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TEMA:

ASIGNATURA: ECOLOGIA Y MEDIO AMBIENTE

DOCENTE: DEL CASTILLO PARDO KARINA

ALUMNOS: PINELO TOMAICONZA ANETH

AIRAMPO MACEDO CESAR AUGUSTO

VARGAS LEON YURI OMAR

TRUJILLO MAYORGA JUAN DIEGO

PINEDA

GUEVARA SAENZ ABDEL ANGEL


INTRODUCCION

La historia de la basura es la historia de un fracaso. Es una frase hecha


que ilustra muy bien la devastación que dejamos a nuestro paso si no
reducimos, reutilizamos o reciclamos. Porque lo que no se transforma
degrada el medio ambiente, y nuestra calidad de vida, y la atmósfera, y el
agua, y la tierra, y merman los alimentos y el aire que respirar.

La basura tiene todo que ver con el calentamiento global y, mucho más
puntualmente, con la 22ª Conferencia de las Partes de la Convención de
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 22), que está
arrancando en estos días, en Marrakech.

Transformación es la palabra clave que sirve a la vida y a la basura.


Calza tan bien a la basura porque un residuo puede transformarse en un
objeto con valor de mercado, al tiempo que aporta valor al trabajador que
lo hace posible.

Transformaciones también dejan a su paso las cumbres político-sociales,


los juegos olímpicos y los mundiales de fútbol en las ciudades en las que
transcurren. La COP 22 ya viene transfomando esta ciudad toda ocre, al
pie del macizo del Atlas (en el sur de Marruecos). Y van cambiando
algunas costumbres del propio país, en el que ya no hay un solo
habitante que no haya oído el acrónimo COP. Hoteles repletos, los bares
nocturnos prestos y las gentes que hacen la noche frotándose las manos,
ante la inminente llegada de 15.000 o 20.000 personas de todos los
continentes, con billetes de dirhams bien planchados.

Las COP traen cosas admirables a los países que las organizan, como
que los Gobiernos –para dar una imagen amigable con el entorno
natural– prohíban las bolsas de plástico, que es lo que ha sucedido en un
país como Marruecos, que adora cómo lucen las cosas
con packaging brillante. Adoraba, sería mejor decir, porque desde el 1 de
julio, y de un día para el otro, desaparecieron las bolsas en todos los
supermercados y en cada puesto del zoco de todas las medinas
marroquíes, por imperativo de ley.

Entonces, la norma que prohibía la producción, importación, exportación


y comercialización de todo tipo de bolsas plásticas se cumplió a rajatabla.
Acatamiento repentino y sostenido que no deja de sorprender en un lugar
cuyo paisaje florecido de bolsas y bolsitas era tan frecuente: Marruecos
era el segundo consumidor mundial de bolsas de plástico, después de
Estados Unidos (con unas 900 unidades por año y por habitante). Ahora,
de tanto en tanto, apenas se oye en las noticias que la policía ha dado
con una banda de contrabando de tan preciado bien.

El mundo produce en torno a los cuatro o cinco millones de


toneladas por día de desechos. Entre el 15% y el 20% se recicla.
“Desgraciadamente, en Marruecos está bien desarrollada la problemática
del agua (es un país agrícola y esto se tiene muy en cuenta), y desde
2003 hay legislación sobre tratamiento de residuos, pero no sobre gases:
la contaminación del aire es una asignatura pendiente”, informa el
experto Rachid Hakkou, en un debate organizado unos días antes del
comienzo de la COP, en Marrakech, por la Oficina del Mediterráneo de la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la
Universidad Cadi Ayyad y la Escuela de Cine ESAV de Marrakech.

Un lugar en el mundo, como tantos otros, donde la contaminación del


aire y el volumen de residuos, además de su escaso tratamiento, siguen
siendo materia de preocupación. En el continente africano, el volumen de
basura está en aumento, conforme mejoran las condiciones de vida y el
poder adquisitivo. El consumo trae basura, desgasta tierras y desperdicia
agua ; los coches, se sabe, emiten gases de efecto invernadero, pero
comer más y más carne también trae aparejada deforestación y
despilfarro de agua, al margen del metano y los desechos que genera el
ganado.
En Marruecos, en particular, el volumen de residuos podría llegar a los
12 millones de toneladas anuales en 2020 (actualmente, la cifra habría
superado los siete millones), según un informe de 2014 de la Cámara
Francesa de Comercio.

“El mundo produce en torno a los cuatro o cinco millones de toneladas


por día de desechos. Entre el 15% y el 20% se recicla. El 50% de esos
desechos no son siquiera recogidos, y se descargan salvajemente en descampados
sin control . La gestión de residuos es un desafío mundial”, apunta el
agrónomo Abdelhadi Bennis, presidente de la asociación
conservacionista Ribat Al Fath.

Sobre la mesa, el espinoso asunto de cómo tratar correctamente los


desechos urbanos, que a veces rodean de montañas improvisadas las
grandes ciudades.

“Desde 2003, hay una ley de gestión integral de residuos en Marruecos ,


pero hasta 2011 la aplicación fue débil. La llegada de un plantel
ministerial joven, con experiencia en el sector privado, ha cambiado un
poco la situación. Hay ahora unos cien vertederos legales, ya constuidos
o en curso de construcción. Lo importante son las colectividades locales:
a partir del desarrollo regional podemos ir más lejos en materia de
gestión”, sostiene Bennis.

El otro tema ligado a las COP es el lado B de estos grandes eventos


internacionales a su paso por las ciudades que los albergan; por caso,
Marrakech, que, en los últimos dos meses, ha visto relocalizar varios
vertederos sin demasiado control a varias decenas de kilómetros de su
emplazamiento original. Con las mudanzas ha llegado también la
prohibición de acceso y el cierre a cal y canto de sus instalaciones, lo
que ha dejado a más de mil recolectores independientes y clasificadores
espontáneos sin trabajo.

Del lado B, o el impacto sobre la población de las medidas ambientales y


sus fastos asociados, habla justamente este cortometraje de fin de
carrera de un estudiante de la Escuela de Cine de Marrakech. Esta es la
otra postal de Marrakech, la de los trabajadores independientes de un
vertedero de la ciudad, que oyen rumores de deslocalización de la
basura. Z’bala quiere decir vertedero, en árabe. El filme se inscribe en la
estela de la magnífica Waste Land, impulsada por el artista brasileño Vic
Muniz.

¿Cómo equilibrar los beneficios y los impactos?, es la pregunta de


rabiosa actualidad, cuando han pasado apenas un par de semanas
desde la muerte por aplastamiento de un pescador de Alhucemas que se metió
en el camión de la basura para intentar recuperar el cargamento de pez
espada que acababan de decomisarle por estar prohibida su pesca en
esta temporada.

El Magreb está a caballo entre un clima templado y el desierto. Esto


afecta el agua, la agricultura, los bosques, el mar. Es una región
relativamente pobre y los impactos serán, por tanto, y principalmente, a
nivel de desarrollo humano. En esto coinciden los expertos.

“En Marruecos hay recuperadores independientes, que vemos en las calle


y que buscan de comer en los contenedores. ¿Cómo conseguir que esta
clasificación se haga de manera sana y segura? La solución es la
formación”, responde Rachid Hakkou, un profesor de la Universidad Cadi
Ayyad de Marrakech, experto en residuos urbanos. Y continúa : “Nadie
quiere la basura cerca, pero la basura se mueve. Cada mañana está en
algún otro sitio. Los municipios, por su parte, no quieren albergar
vertederos porque eso hace disminuir el precio de los terrenos. Entonces,
hacen falta también grandes políticas para contrarrestar estas presiones”.

Buenas prácticas ya existen en este país y buena parte de ellas parten


de la voluntad y la organización de la gente: “En Rabat constituimos una
cooperativa de clasificadores antes autónomos. Se han formado, tienen
un contrato con los responsables del vertedero y son ellos los que
comercializan sus productos con la industria del reciclaje. Esa
cooperativa ahora está avanzando en los objetivos para llegar a fabricar
por sí mismos el compost y transformar el resto de los desechos. Hace
falta tratar la materia orgánica para enriquecer los suelos. El compost
podría ayudar a frenar la pérdida de fertilidad. La sociedad civil tiene una
labor a hacer, porque los servicios centrales del Estado han llegado al
límite. Es importante descentralizar”, sostiene Bennis.

Las COP traen cosas admirables a los países que las organizan,
como que los Gobiernos prohíban las bolsas de plástico
“En otros países, nada que sea reciclable debe ir al vertedero. El
vertedero es la última solución. Además, porque es muy caro tener un
vertedero controlado: cuesta aproximadamente tres mil dirhams por
hectárea de inversión. Ojalá podamos llegar a ese estadio en que los
ciudadanos saben qué es y qué no es reciclable. La idea de la
cooperativa es una buena salida. En Marrakech hay un proyecto para la
conversión de los residuos domésticos en biometano, para producir
electricidad a partir del biogás. Pero, para ello, la materia orgánica
debería estar bien separada del resto ”, explica Hakkou.

Y así como el consumo hace basura, la composición de la basura es


diferente por países, de acuerdo con las pautas de compra de las
poblaciones.
“Hay que adaptar las soluciones a nuestro contexto, porque,
contrariamente a Europa, tenemos una basura llena de líquido. Por lo
tanto, hay que drenar los residuos en cuencas que luego se evaporan, y
siempre están saturadas… La materia orgánica es demasiado jugosa,
aquí. De nuevo, los vertederos son siempre lo fácil y barato”, amplía el
experto.

En Marrakech, este año, el Gobierno se ha decidido a financiar ocho


proyectos de plataformas de clasificación de residuos en el vertedero,
comentan los expertos de la mesa de debate, que aseguran que todavía
no se ha actuado a nivel doméstico. Sin embargo, los contenedores
amarillos para los envases ya pueblan el paisaje urbano, algo que hace
frotarse los ojos a quien conozca un poco este país. En el nuevo
decorado ambientalista, también están circulando por los alrededores de
la mítica Djema El Fna los mismos viejos taxis Mercedes, derrochones
como pocos, pero ahora luciendo todos el logo de la COP en el capó.

Quedaría hablar de todo lo que es hilar más fino, como los residuos
hospitalarios (en algunos casos, ya son objetos de un tratamiento
correcto, como dicen los especialistas) o la polémica mediática por la
importación de basuras para compresión y biocombustible. Como
contrapartida, están los que hacen.

Fatima-Azzara, una doctoranda en cambio climático de la Universidad


Cadi Ayyad, pregona que la legislación debe acompañar la buena
voluntad de los ciudadanos. “Entre los científicos, docentes y ONG hay
tantas buenas ideas y hace falta que los cargos políticos escuchen y
actúen en consecuencia”, asegura y, para ello, propone la figura de un
mediador ambiental.

Y todavía quedan los otros intermediarios (también llamados mafias por


los activistas y voluntarios ambientales). De eso saben bien los
integrantes de la Asociación Mawarid, que fue creada en 2009 por un
grupo de jóvenes de Marrakech y cuyo exitoso primer proyecto
fue Marrakech sin bolsas. Siete años después de su campaña contra el
plástico, el Gobierno les ha dado la razón.

El valor de lo asociativo hará que el fracaso de la basura sea, al menos,


la historia del caos organizado, en Marrakech y en Oslo, donde el valor
calorífico de los residuos hace funcionar el transporte urbano.

EN EL PERU

Compromiso del Perú

Todo el trabajo del sector Ambiente es transversal, y uno de los cambios del
enfoque que le estamos dando es la posibilidad de trabajar instrumentos
económicos y financieros que nos permitan que ese trabajo pueda darse de una
manera más articulada. Muchas veces los proyectos están en los planes y
estrategias, pero no tienen el financiamiento, y el sector Ambiente recibe mucha
cooperación internacional; entonces, queremos hacer una estructuración financiera
para que las acciones se hagan más rápido, si ese financiamiento ingresa al
Estado, ello permitiría articular las acciones de los otros sectores.

¿Que el Perú haya sido sede de la COP implica que ha tomado un liderazgo
en este tipo de propuestas por el medioambiente?

Sin duda, hemos jugado un papel muy importante porque el hecho de haber
realizado la COP20 en el Perú nos puso en un plano de liderazgo de la región.
Nosotros, como país, participamos del grupo latinoamericano en las negociación
para tener más peso como grupo y creo que este seguirá siendo nuestro aporte,
de poder convocar a los países de la región con el liderazgo que se ha logrado,
para seguir trabajando en estos temas; más aún ahora que se entra en aspectos
muy concretos, como el tema del financiamiento, metodología y, sobre todo, que
hay un tema que no hemos desarrollado mucho y que podemos tener más
iniciativas que la adaptación al cambio climático, porque normalmente hablamos
de temas de mitigación, pero la adaptación es algo muy importante porque somos
un país muy vulnerable y con tantos climas y microclimas. El cambio climático nos
afecta diferente en las regiones, entonces lo que queremos hacer es ir a trabajar
en temas de adaptación en cambio climático.

FONDO VERDE: PRIMER PROYECTO PERUANO

¿Cómo se está manejando el Fondo Verde del Clima?

Este fondo tiene como meta lograr más de 1,000 millones de dólares en
propuestas, pero va a depender de los países y de la iniciativa de proyectos que
puedan ser presentados a este fondo. Hay que recalcar que no es que a los países
se les asigne un fondo determinado, lo que sucede es que deben tener un
mecanismo para que los proyectos que se presentan cumplan las prioridades
nacionales y que estén en la línea de compromisos que ha propuesto el país y que
tengan el visto bueno del MEF.

El Perú tiene el primer proyecto aprobado por este fondo, que es un proyecto que
está en el Datem del Marañón y que se presentó con apoyo de Profonanpe, y es el
primero en el mundo. Esta propuesta busca proponer actividades en el bosque,
pero manteniendo los árboles en pie, para que puedan capturar carbono y evitar la
deforestación, por lo que está enmarcado en la línea de cambio climático.