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Minería e Inversión en Educación;

Los beneficios que puede ofrecer una mujer más educada a sus hijos, desde que nacen y durante su
crianza, hasta el potencial producto, creativo o competitivo de una economía con mayores niveles
educativos, son claros indicadores de la necesidad de invertir en educación para el desarrollo de los
pueblos.
Una educación adecuada, además de ser un derecho universal, es reconocida como uno de los
principales factores de desarrollo humano, que permite luchar contra la pobreza y la exclusión social.
En consecuencia, en Perú, el Acuerdo Nacional ha establecido la meta de una asignación
presupuestal equivalente al 6% del PBI, sin embargo, de acuerdo a la información disponible, los
recursos asignados en el presupuesto nacional a educación solo alcanzarían a un equivalente al 3%
del PBI nacional, con las consecuentes brechas de cobertura, deficiencias en infraestructura y
contenidos, así como contrastes por zonas geográficas.
El Informe de Desarrollo Humano que elabora el PNUD, nos muestra que al 2017 tan solo el 60.3%
de los jóvenes peruanos entre 17 y 19 años concluyen la secundaria. Este ratio o mejora a 72.0% en
zonas urbanas, pero se reduce hasta 36.0% en las zonas rurales. Esto significa que nacer en zonas
rurales en Perú representa tener la mitad de posibilidades de acceder a los beneficios que puede
brindar la educación, y no estamos hablando de calidad. Esta condición se agudiza al considerar el
género, pues solo un 33.0% de las mujeres en zonas rurales concluyen la secundaria entre los 17 y
19 años. De ahí la importancia de los aportes a la educación con criterios de equidad de género, en
las zonas rurales.

En principio, los padres son los primeros interesados en la educación de sus hijos, en función a que
el logro educativo que alcancen los hijos les va a permitir a acceder con mayores o menores
oportunidades para su desarrollo. Pero la pobreza y la misma ignorancia afectan esta condición.

En razón a que todo ser humano tiene el derecho a recibir una buena educación, el Estado en sus
diferentes estamentos, y no solo el Ministerio de Educación, debe garantizar condiciones para una
adecuada educación universal, más aún, también debería preocuparse por el logro educativo de su
oferta educacional, en tanto condiciona el desempeño socio-económico de la población. Semejante
razonamiento corresponde a la sociedad civil en razón de su búsqueda del bienestar y desarrollo de
los pueblos. Sin embargo, en el caso del Estado, nuevamente la restricción de recursos, así como la
burocracia y la gestión educativa son grandes limitantes.

Las empresas también debieran estar interesadas en la educación, no solo por consideraciones de
responsabilidad social, sino por criterios agregados de sostenibilidad, en función a que las
condiciones de competitividad del mundo globalizado exigen sociedades educadas, capaces de
producir eficientemente no solo bienes materiales, sino conocimiento que genere valor. En el año
1993, Sulmont y Valcárcel en su obra “Vetas de futuro: educación y cultura en las minas del Perú”,
nos hablan de cómo las familias mineras andinas se abren a la modernidad y el progreso gracias al
acceso a la educación que le ofrecen las empresas mineras.
Más adelante en el 2,000, García, Chacaltana y Espino, al evaluar los indicadores relativos a políticas
laborales, muestran cómo los obreros mineros son los que reciben mayor capacitación y formación.

Actualmente, cuando revisamos el aporte del sector empresarial minero en educación encontramos
desarrollos institucionales como Tecsup o Cetemin, entre otros, que surgieron por iniciativa de grupos
empresariales mineros, y mantienen su vigencia bajo una gestión privada con muy buenos
resultados. Es más, hace unos años se ha creado la asociación Empresarios por la Educación, que
congrega a un grupo de empresas con el objetivo de implementar proyectos educativos propios, así
como coordinar y articular iniciativas específi cas de algunas empresas.

En términos más específicos, en los últimos años encontramos dos vertientes empresariales mineras
de apoyo directo y descentralizado al tema educación. El Programa Minero de Solidaridad con el
Pueblo (PMSP) que involucra a 40 empresas mineras, y las inversiones que realizan las empresas
directamente en coordinación de las localidades y regiones que las acogen, lo que involucra a más
de 250 empresas minera.

En el caso del PMSP, más conocido como el Aporte Voluntario Minero, encontramos que, de acuerdo
al reporte de abril 2011, de las diferentes categorías establecidas para el uso de los recursos del
PMSP, educación es el segundo rubro en importancia, con un nivel de ejecución desde el 2007 de
217 millones de soles, distribuidos en 18 departamentos, a través de 585 proyectos. Estos aportes
cubren aspectos que van desde infraestructura, equipamiento y mejora en la gestión de los centros
educativos, hasta aportes a mejorar los contenidos educativos. En términos relativos, educación
representa el 18.7% del total de proyectos realizados por el PSMSP, con un pendiente de ejecución
en el rubro de 32.8%, de acuerdo a niveles de aporte ya comprometidos.

En cuanto a la inversión directa de las empresas en educación, gracias a la Declaración Anual


Consolidada (DAC) que realizan las empresas mineras al Ministerio de Energía y Minas, podemos
encontrar, entre otros rubros de interés sectorial, la inversión social que realizan las empresas
mineras cada año, proyecto por proyecto desde el año 2007. De acuerdo a esta información,
observamos que la inversión en educación realizada por las empresas mineras fue de 120 millones
de soles, para el periodo que va del 2007 al 2010. Este monto representó un 11.5% de la inversión
social de las empresas mineras en dicho periodo.

En términos geográficos, la inversión en educación realizada directamente por las empresas mineras
involucra 22 departamentos, siendo Apurímac, Cajamarca y La Libertad, los que registran mayores
niveles de inversión. A nivel más desagregado, encontramos 212 distritos como benefi ciarios de la
inversión minera en educación, destacando entre estos, por obvias razones,
los distritos rurales de la sierra, y entre estos: Coyllurqui y Challhuahuacho en Cotabambas,
Apurímac; Cajamarca y Huasmín de Celendín, en Cajamarca; Parcoy de Pataz y Usquil de Otuzco,
en La Libertad; y Simón Bolívar en Pasco.

Si acumulamos los recursos orientados por las empresas mineras a educación, tanto por el PMSP
como por aportes directos, obtenemos un monto de 337 millones de soles, invertidos a lo largo y
ancho del territorio nacional, en el periodo 2007-2010. Sin embargo, como ocurre con casi todo la
inversión social minera, que bajo el mismo criterio y para el mismo periodo, representa un monto de
2,196 millones de soles, esta pareciera no gozar del reconocimiento agregado de la sociedad
peruana, pese a la importancia de la contribución y el esfuerzo que significa.

Que falta hacer...


Es inconcebible, en tiempos actuales de globalización, dentro de una área geográfica definida como
Distrito, Provincia o Región coexistan dos entes "Empresa minera" y "Gobierno Local/Regional"
ejecutando proyectos/programas de inversión con diferentes líneas de acción y criterios divergentes;
la empresa por coerción y con un plan cortoplacista; y las autoridades por mantenerse en el poder.

La empresa minera complementado con su política del buen vecino, en la búsqueda de un desarrollo
corporativo "Estado-Empresa-Población", debería participar en las actividades del gobierno
Local/Regional según le corresponda, en la elaboración de planes de desarrollo / estratégico, para
lograr bajo una sola visión, un desarrollo sostenible progresivo, coherente y duradero en el tiempo y
en aproximación perenne y consentida con la población dentro de su zona de explotación.

Es importante que la empresa minera disponga de un plan estratégico a mediano y largo plazo con
conocimiento y aceptación de la población y autoridades de los proyectos y /o programas de
presencia local y regional; sus actividades no deben circundarse en el corto plazo, propensos a las
presiones de los grupos de interés.

Es de soslayar, cuando la empresa minera concluye con su actividad minera, al cumplirse el ciclo de
vida útil de la mina[11]se retira desarrollando un plan de cierre preparado y presentado al estado
según compromiso y su correspondiente aprobación por el Ministerio de Energía y Minas, como
estipula las normas pertinentes. La población seguirá perdurando en el espacio-tiempo, con las
fortalezas y oportunidades logradas mediante las alianzas estratégicas: Estado-Empresa-Población,
como son el posicionamiento de las actividades autosostenibles eficientes en el mercado.

Se debe tener presente, quien más conoce la realidad de la zona es el poblador y sus autoridades;
por eso, cuan importante sería para la población, que la empresa minera con una correcta orientación
de los presupuestos asignados a los programas de relaciones comunitarias y de aporte voluntario
extraordinario sean considerados dentro del programa del presupuesto participativo anual de los
gobiernos locales y regionales, es la única forma de lograr progreso, desarrollo corporativo, ante todo
sostenibilidad con vigencia de los proyectos y/o programas efectuadas por la empresa minera y las
autoridades locales/regionales.

Los gobiernos locales y regionales se verán fortalecidos con la ejecución de los diferentes proyectos
/ programas en conjunción con la empresa privada; el soporte técnico es significativo y puntual para
superar los diversas inconvenientes y engorrosos trámites para su aprobación en el Sistema Nacional
de Inversión Pública "SNIP", ejecución bajo diversas modalidades, eficiente supervisión y una optima
fiscalización por el Órgano de Control Interno / Contraloría de la Republica.

El estado dentro de su contribuciones como ente facilitador, estaría en la obligación de dictar normas
específicas adicionales para facilitar la inclusión de los presupuestos asignados por las empresas
privadas en el presupuesto participativo anual propiciado y liderado por el gobierno local/regional en
concordancia a la LOM y LOGR y su modificatoria con una correcta aplicación ejecutiva, seguido de
una supervisión y auditorias del proyecto dentro del periodo establecido.

Conclusión
La empresa minera dentro de su "política del buen vecino" y la filosofía empresarial de mantener
relaciones comunitarias armoniosas con la comunidad y/o entorno social por la llamada "licencia
social", por la actividad extractiva que esta efectuando "operando con consentimiento del pueblo",
debe ser el principal promotor del desarrollo sostenible en el ámbito de explotación minera, en
sustitución del estado.

El estado, la empresa tienen pleno conocimiento que las operaciones mineras no son perennes; por
ser un recurso natural no renovable, tiene un ciclo de vida útil. Este proceso operativo conlleva a la
generación de la contaminación ambiental en aire, agua y suelo y que tiene persistencia en el
espacio-tiempo

La actividad minero metalúrgica, siempre motiva la aparición de conflictos sociales, sea por
incumplimiento de compromisos y/o normas ambientales vigentes por parte de la empresa, la falta
de una adecuada fiscalización por parte del estado peruano y la exclusión de la participación
ciudadana en programas de monitoreo del ambiente (aire, agua y suelo)[12].

Que las empresas mineras avancen en su responsabilidad social y ambiental, aplicando con
coherencia sus códigos de conducta, reconociendo a las autoridades y organizaciones sociales
locales y a sus legítimos representantes, respetando los derechos laborales y sometiéndose a
certificaciones de calidad ambiental y social, y lo más importante conservando el respeto a la cultura
y costumbres locales de la población. El desarrollo de proyectos / programas de corto plazo por
coerción, ejercidas por la población para el logro de un beneficio o satisfacción de un reclamo, es
síntoma que la relaciones armoniosas aplicadas por la empresa no están funcionando acorde a la
definición y esquema estructural de Responsabilidad Social.

Si bien las relaciones armoniosas con las comunidades y población del área geográfica se encuentran
en un proceso de aprendizaje (mejora continua), desde la actividad filantrópica, seguida de la
concertada. La responsabilidad social sostenible, se realizará siempre y cuando exista un
compromiso transparente y en tiempo real en la satisfacción de las necesidades de la población en
el presente y para el futuro y contando con planes estratégicos a mediano y largo alcance y el apoyo
normativo del estado en sus diversos estamentos, integrando a la población con inversiones en
proyectos/programas factibles y "autosostenibles" en el tiempo y con presencia sólida en el mercado.

Las inversiones programadas y aprobadas por la empresa en el marco de las relaciones armoniosas
hacia las comunidades y aporte voluntario extraordinario, convendría que deban ser incluidas en el
presupuesto participativo anual del gobierno Local / Regional y la conformación correspondiente de
una supervisión multidisciplinaria representativa de parte del Estado-Empresa-Población desde su
concepción, construcción y entrega final, conforme a ley.

La preparación del presupuesto participativo anual con participación de sus autoridades, empresas,
instituciones representativas, Iglesia, ONG, juntas vecinales, debe contar con una normativa
específica, para una correcta aplicación de los aportes económicos privados y su correcta
fiscalización para la satisfacción de los partes interesadas.