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El arte del autorretrato

El autorretrato es una vertiente artística en particular interesante, ya que en ella tienen lugar
varios fenómenos simultáneos que la convierten en una manifestación lúdica, narcisista,
introspectiva, autobiográfica, auto analítica y autocrítica, denotativa, obsesiva y prácticamente
obligada para cualquier artista.

El autorretrato se define como un retrato hecho de la misma persona que lo pinta. Es uno de los
ejercicios de análisis más profundos que puede hacer un artista. Implica escrutarse el rostro y
conocerse hasta tal punto que la expresión que tenga en ese momento se traduzca en el dibujo o
la pintura que aborda.

Es muy probable que, desde la Antigüedad, los artistas se hayan pintado a sí mismos, pero, como
el arte era anónimo, no sabemos qué obras son autorretratos. Fue hasta el Renacimiento cuando
el hombre se colocó como centro del universo y los artistas empezaron a ser valorados por su
trabajo, que el autorretrato se instala y prolifera como género pictórico.

Mi modelo, yo mismo

Lo más ordinario sería pensar que el artista, al carecer de un modelo, opta por su propia persona
como la solución más accesible, tal como hizo Leonardo da Vinci en el bien conocido dibujo de sí
mismo.

Como actor de una escena: En esta modalidad, el autor representa algún suceso, ya sea histórico,
bíblico o mitológico, en el que participa como actor, al tiempo que actualiza y declara sus
creencias e ideología.

Como miembro de un grupo: El autor se coloca ante el ojo del otro, escudado y secundado por
otros personajes, o sea que se presenta, pero no se expone.

Como otro personaje. La transfiguración es el medio que valida lo que no se es o expone lo que de
otra manera podría afectar la sensibilidad del observador.

Como modelo de sí mismo: En este tipo de autorretratos, no sólo el autor se muestra como un
bicho que hay que ver, sino que, al asumir su pertenencia a un gremio, plasma en sus cuadros su
condición de artista en el preciso momento de pintar.

Se dice que toda obra artística es una especie de autorretrato, pero lo que distingue a este género
en particular es su carácter estético, sensible, original, definido y único, así como lo que declara
acerca de sus autores.

Un autorretrato no necesariamente implica un género realista. Tampoco implica necesariamente


el término asociado a la pintura. Existe como recurso literario, muy próximo a la prosopografía y
la etopeya.
¿Cómo se distribuyen las lenguas?

La lengua indígena originaria que mayor número de habitantes que la habla es la Mazahua con
132 mil personas, este dialecto se mantiene en regiones de 13 municipios del Valle de Toluca,
como Almoloya de Juárez, Atlacomulco, Donato Guerra, Ixtapan del Oro, Ixtlahuaca.

Así como en Jocotitlan, El Oro, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Temascalcingo, Valle
de Bravo, Villa Victoria y Villa de Allende.

La lengua Otomi se habla en Acambay, Aculco, Amanalco de becerra, Calimaya, Capulhuac, Chapa
de Mota, Jilotepec, Jiquipilco, Lerma, Metepec, Morelos, Ocoyoacac, Otzolotepec, San Mateo
Atenco, Soyaniquilpan, Temascalcingo, Temoaya, Tianguistenco, Toluca, Villa del Carbón,
Xonacatlan, Zinacantepec.

En tanto que la lengua Nahua se habla en 11 municipios: Amecameca, Jaltenco, Joquicingo,


Luvianos, Malinalco, Sultepec, Tejupilco, Temascaltepec, Tenango Del Valle, Texcoco, Xalatlaco.

Las lenguas indígenas originarias que menos se hablan son la Matlalzinca, ésta únicamente se
mantienen viva en Temascaltepec, y la Tlahuica que sólo se habla en Ocuilan.

Los mazahuas tienen un alto grado de bilingüismo con el idioma español y se concentran
principalmente entre los bosques del Estado de México y de Michoacán, en el valle de Ixtlahuaca a
36 km de la ciudad de Toluca, Edo. de México, especialmente en el municipio de San Felipe del
Progreso. Sin embargo, también existen núcleos importantes de hablantes de esta lengua en la
ciudad de Toluca y en el Distrito Federal, entidad en la que conforman la sexta comunidad
lingüística después de los hablantes de español, náhuatl, otomí, mixteco y zapoteco.

El pueblo tlahuica es el menor, en cuanto al tamaño de su población, de los pueblos indígenas


originarios del Estado. El II Conteo de Población y Vivienda 2005, registró a 817 personas que
hablan esta lengua, principalmente, en las comunidades del municipio de Ocuilan: Ahuatenco, San
Juan Atzingo, Santa Ana, Lomas de Tecalzingo, Santa Lucía, Col. Dr. Gustavo Baz, San José Totoc y
Santa María Nativitas.

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