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El Agua en

las Rocas
El Agua en las Rocas

Introducción

E
l presente módulo define el tránsito subterráneo de las aguas entre las rocas, toman-
do en cuenta el análisis de la porosidad como factor importante para comprender al
medio que lo rodea. Cabe destacar que los estudios de la capa superficial determi-
nan el inicio de las características propias de la roca, llámese porosidad y permeabilidad.

Cabe mencionar, que para este módulo se presenta la Ley de Darcy, con ejemplos con-
cisos y claros de la ejecución de dicha ley en un ámbito real. La Ley de Darcy define el
caudal que fluye por una determinada sección considerando una gradiente, el cual toma
en consideración la velocidad de darcy y la velocidad real en el acuífero. Todos estos
temas se explicarán en los siguientes capítulos.

La geología es uno de los pilares para entender el comportamiento de las aguas subte-
rráneas, llámese acuífero poroso y/o acuífero fracturado. El previo análisis de las rocas y
las características descritas anteriormente, engloba un estudio completo del tránsito del
flujo subterráneo en el basamento rocoso, a pesar de ser complejo en la realidad pero
tratando de simplificarlo para su debida comprensión.

Se mencionará un capítulo dedicado a la elaboración de isopiezas, ayudando a identifi-


car el sentido del flujo subterráneo, así como la distribución de las líneas equipotenciales
en la zona de estudio. Finalmente se presentará el coeficiente de almacenamiento, reali-
zando una corta explicación de su importancia en los estudios hidrogeológicos.

Dirección Académica
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El Agua en las Rocas

Indice

Introducción........................................................................................................ 3

UNIDAD I............................................................................................................... 9

EL AGUA EN LAS ROCAS...................................................................................... 11

Actividades de autoaprendizaje....................................................................... 39

Bibliografía......................................................................................................... 41

Relación de lecturas.......................................................................................... 43

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El Agua en las Rocas

Competencia del módulo

Conocer las diferentes clases de acuíferos.

Determinar los parámetros hidráulicos de un acuífero.

Definir la ley de Darcy.

Representar gráficamente superficies piezométricas.

Unidades didácticas

UNIDAD 1

El Agua en las Rocas

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El Agua en las Rocas

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D
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I

El Agua en las Rocas

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

EL AGUA EN LAS ROCAS

Contenido

Se considera que el medio físico donde se mueve el agua y se


realizan todos los fenómenos relacionados con la hidrología subte-
rránea es un ambiente geológico. Esto significa que un estudio es-
tructural, litológico y textural de las formaciones geológicas o rocas
en las que se mueve el agua, constituyen un paso previo al estudio
hidrológico de una región.

La propia geología es un factor condicionante del funcionamiento


de los acuíferos, en cuanto a la distribución de los materiales per-
meables o impermeables, a la presencia de fallas, de fracturas,
etc. Además, el medio geológico en el cual circula el agua no es
una roca homogénea sino que presenta discontinuidades debidas
a los procesos de formación y/o de alteración de dicha roca. Los
procesos de formación pueden ser, por ejemplo, la acumulación
de material granular en un aluvial. Los procesos de alteración se
pueden producir por fracturación o disolución, creándose espacios
vacíos por los que circula el agua. Así pues, las condiciones geoló-
gicas de la zona influirán en el comportamiento de la circulación
del agua.

Por último, y para poner fin a la tradición popular que habla de ve-
tas de agua o ríos subterráneos, tenemos que insistir sobre el hecho
de que en realidad, el agua se infiltra en el terreno y al descender
en él, se acumula en los espacios vacíos que deja la roca, de for-
ma parecida al agua en una esponja. La gravedad hace que por
debajo de un cierto nivel nos encontramos que todo el terreno está
empapado de agua. Es decir, dado que el terreno está formado
de material rocoso con espacios vacíos, podemos imaginárnoslo
como una esponja que contiene el agua y permite su movimiento
a través de él.

• El agua en las rocas. Porosidad

La porosidad de un terreno suele ser consecuencia de diferentes


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fenómenos, generalmente relacionados con su formación. La si-


tuación más frecuente es la que se da en terrenos constituidos por
agregado de granos y que habitualmente se corresponde con el
de terrenos sedimentarios; ya estén formados por granos de mayor
o menor tamaño y que sean más o menos homogéneos. Así, en
este caso, la porosidad es consecuencia de los intersticios que exis-
ten entre los granos; y que representa ser el caso más común en
hidrogeología.
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Anotaciones
El Agua en las Rocas

En este primer caso el medio poroso está formado por un agrega-


do de granos entre los cuales existen espacios vacíos que pueden
ser ocupados por un fluido; estos espacios vacíos son los poros a los
que aludimos. Este tipo de medio poroso puede ser consolidado o
no consolidado según que exista o no un cemento que aglutine
y ligue las diversas partículas integrantes, o se establezca alguna
cohesión entre las mismas.

Sin embargo, como hemos dicho, la porosidad puede estar liga-


da a otros tipos de procesos. Como, por ejemplo, la fracturación
de origen mecánico del terreno. Esta situación se da cuando una
roca sólida sometida a tensiones mecánicas del tipo que sea, se
fractura y deja espacios libres en forma de planos, propagados
con estructuras de grietas más o menos homogéneas, heterogé-
neas, perpendiculares, etc., dependiendo de las características de
la roca. Estas grietas, más o menos amplias, también pueden ser el
resultado de otros fenómenos tal como la disolución como sucede
en el caso del karst, en el que la propia circulación del agua va
creando canales preferentes de mayor o menor tamaño.

Cabe indicar que, en esencia, en los medios fracturados o karstifi-


cados, y especialmente cuando las grietas empiezan a ser impor-
tantes, más que el flujo por un medio poroso tradicional empeza-
mos a tener una circulación del agua que se parece más a una
circulación de agua por una red de tuberías. Por este motivo, las
leyes que rigen la circulación del flujo en estas condiciones serían
distintas, especialmente si los flujos son importantes y por tanto el
régimen de circulación pasa de laminar a turbulento (estos con-
ceptos se explicarán más adelante). Todo lo que sigue y que se
refiere fundamentalmente al curso de hidrología tiende a asociarse
con el concepto de medio granular. En dicho medio la circulación
del agua en cuanto a la velocidad del agua es relativamente pe-
queña y la circulación del agua es un flujo eminentemente laminar.
Más adelante veremos en qué se traduce esto desde el punto de
vista cuantitativo, y de cómo podemos asegurarnos mediante el
denominado número de Reynolds de que, efectivamente, se están
cumpliendo estas condiciones.

Para estudiar estos ámbitos y fijar los conceptos, utilizaremos los de-
nominados volúmenes de control.

Imaginemos un volumen determinado de terreno(1) limitado por


una superficie cerrada arbitraria, es decir, sea V el volumen total en
m3 del terreno de control contenido dentro de esta superficie que
actúa de frontera

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Supongamos que pudiésemos medir la parte de ese volumen que


está “ocupado” por espacio vacío, es decir, el volumen total de los
poros, y que llamaremos Vp. Es evidente por tanto que la diferencia
V-Vp se corresponde con el volumen de material o roca sólido.

Definimos como porosidad total(2) la siguiente razón entre el volu-


men total de poros y el volumen de control:

mt = Vp/V

Es decir, la porosidad total es la fracción del volumen ocupado por


los poros. No obstante, esta porosidad total no es una magnitud
interesante desde el punto de vista hidrológico, ya que a efectos
de movimiento de agua sólo intervienen los poros interconectados.
Por ello introduciremos el concepto de porosidad eficaz. Conside-
rando el volumen de control V y el volumen ahora únicamente de
sus poros interconectados Ve, definimos como porosidad eficaz la
siguiente razón:

me = Ve/V

Puesto que Ve es inferior a Vp (es evidente que el volumen de poros


interconectados es inferior al volumen total de poros), tenemos que
la porosidad eficaz es menor que la porosidad total.

Nota: relatividad del concepto(3).

La porosidad eficaz es la que más utilizamos en hidrología y por eso,


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cuando hablamos de porosidad sin más atributos, generalmente


nos referimos a la porosidad eficaz. Vamos ahora a relacionar estas
magnitudes con otros conceptos.

La densidad aparente de un terreno poroso va a depender eviden-


temente de la densidad de la roca que lo compone y de que los
poros estén ocupados o no por agua (grado de saturación).

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

Grado de saturación de agua en el terreno

El grado de saturación de agua en un terreno es la magnitud que


mide la fracción de poro o espacio vacío de la roca ocupado
por agua líquida, es decir, depende de la cantidad de agua con-
tenida en los espacios vacíos o intersticios (o poros) del terreno.
Esto nos lleva a considerar dos ámbitos: la zona saturada (poros
íntegramente rellenos de agua líquida) y la zona no saturada (con
espacios por tanto ocupados por aire u otro fluido).

En este terreno, si hay cierta cantidad de agua en los poros, podre-


mos medir cuál es el volumen de agua que tenemos, y lo denomi-
naremos Va. Es evidente asimismo que Va es menor que Vp (o no?,
meditar sobre ello). Podemos por tanto definir una nueva magnitud
representativa de hasta qué punto los poros están “inundados” de
agua, a la que bautizaremos como grado de saturación, con una
relación del tipo:

s´=Va/Vp (0<s´<1)

es decir, es la fracción del espacio de los poros que está ocupado


por agua. La parte no ocupada por agua restante estará ocupa-
da por aire u otros fluidos. Por la definición de los conceptos que
acabamos de introducir, el lector debe ver que es evidente que
este grado de saturación S´ es una magnitud que varía entre cero
y uno, según el terreno esté totalmente seco, o totalmente impreg-
nado de agua.

Hay que hacer notar que el grado de saturación se refiere más es-
trictamente a los poros interconectados, ya que el contenido de los
poros aislados no juega ningún papel en la circulación de fluidos
en acuíferos (si no fuese así ya no podrían considerarse aislados).
Por tanto, una definición más rigurosa de grado de saturación usan-
do la misma terminología que cuando hablábamos de porosidad
eficaz y porosidad total, sería:

s=Va/Ve

Que será a la que nos referiremos siempre que aludimos a este


concepto.

Definimos como medio saturado aquellas zonas del terreno en las


que los poros están íntegramente ocupados por agua o mezcla
con otros líquidos, dicho de otro modo, las zonas donde se cumple
s=1. Análogamente, si hablamos de medio no saturado nos esta-
remos refiriendo a terrenos en que los poros contienen asimismo
aire u otro fluido. Aunque se trata de una distinción simple, LA FE-

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

NOMENOLOGÍA ASOCIADA A AMBOS TIPOS DE MEDIOS ES RADICAL-


MENTE DIFERENTE. Las ecuaciones que rigen en ambos medios son
distintas, siendo el medio no saturado mucho más complejo. En
adelante, siempre que no se diga lo contrario, nos estaremos refi-
riendo a medio saturado.

Tal como lo hemos definido, s sería en tanto por uno. También po-
dría expresarse en porcentajes simplemente multiplicándolo por
100 y añadiendo el símbolo % para evitar confusiones.

Veamos cómo podemos relacionar la densidad aparente y el gra-


do de saturación de un terreno.

Es lógico que la densidad aparente del terreno variará según el me-


dio esté lleno de agua o no. Consideremos los siguientes valores:

• pa la densidad del agua

• pm la densidad de la roca o material compacto

• Vm el volumen de la roca o material compacto

La densidad aparente de un terreno completamente seco sería:

Densidad aparente= masa/volumen= (pm * Vm)/V= (1-mt)*pm

dado que: Vm = (1-mt)*V y no hay nada de agua.

Recordemos cómo se expresa el grado de saturación: s= Va/Ve


(0<s<1). En el caso en que el medio está saturado, se verifica s=1,
y por tanto la densidad de un terreno saturado en el supuesto que
los poros aislados estuviesen vacíos, para ser estrictos sería:

ph=masa total / volumen = (pa*Ve+pm*Vm)/V= m*pa+(1-mt)*.


pm

dejamos para el lector el cálculo de la expresión ph para valores


intermedios de s.

• Conductividad Hidráulica (Permeabilidad)

De forma análoga a las otras constantes de conductividad de las


expresiones físicas citadas en el párrafo anterior, en la ley de Darcy,
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el factor k es un tensor que varía según la dirección. Su valor es una


constante para cada medio y cada fluido en unas mismas condi-
ciones (en general, está ligado a la porosidad eficaz del terreno, a
la interconexión de poros y al tamaño de poro, así un terreno muy
poroso de grano grueso será en principio muy permeable).

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

La permeabilidad que hemos definido depende del medio pero


también del fluido, principalmente de su densidad y de su viscosi-
dad. Es interesante disponer de una magnitud que dependa úni-
camente del medio, y no del fluido que circula por el mismo. Esta
magnitud, caracterizada por un coeficiente k0 que depende sólo
del medio, se define por la igualdad siguiente:

k=k0*(y/µ)

donde:

k0 = permeabilidad intrínseca, específica, geométrica o coeficien-


te de permeabilidad del terreno

y = peso específico del fluido

µ = viscosidad del fluido

Cabe destacar que en la permeabilidad k, también influye la tem-


peratura, ya que ésta modifica principalmente la viscosidad. Estas
variaciones en la permeabilidad suelen ser relevantes únicamente
en casos de sistemas geotérmicos, puesto que en la mayoría de
situaciones la temperatura del agua subterránea es bastante cons-
tante.

Del mismo modo, la composición química del agua también pue-


de condicionar la permeabilidad del terreno como consecuencia
de los fenómenos de disolución o precipitación que pueden ocurrir
en contacto con el terreno.

Flujos en paralelo y en serie

Analicemos qué sucede con la ley de Darcy en medios heterogé-


neos.

• Entendemos por flujo en paralelo, el flujo que pasa por varias


capas paralelas o estratificadas de materiales de distintas
permeabilidades en la misma dirección que la estratifica-
ción.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Cada nivel i del estrato de permeabilidad ki y de espesor bi sufre la


misma pérdida de carga ∆h. La cantidad total de agua que circula
por toda la sección es la suma de las que circulan por cada capa.
Individualmente, el caudal que circula por la capa 1 sería (por uni-
dad de anchura en la dirección perpendicular a la pantalla):

q1=b1*k1*(∆h/L)

Para la capa 2 tenemos que:

q2=b2*k2*(∆h/L)

Para la capa n:

qn=bn*kn*(∆h/L)

El caudal total que pasa por todo el conjunto sería la suma de to-
dos estos caudales:

q=∑bi*ki*(∆h/L)= (∆h/L)*∑bi*ki

La permeabilidad equivalente del conjunto es aquella tal que:

q=b*k*(∆h/L); pero b=∑bi


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luego, tenemos que esta permeabilidad equivalente se relaciona


con la del conjunto de estratos por la relación:

Keq= (∑biKi)/ (∑bi)

En esta expresión para valores realistas, se obtiene que general-


mente la capa más permeable domina, es decir, que los medios
más permeables condicionan el flujo de agua.

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

• En cambio, en el flujo en serie, el flujo pasa perpendicular-


mente a los estratos de materiales de distintas permeabilida-
des, en una única sección de paso S.

En este caso, el caudal que cruza todas las capas es único, y para
cada tramo de sección S, tendremos una distinta pérdida de car-
ga, es decir, tenemos que:

q=S*Ki*(∆hi/Li)

tal que ∆h=∑∆hi y L=∑Li

ya que la pérdida de carga total es la suma de la de cada tramo.

Luego:

S*ki*(∆hi/Li)= S*k*(∆h/L)

⇒ ∆hi = (kLi/ki)*(∆h/L)

⇒ ∑∆hi=∆h= k*(∆h/L)*∑Li/ki

⇒ keq= L/∑Li/ki

En este caso, la capa con la permeabilidad menor acostumbra a


ser la que condiciona la permeabilidad equivalente del conjunto.

Flujos verticales

Imaginemos la situación siguiente. Dos acuíferos, es decir, dos ni-


veles de terrenos relativamente buenos conductores de agua con
permeabilidades altas, separados por un material de menor per-

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

meabilidad. Esto correspondería a una situación con un acuífero


libre en la parte superior con nivel piezométrico determinado, y un
acuífero cautivo en la parte inferior con otro nivel piezométrico inde-
pendiente (es una situación relativamente corriente en la realidad).

Ahora vamos a analizar lo que sucede si el nivel piezométrico del


acuífero inferior es superior que el del acuífero superior, incluso por
encima del nivel del terreno.

A continuación realizaremos un ejercicio conceptual consistente


en visualizar distintas situaciones, a base de variar un nivel man-
teniendo el otro constante, y estudiando como afecta ello al flujo
de agua entre ambos acuíferos. Para ello analizaremos como va a
circular el agua entre ambos acuíferos a medida que modificamos
el nivel h2.

- Dado que en el punto A, cota inferior del acuífero superior, el nivel


piezométrico es h1, y en el punto B, cota del techo del acuífero
inferior es h2, entre los puntos A y B hay una diferencia de nivel
piezométrico. Recordemos que precisamente las diferencias entre
niveles piezométricos son el motor para que el agua se mueva, y se
originen flujos de agua.

¿Cómo va a ser este flujo de agua? Evidentemente desde el mayor


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nivel piezométrico al menor nivel piezométrico. Por tanto, en esta


situación inicial tenemos un flujo de agua vertical desde el acuífero
inferior hacia el acuífero superior.

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

¿Cómo podemos cuantificar el caudal de agua? Sabiendo que


la permeabilidad vertical de este acuitardo intermedio es kv, apli-
cando la ley de Darcy el caudal equivale al producto de la super-
ficie horizontal del sistema, que llamaremos A por la permeabilidad
vertical kv, y por el gradiente, que es el cociente de la diferencia
de niveles (∆h) dividido entre la distancia, es decir el espesor b del
acuitardo:

Q=A*kv*(h2-h1)/b

- Ahora, ¿qué sucede si este nivel h2, el nivel en el acuífero inferior,


empieza a disminuir?

construiremos una gráfica en la cual vamos a representar el caudal


entre ambos acuíferos a medida que varía h2.

En principio este caudal tenía sentido ascendente, de abajo a arri-


ba, y el valor del caudal inicial es el que acabamos de calcular
dado por la h2 inicial.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Ahora vamos bajando el nivel, ¿qué va a suceder?

Es bastante obvio que cuando h2 va disminuyendo, el caudal va a


ir disminuyendo, puesto que el término ∆h y por tanto el gradiente
vertical se va reduciendo.

- ¿Hasta qué momento va a ir disminuyendo el caudal?

Pues hasta que coinciden h2 y h1, es decir, cuando en la gráfica


h2 sea igual a h1, el nivel de abajo y el nivel de arriba están exac-
tamente al mismo nivel piezométrico, y en este caso, el caudal es
cero. No hay gradiente, por tanto no hay movimiento de agua. Así
pues, este caudal entre ambos acuíferos se iría reduciendo lineal-
mente con la disminución de la diferencia de nivel, y en el momen-
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to en que h2 pasa a ser h1, el caudal es nulo.

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

- Si sigue descendiendo el nivel h2, ¿qué sucederá en el momento


en que h2 empieza a estar por debajo de h1

Puesto que el nivel en la base del acuífero superior, es más alto que
el nivel en el techo del acuífero inferior, el flujo ahora es claramente
descendente, y el caudal pasa a ser negativo respecto al anterior.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

- Y ahora cabe preguntarse, ¿esto sucederá indefinidamente?

Reflexionemos, ¿qué ocurrirá cuando h2 llegue a la base del acuí-


fero superior?

Pues sigue existiendo un gradiente, es decir, h1 – h2 tiene un deter-


minado valor, y el caudal continúa siendo vertical hacia abajo.

- Si continua descendiendo el nivel h2, ¿qué ocurrirá cuando h2 se


coloque por debajo del techo del acuífero inferior?

Suceden dos cosas:


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1. El acuífero inferior cuando h2 es menor que la cota del techo del


acuífero inferior o, lo que es lo mismo, si h2 es menor que la cota de
la base del acuitardo, tenemos que el acuífero de abajo pasa de
confinado a libre, con una zona no saturada entre medio.

2. En dichas circunstancias, ¿cuánto vale el nivel piezométrico en el


punto B del techo del acuífero inferior? El nivel piezométrico en este
punto, dado que no hay término de presión, sólo hay término de

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

posición. El término de presión es cero, es decir, presión atmosférica


(que es la referencia que tomamos por cero), por tanto, la h aquí
es hB. ¿cuánto vale el nivel piezométrico en el techo del acuitardo?
Pues es h1. Por lo tanto el caudal que tenemos ahora será:

Q=A*kv*(hB-h1)/b

Ahora, fijémonos en que por mucho que descienda h2, el nivel


piezométrico del acuífero de abajo, el término del gradiente es
constante(11) y por tanto, el caudal va a ser constante, es decir
que tiene un máximo.

Por tanto tenemos una función de flujo entre los dos acuíferos que
no es lineal, es decir, los flujos verticales tienen una función no li-
neal. Es lineal siempre y cuando h2 esté por encima del techo del
acuífero inferior. Pero en el momento en que h2 pasa a estar por
debajo del techo del acuífero inferior, se desconecta el acuífero
inferior, tenemos una zona no saturada intermedia, y entonces el
flujo viene controlado por la cota del techo del acuífero inferior, y
asume su valor máximo.

En este caso se produce un flujo por goteo a través de la zona


no saturada dentro del acuífero inferior, exactamente igual como
sucede con la infiltración de lluvia, por ejemplo, en el acuífero su-
perior. En resumen, la función de los flujos verticales es no lineal a
partir del momento en que h2 está por debajo de hB y tenemos
que el flujo pasa a tomar un valor máximo constante, representado
por Qmax en la gráfica.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

• La Ley de Darcy

El experimento de Darcy consiste en colocar un cilindro de material


poroso, de sección S y de longitud L, en un tubo que conecta a dos
depósitos con diferente nivel de agua que se mantiene constante
en cada uno de los depósitos.

Lógicamente, cuando en los dos depósitos el nivel de agua es el


mismo, no se produce movimiento de líquido. En cambio, si los ni-
veles en los dos depósitos son diferentes, para una diferencia de
altura ∆h, observamos un caudal Q de agua que circula desde el
depósito de nivel más alto hacia el depósito de nivel más bajo. Mi-
diendo este caudal en función de ∆h, se comprueba que el caudal
Q que circula es proporcional a tres parámetros (supuestos los dos
otros constantes):

• la sección de paso S (a doble sección, doble caudal)

• la diferencia de alturas de agua entre los dos depósitos: ∆h

• el inverso de la longitud: 1/L (a doble longitud, mitad de cau-


dal)

o sea, dicho esto mismo matemáticamente, que responde a la


siguiente expresión:

Caudal = velocidad*sección = constante*(∆h/ L)*S

que escribiremos de la siguiente forma, llamando k a la constante


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de proporcionalidad citada:

Q=v*S=k*(∆h/L)*S

En esta expresión, definimos la velocidad de Darcy como:

v=k*(∆h/L)

dado que este producto de k*(∆h/L) tiene dimensiones de veloci-


dad. Dicha velocidad es la v tal que multiplicada por la sección

25
Anotaciones
El Agua en las Rocas

total de paso nos da el caudal, pero dado que nuestro cilindro de


sección S está relleno de material poroso, esta v no es la velocidad
media del agua que circula por dicho material. Por otro lado, como
∆h/L es la pendiente del potencial hidráulico, es decir, el gradiente
i, podemos rescribir nuestra ecuación anterior como:

v= - k*∇h= - k i

donde el signo negativo aparece dado que el flujo es en la direc-


ción contraria al gradiente, es decir, va de mayor potencial hidráuli-
co a menor potencial (desde el depósito de mayor nivel al de nivel
más bajo).

Ley de Darcy

Así, acabamos de ver que:

v= - k*i

Ésta es la ley básica de la hidrología subterránea y nos indica que la


velocidad de Darcy (o flujo específico) es proporcional al gradiente.
Al coeficiente de proporcionalidad se le llama permeabilidad del
terreno y, en el caso más general, tiene carácter tensorial (es un
coeficiente de proporcionalidad entre dos vectores, la velocidad y
el gradiente, lo que matemáticamente es un tensor).

Veamos a continuación cómo aproximarnos de una forma intuitiva


a la ley de Darcy. Tenemos un ejemplo análogo en mecánica en la
expresión de la segunda ley de Newton:

F=m*a

que relaciona el valor de la fuerza ejercida sobre una masa con la


aceleración que le produce. Como puede verse en esta fórmula,
la masa no es más que el coeficiente de proporcionalidad entre
la causa (la fuerza) y el efecto (la aceleración). Así, un cuerpo de
mayor masa, sometida a la misma fuerza, sufre una menor acele-
ración.

En el caso del agua subterránea, la causa es el gradiente piezomé-


trico y el efecto es el movimiento del agua. La permeabilidad es
una característica intrínseca del terreno que indica la mayor o me-
nor resistencia que ofrece el terreno a la circulación del agua. Así,
el flujo hidráulico en un terreno de elevada permeabilidad necesi-
tará menos gradiente que un terreno de menor permeabilidad, en
el que deberán darse unas condiciones de mayor gradiente, para
que exista igual movimiento de agua.

26
El Agua en las Rocas
Anotaciones

De hecho, la ley de Darcy se obtiene de las ecuaciones de Na-


vier-Stokes para un flujo laminar. Recuérdese que el régimen de
movimiento de un fluido puede conocerse a partir del valor del nú-
mero adimensional de Reynolds, que conceptualmente relaciona
el cociente entre las fuerzas de inercia y las fuerzas viscosas según
la expresión siguiente:

Re= (v*d*ρ)/µ

donde:

v = velocidad de flujo en m/s

d = tamaño medio de las partículas: d50 o en medios fisurados: d


= 2e

ρ = la densidad del fluido en g/cm3

µ = la viscosidad dinámica en dinas.seg/cm2

En medio poroso es válida la ley de Darcy cuando tenemos que:

Re < 1-10

(el rango es debido a que la transición de flujo laminar a turbulen-


to no es súbita, sino gradual). En estas circunstancias, con valores
de Re inferiores a la unidad, tenemos la seguridad que el flujo es
laminar y por tanto Darcy es válido, ya que según hemos dicho, el
número de Reynolds relaciona las fuerzas de inercia y las fuerzas
viscosas, es decir, si dominan unas o las otras. Cuando dominan
las fuerzas viscosas, el flujo es laminar y ∆h/L es proporcional a la
velocidad. Cuando dominan las fuerzas de inercia, el flujo pasa
a ser en régimen turbulento y ∆h/L es proporcional a la velocidad
al cuadrado, lo que implica que la relación entre las pérdidas de
carga y la velocidad del fluido sea según una relación ya no lineal.

Por tanto, la Ley de Darcy es estrictamente válida únicamente


cuando predominan las fuerzas viscosas, es decir, cuando existe un
régimen laminar. En las aguas subterráneas, dado que en general
las velocidades son muy pequeñas, la ley de Darcy es casi siempre
válida. Veamos en que casos esta ley no es válida:
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• En las proximidades de la rejilla de un pozo, el caudal es muy


importante frente a una sección decreciente y las velocida-
des aumentan rápidamente. Estamos en un régimen turbu-
lento, y la ley de Darcy pierde su validez.

• En medios fracturados, si las grietas son pequeñas, (<1 mm)


y el gradiente es razonable, el flujo se comporta según el ré-

27
Anotaciones
El Agua en las Rocas

gimen laminar y la ley de Darcy es aplicable. Sin embargo,


si las fisuras son más grandes, actúan como conductos de
circulación preferente en los que el flujo es turbulento y obe-
dece a otras leyes de la hidrodinámica. En este caso, la ley
de Darcy no sería utilizable.

Relaciones matemáticas análogas a la ley de Darcy se encuentra


frecuentemente, en otros ámbitos de la física (además de la ya
citada ley de Newton), como por ejemplo:

• • La ley de transferencia de calor por conducción en termo-


dinámica, que se define como:

(q/A)=−λ*∇T

donde se relaciona la circulación del flujo de calor (q/A) a causa


de un gradiente de temperatura ∇T (λ es la conductividad térmica,
que es mayor, por ejemplo, en los metales que en los aislantes).

• En electromagnetismo en que la ley de densidad de corrien-


te es definida como (ley de Ohm generalizada):

j= −σ*∇V

donde consideramos la presencia de una corriente eléctrica j en


función del gradiente de potencial eléctrico ∇V*σ .

Ello permite por analogías, simular fenómenos de un ámbito me-


diante modelos de otros más fáciles de construir (por ejemplo, si-
mular un acuífero mediante un circuito de resistencias eléctricas,
según se verá al hablar de modelos de simulación de acuíferos).

• Tipos de Acuíferos. Potencial hidráulico

Definición

Acuífero: formación geológica que permite el almacenamiento y


el desplazamiento o transmisión del agua por poros o por grietas,
proporcionando cantidades apreciables de agua para su explota-
ción de una manera fácil y económica.

Acuífugo: formación geológica absolutamente impermeable que


no almacena agua ni la transmite.

Acuitardo: formación geológica de baja permeabilidad que alma-


cena agua pero la transmite con mucha dificultad, es decir, en
todo caso muy lentamente. No es posible su explotación directa
pero puede recargar, por flujo vertical inducido a otros acuíferos.

Acuicludo: formación geológica que almacena agua pero no la

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

transmite, es decir, que por sus características no permite el mo-


vimiento o circulación del agua en su seno. Ello hace que no sea
posible su explotación.

Acuífero libre y acuífero confinado

Imagínese un vaso lleno de arena y al que posteriormente se vierte


agua hasta la mitad, tal como podría controlarse mirando a través
del cristal. El agua tiende a acumularse en los poros de la parte infe-
rior del vaso, de manera que hasta cierto nivel tendremos la arena
completamente saturada de agua, es decir, con los poros íntegra-
mente llenos de agua. A partir de cierta altura observaremos que,
aunque los poros tal vez contienen agua que ha quedado retenida
mojando los granos de arena al descender desde arriba, la mayor
parte de estos espacios vacíos están ocupados por el aire.

Luego podemos distinguir dos zonas claramente diferenciadas.

La parte superior donde la arena contiene básicamente aire. La


parte inferior en la que los poros están íntegramente llenos de agua.

Existe una superficie que separa ambas zonas. Esta superficie es la


que denominamos nivel freático o piezométrico y en este caso se
caracteriza porque la presión en esta superficie es igual a la presión
atmosférica (no existe ningún tipo de carga hidrostática, ya que por
encima no hay líquido sustentado, excepto en todo caso el reteni-
do por capilaridad mojando los granos).

Llamamos acuífero libre aquel en que el límite de la zona satura-


da coincide con la interfaz donde empiezan los granos o poros sin
agua, de forma que nuevos aportes de agua simplemente eleva-
rían esta interfaz a una nueva posición más alta; o a la inversa, si
extrajésemos agua, esta interfaz bajaría.

Obsérvese nuevamente que en la situación descrita, la caracterís-


tica de la superficie freática es que la presión que se aplica sobre
ella es la presión atmosférica (p=0 relativa a la atmósfera).
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Anotaciones
El Agua en las Rocas

Ahora cabe preguntarse, ¿es posible que no coincida esta superfi-


cie piezométrica con la zona saturada del terreno? Veamos como.

Consideremos una capa impermeable de terreno (p.ej. de roca


compacta, sin poros) debajo de la que hay una capa de material
granular, debajo de la cual, a su vez, vuelve a haber un zócalo
impermeable (es equivalente a imaginarse un sándwich de gravas
entre dos formaciones geológicas impermeables).

Supongamos que podemos ir llenando de agua esta formación


de material granular. Inicialmente el agua se va a acumular en la
parte baja, de forma parecida a lo que sucedía antes con el vaso
de arena. A medida que añadamos agua, esta superficie freática
(interfaz agua/aire) irá ascendiendo lentamente. Lo que nos lleva a
preguntarnos, ¿qué sucederá cuando esta zona saturada alcance
el techo del acuífero?

A priori puede parecer que a partir de este instante ya no pode-


mos añadir más agua, ya que no cabe más, y en todo caso, para
añadir más agua, habría que inyectarla a presión. En estas circuns-
tancias, cuanto más presionemos al agua para que entre, conse-
guiremos aumentar la presión del agua en el terreno, y en particular
sobre el techo que confina esta formación granular.

La presión que ejerce el agua sobre el techo impermeable puede


medirse por su equivalente a la altura h que alcanzaría una colum-
na de agua con la base situada sobre dicho techo.

La superficie imaginaria definida por h es ahora el nivel piezométri-


co, y como se observa en la figura siguiente, no coincide en abso-
luto con el límite de la zona saturada. Es la situación que se da en
lo que definimos como un acuífero confinado.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Obsérvese que este mismo acuífero, si contuviese menos agua se


comportaría como un acuífero libre, ya que si la zona saturada ocu-
pa sólo parte del material granular, estamos en la situación del vaso
de arena.

En consecuencia, que un acuífero se comporte como libre o con-


finado depende no sólo de su configuración física (existencia o no
de una capa superior confinante), sino también de la cantidad de
agua que contiene.

• Piezometría (Hidroisohipsas)

Una superficie piezométrica es el lugar geométrico de los puntos


que indican la altura piezométrica de cada una de las porciones
de un acuífero, referidas a una determinada profundidad.

Las superficies piezométricas se representan mediante curvas lla-


madas isopiezas o hidroisohipsas, que son líneas de igual altura pie-
zométrica; y que se asocian también a líneas equipotenciales. A
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partir de las líneas equipotenciales, se trazan las líneas de flujo o


líneas de corriente que deben ser normales a las isopiezas.

A continuación se ilustra este concepto mediante varias figuras.

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

Trazado de las isopiezas

Para trazar las isopiezas, hay que tener en cuenta las condiciones
del límite o borde es decir, si el borde es impermeable o permea-
ble.

Borde impermeable: •

Un borde impermeable se considera como una línea de flujo. No


existe flujo a su través y las líneas equipotenciales le son perpendi-
culares

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Borde permeable:

Un borde permeable se considera como una línea de potencial hi-


dráulico constante; se representa mediante una isopieza y las líneas
de flujo se disponen perpendiculares a éste.

Construcción de isopiezas

Supongamos que tenemos los puntos de medida dispuestos como


sigue, donde la letra es el nombre del punto y el número indica la
cota del nivel piezométrico:

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

A continuación unimos los puntos mediante líneas rectas, y traza-


mos también dos líneas auxiliares

Aproximamos las isopiezas por el método de triangulación. Las lí-


neas auxiliares nos permitirán dividir, mediante proyección, los seg-
mentos entre puntos de acuerdo con sus valores de nivel piezomé-
trico.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Ejemplos

A continuación estudiaremos algunos ejemplos que ilustran los


efectos puntuales de los bordes permeables o impermeables, de
las zonas de recarga o de descarga, y cómo actúan para dibujar
las superficies piezométricas.

Bordes impermeables - bordes permeables

El siguiente ejemplo ilustra un flujo divergente, con las isopiezas que


se espacian a medida que los bordes impermeables se separan.

A continuación se puede observar las diferentes geometrías que


adoptan las equipotenciales según si el río es efluente (drena el
acuífero) o influente (recarga el acuífero).

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Una combinación de un borde impermeable cerca de un río que es


efluente en su margen derecha e influente en su margen izquierda
generaría una red de flujo como se muestra en la siguiente figura:

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Anotaciones
El Agua en las Rocas

Veamos ahora la influencia que ejercen sobre la superficie pie-


zométrica las variaciones en el acuífero, como consecuencia de
cambios en la permeabilidad o en su espesor.

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El Agua en las Rocas
Anotaciones

Los siguientes dibujos representan un corte del terreno paralelo a la


dirección de flujo. En la parte inferior se representa la piezometría en
planta de la situación descrita en el corte.

• Almacenamiento del agua en las rocas

El coeficiente de almacenamiento es el volumen de agua que se


obtiene de un prisma de acuífero, que tenga por base la unidad de
área y por altura, la altura saturada del acuífero, cuando se depri-
me o rebate el nivel piezométrico en una unidad.

Suele denotarse por S y es adimensional (L3/L3), es decir es un nú-


mero.

La tabla siguiente presenta las diferencias entre acuífero libre y cau-


tivo con respecto al coeficiente de almacenamiento
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Anotaciones
El Agua en las Rocas

Determinación del coeficiente de almacenamiento

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Actividades de autoaprendizaje

1. ¿Cuál es la superficie que separa ambas zonas?

2. ¿Cómo podemos cuantificar el caudal de agua?

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Bibliografía

1. CUSTODIO, E., LLAMAS, M.R., 1983. Hidrología subterránea, Ed. Omega 2ª ed., Bar-
celona, Vol.I., sec. 5, cap. 5.2, y sec.8.

2. SAMPER, F.J.,1991. Flujo de agua y transporte de masa en el medio no saturado:


estado del arte, en: CIHS, Hidrogeología, estado actual y prospectiva, Eds. Anguita,
F., Aparicio, I., Candela, L., y Zurbano, M.F., p: 79-100.

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Relación de lecturas

Lectura 1: FUNDAMENTALS OF GROUND WATER

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