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Aprender que es verdad o mentira en Internet.

Inhar Gonzalez 1.A

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Aprender que es verdad o mentira en Internet.
Inhar Gonzalez 1.A

Aprender qué es verdad o mentira en

internet

Hasta 160 periodistas visitan las aulas en EEUU

para hablar de la importancia de su trabajo

Los estudiantes aprenden qué es una fuente de

información o cómo contrastar datos

Los jóvenes estadounidenses dominan las

herramientas de internet pero no diferencian

entre toda la información que reciben

Robert Mathis envía a principios de curso un correo electrónico a


todos sus alumnos en el Instituto Walt Whitman de Bethesda, en
Maryland. El texto explica que toda la enseñanza sobre el
Holocausto va a ser eliminada del programa. Al cabo de unos días,
prueba recomendándoles una página web que respalda esta
decisión. Los estudiantes consideran que el email del profesor y la
existencia de una página en internet son suficientes para creer la
noticia. Pero es mentira.

“Piensan que por tener acceso a toda la información del mundo


nadie les puede engañar. Piensan que lo saben todo”, afirma

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Mathis con una sonrisa. Su labor consiste en demostrarles que un
email, un link en Facebook o cualquier página web no son
suficientes para creer cualquier información. El Instituto Walt
Whitman y otros dos en Nueva York y Chicago participan en el
Proyecto de Alfabetización en Noticias (News Literacy Project). El
objetivo es que hasta 1.600 estudiantes aprendan a distinguir la
información que encuentran en la red, qué es verdad, qué es
mentira y cuál es la importancia del trabajo de los periodistas y
medios de comunicación en una democracia.

“Los estudiantes creen que no se equivocan, pero son humanos.


Saben cuánta información hay ahí fuera esperándoles y, aunque
crean que no es verdadera, al final la acaban utilizando”, explica
Mathis. El profesor considera además que aprender a navegar por
internet y confiar en ciertas fuentes es una herramienta más que
los estudiantes deberían aprender en el instituto. Gracias a la
financiación privada de las fundaciones Ford y McCormick, el
proyecto empieza ahora su tercer curso.

“Hemos oído muchas opiniones sobre por qué ha cambiado tanto


el periodismo y una de ellas es la velocidad de acceso a la
información. Esto hace que los jóvenes se queden sin tiempo para
considerar si una noticia es falsa o no, si ha sido contrastada, si
hay más puntos de vista diferentes”, argumenta Mathis.

En una de sus clases explica a los estudiantes qué es una fuente


de información. En otras aprenden el proceso de verificar un dato.
Más de 160 periodistas de diversos medios se han unido al
Proyecto y explican a los chavales el trabajo que hay detrás de
escribir cada noticia. Desde las dificultades para encontrar
fuentes de información hasta cómo conseguir los datos que
buscas en una entrevista. “Al hablar con estos periodistas cambió
mi forma de ver el proceso de recabar información (…)
Describieron la responsabilidad de informar sobre datos verídicos,

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una tarea mucho más difícil de lo que yo pensaba. A veces la
gente no quiere hablar con los periodistas”, reflexiona Lucy Chen,
una de las estudiantes.

Para el proyecto de fin de curso Chen elaboró un póster con los


pasos a seguir para evaluar la información que recibe una persona
de su edad a lo largo del día. Otros estudiantes han grabado
vídeos o compuesto canciones sobre la importancia de la libertad
de expresión.

1. irudia irakaslea irakasten

Mathis admite que la aportación de periodistas profesionales que


visitan las aulas es clave, pero también el hecho de que los
estudiantes aprenden cosas que pueden aplicar directamente en
sus vidas. “Elegimos hechos actuales y debatimos sobre el papel
de los medios. Estos días podemos hablar de la decisión del
pastor en Florida que quiere declarar el 11 de Septiembre ‘Día
Internacional de la Quema del Corán’ y analizar las implicaciones
que tiene para la libertad de expresión”, explica. “Los estudiantes
consultan después la información de forma distinta”.

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Para aprender a separar entre información y opinión,
presentadores como Gwen Ifill, del programa ‘News Hour’ de PBS,
explican a los estudiantes que su objetivo es que nunca se sepa lo
que piensan personalmente. “Yo estoy ahí para dar la información
y que tú puedas decidir. Tengo que mantener abierta la
posibilidad de que la otra persona también tenga razón…” explicó
a los estudiantes, tal como recuerda el fundador de proyecto,
Allan C. Miller.

Desde que este periodista del diario Los Ángeles Times y ganador
de un Premio Pulitzer fue a explicar su trabajo en el colegio de su
hija y lanzara el proyecto hace dos años, profesores y estudiantes
han aprendido una misma lección. La capacidad para manejar
internet, descubrir los últimos trucos del iPhone o entender
Google mejor que sus padres no va acompañada con saber
distinguir la información de una entrada en Wikipedia de la de un
medio de comunicación.

La influencia de internet en los hábitos de consumo de


información por parte de los adolescentes es tema de
preocupación en Estados Unidos. Este año la cadena pública PBS
exploró en el documental ‘Digital Nation‘ cómo cambian los
jóvenes por el uso que hacen de la tecnología. Dos años antes,
‘Creciendo en Internet‘ planteaba las implicaciones de la primera
generación que alcanza la mayoría de edad en la era digital. En
2006, la revista TIME preguntaba ‘¿Están los niños demasiado
conectados?‘

En el año 2009, los adolescentes norteamericanos enviaron una


media de 3.186 mensajes de texto e hicieron 196 llamadas al mes.
Sólo dos años antes, la media era de 435 mensajes y 255
llamadas, según datos de Nielsen. La tecnología está cambiando
rápidamente las formas de acceso a la información, cada vez más
a través de teléfonos móviles y menos desde el ordenador. Pero

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también los hábitos. Accedemos cada vez más a los medios a
través de links que nos han recomendado o que encontramos en
las redes sociales y, según los expertos, esto afecta a cómo los
nuevos internautas perciben las noticias, los medios y el trabajo
de los periodistas.

La forma de comunicarse cambia el acceso a la información y su


participación en la red. Periodistas y profesores sienten el desafío
por igual. Mientras los medios todavía están reaccionando para
atraer a los lectores más jóvenes, los profesores debaten nuevas
formas de enseñar en el aula para satisfacer los nuevos hábitos
de los adolescentes.

“Los adultos todavía se quieren aferrar a su opinión negativa de


los adolescentes y el uso de redes sociales”, escribió Mizuko Ito
para el Instituto Nieman de Harvard. “No es una sorpresa que las
organizaciones culturales y educativas estén despegadas de cómo
acceden los adolescentes a la información. Es imprescindible
reconocer el nuevo contexto de los medios de comunicación en el
que se encuentran estos jóvenes a la vez que apreciamos lo bueno
y lo malo”.

Ito es la autora de una investigación dentro del Proyecto Juventud


Digital de la Universidad de Berkeley y recomienda que los medios
se adapten cuanto antes a los hábitos de los más jóvenes. Según
una investigación del Centro Pew y su Proyecto para la Excelencia
en Periodismo, los consumidores digitales de información en
Estados Unidos son más jóvenes que la población general. Un 68
por ciento tiene menos de 50 años. Otro 29 por ciento de los
internautas norteamericanos tiene menos de 30.

Ni periodistas ni profesores quieren llegar tarde al cambio. En


medio de la transformación, iniciativas como el News Literacy
Project quieren garantizar que los nuevos internautas conozcan el

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valor de los medios igual que las generaciones que aprendieron a
leer con un periódico.

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