo para desafiar a la también pobre y solo— el deseo y el poder ser punto […] coincide finalmente con aquella de otro discurso. civil”. El único, el más agudo que se quedaba
colectividad y al mismo tiempo exhibirse (en los en algún modo maestro de alguien. En efecto, los comunistas”, y proseguía: “Es necesario Pasolini fue el primero en acuñar en los intersticios para decir en modo directo
dos verbos no existe algún contenido negativo: la homosexualidad jugaba como síntoma de su evitar primero el aborto y, si se logra, es algunas metáforas que permanecen en el y claro —directo como el lenguaje duro e
todo intelectual inventa la forma de su diversidad. Pasolini que desde las columnas del necesario hacerlo posible en términos legales lenguaje común: la distinción entre historia inconfundible del Cristo del Vangelo secondo
presencia en el mundo). Una lírica conocidísima semanario Vie nuove expresa juicios sobre la sólo en algunos casos ‘responsablemente italiana “antes de las luciérnagas” y aquella Matteo— su verdad. El último contra todos, y
contenida en sus trabajos, incluida en L’usignolo familia, sobre la escuela y sobre el catolicismo valorados’”. De ahí que fuese a favor del posterior identificada como un pasaje de por lo tanto una víctima potencial. Pasolini decía
della Chiesa cattolica nos sugiere cuál es su de los conservadores es extraordinariamente aborto en ciertos casos bien definidos; por época, conjuntamente de naturaleza ética y aquello que todos nosotros podríamos suscribir:
forma específica de existir, casi una dádiva de inteligente pero también inquietante: hay qué se volvió en absoluto el gran intelectual antropológica, sacando a luz las dos formas incluso nosotros sabíamos que de jóvenes
sentido al cristo crucificado; cito un extracto: como un substrato inconfesable detrás de sus anti-abortista forma parte de la mala fe de los contrastantes de nuestro estar en el mundo: gritábamos en la plazas todos los nombres, “Las tonalidades son
“Es necesario exponerse (¿esto enseña / el juicios en donde se puede atisbar un elemento conservadores que por razones instrumentales la de la armonía con la naturaleza y la de la pero no teníamos las pruebas. Esta condición
oscuras, las palabras
pobre cristo clavado?), / la claridad del corazón profundamente subversivo que jamás pudo dejaron de lado excepcionalmente su odio devastación urbana. Lo que pensaba Pasolini típicamente intelectual de percibir la verdad sin
es digna / de cualquier desdén, de cualquier decir en modo explícito en las columnas de en las confrontaciones de un intelectual que de un país que ha construido en los últimos poderla demostrar en detalle era la condición fuertes, la toma de
pecado / de cualquier pasión desnuda… / (¿esto un periódico. Es la misma ambigüedad que siempre han desconocido y maldecido. cincuenta años más que en los diez siglos más difícil, incluso la más peligrosa. Pasolini posición es clarísima.”
es lo que quiere decir el Crucifijo? / sacrificar se encuentra en las cartas de juventud a Se puede decir vulgarmente que Pasolini precedentes está contenido en esta fórmula. escribe para todos, y lo pagó. A casi cuarenta
cada día la entrega /renunciar cada día al Bemporad, de quien, repensando aquello, “no se contenía”: frente a sucesos graves Además, el “palacio” como metáfora de la lejanía años de distancia nos deja como herencia el
perdón / asomarse ingenuamente sobre el se entiende que le ha escrito uno que jamás y generales era imposible pedirle que no del poder frente a los ciudadanos. Era necesario coraje de la impotencia, aquella agresividad
abismo). // Estaremos postrados sobre la cruz, / podría amar a una mujer, si no a la madre, pero reaccionase diciendo lo que pensaba y hablase ser agudos para sacar a la luz hace cuarenta de una persona que se sentía sola, culpable e
al escarnio, entre las pupilas / límpidas de feroz que no podía declararlo a su interlocutora. A de otra cosa, quizá haciendo consideraciones años lo que se ha vuelto el gran problema de indefensa y por lo tanto potencialmente una
alegría, / descubriendo el irónico goteo / de la veces, en su hablar de problemas vinculados inteligentes pero no sincronizadas sobre Italia en su época contemporánea. Asimismo víctima sacrificial. Amado y no amado al mismo
sangre del pecho a las rodillas, / mitos, ridículos, al sexo, el indicio se vuelve explícita, y ya cuanto había sucedido. Citemos un solo caso: para algunos parece una profecía el hecho de tiempo por todas las personas burguesamente
temblando / el espíritu y la pasión en el juego / estamos en los años setenta; como cuando, en 1968 tiene el encargo de redactar la rúbrica pronosticar la matanza de Boloña que tuvo lugar “rectas” se demuestra aún una vez por lo que
del corazón árido en su fuego, / para constatar hablando del aborto, declara que existen “El Caos” sobre el semanario Il Tempo, donde cinco años después de su muerte: en cambio era siempre fue: un iluminado y trágico agitador,
el escándalo”. Son versos extraordinariamente otras formas de sexualidad que no implican debía ser sobre todo un “bote pronto” con la huella de su gran inteligencia, ya que anticipó uno que logra despertar los sentidos de culpa
elocuentes: exponerse, escandalizarse, exhibir el riesgo de una maternidad no deseada. En los lectores sobre argumentos de actualidad. los movimientos de quien habría actuado en aquel que sabe que cedió el espacio a las
la miseria del cuerpo (o sea de sí como individuo) este sentido, es necesario aclarar un aspecto Sin embargo, el 20 de enero de 1970 el efectivamente: para debilitar a la izquierda fuerzas negativas subversivas a cambio de un
martirizado. Presupuesto absoluto: ser víctima que tradicionalmente ha vuelto a Pasolini un director Nicola Cattedra le escribe que la era necesario demostrar la vulnerabilidad vivir sosegado, por renuncia psicológica, por
de una injusticia. Pasolini, el “pobre Cristo”, apóstol del anti-aborto. Me refiero al famoso rúbrica sería suspendida momentáneamente de su fortaleza simbólica. Así pues, incluso la falta de coraje, y por lo tanto, de inteligencia.
será siempre fiel a esta tarea. Por su parte, en artículo en el Corriere della sera del 19 de enero porque Pasolini se ocupaba de “temas Cuántas ocasiones en estas décadas nos hemos
el Vangelo secondo Matteo, la Virgen afligida de 1975 publicado con el título “Sono contro específicamente políticos, es más diría 02 . El autor hace referencia a la matanza de Piazza Fonta- dicho “nos falta”, con la certeza de que su
na (Milán, Italia) en 1969, atribuida a grupos anarquistas,
bajo la cruz es interpretada por la madre de Pier l’aborto”, donde habla de la legalización del que técnicamente políticos”, y en marzo se diagnóstico inteligente y audaz de los graves
donde militaba precisamente Piero Valpreda y que funge
Paolo: la necesidad de ser él, de nueva cuenta, aborto como “legalización del homicido”. En concretaba el término de la colaboración, como inicio de los llamados “años de plomo” en Italia, que hechos sucedidos en Italia, y que aún suceden,
un Cristo piadoso para la madre, y la necesidad efecto, las tonalidades son oscuras, las palabras de hecho interrumpida desde enero, dado corren a lo largo de la década de los setenta y se “clau- nos habría iluminado. Y esta es la única pero feliz
suran” en 1978 con el asesinato del entonces líder de la
de hacer llorar “por sí mismo” a la madre que fuertes, la toma de posición —en este primer que los lectores manifestaron su disenso en certeza: no podremos liberarnos jamás de él. m
democracia cristiana, Aldo Moro (nota del traductor).
tanto había llorado por su otro hijo muerto, artículo sobre el tema— es clarísima, pero las confrontaciones de sus escritos; y aducía

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Heterodoxias — Edgar Morales Edgar Morales — Heterodoxias

por Edgar

Eros y anomia en
Morales Flores

Profesor en la

Georges Bataille Facultad de Filosofía


y Letras-UNAM,
Ciudad de México.

D
esde las postrimerías del paleolítico es irrefuta- de las principales instancias de significación se someten a prehistórico, se nos comenta, ha dejado suficientes elemen- todo a la tesis de que “el trabajo es el fundamento del ser
ble la presencia de lo que podemos llamar una las fracturas de una actitud escéptica que actualiza un esta- tos que permiten reconstruir grosso modo su mentalidad, humano”; por la vía de la conciencia laboral se despegó la
“simboepidermis” en el ser humano, una natura- do de anomia presocial, de desconfianza frente al horizonte y esto se aplica por igual al erotismo. Bataille, por ejemplo, humanidad de la animalidad, entró a un mundo nuevo, el
leza exomorfa que se monta sobre las condicio- de significados que hacen posible el funcionamiento de la se centra en algunas especulaciones a partir de una escena entorno dejaba de ser ese espacio de percepciones ligadas a
nantes inmediatas del cuerpo. Esta simboepidermis opera realidad. De esta última esfera se desprenden interesantes rupestre hallada en las grutas de Lascaux, aquella en don- actitudes instintivas más o menos inmediatas, el hombre ya
como máscara estructural que funciona como escudo pro- hipótesis de trabajo sociológico, por ejemplo la posibilidad de se presenta un bisonte herido de muerte (sus entrañas no vivía más en el mundo de la “inmanencia” animal, desde
tector contra la intemperie de un entorno carente, en sí, de de considerar a la sociedad como la realidad humana, “la se desparraman a causa de una herida por flecha) frente a entonces comenzó la habitación de una realidad compleja.
orientación simbólica. En tal conformación temprana de lo realidad” fuera de la cual no hay posibilidad de producción un hombre con cabeza de pájaro cuyo falo erecto está clara- Justo aquí entra nuestra lectura, el trabajo es esa segunda
humano los referentes primarios del “sentido” comienzan a y reproducción de significados. Vivir en sociedad implica mente marcado y que puede ser interpretado como muerto naturaleza que ha obligado al hombre a plegarse frente a
ser problematizados, es decir, comienzan a ser afrontados ajustarse al andamiaje orientador que sustenta la gran por una embestida del bisonte. Esta escena es coincidente, un entorno que se ha convertido en horizonte de enigmas
como proyectos de trabajo espiritual, de apuntalamiento muralla que separa-protege al clan de una “exterioridad” o al menos así lo cree el pensador francés, con la leyenda bí- frente a los cuales despliega sus mejores armas culturales
del mundo a través de significados que se presumen perma- anómala, amorfa y disolvente. Quien se atreve a desanudar blica del pecado original, pues convergen en el mismo plano para asirlo, echa mano de todo cuanto esté tamizado por la
nentes y “naturales”. A propósito de clarificar este asunto las cuerdas mentales que lo mantienen ubicado en el domo simbólico la conciencia de la genitalidad y de la muerte, la persecución racional de fines, pues esto es lo que le enseñó
traigamos a las mientes Le suicide de Émil Durkheim, en tal de los significados se somete al cause de un río turbulento culpa, la tragedia y el trabajo. la actitud laboral al ser humano, obrar de acuerdo a un plan,
ensayo sociológico se tipifican tres casuísticas básicas de la que termina en la insania, atravesando previamente por las una utilidad, un beneficio. Y tales fines sólo son creíbles en el
interrupción voluntaria de la vida, la primera y más exten- estaciones del colapso racional, el descomprometimiento contexto de una lógica comunitaria que, llegada al clímax de
dida tiene su asiento en el carácter “egoísta” que considera ético y la desorientación afectiva. En las lianas de un marxismo heterodoxo sus exigencias, sacrifica la vida interior en aras de la comu-
insufrible todo tipo de pérdida (salud, status, posición eco- Quisiera poner este escenario como horizonte de inter- nicación del homo faber cuyo trabajo es la matriz del nomos,
nómica…); la segunda se ubica en el carácter “sacrificial” de pretación del fenómeno erótico según lo presenta Georges Para Bataille todos los vestigios prehistóricos apuntan a una su pivote, desde el que se determinan las formas de lo inteli-
la persona que considera que su muerte propicia la remi- Bataille. En el libro Las lágrimas de Eros el autor pretende casuística laboral de la cultura humana, no hay hombre, tal gible, lo racional, lo humano.
sión de una tragedia (considerada mayor a la de su propia defender, a través de un entablamento básico de la historia como lo conocemos, sin fuerza de trabajo, sin concreción El trabajo nomizador emparejó toda actividad bajo el
muerte); y la tercera, la más atractiva desde la óptica del del erotismo, una noción de lo erótico como disidencia del de esa fuerza en la manipulación-transformación del entor- yugo de la conciencia de la utilidad, y esto se impuso por
sociólogo francés, relativa a las situaciones de pérdida de orden establecido por una civilización fundada en las nocio- no, y en esto es completamente dócil al análisis hegeliano igual en el ámbito de la sexualidad. La fruición instintiva del
cohesión subjetiva con el plexo social, en las que las fuerzas nes de fin, utilidad, trabajo, cálculo y racionalidad. El hombre marxista aprendido a través de Alexandre Kojève, apuesta animal permanecía en el cuerpo humano, pero éste se había

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Heterodoxias — Edgar Morales Edgar Morales — Heterodoxias

separado significativamente de ese entorno que lo ha constituido como fuerza laboral pro- que se ha vuelto contra sí misma a través de la Las afecciones emocionales puestas en juego Madame Edwarda, y un largo etcétera), sujetos la vida, fracturación del interdicto que abre las
bestial, se había hecho discontinuo y trascen- ductiva y, por ende, de perder las convicciones conciencia de no saberse ella su propio fin. La por la experiencia erótica son, de esta mane- donde confluyen voluptuosidades anómalas y puertas a la autognosis de una intimidad “santa,
dente en relación a él. El conflicto se hizo pa- sobre las que descansa el mundo racional, mis- razón batailleana es, de esta manera, la clau- ra, registros de la inmanencia que grita en los todo tipo de excesos que marcan su máximo re- sagrada y nimbada de angustia” (Bataille, 1991:
tente cuando la exterioridad de la norma impo- mo que pierde, conforme avanza la fruición en la sura del poder omnímodo de la norma, el des- cuerpos el imperativo de vivir los instantes chazo a la discontinuidad de la vida moral. “Se 56). Pero se debe tener cuidado en su interpre-
nía a los cuerpos la acotación reproductiva, el inutilidad, su poder de aglutinación en el anoni- dibujo de un nomos que se sabe contingente y como eternidades ilimitadas, como orgías des- trata de introducir, dentro de un mundo fun- tación, no se trata de una “experiencia mística”,
fin de la multiplicación utilitaria del clan; la se- mato colectivo en donde sólo hay lugar para una secundario, una razón con minúsculas que se ha bordantes, y este es justo su peligro para el no- dado en la discontinuidad, toda la continuidad tal como se le entiende usualmente, pues no
xualidad se sometió al dominio de esa exterio- imagen monolítica de la realidad. separado de los afanes positivistas, razón casi mos, actualizar un vitalismo desbocado capaz de la que este mundo es susceptible” (Bataille, posee adherencia doctrinal ni compulsión pro-
ridad, y con el paso del tiempo se acostumbró contradictoria que termina por ser ubicada en de dinamitar los diques de los interdictos que 1997: 33), de arrancar al sujeto de “la vida” (es batoria de validez moral, es más bien una expe-
a la metamorfosis sustitutiva del “sentir rico” el pabellón de las nimiedades. En su lugar irrum- presionan al individuo. decir, del nomos que llamamos “vida”), aún riencia de libertad soberana, de soledad frente
por el “sentir útil”. Un orgasmo no beneficia La voluptuosidad del delirio pe con violencia el deseo, pero no sólo en su cuando esto implique la más dolorosa trasfor- a las tradiciones, comunión con una intimidad
al clan, un hijo sí (virtual cazador, recolector, clásica modalidad genital, sino en complicidad mación, pues arrancar al ser de la discontinui- que ha dejado de ser tomada como “objeto”. De
guerrero…). Esta ha sido la lógica histórica de la El erotismo es herético por antonomasia, opone lúdica con todo aquello que libera al individuo Disolución y disolutos dad es siempre lo más violento. Quien se aden- hecho es una experiencia análogamente inversa
expulsión de la voluptuosidad del horizonte del el cuerpo del placer al cuerpo del trabajo, fusti- de la tensión verticalizante del nomos social; tra en este mundo debe ser capaz de ver más a la mística doctrinal, es decir, la experiencia de
nomos, voluptuosidad que permanece en los ga los cimientos mismos de la mente civilizada, el erotismo, como ámbito por excelencia del Es claro que para Bataille todo interdicto es allá de las imposturas personalistas que hacen un Dios que se resuelve en Nada, sin forma y sin
registros del cuerpo y que sobrevive en cada golpea duro contra el perfil de la serenidad con placer, encabeza una nueva conciencia, lúdica, sello de la mentalidad laboral, por lo mismo su del otro un simulacro, un imperativo de nega- modo, que hunde al sujeto hasta su disolución.
individuo no obstante la afrenta moral que los martillos de los gemidos en los que confluyen violenta y compleja que se reapropia del cuerpo valor es relativo (al aspecto comunitario), y es la ción del placer, y en sentido inverso debe abrir
conlleva. El único uso conveniente de la sexua- las risas agónicas y las lágrimas consonantes de arrancándoselo al imperio utilitario. Lo imposi- iluminación, por defecto, del camino de retor- la posibilidad del escándalo, la conducción del
lidad es el que se somete al fin reproductivo, de la pequeña muerte. El plano mortuorio abre su ble es el arrancamiento total, la devolución sin no a la inmanencia de la vida interior a través otro a su propia muerte mediante el derrumbe La soberanía de un nuevo místico
ahí que toda acción sexual que esté desprovista manto para acoger la conciencia erótica de la hipotecas, la vida en la muerte. de su necesaria trasgresión. Por esta razón se de sus convicciones o bien, situación extrema,
de la inteligencia comunitaria está condenada manera más trágica posible pues, a diferencia Lo imposible es bifronte, es desideratum debe desconfiar de la patologización a priori de a través del asesinato (como el mismo Bataille Tales son las ideas centrales que atan a Batai-
por el derroche extático que conlleva, pues no del animal desprovisto de conciencia de muerte, enloquecido de conjunción vital y mortuoria, todo intento de reversión de la norma, del afán lo planeaba con su consciente amante en la lle al regazo de la tradición mística, encuadre
incrementa la ganancia, no fortalece al clan, no el hombre desfallece ante un mundo indiferen- dialéctica del deseo que se resuelve en muer- adaptacionista de los discursos mayoritarios del temprana conformación de la sociedad secreta que le valió el escarnio de algunos intelectuales
acaece a la luz del nomos-realidad. te al deseo de la perpetuación del gozo. En el te (“muero porque no muero”), plataforma de psicoanálisis y la psiquiatría. Por el contrario, la de los acéfalos). (es conocida la polémica que intentó levantar
El erotismo es la sombra de la sexualidad, su erotismo no hay salvación, pues mientras todo un éxtasis orgásmico que no es sino una “petit trasgresión del interdicto debe ser leída como El amor erótico es “un movimiento de pérdi- Sartre contra Bataille con el panfleto Un nue-
retorno simbólico a la inmediatez inconsciente, proyecto de redención implica la consagración mort”, una temporal entrega a la inmanencia el triunfo parcial de la excedencia contra la pa- da rápida, que se desliza aprisa hacia la tragedia, vo místico). Pero Bataille nunca se incomodó
es una pérdida (de utilidad) y un exceso (de gas- de los artificios del colectivo y el deseo de per- de los cuerpos, un olvido contingente, violen- rálisis de la subjetividad, tal como sucede en las y que no se detiene más que con la muerte” (Ba- con el epíteto de “místico”, al contrario, supo
to). Así entendido se puede comulgar con Batai- manencia en los significados, el erotismo es la cia espasmódica que conduce a la atopía de la fiestas sagradas en donde se fractura temporal- taille, 1997: 330), punto final cuya dicha debe evidenciar con tales embates la ridiculez de los
lle cuando afirma que “el deseo ardiente se opo- fuga semántica, la renuncia al fin utilitario, la locura. Por estas razones Bataille insiste en la mente el orden establecido y se permiten todo ser necesariamente ininteligible, ingreso en la prejuicios dogmáticos sobre los que descansa-
ne a la vida”, afirmación desconcertante prima antípoda del trabajo. De ahí que la actividad eró- demarcación por lágrimas, en su goteo trágico tipo de licencias. La convicción batailleana es continuidad indiferente de la que ahora sólo po- mos y la idiotez de las operaciones dicotómicas
facie, y es porque el deseo erótico, atrincherado tica esté nimbada con la angustia que se instala sobre las pieles del deseo, en la violencia que que el interdicto está ahí justo para ser violado, demos asir su aguda conciencia con los brazos con las que simplificamos la realidad. Pero es
en las sombras periféricas del nomos, es una en el momento mismo del abandono de los hábi- vierten sobre el curso cotidiano, pues de no ser el tabú vale en tanto preformación de la anomia del dolor, pues no hay otra opción aquí ahora, un hecho, la comprensión del erotismo es in-
amenaza a la norma que resguarda celosamente tos de orientación social, de significación del en- así no comportarían experiencias “al límite de de lo sagrado que irrumpe justo en su violación. “no tenemos otra salida aparte de la conciencia” accesible a quien desconozca la fenomenolo-
“la vida” (y sus consortes: la verdad, la razón, el torno, de construcción de “la vida”. Tal angustia lo posible”, experiencias ensordecidas por el Pero el violador no debe conformarse con (Bataille, 2006: 108). Por esta razón el erotismo gía del éxtasis reportada por la historia de las
bien, la belleza, la serenidad). Georges Bataille revela cuán dependiente somos del nomos, cuán estruendo de la caída en los múltiples abismos la trasgresión controlada de la fiesta, debe en- batailleano no debe ser anclado en las playas ge- religiones, pues con ella el erotismo comparte
no repara en matices cuando ubica al erotismo difícil es el retorno a la indiferencia, a la conti- de la vida interna. tregarse a la seducción de la desobediencia en nitales, sus alcances son mayores, apunta a una la violencia contra la lógica de lo profano, el de-
en el horizonte de “lo diabólico”, y si bien tal no- nuidad de la inmanencia, y nos coloca de frente Y es que en las lágrimas, como en las risas tanto ésta lo dirige de regreso a sí mismo, debe conciencia hipercompleja que hace explotar un lirio ambiguo que se debate entre la sensación
ción es deudora de la tradición cristiana, como a la sensación del absurdo, y es que somos a fin francas, Bataille encuentra una fuga significa- someterse a la caída que representa la exposi- misil sobre el orgasmo fisiológico para lanzarse y la apatía, la seducción del silencio, la urgencia
bien acota Bataille, sirve para marcar lo erótico de cuentas (hemos llegado a ser sólo) concien- tiva de la energía requerida por el nomos de la ción al mal. Esto es particularmente violento en hacia esa zona del deshacimiento en donde se del sacrificio, el vaciamiento del “yo”. La expe-
como dimensión contradictoria con “la vida”. El cias en las que el nomos ha inoculado milenios utilidad, se trata de excedencias que recuerdan el caso del erotismo, campo de disolución pro- pierden las referencias a significados exclusivos riencia interior busca llegar a su límite, rozar
individuo que se entretiene más de la cuenta en de pavor a la carencia de sentido ontológico. nuestra pertenencia a una naturaleza donde gresiva y mortal, tal como lo vemos concretado y donde los placeres devienen antípodas uníso- lo absoluto, poner en circulación la posibilidad
la inutilidad del placer se expone a la seducción El erotismo es pues una empresa de lo im- se dan los más enfebrecidos derroches de vi- en disolutos paradigmáticos como el Marqués nas con el dolor, zona de vértigo donde coexis- del éxtasis superlativo en las entrañas del va-
de las fuerzas disolventes de la existencia huma- posible, y esto vincula la voluptuosidad al deli- talidad y exhuberancia, fuerzas invertidas en de Sade, Gilles de Rais o Erzsébet Bàthory (o ten todas las posibilidades. Esta es la llamada ciamiento. Dicha experiencia sucede allende
na, corre el riesgo de dar la espalda a un mundo rio, al enloquecimiento de una razón excesiva el dispendio mayoritariamente improductivo. en personajes literarios como Justine, Simona, “experiencia interior”, experiencia al límite de la piel desnuda incapaz de transfixión, pues el

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Heterodoxias — Edgar Morales Hugo Moreno — Heterodoxias

“El hombre desfallece


ante un mundo
indiferente al deseo de la
perpetuación del gozo.”
por Hugo César
Moreno Hernández

Profesor investigador en
la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla.

erotismo de los cuerpos debe ceder frente al banqueta), es el umbral de una conciencia com- es la mentira de los cuerpos, es el desfiguro de
erotismo sagrado, en palabras de Malcolm de pleja capaz de usar críticamente la racionalidad la sobriedad, el escándalo de la salud. Y al pa-
Chazal (extraídas por Bataille): “Cual un pez contra los miembros esclerotizados del logos, recer no hay otra opción, Bataille es consciente
perseguido que bajo el efecto del miedo siente pues “la razón es la única que tiene el poder de del artificio con que planeamos la fuga, no hay
que ‘se vuelve agua’, así en la persecución mu- deshacer su obra” (Bataille, 1990: 60), es el ad- salida real, no al menos a través de la conciencia
tua que es la voluptuosidad —miedo a la ale- venimiento de la sensación de incompletud del que nos mantiene humanos. Pero dicha “impo-

Estado, venganza y
gría, alegría del miedo— los cuerpos se licuan pensamiento, insatisfacción antimoderna que sibilidad” lejos de amilanar a nuestro autor lo
en las aguas del alma, y somos todo alma y muy somete todo al filo de la duda. espolea para construir una conciencia ilumina-
poco cuerpo […], la voluptuosidad es pagana al El pensamiento batailleano es radical como da por el negro sol que cubre, con el manto de
comienzo y sagrada al final. El espasmo provie-
ne del otro mundo” (Bataille, 2004: 97).
pocos, es la aplicación del mazo contra los
cimientos de la cultura tout court, pues “es
la insignificancia, los puntos nimios y que hace
refulgir la muerte imposeíble y desposeedora,
justicia en Friedrich
Tal es la conciencia erótica, vida del espíritu
que ha conseguido su soberanía no importando
esencial para los hombres llegar a destruir este
servilismo al que se aferraron, por el hecho de
pues “la decepción es el fondo, es la última ver-
dad de la vida” (Bataille, 1988: 97).
Nietzsche
la dislocación del mundo, es la conciencia del que edificaron su mundo, el mundo humano, Si la decepción es la silueta final de la con-
excedente que se nos presenta como destino mundo al cual estoy unido, del cual proviene mi ciencia batailleana se nos antoja decir que
exhausto, aniquilación del cuerpo profano y as- existencia, pero que […] lleva con él una suerte nuestra generación es el cumplimiento de tal
censo de la materia embriagada de éxtasis, con- de carga, algo infinitamente pesado que está propuesta, pero en forma pedestre. Hoy, medio
ciencia dialéctica del encanto festivo y del ho- en todas nuestras angustias y que de alguna siglo después, leemos a Bataille con la nostalgia
rror fúnebre, cólera ardiente de la cruel belleza manera hay que destruir”. Debemos aprender del ciego, del mitógrafo, hemos perdido la ca-
de “lo irreal”. En esto consiste, si valen tales a “deshumanizarnos”, a abandonar la confian- pacidad de herejía, nuestros interdictos son tan
líneas como “descripción poética”, lo que Ba- za en la acción habituada a la consecución de precarios que hacen vacua toda rebelión, he- Lazo social/lazo político

L
taille entiende por soberanía, sacra indiferencia fines, pues si queremos la soberanía debemos mos adquirido la capacidad de serenarnos fren-
que renuncia al dominio del mundo, afirmación derribar los modelos exclusivos de integración te a las deyecciones más vulgares. Ya no duelen a construcción de un cuerpo político, en clave niet- lo implica, ya que sin él no tendría ni plasticidad, ni meta-
absoluta del escurridizo presente. y leer con suspicacia el orden promovido por los rayos solares, el gemido del placer que antes zscheana, no corresponde necesariamente a la cons- morfosis. El azar pone en relación las fuerzas; la voluntad
La soberanía erótica se afila contra los con- las instituciones secretoras de significados estallaba en las bóvedas sacras ha sido absorbi- titución de una sociedad o comunidad, es decir, a la de poder es el principio determinante de esta relación. La
vencionalismos sexológicos y configura una trascendentes. Por esta razón, como hemos do por la ausencia de mitos (único mito inevita- congregación de individuos enlazados entre sí como voluntad de poder se suma necesariamente a las fuerzas,
ontología, una peculiar filosofía nocturna que mencionado, aquí no hay salvación, pero tam- ble). Aún así, aquel terror que sacudía a Bataille cuerpo orientado por una voluntad colectiva. Si bien, en ambos pero no puede sumarse más que a fuerzas puestas en re-
invierte las valencias axiológicas de la razón oc- poco “perdición”, la orientación está ausente, es el nuestro en los días en que se nos fractura casos el tejido de la relación es con el hilado de las relaciones lación por el azar. La voluntad de poder comprende al azar
cidental, construida con una conciencia “maldi- los motores normativos están apagados, y la de nuevo el subsuelo de la existencia. m de fuerza, lo político sucede en un momento posterior a la con- en su centro, sólo ella es capaz de afirmar todo el azar (De-
ta”, conciencia que retira de la muerte el dolor anomia resultante es un monstruo vaciado de solidación del lazo social (esto en oposición a toda teoría con- leuze, 2002: 77-78).
solar, que desintoxica la razón de los ansiolíticos sentidos y voluntades. tractualista). De este modo, ¿cómo se constituye el lazo social?
de las terapias verbosas. Y si bien el estilo batai- El imperio de la felicidad, pecera doméstica Para responder, es necesario comprender el concepto voluntad La voluntad de poder hace diferencia en la relación. Una volun-
lleano pareciera caer la mayor de las veces en llena de virtudes, se opone al cumplimiento de de poder nietzscheano: tad de poder, con sus fuerzas en relación, en tensión, domina
manierismos exagerados, y con ello exponerse la soberanía, es usual la defección trágica que o es dominada, es decir, se enlaza con otra como dominante o
al desmerecimiento “científico”, esto sucede en pone freno al retorno a la inmanencia. Es el Bibliografía Nietzsche llama voluntad de poder al elemento genealógi- dominada. Ahí, el lazo social se crea a partir de una conexión.
la medida del sometimiento al imperativo de miedo la única sensación que puede vetar el de- co de la fuerza. Genealógico quiere decir diferencial y ge- El lazo es móvil, cambiante, en tensión permanente, lo que le
una dramatización que marca la elección por la recho a la autoapropiación soberana; el terror Bataille, G. (1988), El Aleluya y oros textos, Madrid, Alianza. nético. La voluntad de poder es el elemento diferencial de permite mutar según se relacionen las fuerzas pero sin trazar u
_____, (1990), L’expérience intérieure, París, Gallimard.
vía ardua. El bosquejo de la soberanía erótica a de la inteligencia revela su enervación ante la las fuerzas, es decir, el elemento de producción de la dife- organizar un derrotero único, un camino dirigido. En ese senti-
_____, (1991), Teoría de la religión, Madrid, Taurus.
lo lejos parece ingenuamente salvaje, acostada disolución de los significados que cohesionan al _____, (1997), El erotismo, México, Tusquets. rencia de cantidad entre dos o varias fuerzas supuestas en do, el lazo social plástico no genera jerarquías sociales, acaso la
en la simplicidad del afecto romántico, pero es colectivo, tal es la lógica del desprecio a los gi- _____, (2004), La felicidad, el erotismo y la literatura. En- relación. La voluntad de poder es el elemento genético de superioridad de las fuerzas activas, que activan y crean y es en la
sayos 1944 – 1961, Buenos Aires, Adriana Hidalgo
más que eso, es la transfiguración de Dionisos ros poéticos y a las prácticas eróticas condena- editora. la fuerza, es decir el elemento de producción de la cualidad creación que devienen otras. Esto siempre implicando al azar. El
como filósofo (no como simpático borracho de das a la inercia silente. La inutilidad de la poesía _____, (2006), Les larmes d’Éros, París, Éditions 10/18. que pertenece a cada fuerza en esta relación. La voluntad azar es dibujo de explosión. El sujeto así relacionado, así atado,
de poder como principio no suprime el azar, al contrario, es un sujeto explosivo, como la vida en sentido nietzscheano. No

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Heterodoxias — Hugo Moreno Hugo Moreno — Heterodoxias

converge dentro de sí, sino fuera de sí en una “señor”, quien aparece despótico en obras la relación entre los seres humanos para evi- representantes del orden futuro se enfren- lazo social y la misma deuda se le imponía a los
relación de fuerzas, en una relación voluntario- y gestos –¡qué tiene él que ver con contra- tar su destrucción mutua. Con Locke (2005) tan en la lucha con los del orden antiguo débiles para hacer lazo político:
sa donde el poder, en el sentido spinoziano, es tos! (Nietzsche, 2002: 111). la triangulación es interiorizada a través de la y ambos poderes se encuentran con una
tanto para afectar como ser afectado. ciudadanía, pues la relación con la otredad Es- fuerza igual o semejante, son posibles los Compra y venta, junto con todos sus
Los sujetos se relacionan y movilizan con- La función del Estado es, entonces, promover tado deja de ser súbdito-soberano, para pasar acuerdos, y, sobre su base, nace más tarde accesorios psicológicos, son más antiguos
formando un lazo social motivado por la vo- un derrotero vital donde gracias a la relación a ciudadano-gobernante-que-a-su-vez-es-ciu- una justicia. No hay derechos humanos que los mismos comienzos de cualesquiera
luntad colectivizada únicamente en el lazo. La desigual entre dominantes y dominados la so- dadano. De esta manera se asientan las bases (Nietzsche, 2004: 140-141). formas de organización social y que
jerarquía sólo es de relación de fuerza, de im- ciedad permita, ya controlada por un orden po- para el Estado moderno y el desarrollo de la cualesquiera asociaciones: el germinan-
posición uno a uno, de contrato entre iguales o lítico, el desarrollo de una casta fuerte, virtuosa democracia, donde el derecho de ciudadanía La justicia como la posibilidad de pagarlo todo, te sentimiento de intercambio, contrato,
cercanamente iguales en fuerza y voluntad para y creadora según un orden jerárquico funcional, implica libertad e igualdad. de evitar el envenenamiento producto de dife- deuda, derecho, obligación, compensación
ejercerla (libres). Lo político sucede en el en- en el sentido de cumplir la finalidad última de la La transición desde la desigualdad socie- rir el cobro desaparece con la erección de un fue traspasado, antes bien, desde la forma
cuentro de esta fuerza colectiva con otra según política según Nietzsche, es decir, preparar la dad-Estado, como lazo político y social resulta- Estado y la implementación de un lazo político, más rudimentaria del derecho personal
una relación diferenciada por el quantum de superación del Hombre. Como expresa en el Es- do de relaciones de fuerza, lucha y confronta- ya sea de vasallaje o ciudadanía, la venganza a los más rudimentarios e iniciales com-
poder. Una vencerá a la otra, pero sin suponer tado griego, la relación Estado-sociedad sucede ción hacia el acuerdo, dominación, disolución conversa en justicia supone la cualidad exclusi- plejos comunitarios (en la relación de és-
una dialéctica amo-esclavo hegeliana, sino una en la tensión de transformación para conseguir y el proceso de arrancar el derecho a vengarse va del Estado para impartir castigo o imponer tos con complejos similares), juntamente
circularidad de relación de poder y dominación el orden desigual: “Puede que el impulso de como relación contractual inicia, para Nietzs- juicios. Sin embargo, en el primer caso, el Es- con el hábito de comparar, de medir, de
de la fuerza más grande sobre la fuerza más dé- la sociabilidad en los individuos sea tan fuerte che, con la muerte de la tragedia (2005), ejecu- tado deja a los iguales en sus circunstancias de tasar poder con poder […] “toda cosa tie-
bil. Un continuum virtuoso capaz de configurar que sólo la tenaza del Estado obligue a la gran tada por Euripides y Sócrates al sentar las bases relación, en el segundo, el Estado está diluido ne su precio; todo puede ser pagado” —el
un lazo político. Un Estado. masa a que aquella separación química de la del proceso civilizatorio que define a Occidente en el interior de los miembros que le compo- más antiguo e ingenuo canon moral de la
“El estado es una En La genealogía de la moral Nietzsche deja sociedad, con su nueva construcción piramidal, y la modernidad (lo que he llamado la cadena nen. La imagen del Leviatán de Hobbes no yerra justicia, el comienzo de toda “bondad de
ánimo”, de toda “equidad”, de toda “buena
astuta institución claro cómo observa el origen de lo político tenga que realizarse” (Nietzsche, 2004: 98-99). nietzscheana, ver Moreno, 2010). No existe un aquí, cada cuerpo, cada individuo claramente
mediante la creación del Estado, como un en- Este proceso de disolución del lazo social o, pacto o acuerdo entre los individuos, sino la delimitado, individualizado en la masa, es parte voluntad”, de toda “objetividad” en la tierra.
para la protección de cuentro de belicosos hombres libres sin mala pensemos aquí dicho lazo más en el sentido de imposición de un orden y la posterior difumina- del cuerpo, el error está en el cuerpo antropo- La justicia, en este primer nivel, es la buena
los individuos unos conciencia para ejercer su voluntad de poder, lazo comunitario según el análisis de Roberto ción del ejercicio de poder de los nobles en una morfo, pues el cuerpo del Estado moderno es voluntad, entre hombres de poder aproxi-
su deseo de dominar, con una masa de hombres Esposito en Communitas (2005), aparece como relación política entre ciudadanos con derechos heterocéntrico, sistémico, no jerárquico, sino madamente igual, de ponerse de acuerdo
contra otros.” aún sin lazo social fuerte, es decir, sin una volun- la función inmunitaria del Estado para estable- iguales. El contrato social es sólo una forma funcionalmente diferenciado en términos de entre sí, de volver a “entenderse” mediante
tad de poder colectiva, sin un lazo de igualdad cer el orden político y la relación con el sobera- para decir expropiación de derecho a relacio- una horizontalidad de igualdad. De esta mane- un compromiso —y, con relación a los me-
que les permitiera luchar o sentir la pulsión de no o los soberanos, es decir, la clase dominante narse directamente con el otro y la formación ra diluye la presencia de los dominantes para nos poderosos, de forzar a un compromiso
ejercitar su fuerza, su voluntad de poder sobre frente a la masa dominada (esclava). Sólo un de una mediación terciarizada por el Estado producir una informe masa dominada-sin-do- a esos hombres situados por debajo de
aquellos que les enfrentan y violentan: Estado así permitirá, desde la perspectiva niet- que imparte justicia. La justicia no es “justa”. minantes, esclavos-sin-amos. uno mismo (Nietzsche, 2002: 91-92).
zscheana, un “progreso” vital, es decir, activo No tiene un origen justo, mucho menos natural, El lazó social anterior al lazo político descri-
He utilizado la palabra “Estado”: ya se y orientado a la vida, no al nihilismo como su- es el invento de unas fuerzas relacionadas que to por Nietzsche en La genealogía de la moral La justicia y el Estado tienen una relación ínti-
entiende a quién me refiero —una horda cede con el lazo político en la modernidad. En enlazan de otra manera la calculabilidad de los se tensaba a través de los contratos frontales ma para forjar el lazo político, pero no definen
cualquiera de rubios animales de presa, este sentido, Nietzsche, en el aforismo 235 de sujetos en un cara a cara: entre las subjetividades lanzadas hacia fuera, el lazo social. La identidad entre lazo político y
una raza de conquistadores y de señores, Humano, demasiado humano, dice: “El estado hacia el otro, dejando la tasación de la justicia social propia de las teorías contractualistas es
que organizados para la guerra, y dotados es una astuta institución para la protección de Si se ha comprendido cómo nació el sen- como forma de saldar deuda a como fuera lugar. echada por tierra por Nietzsche no por la ausen-
de la fuerza de organizar, coloca sin escrú- los individuos unos contra otros: si se exagera tido de la equidad y la justicia, tiene que Justo era que todo podía ser recuperado, que cia de necesidad de imposición de orden, sino,
pulo alguno sus terribles zarpas sobre una su ennoblecimiento, acabará por debilitar, más contradecirse a los socialistas cuando el deudor podía saldar y dejarse del peso para precisamente, por esto, por la imposición de
población tal vez tremendamente superior aún, por disolver al individuo, es decir por frus- hacen de la justicia su principio. En el es- seguir siendo superficial y orientado al fuera un orden. La divergencia estriba en la manera
en número, pero todavía informe, todavía trar de la manera más radical el fin originario tado natural no vale la proposición “lo que de sí. Lo justo era vengarse, dejar que los actos como se desarrollo el sentido de los derechos
errabunda. Así es como, en efecto, se ini- del Estado” (Nietzsche, 2007: 157). En términos es justo para uno, lo es para el otro”, sino sirvieran de antiséptico social para evitar enve- iguales para todos los participantes de un Esta-
cia en la tierra el “Estado”: yo pienso que de la teoría política hobbesiana (Hobbes, 2003), que, en tales circunstancias, lo que decide nenamiento. Los iguales se hacían justicia por do. Estos derechos suponen la igualdad de los
así queda refutada aquella fantasía que le el Estado surge para proteger al hombre de la es el poder. En la medida en que los so- propia mano y cuando imponían su justicia esta- iguales y el derecho a mandar. Lo que ofende
hacía comenzar con un “contrato”. Quien otredad inmediata, cualquier otro hombre, cialistas quieren la subversión total de la blecían un Estado para enlazar a sus desiguales. a Nietzsche no es el Estado democrático o los
puede mandar, quien por naturaleza es siembre su lobo. La otredad Estado triangula sociedad, apelan al poder. Sólo cuando los Se asumía una deuda con el otro para establecer derechos humanos, sino la desactivación de

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la voluntad vital de poder, la debilitación del la entrega voluntaria de la vida, el peligro en alto grado la gran alegría festiva de la siempre ante nuevos problemas. El “límite circularidad de la vida. La culpa no recae en el
Hombre por sí mismo mediante el triunfo de las en favor del honor. Por consiguiente, sólo humanidad más antigua, e incluso se halla del ser humano”, que Apolo ordena inves- sujeto, se desperdiga en el viento y la irrespon-
valoraciones esclavas-cristianas-democráticas: ofrecería una satisfacción al ofendido que añadida como ingrediente a casi todas sus tigar, es cognoscible para Sófocles, pero es sabilidad de los límites exteriores (los dioses,
piensa innoblemente; al noble, más bien, le alegrías; Ver-sufrir produce bienestar; ha- más estrecho y restringido de lo que Apolo incluso un Dios, un demón, una fuerza irresis-
El individuo no se iguala en abstracto, sino robaría la reparación de su honor […] Por cer–sufrir, más bienestar todavía —ésta es opinaba en la época predionisíaca. La falta tible), porque “a un dios que bajase a la tierra
que busca a sus iguales; sobresale entre tanto, sólo las naturalezas vulgares pue- una tesis dura, pero es un axioma antiguo, de conocimiento que el ser humano tiene no le sería lícito hacer otra cosa que injusticias,
los otros individuos. Del individualismo den ver en el Estado el instrumento de la poderoso, humano— demasiado humano, acerca de sí mismo es el problema sofo- tomar sobre sí no la pena, sino la culpa, es lo
se deriva la formación de miembros y ór- venganza. De ahí la lucha encarnizada del que, por lo demás, acaso suscribirían ya los cleo, la falta de conocimiento que el ser que sería divino” (Nietzsche, 2002a: 33). El
ganos; las tendencias afines se unen y ac- Estado contra la venganza […] exigir la re- monos; pues se cuenta que, en la invención humano tiene acerca de los dioses es el paso a la justicia según la moral esclava implica
túan como un poder, y entre estos centros nuncia a la venganza de sangre como una de extrañas crueldades, anuncian ya en problema esquileo (Nietzsche, 2005: 263). la interioridad del proceso, la responsabilidad
de poder aparece la fricción, la guerra, el autosupresión superior, por eso atribuye gran medida al hombre y, por así decirlo, lo inseparable del acto, un acto definido por la in-
conocimiento de las fuerzas recíprocas, la injuria a quien se venga […] El Estado no “preludian” (Nietzsche, 2002: 85-86). La justicia es, pues, una imposición, la ley está terioridad (maldad, enfermedad, perversidad)
la compensación, la aproximación, la es- quiere que uno se proteja a sí mismo; no fuera del sujeto y le ata sólo con relación al lí- del sujeto: éste es la causa del acto:
tipulación del intercambio de servicios. En teme la venganza, ¡sino el modo de pensar Vengarse es justo porque cobra una deuda o mite. Sin embargo, ya sea un límite esquileo o
conclusión, una jerarquía […] Ellos luchan, soberano! (Nietzsche, 2004: 160-162). repara una falta y evita el futuro tortuoso del sofocleo, la justicia tiene dureza objetiva y vital Ese pensamiento ahora tan corriente y apa-
acuerdan como finalidad “la igualdad de resentimiento. Pero un Estado precisa de futu- debido a su naturaleza apolínea enfrentada rentemente tan natural, tan inevitable, que
derechos” (justicia) (Nietzsche, 2004: 186). Dar la soberanía al Estado supone, por un lado, ro, prefiere evitar los giros trágicos y acentarse y tensionada con su parte dionisiaca, es decir, se ha tenido que adelantar para explicar
transferir la relación social de los iguales a en la línea drámatica: progreso, futuro=Estado. hay una justicia trágica que no moraliza según cómo llegó a aparecer en la tierra el senti-
una relación política con los desiguales y en la En Nietzsche la enfermedad de la modernidad lo justo y lo injusto, lo culpable y responsable miento de la justicia, “el reo merece la pena
Justicia, venganza y desocialización medida que el Estado y la sociedad aumenten es que ese progreso es infinito en su linealidad, o lo normal y patológico, sino sólo a partir del porque habría podido actuar de otro modo”, “El Estado surge para
es de hecho una forma alcanzada muy tar-
en fuerza y poder, el individuo es separado de se dirige a la nada, nihilismo reactivo. perjuicio y el dolor, lo vital. Por tanto, lo injusto
proteger al hombre de
La venganza es el acceso activo a la justicia. El la justicia con el fin de consolidar un marco le- El origen de la justicia en Nietzsche tiene no se separa de lo justo, sino que están en la díamente, más aún, una forma refinada del
sentimiento de venganza, el rencor anidado en gal que defina las formas de impartición de la que ver con los límites de lo humano y su um- continuum de la vida: juzgar y razonar humanos; quien la sitúa la otredad inmediata,
el pecho, rumiado intelectualmente, la vengan- justicia ciega e igualadora del orden político. bral, aquello que le hace legible el límite para en los comienzos, yerra toscamente sobre cualquier otro hombre.”
za alejada del acto es la sublimación reactiva Para que el Estado se asiente, precisa restar su comprensión. En este sentido, la justicia, tal […] el Prometeo de Esquilo es una máscara la psicología de la humanidad más antigua.
de la justicia. La justicia se deja a Dios, luego soberanía a los nobles, fingir soberanía a los como la ve en El origen de la tragedia, aparece dionisiaca, mientras que con aquella pro- Durante el más largo tiempo de la historia
al Estado y éste hace derecho e instituciones plebeyos, es decir, humanizarse. El progreso ahí donde lo humano se sabe limitado, ya sea funda tendencia antes mencionada hacia la humana se impusieron penas no porque al
dirigidas a eliminar la venganza como forma civilizatorio también se mide con las intensida- hacia sí o hacia lo externo, lo divino. La oposi- justicia Esquilo le da a entender al hombre malhechor se le hiciese responsable de su
de relación intersubjetiva. Se corta el lazo para des de la crueldad: ción entre Esquilo y Sófocles respecto a lo trági- inteligente que por parte de padre descien- acción, es decir, no bajo el presupuesto de
tender otro más fuerte, más duro y doloroso: el co implica esta doble posibilidad, pero siempre de de Apolo, dios de la individuación y de que sólo al culpable se le deban imponer
lazo-de-culpa. El Estado pasa a ser, como afir- Esto lo hemos dicho como una suposición: como un asunto objetivo, incluso en lo que se los límites de la justicia. Y de este modo la penas: ––sino, más bien, a la manera como
ma Weber, el legítimo amo de la venganza y le pues, prescindiendo de que resulta peno- refiere a la culpa o culpabilidad: dualidad del Prometeo de Esquilo, su natu- todavía ahora los padres castigan a sus
desfigura el rostro para hacerlo más humano a so, es difícil llegar a ver el fondo de tales raleza a la vez dionisiaca y apolínea, podría hijos, por cólera de un perjuicio sufrido, la
medida que la igualdad obliga a igualar incluso cosas subterráneas; y quien aquí introdu- En Esquilo la náusea queda disuelta en ser expresada, en una fórmula conceptual, cual se desfoga sobre el causante, ––pero
a quienes se han “desviado” o han ofendido ce toscamente el concepto de “venganza”, el terror sublime frente a la sabiduría del del modo siguiente: “Todo lo que existe es esa cólera es mantenida dentro de unos
la deuda contraída en el lazo político: justo es más que facilitarse la visión, se la ha ocul- orden del mundo, que resulta difícil de justo e injusto, y en ambos casos está igual- límites y modificada por la idea de que todo
normalizar. El Estado aparece, noble o vulgar, tado y oscurecido (––la venganza misma, conocer debido únicamente a la debilidad mente justificado” (Nietzsche, 2005: 98). perjuicio tiene en alguna parte su equiva-
cuando separa al autor de la venganza del acto. en efecto, remite cabalmente al mismo del ser humano. En Sófocles ese terror es lente y puede ser realmente compensado,
El Estado es sublimación de la venganza, enaje- problema: “¿cómo puede ser una satisfac- todavía más grande, pues aquella sabidu- La justicia y el límite se encuentran en la cul- aunque sea con un dolor del causante del
nación de la venganza: por un lado suple al acto, ción el hacer sufrir?”). Repugna, me parece, ría es totalmente insondable. Es el estado pabilidad, en la imputabilidad. Si bien la im- perjuicio (Nietzsche, 2002: 82-83).
por otro, hace ajena la venganza: a la delicadeza y más aún a la tartufería de de ánimo, más puro, de la piedad, en el que partición de justicia es exclusiva de una fuerza
los mansos animales domésticos (quiero no hay lucha, mientras que el estado de exterior al individuo, el castigo no excede al La deuda pagable, la venganza, la revancha, el
¡Cómo puede tomar venganza el Estado! decir, de los hombres modernos, quiero ánimo esquileo tiene constantemente la acto, o disuelve el exterior para profundizar al cobrarse el perjuicio sufrido con el dolor del
[…] el Estado arrebata lo que en la venganza decir, de nosotros) el representarse con tarea de justificar la administración de la sujeto e insertarle la culpa, no intenta curarle, perpetrador evita el sentimiento de culpa y re-
sirve para la reparación del honor ofendido: toda energía que la crueldad constituye justicia por los dioses, y por ello se detiene pues el acto no es efecto de una causa, sino la sentimiento, hace justicia expedita. Vengarse es

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justo. Pero esto no permite la constitución de fuerte busca medios para poner fin, entre la licitud de contratos y, por tanto, de todo de- derechos y obligaciones). Según este derrotero, crea valores morales (derechos y obligaciones).
un Estado dirigido al futuro, un marco político gentes más débiles, situadas por deba- recho. Sin duda, lo que Nietzsche problematiza el vuelco —la transvaloración— sobre la manera Hombre del resentimiento con odio venenoso al
destinado a perpetuarse con la fecundación de jo de él (bien se trate de grupos, bien se con esta igualdad diferenciada por la jerarquía, activa de valorar, donde el sentido de bueno, la no vengarse (hacerse justicia) sino dejarlo todo
almas (Platón, El banquete) apesadumbradas trate de individuos), al insensato furor del implica el problema del valor, es decir, la jerar- bondad, lo bondadoso, con orientación hacia la a lo que viene, rumiarlo lentamente: pensarlo. El
por el pasado para forjar futuro evitando el pre- resentimiento, en parte quitándoles de las quía de los valores, cómo se valora a partir de actividad (ser bueno para, es decir, técnico en noble actúa su venganza, se venga (hace justicia
sente, sublimando el presente. En el parágrafo manos de la venganza el objeto del resen- la igualdad (entre iguales) y cómo esto permite cuanto a la condición noble y guerrera) también expedita) por lo que no se envenena, no produ-
11 del Tratado segundo de La Genealogia…, timiento, en parte colocando por su parte, la institución de una fuerza capaz de fraguar un sufre un efecto económico hacia la funcionali- ce resentimiento: “el mismo resentimiento del
queda claro cómo el Estado, con la ley, expropia en lugar de la venganza, la lucha contra los lazo político, un Estado. dad, es decir, la interiorización de la economía hombre noble, cuando en él aparece, se con-
la venganza para crear la justicia, según la crítica enemigos de la paz y del orden, en parte El problema del valor, del sentido y la verdad mediante el ciudadano trabajador, el buen tra- suma y agota, en efecto, en una reacción inme-
a la postura contraria en que el sentimiento re- inventando, proponiendo y, a veces, impo- en sentido no-cristiano, no moderno (el proble- bajador es buen ciudadano, la ética del trabajo diata y, por ello, no envenena” (Nietzsche, 2002:
activo de venganza, cobrarse la afrenta, genera niendo acuerdos, en parte elevando a la ma de la observación extramoral —más allá del que, para Nietzsche, siempre estará vinculada 52-53). La forma reactiva de valorar se desen-
la injusticia. Justicia es una forma social, polí- categoría de norma ciertos equivalentes bien y del mal—) no queda fuera de la problema- mediante la “dignidad del trabajo” y la “dignidad tiende de su capacidad de vengarse, mediatiza
tica, “humana”, para atemperar la posibilidad de daños, a los cuales queda remitido des- tización sobre la consolidación del lazo social y del hombre” y la igualdad democrática (Nietzs- la venganza en forma de justicia, remite la ven-
de la venganza, incluso eliminar el sentimiento de ese momento, de una vez por todas, el lazo político. Valorar la posición de la partícula che, 2004: 94-104). Así, en contraposición, malo ganza a Dios (la justicia, el Estado, la igualdad).
de poder vengarse para instalar en el interior resentimiento (Nietzsche, 2002: 97). elemental del fenómeno moral según la dispo- en sentido técnico-económico va a tender hacia Violencia fáctica versus violencia simbólica. Los
del sujeto político (el ciudadano) la separación sición, además de la diferenciación entre bueno una malevolencia, ser malo para será ser indig- sacerdotes ascéticos son los maestros de esta
entre perjuicio y debido proceso para hacer En principio, el lazo político impuesto por los y malo, es decir, por qué algo caería en lo bueno no, ocioso, holgazán. En esta transvaloración, sublimación e interiorización de la venganza
justicia. La triangulación hacia el soberano (Rey, más fuertes arranca a los más débiles la ven- y cómo se valora esa posición del lado bueno ¿a en principio judía, después profundizada por el como justicia remitida al futuro y a la forma le-
pueblo, sociedad o Estado) despersonaliza al ganza e impone el sistema de derecho. El origen partir de lo bueno o de la problematización de lo cristianismo-protestantismo, lo bueno se define jana pero dirigida hacia el interior del sujeto que
“La justicia y el Estado atacante y elimina la cualidad de víctima para del Estado, preciso es reiterarlo, no está en malo (lo que en Foucault sería la normalización)?, con la identificación (problematización) de lo queda impotente para hacerse justicia inmedia-
tienen una relación convertir a los implicados en el procedimiento un pacto, sino en la dominación ejercida por supone la exploración del desarrollo de la subje- malo, ahora convertido en malvado, maldito. ta, quien deja que se le haga justicia: “A causa
de la impartición de justicia. La víctima se con- la fuerza, pero este ejercicio de poder no sólo tividad moderna como proceso de interioriza- Los de abajo son ahora los buenos en cuanto los de esa impotencia el odio crece en ellos hasta
íntima para forjar el vierte en elemento necesario para hacer justi- opera violentamente, si bien no lo hace con ter- ción y ejecución de una justicia y un derecho a nobles son malvados. La rebelión de los esclavos convertirse en algo monstruoso y siniestro, en
lazo político, pero no cia, pero no en el principal afectado: soberano o nura, implica la generación de formas que van la vez subjetivos pero, sobre todo, mediatizados —cfr. Tótem y tabú (Freud, 2005) donde el padre lo más espiritual y más venenoso” (Nietzsche,
sociedad (Foucault, 2001): suavizándose para lograr la relación política. El por instituciones ajenas al sujeto, por sistemas señor es derrocado por los hermanos-esclavos, 2002: 46). Entonces la justicia se convierte en
definen el lazo social.” proceso civilizatorio deviene en una suavización de derecho y justicia que se arrogan la justicia de y después del “triunfo” ninguno se pone arriba, algo bueno en términos reactivos, una pasividad
¿en qué esfera ha tenido su patria hasta tal que, al igualar a todos, elimina para siempre manera extramoral y, por ende, en función de la culpa permite igualdad (ejercer la voluntad de frente a la posibilidad de hacerse justicia para
ahora en la tierra todo el tratamiento del la venganza del concepto de justicia. Vengarse la igualdad de los sujetos (ciudadanos). La pre- poder-dominio es algo malvado), incluso como ser justos frente a la ley, divina o terrena. Justicia
derecho, y también la auténtica necesi- es injusto, ilegal, contra derecho, fuera de la ley. gunta también podría ser: ¿a quién le pertenece miedo a la venganza paterna, al fantasma del se convierte en moral, ya no en acto, en ejercicio
dad imperiosa de derecho? ¿Acaso en la la justicia y la ley? En términos de la igualdad la padre (Esposito, 2007: 75-82) que elimina la de la voluntad de poder.
esfera del hombre reactivo? De ningún respuesta puede ser: a nadie, por ende, a todos venganza como justicia, como acción objetiva.
modo: antes bien, en la esfera de los ac- Justicia y quien la ejecuta es la nada formada por las La venganza no ejecutada se convierte en odio ¿Qué quieren propiamente? Representar
tivos, fuertes, espontáneos, agresivos. vinculaciones funcionales y sistémicas. El asunto venenoso que valora, que crea valores: “La rebe- al menos la justicia, el amor, la sabiduría,
Históricamente considerado, el derecho La justicia, al igual que la deuda, suponen el sobre la valoración activa de lo bueno (lo bueno lión de los esclavos en la moral comienza cuan- la superioridad ––¡tal es la ambición de
representa en la tierra […] la lucha precisa- contrato (enfrentamiento) entre quienes tienen se valora desde lo bueno) frente a la pasiva (lo do el resentimiento mismo se vuelve creador y esos “ínfimos”, de esos enfermos! ¡Y qué
mente contra los sentimientos reactivos, la el legítimo “derecho” para prometerse el pago bueno se valora desde lo malo) ejemplifica la engendra valores: el resentimiento de aquellos hábiles los vuelve esa ambición![…] “sólo
guerra contra éstos realizada por poderes y, esto es fundamental, el cobro. En La Genealo- subjetivación funcional del sujeto esférico para seres a quienes les está vedada la auténtica reac- nosotros somos los buenos, los justos,
activos y agresivos, los cuales empleaban gía de la moral, El viajero y su sombra y Aurora, renunciar a la justicia pura y obedecer la justi- ción, la reacción de la acción, y que se desquitan dicen, sólo nosotros somos los homines
parte de su fortaleza en imponer freno Nietzsche deja clara su concepción de justicia cia legal impartida por el Estado, es decir, esta únicamente con una venganza imaginaria” (Niet- bonae voluntatis [hombres de buena vo-
y medida al desbordamiento del pathos noble o trágica: aquella relación establecida interiorización de la venganza en forma de lo zsche, 2002: 50). Es la valoración reactiva-pasi- luntad]”. Entre ellos hay a montones los
reactivo y en obligar por la violencia a un con un compromiso entre quienes tienen apro- que Nietzsche llama espíritu de la venganza, es va, que dice no. La valoración activa dice sí. El vengativos disfrazados de jueces, que
compromiso. En todos los lugares donde ximadamente el mismo poder, la igualdad esta- central en la interiorización del nivel político que resentimiento, la venganza sin acción, como re- constantemente llevan en su boca la pa-
se ha ejercido justicia, donde se ha man- mental surgida de las relaciones de fuerza que hace lazo mediante la figura del ciudadano (per- acción, como venganza imaginaria (pensar en el labra “justicia” como una baba venenosa,
tenido justicia, vemos que un poder más se equilibran en su ejercicio para fundamentar sona —esto en sentido luhmanniano— que tiene discurso de la histérica según Lacan) dice no y así que tienen siempre los labios fruncidos y

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Heterodoxias — Hugo Moreno Hugo Moreno — Heterodoxias

están siempre dispuestos a escupir a todo (siendo el Estado griego una descripción con- creativa puede, entonces, preferir el diálogo, la anímicamente demasiado bajo, Nietzsche ob- impunes a quienes la han dañado. “¿Qué
aquello que no tenga una mirada descon- centrada sobre la función de la política y el Es- conexión o hacerse más creativa: inventar vio- serva con claridad la creación de un lazo polí- me importan a mí propiamente mis parási-
tenta y que avance con buen ánimo por su tado para la sociedad según Nietzsche (2004) y lencias más terribles, hacer del contraflujo algo tico/social de una comunidad o sociedad cons- tos?, podría decir entonces, que vivan y que
camino […] cuando lograsen introducir en forjaron, o comenzaron a forjar, el tipo de lazo más explosivo, explosiones en las uniones de tituida por individuos masificados (en lenguaje prosperen: ¡soy todavía bastante fuerte
la conciencia de los afortunados su propia social operando en la sociedad moderna. Su ge- las líneas de la red, la muerte se convierte en el foucaultiano esto es una biopolítica) ampara- para ello!...” (Nietzsche, 2002: 94).
miseria, toda miseria en general: de tal nealogía va a rastrear los primeros navajazos al elemento creativo por antonomasia. Surge ahí dos por su reactividad respecto a lo institucio-
manera que éstos empezasen un día a lazo social, llamémosle, trágico, para consolidar un proceso de insurrección (que no revolución). nal, permitiendo la mediatización de la vengan- Avergonzarse de los propios instintos y cul-
avergonzarse de su felicidad y se dijesen un lazo social dramático. Desde la muerte de La resistencia creativa es activa. Esta tautología za, incluso de la propia comunidad contra aquel parse por sentirlos invoca al juez que impar-
tal vez unos a otros: “¡es una ignominia la tragedia, perpetrada por Sócrates y Eurípi- (creativa-activa) se desdobla en la insurrección. que la perjudica, a través de la impartición de tirá justicia como venganza y guerra, el propio
ser feliz!, ¡hay tanta miseria!...” (Nietzsche, des (Nietzsche, 2005), hasta la muerte de Dios En responder los gritos ahogados de terror hi- justicia que ya no busca vengarse sino curar las yo verdaderamente propietario del cuerpo
2002: 159-161). (Nietzsche, 2002b: aforismos 108 y 125), todo pócrita con gritos vengativos. Visibilidad. Con- ulceraciones producidas por el delincuente (en sensible que se desdibuja en la acción social
con el “proyecto” (y aquí juego con la idea de traflujo explosivo. Venganza hacia el exterior. el sentido de la falta y la infracción), es decir, y política para individualizarse en una masa
El noble no ve en su enemigo a un malo, sino la vida explosiva versus el orden de la filosofía De ahí que usurpar la ley (que no necesaria- vislumbra la operación de la normalización reactiva donde cada sujeto hecho esfera deja
a un igual. El esclavo ve en su enemigo a un de la historia) de delinear al sujeto interioriza- mente es igual a ir contra la ley, sino forjar una biopolítica del Estado y la disolución absoluta de sentir al otro para devenir en el débil es-
malvado (i.e. Hegel, dialéctica del amo y el es- do. Esto es, el triunfo de las fuerzas reactivas, la contraley; una legislación vengativa sin mala de la venganza como acción, arrebujándose clavo incapaz de ejercer su voluntad de poder
clavo), por consecuencia lógica (y reactiva) el solidificación de la verticalidad hasta el endure- conciencia) no es un acto justiciero o no busca en el interior de los sujetos, venenosa contra y funcionar según los derechos y obligaciones
bueno es él. La forma activa de valorar es yo cimiento de una horizontalidad que atraviesa al la justicia, sino la venganza. En tal sentido es la subjetividad debido a la imposibilidad para de la forma ciudadano. Incluso se puede pen-
soy bueno, lo malo es un reflejo de lo que no sujeto, ensimismándolo. antisocial. Lo es en la medida que la sociedad, ejercerla. La complejización de una sociedad, sar esto como la persona de Luhmann. Este
soy y hago, lo que hago es bueno porque yo lo siguiendo el modelo inmunizador de la consti- como afirma Durkheim (2002), invariablemen- término se centra en el sentido originario de “La justicia se deja a Dios,
Desde entonces, la fuerza reactiva es: 1.
hago, quien no puede hacerlo, es malo, pero tución del orden social, expropia la venganza te lleva un derecho penal más laxo, donde la “máscara” con efectos puramente comunicati-
luego al Estado y éste hace
no de malevolencia, no en sentido metafísico fuerza utilitaria, de adaptación y de limita- de los sujetos para normalizar la justicia, para venganza no es el pago sino la sociedad busca vos, persona-comunicante como proceso de la
o trascendental. Malo para, no malo porque… ción parcial; 2. fuerza que separa la fuerza crear el sistema de derecho, lo que permite el pagar por las faltas contra el individuo, masi- comunicación, entidades estables (Luhmann, derecho e instituciones
(cómo se fabrican ideales, Nietzsche, 2002: 59- activa de lo que ésta puede, que niega la orden, las relaciones sociales pacíficas. Siguien- ficación de las individualidades, biopolítica y 1998). La expropiación de la venganza genera dirigidas a eliminar la
61). ¿Cómo se valora reactiva-pasivamente? No fuerza activa (triunfo de los débiles o de do a Nietzsche, “la justicia, que comenzó con funcionalidad en términos de igualdad, pasible el espíritu de venganza, el ensañamiento del
poder vengarse-no querer vengarse, trasladar los esclavos); 3. fuerza separada de lo que ‘todo es pagable, todo tiene que ser pagado’, gracias a la ausencia de jerarquías (sin amos, sujeto ensimismado, desenlazado, aquel que
venganza como forma de
la justicia a un tercero Dios-Estado-Padre —el puede, que se niega a sí misma o se vuelve acaba por hacer la vista gorda y dejar escapar todos somos esclavos), la sociedad hetero-cen- firma el contrato consigo mismo para partici- relación intersubjetiva.”
nihilismo es la búsqueda de trascendencia, es contra sí misma (reino de los débiles o de al insolvente, ––acaba, como toda cosa buena trada es la horizontalidad de la ausencia de par en una sociedad.
decir, conjurar la muerte, vivir para siempre, en los esclavos). Y, paralelamente, la fuerza en la tierra, suprimiéndose a sí misma. Esta ejercicios de la voluntad de poder, por tanto, la Ahora bien, en la relación contractual se da
lo secular ¿acaso no es esto el desarrollo o pro- activa es: l. fuerza plástica, dominarte y autosupresión de la justicia: sabido es con qué aceptación de la justicia sin venganza. el primer enfrentamiento entre la persona y la
greso hacia el infinito?, ¿crecer hasta no morir subyugante; 2. fuerza que va hasta el final hermoso nombre se la denomina ––gracia; persona donde se “midieron entre sí” (Nietzs-
y, por tanto, negar la vida? Nihilismo pasivo. La de lo que puede; 3. fuerza que afirma su ésta continúa siendo, como ya se entiende de Si el poder y la autoconciencia de una co- che, 2002: 91) y el contrato también se esta-
rebelión de los esclavos, la venganza imposible diferencia, que hace de su diferencia un suyo, el privilegio del más poderoso, mejor aún, munidad crecen, entonces el derecho pe- blece con una comunidad y se cobra igual. Pero
de realizarse (la justicia dejada a un tercero y al objeto de placer y de afirmación. Las fuer- su más-allá del derecho” (Nietzsche; 2002: 94- nal se suaviza también siempre; todo debi- cuando ésta aumenta en poder, el principio de
futuro) implican el nihilismo, la negación de la zas sólo estarán determinadas concreta 95), el desprecio por una justicia institucional, litamiento y todo peligro un poco grave de que todo es pagable se va atemperando (Niet-
vida, en la culpa infinita, la vida eterna ¿podrá y completamente si se tienen en cuenta sobrecodificada, hace de la venganza justicia, aquélla vuelven a hacer aparecer formas zsche, 2002: 94-95, 98-99). Entonces, la pena,
involucrar el pago de la culpa o, por el contra- estas tres parejas de caracteres a la vez arcaísmo de la venganza, un desprendimiento más duras de éste. El “acreedor” se ha vuel- el derecho, la justicia y la ley se construyen en
rio, la convierte en algo eterno? (Deleuze, 2002: 89). de la sociedad para acceder a relaciones de to siempre más humano en la medida en el marco de la memoria, la capacidad de pro-
poder comunitarias, subjetivaciones chocantes, que más se ha enriquecido; al final, incluso, meter y el contrato de una deuda que puede, y
Frente a la expropiación de la venganza y su enlazadas, enfrentadas. la medida de su riqueza viene dada por la ese es el punto, puede ser pagada. El derecho
¿Otras subjetividades? consecuente interiorización (espíritu de ven- Sobre la auto-supresión de la justicia debido cantidad de perjuicios que puede soportar no es soberano ni general (abstracto, descen-
ganza, siempre interior y siempre contra sí mis- al acrecentamiento del poder de una sociedad, sin padecer por ello. No sería impensable trado, sin presencia) pues cuando es así no está
La observación nietzscheana sobre la moder- mo), se opone una resistencia productiva-crea- la articulación de una diferencia económica una conciencia de poder de la sociedad en pensado como un medio en la lucha de com-
nidad trata de los movimientos que rompieron tiva-activa inmoral, una usurpación de la ley y que repercute en una organización política la que a ésta le fuese lícito permitirse el plejos de poder (igualdad) sino que iguala. Así
el lazo social y político trágico-aristocrático la justicia mediante la injusticia. La resistencia donde el precio de ejecutar la venganza torna lujo más noble que para ella existe, ––dejar pues, las penas no tienen la finalidad de igualar,

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Heterodoxias — Hugo Moreno Hugo Moreno — Heterodoxias

normalizar, curar, atrapar, sino de dejar ver la Por otro lado y dado que en “nuestra civilización” guerra contra estos realizada por poderes a partir de ahora el ojo, incluso el ojo del hecha justicia al hacer de la venganza una male- sino preguntarnos sobre el Estado, la justicia,
desigualdad. La mala conciencia no es producto capitalista (nada estaría fuera, no hay espacio sin activos y agresivos, los cuales empleaban mismo perjudicado (aunque esto es lo úl- volencia antisocial: el vínculo mediatizado ope- el derecho y la ley en un marco histórico don-
de la pena, de la cadena pena-derecho-justi- marcar), más que dar la vuelta a los fundamentos parte de su fortaleza en imponer freno timo que ocurre, como ya hemos observa- rado por la justicia como venganza diferida tiene de la forma Estado se desdibuja bajo la pree-
cia-ley/memoria-capacidad de prometer-con- de nuestra sociedad, la situación sería ir a la con- y medida al desbordamiento del pathos do), se ejercita en llegar a una apreciación que ver con la transvaloración de todos los valo- minencia de la economía como motor político,
trato de una deuda-que puede ser pagada. No tra, a contraflujo, revolcando los fundamentos reactivo y en obligar por la violencia a un cada vez más impersonal de la acción. De res, el triunfo de la moral esclava, por ende del cultural y social. Es decir, pensar una sociedad
se hacía un culpable, no se castigaba a un cul- conceptuales de la justicia al apropiarse de la ven- compromiso. En todos los lugares donde acuerdo con esto, sólo a partir del esta- sistema político esclavo, el Estado igualitario: jerárquica gracias a la posición económica
pable, se penaba a un autor de daños (Nietzs- ganza. Me parece útil pensar esto de la mano de se ha ejercido justicia, donde se ha man- blecimiento de la ley existen lo “justo” y lo y no al tipo más fuerte de lo humano (ni de-
che, 2002: 107). La pena domestica al hombre. Nietzsche, cuando pone sobre la mesa que la ven- tenido justicia, vemos que un poder más “injusto” (Nietzsche, 2002: 97-98). —Comprendo, vuelvo a abrir los oídos mocracia y aristocracia de los mejores y más
Lo hace calculable a partir de la contratación de ganza alcanza rango virtuoso cuando se le da “el fuerte busca medios para poner fin, entre (¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, y cierro la nariz). Sólo ahora fuertes). En este sentido, la debacle del Estado
una deuda, el enlazamiento a partir de la deu- nombre de justicia —como si la justicia fuera sólo, gentes más débiles, situadas por deba- La ley es la expropiación de la venganza. El Es- oigo lo que ya antes decían con tanta fre- moderno parece impulsar la desigualdad reac-
da. En contraste, como indica Foucault (2001), en el fondo, un desarrollo ulterior del sentimiento jo de él (bien se trate de grupos, bien se tado, esa máquina inmunitaria contra la comu- cuencia: “nosotros los buenos —nosotros tiva sometiendo a todos por igual. m
la sanción normaliza, movimiento de interiori- de estar ‘ofendido’ y de rehabilitar suplementa- trate de individuos), al insensato furor del nidad, se adjudica la posibilidad de vengar eli- somos los justos”— a lo que ellos piden
zación de la pena: origen de la mala conciencia riamente, con la venganza, a los afectos reactivos resentimiento, en parte quitándoles de las minando la venganza, creando un “derecho” a no lo llaman desquite, sino “el triunfo de
(Nietzsche, 2002: 108-110), la aparición de una en general y en su totalidad” (Nietzsche, 2002: manos de la venganza el objeto del resen- la justicia que desdibuja las relaciones de poder la justicia”; a lo que ellos odian no es a su
organización estatal 01 para fundar la sociedad 95). Diferir la venganza, el acto civilizatorio por timiento, en parte colocando por su parte, para estriar el espacio social, para eliminar la enemigo, ¡no!, ellos odian la “injusticia”, el
y la paz (cultura-civilización), la soberanía en antonomasia, la expropiación de la venganza a en lugar de la venganza, la lucha contra los política y establecer los dispositivos de gobier- “ateísmo”; lo que ellos creen y esperan no
fórmula Hobbes. Dominación de los instintos. través de la ley que hace justicia. Se arranca al su- enemigos de la paz y del orden, en parte no, para instaurar la policía como forma de or- es la esperanza de la venganza, la embria- Bibliografía
Todos los instintos que no se desahogan hacia jeto la posibilidad de vengarse, de hacerse justicia inventando, proponiendo y, a veces, impo- den, proscripción de la justicia expedita, “pura”, guez de la dulce venganza (—“más dulce
Clastres, P. (1978), La sociedad contra el Estado, Barcelo-
fuera se vuelven hacia dentro: la interiorización cuando un lazo-de-culpa desvincula para ordenar niendo acuerdos, en parte elevando a la si es que la vida nietzscheana puede moralizar la que la miel”, la llamaba ya Homero), sino na, Monte Ávila.
del hombre: el alma. El sufrimiento del hombre, el espacio estriado de la sociedad moderna. La categoría de norma ciertos equivalentes acción con la palabra “justicia” (en el entendido la victoria de Dios, del Dios justo sobre Deleuze, G. (2002), Nietzsche y la filosofía, Barcelona,
Anagrama.
por sí mismo. Del lazo-de-deuda como forma- venganza, como justicia antigua, es prerrogativa de daños, a los cuales queda remitido des- de que lo justo y lo injusto sólo funcionan como los ateos; lo que a ellos les queda para
Durkheim, É. (2002), La división social del trabajo, México,
ción de sujetos-atados-por-su-exterioridad, se del “hombre activo, el hombre agresivo, asalta- de ese momento, de una vez por todas, el diferenciadores de los actos cuando aparece la amar en la tierra no son sus hermanos en Colofón.
pasa al lazo-de-culpa como formación de lo so- dor, [pues] está siempre cien pasos más cerca de resentimiento. Pero lo decisivo, lo que la ley). Los Estados posmodernos, democráticos, el odio, sino sus “hermanos en el amor”, Esposito, R. (2005), Immunitas. Protección y negación de
la vida, Buenos Aires, Amorrortu.
cial a partir de desvinculaciones. La conjuración la justicia que el hombre reactivo; cabalmente él potestad suprema hace e impone contra la “igualitarios” carecen de la presencia de supe- como ellos dicen, todos los buenos y justos
_____, (2007), Communitas. Origen y destino de la comuni-
inmunitaria de la comunidad (Esposito, 2005): no necesita en modo alguno tasar su objeto de prepotencia de los sentimientos contrarios riores, en el “todos somos iguales” de la demo- de la tierra.(Nietzsche, 2002: 63). dad, Buenos Aires, Amorrortu.
manera falsa y parcial, como hace, como tiene e imitativos —lo hace siempre, tan pronto cracia, la desigualdad se determina a través de Foucault, M. (1999), De la naturaleza humana: justicia
contra poder, en M. Foucault, Obras Esenciales, vol.
[…] estas nociones de naturaleza humana, que hacer, el hombre reactivo” (Nietzsche, 2002: como tiene, de alguna manera, fuerza sufi- la ley y la diferencia se anota en la gradación La venganza reactiva, es decir, el espíritu de II: Estrategias de poder, Buenos Aires, Paidós.
de justicia, de realización de la esencia 96), se arroga la justicia, la venganza, no la trian- ciente para ello—, es el establecimiento de de la obediencia —más o menos obediente—, venganza, el rencor envenenador supone la _____, (2001), Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión,
México, Siglo XXI Editores.
humana, son nociones y conceptos que se gula por el derecho, no se envenena, no interio- la ley, la declaración imperativa acerca de el desordenado, el desobediente cae en otro interiorización y la desocialización (disolu-
Freud, S. (2005), Tótem y tabú, en S. Freud, Obras Comple-
formaron en el interior de nuestra civiliza- riza la venganza en forma de ley, no es culpable, lo que en general ha de aparecer a sus ojos orden, no por débil o, necesariamente, diferen- ción del lazo común) que permite la aparición tas, tomo II, Buenos Aires, El Ateneo.
ción, en el interior de nuestro tipo de saber se enlaza exteriorizándose al ejercer la justicia, como permitido, como justo, y lo que debe te, sino por inocente, es decir, por no enlazarse del individuo moderno, en las antípodas del Hobbes, T. (2003), El Leviatán. O la materia, forma y poder
de una república eclesiástica y civil, México, FCE.
y de nuestro modo de filosofar, y que, en su justicia. La historia de Nietzsche, la cadena aparecer como prohibido, como injusto: en con el lazo-de-deuda: “Un orden de derecho individuo nietzscheano o, para usar la termi- Locke, J. (2003), Ensayo sobre el gobierno civil, México,
consecuencia, forman parte de nuestro sis- Sócrates-judaísmo-cristianismo/protestantismo/ la medida en que tal potestad suprema, pensado como algo soberano y general, pensa- nología de Horkheimer, el individuo auténtico Gernika.
tema de clases, y que no podemos, por tan- democracia, aprisiona creando al sujeto esférico, tras establecer la ley, trata todas las infrac- do no como medio en la lucha de complejos de enlazado por la diferencia jerárquica, formado Luhmann, N. (1998), Complejidad y modernidad, Madrid,
Trotta.
to, por muy lamentable que esto resulte, interiorizado y desvinculado de los otros dejando ciones y arbitrariedades de los individuos poder, sino como medio contra toda lucha en por tal diferencia que evita la masificación, Moreno Hernández, H. C. (2010), La Mara como ejer-
servirnos de estas nociones para describir al derecho (ejercicio del poder soberano) realizar o de grupos enteros como delito contra general, de acuerdo, por ejemplo, con el patrón la identidad, la individualidad masificada, la cicio de contrapoder, México, Tesis de Doctorado
en Ciencias Sociales y Políticas, Universidad Ibe-
o justificar un combate que debería —que la justicia, rumiando la injusticia de la expropia- la ley, como rebelión contra la potestad comunista de Duhring, sería un principio hostil igualdad democrática-socialista que tanto
roamericana.
debe en principio— dar la vuelta completa- ción para convencerse de un pecado original que suprema misma, en esa misma medida a la vida, un orden destructor y disgregador del aborrecía Nietzsche. Aquí el cuestionamiento Nietzsche, F. (2002), Genealogía de la moral, Madrid,
mente a los fundamentos mismos de nues- lo hace culpable desde siempre y para siempre, aparta el sentimiento de sus súbditos del hombre, un atentado al porvenir del hombre, central no es si es posible pensar una socie- Alianza.
_____, (2002a), Ecce homo, Madrid, Alianza.
tra sociedad (Foucault, 1999: 96). absolutamente culpable. perjuicio inmediato producido por aque- un signo de cansancio, un camino tortuoso ha- dad jerárquica con un Estado sirviendo a la _____, (2002b), La gaya ciencia, Madrid, EDAF.
llos delitos, consiguiendo así a la larga lo cia la nada” (Nietzsche, 2002: 98-99). verdadera política nietzscheana (separar a los _____, (2004), Fragmentos póstumos sobre política, Ma-
Históricamente considerado, el derecho contrario de lo que quiere toda venganza, Venganza versus sentimiento de venganza, la fuertes de los débiles mediante procedimien- drid, Trotta.
_ _ _ _ _, (2005), El nacimiento de la tragedia, Madrid,
representa en la tierra […] la lucha precisa- la cual lo único que ve, lo único que hace venganza diferida, la venganza mediatizada por tos eugenésicos y eutanásicos para preparar Alianza.
01 . A la manera de Clastres (1978). mente contra los sentimientos reactivos, la valer, es el punto de vista del perjudicado: la ley convertida en la justicia como impartición, el advenimiento del mejor tipo de hombre), _____, (2007), Humano, demasiado humano, Madrid, Akal.

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Heterodoxias — Conrado Hernández Conrado Hernández — Heterodoxias

Milán Kundera: narrativa por Conrado Hernández


López (1964-2008)

y heterodoxia Fue profesor investigador


en el Colegio de Michoacán,
Zamora, México.

E
ntre la basura que puebla el ambiente literario ac- todo lo que en la existencia humana es inaceptable”. Este en las cosas, el grito del ángel, al revés, aspiraba a regocijarse como son enunciadas. Esto se debe, para Kundera, a que los
tual (expresión artificiosa de la industria del ocio), acuerdo convencional permite aceptar la vida, esperanzarse de que el mundo todo estuviese tan sabiamente ordenado descubrimientos hechos por la novela sólo pueden enmarcar-
la obra de Milán Kundera representa un respiro y en vivirla, mirarse en el espejo de la mentira embellecedo- […] y fuese bello, bueno y pleno de sentido […] Una risa que se en su propia historia: la historia de la novela.
una advertencia sobre el largo proceso de bana- ra y reconocerse con emoción y satisfacción. De ahí que el hace reír es el desastre”. La novela tuvo origen en una crisis de creencias, en un
lización cultural que, entre otras cosas, afecta a la novela entusiasmo, el optimismo y la risa misma reflejen esta situa- mundo donde la visión unitaria, confiada y absoluta fue sus-
como medio de conocimiento. Es un alivio que la ironía y el ción. En El Libro de la risa y el olvido, Kundera señala: tituida por una visión resquebrajada y por la incertidumbre
humor relativicen —incluso ridiculicen— creencias incues- La visión resquebrajada del mundo sobre el mundo en que se vive y el trasmundo. La pregunta
tionables en religión, ciencia, política, etcétera. El hecho La dominación del mundo, como se sabe, es compar- sobre la realidad o irrealidad de la realidad se presenta como
de que la concepción actual de democracia acepte que el tida por ángeles y diablos. Sin embargo, el bien del “Las novelas solo son necesarias —apuntó Italo Calvino— la descripción de esa zona donde el mal se distingue difícil-
hombre es un ser íntima y socialmente conflictivo debería mundo no requiere que los ángeles lleven ventaja so- cuando no pueden ser sino novelas, es decir, invenciones de mente del bien. En el interior de la novela hay inconformidad
generar cierta desconfianza en las metas y los ensueños bre los diablos (como creía yo de niño), sino que los un mundo poético autónomo o de un nuevo ritmo de relato y deseo: como ser mutilado, el hombre sufre la terrible di-
colectivos. Pero no: resulta de mal gusto el aislamiento, la poderes de ambos estén más o menos equilibrados. que exprese un nuevo contenido ideal” (Calvino, 1994: 163). cotomía de tener una vida y desear mil. La ficción le permite
misantropía, el pesimismo y la desesperanza. Ninguna so- Si hay en el mundo demasiado sentido indiscutible (el A partir de su experiencia persona, sus conocimientos e ima- acceder a otras vidas que no se resigna a no tener. Como na-
ciedad camina si sólo pueden optar entre males presentes gobierno de los ángeles), el hombre sucumbe bajo su ginación, el novelista construye una interpretación posible, die está de acuerdo con su situación y desea una vida distinta
y males futuros. Como señaló E. M. Cioran: “las miserias peso. Si el mundo pierde completamente su sentido no de su mundo, sino del mundo mismo. Los personajes y de la que lleva, para Kundera, “la motivación básica, secreta,
previsibles no excitan las imaginaciones y no hay revolución (el gobierno de los diablos), tampoco se puede vivir las situaciones que describe no tienen un valor objetivo, ni para escribir una novela es la falta de amor del autor hacia sí
que no haya estallado en nombre de un futuro sombrío o en él. Las cosas, repentinamente privadas del sentido tampoco puramente subjetivo (no son expresión del pensa- mismo. La falta de armonía entre el autor y su yo. La única
de una profecía amarga”. que se les supone, del lugar que tienen asignado en el miento racional como entienden los sistemas especulativos o forma de lograr un compromiso con el yo al que no se ama
Tampoco podemos librarnos de creencias y supuestos pretendido orden del mundo, provocan nuestra risa. la ciencia empírico matemática, pero tampoco brotan espon- es convertirlo en personaje de novela. Convertir el yo en no-
incuestionables por medio de una simple decisión personal. La risa pertenece pues, originalmente al diablo. Hay en táneamente del inconsciente como sueños o ciertos síntomas yos, en anti-yos. Es entonces cuando el autor puede, al fin,
Esto se debe a que, el trasfondo de toda fe religiosa o polí- ella algo de malicia (las cosas resultan diferentes de lo neuróticos). A diferencia del relato histórico, que reduce la amarse (en sus personajes)” (Kundera, 1986a: 39).
tica, dice Kundera, hay un “acuerdo categórico con el ser” que pretendían ser), pero también algo de alivio bien- pluralidad de hechos a una unidad significativa en un devenir La novela es el campo donde se exploran vida potenciales,
por medio del cual el hombre convierte en aceptable todo hechor (las cosas son más ligeras de lo que parecen, lineal e irreversible, la novela contiene una realidad autónoma o bien “una gran forma de la prosa en que el autor, a través de
lo inaceptable de la condición humana. Según el primer ca- nos permiten vivir más libremente, dejan de oprimir- y autosuficiente, cuyo sentido último no está “más allá” sino su ego experimentales (personajes), examina exhaustivamen-
pítulo del génesis el hombre fue creado correctamente, por nos con su austera severidad). en ella misma. Por eso las revelaciones que proporciona no te algunos grandes temas de la existencia” (Kundera, 1986b:
lo que el ser es bueno y es correcto multiplicarse. Bajo este pueden constituir respuestas definitivas y dejan la sensación 39). Los personajes son prolongaciones del autor (pueden
principio, el hombre no necesita negar lo inaceptable de la La ironía original, esencial al arte de la novela, pertenece al de algo parcialmente vedado, como si no pudieran ser expre- surgir de una situación, un detalle, una frase, una metáfo-
realidad sino que basta con “eliminar de su punto de vista diablo: “Mientras que la risa del diablo indicaba lo absurdo sadas de otra manera más completa, lógica y significativa que ra), pero una novela no es la historia personal de éste sino

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Heterodoxias — Conrado Hernández Conrado Hernández — Heterodoxias

sus posibilidades fallidas. La novela indaga una moral es el conocimiento del hombre, la novela La novela como medio lograda se encarna la subjetividad de una no se encuentra en la acción sino ahí donde la
situación llevando hasta sus últimas consecuen- no puede ser instrumento de nada, ni aceptar de conocimiento época y por eso las novelas, aunque, cote- acción se interrumpe, donde el puente entre
cias algunas de las múltiples posibilidades con- condicionamientos de la moral o la política. Se jadas con la historia, mientan, nos comu- una causa y un efecto se destruye y el pensa-
tenidas en la realidad. Y es más allá de esa fron- abre a la infinitud de las posibilidades del hom- En El arte de la novela, Kundera ubica dos tipos nican verdades huidizas y evanescentes miento vagabundo está en una dulce libertad
tera que no puede ser explorada por una vida bre hasta llegar al exceso. Y es precisamente de conocimiento en el origen de la modernidad que escapan siempre a los descriptores ociosa. La poesía de la existencia, dice la novela
humana individual, que limita la unicidad de lo ese exceso lo que exalta más allá de los lími- europea: el teórico (de tendencia filosófico-ra- científicos de la realidad. Sólo la literatura de Sterne —Tristam Shandy— está en la digre-
humano, es donde —según Kundera— “empieza tes utilitarios, de la domesticación racional o cionalista cuyo exponente es Descartes) y el hu- dispone de las técnicas y poderes para sión. Está en lo incalculable. Se encuentra del
el secreto por el que se interroga la novela”. moral, de los ideales admitidos o lo que hace morístico (de corte irónico que inicia con Rabelais destilar ese delicado elíxir de la vida: la ver- lado opuesto de la casualidad, sin razón”.
Esta marca la diferencia básica entre un admisibles a los ideales, de lo que la costum- y Cervantes). Por un lado, el pensamiento siste- dad escondida en las mentiras humanas”.
escritor y un novelista. Un escritor es vehículo bre sanciona como cordura. Así “novelado” no mático, técnico y matemático, se purifica de las
de la originalidad de sus ideas y se circuns- debe entenderse como “artificial”, o falso, por- ambigüedades para convertir al mundo en un ob- El novelista rescató las ambigüedades y consi- Historia y novela
cribe claramente en el mapa espiritual de su que es precisamente así como se componen las jeto de estudio formal, objetivo. Necesariamente deró los casos particulares y los hechos irrepe-
tiempo y de su nación. En cambio el novelista vidas humanas. fija y esquematiza al reducir el mundo a lo expli- tibles como posibilidad de exploración. Además La originalidad de los descubrimientos hechos
“no hace gran caso de sus propias ideas. Es En su natal Checoslovaquia (hoy dividida) cable. Los sistemas racionalistas descansan en la de privilegiar la particularidad del hombre por la novela se enmarca en su propia historia
un descubridor que se esfuerza a tientas por Kundera comprobó el modo en que el mundo frase de Leibniz: “nada hay sin razón”.01 Como un frente a la generalidad de la especie (el carác- (la historia de la novela) que se presenta como
revelar un aspecto desconocido de la existen- totalitario, basado en una verdad, y el mundo fundamento de la modernidad europea, la razón ter privado de su condición humana), asumió la una revelación gradual de secretos individua-
cia, cierto aspecto que sólo la novela puede ambiguo y relativo de la novela, están cons- busca una verdad que en cierto modo englobe las contradicción, la ambigüedad, la excepción y la les. Pero, desde mediados del siglo pasado,
iluminar y volver visible. Lo que fascina no truidos de materia diferente. La Verdad tota- verdades planteadas en el método. Al indagar el indeterminación. Nadie es poseedor de la ver- “por primera vez la novela se dispone a asumir
es su voz sino la forma que persigue, y única- litaria excluye a la relatividad, a la duda, a la por qué y el cómo de las cosas y los fenómenos dad, todos tienen el derecho de ser comprendi- las más altas exigencias de la poesía (buscar, “El mundo totalitario,
mente aquellas formas que responden a las interrogación, y no puede conciliarse con “el sociales, la perspectiva de la ciencia parte del dos. Como una verdad no es única sino plural, la por encima de todo, la belleza; la importancia
basado en una verdad,
exigencias de su sueño llegan a ser parte de su alma de la novela”. El “realismo socialista” fue principio de que si todo lo que existe es explica- novela es un arte “no tributario sino contradic- de cada palabra particular; la melodía intensiva
obra”. Trabaja para su propio yo con palabras un proyecto programado para ocultar la reali- ble debe ser calculable, regulable. toria de las certezas ideológicas, a la manera de del texto; el imperativo de la originalidad apli- y el mundo ambiguo y
que mediatizan las cosas y moviliza “todos los dad del socialismo. La historia oficial —única Pero la fe en la razón —que sustituyó a la fe Penélope deshace durante la noche la tapicería cado a cada detalle)”: relativo de la novela,
procedimientos y todos los saberes para ilumi- tolerada— manipuló al pasado y lo impregnó religiosa— nunca fue suficiente para llenar la que teólogos y filósofos urdieron durante la
nar la existencia”, pues le corresponde la labor de la más engañosa ficción pues lo inventó y vida humana, la ficción se convirtió en un suce- víspera”. Los primeros novelistas compartieron En 1857, con Flaubert, la poesía permite
están construidos de
de “unir aquello que todo lo separa, relacionar reinventó de acuerdo con las necesidades dáneo transitorio de la vida. Para Mario Vargas la preocupación primordial de que “el hombre que la releve la poesía de la novela. La his- materia diferente.”
el análisis más lúcido con la imaginación más de la ortodoxia política. Por eso señala: “Mis Llosa, son mentiras que no sólo consuelan y piensa y la verdad se le escapa”. Por eso, escribe toria de la novela será en adelante la de “la
libre”. Sin embargo, la sabiduría de la novela primeros conflictos con el régimen no fueron desagravian, sino que ayudan a conocer mejor Kundera, la ironía es esencial a la novela como novela vuelta poesía”. Pero asumir las exi-
es supra-personal en cuanto que sobrepasa ideológicos; fueron los de un artista que no al hombre en su tiempo porque: un arte surgido de la “risa de Dios”. En este arte gencias de la poesía es algo muy diferente
inteligencia del autor. se quería conformar, que no podía ajustarse a “el individualismo europeo se confirmó, se creó a volver lírica una novela (a renunciar a su
La novela solamente está regulada por las la idea de un arte comprometido, de un arte […] materializan sus apetitos, sus miedos, y se desarrolló durante cuatro siglos”. esencial ironía, apartarse del mundo ex-
necesidades del lenguaje y por el sentido y la político, que le estaban pidiendo. Pero al de- sus deseos, sus rencores. En una ficción Desde Rabelais y Cervantes, la ironía y el terior, transformar la novela en confesión
coherencia de los personajes y situaciones fender el derecho a vivir como se te dé la gana humor, gran invención del espíritu moderno, se personal, sobrecargarla de ornamentos).
que integran su forma lógica, si bien la unidad y a hacer el tipo de arte que quieras, te metes 01 . El científico y novelista Charles P. Show escribió un oponen a la reducción del mundo a la sucesión
libro Las dos culturas referente a dos tipos de cultura: la
de la acción narrativa es un elemento más, ni contra tu voluntad en un conflicto. Y cuando causal de acontecimientos. La ironía consiste Aunque el novelista bebe —en mayor o menor
tradicional (o humanista) y la científica (o técnica). Estas
siquiera el más importante en la composición pasa eso, te vuelves escritor político a los ojos verdades aparecen en función del método: lo que es co- —para Hegel— en insertar la subjetividad en el medida— de la historia para crear ficciones a
del texto. Como síntesis intelectual, “el descu- de Occidente”. mún a todos los pensadores de este tipo es la creencia orden de lo objetivo. Octavio Paz añade que es sus expensas, sólo se vale de las circunstancias
de que sólo hay un verdadero método, o combinación de
brimiento de los aspectos desconocidos de la Sin embargo, la posibilidad de una degra- una “subjetividad crítica”: la tragedia y el júbilo históricas en la medida en que le son indispen-
métodos; y lo que no puede ser contestado así no puede
vida humana” lleva a “nuevas posibilidades de dación generalizada de los valores culturales, ser contestado. La implicación de esta posición es que se hacen discursivos y subvierten la pretensión sables para comprender una situación humana
la novela”. La renuncia a viejas convenciones profetizada por los novelistas centroeu- el mundo es un solo sistema que puede ser descrito y de verdades claras y absolutas de los sistemas determinada. Sin embargo el vínculo entre
explicado por el uso de métodos racionales; con el co-
es consecuencia: “inevitable, tal vez, pero se- ropeos de principios del siglo, amenaza al rolario práctico de que si la vida del hombre tiene que racionalistas. El humor, un juicio implícito sobre novela e historia es a un tiempo necesario, con-
cundaria”. En general la novela se rebela con- mundo actual. Al acabar con la diversidad de ser organizada un tanto y no dejada al caos y al juego la realidad y sus valores, provoca una suerte de tradictorio e imprevisible. La novela cambia la
de la suerte y la naturaleza incontrolada, entonces sólo
tra el orden establecido (realidad, necesidad, sociedades y culturas, se acaba con la historia suspensión provisional que hace oscilar a los historia, la niega, la contradice, la inventa. Las
puede ser organizada a la luz de tales leyes y principios.
utilidad) al introducir un antídoto de libertad misma. Al anularse la diferencia se anula la Véase Berlin (1983: 145). hombres entre el ser y el no ser. Para Kundera la circunstancias históricas son medio para ex-
contra lo irremediable. Puesto que su única fecundidad histórica. novela es una forma poética porque “la poesía plorar al hombre: proporcionan experiencias

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Heterodoxias — Conrado Hernández Conrado Hernández — Heterodoxias

inéditas individuales como en un “laboratorio La novela cuenta una historia que los historia- pasado los novelistas creaban personajes desde su búsqueda a través de lo posible la lleva en que se ha desembarazado de ese espejismo
antropológico donde se muestra al hombre dores no pueden contar, porque asienta sus ba- una “motivación psicológica” (en una época ocasiones a descubrir posibilidades históricas. occidental que es el ‘tiempo histórico’”. La
desde ángulos poco conocidos, desconocidos o ses en la parodia, en la farsa desbordante, que fascinada por el conocimiento del individuo, su Pero la relación más importante de la no- reacción de los novelistas centroeuropeos
sorprendentes”. La historia como discurso evo- se vuelve locura como la propia historia y deja carácter irremplazable y no intercambiable); en vela con la historia estriba en que aquella se dirigió contra las “ilusiones líricas” que
lutivo de la marcha de la humanidad “ha hecho de ser broma para confundirse con la verdad, o cambio los novelistas centroeuropeos de princi- puede considerarse una forma de testimonio marcaron en gran medida el desarrollo de la
del hombre un simple medio para alcanzar sus al menos la que parece más probable o posible pios del siglo XX —Musil, Kafka, Hasek y Broch— inacabado, permanentemente abierto porque política y el arte en nuestro siglo. La historia
objetivos. El novelista se venga e invierte la si- de las verdades. Los descubrimientos hechos ya no conciben al personaje como una unicidad la historia de los hombres aún no ha acabado. es indefendible, inexcusable: tanto la pasada
tuación: la historia es para él un simple medio por la novela a lo largo de cuatro siglos no dejan inimitable sino que, por el contrario, como lugar Pero una novela no es vivida sino escrita: está como la presente o la que vendrá. Este viraje
para el conocimiento del hombre”. de ser notables. Por ejemplo, Cervantes explora de continuidad y entrecruzamiento, pero tam- tejida con palabras y no con experiencias vivas. significativo de la novela surge de la crisis por
El novelista está atento a la situación del el mundo de la aventura, bién de ruptura y de separación del hombre y el Los modos de describir un hecho real son in- la “tensión del tiempo histórico”: la crisis de
hombre y de la historia, pero del hombre en mundo. La continuidad histórica “no reside úni- numerables en tanto que el hecho es uno. Al creencias se transforma en un vacío de futuros
una historia vivida a través de la reconstrucción [...] con Samuel Richarson la novela comien- camente en el vínculo casual de los sucesos sino privilegiar una posibilidad, el novelista asesina —como observó Ortega y Gasset— y el hom-
operada en base a la posibilidad, la experiencia za a explorar lo que hay en el interior, a también en la identidad de los actores”. La nue- otras mil versiones de aquello que describe. bre mira hacia atrás para resumir la historia de
imaginaria de otra historia posible que hace develar la vida secreta de los sentimientos. va novela se abre como ventana sobre el pasado Por otra parte, la historia es una narración su civilización. En otro plano, se puede decir
más claros los hilos de su realidad. La historia Con Balzac descubre el arraigo del hombre lejano del hombre. Cambio innovador ya que “la con pretensiones más o menos objetivas que que la novela se aproxima al testimonio histó-
del pasado es un cementerio de posibilidades en la historia. Con Flaubert explora la “te- novela siempre había estado construida sobre fabrican los historiadores; y también los su- rico pues pasa de la particularidad del hombre
abortadas. En forma paralela “el apogeo de la rra” hasta entonces “incógnita” de lo coti- el espacio temporal, el cual no podía sobrepasar cesos mismos cuya crónica atarea a los histo- a la exploración de su generalidad a través de
novela se remonta a la visión histórica del mun- diano. Con Tolstoy examina la intervención la dimensión de una vida”. En este sentido, dice riadores. Es decir: historia es lo que se cuenta la continuidad de sus actos.
do, que hace su aparición a comienzos del siglo de lo irracional en las decisiones y los com- Kundera, la inspiración inicial de La broma fue que pasa y también lo que pasa. El historiador En fin, la historia ahora transcurre entre la
“La novela contiene XIX. Si el hombre no procede de una sustancia portamientos humanos. Explora el tiempo, “una continuidad de los actos de los hombres”, aspira a la verdad (o mejor dicho la fidelidad) banalidad de la vida privada de la gente, en un
el inapresable momento pasado con Mar-
una realidad autónoma eterna y es, como Hegel dice, un producto de su o bien que “el pasado lejano de la humanidad y recurre a métodos objetivos, busca la cohe- mundo pueril y mecánico, donde la industria
propia actividad en la historia, hay que admitir cel Proust; el inapresable momento pre- puede entrevistarse con el presente”. rencia y enmarca los acontecimientos en una del ocio provee de novelas que renuncian a la
y autosuficiente, cuyo que el género literario que mejor puede captar sente con James Joyce. Con Thomas Mann La novela descubre posibilidades y encuen- circunstancia concreta. Para Kundera la no- esencial ironía, que se apartan del mundo exte-
sentido último no está «más este hecho es la novela”. interroga a los mitos que, viniendo desde tra nuevas vías de exploración. La crisis de la vela privilegia la unicidad del individuo, pero rior, que se transforman en confesiones perso-
Para aumentar la noción de lo que es el el fondo del tiempo, guían nuestros pasos. sociedad moderna —una crisis de las bases de como obra artística sobrepasa esa realidad y nales, que se sobrecargan de ornamentos y tra-
allá» sino en ella misma.” hombre y su condición, el novelista recurre a nuestro mundo— se manifiesta en la novela evita el estancamiento en lo humano. Es decir: mas espectaculares, todo como una señal del
un “metahistoria” que podría contarse así: todo También la novela es un género que evoluciona, como un regreso al poema y gracias a la auto- atrapa el mundo del hombre por medio de la fin de los tiempos modernos. Es en este sentido
acto del mundo expresa una cuestión del alma; pues al cambiar el mundo cambia la forma de nomía radical de la poesía hecha novela, por superación del hombre. La novela es lugar de que la obra de Kundera constituye un respiro y
todo acto es a la vez su ser concreto, objeto, y interrogarlo. De ahí que la novela sea indispen- ejemplo, “Franz Kafka ha dicho sobre nuestra excentricidad de los saberes asentada sobre la una advertencia. m
su ser simbólico, “representante de”. La nove- sable para comprender una época: condición humana (tal cual se manifiesta en imprevisible diversidad de los centros, de las
la no da respuestas definitivas (detrás de una nuestro siglo) lo que ninguna reflexión socio- verdades. Es como una grieta múltiple cuyas
causa siempre puede estar otra) y explorar la No podemos juzgar al espíritu de un siglo lógica o política podrá decirnos”. Toda situa- tramas hagan visible el vértigo de las identida-
complejidad del mundo no es decir cosas a la li- exclusivamente por sus ideas, sus con- ción es obra del hombre y como tal no puede des condenadas al silencio.
gera. Con todo, en ella están muchas claves que ceptos teóricos, sin tomar en considera- contener más que lo que ya está en él, latente El derrumbe del imperio Austro-Húngaro
la historia ignora o disimula. Toda novela —por ción el arte y particularmente la novela. como posibilidad. Por lo mismo lo kafkiano y la fragilidad en que quedaron las naciones
fantástica que sea— hunde sus raíces en la ex- El siglo XIX inventó la locomotora y Hegel existe desde siempre en tanto posibilidad hu- que lo formaban llevó a los novelistas cen- Bibliografía
periencia humana, de la que se nutre y a la que estaba seguro de haber comprendido el mana, y representa una posibilidad elemental troeuropeos a ver en la historia un enemigo
Berlin, I. (1983), “El divorcio entre las ciencias y las hu-
alimenta. Al privatizar y subvertir la historia, espíritu de la historia universal. Flaubert del hombre y su mundo, posibilidad histórica- implacable, ajeno e inhumano. El resultado manidades”, en I. Berlin, Contra la corriente, México,
el novelista crea un simulacro de vida donde el por su parte descubrió la estupidez. Y me mente no determinada, y que Kafka descubre fue un cuestionamiento de esa historia (dei- FCE.
Calvino, I. (1994), Los libros de los otros. Correspondencia
desorden se transforma en orden: organización, arriesgo a decir que es el descubrimiento en su exploración solitaria. De esto se infiere ficada, erigida en juez) como nunca antes se
(1947-1981), Barcelona, Tusquets.
causa y efecto, fin y principio. En cambio la vida más grande de un siglo tan orgulloso de su que los descubrimientos a los que se accede había visto. Los novelistas de Europa Central Kundera, M. (1986a), “La novela, esa reflexión sobre la
real (o la realidad de la vida) fluye y no se detie- razón científica. por medio del parte de la novela son posibilida- se vengan de la historia que destruyó sus pue- totalidad”, entrevista realizada por Fernando de Va-
lenzuela, La Cultura en México, suplemento cultural
ne, es un caos en el que cada historia (particu- des humanas que a su vez la historia descubrirá blos arrojándola dentro de su propia soledad, de la revista Siempre!, núm. 1270, 30 de julio.
lar) se mezcla con todas las historias y por eso También hay algo notable en el paso de la for- algún día. Y no es una capacidad propia de pre- dejándola atrás, abandonada. En un tono pro- Kundera, M. (1986b), “Ochenta y nueve palabras”, Vuelta,
mismo no empieza ni termina jamás. ma “tradicional” a la forma “moderna”. En el decir situaciones o acontecimientos, sino que fético, la historia será olvidada. “En un mundo vol. 10, núm. 119, octubre.

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PA L A B R A S - C L AV E S

Confesar, psicoanalizar
y testimoniar

I
ntentar escuetamente dar cuenta de estas dos activida-
des —en las cuales se pone en juego algo del orden de
la subjetividad 01— implica, como mínimo, discriminar qué
elementos centrales conforman a cada uno de esos dos
universos diferentes que se constituyen a partir de diferentes
dispositivos de palabra, de contexto, y de concepciones de su-
jeto. Universos mediatizados por terceros que representan a
las instituciones de referencia que los autorizan, o en las que
se autorizan. La Institución eclesiástica y la psicoanalítica. En
ambas, se narran los sujetos y testimonian de sí mismos.

01 . Y, en el caso del psicoanálisis, el postulado de un espacio que no es


propiamente el de la “subjetividad reflexiva”, y que se denomina inconsciente.

por Fernando
M. González

Investigador titular
en el Instituto de
Investigaciones
Sociales-UNAM,
Ciudad de México.

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Palabras Claves — Fernando González Fernando González — Palabras Claves

Confesar

La confesión cristiana ha sido utilizada, simultáneamente, No obstante, habría que matizar esta afirmación. Si la rela- Y por simulación yo no entiendo la manera en la cual un siguiente, temiendo volverme loco […] fui a ver al presi-
como estrategia de poder, de subjetivación, y de actos de cionamos con la cuestión de la dirección espiritual a la que no loco podría hacerse pasar por loco, pues eso no pone dente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. […] En-
verdad y de perdón. Lo cual la vuelve una actividad multifa- aludí, habría que añadir que si bien la confesión queda redu- jamás en cuestión el poder psiquiátrico […] pues des- tré a psicoanálisis […] el 8 de marzo (1961), se descubrió
cética. Al respecto, Michel Foucault pregunta: cida a una palabra fugitiva, la dirección —en cambio— impli- pués de todo eso sucede en todos los órdenes del saber, un cáncer en mi ojo izquierdo […] La larga ascesis del
ca un tipo de seguimiento que ya no puede ser comprendido y en particular en la medicina. […] En cambio, la simula- psicoanálisis me ha llevado a una vida espiritual que no
¿Cómo fue posible que en la cultura occidental cris- en una palabra que se difuminaría sin más al emitirse. Por ción que ha sido el problema histórico de la psiquiatría habría podido alcanzar en treinta años de vida monásti-
tiana el gobierno de los hombres demande de la par- otra parte, en ambos dispositivos se presupone a un sujeto del siglo XIX, es interna a la locura, es decir, aquella que ca (Lemercier, 1968: 21-22).04
te de aquellos que son dirigidos, además de actos de que si bien está habitado por el mal y la concupiscencia, pue- ejerce la locura con respecto a ella misma […] La manera
obediencia y de sumisión, actos de verdad? Actos que de —en un acto reflexivo— dar cuenta de lo que le sucede; en la cual un verdadero síntoma es una cierta manera
tienen la particularidad de que no solamente el sujeto sobretodo en la confesión. de mentir, la manera en donde un falso síntoma es una
es requerido de decir la verdad, sino de emitirla a pro- La dirección espiritual implica un proceso de discerni- forma de estar verdaderamente enfermo.
pósito de sí mismo, de sus faltas, de sus deseos, del miento y desciframiento y, por lo tanto, una cierta opacidad [Con lo cual, el loco le arroja a la cara de su curador lo
estado de su alma, etcétera. ¿Cómo se ha formado un que necesita de la ayuda del que funge como director espi- siguiente:] […] No será en el momento en donde tu saber
tipo de dirección de los hombres en donde no sólo se ritual. Sustancialmente, se trata de dominios cerrados, bien estará limitado que yo te engañaré —ya que sólo será
requiere obedecer, sino manifestarse, enunciando eso dibujados, en el cual los actores saben a qué atenerse. simulación pura y simple—; es, al contrario, cuando tú
que se es? (Foucault, 1989: 123-124). No son éstos los únicos dispositivos de los que dispone quieras un día efectivamente tener poder sobre mí, será “ El Occidente cristiano
esta bimilenaria y potente institución para ejercer el gobier- solamente aceptando el juego de verdad y mentira que
Este desdoblamiento que se les exige a los individuos no no de los hombres; se le podría añadir, por ejemplo, el tipo yo te propongo (Foucault, 2003: 132).
ha impuesto a todos y a
sólo pasa por confesar los que previamente se ha codifica- de dispositivo denominado ejercicios espirituales, inventados cada uno la obligación
do como pecado sino, además, por dar cuenta de los esta- por el jesuita Ignacio de Loyola. Ejercicios en los que se tra- Esto nos lleva a la introducción de la noción de inconsciente
dos de su alma. En este punto la confesión se articula a la ta de constituir un discurso interrogativo que les otorga su con la cual se intenta dar cuenta de este tipo de simulación de decirlo todo para
denominada dirección espiritual.02
Sin embargo, este dispositivo de palabra —que traduce
“originalidad histórica” (R. Barthes). Debido a que “[…] más
que cumplir la voluntad de Dios; Ignacio quiere encontrarla.
que ya no puede ser reducida a una verdad alterada —pero
restituible—, sino a la que parte “del signo como reversión y
borrarlo todo.”
“al hilo del lenguaje el mundo minúsculo de todos los días”— [Buscando menos que hacer…] que la alternativa dramática, muerte de toda referencia” (Baudrillard, 1981: 16).
contiene la paradoja que en el mismo momento en que el por la cual toda práctica se prepara y determina: ¿hacer esto Veamos, a partir de un ejemplo proporcionado por el
individuo emite sus faltas, éstas se anulan: “El Occidente o hacer aquello?” (Barthes, 1971: 52 y 54). fundador del convento de Santa María de la Resurrección
cristiano ha inventado esta sorprendente coacción que ha im- —Cuernavaca, Morelos (1950)—, el monje benedictino Gre-
puesto a todos y a cada uno la obligación de decirlo todo para gorio Lemercier, cómo dos dominios aparentemente se in-
borrarlo todo. […] Centenas de millones de hombres durante El cruce entre la dirección espiritual tersectan y pretenden utilizarse; pero, en realidad, permane-
siglos han debido confesar el mal en primera persona, en un y un tipo de psicoanálisis cen ajenos el uno al otro y en una pugna sorda o estentórea. Se comprenderá que el monje Lemercier, en esta experien-
susurro obligatorio y fugitivo” (Foucault, 1990: 188-189). Según el lugar desde el que se miren las cosas. cia aterradoramente bella, no alucina lo que quiere sino
Confrontarse al mal que se ha hecho —o creído hacer— ¿Qué pasa cuando los territorios se desdibujan o se traslapan, Cuenta el citado monje que, en la noche del 4 de octubre lo que puede —determinado por el entrecruzamiento de
para, inmediatamente, sentirse aliviado por el perdón otor- o incluso diferentes dispositivos de palabra entran en una rela- de 1960, de pronto, se vio invadido un hecho somático, su psiquismo y su hábitus religioso—.
gado por el confesor a nombre del Invisible que represen- ción de utilización y jerarquización, ya que no parten de los mis- La estructuración religiosa del espacio humano es descrita
ta,03 no deja de ser llamativo. mos supuestos básicos —tal como sucede, por ejemplo, entre la […] por una multitud de relámpagos de todos colores. por Marcel Gauchet (1988: 201) como la doble experien-
dirección espiritual y el psicoanálisis—? Las cosas, obviamente, Era un espectáculo sumamente bello. […] Este calidos- cia: “[…] de lo invisible, en la extrañeza de un cuerpo que
02 . Un artículo de Michel Foucault, titulado “El combate de la castidad”, se complican. Entre otras razones, porque al introducirse lo copio se detuvo sobre un rostro muy bello, de una gran deja de pertenecernos y en el borramiento de sí en prove-
da cuenta de este dispositivo utilizado —entre otros— por el monje que Foucault describe como “la cruz” de la psiquiatría del siglo bondad. En ese preciso momento, grité: “Dios mío, ¿Por cho de una verdad que habla en [nuestro] lugar”.
Casiano para ayudar a sus monjes a manejar —entre otras cuestio-
nes— aquella de la sexualidad. XIX —a saber, la simulación—, toda una epistemología que se qué no me hablas así? […] comencé a llorar con extre-
sostiene en las cosas claras y distintas, en una concepción posi- ma violencia, invadido por la conciencia profunda de 04 En otro lugar, habla del psicoanálisis como herramienta “purifica-
dora” de la fe.
03. Y de la Iglesia que lo administra. tivista, y en la pura voluntad y deseo de cambio, se va a pique. ser amado por Dios […] Eso duró varias horas. […] Al día

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Palabras Claves — Fernando González Fernando González — Palabras Claves

Lemercier —ya cruzado por el conocimiento del psicoanáli- Es por esta razón que la noción de inconsciente —como de testimoniar no pueden aspirar a contar tal cual lo ocu- introduce la noción jurídica de Crimen contra la humanidad,
sis— duda de quien le “habla”, siente un dislocamiento del alteridad secularizada—sólo es posible de ser pensada en rrido. Además, el tomar en cuenta el deseo y las fantasías se transforman los datos de la cuestión, porque
referente. Dislocamiento que lo coloca en la delgada barrera una sociedad en la cual el lazo social ha desplazado —que apunta a tomar en cuenta los puntos en los cuales entran
en la que se entrecruzan la aparición y la alucinación, y el no eliminado— el factor religioso, y ha entrado en un pro- en intersección víctimas y verdugos, de diferentes mane- Pervierte la relación ordinaria del hecho al contexto
intento de reapropiación de una tecnología secularizada. ceso de secularización. ras. Por ejemplo, en ciertos casos, se pueden dar casos de y constriñe al juez y al historiador a considerarlos
víctimas y cómplices, simultáneamente. Lo cual no quiere sobre un mismo plan. El contexto entra aquí en la de-
Sobre este tema, Silvia Bleichmar afirma: decir que la relación asimétrica y violenta en que se cons- finición de crimen. El historiador en la determinación
Psicoanalizar tituyó la relación desaparezca sin más. Como lo expresa del contexto, la responsabilidad colectiva en la res-
El gran aporte del psicoanálisis consiste en haber des- una abusada por su padre: “Lo peor es la vergüenza […] La ponsabilidad individual, la profesión de historiador en
Por lo tanto —añade Gauchet—, sólo es posible distanciar- cubierto que existe un pensamiento que antecede al verdadera humillación. Aquella de haber participado, in- el oficio de juez. […] El principio de la responsabilidad
se de la locura en una sociedad que ha logrado “salir” de la sujeto, que luego forma parte de un espacio que no es cluso a pesar de uno, en una cosa horrible que no se osaría penal se estrella con la extrema complejidad de los
religión,05 es decir: el de la subjetividad reflexiva. [Se trata de] un sujeto de hablarlo con nadie” (Solaire, 2002: 59). datos constitutivos del crimen contra la humanidad.
inconsciente, vale decir, afectado por el inconsciente. Esa humillación sufrida, tejida en el silencio, liga sorda (Thomas, 1998: 34-35).
[Por lo tanto, el psicoanálisis…] no tiene nada que ver e insidiosamente a la víctima con su victimario. Y la vuelve
con la introspección, porque lo que el sujeto está bus- doblemente cómplice cuando no logra salir de la envolvente En fin, sólo puedo aludir a una serie de problemas que se
cando está totalmente fuera del campo subjetivo. [Lo vergüenza de lo que no se “osa hablar con nadie”. En esa sór- abren a la investigación y a la discusión, cuando el paradig-
cual plantea el serio problema de dar cuenta de…] un dida ventaja se apoya el victimario. ma psicoanalítico irrumpe en el campo de las ciencias so-
pensamiento que no [es] pensado por alguien, que exis- El caso del exlegionario de Cristo Francisco González ciales, el ámbito jurídico, la historia y el testimonio. Irrup-
te más allá del sujeto pensante, siendo al mismo tiempo Párga que realiza un desgarrado examen de su relación con ción que, a su vez, comienza a recibir retroalimentación de
“Lo peor es la vergüenza parte del psiquismo (Bleichmar, 2007: 4-5). su abusador —el fundador de la citada congregación reli- historiadores y juristas. m
giosa católica Marcial Maciel—, resulta paradigmático del
de haber participado en Es decir, un inconsciente que no deriva de ninguna revela- esfuerzo complementario que tiene que realizar el victima-
una cosa horrible que no se ción, aunque sí introduce una alteridad que se manifiesta y do para intentar salir del nudo ciego de la idealización de su
parasita —sin intencionalidad— en la medida en que —como abusador y de la culpa que lo atenaza. Dicho individuo se
osaría hablarlo con nadie.” ya señalé—, no hay sujeto del inconsciente, sino sólo “afec- pregunta “¿Qué me dolió más, lo que me hizo Maciel o mi Bibliografía
tado por”. Por ejemplo, el delirio paranoico, o los pensa- respuesta a lo que me hizo?”. Al inclinarse por la segunda
mientos obsesivos, etcétera. Aunada a esta propuesta radi- cuestión, se obliga a dar cuenta de su complicidad, fasci- Barthes, R. (1971), Sade Fourier y Loyola, París, Seuil.
Baudrillard, J. (1981), Simulacres et simulation, París, Éditions Galilee.
cal que hermana sin ventaja de ninguno a los psicoanalistas nación e identificación con su agresor. Análisis que realiza Bleichmar, S. (2007), “Silvia Bleichmar: homenaje”, Actualidad psicológi-
y a sus analizantes —y más allá—, se instaura la noción de con una honestidad y profundidad notables. En ese caso, ca, octubre.
Foucault, M. (1989), “Du gouvernement des vivants”, Résumé des
transferencia y de afectación del que funge como escucha e el testimoniar para denunciar, adquiere otra connotación,
course, 1970-1982 (conferences, essays et lessons du College de
intérprete. Con lo que la barrera protectora entre el médico porque al igual que en la tragedia de Edipo, termina en par- France), París.
y el loco de la psiquiatría del siglo XIX se resignifica. te por tornar el dedo contra sí mismo. _ _ _ _ _ , (1990), La vida de los hombres infames, Madrid, Ediciones
La Piqueta.
La alucinación no puede ser reconocida en un mundo Por otra parte, la articulación del testimonio y la víctima _____, (2003), Le pouvoir psyquiatrique, Course au Collage de France,
en donde la aparición es común […] la alucinación se di- trae aparejado el peligro de confundir “autenticidad y ver- 1973-1974, París Gallimard/Seuil/Hautes Etudes.
ferencia, como experiencia específica, en una sociedad Testimoniar dad” (Hartog, 2000: 14). En ese punto se cruzan desde pers- Gauchet, M. (1988), “Essai de psychologie contemporaine”, Le Debat,
núm. 100, mayo-agosto.
en la cual la aparición deviene problemática. […] Su na- pectivas diferentes el historiador y el juez. Si para el juez el _____, (2003), La condition historique, París, Editions Stock.
cimiento data de 1814-1815. […] Eso que se ofrecía bajo Todo ello introduce elementos que tienden a volver más contexto sólo serviría como circunstancia que vendría del Hartog, F. (2000), “Le temoin et l’historien”, Gradivha. Revue d’Histoire
d’Archives de l’Ánthropologie.
el signo de la objetividad de lo invisible es reenviado a la compleja la cuestión del testimonio, que tiende a aunarse exterior y que serviría para atenuar o agravar la responsabi-
Lemercier, G. (1968), Diálogos con Cristo. Monjes en psicoanálisis, Bar-
subjetividad (Gauchet, 2003: 194-195). al discurso de los diferentes tipos de victimizaciones —que lidad de un sujeto considerado sólo responsable de sus ac- celona, Península.
van desde los crímenes contra la humanidad, abuso sexual, tos, para el historiador, es aquello que confiere a los actos Solaire, P. (2002), Le mur du silence. L’inceste entre analyse et vecu, París,
Editions Privat.
05. Lo cual no quiere decir que ha eliminado la religión, sino que no la hasta sometimientos diversos—. Desde el momento en su sentido. Lo cual no quería decir que produciría una ver- Thomas, Y. (1998), “La verité, le temps, le juge et l’historien”, Le Debat,
considera como el factor determinante. que se presupone el inconsciente, las diferentes maneras dad sino a lo más una verosimilitud. Sin embargo, cuando se núm. 102, novembre-decembre.

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Palabras Claves — Javier Tapia Javier Tapia — Palabras Claves

Justicia y ley: violencia y por Javier Edgar


Tapia Navarro

locura en la tragedia griega Profesor en la


Universidad Salesiana,
Ciudad de México.

N
o hay forma de volverse loco si no es en el seno En el lirismo trágico de Sófocles no existe restablecimiento reencausar hacia sí el amor de su esposo a través de la sus- de transgredir prohibiciones absolutas. Aquí la justicia es
de la ley. La locura no es un asunto que emerge en del orden sin que la locura haga su aparición en la escena. tancia amorosa del centauro Neso. El manto está envenena- el terreno de la divinidad, el de lo humano lo es en la ley.
la suspensión de la ley o en sus límites, sino en su Una demencia infundida por los dioses que se apresta, casi do, la diosa ha invertido la sustancia. Deyanira ya no puede Edipo sólo puede expiar sus pecados al extirparse a sí
centralidad. Es consecuencia de la dialéctica que como requisito, pero más bien como expiación y que es inse- detener el destino de su obsequio, se afana, se lamenta y mismo los ojos. No soporta la visión de su amada Yocasta,
tensiona el influjo de la justicia y el ordenamiento de la ley. parable del sentido mismo de la justicia. solloza hasta perder la cordura. Al igual que en el drama de madre y amante, ultrajada a sí misma por el dolor ante el
La tragedia sofoclea es un reflejo consistente de esta Así pues, Ayax01 que, en su cólera contra los hijos de Atreo Ayax, la única solución es auto-inmolarse, aunque con ello cumplimiento de su hado. Edipo se enfrenta a la verdad a
tensión de elementos. Sus héroes trágicos devienen, de una y Ulises, es cobijado por la fuerza demencial de Atenea quien no ha podido frenar la muerte de su amado, el sino es impa- través de su delirio, un mensajero relata al coro: “Algún dios
u otra forma, en una locura signada por la violencia. Y esta le hace creer que ha asesinado a los reyes griegos cuando, rable. La culpable, Afrodita. Hay aquí un extraño nudo que le mostró, a él que estaba fuera de sí, pues no fue ninguno
posición privilegiada del héroe demencial no revela otra en realidad, ha dado muerte a un hato de reses indefensas. ata a la locura con la ley y la justicia. Nudo que se representa de los hombres que estábamos cerca” (Sófocles, 2000: 187).
cosa sino la complejidad de una trasposición de deseos entre Y después, la razón sólo puede pedir la muerte: Ayax conjura en toda su intensidad en Edipo Rey y Antígona. Acto seguido se arranca los ojos.
dioses y hombres, cuyo mecanismo trataré hacer latente con su auto-expiación para reencausar el orden, como si un acto La primera de ellas, más allá de la veneración univer- La verdad per se no es un asunto de la cordura, se arriba a
ayuda de Walter Benjamin y Alexandre Kojéve. de locura pudiera ser sanado con la locura misma. sal que se le profesa, pone en escena la representación ella en la delirante presa de los arrebatos de la divinidad. La
Hay algo en el universo trágico de Sófocles que lo emparenta En Las Traquinias un misterioso oráculo escrito en unas de un conflicto universal: la ley enfrentada a la justicia. verdad, aquí, es la justicia, el cumplimiento de una existencia
con la cosmovisión del arcaísmo griego. No es sólo la escenifica- tablillas de arcilla produce la desesperación de Deyanira, Todos conocemos los crímenes de Edipo: se casó con su cuyo camino es trazado por el dios mismo. En la tragedia de
ción de un régimen de divinidades que se alzan sobre lo huma- esposa de Heracles, al sugerirle la muerte su amado en madre, Yocasta, y asesinó a su padre, Layo, pero sin sa- Edipo ese camino es el acto deseante de un dios que no les
no para determinarlo ex machina: ese artificio mecánico que su batalla contra el rey Éurito de Eubea. Su amado no ha berlo, convencido enteramente de haber sido obsequiado permite a los hombres emparentarse con su naturaleza om-
tanto debió fascinar a los atenienses que acudían durante la muerto pero se descubre su pasión amorosa por la esclava legítimamente al salvar a la ciudad de Tebas del azote de nipotente. Zeus es una divinidad parricida e incestuosa, esa
primavera a las representaciones trágicas en honor a Dionisios. Yole, hija de Éurito, a quien había tomado como parte del la funesta Esfinge. Al resolver el enigma de la Esfinge, al es la verdad inobjetable de la justicia; Edipo es un Prometeo
El Deus ex machina es un eco del sino homérico que go- botín de guerra. desnudarla de su críptico simbolismo es arrojada al abis- inconsciente que ha atravesado la prohibición del dios.
bernaba las animosas vidas de los héroes arcaicos, una apa- Deyanira delira de amor, desea recuperar el afecto de mo de la realidad. La ley de la ciudad, demasiado humana, Observemos el caso de Antígona. Los hijos de Edipo
rente función de las divinidades que restablecía el orden de Heracles y envía un funesto regalo, un manto que debía demanda obsequiar el trono de Tebas y el lecho del rey a (Eteocles y Polinices) se han dado mutua muerte al dispu-
las cosas humanas. Un estratega como Sófocles, que lucha su salvador. Edipo no ha hecho sino encarnarse en la ley de tarse el control de la ciudad de Tebas después de que su
de la mano de Pericles en Samos hacia el 440 a.c., debía en- 01 . La edición utilizada de las tragedias de Sófocles (2000) responde a la los mismos hombres. Pero el tomar posesión legítima de lo padre se marchara al exilio. Al morir los herederos legítimos
traducción de Assela Alamillo Sanz en la Biblioteca Clásica Gredos. Las
contrar en esta causación divina de la vida humana algo más que le pertenece lo enfrenta directamente con la justicia del trono de Tebas, Creonte, hermano de Yocasta y cuñado
cursivas usada en la citas son nuestras.
que un simple destino: la locura. del dios. Edipo es un parricida y un incestuoso, culpable de Edipo, se hace con el control de la ciudad. Como una de

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Palabras Claves — Javier Tapia Javier Tapia — Palabras Claves

sus primeras leyes impone la veneración de En sus últimas tragedias, Sófocles difumina la embargo, ha sido el oráculo de Apolo el móvil derecho) se origina en el accionar de una vi- La guerra entre los hombres, los clanes o la po- la relación amo/esclavo es una trasposición
Eteocles como un héroe de la ciudad, dejando presencia temible de la divinidad para recondu- de la venganza. Aquí Sófocles no se aleja del olencia fundante que se legitima a través del lis, como en el caso de Eteocles y Polinices, su- de deseos. El amo, para ser tal, necesita del
a Polinices el título de enemigo, sin exequias y cir al orden. En el drama Filoctetes que repre- espíritu trágico; al contrario, llega a su corazón. sistema punitivo de ese orden de ley (policía, cede al cobijo de la ley, del reclamo legítimo de reconocimiento del esclavo y viceversa. Pero
prohibiendo, a pena de muerte, dar sepultura a senta los esfuerzos de Ulises y Neoptólemo (el En el advenimiento de la justicia se da el milicia, etcétera) y cuya función es garantizar la hacienda paterna, tanto como de la honra del el amo no sólo necesita ser reconocido por
su cadáver. hijo de Aquiles) por conducir al abandonado y abandono de sí, se pierde el control sobre los su subsistencia. Si se atiende al contexto en linaje. La intervención del dios es necesaria, por el otro que legitima su deseo, en tanto escla-
Sabedora de la prohibición, Antígona se ar- apestado Filoctetes a las murallas troyanas miembros, sobre el andar, sobre la vida. Ayax que Benjamin sortea esta hipótesis y pensam- su intervención se restablece el orden, se sus- vo, sino en y por un tercero: Dios. El amo se
riesga y sepulta el cadáver expuesto de su her- (condición de Zeus para otorgar la victoria a los es un homicida en su delirio, Deyanira se sui- os en las juventudes comunistas a las que con pende la ley y reacomoda. La violencia divina no constituye a sí mismo como la materialización
mano. A guisa de sus artimañas, Creonte se en- griegos), sólo la voz de la divinidad posee la po- cida delirante de amor, al igual que Yocasta y frecuencia dirigía su discurso, se compren- asesina con su luminoso rayo, no ensangrienta del deseo de Dios en el mundo, es el esclavo
tera de la culpabilidad de Antígona y la condena tencia para cambiar el juicio de un hombre. El Antígona, Hemón y Edipo arriban también a derá que su interpretación está anclada en su sus manos, más bien infunde la locura para que de Dios. Pero, como bien observa Kojéve, ese
a morir emparedada. Las consecuencias para el belicoso Filoctetes accede a la petición de sus una verdad que sólo puede soportarse al cas- asimilación del materialismo histórico. De ser el inculpado sea el instrumento de su justicia. reconocimiento es unilateral: el amo no reco-
rey son funestas: el suicidio de su hijo Hemón, compañeros cuando Zeus así se lo exige como tigar sus cuerpos. El precio de la verdad no se así faltaría un componente de su construcción Benjamin lo sabía bien, realizó una lectura noce la dignidad del esclavo.
prometido de Antígona y de su esposa Eurídice, parte de su destino. Sin embargo, el portentoso paga en la razón o la palabra, sino en la doliente dialéctica en la que toda violencia o funda el sagaz del ordenamiento del mundo antiguo. Los héroes representados por Sófocles no
enloquecida silenciosamente al enterarse de la dios no aparece en la escena, habla a través del mutilación del cuerpo. He aquí, entonces, el derecho o lo conserva. Poco antes de la distinción entre violencia mítica son reconocidos en su dignidad por la divinidad
muerte de su hijo. espectro de Heracles, un fantasma que es el ve- abismo trágico entre la justicia y la ley: la pri- Párrafos adelante, Benjamin lleva el origen y divina escribía que “respecto a la legitimidad al mismo tiempo que esos hombres colocan su
Lo que Sófocles presenta aquí es una antino- hículo de su portentosa palabra. mera resuena en el cuerpo, la segunda en la ut- de la violencia fundante más allá del derecho. de los medios y la justicia de los fines no decide deseo en el deseo de Dios. Ese desear lo que el
mia estructurante del orden social en los polos En Edipo en Colono, el viejo maltrecho y ilidad de la razón. Sófocles sabía que no existe Propone una segunda distinción entre violencia jamás la razón, sino la violencia fatal sobre la dios desea es lo que desencadena en la trage-
de la ley y la justicia. De un lado nos encontra- antaño rey de Tebas se entera de la hora de su manera de transitar de una a la otra si no es en mítica y violencia divina. Recuperamos un pas- primera y Dios sobre la segunda” (Benjamin, dia el advenir de la violencia divina. Al casarse
mos con una ley humana de la mano de una pro- muerte por voz de Zeus. Nuevamente, como a el vehículo de la locura. aje de suma importancia: “La violencia divina 2007: 131). La razón queda suspendida, es con su madre y asesinar a su padre, aún sin
hibición: no rendir exequias a los enemigos de la Filoctetes, el dios no le habla, es el trueno que Para abordar el complejo problema de estas constituye en todos los puntos la antítesis de necesario salir de sí, de la lógica del mundo, del quererlo ni saberlo, Edipo se hace portador del
ciudad y dejar expuesto el cadáver de Polinices. brama pavorosamente en el cielo pidiendo al relaciones (justicia-locura-ley) propongo tomar la violencia mítica. Si la violencia mítica fun- entronamiento de su ley. deseo del dios (de la divinidad genéticamente
Pero la ley de los hombres, en el otro polo, cho- anciano se encamine a la rocosa tumba que le como claves de interpretación un ensayo de da el derecho, la divina lo destruye; si aquella Para volver a la violencia divina y restablecer incestuosa y parricida)
ca frontalmente con los designios divinos. A los aguarda. Los truenos y el fantasma cumplen con Walter Benjamín (2007: 113-138) escrito en establece límites y confines, ésta destruye sin la lógica del mundo es necesario primeramente El sujeto de esa negación de la humanidad
ojos del dios ningún héroe debe entrar al Tarta- una función oracular. 1921 (Para una crítica de la violencia) y el cé- límites; si la violencia mítica culpa y castiga, la volverse loco. Así, locura no es más que la es lo que constituye ontológicamente al loco
ro sin exequias, sea cual sea su condición huma- Así, del mismo modo en Electra el oráculo lebre seminario que Alexandre Kojéve dictara divina exculpa; si aquella es tonante, ésta es ful- manifestación más fina y consistente de la ley. como entidad resultante de la tensión entre el
na. La justicia divina parece estar por encima de del dios Apolo revela a Orestes, el hermano de en la Escuela de Altos Estudios de París entre mínea; si aquella es sangrienta, esta es letal sin No se deviene loco al margen exterior de la ley, deseo constituido en ley y el deseo organizado
cualquier decreto humano. Electra y heredero de trono de Agamenón, su 1933 y 1938. derramar sangre” (Benjamin, 2007: 134). sino dentro de ella. en la justicia. En definitiva, la divinidad nunca
En esta tensión el frenesí amoroso de Poli- sino de dar muerte a los asesinos de su padre En el caso del ensayo de Walter Benjamin, Para ilustrarlo, Benjamin trae a la memoria el Por último, esta dialéctica de la violencia enloquece, permanece inmutable, el azotado es
nices ante el cadáver ultrajado de su amada, (su madre, Clitemnestra, y su amante, Egisto). éste se propone explorar la naturaleza de la vi- mito de Níobe castigada por Apolo y Artemisa trazada por Benjamin (violencia divina/violencia el hombre de carne y hueso que debe echar a
quien se ha ahorcado con sus propias ropas, y la Abrasado por la ira que le infunde su hermana, olencia como un fenómeno que solo adquiere por blasfemar de su madre, Leto. Esta actitud mítica, de derecho-legítima/violencia ilegítima) sus espaldas la pesada carga del deseo del otro.
auto-inmolación de su madre trazan una cade- Orestes marcha a su destino, da muerte a su pleno sentido cuando se le pone a trasluz de la puede transponerse a la visión trágica de Sófo- tiene un extraño parecido con la lectura que La locura trágica es, por lo tanto, la develación
na causal de arrebatos de locura que conducen madre en el transcurso de la escena y le vemos relación entre derecho y justicia. Lo propone así cles. La ley de los hombres se origina en la violen- realizó Alexandre Kojéve (1975) en su seminario de una verdad fulminante: la del deseo del dios
al restablecimiento del orden humano. La locu- alejarse al final del relato guardando los pasos porque considera que la violencia adquiere ple- cia fundante de la genealogía divina. Zeus asesi- sobre el problema del deseo en Hegel. que se instala en el cuerpo de los héroes. m
ra parece erigirse como el tercer componente de Egisto en dirección de su muerte. Egisto de- no interés cuando hace aparición en la esfera na a su padre y se casa con su madre, después En la introducción al mencionado seminario,
de la dialéctica trágica del mundo. sea caminar hacia ella a su paso, las palabras de moral, es decir, en el espacio normativo. adviene el origen la comunidad humana. Kojéve explica que todo deseo ha menester
Este aire de ajenidad entre la ley y la justicia Orestes le increpan con dureza, ya no puede Este entrecruzamiento inicial está dirigi- Ésta no emerge sino a condición de la del reconocimiento de un otro a través de su
representadas en la obra de Sófocles son las andar por sí mismo, y no para huir, sino: “Para do a través de la exégesis de la violencia con primera. Y la tragedia sofoclea consiste en propio deseo. La diferencia entre el deseo
determinantes de su visión trágica del mundo, que no mueras de forma que te complazca. Ten- relación al iusnaturalismo y al derecho posi- esta suerte de tensión que equilibra el mundo, natural, animal, y el deseo humano no es otra
a pesar de que al final de su vida la inciden- go que cuidarme de que te sea amargo. Sería tivo, hacia la discusión y distinción entre una donde un humano se sujeta al derecho cosa que la creatura humana que coloca su
cia motriz de la divinidad parece abandonar preciso que esta justicia fuese inmediata para violencia legítima y una ilegitima. Lo que a instaurado al mismo tiempo que sus acciones deseo en el deseo de otro: “es humano desear Bibliografía
la escena trágica. En ellas, en cada ocasión la el que quisiera transgredir las leyes: la muerte” nuestro interés sugiere el análisis de Benja- reclaman, sin desearlo, la manifestación de la lo que desean los otros, porque lo desean
locura toma un cariz más humano, los espas- (Sófocles, 2000: 257-258). min es que conviene resaltar la idea de una violencia divina. Distinción y dicotomía entre (Kojéve, 1975: 14). Benjamin, W. (2007), “Para una crítica de la violencia”, en
mos de ira son sustituidos por la personalidad En esta obra del viejo Sófocles el Deus ex distinción entre una forma de violencia funda- justicia y ley. “Justicia es el principio de toda Con este prisma del deseo, Kojéve explica el W. Benjamin, Conceptos de filosofía de la historia,
indomeñable de sus personajes. El dios ya no machina posee un aire de lejanía, el dios no apa- dora del derecho mismo y una violencia que instauración divina de fines; poder el principio funcionamiento de la dialéctica del amo y del Buenos Aires, Terramar.
Kojéve, A. (1975), La dialéctica del amo y el esclavo en He-
vuelve locos a sus héroes, los torna más hu- rece para resolver el conflicto, las divinidades se legitima en ese derecho instaurado y cuya de toda instauración mítica de derecho”, esclavo (tópico fundamental para el materialis- gel, Buenos Aires, Editorial La Pléyade.
manos cada vez, hasta el hastío. parecen suspenderse de la escena trágica. Sin función es conservarla. Todo orden de ley (de escribe Benjamin (2007: 132). mo histórico) a través de la sugerencia de que Sófocles (2000), Tragedias, Madrid, Gredos.

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Palabras Claves — Rafael Estrada Rafael Estrada — Palabras Claves

El “verdadero obrero de
¡Esos jueces! ¡Han juzgado, pero excediéndose
nombres”: ley, derechos en sus derechos y contra toda justicia! ¡Y sin
embargo, oh Señor, la justicia existe! ¡A su vez

y principios en la era fueron juzgados! ¡Si hubieran sido íntegros y


buenos, se les habría perdonado! ¡Pero oprimie-

veroconstitucional ron, y la suerte les ha oprimido y les ha abru-


mado con las peores tribulaciones! Ahora son
motivo de burla y de piedad para el transeúnte.
¡Esa es la ley! ¡Esto a cambio de aquello! Y
el Destino se ha cumplido con toda lógica.
Las mil noches y una noche, Quinta noche.

Por consiguiente es preciso, mi excelen-


por Rafael Estrada Michel te amigo, que el legislador sepa formar,
con sonidos y sílabas, el nombre que
Profesor investigador en la Universidad conviene naturalmente a cada cosa.
Panamericana, Ciudad de México. Sócrates, Cratilo.

D
ebo al ministro Mariano Azuela haberme per- de los poetas muertos, es el gran héroe del México invadido “gente como uno” (expresión usual, por cierto, entre las oli- En un notable ensayo publicado recientemente en Letras
catado de que una película que siempre me ha en 1847 por su ejemplo de desobediencia, más que civil, ci- garquías tercermundistas del Anáhuac) es mejor que vayas Libres, Julio Hubard (2013: 26-32), basándose en las recons-
parecido fascinante, La Sociedad de los poetas vilizatoria y, por tanto, ajena a la imposición de la razón de asumiendo el Código, impoético y simplificador. Todos los trucciones de Mogens Herman Hansen, muestra cómo el de-
muertos, posee una notable carga de desarrollos Estado; Carpe diem, la admonición del docente frente a los elementos para un procedimiento que no es, en forma algu- ber-derecho primigenio en la polis ateniense se hallaba en el
y conclusiones trascendentes para el mundo del Derecho. retratos de los jóvenes que miran desde generaciones pasa- na, correcto y que, por lo tanto, corrompe y vicia en forma uso de la palabra, en el diálogo socrático y demosteniano para
En la célebre escena en que los alumnos de “Hellton”, a das y que “son ahora alimento de gusanos, abono para los irreparable los juicios. llegar a la verdad política, esto es, a la que constituye con au-
instancias del señor Keating, su profesor de literatura, des- narcisos”, se traduce en un volteriano “Atrévete a pensar por El principio jurídico supremo es, en cambio, antiformalis- tenticidad y que el mundo antiguo llamó “politeia”, estructura
garran y arrancan de sus libros el ensayo introductorio a la ti mismo”. Y, para nuestros efectos, destaca el que la película ta, intuitivo y compasivo: el hombre no está hecho para el principialista que “responde a ideas superiores (la justicia, la
lectura de poesía inglesa, hay todo una alegato favorable a posea, cuando menos, tres indebidos procesos que condu- Sábado, sino viceversa. La complejidad, como parece gritar equidad, la proporción) pero no a la idea de Estado”.
la complejidad, perfectamente asimilable al mundo del De- cen a la terrible admonición del padre de Neill, esa sombra el gran profesor, sólo madura en libertad. La adolescente Si entre los atenienses el gran nominador era el poli-
recho, y en general, al de la ética. La pasión aparece como shakesperiana de cuya sustancia estamos formados todos: necesidad de aceptación, codificada por los vínculos tiráni- tés, el ciudadano partícipe de una democracia que hemos
algo inconmensurable o, mejor, como algo sólo medible a “Haces que parezca una condena”. cos de la moda, pierde fuerza frente a la originalidad de los llamado directa, siempre respetuosa de una búsqueda, la
riesgo de reducirla y de simplificarla. El resto de la película Como cualquiera que haya visto la película sabe que la espíritus poéticos, benditos, complejísimos. Los mismos que, del Orden político ideal, y en la Edad Media lo será el ju-
tenderá a mostrar cómo con la compasión, la experiencia venerable institución educativa, leguleya y codificada ad a falta de fortaleza, caen en la mentira tras un torturante y rista universitario que devela los nombres y los conceptos
jurídica fundante, ocurre prácticamente lo mismo. nauseam reduce la muerte de un joven suicida a lo simple. denigratorio remedo de investigación. Y es que una inquisi- buscando el reflejo, así sea pálido, de un Orden superior
No son inofensivas las referencias simbólicas que inclu- Busca culpables donde no puede haberlos, recurre al arti- ción que no se resigna a encontrar la verdad sino que preten- y verdadero, el hombre moderno ya no especula sobre el
ye la película: Keating, el profesor rebelde y libertario, se ficio para inventarlos, exige la delación, promueve la co- de simplemente justificar hipótesis e inconmovibles juicios Orden divino sino que toma el lugar del Creador y hace que,
anuncia a la clase silbando la Obertura 1812, la pieza de la bardía pues sabe muy bien que para no pocos individuos el apriorísticos resulta contraria a la dignidad de lo humano. a lo Hegel, la idea absoluta encarne en un aparato público:
Liberación de la madre Rusia respecto del código invasor, el pescuezo es el dios soberano. Con ello la demoniaca escuela Por eso es que el debido proceso, no simplificado ni reducido el voluntarista régimen estatal.
impositivo y reduccionista Código Napoleón; Henry David tranquiliza su conciencia y envía un mensaje muy claro a los al absurdo, es tan fundamental para el correcto desenvolvi- En dos de los grandes libros de la antigüedad medite-
Thoreau, con cuyos versos inician las sesiones de la Sociedad iniciados: si aspiras a pertenecer a nuestra corporación, a la miento de los derechos y de los deberes humanos. rránea, el Cratilo y el Génesis, el Ordo iuris aparece como

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Palabras Claves — Rafael Estrada Rafael Estrada — Palabras Claves

una creación y nominación divina en la que los toda expresión jurídica a la fuente que llama- de la Nación” podría impugnar, según el artículo no es algo que pueda matizarse o graduarse?, considerarse “digno” con tal de que sea trato, denuncia de violaciones a los Derechos Huma-
hombres participan a través de la búsqueda eti- mos, con un dejo religioso, “Ley”. 27 de aquel Reglamento que más parecía una ¿es lo mismo dejar de fundar o motivar un acto ninguno lo es realmente. nos o, por mejor nominar, de abusos de poder.
mológica (étimos, verdad), a diferencia de los En Cratilo queda claro que lo maléfico es el Constitución, “la ley que le pareciere injusta o de autoridad que practicar la tortura o la des- ¿Se falta a la dignidad humana cuando no se Por supuesto que puede tratarse de incentivos
artilugios modernos que ya no “ordenan” sino artificio que impide el progreso, lo que mantiene no practicable” suspendiéndose en el caso el aparición forzosa? Sorprende el extendidísimo aplica “exactamente” la ley? Hace más de cien perversos, si no se pone coto a la mentira y a la
“mandatan”, verbo inexistente y muy utilizado estática tanto a la polis como a la persona indi- “cúmplase” de la promulgación a que se refería uso del eufemismo, dado que otras causales al años, Emilio Rabasa denunció la falacia implica- exageración: el artífice de las palabras puede au-
entre nosotros. El problema es que sólo la ver- vidual, lo que no permite procesar la verdad o, el artículo 25 (Lujambio y Estrada Michel, 2012: uso consisten en “falta de fundamentación o da en pretender que la “legalidad”, en su ver- tovictimizarse y reivindicar su derecho a llamar
dad, la etimología, hace libres a los hombres. como decía Tomás y Valiente, los “fragmentos 111 [cursivas mías]). Atisba Morelos un para él motivación” y en “falta de legalidad, honradez, tiente de “aplicación exacta”, es un derecho fun- “derecho fundamental” a los bichos más curio-
Un ejemplo entre muchos: llamar “proceso” a de verdad”. Dikaiosunne, la Justicia o, mejor, la inédito control de constitucionalidad en el prin- lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempe- damental. Implica reducir la categoría “Derecho sos. Es aquí donde los principios jurídicos ten-
lo que sea, a cualquier reunión de formalidades “comprensión de lo justo” es “principio que va cipialista (“injusta”) y localizado, peculiarista, ño de las funciones del servidor público” ¿No es Humano” al cumplimiento literal del más ínfimo drían que asumir una posición relevante, dado
más o menos irracionales, implica tener que de una parte a otra del Universo, produciendo sensato (“no practicable”) Ordo iuris. ¿Quién esto indebido proceso, incorrecto cauce para la de los preceptos del último reglamento munici- que nadie debe verse beneficiado con su propia
calificarlo como débito, como algo que se nos todo lo que pasa” y gobernando “todas las co- lo habría dicho? El paladín de la igualdad legal realización de actos administrativos por los que pal. Implica, lo que es peor, negar carta de na- malicia. La sensatez no puede dejarse de lado:
queda a deber, como algo que no termina de sas, penetrándolas (diaion)” (Platón, 2011: 257 entre los mexicanos independientes compren- el contribuyente paga una buena suma de dine- turalización argumentativa al Derecho dúctil, a ¿estamos dispuestos a pagar, como contribu-
satisfacer. Si en inglés, lengua que desveló el [cursiva mía]). Sócrates, quien premonitoria- dió perfectamente que las formas establecidas ro? Si todo cabe en lo “indebido”, ¿a qué vienen la consideración de las circunstancias peculiares yentes que somos, la reparación del daño causa-
concepto, due process of Law significa antes mente había dicho que “no es árbitro todo el por un Congreso lejano de las circunstancias y las distinciones? que hacen posible la impartición de justicia, que do a cualquiera que haya recibido una multa in-
“corrección” que “deuda”, entre nosotros ad- mundo, mi querido Hermógenes, de imponer temperamentos locales no bastaban, ni podían Es aquí en donde un análisis imparcial de es tanto como decir el reparto social del bien correctamente motivada, con la compensación
quiere la traducida connotación de lo debido, nombres, sino que lo es sólo el verdadero obrero bastar, para establecer el gobierno de la “buena categorías novedosas (¿quién lo iba a decir?) de público que llamamos “equidad”. Si todo es “De- por lo que anímicamente sufrió?, ¿no será que el
de lo que el aparato estatal paga a golpe potes- de nombres; y éste es, al parecer, el legislador, ley” a la que hacían referencia, también en sep- nuestro Orden jurídico se impone. Me refiero recho Humano” en realidad nada lo es. principio de legalidad estricta funciona muy bien
tativo de leyes. El artículo 14 de la Constitución que es de todos los artesanos el que más esca- tiembre de trece, los Sentimientos de la Nación. obviamente a la cláusula “dignidad humana”, La legolatría promueve la corrupción. Pre- para no condenar a quien no ha cometido una
mexicana llega al extremo de calificar como sea entre los hombres” (Platón, 2011: 202), será Considerados como fuente exclusiva del que presta sentido a todo el ordenamiento, y tender que las leyes pueden cumplirse exacta- conducta precisamente tipificada como delito,
“esenciales” a las formas procesales, no a sus sacrificado a la mentira, al indebido proceso y Derecho, los formalismos legales no ordenan que ha sido integrada al fin, sin titubeos, al tex- mente, ergo, con idéntica fuerza y de idéntica pero también que en otros ámbitos de la vida en
contenidos. Y nuestro legalismo impide enten- a los formalismos autoritarios que denominan ni establecen prioridades, puesto que invisi- to constitucional mexicano. manera haciendo abstracción de las circunstan- común la cosa se pone mucho más compleja?,
der que los derechos humanos son fundamen- “Justicia” a las cosas más extravagantes. Made- bilizan las circunstancias peculiares, los casos Los tratos crueles, inhumanos o degradan- cias, abre las puertas a la desilusión, al cinismo, ¿no será que no podemos hacer con los nom-
tales por algo más que la mera calificación en ro, hace cien años, pugna por una legalidad no concretos que requieren justicia y proporción tes son contrarios, obviamente, a la dignidad al disimulo y, en suma, a la búsqueda de opcio- bres y con el Orden lo que nos venga en gana?
sede legislativa. No extraña, por tanto, que la vacua, no meramente requisitaria, y sólo recibe en la respuesta. Podríamos intentar, por desoír humana. En los instrumentos internacionales, nes frente a legislación incumplible y falible. Es imprescindible asumir, cuanto antes, que el
“sensatez” de los operadores jurídicos sea tan incomprensión y burla: aún hoy hay quien le a Morelos, una lectura jurídica (mejor: iushis- así como en documentos eclesiásticos como Ninguno, el gesticulador, reconoce en las for- Derecho mexicano ha experimentado una evolu-
ajena a la “sensibilidad” de los ciudadanos, y reclama no haberse comportado como Díaz o tórica) de El laberinto de la soledad, en la que Dignitatis splendor, debe hallar el operador ju- mas que el Gran Nominador posee la potestad ción en sentido principialista que lo aleja de la ob-
que su discurso de “verdad formal” se desfa- como Huerta, esto es, haber creído en la verdad Ninguno busca al culpable de su nadiez. No lo rídico una definición aceptable. La tiene ya la de fijar el discurso, pero no admite que los fon- sesión por aplicar exactamente la letra de la Ley,
se con tanta frecuencia de lo que el profano constitucional y dinámica de la República. Don halla: el hijo de la madre chingada está afuera Ley general de víctimas, que impone la kantia- dos se hallen efectivamente bajo su control. No así, con mayúsculas. En 2008 se modificó a nivel
(acreedor, insisto, de un juicio que merezca ser Francisco, el héroe de la sociedad civil que ha de la toma de decisiones, fuera del discurso y na obligación de no instrumentalizar a nadie.01 comparte las finalidades del aparato de justicia, constitucional el sistema de justicia penal para
calificado como tal) considera “verdad real”: dicho Santiago Portilla, aparece caricaturizado del cumplimiento de su deber constitucional Pero las definiciones generales, abstractas e quiere sus propias guardias “comunitarias” y dotarlo con un sentido valorativo, acusatorio y
aquello que el hombre de buena voluntad bus- como un ingenuo que, paradójicamente, fue pero es, también, un “él” localizado. Prefiere impersonales incurren en el riesgo de erradicar sus propios mecanismos de enjuiciamiento. adversarial. Los llamados “juicios orales” son más
ca para liberarse del artificio y de la tiranía de- sustituido en la Presidencia “con todas las de la por ello que su presencia pase desapercibida, se la sustancia de aquello que pretende ser defi- No comprende, porque no se lo han enseñado bien concreciones de los principios de igualdad
magógica del discurso ambiguo. ley”, cumpliendo con todos los requisitos forma- disimula, como célebremente denunció Paz: un nido. Nos ha ocurrido ya, en el constitucional jamás, que la Justicia restaurativa es mucho de armas, presunción de inocencia, posibilidad
Páginas imprescindibles ha dedicado Gusta- les que marcaba el texto fundamental. esencialismo invisibilizador que a un tiempo nos caso de la “vivienda digna”. Si todo trato puede más propia del reconocimiento de la dignidad de contradecir al adversario, defensa adecuada,
vo Zagrebelsky a distinguir entre el anglosajón Vámonos no cien, sino doscientos años atrás. ha impedido ver con claridad la grave cuestión humana, esa que sólo sabe brillar en un entorno transparencia, inmediación del juez, búsqueda
rule of Law, que se refiere antes que a otra cosa Con la sensatez del cura de pueblo el general del diseño institucional y nos ha complicado 01 . Artículo 5o.- “La dignidad humana es un valor, prin- de paz y de ejercicio efectivo de la libertad en de salidas alternas y restaurativas y continuidad
cipio y derecho fundamental base y condición de todos
al gobierno de los principios jurídicos y no de José María Morelos estableció, en su Regla- tomar las decisiones requeridas asumiendo los la responsabilidad. Su búsqueda de la vendetta de las audiencias. En 2011 el carácter axiológico
los demás. Implica la comprensión de la persona como
los hombres, respecto del continental (tan lati- mento para el Congreso de Anáhuac reunido sacrificios correspondientes. Huelga decir que titular y sujeto de derechos y a no ser objeto de violen- es, como en toda cosa nostra, denuncia de un del nuevo Derecho mexicano se reforzó con la
no cuanto germánico) “principio de legalidad” en Chilpancingo (13 de septiembre de 1813), nos ha echado en los brazos del formato, siem- cia o arbitrariedades por parte del Estado o de los par- gobierno al que no considera “autorizado” y de trascendental reforma de Derechos Humanos,
ticulares. En virtud de la dignidad humana de la víctima,
que, en su vertiente perniciosa (las tiene, por una suerte de axiológico “Obedézcase pero no pre cálidos para evadir las responsabilidades un “Orden” que le es ajeno e incómodo. Recuér- particularmente en lo que respecta a esa cláusula
todas las autoridades del Estado están obligadas en
supuesto, benéficas, sobre todo en el área pe- se cumpla” por virtud del cual el encargado anexas al análisis realista de las circunstancias. todo momento a respetar su autonomía, a considerarla dese que, según Jacques Maritain, “autoridad” de apertura y de cierre del sistema constitucio-
nal) no es sino “la culminación de la tradición del poder ejecutivo, esto es, el “Generalísimo Una de las principales causas de queja ante y tratarla como fin de su actuación. Igualmente, todas es el derecho a mandar y ser obedecido. nal que es el artículo primero, con su control de
las autoridades del Estado están obligadas a garantizar
absolutista del Estado” (Zagrebelsky, 2009: 25) de las Armas, como que ha de adquirir en sus la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que no se vea disminuido el mínimo existencial al que la La Ley de víctimas establece incentivos eco- convencionalidad, su interpretación conforme al
en su expresión de totalitarismo normativo. expediciones los más amplios conocimientos es, históricamente, la prestación “indebida” del víctima tienen derecho, ni sea afectado el núcleo esen- nómicos para abatir la cifra negra de carencia en Derecho Universal de los Derechos Humanos y
cial de sus derechos”.
Totalitarismo, sí, puesto que pretende reducir locales, carácter de los habitantes y necesidades servicio público. ¿Qué es lo “indebido”?, ¿acaso la denuncia de delitos, pero también incentiva la sus principios pro persona y pro dignitate.

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Palabras Claves — Rafael Estrada Salvador Cárdenas — Palabras Claves

“El problema es que sólo


la verdad, la etimología,
hace libres a los hombres.”

Así las cosas, buena parte de la reforma de país con sesenta millones de pobres lo más “jus- jurídico de estado de necesidad para trocarlo por Salvador
2008, independientemente de su aterrizaje to” sería comenzar por redistribuir el ingreso. en principio: el no abstracto principio de salvar Cárdenas Gutiérrez
legislativo, ya entró en vigor. Primero, por la En suma, hay que entender que, desde 2008- al individuo frente a los principios abstractos”
incorporación de los tratados internacionales al 2011, el Ordo Iuris no es ya, sólo, Ordo legalis. (Sciascia, 2011: 60). Para reponer un procedi- Investigador en
Orden jurídico nacional (Pacto Internacional de Por “principios”, en el marco de la célebre dia- miento es necesario saber, primero, si se pue- el Instituto de la
Judicatura Federal,
Derechos Civiles y políticos, Pacto de San José, triba del recientemente desaparecido Ronald de reponer, esto es, si reponiéndolo se puede
Ciudad de México.
etcétera). Segundo, porque la dignidad humana Dworkin contra H. L. A Hart, pueden entenderse llegar a la conclusión, fuera de toda duda ra-
lo impone (artículo 1º párrafo 5º de la Consti- aquellos que “amén de no ser producto de nin- zonable, de que una persona es culpable. En
tución) y porque los principios constitucionales guna decisión explícita o deliberada, son lógica- todo otro caso, asistiríamos de nueva cuenta al
son de aplicación directa. mente distintos de las reglas (pues)... a) no se inútil ballet de las formas, al onanismo que no
Más allá de cualquier consideración prag- refieren a acciones específicas; b) no se aplican satisface ya prácticamente a nadie. Se ha no-
mática que desee hacerse, lo cierto es que la de un modo todo-o-nada; y c) desempeñan un tado con claridad en la estadística opinológica
revolucionaria mutación constitucional cons- papel especial en la justificación de las decisio- sobre casos de judicialización reciente y con la

La oscura transparencia del lenguaje jurídico


tata la terquedad de una cultura multisecular. nes judiciales, en el sentido de que otros princi- publicación de la Ley general de Víctimas: es
Si viramos hacia los principios es porque lo pios pueden desplazarlos por una gran variedad de nuevo el sentimiento lo que prima sobre la
que es “conforme a la regla” posee un tufillo de razones no susceptibles de enumeración precisión institucional, principialista y ordena-
bastante sospechoso en México. ¿Por qué, en- exhaustiva”.02 Así, casi por instinto valorativo, tiva. Quisiéramos ver que nuestras denomina-
tre nosotros, “regular” es sinónimo de “más o buscamos que el debido proceso constituya a ciones, sin importar lo absurdas, artificiales,
menos” o de “tirando a mal” cuando respon- la República mucho más allá de las formas. Los desordenadas o antinaturales que puedan ser,
demos al preocupado saludo de un amigo?, jueces constitucionales no son, por supuesto, se impusieran como reglas generales de apli-

T
¿por qué, sin embargo, nos resignamos a la jueces constituyentes; sus decisiones pueden cación estricta. A los operadores de lo jurídico
aplicación de reglas que nos parecen absurdas y deben ser criticadas puesto que se hallan les espera una tarea muy ardua en los años por odo acto de justicia se compone esencialmente de y jueces de aquella época, se valían de la cita de poesías e
o, cuando menos, mediocres? constreñidos a buscar aquello que un legislador venir. Vencer, sí, pero sobre todo convencer, dos elementos relacionados entre sí: el correcto imágenes bucólicas de la literatura o de la descripción de
“Regla”, en el Derecho clásico romano, se cada vez más legitimado por la apelación al voto como quería un trágico de la existencia y, por lo uso del tiempo y el adecuado empleo del lengua- pinturas y esculturas, para representar por medio de imágenes
acercaba más a “máxima” que a “norma”. De público haya querido establecer. Pero es preci- tanto, de la posibilidad: Unamuno. m je. El primero, no sólo es un elemento esencial y lo que las leyes enunciaban a través de un lenguaje lógico-
ahí que desde siempre haya podido analizarse el so comprender que su tarea es, también, como constitutivo de la justicia, sino un factor que ciñe de modo formal. Una lectura de los documentos resguardados en los
Ordo Iuris desde una óptica principialista: si las el elemento aristocrático del saber jurídico radical a quien la promueve y a quien la administra o impar- archivos judiciales es suficiente para constatar este divorcio
instituciones legales lesionan la dignidad huma- que son en el ámbito de la Constitución mixta te. De su uso correcto dependen en buena medida que los entre tiempo y lenguaje. Así por ejemplo, en un expediente
na, deben ser expulsadas del sistema. Carecen, o moderada,03 hacer progresar al Ordenamien- agentes de la justicia cumplan con su tarea, evitando a las de finales del siglo XIX, que se conserva actualmente en el
pues, de validez. Con operación semejante, lejos to, vincularlo a las circunstancias que mutan, personas aplazamientos innecesarios que conllevan pérdi- Archivo Histórico de la Suprema Corte de Justicia, se resuelve
de lesionarse el sistema de legalidad, se otorga dinamizarlo, alejarlo de la tiranía de la palabra das o limitaciones en el uso y disfrute de sus bienes y de la un caso en el cual el defensor de un reo acusado de calumnia,
solidez a sus principios fundantes: se permite el meramente voluntarista. Bibliografía libertad. A ellos coadyuva también la precisión del lenguaje, no contento con citar en su escrito de demanda, al lado de
cumplimiento de sus máximas de Justicia, así sea La ductilidad, que tiene sus límites, se torna tanto en la tarea jurisdiccional como en las normas jurídicas. las leyes aplicables, un buen número de autores antiguos y
alejándose de la fría y abstracta letra de la nor- de esta manera actitud imprescindible en el Carrió, G. R. (2006), Notas sobre derecho y lenguaje, Bue- No obstante que esto resulta ahora de una lógica modernos, hace una detallada descripción de la “Alegoría de
ma. Es lo que quería Morelos. accionar del operador jurídico —y de la socie- nos Aires, Abeledo-Perrot. elemental y evidente, el derecho no siempre ha sido tan la calumnia” de Boticelli, que ocupa varios párrafos; luego de
Fioravanti, M. (2001), Constitución: de la antigüedad a
“Regular” no es lo mismo que “ordenar”, dad que lo autoriza o le retira su confianza—. nuestros días, Madrid, Trotta. claro en el uso del lenguaje ni, por tanto, tan expedito en lo cual se sigue con una aguda reflexión sobre Apeles y sobre
ni “regulación” equivale a “ordenamiento”. En relación con el asesinato de Aldo Moro, Hubard, J. (2013), “Cómo se pierden las democracias”, Le- el manejo de los tiempos. En nuestra tradición jurídica cada uno de los personajes que aparecen en esa pintura,
tras Libres, núm. 170, febrero.
Ordenar implica priorizar, observar las circuns- Leonardo Sciascia afirmaba “que entre salvar mexicana, especialmente a partir de la Independencia, incluyendo por supuesto una consideración sobre el “Rey
Lujambio, A. y R. Estrada Michel (2012), Tácticas parla-
tancias, hacerse cargo de las peculiaridades una vida humana y mantenerse fiel a unos prin- mentarias hispanomexicanas. La influencia de los encontramos etapas en las que el derecho se razonaba y Midas con orejas de burro”, que plasmó allí mismo el pincel
y necesidades, jerarquizar valores, elegir en cipios abstractos, había que forzar el concepto reglamentos para el gobierno interior de las Cortes se decía de otra manera. del artista italiano. Todo, sin escatimar tinta, papel, palabras,
de Cádiz en el derecho parlamentario de México, Va-
concreto entre varias soluciones. No necesaria- lencia, Tirant lo Blanch.
En un buen número de expedientes de la época se observa redundancias y, consecuentemente, tiempo para escribirlos y
mente sistematizar, pero sí comprender que no 02 . Si bien desde una perspectiva muy crítica hacia Platón (2011), Cratilo, en Platón, Diálogos III, México, FCE/ el recurso constante a los preámbulos, a las numerosas citas para el que hubo de leerlo y contestarlo.
Dworkin cfr. Carrió (2006: 349). SEP/UNAM.
todo se puede y que hay que elegir en ocasiones de autores nacionales y extranjeros, así como a las reflexiones Algo parecido ocurría en los juicios verbales de aquella
Sciascia, L. (2011), El caso Moro, México, Tusquets.
lo menos malo de entre un amplio número de 03. Sobre esta conceptualización, absurdamente relega- Zagrebelsky, G. (2009), El derecho dúctil. Ley, derechos, marginales y conclusiones en forma de recapitulación y época. En la sala de jurados, los abogados sentían la
da desde hace un par de siglos, cfr. Fioravanti (2001). justicia, Madrid, Trotta.
posibilidades. Parecería, por ejemplo, que en un desenlace. Casos hay, y no pocos, en los que, abogados obligación de ensanchar sus peroratas, llegando a excesos

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Palabras Claves — Salvador Cárdenas Salvador Cárdenas — Palabras Claves

tales como pasar más de tres horas hablando principios generales (de carácter verbal). Dicho revolucionarias que defienden lo contrario De Estos sistemas han desarrollado ese logos o y precisar con claridad situaciones y relaciones Ni logocracia jurídica ni sensibilismo legal. Me
en pro de su defendido. Y no se diga si nos logos o racionalidad jurídica, obedece a lo que Maistre las asigna con el calificativo de “sensi- racionalidad jurídica, que si bien puede variar jurídicas a favor de un mejor y más justo reparto parece que si asumimos la postura logocrática
referimos al derecho de los pueblos indígenas, Luis Recaséns Siches llamó “naturaleza de las bilismo” (de Maistre, 2007: 77), por parecerle en su expresión verbal debido a las circuns- de los bienes de la sociedad. Fenómenos de “vul- de los conservadores del siglo XIX, el derecho
donde los rituales y el formulismo de sus usos cosas”, que no es sino el deber jurídico deriva- que obedecen más a ideologías y a estrategias tancias de tiempo y lugar, permanece en la garización” se han dado a lo largo de la historia y se hace inoperante pues lo que sostienen es
y costumbres, nunca han rendido cuentas al do de la lógica de los hecho o de la posición políticas de propaganda sensiblera que a razo- medida que responde a las necesidades básicas son bien conocidos por sus manifestaciones. Así contrario en cierto sentido a la historicidad
tiempo ni al reloj. de las personas, así como del mejor título de nes de fondo. de resolución de conflictos o de regulación de lo constatamos en la ausencia de un discurso jurí- y al cambio de las sociedades; pero también
Al finalizar aquel siglo, el gobierno federal los pleiteantes en los juicios, reconocido por la Según De Maistre y Bonald ninguna palabra situaciones. Piénsese si no, en ciertas fórmulas dico en la Alta Edad Media, en la práctica judicial creo que las críticas de Steiner resultan exa-
dictó varias disposiciones relativas al uso del prudencia del jurista y expresando en un len- se escapa —en su acuñación histórica— a la básicas del derecho procesal como la llamada de finales del siglo XIX, y en la debilidad y pobreza geradas si las atribuimos a la cultura jurídica
lenguaje, limitando estos excesos e imponiendo guaje específico. providencia divina, pues es Dios quien da luces litis contestatio, que es el momento central de del pensamiento jurídico de nuestros días, provo- y aun a la política, pues dejan al lenguaje
a los jueces la obligación de cortar cualquier Pero este planteamiento no siempre es al hombre para que éste cumpla su obligación un proceso, iniciado una vez que el actor ha pre- cado por un reduccionismo legalista, una especie humano en cierto ámbito de volatilidad e
discurso de los abogados en foro que fuese más bien comprendido o aceptado. George Stei- de “nombrar” las realidades del mundo que le sentado la demanda y el otro la ha contestado de cajón de lastre, en el que se amontonan los insustancialidad, que puede llevar a la confu-
allá del enunciado preciso de los hechos y su ner se refiere a la posible “ontologización” del rodea. Por ello, los términos de la política y en proponiendo excepciones. O bien las relaciones términos de modo asistemático y sin rigor lógico, sión y al caos de las sociedades. Tratándose
subsunción en la norma. lenguaje, es decir, a la pérdida de su sentido cierto modo del derecho, cambiados o mani- de débito que se generan tras el acuerdo de haciendo de la jerga judicial y abogadil una ver- específicamente del derecho, me parece que
circunstancial e histórico, cuando éste resiste pulados por las revoluciones (especialmente voluntades en un contrato. Lo accesorio puede dadera pieza de retacería doctrinal y legal. lo que necesitamos recuperar es su carácter
a cambios de significado debido a la creencia por la francesa de 1789), en opinión de éstos, variar, sea por la introducción de nuevos con- No es raro encontrar en nuestros días aboga- científico, el cual no se encuentra única y ex-
La ciudadanización del en un logos que precede a cada palabra que resultan absurdos pues no hay correspondencia ceptos o por la aparición de realidades inéditas, dos que sin demasiados escrúpulos ni suficiente clusivamente en el lenguaje de la legislación
lenguaje jurídico articulamos. Y en ese sentido algo semejante entre los sonidos y los signos, entre las palabras pero la forma estructural de la relación y len- cultura hacen un manejo incoherente del len- estatal (expresión de la voluntad popular), ni
podría decirse del lenguaje del derecho. En un y su sentido real y original. Este sería el caso de guaje con que se expresa permanece general- guaje y hasta de la lengua. Escritos laberínticos, en el que emplea el dogmatismo de las teorías
El lenguaje jurídico discurre hoy día por caminos ataque furibundo a Joseph de Maistre, quien palabras como “ley”, “democracia”, “justicia” o mente sin variaciones sustanciales. oscuros, en los que no hay juez o secretario jurídicas. La ciencia del jurista es la prudencia
similares. La mayoría de los gobiernos sostienen puede considerarse el más importante teórico “pueblo”. En suma, para estos pensadores, cam- judicial que logre atisbar el sentido que pueda humana, que emplea el lenguaje como medio
la necesaria “ciudadanización” del lenguaje de la contrarrevolución y expositor del conser- biar caprichosamente el significado de las pala- esconderse tras la barahúnda de palabras y con- para expresar el pensamiento y no sólo para la
administrativo y, por extensión, del judicial vadurismo francés del siglo XIX, Steiner califica bras por razones ideológicas produce disolución El riesgo de la vulgarización tradicciones, así como de citas ininteligibles de recitación de la ley que dicta el pueblo o sus
(simplificación de sentencias). Además de la a esta postura empleando el neologismo de social y, como consecuencia, la pérdida de un del derecho las leyes y jurisprudencia de los tribunales. Y lo representantes. Y es que el lenguaje no sólo
modernización que con ello se busca, subyace “logocracia”. Entiende con ello la visión en la horizonte de sentido en la cultura humana. mismo puede decirse en ocasiones de las reso- es vehículo de la voluntad imperativa de la
en esta tendencia generalizada (Plain language que se considera que el hombre no es dueño de Con independencia del aspecto teológico Es verdad que la ciencia del derecho ha pasa- luciones de los jueces; y no se diga de la forma norma; lo es también de la inteligencia del ju-
movement) el ideal democrático, pues facilita la su habla, “no es propietario de la morada del o religioso que interesa a Bonald y De Maistre do por períodos excesivos en lo que toca al uso en que se enuncian un buen número de leyes, rista que discierne lo justo y lo injusto en cada
comprensión del derecho por un mayor número lenguaje, sino un huésped incómodo, y hasta (el cual no deseo abandonar aquí) me parece del lenguaje, tal como he señalado respecto a cuyo lenguaje en ocasiones aparece plagado no caso concreto, valiéndose de textos en los que
de ciudadanos. intruso” (Steiner, 2007: 17). Desde la perspec- que cabría una cierta analogía de sus críticas la retorica forense del siglo XIX. Es igualmente sólo de oscuridades sino incluso de antinomias, contiene un logos o saber jurídico (ratio iuris),
Para clarificar los términos en que algunos tiva conservadora, que con cierta razón critica con el lenguaje del derecho en la actualidad. La cierto que las teorías modernas del derecho, que no hacen sino restar los juicios deteniéndo- enriquecido a lo largo de los siglo. Esta es la
plantean esta polémica es conveniente recor- Steiner, la democracia no puede exceder cier- terminología jurídica tiene un sedimento, si no especialmente desde las últimas décadas del los en mil sutilezas de semántica. cultura jurídica que necesitamos y que en oca-
dar aquí ciertos antecedentes históricos sobre tos límites en el uso del lenguaje. religioso, sí cultural, que no se puede desechar siglo XIX, y más aun con el auge de las corrientes Está claro que la posible solución a la crisis siones nos vemos peligrosamente tentados a
el uso del lenguaje y su sentido actual. Y es que, en efecto, De Maistre, en su libro o desestimar por el hecho de ser o parecer “an- formalistas del siglo XX, se han vuelto cada vez por la que atraviesa nuestra disciplina es el uso desechar engañados quizá por una suerte de
El lenguaje técnico de derecho (particular- Veladas de San Petersburgo (gestado entre los tigua”, sin correr el riesgo de desmoronar una más sofisticadas e incomprensibles, llegando en del lenguaje sin tecnicismos inútiles ni palabrería logodemocracia jurídica. m
mente el procesal) se expresa a través de un años 1809 y 1817 y publicado póstumamente en ciencia humana como el derecho que, al margen ocasiones a alejarse del sentido común de los de sobra. No obstante, es punto menos que im-
conjunto de signos, palabras y expresiones 1821), sostenía que la lengua no podía seguir al de eventualidades atroces que no ignoramos, pueblos y de las personas. De ahí la clara ne- posible siquiera pensar en una ciudadanización
que, aun cuando puedan resultar oscuras a la capricho de los legisladores o de una casta polí- ha sido enormemente eficaz para mantener cesidad de plantear el derecho en un lenguaje radical del lenguaje del derecho como lo propo-
generalidad de las personas, no necesariamen- tica determinada. Para él, lo mismo que para el en muchas ocasiones la paz de los pueblos. La accesible al ciudadano común. nen algunos políticos actualmente. Imposible,
te son fruto del capricho o de la arbitrariedad también conservador Louis G. de Bonald, las pa- mayor parte de las palabras que se emplean La ciudadadanización del lenguaje, sin embar- porque el día en que el derecho sea un lenguaje
de los juristas como algunos piensan. En su labras tienen un sedimento divino que no puede en Occidente para precisar estados jurídicos, go, no ha de confundirse con el consenso popu- de calle, sujeto exclusivamente a la opinión públi-
mayor parte, proceden de la experiencia secu- trastocarse de una supuesta reapropiación po- posiciones y situaciones de las personas, de lar, ni con eso que Franz Wieaker llamó acertada- ca o dependiente de la aclaración popular y, por Bibliografía
lar y milenaria en la resolución de conflictos y pular del lenguaje o de cualesquier otras razo- las instituciones o de los bienes, proviene de la mente “vulgarización de la cultura jurídica”. Con tanto, sin ámbitos de conocimiento propiamente de Maistre, J. (2007), Las veladas de San Petersburgo,
en la regulación de la vida civil, la cual ha ido nes políticas. Dicho de otra manera, para estos experiencia de siglos de la reflexión igualmente esta expresión el ilustre historiador del derecho, científico (expresado en un lenguaje preciso, y en México, Aldus.
formando a través del tiempo un logos o len- autores el lenguaje no está sujeto al consenso o secular de grandes juristas, inspirados funda- no se refiere a una falta de erudición o a la pérdi- cierto modo esotérico) habremos retrocedido Palacios, L. E. (1949), “Bonald o la constitución natural
de las sociedades”, Revista de estudios políticos, vol.
guaje de consistencia lógica (extra-verbal), que al arbitrio, pues está entrañado en la naturaleza mentalmente en el derecho romano, en el de- da de elegancia retórica en los juristas, sino a la siglos de cultura jurídica y quizá iniciado nuestro XXV, núm. 45.
se ha plasmando en unas reglas de derecho o del hombre (Palacios, 1949: 57). A las posturas recho de gentes y el derecho común europeo. falta de lenguaje técnico que sirva para delimitar andar por la pendiente de la barbarie intelectual. Steiner, G. (2007), Los logocrátas, México, FCE/Siruela.

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Palabras Claves — Christian Descamps Christian Descamps — Palabras Claves

Interrogar al concepto
por Christian Descamps

de desarrollo* Filósofo y escritor francés.


Autor de varios libros sobre
economía y filosofía.

E
n su artículo “Rights and Capabilities”, Amartya que ofrece la economía clásica. En efecto, nos encontramos misma cantidad de carne, los ganaderos nómadas no podían mesurado (el monstruo no tiene armonía, como lo es el mo-
Sen citando a William James subraya irónicamente: frente a una aceleración de los costos del alimento, una adquirir cereales. En fin, estas cuestiones son actuales como vimiento de la bailarina cuando se vuelve muy rápido o muy
“Para volvernos sabios debemos descubrir lo que creciente desocupación, una caída brutal de los precios de lo muestra el crecimiento del hambre en Egipto, Haití y Costa lento). Con la generación se encuentran las leyes inmanen-
conviene valorizar, pero también lo que debemos los productos manufacturados; de cualquier modo, se trata d’Avorio en la primavera de 2008. tes de la vida, los misterios de la sustancia.
olvidar”. En este artículo pretendo discutir acerca del sen- de comprender cómo las poblaciones reaccionan a estos Al contrario, en el estado indiano de Maharastra, en 1973, Para Aristóteles se trata de pensar lo inmóvil (la meta-
tido del desarrollo, pero también sobre la adopción de las fenómenos. Es verdad que con frecuencia los campesinos el gobierno ha sabido crear, durante un periodo de gran física) pero también lo viviente, el movimiento (la física).
medidas políticas y las acciones públicas, ámbitos suscep- sufren más hambre que los ciudadanos; de hecho, las perso- sequía, más de cinco millones de trabajos temporales, con En este sentido, encontrar la armonía, en su noción casi
tibles de otorgar a este concepto una profundidad empíri- nas de las ciudades, un poco más ricas, tienen la posibilidad lo que pudo evitar el hambre. Proponerle a los ciudadanos musical, nos lleva a la phronésis, la sabiduría práctica. Esta
ca. Posteriormente, haciendo aún referencia a Sen, a este de adquirir las cuotas mínimas de alimento. En China, entre remedios contra la escasez, significa comprender la impor- última se conecta, como lo ha señalado Hannah Arendt,
economista filósofo, examinaré las capacidades (capabili- 1958 y 1961, las autoridades pretendieron dirigir la más tancia de las políticas de carácter público, como lo es la con la combinación de vita activa y vita contemplativa. Al
ties) de movilización, la posibilidad o no de anular nuestros alta cantidad de la producción hacia las grandes ciudades. creación del trabajo temporal. Sin embargo, estas formas de respecto, la participación en los asuntos de la ciudad (sólo
excesos económicos. De cualquier modo, no todos los ejemplos son negativos. regulación implican la existencia de un imaginario social ca- la actividad política me hace plenamente hombre), no se
Ha sido posible detener la escasez, que se distingue de la paz de favorecer una prensa libre, una educación que no sea encuentra en contradicción con la contemplación. La vida
desnutrición endémica, organizando una mejor repartición una simple alfabetización, elecciones no fraudulentas, una contemplativa nunca es permanente —ni entre los huma-
Reaccionar a la escasez de los recursos disponibles. Algunos países han sabido an- justicia relativamente integra, partidos de oposición activos. nos ni entre los dioses—. En efecto, es decisivo para su
ticipar los efectos creando más puestos de trabajo —por Dadas estas condiciones, ningún gobierno puede escaparse cabal cumplimiento, contemplar y participar en la vida de
Para nuestro autor, sólo determinadas regiones de India han consiguiente, el beneficio para las potenciales víctimas de a sanciones severas si no adopta las medidas para evitar el la ciudad. De este modo, es posible oponerse a la hybris, lo
sabido hacerle frente a los fenómenos de la escasez; tales una escasez por venir. hambre y los desastres. desmesurado. Ahora bien, el mundo contemporáneo que
experiencias no sólo llevan a asegurar las cantidades de ali- Recordemos que si la escasez con frecuencia está rela- valoriza el desarrollo en cuanto tal —el crecimiento de la
mento disponibles. Ante todo implican las “capacidades” de cionada con la sequía, con las inundaciones, con las guerras producción por la producción, el consumo ostentoso descri-
movilización que los derechos sustanciales pueden otorgar civiles, está vinculada también y de manera “natural” con los La noción de desarrollo to por Veblen—, ¿acaso no se ha formado alrededor de un
o no a los grupos más vulnerables. Hay que tomar en cuen- presupuestos de la miseria, y estos últimos son suficientes — imaginario económico atravesado por la hybris?
ta, además, el hecho de que durante las peores penurias en ausencia de la intervención pública y de poblaciones co- La noción de desarrollo deriva del griego physis (encon- Es necesario reconocer que el “desarrollo” actual de las
(por ejemplo, la de Irlanda en 1849) las exportaciones con- rrectamente informadas— para desorganizar por completo a tramos el término en Homero). Describe lo que crece, de- industrias, de la contaminación de cualquier tipo, acelera el
tinuaron. Desde esta perspectiva, descifrar las catástrofes los sectores de la distribución. En Bengala en 1943, el pesca- sarrolla, crea. Para los griegos (no es posible contentarnos desorden del planeta. Después de alguna catástrofe mun-
no significa contentarse puramente con las explicaciones do era un alimento de lujo, el empeoramiento de la relación con traducir physis con el latino natura; sin esta distinción dial, ¿no corremos el riesgo de formar un totalitarismo de
de intercambio entre el arroz y el pescado ha producido un no se comprende nada) la natura nos lleva a la generación, nuevo género, que será el único capaz de redistribuir autori-
* Traducción de Israel Covarrubias tipo particular de escasez. De igual modo, en Sahel, con la a aquello que participa en un desarrollo armonioso, sano, tariamente los recursos del planeta?

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Palabras Claves — Christian Descamps Christian Descamps — Palabras Claves

Ante todo es oportuno recordar con Aristóteles, menos de dos dólares al día (Mazoyer y Roudart, entendemos como desarrollo. Ahora sabemos La incorporación de los individuos lujo, las especias, las sedas, permitiendo acre-
en la Etica a Nicomaco, “que la riqueza no es 2005), existe un problema del agua.01 Debemos que un crecimiento eterno, indefinido, no es centar sus distinciones.
evidentemente el ‘Bien’ que buscamos, es sola- poner atención al hecho de que la esencia de compatible con el mantenimiento de los equi- Tomar en consideración, como nos invita Otra imagen que nos impide reflexionar sere-
mente una cosa útil, un medio con miras a otra la cantidad de agua bajo forma sólida, líquida librios ecológicos, para no hablar de los pro- Sen, el acceso al crédito, al micro-crédito, namente sobre el desarrollo es aquella de la cla-
cosa”. En la visión griega (para la oikonomia), o gaseosa siga estable (los proyectos de desa- blemas sociales. De cualquier modo, nuestro las inestabilidades políticas, las relaciones de sificación de las naciones consolidadas —cabal-
para una economía de las necesidades, existe linización del agua del mar son carísimos). Ni el imaginario, nuestras representaciones domi- dependencia respecto a los mercados mun- gando con ingenuidad en una pseudo-filosofía
un “suficiente”. Al contrario, para la “crematís- aire ni el agua se agotan cuantitativamente, sin nantes, se concentran sobre un acrítico “desa- diales, significa intentar tomar algo distinto de la historia— para las cuales existen algunas
tica” —el intercambio generalizado, y generali- embargo, su calidad se deteriora y rehabilitarlos rrollo económico”. de los individuos excluidos a nivel mundial. En naciones aún en “estadio de adolescencia”. En
zable como el del comercio— no existe medida; conlleva un costo. El agua ya tiene un precio, Pensemos en Adam Smith, el cual sostenía todos lados, el imaginario vinculado al lujo, a esta perspectiva, construir un indicador de de-
por lo tanto, en nuestros días, es evidentemen- el aire también, con el permiso de contaminar. —citando a Malebranche- que “todas nuestras los placeres costosos, a los comportamientos sarrollo humano (Sen ha participado en la elabo-
te que la “crematística” triunfa. Así pues, en Es una realidad que los problemas geopolíticos pasiones se justifican por sí mismas”. Somos frá- relativos a las adquisiciones (acquisitiveness), ración de esta idea en el ámbito de un programa
nuestro siglo, el crecimiento “en sí” es percibido de atribución del agua nos obligan a vivir sobre giles, pero muy a menudo capaces de raciona- refuerzan las desigualdades. de Naciones Unidas) quizá permitiría articular
como positivo. Con sabiduría, Aristóteles soste- una polvera. Incluso el petróleo es el corazón lizar nuestros más enloquecidos movimientos. Tomemos el ejemplo del parque público, un pensamiento que no sólo quede ligado al
nía que “el hombre de negocios es un ser fuera de nuestra hybris. Calcular en modo exacto los Ahora bien, si el desarrollo del mundo actual abierto a todos, la capacidad de un espacio consumo por habitante. Se trata, en todos los
de la naturaleza, ya que para él la riqueza es el costos del petróleo, sería como medir el precio sufre la dominación occidental, conviene no verde se multiplicará en relación a su utilización casos, de tomar en cuenta de manera propor-
bien supremo”. En efecto, para el filósofo grie- de los incidentes entre automóviles, la contami- cancelar la autoridad clásica ejercida en las privada. De cualquier manera, un parque pre- cional tanto las esperanzas de vida y educación
go, la economía no es simplemente “útil”, debe nación del aire y los gastos militares empleados sociedades tradicionales. En particular, es fun- supone una población educada, a fin de que no efectivas de los dos sexos; y aquí importa —si se
tener “otro fin que sí mismo”. En esta perspec- para el control de las áreas petroleras. damental avanzar las interrogantes en torno al sea degradado en el espacio de algunas horas. quiere “prolongar la ventaja de las posibilidades
tiva tenemos que proponer de nueva cuenta la valor de uso. No aceptemos, además, los pseu- En conclusión, una sabia gestión no se reduce ofrecidas a los individuos”— no conformarse
“ La riqueza no es cuestión de “la utilidad de lo útil”. Por su parte, do-efectos de una transferencia (trickle down jamás a una pura satisfacción de las necesida- con una simple alfabetización. Subrayemos otro
El desarrollo de las conciencias
evidentemente el «Bien» Martha Nussbaum, cercana a Sen, ha publicado effect), es decir, la creencia en un beneficio de- des, de otro modo nos quedamos prisioneros obstáculo. Con frecuencia se lee que el número
una obra titulada Nature, Function and Capa- rivado por un incremento de la riqueza mundial de una visión donde la política no es sino una de pobres ha disminuido en Asia. Esta constata-
que buscamos, es solamente bility. Aristotle on Political Distribution. En sín- El desarrollo de las conciencias, incluidas las que cabalgado (¿mágicamente?) ofrecería sus forma de organización que gestiona un “zooló- ción olvida que el resultado fue obtenido al pre-
una cosa útil, un medio tesis, estas cuestiones no son abstractas. Para conciencias desviadas, es sin duda deseable. migajas a los desheredados. Dadas estas causas, gico humano”. cio de un incremento de la contaminación, de las
convencernos es suficiente tomar en cuenta la Al ciudadano del siglo XVIII, Condorcet —a se trata de rechazar la visión de una economía Al respecto, desarrollar indicadores de de- desigualdades crecientes y de la destrucción de
con miras a otra cosa.” “formación” de millones de adolescentes —de diferencia de Malthus— propone que la tasa preocupada solamente por los individuos se- sarrollo no centrados sobre el producto interno los recursos culturales tradicionales. Joseph Sti-
adultscents— norteamericanos alimentados de fecundidad fuese bajada con el progreso parados de sus grupos sociales. De hecho, la bruto, significa intentar darle un contenido sus- glitz nos recuerda que los países necesitan tiem-
con hamburguesas, video juegos, telenovelas, y de la razón, de la contracepción. En suma, se verdadera pobreza es siempre relativa a una co- tancial a las políticas públicas. Bajo este aspec- po para desarrollarse; lanzarlos sin precaución
que pasan horas frente a la computadora en un trata de darnos los medios para evaluar lo que munidad; la miseria radical es la privación de las to, un análisis económico, sociológico, filosófico hacia un mercado financiero uniforme, significa
estado de semi-autismo (la No life). capacidades, para seguir el vocabulario de Sen. de los mecanismos de crecimiento deberá ser privarlos de aquello que el desarrollo puede
01 . Al respecto, el amplio desarrollo de los agro-car- Como los seres humanos no nacen ya vestidos, llevado a cabo país por país, región por región. iniciar, ya que las posibilidades de éxito nacen a
burantes —grandes consumidores de agua— corre el de igual modo no nacen ya dotados de dere- través de una adaptación razonable.
riesgo de exacerbar la penuria alimentaria ya existente.
¿Cuál crecimiento? En Europa, la Organización para la Cooperación y el De- chos; estos últimos provienen de nuestro incor- Se puede leer en Un otro mundo: “Si los países
sarrollo Económicos (OCDE) recuerda que se necesitaría poración en instituciones eficaces que puedan Los obstáculos a nuestra comprensión desarrollados estiman tener necesidad de un pe-
convertir el 70 por ciento de las tierras cultivadas para
Nos encontramos con las evidencias perturba- garantizar derechos y deberes (lo que no existe riodo de transición para abolir las subvenciones,
producir el 10 por ciento de las necesidades para trans-
doras que generalmente tenemos la tendencia a porte de rueda. Además, la solución del hambre en el en dos tercios del planeta). La desigualdad no No podemos conservar el modelo de un creci- es bueno que lo hagan suprimiendo toda ayuda
dejarlas como el polvo bajo un tapete. Sabemos mundo está amenazada por la conversión de tierras en puede ser reducida solamente a la desigualdad miento infinito en un mundo finito. Dicho esto, a los agricultores que ganan, por ejemplo, más
favor de los agro-carburantes. De tal modo, el cambio de
con seguridad que el estilo del desarrollo, de dirección de numerosas explotaciones en favor de los del ingreso, concierne también al acceso al cré- es necesario acordarnos de Braudel, quien de mil dólares, y estableciendo un techo a los
consumo de un europeo o norteamericano no bio-carburantes ha modificado las importantes zonas dito, al patrimonio, al empleo, al conocimiento. describe los mercados de la primera mundia- subsidios otorgados a cada agricultor, digamos,
de tierras cultivadas de la cadena alimentaria. El precio
puede ser exportado al mundo sin producir una Es fundamental comprender que la noción de lización, la del Renacimiento. Es decir, si los en cien dólares. Dado que la inmensa mayoría
de los productos de base alcanzan en Áfriza un nivel
explosión del planeta. Por lo tanto, no se trata, tal que un libro de aceite de palma cuesta tanto como capability desengancha el concepto de pobreza comerciantes venecianos, genoveses o pisa- de los habitantes de los países en vías de desa-
en una simple inversión, de hacernos partícipes un libro de gasolina. La ausencia de tierra, el enorme de una interpretación simplemente monetaria, nos hicieron fortuna, no fue solamente con el rrollo depende directa o indirectamente de la
consumo de agua, los riesgos del cambio climático, son
de un puro decrecimiento, sin preguntarnos por antes bien, la ubica sociológicamente en un ám- comercio de eso que les faltaba a la inmensa agricultura, eliminar las subvenciones y abrir los
dificultades vinculadas al crecimiento de los agro-carbu-
quién y por cuáles condiciones. En un planeta rantes, y merecen un debate preliminar y correctamente bito relacional en el nivel medio, dentro de una mayoría de los habitantes de este planeta, mercados agrícolas sería extremadamente be-
donde tres mil millones de habitantes viven con informado sobre la seguridad alimentaria. particular colectividad. vendían a las clases dominantes los bienes de néfico, en cuanto que subirían los precios. Todos

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Palabras Claves — Christian Descamps Christian Descamps — Palabras Claves

los países en vías de desarrollo, sin embargo, no multiplicado los efectos perversos de los mer- energía, el turismo de masa, el automóvil Sen describe en modo eficaz las capacidades pueblo sino por el nivel del sustrato económico. de que dan trabajo a la población. ¿Cómo ignorar
tendrían beneficio: los que son importadores de cados financieros al grado de colocar conside- individual, la publicidad, los embalajes, dar por movilizar. Entonces, se trata de no ser el En suma, si con la Teoría de los sentimientos hoy que un bien vendido a un precio global único
productos agrícolas sufrirían a causa de los altos rables sumas en un nanosegundo. A partir de impulso a la producción de bienes culturales esclavo de ninguno, se renueva aquí el ideal del morales yo tomo en consideración a los otros, tenga “valores” diferentes según si es producido
precios. Entre los países en vías de desarrollo, así una deficiencia monetaria de los subprime, se que no cuestan casi nada. El saber, el conoci- Iluminismo que Kant escribe: “la autonomía es ¿la visión del economista se apoya únicamente en el centro o en la periferia?
como entre sus poblaciones, se tendrían perde- ha pasado a una depreciación de las acciones miento —los libros de bolsillo o el software el proyecto del hombre para salir de la minoría sobre el egoísmo? En el fondo, hay que observar No existen respuestas simples a las inquie-
dores incluso en aquellos que puedan obtener de los bancos, que generó una crisis de liqui- libre, que son baratos—, el arte, pueden ser de la cual él es su responsable”. Sen muestra que se trata de interrogar la noción de utilidad… tudes abismales con que nos enfrentamos.
ventajas. Los agricultores verían su situación dez, la cual a su vez corre el riesgo de producir compartidos a condición que sea dirigido a que no es ingenuo, por consiguiente falso, su- En este sentido, Sen sostiene que es necesario Además, para ser exactos, estamos sin un aná-
mejorar, pero los trabajadores de las ciudades efectos de recesión fortísimos. una población educada. Como todos los estu- poner que los individuos, privados de influencia restablecer los vínculos entre ética y economía. lisis preciso de las relaciones costo/beneficio de
deberán pagar más por su alimentación. Para Estas dificultades —enormes— a menudo dios han demostrado, no existe una demanda social, tomen decisiones “racionales”02 con base En última instancia, es la ética que nos vuelve se- conservación de las culturas que son llamadas
resolver este problema de transición, los países son relegadas entre los aspectos técnicos de cultural bruta. En cada ámbito, cada obra de en información perfecta y perfectamente domi- res humanos, la preocupación (“care”) que salva tradicionales. Dicho esto, una evaluación efecti-
industrializados podrían proveer una ayuda a los las páginas económicas, en el momento en el arte y cada forma nueva crea e inventa en nables. En este sentido, bien entendido, sería la carrera choca con los mecanismos “darwinia- va implicaría una capacidad de las poblaciones
países en vías de desarrollo durante el periodo cual por todas partes tiene espacio la publici- cada ocasión su audiencia y sus destinatarios. tonto no comprobar ciertos efectos perversos nos” de selección. para entrar en el campo de la discusión pública,
de asentamiento: una pequeña fracción de dad por los 4 X 4, por las televisiones de pan- En breve, reflexionar sobre un desarrollo de la globalización. Las subvenciones de los con los representantes, y estar en grado de argu-
aquello que ellos dispensan hoy en subvencio- talla plana o por las vacaciones exageradas, controlado no significa simplemente valori- agricultores del norte tienen un efecto destruc- mentar seriamente. En síntesis, luchar contra la
nes agrícolas bastaría” (Stiglitz, 2007: 135-136). dependientes del aire acondicionado. Forma- zar el tiempo liberado por el trabajo, ya que tivo para los agricultores del Tercer mundo a Salir del economicismo industrialización del deseo, contra la de-sublima-
Por su parte, el mismo Stiglitz nos recuerda la das en las “business schools”, las pseudo-élites este último no respecta evidentemente la quienes les venden el extra de cereales y de bo- ción en marcha significa un intento por poner en
manera en que el Fondo Monetario Internacional de la guerra económica presentan los costos, economía de mercado. vinos. Por ejemplo, en Camerún los productores Citando a Aristóteles, Sen encuentra la cuestión acción mecanismos de regulación ética y política.
ha impedido a Etiopía utilizar la ayuda internacio- mientras en los países del sur comparten el de aves se han movilizado con éxito contra la de la “buena vida”. El estagirita condena el inter- Para hacerlo, conviene que “los economistas pu-
nal para construir escuelas, con el pretexto —ter- imaginario de un crecimiento desmedido. A ni- importación a bajo precio de aves congeladas. cambio puro, este arte de adquirir una riqueza ros” renueven las bases reflexivas de su discipli-
giversado, pero ortodoxo “económicamente”— vel mundial, ahí donde es posible, el consumo La noción de capacidad Las descripciones empíricas alcanza el co- sin límites. Ahora bien, nuestra ausencia de lí- na. En verdad nada está aún perdido. m
que los financiamientos no son para sostener los gira al máximo en la irresponsabilidad absoluta razón de la reflexión teórica. Por su parte, es mites, nuestro “economicismo”, aceptando con
proyectos locales. De todas formas, si es correcto de los consumidores, los cuales ignoran todos Afrontemos la noción de “capability”, esta “ca- apoyándose sobre Adam Smith y su Teoría de los ingenuidad una economía como categoría sepa-
decir que un determinado número de Estados los fenómenos de toxicidad planetaria. pacidad” de movilizarse, de realizar cambios. sentimientos morales, que Sen cuestiona la lec- rada merece un serio examen. Sabemos que es
del Tercer mundo se han construido sobre los Sen nos interesa porque, en tanto hindú, sabe tura demasiado superficial de las Investigacio- simplista suponer a los individuos indemnes de Bibliografía
escombros de los poderes tradicionales —que re- describir las experiencias logradas. Así, en su nes sobre la naturaleza y las causas de la riqueza cualquier tipo de influencia social. Sin embargo,
fuerzan el clientelismo y la corrupción— también ¿Salir de la hybris? país de origen, la revolución agraria ha tenido, de las naciones. Se sabe que Smith condena a los los economistas “serios” piensan en decisiones Arendt, H. (2007), Condition de l’homme moderne, París,
es posible afirmar que la disminución del gasto en más regiones, efectos reales; sin embargo, especuladores, alrededor de los cuales, por otra “racionales” tomadas a partir de una informa- Calmann Lévy.
Aristóteles (2004), Éthique à Nicomaque, París,
en educación y salud ha generado en todos lados El proyecto de una sociedad autónoma signifi- no ha dado resultados si no son comprendidos parte, Smith economista no hace ningún esfuer- ción perfecta. Está “fuera de toda proporción” Flammarion.
el empobrecimiento de los más débiles. ca subrayar el desafío de una economía que ha en el interior de un determinado ámbito, es de- zo de comprensión conceptual. En efecto, en exigir a los accionistas financieros el ceder un Braudel, F. (1969), Écrits sur l’histoire, París, Flammarion.
Foucault, M. (1994), Dits et écrits, París, Gallimard.
Aún más, ningún continente es virtuoso, re- salido de la hybris, para estar en grado de com- cir, en el interior de un Estado con autoridades Smith, el análisis político sufre un desplazamien- poco más, lo que permitiría el incremento de
James, W. (2006), Introduction à la philosophie, París, Les
cordemos una situación que no es seguramente prender lo excesivo. Recordemos que Etiopía y locales en grado de ofrecer a los pequeños agri- to radical. De hecho, para este autor la repú- sus riquezas. Por ejemplo, especulando sobre el empêcheurs de penser en rond.
confortable, es decir, el 40 por ciento del ahorro Somalia exportaban —a pesar de sus recientes cultores la posibilidad de acceder al microcré- blica no es definida por las “competencias” del mercado alimentario, los operadores de las bol- Kant, I. (1965), “Réponse à la question: qu’est-ce les
Lumières?”, en I. Kant, La philosophie de l’histoire,
africano está en la actualidad colocado sobre carencias— alimentos para animales domés- dito y a las herramientas modernas. Bajo este sas de valores no dejan, a pesar de la crisis, de París, Gonthier.
los mercados financieros internacionales. En el ticos. Además, cada día los cangrejos daneses aspecto, la extensión del ganado lechero ha 02 . Si no queremos volvernos “idiotas racionales”, pri- inventar productos que están en grado de crecer Mazoyer, M., y L. Roudart (dir.) (2005), La fracture agricole
sioneros de una concepción del individuo mudo en et alimentaire mondiale. Nourrir l’humanité aujo-
mismo sentido, hay que tener presente la ma- son desollados en Marruecos (donde la mano contribuido a mejorar las razones alimentarias más del diez o quince por ciento al año.
las confrontaciones de intereses puramente egoístas, urd’hui et demain, París, Universalis.
nera con la cual, en muchos países africanos, los de obra es menos cara), para regresar en la mis- de una parte notable de la población. es necesario poner en discusión la idea simple de una Debemos tomar en cuenta que “los árboles Nussbaum, M. (1986), Nature, Function and Capability:
productos de importación —chinos, por ejem- ma noche sobre el mercado danés. Imaginar Enfrentemos otro tipo de problema. Por “racionalidad a-histórica”, pura e única. Tomemos algún no tocan el cielo”. Sin embargo, siguen hablan- Aristotle on Political Distribution, Mimeographed,
ejemplo en préstamo de Michel Foucault. La concepción Brown University.
plo— son vendidos a costos inferiores al precio una “impronta ecológica” vivible presupone ejemplo, la salida de la crisis de Corea ha sido do, como si nada hubiera pasado, de desarrollo
del papel del Estado depende de situaciones largamente Sen, A. (1984), “Rights and Capabilities”, en A. Sen, Re-
de producción local, lo que causa una desocu- una reflexión sobre y desde los organismos de posible con base en las “capacidades” educati- históricas. En el siglo XVI, el jefe de Estado es concebido sin movilizar nuestras conciencias para poner en sources, Values and Development, Harvard, Harvard
pación catastrófica. regulación internacionales. vas puestas en acción por una larga fracción de como un pastor que guía al rebaño de ovejas a las cuales entredicho esta noción. Salir del economicismo University Press.
debe cortar la lana, para repartirla. En el siglo XVII, el Rey Smith, A. (1970), Théorie des sentiments moraux, Londres,
Por lo tanto, pobres como ricos, el modelo La puesta en acto de este “programa” la población. Al respecto, Sen utiliza la expre- es considerado como una guía, responsable de la ética significa relanzar la discusión de los criterios de Penguin Book.
de crecimiento del norte se vuelve una forma sería, extraordinariamente compleja. Por el sión de empoderamiento. Se trata de medir en de sus súbditos. Del siglo XVII al XIX, los jefes de Estado la justicia, del bien, de lo aceptable. Deberíamos Smith, A. (1976), Recherches sur la nature et les causes de
serán responsables de los flujos económicos. En la con- la richesse des nations, París, Gallimard.
de dictadura potente. ¿Cómo olvidar que en momento, sabemos un determinado número el terreno concreto, las capacidades de libertad preguntarnos si nuestro modelo de desarrollo
cepción del Estado asistencial del siglo XX, los respon- Stiglitz, J. (2007), Un autre monde. Contre le fanatisme du
Estados Unidos las administraciones no dejan de cosas, por ejemplo, desde ya convendría real en contextos en grado de definir el desarro- sables son obligados a gestionar, de la mejor manera, la tiene algún sentido. Dejemos de legitimar las pro- marché, París, Fayard.
de endeudarse? La crisis de los subprime ha reducir los transportes, los consumos de llo en el interior de un ambiente preciso. existencia de sus ciudadanos. ducciones superfluas (o nocivas) con el pretexto Veblen, T. (1970), Théorie de la classe de loisir, París, Gallimard.

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