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Armándonos de autocompasión para

tratar el perfeccionismo
Por Alejandra Alonso
No creo que sea necesario que te nombre ningún estudio para que estés de acuerdo conmigo
en que la amabilidad es algo bueno. Pero para reforzar la idea, recordemos algunas
investigaciones sobre ella que ya hemos mencionado con anterioridad:

La amabilidad mejora tu estado de ánimo y tu sensación de bienestar en general (Nelson,


Layous, Cole & Lyubomirsky, 2016).

Los actos amables podrían ayudar a las personas que sufren de ansiedad social con sus
conductas evitativas e inseguridad al interactuar con otros (Trew & Alden, 2015).

Los niños que demostraban mayor amabilidad eran más felices y más aceptados por sus
compañeros (Layous, Nelson, Oberle, Schonert-Reichl & Lyubomirsky, 2012).

Aunque todos estos estudios nos hablan sobre cómo el ser amables con otros nos trae
beneficios a nivel psicosocial, la investigación de éste artículo se enfoca en la amabilidad
hacia nosotros mismos.

Estamos familiarizados con la experiencia de ponernos metas altas (tengo que perder 10
kilos, tengo que ser la mejor, voy a promocionar todas las materias de toda la carrera, etc.),
y también con la decepción de no poder cumplirlas. Las personas perfeccionistas viven esto
constantemente. Sin embargo, hay diferentes tipos de perfeccionistas.

Si se esmera por lograr sus metas y lucha por no ser demasiado crítico de sí mismo,
probablemente sea un perfeccionista esforzado. Lo que no es tan malo considerando que
podría tener un impacto positivo en su autoestima y reducir sus niveles de sentimientos
negativos.
Por otro lado, si piensa todo el tiempo que no es lo suficientemente bueno, y le preocupa
constantemente la desaprobación de otros, puede que su perfeccionismo sea desadaptativo.
Esta clase de perfeccionismo puede llevar a síntomas depresivos en adultos y adolescentes.

Es por eso que los científicos se han interesado por conocer cómo ayudar a éste último
grupo. Específicamente, se preguntaron si la autocompasión podría ayudar con los efectos
negativos del perfeccionismo desadaptativo.

Los componentes de la autocompasión

Pero ¿a qué nos referimos con eso de autocompasión? Los investigadores han identificado
tres componentes que forman parte de ella:

Amabilidad hacia uno mismo.

Humanidad común: como opuesto a auto-aislarse; reconocer que otros pasan por problemas
similares y que no estamos solos.

Mindfulness o conciencia plena: se refiere a la aceptación de nuestros pensamientos,


emociones y sentimientos sin juzgarlos. Saber que son parte de la experiencia de vivir.

Metodología

Los científicos hipotetizaron que la autocompasión debilitaría la relación entre


perfeccionismo y depresión. Para poner a prueba dicha hipótesis diseñaron el siguiente
estudio:

La muestra estuvo compuesta por 541 adolescentes (99 varones y 442 mujeres) con un
promedio de edad de 14.1 años. La mayoría de ellos era de nacionalidad australiana (la
investigación se realizó en escuelas privadas de Australia), seguidos de los chinos e
ingleses. A los estudiantes se les pidió que completaran tres cuestionarios online durante las
horas escolares. Dichos instrumentos evaluaban perfeccionismo desadaptativo, depresión y
autocompasión y eran parte de una intervención más amplia sobre bienestar.

Se evaluó si existía la moderación que los autores habían hipotetizado realizando regresión
múltiple jerárquica.
Resultados

La autocompasión si moderó la relación entre el perfeccionismo desadaptativo y la


depresión en este grupo de adolescentes, razón por la cual los autores quisieron conocer si
los resultados serían similares en una muestra de adultos. Así que reclutaron a 515 adultos,
quienes también completaron los cuestionarios. Una vez más, se encontró que la
autocompasión moderaba la relación entre depresión y perfeccionismo.

Limitaciones del estudio

En el paper se aclara que se trata de un estudio transversal cuyos datos son autoreportados,
lo que limita la extracción de conclusiones causales. Además se apoya en la precisión de la
autoconciencia y la voluntad de responder al cuestionario abiertamente.

Conclusión

Si bien no podemos luchar solos contra una cultura que nos presiona para que logremos la
perfección (y un grupo de redes sociales que nos hacen creer que otros tienen una vida
perfecta, lo que aumenta la presión), es bueno saber que tenemos un arma para defendernos
de ella. Al practicar la compasión hacia nosotros mismos mientras nos esforzamos por
alcanzar nuestras metas, seremos más resilientes y tendremos mayor bienestar.

Fuente: Psychcentral