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“Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional”

FACULTAD DE INGENIERÍAS Y
ARQUITECTURA
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE INGENIERÍA
CIVIL

TRABAJO DE INVESTIGACION

 CATEDRA : Mecánica de Suelos

 CATEDRÁTICO : Ing. Arturo F. Godoy Pereyra.

 SEMESTRE ACADÉMICO : 2018-I

 CICLO :V

 ALUMNO : - Marcilla Manco, Johann.

ICA – PERÚ
2018
FORMACIÓN DEL SUELO

La formación del suelo es el proceso simultáneo al del desenvolvimiento de una


sucesión primaria. Comienza con procesos físicos de fragmentación
relacionados con la meteorización de la roca inicial o roca madre.

La meteorización puede ser:

- Física o mecánica: por fragmentación de la roca madre, por procesos físicos


como las variaciones de temperatura.

- Química: por reacciones químicas de los minerales iniciales como en el caso


del feldespato del granito que se convierte en arcilla.

- Biológica: por la transformación de los restos vegetales en materia orgánica


descompuesta, que origina la capa de humus. Este proceso lo realizan los
organismos descomponedores: bacterias y hongos.

Los primeros organismos capaces de vivir sobre una roca poco o nada alterada
son los líquenes. Estos organismos contribuyen a la meteorización de la roca
debido al dióxido de carbono que desprenden que, mezclado con el agua, forman
ácido carbónico que ataca a las rocas. Los restos orgánicos de los líquenes se
mezclan con partículas minerales y comienzan a formar suelo fértil.

A medida que la alteración de las rocas progresa, vegetales cada vez más
complejos, como los mofos, los helechos y otras plantas crecen. Sus restos
contribuyen en su mayoría a la materia orgánica a formar una capa cada vez
mayor de humus.

Cuando esta capa desaparece, bien por causas naturales o provocadas, el suelo
se erosiona muy rápidamente y pierde las calidades que le permiten el
desenvolvimiento de la vegetación.
SUELOS RESIDUALES
Los suelos residuales se originan cuando los productos de la meteorización no
son transportados como sedimentos, sino que se acumulan en el sitio en que se
van formando. Si la velocidad de descomposición de la roca supera a la de
arrastre de los productos de la descomposición se produce una acumulación de
suelo residual. Entre los factores que influyen en la velocidad de alteración de la
naturaleza de los productos de la meteorización están el clima (Temperatura y
lluvia), la naturaleza de la roca original, el drenaje y la actividad bacteriana.

El perfil de un suelo residual puede dividirse en tres zonas: a) la zona superior,


en la que existe un elevado grado de meteorización, pero también cierto arrastre
de materiales; b) la zona intermedia en cuya parte superior existe una cierta
meteorización, pero también cierto grado de deposición hacia la parte inferior de
la misma; y, c) la zona parcialmente meteorizada que sirve de transición del suelo
residual a la roca original inalterada.

Los suelos residuales se desarrollan principalmente, en condiciones tropicales


húmedas, de meteorización química intensa. Algunos autores los denominan

“suelos tropicales”; sin embargo, debe tenerse en cuenta que los suelos

Residuales también se encuentran en zonas no tropicales, aunque en menor


proporción.

Las propiedades de los suelos residuales varían de una región a otra, debido a
la naturaleza heterogénea de los ambientes tropicales. La meteorización está
controlada por el clima regional, el relieve y la litología de la roca y estos

Factores varían de sitio en sitio.


El comportamiento de los suelos residuales y las rocas blandas en el caso de los
deslizamientos, difiere del de las rocas duras y del de los suelos Transportados.
SUELOS TRANSPORTADOS
Se formaron por meteorización de la roca en un lugar y posterior transporte a
otro lugar por agentes externos que podrían ser: agua, glaciares, viento y
gravedad. Los depósitos transportados por el viento, glaciares y agua están
ampliamente repartidos, aunque en el sentido estricto de la palabra estos son
depósitos transportados hace tanto tiempo, que se ha producido algunos o
bastantes modificaciones en las condiciones presentes, el suelo endurecido está
sometido a meteorización produciendo un material que es más residual que
transportado.

Estos suelos han sufrido un proceso de formación tal como los suelos residuales
y luego han sido trasladados y depositados en el lugar donde actualmente se
encuentran. El traslado de sedimentos lo realizan los llamados agentes
transportadores, tales como el agua, hielo, viento y la gravedad. Dependiendo
del tipo de agente las partículas son afectadas especialmente en

cuanto a su tamaño forma y textura tal como se indica en la tabla.


FASES DEL SUELO

La fase sólida
Los minerales constituyen la base del armazón sólido que soporta al suelo.
Cuantitativamente en un suelo normal la fracción mineral representa de un 45-
49% del volumen del suelo. Pero dentro de la fase sólida constituyen, para un
suelo representativo, del orden del 90-99% (el 10-1% restante corresponde a la
materia orgánica). La fase sólida representa la fase más estable del suelo y por
tanto es la más representativa y la más ampliamente estudiada. Es una fase muy
heterogénea, formada por constituyentes inorgánicos y orgánicos.

Los suelos se forman a partir de una serie de interacciones entre la roca madre,
cuyo papel es estático pero que sufre transformaciones provocadas básicamente
por factores exógenos, el agua en sus diferentes estados, el aire, los seres vivos
y la acción del hombre, si éste participa con sus actuaciones (por ejemplo, a
través de la contaminación).

La fase liquida
Se caracteriza por su variabilidad en el espacio y por el tiempo, tanto a nivel
cualitativo como cuantitativo. Esta variabilidad está condicionada por la
propiedad específicas de esa fase liquida, por las características de los espacios
en que se encuentra y por las propiedades del suelo que la sustenta.

La dinámica general del agua en el suelo, está relacionada con el exterior en lo


que se refiere a los aportes, como son las fuentes, la lluvia o la infiltración, y en
lo que se refiere a las pérdidas, como son la evaporación o la alimentación de
las aguas subterráneas (acuíferos y corrientes). Ambos intercambios constituyen
el balance hídrico, que tiene como reflejo por una parte el sistema suelo-
vegetación-atmósfera-suelo, y por otra la gestión natural, que comprende, entre
otras cosas, el almacenamiento o retención en el suelo, indispensable para las
plantas y para la hidrológica, y el suministro de líquido a los acuíferos (Seoánez
Calvo M.; 1999).
Los suelos de la región, presentan marcado déficit hídrico, como se verá en la
sección 2.5 Sitios de estudio seleccionados.

El líquido del suelo es fundamentalmente una solución acuosa, y por ello, y al


contener sustancias en solución, se le llama solución del suelo. Las soluciones
del suelo proceden de la alteración de los minerales y de la materia orgánica.

El agua ejerce importantes acciones, tanto para la formación del suelo (interviene
decisivamente en la meteorización física y química, y translocación de
sustancias) como desde el punto de la fertilidad.

La fase líquida circula a través del espacio poroso, quedando retenida en los
poros del suelo; está en constante competencia con la fase gaseosa. Los
cambios climáticos estacionales, y concretamente las precipitaciones
atmosféricas, hacen variar los porcentajes de cada fase en cada momento.

La fase gaseosa
Es la mezcla de gases que ocupa los espacios que la fase liquida deja libres en
la porosidad de suelo. Debido a sus características intrínsecas como fluido, la
fase gaseosa presenta una marcada similitud con la fase liquida del suelo, sobre
todo en lo que se refiere a su dinámica, aunque tiene algunas diferencias con
respecto a ésta.

La atmósfera del suelo está condicionada por la dinámica de los procesos


biológicos que se producen en relación a ella, y que están determinados por el
consumo de oxígeno y por la producción de CO2 que realizan los
microorganismos y las plantas durante sus procesos de oxidación.

Los distintos procesos biológicos que se producen en el suelo hacen que la fase
gaseosa se encuentre sometida a constantes variaciones en su composición. A
consecuencia del incremento en la proporción de determinados gases, paralelo
al descenso de las proporciones de otros, se produce un desequilibrio entre la
composición de la atmósfera del suelo y la del exterior, ambas en contacto
directo, compensado por una serie de intercambios entre una y otra que permiten
una homogeneización de la composición, y cuya función ultima es permitir
asegurar la vida de los organismos del suelo.
Un suelo en capacidad máxima no contendrá fase gaseosa mientras que otro en
punto de marchitamiento presentará valores muy altos. En condiciones ideales
la fase atmosférica representa un 25% del volumen total del suelo. Se admite
que un porcentaje de aire del 10% es insuficiente. La fase gaseosa del suelo se
supone que tiene una composición parecida a la del aire atmosférico (oxigeno,
nitrógeno, co2, vapor de agua).

GRANULOMETRIA
La granulometría o número de malla es la distribución del tamaño de un grano
que incluyen arenas, gravas, carbón activado, antracita, zeolita y una amplia
gama otros medios granulares.

Típicamente la granulometría esta expresada en la prueba (U.S. Standard Sieve)


con ayuda de una criba o pila de mallas o tamices.

El cribado es un método de separación de una mezcla de granos o partículas en


2 o más fracciones de tamaño, los materiales de gran tamaño son atrapados por
encima una malla, mientras que los materiales de tamaño menor pueden pasar
a través esta y retenidos por otras mallas inferiores.

Las mallas o tamices se pueden utilizar en las pilas, para dividir los granos en
varias fracciones de tamaño y por lo tanto determinar las distribuciones de
tamaño de partícula.

Las mallas o tamices se utilizan generalmente tamaño de partículas mayores


que aproximadamente 50 micras (0,050 mm).

Cada malla o tamiz es representado por un número que indica la cantidad de


hilos cruzados por cada pulgada cuadrada, por ejemplo: la malla número 8 tiene
8 hilos verticales 8 hilos horizontales formando una cuadrícula por cada pulgada
cuadrada.

Las granulometrías de los medios granulares utilizados en el tratamiento de agua


se expresan en dos cifras, por ejemplo, un carbón activado de malla o
granulometría 8 x 30 y quiere decir que es un rango de partículas que pasan por
la malla número 8 (2.38 mm) y retenidas en la malla número 30. Lo que indica
que la granulometría o el rango de partículas es de 2.38 mm hasta 0.595 mm.
Tabla de conversión de número de malla (U.S. Standar Sieve) a milímetros y pulgadas

Número Malla

(U.S. STD. Sieve) Abertura (mm) Abertura (pulg)

4 4.76 0.187

5 4.00 0.157

6 3.35 0.132

8 2.38 0.0937

10 2.00 0.0787

12 1.68 0.0661

14 1.41 0.0555

16 1.19 0.0469

18 1.00 0.0394

20 0.841 0.0331

25 0.707 0.0278

30 0.595 0.0234

35 0.500 0.0197

40 0.420 0.0165

45 0.354 0.0139

50 0.297 0.0117

60 0.250 0.0098

70 0.210 0.0083

80 0.177 0.0070

100 0.149 0.0059

200 0.074 0.0029

325 0.044 0.0017

400 0.037 0.0014


SISTEMA UNIFICADO DE CLASIFICACIÓN DE SUELOS

El Sistema Unificado de Clasificación de Suelos - SUCS (Unified Soil


Classification System (USCS)) es un sistema de clasificación de suelos usado
en ingeniería y geología para describir la textura y el tamaño de las partículas de
un suelo. Este sistema de clasificación puede ser aplicado a la mayoría de los
materiales sin consolidar y se representa mediante un símbolo con dos letras.
Cada letra es descrita debajo (con la excepción de Pt). Para clasificar el suelo
hay que realizar previamente una granulometría del suelo mediante tamizado u
otros. También se le denomina clasificación modificada de Casagrande.

Si el suelo tiene entre un 5-12% de finos, pasantes del tamiz #200 se considera
que ambas distribuciones de granos tienen un efecto significativo para las
propiedades ingenieriles del material. Estaríamos hablando por ejemplo de
gravas bien graduadas, pero con limos. En esos casos se recomienda usar doble
notación, por ejemplo: GW-GM correspondiente a "grava bien graduada" y
"grava con limo"

Si el suelo tiene más del 15% del peso retenido por el tamiz #4 (R#4 > 15%), hay
una cantidad significativa de grava, y al sufijo "con grava" se le puede añadir el
nombre del grupo, pero el símbolo del grupo no cambia. Por ejemplo, SP-SM con
grava se refiere a "Arena pobremente graduada con limo y grava"
Divisiones mayores Símbolo Nombre del grupo
del grupo

Suelos Grava grava limpia menos GW grava bien


granulares > 50% de la fracción del 5% pasa el graduada, grava
gruesos gruesa retenida en el tamiz nº200 fina a gruesa
más del 50% tamiz nº4 (4.75 mm)
retenido en el
tamiz nº200 GP grava pobremente
(0.075 mm) graduada

grava con más de GM grava limosa


12% de finos
pasantes del tamiz
nº 200 GC grava arcillosa

Arena Arena limpia SW Arena bien


≥ 50% de fracción graduada, arena
gruesa que pasa el fina a gruesa.
tamiz nº4

SP Arena pobremente
graduada

Arena con más de SM Arena limosa


12% de finos
pasantes del tamiz
nº 200 SC Arena arcillosa

Suelos de grano Limos y arcillas inorgánico ML limo


fino límite líquido < 50
más del 50%
pasa el tamiz CL arcilla
No.200

orgánico OL Limo
orgánico, arcilla
orgánica

Limos y arcillas inorgánico MH limo de


límite líquido ≥ 50 alta plasticidad,
limo elástico

CH Arcilla de alta
plasticidad

orgánico OH Arcilla orgánica,


Limo orgánico

Suelos altamente orgánicos Pt turba


Clasificación AASHTO

El sistema de clasificación AASHTO (American Association of State Highway and


Transportation Officials) (Designación ASTM D-3282; método AASHTO M145)
es uno de los primeros sistemas de clasificación de suelos, desarrollado por
Terzaghi y Hogentogler en 1928. Este sistema pasó por varias revisiones y
actualmente es usado para propósitos ingenieriles enfocados más en el campo
de las carreteras como la construcción de los terraplenes, subrasantes,
subbases y bases de las carreteras. Sin embargo, es necesario recordar que un
suelo que es bueno para el uso de subrasantes de carreteras puede ser muy
pobre para otros propósitos.

Este sistema de clasificación está basado en los resultados de la determinación


en laboratorio de la distribución del tamaño de partículas, el límite líquido y el
límite plástico.

La evaluación de los suelos dentro de cada grupo se realiza por medio de un


índice de grupo, que es un valor calculado a partir de una ecuación empírica. El
comportamiento geotécnico de un suelo varía inversamente con su índice de
grupo, es decir que un suelo con índice de grupo igual a cero indica que es
material “bueno” para la construcción de carreteras, y un índice de grupo igual a
20 o mayor, indica un material “muy malo” para la construcción de carreteras.

Los suelos clasificados dentro los grupos A-1, A-2 y A-3 son materiales
granulares de los cuales 35% o menos de las partículas pasan a través del tamiz
Nº 200. Los suelos que tienen más del 35% de partículas que pasan a través del
tamiz Nº 200 se clasifican dentro de los grupos de material fino A-4, A-5, A-6 y
A-7. Estos suelos son principalmente limo y materiales de tipo arcilla.
RELACIONES VOLUMÉTRICAS Y GRAVIMÉTRICAS

En general, un suelo se compone de un sistema de partículas sólidas y otro


sistema de huecos y vacíos, como se muestra en la figura 0. Las partículas
sólidas están formadas por diferentes minerales y materia orgánica, mientras que
el sistema de vacíos puede estar ocupado parcial o totalmente por aire, agua,
materia orgánica, y otros gases o líquidos.

La materia orgánica está formada por los residuos de plantas, animales y


microorganismos, y la respiración de estos últimos produce dióxido de carbono
(CO2). Aunque el porcentaje de la materia orgánica contenida en el suelo es, en
general, bajo (<6%), su influencia en el comportamiento del suelo es importante,
ya que puede proporcionar cementación entre partículas minerales e
incrementar la capacidad de retención del agua (aumento en el contenido de
agua). En un esquema idealizado de una muestra de suelo, el espacio de vacíos
está formado por un espacio lleno de aire y por otro saturado de agua. De dicho
esquema o diagrama de fases se deducen las relaciones volumétricas y
gravimétricas. Así, si el volumen total de una muestra de suelo V está constituido
por el volumen de sólidos Vs y por el volumen de vacíos Vv. a su vez, el volumen
de vacíos está conformado por el volumen de agua Vw y el volumen de aire Va.
Esto se expresa como:

V = Vv + Vs = Va + Vw + Vs, de donde, Vv = Va + Vw
Las relaciones entre volúmenes usadas frecuentemente en mecánica de suelos
son la porosidad (porosity), la relación de vacíos (void ratio) y el grado de
saturación (degree of saturation), las cuales se definen a continuación.
La porosidad n es la relación entre el volumen de vacíos y el volumen total. Se
expresa como un porcentaje y puede varia de 0% (sólo fase sólida) a 100%
(espacio vacío).

n = (Vv / V) x 100%

La relación de vacíos e es la que se establece entre el volumen de vacíos y el


volumen de sólidos. Puede varia teóricamente de 0 a ∞.

e = Vv / Vs

El volumen específico v se representa con la expresión v = 1 + e.

El grado de saturación S es la relación entre el volumen del agua y el volumen


de vacíos. Se expresa como porcentaje. Esta relación puede variar entre 0%
(suelo seco) y 100% (suelo totalmente saturado).

S = (Vw / Vv ) x 100%

El contenido de agua w de una muestra de suelo se define como la relación entre


el peso del agua y el peso de la materia sólida. Se expresa como un porcentaje.
Esta relación puede varia teóricamente de 0 a ∞.

w = (Ww / Ws) x 100%

Es conveniente mencionar aquí, que existe otra definición relacionada con el


contenido de agua de una muestra de suelo, denominada contenido de agua
volumétrico θ, el cual se define como la relación entre el volumen de agua y el
volumen total.

θ = (Vw / V) x 100%
La densidad de masa o densidad ρ se define en física como la masa por unidad
de volumen. Sus unidades en el Sistema Internacional de unidades SI son
kilogramos por metro cúbico (kg/m^3). La densidad del agua ρw es 1 gr/cm^3 a
4°C.